AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 13 Octubre 2008

Enseñar matemáticas en gallego
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 13 Octubre 2008

Pedro María Larrauri Puebla, Faro de Vigo el 11 de octubre de 2008

Quizá muchos piensen que es estúpido, pero están equivocados. Estupidez significa "torpeza notable en comprender las cosas", y si al dar en gallego la asignatura de matemáticas a niños cuya lengua materna y habitual es el español (como mis dos hijas y la gran mayoría de sus compañeros de colegio), se pretendiera que así iba a mejorar la comprensión y el aprendizaje de las matemáticas, entonces sí que esa medida denotaría falta de lucidez mental.

Estudiar matemáticas ya es difícil de por sí, pero si además los niños tienen que hacer el esfuerzo añadido de entender explicaciones y problemas en una lengua que no es la que hablan y escuchan habitualmente, se lo están poniendo más difícil. Además se dificulta a los padres la posibilidad de prestar ayuda en casa a sus hijos, pues aunque entendamos el gallego coloquial, muchas palabras del neogallego académico-político que todavía se están inventando no las dominamos o conocemos. Y eso nos ocurre, en todas las materias de la enseñanza, a muchos padres gallegos.

Los libros de cálculo, álgebra, ingeniería, y las revistas científicas, están en español o en inglés, y es mucho más probable matemáticamente hablando que un niño gallego castellanohablante termine trabajando en una empresa en la que maneja datos numéricos en uno de esos dos idiomas.

Aprender la tabla de multiplicar en gallego les restará velocidad y eficacia; y eso me lo aseguraba un profesor de matemáticas al que le obligan ahora a dar las clases en gallego, con lo que pierde capacidad de explicación porque tiene que estar pensando en traducir (como hacen muchos políticos gallegos que sienten vergüenza de hablar en castellano), y a alumnos que habitualmente hablan castellano.

¿Puede usted encontrar alguna ventaja en estudiar matemáticas en gallego, para un niño castellanohablante, aparte de practicar y aprender mejor el gallego? Pero la clave para responder a la pregunta inicial es que a los políticos de la actual Xunta no les importa si los alumnos aprenden mucho y bien o poco y mal. Si suspenden selectividad les da igual. Lo único que les interesa es que hablen gallego. Sus lemas y objetivos son claros: "El que no hable sólo gallego no es buen gallego", y "En Galicia sólo en gallego".

Con esos principios es totalmente lógico que en nuestra Comunidad, a pesar de tener dos lenguas oficiales y de ser el castellano mayoritario en las grandes ciudades, las matemáticas se den en gallego. Adoran la lengua gallega como si fuera un Dios, y nos quieren imponer su religión. Y lo están haciendo, porque tienen el poder y pueden usarlo como quieran. Los problemas que ocasionen a las personas o a la propia Galicia en su conjunto les importan poco o nada. Niegan que haya un grave problema de falta de libertad. No quieren ser españoles y no tragan el castellano. Totalmente lógico.

Moderados y extremistas
Pío Moa Libertad Digital 13 Octubre 2008

Debe de ser la penúltima consigna de Pepiño el Corruto, ese prodigio del intelecto: los moderados son quienes, como Zapo, están hundiendo la constitución, vulnerando la ley, imponiendo una corrupción generalizada, compinchándose con los terroristas, imponiendo una Educación para el choriceo y una "memoria" chekista, los que festejan al héroe de Paracuellos y destrozan la independencia judicial y balcanizan el país. Y, por supuesto, los del PP futurista y hedonista, muy dispuestos a "adaptarse": moderados todos.

Los extremistas somos los que defendemos la constitución, la igualdad de derechos de los ciudadanos en toda España, la igualdad ente la ley, la limitación del poder o la integridad de España.

Es la absoluta corrupción del lenguaje, la misma del proceso de "paz", de la alianza de "civilizaciones", de la educación para la "ciudadanía", de la memoria "democrática"... El método funciona siempre igual: la URSS del Gulag era "la democracia más auténtica y avanzada", Hitler estaba obsesionado por "una paz justa y duradera", etc. etc.
-------------
Importancia de la historia

Hace algún tiempo señalé que la historia debiera formar, con la lengua y las matemáticas, las tres columnas de la enseñanza básica. Alguien objetó que ello se debía a que yo me dedicaba a la historia, pues otros propondrían el arte, o la filosofía, etc. Pero hay muchas razones por las que la historia tiene una importancia especial. Ante todo, todas las actividades humanas tienen historia, se desarrollan en el tiempo, y cuando se explica cualquier cosa al margen de ella, la comprensión queda siempre mutilada. En otro sentido nos informa, por ejemplo, de muchos condicionantes del ser humano, su carácter contradictorio y desigual, de la importancia y el peligro del poder, etc.

Y, en un plano más práctico e inmediato, ayuda a evitar la atracción de la charlatanería iluminada. Siempre, pero quizá sobre todo en los últimos dos siglos, ese tipo de charlatanería ha hecho furor: personajes que, ignorantes de la historia, encontraban la varita mágica para suprimir los males del ser humano, generalmente apoyándose en el grupo social supuestamente mejor de él, contra los culpables. Así el “pueblo”, el proletariado, la juventud, los pueblos “oprimidos”, la mujer, los niños, los homosexuales… últimamente, hasta los simios. El iluminado de turno se siente identificado y protector de esa parte inocente y sufriente, asegura representarla, se indigna ante las injusticias que sufre, propone recetas para cambiar radicalmente las cosas y llegar finalmente a una paz, bondad, igualdad y “autorrealización” perdurables. Ignorantes también de sí mismos, esos sujetos se imaginan moralmente muy superiores. Por supuesto, quienes pongan en cuestión sus majaderías cargarán con todas las maldiciones, acusaciones y palabras-policía que se les ocurran: “enemigos del pueblo”, de “la naturaleza”, “fanáticos anticomunistas”, “retrógrados”, “homófobos”, “machistas”, “imperialistas”, “explotadores”, etc. Y tratan de silenciarlos de un modo u otro, pues ¡está tanto en juego! El futuro de la humanidad, nada menos, cuya clave ellos han encontrado.

En cierto modo se trata de pintoresquismos, de reacciones pueriles ante la realidad, que aspiran a cambiar con fórmulas mágicas cargadas de moralismo vacuo. Pero la historia demuestra bien su capacidad de atracción sobre el deseo primitivo de librarse de una vez de los males y peligros de la vida, encontrando por fin al culpable de ellos. Las catástrofes que en la historia han provocado estos iluminados nunca les disuadirán, cambian de aspecto como Proteo y siempre son lo mismo.

De las banderas a los coñazos
No deja de ser un ejemplo ilustrativo de la estrategia del Congreso valenciano de junio que en cuatro meses se hayan transmutado las rojigualdas por los coñazos; es decir un proyecto ideológico alternativo al del Gobierno por otro asimilado a él.
EDITORIAL Libertad Digital 13 Octubre 2008

Durante la Fiesta Nacional del año, el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, se vio forzado a salir por la puerta de atrás del desfile para evitar más abucheos por parte de los asistentes. Sin duda alguna, uno de los principales reproches que cabía lanzar contra ZP era su flagrante antipatriotismo, por el cual parecía dispuesto a sacrificar la Nación española (y todo lo que ello representa en forma de derechos y libertades de los ciudadanos frente al poder político) para contentar a sus socios nacionalistas y afianzarse en el poder de manera indefinida.

En aquel entonces, los populares, encabezados y animados en un video por su líder Mariano Rajoy, reivindicaban salir a la calle con banderas españolas sin ningún tipo de complejos. Precisamente porque la idea de Nación es básica para defender las libertades y esta idea se asientan en una serie de símbolos colectivos como el himno o la bandera, los ciudadanos no tienen por qué sentirse avergonzados de integrar esa Nación y exhibir sus símbolos. Nada tiene que ver el nacionalismo de corte estatista y totalitario (que utiliza e impone determinados símbolos para movilizar y dirigir demagógicamente a las masas en su intento por liquidar el Estado de Derecho) con la defensa de una realidad colectiva que sirva de fundamento para el ordenamiento jurídico y constitucional.

El Partido Popular defendía en aquel entonces la posición correcta y la defendía en solitario: frente a las concesiones sectarias de ZP a los nacionalistas, era imprescindible poner por delante a la Nación del conjunto de los españoles.

Pero mucho ha llovido desde entonces. Cinco meses después, Mariano Rajoy perdió por segunda vez las elecciones y en lugar de apearse del poder y dejar vía libre para que otros políticos opten por construir una alternativa al socialismo, el gallego prefirió renunciar a las ideas por las que según su opinión había perdido las elecciones para así convertirse en el sucesor de Zapatero. El cálculo era y es sencillo: no molestar a la siniestra, retomar el discurso de la nulidad centrista y olvidarse del patrioterismo trasnochado. Entonces, cuando la crisis económica pudra hasta el último resquicio de credibilidad del Ejecutivo socialista, Rajoy se convertirá en Zapatero-bis, el régimen partitocrático se consolidará y los funcionariales candidatos a presidente del Gobierno del PPSOE se alternarán al estilo del PRI mexicano durante casi todo el siglo XX.

Puede que sea casualidad o que don Mariano ni siquiera intente disimular las formas en público, pero no deja de ser un ejemplo ilustrativo de la estrategia del Congreso valenciano de junio que en cuatro meses se hayan transmutado las rojigualdas por los coñazos; es decir, y lo que es más grave, un proyecto ideológico alternativo al del Gobierno por otro asimilado a él.

Puede que Rajoy termine teniendo éxito en este empeño. Puede que la misma izquierda que lo ridiculizó con los hilillos y con los cuñados termine aupándolo como nuevo líder incontestable. Pero también puede que, a este paso, el Partido Popular termine disolviéndose. Simplemente, es dudoso que la gente decente que todavía sigue militando en el PP aguante mucho tiempo a un presidente que ataca sistemáticamente los valores que el partido dice defender. Sobre todo, cuando existen alternativas cercanas y mucho más serias, como UPyD, a las que migrar.

Pero en todo caso, aun cuando izquierda, centro, derecha y extrarradio se alineen para favorecer las expectativas sucesorias de don Mariano, exactamente, ¿qué España pretende heredar el líder popular? Tal vez, el solar que mencionaba hace unos días Pepiño Blanco no se refería tanto al apocalipsis financiero al que podemos vernos abocado, sino al apocalipsis nacional al que nos conducen los dos partidos mayoritarios.

No creo en Zapatero
Jesús Salamanca Minuto Digital 13 Octubre 2008

Como lo leen. No creo en el presidente Rodríguez zapatero. Hasta hace unos pocos días pensaba que el presidente del Gobierno era un estúpido integral. Ahora, tras los acontecimientos de los últimos días y la falta de medidas económicas ante la aguda crisis, pienso que además de estúpido es un enfermo atrapado en Moncloa y rodeado de mediocres.

Alguno se preguntará dónde está esa enfermedad del presidente. Pues está en su actual paranoia. Se cree sus propias mentiras, decoradas con atajos mal diseñados y peor explicados. Hemos de confesar que hoy sentimos vergüenza ajena cuando vimos a Rodríguez explicar — como el mal profesor al que aluden muchos de sus ex alumnos — las inyecciones económicas. Garantía de depósitos y fondos con cargo al Tesoro Público.

Mientras estaba hablando, mi instinto me decía que ocultaba algo o no lo sabía explicar. Y lo que ocultaba era ignorancia. Un importante cargamento de ignorancia. Ya ni siquiera los suyos creen sus palabras. Que se lo pregunten a los miles de parados que arroja el balance de este desconcertado Rodríguez. Cogió una economía saneada y la ha convertido en harapos.

Su presencia en televisión anunciando las citadas medidas ha colmado el vaso. La población desconfía de este irreconocible enfermo. Después de los reiterados engaños con ETA, la negociación y la revitalización de la banda asesina, las palabras del presidente no solo son un peligro, sino que hay que jugar a interpretar lo que dice, sabiendo que ni él cree en sus propios compromisos.

Anunciar las medidas de la garantía y los fondos — tan mal como lo ha hecho – lleva a que en los próximos días salga mucho dinero de las entidades financieras españolas. No es ningún secreto que en algunas empieza a cundir el desconcierto ante la fuerte evasión de capitales de los ahorradores. Y no precisamente de los grandes ahorradores. ¿Quién no ha evadido capitales alguna vez o algunas veces?

La ignorancia de Solbes y Rodríguez pasa por primar a los hipotecados, a la vez que castigará a los ahorradores. Si no hay ahorro, no hay inversión; es la sencilla regla del que suma, en vez de restar. Volvemos a recordar que el reintegro de ahorros de las entidades financieras no lo están haciendo los grandes capitales, sino miles y miles de ahorradores que son los más perjudicados y a quienes Rodríguez ha despistado, engañado y olvidado.

Y para mayor engaño pretende amnistiar a quienes flirtean con dinero negro. La aparición de los billetes de quinientos euros, que circulan en el mercado negro, cree Rodríguez que suavizaría la crisis. Ni van a aparecer los ‘Bin Laden’, ni la población se cree que será amnistiada. Nos recuerda las amnistías del abuelo Patxi durante la postguerra.

Rodríguez cree que los ‘Bin Laden’ están en manos de los trabajadores y de los mileuristas. Pues claro que sí, todos los ‘curritos’ pagamos el primer café de la mañana con un billete de quinientos euros. ¿Quién no guarda en la taquilla del gimnasio o en el cajón de la mesa del trabajo un buen puñado de billetes de quinientos euros? ¿Acaso hay algún obrero o parado que no maneje varias decenas de ‘Bin Laden’ como dinero negro? Ya lo ven. Rodríguez ha elevado su estupidez de tal forma que la ha convertido en enfermedad.

11-M
Léame usted a mí, Capitán Araña
Váyase del todo, señor Aznar, en su barquito de Capitán Araña, a contar en universidades y consejos de administración extranjeros lo malo que ha sido el mundo con usted, que nosotros nos quedaremos velando a nuestros muertos.
Joan Valls Libertad Digital 13 Octubre 2008

José María Aznar López
Ex presidente del Gobierno

Muy señor mío,

Han transcurrido dos semanas desde que le pidiera y exigiera a través de esta columna que contribuya a esclarecer la verdad del 11M con la información privilegiada de la que reconoce disponer. Como me temía, el silencio ha sido, una vez más, la respuesta. Con 192 asesinados, miles de heridos y 45 millones de españoles condenados a la ignominia, su actitud es inaceptable.

Siempre le estaré agradecido por su empeño en sacar a la nación española del eje franco-alemán, pero nunca podré perdonarle que, en medio del naufragio, se convirtiera usted en un triste Capitán Araña. Porque las batallas se pierden o se ganan, pero nunca se abandonan con tanta falta de coraje. Recuerde aquella entrevista a Arturo Pérez Reverte y Viggo Mortensen con motivo del estreno de Alatriste, cuando, preguntado por el significado de ser español, Mortensen contestó: "Saber perder." Pero uno vuelve la mirada al 11M y parece oírle gritar a usted, en medio de la huida, aquello de "todos al suelo, que vienen los nuestros". Qué lejos queda todo esto de Rocroi, ¿verdad?; cuando, ya casi desde el horizonte, usted nos ofrecía a Rajoy y nosotros le contestábamos al unísono: "Agradecemos mucho el ofrecimiento, pero éste es un tercio español". Y luego atardecía con esa melancolía asumida, tan española y uno soñaba con oír los remos de vuelta, como arrepentidos...

El 11M fue una carnicería en directo de 192 personas, pero también la matanza a cámara lenta de toda una nación. Tratar de olvidarse del peor atentado terrorista de la Europa de posguerra sólo provoca mala conciencia, ocultada bajo un ruido ensordecedor, que es lo más parecido al silencio y a la mentira. En esta misma columna, en la que el 11M es un tema recurrente, suele aparecer un proverbio chino: "La mentira produce flores, pero no frutos". En su caso, incluso flores rotas, don José María, porque hay silencios incluso peores que mentiras. "Quienes lo planificaron no se esconden en desiertos lejanos, ni en montañas remotas, no diré más".

Usted no diga más, pero yo le diré mucho: quienes sentimos que ser español es un honor, pero también un deber; quienes nos dolemos por la Hispanidad traicionada; quienes hacemos nuestra esa España y Libertad; todos nosotros exigiremos justicia hasta que nos maten o la noche se mire en un espejo. No queremos sus promesas de revelaciones hipotecadas a cuarenta años, sino verdad y justicia ahora. Porque, se lo repito por última vez, señor Araña, ya no es temprano en este mundo.

Una vez estuve en deuda con usted, pero se la saldé con cuatro largos años de paciencia y espera. Váyase del todo, señor Aznar, en su barquito de Capitán Araña, a contar en universidades y consejos de administración extranjeros lo malo que ha sido el mundo con usted, que nosotros nos quedaremos velando a nuestros muertos y les llenaremos el recuerdo de amor, de dulce amor. Y ya que siempre va a despreciar a sus compatriotas con su silencio cómplice, al menos tenga la decencia de complacer esta última petición: cuando pise suelo francés o estadounidense, jamás se llame a sí mismo español.

Lo dejo a solas con William Blake, don José María. Hasta siempre.

Niños de una edad futura,
Al leer esta página indignada,
Sabed que en un tiempo pasado,
¡Al Amor, al dulce Amor, se le creyó un crimen!

Joan Valls es uno de los autores del blog PEPESOE.

Euskera y libertad
MARÍA MAIZKURRENA El Correo 13 Octubre 2008

El pasado día 2, Patxi López leyó en el palacio Miramar el manifesto 'Euskera en libertad', que está colgado en su blog de Internet. El manifiesto aborda con prudencia la 'cuestión lingüística' donde toda prudencia es poca, pues dispara las desconfianzas, los supuestos y presupuestos (es decir, los prejuicios), los temores y las sospechas. Y hasta las acusaciones.

Los alcaldes socialistas de la Margen Izquierda se han revuelto indignados ante el sambenito de que ellos no apoyan el euskera, y han contraatacado con cifras y devolviendo la pelota. Así estamos. En la Transición, todo el mundo veía el euskera como un patrimonio a defender y a potenciar. Hoy, la cuestión de las lenguas en el País Vasco toma la forma de un conflicto, y esto la vuelve especialmente espinosa y peligrosa en un lugar donde una parte de la población está convencida de que los conflictos se arreglan con bombas y tiros en la nuca. Siempre existe el riesgo de que ese grupo intervenga para proporcionarnos una solución. Hay quien se queja de que Patxi López mezclara en su manifiesto el euskera con ETA, pero me temo que en este país todo o casi todo está mezclado con ETA, porque ETA se mete y entromete en todo.

Dejando de lado esa insignificante amenaza, la cuestión lingüística no es algo que podamos resolver satisfactoriamente y por completo en un plazo medio (tal vez nunca), sino una realidad que necesita de un entendimiento, de una adaptación constante y de unos delicados contrapesos. Y, sobre todo, de un respeto a los ciudadanos, a sus derechos y a su libertad, que es eso que termina donde empieza la libertad del vecino.

Los euskaldunes se sienten frustrados porque ven que aún tienen dificultades para emplear el euskera aquí y allá, y los erdeldunes también se sienten frustrados y tienen miedo (¿por nada?). Lo que casi nadie hace aquí es ponerse en el lugar del otro. Como eso no garantiza conseguir lo que uno quiere, no suele interesarnos mucho. En cuanto a nuestros timoneles, algunas veces no son tan prudentes como Patxi López. Especialmente eficaz en la fabricación de un terremoto donde no lo había ha sido Tontxu Campos.

La formación abertzale Aralar ha criticado «el espectáculo que está dando del Gobierno Vasco» con los modelos lingüísticos, y ha dicho que «los padres y madres del País Vasco hace tiempo que hicieron su elección: que sus hijos e hijas aprendan en euskera y castellano», y que es «obligación del Departamento de Educación analizar y poner en práctica los medios necesarios para el aprendizaje de las dos lenguas oficiales». Ésa es la misión del Gobierno: poner los medios. ¿Y si a pesar de ello los erdeldunes no aprenden, o aprenden euskera pero no lo hablan? ¿Debe un Estado democrático hacer algo más?

Si el consejero Inclán dice «El euskera tiene que ser lengua de servicio y de trabajo en Osakidetza», la primera parte se entiende bien: un euskaldun tiene derecho a que le atiendan en euskera cuando acude a un servicio público. Pero lo de 'lengua de trabajo' no se entiende bien. ¿Quiere decir que van a poner comisarios políticos en los hospitales para asegurarse de que médicos y enfermeras hablan euskera? El manifiesto de Patxi López nos sitúa ante una cuestión que no sólo es la del uso, estatus y relación de las dos lenguas del País Vasco, sino la de los límites de la acción del Estado y el respeto a la libertad individual, que es la libertad de todos y cada uno, es decir, la libertad a secas.

Mentiras repetidas
Nota del Editor 13 Octubre 2008

«los padres y madres del País Vasco hace tiempo que hicieron su elección: que sus hijos e hijas aprendan en euskera y castellano».

La medida del nacionalismo
Después del impedimento legal de la convocatoria de la consulta del lehendakari, el PNV debería superar el enquistamiento de su discurso
TONIA ETXARRI El Correo 13 Octubre 2008

No se cansaba de repetirlo Juan Mari Bandrés. «Las verdades eternas trasladadas a la política son un primer paso hacia el totalitarismo». Una reflexión que encaja a la perfección en los momentos por los que atraviesa la política vasca, ahora que el nacionalista Egibar se empeña en seguir adelante con las propuestas que la legalidad no permite. Después de los obstáculos con los que ha topado el actual lehendakari, con su nuevo estatuto (más conocido como plan Ibarretxe) y con la ley de consulta, el jelkide Egibar ha optado por hacerle trampas al solitario provocando, con su mensaje, cierta confusión generalizada en su propio electorado.

Según el dirigente guipuzcoano, el Estado español ha cogido la medida al nacionalismo vasco «al finiquitar el modelo autonómico». Y ha hecho lo propio con la izquierda abertzale (más conocida como el entorno de ETA), propiciando «el fracaso y derrota de la estrategia político militar» (más conocida como la defensa del terrorismo en todos los frentes). Vamos, que el Estado español está hecho un sastre, tomando medidas a todo el que se mueva.

Pero la realidad es otra bien distinta. Porque quien quiso «finiquitar» el modelo autonómico fue el PNV hace precisamente diez años. Los mismos que se cumplen desde la llegada de Ibarretxe a Ajuria Enea; era la época del fracasado Pacto de Lizarra. Y a quienes no interesaba en absoluto el modelo autonómico, por considerarlo caduco para los intereses independentistas, era al PNV de Egibar. Claro que existían otras formas de pensar dentro del partido, pero las opiniones diferentes apenas se aireaban.

Ahora que la confrontación constante entre el Gobierno de Ajuria Enea y las instituciones del Estado no hacen más que alimentar el «choque de trenes», se añora el modo de gobernar del lehendakari Ardanza. Un lehendakari que, sin ceder un ápice en su ideología, fue capaz de entender, quizás por la infuencia de los socios del gobierno transversal que presidía, que Euskadi está hecha de ciudadanos opuestos y diversos que pertenecen a una sociedad cada vez más plural. Y que, precisamente por eso, entendió, y así lo dijo, que el llamado «conflicto vasco» es el que tenemos entre nosotros; no el que están alimentando algunos contra España.

Desde hace 10 años, el Gobierno vasco rompió con el consenso democrático, pasó por encima del marco constitucional y estatutario que ha permitido que nuestras instituciones autonómicas se hayan asentado sobre bases fuertemente consolidadas y ha perdido el respeto por los jueces que no le son favorables. Por eso el mensaje de Egibar está cargado de confusión. Si nos encontramos en plena revisión de estatutos de otras comunidades y con el debate sobre la financiación autonómica abierto en canal, ¿cómo puede sostener que el Estado ha cerrado el modelo autonómico?

Sólo se entiende ese mensaje en clave electoral de un partido que necesita congraciarse con la sociedad más radicalizada y que busca una confrontación con España elevada a la máxima potencia. Si a estas alturas el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Pais Vasco dice que los poderes públicos deben estar sometidos al cumplimiento de la ley y se interpreta que ha enviado «un recado a Ibarretxe», ¿qué es lo que falla? ¿El magistrado que dice una obviedad como la del respeto a la ley o el gobernante que no cumple con su deber?.

No parece de recibo que si Ruiz Piñeiro apuesta por defender la Constitución, el consejero de Justicia del Gobierno vasco arremeta contra él por su discurso «insultantemente político». Los nacionalistas son los que han tomado la medida de la propaganda victimista. Son los mejores en su género. Los ciudadanos tienen que pagar sus impuestos y estar sometidos a la ley. En democracia no hay distinciones. Así lo establece el artículo 14 de la Constitución. Al lehendakari no se le lleva a juicio por dialogar sino por haber cometido un presunto delito de desobediencia. Otra cosa es la causa contra los socialistas que se reunieron con Batasuna con permiso del juez Garzón. Pero da igual. La gente no lee los autos. Y como a los políticos implicados no les interesa detenerse en la letra pequeña, al final cala la idea de la «criminalización del diálogo».

El presidente del TSJPV es más discreto de lo que a algunos de nuestros gobernantes les conviene. Por eso, por mucho que le busquen las vueltas, él no lo reconocerá públicamente. Pero es un secreto a voces, una constatación contrastada: los magistrados vascos, desde que el Gobierno de Ajuria Enea planteó, con el plan Ibarretxe, la ruptura del sistema judicial, no se han sentido arropados. Ésta es la realidad de la bella Euskadi. Con lo cómodo que les habría resultado a los jueces mirar para otro lado, no tomar en cuenta la acusación popular; callar o inhibirse. Total, ¿qué hay de malo en ello? Otros muchos ciudadanos vascos lo hacen. Pero si ellos hubiesen tomado ese camino, con toda seguridad, los jueces no habrían tenido la conciencia tranquila.

El cataclismo PP-UPN, lección del peligro de franquicias en política
Luis Miguez Macho  elsemanaldigital 13 Octubre 2008

UN SOCIO DESLEAL
Miguel Sanz cedió a las presiones socialistas que hacían depender su permanencia en el cargo de este apoyo parlamentario al Ejecutivo.

Tal como se temía, la dirección de UPN ha tomado la decisión de que los dos diputados que el partido cuenta en el Congreso de los Diputados se abstengan en la votación de los presupuestos generales del Estado. Con ello, el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, cede a las presiones socialistas que hacían depender su permanencia en el cargo de este apoyo parlamentario al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, y lleva a un callejón sin salida una asociación con el PP que ya duraba diecisiete años.

El PP, de momento, ha reaccionado con tranquilidad, quizá por saber que la posición de los dos diputados de UPN no va a ser necesariamente la marcada por Sanz y el Consejo Político de UPN. Pero, como ya ha empezado a decir el veterano ex-diputado navarro Jaime Ignacio del Burgo, la única respuesta posible a este desafío es poner sobre la mesa la refundación del PP en Navarra.

Habrá quien piense que en una situación como la de Navarra, asediada por el anexionismo de los nacionalistas vascos, habría que sujetar el poder a costa de lo que sea y evitar también a cualquier precio la división del centroderecha. Yo, sin embargo, creo que tener un socio desleal en la política nacional, dispuesto a quebrantar el papel de oposición que le corresponde desempeñar al PP en vez de colaborar con la tarea, no le sirve para nada ni al partido, ni a España, ni a Navarra.

Da vergüenza ajena tener que recordarlo, pero la defensa de la identidad de Navarra es un objetivo compartido por todos los que nos sentimos afines al centroderecha español. Los que no estuvimos físicamente, nos sumamos en espíritu a la gran manifestación que se celebró el 17 de marzo de este mismo año en defensa de esa identidad. Que la persona que se benefició de ese apoyo multitudinario para seguir ocupando la presidencia del Gobierno navarro ahora se comporte de esta manera no tiene justificación posible, por más que se pueda explicar por muchas y poderosas razones que no honran precisamente a quien se inclina ante ellas.

Lo único positivo que se extrae de este pequeño cataclismo (¿será necesario recordar también que estamos hablando de dos diputados y de 130.000 votos?) es el peligro que suponen las "franquicias" en política, por lo menos para el siempre indisciplinado centroderecha. Si se está en o con un partido de carácter nacional, es para defender los intereses generales, no por encima de los intereses de cada territorio, que, al fin y al cabo, se benefician o sufren cuando lo hacen los del conjunto, sino por encima de las pequeñas miserias de la política regional y local.

Muchísimos españoles (en las últimas elecciones generales, el ochenta y cinco por ciento de los votantes) creemos en esa forma de concebir la política, y por eso damos nuestro sufragio a partidos de ámbito nacional y no a formaciones regionales o locales. Y nadie puede sostener legítimamente que, si un pequeño partido regional se ha asociado con un gran partido nacional, luego tiene carta blanca para hacer lo que le dé la gana en el Congreso de los Diputados, en función de sus apetencias e intereses particulares.

aparato de compras
ETA ha llegado a gastar 18.000 euros mensuales en el mercado negro de armas
'Nasa-eroski', el departamento de compras de la banda, se abastece de material militar en los circuitos de traficantes
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo 13 Octubre 2008

ETA ha llegado a gastar en torno a los 18.000 euros mensuales en adquisición de armamento en el mercado negro internacional, según consta en contabilidad interna confiscada por la Policía francesa. Un departamento de compras en el extranjero denominado 'Nasa-eroski', estructura transversal a los aparatos logístico, político e internacional, se encarga de abastecer los arsenales etarras de material militar en los circuitos de traficantes de armas. El recurso a las redes comerciales clandestinas es una consecuencia del desmantelamiento de los talleres artesanos para la fabricación propia descubiertos en zulos subterráneos del País Vasco francés.

Desde comienzos de 2001 hasta su detención en el oeste de Francia en la primavera de 2004, Alberto López de la Calle Gauna, 'Mobutu', y Mertxe Chivite Berango, 'Sara', formaron el núcleo duro del rearme de ETA en el mercado negro. El primero, que llegó a ser jefe de los 'comandos ilegales' (1993-94), se había fugado en noviembre de 2000 con sábanas anudadas por la fachada del hotel francés en el que estaba confinado tras haber cumplido condena por asociación de malhechores. De la segunda, presunta ex miembro del 'comando Madrid' (1993-94), no se tenía rastro en Francia desde 1995.

La pareja, que se ha casado en la cárcel, aparecía en un estadillo interno descubierto a finales de 2002 adscrita a la estructura 'Nasa-eroski' bajo los seudónimos 'Ega' y 'Belate' junto a otro binomio de activistas designados con los alias 'Mantza' y 'Fangi'. Los primeros debían llevar ya un tiempo con la misión, pues un dirigente había anotado junto a sus sobrenombres «están teniendo éxito».

El hallazgo en enero de 2003 de un par de documentos titulados 'Ega eta Belate'ren kontuak' ('Las cuentas de Ega y Belate') demostró la importancia de las sumas que habían manejado entre octubre de 2001 y setiembre de 2002 a partir de un saldo inicial de 36.583 euros. Los movimientos quedaron corroborrados en la contabilidad general del aparato logístico intervenida entonces a su jefe Iñaki Esparza Luri, 'Ana'. Las cantidades aparecían reseñadas en euros y en divisas estadounidense, británica y suiza.

Ingresos de 100.000 euros
A título orientativo de las sumas en juego, el balance de setiembre de 2002 establece que 'Ega' y 'Belate' disponían de un presupuesto de 30.240 euros con el que compraron armas de fuego por un valor de 15.034 euros y un lote de municiones por importe de 2.278 euros. En junio de aquel año había consignado un desembolso de 17.544 euros para la adquisición de material, de los que 15.239 correspondían a armamento.

Los investigadores franceses han documentado ingresos a favor del binomio por un total superior a los 100.000 euros, al cambio actual, de octubre de 2001 a setiembre de 2003. A los 36.583 euros ya mencionados, hay que sumar otra inyección de 5.000 en setiembre de 2003. En divisas extranjeras constan 10.000 libras esterlinas en abril de 2002, 58.500 dólares en tres partidas entre agosto y diciembre de 2002, así como 6.490 francos suizos en setiembre de 2002. Las aportaciones procedían de la tesorería general a través de la jefatura logística.

Alberto López de la Calle, 'Ega' (Vitoria, 1960), y Mertxe Chivite, 'Belate' (Logroño, 1959), fueron detenidos el 2 de abril de 2004 en posesión de 15.000 francos suizos y 2.140 euros en metálico. Estas cifras se corresponden con las asignaciones que tenía anotadas para ellos Esparza Luri, arrestado el mismo día: «4.000 Egabe» y «15.000 SF». Las mismas cantidades aparecieron dadas por perdidas en la contabilidad de Soledad Iparragirre, 'Anboto', presunta jefa financiera cuando fue detenida en octubre de 2004. Con la salvedad de que 'Ega' y 'Belate' eran designados con los alias 'Araia-Loar'.

Cuando se utiliza la Constitución como un bumeran contra un padre
Editorial EL MUNDO 13 Octubre 2008

La consigna de que quien reclama ciertos derechos constitucionales es un «extremista» o un «radical» ha permeado la sociedad catalana hasta tal punto que ya se invoca no sólo en el terreno político, sino también en el social y en el del derecho civil. Produce alarma que una demanda por la custodia de los hijos pueda fundamentarse en la perseverancia de alguien que pide un derecho que la Constitución le reconoce.

Por defender sus derechos constitucionales, Carmelo González podría perder sus derechos como padre. Esta es la surrealista paradoja a la que se enfrenta quien llegó a hacer huelga de hambre para pedir que la Generalitat cumpliera la ley y que sus hijos pudieran ser escolarizados en castellano. Su esposa ha interpuesto ahora una demanda de divorcio en la que reclama la custodia de los dos hijos de la pareja utilizando como base argumental el «extremismo» de sus posiciones.

El caso de González es la demostración palpable de lo perverso que es el sistema lingüístico impuesto por el Gobierno catalán. La Generalitat se ha negado siempre a establecer dos circuitos de enseñanza que permitieran a los padres elegir la lengua de escolarización de sus hijos alegando que eso «marginaría» a los castellanoparlantes. Se ufanan de que la ley reconoce ese derecho a elegir, pero es papel mojado porque el sistema no permite ejercerlo en la práctica. Así, quienes viven en Cataluña tienen dos opciones: o pasar por el aro nacionalista o convertirse, ahora sí que de verdad, en marginados y parias sociales como el padre que nos ocupa.

La consigna de que quien reclama ciertos derechos constitucionales es un «extremista» o un «radical» ha permeado la sociedad catalana hasta tal punto que ya se invoca no sólo en el terreno político, sino también en el social y en el del derecho civil. Y el mejor ejemplo son los argumentos empleados en esta demanda en la que se acusa a González de «inadaptación social», se le tilda de «obsesionado» con una «cruzada» y se le echa en cara «haberse enemistado con la dirección del centro escolar» que cumple los dictados de inmersión de la Consejería. Según se establece, la actitud de este padre «bien seguro va a provocar que (sus hijos) tengan problemas para relacionarse con el resto de niños, por no decir cómo son vistos por el resto de padres y profesorado».

EL MUNDO no entra en absoluto en las razones y méritos del pleito personal entre González y su esposa. Lo que ponemos de manifiesto es el estupor y la alarma que produce el que una demanda por la custodia de los hijos pueda fundamentarse en la perseverancia de alguien que, contra corriente, pide un derecho que la Constitución le reconoce. No sólo no se le ha garantizado finalmente ese derecho, sino que además se ha vuelto el asunto contra él como si la Carta Magna fuera un bumerán.

El único argumento de la demanda que podría tener alguna solvencia si fuera cierto es el de que González ha «utilizado» a su hija en sus reivindicaciones, pero este diario, que ha reflejado el caso de la forma más exhaustiva, puede dar fe de que jamás ha cedido el nombre de la niña o su fotografía. Por lo demás, resulta extremadamente llamativo cómo en todo momento se busca la complicidad política de quienes van a juzgar la capacidad como padre de Carmelo González, llegando incluso a alegar su supuesto «boicot al cava», conducta que puede ser opinable en términos políticos, pero cuyo valor para juzgar las cualidades de un progenitor parece escaso. Salvo que se tenga una concepción totalitaria de la sociedad.

La libertad que castiga
ALEX SALMON EL MUNDO  13 Octubre 2008

La truculenta historia de Carmelo González llamará la atención a más de una persona. No tenemos la menor duda de que una parte de la sociedad catalana se decantará a favor de su cruzada por el castellano, mientras que otros lo criticarán por llegar tan lejos. Pero su historia no debería estar ocurriendo. Su única maldad es intentar que sus hijos se eduquen en su lengua materna.Todo ello vivido en un colectivo social donde existe una ley que ampara este derecho, de la misma forma que lo avala la Constitución.Son muchos los padres que optan por no meterse en líos y claudicar ante la famosa discriminación positiva. No existe mayor falacia que esa utopía en la que nos sumió el nacionalismo durante 23 años, y que sigue. Ahora un padre ve amenazada la custodia de sus hijos por decidir libremente la lengua en que quiere que se eduquen sus hijos. Algo no cuadra. El fomento y la defensa de la lengua catalana no pueden permitir que sea acusada de forma tan evidente por estos errores políticos. La libertad y la cultura deberían salir indemnes de estas reyertas. Si no es así es porque algo hacemos mal.

alex.salmon@elmundo.es

CONFLICTO LINGÜISTICO / Las consecuencias
El padre que hizo huelga de hambre puede perder a sus hijos por defender el derecho al castellano
La demanda de divorcio cuestiona la aptitud parental de Carmelo González por sus opiniones políticas
DANIEL G. SASTRE EL MUNDO 13 Octubre 2008

BARCELONA.- Defender la enseñanza en castellano en Cataluña puede costarle a Carmelo González la custodia de sus hijos. El abogado de su esposa le ha hecho llegar una demanda de divorcio en la que se asegura que González está «obsesionado» y en permanente «cruzada» contra cualquier «manifestación social en lengua catalana», por lo que entiende que no es apto para cuidar de los dos niños de la pareja.

La demanda, a la que ha tenido acceso EL MUNDO, tiene como objetivo desacreditar al padre de los niños por sus opiniones políticas. Y en esa campaña de descrédito todo vale, incluso sacar a la luz correos electrónicos personales de Carmelo González. Este médico de profesión es un activista por el bilingüismo en las escuelas que hace más de dos años quiso hacer público su caso ayunando durante 24 horas en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, frente al Palacio de la Generalitat.

Hoy, González vuelve a ser noticia por un caso igual de lastimoso. Sus reivindicaciones cívicas han salpicado el proceso de divorcio de su esposa en el que está inmerso desde hace unas semanas, porque ella intenta ahora utilizarlas en su contra para quedarse con la custodia de los hijos de ambos.

La demanda, que recoge con profusión todas las acciones públicas de González, empieza diciendo que «para nada se pretende cuestionar» su ideario político, y manifiesta su «respeto» por las opiniones «y las diversas ideologías enmarcadas en nuestro Estado de Derecho». Sin embargo, esta declaración de principios choca con los párrafos siguientes del documento, que ponen en duda su capacidad como padre en base precisamente a ese ideario, que más adelante llega a calificar de «extremista».

En opinión de la defensa de la esposa de González, éste ha utilizado como «principal arma de ataque y defensa pública» a su propia hija de siete años. Por ejemplo, cuando emprendió su huelga de hambre y otras acciones reivindicativas, que le han granjeado, según el escrito, una imagen «de persona contundente, hostil y autoritaria».

También se dice que González se ha enfrascado en una «cruzada personal» contra «cualquier manifestación social en lengua catalana». Prueba de ello, se asegura en el texto, es que «no permite a sus propios hijos relacionarse con ninguna persona o amigo que hable en catalán». Además, se acusa al demandado de «haberse enemistado con la dirección del centro escolar» de su hija, y se afirma que «la mayoría de los padres del resto de alumnos también está denunciando la actitud del señor González».

Este diario se puso en contacto con el demandado, que negó la mayoría de acusaciones que contiene el documento. «En primer lugar, nunca ha salido una foto de mi hija en ningún sitio, ni siquiera su nombre. Por tanto, es falso que la utilizara en mis reivindicaciones», afirmó González. También calificó de «absurda» la afirmación de que prohíbe a sus hijos relacionarse con catalanohablantes, negando en redondo ese hecho.

En la demanda de divorcio de su mujer, por contra, se dice que «su extremismo político está provocando que sus propios hijos puedan empezar a tener problemas de comunicación con el resto de alumnos», y añade que «ya hay una ruptura de relaciones con el resto de padres». Como prueba de ello, la demanda adjunta el recurso de alzada que González interpuso ante el Departamento de Educación de la Generalitat para pedir clases en castellano para su hija. Curiosamente, ese documento oficial lleva también la firma de la madre, la misma que ahora denuncia a su esposo por extremista.

La demanda llega a acusar a González de sufrir una «inadaptación social» que está «trasladando» a sus hijos. Según el texto, el hecho de que se defienda una educación bilingüe «bien seguro va a provocar» que sus hijos «tengan problemas para relacionarse con el resto de niños, por no decir cómo son vistos por el resto de padres y profesorado». «Los daños pueden ser muy graves» en la socialización de los dos hijos, concluye el texto.

Mención aparte merece el apartado que el escrito dedica a la vida doméstica de González, su esposa y sus hijos. «Podemos decir que la familia del señor Carmelo González está viviendo una verdadera inquisición en su hogar», asegura. Y dedica unas líneas a explicar lo que los demandantes entienden por «inquisición»: por ejemplo, que supuestamente esté «prácticamente prohibido escuchar y leer cualquier medio de comunicación que utilice el catalán»; o que se haga «boicot permanente al cava catalán y a todos los productos fabricados o producidos en Cataluña o etiquetados en catalán».

Entre los documentos que se incluyen en la demanda sobresale también un correo electrónico personal enviado por González a su esposa en el que le reprocha haber montado una fiesta de cumpleaños para su hijo en las instalaciones de un club deportivo que no era de su agrado. «No sé cómo te atreves a organizar algo así en un sitio que sólo se anuncia en catalán», le dice a su esposa en esa comunicación privada, que ella no duda en airear para pedir la custodia de sus hijos en el proceso de divorcio.

Los demandantes interpretan que todos estos supuestos hechos derivan en que González está coartando la libertad de los pequeños. «¿Acaso es correcto educar a sus hijos, que viven y residen en Cataluña, prohibiéndoles vivir con normalidad la existencia del catalán y el castellano?», se pregunta la demanda, dando por hecho que González mantiene esa restricción sobre los niños. «El señor González no entra en un establecimiento en el que el letrero esté en catalán, ni quiere que su familia utilice absolutamente nada que se presente en catalán», añade.

Los reproches para justificar la petición de divorcio alcanzan también a la época en que el doctor González participó más activamente en política. El 27 de mayo de 2007 se presentó como candidato a alcalde por Ciutadans -partido en el que militaba- en Sitges, localidad a 35 kilómetros de Barcelona en la que reside. Durante un mitin dijo: «Nosotros defendemos el cumplimiento de la Ley en Cataluña y el respeto a sus órganos soberanos de gobierno. ¿Ellos qué defienden? ¿Quiénes son los fascistas?». Eso sirve a la defensa legal de su esposa para afirmar que González «entiende que hoy en día nuestro país lo rige un sistema fascista», y para preguntarse de nuevo: «¿Cómo va a educar a sus hijos?».

Sin recompensa por sus dobles esfuerzos
BARCELONA.- Ninguno de sus esfuerzos ha conseguido que sus hijos puedan estudiar en castellano. Fracasó cuando, amparándose en la Ley de Política Lingüística de 1998, reclamaba el derecho de los niños a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, catalán o castellano. Y volvió a naufragar el día que vio que el cambio de colegio y la opción de un centro privado en inglés no garantizaban más horas lectivas en castellano que en catalán. Pese a los 650 euros que pagaba por cada uno de sus hijos, éstos no recibían más clases de lengua española.

Tras la negativa de la Generalitat a darle un derecho reconocido por ley, González optó por esperar a fin de curso para no avivar el conflicto con la dirección del centro e iniciar el siguiente curso en otra escuela que le permitiera olvidar una situación discriminatoria. La realidad, en cambio, fue la de topar con un centro donde la lengua vehicular cambiaba, pero donde el castellano era imposible reconocerlo en el horario escolar de los cursos de primaria. El catalán, otra vez, sí; en dos asignaturas.

Preguntada, la dirección del centro argumentaba que era necesario que los niños se habituaran con «el entorno lingüístico», donde, según los preceptos del centro, «se usa el catalán». Después, se le expuso el hecho de que el catalán era más difícil de aprender y por eso se apostaba por esa lengua para impartir determinadas materias.

LAS ACUSACIONES
Sobre su hija: «Está radicalizando su discurso y su principal 'arma' de ataque y defensa pública está siendo su propia hija».

Carácter: «Lo que es importante no es esta defensa política [...], sino que se ha mostrado contundente, hostil y autoritario».

Protección: «No permite a sus propios hijos relacionarse con ninguna persona o amigo que 'hable en catalán'».

Riesgos: «Su extremismo político está provocando que sus hijos puedan tener problemas de comunicación con el resto de alumnos. Ya hay una ruptura de relaciones con el resto de padres».

Sistema en Cataluña: «Entiende que hoy en día nuestro país lo rige un sistema fascista. ¿Cómo va a educar a sus hijos?».

CARMELO GONZALEZ / Activista por el bilingüismo
Del ayuno en Sant Jaume al riesgo de quedarse sin familia
DANIEL G. SASTREEL MUNDO 13 Octubre 2008

BARCELONA.- La primera vez que Carmelo González vio su foto en un diario fue el 16 de enero de 2006. Se había decidido a denunciar que su hija, pese a sus solicitudes y pese a que la amparaban todas las leyes, no podía recibir en castellano la enseñanza de educación infantil. En aquella entrevista publicada en EL MUNDO ya denunciaba que en el colegio en el que la había matriculado, en Sitges, le habían dicho que la lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña es el catalán y que la niña «lo aprendería muy rápido».

González también explicó entonces que había recurrido al Defensor del Pueblo -le dijo que tenía todo el derecho del mundo a educar a su hija en castellano-, contó cómo la directora del colegio le sugirió que trasladase a la niña a otro privado en inglés y amenazó a la Generalitat con una «huelga de hambre intermitente» a la puertas del Palau, en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, si no arreglaba su situación.

Pero nada cambió. Y el doctor González se plantó frente a la Generalitat el 16 de junio de 2006, dos días antes de que el pueblo de Cataluña aprobase en referéndum -aunque con una participación inferior al 50%- el Estatuto.

Durante su ayuno de 24 horas, un grupo de nacionalistas le llamó «puto inmigrante español», y también tuvo problemas con las fuerzas del orden. «Hacia las tres de la madrugada, un coche de los Mossos camuflado se detuvo ante nosotros. Dos agentes de paisano se dirigieron hacia mí y, sin mediar casi explicación, me conminaron a marcharme empleando un tono duro y autoritario», explicó entonces.

Hay que saltar hasta abril de 2007 para volver a tener noticias en la prensa de Carmelo González. Por aquellos días recibió la propuesta de Ciutadans de encabezar la candidatura del partido a la Alcaldía de Sitges. Aceptó y se hizo militante del partido, pero con un 2,99% de los votos se quedó a 200 sufragios de conseguir acta de concejal.

El segundo acto de su vida política transcurre también dentro de Ciutadans. Quiso presentar su candidatura por Barcelona a las elecciones generales; sin embargo, el presidente del partido, Albert Rivera, decidió en el último segundo que ese puesto era para él, y al final no hubo primarias para elegir al aspirante. Desengañado con la actuación de su presidente en Ciutadans, decidió darse de baja.

Pronto volvió a saberse de él. Daniel Sirera, entonces al frente del PP catalán, le convenció para que se hiciera militante de su partido, aunque González aseguraba que hasta entonces siempre había votado a partidos de izquierda. La maniobra se inscribió en la intención declarada de Sirera de taponar la fuga de votos hacia Ciutadans que el PP sufría en Cataluña desde la etapa de Piqué.

Pero su militancia en el PP ha sido muy discreta. Ahora está más preocupado por no perder a sus hijos.

Recortes de Prensa   Página Inicial