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Recortes de Prensa    Domingo 5 Octubre 2008

Galicia, la primera oportunidad para castigar a Zapatero
Enrique de Diego elsemanaldigital 5 Octubre 2008

La primera oportunidad que una parte de los españoles podrán enjuiciar en las urnas la actual inoperancia del gobierno Zapatero se dará en Galicia. Así que todos, y no sólo los gallegos, nos jugamos mucho.

Junto a los problemas nacionales que nos aquejan, sobre Galicia ha caído la sombría noche nacionalista y la expoliación en pinza de nacionalistas y socialistas. Si el bipartito gallego no se ha caracterizado por relaciones fluidas, ni por la eficacia de su gestión, sí ha destacado por la imposición lingüística y por la depredación de los fondos del contribuyente en beneficio de las castas parasitarias de barniz cultural.

Se han superado todos los límites de la convivencia lingüística para entrar de lleno en una estrategia secesionista que pasa por la imposición del gallego, convertido en la única lengua en la que se puede estudiar en Galicia. El Centro Financiero Vigo, abanderando la racionalidad perdida, ha dado la voz de alarma respecto a los perjuicios económicos que esto está causando: problemas de contratación a ejecutivos foráneos, dificultades para la llegada de nuevas empresas, obstrucciones en las licitaciones… Sin duda, lo más grave es la restricción de los derechos personales de los ciudadanos.

El bipartito gobierna merced a los efectos perversos de nuestra nefasta Ley electoral, pues si bien el Bloque Nacionalista Galego descendió votos, sin embargo, aumentó su poder y su capacidad de reparto de botín.

Frente a esta senda empobrecedora y liberticida, la única alternativa es el Partido Popular. El PP se quedó a un diputado de la mayoría absoluta. Al PP sólo le basta para acceder al poder el obtener mayoría absoluta. Esa es la realidad estratégica evidente en la comunidad gallega.

O Alberto Núñez Feijoo es el presidente de Galicia o seguirá el tándem Pérez Touriño-Anxo Quintana, y con ellos la imposición lingüística, la falta de libertad en las escuelas, las multas a los comerciantes y el reparto de prebendas a los nunca mais sin subvención.

Nada sería más suicida que la desmovilización de los votantes del PP y la división del voto. Galicia no está para aventuras y tampoco está para tibiezas. A Núñez Feijoo se le ha ido generando la imagen de un líder protonacionalista partidario de pactar con el Bloque. En buena medida, esa imagen es un afluente de la corriente contra Mariano Rajoy.

Núñez Feijoo ha sido meridianamente claro, y nada tibio, en la cuestión fundamental: se ha comprometido a derogar el decreto de política lingüística, madre de todas las imposiciones del momento. Y ha diferenciado bien la diferencia entre hablar y pactar. Me encantaría estar en el censo gallego para votarle.

El PP de Galicia, parte del problema
Nota del Editor  5 Octubre 2008

Los que tuvimos que taparnos la nariz para votar al PP en las últimas elecciones, sabemos que el PP es parte indispensable del problema de la imposición lingüística pues sólo hay que recordar que la ley de normalización contra los "anormalizados"  hijos de los español-hablantes fue obra del PP en tiempos del antecesor de Fraga, Fernández Albor, que en tiempos de Fraga sufrimos la imposición lingüística (AGLI fundada en 1988 deja constancia), que Núñez Feijoo propugna el bilingüismo armónico, o sea la imposición de la lengua regional, que este sujeto nunca utiliza el español en la Junta de Galicia, que el español y los derechos civiles de los español-hablantes le importan un pito si no hay votos por medio, y que si es necesario los intercambiará por los cromos de los nacionalistas para conseguir el poder de la baronía.

Como UPD no levante la alfombra y desequilibre el tinglado, a los español-hablantes nos quedan muchos años más de castigo, sufrimientos y marginación educativa, social y laboral. Mala suerte y mala época nos ha tocado en Galicia.

El Estado de deshecho
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 5 Octubre 2008

Nunca la justicia ha tenido elementos tan arbitrarios y preocupantes en algunas de las sentencias o actuaciones como algunas de las que últimamente contemplamos atónitamente los ciudadanos de bien. Quienes cumplimos nuestras obligaciones cívicas religiosamente, y nunca mejor dicho éste calificativo puesto que el sentido del deber colectivo arranca de la propia naturaleza del hombre, merecemos otro respeto desde el sistema. Algo se está desgarrando en la sociedad española cuando el valor de la responsabilidad está cayendo a cotas tan bajas.

El sentido de lo que es justo o injusto lo marcan las leyes, cierto. Y estas pueden ser, según el derecho natural, injustas, pues pueden atentar al núcleo esencial de la moralidad, que aunque sea subjetiva, se rige conforme a un legado consuetudinario labrado durante siglos en lo esencial, de acuerdo a nuestra civilización judeocristiana. Pero son leyes de obligado cumplimiento aunque nos duelan y luchemos por cambiarlas. Sin embargo, cuando los jueces interpretan el sentido de la ley con criterios de oportunidad, bien sea política o de otro género, de forma notoriamente insensata, algo se resquebraja en el ideario colectivo de lo que son las normas de convivencia civilizada.

Aunque el veredicto de éstos no pueda calificarse objetivamente como torcido según las normas de procedimiento procesal, los pilares que sostienen al Estado, a nuestra convivencia civilizada, se resquebrajan y amenazan con que se venga abajo la techumbre constitucional en la que creíamos. Tan importante es el fuero como el huevo. Tan trascendente es la norma objetiva y los mecanismos para preservar lo por ella protegida como los fundamentos que dan sustento a la credibilidad en el sistema jurídico. La percepción que se deriva de la aplicación de la justicia en el imaginario colectivo es tan fundamental como que las leyes sean justas, pues si lo que nos queda como poso a los ciudadanos es que la justicia puede convertirse en una trampa y dejamos de tener confianza en ella se estará enterrando el Estado de Derecho bajo los desperdicios insanos de sentencias que hunden aún más a las víctimas del oprobio.

Esta es la sensación de quien esto escribe.

El motivo de esta desazón es la pérfida decisión judicial que ha llevado a Elena Beloki a una libertad que quiebra la condena que se le aplicó por los graves delitos criminales probados por los que se le condenó a unos años de cárcel, con los que nunca se resarcirá el daño producido pero que debería cumplir como efecto lógico de unas acciones terroristas. Ya, anteriormente, Elena Beloki pudo beneficiarse para la reducción de penas, de forma fraudulenta, por unos estudios que se le certificaron de forma anómala, pues no se puede asistir a cursos presenciales en la UPV estando en busca y captura según informes de la Guardia Civil, gracias a la complicidad del entramado social de ETA que también impregna desgraciadamente a los estamentos universitarios en el País Vasco. Por tanto, doble motivo para la indignación, pues ahora se le pone en la calle con la absurda argumentación de un programa de fertilidad que tiene todos los visos de una nueva argucia de las muchas que acostumbra el aparato de apoyo jurídico a los presos terroristas de ETA. Por esta misma razón y con este precedente cualquier otra ciudadana recluida por sentencia judicial firme por delitos comunes podrá solicitar ser liberada para someterse a programas de fertilidad, con la única diferencia de que la mayoría de las presas comunes no tendrán medios económicos para hacerlo, todo lo contrario de los presos etarras que, como todo el mundo sabe, disponen de un entramado de apoyo económico procedente de la extorsión etarra que proporciona pingües beneficios para sus arcas de financiación.

Tristes episodios los que se están escribiendo con renglón torcido en los últimos tiempos, que impiden que ETA sea una simple anécdota en las sombras tenebrosas de nuestra historia contemporánea.

UPyD, la verdad por delante
Por el bien de la democracia, la libertad, la pluralidad y la unidad de España, confiamos en que UPyD no sea un producto perecedero, pues representa el sentir de muchos votantes defraudados y engañados por los partidos consolidados.
EDITORIAL Libertad Digital 5 Octubre 2008

Si algo ha caracterizado la trayectoria de Unidad Progreso y Democracia durante su año de existencia es la coherencia y la honradez con la que ha mantenido sus principios. La defensa del Estado de derecho y de la unidad de España han sido los ejes del discurso de un partido que poco a poco ha pasado de ser un movimiento de protesta contra el nacionalismo a convertirse en una formación política con un programa que apuesta sin complejos por la regeneración del sistema político español.

Asimismo, lo que al principio parecía ser una mera escisión del PSOE se ha ganado la simpatía y el apoyo de votantes de distintas ideologías políticas, unidos por el deseo de frenar el avance del separatismo y de reformar las instituciones del Estado para combatir la partitocracia y los efectos antidemocráticos de algunos de los pactos existentes entre los dos grandes partidos.

Tiene razón la diputada Rosa Díez al criticar la politización de la Justicia y denunciar la desvertebración de la nación, algo que impide la adoptación de políticas eficaces para enfrentarse a la grave crisis económica que padecemos. En este sentido, resulta altamente gratificante que pese a la adscripción socialdemócrata de la mayor parte de la dirigencia de UPyD, este partido no haya dudado a la hora de rechazar la política económica de Rodríguez Zapatero y descalificar algunas de sus promesas electorales, al considerarlas populistas.

El éxito cosechado por UPyD en algunas grandes ciudades españolas como Madrid, zonas en las que existe una gran variedad de medios de información y donde por tanto es más fácil para la población acceder a las propuestas de partidos pequeños, demuestra que el mensaje de Rosa Díez tiene el potencial de calar entre amplios sectores de la población. Los resultados de las últimas encuestas, que conceden a este partido una espectacular subida en la intención de voto, especialmente entre los menores de 45 años, y la captación de apoyos entre antiguos votantes tanto del PSOE como del PP convierten a UPyD en una formación con un futuro prometedor.

Mientras la actual situación política se mantenga, es decir, mientras los socialista sigan entregados a los nacionalistas y el PP continúe con su táctica de la simpatía, consistente en un discurso ambiguo frente a los nacionalistas y en la renuncia a cualquier intento de regeneración democrática, el partido de Rosa Díez seguirá atrayendo a ciudadanos que más allá de su ubicación en la izquierda o la derecha del espectro político, buscan un partido que les diga la verdad y les trate como seres libres, pensantes y responsables.

En su año de existencia UPyD ha optado por el incoformismo y por decir lo que muchos españoles piensan y casi ningún político se atreve a contar, afrontando con valentía y sin complejos las campañas de insultos llevadas a cabo sobre todo desde algunos medios de comunicación cercanos al Gobierno, que han intentado en vano retratar el partido liderado por Rosa Díez como una formación excéntrica, extravagante y extremista. Probablemente UPyD siga creciendo en los próximos años, pues ninguno de los problemas que provocaron su nacimiento ha sido resuelto. Es más, algunos de ellos no han hecho sino agravarse.

En su discurso de hoy, la ex dirigente socialista ha afirmado que aunque su partido tenga fecha de caducidad, las ideas que defienden no. Por el bien de la democracia, la libertad, la pluralidad y la unidad de España, confiamos en que UPyD no sea un producto perecedero, pues representa el sentir de muchos votantes defraudados y engañados por los partidos consolidados. Hay espacio para uno más.

Contra todos
EDITORIAL El Correo 5 Octubre 2008

La mochila bomba que ETA hizo explotar la madrugada de ayer contra el Palacio de Justicia de Tolosa, el cuarto atentado que sufre, reafirma la obsesión de la banda terrorista por todo lo que representa el Estado de Derecho y, en este caso concreto, por el Poder judicial. Un empeño criminal que no respeta nada ni a nadie. La bomba causó importantes destrozos, además de en el objetivo elegido, en numerosas viviendas, comercios y vehículos, así como en un edificio de la sanidad pública. Puso también en peligro la vida de las personas que, por la razón que fuere, se movieron por los alrededores de la sede judicial. Una vez más, un acto de terrorismo desmedido, contra todos, y del que cualquiera puede ser víctima. La necesidad que tiene ETA de compensar su debilidad operativa y su cada vez más evidente sinrazón política con actos de fácil ejecución no hace sino acentuar su cobardía, al supeditar, con el mínimo riesgo para sus autores, la tranquilidad y hasta la vida de cualquier ciudadano a sus intereses puramente propagandísticos. Acierta, por tanto, el Ayuntamiento de Tolosa cuando afirma que la mera supervivencia de la banda representa un desprecio hacia toda la ciudadanía del país.

Por lo demás, no resulta casual, sino intencionado, el hecho de que la mochila bomba se hiciera explotar pocas horas antes de que la izquierda abertzale se manifestara en las calles de Bilbao protestando contra no se sabe qué 'excepcionalidad' y reclamando el respeto de los derechos humanos. ETA quiere dejar claro, por si todavía quedara algún ingenuo en sus propias filas, cuál es el sentido de tal protesta y a qué derechos se refiere en tal reclamación: a los que ellos exigen para sí y para los suyos en exclusiva, despreciando cualquier otro que corresponda al resto de los miembros que integran esta sociedad. Una vez más, el brazo armado se hace presente para dar sentido a lo que su brazo civil pretende enmascarar con eslóganes confusos, que sólo pueden aspirar, a estas alturas, a poner de manifiesto su indecente cinismo. Como bien dijo el presidente del PNV, la 'excepcionalidad' que esta sociedad sufre no es aquella que la izquierda abertzale denuncia, sino la que padece todo el país a causa de «la pervivencia de una violencia sin sentido». Bueno sería que este tipo de reacciones no fuera sólo la respuesta a un atentado, sino la actitud de todos los partidos en su deslegitimación común y permanente tanto del terrorismo de ETA como de la ideología totalitaria que lo justifica y apoya.

Las señales de ETA
MADRID, OTR/PRESS Charo Zarzalejos Periodista Digital 5 Octubre 2008

La organización terrorista no se da por vencida. Realmente no lo está y, con las fuerzas que tiene, procurará hacer el máximo daño posible. El alarde de fuerza que exhibió colocando tres coches bomba en escasas cuarenta y ocho horas, demuestra hasta qué punto ETA conserva capacidad tanto para hacer acopio de material explosivo como de infraestructura para montar semejantes atentados.

Esta pasada noche, una mochila ha causado destrozos en los juzgados de Tolosa y en los próximos días y semanas volverá a recordarnos que está ahí, al acecho de la democracia y de los demócratas.

A diferencia de la realidad de hace apenas un año, ahora ETA se enfrenta al Estado con las dos grandes fuerzas políticas remando en la misma dirección. Las relaciones entre el ministro de Interior y el responsable de Interior del PP, Federico Trillo, según testimonios de ambos, son más que fluidas. Existe entre ambos un punto de complicidad que nunca debió perderse y que ETA debe percibir como posición definitiva. De hecho, a lo largo de sus cuarenta años de existencia, son ellos, los terroristas los que siempre han mantenido su línea y su estrategia. Nunca ha sorprendido. Cuando les ha convenido han ofrecido diálogo y a continuación muerte. Sólo los demócratas hemos modificado posiciones. Sólo nosotros hemos caído en ensoñaciones, mientras ellos elegían el modo y manera -y también los tiempos- de poner en jaque al Estado.

Las elecciones vascas están al caer. Todo apunta a que se celebrarán el 9 de marzo. Y el mundo que jalea, calla y otorga ante ETA es seguro que va a procurar estar presente. En el País Vasco se da como seguro que habrá lo que se llama "lista blanca". En las candidaturas que puedan formar basta que pongan a gentes que hace cuatro años no tenían 18 años para que las mismas puedan burlar la ley. Lo importante, cuando llegue el caso, es tener bien claro que los que conformen y apoyen esas listas blancas no van a condenar a ETA.

Es en este ambiente -en el País Vasco, socialistas y populares viven sabiéndose objetivos- en el que el lehendakari habla de "alambradas" en contra de su propuesta. ¿Cabe mayor "alambrada" que vivir, años y años, bajo la atenta mirada de un escolta? PP y PSOE pueden estar muy unidos en este asunto. La Policía puede demostrar, como lo hace todos los días, una extraordinaria eficacia y la colaboración internacional estrechar sus lazos, pero nada de esto será suficiente si no va acompañado de la deslegitimación política y social y en esto nada más de lo que hacen pueden hacer ni Rubalcaba ni Trillo. Esa y no otra continúa siendo la asignatura pendiente de una buena parte de la sociedad vasca, que calla, otorga. Y también de la que, desde una posición de rechazo y condena de la violencia, llora porque hay "alambradas". ¿Qué alambradas?.

Eguiguren calienta la cama para ZP y ETA.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 5 Octubre 2008

Vuelven por do solían. Regresan a la cama compartida, pero antes hay que calentarla y de eso se está encargando Jesús Eguiguren, el socialista que preside al PSOE vasco. Para endulzar la enorme rueda de molino que nos quieren hacer tragar a todos de la conveniencia de negociar y pactar con ETA ya están en las previas, y para hacerlo bien nada como añorar, cantando sus bondades, el último encamamiento Zapatero – ETA y predicar la buena nueva, que ya es vieja de años, de que la única forma de acabar con ETA es pactando con los asesinos, negociando con los asesinos y haciendo concesiones a los asesinos. Estos pesoistas no cejan ni cejarán hasta hacer entrega a ETA de lo que los terroristas vienen pidiendo hace décadas, eso sí, algo camuflado, y que siempre es lo mismo, independencia, Navarra y presos a la calle, amén de indemnizaciones de guerra para los vencedores como es habitual en toda guerra.

La experiencia ya histórica de la anterior negociación con ETA se repetirá. La iniciaron antes incluso de la firma del pacto por las libertades y contra el terrorismo propuesto por el mismo Zapatero que estaba engañando vilmente a toda la nación al firmar algo que decía que no se podía negociar con ETA y él lo estaba haciendo. La mentira y la ocultación fueron las armas de aquellos años de infamia, en que negaron decenas y decenas de veces estar hablando con ETA cuando en realidad no paraban de hacerlo. ¿Quién nos dice que no estén en las mismas?.

Eguiguren ha declarado en relación con el pampaneo con ETA “que mereció la pena, que esa experiencia ahí ha quedado y creo que, si algún día fuera posible, ésa es la solución, que cada uno, cediendo un poco en sus planteamientos, llegáramos a un acuerdo intermedio”. La gravedad de las palabras del socialista vasco es infinita. Reconoce que hubo negociación con ETA, cuando nos han mentido insistiendo que se dialogó pero que no se negociaron concesiones políticas. Reconoce que se volverá a negociar con ETA y se volverán a hacer concesiones políticas, pero aquí no pasa nada, porque hay que acabar con ETA aunque sea rindiéndonos a ellos.

Este país es la releche, acepta que sus gobernantes le digan un lunes que se combatirá a ETA con todo el arsenal del estado de derecho sin ceder a sus exigencias políticas y que se les derrotará así, pero unos días después nuestros gobernantes socialistas, comandados por Zapatero nos dicen que en cuanto se pueda se volverá a negociar con ETA para que deje su terrorismo a cambio de hacerle cesiones y concesiones. Y todos tan contentos.

Volverá la ignominia, regresará la infamia, tendremos de nuevo cobardías sin cuento y ETA será declarada benefactora de la democracia. Tendremos paz de pacotilla, mil muertos innecesarios sin derecho a respeto ni memoria histórica y ZP ya podrá ser candidato al premio Nobel compartido con Josu Ternera o algún otro asesino.La hoja de ruta de ZP al infierno ya tenía todo esto prediseñado.

Documentación.
La Razón. El PSE ofrece un «pacto intermedio» a ETA 15 días después del último crimen

Auto referencia.
Video de Tele Orel en Youtube. Derroche de talante. http://es.youtube.com/watch?v=v1EyPYbyBY4

El PSOE vasco quiere volver a las andadas y tenderle la mano a ETA
Periodista Digital  5 Octubre 2008

El gran negociador Jesús Eguiguren, el hombre de confianza del presidente Zapatero en los contactos con la izquierda abertzale, abrió ayer la espita del desencuentro y la desconfianza. Sin venir a cuento, el presidente de los socialistas vascos dijo que el proceso de diálogo mereció la pena y que su partido no renuncia a lograr un «acuerdo intermedio» como solución, «cediendo cada uno un poco en sus planteamientos».

Apenas han pasado dos semanas desde que la banda terrorista ETA asesinara al brigada del Ejército Luis Conde con una bomba brutal -el día 22 en Santoña-. Quince días que no quitan las ganas a algunos de hablar con los terroristas, de tenderles la mano para alcanzar «la paz», de negociar con la banda criminal. Es el caso de Jesús Eguiguren, presidente del PSOE en el País Vasco, que ayer se descolgó con una loa al llamado «proceso de paz» y cantos en favor de un nuevo intento, según informa La Razón.

Para un futuro «proceso», el presidente del PSE considera que se debe, «si algún día fuera posible», buscar un «acuerdo intermedio». Para eso, subrayó, «la condición imprescindible», tanto para su partido como para el PNV, es que ETA desaparezca «como movimiento armado que interviene en política». Eso sí, aclaró, «otra cosa distinta es que haya unos poderes fácticos que toman unas decisiones donde poco podemos hacer nosotros».

Eguiguren insistió, no obstante, en que «mereció la pena, que esa experiencia ahí ha quedado y creo que, si algún día fuera posible, ésa es la solución, que cada uno, cediendo un poco en sus planteamientos, llegáramos a un acuerdo intermedio». De esa «experiencia», incidió, «algo habrá quedado» en lo que a contactos personales se refiere.

Y como bien señala La Razón en su editorial, "las palabras de Jesús Eguiguren, su apuesta clara y contundente por un desenlance negociado del terrorismo en un contexto de ofensiva de ETA y con un muerto hace apenas dos semanas, exigen rápidamente una contestación del propio Gobierno y del PSE, que deben desmarcarse nítidamente de esa posición. La condición y la ascendencia de Eguiguren, que no es un militante cualquiera, exigen que alguien ponga orden de inmediato, porque la lucha contra ETA no puede estar sometida a dudas, vacilaciones o tacticismos de política menor".

Hay suficientes motivos para un voto en positivo, pero también se vota en contra y desbancar del poder a la coyunda nacional-socialista ha de ser un claro objetivo prioritario.

Crisis y congresos
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 5 Octubre 2008

LA mejor forma de entender lo que ha ocurrido en Estados Unidos es comparar cómo se hace aquí la política y cómo se hace en España. Imagínense que cuando Zapatero anunció su plan para «para traer la paz al País Vasco» negociando con ETA, en vez de ponerse la mayoría del Congreso a aplaudir rabiosamente y a insultar a quienes no lo hacían, se hubiese puesto a sopesar pros y contra del plan, modificando sus puntos débiles. O que cuando el presidente anunció la reforma de los estatutos de autonomía, «para estructurar definitivamente España», en vez de aceptarlo sin más, se hubieran sometido los nuevos estatutos a un amplio y cuidadoso debate, eliminando de ellos cuanto dañaba a la nación en su conjunto. Lo que nos hubiéramos ahorrado, ¿verdad? Por lo pronto, que ETA no se hubiese colado de rondón en los ayuntamientos vascos. Luego, que las Autonomías no intentasen negociar de tú a tú con el Estado, como viene ocurriendo. Hubiese bastado menos partidismo y más patriotismo, menos ideología y más sentido común para evitar el barrizal en que hoy se encuentra la política española.

Pues un debate semejante es el que ha tenido lugar en el congreso USA sobre el plan Bush-Paulson para salvar el sistema financiero norteamericano del desastre al que le han llevado unas prácticas casi delictivas y negligencias imperdonables de las autoridades reguladoras. Todo el mundo está de acuerdo en que hay que impedir que el entero sistema caiga sobre las cabezas de los ciudadanos, ya que los costes que tendrían las bancarrotas, cierres y despidos serían mayores que lo que costará el rescate en su conjunto. Pero antes de librar los 700.000 millones de dólares que va a costar el plan a los contribuyentes -aquí no hay «dinero del Estado», hay «dinero del contribuyente»-, un importante número de legisladores dijo: «Vamos a estudiarlo cuidadosamente e introducir en él las modificaciones necesarias para, no sólo evitar el desplome financiero, sino también conseguir el menor daño posible a la población».

Es lo que se ha hecho, estableciendo, junto al rescate de las instituciones financieras contaminadas, salvaguardias para la población general. Así, se ha elevado la garantía de los depósitos bancarios de 100.000 a 250.000 dólares, se han librado créditos para la pequeñas empresas, se ha extendido el periodo de cobro del seguro de paro, se ha puesto tope a los sueldos de los ejecutivos de las instituciones «nacionalizadas» y se ha dispuesto que si éstas vuelven a tener beneficios, deberán devolver el dinero que hoy se les presta. Siendo los congresistas republicanos quienes más han insistido en estas garantías, votando incluso algunos contra del plan al no parecerles lo bastante duro con los responsables del desaguisado. ¿Se imaginan ustedes a los diputados socialistas exigiendo a Zapatero responsabilidades por la negociación con ETA y por los nuevos estatutos? Claro que los congresistas españoles son responsables ante su jefe, y los norteamericanos, ante sus electores.

Desprecio
JON JUARISTI ABC 5 Octubre 2008

SI hay algo para lo que este Gobierno no sirve, es para inspirar confianza en los ahorradores e inversores modestos. Sobre este particular, se palpa una asombrosa unanimidad, incluso entre los votantes del PSOE. Y no es que haya nada de lo que asombrarse o sorprenderse, porque el desprecio de Rodríguez Zapatero por las clases medias siempre ha sido evidente. Sólo falta que las responsabilice de la infección del sistema financiero, y mucho me temo que no tardará en hacerlo. Pero es que resultaba inevitable que este divorcio exprés entre el Gobierno y la mayoría social se produjera, y lo trágico es que lo ha hecho en el peor momento posible. Merece la pena recapitular brevemente el desarrollo del zapaterismo y ver los pasos por do nos ha traído, para entender las claves del presente embrollo.

Rodríguez Zapatero llegó al Gobierno con la idea de que la Constitución de 1978 estaba superada y que había que abordar una segunda Transición hacia la democracia social, entelequia confusamente identificada con el horizonte utópico de la II República que fue abolido por el resultado de la guerra civil. Las nuevas cohortes socialistas, a causa de su insondable ignorancia de la Historia -que siempre han considerado una rémora-, partían del supuesto de que la primera Transición fue obra de unas clases medias conformistas, y de que éstas, a su vez, eran un producto del franquismo. Los ideólogos que han acompañado al socialismo español en esta nueva fase, intelectualmente paupérrimos, y que se presentan todos como antiburgueses, suministraron al Gobierno un abanico de estereotipos que caracterizaban a las clases medias como secuaces del PP, católicos ultramontanos o -tras la espectacular victoria de los populares en las elecciones autonómicas y municipales en la Comunidad de Madrid- como masas arrastradas por el americanismo demagógico de los neoconservadores (no es broma: fue la insensata tesis defendida desde el periódico más afín al PSOE). Desde el maniqueísmo buenista que dividió a los españoles en progresistas y reaccionarios (o en buenos y malos, a secas, como proclamó cierto rector de una universidad pública madrileña con ocasión del nonagésimo cumpleaños de Santiago Carrillo), a la izquierda se le escapó lo que había venido definiendo la evolución de las clases medias durante todo el período constitucional: el afán de convertirse en una mesocracia de propietarios y de evadir, en lo posible, la insegura condición de las clases medias asalariadas que habían sustituido en todas partes, después de la Segunda Guerra Mundial, a las antiguas burguesías patrimoniales.

Sin duda, fue este afán compulsivo lo que calentó la economía española en las últimas décadas (como lo hizo en todos los países occidentales). Ahora parece obvio, ante la crisis, que los factores psicológicos tienen una importancia decisiva en la economía. Ni más ni menos que la que han tenido siempre, y la búsqueda de seguridad por el pequeño inversor que comenzaba a comprar acciones, a constituir depósitos o a hipotecarse para adquirir una vivienda fue tan determinante para la bonanza y el crecimiento como la falta de confianza lo es hoy para la crisis, pero, claro, la izquierda veía en aquellas motivaciones egoísmo, insolidaridad y reacción, y extrapoló la caricatura del inversor individual al conjunto de una clase media a la que el gobierno no ha perdido ninguna oportunidad de pisar el callo durante estos cuatro años y medio. ¿Con qué cara les piden ahora calma y confianza? No es que la oposición haya sido un dechado de perspicacia e imaginación (por algo perdió una segunda vez las elecciones), pero, aunque tarde y mal, intuyó lo que se venía encima y, sobre todo, no trató a los pequeños inversores -no hablo ya de los empresarios- como enemigos, cavernícolas, xenófobos, meapilas y pura carne de contribución. Es cierto que la mayoría social no percibe al gobierno de Rodríguez Zapatero como una cuadrilla de corruptos, pero aquél lo va a tener bastante difícil para borrar su imagen de colección antológica de embusteros y mentecatos, y, frente a una perspectiva tan desazonadora como la presente, no sé, sinceramente, qué es peor.

La nueva mayoría vasca
GERMÁN YANKE ABC 5 Octubre 2008

Una cadena de televisión ha solicitado ya, tras la designación de Ibarretxe como eterno candidato del PNV, un debate del actual lehendakari con el secretario general del PSE, Patxi López. Si las discusiones políticas son siempre interesantes, y más sobre una cuestión tan fundamental como el futuro político del País Vasco, en este caso vuelve a aparecer -y no ocurría desde hace siete años- la posibilidad de la alternancia en el Gobierno de Vitoria. Hay un cierto entusiasmo en las filas socialistas, incrementado al ser la primera fuerza política en las últimas generales, pero el objetivo de vencer al PNV en unas autonómicas es complicado: el sentido del voto no suele ser el mismo porque amplios sectores del censo entienden que su significado es distinto ya sean los comicios regionales o nacionales. Pero si es difícil, no es desde luego imposible.

No lo era tampoco en 2001, cuando Nicolás Redondo y Mayor Oreja ofrecían distintos programas y una oferta de entendimiento para desplazar democráticamente a los nacionalistas del poder. Ha quedado en el imaginario (de imagen y de identificación con imágenes) que aquella operación fue un fracaso, pero sólo fue una quiebra de las expectativas momentáneas. De hecho, un puñado más de votos en Vizcaya habrían bastado para dar un vuelco en el panorama político vasco precisamente porque, por primera vez de modo claro, se aproximaban el significado del voto autonómico con el nacional, que es lo que muy bien puede ocurrir el próximo mes de marzo y dar al traste con la carrera de Ibarrtexe.

Pero como ha quedado la imagen de fracaso de aquella tentativa y aletea la complacencia de la «transversalidad», es decir, del pacto de nacionalistas con no nacionalistas, la primera cuestión que el lehendakari plantearía a López en ese debate sería acerca de su insistencia en una «nueva mayoría». Ya se lo preguntó en el último debate de política general: ¿Se refiere usted a reeditar el acuerdo de Redondo con Mayor Oreja? Ah, maldición, no hay que entrar a ese trapo, dicen los socialistas vascos. Unos porque consideran que un planteamiento electoral de un cierto entendimiento entre los no nacionalistas, es decir, entre los partidarios de la Constitución, resta posibilidades, aleja a los cansados votantes del PNV que les apoyaron en las últimas generales. Otros, sencillamente, porque quieren la «transversalidad», porque no conciben el Gobierno vasco sin los nacionalistas, que tendrían un absurdo plus de «vasquidad», ya sea con el PNV o con fórmulas similares a la iniciada por Maragall en Cataluña.

El dilema del PSE no debería ser, sin embargo, si reensaya el entendimiento de 2001 o si reensaya la coalición con el nacionalismo, que eso sí que fracasó estrepitosamente cuando repararon -Redondo, por cierto, aunque sus sucesores se metieron en el lodo de las conversaciones de Loyola- en que el PNV intentaba una mayoría nacionalista y, bajo la disculpa de la «paz», los acuerdos con Batasuna. Ahora, protestando de perfil por la ilegalización de las caretas de ETA, el PNV no busca ya el acuerdo con Batasuna sino a sus votantes mediante la asunción de su doctrina y terminología. Lo hace Ibarretxe, ante el que ha cedido Urkullu, y lo hacen los propios documentos vigentes del PNV que no hablan de aumentar las cuotas de autogobierno, sino del «pleno derecho» a decidir sobre el futuro del País Vasco.

El dilema de los socialistas, en definitiva, es reiterativo. Es decir, elegir entre una reformulación de la «paz» o tratar de dar un volantazo en la política vasca para que se adecue no sólo a la Constitución, sino al sistema constitucional mismo, cuya negación -por etnicismo o por ensoñación totalitaria- es el origen del nacionalismo. Ha cambiado, evidentemente, la política antiterrorista de Zapatero pero en el socialismo vasco se levantan voces, coincidentes con otros intereses estratégicos, reclamando como prioritaria la paz (dialogada, insisto) que, si ya no incluye a ETA y Batasuna en las negociaciones, sí comprendería a partidos nacionalistas que han asumido el discurso de aquellos que se verían abocados (una vieja tesis de Zapatero) a sumarse al carro o quedar reducidos a un resto mínimo e irrecuperable. Si lo prioritario fuese la Constitución y el sistema de libertades (¿hay paz posible sin ellos?), el PSOE debería exigir el improbable cambio radical del PNV no sólo para hablar del Gobierno vasco, sino de los Presupuestos mismos. Sin desquitarse de los complejos, ¿qué significa «nueva mayoría»? ¿Cambiar los factores para que no se altere el producto?

"LAS COSAS SE ARREGLAN DICIENDO LA VERDAD"
Díez insiste en la necesidad de "regenerar la democracia" en el aniversario de UPyD
Con motivo del primer aniversario del nacimiento de UPyD, Rosa Díez, ha advertido que en una situación como la que vive España, en alusión a la crisis, las cosas no se resuelven dando buenas noticias sino "diciendo la verdad". Ante esta situación ha lamentado que no hay "suficientes instrumentos" para resolverla "por cómo se ha ido desvertebrando" el país. El objetivo de su partido sigue siendo "regenerar la democracia y revisar la distribución competencial".
Agencias Libertad Digital 5 Octubre 2008

La portavoz de UPyD en el Congreso, Rosa Díez, ha asegurado que en una situación de crisis política, económica y social como la que vive España las cosas no se resuelven dando buenas noticias, sino "diciendo la verdad, asumiendo cuál es la verdad" y "diciéndosela a los ciudadanos".

En un acto celebrado este sábado en el Circo Price con motivo del primer aniversario del nacimiento de UPyD, Rosa Díez se refería a las declaraciones hechas por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quién dijo ayer al PP que la confianza se genera "no sólo con actuaciones", sino también "con un discurso positivo".

A juicio de Díez, el problema en España no es sólo que hay un "Gobierno que se ha enfrentado tarde y mal a la crisis", sino que no hay "suficientes instrumentos" para resolverla "por cómo se ha ido desvertebrando" el país, y en este sentido ha dicho que "no son las autonomías las que necesitan financiación", sino las políticas, y ello "requiere un pensamiento revolucionario".

Por tanto, "no se trata de sentar a discutir a las 17 comunidades autónomas con el Gobierno", sino de "tener líderes políticos para que sean capaces de pensar en las futuras generaciones y no sólo en las próximas elecciones".

Por todo ello, Díez ha vuelto a insistir en la necesidad de "regenerar la democracia, para que los ciudadanos recuperen el control sobre la política", y para que no haya que sufrir "escándalos" como el provocado por la reforma del Consejo General del Poder Judicial. "Un país no aprueba en democracia si el máximo órgano de representación de los jueces está formado por delegados de los partidos políticos", ha puntualizado la portavoz de UPyD.

Para Díez "lo que ha ocurrido recientemente en la renovación del CGPJ es un escándalo", por lo que ha señalado que "todo esto tiene que ver con un sistema que ha pervertido la democracia". Por todo ello, ha insistido en la necesidad de "regenerar la democracia, defender la igualdad, la solidaridad, y revisar la distribución competencial", y es que según ha destacado Díez, UPyD es un partido "sin hipotecas, con autonomía", que se debe sólo a los ciudadanos, y que ha nacido porque "alguien tenía que defender el Estado".

Tras señalar que se debe al conjunto de los ciudadanos y no sólo a los que han votado a UPyD, Díez ha dicho que aunque ellos tienen "fecha de caducidad", las ideas que defienden: la igualdad, la libertad y la justicia, "no la tienen", y eso es lo que les mueve y les hace saber que tienen "Todo por delante", el lema de este primer aniversario.

Antes de la intervención de Díez, el cabeza de lista de UPyD para las elecciones europeas, Francisco Sosa Wagner, ha criticado la reforma territorial, que ha calificado como "absurda" y ha señalado que la "gran mentira de la política", es que "no hay estado federal".

Sosa Wagner ha dicho que "hay que rechazar la idea de la autodeterminación porque ha sido un cometa en el firmamento político que ha traído una larguísima cola de fuego".

El acto, en el que han intervenido el dramaturgo Albert Boadella, Rubén Múgica, hijo del dirigente socialista Fernando Múgica asesinado por ETA en 1996, y Pilar Heredia, representante de la etnia gitana y ex responsable del departamento de Minorías Étnicas del Instituto de la Mujer, entre otros, ha comenzado y terminado con la canción Wind of Change (Vientos de Cambio), del grupo Scorpions.

Un grupo de radicales incendia la estación de EuskoTren en Lezama
El Gobierno vasco dice que los atacantes pusieron «en peligro la vida de los usuarios» y evalúa los destrozos en 40.000 euros
EL CORREO LEZAMA El Correo 5 Octubre 2008

Tres individuos prendieron fuego en la noche del viernes a la estación de tren de Lezama, en una acción de kale borroka que, según el Departamento vasco de Transportes, solo consiguió «poner en peligro la vida de las personas usuarias de la línea, ya que a esa hora aún no había finalizado el servicio». El Gobierno autónomo calcula que los destrozos alcanzan los 40.000 euros.

El ataque se produjo sobre las 23.00 horas en la estación del municipio vizcaíno, perteneciente a la línea Bilbao-Lezama que opera la empresa EuskoTren. Tres individuos encapuchados irrumpieron en el edificio y prendieron fuego a un bidón inflamable dentro de las instalaciones. A continuación se dieron rápidamente a la fuga. Otras versiones precisaron que los radicales llegaron a rociar varias máquinas con el combustible antes de prenderlo. El incendio destruyó una expendedora de billetes, una canceladora y reventó las vidrieras de la sala de espera. Las llamas fueron apagadas por los Bomberos, lo que evitó que el siniestro alcanzara mayores proporciones.

La consejería de Transportes condenó ayer el ataque y llamó la atención sobre el hecho de que los radicales actuaran de modo tan violento cuando aún no había concluido el servicio ferroviario. Agregó que éste no se vio afectado en ningún momento y que los trenes trabajan «con total normalidad».
 

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