AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 12 Octubre 2008

12 de octubre de 2008: Queridos compatriotas
La Coruña. Francisco Javier Fernandez Tarrio 12 Octubre 2008

Hoy, 12 de octubre de 2008, día de España y de la Hispanidad, nos reunimos para reivindicar el concepto positivo de unidad, de solidaridad, de afectos comunes entre los ciudadanos que forman parte de la cultura española. La hispanidad es un concepto positivo que debemos fortalecer entre todos. La unión, la solidaridad y el sentimiento de pertenencia a una cultura hispana no están ni han de estar jamás manchados de política, intereses partidistas o coyunturas internacionales. No se trata de política, se trata de seres humanos.

Como españoles, el día de la Hispanidad es un motivo de reconocimiento a nuestro papel en la historia, asumiendo sin complejos nuestra cultura e influencia en todo el mundo, con sus errores y sus aciertos. Pero sobretodo, hemos de tomar conciencia de nuestra responsabilidad como pueblo, de nuestra comunión con el resto de pueblos de habla hispana con quienes tanto hemos compartido durante siglos, y con quienes tanto compartimos hoy en día.

Es momento de reconocer y asumir que el legado de la hispanidad toma más fuerza que nunca en el siglo XXI. Es justo reconocer que, mientras en España muchos se empeñan en retroceder, nuestros hermanos ultramar han sabido recoger el testigo de la hispanidad y enriquecerlo sin complejos. Sin duda alguna, la lengua española florece al otro lado del Atlántico gracias a nuestros hermanos americanos.

Sea como fuere, la Hispanidad vive un momento de autoafirmación en el mundo entero. Por ello, más de quinientos años después, con nuestros aciertos y errores, sería absurdo que, en lugar de capitanear el resurgimiento de la cultura hispana en todo el planeta, nos empeñáramos en discutir, precisamente en España, su misma existencia.

Queridos amigos,
Se cumple este año el bicentenario de la Guerra de la Independencia. Y precisamente hoy se hace necesario recordar, y rendir justo homenaje a quienes hace doscientos años lucharon juntos, en las calles, codo con codo, desde Madrid a La Coruña, desde San Sebastián a Barcelona, desde León a Cádiz.
 
Ellos lucharon y murieron por defender la soberanía de nuestra nación. Lucharon y murieron por defender la libertad, el derecho a elegir nuestro propio destino, aún a riesgo de equivocarnos en la elección.

En definitiva, los héroes de Cádiz lucharon por nuestra supervivencia como nación. No en vano aquí, en La Coruña, el 30 de mayo de 1808 la ciudad se alzó contra el invasor al grito de ¡españoles somos todos! Sirva este pequeño acto como homenaje a los patriotas coruñeses de hace doscientos años y a todos los que han dado su vida en el empeño de construír una España mejor.

Queridos amigos,
No nos cansaremos de repetir que sentirse español no es un acto político. Es un acto de generosidad, de solidaridad, de complicidad y fraternalismo. Sentirse español es compartir, es tejer una red de afectos entre las personas, entre los individuos, por encima de las castas, de las coacciones o de los intereses de los políticos de turno. Por eso sentirse español es algo abierto y no excluyente, ser español es ser tolerante, y no sectario. Y esa manera de ser, esa forma de entender el mundo, de dejar un pedacito de cada español allá dónde cada español pasa, es lo que ha conformado una seña de identidad, la Hispanidad, cuyo día hoy celebramos.

Somos una gran nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley, amparados por la Constitución de 1978 y unidos en torno a nuestra bandera y nuestro Rey. Y ésta nación se ve perfectamente representada en este monumento, en esta bandera. Porque eso es lo que simboliza la enseña nacional: Libertad, Unidad, Democracia y Justicia. Por ella, por lo que representa, por las personas que han dado su vida por defenderla, fuese cual fuese su motivación o ideología, por los ciudadanos, por la Libertad, alcemos la voz y gritemos juntos:

¡VIVA ESPAÑA!

Francisco Javier Fernandez Tarrio 
Abogado

El consejo y los jueces vascos
POR GERMÁN YANKE ABC 12 Octubre 2008

Como pasa todo a velocidad sorprendente o con pesantez extrema, la «memoria histórica» es compatible con el olvido inmediato. Ya nadie parece acordarse de que tenemos el Consejo General del Poder Judicial más descaradamente politizado de los últimos tiempos, unánimemente obediente a los dictados de los partidos, como ha ocurrido con la designación, luego votada, de su presidente y vicepresidente. Se olvida enseguida y se hacen votos para que, con el efecto demiúrgico de una nueva etapa, todo sea distinto, prístino, inmejorable y se diría, en este ambiente de entusiasmo olvidadizo, que el único asunto sobre la mesa, y el que tiene que demostrar que las cosas han cambiado, es el «caso Mari Luz» cuya depuración de responsabilidades generó, al final del anterior mandato, escándalo sonado en ciertos sectores populares y políticos.

Pero no es el único ni lo es tampoco la dedicación necesaria para que los jueces cuenten de una vez con los medios para llevar a cabo su trabajo con la diligencia propia del siglo XXI y el respeto a los derechos de los ciudadanos, que no es sólo recibir lo suyo, de acuerdo a la vieja sentencia que define la Justicia, sino recibirlo a tiempo. Si los miembros del Consejo no son independientes -imposible con el sistema de elección- podrían al menos empeñarse en colocar a un importante grupo de sus colegas al abrigo de presiones y ataques que desbordan la más elemental mesura. Si no hay independencia, que haya, al menos, un poco de sentido común.

Me refiero a los jueces del País Vasco. Son los que más padecen la presión política por todas las vías posibles, desde la lingüística a la meramente administrativa pasando por una actitud vergonzosa de los poderes públicos. A nadie debe extrañar que quienes no respetan la ley, en lo que es campeón «el Ejecutivo de la consulta», no respeten tampoco a los que tienen la obligación de hacerla cumplir. Es, además, una presión que se incrementará en la medida en que se desarrollen los «consejos autonómicos». Son también los más amenazados por el terrorismo y, tras el incremento de la violencia de ETA y los constantes ataques a juzgados del País Vasco, tienen que pedir, en un gesto patético, una reunión urgente con el Gobierno de Vitoria para exigir más seguridad. Aquí no estamos ante una cuestión técnica sobre la protección de magistrados o ante un problema de utilización de recursos siempre limitados, cuestión que ya de por si sería grave y precisaría la actuación inmediata del Consejo. Estamos ante la desvergüenza del Gobierno vasco que ya advirtió, tras el procesamiento de Ibarretxe, que la decisión no iba a ser «gratuita» y procedió inmediatamente a retirar a determinados jueces las viviendas propiedad de la consejería autonómica de Justicia. ¿Basta, a estas alturas, con que el nuevo Consejo, como el caso Mari Luz, venga a decir que todos, jueces y justiciables, tengamos calma, que actuará con tranquilidad responsable?

Pero insistamos un poco más en el sentido común. Esta semana, al término del acto de apertura del año judicial en el País Vasco, el consejero de Justicia, Joseba Azkarraga, se permitió acusar al presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Fernando Ruíz Piñeiro, de no tener «una actitud democrática». ¿Qué había hecho el magistrado? Decir en su discurso algo tan elemental, y tan ajustado a la democracia y al sistema constitucional, como que «el juego de la mayoría no basta para legitimar cualquier decisión». A los exabruptos del consejero de Ibarretxe se han sumado otros, no sólo nacionalistas. También los más acomplejados ante el desvarío nacionalista, los socios vascos de Izquierda Unida, han pedido el cese de Ruíz Piñeiro. Vamos a ver: ¿nadie en el Gobierno de la consulta sabe el papel que juegan en una democracia el principio de mayoría y el principio de legalidad? ¿Nadie de los adocenados cómplices de Ibarretxe es capaz de aceptar que el poder, incluso «el del pueblo», es limitado, que hay derechos sobre los que no pude pasar impunemente cualquier mayoría? Parece que no, ya que son algunos de los básicos principios que se oponen a su concepción etnicista y totalitaria de la política. El sentido común, decía, porque ya los griegos explicaron que el «hybris» (la desmesura) era el mayor veneno para la convivencia.

La presión de todo tipo, la falta de protección ante las amenazas, el enfrentamiento indigno contra los jueces son también ataques a la ciudadanía que los necesita para que se cumpla la ley. Ya tiene trabajo el Consejo. ¿A qué espera?

El coñazo
Luis del Pino Libertad Digital 12 Octubre 2008

Que Rajoy está incapacitado para dirigir al Partido Popular hacia un triunfo electoral, es algo que sabemos ya hace tiempo. La metedura de pata de ayer, calificando al desfile del 12 de octubre de "coñazo", no es más que la plasmación simbólica de una sucesión de despropósitos que dura ya cuatro años y medio.

El Partido Popular ha iniciado ya en Navarra, como antes el Partido Socialista en Cataluña, el inevitable proceso de fragmentación territorial que los planes de confederalización de España exigen, sin que Rajoy pueda, sepa o quiera poner coto a la actitud entreguista de UPN. Se ve que Rajoy tan sólo tiene autoridad o carácter a la hora de sacudir a la Cope, de invitar a los liberales y conservadores a abandonar el Partido Popular o de depurar a todos aquéllos que siguen defendiendo los principios con los que el PP concurrió a las elecciones.

Para acabar echando a María San Gil del partido y neutralizar cualquier posibilidad de que Esperanza Aguirre pudiera presentar una candidatura alternativa, Rajoy sí tenía energías y no tuvo reparo en que su equipo recurriera a las más miserables maniobras. Para pararle los pies a Zapatero, para meter en cintura a Miguel Sanz, para plantar cara a los nacionalistas con todas las consecuencias, para movilizar a su electorado contra el proceso de transformación social puesto en marcha por el PSOE o para promover el respeto a los símbolos nacionales, Rajo no tiene ni fuerzas, ni ganas, ni voluntad. Todo es un coñazo a la hora defender lo que es bueno para España, pero para impedir que nadie pudiera amenazar su elección como presidente del PP sí que trabajó como una bestia y no vaciló en usar todas las armas a su alcance.

Ése es Rajoy: alguien de quien no podemos esperar que lidere o proponga ninguna iniciativa que permita desbaratar los planes del PSOE en materia territorial o social, pero que hará todo lo posible por evitar que otras personas que sí desean desbaratar esos planes puedan llegar a hacerse cargo del partido.

Lo malo del desliz de ayer no es que Rajoy dijera que el desfile del 12 de octubre es un coñazo. El que lo dijera es indiferente. Lo malo es que ese desliz indica a las claras que eso es lo que Rajoy piensa en su fuero interno acerca del desfile: que es un coñazo. Para Rajoy, ese desfile no es una forma simbólica de expresar el orgullo de sentirse español, no es una oportunidad de promover ese orgullo como antídoto frente al cáncer nacionalista que se está comiendo España. Para Rajoy, ese desfile es un puro tostón, una obligación, una tradición caduca y trasnochada que nada le dice y nada le inspira, y en la que no ve ninguna oportunidad de transmitir unos valores encarnados en un cierto contenido simbólico.

Si Artur Mas, o Carod-Rovira, o José Montilla, hubieran sido sorprendidos por los micrófonos calificando la ofenda floral a Rafael Casanova de coñazo, hubieran durado dos minutos en su cargo. Y, en caso de que no lo abandonaran por una razón u otra, el daño al imaginario colectivo del nacionalismo catalán sería suficientemente grande como para sumirnos en un duradero regocijo a todos aquéllos que deseamos que esos nacionalismos que desangran España sean definitivamente derrotados. No es necesaria mucha imaginación, por tanto, para comprender el regocijo que hoy deben de estar sintiendo aquéllos que desean el fin de España como nación.

Si el único partido que supuestamente defiende los valores constitucionales está dirigido por un sujeto para quien el desfile del 12 de octubre es un coñazo, tenemos la partida perdida.

Rajoy tiene que irse. Mejor ayer que mañana. Y, si no lo hace, me temo que son muchos los españoles que van a ahorrarse el coñazo de ir a votar a un partido que tan sólo demuestra mano dura para con sus propios electores y que está dirigido por un señor a quien defender los intereses de su país le aburre soberanamente.

P.D.: El próximo domingo 19 de octubre, a las 17:30, la Mesa por la Libertad Lingüística y la Asociación Gallega por la Libertad de Idioma han convocado en La Coruña una manifestación en contra de la imposición lingüística. La manifestación dará comienzo en el Obelisco y la marcha discurrirá hasta María Pita. La manifestación cuenta con la adhesión de varias otras organizaciones cívicas, como el Foro de Ermua, Convivencia Cívica Catalana y Coruña Liberal. Más información:
http://www.libertadlinguistica.com/

Nacionalizaciones y omnipotencia estatal
¿Qué motivos hay para confiar en que, tras una intervención masiva y opaca en la economía, los estados opten después por repartir sus beneficios, si es que los hay, entre la población?
EDITORIAL Libertad Digital 12 Octubre 2008

Tras la reunión el viernes de los ministros de finanzas y de los gobernadores de los bancos centrales de los países miembros del G-7, saldada con la concesión de carta blanca a los estados para que intervengan como les plazca en las economías de sus países, Alemania han anunciado un ambicioso plan de rescate cuya cuantía dobla la del Gobierno español. Además, el ejecutivo de Angela Merkel, en consonancia con las manifestaciones del secretario del Tesoro norteamericano, nacionalizará parcialmente el sistema financiero mediante la creación de una sociedad fiduciaria que administrará las participaciones estatales en las entidades bancarias privadas. De esta forma, Alemania se convierte en el tercer país, tras Gran Bretaña y Estados Unidos, en convertir las intervenciones excepcionales en la banca en política de Estado.

Las consecuencias de este nuevo giro de tuerca, impensable hace pocos meses, cuando la nacionalización de Northern Rock en Gran Bretaña perjudicó gravemente la imagen de su Gobierno, son imprevisibles. Tras el anuncio de Gordon Brown de que intervendrá todos los bancos que elija, una medida que justifica con la vaga promesa de que la operación reportará ingentes dividendos a los contribuyentes (cómo se llevará a cabo el reembolso es algo que ni él ni quienes apoyan medidas similares en otros países han sido capaces de explicar), Alemania se ha apresurado a emular a los laboristas británicos. Asimismo, el ministro de Asuntos Exteriores germano ha propuesto la creación de un nuevo grupo financiero mundial que incluya entre otros a China, India y Brasil. La misión de este organismo sería reforzar los poderes del Fondo Monetario Internacional y crear un "nuevo orden financiero mundial".

La opción alemana por el establecimiento de nuevos controles transnacionales a la circulación de capitales y servicios responde a la perfección a los mensajes emitidos en los últimos días por el presidente George W. Bush, quien en repetidas ocasiones ha exhortado a las principales potencias económicas actuar de forma concertada. Esto a pesar de que el resultado más probable de estas políticas sea la instauración de un nuevo paradigma que mine los beneficios de la interdependencia económica y de la globalización.

Todo parece indicar la existencia de una táctica de reparto de papeles cuyo objetivo es acallar las críticas que estas medidas, gravemente lesivas para la libertad de mercado, puedan suscitar entre quienes ven en ellas una extensión injustificada del poder del Estado y una fuente de corrupción. Nada mejor que la imagen de consenso para debilitar las objeciones de buena parte de la opinión pública y presentar a los que se oponen a la nacionalización como excéntricos e irresponsables.

Especialmente grave resulta la actitud del Gobierno español, pues a diferencia de otros, que sí han reconocido que sus planes tendrán un coste inmediato para los ciudadanos, nuestro Ejecutivo se empeña en afirmar que el rescate español saldrá gratis, como si el dinero para pagar los altos intereses de las emisiones de deuda pública no saliera del bolsillo del contribuyente. La captación del ahorro privado por parte del Estado inhibe el uso de estos fondos en otras actividades, tiene un efecto negativo sobre el empleo y fuerza la subida de los impuestos. Por tanto, no hay razones para creer que esta situación, que ya padecimos en los años 80 y 90 del siglo pasado, no vaya a repetirse ahora.

Por otra parte, los beneficios a largo plazo anunciados por algunos gobiernos no pasan de ser una mera conjetura. ¿Qué motivos hay para confiar en que, tras una intervención masiva y opaca en la economía, los estados opten después por repartir sus beneficios, si es que los hay, entre la población? Las nacionalizaciones, consecuencia lógica de los planes de rescate, que a su vez son el resultado de la pérdida de confianza de los reguladores en un sistema que no han sabido o querido proteger, han desencadenado un proceso cuyo precio para la libertad y la prosperidad económica nadie conoce. Sólo la historia dirá si fue demasiado alto.

EL FORO ERMUA SE SUMA Y APOYA LA MANIFESTACIÓN EN LA CORUÑA
FORO ERMUA 12 Octubre 2008

Bilbao, 10 de octubre de 2008


* El FORO ERMUA se suma y apoya la manifestación convocada por la Mesa Por la Libertad Lingüística para el día 19 de octubre de 2008 a las 17:30 en La Coruña contra el monolingüismo burocrático y escolar.

Llamamos a la población a que acuda masivamente a dar su apoyo a esta concentración, a abandonar la apatía, a convertirse en participantes activos en la vida política española y a luchar por la defensa de sus derechos.

* La utilización de las lenguas regionales desde las burocracias locales y autonómicas para fomentar la política de la identidad etnolingüística y el nacionalismo no sólo es contraria a la Constitución, sino que supone una severa restricción de la libertad individual y de los derechos de los ciudadanos, además de afectar negativamente a la economía y a la igualdad entre españoles y reducir el horizonte vital y de oportunidades de la población.

* La movilización ciudadana para hacer frente a esta política lingüística es absolutamente necesaria y el FORO ERMUA está dispuesto a fomentarla y apoyar cuantas acciones se realicen en este sentido por el movimiento cívico y los partidos políticos que quieran comprometerse.

* La sucesión de iniciativas para hacer frente al salvaje intervencionismo lingüístico son pasos en el buen camino; la concentración en Vitoria el día 20 de septiembre, la manifestación en Barcelona el 28 del mismo mes, el manifiesto en defensa del derecho al uso de la lengua común y otros manifiestos como el del Club Financiero Vigo, son indicadores de que los ciudadanos no estamos dispuestos a permanecer impasibles ante la imposición y restricción de nuestros derechos desde los ámbitos del caciquismo local más reaccionario.

Es necesario continuar unidos en esta senda de reivindicación y movilizaciones no cejando hasta que nuestras libertades queden restablecidas y garantizadas.

Lenguas sin alambradas, por favor
Lois Blanco La Voz 12 Octubre 2008

Durante unas semanas de septiembre estuvo en casa de intercambio una universitaria grecochipriota que estudia la carrera de Lenguas Modernas en Leicester, Inglaterra. Su abuela materna era moldava; su abuelo, ruso, y su padre, lituano. Con su madre habla en griego, con su abuela se cartea en moldavo, en inglés cultiva sus amistades universitarias británicas. Todo eso, además de su aversión a los turcos, nos lo contaba en el castellano de una voluntariosa aprendiz.

En Chipre, el 80% de la población posee una cultura griega, pero en un tercio de la isla, en el territorio conquistado por Turquía hace más de treinta años, el idioma oficial es el turco. En Galicia hay dos lenguas, pero no ha habido griegos por un lado y turcos por otro con una alambrada en medio. El enfrentamiento lingüístico que, junto a la crisis económica, va a caracterizar esta campaña electoral le hará un flaco servicio a la convivencia entre el gallego y el castellano, y a la promoción del más débil de los dos, el primero.

La asamblea del Bloque de hace una semana colocó la defensa del idioma gallego en el eje de su discurso electoral. El líder del partido mayoritario en Galicia y del más votado en las próximas autonómicas, Núñez Feijoo, hizo el jueves su primera promesa preelectoral: anular el decreto 124/2007 sobre el uso del gallego en el sistema educativo, cuya ejecución ha provocado adhesiones y rechazos muy apasionados, porque la lengua, ya se sabe, es para cada cual lo que el tuétano a los huesos. El decreto cuenta con el aval de una sentencia del Tribunal Superior de Xustiza, aunque eso no exime a la Xunta de la responsabilidad de haberlo aplicado por imposición, en vez de por seducción; de una tacada, en vez de por fases.

El éxito o fracaso del decreto no se medirá por las horas lectivas y las materias en uno u otro idioma oficial, sino por si serán más o menos los alumnos que logren la competencia en ambos. Si serán más o menos los chavales que continúen hablando gallego al salir por la puerta del colegio. Pero los próximos meses no habrá debate sobre la aplicación del 124/2007, ni sobre una política de normalización incapaz de encandilar, sino que habrá crispación y confusión.

El gallego no le pertenece al BNG, ni el castellano a Rosa Díez. Hay votantes socialistas que rechazan el decreto y los hay del PP satisfechos. En Galicia la lengua no tiene banderas y no necesita siglas, aunque por el camino de la identificación política con uno de los idiomas nos van a conducir durante los próximos meses en una campaña electoral irresponsable.

Los asesores de Touriño, Feijoo y Quintana -el orden de factores no altera el producto- podrían decirles a sus respectivos que la frivolidad electoral con la lengua tendrá los efectos de una bomba de fragmentación.

En cambio, les susurran que el decreto 124/2007 trasvasará votos entre partidos, unos los ganarán y otros los perderán, induciendo a los candidatos a anteponer sus ansias de victoria a la fortuna de haber nacido en un país con dos lenguas, hasta ahora sin alambradas.

No quieren enterarse
Nota del Editor 12 Octubre 2008

Un padre me contaba hace un rato que su hijita, nacida en Bilbao, tiene sólo una hora de castellano en la escuela; una madre me contaba que sus hijos han tenido que comprar los libros de texto en castellano porque los oficiales sólo están en la lengua regional, lo mismo que la enseñanza. Esto son alambradas con ametralladoras para asesinar al que se atreva a transgredir la imposición lingüística.

Un modelo mejor
REBEKA UBERA Y NEKANE PÉREZ  El Correo  12 Octubre 2008

RESPONSABLES DE EDUCACIÓN DE ARALAR
La polémica está servida: el Gobierno vasco pretende reformar la fórmula de modelos lingüísticos en la Comunidad Autónoma Vasca, y se ha convertido en el pimpampum de algunos medios de comunicación. No es de extrañar.

No es de extrañar, porque la Consejería de Educación está actuando tarde y mal. Tarde, porque la propuesta parlamentaria por un modelo único es de 2005 (principios de legislatura) y la tramitación del proyecto de ley de reforma de los modelos lingüísticos, si es que llega a hacerse, será de noviembre o diciembre de 2008. Mal, porque, según cuentan en los medios de comunicación, de los tres partidos que conformar el Gobierno (y cuyos votos son necesarios para la aprobación de la nueva ley), sólo uno está de acuerdo con el planteamiento. Pero en vez de solventar las diferencias en casa, se dedican a echarse los trastos a la cabeza en público. Así que un tema de por sí complicado se está complicando aún más por la nefasta gestión que de él se está haciendo. Ése es el primer error. Tanto es así, que se podría decir que los árboles de la polémica no dejan ver el bosque del contenido.

El proyecto de ley para reformar los modelos lingüísticos viene a proponer la supresión de los tres actualmente existentes en la educación no universitaria de la comunidad autónoma, para, en adelante, contar con un único modelo. Hasta ahí, nada que la mayoría parlamentaria no pidiera en 2008: desde Aralar hasta el PSOE, pasando por EHAK y el tripartito. Pero el planteamiento de nuevo modelo se presenta sin haber hecho pruebas piloto para ver si el cambio es para bien o para mal. Ése es el segundo error.

El tercer error proviene de meter a todos los modelos en el mismo saco, como si fueran igual de buenos o igual de malos. Y no lo son. No lo son, además, no porque el departamento lo haya decidido así: la primera diferencia, la diferencia fundamental entre los modelos la ha establecido la sociedad de la comunidad autónoma, los padres y madres de alumnos.

Son ellos quienes han decidido, muy mayoritariamente, no apostar por el modelo A, el que lo único que te asegura es que tu hijo no aprenderá los dos idiomas oficiales. Tanto es así, que el porcentaje de matriculación en el modelo A para alumnos de primero de Primaria ha pasado, en veinte años, del 53% al 5,5%. Es fácil entender por qué: los padres, mayoritariamente, prefieren que sus hijos sepan más a que sepan menos; prefieren que sus hijos hablen los dos idiomas oficiales a que sólo conozcan uno. Tanto es así, que el modelo A se está convirtiendo en un gueto. Un ejemplo: tres de cada cuatro nuevos alumnos del modelo A en la escuela pública de Álava son hijos de inmigrantes. Es decir, que el modelo suma a su probada y comprobada incapacidad para enseñar los dos idiomas oficiales de esta comunidad un problema de guetización (que suele conllevar problemas de integración, de convivencia, etcétera).

Por si fuera poco, el Tribunal Constitucional, hace 25 años, estableció lo siguiente en el fundamento jurídico 5 de su sentencia 87/1983: «El Gobierno vasco hace particular hincapié en el hecho de la cooficialidad del castellano y el euskera; en efecto, todos los habitantes de Euskadi tienen el derecho a conocer y usar ambas lenguas (art. 6.1 del Estatuto). Ello supone naturalmente que ambas lenguas han de ser enseñadas en los centros escolares de la comunidad con la intensidad que permita alcanzar ese objetivo. Y es de observar, en este mismo sentido, que tal deber no deriva sólo del Estatuto, sino de la misma Constitución».

Por si quedara alguna duda, en ese mismo fundamento jurídico se afirma: «De estos preceptos resulta que el Estado en su conjunto (incluidas las comunidades autónomas) tiene el deber constitucional de asegurar el conocimiento tanto del castellano como de las lenguas propias de aquellas comunidades que tengan otra lengua como oficial. Una regulación de los horarios mínimos que no permita una enseñanza eficaz de ambas lenguas en esas comunidades incumpliría el artículo 3 de la Constitución».

Hace 25 años de esto. Es más que evidente que el modelo A no permite una enseñanza eficaz de ambas lenguas. Como también es evidente que, independientemente de en qué modelo hayan estudiado, los alumnos terminan su educación obligatoria sabiendo castellano, pero no siempre sabiendo euskara. Que el Partido Popular, objetor hasta de Ciudadanía, se oponga a cualquier cambio que busque acabar con esa situación es hasta esperable. Que los socialistas se opongan a que se cumplan la Constitución y el Estatuto y obvien la sentencia del Constitucional da más que pensar, e invita a dudar de su pretendido giro vasquista (o lo que sea que han anunciado ahorita).

Y, sin embargo, a Aralar le surgen dudas y más dudas sobre la tramitación del proyecto de ley, tal y como se nos ha presentado en el anteproyecto. Primero porque, como ya dijimos al principio, se está haciendo tarde y mal. Segundo, porque supone dar un triple salto sin red: sin pruebas piloto no se puede saber si los resultados de un único modelo de enseñanza serán mejores que los que tenemos hasta ahora. Tercero, porque si el planteamiento es que el nuevo modelo tenga un 52% de todas sus asignaturas en euskara, a falta de pruebas previas que aseguren el éxito de ese nuevo modelo, debería mantenerse el modelo D tal y como está, para refundir el modelo A y el B en un único modelo que tenga ese mínimo del 52% de sus asignaturas en euskara. Cuarto, porque el Departamento de Educación parece creer que para que los objetivos se cumplan basta con cambiar la ley cuando, evidentemente, eso no es así: antes que un cambio de ley se precisa una mayor inversión en educación: más recursos humanos, con más profesores de refuerzo (para los idiomas, las matemáticas, la historia...), menor ratio de alumnos en las aulas, mayor dotación de medios... Empecemos por ahí y vayamos, como decía Machado, haciendo camino al andar.
 

Otra más del Tribunal Anticonstitucional
Nota del Editor   12 Octubre 2008

Si, el TC se pasa la C.E por el arco de triunfo, pues el art. 3º dice que hay deber de conocer el castellano, y en la C.E en sitio alguno dice que un vasco-hablante puede imponerme a mi el vasco, su derecho a hablar vasco termina donde comienza  mi deber exclusivo de conocer el castellano.

Por si fuera poco, el Tribunal Constitucional, hace 25 años, estableció lo siguiente en el fundamento jurídico 5 de su sentencia 87/1983: «El Gobierno vasco hace particular hincapié en el hecho de la cooficialidad del castellano y el euskera; en efecto, todos los habitantes de Euskadi tienen el derecho a conocer y usar ambas lenguas (art. 6.1 del Estatuto). Ello supone naturalmente que ambas lenguas han de ser enseñadas en los centros escolares de la comunidad con la intensidad que permita alcanzar ese objetivo. Y es de observar, en este mismo sentido, que tal deber no deriva sólo del Estatuto, sino de la misma Constitución».

«De estos preceptos resulta que el Estado en su conjunto (incluidas las comunidades autónomas) tiene el deber constitucional de asegurar el conocimiento tanto del castellano como de las lenguas propias de aquellas comunidades que tengan otra lengua como oficial. Una regulación de los horarios mínimos que no permita una enseñanza eficaz de ambas lenguas en esas comunidades incumpliría el artículo 3 de la Constitución».

Basura legal y constitucional abortada por el TC, una vergüenza para la justicia, el sentido común, la dignidad humana.

El terreno de la política lingüística
PELLO SALABURU El Correo 12 Octubre 2008

El Consejo Asesor del Euskara del Gobierno vasco está estudiando y discutiendo en estas semanas la ponencia titulada 'Bases para la política lingüística del siglo XXI', elaborada bajo los auspicios de la Viceconsejería de Política Lingüística. Patxi López, candidato a lehendakari por el PSE, presentó también hace unos días, en un documento público, sus posiciones básicas sobre el tema. Lo hizo en una convocatoria abierta en la que, por cierto, el 'a ver quién va' dio paso al 'a ver quién no ha venido'. Un ejercicio saludable de normalidad democrática. El consejero de Educación ha tenido que echar el freno de momento en sus proyectos de reforma legal sobre los modelos lingüísticos en la educación. Kontseilua, anclado en el Sinaí, anda paseando con garbo sus diez mandamientos para impulsar el uso del euskera. Algún articulista farragoso, sin ser consciente de que el masoquismo tiene límites en las personas normales y sin querer admitir que lluvias de palabras esconden a veces desiertos de ideas, anda quejoso, en fin, de que nadie se digne contestar a sus artículos. A mí tampoco me contestan, pero no se me ocurre lloriquear por eso. Pienso que la gente tendrá cosas más interesantes que hacer.

Lo que se mueve en torno a idiomas que perviven bien que mal, uno a lado de otro, en sociedades bilingües, suele ser cuando menos complejo y delicado, porque suscita pasiones, no sé si bajas o altas, que pueden acabar perjudicando de forma grave la propia convivencia social. En efecto, las posturas sobre este tema suelen ser casi tan variadas como las personas. Hay extremos: para muchos castellanohablantes, aunque sería más oportuno denominarlos 'no bilingües', el euskera es un estorbo. Lo mejor es olvidarlo. Algunos defienden esta posición argumentando con teorías de calado, que para eso somos universitarios: ni se puede obligar a nadie a aprender un idioma que no es el suyo (a propósito, no sé si se puede aprender un idioma que sea suyo), ni nadie tiene derecho, llegado el caso, a reclamar la posibilidad de aprenderlo, utilizando fondos públicos, teniendo todos a mano, como tenemos, una lengua común. Se trata de una argumentación de extraordinaria finura dialéctica, como se ve. Como para perder el tiempo en contestaciones.

En el otro extremo están los mandamientos, claro, como todo lo religioso: bastaría un acto de fe para que el euskera fuese la lengua única de la comunidad en el plazo de unos años. Hagan esto y lo otro, que nosotros, autonombrados sumos sacerdotes del tema, vigilaremos sus pasos. Fe y decisión política: con eso se arregla todo. Ambos extremos tienen en común la posesión de la verdad, y se caracterizan por disponer de recetarios que quieren aplicar sin tener responsabilidad alguna en la gestión. Total, si sale mal, cargarán otros con las críticas. Ésa es la situación ideal a la que todo humano querría llegar.

En medio de todo eso se halla el ciudadano común, mucho más lleno de dudas que de certezas. Algunos de estos ciudadanos son bilingües, en un grado u otro. Otros son monolingües, al menos en lo que se refiere al binomio euskera-castellano. Estos últimos, en mayor o menor medida, y siendo mayoría, no parecen preocuparse en exceso de que los poderes públicos fomenten el uso del euskera. Les gustaría hablarlo y desean que sus hijos lo hagan. Es por eso por lo que matriculan a sus hijos de forma mayoritaria en modelos bilingües. En cualquier caso, entienden que saber más de un idioma es algo beneficioso y útil (bueno, en realidad varios estudios han demostrado esto con argumentos muy sólidos). Se trata de una opción democrática que han elegido las familias vascas, aunque haya ciudadanos que frunzan el ceño ante esta situación.

En cuanto a los bilingües, muchos de ellos, no todos, andamos buscando espacios en los que podamos expresarnos en euskera, sin renunciar a la lengua que utilizo en estos momentos. En casa, con algunos amigos, en algunos momentos en el trabajo, etcétera. No sé si tenemos derecho a más. Quizás no, pero como lo tengamos (y me temo que sí, que tenemos derecho a algo más que a hablar en casa) habrá que arbitrar medidas para que esos derechos acaben teniendo réplica práctica. Que podamos llamar por teléfono a la Administración y que nos contesten en euskera. Que si vamos al médico, nos puedan atender en nuestra lengua, y que en un centro sanitario entiendan que si un niño pide 'lo!' es que está cansado y quiere dormir. Que no entiendan que está pidiendo un vaso de agua, en una sociedad tan cosmopolita como ésta.

Asegurar algo de eso, dígase lo que se diga, no se puede hacer si no se arbitran medidas políticas discriminatorias en un grado u otro. Medidas políticas que favorezcan el uso de un idioma frente al otro. La cuestión no está en negar la mayor (no hacen falta medidas), sino en intentar encontrar el sistema por el que de forma gradual, y de modo que genere la mayor aceptación social posible, se puedan satisfacer esos legítimos derechos. Es así como funcionan todas las cosas en la sociedad: cuando se proponen políticas de apoyo a determinados grupos o se impulsan determinadas acciones, siempre es a costa de que el resto de las personas a quienes esa acción no beneficia se vean afectadas, de forma directa o indirecta, en otros intereses suyos, por legítimos que sean. Ésa es la esencia de la democracia, que con sus medidas siempre discrimina a unos frente a otros.

Muchos de los que apoyamos el uso del euskera pensamos que estas medidas se deben basar más en el fomento, la ayuda y la promoción que en la imposición y en la obligación. Muchos creemos que sólo la libertad y la voluntad de los hablantes hará posible que una lengua se utilice o no. Por supuesto que se necesita un caldo de cultivo, por supuesto que se necesitan leyes, por supuesto que en las ventanillas de la Administración el uso del euskera debería ser normal y prioritario, por supuesto que se debe impulsar su uso. Pero una vez cumplido eso, sólo la voluntad de los bilingües asegurará el futuro del idioma. Cuando pudiendo utilizar una lengua u otra a la hora de pedir un café en un bar, por ejemplo, eligen el euskera. Esa voluntad que se pone en juego cuando vemos a parejas hablar en castellano entre ellos pero dirigirse en euskera a sus niños. O cuando los estudiantes universitarios de líneas bilingües hablan en castellano entre sí. Moisés no suplirá jamás esa voluntad, aunque baje del monte con cara de mal genio y envuelto en rayos y truenos.

Un idioma debe ser atractivo, y el hablante se debe reconocer y sentir cómodo en él. Llamamos la atención por eso ante medidas coercitivas, ante medidas que, aun siendo legales e incluso legítimas en ocasiones, se pueden volver en contra del euskera en el futuro: ¿Hace algún bien al euskera una novela escrita de forma chapucera, una clase en la Universidad en la que el alumno euskaldun tiene dificultades para entender el chapurreo del profesor, un programa de televisión que provoca sonrojo, un noticiero que incluye noticias derivadas de la aplicación de criterios profesionales desconocidos en el mundo de la prensa? ¿Hace algún bien al euskera el fomento de actividades en las que euskaldunes sin tacha se sienten en realidad en pajar ajeno por la enorme sobrecarga ideológica? ¿Beneficia al futuro del euskera que se intenten experimentos sociales a gran escala -me refiero al cambio de modelos en educación-, sin que hayan sido sometidos a un estudio práctico previo? ¿Aseguraremos mejor el futuro si acabamos generando con nuestras propuestas rechazo social en una sociedad que ha realizado ya una gran apuesta por el idioma? Me temo que no. Me temo que, aun encontrando argumentos legales para hacer todo eso, ciertas actitudes y exigencias acabarán siendo letales para el futuro de la lengua.

Creo que es otro el terreno en donde nos debemos mover. Un terreno en el que la osadía debe dar paso a la prudencia. Así es como entiendo yo la ponencia base del Consejo Asesor. Espero y deseo, en fin, que la discusión iniciada resulte de utilidad a quien tenga que tomar decisiones.

Miedo a la libertad
Nota del Editor  12 Octubre 2008

¿ Porqué no dejan que las familias puedan elegir la educación en castellano sin imposición del vasco ? ¿ Porqué las familias de forma voluntaria invierten tiempo y dinero para conseguir que sus hijos aprendan inglés ? ¿ Qué interés tienen en imponer el vasco, que los médicos, policías, jueces, albañiles y  fontaneros sepan vasco ? ¿ Pero no dice la C.E. que hay deber de conocer el castellano ? ¿ Porque pretenden inocular el vasco a la gente ? ¿ Que consiguen con la inoculación del vasco ? ¿ Que perjuicios causan con la inoculación del vasco ? ¿ Que tenemos que hacer para que nos dejen elegir, para ser libres en castellano ? ¿ Quieren quedarse con las vascongadas para ellos solos ? ¿ Hasta cuando va a durar este disparate y ataque contra los derechos humanos de los niños castellano-hablantes ?

Abducidos por ETA
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo  12 Octubre 2008

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

Tenemos un problema con las víctimas de ETA. En realidad no es un problema con ellas, sino con nosotros mismos, con nuestra percepción. El último ciudadano asesinado por ETA, Luis Conde de la Cruz, era un trabajador del Ejército, un militar. Desde que ETA comenzó sus asesinatos hace varias décadas, la población siempre ha sentido íntimamente que militares y policías eran objetivos naturales de la banda terrorista. Es decir, el mero hecho de llevar un uniforme los convierte en blancos a priori. Por esa percepción interiorizada en la población será que no se han convocado manifestaciones de repulsa en las grandes ciudades españolas, que no se ha producido una masiva campaña de comunicación para decirle a ETA, asesina, que esto se ha acabado. Igual es por eso.

Cada vez que dejamos de convocar y de llevar a cabo una multitudinaria manifestación por una víctima asesinada estamos legitimando a ETA para que asesine nuevamente al mismo perfil de víctima. Es duro asimilar esto y, francamente, es trágico escribirlo, pero es absolutamente cierto. Nosotros, la ciudadanía, quizá no lo tengamos claro, pero ETA es muy consciente de las diferencias. Por eso los atentados contra militares o policías son asesinatos de mantenimiento. En momentos de incertidumbre, ETA calibra el impacto de sus acciones mucho más que en aquellas etapas en las que se siente fortalecida internamente. Cuando ETA percibe que dispone de los apoyos internos suficientes, que está más o menos controlando a sus bases y a sus distintos frentes y, sobre todo, cuando calcula que el momento político es propicio, sus asesinatos se diversifican. Por el contrario, un indicador de marejada interna en la banda terrorista es que cometa atentados de mantenimiento. Habitualmente, estas acciones criminales de mantenimiento son artefactos explosivos contra centros oficiales o asesinatos de policías o militares.

En los atentados de mantenimiento, ETA es un reflejo de nuestra propia percepción. La banda terrorista sabe que asesinar a un policía o a un militar es barato socialmente. Las bases de la banda no pondrán objeción, no efectuarán críticas internas sobre si es el momento para que ETA realice un atentado: para asesinar a un miembro de las fuerzas armadas o de seguridad siempre es el momento. Ésa es la percepción de las bases de ETA.

Lo lamentable, lo que debería hacernos reflexionar, es que la ciudadanía tampoco reacciona de la misma manera, que también entiende, aun implícitamente, que no es lo mismo asesinar a un tipo de ciudadano que a otro. Como cualquier banda terrorista con vinculación territorial fuerte, ETA también modula el grado de presión social que quiere ejercer con cada atentado. La banda criminal es consciente de que el desgaste social por un atentado contra un militar es limitado, asumible, bajo.

No podemos permitirlo. Hay que despertarse. ETA está prostituyendo nuestras percepciones porque nosotros se las estamos regalando. El día que asesinaron a Miguel Ángel Blanco se produjo una reacción emocional masiva de la ciudadanía, sin precedentes, una respuesta elevada, de cargado contenido moral. También nos pusimos el listón muy alto en cuanto a lo que se espera de nosotros y, honestamente, tenemos que decir que nos hemos relajado, que no llegamos a nuestra propia marca.

La última vez que estuvimos cerca de ser lo que quisimos ser contra ETA cuando fue golpeada una de esas víctimas que consideramos menores como ciudadanos fue cuando la banda terrorista explosionó un coche bomba en la localidad oscense de Sallent de Gállego, en agosto de 2000. En aquella ocasión murieron dos ciudadanos, dos guardias civiles, Irene Fernández y José Ángel de Jesús. La respuesta de la población y su reflejo en los medios de comunicación estuvo por encima de la esperada para asesinatos en donde trabajadores de la seguridad pública están afectados como víctimas. La razón para esta diferencia era que Irene Fernández fue la primera mujer guardia civil que ETA asesinaba. La identificación de la población y, por tanto, su reacción emocional repuntaron sobre la condición de mujer de la asesinada. Ahí nos salió el proteccionismo patriarcal. Por los menos, reaccionamos.

Tenemos que pararnos para reflexionar y para comprometernos. Hay que dejar las respuestas meramente emocionales y articular un verdadero movimiento ciudadano organizado de repulsa. Por supuesto, algunos entenderán que ese movimiento ya existe. No lo hemos visto desde luego en el último asesinato, o sea, que existe pero algo le falta. Entiendo que es cansado, que son muchos años y que las circunstancias no siempre acompañan. Sin embargo, lo único que puede funcionar contra ETA en términos de presión es que la presión sea constante, sostenida, siempre de la misma calidad. Si no, ETA se adaptará a la presión y calibrará en qué momento aprovechar nuestra vulnerabilidad perceptiva para asesinar a otro ciudadano, y así continuar manteniéndose porque ese asesinato no nos importa tanto como otros.

Educación
Los objetores de Ciudadanía piden a los estudiantes que «no se dejen manipular»
M. L. La Razón  12 Octubre 2008

madrid- El portavoz de la plataforma juvenil «Mojate.es», Moisés Cerecedo, invitó ayer a los estudiantes españoles a que «se quiten el chip de la manipulación» de la asignatura de Educación para la Ciudadanía (EpC). En el Encuentro de Jóvenes Objetores organizado ayer en el Colegio Monte Tabor de Pozuelo de Alarcón, primero en la Comunidad de Madrid en hacer pública su objeción contra la asignatura, Cerecedo explicó que el objetivo de la convocatoria es que los escolares digan «no quiero que me eduque Zapatero».

Del mismo modo, el director del centro, Juan Antonio Perteguer, aseguró que muchas familias «tienen miedo a objetar» por temor a que sus hijos acaben repitiendo curso. «Esto es realmente falso porque con la ley actual se puede pasar un curso hasta con tres asignaturas suspensas», criticó.

«Adoctrinamiento»
Para ello, Perteguer propuso el método del «marketing viral», que consiste en que los objetores «contagien» y convenzan al resto de la sociedad de que la materia es un «adoctrinamiento» del Gobierno.

Por último, el director del colegio aseguró que «el peligro» que conlleva esta disciplina es que los estudiantes no llegan a pensar «por sí mismos» sino que «son otros» los que piensan por ellos.

"LA NUEVA REVOLUCIÓN JUVENIL"
Jóvenes de toda España protestan por la "ideología única" que "impone" EpC
Un grupo de jóvenes de toda España se ha reunido este sábado en el Colegio Monte Tabor de Pozuelo de Alarcón (Madrid) para protestar contra EpC porque "no quieren ser educados por Zapatero". En palabras de los organizadores, este encuentro ha sido "el punto de partida de la nueva revolución juvenil que dejará vacías las aulas de Educación para la Ciudadanía".
Agencias Libertad Digital 12 Octubre 2008

Durante el acto, estudiantes de esta asignatura, la plataforma Mójate.es y el Movimiento Andaluz de Jóvenes por la Objeción (MAJO), organizadores del encuentro, junto con la asociación Novillada.org, han leído un manifiesto "a favor de la libertad de los jóvenes estudiantes". Al encuentro han acudido jóvenes de Madrid, Sevilla, Córdoba, Valladolid, Barcelona,Segovia, Burgos y Alicante.

"En este segundo año en el que la asignatura EpC sigue impartiéndose en nuestros colegios, nuestra plataforma decide firmemente plantarle cara. Podemos anunciar que este curso escolar nos centraremos casi en exclusiva en promover la objeción de conciencia en todas las ciudades en las que estamos presentes. Queremos que este evento, sea el impulso definitivo para todos aquellos jóvenes que todavía no se han decidido a objetar y para todos aquellos que ya lo han hecho, pero que ven la necesidad de transmitir dicha idea a todos los que les rodean", manifiestan desde Mójate.es.

Según Moisés Cerecedo, portavoz de Mójate.es, este encuentro ha supuesto una llamada a la libertad. Los jóvenes vamos a ejercer "nuestro derecho a objetar contra esta asignatura que pretende imponernos una ideología única".

En palabras de los organizadores, este encuentro ha sido "el punto de partida de la nueva revolución juvenil que dejará vacías las aulas de Educación para la Ciudadanía".
 

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