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Recortes de Prensa    Domingo 28 Septiembre 2008

 

 

 

 

Contra la imposición lingüística
Luis del Pino Libertad Digital 28 Septiembre 2008

Hoy se celebra en Barcelona a las 11:00, empezando en la Plaza de Urquinaona y terminando en la de Sant Jaume, una manifestación contra la imposición lingüística en las escuelas. Se pretende, con el acto, mostrar el rechazo a la Ley de Educación de Cataluña y reclamar el bilingüismo en la enseñanza.

La manifestación, convocada por Ciudadanos/Partido de la Ciudadanía, cuenta con el respaldo del Partido Popular y de numerosas organizaciones cívicas y asociaciones: Asociación por la Tolerancia, Círculo Balear, Padres por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, CADECA, Acción Cultural Miguel de Cervantes, Cives Iure, Asociación de Profesores por el Bilingüismo, Unión de Guardias Civiles, Galicia Bilingüe, Convivencia Cívica Catalana, Universitarios Liberal Demócratas, Foro España Hoy, Juventudes Liberales y Asocolombia.

La presentación del acto correrá a cargo del actor Toni Cantó y el manifiesto será leído por Arcadi Espada.

Que en España haya que manifestarse reclamando el derecho a estudiar en español sólo indica qué punto tan avanzado de descomposición ha alcanzado la gestión de los asuntos públicos en nuestro país. Cuando Convergencia y Unión perdió el gobierno catalán a manos del PSC, muchos ilusos pensaron (pensamos) que la presión nacionalista en Cataluña bajaría de nivel. No podíamos estar más equivocados. La sucursal catalana del PSOE ha elevado el listón, de la mano de sus socios de ERC, a cotas a las que jamás se hubiera atrevido a llegar CIU.

Aunque ese recrudecimiento de la presión nacionalista hubiera sido imposible, claro está, sin la aprobación de un nuevo estatuto catalán que tanto se empeñó en sacar adelante el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, siempre dispuesto a hacer exactamente lo contrario de lo que España necesita.

¿Servirá de algo manifestarse? Por supuesto que sí. Sólo la presencia cívica en la calle puede detener a quienes hace mucho tiempo que han perdido cualquier tipo de respeto a la legalidad. O se hace patente la oposición ciudadana a los desvaríos lingüísticos, o no habrá forma de que los catalanes, que viven inmersos en un bunker informativo, pueden enterarse de que existe otra Cataluña, distinta de la oficial, que no está dispuesta a dejarse arrebatar los mínimos derechos democráticos.

El ejemplo de 'Ciudadanos'
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Septiembre 2008

Con su manifestación de hoy, en Barcelona, contra el acoso al idioma español por parte de los nacionalistas, "Ciudadanos" ha demostrado que es uno de los escasos partidos decentes y democráticos del espectro político español. Ha tenido que ser "Ciudadanos", un partido nuevo que rechaza la partitocracia antidemocrática que veneran los grandes partidos españoles, el que ha tenido la decencia de rebelarse contra la imposición lingüística, que es una agresión totalitaria a la sociedad perpetrada por el nacionalismo.

Partidos como el PSOE y el PP han demostrado con creces su cobardía y su incapacidad para plantar cara a los abusos del nacionalismo, porque su obsesión es gobernar y los votos nacionalistas tienen gran valor para deshacer los empates. Izquierda Unida, un partido en decadencia que antepone el poder a la ideología y a los principios, tampoco quiere enfrentarse a la injusticia del nacionalismo porque es cómplice de los nacionalistas allí donde tienen poder, como en el País Vaco y Cataluña.

La imposición lingüística no es un abuso sino un delito político y cultural que no está tipificado en el código penal, pero sí en una Constitución que los partidos dicen respetar pero que nadie cumple. Impedir a los padres que sus hijos sean educados en la lengua común de los españoles e imponer la enseñanza obligatoria en catalán es un atentado nazi contra los derechos humanos elementales. Los ciudadanos y los partidos que no lo ven así es porque han perdido el norte de la democracia o porque, al ser víctimas de su obsesión por el poder, también han abandonado la decencia.

Voto en Blanco

Objetivo prioritario
EDITORIAL El Correo 28 Septiembre 2008

La Ertzaintza se ha sumado ya de pleno a los demás Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado en la consideración por parte de ETA de 'objetivo preferente' de sus propósitos terroristas. Si la documentación de la banda venía ya dejando clara su voluntad de golpearla desde hace algún tiempo, los últimos atentados de Getxo y Ondarroa han puesto de manifiesto que las amenazas se han convertido en acciones. No resulta pertinente especular sobre los motivos de tal decisión, en el sentido, por ejemplo, de si los golpes dados por ETA a la Policía autonómica van dirigidos en realidad contra el PNV. Más acertado es pensar que, como Cuerpo encargado de su persecución, ETA lo ha declarado abiertamente su enemigo. Y si bien este acoso terrorista no reviste mayor gravedad que el que vienen sufriendo, desde el origen de la banda, el resto de los miembros de las FSE, sí tiene, sin embargo, una connotación especial. Revela, en concreto, que la ventaja que la Ertzaintza tiene para su eficacia por la cercanía de que goza respecto de la ciudadanía vasca viene contrarrestada, en parte, por la desventaja que esa misma cercanía supone ante las mayores posibilidades de sufrir la presión de la banda en su entorno personal, familiar y grupal. Desde este punto de vista, resulta comprensible la aprensión que muchos de sus miembros dicen sentir respecto de su ambiente social y que viene resumida en la frase que encabeza el reportaje que hoy ofrece este diario: «No nos quieren aquí».

Es evidente que la profesión policial requiere, en cualquier circunstancia, una disposición personal al servicio y al sacrificio que no tiene por qué verse correspondida con continuas muestras de reconocimiento por parte de la ciudadanía. Tal disposición ha de darse por supuesta en quien decide hacerse policía. Con todo, la población debe ser consciente de la especial dificultad de la tarea que la Ertzaintza realiza en su beneficio y arroparla con su comprensión y afecto. El vacío que crean en torno a los agentes autonómicos ciertos ambientes sociales no es, muchas veces, reflejo de ningún recelo respecto de ellos, sino sólo del miedo que la amenaza del terrorismo ha instalado en nuestra sociedad y que ésta debe sacudirse por su propia dignidad y estima. Pero es sobre todo a los responsables políticos, y singularmente a quienes dirigen las instituciones vascas, a quienes corresponde mantener la moral de los cuerpos policiales a su cargo mediante una dirección clara y una dotación suficiente de medios, en vez de contribuir a su desánimo con actitudes confusas e inoportunas que debilitan su confianza en el Estado de Derecho al que están llamadas a servir.

Aplausos

JON JUARISTI ABC 28 Septiembre 2008

PERSONALMENTE, no me hace ni pizca de gracia que mi destino esté en mala parte determinado por la pandilla que, el martes pasado, aplaudió, en la Asamblea General de la ONU, la soflama antisemita del presidente de la República Islámica de Irán, Mahmoud Ahmedineyah. Hace tiempo que las Naciones Unidas huelen a podrido y me temo que, antes temprano que tarde, habrá que plantearse que lo que de verdad nos hace falta es una Organización de Naciones Democráticas bien sostenida por una alianza militar armada de misiles hasta los dientes, porque, de lo contrario, adiós la primavera.

El jueves, oí a don Santiago Carrillo felicitarse por el nuevo rumbo que habría tomado la ONU, esta semana, sacudiéndose de encima la hegemonía de los Estados Unidos y de sus aliados. Si esa alegría de Carrillo se debe, como sospecho, al efecto del discurso de Ahmedineyah, hay que empezar a preocuparse, aunque también es cierto que, en su día, le encantó también a don Santiago aquella intervención del Che ante la Asamblea General de la ONU, en la que el famoso guerrillero dijo lo de «hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando», anunciando así el programa de festejos de la Revolución Cubana para los años siguientes. O sea, que lo del nuevo rumbo de las Naciones Unidas no es tan nuevo, y que ya hace medio siglo que unos cuantos países se pasan la carta fundacional por salva sea la parte. Y no me refiero a los Estados Unidos, por si hubiera dudas.

Habrá quien recuerde que la ONU, al aprobar la partición de Palestina, tuvo un papel determinante, hace sesenta años, en el surgimiento del Estado de Israel. Es cierto, efectivamente. Como ahora es cierto que la Asamblea General aplaude la condena retrospectiva por Ahmedineyah de aquella decisión mayoritaria que tomaron los países miembros en 1948. Y no lo hace sólo por antisemitismo (que también), sino, fundamentalmente, por antiamericanismo.

La ONU se nos ha convertido en un conglomerado antioccidental, cuyo resentimiento aprovecha la judeofobia islamista -o yihadista, según traduce con rigor Pierre André Taguieff en su más reciente ensayo- como la caja de resonancia más eficaz para globalizar su paranoia.

Ahmedineyah, en apenas cinco minutos, ha establecido el canon de dicha judeofobia: el más grave problema mundial, según el presidente iraní, es el sionismo, que no se reduce a la existencia del Estado de Israel, sino a la presencia, en los países occidentales, de influyentes minorías sionistas que determinan la política internacional de sus respectivos Estados. Apunta, como ya lo hiciera Hitler, al conjunto de los judíos. No es algo insólito en la estrategia del islamismo iraní, que sostiene el terrorismo de Hizbolá y que, desde 1979, ha promovido atentados antisemitas donde le ha sido posible hacerlo, en Israel o en Argentina, porque, para el islamismo, todos los judíos del mundo son culpables y deben ser exterminados. Lo nuevo es que la ONU aplauda.

Y aplaude, porque el yihadismo ha conseguido atraer a su esfera de influencia al antiamericanismo y al antisionismo, rasgos comunes a la izquierda europea, a los populismos latinoamericanos de los Chávez y Morales, a los regímenes autoritarios del área ex soviética y a una alarmante cantidad de satrapías nacionalistas y tribales con representación injustificable en la Asamblea General de la ONU. El júbilo de Carrillo iba por ahí, y no es atribuible a chochez.

Esta misma semana, en la edición andaluza de un diario de gran tirada (y no digo más), una gloria literaria, catedrático de universidad, condicionaba su apoyo a los colegas hebraístas, que protestan ante la inminente desaparición de su especialidad en los planes de estudio, a que éstos condenen públicamente al Estado de Israel, lo que es del mismo género estúpido y antisemita que la negativa del BNG a reconocer el Holocausto, pero va un paso por delante, al incluir en el objeto de la judeofobia a los profesores de lengua y literatura hebrea. En fin, que la paranoia crece, pierde la vergüenza y se hace aplauso ruidoso a cuarenta manzanas de la Zona Cero.

El bilingüismo recorre hoy las calles de Barcelona
M. J. C. ABC (Cataluña) 28 Septiembre 2008

BARCELONA. El bilingüismo, que hoy recorrerá las calles de Barcelona en forma de manifestación, cuenta ahora con un importante aliado: el cine. Las colosales ayudas que concede el Gobierno catalán no han impedido que destacados realizadores denuncien el encorsetamiento lingüístico a través del documental «Cinemacat.cat». El último ejemplo de esa obsesión normalizadora ha sido la traducción masiva al catalán de la película de Woody Allen «Vicky, Cristina, Barcelona», donde ha desaparecido la frescura anglohispana en los diálogos de los protagonistas.

No es la primera vez que la industria cinematográfica se rebela contra la inmersión. Años atrás, las «majors» estadounidenses ya expresaron su rechazo al doblaje en catalán, aunque les resultara gratuito, pues esos costes son asumidos por la Generalitat. Es ahora el colectivo de autores el que, en un documental dirigido por Antoni Verdaguer, reflexiona sobre qué se entiende por cine catalán. Y es que, cómo ya ocurrió en la Feria de Frankfurt, la férrea política lingüística de la Generalitat fuerza a plantearse esas preguntas pseudofilosóficas sobre la naturaleza de la cultura catalana.

¿Qué es el cine catalán?
En este caso, Verdaguer ha formulado a los directores que aparecen en su documental -Isabel Coixet, Bigas Luna, Vicente Aranda, Ventura Pons, Carles Balagué y Jaume Balagueró, entre otros- cuestiones del tipo «¿Hay algún tipo de identidad concreta que nos permita hablar de «cine catalán»?», «¿La lengua es un impedimento para hacer un cine con mucha más difusión»?», «¿Qué papel deben jugar las administraciones públicas respecto al cine?» o «¿Se deben doblar las películas o se debe respetar la lengua original?».

A través de las respuestas, se aprecia el malestar de un colectivo obligado a utilizar el catalán en el 51% de sus filmes si quiere recibir una subvención pública, aunque eso conlleve situaciones tan surrealistas como que un pakistaní o un guardia civil hable la lengua de Espriu. Denuncia este sector que la realidad oficial pretende superar a la ficción con el consiguiente recorte de creatividad.

Además del sector cinematográfico, el intervencionismo lingüístico extiende sus tentáculos a ámbitos como el comercio -personificado en Manel Nevot, un empresario de Vilanova multado por rotular sólo en castellano- y la educación. Es precisamente la imposición lingüística en los colegios, avalada por la futura Ley de Educación de Cataluña (LEC) y traducida en generosas ayudas más allá de las fronteras catalanas -2,9 millones de euros para un instituto de Perpiñán donde se enseña en catalán-, el motivo de que catorce entidades y cuatro partidos políticos acudan hoy a la protesta convocada por Ciutadans.

MANIFESTACIÓN EN BARCELONA
Ciudadanos, ante la marcha en defensa del castellano: "El fin de un tiempo de silencio"
El portavoz ejecutivo de Ciudadanos de Cataluña, Jordi Cañas, ha asegurado que la manifestación en contra de la imposición lingüística supone "el fin de un tiempo de silencio". Para Cañas ha llegado el momento de que los padres "escojan y decidan". "Si al bilingüismo como factor enriquecedor, pero no a la imposición lingüística", apunta Cañas, que denuncia que los "nacionalistas han empezado a ser injustos".
Libertad Digital 28 Septiembre 2008

La discriminación del castellano en Cataluña es una realidad que supera los límites de la legalidad. El Gobierno de Montilla ha hecho caso omiso a las sentencias judiciales que garantizan la educación en castellano. Por este motivo, en La Mañana de la COPE, Ciudadanos ha llamado a manifestarse en defensa del bilingüismo. "Cataluña incumple la Ley", ha denunciado Jordi Cañas.

Cañas ha recordado que en Cataluña se impide la escolarización en Castellano: "Es imposible", puntualiza; que "se incumple la normativa básica garantizada por el Ejecutivo socialista", y que, por estos motivos, porque en Cataluña, País Vasco o Galicia se vive una "verdadera excepción cultural", con esta manifestación se luchará por el principio básico de educar en la lengua común.

"No transigiremos con los que incumplen la ley", ha recordado Cañas, que denuncia que "desgraciadamente en Cataluña se vive en un régimen. Los medios de comunicación catalanes han hecho del silencio de la ocultación de la verdad una bandera". En este sentido, el portavoz del comité ejecutivo de ciudadanos ha hablado también de la COPE. Asegura que se ha convertido en" una isla de libertad para los ciudadanos de Cataluña". Ya que en muchos medios de comunicación se les niega la palabra.

Cañas ha recordado que la manifestación surge en defensa del bilingüismo: "Si al bilingüismo como factor enriquecedor, pero no a la imposición lingüística. Nos estamos jugando el futuro de nuestros hijos. Estamos en un punto de inflexión muy importante, ya que, asegura, los nacionalistas han empezado a ser injustos".

La ofensiva nacionalista en el deporte
Las estrellas plantan al nacionalismo
Rafa Nadal, Pau Gasol, David Cal y Carles Puyol proclaman su españolidad sin renegar de sus comunidades Los independentistas les exigen gestos que reivindiquen sus ideas y los acusan de «falta de compromiso»
Carmen S. Macías La Razón 28 Septiembre 2008

MADRID- El nacionalismo no concede tregua ni cuando se trata del deporte. Prueba de ello es cómo margina a los deportistas que van de españolistas, pero, cuando consiguen triunfos, como en los últimos Juegos Olímpicos de Pekín, los acaparan, los exigen gestos que reivindiquen las ideas y ambiciones nacionalistas e, incluso, llegan a acusar a España de «secuestrarlos».

Rafael Nadal es el número uno, lo gana todo en competición y simpatía y, además, lo hace sin complejos por la nación donde vive. «Es un honor, una responsabilidad y una motivación representar a mi país, España», asegura el tenista a LA RAZÓN. Él coloca la pelota en el campo que le gusta: «Soy deportista, no político». Sin embargo, el revés más furibundo le viene por el lado de los nacionalismos. En Pekín, en la rueda de prensa que ofreció con Robredo-Nadal, prohibió las preguntas en catalán e, inmediatamente, el nacionalismo más radical lo aprovechó para reprochar su «falta de compromiso con Cataluña».

Con el Gobierno de Matas, Nadal era imagen de Baleares. No cobraba pero, a cambio, la autonomía estaba construyendo un centro de alto rendimiento para tenistas en Manacor. El actual Gobierno de Baleares que preside el socialista Antich, en coalición con independentistas, paró las obras y escenificó un distanciamiento inexplicable. ¿Esperaban que Nadal se pronunciara o buscaban, a cambio, acaparar su imagen para sus fines nacionalistas? Nadal se sintió «decepcionado» y rescindió el protocolo con el Gobierno balear.

«Ser español no es una excusa, es una responsabilidad». A Pau Gasol, catalán verdadero y jugador de élite, le han caído encima todos los desprecios nacionalistas por ensalzar a España en un anuncio de una conocida marca deportiva. Le han acusado de «pesetero» o de «falta de valentía al no envolverse en la senyera catalana». El deportista no quiere saber nada del tema y no se cansa de repetir: «No entiendo de política, ni quiero entender». Con anterioridad, había confesado que «la selección española es nuestra selección de siempre. Tiene que ser normal ser catalán y jugar en la selección».

Un ejemplo de cómo remar contra corriente del nacionalismo es el de David Cal. Este hércules gallego, que acumula dos medallas de oro y dos de plata en su especialidad de pala canoística, ha tenido que recorrer un tortuoso camino por culpa del nacionalismo gallego sin que el brillo de sus medallas consiguieran ablandar a la Xunta. Ya en mayo de 2007, tuvo que emigrar a Asturias para preparar el mundial porque la Consejería de Deporte gallega, gobernada por el BNG, no le facilitaba los medios necesarios. En enero de 2008 el COE tuvo que mediar. El desencuentro aparentaba una venganza al no competir por Galicia en los Juegos. Cal, a la vez que reclamaba 106.640 euros de su beca, pedía a la consejera «que deje de utilizarme para unos fines en los que no tengo nada que ver ni me interesan». El valor del deportista quedó patente en Pekín. La manipulación autonómica también: «Si hubiera competido por Galicia habría quedado el 33 en el medallero», fue la conclusión de la consejera de Deporte.

Carles Puyol, símbolo del Barça actual, se considera la misma persona «vestido de azulgrana que con la camiseta roja de España» y no se reprime cuando toca juzgar las propuestas de su presidente: «Antes que aprender catalán, un jugador tiene que rendir».

Pero no hay regla sin excepción. El ex jugador del Barça, Oleguer Presas, conocido por sus simpatías independentistas está pendiente de un juicio por sus devaneos con los radicales.

El último zarpazo de ETA. El día a día en Ondarroa
«Aquí no nos quieren»
Tres ertzainas de la comisaría de Ondarroa, atacada por ETA, relatan sus vivencias en un feudo radical donde «con la mirada te dicen que sobras»
M. PÉREZ | ONDARROA El Correo 28 Septiembre 2008

«Aquí no nos quieren». Ésta es una historia de policías acosados. En concreto, de ertzainas y en Ondarroa. De ertzainas que patrullan este pueblo vizcaíno con el rabillo del ojo detenido en las bocacalles a la espera de una emboscada. De ertzainas a los que gritan «¡represores!». De er-tzainas que estos días trabajan en una comisaría a medio demoler por el efecto de la explosión de un coche bomba de ETA. En definitiva, es una vieja historia en Euskadi, donde guardias civiles y policías nacionales trabajan y han trabajado en condiciones de práctica semiclandestinidad durante décadas. Tres ertzainas relatan en estas líneas su experiencia en lo que denominan la «zona caliente»: Ondarroa -donde se ubica la base atacada-, Lekeitio y Markina, un feudo radical.

«No sé por qué, pero, en general, la gente no nos acepta. Bueno, en Markina más o menos sí; en Lekeitio, al cincuenta por ciento, aunque el ambiente se ha endurecido en los últimos tiempos. Pero en Ondarroa... ¡buff!», expresa el ertzaina Aitor, un seudónimo tan recurrente como el 'José' con el que antaño se ha protegido el anonimato de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado en decenas de crónicas sobre la violencia en el País Vasco. El territorio «hostil», musita Aitor, tiene su propia mirada. «Es como si les repelieras; sin palabras te dicen que sobras».

«Para tomar café, en Ondarroa tenemos unos pocos bares donde la 'parroquia' es amable. Procuras no salir de ese circuito. Tienes que cubrirte las espaldas. Vas rotando para no repetir en el mismo dos días seguidos. A otros no te metes por seguridad o por el tipo de establecimiento. Si pertenece a alguien de la izquierda abertzale, te dices: 'A estos no les dejo yo mi dinero'».

El agente participa con tono tranquilo en una conversación que, fuera de Euskadi, parecería surrealista. Explica que, cuando sale a atender un accidente de tráfico de madrugada, no puede dejar de pensar en una emboscada de un comando terrorista. Que en los controles rutinarios de alcoholemia o tráfico a veces se pasa miedo a la intemperie de un arcén. Cuenta, sin sobresaltos, la ocasión en que casi le alcanzó un 'cóctel molotov' en una manifestación -«la izquierda aber-tzale viene a convocar unas seis ilegales por mes»- o aquella otra concentración en Lekeitio donde le apedreó un radical que se ocultaba detrás de una pareja de ancianos mientras los vecinos contemplaban el tumulto sentados con sus zuritos en los bancos de la calle.
«Aquel tío terminó dándome con una piedra en la cabeza y una señora que estaba cerca me gritó: 'Es que has venido a provocar'. Tú eres el malo allí, no quienes queman los contenedores y los cajeros. Sientes impotencia. Te repites: 'La próxima, tendré más cuidado'», relata Aitor, una de las pocas personas en una sociedad democrática que toma café en un bar vestido con una camiseta ignífuga debajo del jersey. Piensen en ello. En lo tremendo del gesto. En lo aterrador del hábito.

El río Artibai divide Ondarroa. Alguien dijo en una ocasión que su cauce se asemeja a una serpiente que culebrea entre los edificios. En cualquier otro lugar, la licencia poética sería un homenaje a la belleza. Hoy, a la vista de los restos de la comisaría de la Ertzaintza volada el pasado domingo con cien kilos de explosivo, la metáfora se antoja más bien una realidad trágica en esta población de 3,6 kilómetros cuadrados y apenas 9.000 habitantes, que ostenta el título de primera villa de Vizcaya. Eso sí, carece de Ayuntamiento formal. La Corporación la dirige una gestora formada por distintos partidos -y encabezada por el peneuvista Félix Aranbarri, al que han quemado dos coches-, debido al acoso radical que llevó a los concejales electos -salvo al del PP- a renunciar a sus actas.

La sensación crece a la vista de las pintadas de la izquierda radical, ésas que ocasionalmente reproducen el hacha y la serpiente, el anagrama etarra, o algunas de las respuestas que se obtienen al preguntar por dónde cae el cuartel. En dos ocasiones, los vecinos contestan con amabilidad. A la tercera, un hombre de unos cincuenta años, de camisa blanca semiabierta, recio como una caña, obvia dar cualquier indicación mientras dice con sorna: «Si quiere poner una denuncia, le van a tener que buscar el talonario en el container de los escombros».

Precisamente, en el vacío creado por los cascotes se queda absorta Miren durante esta soleada mañana de viernes. Observa a varios metros de distancia los boquetes causados por la onda expansiva en una fachada de la base y piensa que es un milagro que no haya habido víctimas mortales. Desde esta perspectiva, los inquilinos -que en breve se trasladarán al cuartel de Iurreta mientras el de Ondarroa es reconstruido- parecen atrincherados entre las ruinas de una guerra. Una comisaría reventada tiene un efecto no sólo visual, sino mental, moral, de fragilidad social. Justicia y Ley. Algo se ha roto.

Miren es la novia de un ertzaina con el que se casará en octubre y ha venido aprovechando que tiene la mañana libre. Sólo para observar. Para empaparse de hostilidad. De la cólera del escombro. Para palpar la animadversión que una parte de la sociedad vasca siente hacia su futuro consorte. Algo que no entiende. «Los atentados son siempre asesinatos cobardes, pero sostener que matar vascos es defender Euskal Herria añade un punto de cinismo, de hipocresía». Su voto nupcial consistirá en «pedir que nunca más ocurran estas atrocidades», mientras admite que le esperan «muchas noches en blanco».

«Somos la novia que menos se quiere. Creo que hasta por parte del PNV. Nos sentimos abandonados a nuestra suerte; o mejor, dicho, a nuestra buena suerte», sostiene Jon, nombre supuesto de otro agente de la base, refiriéndose al atentado del pasado domingo. Él es un superviviente. Hace años, Jon sobrevivió en Rentería a una bomba trampa. Cuando termina su turno, siempre se agacha «debajo del coche para ver si hay un 'gato pequeño' (bomba lapa). Luego, arranco y me olvido de todo. Si pensáramos que en cualquier instante nos pueden quemar, sería imposible trabajar en este lugar».

También Josu, el tercer ertzaina de esta historia, conoce lo que es que el tiempo se pare. La saliva solidificándose de terror. Durante una ronda, unos encapuchados lanzaron un 'cóctel' debajo de su patrullero. El artefacto no explotó. Él siguió respirando. «Todos los días salimos a la calle con respeto. Sabes que te la pueden preparar en un instante. Una vez encontré unos contenedores de basura cruzados y, cuando bajé a retirarlos, apareció desde una esquina un grupo de chavales a apedrearme. No tendrían más de 15 años. También hay ocasiones en que estás identificando a alguien en una acera y, en seguida, oyes desde una ventana: '¡Represor! No es un trato agradable, aunque, eso sí, los vecinos más abertzales demandan poco nuestros servicios».

El silencio de las familias
A la mayoría de los funcionarios destinados en esta comisaría (un número indeterminado, pues en esta historia se ha evitado cualquier dato que identifique a sus protagonistas o vulnere su seguridad), el ataque no les ha causado «sorpresa». «La comisaría está al lado de la variante y de una calle, en un lugar alejado, ideal para los etarras. Hace un año ya nos arrojaron unos 'cócteles molotov'. Trabajamos en una zona caliente. Quienes peor lo pasan son los compañeros con hijos. Si sucede algo, dejan esposa y niños».

Paradójicamente, varios ertzainas son oriundos o viven en la comarca, «gente con arraigo» en palabras de Jon. Por eso, en su opinión, resulta más «lamentable» que la concentración celebrada el pasado lunes en la villa para condenar el atentado reuniera sólamente a 250 personas. «Te da que pensar», apunta el agente, «porque vecinos en Ondarroa hay muchos y ciudadanos afectados los cuentas a cientos. Incluso entre ellos hay algunos que cuelgan en sus ventanas el cartel a favor de los presos, aunque esos callan».

INMIGRACIÓN
Diez idiomas al otro lado del auricular
Una red de 34 teléfonos distribuidos por centros educativos de toda la comunidad facilitan una interpretación rápida que permite a los profesores comunicarse cara a cara con las familias que no hablan español
S. CAMPO. Zaragoza Heraldo de Aragón 28 Septiembre 2008

Bajo la penetrante mirada de Joaquín Costa (retratado en un cuadro), el director del colegio zaragozano al que da nombre, Francisco Gago, y Xiu Hua, la madre de una niña china de 7 años que por primera vez acude al centro, conversan a través de auriculares. Al otro lado del receptor telefónico un intérprete facilita que se comuniquen entre ellos y que Xiu Hua comprenda perfectamente cómo inscribir a su hija en las clases de español en horario extra escolar.

Esta imagen se puede repetir en cualquiera de los 34 centros educativos aragoneses que cuentan con este servicio de interpretación telefónica cara a cara. De ellos, 20 se encuentran en colegios (10 en Zaragoza, 7 en Huesca y 3 en Teruel) y 10 en institutos de Secundaria (7 en Zaragoza, 2 en Huesca y 1 en Teruel), además de uno en cada dirección provincial de Educación y otro en el Centro Aragonés de Recursos para la Educación Intercultural (CAREI). El departamento de Educación del Gobierno aragonés puso en marcha esta iniciativa el curso pasado de manera experimental, y en este ya funciona como proyecto piloto.

"Nos pareció que el teléfono era un medio más rápido y eficaz", afirma la directora general de Política Educativa del Ejecutivo autónomo, Carmen Martínez. La DGA contrató con la empresa Interpret Phone el servicio para diez idiomas: chino, árabe, polaco, inglés, búlgaro, rumano, ruso, francés, portugués y ucraniano.

Aunque su utilización no es, ni mucho menos masiva, hay que poner sobre la mesa su rentabilidad social. "Esperábamos quizás una avalancha de llamadas - reconoce Carmen Martínez-, pero la realidad nos ha demostrado que no se ha producido ningún bum y que muchos establecimientos de enseñanza han establecido sus propios cauces de comunicación con los recién llegados a través de los tutores de acogida, los profesores de español y los niños de la misma cultura". De hecho, el chino, la lengua más demandada a través de este sistema, sumó el año pasado seis horas y media de comunicación en total. Muy por encima del árabe, que acumuló tres horas y media de una útil charla.

Francisco Gago se confiesa un defensor de esta interpretación telefónica que se adapta a las necesidades de un colegio y a la disponibilidad de tiempo de las familias.

El centro Joaquín Costa cuenta con 450 alumnos, de los que alrededor de un 30% son inmigrantes y de ellos un 20% hispanohablantes. Las doce familias que han llegado a Zaragoza a lo largo del verano, y que no entienden bien el español, se convertirán en los principales usuarios de esta fórmula de comunicación. Este curso ya lo han utilizado en cinco ocasiones, en una de ellas para una tutoría y en otras cuatro para obtener los datos de una familia que quería matricular a sus hijos e informar sobre las clases de español. El intérprete está al otro lado del receptor desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche para entablar una conversación a tres bandas.

"Yo creo que es un servicio eficaz, no sé si rentable económicamente, pero debe seguir y si acaso ampliarse", opina Francisco Gago. Su propuesta pasa por incluir en el mismo la posibilidad de traducción escrita inmediata, sobre todo cuando se trate de notas informativas que hay que hacer llegar urgentemente a los padres.

El director del Joaquín Costa sí que reprocha a Educación que el profesor para inmersión lingüística que se ha asignado a la escuela sea solo a media jornada y para los alumnos de 5º y 6º de Primaria. "Es demasiado restrictivo, este recurso habría que ampliarlo a los chavales de 3º y 4º", opina.

Para la directora general de Política Educativa, los retos de futuro en la inmigración pasan por emprender acciones "en la interculturalidad" dirigidas a esa segunda generación de inmigrantes nacida en España. "Hay que fomentar que conozcan su cultura de origen como la de acogida -comenta-, y no pierdan, en la medida de lo posible, el idioma de sus padres".

Los ejes de unidad del movimiento de resistencia- III
Comunicado nº32. SEPTIEMBRE 2008 www.nucleosoa.org 28 Septiembre 2008

Ante la posibilidad de no ser suficientemente precisos en las propuestas políticas y organizativas que realizamos en nuestros comunicados, consideramos necesario formular los ejes básicos imprescindibles para vertebrar el movimiento de verdadera y efectiva resistencia a las tiranías nacionalistas y a los cómplices institucionales que las sostienen:

• Defensa firme de la unidad nacional y del carácter de nación de España, de su cultura y de su historia.

• Derogación del “Estado de las Autonomías”, fuente del poder de los nacionalismos y aberración política y económica. Lo que requiere propugnar la modificación de la Constitución, en éste sentido, y cambiar la Ley Electoral.

• Regeneración democrática en profundidad frente al sistema oligárquico de los partidos anquilosados.

• Instauración, en todos los temas, del principio de protección de la población frente a entelequias políticas y derechos intermedios ajenos a las personas y a la colectividad del pueblo.

En éste documento proponemos un examen sucinto del tercer punto, sin la pretensión de considerarlo cerrado, antes al contrario, agradeceríamos vuestras reflexiones y análisis para en una ulterior síntesis alcanzar una plataforma interpretativa común.
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Los partidos
Ya son muchas las voces de rechazo, protesta o hastío hacia la oligarquía de partidos en que se está enfangando la democracia en España.

El sistema de partidos políticos debería reflejar el principio de “gobierno del pueblo por el pueblo” pero no es exactamente así sino “gobierno del pueblo por una élite surgida del pueblo” (teniendo en cuenta que “pueblo” no es “clase” ni siquiera “clases populares” sino un término interclasista).

La labor fundamental de los partidos según la teoría clásica es proporcionar la estructura necesaria para que las masas puedan reclutar entre sus miembros a sus propias élites. Si existen élites, y siempre existen, la comunicación entre representante y votante no es entre iguales sino entre aspirante a gobernar y quienes consienten en ser gobernados.

La democratización es pues una nivelación producto de una mentalidad democrática que percibe la incapacidad del autogobierno y la falta de interés de amplias capas de la población.

Esta élite escogida se organiza y reparte puestos en su interior, y es siempre así puesto que el gobierno de los asuntos públicos no sólo depende de la actitud política sino también de la capacidad de gerencia (como bien pudieron comprobar los socialismos al gobernar). De ahí que sea más fácil manipular el campo político, regido por el principio de la libertad, que el administrativo, regido por el de la necesidad, que todo el mundo entiende y vive en su entorno.

La libertad es entendida originalmente como ausencia de coerción injustificada, es decir de poder tiránico, y la igualdad estaba unida a ella desde la tradición griega, porque se consideraba necesario un espacio libre entre iguales (es decir, sin poder sobre los demás) para practicarla.

Roma aportó el “sometimiento del mundo a las leyes” (“totum sub leges mitteres orbem”), y han sido los revolucionarios utópicos los inventores del totalitarismo al considerar el interés general como automáticamente opuesto a todos los intereses particulares de los ciudadanos reales, y de ahí el “terror” y la creación permanente de “enemigos comunes”. De ahí también la legitimación de la dictadura de partido único, definiéndolo como representante de todo el pueblo. Eso hicieron todos los revolucionarios: los jacobinos, los bolcheviques y los nacionalismos de ayer y hoy.

Las revoluciones
Durante la Revolución Inglesa, la pugna contra los protestantes (puritanos) por parte del rey Carlos IV, aparecen grupúsculos radicales en prácticas y metas, sociales, políticas o religiosas. Son los diggers, raters, cuaquers...

Enfrentados al poder del dictador (“Lord Protector”), Oliver Cromwell, serán aplastados o marginadas sus prácticas sociales tras el fin de la guerra civil y la situación revolucionaria.

La Revolución Francesa es un compendio de problemáticas de las que se aprovechan los núcleos de clase media que configuran las “sociedades filosóficas”. El “revolucionario filosófico” surge como acicate, actor y promesa de la revolución, es decir de la situación revolucionaria de caos, que se encarna plenamente en la ejecución del rey y la dinámica terrorista y destructiva posterior.

Sin entrar en hechos históricos por todos conocidos, el jacobinismo fundará la combinación de radicalismo, estatismo, terror, reivindicaciones sociales y rechazo del pluralismo político en nombre de la “pureza revolucionaria”.

De manera que el primer experimento de un sistema de facciones políticas acaba mal. Los jacobinos eliminan al resto de facciones, como harían los bolcheviques. Combatirán a las secciones, los comités, las sociedades y las asambleas. Masacrarán a la Gironda y a la Vendeé. Ejecutarán a sus aliados enragés, igual a como los comunistas eliminaron a sus aliados del partido social-revolucionario.

La dictadura de partido único surge por lo tanto del sistema multipartidista y su lucha de facciones al margen del pueblo, utilizado como masa de acoso y después eliminada del sistema político.

Pudo y puede no ser así. En todas las revoluciones surgieron asambleas, comités, de modo espontáneo, con el fin de que se atendieran sus demandas más urgentes e inmediatas, al margen de las utopías y del lenguaje de las facciones políticas que ingresarían en los futuros Parlamentos. Los partidos, desde la extrema-izquierda a la extrema-derecha, los odiaban, no por que supusieran un rival sino porque la autoorganización del pueblo suponía una negación del sistema de representación delegada. Y los eliminaron.

Los jacobinos eliminaron a los representantes de las sociedades, los hebertistas, y las supeditaron a la Convención. Los bolcheviques los disolvieron e integraron en la burocracia a los escalones locales, en cuanto llegaron al poder, y eliminaron al resto de facciones. Ambos los utilizaron como masa de acoso contra otras facciones pero no les interesó nada de sus reivindicaciones, ya tenían sus principios utópicos y teorías filosóficas.

Lógicamente tanto las sociedades y secciones francesas como los soviets rusos pidieron la permanencia, es decir, su institucionalización, pero fueron neutralizados.

Los consejistas y partidarios de la democracia directa creen que pudieron ser el germen de otro tipo de democracia. Pero es difícil para los organismos políticos ser además buenos gestores, y aún más difícil gobernar un Estado. El Estado y la clase política cumplen funciones tanto políticas como administrativas.

La desnacionalización
Históricamente, la lucha entre tradicionalistas y liberales (y las luchas de poder cortesanas contra las élites extranjeras importadas por los reyes) produjeron una mixtificación de los “antiguos reinos y libertades”, y la división en provincias del siglo XIX respetó esa arcáica configuración en el seno de la estructura institucional. Cuando surge el “nacionalismo segregacionista” tras la pérdida de Cuba (donde su posición económica era hegemónica en un mercado cautivo gracias a los privilegios comerciales americanos concedidos por el tan denostado rey Felipe V, el primer Borbón), su manipulación e invención histórica y cultural potenciarán esa división.

La ausencia de nacionalismo español, innecesario por la persistencia del antiguo Régimen (Altar y Trono), y por lo tanto de partidos, y el carácter integrador de la Hispanidad en los territorios de ultramar, hizo que la articulación nacional fuera en España débil institucionalmente y facilitara la labor de zapa político-cultural de los separatistas.

Durante el siglo XIX-XX se dieron dos tipos de patriotismo vinculados a los bandos políticos. Uno de signo conservador que relacionaba lo tradicional con la idea de España y el otro la progresista, republicana, laica. Estas dos ramas jamás se juntaron y terminarían por enfrentarse en la época de la II República. Pero en ninguna de ellas se dio un jacobinismo centralista, ni siquiera en la extrema-derecha, que no pasó de verborrea “imperial” o tradicionalista, y ambas se infectaron en sus alternativas colaboraciones políticas con separatistas y “regionalistas”.

Ningún proyecto, recalcamos, surgió vinculado al bienestar y desarrollo de la Nación y el Pueblo, enfangados como estaban todos en las luchas partidistas y sus respectivas utopías y ajustes de cuentas.

La etapa franquista no mejoró esta situación. Supuso una suspensión no sólo de las luchas políticas sino de la política misma (“haga usted como yo, no se meta en política”, dijo Franco en cierta ocasión), centrado en el despliegue de un proyecto conservador apolítico vinculado a un desarrollo económico pendiente desde la época de la Dictadura de Primo de Rivera. Su utilización de la Patria fue retórico y oportunista, además de ineficaz e incluso contraproducente (“III año triunfal”, -no hay pan-, habían apostillado en un mural oficial).

La improvisación del régimen le llevó a potenciar cierto regionalismo tradicionalista para frenar la infiltración de la propaganda izquierdista en los años 60. Sería su mayor error porque de ahí surgirían asociaciones culturales y sobre todo actitudes y discursos que formarán la base del posterior nacionalismo político a partir de 1975.

España, al no participar en las dos guerras mundiales y con casi nulo papel colonial, incluso oculto por el régimen (la agresión larvada de Marruecos en la guerra de Ifni en 1956), no tuvo ocasión de desarrollar el sentimiento patriótico del siglo XIX, sumamente lastrado además por las fúnebres fantasías sobre la “decadencia” nacional elaboradas por la Generación del 98, traspasado a la economía por analistas adeptos a los nacionalismos “periféricos”.

La ausencia además de animadversión hacia otras naciones por parte de los españoles hizo aún menos probable la aparición de grupos afectos al inexistente nacionalismo español, y los que surgieron lo hicieron como reacción fascista a la agitación de los republicanos y la izquierda.

La base de la actual situación actual aberrante es la cesión de los medios de legitimación de las instituciones nacionales (y los medios económicos) precisamente a los que las niegan, posibilitando el adoctrinamiento, a través del Estado fraccionado y sobre todo de la escuela, de parte de la población en el antiespañolismo, impulsando así la extensión de la negación de la idea de España y su historicidad. Es como haberle dado el poder a Hitler en Israel. Esto en un “Estado autonómico” que ni es histórico ni tiene las mejores credenciales (la malograda I y II República) y que es profundamente irracional y antieconómico.

De manera que la presuposición de la idea de España por parte de miles de generaciones de españoles ha provocado una indefensión del Pueblo y del Estado ante las manipulaciones políticas y culturales del nacionalismo separatista, aliado además a la persistente crítica irreflexiva y derrotista de la izquierda más disolvente. Les resultó muy fácil, con la ayuda de los arrivistas y renegados habituales, transformar los medios y las instituciones donde se encontraban, en focos de propagación y ataque a los fundamentos de las instituciones y la Nación.

Es necesario comprender la necesidad constante de identidad por parte de los individuos, agudizada además en una sociedad tan cambiante como la actual. Necesitamos explayar nuestra cultura, nuestra Historia y nuestra valía (Leyenda Negra) con los medios de hoy, sin necesidad de nacionalismo, la ideología de los que no son, sino protegiendo y potenciando lo que el pueblo de ayer y hoy vive con naturalidad (lengua, cultura, símbolos...).

Son políticas que deben permear el Estado y el Pueblo como en el resto de países para que exista una imbricación entre estos, sin la cual queda el puro economicismo que no basta, en una marcha sin fin hacia la nada histórica y social. Porque la sociedad no se basa en sobresaltos nacionalistas esperpénticos, meras masturbaciones identitarias frenéticas, sino en los vínculos sociales entre los individuos que la forman. Sin militancias, sin ortodoxias. Como somos.

El Estado es la otra variable olvidada. Un marxista norteamericano dijo que cuanto más se menosprecia al Estado más papel ha ido adquiriendo en la sociedad. La variable Estado es la menos estudiada dado el desprecio teórico de liberales, conservadores y marxistas-progresistas hacia él, pero todas las facciones políticas, incluidos los nacionalistas (muy especialmente ellos), desean conquistar el Estado para utilizarlo en la realización de sus utopías y manipulaciones, realizables sólo a través del control estatal.

Precisamente esa capacidad del Estado de organizar y de imponer debería de hacernos meditar para deshacernos de demonizaciones o exaltaciones que sólo sirven para frenar la acción política. La meta de toda fuerza política es y debe ser conquistar el Estado. Y a pesar de las chorradas leninistas ninguna fuerza que lo haya logrado lo ha hecho para “disminuirlo” o eliminarlo. Ello supondría el freno al desarrollo económico, porque éste no está librado sólo al mercado sino a la organización económica, que sólo una instancia distinta y con facultades socio-políticas puede garantizar. Ya intuyeron algo así las Brigadas Rojas cuando decidieron “atacar el corazón del Estado”.

Y ello nos lleva a la organización política con la que se dota el Estado moderno occidental: la democracia.

La Democracia
La democracia surge en la época de las rebeliones contra el poder absoluto del monarca, destinada a salvaguardar al pueblo de la “coerción injustificada”, es decir a implantar lo que sería conocido en la filosofía política como libertad. Sería la teoría del equilibrio de poderes de Montesquieu la que haría fortuna, unida a la Declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa, ... que los propios revolucionarios se encargaron de incumplir.

La democracia es pues un sistema de organización política con un fundamento filosófico que ha perdurado más que otras propuestas “liberadoras” de corte mesiánico como el comunismo, el fascismo y los socialismos.

Con todo en una sociedad compleja la democracia de base o democracia directa es prácticamente imposible por el entramado económico e institucional. Por otra parte la elegibilidad de cargos a todos los niveles no elimina el escollo de la permanencia, es decir, de la dedicación retribuida y profesionalizada de los cargos públicos ni, por descontado, de la burocracia y su crecimiento.

El problema está en otra parte, en la representatividad de la población una vez desaparecidos (y fracasados) los mesianismos políticos y sociales y, lo que es aún más importante, el modelo de sociedad que los alumbraron, abocados cada vez más como estamos a una globalización, concentración económica y consumo generalizado (el “todo lo sólido se desvanece en el aire” que decía Marx).

A ello se le añade la degradación del sistema de partidos que ha completado su proceso de oligarquización, de pura maquinaria de mantenimiento en el poder por el poder en sí mismo, ya sin escusas ideológicas, en un ámbito político cada vez más ambiguo por la complejidad económica y la del papel del Estado en la sociedad y de la política en él.

La idea de la representatividad y la pluralidad no debía, “teóricamente”, degenerar en un sistema retroalimentado de reparto oligárquico del poder, ni las facciones debían utilizar el odio de masas para exterminarse y constituir un totalitarismo (unipartidista como el comunista o el fascista o multipartidista como la partitocracia o el nacionalismo).

Es evidente que, pese a sus proclamas, los actuales totalitarismos, el nacionalismo y el fundamentalismo islámico, son absolutamente contrarios a la democracia.

Ambos abrevan en fuentes en las que la soberanía reside exclusivamente en otros ámbitos distintos al cuerpo político del pueblo: la Nación y Dios. Como esos ámbitos no pueden hablar por sí mismos puesto que son conceptos, sólo pueden ser desvelados por los intérpretes políticos autorizados (legitimados), es decir los nacionalistas y los fundamentalistas islámicos (ya en la época de Hitler se decía que él era la nación alemana).

En definitiva, estas ideologías se revelan como poderes absolutos cuyas castas políticas, rápidamente corrompidas por su manipulación y poder, encuentran en ellas el medio perfecto para conservar el poder, sin proyecto, sin interés real por nada. Entelequias puras, mundos imaginarios... y dinero fácil, saqueo del Estado

En cualquier caso, la actual partitocracia no fue la meta de los ideales democráticos.

Partitocracia y nacionalismo
Como ya hemos dicho, el nacionalismo es el actual totalitarismo junto con el integrismo islámico. Por eso tiene poca importancia el número de grupos nacionalistas o su tendencia en su disputa por el poder. Aspira a organizar al pueblo (al suyo) en un único e inmenso aparato de partido en un discurso simple y único, más aún que el del fascismo histórico de los años 1920-40. Fuera de él quedan los esclavos y enemigos, discriminados y marcados. Y siempre la buena conciencia, el victimismo, la autoadulación, el ciego ombliguismo. Como los alemanes de Hitler, todos inocentes, en realidad todos cómplices comprados, activos o indiferentes.

Cuando estas ideologías subversivas penetran en el ámbito institucional corroen el débil sistema democrático desde dentro con su lenguaje bífido y mentiroso. También el comunismo decía buscar la “justicia” y Hitler gritaba “libertad”.

En consecuencia el voto “para elegir a los amos” y las falsas disputas ideológicas de las oligarquías políticas en la democracia, profundamente degradada y desvirtuada por ellas, no presenta una alternativa atractiva frente al mesianismo, homogeneidad, fanática determinación y fuerza aparente que ofrece el nacionalismo, con su cohorte de resarcimiento de odios y de los complejos de inferioridad de la población autóctona y de los renegados.

Porque es, ayer como hoy, en el caldo de las luchas de las oligarquías partidarias donde el nacionalismo teje su conspiración y poder. Contra nosotros como pueblo y nación, como economía y como sociedad.

Y que nadie se engañe, con los totalitarios no caben pactos ni convivencias. Los que jugaron con el fuego del nazismo y del comunismo terminaron quemados. Los Chamberlain de este mundo no salvaguardan la paz, son preludio de la guerra en desventaja.

La lengua de trapo que emplean utiliza palabras que para ellos carecen de sentido, destinadas a lograr su fin adormeciendo al adversario. Marcuse, el principal filósofo de la hoy vieja “nueva izquierda” ya dijo que las normas democráticas no podían aplicarse a los antidemócratas, a los totalitarios, so pena de matar la propia democracia.

Se engañan también los que han querido ver en el Estado de las Autonomías una solución al problema. Ha demostrado ser un acicate para los nacionalistas, y una perversión constante, y desbordamiento cínico, de las leyes (inmersión, procesos de limpieza “etnocultural”, traspasos, financiación, etc). Las Autonomías no son un modelo a imitar (especialmente económico) ni algo consustancial a una nación, pese a que la ausencia de nacionalismo entre los acomplejados españoles (digan lo que digan los nacionalistas) en nuestra Historia pueda parecerlo.

Por último es un error creer que la actual partitocracia frenará cualquier intento de ruptura del frágil marco institucional. Ni la “derecha” ni la “izquierda” harán más que equilibrios transitorios para ir tirando. El negocio no puede parar. Pero no ven más allá, ni saben poco más, de sus discursos huecos y formales.

Los partidos actuales son deudores de un sistema de polarización ideológica caduca, entre el acomplejamiento de unos y el acoso de otros. No tienen soluciones y viven al día adoptando todas las modas ideológicas (ecología, corrección política, buenismo, antirracismo...) que aparecen, para ¿recuperar? una legitimidad cada vez más escasa y el ya notable distanciamiento de la población.

Son incapaces además de superar con su manipulación y doblez la de los nacionalistas, más mesiánica e irracional, que conlleva el saqueo económico y el chantaje y la autosatisfacción emocional tras la bandera.

Muy ingenuos (o algo peor) son los que “creen” en la sinceridad de los “argumentos” nacionalistas, en realidad mixtificaciones. Sólo son un medio de autoreforzamiento y ataque. La demonización del “otro” y el buenismo porpio son su característica. La población, cómplice, los acoge de buen grado como paliativo social y personal, y así se expande el odio “bienpensante”. Como hicieron Hitler y Stalin antes. La implantación ideológica fanática y “políticamente correcta” es ya muy antigua.

Sólo un proceso de regeneración democrática, que marque unos límites políticos, que garantize las libertades a la población y no a otras entidades ficticias y colectivos antisociales, que cimiente la nación de modo tajante y definitivo, sin mediaciones ideológicas como hasta ahora, que destruya los localismos y territorialismos disolventes y cohesione al Estado y Pueblo de modo que se identifiquen a través de la organización de la participación y el bienestar, podrá frenar esta aberración en la que vivimos y el proceso de esclavización económica y política a que nos lleva la actual deriva caótica.

A pesar de las leyendas rosas progres y conservadoras, en nuestra Historia reciente los tradicionalismos y progresismos han surgido de despropósitos, enfrentamientos, inseguridades y alteraciones que han llevado al Pueblo y la Nación a la ruina. No necesitamos líderes con recetas mágicas ya caducas sino Pueblo y Nación unidas avanzando, arrasando al enemigo como un bloque, identificando los problemas en lugar de ocultarlos bajo la manta del sometimiento al discurso único implantando por el enemigo y sus cómplices. Esta es la política que debemos recuperar y no el politiqueo y la vergüenza inducida, que además nos lleva a la ruina económica sin paliativos.

Debemos aspirar a nuestra fuerza sin complejos ni medianías, porque es así como avanzan ellos. Salgamos de la neutralización que nos imponen y nos atenaza. ¿Cómo podemos haber llegado a esta situación esperpéntica y crítica?

Por el enfrentamiento, por la autodefensa
El problema de la ineludible regeneración del Estado y la Nación española para sustraerla del precipicio al que la han lanzado las oligarquías políticas conecta estos tres ámbitos: la democracia, el Estado y la Nación.

La colonización y destrucción de nuestra sociedad y país es la consecuencia y meta de la acción conjunta de las oligarquías de los partidos, la presión de los nacionalismos desde dentro del sistema, la fragmentación de las instituciones estatales en aberraciones autonómicas, la cancelación de los derechos civiles individuales por parte de las tiranías nacionalistas, el acoso político combinado de estos y de sus colaboradores politicos en la “izquierda” y en no menor medida en la “derecha”, en el saqueo económico y la represión de lo español como Nación, Pueblo y Cultura.

Es evidente que no se puede solventar esta situación con reformas parciales.
La obsesión por el consenso político de la Santa Transición del 77 ha devenido en un sistema cerrado donde la degradación política de los participantes elimina todos los equilibrios, previsiones y derechos: el nacionalismo de las oligarquías locales, la incentivación autonómica, el chantaje politico de las minorías, la falta de representatividad del sistema electoral, creado para estas minorías territoriales, una abosluta desigualdad en los derechos (incluidos los económicos) por parte de los estatutos vasco y catalán, el colaboracionismo erróneo de las oligarquías políticas nacionales, especialmente la “izquierda” o eso en lo que se ha convertido la izquierda, una desintegración del territorio que va más allá incluso del confederalismo y que de hecho instaura una situación colonial para los territorios fuera de la zona catalana y vasca, una pérdida de autoridad (y ya de legitimidad) del Estado, y la desnacionalización forzada de la población de toda España.

Todo bajo la costra podrida del victimismo y los derechos inventados de los nacionalistas. Estos serían los hechos básicos que parecen extraidos de una película terrorífica de política-ficción, y todo ello por el montaje político de la post-transición a esta oligocracia.

La solución lógica pasa por la recuperación y refundación del Estado por fuerzas adictas a la Nación española que representen a sectores activos de la población, la ilegalización de los partidos nacionalistas y la depuración de responsabilidades en la labor de disgregación abierta de estos, la representación electoral individual, la eliminación de instancias pseudoestatales locales (incluidos los ayuntamientos, que se han mostrado focos de corrupción enormes), leyes e instituciones a nivel nacional, proceso de desfascistización de la población afectada, purga de los cuerpos profesionales estatales y civiles, reforma radical en la enseñanza de las Humanidades, gobierno provisional de salvación nacional.

Que nadie piense que es posible “reformar” un sistema cuya base propone en sí misma su putrefacción: ni las autonomías, ni la colaboración en los proyectos subversivos de los nacionalismos, ni la tiranía de una oligarquía de partidos son compatibles con el respeto a la democracia y los derechos del pueblo español, son de hecho beligerantes con respecto a ellos. Es una guerra que no hemos empezado, pero que hemos de ganar, otro 2 de Mayo, una batalla por la Legitimidad y la Justicia.

Es vano pretender hacer de aprendiz de brujo y adelantar soluciones infalibles, mágicas, pero sí podemos señalar los problemas y decantar su erradicación, indicar la dirección a seguir, por eso hablamos de la Nación, el Estado y la democracia.

Una nación definida, un Estado de derecho y una democracia viva, donde el ciudadano pueda sentirse identificado con el sistema político y social, aunque sea parcialmente, es el programa mínimo de regeneración nacional que debemos impulsar.

Adelante. Por un proyecto de liberación nacional.
Y una vez más: rechacemos todos los personalismos, no importa el quién sinó el qué.
España es libertad.

N.O.A. Núcleos de Oposición Antinacionalista
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Adheridos a la plataforma Comunidad Antiterrorista
 

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