AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 25 Septiembre 2008

Universidad en catalán
Editorial ABC 25 Septiembre 2008

En época de vacas flacas es imprescindible emplear el sentido común. Visto el descenso del número de alumnos, las universidades catalanas se niegan a secundar la política lingüística de la Generalitat, que exige un nivel C de la lengua autonómica para la contratación de profesores extranjeros y del resto de España. Los únicos méritos admisibles en sede universitaria son el talento y la calidad docente. Por razones obvias, la exigencia de un conocimiento «satisfactorio» del catalán oral y escrito supone una barrera disuasoria para muchos profesores y estudiantes que utilizan el castellano como idioma de difusión universal y con una demanda internacional creciente. El consejero Huguet, de ERC, no encuentra argumentos para defender su postura intransigente y sectaria, rechazada incluso por los centros de perfil más nacionalista, conscientes del grave problema que supone la pérdida de estudiantes Erasmus y Sócrates y la difícil movilidad de los mejores enseñantes.

El nuevo negocio de Galicia

Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 25 Septiembre 2008

En tiempos de crisis, es bueno saber que todavía hay iniciativas empresariales con muchas posibilidades de éxito. En este caso el éxito se debe a la indignación de la ciudadanía a causa de la inmersión lingüística.

El nuevo negocio de Galicia es abrir un colegio privado o internacional bilingüe y no concertado, es decir, que no dependa para nada del intervencionismo de la Xunta de Galicia: "Cuanto más lejos del control de la Xunta, mejor". Los pocos colegios de este tipo que existen en nuestra comunidad, tienen lista de espera, cosa que en Galicia es excepcional debido a la ausencia de alumnos por la baja natalidad.

Mientras, Anxo Quintana vive en su particular nubecilla de color rosa-utópico-nazionalista soñando con crear 20 nuevas galescolas por año para los niños con menos posibilidades económicas, pues los hijos de los políticos suelen ir a los mejores y más elitistas colegios privados, donde aprenden español, inglés y acaso algo de gallego. Los que hacen de conejillos de Indias son los niños de clase media para abajo. Ellos son el objeto de los experimentos de ingeniería socio-lingüística que está llevando a cabo nuestra clase política.

La pena es que estos colegios privados sólo son para quienes los pueden pagar, es decir, para los ricos.

¡Para los pobres, las galescolas!

Ojalá que con el tiempo cambie la mentalidad de nuestros gobernantes y la legislación, de tal modo que los colegios, libres de presiones y chantajes económicos, puedan impartir una enseñanza en libertad y al alcance de todos los niños gallegos, de modo que todos puedan acceder a una educación integral y no ideologizada, de momento sólo al alcance de los hijos de las clases privilegiadas.

Curiosamente los marxistas de salón que nos gobiernan están promoviendo la más vergonzosa marginación social y laboral de los hijos de los ciudadanos que cuentan con menos medios económicos.

Son los chicos que, al acabar el bachillerato, se irán de Galicia. Según las estadísticas, la mayoría de los jóvenes que pueden hacerlo se marchan a Madrid, primero a estudiar y después a trabajar, quedando Galicia como un sitio al que se viene de vacaciones para estar con la familia y los amigos. Yo tengo un hijo en estas circunstancias y otros dos que van por el mismo camino.

El clasismo de nuestra progresía no parece tener límites. En cuanto estos sinvergüenzas tocan poder y dinero, todo su idealismo se esfuma como por arte de magia.

ETA
¿Quién ha financiado el asesinato de Luis Conde?
Es el momento de expulsar del poder a los que no condenan la muerte de sus semejantes y al menos tener, el resto de españoles, la conciencia tranquila de que no hemos colaborado en la muerte de más inocentes.
Alfred Subirana Libertad Digital 25 Septiembre 2008

Al final, ETA lo consiguió. Después de dos intentos fallidos, al tercer día logró su cometido, asesinar. Los cobardes del tiro en la nuca y la bomba-lapa han vuelto a salirse con la suya y hoy debemos lamentar un muerto y seis heridos más.

Pero detrás de esa realidad evidente y temible, ahora corresponde preguntarse quién ha financiado a estos asesinos, quién ha facilitado los recursos materiales necesarios para cometer este atentado. Recientemente, el Tribunal Supremo ha dejado claro que ANV y PCTV son prolongaciones de la banda terrorista. Si esto es así, el Gobierno tiene la obligación de actuar en consecuencia y echar a estos partidos de las instituciones que financiamos todos los españoles, aprovechando que dispone de medios legales para hacerlo.

¿Aceptaría el Gobierno un partido declaradamente nazi en las instituciones españolas? Probablemente sólo de pensarlo se rasgaría las vestiduras, pero la verdad es que estos partidos muestran el mismo respeto por la vida humana que los nazis.

Es la hora de la verdad. El Gobierno debe definirse y dejarse de ambigüedades. Si el proceso está muerto, tal como dijo Rubalcaba, ha llegado la hora de que demuestren que realmente están en contra de ETA.

Ahora no sólo es demasiado tarde para Luis Conde, sino que los demás seguiremos teniendo la duda de si, con nuestros impuestos, hemos colaborado en la muerte de este oficial. Es el momento del luto, pero también el de actuar de una vez por todas, de expulsar del poder a los que no condenan la muerte de sus semejantes y al menos tener, el resto de españoles, la conciencia tranquila de que no hemos colaborado en la muerte de más inocentes.

ETA: Una vez más
Rafael González Rojas elsemanaldigital  25 Septiembre 2008

No se sabe si con el asesinato del brigada Luis Conde, ETA da por culminada su última escalada de violencia o le queda todavía algún desastre más por perpetrar. Desde que se anunció la ilegalización de ANV y del Partido Comunista de las Tierras Vascas, las partidas de ETA se lanzaron a una febril actividad asesina. Como si les hubiese picado la cuca criminal.

Antes del atentado que le ha costado la vida al brigada Conde, los bandoleros trataron de asesinar a un policía, atentaron contra una caja de ahorros de Álava y volaron la comisaria de Ondarroa con cien kilos de explosivo. Además del brigada muerto, la cadena de atentados como réplica a las ilegalizaciones han originado unos diecisiete heridos, algunos de consideración. A la vista de estos hechos dolorosos, se les debía caer la cara de vergüenza a aquellos que por los más bajos intereses políticos sostenían hace menos de un año que no estaba demostrado que esos partidos, ahora, por fin, ilegalizados, tuvieran alguna relación con la banda asesina. No obstante los contundentes informes de la Guardia Civil, tanto el presidente del Gobierno, como los ministros de Interior y Justicia, sin olvidar al inefable fiscal general del Estado, no tuvieron el menor pudor de negar tan evidente vinculación.

Ya que no han dimitido por tan manifiesta deslealtad con los ciudadanos, a ver si por lo menos no vuelven a entrar otra vez al trapo de la negociación política con los bandoleros. Parece ser que el asesinato del brigada Luis Conde ha renovado la unanimidad política existente en la actualidad contra el terrorismo. Salvo la obsesiva insistencia del lendakari Ibarretxe, que sigue proponiendo soluciones políticas para resolver el conflicto etarra, también parece, pero cualquiera se fía, que existe ya consenso general respecto a que con ETA, lo único correcto que cabe hacer desde la gobernación de un Estado de Derecho, es acabar con ella. Bienvenido sea ese nuevo clima de entendimiento que ahora existe entre los dos principales partidos nacionales. Si nos lo hacen bueno con hechos, hasta podríamos perdonarle al Gobierno del PSOE la sangre derramada mientras mantenía la insensata teoría de la negociación para la paz, a la vez que nos insultaba mostrándonos al repugnante asesino de De Juana Chaos, al que Zapatero calificaba de hombre de paz.

Es verdad que nunca es tarde si la dicha es buena. Y sería una dicha buenísima que se solemnizara, como pide Mayor Oreja, ese entendimiento general de que con ETA no es posible un "final dialogado". Es decir, que el Gobierno debería tomar un compromiso, anunciándolo por ejemplo en el Congreso, de que no habrá nunca jamás negociación alguna con ETA, y que la lucha contra el terrorismo no va a consistir sólo en la persecución y detención de sus partidas de bandoleros, ni en destruir todo el andamiaje que tiene montada la banda criminal, sino que además se penalizará, política y judicialmente, todo tipo de colaboración con ella y con sus fines. Para ello, los dos partidos principales, PSOE y PP, deben elevar el listón de sus compromisos de actuación conjunta, a fin de debilitar la estrategia de confrontación con el Gobierno de la nación que mantienen los nacionalistas y el Gobierno Vasco. Es lo que más beneficia a ETA y estimula las ansias soberanistas de los radicales. Ese entendimiento del PSOE y PP –debidamente solemnizado, insisto- puede también llevar a la derrota electoral del PNV, y si se remata el proceso con un entendimiento posterior de todas las fuerzas constitucionalistas, puede que por fin se alcance el sosiego, político y de seguridad, en el País Vasco.

Pero, claro, de ilusión también se vive.

A los del árbol y las nueces les ha llegado la hora de retratarse
José Antonio Gundín elsemanaldigital 25 Septiembre 2008

Se acabó el nadar entre dos aguas, condenando a la banda terrorista pero asignándoles partidas presupuestarios y mucha comprensión a sus satélites. La pelota está en su tejado.

Aunque de los políticos hay que fiarse lo justo porque cabe que hagan mañana lo que ayer juraron no hacer jamás, a día de hoy puede afirmarse con cierta seguridad que la negociación de Zapatero con ETA ha sido la última. Su fracaso ha dado un giro radical a la lucha contra el terrorismo etarra, tan radical que ha regresado, en sustancia, al Pacto del año 2000 con el PP, si bien ahora ni populares no socialistas quieren llamarlo así para no dar la imagen de fracaso y de haber perdido cuatro preciosos años.

La batalla contra ETA empieza una nueva era en la que el objetivo ya no son sólo los pistoleros, sino todo su complejo entramado de siglas políticas, asociaciones sociales, tapaderas económicas, etc. Esa intrincada red que lo mismo hace oir la voz de ETA en el Parlamento vasco a través del PCTV, que se nutre de los ayuntamientos en los que gobierna ANV o que recauda fondos privados y subvenciones públicas a través de organizaciones como Gestoras Pro-Amnistía.

Las recientes sentencias del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional cobran cada día más relevancia porque ponen fin a tres décadas de impunidad, cuando no de complaciente apoyo por parte de instituciones y partidos democráticos, de ese brazo político-social de ETA. Mientras haya un Gobierno de la nación dispuesto a que nadie burle la legalidad, los terroristas no podrán disfrazarse bajo siglas políticas o cubrirse el rostro con la capucha de asociaciones aparentemente inocuas. No se volverá a repetir el bochornoso espectáculo de un fiscal general del Estado dando cobertura legal a partidos como ANV y PCTV.

La nueva era antiterrorista también afecta, y de manera muy importante, al Gobierno vasco y al PNV. Hasta ahora, los nacionalistas gobernantes se han mantenido en una confortable retaguardia en la lucha contra ETA, al abrigo seguro de que los pistoleros no dispararían contra ellos, al menos de manera sistemática, y nadando entre dos aguas. Xavier Arzallus expresó esta calculada ambigüedad con admirable expresividad: ETA movía el árbol y el PNV recogía las nueces.

Pues bien, también se acabó esta doble moral que es la más indigna de las inmoralidades. Tras las últimas sentencias judiciales, el Gobierno vasco no podrá asignar partidas presupuestarias al entramado etarra, como viene haciendo año tras año, incluso con el apoyo del PSOE. Hasta ahora esa conducta de apoyo a los etarras era inaceptable. A partir de ahora puede ser delictiva.

Al PNV se le acabó ya el tiempo de las nueces. Tampoco podrá ocultarse tras iniciativas como ese referéndum soberanista de Ibarretxe aprobado en Vitoria con el voto etarra. ¿Cómo puede proponer un referéndum, que es ejemplo de expresión democrática, quien es incapaz de luchar por la libertad que cercenan brutalmente los terroristas? O se está con el Estado de Derecho y la democracia o se está con los terroristas. No cabe término medio. Todas las miradas estarán a partir de ahora sobre el Gobierno vasco, el PNV y los dirigentes nacionalistas. Ya sin excusa alguna. Treinta años de recogiendo nueces son demasiados.

Presos del pasado
IGNACIO CAMACHO ABC 25 Septiembre 2008

TIENE este Gobierno un problema severo en materia antiterrorista, y es la recurrencia de un pasado demasiado reciente que aflora por las costuras de su rectificación política. Para confiar es menester olvidar ese período ominoso de claudicaciones y vergüenzas, pero la realidad de ese pretérito imperfecto y cercano se hace presente incluso detrás de los hechos positivos y remite con peligrosa terquedad a los errores cometidos hace tan poco tiempo que aún perviven sus consecuencias. Es imposible arrinconar la memoria inmediata cuando, por ejemplo, surge la evidencia de que uno de los últimos etarras detenidos ejercía hace tan sólo dos años de asesor en las «conversaciones de paz» y calentaba la oreja de los interlocutores del Partido Socialista. ¿Con qué clase de gente estaba tratando el Estado? ¿Qué ceguera voluntaria nublaba el entendimiento de nuestros responsables públicos? ¿Qué delirio de autosugestión les llevaba a ennoblecer con su respeto a esta panda de truhanes y asesinos en comisión de servicio? Y, sobre todo, ¿quién o qué asegura, con qué garantías, que ha desaparecido toda esa ofuscación quimérica?

Es la proximidad de ese desgraciado contubernio lo que aún siembra cierta desconfianza ante la correcta actitud actual del poder frente al terrorismo, más allá de la necesaria unidad que escenifican las fuerzas políticas en aras de la fortaleza del Estado. Y lo que extiende una inevitable sospecha de juegos con palo y zahanoria cuando las detenciones se producen en inmediata respuesta tras cada atentado. La posibilidad de que se esté planteando un quid pro quo a los terroristas sería una desquiciada paranoia si no hubiesen mediado tantas anteriores complacencias, si no hubiese expresado el presidente tan inequívoca convicción en su proyecto negociador, si no se hubiesen producido tan oprobiosas concesiones morales y jurídicas, y si todo ello no hubiese ocurrido en un tiempo tan próximo. Ahora, sin embargo, es una duda comprensible. Quizá no objetiva, pero razonable.

Y lo peor es que parece que es la propia ETA la que alberga la convicción de que ello es así. Por eso aprieta su ofensiva criminal en busca de un nuevo «Proceso« secreto. Por eso aún quizá piensen sus jefes que es posible recrear de algún modo el interrumpido escenario de negociación. Por eso y porque el Gobierno no acaba de apuntalar su firmeza, no se decide a disolver los ayuntamientos de ANV, no termina de achicar el campo adyacente del terror de una manera tajante. Como si siempre se estuviese reservando una última carta.

Y por eso no está cerrada la herida de la descreencia. Queda como un poso de recelo, un sustrato escéptico, una sugestión aprensiva de estar delante de un ejercicio táctico en vez de una rectificación unívoca. Puede tratarse de una suspicacia injusta, de un temor infundado, pero tiene la eximente de una experiencia tan fresca que convierte cualquier certeza objetiva en una vacilante apariencia de autoengaño.

Descrédito judicial
EDITORIAL El Correo 25 Septiembre 2008

E l profundo deterioro sufrido por las principales instituciones judiciales del Estado a raíz de la división del Consejo General del Poder Judicial, de la insólita parálisis de casi dos años en su renovación y de las fuertes tensiones suscitadas en el Tribunal Constitucional, constituía un mandato ineludible para que el Gobierno y la oposición, por una parte, y la propia Magistratura, por otra, restablecieran la credibilidad del sistema en esta legislatura. Ese mandato exigía de los dos grandes partidos, al contrario de lo que ambos han parecido interpretar, no sólo la búsqueda de un consenso que permitiera designar a los nuevos vocales del CGPJ y proceder a los relevos pendientes en el TC, sino que en el pacto primaran la profesionalidad y la capacitación personal de los candidatos antes que las afinidades ideológicas o partidarias. Resulta evidente que el reparto equitativo entre socialistas y populares de 18 de las 20 vacantes del Consejo y la adscripción partidista de varios de sus integrantes han truncado la posibilidad de reapoderar al órgano de gobierno de los jueces frente a la voluntad del poder político de controlarlo. Una disposición que se ha llevado hasta el extremo con el nombramiento como presidente del CGPJ, y con ello del Supremo, de Carlos Dívar.

La elección del cargo corresponde por ley a los vocales del CGPJ. De ahí que resulte particularmente enojoso que se haya aceptado la designación como una decisión personal del presidente del Gobierno, vista con complacencia por el PP, sin que ello haya merecido reproche democrático alguno y sin provocar más cuestionamiento por parte de quienes debían nombrarle formalmente que el derivado del perfil religioso y conservador de Dívar. Si sus inclinaciones personales sólo pueden inquietar en el supuesto de que interfieran en el correcto desarrollo de sus funciones, no ocurre lo mismo con el modo en que se le ha elegido y el hecho de que se haya convertido en presidente del CGPJ y del Supremo sin pertenecer al Alto Tribunal. El malestar con que éste ha recibido la designación abre otro preocupante foco de discordia para un Consejo que nace lastrado por el descrédito. Descrédito que podría contaminar irremediablemente al Constitucional si los partidos no renuncian a imponer sus intereses en la renovación de los cuatro magistrados que deben ser elegidos por el Senado, tras la novedosa y controvertida propuesta de los parlamentos autonómicos.

Autoinmolación
KEPA AULESTIA El Correo 25 Septiembre 2008

La convicción ampliamente extendida en Euskadi de que siempre ha habido una línea de continuidad orgánica, disciplinaria y de mensajes entre ETA y las siglas afines a su discurso ha tardado años en traducirse judicialmente. Pero, como si también en esto los activistas armados y los sin armas lo hubiesen acordado previamente, es llamativo que traten al unísono de dar la razón día a día a las distintas sentencias de ilegalización. A este paso las críticas nacionalistas a la disolución judicial de las organizaciones de la izquierda abertzale van a decaer por vergüenza. Porque puede que nos encontremos ante un fenómeno de autoinmolación que acompañaría al afán asesino de los violentos. La aportación de indicios y pruebas que incriminan a toda la trama batasuna se ha vuelto una constante por parte de sus miembros. La eventualidad de que se establezca una relación directa entre los dirigentes de Batasuna detenidos ayer en el País Vasco francés y los atentados cometidos en dicho territorio o los recursos percibidos por EHAK en su calidad de grupo parlamentario en Vitoria reflejaría de nuevo esa mezcla de desfachatez y ánimo suicida con la que la izquierda abertzale ha pretendido alternar permanentemente entre lo legal y lo ilegal. El arresto de once ciudadanos franceses integrados en Batasuna no podría conducir de inmediato a la disolución judicial de esta formación por el Estado galo. Pero la provocadora radicalización con la que la nueva hornada de la izquierda abertzale de pasaporte francés parece tentar al mismo empieza a dar la impresión de que la consigna dominante en su seno es «todos ilegales».

A pesar de la ruptura de la tregua por parte de ETA, Batasuna pudo concurrir de la mano de AB y de Eusko Alkartasuna tanto a las legislativas francesas de 2007 como a las cantonales de marzo de este mismo año. En contraste con la negativa del PNV a concurrir a los comicios junto a Batasuna, las otras dos formaciones del nacionalismo democrático en el País Vasco francés optaron por mirar a otro lado y brindaron una inestimable cobertura a quienes, simultáneamente, justificaban el atentado de la T-4 amparándose en el reducto legal que les quedaba al otro lado de la frontera. La comprensiva mirada con la que el nacionalismo 'basque' ha contemplado tradicionalmente la persistencia de la violencia etarra en el lado español sólo se convertía en inquietud cuando temían que pudiera trasplantarse a suelo francés. Pero ni siquiera la doblez moral que supuso la coalición Euskal Herria Bai en las últimas legislativas y cantonales pudo romper con el techo socialmente blindado con el que se topa el abertzalismo en el País Vasco francés en cada cita con las urnas. En las cantonales la suma AB-EA-Batasuna no obtuvo más que el 13,75% de los votos válidos. En las legislativas, de entre sus tres candidatos sólo el de la circunscripción del interior alcanzó esa cota. Bajo ese techo, y dado que para el restante 86% del electorado de los Pirineos Atlánticos los ciudadanos de Euskadi somos sencillamente españoles, bueno sería que cuando menos la Batasuna francesa, aunque legal, se quedara políticamente sola.

Vámonos para Estrasburgo
FERNANDO SAVATER EL Correo 25 Septiembre 2008

Ibarretxe me recuerda a mi difunta abuela, que era una santa mujer (como sin duda el lehendakari es un santo varón). Cuando en mi adolescencia impertinente yo discutía con ella de algún tema trascendente, casi siempre relacionado con mi necesidad de fondos para comprar novelas de Tarzán, me admiraba y desesperaba su impermeabilidad a los argumentos racionales, de los cuales yo era entonces (¡y aún ahora!) ingenuamente devoto. Tras haberme escuchado exponer una docena de ellos con mi mejor elocuencia, respondía: «Sí, hijo, pero lo que yo digo...». Y entonces repetía impertérrita lo que había sostenido al comienzo de nuestro debate y que yo creía haber refutado con mis silogismos. No se sentía obligada a demostrar en qué me equivocaba con mis objeciones: se limitaba a reiterar su opinión original y definitiva como si no las hubiera oído.

La estrategia dialéctica de Ibarretxe es practicamente idéntica: él plantea su referéndum, los demás le decimos que no es decente ni viable por esto o por aquello, el TC desautoriza argumentadamente su consulta y él sigue impertérrito con su «sí, hijos míos, pero lo que yo digo...». Incluso va más allá de lo que nunca osó mi difunta abuela y se lamenta de que nadie le da razones contra su proyecto. No sólo no atiende a los argumentos en contra ni parece escucharlos, sino que hasta niega que hayan sido formulados. ¡Ay, me habría encantado verle debatir con mi abuela, habría sido un duelo de titanes!

Dado que ahora parece cundir el desconsuelo por la sentencia del TC y hay quien denuncia con indignación que se trata de un dictamen político (como si el Constitucional estuviese para tomar decisiones agrarias o dirimir concursos literarios) me gustaría modestamente aportar otros dos argumentos a los esgrimidos contundentemente por el alto tribunal. Por descontado, ya sé que vuelvo a discutir con mi abuela y que por tanto no servirán de nada. Pero quizá sean tomados en cuenta al menos por quienes aspiran a formarse su propia opinión de modo menos 'abuelesco' que el lehendakari y su tripartito. No aspiro a la mínima originalidad, porque son dos razonamientos obvios, ni tampoco a reforzar ningún aspecto legal desatendido, porque se trata de motivos de significado estrictamente social y sí, qué le vamos a hacer, político.

El primero de ellos es la falta de libertad en el País Vasco. Es decir, la eficacia de la acción terrorista a lo largo de estos años, secundada por quienes la comprenden, la legitiman o, aun desaprobándola, la rentabilizan. Y por los que se resignan a ella y para que no los maten o para ganar elecciones ponen cara de que han tomado la suficiente dosis de pócima nacionalista como para no convertirse de pronto en españoles... No hablo de cualquier falta de libertad, ésa que todos padecerían por igual: ni mucho menos.

La falta de libertad a la que me refiero es la de quienes quisieran precisamente decir 'no' a las pretensiones nacionalistas, no cualquier otra. Y por extensión la de los que defienden institucionalmente ese derecho a decir 'no', como hacen con evidente riesgo y mayoritaria profesionalidad la Ertzaintza y demás cuerpos de seguridad del Estado. Ya sé que también los radicales se quejan de falta de libertad, pero una cosa es que no haya libertad para violar o desafiar las leyes y otra que haya especial peligro en cumplirlas y defenderlas.

Algunos nos recuerdan que el voto es secreto, que cada cual puede contestar en el referéndum lo que le dé la gana sin que lo sepan los demás. Pero eso es ignorar cómo funciona la coacción del miedo en una sociedad. Yo he vivido referendos durante la dictadura y la gente votaba lo que mandaba Franco aun detestándole, por si acaso... Igual habrían votado -lo que es aún peor- cualquier alternativa 'light' de futuro dominio propuesta por la propia dictadura.

Gracias al terrorismo y a la pedagogía perversa que de él proviene, aquí la mayoría de la gente aún no ha interiorizado de veras que tiene todo el derecho del mundo para mandar a freír espárragos las pretensiones nacionalistas, vasquistas o como se las llame, sin tener que sentirse culpables, ni menos ciudadanos que los demás y sobre todo sin sentirse amenazados de ninguna manera, ni por los del tiro en la nuca ni por quienes reparten trabajo y subvenciones.

Hasta que no se llegue a esa libertad de espíritu política en el País Vasco, cualquier referéndum como el propuesto por Ibarretxe será una muestra de oportunismo y de ventajismo político, matonismo de la peor especie. Como hacer firmar a una viuda la venta de su casa a mitad de precio aprovechando que la muerte de su marido la ha dejado en mala situación económica...

El segundo argumento se refiere a las preguntas del referéndum. Son un monumento a la mala fe política, a la ambigüedad y a la manipulación. La primera es contradictoria: si ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la violencia para siempre, ¿de qué vamos a dialogar con ella para llegar al final de la violencia? Si la violencia ya ha acabado, no será tema de discusión; si está sólo en suspenso, a la espera de que ETA reciba el precio que exige por dejarla, estaremos donde siempre... ¿A quién se pretende engañar con semejante embeleco? La gente dirá que sí en la papeleta para dar gusto a Ibarretxe, o que no para fastidiarle, pero en ningún caso su respuesta será inteligible a la hora de resolver acciones concretas frente al terrorismo, que es de lo que se trata. A no ser que se trate de otra cosa, de sacar provecho del terrorismo para obtener refuerzo y hegemonía para las tesis nacionalistas.

La segunda pregunta inquiere en torno a un posible acuerdo de partidos sobre el derecho a decidir del pueblo vasco, es decir, un planteamiento que sólo responde al ideario nacionalista. ¿Por qué no se pregunta si estamos dispuestos a asumir un acuerdo democrático del pueblo español, naturalmente vascos incluidos, sobre las competencias políticas fijas de una vez por todas de las autonomías? Pero se da a entender que la citada propuesta nacionalista sería la única compatible con una paz duradera en el País Vasco. Es decir, vuelta al chantaje, aunque eso sí, con mejores modos que antaño.

Por lo que estamos viendo ahora, el entusiasmo por llevar estas reivindicaciones étnicas a Estrasburgo ha decrecido bastante. Es lógico y sensato, porque el Tribunal de Derechos Humanos europeos está pensado para atender reclamaciones de los ciudadanos desprotegidos ante la violencia étnica, como los no nacionalistas en el País Vasco, no para secundar proyectos políticos nacionalistas como los del tripartito vasco. Que vayan, que vayan por allí con sus pretensiones... menudo chasco van a llevarse. O a lo mejor no, pues se trata sólo de hacer el paripé de que suplicamos y nadie nos escucha, la pamema del pueblo oprimido que sólo oprime a otros en defensa propia, para acumular victimismo y seguir engañando a los más crédulos. Aunque yo creo que en esa idea de recurrir a Europa hay algo válido: quizá sea hora de que los colectivos amenazados en el País Vasco pensemos seriamente en darnos un garbeo por Estrasburgo para hacer saber o para hacer recordar al resto de los europeos lo que aquí pasa. Venga, es hora, vámonos para Estrasburgo.

Su majestad la mentira
José Luis González Quirós El Confidencial 25 Septiembre 2008

Saber mentir es una de las habilidades más apreciadas en el carácter de un político español. Es verdad que en cualquier parte cuecen habas y que nadie puede pedir a los políticos que se sacrifiquen en el altar de la sinceridad, pero todo tiene sus grados. No en todas partes se premia con el voto esa clase de habilidades. Entre nosotros, el prestigio de la mentira comienza por la veneración del tópico y el eufemismo.

Estos días, con motivo de la crisis económica, pero también del último asesinato de ETA, asistimos a una auténtica orgía de eufemismos. En efecto, a todos les parecen condenables los abusos de los capitalistas y la violencia de los etarras. Da gusto vivir en un país en el que los criterios morales son tan exactos y puntillosos, en el que siempre hay gente dispuesta a proclamar las grandes verdades. Pero convendría preguntarse si tras las condenas a ETA o las manifestaciones de repudio de los tejemanejes capitalistas hay algo más que farfolla.

Otra de nuestras especialidades es la muestra de disconformidad hipócrita. Cojamos, por ejemplo, las últimas chapuzas perpetradas en materia de Justicia. Uno de los portavoces de los jueces progresistas (aquí parece que tenemos toda clase de jueces, salvo jueces a secas) han mostrado su disconformidad con “los procedimientos”, es decir que se convalida el sistema por el cual los partidos, ergo las minorías que los controlan, lo deciden todo en materia judicial, pero protestamos con indignación por las formas groseras con que lo hacen, por haber olvidado el disimulo. Si los agraciados cumplen, o no, las condiciones que establecen las leyes, es cosa que le importa un pito a casi todo el mundo.

El gobierno, dolorosamente consciente de estas carencias morales de la ciudadanía, se propone corregirlas desde la base y para ello inventa nada menos que una nueva asignatura. Ya decía Ortega que la educación es el ámbito en el que la mentira se consagra con más facilidad, pero Ortega era un filósofo ingenuo que nunca alcanzó a imaginar la sofisticación y la desvergüenza con la que puede mentirse si se tiene la vara de mando en la mano. La educación para la ciudadanía va a ser el bálsamo de Fierabrás con el que los jóvenes españoles van a aprender todo lo que necesitan para ser obedientes y buenos, que es lo que se necesita para ser los mejores en todo, digan lo que digan los informes de Pisa o de quién sea.

Si alguno discrepa de esa beatífica monserga enseguida se le dice que es un mal ciudadano, que está contra la ética cívica. Y a los insensatos que se refugian en la objeción de conciencia se les advierte con las penas del infierno, porque no es admisible que un particular se rebele contra lo que aprueban los representantes de los ciudadanos, en especial si son progresistas, como, sin duda, es el caso. ¿Para qué necesitamos la libertad cuando vivimos en la Arcadia feliz? Solamente pueden añorarla los muy retorcidos, los que se niegan a bailar al son de la mayoría, gente negativa y antisocial que nos quiere amargar la contemplación de nuestra excelencia en el espejo complaciente de una mayoría social de progreso.

Mentiras y más mentiras que apenas se pueden combatir porque el poder, el del Gobierno y el de los que le hacen la ola, también desde una supuesta oposición, está cada vez más pendiente de todo y no piensa dejar que el público se desmande. La pregunta que cabe formular es por qué extraña razón la sociedad española se ha acostumbrado a vivir en medio de un ambiente intelectualmente tan poco estimulante, desayunándose cada mañana un cocktail de tópicos y de medias verdades realmente insano; cuál es la razón por la que se perdona al mentiroso, por qué motivo hemos renunciado a cambiar tantas cosas que nadie en su sano juicio negaría que hay que cambiar.

El sistema político ha ido estableciendo un sistema real de poder en el que existe una cierta poliarquía -los sindicatos, los grandes empresarios, la universidad, los grandes medios de comunicación, los colectivos beneficiados por políticas favorables-, entre los que no hay ni competencia ni el menor interés por alterar un statu quo que dista mucho de ser el mejor pero que no conviene poner en riesgo. En mi opinión, hasta la ETA tiene un cierto papel en ese teatrillo, porque un público asustado es siempre más dócil que aquél que no lo está.

Sigue latiendo la esperanza de que algún día terminarán por imponerse los políticos que no acepten resignarse, pero es indudable que tendrán que pasar por el duro fielato de los mediocres que hoy tienen mando en plaza. Solo los ciudadanos tendríamos la oportunidad de acabar con esta clase de paripés que van desde las “rotundas condenas” hasta el autobombo y el reparto de papeles en el que todo queda igual. Salirse de ese esquema es muy caro para los políticos profesionales, pero bastaría que los ciudadanos conscientes del pasteleo imperante se decidiesen a no votar a tanto hipócrita investido de poder para que algo empezara a moverse. Es difícil, pero torres más altas han caído.

José Luis González Quirós es analista político

José Woody Barcelona
IRENE LOZANO ABC 25 Septiembre 2008

Al nacionalismo catalán le escuece Woody Allen y su desconocimiento de las costumbres de los pesebres regionales: las instituciones pagan a los artistas para que hagan patria, no arte. Y si el montante de la subvención bate todos los récords -millón y medio de euros le dieron la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona- pues patria a espuertas.

Ignoro con qué sutileza le explicaron a Woody Allen los usos aborígenes cuando rodaba Vicky Cristina Barcelona, pero él se lo tomó a cuchufleta, como cabía esperar: una de las protagonistas se presenta en la película como estudiante de un máster en «identidad catalana». A veces un diminuto truco de la inteligencia puede más contra la gigantesca efigie del poder y su ridiculez incesante que todos los tratados de filosofía política. Por eso he empezado a escribir esta columna animada por el triunfo de la ironía. Sin embargo, de repente imagino a Woody Allen contándolo a sus amigos neoyorquinos, relatando las explicaciones que hubo de dar a la prensa, y me embarga un sentimiento de vergüenza, ajena y propia: el rumor sobre el provincianismo reinante en España y su agachada vida cultural ha cruzado el Atlántico.

Por suerte, las más destacadas universidades catalanas han compensado mi mal día. Ante la perspectiva de un campus del tamaño de una aldea, se han negado a exigir el nivel C de catalán a los profesores extranjeros y del resto de España, como pide la normativa vigente. Hay que difundirlo a los cuatro vientos. Hay que escribir de inmediato a Rebeca Hall para que sepa que ya en la Autónoma y la Pompeu Fabra podría cursar sus estudios de identidad catalana en español o en inglés. Qué alivio, este reducto de impureza.

Memoria histórica en El País
Lo que Elorza sabe, oculta y confunde
Finaliza el historiador con una crítica fácil a Carrillo: "Tiene el deber moral de contar lo que realmente pasó. No lo hará". Cierto. Tampoco lo hace Elorza.
Pío Moa Libertad Digital 25 Septiembre 2008

Tiene razón el señor Antonio Elorza al decir que un país debe conocer su historia. Algo más confuso resulta cuando afirma: "Los españoles tienen derecho a un conocimiento preciso de lo ocurrido en los años treinta y, como ha sucedido en tantos otros países, Alemania, Francia o Italia, a exigir siquiera simbólicamente responsabilidades a los culpables". Me atrevo a dudar de que en Alemania, Francia o Italia tengan un conocimiento tan preciso del pasado como supone Elorza; y en cuanto al derecho a conocer, debe extenderse a todos los países y no sólo a los años 30: no se entienden bien tan extrañas restricciones.

Pero la cuestión aquí es: ¿contribuye nuestro historiador a tan encomiable servicio a la nación? Veamos. En un reciente artículo en El País (periódico que, entre otras muchas lindezas "democráticas" no acepta el derecho de réplica), titulado El genocidio franquista, afirma la existencia de tal genocidio con argumentos como este: "Los cientos de miles de 'gente del 17 de abril' ejecutada por los jemeres rojos, o de enemigos del pueblo fusilados en la gran purga de Stalin en 1936-38, comparten con los miles de rojos exterminados en España el hecho de haber sido víctimas de un proyecto deliberado de aniquilamiento y de constituir un grupo humano bien delimitado (genocidio)". Naturalmente, en esa definición de genocidio entran demasiadas cosas, desde cualquier guerra a cualquier matanza, por ejemplo la del 11-M, o las persecuciones de las policías políticas en cualquier dictadura "progresista" o menos progresista. Definición nuevamente confusa y por ello fácil a la demagogia.

Y aun más confusa la alusión a las matanzas de los jemeres rojos, un genocidio contra personas sin otra culpa que la de ser considerados "burgueses" por sus verdugos; y que en un país pequeño y no muy poblado afectaron no a cientos de miles sino a millones de personas, como sin duda sabe –pero oculta a los españoles– el historiador. Las purgas de Stalin, en cambio, no cuentan como genocidio, pues afectaron especialmente a comunistas por obra de otros comunistas; unos y otros responsables, eso sí, de auténticos genocidios de millones de personas (no cientos de miles, tampoco) contra el campesinado, especialmente el ucraniano. Estoy seguro de que el señor Elorza conoce todo esto, pero opta por la ocultación y la confusión, él sabrá por qué.

En cambio, ¿hubo en España un genocidio? Hubo al menos uno, el aplicado contra el clero, al que intentaron exterminar deliberadamente y casi lo consiguieron... pero no los franquistas, sino los dirigentes del Frente Popular. Esto, nuevamente, lo sabe Elorza, pero no le parece adecuado decir a los españoles una palabra al respecto, y es una lástima. ¿Existió algo semejante por la otra parte, es decir, un plan y práctica de exterminio contra los "rojos", como afirma el historiador? Rojos, en España, podían considerarse en principio los cuatro millones y medio que votaron al Frente Popular en 1936, o el millón y medio que integró las filas del ejército izquierdista, o los bastantes cientos de miles de afiliados a los sindicatos y partidos de izquierda. ¿Hubo una política de exterminio contra ellos? Si así fue, debe reconocerse su fracaso, pues el mismo Elorza habla de "miles" de víctimas y no de cientos de miles o de millones. ¿Cómo puede compararlos a las matanzas de los jemeres rojos o de Stalin? Esto es mucho peor que una confusión, y ningún historiador algo solvente haría tal equiparación. Pero en la universidad española, tan boyante, estas cosas se han vuelto habituales.

¿Y cuántos miles de rojos fueron fusilados? Se sabe con razonable aproximación, por los libros de Ramón Salas, corregidos por los de A. D. Martín Rubio, trabajos minuciosos y bien argumentados. Durante la guerra cayó en la represión de retaguardia un número de personas muy parecido en ambos bandos (60.000-70.000), y entre 25.000 y 30.000 en la represión de posguerra. Pero quizá el señor Elorza prefiera los cálculos de estudiosos subvencionados por el poder político, que desprenden en cada párrafo un odio bilioso, que emplean los bien conocidos trucos de la propaganda estaliniana, que piden la censura contra mis libros y hasta la cárcel contra mi persona, en un estilo perfectamente chekista. Si Elorza, como parece, prefiere esa literatura, pues allá él, las preferencias son libres, aunque en ellas se retrata cada cual, inevitablemente.

Para sustentar sus preferencias, Elorza (y otros muchos), cita declaraciones de Franco o de Mola en el calor de la guerra, las cuales, a su juicio, implican una decisión de genocidio contra los rojos. Este es método típico de la propaganda, pero no puede emplearlo así ningún historiador algo serio. Un historiador debe poner las declaraciones en su contexto y contrastarlas con los hechos y con las frases apreciativas o compasivas hacia el enemigo que también puede encontrar entre los jefes franquistas. Un historiador debe, además, comparar aquellas frases con las de sus contrarios, y Elorza olvida lamentablemente esta exigencia elemental. ¿No hicieron los jefes del Frente Popular declaraciones como las peores de los nacionales? Me permitiré sugerir un repaso a las expresiones de los líderes y la propaganda socialistas, y no en el calor de la guerra, sino antes, a partir como mínimo de 1933, cuando preparaban, según sus propias palabras, la guerra civil. ¿Conoce el señor Elorza estas cosas? Estoy seguro de que sí, pero, una vez más, no otorga a los demás españoles el derecho a conocerlas.

Por no extenderme indefinidamente, tocaré otro par de cuestiones clave. Ningún investigador riguroso puede hablar sin más de "víctimas del franquismo". Miles de esas "víctimas" participaron en crímenes de una crueldad espantosa, y otros miles más en expolios, saqueos y destrucciones de todo tipo. La dureza con que los vencedores aplicaron su ley al terminar la guerra causó también la muerte de muchos inocentes. Si uno habla de "víctimas" en general, está denigrando a los inocentes y ensalzando a los asesinos, y se está identificando de hecho con estos, como hace la ley de memoria chekista del gobierno, una ley que también convierte en "víctimas" indemnizables a los etarras. Asunto más patético y repulsivo por cuanto los jefes del Frente Popular dejaron a sus sicarios abandonados a su suerte, mientras ellos huían con inmensos tesoros expoliados al tesoro artístico e histórico de la nación y a particulares de todas las capas sociales. No consigo creer que nuestro historiador ignore estos hechos, pero uno queda con la fuerte impresión de que no le gusta que los sepan los españoles.

Hubo en la posguerra, pues, una mezcla de justicia y de ajuste de cuentas, pero nada comparable a un genocidio, salvo el religioso durante la contienda. Pero tenemos otro punto decisivo: Elorza asegura que "el alzamiento fue contra un régimen legalmente constituido", y también oculta aquí algo. Hubo dos alzamientos fundamentales (y bastantes más secundarios) en los años 30. El primero fue el de los socialistas y separatistas catalanes, apoyado por el resto de la izquierda, contra un Gobierno de derecha plenamente legal, y con el objetivo, por parte del PSOE, de organizar una guerra civil e implantar en España un régimen similar al de Stalin. La documentación al respecto no admite duda, y el señor Elorza debe de conocerla (salvo que no haya leído mis libros, que todo puede ser). El segundo alzamiento fue el de la derecha, en 1936, contra un Gobierno salido de unas elecciones anómalas, que estaba echando abajo la legalidad republicana y la separación de poderes, y amparaba un proceso revolucionario, con una oleada de asesinatos, incendios y asaltos a sedes derechistas, mientras perseguía a las víctimas, hasta llegar al secuestro y asesinato del líder de la oposición. Si Elorza considerara legal a semejante Gobierno, ya sabemos qué significa legalidad para él.

En suma, la "historia" que nos cuenta el señor Elorza no cumple las expectativas que él mismo suscita. Con una aparente imparcialidad, admite la existencia de humanas fieras "también" en el bando izquierdista. Pero, una vez más, vuelve a ocultar y confundir, atribuyendo los crímenes de forma especial a anarquistas y comunistas. Pero, ¿y los socialistas? ¿Y los republicanos? Todos los partidos pertenecientes de hecho o de derecho al Frente Popular comparten responsabilidades muy parecidas. Finaliza el historiador con una crítica fácil a Carrillo: "Tiene el deber moral de contar lo que realmente pasó. No lo hará". Cierto. Tampoco lo hace Elorza.

Albert Rivera: “Insisto en que no llegar a acuerdos con Rosa Díez es absurdo”
Daniel Forcada El Confidencial 25 Septiembre 2008

Ciudadanos, el partido que desde hace dos años encabeza el joven Albert Rivera, vuelve con fuerza después de meses de silencio. Tras la depresión que supuso no entrar en el Congreso de los Diputados, la formación vuelve a dar guerra, ésta vez, denunciando la imposición lingüística en las escuelas catalanas. El partido ha convocado para el próximo domingo una manifestación en Barcelona para defender la educación bilingüe.

¿Estamos ante una resurrección de Ciudadanos?
Fue una lástima quedarnos fuera del Congreso. Barajábamos encuestas que nos daban un escaño y eso genera una ilusión. Después del verano hemos vuelto a la carga y sabemos que hay que tomar la iniciativa en el tema educativo, fundamental de nuestro programa. Por desgracia, el modelo educativo catalán se está extendiendo a otras comunidades como Galicia, Euskadi o Baleares, lo que lo convierte en un problema nacional, ante el que tenemos que plantar cara. La clave de esta manifestación y del resurgimiento en la calle de Ciudadanos es que tenemos que plantear una reivindicación abierta y transversal, en la que los ciudadanos vean que se pueden unir fuerzas políticas y asociativas para una misma causa.

Zapatero, en cambio, dice que el modelo lingüístico catalán es el mismo que en los últimos 30 años.
No es cierto. Hay un Estatuto que pretende consolidar una lengua propia, una única lengua vehicular en la escuela. Consolidarlo de facto, porque en la práctica ya lo vienen haciendo con decretos y circulares. Lo grave es que el parlamento catalán va a aprobar una ley que consolida un sistema en el que se prohíbe utilizar como lengua vehicular el castellano, es decir, en el que solo se podrá utilizar el catalán. En una sociedad bilingüe, que yo no pueda escoger que mi hijo estudie en dos lenguas oficiales me parece un atropello y algo casi surrealista. Si esto lo cuentas en Francia, Italia o Alemania no se lo creen. Lo único positivo de todo esto es que ha servido para tomar conciencia de que es un problema nacional, que existe también en otras comunidades. Hay que hacer una ley que regule el uso ordinario del castellano en todas las comunidades.

Es una trampa, denuncia, que el Gobierno cambie derechos lingüísticos por una estabilidad presupuestaria…
A veces tenemos la sensación de que el Gobierno, a base de pactos con los nacionalistas en diferentes comunidades, permite cometer atropellos de este tipo. Los ciudadanos no somos moneda de cambio para mantener la estabilidad de ningún Gobierno, el Estado nos debe proteger a todos por igual. En Cataluña asistimos a un debate surrealista para que no se imparta una tercera hora de castellano, tal y como manda el ministerio de Educación de Mercedes Cabrera. Es ridículo que, por ejemplo, el PP lleve al Congreso una iniciativa para que se respete el cumplimiento de la tercera hora y que el PSOE vote en contra de que se cumpla su propio decreto. Los socialistas, al final, ante quienes ceden no es ante ERC, sino antes sus sucursales, ante el conseller de Educación, Ernest Maragall. Eso es lo más grave.

¿Se presentará Ciudadanos a las próximas elecciones vascas, gallegas y europeas?
Con independencia de lo que hagamos, C´s tiene que ejercer de conciencia al margen de la política. Posicionarse ante determinadas irregularidades o asuntos como el modelo educativo, sobre los pactos de Estado que hay que hacer… En octubre habrá un debate en el seno del partido en el que decidiremos si nos presentaremos o no a esas elecciones. Además, en sitios como Galicia o País Vasco tenemos mucho que decir, pues el modelo nacionalista sigue ejerciendo un papel de apisonadora.

Y en Cataluña, ¿ha cuajado el proyecto de Ciudadanos?
Lo positivo de no haber entrado en el Congreso es haber visto que se puede separar una cita electoral de otra. Las encuestas del mes de junio y julio consolidan nuestros escaños en el parlamento catalán y hasta nos dan perspectivas de crecimiento. Hay una satisfacción sobre nuestro trabajo en las instituciones. Creo que Ciudadanos debe reivindicarse en las próximas elecciones como un partido necesario, de si no lo decimos nosotros, quién lo va a decir. Hemos conseguido, y lo celebramos, que el PP se una a la manifestación del domingo. Pero si a nosotros no se nos ocurre poner en marcha esta iniciativa, quién hubiera salido a la calle para plantar cara a esto. Ése es quid de la cuestión.

¿Cómo son actualmente sus relaciones con Unión, Progreso y Democracia? ¿Se arrepiente de no haber ido juntos a las generales?
Con el nivel de desafección política que hay ahora mismo en España, si algo valora la ciudadanía es que los partidos sean capaces de ponerse de acuerdo. Nosotros hemos hecho lo que tocaba a nuestra parte, intentar formar una coalición. Sigo insistiendo de buena fe en que no tiene sentido no llegar a acuerdos con el partido de Rosa Díez, es absurdo. Acuerdos de todo tipo, no siempre tienen que ser de coaliciones. Con UPD, Ciudadanos debería tener por lógica una relación mejor que con ningún otro partido porque defendemos cosas parecidas. Hasta ahora, en cambio, ellos no han tenido esa visión. Muchos militantes de UPD me piden por la calle que hagamos algo para ir juntos. Confío que a medio plazo se pueda conseguir: siempre es mejor sumar que dividir.

Parece que Ciudadanos descubrió un nicho electoral no cubierto y que, en cambio, UPD se lo ha robado…
UPD legítimamente se presentó a las elecciones y consiguió un buen resultado electoral para ser su primera cita. Nosotros nos congratulamos de ello. Hubiera sido fantástico que nosotros también hubiéramos entrado y que ahora hubiera en el Congreso dos fuerzas políticas haciendo piña. En cualquier caso, hay una y eso es bueno. Que el sistema endogámico tenga grietas es una buena noticia.

Por decir lo que dice ha sido amenazado de muerte y a sus padres les han hecho pintadas en su negocio tachándoles de “fascistas”. ¿Está surgiendo una nueva generación de violentos en Cataluña?
El nacionalismo genera un enfrentamiento social, quiere hacer bandos y eso desemboca en radicalismos. Acabamos de denunciar también que al diseñador gallego Pernas le han roto los escaparates de su tienda por haber firmado el manifiesto por la lengua común. Hay unos que agitan el árbol y otros que recogen las nueces. Hay que empezar a denunciar quiénes recogen las nueces: el nacionalismo se aprovecha de no condenar esos actos. La falta de contundencia democrática ante este tipo de cosas, al final, deja un mensaje de legitimidad. Me preocuparía mucho que militantes de mi partido amenazasen de muerte a personas de otra formación. A mí me han amenazado de muerte, y todavía hay un juicio pendiente, con unos militantes de Esquerra.

Arcadi Espada leerá el manifiesto de la marcha de Barcelona contra la imposición lingüística
 Periodista Digital 25 Septiembre 2008

Arcadi Espada, una de las figuras claves de los movimientos cívicos en Cataluña, será el encargado de leer el manifiesto de la manifestación del próximo domingo 28 en Barcelona. Organizada por Ciutadans de Albert Rivera, la marcha contará con la presencia del actor Toni Cantó y del escritor Iñaki Ezquerra.

La marcha que ha sido organizada por el partido -a la que se han unido PP y Unificación Comunista de España- contará con la presencia del actor Toni Cantó, como conductor del acto final de la manifestación, en el que intervendrán portavoces de las distintas organizaciones cívicas que participarán en la manifestación. También ha confirmado su presencia en la marcha el escritor Iñaki Ezquerra.

En este sentido, Ciudadanos ha querido agradecer especialmente que Galicia Bilingüe, asociación significada por la defensa de la escolarización de los niños en cualquiera de las dos lenguas oficiales de Galicia, participe en la marcha del próximo domingo, que dará comienzo a las 11 horas en la Plaza de Urquinaona de Barcelona.

Con la asociación cívica gallega son ya nueve las entidades de toda España que han dado su apoyo y participarán directamente en la manifestación, a saber: Asociación por la Tolerancia, Círculo Balear, Padres por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, CADECA, Acción Cultural Miguel de Cervantes, Cives Iure, Asociación de Profesores por el Bilingüismo, Unión de Guardias Civiles y Galicia Bilingüe.

Valiente y digna manifestación de "Ciudadanos" por el bilingüismo
Francisco Rubiales Periodista Digital 25 Septiembre 2008

Ciudadanos, una de las mejores bocanadas de aire fresco que ha recibido la podrida democracia española en las últimas décadas, ha convocado una digna y valiente manifestación a favor del bilingüismo para el próximo domingo 28, en Barcelona, la ciudad que opera como punta de lanza del peor nacionalismo para acosar al idioma castellano y aplastar los derechos constitucionales de los ciudadanos que desean aprender y expresarse en la lengua común.

Por fin, Ciudadanos, la más esperanzadora bocanada de aire fresco y democrático recibida por la podrida democracia española en las dos últimas décadas, parece resucitar y ha convocado una digna y valiente manifestación a favor del bilingüismo y contra la opresión del nacionalismo, que acosa y viola los derechos constitucionales de los que quieren expresarse en la lengua común.

La cita es el domingo 28, a las 11 horas, en Barcelona, y ya han confirmado su presencia en la manifestación dirigentes del Partido Popular y ocho asociaciones cívicas.

La convocatoria de esta manifestación representa, de algún modo, la resurrección de Ciudadanos, el grupo dirigido por Albert Rivera, poco presente en los últimos meses en la política española, aunque activo en Cataluña, donde libra una honrosa y digna guerra contra el abuso y la opresión del nacionalismo extremo catalán.

Los dirigentes de Ciudadanos deberían saber que, aunque Cataluña es su cancha preferencial para el combate, porque es allí donde el abuso y las miserias del nacionalismo alcanzan sus más despreciables cotas, también en el resto de la España dominada por los viejos partidos de derecha e izquierda, anquilosados en el pasado y empeñados en acumular poder y olvidar el interés general, se necesita su limpieza, descaro y frescura política.

Voto en Blanco

Negociación sobre la propuesta de Educación
EA acusa a PNV y PSE de «torpedear» la reforma lingüística «por un puñado de votos»
MARTA FDEZ. VALLEJO BILBAO El Correo 25 Septiembre 2008

m.f.vallejo@diario-elcorreo.com

Eusko Alkartasuna, formación que dirige el Departamento de Educación, ha sacado a la luz su decepción y enfado tras un mes de negociaciones con los partidos para alcanzar un acuerdo sobre su proyecto de inmersión lingüística en euskera, sin haber logrado avance alguno. La parlamentaria de EA Onintza Lasa acusa al PNV, su socio en el tripartito, y a los socialistas vascos de haber «modificado» sus posiciones iniciales respecto a la propuesta de ley de aprendizaje de lenguas con el único fin de «torpedear» el proceso ante la proximidad de las elecciones. «Por un puñado de votos», resume.
A dos meses de disolverse la Cámara vasca y echar por tierra el proyecto estrella del equipo de Tontxu Campos, a EA le han dado la espalda el PNV, del que esperaba un apoyo sin condiciones a su plan para impulsar el euskera en la escuela; y el PSE, con el que confiaba llegar a entenderse. La otra formación con la que gobierna, EB, no ha mostrado ningún compromiso explícito hasta ahora, y el PP ha rechazado la propuesta de forma rotunda. «Es ahora, cuando las elecciones autonómicas están a la vuelta de la esquina cuando compruebo con tristeza que aquel nivel inicial de acuerdo se ha evaporado por arte de magia. Que algunos partidos no dicen hoy nada de lo que decían hace unos pocos meses. Que han modificado sus posiciones con el único objetivo de torpedear una reforma sin la cual es imposible garantizar el derecho de nuestros hijos a conocer las dos lenguas de su país», se lamenta Lasa en un artículo de opinión publicado por un medio guipuzcoano y cuyo contenido reiteraba ayer a este periódico.

Cercanos a Baztarrika
La parlamentaria de EA se refería, en concreto, a la presentación que hizo el consejero hace más de un año de las líneas básicas de su reforma en la comisión de Educación de la Cámara, que obtuvo el aplauso del grupo jeltzale y «una buena aceptación» por parte de los socialistas vascos, según recordaban ayer desde el partido que lidera Unai Ziarreta. Sin embargo, cuando el departamento ha concretado el documento, en el que se establece un mínimo de un 60% de materias en euskera y altos niveles de lengua vasca a superar por todos los colegios, no ha encontrado el apoyo esperado de esas dos formaciones, con las que comparte la necesidad de cambiar el sistema actual de tres modelos.

«Y lo peor es que lo han hecho por puro y duro cálculo electoral. Por el mismo motivo: por un puñado de votos. Se ha vuelto a cumplir esa máxima política de que a mayor cercanía del día de las elecciones, mayor alejamiento entre partidos, incluso en asuntos en los que distancia no era tanta», destaca Lasa en su artículo titulado 'S.O.S.: La educación a contienda electoral'. EA cree que «no es legítimo ni responsable trasladar a la ciudadanía, por el miedo a perder unos votos, un distanciamiento y una discrepancia que, tras años de debate en torno al aprendizaje de las lenguas, es más ficticio que real», critica Lasa en clara referencia al PNV, que ha exigido a su socio en el tripartito que ponga en marcha experiencias piloto antes de implantar la reforma, condición difícil de cumplir a estas alturas de la película. El PSE, por su parte, rechaza que se imponga un porcentaje del 60% de materias en euskera y la meta del B2, similar a un 'first' de inglés, inalcanzable para la mayoría de los alumnos vascos

Los socialistas vascos e, incluso, el sindicato mayoritario de la enseñanza, CC OO, se han acercado a las posiciones del PNV en este debate. Han señalado a la consejería hacia dónde debe caminar si quiere lograr el consenso: a la postura más integradora que mantiene la formación jeltzale, a través de su viceconsejería de Política Lingüística. El documento 'Bases para una política lingüística de principios del siglo XXI', elaborado por el área que dirige Patxi Baztarrika, señala que los objetivos mínimos establecidos para los alumnos deben ser «asequibles», y los resultados en el aprendizaje de lenguas que se exijan a los centros «diferentes» según su ubicación, un discurso que entra en contradicción con los planes de Campos. «De lo contrario, podrían resultar perjudicadas tanto la lengua como la educación», advierte el texto. La viceconsejería del PNV recuerda que los cambios en Educación deben ser «paulatinos», «ensayando previamente» y «valorando lo que se quiere hacer antes de extenderlo».

La insumisión contra la política lingüística de la Generalitat llega a la universidad catalana
MARÍA JESÚS CAÑIZARES | BARCELONA ABC 25 Septiembre 2008

Un breve recorrido por los pasillos y claustros de la Universidad de Barcelona (UB) demuestra la existencia de dos niveles de realidad. Una oficial, la de los rótulos, comunicaciones y paneles escritos exclusivamente en catalán, y otra social, la de las conversaciones en distintos idiomas en el bar y la de los anuncios de servicios del tipo «Se alquila habitación» o «Clases de guitarra» e incluso «Alloggio per studenti». Las universidades catalanas son plenamente conscientes, no sólo de esa cohabitación lingüística, sino también de que la normalización del catalán no puede mermar la calidad de la enseñanza poniendo trabas a la contratación de profesorado extranjero o a la acogida de estudiantes foráneos.

Por ello, el nuevo curso académico comenzó el lunes en Cataluña sin que ninguno de los centros universitarios cumpla la normativa impulsada por la Generalitat consistente en exigir el nivel C de catalán -acreditación del uso satisfactorio de este idioma de forma oral y escrita- a los docentes extranjeros y del resto de España. Un ejercicio de libertad genuinamente universitario donde el profesor explicita la lengua en que impartirá la clase para que el alumno pueda elegir.

Bajan los alumnos extranjeros
Es así de sencillo, pero una vez más, la realidad oficial, la de las proclamas catalanistas, ha disuadido a muchos «cerebros» académicos y estudiantes extranjeros de trasladarse a Barcelona temerosos de una sobreexigencia lingüística. De hecho, el número de alumnos extranjeros acogidos en la UB ha descendido en los tres últimos cursos, al pasar de 1.916 a 1.795. El lunes, el mostrador dedicado a los programas Erasmus y Sócrates presentaba una cierta soledad en las dependencias de la UB de la Gran Vía. Quizá esa falta de movimiento fuera algo circunstancial, pero ante la posibilidad de que determinadas políticas nacionalistas debiliten el dinamismo académico, sus responsables han optado por una insumisión, impensable años atrás en universidades tan «patrióticas» y beligerantes como la Pompeu Fabra o la Autónoma de Barcelona (UAB), que fueron las primeras en reivindicar su vocación científica frente a las limitaciones lingüísticas. Esa insumisión planeó en el acto de inauguración del curso, donde los discursos aludieron más o menos explícitamente a esa postura, con la que el sistema universitario catalán demostró su apertura de miras frente a la cerrazón del Gobierno catalán. «Superado el conflicto de la lengua, nada impide contratar a los profesores extranjeros en función de su talento», aseguró Joaquim Coello, presidente del Consejo Social de la UB, órgano de participación de la sociedad en la universidad donde están representados Generalitat, Parlamento catalán, empresarios, sindicatos, Ayuntamiento de Barcelona, alumnos y profesorado.

La UB ejerció de anfitriona del acto, pero hubo numerosas referencias al período en el que, en el contexto de la Segunda República, la UB se convirtió en UAB, de la que se celebra el 75 aniversario. El catedrático de Historia Contemporánea de la UB, Antoni Segura, pronunció la lección inaugural, en la que también se apeló a la vocación internacional del sistema universitario catalán e hizo suyas unas palabras del que fuera rector de la UAB, Pere Bosch Gimpera, según el cual «la misión de la universidad es de una completa internacionalidad, sin que ello excluya el arraigo en el país el deber de ser la expresión de sus anhelos de cultura». El rector en funciones de la UB, Josep Samitier, también apeló a la necesidad de «buscar el equilibrio entre la internacionalidad de la universidad con la protección del patrimonio cultural propio».
Todos estos toques de atención no pasaron desapercibidos para el consejero de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat, Josep Huguet (ERC), quien visiblemente a la defensiva, subrayó que «los alumnos tienen derecho a usar el catalán, por lo que es necesario que exista profesorado suficiente para atender a ese derecho». Para Huguet, «no es incompatible el cosmopolitismo con la catalanidad».

Polémico documento
El pasado 11 de junio, el Consejo Interuniversitario de Cataluña, aprobó un documento en el que se instaba a los centros académicos a exigir el nivel C de catalán a todos los docentes procedentes del extranjero o del resto de España a los que se les hiciera contrato permanente. UAB y UPF reaccionaron casi al instante advirtiendo de que no estaban dispuestos a primar el conocimiento de la lengua catalana sobre el talento docente. La Generalitat se vio forzada a poner matices a esa orden, reconociendo toda una serie de excepciones a esa obligatoriedad en función de la disciplina a impartir.

El 80% de los escolares gallegos de Primaria sólo estudian con uno o dos libros de texto en español
E. AMADO ABC 25 Septiembre 2008

SANTIAGO. Después de elaborar un informe en el que se recopilan los listados de libros de texto de 160 centros de enseñanza de Galicia, la asociación Galicia Bilingüe denunció ayer que la presencia del castellano en estos materiales escolares de los alumnos de Primaria de la Comunidad es nula en las zonas rurales y debe calificarse como «anecdótica» en las urbes gallegas.

Entre las conclusiones del estudio, Galicia Bilingüe destaca que «la mayor parte de los colegios ubicados en áreas rurales han abandonado completamente el español», mientras que en zonas urbanas «la inmersión no alcanza cotas tan altas, pero tampoco se queda muy lejos».

«En Educación Infantil, la mitad de los colegios no usan para nada el castellano y la otra mitad, salvo contadas excepciones, sólo imparte Lengua en este idioma. Incluso hay centros en los que el gallego se combina con el inglés, pero no con el español. Y en ESO, con respecto a Educación Primaria, se reduce algo el porcentaje de institutos en los que el castellano queda relegado a una o dos asignaturas, pero sigue siendo la opción mayoritaria. Hay centros de Secundaria en los que, en algunos niveles, tienen más libros en inglés que en español», denuncian.

En cifras, ello supone que «más del 80 por ciento de los escolares de Primaria de Galicia estudian únicamente con uno o dos libros de texto en español, concretamente con los de Lengua Castellana y Religión, Plástica o Música.
El resto de las asignaturas las reciben íntegramente en gallego», explicaba ayer Gloria Lago, presidenta de la asociación. Galicia Bilingüe recopiló los datos en los centros de las siete ciudades gallegas y una veintena de grandes pueblos y villas.

EL DE LENGUA ESPAÑOLA Y RELIGIÓN O PLÁSTICA
Más del 80 por ciento de los escolares gallegos sólo tienen uno o dos libros en español
La asociación Galicia Bilingüe presentó en Vigo un demoledor informe sobre el proceso de inmersión lingüística de los centros educativos de Galicia en relación con el idioma de los libros de texto. Más del 80 por ciento de los escolares de Primaria de Galicia estudian únicamente con uno o dos libros de texto en español, concretamente con los de Lengua Española y Religión, Plástica o Música. El resto de las asignaturas las reciben íntegramente en gallego. En las zonas rurales, el castellano ha desaparecido por completo.
Libertad Digital 25 Septiembre 2008

La desaparición del español, lengua materna de la mitad de la población gallega, de la educación en Galicia es ya una realidad incontestable. El Gobierno de socialistas y nacionalistas en la Xunta de Galicia ha culminado el proceso iniciado por el PP de Manuel Fraga durante los quince años que estuvo en el poder.

Galicia Bilingüe presentó en rueda de prensa un informe después de estar las últimas semanas recopilando datos sobre los libros empleados en más de 160 centros de enseñanza. La asociación señala que "el trabajo lo han tenido que realizar directamente los socios de la entidad ante la falta de respuesta por parte de la Consejería de Educación a las reiteradas peticiones de la asociación sobre información relativa al uso del castellano en los colegios".

Además, "los socios de Galicia Bilingüe se han encontrado también en múltiples ocasiones con la negativa de la dirección de los centros a facilitar los datos, aunque finalmente se ha podido reunir información suficiente para extraer unas conclusiones que evidencian que la inmersión lingüística está yendo tanto o más allá que en otras comunidades como Cataluña".

Según señala el informe, del trabajo de campo se deduce, por ejemplo, que "la mayor parte de los colegios ubicados en áreas rurales han abandonado completamente el español. En zonas urbanas, la inmersión no alcanza cotas tan altas, pero tampoco se queda muy lejos. La gran mayoría de los centros tienen sólo libros en español para Lengua Castellana o para ésta y otra asignatura, concretamente, Religión, Plástica o Música".

"En Educación Infantil, la mitad de los colegios no usan para nada el castellano –continúa– y la otra mitad, salvo contadas excepciones, sólo imparte Lengua en este idioma. Incluso hay centros en los que el gallego se combina con el inglés, pero no con el español. Y en ESO, con respecto a Educación Primaria, se reduce algo el porcentaje de institutos en los que el castellano queda relegado a una o dos asignaturas, pero sigue siendo la opción mayoritaria. Hay centros de Secundaria en los que, en algunos niveles, tienen más libros en inglés que en español".

En lo que respecta a los colegios públicos urbanos "hay menos libros en gallego que en los concertados, aunque la diferencia, en realidad, es de una o, como máximo, dos materias. Del trabajo de Galicia Bilingüe se desprende también que en los privados se aplica el Decreto que regula el uso del gallego en la enseñanza con mayor rigor en la primera etapa de Primaria, cuestión obviamente derivada de las ayudas económicas fijadas por la Administración".

Este estudio de Galicia Bilingüe incluyó centros educativos de áreas urbanas, semiurbanas y medio rural de localidades como Vigo, Pontevedra, Orense, Santiago, La Coruña, Lugo, Ferrol, Vilagarcía de Arosa, Monforte de Lemos, Ponte Caldelas, O Carballiño, Padrón, Nigrán, Fene, Neda, Pontedeume, Betanzos, Villanueva de Arusa, Cambados, Carballo, La Puebla, La Estrada, Cedeira, Sarria, Monfero, A Rúa, Cariño o Cuntis.

Gloria Lago, presidente de la asociación, expresó su preocupación por la constatación evidente de que la enseñanza en Galicia camina hacia la total exclusión del castellano con la complicidad del titular de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, y el rechazo de muchos padres y alumnos a los que se les niega el derecho a elegir libremente la lengua de estudio. "El presidente Touriño –aseveró– debería dar ya una explicación del porqué antepone intereses políticos al aprendizaje de los jóvenes gallegos".
 

DATOS EDUCACIÓN INFANTIL

INFANTIL

PRIMERO

SEGUNDO

TERCERO

NADA EN CASTELLANO

44

52

38

L. CASTELLANA

43

44

45

RELIGIÓN

3

5

6

L. CASTELLANA + RELIGIÓN

3

2

4

L. CASTELLANA + PLÁSTICA

1

L. CASTELLANA + OTRA

 

INFANTIL

PRIMERO

SEGUNDO

TERCERO

NADA EN CASTELLANO

44/93-47%

52/103-50%

38/94-40

SÓLO RELIGIÓN

3/93-3%

5/103-5%

6/94-6%

L. CASTELLANA

43/93-46%

44/103-43%

45/94-48%

L. CASTELLANA + OTRA M.

3/93-3%

2/103-2%

5/94-5%

NADA EN L.C.+ SÓLO L.C + R

90/93-97%

101/103-98%

89/94-95%

 

DATOS EDUCACIÓN PRIMARIA

PRIMARIA

PRIMERO

SEGUNDO

TERCERO

CUARTO

QUINTO

SEXTO

L. CASTELLANA

45

43

35

45

32

40

L. CAST. + RELIGIÓN

56

57

56

54

54

48

L. CAST. + PLÁSTICA

7

5

5

3

3

5

L. CAST. + MÚSICA

7

9

4

4

4

5

L. CAST. + OTRA

3

3

3

3

3

3

L. CAST. + REL. + E. FIS.

1

1

 

 

1

1

L. CAST. + MUS. + PLAST.

2

2

8

3

2

2

L. CAST. + PLAST. + MATEM.

 

 

 

 

1

 

L. CAST. + MUS. + REL.

3

4

3

3

5

5

L. CAST. + E. FIS. + MÚSICA

1

1

1

1

 

 

L. CAST. + REL. + PLAST.

6

8

7

5

7

7

L. CAST. + OTRAS TRES

4

3

8

10

7

6

MÍNIMO EN GALLEGO

 

 

 

 

 

 

 

PRIMARIA

PRIMERO

SEGUNDO

TERCERO

CUARTO

QUINTO

SEXTO

L. CASTELLANA

45/135-33%

43/136-32%

35/130-27%

45/131-34%

32/119-27%

40/122-33%

L. CAST. + OTRA M.

73/135-54%

74/136-55%

68/130-52%

64/131-49%

64/119-54%

61/122-50%

L. C. SOLO Y L. C. + UNA

118/135-87%

117/136-86%

103/130-79%

109/131-83%

96/119-81%

101/122-83%

L. CASTELLANA + DOS M.

13/135-10%

16/136-12%

19/130-15%

12/131-9%

16/119-13%

15/122-12%

L. CAST. + TRES M.

4/135/3%

3/136-2%

8/130-6%

10/131-8%

7/119-6%

6/122-5%

 

DATOS ESO

ESO

PRIM. ESO

SEG. ESO

TERC. ESO

CUARTO ESO

L. CASTELLANA

14

14

11

13

L. CASTELLANA + RELIGIÓN

13

11

3

5

L. CASTELLANA + PLÁSTICA

7

 

3

2

L. CASTELLANA + MÚSICA

 

6

1

2

L. CASTELLANA + OTRA

1

3

2

 

L. CAST. + REL. + E. FIS.

 

 

 

 

L. CAST. + MUS. + OTRA

 

 

 

2

L. CAST. + OTRAS DOS

 

 

 

4

L. CAST. + REL. + C. CLAS.

 

 

 

1

L. CAST. + MUS. + REL.

 

7

3

2

L. CAST. + TECNOL. + OTRA

 

5

9

5

L. CAST. + E. FIS. + MÚSICA

 

 

 

 

L. CAST. + REL. + PLAST.

18

 

3

1

L. CAST. + OTRAS TRES

 

8

14

13

L. CAST. + OTRAS CUATRO

 

 

2

 

 

ESO

PRIM. ESO

SEG. ESO

TERC. ESO

CUARTO ESO

L. CASTELLANA

14/53-26%

14/54-26%

11/48-23%

13/50-26

L. CASTELLANA + OTRA M.

21/53-40%

20/54-37%

9/48-19%

9/50-18%

L. C. SOLO Y L. C. + UNA M

35/53-66%

34/54-63%

20/48-42%

22/50-44%

L. CASTELLANA + DOS M

18/53-34%

12/54-22%

15/48-31%

15/50-30%

L. CASTELLANA + TRES M

 

8/54-15%

14/48-29%

13/50-26%

L. CASTELLANA + CUATRO M

 

 

2/48-4%

 

Nadie está libre de sueños estrambóticos.
Recorte 25 Septiembre 2008

Hace poco tuve uno que me amargó la noche. Soñé que vivía en un país formado de petachos territoriales mal cosidos. Yo era un niño en edad escolar. Una mañana, a la entrada del colegio, oí decir que en adelante las clases no seguirían dándose en mi lengua materna, la común de todos los habitantes del mencionado país, sino en una lengua de la zona por la que yo sentía gran estima, en parte debido a que hasta entonces nadie había intentado imponérmela. A mi lengua materna, la de uso más difundido en mí ciudad natal, se le dedicarían dos horas lectivas por semana conforme a su nuevo rango de asignatura menor. Así lo había determinado la autoridad educativa de la región, dirigida por cierto miembro de un partido político minúsculo. Pregunté sí aquel dictamen era bueno para los niños. Me hablaron de identidad nacional, de salvación de no sé qué, del sacrificio habitual del individuo en favor de la utopía. Me desperté sobresaltado, cubierto de sudor; pero luego me tranquilicé pensando que en España jamás se cometería una atrocidad pedagógica semejante. ¿O sí?

Texto:EL CULTURAL-EL MUNDO/ 25-set-2008 / PAN DE HIGO, por Fernando Aramburu,
EL ROTO: revista número 59 FOROS21 de Unif. Comunista de España UCE y EL PAÍS
FASCISTAS: Alonso

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