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Recortes de Prensa    Martes 23 Septiembre 2008

ETA aún no está derrotada: ha vuelto a asesinar
EDITORIAL Elsemanaldigital.com 23 Septiembre 2008

Los últimos crímenes de la banda terrorista ETA han dado ocasión a la recuperación de la unidad de los partidos políticos en la lucha antiterrorista, tras la fractura que supuso el fracasado "proceso de paz" emprendido por José Luis Rodríguez Zapatero. Ello sólo puede valorarse positivamente, pero continúan observándose en miembros del Gobierno y de otros Poderes del Estado actitudes que no son las más apropiadas para conseguir la desaparición de esta forma de criminalidad.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha realizado unas declaraciones tras los tres coches bombas, de los cuales el último ha provocado el asesinato del brigada del Ejército de Tierra Luis Conde, que oscilan entre el trabalenguas y la pura incongruencia. Según sus palabras, estos atentados serían una demostración de fuerza de la banda que probaría su debilidad.

Ningún consuelo ni esperanza de Justicia puede traer a los allegados del asesinado y del herido grave del atentado de Santoña el que la banda esté más fuerte o más débil. El único hecho relevante es que sigue teniendo la capacidad de matar, y que lo mismo que acaba de hacer ahora lo puede repetir dentro de un tiempo que no sabemos si será corto o largo, produciendo más luto y dolor.

Ante esta realidad, no hay otro camino que el que señalan las resoluciones del Tribunal Supremo que, al ilegalizar a ANV y al PCTV, han retomado la línea que marcó en su momento el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, suscrito por el PP y el PSOE, y las reformas legales que se llevaron a cabo al amparo del mismo. Aún queda por recuperar buena parte del tiempo perdido en la lucha antiterrorista durante la anterior legislatura y el estéril "proceso de paz" de Zapatero.

No es bueno, sin embargo, aferrarse de manera inmovilista a iniciativas que en su momento supusieron un avance decisivo en la afirmación del Estado de Derecho frente a los criminales, pero que admiten una ulterior profundización y desarrollo. Con la ley en la mano se puede hacer todavía más contra el terrorismo.

Hay un capítulo, en particular, que no se ha explorado lo suficiente, y que durante el mencionado "proceso de paz" dio lugar a uno de sus episodios más oscuros, aún no aclarado: el de la financiación de ETA y la frustración de las investigaciones que se estaban realizando al respecto por un "chivatazo" a los terroristas. Muchos españoles no logran comprender que la Audiencia Nacional, el Tribunal que tiene entre sus funciones la de investigar y castigar los delitos de terrorismo, mantenga sin resolver esta cuestión mientras en alguno de sus Juzgados de Instrucción se emplea el tiempo en tareas que, a estas alturas de la historia, deberían quedar en manos de los historiadores.

Las presentes secuelas del diálogo con ETA
La obligación de Rajoy, vista la trayectoria de Zapatero, no es trabajar "codo con codo" con este Gobierno, sino exigirle que repare lo que ha hecho en un pasado reciente, cuyas secuelas siguen siendo una trágica realidad presente
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre 2008

La contradicción del ministro Rubalcaba respecto a si las recientes sentencias de ilegalización de los partidos proetarras pudieran o no incitar una demostración de fuerza por parte de ETA no es nada en comparación con la que se puede y debe destacar a raíz de la declaración que han protagonizado en el Congreso los partidos políticos, junto a los agentes sociales, tras el último asesinato de la banda. Y es que los partidos que ahora supuestamente suscriben el compromiso de "combatir a ETA" hasta "su derrota final" y a través de la "fuerza exclusiva del Estado de Derecho" son –con la excepción del PP y UPyD– los mismos que firmaron la resolución parlamentaria, todavía vigente, que ofrecía a ETA "un final dialogado de la violencia".

Semejante contradicción no será superada mientras la declaración recién firmada no sustituya, en forma de resolución parlamentaria y de manera definitiva e irreversible, a aquella que dejaba y deja en manos de ETA y sus eventuales treguas el normal y cierto funcionamiento del imperio de la Ley. Especialmente si tenemos en cuenta que Zapatero no ha reconocido su infamia, ni siquiera como error, mientras que los nacionalistas, con el lehendakari a la cabeza, siguen abiertamente defendiendo ese camino como "resolución política del conflicto".

A la espera de ver si la actual "fase de confrontación" –tal y como la calificó Rubalcaba– le releva en el futuro una "nueva fase de diálogo" –tal y como la que textualmente le acaba de reclamar al Gobierno el etarra Arnaldo Otegi–, sería al menos exigible erradicar las secuelas de un pasado negociador y claudicante sobre el que hasta el principal líder de la oposición parece querer pasar página. Tal es el caso, no sólo de esa resolución parlamentaria favorable al oxigenante "final dialogado de la violencia", sino también la de la todavía no extirpada presencia proetarra en las instituciones.

Es cierto que el Fiscal General del Estado, tras pedir con ETA que "la Ley no fuera obstáculo" para la "paz", ha dejado, por fin, a los tribunales aplicar la Ley de Partidos a las formaciones proetarras que, durante la tregua, tanto maquilló públicamente el presidente del Gobierno. Sin embargo, las recientes sentencias del Supremo no impiden por sí solas que los proetarras puedan seguir, a título individual y durante el resto de la legislatura, ocupando los cargos públicos.

Por ello, es urgente la aplicación del artículo 61 de la Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local, que, de conformidad con la reforma de 10 de marzo de 2003, recoge la posibilidad de disolver los órganos de las corporaciones locales que, como las que rigen los proetarras, dan cobertura o apoyo, expreso o tácito, al terrorismo, tanto como humillan a sus víctimas.

Esperemos que Rajoy, en su obsesión con olvidar el pasado con la excusa de "mirar al futuro", no deje de hacer suya esta exigencia que, al día de hoy, sólo UPyD ha planteado al Gobierno. La obligación de Rajoy, vista la trayectoria de Zapatero, no es trabajar "codo con codo" con este Gobierno, sino exigirle que repare lo que ha hecho en un pasado reciente, cuyas secuelas siguen siendo una trágica realidad presente.

Diez razones para no ser nacionalista (vasco)
Alfredo Casquero elsemanaldigital 23 Septiembre 2008

Primera razón. La fenomenal falacia sobre la que se sustenta su fantasmagórico invento de la nación vasca. Ni ha existido, ni existirá nunca.

Segunda razón. El fundador del PNV, Sabino Arana, y su racismo abúlico y pensamiento idiota. Valgan dos perlas del bicho: "El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe". "El aseo del bizkaino es proverbial (recordad que, cuando en la última guerra andaban hasta por Nabarra, ninguna semana les faltaba la muda interior completa que sus madres o hermanas les llevaban recorriendo a pie la distancia); el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año". ¿De verdad no es desternillante que este mandril tenga seguidores?

Tercera razón. El Pacto de Estella, o la demostración de que el PNV prefirió desde entonces pactar con ETA que acabar con ellos.

Cuarta razón. El miedo del PNV a ETA, que se traduce en humillación frente a ellos, en claudicación, complicidad e irrefrenable deseo de que no les miren demasiado, como el alumno que en clase baja la cabeza para no ser interrogado por el profesor. El profesor, claro, a veces pregunta a otro. Pero ETA no pregunta. Mata.

Quinta razón. La cobardía de los nacionalistas vascos. Su misérrima doblez moral. Su probada ambigüedad, que no es tal, sino cercanía.

Sexta razón. Las "buenas gentes" de la comunidad vasca, que con su silencio ante al crimen, y sobre todo, con su voto, perpetúan en el poder al PNV y en la acción a la banda comunista.

Séptima razón. Cada una de las palabras dichas y de los hechos consumados del nacionalismo vasco a favor del entorno y el núcleo de los terroristas. El paraguas interesado con el que se protegen de ETA.

Octava razón. Ibarretxe y su plan sin sentido, y su afrenta a España y su insulto a la Constitución y su tremenda miseria moral.

Novena razón. Las escuelas vascas, centro de pensamiento islámico-vasco; el entramado clientelista que el PNV ha organizado (empresarios, red funcionarial, etc) para mantenerse de forma perpetua en el poder. La eficaz manera con que el PNV manipula y miente a sus ciudadanos.

Décima razón. Luis Conde de la Cruz, y todos los españoles aseinados por ETA.Todas estas razones se resumen en una: Cada víctima de ETA, cada herido, cada familiar arañado por la zarpa nacionalista etarra, es una razón para no votar al PNV, por su nauseabunda cercanía a los planteamientos de la banda comunista, y por su escaso y probado desinterés por que la banda sea para siempre borrada del mapa.

Reflexiones tras un asesinato
Editorial ABC 23 Septiembre 2008

EL asesinato del brigada Luis Conde, cometido por ETA en Santoña, ha renovado la unanimidad política existente en la actualidad contra el terrorismo, así como el consenso general de que la derrota de los etarras es el único objetivo admisible para el Estado de Derecho. Las declaraciones del Gobierno, del PSOE y del PP tras el brutal atentado confirman el cambio de clima entre todos ellos y la esperanza de que los peligrosos experimentos de la anterior legislatura queden definitivamente deslegitimados, porque no hay alternativa a la erradicación incondicional de los terroristas. Se ha llegado a un nivel favorable de acuerdo en lo obvio y, ahora que parece que nadie duda de que con ETA no es posible el «final dialogado», hay que exigir de los poderes públicos la toma de decisiones, en todos los órdenes, que demuestren con hechos el nuevo discurso que entona la clase política. Es imprescindible hacerlo porque, por lo pronto, ETA no está tan degradada como cabía esperar: el balance de sus atentados frustrados -a pesar de las tres víctimas mortales de este año- no debe provocar una confusión entre la falta de pericia de los terroristas con una supuesta carencia de infraestructuras. Tres coches bomba en veinticuatro horas deben ser valorados como un claro aviso de que ETA quiere mantener su violencia de forma intensa y prolongada y de que cuenta con medios para hacerlo.

Esta visión realista del significado de los últimos atentados de ETA no es segregable de la situación política en el País Vasco, aunque el lendakari Ibarretxe emitiera su ya conocido lamento por la muerte de una víctima. Lo que importa es que el PNV y el Gobierno vasco mantienen contra el Estado una estrategia de tensión que es la que quiere ETA para poder enmarcar su terrorismo en un «conflicto político». La deslegitimación de los objetivos soberanistas no es tarea que incumba a los partidos democráticos nacionales sólo frente a ETA. Lamentablemente, el PNV se ha hecho merecedor de un repudio político y ético que debe llevar a un cambio radical en el País Vasco mediante la sustitución del nacionalismo por un acuerdo constitucionalista y autonomista de PP y PSOE después de las elecciones autonómicas vascas de 2009. Las necesidades parlamentarias del Gobierno socialista pueden hacer difícil este objetivo, porque el Ejecutivo requiere el apoyo de los diputados del PNV para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado y, sobre todo, evitar nuevas escenas de aislamiento como la que protagonizó Rodríguez Zapatero en su comparecencia sobre la crisis económica. Para el PSOE puede ser sólo una cuestión de táctica, pero, realmente, cuál sea a corto plazo su actitud ante el PNV se ha convertido en una cuestión de Estado que puede quedar arruinada por sus intereses partidistas. El momento de decir basta al PNV ha llegado.

La dinámica circular de las condenas y las declaraciones de solidaridad subrayan la necesidad de algo más que un acuerdo antiterrorista entre PP y PSOE sobre principios elementales. La lucha contra ETA no se agota en la detención de comandos, ni en la disolución de partidos o tramas de la organización terrorista. Mientras no haya una penalización política efectiva a todo acto de colaboración activa o pasiva, directa o indirecta con los fines de los terroristas, la capacidad del Estado para derrotar a ETA siempre estará mermada. Socialistas y populares tienen la responsabilidad de elevar el nivel de sus acuerdos e incluir en ellos la expresa defensa del orden constitucional, la unidad nacional y la integridad del sistema autonómico. Si los socialistas temen perder el apoyo -siempre lucrativo e interesado- del PNV en caso de marcar una línea roja para pactos parlamentarios, será una pérdida compensada por los extraordinarios beneficios que traerá el haber impulsado una política de Estado que, si después cuaja en un cambio político en el País Vasco, permitirá despojar de esa reserva de legitimación -perversa pero eficaz- con la que el nacionalismo gobernante ha aliviado a ETA en los momentos más difíciles, como el actual, de la banda terrorista.

Un inocente más
Juan Antonio García CASQUERO - Presidente de la AVT La Razón 23 Septiembre 2008

Esta madrugada una persona inocente más ha perdido su vida a manos de ETA. En realidad, se la han arrebatado. Unos desalmados se la han robado. Y ya es hora de que todos los españoles alcemos un grito unánime de BASTA YA.
Basta ya de medias tintas, y de componendas. Basta ya de un Gobierno Vasco que siempre se sitúa equidistante y deja que el terrorismo sirva como elemento de presión para conseguir sus delirios nacionalistas. Basta ya de un Gobierno español que parece haber comprendido la locura y la inmoralidad que supuso el mal llamado «proceso de paz» mientras no mueve ficha con las sentencias del Tribunal Supremo en la mano para expulsar al entramado etarra de las Instituciones: unas Instituciones en las que, de no ser por la actitud del Gobierno, nunca hubieran entrado.

Cuatro atentados con explosivos en cuarenta y ocho horas. Trescientos kilos de explosivos, tres coches, una bomba lapa... Una víctima mortal, heridos y dos intentos de provocar una masacre. ¿Organización terrorista «agonizante»? De ninguna manera. Mientras el Ejecutivo no materialice su intención de perseguir a los terroristas utilizando las armas que le proporciona el Estado de Derecho ETA seguirá gozando de buena salud.

Todavía estamos esperando que Otegi, ese «hombre de paz», condene estos atentados. Que muestre no ya su afán de pacificador, sino una mínima humanidad condenando el asesinato de Luis Conde de la Cruz, cuyo único crimen fue estar en un sitio determinado a una hora determinada.

Si se puede disolver un Ayuntamiento por presunta corrupción, ¿no se puede disolver por estar dirigido por unos individuos que forman parte, sentencia firme en mano, de un entramado terrorista? Aquella etapa de indigna negociación quedó atrás. Pero las palabras se las lleva el viento. Necesitamos hechos para poder mirar juntos hacia delante.

La voluntad de vencer
Jesús María ZULOAGA La Razón 23 Septiembre 2008

Los atentados terroristas, además del daño que provocan, tienen como finalidad llevar a la opinión pública el convencimiento de que quienes los cometen son invencibles y que la única manera de acabar con tanta desolación es negociar las condiciones establecidas por los propios bandoleros para, si se quiere confiar en palabra tan poco fiable, dar por terminado el «conflicto». El argumento es tan falso como grande el fanatismo que lo alimenta. A ETA se la puede vencer. Ahora se está en el buen camino pero la lucha contra una organización criminal clandestina que practica la guerra subversiva es complicada, lleva tiempo -tampoco tanto- y, sin entrar en acusaciones que no vienen al caso, se ha perdido bastante en los últimos años.

Se trata de un combate en el que la tenacidad, el mantenimiento de la estrategia, la tozudez en la defensa de las ideas propias resultan fundamentales. El enemigo, los terroristas de ETA, sólo pueden recibir el mensaje de que nuestros gobernantes, y la oposición con ellos, tienen la absoluta voluntad de vencerlos y que por más daño que hagan, nadie volverá a los malhadados atajos de nuestro pasado reciente.

Hace falta también que los mensajes que se transmiten a una opinión pública tan sensible a este tipo de delincuencia estén a la altura del problema con que nos enfrentamos.

Ni son pocos y huyen; ni los presos sopesan seriamente abrazar la alianza de civilizaciones. La banda criminal sólo teme una cosa. La voluntad de vencer de una España unida contra el terrorismo.

La piedra en el corazón
IGNACIO CAMACHO ABC 23 Septiembre 2008

LE ponen una bomba a una caja de ahorros de su tierra, y el lendakari no pía. Le ponen otra bomba a sus propios guardias, que tuvieron que escapar por la puerta trasera de la comisaría, y se queda callado. Y ya cuando la tercera bomba se lleva por delante a un militar abre la boca para decir... ¡que es un día para reivindicar la esperanza! Pues será la esperanza de que los suyos se harten de él y le den de una vez una patada en el trasero, lo cual bien puede estar a punto de ocurrir. Porque el PNV es ante todo y sobre todo un partido de poder, y sus dirigentes empiezan a sospechar que el empecinamiento de Ibarretxe, su delirio autista, les lleva al precipicio electoral, a la catástrofe de sus intereses políticos y económicos. Y en el momento en que lo vean claro, se acabó: con las cosas de comer no se juega.

Pero, con o sin Ibarretxe y sus matracas, la supervivencia en el poder del nacionalismo vasco sería la peor noticia en la reemprendida lucha contra ETA. (Reemprendida porque ha estado cuatro años en suspenso, por las razones que todos sabemos aunque ahora sea más conveniente hacer como que no las recordamos). Retomada la estrategia de achicar el campo de los terroristas, perseguirlos con la policía y los tribunales, ilegalizar sus marcas blancas y expulsarlos de las instituciones -hemos quedado en que eso es y va a seguir siendo así, ¿no, señor presidente?-, el paso siguiente es el que aún no se ha dado desde que se refundó la democracia: combatirlos también por tierra, mar y aire desde el Gobierno vasco, que en treinta años ha hecho al respecto bastante menos de lo indispensable. Cortarles las subvenciones, echarles encima la Ertzaintza, asfixiarlos en su propio terreno sin concesiones ideológicas, ni parentescos de objetivos, ni derivas soberanistas.

La tarea que quedó pendiente cuando el lendakari, respaldado en miles de votos probatasunos, salvó el «match-ball» de 2001. Y eso pasa por la derrota electoral del PNV, que quizás esté ahora más cerca que nunca. Pasa por sentar en Ajuria Enea a un político constitucionalista. Y...

Y esperar lo que cabe esperar de un político constitucionalista. Que no se arrugue, que no pastelee, que no se limite a sustituir un clientelismo por otro, que no se embarque en nuevas derivas confederales. Hay quien piensa, no sin fundamento, que es mucho esperar de Zapatero, digo, perdón, de Patxi López, pero menos da una piedra, la piedra de impiedad que lleva en el corazón el nacionalismo. Cualquier cosa mejor que esta vergüenza cómplice y oprobiosa, capaz de cuestionar incluso las sentencias que condenan a los fabricantes de dianas contra su propia gente.

ETA está débil, pero aún tiene oxígeno. Para cortárselo definitivamente hace falta desalojar de las instituciones vascas a quienes albergan la identidad de fines que sostiene su ominosa bitácora de sangre. Entonces sí que se podría reivindicar la esperanza. Aunque también hubiese que apelar a ciertas indeclinables, y hoy por hoy dudosas, responsabilidades...

Bombas y política
M. MARTÍN FERRAND ABC 23 Septiembre 2008

ASEGURAN los más acreditados estudiosos de ETA y de la patología social y política que la banda es capaz de alentar y mantener que la organización terrorista necesitaba una exhibición de fuerza. Tras haberse quedado sin los interlocutores visibles que le aportaban un cierto respeto entre sus propias bases y patrocinadores y recuperado el entendimiento entre el PSOE y el PP en las líneas básicas de la lucha contra el grupo asesino, les resultaba imprescindible presumir de musculatura. El capítulo fundamental de su financiación, el chantaje, no funciona sin el estímulo del miedo y los tres atentados perpetrados por el nuevamente renacido «comando Vizcaya» han sido tres pregones de terror con destinatarios específicos.

En este resurgir asesino de quienes se disfrazan de patriotas vascos para justificar su reprobable conducta hay dos notas básicas que ponderar. Una, la primera, reside en el hecho de que la fortuna, que suele ser caprichosa, se puso esta vez del lado de la Ley, el orden y, en lo que cabe, de los valores que emanan de la Constitución. El balance mortuorio podría haber sido, tanto en el atentado contra la comisaría de la Ertzainza en Ondárroa como en el dirigido contra Caja Vital en Vitoria, de mayor cuantía. En el de Santoña, igualmente, una única víctima mortal entra en el capítulo de lo milagroso. La otra, políticamente más significativa, es el estreno de la Ertzainza como objetivo directo y concreto de los asesinos independentistas. Se hablaba de la confusión en el seno de la banda a la hora de plantear una estrategia que, básicamente, busca el diálogo con el Gobierno de España -tal y como se lo regaló José Luis Rodríguez Zapatero en la legislatura anterior-; pero ya no hay duda, el PNV entra en el punto de mira de los etarras.

Después de la ilegalización de ANV y del PCTV era previsible una reacción etarra; pero el golpe judicial que esas ilegalizaciones significan ha debido de dolerles más de lo previsto. ETA tiende a despreciar, con alarde gestual, todo cuanto surge de la acción de la Justicia en la condena y castigo de sus actos delictivos. En esta ocasión hay un salto cualitativo que, en el retorcido caletre de los terroristas, parece un acto de «respeto» a los tribunales. Aspiran a conversar, de igual a igual, con el Estado y terminan por reaccionar irreflexivamente contra la decisión de uno de sus poderes. Es algo que no encaja bien con la tradición de la banda ni con la tipología de sus matones conocidos.

Dando por buena y oportuna la reacción del Gobierno y el proclamado apoyo del principal partido de la oposición, lo que ahora está por ver, en la reacción política consecuente con los hechos, es el juego de Juan José Ibarretxe y, por extensión, de un PNV más distanciado de lo que parece de su hombre en Vitoria. Es fundamental enfriar el corazón para que funcione la cabeza.

Freud y los cantos de sirena
HERMANN TERTSCH ABC 23 Septiembre 2008

«LOS atentados nos dan cada vez más asco», nos gimoteaba ayer desde Ajurianea un Juan José Ibarretxe incapaz de percibir la visita tramposa que le estaba haciendo en aquel instante el psicoanalista vienés. Sigmund Freud de paseo por Ajuriaenea. Como la mayoría no sabemos cuánto asco es capaz de sentir el lendakari, alguien debería haberle preguntado desde cuándo percibe cierto asquillo a los atentados, cuando el asco comenzó a aumentar y si este último atentado en Santoña le produce ya un ascazo inaguantable o si todavía, con ser mucho, lo considera soportable. No vamos a ser injustos. Seguro que Ibarretxe lamenta la muerte de ayer como todos los demás políticos que condenan el atentado y como toda la gente de bien. Pero habrá de comprender que aquellos que hemos sentido siempre todo el asco posible hacia los atentados, sintamos ya insoportable la náusea. Por los crímenes, pero también por la invariable matización que siempre llega. Y vendrá.

La declaración conjunta y unánime de los partidos es casi impecable. «Reunidos en el Congreso de los Diputados, máxima expresión de la soberanía popular (era mucho pedir el término «soberanía nacional») queremos expresar nuestra unidad y firmeza frente al terrorismo. Creemos en la libertad y la democracia consagradas en la Constitución Española. Proclamamos que en ella no cabe la violencia y reiteramos nuestra voluntad de combatir con coraje y fortaleza democrática a la organización terrorista ETA hasta derrotarla definitivamente a través de la fuerza exclusiva del estado de derecho». Después sentencia: «A los autores de este atentado y al resto de los terroristas sólo les espera la aplicación de la ley, la acción policial y el ejercicio de la justicia». Demasiado bonito para ser cierto. Aunque explicable por el hecho de que aun no ha sido enterrado Luis Conde.

Las salvedades llegarán pronto. De momento ya resulta significativo que algún medio socialista pretenda que «es la primera vez que en una declaración de este tipo el PP no expresa ninguna objeción». Ahí está otra vez Freud, no como «lapsus», sino como obstinación en la mentira o culminación del cinismo. Lo cierto es lo contrario. Los únicos partidos firmantes que siempre han defendido lo que este comunicado expresa son el PP y el UPyD de Rosa Díez. Todos los demás han afirmado y defendido todo lo contrario en el pasado reciente. Y volverían a hacerlo en cuanto vieran otra «oportunidad». El primero el propio Zapatero, con sus veleidades ante cantos de sirena. Ahora, con su coro de inventores del pasado, nos quiere hacer creer que existe una perfecta coherencia entre su posición de antaño y la que pretende defender en la actualidad. Ésta no es otra que la defendida por la AVT, el Foro de Ermua, el PP y Rosa Díez, todos ellos descalificados y vilipendiados por ello en su día. El intento mismo de fabricar esta inexistente coherencia -y descalificar ahora a quienes la recuerdan- alberga la sempiterna falta de honestidad intelectual y política de Zapatero. Y en ésta radica su nula credibilidad.

Para no acabar con ETA
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN, Profesor de la Universidad del País Vasco ABC 23 Septiembre 2008

PESE a los augurios interesados o sencillamente embusteros, ETA ha sido capaz de poner tres coches-bomba el mismo fin de semana, con el resultado de numerosos estragos, una docena de heridos y la víctima mortal, el brigada Luis Conde de la Cruz. El asesinato convoca al duelo y éste pide un paréntesis de otras consideraciones ante la evidencia de lo monstruoso -la bestia sigue siendo asesina aunque esté debilitada-, pero también llama a la responsabilidad de entender lo que pasa, que no de justificarlo.

Es cierto que Luis Conde de la Cruz ha sido asesinado por sujetos a quienes corresponde toda la responsabilidad penal del crimen, pero los terroristas matan para alcanzar el poder imponiendo un régimen totalitario mediante el terror. Por eso tenemos la obligación de reflexionar sobre si estamos o no haciendo lo necesario para que fracasen. En resumidas cuentas, el asesinato perpetrado en Santoña y los atentados de Ondárroa y Vitoria vuelven a reclamar un examen crítico de la política antiterrorista. De la del gobierno y de las actuaciones de la oposición, y en general de todas las instituciones. Porque son éstas, y no los ciudadanos o a la sociedad abstracta, quienes tienen los medios y la autoridad para combatir a ETA y terminar con su amenaza. Por eso les corresponde actuar y rendir cuentas, no animar al personal para que le eche valor. Principio olvidado por quienes acostumbran a repudiar los crímenes terroristas con tópicas llamadas a la resistencia ciudadana y a la movilización popular, incluso -o sobre todo- si han jugado algún papel en desanimar la primera y manipular la segunda.

De manera que dejemos las milongas sobre si los terroristas consiguen o no algo con sus acciones, y sobre si los ciudadanos de a pie son o no lo suficientes firmes en su resistencia, y vamos en cambio a volver a lo que importa: qué se ha hecho en los últimos tiempos, desde que comenzó el no suficientemente denostado «proceso de paz», para avanzar en la lucha contra ETA. Y el balance no es precisamente de los que invitan a premiarse con una alegría.

Con la excepción de las fuerzas de seguridad, a pesar de la mancha por lavar de la filtración a ETA en el caso del cobro de la extorsión en el bar Faisán de Irún, las instituciones en las que los ciudadanos depositamos nuestra confianza, dinero y soberanía no han estado precisamente a la altura de la misión encomendada. La administración de justicia, como siempre, ha ofrecido algún espectáculo edificante junto a otros completamente bochornosos. La facilidad con la que «jueces-estrella» y fiscales mandados pueden poner palos en la rueda de la lucha contra ETA es sencillamente sobrecogedora. En este capítulo descuella la impresentable trayectoria del Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido: tras hacer lo posible para paralizar las actuaciones contra ETA en la legislatura anterior, calificando de «Guantánamo judicial» la misma Ley de Partidos empleada ahora por el Supremo para ilegalizar al PCTV y ANV, sigue desempeñando el mismo cargo contra todo criterio racional de idoneidad y justicia. Su continuidad es un escollo objetivo a la lucha contra el terrorismo, además de una burla a la inteligencia y a los ciudadanos a los que no para de pedirse confianza, esperanza, resistencia y paciencia... a cambio de nada.

Da la impresión de que cierto principio elemental no termina de calar en la sociedad española, y no digamos ya en la clase política tradicional y el establishment que la apoya: que para derrotar al terrorismo es absolutamente imprescindible una justicia independiente, jueces y fiscales que no actúen al dictado de las conveniencias del gobierno de turno, sino para aplicar como es debido las leyes existentes. Pues bien, lejos de haber progresado algo en este sentido en los últimos tiempos, el nombramiento del último CGPJ, un proceso esperpéntico digno de un régimen bananero, ha servido para lo contrario. Con una administración de justicia al servicio de los partidos grandes, donde la regla para progresar en la carrera fiscal y judicial es la sumisión a los dictados del Ejecutivo y a los pactos entre partidos, nos alejamos más del único final democrático y eficaz del terrorismo: el que se sigue de la igualdad ante la ley. ¿Para qué elaborar nuevas leyes y condenas más largas para los terroristas si cualquier ley corre alto riesgo de quedar en papel mojado, si el peor asesino puede metamorfosearse en cualquier momento en «hombre de paz», si le conviene al gobierno? Hay que concluir que a día de hoy estamos peor preparados para acabar con ETA como la gran mayoría queremos: sin concesiones y sin fraudes.

Los responsables de este lamentable retroceso son los socialistas, los populares y los nacionalistas. Más allá del ritual reproche de estos casos al nacionalismo vasco y al esperpéntico lehendakari Ibarretxe, los ciudadanos tenemos derecho a esperar de PSOE y PP mucho más de lo que están dispuestos a hacer. El espectáculo del gobierno de Zapatero tratando de barrer bajo la alfombra de la «firmeza» el mal llamado «proceso de paz», que no sólo nos ha hecho perder cuatro años en maniobras absurdas y ridículas sino que amenaza con reeditarse en cualquier momento, regalando a ETA otra prórroga impagable, sólo encuentra parangón en el arrepentimiento del PP, que trata de hacer olvidar los excesos de sobreactuación de la pasada legislatura, cuando se acusaba al gobierno de «traicionar a los muertos», mediante una excesiva dejación del control del gobierno en beneficio de una imagen de «acuerdos de Estado» altisonantes que, de momento, sólo han servido para culminar el sometimiento del poder judicial. ¡Gran cosa!

Si en lugar de tratar de enterrar del todo a Montesquieu y de liquidar al movimiento cívico contra ETA para ponerlo a su servicio, PSOE y PP se hubieran aplicado a renovar el Pacto Antiterrorista y a revitalizar las instituciones con la autonomía indispensable, ahora no estaríamos lamentando los atentados de la banda y el asesinato de Luis Conde con el desaliento añadido de quien asiste a lo que parece el eterno retorno de crímenes terroristas acompañados de disparates políticos y jurídicos. Desde luego, esperar que el tándem Zapatero-Rajoy -con el auxilio tasado a buen precio de los Ercoreca, Durán y Lleida y Llamazares- lidere con determinación y eficacia una lucha contra ETA que conduzca a su derrota indudable, es un ejercicio de ingenuidad que roza la irresponsabilidad más aguda. Baste un ejemplo: Zapatero ha buscado y encontrado el apoyo del partido que más hace por legitimar a ETA como «expresión de un conflicto»: el PNV, que apoyará los Presupuestos -¡antes de conocerlos!- a condición, entre otras cosas, de que no se haga lo que debe hacerse para acabar con lo que ETA representa efectivamente: un estado de excepción impuesto por los criminales. Y el PP, cuando no plagia a Rosa Díez se desvive por acercarse a los nacionalistas para recuperar la condición de aspirante a volver a la Moncloa respetando esas reglas no escritas que, en buena parte, son responsables de la persistencia de ETA y de sus crímenes a los 49 años de su inicio, nada menos. ¿Qué reglas son esas?: justicia sometida al gobierno de turno, arbitraje decisivo de los partidos nacionalistas, y arbitrariedad y oportunismo en la aplicación de las leyes. Así no vamos a ninguna parte, aunque sí a más funerales.

Gobierno y ETA
Confiar o no confiar
¿Hay que creer a Rubalcaba cuando, además de dar por hecha la detención de los terroristas, sugiere que la ley se aplicará?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Si creer en la palabra de alguien constituyera un dilema y no una inclinación del espíritu, la ciudadanía española estaría ahora mismo en este serio aprieto: ¿Hay que creer al ministro del Interior cuando, a unas horas del asesinato del brigada Luis Conde de la Cruz, nos comunica, siguiendo el protocolo de rigor, que los autores del atentado acabarán "ante el juez y en la cárcel"? Dado que en España es posible acabar ante el juez y en la cárcel para luego pagar una pena ridícula, o acabar ante el juez y en la cárcel manteniendo la razonable expectativa de salir de allí como un héroe tras una orgía de togas y barro del camino, seré más específico: ¿hay que creer a Rubalcaba cuando, además de dar por hecha la detención de los terroristas, sugiere que la ley se aplicará?

Los terroristas serán probablemente detenidos y, si este fuera un país normal, nadie dudaría, en efecto, de la aplicación de la ley como consecuencia automática. Pero media una decepcionante falta de crédito en el personaje. Demasiados vaivenes históricos: del Gobierno de los GAL al desgobierno de la claudicación, y de allí a esta nueva etapa de aparente normalización de la lucha contraterrorista. Pero esta lucha normalizada, la que corresponde a un Estado de Derecho donde se aplica la ley y no existen delitos políticos, sólo la ha conocido España bajo Gobierno de Aznar, cuando Rubalcaba no era ministro. ¿Ha comprendido por fin el Ejecutivo de Rodríguez? ¿Descarta el PSOE cualquier futura negociación política con los terroristas?

Demasiadas dudas para algo que, como dijimos, ni siquiera constituye un dilema. A Rubalcaba, con tantas tablas, se le cree o no se le cree, sin más. Es algo que no depende de la voluntad sino de la experiencia. Y uno, lamentándolo mucho, no le cree. Ni una palabra. Sus méritos, que existen, no pasan por ahí. Es elocuente, sistemático en sus exposiciones, trabajador. Seguramente ama el poder y, con él, la asunción de responsabilidades. Pero no hay manera de confiar en su palabra.

Fíjense en esta frase: "A veces la mayor debilidad se expresa con estos atentados enloquecidos". Está llena de falsedad, de intenciones oscuras, de propaganda. Quiere presentar a una ETA casi extinta. Pero esa no es la ETA de hoy sino la del último aznarismo, la que al llegar Rodríguez fue legitimada, recibió esperanzas de obtener sus objetivos y se constituyó en parte –en pie de igualdad con el Estado– de una negociación política. Hoy es más fuerte por culpa de la estrategia enloquecida del Gobierno socialista, único a quien le conviene el adjetivo. Porque estos atentados, diga lo que diga Rubalcaba, no son enloquecidos. Son actos de fuerza perfectamente calculados para volver a negociar un día con quienes saben débiles y erráticos.
Juan Carlos Girauta es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Terrorismo
¿Derrotar a la ETA?
El problema de la ETA no es la ETA: es la colaboración callada e indirecta, pero no por ello menos efectiva, que la banda terrorista ha obtenido de los separatismos y de la izquierda.
Pío Moa Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Nunca hubo un lema más necio que ese, acompañado, además del "todos contra ETA". Parece que un puñado de pistoleros fuera una superpotencia que exigiría la tensa unión de todos los partidos, toda la prensa, todos los españoles para ser vencida. No es buena la petición de Rosa Díez y tantos otros al respecto: un mantra repetido incansablemente por la chusma (que no clase) política desde hace más de veinte años. Tan repetido como sistemáticamente traicionado por la nefasta mayoría política que padecemos.

La clave de la lucha contra el terrorismo la mostraron Mayor Oreja y Aznar: ante un grupo de asesinos profesionales solo cabe la aplicación rigurosa de la ley. Aunque suene increíble, eso se hizo entonces por primera vez desde la transición, tras considerables vacilaciones y, también por primera vez, con excelentes resultados. Obrar de otro modo es atacar sistemáticamente el Estado de Derecho y dar a los terroristas esperanzas y motivos para seguir, es decir, colaborar con ellos, como hizo González durante sus mandatos, combinando el terrorismo desde el Gobierno con la claudicación ante los pistoleros.

El lema de toda esta prolongadísima colaboración de los políticos con el crimen fue, sigue siendo, la "salida política": al tiempo que se negaba carácter político a la ETA se la trataba con la más exquisita consideración... política. La razón de esa actitud se encuentra en la afinidad profunda del PSOE, los separatistas y los comunistas, con la ETA. No en vano es esta una organización socialista y separatista, no habiendo preocupado nunca el segundo rasgo a una izquierda tradicionalmente "internacionalista" y despreciativa hacia España y su historia. El País ha sido, como de costumbre, el principal abanderado de la infamia.

Hay, además, otra razón de fondo para esta colaboración: la izquierda y compañía siempre sintió como una espina clavada en su hígado la renuncia a su intención originaria de ruptura en la transición, y la aceptación forzada de la reforma, que evidentemente legitimaba al franquismo como el origen real de la democracia: la ETA, precisamente, fue la organización más consecuentemente rupturista. Sus asesinatos reflejan a la perfección la naturaleza de la ruptura, pero los frustrados rupturistas nunca dejaron de sentir un sentimiento de miseria ante aquellos que persistían en la lucha, y de ahí su búsqueda de una "salida política" para ellos, siempre e inevitablemente a costa de la ley, de la democracia y de la más elemental dignidad humana.

El problema de la ETA no es la ETA: es la colaboración callada e indirecta, pero no por ello menos efectiva, que la banda terrorista ha obtenido de los separatismos y de la izquierda. Esa colaboración ha alcanzado su cenit con el actual Gobierno, hasta un grado que le habría condenado ante la opinión pública de no ser por la inexistente oposición dirigida por uno de los políticos más nefastos, a fuer de irrisorios, que ha tenido el país. Nada habremos adelantado mientras no reconozcamos los hechos más elementales, mientras no rechacemos el imperio de la trola en que se ha convertido la política en España.

ETA
La culpa también es de Bush
Los neocons nunca han aprobado el diálogo con los terroristas. Primero porque nos parece una perversión moral que sólo beneficia al terror, que se siente legitimado; en segundo lugar, porque resulta inútil.
GEES Libertad Digital 23 Septiembre 2008

No se atrevió a soltarlo en su seria comparecencia pública tras el tercer atentado –esta vez mortal– de ETA en menos de 48 horas, pero seguramente que a José Luis Rodríguez Zapatero le hubiera gustado decirlo: si ETA sigue matando es por culpa de Bush. Su lógica personal es implacable: si no fuera por Bush, los malditos neocons no serían nadie; y si los malditos neocons no fueran nadie, no habrían sembrado su semilla entre los españoles; y si no hubiera habido neocons en España el Partido Popular seguramente habría comprado su negociación personal con los terroristas de ETA; y si hubiera contado con un mayor margen de maniobra y le hubieran dejado a él hacer más concesiones, ETA no habría roto públicamente la tregua. Ergo, la culpa de todo, como casi siempre, no es suya, sino de Bush.

Y hay que reconocer que en algo ZP acierta en su recorrido mental. Los neocons nunca hemos aprobado el diálogo con los terroristas. Primero porque nos parece una perversión moral que sólo beneficia al terror, que se siente legitimado y aupado al grado de interlocución política que siempre ha deseado; en segundo lugar, porque resulta inútil. El terror sólo abandona sus armas cuando sabe que no puede ganar, que ha sido derrotado, cuando ya no tiene esperanza alguna. Y dialogar de tú a tu con los terroristas (máxime cuando son ellos, como en el caso de Zapatero, los que dictan los términos y el calendario) no les hace pensar que están perdiendo, sino que su victoria sobre el Estado de Derecho está próxima. Los hechos lo han vuelto a corroborar.

Lo que ha conseguido el Gobierno socialista en estos años de larga y callada negociación con la banda terrorista ha sido debilitar al Estado y permitir que ETA se refuerce. Hay que decirlo claro y alto: hoy ETA cuenta con mayores capacidades para matar que hace cuatro años. Al introducir durante la negociación filtros políticos en la acción policial, se perdió Inteligencia y la banda pudo reorganizarse a sus anchas. Ahora será Pérez Rubalcaba el que tenga que corregir los errores de su presidente y volcar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a hacer lo que nunca debieron de dejar de hacer por obedecer instrucciones políticas mal fundadas.

Es más, ETA es hoy más fuerte porque sabe que ha tenido a sus pies al Gobierno español y porque sabe que ZP no puede soportar muchas muertes, creyendo como cree en la perpetua negociación. Matando hoy, ETA quiere colocarse en una situación de dominio de la agenda política con el objetivo de forzar al Gobierno a abrir nuevas negociaciones.

No sabemos lo que dirá el PP más allá de condenar este terrible acto de violencia ciega. Pero nosotros, los neocons a los que tanto odia y culpa Rodríguez Zapatero no podemos ni queremos estar detrás o solidarizarnos con una política del Gobierno que nos ha llevado a donde nos ha llevado. A saber, a una ETA más viva, ambiciosa y fuerte que hace unos pocos años. El Gobierno no necesita solidaridad alguna. Al Gobierno hay que exigirle que actúe, que pierda toda esperanza de sentarse con ETA y que luche con todas las de la ley. El momento de la palabrería y la seriedad institucional ha pasado hace ya mucho tiempo.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

ANTE EL ASESINATO DE LUIS CONDE DE LA CRUZ
NOTA España y Libertad 23 Septiembre 2008

Bilbao, 22 de Septiembre de 2008.-
España y Libertad anima a todos los ciudadanos a participar en las diferentes concentraciones de protesta y homenaje que se realizarán hoy en Barcelona, Plaza de San Jaime a las 20 horas, y mañana en Bilbao, Vitoria, Pamplona y Madrid a la misma
hora y en los lugares habituales.

Ante el nuevo atentado de ETA en Santoña, España y Libertad en primer lugar quiere mostrar su solidaridad con la familia del brigada del Ejército Luis Conde de la Cruz, asesinado esta madrugada, y con los heridos en el atentado. También queremos mostrar nuestro apoyo a las Fuerzas Armadas, un colectivo que conoce como ningún otro la crueldad del terrorismo, y que ha sufrido en las carnes de sus miembros y sus familias, incluidos niños, el zarpazo de los asesinos separatistas.

Como viene siendo habitual en nuestros comunicados, más que palabras de condena, desde España y Libertad queremos exigir del gobierno y del resto de la clase política hechos. La lacra del terrorismo sólo puede terminar con la victoria de la
sociedad democrática española, y para ello la única vía posible es la persecución implacable de los violentos. Nuevamente llamamos a los dos grandes partidos nacionales a que retomen el Pacto Antiterrorista y en especial al ejecutivo a que
vuelva a aquella firmeza ante el terrorismo que tan buenos resultados estaba dando en el pasado más reciente y que había conseguido arrinconar a los asesinos y sus cómplices.

Ninguna esperanza se debe dar a los asesinos y a quienes les apoyan política, moral o materialmente, de que van a conseguir avanzar ni lo más mínimo en sus objetivos independentistas, haciéndoles comprender, que mientras no abandonen la violencia y acepten el marco democrático que señala nuestra constitución, su único futuro es y será la cárcel y la marginalidad política y social.

España y Libertad anima a todos los ciudadanos españoles a participar en los diferentes actos de protesta y homenaje que se realizarán hoy en Barcelona, Plaza de San Jaime a las 20 horas, y mañana en Bilbao, Vitoria, Pamplona y Madrid a la misma
hora y en los lugares habituales.

Más información
678.61.61.77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

Frente al terrorismo y a su entorno
NOTA DE PRENSA www.unidadmasdiversidad.com 23 Septiembre 2008

Frente al terrorismo y a su entorno solo cabe realizar una política de unidad, de firmeza y valores, excluyendo a los terroristas del poder político que les da cobertura

Urge la disolución de los consistorios donde están gobernando miembros pertenecientes a partidos del entramado etarra.

Desde la Fundación Unidad + Diversidad queremos expresar nuestra más firme y enérgica condena por el asesinato, vil y cobarde, del Brigada del Ejército, D. Luís Conde de la Cruz, acaecido esta madrugada en Santoña (Cantabria).

La aniquilación de una vida humana, por encima de toda línea de pensamiento o valor humano, es la forma de expresar y de solucionar “democráticamente” el “conflicto vasco” que tienen los terroristas, así como quienes les amparan y quienes se comportan ambiguamente con sus actitudes políticas.

Frente al terrorismo y a su entorno solo cabe realizar una política de unidad, de firmeza, de valores y de endurecimiento de las penas para todos aquellos que asesinan y sesgan la vida de personas jóvenes que la ofrecen al servicio de la paz y bienestar de todos los españoles.

Finalmente, la Fundación Unidad + Diversidad exige al Gobierno de España, a la oposición y al Gobierno Vasco, especialmente al Lehendakari, que no sólo condenen verbalmente o por escrito este atentado, sino que actúen de una forma contundente de modo que la muerte de Luís Conde sea la última y sean capturados y encarcelados aquéllos que le privaron de su derecho más importante: la vida.

FUNDACIÓN UNIDAD + DIVERSIDAD
e-mail:juandediosd@unidadmasdiversidad.com
Juan de Dios Dávila
Phone: +34 661 56 66 77

El coraje de las víctimas
Editorial Heraldo de Aragón 23 Septiembre 2008

Frente a la cobardía asesina de los etarras, que ayer volvieron a segar una vida y a causar un dolor irreparable, se yergue, de nuevo, el coraje de las víctimas. El mejor homenaje a Juan Conde, última víctima de la barbarie de ETA, se lo brindó su hijo Iván, también militar, al recordar a los asesinos que nunca conseguirán su objetivo. Es el mensaje que lanzaron ayer el Gobierno y el principal partido de la oposición. La barbarie requiere firmeza y unidad

TODAS las fuerzas políticas condenaban ayer en el Congreso de los Diputados, en una necesaria expresión de unidad frente al terrorismo, la barbarie etarra. La banda terrorista quiere pasar factura a diestro y siniestro -al mundo financiero, a las fuerzas de seguridad vascas, al estamento militar- de su rabia por las ilegalizaciones que los tribunales han decretado para todos aquellos que forman parte de su entramado, que los apoyan y representan en instituciones políticas donde nunca debieron estar. Pero es verdad que las condenas tienen, sin embargo, sus matices. El presidente de Cantabria, donde, finalmente, al tercer intento asesino, ha logrado ETA segar otra vida, criticó ayer la ambigüedad del PNV al que reprochó que rechace los actos terroristas, pero aliente el rechazo a la ilegalización de ANV y PCTV que, en definitiva, es apoyar la presencia de ETA en las instituciones vascas.

Constatado, de una manera terrible, que cualquier intento de entendimiento político con quienes solo usan el lenguaje de las pistolas, no tiene futuro, la firmeza y la aplicación de todos los instrumentos al alcance del Estado de derecho sigue siendo la vía para acabar con ETA. Y, sobre todo, para que los asesinos, como dijo ayer el hijo la última víctima del terror, sepan que jamás conseguirán sus siniestros designios, es decir, imponerse a golpe de bombas. En este sentido, tal y como aseguró el presidente del Gobierno, «la sociedad española está decidida a vivir en libertad, conforme a las reglas del Estado de derecho», por lo que no tiene sentido pensar que podría ceder o someterse a los dictados de la banda terrorista ETA. En cualquier caso, la confianza en la acción de la Justicia y la determinación de las fuerzas de seguridad permiten a los españoles sostenerse en la seguridad del final de la violencia etarra.

ETA es maldad y estupidez
JOSÉ IGNACIO CALLEJA SÁENZ DE NAVARRETE El Correo 23 Septiembre 2008

PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA

Un muerto, Luis Conde, y 18 heridos, tras estallar tres coches bomba de ETA en 24 horas. El titular puede ser éste u otro similar. Santoña, Ondarroa y Vitoria, tres escenarios para la misma mezcla de estupidez y maldad. Como tantas veces, los daños materiales los pagaremos entre todos, el miedo extremo quedará al fondo del alma de quienes se libraron por los pelos, y una familia, la de Luis Conde, soportará por siempre que se lo hayan arrancado en carne viva. Escribo cansinamente del asesinato porque los dramas que no pueden volver al comienzo son reales. Aquí no hay representación, por más que lo hayamos vivido mil veces. Aquí es la vida real sin posible vuelta atrás. Me conmueve el dolor de su familia, pero ¿ayudará en algo que se lo diga?

Este escribir cansinamente no es ya producto del hartazgo que más de una vez he leído en otros y sentido en mí. Tampoco es desesperanza. Es rabia. No es odio. Es rabia. La rabia de quien sabe que algo está ganado y es inevitable, el final de ETA, y sin embargo tiene que soportar que haya otra víctima. La rabia de quien ve con toda evidencia que la gente de ETA, y quienes andan conspirando a su alrededor, no tiene otra salida en la vida que fracasar y hacer daño. Más aún, su fracaso personal y político lo pagamos nosotros con nuevas víctimas. Hacernos daño se ha convertido en su razón de vivir. No quiero seguir por aquí. A la política profesional, a las familias de los terroristas, a los intérpretes y moralizadores del 'conflicto' no les gustan estos juicios. Pero las acciones del terrorismo tienen personas por detrás que las planifican y deciden, personas que las sopesan, personas que las ejecutan, personas que las asumen, personas que las jalean. Y después de tanto tiempo, todo esto no tiene otro nombre que estupidez y maldad.

Hacernos sufrir para ver si, así, compartimos su vida arruinada y su conciencia muerta. Luego está toda la parafernalia 'política'. Todos sabemos qué hay de cierto y de falso. Son más de cuarenta años. Nunca he despreciado un buen análisis del 'conflicto'. He aprendido mucho de los mejores. Pero hace muchos años que no me creo lo de ETA y «violencia de respuesta a una respuesta mayor». Vivo en un lugar donde la inmensa mayoría de la sociedad le está exigiendo a ETA que nos deje en paz, que nos deje vivir, que violencia, ¡no! Que si ellos no saben vivir, ¡o no les han enseñado, pues de esto también habría que hablar!, que busquen remedio a sus males personales, ¡sí, personales!, pero que nos respeten a los demás, en la vida y en la palabra, en el cantar y en el llorar. Queremos llorar cuando nos toque por la ley natural de la vida, y no cuando a ellos se les antoje.

¡Cómo me gustaría que quienes les quieren de verdad, y quienes les apoyan, les dijeran que este dejar vivir es el primer derecho de este pueblo, y que saber vivir es la primera sabiduría de la gente de bien! Porque el problema se ha transformado en ellos en un problema de maldad y estupidez personal, que estamos pagando todos. Yo ya no me creo los 'sesudos' análisis políticos de 'ETA'. Son una cortina de humo que encubre su absoluto fracaso como personas, su mente enferma y su conciencia muerta.

Escribo cansinamente, porque sus acciones sé que nos hacen sufrir, pero ya no me inquietan en sus efectos sociales. Reflejan su fracaso en la vida. Nos lo quieren transferir, pero no. No estamos amargados. Hace tiempo que los tenemos por rivales de poca monta. Sólo su locura nos da miedo. Su eco político y social, no.

¿Alguien con peso político y humano ante ellos se lo puede decir alrededor de una mesa? ¿Alguien con peso político y humano ante ellos puede decirles «Así no contéis con nosotros»? Maldad y estupidez, sólo eso.

Lo que nos falta
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ El Correo 23 Septiembre 2008

PRESIDENTA DE LA FUNDACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Hoy, pocas horas después de que ETA haya asesinado a Luis Conde, debemos ser conscientes de que como sociedad podemos ayudar, mucho más, a debilitar a los terroristas. Resulta preciso sacar fuerzas para que la deslegitimación de ETA y su política fanática alcance más allá de las cocinas de casa y de los amigos íntimos. Y salir a la calle, pacíficamente. Y es que el microcosmos fanático debe asumir que el terrorismo ha fracasado como intento de homologarnos, por la fuerza y la brutalidad, a ellos mismos. La excusa más relevante para no asumir el fracaso de su política fanática es el silencio de corderos que aún se escucha en la sociedad vasca.

Aunque ésta, por debajo de los discursos oficiales, y en silencio y pese a las paletadas de pasividad, ha cambiado mucho en los últimos 30 años. Hoy es menos sectaria que en los años 80 y 90, y parece anhelar decir en voz alta que la mayoría quiere y desea vivir junto a sus vecinos, aunque tengan ideas políticas distintas. La sociedad vasca ha ido madurando a pesar de los discursos oficiales, interiorizando muy lentamente el dolor, el horror, y despertando también lentamente de la banalidad política que invade a una buena parte de sus líderes. Nos falta convertir eso en un clamor para parar a ETA.

Nuestros fanáticos domésticos han cabalgado sobre los tabúes humanos en el camino de su degradación. Hace algún tiempo cargaban todavía la responsabilidad de sus bombas en los demás, bajo la excusa de que avisaban con anterioridad a la hora de la explosión. Aunque no era sino una argucia propagandística a fin de calmar las conciencias privadas de sus votantes. De hecho, han asesinado a ancianos, a mujeres embarazadas y a niños pequeños. Con las casas cuartel de la Guardia Civil, donde viven niños, ni han guardado el miramiento formal. El caso más reciente ocurrió en Legutiano, cuando a los residentes en el acuartelamiento se les vino abajo literalmente la casa en plena noche y quedaron un montón de niños asustados, entre escombros, bajo la lluvia. Aquella noche en que buscaban un asesinato masivo con niños, madres y padres, lograron asesinar a la última víctima inocente, Juan Manuel Piñuel. La última hasta la madrugada de ayer, en que otra bomba ha matado al brigada Luis Conde de la Cruz.

ETA ha entrado en su declive y podemos ayudar a que éste sea menos horrible. Es tiempo de mostrar que somos adultos y que nos responsabilizamos de poner límites a los sueños ideológicos que se convirtieron en algo caprichoso y monstruoso al mismo tiempo. Que queremos vivir sin vergüenza por lo que está pasando, y que algún día deberemos comenzar un proceso de revisión y memoria lento y complicado, pero que podríamos hacerlo con un punto de dignidad si no callamos más.
Sólo así podremos confortar alguna vez a la familia que hoy se duele en un verdadero infierno personal. A los heridos de estos días y sus familias. A todos los que soportan los dificilísimos meses de ausencia de Piñuel, de Isaías Carrasco... En definitiva, lo que nos falta es no banalizar colectivamente el asesinato de Luis Conde de la Cruz y las bombas con que ETA ha vuelto a sembrar el terror en los últimos días.

La vuelta de la estupidez
PELLO SALABURU El Correo 23 Septiembre 2008

Lo cierto es que en estas fechas la preocupación de las familias y los jóvenes suele estar más centrada en los problemas que depara el comienzo de curso. Vuelven los universitarios a sus clases. Por desgracia, no son los únicos, porque han encontrado viejos e involuntarios compañeros de camino. Las instituciones educativas intentarán inculcar, de forma directa o indirecta, con mayor o menor fortuna, valores como civismo, tolerancia, confrontación libre de ideas, etcétera. Son esos valores los que hacen posible que podamos vivir en comunidad y no acabemos matándonos unos a otros. Sin embargo, los militantes de ETA entienden que con la eliminación del adversario y el asesinato de quien piensa de otro modo podrán vivir ellos de forma libre y sin ataduras. Ellos solos, claro, porque el resto habrá desaparecido. Sólo entonces triunfará la libertad.

Si la estupidez humana se alía con un psiquismo traumatizado y acomplejado, de esos que se estudian en los libros, acabará alcanzando grados de perfección directamente proporcionales a la dificultad de encontrar palabras para describirla. Euskadi es un buen laboratorio para eso. Aquí hace tiempo que perdimos la expresión apropiada, porque cuando la idiotez acaba encarnada por ignorantes sin escrúpulos que pretenden imponer la verdad que poseen en exclusiva al resto de los ciudadanos, nuestros códigos lingüísticos muestran también ciertos límites.

Solamente la ceguera impide, al margen del daño personal y enorme dolor causado en cada ocasión a sus víctimas directas, como ahora con los coches bomba; solamente limitaciones intelectuales preocupantes impiden, digo, no darse cuenta del radical cambio que se ha producido en la sociedad vasca a lo largo de estos años ulcerosos: las acciones que durante decenios se han vivido como enormes sacudidas sociales se perciben cada vez más como restos de una enfermedad tediosa.

Más tediosa que peligrosa, aunque siga proporcionando súbitos accesos de fiebre. Abandonados por la sociedad a su propia suerte, despreciados por la mayoría (¿pretenden que nos preocupemos todavía de sus problemas?), puestos en tela de juicio, de forma tímida, eso sí, incluso por quienes ven con horror cómo la artillería enemiga (¿no estábamos en guerra?) va desmoronando con precisión y sin piedad los muros sobre los que durante años se han sentido inexpugnables, no lo ven. No ven cómo cambia el mundo. No ven que los problemas son otros. No ven que cada vez están un poco más lejos. No lo ven. Lo peor es que no lo pueden ver. Porque hay ciertas realidades que sólo pueden ser desmontadas por quien las crea.

ETA y las cosas claras
Germán Yanke Estrella Digital 23 Septiembre 2008

No es que ETA no sepa hacer otra cosa (como se dice a menudo, como si la violencia fuese una limitación intelectual), sino que el terrorismo es su esencia, no sólo un lenguaje sino la ideología que está en su entraña. Insisto en ello, aunque sea al fin y al cabo una obviedad, porque a menudo se olvida, porque se ha olvidado en el pasado reciente y puede olvidarse de nuevo si la sociedad española no está atenta y firme. La consecuencia inmediata de esta constatación, vuelvo a insistir, es que no hay en el interior de la banda, en su justificación y en su ideología, ningún resorte interno para que desaparezca por propia iniciativa, ni en las circunstancias actuales ni en otras, por muy distintas que sean como lo eran las del famoso, falso y fallido "proceso de paz".

Afortunadamente, parece que esta tesis -que conlleva una estrategia- se va imponiendo. Ayer, el presidente del Gobierno, tras el nuevo asesinato de ETA, dijo claramente que el único destino de los terroristas son "larguísimas penas de prisión". No se podía esperar otra cosa, pero también es verdad que hasta hace poco el lenguaje era a menudo distinto: el único destino de la banda era "abandonar la violencia". La ensoñación, afortunadamente, parece haberse disipado. No se puede esperar el abandono de las armas, sino que hay que derrotar policial, judicial y políticamente a ETA. Si la banda estuvo más que débil se debía a que fue perseguida eficazmente. Si lo está ahora, es por lo mismo.

Está muy bien que los partidos políticos, todos juntos en el Congreso, manifiesten públicamente que ETA no conseguirá jamás sus objetivos. Tendrían que haber añadido que no conseguirá ningún objetivo, que no habrá ni la más mínima cesión ni en estas ni en otras circunstancias, que no se volverán a poner sobre la mesa los asuntos que en el pasado se pusieron. La unidad se debe forjar sobre estos principios porque debe ser una unidad política ante la evidencia de los hechos y no una operación de imagen en un momento de dolor y de rabia.

Y lo apunto porque parte de la acción política de quienes de verdad quieren derrotar a ETA es exigir ese planteamiento a quienes se colocan junto a ellos en estas declaraciones unitarias y públicas. Al PNV hay que demandarle con energía claridad, porque ya es un escarnio que mientras el portavoz parlamentario de ese partido suscriba el "nunca conseguirá sus objetivos", el lehendakari Ibarretxe siga diciendo que no renuncia a la política (es decir, a la negociación) para conseguir lo que bastardamente llama "la paz". Y a Izquierda Unida hay que exigirle una cuota de decencia porque ya no pueden ser compatibles esas grandes palabras compartidas con la indignidad de su hijuela vasca, gobernando con los ilegalizados primero, promoviendo en grupo y en solitario la ilegal consulta del lehendakari después, es decir, metida una y otra vez en la ilegalidad constitucional y en la desvergüenza política. Así estarían las cosas más claras.

¿Hasta cuando los ciudadanos españoles vamos a consentir que ETA siga existiendo?
Redacción Minuto Digital 23 Septiembre 2008

El hecho de que sea España el único país de Europa Occidental donde perdura el terrorismo desarrollado en la década de los 70 al amparo de la guerra fría, las ideas marxistas y el apoyo material soviético, no puede explicarse simplemente porque en España, al igual que en Irlanda, se mezcla un problema de nacionalismo. No podemos establecer ningún paralelismo entre el caso irlandés y el español. Ni en cuanto a sus orígenes, ni en cuanto a su desarrollo, ni en cuanto a la respuesta gubernamental ni de las víctimas a la violencia.

El caso español es peculiar en sí mismo. ¿No se han preguntado el por qué de que el GRAPO ya no exista prácticamente y ETA sí? Evidentemente la razón hay que buscarla en los respaldos políticos, culturales, sociales y financieros con que cuenta una y otra banda terrorista. Por ello los cómplices morales de ETA siempre han puesto buen cuidado en evitar que se socavase ese respaldo a la banda terrorista. Consulten las hemerotecas para comprobar quienes y cuando se rasgaban las vestiduras, -especialmente en los años 80- ante cualquier propuesta que apuntase a la ilegalización de las organizaciones aberzales que sostenían a ETA. Por fin, demasiados muertos más tarde de lo que una conciencia sana exigía, llego en España una política antiterrorista sensata, basada en cercenar y hacer desaparecer esa “diferencia” que hacía del GRAPO un grupo a extinguir y de ETA una banda plenamente operativa. Los resultados del Pacto Antiterrorista, desmintieron a todos los amigos camuflados de ETA, que con sus voces avisaban de que iba a ser contraproducente o vulneraba no se sabe cuantos derechos fundamentales.

Desgraciadamente llegó Zapatero camuflando su ansia de perpetuarse en el poder con su ansia infinita de paz. Todo lo avanzado se tiró por la borda y retrocedimos a los días más oscuros, en los que las víctimas y las fuerzas de seguridad se encontraban solos ante los terroristas. Hoy, al menos, no toda la sociedad española se ha puesto a mirar para otro lado. Muchos han comprendido que la contundencia hasta la derrota final de ETA es el único camino, no sólo éticamente recomendable, sino eficazmente posible. Para ello hay que acabar con ese respaldo político, social, cultural y financiero, persiguiendo al mundo aberzale en todas sus manifestaciones.

Razón tiene el presidente de Cantabría cuando tras el atentado mortal de Santoña dice que del “Del Rey para abajo, todos tenemos que tener la misma postura”. Y aún más razón cuando acusa al PNV de no ayudar a acabar con el terrorismo en España. “Cuando el Estado de Derecho actúa con contundencia”, se oye a “todo el PNV y el Gobierno vasco poner el grito en el cielo”, en una actitud que “ayuda” a que la banda “siga funcionando”. Ni más ni menos. E igualmente acierta el presidente cántabro cuando pide “mirar más arriba” del atentado.

Porque para encontrar las causas del por qué el terrorismo sigue existiendo hoy en España la tenemos que buscar en los delirios separatistas que nos amenazan, la doble moral de los nacionalismos y la cobardía de los grandes partidos que prefieren mercadear con los nacionalistas en beneficio propio en vez de preocuparse del bien común de España. No le den más vueltas, la culpa de que ETA siga matando la tiene quien lleva años consintiendo esta situación.

Atentado mortal de ETA
Barcelona 22 de Setiembre de 2008
Asociación por la Tolerancia  23 Septiembre 2008

La Asociación por la Tolerancia manifiesta su repulsa por el brutal atentado que ha costado la vida al Brigada de Artillería D. Luis Conde y quiere hacer llegar todo su apoyo y cariño a los familiares del fallecido, así como manifestar su completa solidaridad con las Fuerzas Armadas.

Una vez más ETA habla con el único lenguaje que sabe: el de las armas, pretendiendo con este tipo de ataques imponernos sus postulados. Y una vez más el Ejército, siempre en su punto de mira, es víctima de su brutalidad y de su intolerancia.

Vaya desde aquí también, nuestro más enérgica repulsa hacia todos aquellos que desde la política o cualquier otro medio, muestran su apoyo a ETA, y también hacia todos aquellos que, aún no apoyándola, no la condenan con la suficiente contundencia o miran para otro lado, practicando una calculada ambigüedad con la esperanza de recoger así algún tipo de beneficio.

Deseamos la pronta recuperación de todos los heridos y afirmamos que este tipo de ataques, lejos de mermar nuestra resistencia, nos afianza aún más en nuestras convicciones democráticas.

Asociación por la Tolerancia.

Tomás es el toreo; Zapatero, la política
IGNACIO RUIZ QUINTANO ABC 23 Septiembre 2008

UNOS desconocidos lanzan piedras contra las lunas del modisto Antonio Pernas en La Coruña con una nota en letras de periódico recortadas que dice: «Inimigo do galego».

Esta perla del aldeanismo separatista, absurda como un molusco -¿qué les parece el lingueirón?-, me vino el mismo día que una frase de Ricardo Bada, que es un humanista de Huelva que vive donde han de vivir los humanistas, en Alemania, y que cada fin de semana reparte frases como Guti cuero. La frase de Bada es de un Billy Wilder cuyo ingenio captó como nadie el mecanismo de la ley de la memoria histórica, la única ley que en España ha decidido respetar Zapatero:

-Los austriacos han conseguido el malabarismo de convertir a Beethoven en austriaco y a Hitler en alemán.

A lo que, desde Madrid, un amigo de Bada contesta con una oportuna observación de Einstein: «Si se comprueba la teoría de la relatividad, los alemanes dirán que soy alemán, y los franceses, que soy ciudadano del mundo. Pero, si es falsa, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes, que soy judío.»

«¡Inimigo do galego!» Cuando George Borrow, el vendedor de Biblias, llegó a Toledo, se alucinó con la buena educación y cortesía de las gentes de Villaseca de la Sagra, que al dirigirse al forastero le hablaban a gritos y en gallego:

-Todos saben unas cuantas palabras en gallego, aprendidas de los que bajan cada año del monte para ayudarles en la siega, y como la única lengua extranjera que conocen es el gallego, creen de buena educación hablar en ese idioma a los forasteros.

Irrumpe en la controversia cultural Revilla, el jefe de los cántabros -paisano de Quevedo, al fin y al cabo-, con una declaración institucional que no deja lugar a la duda: tampoco ha leído a Quevedo.
-Yo mojé por primera vez a los 18... y pagando.

Algunas beatonas ponen el grito en el cielo: «¡Apología de la prostitución!» ¿Pero de dónde creen las beatonas que salían los chicarrones que clavaban la pica en Flandes? Oigamos a la Historia de España, ignorada por Montilla, jefe andaluz de los catalanes que, a cambio de una subvención, han obligado a Rebecca Hall a decir «¡estoy haciendo un máster en identidad catalana!» en una película de Woody Allen:

-En 1646, el mando militar organizó una redada en los burdeles de Madrid, se esposó a todos los varones útiles, los metieron en carros y los llevaron a luchar a Cataluña en nombre del Rey.

Madrid y Barcelona. Por su culpa, incluso una cosa tan bizarra como la fiesta nacional ha devenido en calentura «emo» cuyo «trade marketing» incluía un rabo en Madrid y un indulto en Barcelona, la ciudad donde una vez mataron a los curas para protestar el trapío de los toros. En Madrid no hubo rabo porque el público no se tomó en serio al presidente que animaba a pedirlo. Pero en Barcelona ha habido indulto, lo nunca visto desde Finito. Lo ha hecho el «Emo» republicano, que ya lleva dos vidas perdonadas: «Idílico», de Cuvillo, en Barcelona, y en Madrid, «Lagartijo», de Adolfo Martín. «Es el torero del pueblo», resopla Boix por su siringa. El pueblo son esos descamisados del pantalón teja y la melena distraída que salen de la plaza toreando con la «senyera».

Los nacionalistas vienen de Juliano el Apóstata, dijo Eugenio d´Ors, pero explíquenle esto a Montilla. También dijo D´Ors que el problema cultural (y político) de España arranca del XVIII: una masa prehistórica, impermeable a la cultura, y dos formas de interpretarla: Tradición, o solidaridad de todos los siglos en el tiempo, y Universalidad, o comunión de todos los pueblos en el espacio. Nos falló la síntesis, y cada partido prescindió siempre del otro. Resultado: o un Tradicionalismo nacionalista y castizo, o un Liberalismo descastado y progresista.

-La masa triunfó a sus anchas, y ese triunfo de la prehistoria nos degrada.
El pueblo, nos recuerda Gómez Dávila, a veces acierta cuando se asusta; pero siempre se equivoca cuando se entusiasma. El pueblo hoy no se siente libre sino cuando se siente autorizado a no respetar nada.

La estrategia manipuladora de la memoria histórica

Redacción Minuto Digital 23 Septiembre 2008

Unas 20 asociaciones han mandado a Garzón una relación de 130.000 “víctimas” de la represión franquista. La fiscalía de la Audiencia ya mostró en su día su oposición a esta investigación y pidió el archivo de las denuncias presentadas, al considerar que habían prescrito unos delitos a los que en cualquier caso había que aplicar la ley de Amnistía de 1977. Naturalmente al juez cometa nada le importó la posición jurídica de la fiscalía, dada la trascendencia mediática del asunto.

El caso es que de momento la única fosa común en España con miles de cadáveres de la que se sepa es la de Paracuellos del Jarama, donde descansan más de 8.000 victimas del terror rojo. Por cierto, más de 3.000 sin identificar, es decir desaparecidos, a los que en su día Garzón negó el mismo derecho que reconoce ahora a las víctimas del bando contrario.

Las búsquedas de algo paralelo por parte de las numerosas asociaciones izquierdistas dedicadas a lo de la revancha histórica, hasta la fecha han sido infructuosas. Enterramientos con algunas decenas de cadáveres y fiascos monumentales, como en el caso en que El País anunció a bombo y platillo el hallazgo por parte de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica una fosa con miles de cadáveres en las Alpujarras. El 29 de agosto de 2003, la Asociación anunció que sus expertos habían comenzado la exhumación de unos cuerpos humanos en un barranco de las Alpujarras (Granada). Se trataba de gente asesinada por los “fascistas” en la guerra y cuyos cuerpos se arrojaban a ese barranco. Incluso aparecieron testigos de las matanzas, que contaban con pelos y señales las atrocidades. La Asociación calculaba que los asesinados allí enterrados podían ser, como poco, entre 2.300 y 2.500. ‘El País’ dedicó una página completa al hallazgo en su edición de 1 de septiembre de 2003. Pero todo resulto un fiasco. Al día siguiente, 2 de septiembre, en una media columna ‘El País’ daba la noticia de que esos restos humanos eran, en realidad, restos de animales, perros y de especies caprinas. Y la Asociación por la Recuperación Histórica llenó de nuevo los agujeros y ‘El País’ no volvió a publicar nada al respecto.

Es lo malo de trabajar sobre el terreno. Los cadáveres se pueden contar. Sobre el papel la cosa cambia, se pueden fabricar 130.000 o 230.000 desparecidos, los que hagan falta. Victimas de verdad, exiliados que no volvieron e incluso cara duras como aquel Enric Marcó, presidente de Amical Mauthausen, que se hizo pasar por una víctima del holocausto nazi.

Lo triste es que estas alturas, las únicas dos Españas que deberíamos recordar no serian esas de los buenos y los malos que nos venden desde la memoria histórica, distribuyendo los papeles sectariamente entre las derechas y a las izquierdas. Las verdaderas dos Españas son, la de aquellos que en ambos bandos creían en unos ideales y se comportaron con humanidad dentro de las terribles circunstancias de una guerra civil (el caso por ejemplo del falangista Rosales que quiso proteger a Federico García Lorca o del anarquista Melchor Rodríguez, que acabó con las sacas de la cárcel Modelo en Madrid). Y la de aquellos, que también en ambos bandos, se comportaron como fanáticos mezquinos y malvados (quienes fusilaron a Lorca porque sí, o quienes asesinaron al hijo del coronel Moscardó porque se negaba a rendir al Alcanzar, por ejemplo).

Ya es hora de olvidar el color de los muertos, rojos o azules, y sobre todo de no usarles para distraer, cuando los problemas reales de la España de hoy amenazan la popularidad del gobierno, porque al final, lo que no era un problema acabará convirtiéndose en un peligro para la convivencia nacional. Garzón, otro experto en cuidar la mar de bien sus posaderas, debería caer en la cuenta de que la Justicia no esta al servicio de causas fraticidas, que es lo que sucede cuando se rechaza desenterrar a los de Paracuellos, y procesar a Carrillo, porque los muertos no son iguales

El catalán no es rentable
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 23 Septiembre 2008

Ni las presiones del Gobierno mallorquín ni los improperios y amenazas de Joan Puig, ni el boicot del Barça han conseguido amedrentar a la compañía alemana Air Berlin. Su director para España y Portugal, Álvaro Middelman, lo ha dejado meridianamente claro: Se pongan como se pongan los fanáticos nazionalistas, AIR BELIN NO INTRODUCIRÁ EL CATALÁN EN SUS VUELOS. “El castellano -dijo- es, hoy por hoy, el idioma común a todos los españoles, o debería serlo” y “el catalán no es rentable”.

Tomen nota: el catalán no es rentable. Y si no lo es el catalán, menos lo serán el vascuence o el gallego. Si todas las compañías aéreas tuvieran que dedicarse a impartirle clase a su personal sobre lenguas minoritarias en Europa, sólo en Francia hay 25, o sea que no creo que les salgan las cuentas en tiempo, esfuerzo y dinero. El director de Air Berlin ha explicado que "somos una compañía alemana" y "nos cuesta mucho tener personal de vuelo que al menos hable el español". Ha recordado que "llevamos invertidos 800.000 euros". Middelman ha recordado que estamos en época de crisis y que el coste de los aparatos y de los vuelos se ha incrementado. O sea que las cosas no están para satisfacer los caprichitos histéricos de los nazionalistas.

"Sinceramente hemos optado -espero que se comprenda porque somos una empresa privada, que cotiza en bolsa y tiene que dar explicaciones a los accionistas- por el español, el idioma que, hasta que no se demuestre lo contrario hoy por hoy es común a todos los españoles, o debería serlo".

"Somos una compañía que no podemos beneficiarnos de subvenciones para este tipo de cosas, aparte que sería impracticable" y "tenemos otras prioridades". Y en referencia al gallego y al vascuence, ha añadido: “Tenemos que sacar la compañía adelante, y además hay otros idiomas, que el tema no se acaba ahí”. [...] "Hoy he volado esta con una compañía que me ha traído de Palma a Barcelona y no he oído ninguna frase en catalán, se conoce que no somos los únicos". [...] "Yo soy ciudadano español y mientras no se demuestre con contrario la constitución de 1978 sigue en vigor, y hay una lengua que es común a todos los españoles".

La Cámara de Comercio alemana en España se ha pronunciado en el mismo sentido. Mientras los españoles seguimos acomplejados frente a los nazionalistas, los alemanes lo tienen muy claro.

Por último, remató sus declaraciones con una frase que debieran enmarcar en su despacho oficial todos los políticos nazionalistas de Cataluña y Baleares: "Nadie obliga a volar con Air Berlín. El que no quiera, que no vuele".

Es que los alemanes no se andan con pañitos calientes.

Ideología progresista
Cafres y garbanceros
Ahí está ZP. No tiene recetas para la crisis económica, pero a cambio ofrece culpables ideológicos. Unos días son los neoconservadores y otros los neoliberales. Sus rivales nunca señalan, salvo rara excepción, ni al socialismo ni a la socialdemocracia.
Cristina Losada Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Figuras del nivel intelectual de Zapatero, Blanco, Caldera y otros astros rutilantes del socialismo español le hacen un flaco favor a la izquierda que aún tenga apego al rigor. Pero su estolidez también tiende a la derecha una trampa en la que está dispuesta a caer de bruces. Cuanto dicen los miembros y miembras del coro zapaterino produce vergüenza ajena. No es que el listón estuviera alto en los últimos decenios ni en los anteriores, pero han conseguido bajarlo hasta las alcantarillas. Allí se han encontrado con sus iguales, que son tropa numerosa, pero incluso los que no pueden sentirse representados por la indigencia cultural de los mentados superan su repugnancia en razón de sus lazos sentimentales con la izquierda.

Ya no es lo que era, pero casi. Aunque la ideología que cautivó a millones de personas se ha descompuesto, su poder permanece casi intacto. Esto lo saben hasta los más cafres de la banda, por lo que no cesan de ungirse con el óleo sagrado de la izquierda. Ahí está ZP. No tiene recetas para la crisis económica, pero a cambio ofrece culpables ideológicos. Unos días son los neoconservadores y otros los neoliberales. Sus rivales nunca señalan, salvo rara excepción, ni al socialismo ni a la socialdemocracia.

La ideología, tan puesta en valor por los zapateristas, despierta indiferencia o menosprecio del otro lado. Hay una derecha que ante esos envites se encoge de hombros. Es ajena a la pasión por las ideas. Más allá de la cuestión nacional, a la que ahora se ha puesto sordina, apenas se muestra capaz de formular sus propios principios y valores. Su vocación gestora y tecnocrática ha desembocado en una política garbancera que reverbera en los latiguillos del "sentido común" y "los problemas que preocupan a la gente".

Es arriesgado meterse en políticas, así que lo suyo consiste en estar "detrás del Gobierno", a ver si se estrella el que va delante y el eterno segundón llega primero. Pero aún se extiende por esos predios otro universo limitado. El de una derecha que quiere oponerse a la hegemonía ideológica de la izquierda, pero desconoce sus raíces. Le bastan para explicarla la prepoderancia mediática y las subvenciones, y encuentra satisfacción en retratar a los progres como descerebrados. Se contenta, en fin, con ridiculizar a la izquierda y es el reverso del estilo ramplón de los Pepiños.

Entre esos dos garbancerismos, uno político y otro estético y moral, la derecha española está tan lejos como siempre de conseguir el antídoto para el duradero atractivo de la marca ideológica que tan toscamente explotan Zapatero y sus pares.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Aguirre y la educación
El PP mantuvo y mantiene la LOGSE
Fuera de Madrid, el PP se está convirtiendo en una especie de regionalismo conservador sin la menor intención de dar la batalla de las ideas allí donde más importa: en la educación, en la política lingüística y en la cultura.
Álvaro Vermoet Hidalgo Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Hacía tiempo que tenía pensado escribir sobre las enormes posibilidades legales que tienen las comunidades autónomas para acabar con la comprensividad –que consiste en enseñar lo mismo a todos los alumnos, en los mismos centros y con los mismos profesores–, ya sea a través de las competencias de "experimentación pedagógica", mediante la organización de itinerarios con las optativas de la Secundaria o con la especialización de los institutos. Llevo proponiéndolo en Madrid desde que soy consejero de su Consejo Escolar. Y lo que me decide a escribir hoy sobre el tema es el siguiente titular del diario Magisterio sobre una iniciativa de la Comunidad de Madrid que ha pasado inadvertida: "Se crea una red de institutos especializados; los centros ofrecerán optativas relacionadas con su especialidad".

Leída la noticia, coincide por lo general con el plan de especialización de los institutos que venía reclamando la Unión Democrática de Estudiantes y del que infinitos teletipos y recortes de prensa son testigos. Se trata de especializar institutos para acabar con la comprensividad en la Secundaria, es decir, que haya una opción más o menos técnica dentro de la ESO que reduzca el fracaso escolar y les sirva para algo a esos chicos que luego no siguen estudiando y que tal vez ahora lo hagan.

No sólo las autonomías tienen un margen muy amplio, puesto que la LOE sólo se diferencia de la LOGSE en la nueva asignatura y en desmantelar lo poco que quedaba del Estado en materia educativa, sino que además existe una competencia en "experimentación pedagógica" que permite desarrollar programas de innovación más o menos fuera de la Ley, y que por algún motivo parece reservada a la izquierda y a los nacionalistas, que fueron los primeros en utilizarla en Cataluña aplicando la LOGSE antes de que se aprobara.

Veamos un ejemplo. La LOE no permite a las comunidades autónomas crear itinerarios desde los 14 años que mitiguen el efecto negativo de una enseñanza obligatoria hasta los 16, como recogía la Ley de Calidad del Gobierno de Aznar. Pero sí les permite, explícitamente, crearlos en 4º de la ESO para organizar el lío de las asignaturas optativas creado por el PSOE. Y nada les prohíbe crear institutos que den sólo el Bachillerato de Artes, con la vía de Artes en la ESO, o institutos que sólo den Formación Profesional y la ESO, ofreciendo un itinerario con las optativas técnicas de 4º de ESO y creando, de hecho, centros especializados que permitan diversificar la Educación Secundaria mucho antes de los 16 años.

Explicado que las comunidades autónomas tienen competencias más que de sobra para al menos corregir lo más pernicioso de la LOGSE, la uniformidad de la educación obligatoria hasta los 16 años, queda analizar por qué no se ha hecho hasta ahora. Por qué sólo es Madrid, por qué sólo es, una vez más, Esperanza Aguirre quien crea una alternativa a la izquierda, como viene haciendo con los exámenes en Primaria y Secundaria, con los centros bilingües, con la objeción de conciencia, con el cheque escolar en la educación infantil y con el proyecto de colegios prioritarios. Esperanza Aguirre viene, además, muy a cuento, porque los complejos de las taifas gobernadas por una derecha cada vez más regionalista en materia educativa vienen precisamente de su etapa de ministra.

Como ministra, Aguirre inició la creación de una verdadera alternativa liberal y nacional para el sistema educativo español, ya que antes el PP se limitaba a hablar de la libertad de elección sin concretar nada. Fue la época del decreto de libertad de elección de centro, con aquellos debates parlamentarios en los que se citaba a Milton Friedman, de la Reforma de las Humanidades, de la defensa del derecho de los castellanohablantes a estudiar en su lengua materna en Cataluña, de la liberalización de los libros de texto, etc.

Uno de los proyectos estrella, el que pretendía garantizar unos contenidos comunes de Historia y de Literatura en toda España, no salió adelante gracias a la pinza antinacional de Pujol con el PSOE, que rompió así su pacto de Estado con el PP en materia de enseñanza. Es cierto que, cuando Pilar del Castillo dio forma a todas esas ideas a través de tres Leyes Orgánicas y a través de unos planes de estudio nuevos, el PP logró por fin tener bien diseñada y lista para implantarla toda una alternativa al socialismo: en la educación básica, en la FP y en las universidades, incluyendo además los contenidos educativos. Alternativa que, por cierto, Rajoy ha dejado en el olvido, haciendo retroceder diez años a su partido en este tema.

Pero hay que recordar que desde que fracasa la Reforma de las Humanidades de Aguirre hasta que Pilar del Castillo aprueba los planes de estudio comunes, mediaron unos cuantos años en los que las autonomías del PP ya tenían competencias en educación, descentralizadas con Rajoy de ministro. Pudieron perfectamente haber aprobado unos planes de estudio en común. No lo hicieron. Y siguen sin hacerlo ahora; diez años después, siguen sin utilizar sus amplias competencias para salir del modelo comprensivo.

Fue Aguirre quien, desde la Comunidad de Madrid, dio la batalla por salvar la Ley de Calidad, quien se opuso a los contenidos ideológicos de Ciudadanía y quien empieza ahora a desmantelar la LOGSE, aprovechando la balcanización zapaterina del sistema educativo español, ante el estupor de sus "homólogos autonómicos". Por eso los liberales la vemos como alternativa a Zapatero, porque Rajoy, en este debate, está ausente. En el resto de las autonomías, el PP se está convirtiendo en una especie de regionalismo conservador sin la menor intención de dar la batalla de las ideas allí donde más importa: en la educación, en la política lingüística y en la cultura.
Álvaro Vermoet Hidalgo es presidente de la Unión Democrática de Estudiantes, miembro del Claustro de la Universidad Autónoma de Madrid, consejero del Consejo Escolar del Estado y autor del blog Cien Mil Objeciones.

María San Gil o los principios
Ya no quedan políticos así, que antepongan sus ideas a la poltrona y que no estén dispuestos, bajo ningún concepto, a comerciar con sus principios. Bravo, María.
EDITORIAL Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Cuando, hace ya más de cuatro años, se anunció que sería María San Gil la cabeza de lista popular en las elecciones vascas afirmamos desde esta misma tribuna que esa era la opción de la libertad. La necesaria, la oportuna y, por añadidura, la única a la que podía y puede jugar el PP en el País Vasco. María San Gil ha sido durante estos años la gran esperanza de esa parte del País Vasco que se niega a entregarse al nacionalismo, y un motivo de orgullo para millones de españoles que se miraban en ella como quien lo hace en un espejo. De nada ha servido. María San Gil, la heredera de Gregorio Ordóñez, se va. Por la puerta grande, dejándolo todo y sin pedir nada a cambio.

Batalladora incansable, mujer de una pieza, española y vasca a partes iguales –porque lo primero siempre ha comprendido a lo segundo–, inasequible a la adversidad y persona de convicciones inquebrantables, con San Gil se va lo mejor que ha dado el PP en el último lustro. Un ejemplo a seguir que, sin embargo, no ha encontrado cabida en el nuevo partido a la búlgara de Rajoy. Un partido que se avergüenza de sí mismo y de sus votantes, que ha confundido la oposición con el tancredismo más ridículo, que ha perpetrado, en suma, el peor delito que puede permitirse un partido político: el de engañar pública y descaradamente a los que depositaron su confianza en él.

Es normal que alguien como María San Gil sienta que ese partido ya no es el suyo. Trató, en vano, de salvar los muebles in extremis días antes del congreso de Valencia, pero los arribistas que forman la camarilla de Rajoy se lo impidieron, mostrándole, de paso, el camino de la puerta. San Gil lo ha tomado con la frente bien alta. Eso la honra y honra a toda la política española. Ya no quedan políticos así, que antepongan sus ideas a la poltrona y que no estén dispuestos, bajo ningún concepto, a comerciar con sus principios. Bravo, María.

María San Gil se va. ¿Dónde está el PP?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Septiembre 2008

La renuncia de Dª María San Gil a su puesto en el parlamento vasco, pone fin al más mezquino espectáculo de un partido que ha renunciado a sus ideas y acaba con uno de sus referentes morales de mayor prestigio. El acoso y derribo al que fue sometida la Sra. San Gil por parte del Sr. Rajoy y sus voceros, no pudo disimular la hipocresía de manifestaciones como que el PP está y estaría donde estuviera María San Gil. La pregunta es ¿dónde está realmente el PP?.

Desde luego no en la oposición, sino en el consenso y en el seguidismo del PSOE. Desde luego no con lo que representa Dª María San Gil en la lucha anti terrorista. Desde luego no con las víctimas a las que ha abandonado por ser unas compañeras incómodas en su nueva estrategia de partido de centro reformista reinventado. Desde luego no donde está la inmensa mayoría de sus votantes. No ha sido la Sra. San Gil la que se ha marchado, ha sido el PP quien con su actitud la ha echado como a otros que no parecían doblegarse a la nueva doctrina del Sr. Rajoy.

Con la marcha definitiva de María San Gil, se constata el giro de un partido que ha perdido su esencia para camuflarse en posiciones alejadas de lo que debe ser una oposición crítica con los manejos de un Gobierno y el partido que le sustenta. Este nuevo PP no se parece en nada a qué que llegó a ilusionar a tantos ciudadanos hartos de los escándalos de un PSOE. Este PP no se parece en nada a aquél que obtuvo la mayoría absoluta y que devolvió a España a un puesto de privilegio en el mundo. No obstante, con graves errores en el final de la legislatura en su política exterior y su intervención unilateral en la guerra de Irak, fuera del frente común de la UE.

Hoy debería ser un día de reflexión para muchos de los dirigentes del PP. Hoy deberían cuestionarse si la forzada ausencia de María San Gil era un precio a pagar por el cambio y si este al final les va ser rentable. Yo lo dudo. Creo que hay muchos ciudadanos que no comprenden el ensañamiento con esta excepcional representante. Son muchos los ciudadanos que, como yo, se preguntarán si este nuevo PP es realmente el partido que mejor les representa. La respuesta francamente es que no.

Lamentablemente en el horizonte político solo hay una voz y un partido que, aunque nuevo y de raíces de izquierdas, parece ser al que miran muchos ciudadanos como una verdadera alternativa a esta mascarada que están formando entre el PSOE y el PP. Los Zipi y Zape, gemelos políticos enzarzados en disputas y que solo se diferencian en el color de su pelo, pero no en sus actos ni en sus intenciones. La UPyD puede llegar a ser el colector de esos votos desencantados de los españoles. La UPyD puede llegar a ser el verdadero árbitro de un Parlamento coaccionado y chantajeado por partidos minoritarios nacionalistas y secesionistas.

Perder a Dª María San Gil es un lujo que el PP no se podía permitir si quería mantener su credibilidad. Forzar su salida ha sido el mayor error político y estoy seguro que terminarán por pagarlo en la confianza de los ciudadanos.

El partido de la COPE
Francisco Rubiales Periodista Digital 23 Septiembre 2008

El tercer gran partido político de España no está inscrito en el registro, ni tiene militantes con carné, ni se presenta a las elecciones, aunque tiene unas ideas claras que cada vez le distancian más de la izquierda y de la derecha. Es el partido de la COPE, que aglutina a gente que añora los valores perdidos y que es cada vez más crítica con una democracia que, según dicen, nos ha hecho retroceder en muchos aspectos.

Su gran "pastor" es Federico Jiménez Losantos, quizás el único periodista con alta audiencia en España que es capaz de criticar por igual a la derecha y a la izquierda, lo cual, al margen del rechazo que producen sus fobias, filias y duro estilo, es de agradecer en un país donde la inmensa mayoría de los medios, periodistas e intelectuales están sometidos a los grandes poderes y sólo critican al bando contrario, un rasgo preocupante que empuja el sistema hacia el totalitarismo.

El partido de la COPE tiene hoy unos dos millones de votos, lo que le convertiría en el tercer gran partido del país, después del PSOE y del PP, pero si la política sigue deteriorándose en España y los políticos perdiendo solvencia, respeto y prestigio, víctimas de su torpeza, ineptitud, ineficacia y amor obsesivo por el poder y los privilegios, pronto tendrá cuatro millones de votos.

Muchos son gente que antes apoyaba al PP, pero que hoy consideran a Rajoy como un "traidor".Sin embargo, cada día hay más decepcionados con la democracia, a la que consideran traicionada por los políticos y podrida hasta la médula. Muchos son próximos a la Iglesia Católica, pero no es ese su principal rasgo distintivo. El rasgo que más une al potencial partido es su odio a la izquierda en general y, especialmente, al socialismo, al que culpan de la mayoría de los desastres de la España actual, desde la corrupción a la disgragación, sin olvidar la caída de los valores, el retroceso de la cohesión y el auge del nacionalismo radical y separatista. Pero ese rechazo a la izquierda, de manera imparable, se está transformando en una rechazo a la partitocracia y a la política profesional y corrupta que ha tomado el poder en la mayoría de los países.

Otro rasgo que les distingue es que se sienten políticamente huérfanos, ya que no pueden identificarse con ningún partido entre los que tienen representación parlamentaria. Al PP, el partido con el que podrían sentirse más identificados, no le perdonan su cobardía frente a la izquierda, su escasa defensa de los valores y principios y el reciente giro que Rajoy ha dado al timón popular, acercándolo al PSOE y al nacionalismo.

Saber a quien votarán esos dos o más millones de electores en las próximas elecciones es, probablemente, la incógnita clave del futuro político inmediato de España. Si abandonan al PP, Rajoy sufrirá una derrota tan humillante que tendrá que dimitir y que tal vez obligue a la derecha a rediseñarse.

Quizás el futuro de su líder mediático, FJL, pase por agrupar a sus seguidores y acogerlos en una nueva formación política, cuando termine su actual contrato con la COPE.

Voto en Blanco

Los pecados ZP deben olvidarse, los de Aznar son imperdonables.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 23 Septiembre 2008

En las elecciones del 2.050 figurará en el argumentario electoral del PSOE, como ha sido habitual en todas las elecciones desde 2004, lo de Aznar con lo de Irak y lo del Prestige. Los socialistas no olvidan absolutamente ningún pecado de la derecha, machacar con esos temas es un mero ejercicio de libertades democráticas que nadie puede negarles y ojito con hacerlo. Sin embargo los pecados de socialistas varios y de Zapatero, que son muchos y diversos, no solo deben olvidarse, no solo no deben mencionarse, no solo no deben ser utilizados en la lucha política sino que el que así no lo haga será perseguido por la división mediática progre Das Reich (el imperio) con ferocidad sañuda. Lo esperpéntico de este doble rasero es que los del PP, tan tontolabas ellos, lo siguen al pie de la letra, o como se dice ahora modernamente, lo tienen interiorizado, que ya son ganas.

El País publica hoy una homilía que es muy del estilo de las dominicales suyas, es un ejercicio de encubrimiento de los pecados de ZP, al que hoy no le zurran porque no toca, y ya desde el titular bendice el pecaminoso camino seguido por el presidente gubernamental con lo de la ETA durante su encamamiento mutuo. Titula “Contra ETA, política”. Menudo pedazo de titular, es lo que ha estado haciendo Zapatero contra ETA, tirar de política negociadora.

Lo más importante del editorial es el mensaje que lanza bien alto y claro sobre la necesidad de olvidar y encubrir las componendas y permisividades que ZP tuvo con ETA y que algunos maliciosos creen que sigue teniendo.

“La misma idea de reforzar los patrones políticos democráticos frente al terror lleva a pedir al PP que abandone prácticas políticas de confrontación en el vacío y construya ese anunciado frente común anti-ETA. Un ejemplo de esas prácticas estériles es su tendencia a buscar confrontaciones a cuenta de decisiones pasadas. Que ANV y PCTV debieran haber sido ilegalizados antes no puede ser motivo de gresca permanente con el Gobierno, la fiscalía o los tribunales de justicia.”

O sea, que la prepotencia de izquierdas ya llega al extremo de decir, con la sinvergonzonería habitual en estos casos, que Zapatero debió ilegalizar ANV y PCTV antes, cuando se presentaron. Reconoce pues implícitamente que Zapatero fue el que consintió en que ETA entrase en el parlamento vasco y en sus ayuntamientos, pero que recordar y criticar eso son prácticas estériles que buscan la confrontación.

Zapatero prohijó al PCTV, que es ETA, en su acceso al parlamento vasco, pero hablar de eso es crispar. ZP apadrinó a la ANV, que es ETA, en su entrada en los ayuntamientos, pero mencionar eso es buscar la confrontación. Y recordar que el juez favorito de ZP, Garzón, tiene extraviado el sumario del chivatazo a ETA, eso ya es delito de lesa judicialidad.

Y entretanto los del PP, tan blandendengues y flácidos ellos, irán pidiendo perdón por lo que hizo Viriato, por lo de las Navas de Tolosa, lo que hicieron los Reyes Católicos, Hernán Cortés, Pizarro,... y Aznar con lo de Irak y los del Prestige. Y salvo algún loco o loca nadie del PP hablará de la relación del PSOE con los crímenes de la Guerra Civil, ni con el GAL, ni con Filesa, ni con Matesa, ni con Roldán, ni con el pampaneo de ZP con ETA y mucho menos con las barrabasadas cometidas por los socialistas neanderthales, que ya puestos a tirar para atrás deberían tirar todos.

Pepesoe
La banalización del bien
En España, el presunto traspaso de poder se hace mediante hecatombe mediática, que es la mejor manera de distraer al electorado.
Joan Valls Libertad Digital 23 Septiembre 2008

Nos hicieron creer que el nacionalismo era la causa del problema y no la consecuencia. Nos presentaron un mundo infantil de dicotomías y jugaron el papel de poli bueno y poli malo ante un electorado ignorante y visceral. Pepesoe llamaron al invento. Antes fue el turno pacífico. Mañana quizá lo bauticen como gobierno de unidad. Apesta a banalización del bien.

La sociedad española parece haber asumido la existencia de un determinismo absurdo, como si no hubiera otra vida política más allá del híbrido pepesoe, el submundo nacionalista o los palmeros comunistas. Y, sin embargo, será difícil encontrar un momento más propicio que el actual para agrietar el búnker. La actitud de Rajoy tras el 9-M es tan descarada que ha dejado en evidencia todo el tinglado. No nos queda mucho tiempo antes de que la tierra vuelva a su cauce.

La banalización del bien ejecutada por este híbrido ha tenido efectos catastróficos. La ciudadanía ya no está interesada en el contenido del mensaje, sino en la fuente emisora, de ahí que la distinción entre el bien y el mal le resulte tan complicada a buena parte de los españoles y, a lo sumo, sólo se sea capaz de optar por el mal menor. Además, se observa la designación de la realidad a través de eufemismos cada vez más pueriles, así como una aceptación progresiva y progresista de categorías privilegiadas para ciertos grupos de la población. La banalización del bien es como la banalización del mal. El bien entendido como un ciudadano satisfecho, feliz e hipotecado, que acepta su reclusión en la esfera privada y desprecia cuanto ignora, algo a lo que los medios digitales y tradicionales han contribuido, a veces de forma involuntaria, virtualizando la nanoesfera pública.

Porque, en España, el presunto traspaso de poder se hace mediante hecatombe mediática, que es la mejor manera de distraer al electorado. Una gigantesca batalla campal que se moldea en las redacciones y se trasplanta a ciertas calles con fuegos artificiales. Pero ¿sirve para algo la denuncia de este híbrido antidemocrático si no va acompañada de acción, de la asunción de parcelas de poder? De forma inmediata, sí; a largo plazo, sólo genera frustración y abandono. La otra opción, el mal menor, es útil siempre y cuando no le levanten a uno ciertas barreras de autoengaño. El congreso búlgaro ha abierto muchos ojos, aunque el tiempo todo lo cura. Además, España es una de las oligocracias pioneras en el uso de la violencia demoscópica como arma para orientar el voto, como vimos en el 11-M y en vísperas del 9-M con un atentado de la banda terrorista vasca ETA harto previsible.

Para aquellos que deseen debatir sobre el híbrido pepesoe y las formas de combatirlo o civilizarlo, ya está disponible una nueva plataforma. Un modesto brasero junto al que analizar posibles soluciones en esta noche dulce, clara y sin viento que se nos avecina.
Joan Valls es uno de los autores del blog PEPESOE.

INSTA AL GOBIERNO A QUE RETIRE LA ASIGNATURA
El PP aprueba un documento que pretende unificar el criterio sobre EpC
Los consejeros de educación de las comunidades autónomas gobernadas por el PP se han reunido este lunes en la sede nacional del partido para consensuar una postura sobre Educación para la Ciudadanía. De esta manera, los populares han acorado que respetarán y apoyarán tanto a los padres que hayan objetado como a los que no y han exigido al Supremo que "unifique doctrina" al respecto. Mientras esto no ocurra, "instará al Gobierno a que retire esta asignatura mientras no se consensúe un contenido estrictamente educativo".
Libertad Digital 23 Septiembre 2008

El Partido Popular emitido un comunicado en el que manifiesta que el partido "ha defendido y defenderá la libertad que asiste a los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos, garantizada en la Constitución Española en su articulo 27.3: Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones".

Este lunes se han reunido en la sede de la calle Génova, los consejeros de Educación de las comunidades autónomas gobernadas por los populares y han acordado una postura en común que consiste en "respetar y apoyar tanto a los padres que hayan ejercido el derecho de la Objeción de Conciencia como a los que no, así como valora positivamente el reconocimiento del mismo por parte de algunos Tribunales Superiores de Justicia".

El Partido Popular "se ha manifestado en contra de la implantación de esta asignatura y especialmente de su contenido por su carácter doctrinario e ideológico que, como ya ha recogido alguna sentencia pretende conformar en los alumnos una conciencia moral concreta, la denominada Conciencia moral cívica, atentando contra el derecho de los padres y dividiendo a la sociedad".

El Partido Popular, ante la pluralidad de sentencias considera imprescindible y urgente que haya un pronunciamiento definitivo del Tribunal Supremo que unifique doctrina. Mientras tanto, defiende la no impartición de los contenidos contemplados en el Real Decreto a los alumnos que así lo manifiesten. Esta situación, no debería perjudicar nunca el expediente de los alumnos". Por tanto, el PP "instará al Gobierno a que retire esta asignatura mientras no se consensúe un contenido estrictamente educativo basado en el conocimiento de nuestra Constitución".

Las víctimas piden la deslegitimación del terrorismo para acabar con la banda
J. L. La Razón 23 Septiembre 2008

VITORIA- Un total de 14 asociaciones de víctimas del terrorismo condenaron ayer de forma conjunta los tres últimos atentados de ETA y abogaron por «seguir trabajando» en la deslegitimación del terrorismo para acabar con ETA. La nota –firmada por la Asociación Víctimas del Terrorismo, Asociación Andaluza de Víctimas del Terrorismo, Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas, Asociación Dignidad y Justicia, Asociación 11-M Afectados Terrorismo, Asociación Ayuda a las Víctimas del 11-M, Acfsevt, Covite, Federación de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo, Fundación Miguel Ángel Blanco, Fundación Alberto Jiménez Becerril, Fundación Gregorio Ordóñez, Fundación Fernando Buesa, y Fundación Víctimas del Terrorismo– recoge la condena conjunta de los atentados y la solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de la victima.

Unidad
Un sentimiento que también han querido hacer llegar a la Ertzaintza y a los trabajadores de Caja Vital Kutxa. «Queremos expresar una vez más nuestra repulsa más absoluta hacia los métodos criminales y miserables que usan los terroristas para imponer su tiranía», aseguran las víctimas del terrorismo. Para ello, proclaman «con más claridad que nunca» la unidad de los demócratas algo que consideran «imprescindible para que nuestra sociedad pueda arrinconar y desbancar las actitudes intolerantes y totalitarias de ETA». Asimismo, consideran que «es preciso seguir trabajando en la deslegitimación ética, social y política del terrorismo de ETA con los mecanismos que nos da el Estado de Derecho».

«No se saldrán con la suya»
POR R. F. O. I SANTOÑA. LR 23 Septiembre 2008

Iván, que estudia en la Academia de Artillería de Segovia, donde estaba destinado su padre, demostró ayer un enorme valor para poner palabras al inmenso dolor que le acompaña desde que a la una de la madrugada de ayer los pistoleros de ETA mataran a su padre. Con voz emocionada, se acercó a los medios de comunicación desplazados a Santoña para pedir al Gobierno que pare a la banda y afirmar que «no se va a salir con la suya».

«ETA no se va a salir con la suya nunca, nunca jamás», aseguró el joven, al tiempo que mostró su esperanza de que el Ejecutivo pueda «parar esto para que dejen de morir personas inocentes por causas que no comprendemos». «Mi padre -añadió- era una buena persona que ha muerto haciendo lo que más le gustaba», que era viajar. No hubo más palabras, ni tampoco eran necesarias. Tras acabar su breve declaración, Iván volvió al lado de su madre antes de viajar de regreso, poco después, hasta Segovia, donde se instaló la capilla ardiente en la Academia de Artillería.

La mayoría de los municipios del este de la Comunidad Autónoma son un auténtico paraíso de verano para unas 20.000 familias vascas, que cuentan con una segunda vivienda en Cantabria. El 90 por ciento de ellas proceden, atendiendo también a razones de proximidad, de la provincia de Vizcaya.

Sin duda alguna, localidades costeras como Castro Urdiales, Laredo, Noja, o Santoña son las preferidas por los vascos para pasar el tiempo de ocio no sólo en verano, sino también los fines de semana. Así, la población de esta zona oriental cántabra se dispara en determinadas épocas del año, incluida Semana Santa. Esta tendencia, que se ha ido incrementando a lo largo del tiempo, ha dado un paso más en los últimos años y son ya muchos los veraneantes del País Vasco que han decidido quedarse a vivir en Cantabria haciendo así, de su apartamento o piso de vacaciones, su hogar habitual.

Viven en Cantabria y trabajan en el País Vasco a 20, 30 ó 50 kilómetros de su domicilio. Esto provoca que en ocasiones, más que municipios cántabros parezcan barrios de Bilbao. Algo que se nota simplemente paseando por la calle donde no es difícil encontrar alguna que otra Ikurriña o al entrar en un bar, cuando te saludan con un «kaixo» y se despiden con un «agur».

El PP logra consenso interno sobre EpC y exige lo mismo al Supremo
El PP quiere que la asignatura se retire mientras no se unifique el contenido/ Foto: Alberto Sáiz
AGENCIAS/ABC.ES | MADRID 23 Septiembre 2008

Tras la reunión celebrada entre los consejeros de Educación de las comunidades autónomas con gobiernos del Partido Popular -Castilla y León, Canarias, Rioja, Murcia, Madrid y Comunitat Valenciana- para analizar su estrategia frente a Eduación para la Ciudadanía, éstos han escenificado su consenso en esta materia y han dedidido urgir al Tribunal Supremo a que se pronuncie sobre la asignatura. A la vez han exigido al Gobierno a que se retire "mientras no se consensúe un contenido estrictamente educativo".

El encargado de transmitir el mensaje consensuado del PP ha sido el vicesecretario de este partido, Javier Arenas, quien ha expresado su apoyo tanto a los padres que hayan ejercido "el derecho de la objeción de conciencia como a los que no, y valora el reconocimiento del mismo" por parte de algunos tribunales.

A través de un comunicado de prensa, el principal partido de la oposición ha pedido al Ejecutivo de Zapatero que retire esta asignatura obligatoria del currículo escolar hasta que no se consensúe "un contenido estrictamente educativo basado en el conocimiento" de la Constitución española.

Tras recordar la pluralidad de sentencias sobre este asunto, ha considerado "imprescindible y urgente que haya un ronunciamiento definitivo del Supremo que unifique doctrina".

Entretanto defiende la no impartición de los contenidos a los alumnos que así lo quieran, una situación que "no debería perjudicar nunca el expediente" de los estudiantes. El PP también "ha defendido y defenderá la libertad que asiste a los padres para elegir la educación que quieren para sus hijos, garantizada por la Constitución en el artículo 27.3".

Concluye que su rechazo a Educación para la Ciudadanía obedece a su "carácter doctrinario e ideológico que, como ya ha recogido alguna sentencia, pretende conformar en los alumnos una conciencia moral concreta, la denominada conciencia moral cívica, atentando contra el derecho de los padres y dividiendo a la sociedad".

Miedo a la libertad
GLORIA LAGO - EL MUNDO
 23 Septiembre 2008

Los mayores disparates e injusticias de la Historia no habrían contado con la aquiescencia de buena parte de la ciudadanía si no hubiesen ido acompañados de una calculada manipulación de la información y del lenguaje.

En España tenemos la tendencia a tolerar demasiado bien las mentiras de los políticos. Tal vez sean reminiscencias de etapas anteriores, en las que no cabía la crítica al poder y sólo nos quedaba la libertad de no creer. Conserva una buena parte de la sociedad la tendencia a dar crédito a la información que llega desde ámbitos profesionales, de los que consideran expertos, y con esa candidez de democracia aún joven, tal vez no sea consciente de que cuando el poder consigue hacerse con la suficiente influencia en esos sectores, apesebrarlos, se filtra en nuestras vidas de un modo mucho más peligroso, porque, avalado por una presunta neutralidad científica, se prevale de la confianza que depositamos en el que más sabe.

Siempre ha habido algo de sagrado en los libros de texto. Los profesores sabemos que incluso el error más evidente es muchas veces aceptado por nuestros alumnos como correcto porque «lo dice el libro». Los jóvenes gallegos, a quienes se ha reducido la enseñanza en castellano a una mera anécdota, son además animados, a través de los libros de «lengua propia», a reparar el daño infligido a la que debería ser su lengua por una lengua «ajena» que llegó con la invasión de unas gentes de Castilla. A los más pequeños se les pide que colaboren para que «la lengua gallega sea la habitual de los gallegos y gallegas». A los mayores se les adoctrina ideológicamente y se les bombardea con verdaderos tratados de política lingüística y mensajes que llevan implícito que los que hablan español no hablan una lengua de Galicia. El gallego siempre aparece personificado, y su «muerte» equiparada a la de un ser humano. Les correspondería a nuestros jóvenes revertir esa situación, convertirse en «neofalantes», una suerte de conversos a quienes en algunos libros de texto aconsejan cambiar de amigos para rodearse de un entorno que facilite esa conversión.

A los padres se nos dice que el castellano ya se aprende fuera de la escuela, asegurándonos que nuestros hijos alcanzarán una igual competencia en ambas lenguas, imprescindible, según ellos, para lograr una sociedad cohesionada, y se nos desinforma sobre los sistemas educativos de otras democracias, con campañas manipuladas, pero avaladas por profesores universitarios.

Ante esta situación, alguien tenía que decir la verdad. Los chicos necesitan saber que en la Historia de las civilizaciones las gentes vienen y van, y que a causa de esos flujos se ha enriquecido nuestra cultura y han evolucionado nuestras lenguas. Que los romanos que trajeron a Galicia el latín, del que surgió el gallego, no vinieron a hacer turismo, que el castellano comenzó a utilizarse en Galicia en el remoto siglo XIV y que muchos de nuestros antepasados contribuyeron a convertirlo en el español que hoy compartimos con los demás hispanohablantes, siglos antes de que la lengua d'oil se convirtiera en el francés, la lengua de casi todos los franceses. Pero debería bastar con que fuesen conscientes de que lo justo y lo sensato sería que pudiesen estudiar en la lengua en la que aman, se enfadan y sueñan, o simplemente en aquélla que consideren que les proporciona mayor bienestar.

Alguien tenía que decirles a los padres que el registro culto de un idioma se aprende habitualmente en el colegio, y que por tratarse de lenguas parecidas, la mezcla de códigos es más probable. Que para la inmensa mayoría la igual competencia en ambas lenguas es imposible, a no ser que sea nula en ambas, y que, en todo caso, tampoco es necesaria porque siempre ha existido un bilingüismo pasivo que ha posibilitado la intercomunicación. En definitiva, que de un estatus de cooficialidad no puede deducirse que ambas lenguas han de ser igualmente conocidas por toda la población.

Al profesional y al comerciante no es necesario decirles lo que su sentido común ya les dicta, pero alguien decidió ayudarles a aportar argumentos para defenderse de los que pretenden primar más el conocimiento de una lengua que la competencia profesional, o hacerle creer que su negocio, en lugar de una actividad privada que, en todo caso, se desarrolla en un local abierto al público, es un servicio público. El derecho que tiene el consumidor a que le atiendan en una determinada lengua es el mismo que el que tiene el comerciante a que el consumidor emplee la que aquél prefiera: ninguno.

A todos ellos alguien tenía que decirles que en los países con larga tradición democrática, la conservación del patrimonio cultural es compatible con el respeto a la libertad del individuo; que no es éste el que está al servicio de aquél, sino al revés; que no es admisible restringir los derechos de un ciudadano salvo que ello sea imprescindible para que todos los ciudadanos tengan los mismos derechos. Que en democracia, cuando hay diferentes opciones compatibles, la cohesión social se basa en que cada ciudadano pueda elegir aquélla que más le guste o convenga.

El conocimiento genera inquietud y temor en los que pretenden controlar a la sociedad, porque la información puede conducir a que la exigencia de la libre elección se generalice y sea un clamor, y tal vez en ese caso la gran mentira quedaría al descubierto. A los que desde hace poco más de un año dedicamos nuestro tiempo y nuestros escasos recursos a informar y aglutinar esfuerzos con el único objetivo de lograr una política lingüística homologable a la de las democracias que nos rodean, a los que nos hemos atrevido a cuestionar el tabú, se nos tacha de segregacionistas. Este término, uno de los últimos hallazgos incorporados al argumentario común de los «normalizadores», siempre se aplicó a quienes desde el poder separan a los ciudadanos en grupos por características étnicas o de otro tipo, sobre todo en contra de su voluntad. Presintiendo, al parecer, cuál sería la opción mayoritariamente elegida, se apresuran a acusar a quienes no se decantarían por la opción que ellos ya han elegido para todos de padecer prejuicios hacia las lenguas minoritarias, lo que es tan absurdo como lo sería afirmar que los padres que quieren que sus hijos aprendan en inglés tienen prejuicios hacia el húngaro por no preferir esta lengua.

El mensaje va calando. A los 80.000 ciudadanos que han plasmado su firma sobre los pliegos de nuestro manifiesto se suman las voces que desde sectores socialmente importantes muestran su disconformidad con una política restrictiva de derechos y empobrecedora económica y culturalmente. El miedo de los mediocres a la competencia en libertad ha dado lugar al insulto y a la difamación desde las tribunas subvencionadas, a la agresión desde las alcantarillas de los fanáticos útiles. Tres veces se negó el Presidente Touriño a condenar públicamente las agresiones que los miembros de nuestra asociación, Galicia Bilingüe, estamos sufriendo. Tal vez el miedo a las consecuencias políticas de nuestra labor pesó más que su obligación de proteger la libertad de expresión de unos gallegos que reclaman pacíficamente y con argumentos un cambio en la legislación.

Y es que se aprende mucho informando. Así, fuimos descubriendo que la presión y la intimidación son más graves de lo que habíamos podido imaginar; que se extienden a muchos sectores de la sociedad, sobre todo hacia los docentes, y especialmente hacia los que comparten centro con una minoría muy activa que ha convertido su profesión en un apostolado. Algunos ya habían tirado la toalla, otros desafían la sanción impartiendo sus clases en la lengua que sus alumnos mejor comprenden o en la que quieren ser enseñados. Sus historias confesadas con palabras amargas nos han llegado a través del correo, de la llamada telefónica o de la cita en un café. Otros, disconformes, no se pronuncian por miedo a la exclusión, porque a todos nos gusta sentirnos queridos. Unos pocos nos hemos sobrepuesto a ese temor cuando hemos comprendido que nada vale el saludo de quien quiere más a una lengua que a la libertad.

Hemos aprendido que la maquinaria normalizadora mueve mucho más dinero del que sospechábamos. Que entidades que creíamos organismos gubernamentales, a tenor de las subvenciones y del pábulo que se les da desde instancias oficiales, no son sino asociaciones privadas (Mesa Pola Normalización lingüística) que, bajo el pretexto de salvar una lengua, presionan a empresas, instituciones y directores de colegios. Colectivos con una ideología muy concreta que aceptan expresamente los apoyos de grupos radicales o antisistema. Al final hemos llegado a la conclusión de que lo que menos les importa es la conservación de una lengua, que ésta sólo es un instrumento de control social para conservar sus privilegios y lograr su proyecto político.

No hay nada que más teman quienes legislan de espaldas a la ciudadanía que la sociedad abandone su pasividad. Nos corresponde a los que constituimos la sociedad civil reclamar que se respeten nuestros derechos. Lo haremos utilizando el poder que tenemos como votantes, removiendo las cúpulas de los partidos desde las bases, sumando, sin reproches. Las políticas «normalizadoras» no son más que el reflejo de un rancio nacionalismo cultural que por tradición ideológica nada tiene que ver ni con la izquierda democrática ni con la derecha liberal. Tenemos que promover un cambio en la legislación que padecemos en algunas comunidades autónomas, pero del que somos potenciales víctimas todos los españoles y que convierte derechos en deberes, algo que no es propio de un sistema democrático. No es sólo la formación de nuestros jóvenes lo que está en juego, sino nuestro derecho a vivir en una nación de individuos libres e iguales entre sí.

Gloria Lago es presidenta de Galicia Bilingüe.


PROHIBIDO ESTUDIAR EN ESPAÑOL
El testimonio
LAS VICTIMAS DE LA INMERSION LINGÜISTICA (15) JAIME SAMBEAT / Benicarló (Castellón)
«Me fui de Barcelona por el catalán y aquí sólo les enseñan en valenciano»
MANUEL ROMERO - EL MUNDO  23 Septiembre 2008

BENICARLO.- El camino al Sur de Jaime Sambeat y de su mujer, en busca de la tierra prometida en la que educar a sus cuatro hijos en castellano, no ha tenido un final feliz. Hace dos años, abandonaron Barcelona porque no encontraban un solo colegio en español, su lengua materna. Pero acabaron en Benicarló (Castellón), donde en toda la comarca no existe un centro público que no imparta el conjunto de asignaturas en valenciano.

Jaime Sambeat reclama el castellano para la enseñanza de sus hijos desde hace 10 años. Como el resto de los centros escolares, el colegio público Horts de Barcelona, al que acudía Sergio, su primogénito, que cuenta con 13 años, tenía como única lengua vehicular el catalán.

«Envié una carta al Defensor del Pueblo y un inspector de Educación de la Generalitat descartó cualquier posibilidad de que pudiera obtener lo que demandaba». Jaime Sambeat trasladó a Sergio, y a sus hermanos, Jaume y Aleix, que ahora tienen 12 y 11 años respectivamente, al centro concertado San Rafael. Tampoco allí tuvo éxito. El catalán era la única lengua del colegio.

En 2004 nació Rolán, su cuarto hijo. Jaime no estaba dispuesto a seguir el mismo via crucis, así que propuso a su mujer marcharse de Cataluña. Habló con la empresa para la que trabajaba como autónomo y le encontraron un empleo en Benicarló, donde no había estado antes. Con la promesa de 1.200 euros de sueldo, vendió su piso, compró un chalé en su nuevo destino y comenzó a buscar colegio para sus hijos. «A los dos medianos los inscribí en un concertado. Poco después, me llamó el director de un colegio público, el Martínez Ródenas, para decirme que mis hijos iban a ir a su escuela porque no había plazas».

Cuando Jaime Sambeat visitó el centro, leyó en el rótulo de entrada que se trataba de un colegio bilingüe. «El director me tranquilizó asegurando que la enseñanza en Valencia no era como en Cataluña y que aquí no se llevaba a rajatabla». A los pocos días, salió de dudas. Todos los libros que debía comprar estaban en valenciano y sólo la asignatura de Lengua Castellana se impartía en español.

«Uno de mis hijos trajo de deberes una muestra caligráfica que decía que los Països Catalans se extendían desde el Rosselló, en Francia, hasta Guardamar (Alicante) y desde Fraga (Huesca) hasta Mahón (Baleares), y que en todos ellos se hablaba catalán. Es decir, que con fondos públicos de la Generalitat catalana se promocionaba el pancatalanismo».

La indignación le llevó a reclamar al inspector de Educación de la zona, Mario Puig, una alternativa para sus hijos, pero la respuesta fue que no existe un sólo centro público que enseñe en español en todo el norte de la provincia de Castellón. Argumentó que son los claustros de profesores los que determinan la lengua del colegio y que habían elegido el valenciano en toda la zona.

«Le pedí explicaciones al director del centro, pero echó balones fuera diciendo que él era un mandado. Cuando se sintió acorralado, me aconsejó que me fuera a Cuenca si quería asegurarme la enseñanza en castellano».

Jaime Sambeat se preguntaba por qué en el colegio figuraba la condición de bilingüe. «El director lo justificó por el hecho de que se impartiera la asignatura de Lengua Española. Le respondí que, en ese caso, sería trilingüe, porque también daban inglés. Me fui de Cataluña para que mis hijos estudiaran en español y resulta que aquí sólo les enseñan en valenciano y con ideología nacionalista catalana».

Su hijo Aleix repitió 4º de Primaria en el curso siguiente y, lo que fue peor, Jaime tuvo que dejar a la familia y reanudar su trabajo en Cataluña porque el sueldo no les daba para llegar a fin de mes. Ahora vive cuatro días a la semana en la casa de su padre en Barcelona, y el resto los pasa en Benicarló.

Con Sergio, el mayor, tampoco han ido las cosas como deseaba. La mitad de las asignaturas -todas las de humanidades- de 3º de ESO las estudia en valenciano. Sólo el pequeño Rolán, que cursa párvulos, acude a un centro concertado en el que le hablan en castellano. En Primaria deberá reintegrarse a la línea en valenciano.

Con este panorama, Jaime Sambeat está indignado con la política lingüística del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, del PP. «Se le llena la boca diciendo que en la Comunidad Valenciana no existe ningún problema de escolarización en castellano. Pues ya tiene el mío».
Sambeat está organizando su regreso a Barcelona. «Allí no nos quedará más remedio que seguir reclamando un derecho que recoge la Constitución: el de poder usar nuestra lengua».

 

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