AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 26 Octubre 2008

En defensa del español
Editorial ABC 26 Octubre 2008

Como vehículo de comunicación y referencia cultural, el español es una lengua de primer rango universal, demandado por miles de estudiantes extranjeros que desean aprender un idioma cuyo conocimiento resulta útil y prestigioso. Por todo ello, resulta sorprendente que la lengua común de todos los españoles necesite ser defendida dentro del territorio nacional frente al sectarismo localista de algunos responsables políticos. Es importante escuchar la llamada de atención que supone el acto cívico convocado ayer en Madrid por diversas asociaciones, muy activas desde hace años en este terreno.

En algunos lugares de España, el castellano se ve injustamente postergado en la enseñanza, la vida laboral o las relaciones con la Administración en nombre de una falsa y absurda «normalización» de la lengua autonómica. Esta actitud, contraria a la Constitución y a la realidad social, es favorecida mediante leyes discutibles y por la permisividad de un Gobierno que prefiere mirar para otro lado por razones oportunistas y a cambio de ventajas a corto plazo. Es triste que se permita jugar frívolamente con el futuro de muchas generaciones, condenadas al conocimiento superficial de un idioma que constituye un auténtico patrimonio cultural y socioeconómico.

Merecen el máximo apoyo estas asociaciones, que demuestran la vitalidad de una sociedad civil que no está dispuesta a conformarse con leyes injustas y con políticos que, por activa o por pasiva, atentan contra la lengua común.

Defender el castellano, defender la libertad
Defender el castellano cuando se discrimina a quienes lo hablan es defender la libertad individual frente al poder casi omnímodo del que disfrutan los gobernantes de nuestras taifas regionales.
EDITORIAL Libertad Digital 26 Octubre 2008

Cuando Sri Lanka se independizó de Gran Bretaña en 1948 parecía tener ante sí un futuro brillante. Había muchas razones para el optimismo. Pese a que en la isla convivían tamiles y cingaleses –que diferían entre sí en idioma y religión–, no había habido ningún conflicto violento entre ellos en el último medio siglo. Las élites de ambos grupos étnicos se habían occidentalizado y estaban de acuerdo en crear un Estado democrático y aconfesional. El inglés era el idioma común de la administración y los negocios. Al contrario que muchos de sus países vecinos, la antigua Ceilán prometía convertirse en un oasis de paz y estabilidad.

En 1951, un ambicioso ministro, Solomon Bandaranaike, convirtió las justas reivindicaciones que pedían que el Gobierno se relacionara con los ciudadanos en su propio idioma en la exigencia de que sólo usara el lenguaje de la mayoría cingalesa. Cristiano, educado en inglés y que sólo aprendió el cingalés siendo adulto, se convirtió como muchos otros de su generación al budismo, transformado en un fanático de la cultura y la lengua cingalesa. Su política de "sólo cingalés" dividió a los hasta entonces pacíficos esrilanqueses en dos grupos irreconciliables, convirtió a los tamiles en un grupo discriminado oficialmente y terminó llevando al país, que tan buen futuro parecía tener, a una cruenta guerra civil. Sin embargo, a él de poco le sirvió, pues fue asesinado en 1959 por no ir lo suficientemente lejos en su política de "discriminación positiva".

El caso de Sri Lanka muestra los peligros que conlleva el uso político de las diferencias lingüísticas. Los nacionalistas de toda laya y condición usan el idioma –en algunos casos, como el vasco, minoritario y en desuso– para exaltar las diferencias entre España y su utópica nación, construida monolíticamente sobre una idea de pueblo decimonónica y excluyente, que niega las diferencias. Se les llena la boca hablando de "diversidad", pero niegan que pueda existir tal dentro de sus propias regiones.

El punto común de todos estos intentos totalitarios de construir una nación y un pueblo en una región donde conviven personas de diversos orígenes, lenguas y proyectos vitales ha sido la imposición de una lengua común distinta del castellano. Estudiar en la lengua común de todos los españoles –y de 400 millones de personas– se ha hecho más difícil con cada año que pasa, e imposible allí donde la imposición lingüística comenzó antes, en Cataluña. Relacionarse con las administraciones autonómicas dominadas por el nacionalismo en castellano se ha tornado heroico. Y este proceso se ha realizado pese a incumplir la Ley y la Constitución.

La libertad no consiste sólo en vivir en democracia. Las mayorías democráticas pueden ser tan dictatoriales como un militar autoritario si la Ley se lo permite. Puede que a muchos no les parezca que la persecución de una lengua sea algo tan importante de por sí. Pero como declarara Martínez Gorriarán a Libertad Digital hace unos días, "no es el castellano el perseguido, se persigue a los ciudadanos, y los más perjudicados son los más débiles, los niños". Defender el castellano cuando se discrimina a quienes lo hablan es defender la libertad individual frente al poder casi omnímodo del que disfrutan los gobernantes de nuestras taifas regionales.

Por eso es importante que se realicen actos como la reciente manifestación en La Coruña o el acto organizado por DENAES y otras organizaciones cívicas en defensa de la libertad de elección lingüística que ha tenido lugar este sábado. Porque hemos llegado al extremo de que algunos gobiernos democráticos igualan, y en algún caso superan, la imposición lingüística que tuvo lugar durante la dictadura de quien ahora necesita certificado de defunción para que Garzón se crea que murió hace más de treinta años.

LA SOCIEDAD, EN DEFENSA DEL ESPAÑOL
Editorial El Mundo 26 Octubre 2008

Madrid acogió ayer el Primer Encuentro Cívico por el Derecho a Usar Nuestra Lengua Común. Ninguna de las asociaciones de Cataluña, País Vasco, Galicia y Baleares, ni las plataformas de funcionarios, estudiantes e inmigrantes que secundaron en Madrid la convocatoria de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes), hubiese deseado participar nunca en un encuentro así. Sin embargo, la conculcación sistemática del bilingüismo, un derecho constitucional, y el hecho de que sea imposible estudiar en castellano en varias comunidades autónomas ha obligado a la sociedad civil a movilizarse para exigir que se garantice y desarrolle este derecho. El acto de ayer reflejó todo el hastío de gran parte de la sociedad, que no está dispuesta a seguir inmóvil ante la creciente marginación del español por parte de gobiernos autonómicos nacionalistas y socialistas. Y así ha quedado patente en las manifestaciones de distintas ciudades para exigir derechos tan básicos como el de poder escolarizar en español a los hijos, o en el apoyo de cientos de miles de personas que han suscrito ya el Manifiesto por la Lengua Común.

Lamentablemente, este tipo de actos tratan de llenar el hueco que dejan los poderes públicos y los partidos políticos nacionales. Estos no sólo no cumplen con su deber de garantizar a todos los españoles su derecho a no sufrir ninguna discriminación por ser castellanohablantes, sino que han dejado que intereses electorales cortoplacistas les arrastren por la deriva nacionalista que obliga a apoyar los desmanes de la inmersión lingüística en comunidades con lengua propia.

El PSOE -que no quiso participar ayer en el Encuentro Cívico de Denaes- se limita a esconder la cabeza bajo el ala y a negar la realidad. Los organizadores del foro se quejaron, asimismo, de lo que consideran demasiada tibieza por parte del Partido Popular en la defensa de la lengua común. De hecho, los asistentes al foro consideraron escasa la representación enviada al acto por parte del PP -el portavoz adjunto en el Congreso, Alfonso Alonso- y criticaron la actuación de este partido en algunas comunidades como Cataluña, Galicia, Baleares o incluso Valencia. Tampoco es muy alentador para las organizaciones de la sociedad civil que se movilizan en favor de la lengua común que el PP siga sin cumplir su compromiso electoral de presentar una proposición de ley en el Congreso para garantizar la enseñanza en castellano

Bilingüismo obligatorio, no gracias
Nota del Editor  26 Octubre 2008

Asociación G. para la Libertad de Idioma, Madrid 25 Octubre 2008
En el importantísimo acto de ayer en defensa de los derechos de los español-hablantes organizado por DENAES, el representante de AGLI, que fue presentado por el representante de la Mesa por la Libertad Lingüística, diciendo que dadas las circunstancias habíamos pensado cambiar el nombre de la asociación veterana a ADE, Asociación de Damnificados por el mero hecho de ser español-hablantes, leyó el texto siguiente (por respeto a todos, se mantuvo en los tres minutos asignados)

Bilingüismo obligatorio, no gracias

 Los separatistas nos atacan con el bilingüismo obligatorio, causando enorme daño y desesperación en el presente y una grave hipoteca en el futuro a niños y familias español-hablantes, pero es la imposición de su lengua regional lo que les importa.

Dicen que hay regiones bilingües y sociedades bilingües, como si tuvieran lengua. No puede haber sociedad bilingüe sin que todos sus miembros, dominen las dos lenguas al mismo tiempo. Los niños que comienzan a comprender su lengua materna, las gentes que vienen y van y que no tienen interés ni obligación de aprender la lengua regional, quedan excluidos por no pasar el filtro identitario-lingüístico regional.

Dicen que el bilingüismo es estupendo, como si el bilingüismo fuera posible.

Una persona bilingüe es un ente imposible, pues tendría que ser alguien que durante toda su existencia, aprende y vive su vida simultáneamente en dos idiomas, la vista y el oído recibiendo estímulos perfectamente sincronizados

¿ Qué es más importante, tener un idioma de referencia, el materno, conocerlo, entenderlo y poder usarlo con precisión, rapidez y soltura, o aprender la tabla de sumar en uno y en otro la de restar, y asi sucesivamente. 

Si pudiera existir una sociedad bilingüe, ¿ quien definiría a los incluidos y a los excluidos ?. ¿ los normalizadores de anormales ? esto es nazismo en estado puro, la marginación y exclusión de los español-hablantes del sistema creado por los que se benefician a costa nuestra, y se aseguran de que nuestros hijos tengan menos posibilidades al haber sido despojados de su lengua materna. 

Pretenden que los adultos tengamos la obligación de conocer la lengua regional, y así obviar su deber de conocer el español  que determina la Constitución y que no establece el bilingüismo obligatorio: en parte alguna aparece esa palabra, aunque han conseguido que los niños no tengan derechos humanos ni constitucionales relacionados con su lengua materna si es el español, según el Tribunal  Anti-Constitucional

A los conductores español-hablantes nos obligan a arriesgarnos a sufrir un accidente mientras nuestra atención se pierde esperando que surja la versión española del mensaje, parece un intento de asesinato.

Hay quienes dicen que esta posición es intolerante, que hay que ceder ante la imposición de las lenguas regionales, que hay que permitir que a los niños español-hablantes les inoculen la lengua regional y les despojen de la referencia de su lengua materna, pero hay denunciar el atropello que se está cometiendo y dejar constancia.

Pensar que el problema de convivencia de las lenguas se puede resolver imponiendo las lenguas regionales es una vana ilusión, por el contrario, se alarga otros treinta años más, mientras los beneficiados, los que temen el ejercicio de nuestra libertad porque perderían su poder y por eso nos lo impiden, seguirán riéndose de nuestra inocencia.

Por tanto, no a la imposición de la lengua regional, bilingüismo jamás obligatorio.

Libertad y respeto a la libertad de los demás.
Muchas gracias.

Artículo completo

Soy un damnificado hasta en el carnet de identidad, pues harto de la imposición lingüística, he cambiado mi vecindad, y mi DNI expedido en Galicia con domicilio en Madrid, a pesar de su pequeño tamaño, está impreso en español y en lengua regional; por el contrario, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia, falló en contra de imprimir las recetas del Servicio Gallego de Salud en español y en lengua regional porque no había sitio para ambos. Pero no les voy a hablar de las penas de los afectados, los que cuando nos reunimos llevamos una caja de pañuelos para secar las lágrimas de rabia e impotencia, tras más de veinte años de sufrir toda clase de tropelías contra los derechos constitucionales y humanos nuestros y más aún de nuestros hijos.

Voy a centrarme  en lo que llaman bilingüismo, que no es sino una forma de adornar la píldora de la imposición de la lengua regional.

La primera pregunta es ¿ Porqué estamos hoy aquí ? y la respuesta puede ser porque aunque algunos padres ya sufrieron la imposición lingüística hace ya veinte años, hemos sido incapaces de liberarnos del yugo de la imposición lingüística,  por el contrario, cada día es mas fuerte e  insoportable.

La segunda pregunta es  ¿ Qué han hecho el estado y los partidos políticos? los mayores disparates e ilegalidades, a la vista está y por ello la ciudadanía tiene que tratar de defender sus derechos humanos y constitucionales constituyendo sociedades civiles por encima de los políticos.

La tercera es ¿ Porqué, si los adultos no tenemos el deber de conocer lengua regional alguna, los niños sí tienen este deber ?  y la respuesta, según el Tribunal Anti-Constitucional, es que los niños no tienen derechos humanos ni constitucionales si su lengua materna es el español.

Y la cuarta pregunta tiene que ver con la palabra libertad, ¿ Donde empieza y donde termina mi libertad ?, ¿ Donde empieza y termina el derecho a utilizar el español ?,  ¿ Donde empieza y donde termina el derecho a utilizar una lengua regional ?, ¿ Que derecho tiene un español-hablante a dirigirse en español a un hablante de la lengua regional ? ¿ Qué derecho tiene un hablante de una lengua regional a dirigirse en ella a un español-hablante ? La respuesta es, creo que estarán de acuerdo, libertad y respeto a la libertad de los demás.

Los separatistas nos atacan con el bilingüismo obligatorio, causando enorme daño y desesperación en el presente y una grave hipoteca en el futuro a niños y familias español-hablantes, pero es la imposición de su lengua regional lo que les importa.

Ante este hecho terrible, hay muchas personas que, como mal menor admitirían el estudio obligatorio de la lengua regional, incluso el estudio del 50% de las materias en cada lengua, muchos porque no quieren enfrentarse y causar más problemas a sus hijos, otros porque ya les han inoculado el virus de las bondades del bilingüismo, falsas todas.

Dicen que todos los padres, en regiones donde el español es lengua impropia, quieren que sus hijos estudien la lengua regional. Si les preguntaran se demostraría la falsedad.. Tienen miedo a la libertad, y carecen de respeto a la libertad de los demás.

Dicen que hay regiones bilingües y sociedades bilingües, como si tuvieran lengua. No puede haber sociedad bilingüe sin que todos sus miembros, dominen las dos lenguas al mismo tiempo. En la sociedad hay personas en todas las fases de la vida y del aprendizaje. En un instante cualquiera, hay innumerables personas que no conocen palabra alguna de los dos idiomas, otras, unas pocas, y seguro que ninguna, todas las palabras, en ninguno de los idiomas. Los niños que comienzan a comprender su lengua materna, las gentes que vienen y van y que no tienen interés ni obligación de aprender la lengua regional, quedan excluidos por no pasar el filtro identitario-lingüístico regional.

Dicen que el bilingüismo es estupendo, como si el bilingüismo fuera posible.

Una persona bilingüe es un ente imposible, pues tendría que ser alguien que durante toda su existencia, aprende y vive su vida simultáneamente en dos idiomas, la vista y el oído recibiendo estímulos perfectamente sincronizados, dirigidos los de lengua española, por medio del oído y ojo derecho a su hemisferio cerebral, los de la lengua regional al otro y el centro, ocupado en activar las conexiones neuronales entre ellos, todo iniciado por un poder divino que habría formado al primer par de estimuladores forzosamente bilingües.

? Se puede hablar de bilingüismo con 3000 palabras, incluyendo los disparates de los inventores de las lenguas regionales unificadas ? ¿ Qué es más importante, tener un idioma de referencia, el materno, conocerlo, entenderlo y poder usarlo con precisión, rapidez y soltura, o aprender la tabla de sumar en uno y en otro la de restar, y asi sucesivamente.   

Ni las sociedades ni las lenguas son estáticas, están en permanente evolución. ¿ Quien es capaz de conocer las 70.000-90.000 palabras cambiantes de cada idioma y las palabra que millones de especialistas crean cada día con sus ideas ¿  

Cada persona percibe el mundo a su alrededor a través de conocimientos de toda índole que va adquiriendo de uno o muchos idiomas, y va formando su vocabulario exclusivo, y por tanto, para comunicarse con otras personas, tiene que ceñirse al conjunto común, mediante una adaptación constante, no hay opresor ni oprimido.  ¿Porqué los españoles no podemos hacer lo mismo ?, ¿ porqué tenemos que sufrir la imposición del vocabulario exclusivo de la lengua regional de los inquisidores ? 

Si pudiera existir una sociedad bilingüe, ¿ quien definiría a los incluidos y a los excluidos ?. ¿ los normalizadores de anormales ? esto es nazismo en estado puro, la marginación y exclusión de los español-hablantes del sistema creado por los que se benefician a costa nuestra, y se aseguran de que nuestros hijos tengan menos posibilidades al haber sido despojados de su lengua materna. 

Sobre el expolio de los derechos constitucionales y humanos de los niños, no de los adultos

Pretenden que los adultos tengamos la obligación de conocer la lengua regional, y así obviar su deber de conocer el español  que determina la Constitución y que no establece el bilingüismo obligatorio: en parte alguna aparece esa palabra, aunque han conseguido que los niños no tengan derechos humanos ni constitucionales relacionados con su lengua materna si es el español, según el Tribunal  Anti-Constitucional

El Tribunal Constitucional ha despojado de derechos constitucionales y humanos a los niños: el art.3º de la Constitución Española se les aplica al contrario, es decir, como si no tuvieran el deber de conocer el idioma español y si la obligación de estudiar en la lengua regional cuando su lengua materna sea el español; este artículo es,  por ahora, de aplicación, aunque parcial, a los adultos, pues el Tribunal Constitucional aún no se ha atrevido a desfigurarlo como ha hecho para los niños; el próximo capítulo lo veremos con el Estatuto de Cataluña. 

Según el Tribunal Constitucional, los niños deben ser inoculados con la lengua regional. A los adultos nos queda la obligación moral de seguir luchando para que no nos quiten nuestros derechos constitucionales, conseguir que a los niños se los restituyan, para que el aprendizaje de la lengua regional sea opcional y jamás obligatorio, que no nos obliguen a aprender una lengua regional. 

Basándose en la mentira de la sociedad bilingüe, pretenden justificar la imposición de la lengua regional, que llaman bilingüismo, y en el paso siguiente, la erradicación del español, que es de lo que se trata y que en algunos sitios ya lo han conseguido: administración autonómica y local, administración educativa en todos sus niveles, parlamentos autonómicos, sanidad. Los normalizadores nunca paran, en ello les va el sustento. 

La imposición de la lengua regional a ciudadanos pequeños y mayores, conculca sus derechos como estudiantes, trabajadores, funcionarios, empresarios o turistas. La libertad y el derecho a hablar en una lengua regional, termina en la libertad a no entenderla, en la inexistencia del deber de conocerla.

Para dorar la píldora, hablan de trilingüismo, después tetralingüismo, y encima siempre impuesto, como en una economía comunista.

No hay que olvidar otros peligros y despilfarros de la imposición de la lengua regional. A los conductores español-hablantes nos obligan a arriesgarnos a sufrir un accidente mientras nuestra atención se pierde esperando que surja la versión española del mensaje, parece un intento de asesinato, lo mismo que si ocurriera una emergencia en el metro de Barcelona. La señalización de urgencias, en hospitales, en la administración, incluida la de justicia, los historiales médicos, sólo están en lengua regional. Si se produce un paro cardíaco, interpretar el panel de instrucciones en ambas lenguas es un jeroglífico. En otros casos, tiempo perdido en traducciones de todo tipo de cosas, hasta los discursos, innecesarias salvo para obviar el deber de conocer el español; la cantidad de papel desperdiciado con  las versiones galeuscat, y más adelante con resto: bable, cántabro, astur, fabla, panocho, hasta el CD con la versión en silbo gomero. El daño que causan a la industria turística y educativa es enorme, mortal de necesidad. 

Dicen que no se puede segregar a los niños, ya la palabra es malintencionada, como si la separación por actividades no fuera imprescindible.  Pues nada, que en la misma clase estudien simultáneamente gimnasia y dibujo. Los alumnos de los últimos cursos con los primeros. No quieren dejar la puerta abierta a la elección, yo quiero estudiar en mi lengua materna, español, no quiero saber nada de lengua regional, y déjame también elegir la lengua extranjera, yo no creo que el estado, salvo en regímenes comunistas, deba imponerla, como tampoco impone lo que voy  a estudiar, ni y economía dirigida ni educación dirigida, cada cual selecciona aquello que considera que va a ser lo mejor para afrontar las dificultades de la vida.

Hay quienes dicen que esta posición es intolerante, que hay que ceder ante la imposición de las lenguas regionales, que hay que permitir que a los niños español-hablantes les inoculen la lengua regional y les despojen de la referencia de su lengua materna, pero hay denunciar el atropello que se está cometiendo y dejar constancia.  

Para que los historiadores no puedan decir que en aquel tiempo se desconocía el efecto perverso de la tropelía lingüística.

Pensar que el problema de convivencia de las lenguas se puede resolver imponiendo las lenguas regionales es una vana ilusión, por el contrario, se alarga otros treinta años más, mientras los beneficiados, los que temen el ejercicio de nuestra libertad porque perderían su poder y por eso nos lo impiden, seguirán riéndose de nuestra inocencia.

Por tanto, no a la imposición de la lengua regional, bilingüismo jamás obligatorio.

Libertad y respeto a la libertad de los demás.

Un esbozo sobre AGLI:
Fundada en La Coruña  en 1988, por padres de alumnos en las primeras oleadas de imposición lingüística, son ya 20 años contra los sucesivos ataques para erradicar el idioma español, 20 años dejando constancia de las tropelías sufridas por niños y padres español-hablantes  (visitar www.geocites.com/agli.geo, (parcos en gastos, no tenemos dominio propio, pero hemos recopilado una ingente cantidad de información, también el libro del desgraciadamente desaparecido Manuel Jardón: La "normalización lingüística", una anormalidad democrática. El caso gallego ' y el libro de FADICE:  Por la normalización del español: El estado de la cuestion, una cuestion de Estado.) 

Los partidos nacionalistas-independentistas nos quieren erradicar de sus zonas de influencia y los otros partidos políticos y sus profesionales de la política no es que nos haya abandonado, es que nos han aplastado; el PP aprobó en Galicia la ley de normalización lingüística.

Somos  una piedrecita ante el rodillo de los normalizadores contra el español. Avanzan como una enorme maraña que copa educación, cultura, APAS y todo lo que pueda ayudarles a erradicar el idioma español, apoyados por  el organismo malévolo supremo, el Tribunal Constitucional que destroza sin ruborizarse la letra y el espíritu de la Constitución Española, obedeciendo los bastardos designios de los partidos políticos, y ante este disparate sólo la sociedad civil, si es capaz de despertarse de su letargo y hacer oír su voz, puede conseguir que los niños tengan derechos constitucionales y humanos y puedan estudiar en su lengua materna, el español .

Socios: aun permanecen muchos de los socios fundadores, por el camino se han quedado muchos padres desesperanzados por las derrotas sufridas.

Funciones:
 dejar constancia de las tropelías cometidas contra niños y adultos a cuenta de la imposición lingüística (sólo recordar aquí que el Tribunal Constitucional determinó que los niños no tienen derechos constitucionales, STC 0337/1994). 

 Asesoramiento a alumnos, padres y ciudadanos en general sobre temas de derechos constitucionales relacionados con el idioma español, con la colaboración de todas las asociaciones cívicas: AGLI, Mesa por la Libertad Lingüística, DENAES Coruña Liberal, Convivencia Cívica Catalana, etc.

CARTA DEL DIRECTOR
Los motivos de Daisy
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo 26 Octubre 2008

Debo ser un escritor tan mediocre y un story teller tan poco variado que, por mucho que trate de evitarlo, a menudo vuelvo al lugar del crimen para reincidir en el mismo pecado de vampirismo e intertextualidad. De hecho ésta ha de ser al menos la cuarta o quinta vez que en los últimos 30 años me veo ensartado por el Rinoceronte de Ionesco, cuando a nadie que escriba en un periódico con marrullerías de trapero debería permitírsele saquear un argumento más de dos veces por siglo. Pero hace ya casi tres semanas, desde que leí los inauditos argumentos con que el abogado de su esposa trata de privar a Carmelo González de la custodia compartida de sus hijos, que no puedo dejar de pensar en esa tremenda penúltima escena de la función en la que el heroico protagonista de la resistencia a la epidemia de mutaciones que va infectando la ciudad contempla con consternación cómo a su propia novia le van brotando escamas verdosas por doquier y un puntiagudo bulto en la frente.

Ya se ha transfigurado el mostrenco señor Boeuf, ya se ha travestido el volátil monsieur Papillon, ya se ha pasado a la manada el inseguro Dudard, ya ha cambiado de bando el gregario Botard... Todos se han convertido en rinocerontes, todos marcan ya el paso del batallón de la nueva fe, todos bufan, gruñen y barritan según el canon de los buenos perisodáctilos. Perdón, todos no. Incluso cuando la escéptica señora Boeuf ha terminado por seguir la senda de su marido, incluso cuando su amigo del alma Juan ya ha cambiado de piel y de camisa, al racionalista Berenger, depositario del legado del Siglo de las Luces, heredero de la era de las revoluciones, albacea del liberalismo, el socialismo y el existencialismo, a ese penúltimo espécimen fieramente humano aún le queda su novia Daisy.

La abnegada Daisy («Soy una buena compañera... jamás te dejaré solo»), la lúcida Daisy («Todos tienen entre los rinocerontes a un pariente, a un amigo y eso complica aún más las cosas»), la indignada Daisy («Ya nadie se asombra de que los rinocerontes recorran las calles a toda velocidad, la gente se aparta a su paso y siguen con sus negocios como si no ocurriera nada»). La rubia, atractiva, inspiradora Daisy. He ahí la fuente de la determinación de Berenger.

Por eso un estremecimiento sacude al espectador cuando la pareja discute tan áspera como trivialmente -«En sólo unos minutos hemos vivido 25 años de matrimonio»- en medio del clamor de bramidos que va cercando su buhardilla. Entonces es cuando ella le dice cosas como: 1) «Tus crisis de conciencia van a echar todo a perder». 2) «Quizás la culpa sea nuestra». 3) «Después de todo quizás seamos nosotros los anormales que necesiten ser salvados». 4) «No hay una razón absoluta. El mundo tiene razón. Tú, no. Yo, tampoco». 5) «Ellos parecen estar alegres, se sienten bien dentro de su piel, no tienen aspecto de estar locos». 6) «Hay que ser razonable, hay que encontrar un modus vivendi, hay que tratar de entenderse con ellos». 7) «Deberíamos tratar de comprender su psicología y de aprender su idioma».

Daisy cruza el umbral de la buhardilla, rumbo a la conformidad de lo políticamente correcto. Sus manos se convierten en contoneadas pezuñas de rinoceronte, de su frente brota un cuernecillo y hasta su melena se va volviendo verdosa. Pero aún tiene tiempo de dictar o de seguir dejando que le dicten cosas como: 1) «El señor González está radicalizando su discurso». 2) «El señor González se está mostrando como una persona contundente, hostil y autoritaria que está llevando a cabo una personal 'cruzada' contra el centro escolar de su hija». 3) «Se está enemistando no sólo con la dirección del Centro, sino que poco a poco la mayoría de los padres del resto de los alumnos también están denunciando su actitud». 4) «Su inadaptación social la está trasladando a sus hijos, lo que va a provocar que tengan problemas con el resto de niños». 5) «Al margen de si es más o menos apropiada la utilización del catalán y del cumplimiento [o no] de la Ley de Política Lingüística por la Generalitat, lo cierto es que el señor González vive y reside en Cataluña, y sus hijos también viven en Cataluña». 6) «Lo que no puede pretender el señor González es vehicular sus protestas contra la sociedad utilizando a sus propios hijos». 7) «¿Cómo va a educar a sus hijos? ¿Les va a enseñar que actualmente viven en un país fascista?».

Siempre he tratado de evitar la intromisión en la privacidad ajena. No conocemos a este «señor González» lo suficiente como para tomar partido en el pleito de su proceso de divorcio. Sabemos, eso sí, que durante la pasada legislatura hubo dos personas en huelga de hambre para presionar a las autoridades: el ahora evaporado De Juana Chaos obtuvo lo que pretendía y Carmelo González, no. Quedó así patente que en la España de Zapatero es más fácil para un asesino múltiple anticipar varios años su excarcelación por el rito de san queremos que para un padre lograr la escolarización de sus hijos en español en algún colegio de Cataluña.

Lo que nadie podía imaginar es que aquel gesto de coraje cívico que le llevó a ayunar ante la sede de la Generalitat fuera a convertirse en el bumerán que le golpeara con desquiciante insistencia a la hora de dirimir quién y cómo se queda con los niños. Esto significa que en esa parte de España lo que ya está en discusión no es si existe margen para hacer frente a la ilegalidad y la opresión en el espacio público sin ser convertido en un despreciable paria marginal, sino si esa conducta testimonial, condenada a la esterilidad, debe llevar además aparejada una punición en el ámbito privado del derecho de familia. Es decir, si ha llegado la hora de empezar a escarmentar a esos malos ciudadanos refractarios a la inmersión obligatoria de sus hijos en catalán, apretándoles donde más puede dolerles el zapato. ¿No decías que les querías tanto? Pues ahora sólo podrás verles un par de horas en sábados alternos. Y si no, habértelo pensado dos veces antes de enfrentarte a todo el mundo. A ver si te quedan ganas de seguir ironizando sobre si este es un «país fascista»...

Tampoco conocemos a la esposa del «señor González», aunque sepamos que es italiana de nacimiento y quede constancia documental de que hubo un tiempo en que ella compartía esa lucha por hacer valer el derecho constitucional a la enseñanza en español. No sabemos quién se portaba mejor con quién, si ella le hacía la vida imposible a él o si era a la viceversa. Pero lo esencial en su disputa no es quién tiene razón -¿qué sabe nadie sobre la destrucción de una pareja?- sino los argumentos que se manejan en grado de exacerbación. Porque es de sobra conocido que un divorcio inamistoso es una guerra de exterminio sin heridos ni prisioneros en la que ni siquiera rige la Convención de Ginebra y se dispara con todo lo que se tiene. No digo con ello que sólo haya que dar por bueno la mitad de la mitad de lo que se alega, pero sí que como mínimo sea prudente aplicarle una rebaja equivalente a la actual caída de la Bolsa.

Resulta, pues, inverosímil que el «señor González» llevara su «radicalización» hasta el extremo de «no permitir a sus propios hijos relacionarse con ninguna persona o amigo que hable en catalán», como dice la demanda, porque para eso tendría que haberlos encerrado bajo siete llaves, pero en cambio sí que parece probable que se enfadara y tuvieran una bronca cuando su esposa organizó una fiesta familiar en un establecimiento que «sólo se anuncia en catalán». En todo caso, lo esencial no es la casuística sino la tipología. Es decir, el mero hecho de que la actitud de un padre ante la política lingüística de la Generalitat -«al margen» de si es «apropiada» y de si «cumple» o no la ley, dice el escrito- sea materia relevante para tratar de convencer a un juez de que la custodia de los hijos debe serle concedida en exclusiva a la madre.

Llegados a este punto quisiera insistir en desvincular tal pesadilla de todo juicio moral sobre las partes litigantes. En contemplar los reiterativos párrafos en los que la demanda de divorcio parece confundirse con las páginas del diario de sesiones del Parlament correspondientes a uno de esos debates en los que todos los demás grupos emplean tales argumentos para arrojar a Ciutadans y al PP a la fosa séptica de la inadaptación social, con la fría distancia del científico social, y preguntarse qué es lo que está pasando allí. O mejor dicho, aquí y allí.

Porque si lo que se alegara es que el «señor González» es un alcohólico crónico, un maltratador contumaz o un compulsivo seductor de vecinas, merecería la pena aquilatar sus deméritos frente a los igualmente hipotéticos de su esposa. Pero cuando el suyo se describe como un pecado de obcecación en la defensa de la legalidad constitucional vulnerada, es en el exterior y no en el interior del conflicto individual donde tenemos que mirar.

¿Por qué se va Daisy de la buhardilla de Berenger? Muy sencillo: porque muchos otros, la inmensa mayoría de los que conoce, tal vez todos los demás habitantes de la ciudad, ya han dado antes el mismo paso. Ella no es una heroína, ella es una chica como las demás, ella tiene que convivir con una realidad, integrarse, pertenecer al mundo que la rodea.

Todo ha sucedido relativamente deprisa. Al principio de la función los rinocerontes eran sólo una minoría radical y fanatizada, pero con la excusa de que parecían inofensivos o incluso podían ayudar al equilibrio ecológico, nadie les plantaba cara. Pronto la rinocerontización pasó de ser una opción a convertirse en la norma y eso implica que a aquél al que no le brote el cuerno por sí solo, más le vale ir haciéndose un implante si no quiere convertirse en un apestado peligroso.

¿Hemos llegado ya en buena parte de España a ese momento orwelliano en el que tener la peste consiste precisamente en no haber sufrido aún el contagio de la infección nacionalista? La esposa del «señor González» y, desde luego, su letrado no han redactado su demanda en el vacío. Ellos han visto cómo, partiendo desde posiciones tan minoritarias como agresivamente expansivas, el nacionalismo, una enfermedad política consistente en encerrar a las personas en las angostas celdillas de su tribu, ha ido haciéndose en Cataluña -como en el País Vasco, Galicia y Baleares- con el control de la cultura, la escuela, el deporte, los medios de comunicación, el activismo social y cualquier otro círculo de influencia.

Han visto cómo los más respetados empresarios, banqueros y editores, los hombres que manejan los resortes de los poderes fácticos, firmaban un manifiesto pidiendo un nuevo Estatut a sabiendas de que serviría para dar una nueva vuelta de tuerca a la imposición cultural y lingüística.

Han visto los ímprobos esfuerzos del cordobés Montilla por teñir de verde sus escamas postizas y trasplantarse un cuerno lo más acerado e intimidador posible para poder embestir con la furia del converso contra los herejes que no acepten la inmersión en la enseñanza o la rotulación obligatoria.

Han visto el frívolo oportunismo de un presidente Zapatero que, jactándose de ampliar los derechos civiles de la gente, no sólo no ha dado un solo paso efectivo para proteger aquellos más básicos y esenciales, sino que empezó declarando que aceptaría cualquier rinoceronte que viniera de Cataluña y terminó conformándose con maquillar un poco las mandíbulas del que le endilgaron para ayudarle a pasar de matute la aduana de la constitucionalidad.

Han visto la patética abdicación de la aduanera mayor Maria Emilia Casas que, en lugar de cumplir con elemental diligencia sus obligaciones institucionales y dejar de inmediato en evidencia el descomunal fraude de ley consumado por el PSOE y sus aliados en el Congreso, se ha aferrado al sillón con todo tipo de artimañas convirtiéndose en el dócil tapón del problema y contribuyendo así decisivamente a la dinámica de hechos consumados que, camino ya de su tercer año, apuntala el andamiaje nacionalista con los pilares podridos de ese nuevo Estatut.

Han visto el conformismo contemporizador, remolón y hasta indolente de un Mariano Rajoy que sigue sin presentar la tantas veces prometida proposición de ley destinada a garantizar la enseñanza en castellano en todo el territorio nacional, manda a un tercera fila al acto convocado ayer por las asociaciones cívicas de las cuatro comunidades afectadas y ampara la ambigüedad calculada que su representante en Galicia mantiene sobre el asunto.

Han visto la evaporación gaseosa de personalidades de la izquierda constitucional como Alfonso Guerra o muy especialmente José Bono que, orondos y satisfechos en sus altos pupitres parlamentarios, parecen haberse olvidado por completo de aquellas banderas de igualdad, solidaridad y comunidad nacional que un día enarbolaron.

Han visto incluso la mezcla de atolondramiento e irresponsabilidad con que la Casa Real ha consentido que el Gobierno utilizara la imagen de los Reyes, enviándoles a inaugurar el curso en un colegio de Menorca en el que, al igual que en el resto de los centros de la isla, es imposible estudiar en español y el castellano es anatema hasta en el recreo.

Si ni siquiera el jefe del Estado planta cara en el elocuente plano de la gestualidad a la paulatina metamorfosis de ese Estado en una confederación de ínsulas rinocerontiles en la que basta un apuro en la aritmética parlamentaria para que al País Vasco se le adjudique una licencia de telefonía móvil que requerirá conexiones equivalentes a las que se establecen con el extranjero y por el contrario legitima con su presencia el modelo educativo excluyente y estanco que priva a millones de familias españolas, en casi un tercio del territorio nacional, de un derecho y un tesoro del calibre del castellano, a nadie puede extrañarle que la pauta de conducta de cada Daisy responda al principio de que allí donde fueres, haz lo que vieres.

Berenger se ha quedado completamente solo ante el espejo. Múltiples cabezas de rinocerontes agujerean las paredes y le rodean con sus bramidos. Entonces se pregunta: «¿Pero qué idioma hablo yo? ¿Cuál es mi idioma? ¿Esto es francés? ¿Pero qué es francés? Si uno quiere, a esto puede llamársele francés. Nadie puede discutirlo. Soy el único que lo hablo. ¿Qué digo? ¿Acaso me comprendo? ¿Y si, como dijo Daisy, son ellos quienes tienen razón?».

Pero Berenger no capitula. Aunque por su desidia y desatención el PP esté a punto de perderle como militante, no creo que tampoco este Carmelo González, que nació el mismo día, del mismo mes y el mismo año que el presidente Zapatero y con el que la sociedad española ha contraído una deuda de reconocimiento por su enorme coraje cívico, capitule nunca. Fundamentalmente porque, al margen de cómo termine su litigio familiar, siempre podrá decirles a sus hijos que él luchó por sus derechos.

Y claro que los catalanes, baleares, vascos, valencianos o gallegos seguirán empleando en las calles sus dos lenguas propias con la naturalidad de siempre por mucho que los rinocerontes se empeñen en imponer una sola en los hemiciclos, pasarelas y despachos. Nadie dice que el español esté en peligro de extinción. De lo que se trata es de si seremos capaces de sentar las bases legales para que cuando miles de personas de la generación de los hijos de Carmelo González presenten demandas multimillonarias por daños y perjuicios contra los gobiernos autonómicos que les privaron de la posibilidad de dominar con maestría un instrumento tan valioso al que tenían derecho, los tribunales les concedan la razón y los rinocerontes vuelvan a ser relegados a sus madrigueras como los embaucadores hundevidas y los trujimanes quiebrapatrias que son.

pedroj.ramirez@el-mundo.es

LOS SOCIALISTAS NO ASISTIERON AL ACTO DE DENAES
"La marginación del español es el ariete con el que los nacionalistas dividen la nación"
Convocadas por DENAES, ciudadanos y agrupaciones cívicas han celebrado este sábado en Madrid un acto en defensa de la libertad lingüística. Santiago Abascal lamentó en su discurso el papel que en el proceso de "marginación" del español están teniendo los partidos nacionales, "demasiadas veces maniatados por los nacionalistas". No asistió ni PSOE ni IU pero sí Ciudadanos, UPyD y PP, cuyo representante, Alfonso Alonso, recibió algunos abucheos.
Acto en defensa de la libertad lingüística
Agencias Libertad Digital 26 Octubre 2008

Abascal lamentó en su discurso la "cerrazón" y el "aldeanismo" de los nacionalistas, que "ven todos los males en la nación española", y ha recordado que "no podemos permitir" que lo que se construyó en el pasado "se venga abajo por la acción de los nacionalismos".

El presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española consideró que la estrategia de los partidos separatistas está penetrando en las instituciones públicas, esencialmente las autonómicas, con la "inestimable ayuda" del sistema electoral español y con unos partidos nacionales –sin citar de forma directa a PSOE y PP– "demasiadas veces maniatados por los nacionalistas".

"Esta penetración ha infectado incluso a los propios partidos nacionales, en mayor o menor grado, con mayor o menor culpabilidad", recalcó el presidente de Denaes en la presentación de la jornada El Español en España.

Abascal indicó que la "amenaza nacionalista" está teniendo sus efectos y alertó sobre el incremento de su peligro y de las consecuencias de la "marginación" del español. Así, el parlamentario popular recordó que en ciertas regiones españolas con lenguas distintas al español se "conculcan derechos elementales de los ciudadanos" y la "marginación" del español es ahora el "ariete con el que partidos secesionistas pretenden dividir la Nación".

Además, denunció el papel que las principales formaciones políticas de nuestro país están teniendo en ese proceso. En su opinión, la estrategia de los partidos separatistas está penetrando en las instituciones públicas, esencialmente las autonómicas, con la "inestimable ayuda" del sistema electoral español y con unos partidos nacionales "demasiadas veces maniatados por los nacionalistas".

"Esta penetración ha infectado incluso a los propios partidos nacionales, en mayor o menor grado, con mayor o menor culpabilidad", recalcó el presidente de Denaes, para quien "la amenaza nacionalista es solvente, está teniendo efectos y su peligro se acrecienta en la misma medida en que importantes instituciones de la Nación niegan o relativizan la amenaza".

La "crueldad" de las imposiciones lingüísticas
Por su parte, el consejero de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, tachó de "crueldad" que en ciertas regiones los inmigrantes, tanto castellanohablantes como no, "tengan que aprender otra lengua con la excusa de la integración" y recordó que el español lo hablan cerca de 500 millones de personas en todo el mundo.

El diputado popular, Alfonso Alonso, aseguró que su partido mantiene el compromiso de garantizar la igualdad de los españoles, en el sentido de que todos los ciudadanos tienen derecho a utilizar y estudiar en castellano. En su intervención, Alonso, que ha sido interrumpido por las voces de algunos de los presentes que pedían que se marchase, ha considerado que "es importante trabajar dentro del ámbito de los partidos políticos para seguir defendiendo la coherencia de la aplicación de nuestros principios e ideas".

Desde UPyD, Elvira García ha destacado que "se ha sustituido el bilingüismo por el monolingüismo, y ha señalado que es preciso reconducir el bilingüismo", por lo que ha considerado esencial la actuación de los partidos mayoritarios. Por su parte, el portavoz de Ciudadanos, Jordi Cañas, ha asegurado que "el objetivo de los nacionalistas no es otro que conseguir la independencia y desmembrar España", y ha apelado también a la responsabilidad del PP y del PSOE.

Desde la Plataforma vasca por la libertad de elección lingüística, Pablo Gay Pobes, ha señalado que el presidente del Gobierno está haciendo el "ridículo al negar la evidencia" de lo que ocurre con el español, y ha asegurado que "esos 'modistillos' que son los nacionalistas están engañando a Zapatero con el dinero de todos". Francisco Caja, de la plataforma catalana Convivencia Cívica, dijo que "basta ya de ceder al chantaje de los nacionalistas", y se ha preguntado si es democrático un gobierno que excluye de las escuelas al castellano.

El director de informativos de la Cadena Cope, Ignacio Villa, que ha conducido la jornada, ha insistido una y otra vez en que el de este sábado no era "un acto contra nada ni contra nadie", ya que sólo pretenden reivindicar la "libertad, la constitución y el español". Entre los intelectuales que han intervenido, Amando de Miguel, ha reseñado que "el intento por erradicar el español en algunas regiones es baldío, y ha insistido en la idea de que "la pretensión de los nacionalistas no es sólo la de imponer sus otras lenguas, sino la de erradicar la lengua española y desmembrar a España, lo que es imposible".

El acoso al castellano
Unidos contra el «rodillo» lingüístico
Numerosas plataformas reivindican la defensa del castellano en un acto en el que se ausentó el PSOE El PP denuncia que Ibarretxe gasta 200 millones en la inmersión, lo mismo que Zapatero en integrar inmigrantes
Aseguran que es un «problema político» que han generado los nacionalismos para acabar con la unidad.
C. S. Macías/ I. Fernández La Razon 26 Octubre 2008

MADRID- La imposición del idioma que se está desatando en las comunidades que conviven con lenguas cooficiales en España «no es un problema lingüístico, sino político». Y es que «los nacionalistas imponen su modelo no porque odien el castellano, sino porque odian España». Así de rotundo sonó ayer, desde el Recinto Ferial de Madrid (Ifema), el mensaje de diversas plataformas que defienden la libertad lingüística en España; de padres y madres venidos de Galicia, País Vasco, Baleares, Cataluña o Valencia; y de un grupo de intelectuales, que aunaron sus voces para reivindicar, una vez más, «libertad».

Porque, lo que está en juego va más allá del uso de la lengua común, lo que está en juego son los derechos fundamentales de las personas recogidos en la Constitución, de los que «se nos está privando», denunciaron.

El presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) y diputado vasco por el PP, Santiago Abascal, acusó a los partidos nacionales de transigir en la «marginación del español» en algunas comunidades. Así lo aseguró durante la inauguración de las jornadas sobre el español en España ante la «penetración de los partidos separatistas, que sólo buscan erradicar el español».

Por su parte, el consejero de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández Lasquetty, denunció que «el Gobierno vasco está gastando 200 millones de euros en política lingüística, el mismo dinero que el Ejecutivo de Zapatero dedica al fondo de integración para los inmigrantes». Y no se quedó ahí. Lasquetty tachó de «crueldad» que en ciertas regiones los inmigrantes tengan que aprender otra lengua con la «excusa de la integración», y lamentó la «embestida nacionalista por desterrar el español».

Pero los verdaderos protagonistas no fueron ni los políticos ni los intelectuales, sino gente de a pie que ha visto cómo ha cambiado su vida por la imposición lingüística. «He venido aquí como madre», dijo Maite González, miembro de la Plataforma por la Libertad de elección lingüística del País Vasco, antes de comenzar el relato de su historia ante más de 300 personas. Esta madre vasca ha vivido siempre en Vitoria, ha cantado villancicos en euskera, ha formado una vida en una comunidad que dice «es preciosa». Pero, desde hace casi dos meses se mudó a Logroño, dejando una casa que aún no ha podido vender para irse a otra de alquiler. «Llevo 57 días en el exilio y estoy muy feliz», comentó de manera enérgica. «Ahora sí he terminado mi fase de normalización», ironizó mientras las risas inundaban la sala. Pero duraron poco. «Mis hijos no son cobayas humanas con las que los nacionalistas pueden experimentar en el sistema educativo; a mí si me importan», lamentó entre sollozos. Es por ellos por quienes ha «emigrado», porque estudiar en un idioma que no es el materno dificulta la enseñanza y conlleva al fracaso escolar.

«Es estúpido que no podamos estudiar en castellano», enfatizó por su parte Jorge Campos, miembro del «Círculo Balear». Y argumentó: «El 83 por ciento de los padres en Baleares quieren elegir la lengua en la que educar a sus hijos; en cambio, el 90 por ciento de los colegios imponen el cien por cien de la enseñanza en catalán, es absurdo». Tan absurdo como que «para ser médico de la sanidad pública cuente más saber hablar catalán que un doctorado. ¡Y en Baleares faltan 300 médicos!», criticó.

Además, Baleares se siente «colonizada por Cataluña, por su política y por su cultura», comentó una madre castellanoparlante que vive desde hace 19 años en las islas. «Ya no se habla mallorquín, sino catalán. Me siento forastera de mi propia comunidad», dijo.

¿Cuál es la solución? Calificativos como «idiota», «Zapatero está haciendo el ridículo vendiéndose a los nacionalistas» o «los partidos mayoritarios no hacen nada» comenzaron a oírse entre los interventores. Por su parte, el escritor Jesús Lainz lo dejó claro: «En un pueblo donde se persigue a tiros a las personas -en alusión al País Vasco- ,¿cómo no se va a perseguir a las palabras?».

También los políticos se acercaron hasta este foro de debate para ofrecer sus propuestas. A excepción, eso sí, del PSOE e IU, que prefirieron no asistir.
El punto álgido llegó cuando el portavoz adjunto del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, se dirigió a los presentes y aseguró que su partido mantiene el compromiso de garantizar la igualdad de los españoles a estudiar en castellano. «¡Que lo diga Rajoy!», le replicaron desde el aforo, a la vez que le pedían que se marchase mientras otros reclamaban silencio. Alonso suplicó «paciencia» y le volvieron a replicar: «¿Con quién? ¿Con los enemigos de España?».

Los ánimos tampoco estaban calmados cuando intervino Jordi Cañas, portavoz de Ciudadanos. El ataque al castellano se produce «por los partidos nacionalistas y por el silencio del PP y del PSOE», dijo. «¿Y en el Parlamento ustedes hablan en castelllano en vez de en catalán?», gritó una voz al fondo. «Claro que sí», contestó Cañas que, más tarde, fue aplaudido al anunciar que «no flaquearán jamás en la defensa de la libertad de los conciudadanos».

Análisis
Cuatro cuestiones sobre el acoso al castellano
¿Cuál era el objetivo de la Jornada «El Español en España» organizado por la Fundación Denaes?
-Denunciar el gran problema que existe en toda España al ver vulnerados los derechos de las personas a poder hacer uso de la lengua común.

¿Cómo se han visto afectados algunos participantes por reivindicar el uso del castellano?
-El exilio de algunos padres que han tenido que marcharse de sus comunidades por no poder escolarizar a sus hijos en castellano, el fracaso escolar, la discriminación a la hora de poder acceder a un puesto de trabajo por no hablar en catalán, gallego, euskera, mallorquín o valenciano, la falta de integración por parte de los extranjeros...

¿A qué conclusiones llegaron?
-Estamos ante un problema de libertades en el que los nacionalismos no atacan la lengua porque la odien, sino que la utilizan como un instrumento para acabar con la unidad de España, según Denaes.

¿A qué se comprometieron los políticos que asistieron?
-Los populares se comprometen a garantizar la igualdad de los españoles. UPyD considera «esencial» la actuación de los partidos mayoritarios y Ciudadanos apela a la «responsabilidad» de PP y PSOE.

El PP se compromete a defender el derecho a la educación en español en toda España
A. COLLADO | MADRID ABC 26 Octubre 2008

Bajo el lema «el español en España», asociaciones cívicas que en el País Vasco, Cataluña, Galicia y Baleares defienden el derecho a utilizar el castellano en el sistema educativo y en la administración se reunieron ayer en Madrid para denunciar la ofensiva de los nacionalistas -encabezados o respaldados por los socialistas- destinada a proscribir el español en los ámbitos oficiales oficiales que controlan, empeño hecho realidad a costa de las libertades individuales, con el silencio de parte de la sociedad y por la dejadez de los partidos de ámbito nacional.

El PP se vio obligado a reiterar su compromiso en la defensa del español después de que todos los intervinientes -escritores, profesores y víctimas directas de una «normalización»- insistieran en que se ha superado el bilingüismo reclamado en el arranque del Estado de las Autonomías para caer en la persecución del español precisamente por su condición de lengua «nacional» que los nacionalistas quieren presentar ahora como ajena e impuesta en los territorios que consideran propios. Directamente la prohíben como si su uso no formara parte también de los derechos individuales de los cuidadanos.

En la reunión, convocada por la Fundación para la Defensa de la Nación Española que dirige el diputado del PP vasco Santiago Abascal, se sucedieron los testimonios de víctimas de esa especie de «limpieza lingüística», de ciudadanos perseguidos por querer que sus hijos sean escolarizados en su idioma materno, médicos iberoamericanos apartados de sus plazas por no saber bastante catalán en Baleares o policías condenados a la marginación social.

Abascal destacó que los nacionalistas persiguen el español para promover la fragmentación de España y con ese objetivo «reducen la movilidad de los trabajadores y construyen una infraestructura de funcionarios seleccionados con criterios lingüísticos».

El presidente de Deanes abrió la puerta de los reproches a los dos grandes partidos de ámbito nacional por «transigir» con las imposiciones de las lenguas locales, idea recurrente en otras intervenciones que derivó en imprecaciones y gritos contra el PP, que había enviado a la reunión a Alfonso Alonso, portavoz adjunto del Grupo Popular, diputado por Álava y ex alcalde de Vitoria.

Alonso se sentó junto a una silla vacía con un letrero que ponía «PSOE» y con sendos representantes del partido de Rosa Díez y de «Ciudadanos», muy aplaudidos por los asistentes. Al parlamentario del PP, por contra, le interrumpieron hasta tres veces en su discurso, lo que obligó a la mayoría del público y a los organizadores a pedir silencio para que pudiera hablar. Alonso aguantó el tipo, contó su experiencia personal, defendió a su partido y aseguró que mantiene el compromiso de garantizar el principio de igualdad entre los españoles y que todos los ciudadanos tienen el derecho a utilizar y educar a sus hijos en el idioma común en todos los rincones de España.

En el acto, clausurado con el himno nacional, Fernando García de Cortázar llamó a la movilización social para defender la idea de España, el filósofo Gustavo Bueno recordó que los nacionalistas niegan la nación española al negar la lengua y el consejero de la Comunidad de Madrid Javier Fernández-Lasquetty acusó a los nacionalistas de caer en un «fanatismo excluyente».

CONFLICTO LINGÜISTICO / La denuncia
Los defensores del castellano reprochan a PSOE y PP sus cesiones ante los nacionalistas
Acusan a los socialistas de negar el problema y a los 'populares' de ser cómplices en el pasado
PALOMA DIAZ SOTERO El Mundo 26 Octubre 200

MADRID.- Las plataformas cívicas que denuncian la discriminación de los castellanohablantes en Cataluña, País Vasco, Galicia y Baleares unieron ayer sus críticas en el primer foro público en defensa del uso de la lengua común, celebrado en Madrid. Aunque el centro de las críticas fueron los partidos nacionalistas, el PSOE fue acusado de «negar la realidad» y el PP de haber sido cómplice de la normalización lingüística cuando ha gobernado. Quien convocaba, la fundación Denaes, pidió que ambos partidos entonen un mea culpa.

Podía presentarse el PP como adalid de la defensa del derecho a hablar y aprender castellano, y pensar que iba a salir airoso por no gobernar en ninguna de las comunidades donde las políticas de normalización lingüística han acarreado situaciones tan ilógicas como que no pueda estudiarse en castellano en la mayoría de sus escuelas, pero todo lo contrario.

Ayer, en el Primer Encuentro Cívico por el Derecho a Usar Nuestra Lengua Común, organizado por la Fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) en Madrid, el PP fue acusado de corresponsabilidad histórica, junto al PSOE -por «negar el problema»- y los nacionalistas, apuntados éstos últimos como primeros causantes de la situación actual de falta de libertad y limitación de derechos de los castellanohablantes que denunciaron los ponentes.

Era la primera vez que plataformas cívicas de Cataluña, Galicia, Baleares y País Vasco unían su voz en un foro público. Y contaron con el apoyo presencial del PP, UPyD, Ciutadans y del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Una silla vacía simbolizó la ausencia del PSOE, invitado a participar en un debate, que no fue tanto eso como una exposición de denuncias, que no por inverosímiles dejan de ser reales: la mayoría referida a la imposibilidad de escolarizar a los niños en español en las comunidades con lengua cooficial y la exigencia de altos niveles de gallego, catalán o vasco a quien quiera acceder a la función pública.

Tampoco la Constitución y el Tribunal Constitucional salieron bien parados, al ser señalados como causantes y garantes del problema, según denunciaron el filósofo Gustavo Bueno y el académico de la Real Academia Gregorio Salvador.

Aunque los casi 300 asistentes a este foro sabían que el impulsor de la convocatoria, Santiago Abascal (presidente de la Fundación) es parlamentario del PP en el País Vasco y que Alfonso Alonso, portavoz adjunto en el Congreso, había acudido para exponer la postura de su partido, nadie pasó por alto que la llamada normalización lingüística impuesta en Baleares y Galicia procede de mayorías absolutas del PP. Lo recordaron Jorge Campos, del Círculo Balear, y José Antonio Amado, de la Mesa por la Libertad Lingüística de Galicia, respaldados por cerrados aplausos del público.

Lo mismo sucedió cuando otro de los intervinientes, Alvaro Vermoet, presidente de la Unión Democrática de Estudiantes, advirtió de que en la Comunidad Valenciana, el Gobierno popular de Francisco Camps ha elevado recientemente las exigencias del nivel de valenciano para acceder a la función pública.

A lo largo de una intensiva jornada de intervenciones, dos espontáneos del público alzaron su voz para denunciar, entre aplausos, que en su Comunidad Valenciana también están padeciendo el desplazamiento de los castellanohablantes en la función pública y la educación.

El clima de moderado reproche se tensó en el momento en que tomó la palabra Alfonso Alonso y tuvo que enfrentarse a las protestas de algunos asistentes, que, faltando a las formas, interrumpieron su discurso.

Alonso tuvo que reconducir su mensaje centrado en el País Vasco, de donde procede, para admitir ante los presentes: «Nos estáis reclamando responsabilidad. Queremos mantener un compromiso por la igualdad de los españoles». «¡No lo parece!», se perdió un grito entre los murmullos disconformes del público. «¡Que lo diga Rajoy!», dijo otro espectador.

Alonso entonces recordó que su partido está elaborando en el Congreso una proposición de ley para garantizar el derecho a elegir el español como lengua vehicular de la enseñanza en cualquier parte de España y la igualdad de acceso a la función pública en cualquier comunidad, compromisos adquiridos en su programa electoral. «Yo creo que el Gobierno de José María Aznar no fue tan entreguista», apostilló.

Preguntado después por la situación del castellano en Valencia, el diputado respondió que «en Valencia no hay ningún problema porque hay bilingüismo integrador y el valenciano no es una seña de identidad con fines de separación».

Previamente, el gallego José Antonio Amado había advertido que «bilingüismo integrador» fue el «eufemismo» con el que empezaron a implantarse las primeras políticas de «galleguización» cuando Manuel Fraga presidía la Xunta.

Por su parte, Santiago Abascal llamó a «entonar un mea culpa colectivo», porque «sin rectificación no hay solución». No excluyó al PP cuando afirmó que los grandes partidos nacionales «muchas veces están maniatados por los nacionalistas» y «muchas veces transigen con la política de marginación del español, cuando no la han fomentado directamente».

La lengua de un millón y medio de inmigrantes
Los inmigrantes latinoamericanos fueron ayer sujeto y objeto del debate. Como representante de los 15.000 ciudadanos colombianos residentes en Baleares, Wiliam Vega denunció que el fracaso escolar de los adolescentes latinoamericanos se eleva en las Islas del 40% generalizado al 80% debido a la incomprensión del idioma. «Y acaban en las calles», lamentó.

El representante de la Comunidad de Madrid en el foro, el consejero de Inmigración, Javier Fernández-Lasquetty, destacó que «el Gobierno vasco gaste en inmersión lingüística 200 millones de euros, con un 4,5% de población extranjera, cuando 200 millones es el presupuesto del Fondo de Integración de los Inmigrantes del Gobierno de la Nación para todos ellos, que son el 11% de la población».

«Me parece una crueldad que al inmigrante castellanohablante se le presione para hablar catalán en vez de la lengua que sabe hablar», añadió.

CATALUÑA
«¡Basta ya al chantaje!»

El presidente de la asociación catalana Convivencia Cívica, Francisco Caja, se ganó el primer aplauso del día con su «¡Basta ya al chantaje de los nacionalistas!». «¿Cómo es posible que una hora de castellano a la semana haga tambalear a la Generalitat y se declare en rebeldía a una sentencia del TSJ?». «¿Cómo es posible que nuestra ministra diga que no tiene constancia de que no se cumple la ley?». «¿Cómo puede imponernos un gobierno la lengua en la que debemos hablar?».

Todo preguntas sin respuesta. Y una cifra: el fracaso escolar de los alumnos, en un 18% de los niños con el catalán como lengua materna, se eleva al 42% entre los castellanohablantes. «La gente sufre», denunció Ignacio, un padre catalán que se dirigió al auditorio. «Pido a los políticos que pongan los medios para que todos estemos bien», dijo.

PAIS VASCO
Zapatero, el rey desnudo

Pablo Gay-Pobes, presidente de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco, afirmó que el recorte de libertades que se está produciendo en su Comunidad y en otras es «responsabilidad del presidente del Gobierno». Advirtió a Zapatero de que «negando la evidencia está haciendo el rdículo», y le comparó con el rey del cuento, «que se está paseando desnudo mientras esos sastres, que paga con el dinero de todos, le están engañando».

Tras él, habló Maite, que lleva 57 días fuera de su Vitoria natal y se ha ido a Logroño a vivir para escolarizar a sus hijos en castellano. «Los alumnos del modelo A [en castellano] evolucionan más rápido que otros y ralentizan su aprendizaje», aseguró. «Mis hijos no son cobayas. Que experimenten con los suyos», reclamó al Gobierno vasco.

GALICIA
«Quieren cambiar a los ciudadanos»

De Galicia, se echó en falta a la asociación con más peso específico en la defensa de los castellanohablantes, Galicia Bilingüe, que últimamente parece querer desvincularse de actos con presencia política.

«Es una democracia invertida: los políticos quieren cambiar a los ciudadanos; no les gustamos», dijo ayer José Antonio Amado, de la Mesa por la Libertad Lingüística de Galicia. Junto a él, otro ciudadano gallego denunció ayer la imposición de la lengua vernácula y la exclusión forzada del castellano por parte de las instituciones. «La normalización de los anormales es nazismo puro y duro», dijo este ciudadano. «Tenemos una sharia nacionalista que ha impuesto el velo lingüístico en la escuela», denunció Amado.

BALEARES
Normalizar la 'anormalidad'

El presidente del Círculo Balear, Jorge Campos, asociación que defiende los derechos de los castellanohablantes en las Islas, destacó con ironía que en su Comunidad, que ha visto cómo el mallorquín, el menorquín y el ibicenco de siempre se han transformado en catalán normativo por la presión de «quienes quieren construir unos Països Catalans», se han aprobado 22 órdenes y 13 decretos para «normalizar a quienes debíamos de ser anormales».

Según apuntó, quienes han impuesto el catalán en la enseñanza se saltan la recomendación de la Unesco de educar a los niños en su lengua materna. Y términó con más ironía, basada en la realidad que denunció: «Se me ha ocurrido un eslogan para el Gobierno balear: 'Hágase catalanista y asegúrese una subvención en tiempos de crisis'».

El problema de la inmersión lingüística en Galicia, Baleares, Cataluña y País Vasco
Xoán Xulio Alfaya Periodista Digital 26 Octubre 2008

[Inmersión lingüística] En el programa "La noche de Isabel San Sebastián" se analizó el problema de la inmersión lingüística en Galicia, Cataluña y el País Vasco. Algo increíble en un país democrático perteneciente a la Unión Europea, pero que hace sufrir a muchos ciudadanos -especialmente alumnos, familias y profesores-, sin que las leyes actualmente vigentes se apliquen en la defensa de los derechos y libertades de las personas que, con sus impuestos, pagan a sus propios inquisidores.

Sara Burgos, monitora catalana expulsada por no hablar a los niños en catalán e Isabel Calvo, una madre gallega afectada también por la imposición del gallego a sus hijos en la escuela, nos dan sus testimonios.

En el debate participaron el escritor Jesús Lainz, Santiago Abascal, presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Ignacio Balasch, desplazado lingüístico en Cataluña y el periodista Alfredo Semprún.

La noche de Isabel San Sebastián
22/10/2008
http://es.youtube.com/watch?v=lnRqcfV-jI0
Duración: 50 minutos
Merece la pena ver el vídeo completo.

Patético
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 26 Octubre 2008

MENOS mal que en el exterior están tan preocupados por sus problemas que no prestan atención a las 80.000 leguas de viaje en avión que se está tirando Zapatero para estar en la próxima reunión de Washington, porque seríamos el hazmerreír del planeta. Tampoco va a estar Suecia, con mucho más prestigio, Suiza, con mucho más dinero, ni Finlandia, con mucha más tecnología —es posible que el móvil que usted usa haya sido fabricado allí—, y sus líderes no se lo han tomado a la tremenda. Al nuestro, sin embargo, que hasta ahora había pasado olímpicamente de la política exterior, le ha entrado de repente tal fiebre de ella que el pobre no debe saber si está en Asia, América o Europa, si tiene que desayunar o cenar, si escucha chino, inglés o francés, aunque esto último no es problema para él, que no sabe ninguno.

Patético. Y peligroso, porque es capaz de querer comprar a China e India para que le avalen en la conferencia, como compró a los nacionalistas vascos y gallegos para que le ayudaran a sacar los Presupuestos. Cuando la realidad es que España no tiene que estar en Washington el 15 de noviembre, contra lo que él asegura. Allí van a estar los 8 países más ricos y los 20 llamados «emergentes», y como nosotros no pertenecemos ni a éstos ni a aquéllos, como tantos otros, no tenemos por qué estar allí, sin que a nadie se le caigan los anillos por ello. Tan simple como eso.

Quien cree que tiene que estar allí es Zapatero. El presidente del Gobierno se ha dado cuenta de que su no asistencia a esa reunión deja al descubierto la larga cadena de mentiras que nos ha venido contando, desde aquella tan lejana a la realidad y tan cercana en el tiempo de que la crisis no existía, a la de que había tomado las medidas necesarias para atajarla. Con el paro subiendo como la espuma y la Bolsa bajando en picado, necesita otro disfraz, otra excusa, otra cabriola, para mantenernos en la burbuja a la que nos ha llevado su política virtual, en la que las negociaciones con ETA iban a traer la paz a Euskadi, los nuevos estatutos iban a estructurar definitivamente España y la solidez de nuestra economía nos hacía inmunes a la crisis. Algo que pretende se olvide sentándose con los ocho más ricos y los veinte camino de serlo. ¿O le sentarán en una mesita aparte, como se hace con los invitados que llegan a última hora? Aunque a lo mejor ni se sienta, ya que tan desesperado está que es capaz de «crash the party», de meterse sin invitación, como esos gorrones que se cuelan en las recepciones sin estar invitados y se ponen tibios de canapés, aunque el único canapé que interesa a Zapatero es no dejar en evidencia su soledad personal y su larga serie de mentiras.

Patético, repito. Pero más patético todavía es que los españoles nos estemos tomando tan a pecho esa cita, de la que nadie espera más que una serie de directrices generales, que tendrán que concretarse luego en medidas específicas. Pero a nuestro presidente lo único que le interesa es él, aun a costa de que los españoles hagamos el ridículo.

Lugar de desencuentro
EDITORIAL El Correo 26 Octubre 2008

E l Estatuto de Gernika, de cuya aprobación en referéndum se cumplió ayer el XXIX aniversario, es la «norma institucional básica» por la que el pueblo vasco o Euskal Herria se constituyó en comunidad autónoma bajo la denominación de Euskadi o País Vasco, integrada por los territorios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, y abierta incluso a Navarra, si así lo decidieren sus ciudadanos. Sin el Estatuto de Gernika, Euskadi no sería hoy, por tanto, el sujeto y la realidad política que de hecho es, sino, a lo sumo, una mera aspiración o reivindicación no satisfecha. A él deben los vascos sus actuales instituciones de autogobierno, las cuales, dotadas de las capacidades económico-financieras que les otorga el Concierto Económico, gestionan, con una autonomía incomparable en el entorno europeo, casi todos los recursos materiales y humanos que les son necesarios para promover su personalidad cultural, garantizar su convivencia pacífica y promover su calidad de vida y bienestar.

El Estatuto de Gernika ha supuesto además, desde el momento mismo de su aprobación, el espacio más amplio de encuentro en el que ha podido tener cabida la pluralidad de sentimientos nacionales, de sensibilidades territoriales y de adscripciones políticas que caracteriza, de manera constitutiva, a la sociedad vasca. Sólo quienes, desde posturas totalitarias apoyadas en el terrorismo, se negaron a acatar la voluntad popular en él manifestada quedaron en su momento, y siguen estando hoy, al margen de aquel magno acuerdo que aún permanece como el vínculo más seguro de nuestra cohesión social, política y territorial. En torno al Estatuto de Gernika se han fraguado en nuestro país todos los acuerdos que han contribuido a la estabilidad de las instituciones y a la lucha democrática contra ese aún persistente enemigo común del terrorismo. En este sentido, el recordado Acuerdo de Ajuria Enea no fue sino la trasposición a este terreno del espíritu que inspiró el Estatuto.

Hoy, a los veintinueve años de su aprobación, el Estatuto de Gernika, en vez de punto de encuentro, se ha hecho objeto de confrontación. Las manifestaciones de ayer así lo demuestran. La causa de disputa remite, en apariencia al menos, a la cuestión de su desarrollo. A este respecto, y habida cuenta de la importancia de lo que está en juego, conviene atenerse al rigor y abandonar la ligereza. En primer lugar, no se puede ocultar, ni minusvalorar siquiera, el hecho de que la mayor y más importante parte del Estatuto ha sido ya llevada a cumplimiento. La relevancia de tal hecho es aún más destacable si se tiene en cuenta la dificultad que supone, para cualquier Estado, la transición desde una organización centralista y unitaria hasta otra descentralizada y compleja. De otro lado, tampoco cabe negar ni que el desarrollo realizado haya sido en ocasiones cuando menos poco edificante, por las circunstancias de mercadeo que lo han acompañado, ni que queden aún competencias por transferir sobre las que sería exigible un pronto acuerdo, basado en el espíritu de pacto y flexibilidad en que se asentó el Estatuto y no de imposición unilateral de criterios.

Pero, dicho esto, también es necesario denunciar el otro hecho, aún más preocupante, de que el no completado desarrollo estatutario esté siendo utilizado no como razón para exigir un cumplimiento más pleno y leal del Estatuto de Gernika, sino precisamente para todo lo contrario, a saber, para invalidarlo y desbordarlo. A este respecto, sólo hace falta leer el manifiesto que ayer hicieron público los tres partidos del Ejecutivo vasco, junto con Aralar, para percatarse de que lo que en él está en juego no es la exigencia de un mayor o menor cumplimiento del Estatuto, del que, por cierto, ni siquiera se hace mención en el texto. Lo que en él se dirime es, más bien, un modelo político de relación entre vascos, así como de Euskadi con el Estado español, que no tiene nada que ver con el que subyace en el Estatuto y que directamente lo contradice y lo subvierte. Sustituir, en efecto, la idea de pacto bilateral, que es la que está en la base, no sólo del Estatuto, sino incluso de toda la anterior tradición vasca de foralidad, por otra de 'libre determinación' unilateral de los vascos no es sino liquidar los fundamentos del régimen establecido.

sta pretensión del nacionalismo vasco, aunque no nueva, se convirtió en estrategia operativa hace diez años, cuando promovió y firmó el llamado pacto de Lizarra. Desde entonces, los diversos gobiernos del lehendakari Ibarretxe han tratado de llevarla a la práctica, bien mediante el denominado Nuevo Estatuto Político de 2003, bien a través de la Ley de Consulta de 2008, aprobados ambos, no por casualidad, con el apoyo de quienes, además de abominar del Estatuto, han sido ilegalizados por su relación con el terrorismo etarra. Lo peor de tal estrategia no es que choque, como ha demostrado en el segundo caso la sentencia del Tribunal Constitucional, con el ordenamiento legal vigente. Consiste, más bien, en que destruiría, de facto, el sistema interno de convivencia entre los propios vascos, al anular el respeto a su pluralidad y suplantarlo por un régimen de imposición de una parte sobre otra. La Euskadi que, de llevarse a cabo esta estrategia, surgiría no sería, desde luego, ni social ni territorialmente, la misma que entre todos constituimos en el Estatuto de 1979, sino otra de la que un buen número de sus actuales ciudadanos y alguno de sus territorios se sentirían excluidos.

Una selectividad en cinco idiomas
El examen oral de idioma extranjero podrá hacerse en inglés, francés, alemán, italiano o portugués - En todas las pruebas se elegirá entre dos ejercicios
SUSANA PÉREZ DE PABLOS - Madrid El País 26 Octubre 2008

Los estudiantes que entren en la universidad en el futuro deben demostrar que saben hablar correctamente alguno de estos cinco idiomas: alemán, francés, inglés, italiano o portugués, las lenguas más habladas en la UE. Podrán además mejorar su nota para acceder a algunas universidades si son muy buenos en las materias que esos centros valoran más, presentándose a un examen optativo. Por ejemplo, si se pretende estudiar Arquitectura, la prueba adicional podría ser dibujo técnico.

La nueva prueba se estrena el próximo curso, y la parte oral, dos años después
La nueva selectividad viene pisando el acelerador. Llega ya el próximo curso y permitirá el acceso a las carreras de grado (que sustituyen a diplomaturas y licenciaturas). Seguirá haciéndose sobre las materias de segundo de Bachillerato y trae nuevas exigencias, pero también mucha mayor transparencia sobre la forma de evaluar cada prueba y con un amplio abanico de la optatividad. Esta flexibilidad permite al alumno subir nota a su voluntad al hacer la prueba, y también años después.

El Consejo de Estado está revisando el proyecto de real decreto que regula la prueba y que ha ido recibiendo, desde julio, retoques de las comunidades autónomas, el Consejo Escolar de Estado, el Consejo de Universidades y el Ministerio de Administraciones Públicas. Antes de fin de año estará aprobado por el Consejo de Ministros.

El texto definitivo (a falta de los matices legales que pueda introducir el Consejo de Estado), al que ha tenido acceso EL PAÍS, presenta novedades respecto al presentado en julio. Aparte de establecer cinco idiomas para hacer la prueba oral de idioma extranjero, elimina la obligación de hacer algunas pruebas tipo test (como establecía el texto anterior en la parte optativa y recomendaba en el ejercicio de la asignatura de modalidad de Bachillerato cursada) para intentar aumentar al máximo tanto la objetividad como la optatividad.

La nueva prueba de idioma extranjero se empezará a implantar dos años más tarde que el resto, en el curso 2011-2012. El proyecto de real decreto establece además que "dos años antes" de la implantación de esta prueba oral "se realizará un estudio para determinar las características específicas de la prueba y, en su caso, tomar las decisiones oportunas sobre su implantación".

También establece que absolutamente todas las pruebas deben ofrecer a los alumnos dos ejercicios de los que deben escoger uno -tanto de las materias comunes como de cada modalidad de Bachillerato, es decir, desde lengua castellana e historia de España a matemáticas y dibujo técnico-. El texto especifica que se anunciarán, antes de los exámenes, cómo serán exactamente y los criterios objetivos que van a seguir los profesores a la hora de corregir cada prueba. Por ejemplo, qué peso va a tener la comprensión lectora o la capacidad de relacionar ideas, cuestiones como las que tiene en cuenta el Informe PISA, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Otra novedad del texto es que los alumnos tendrán 45 minutos para descansar entre cada prueba, así como que la Conferencia Sectorial de Educación y la Conferencia General de Política Universitaria puede decidir poner más de dos convocatorias al año (aparte de las de junio y de septiembre actuales), bien de toda la prueba o de alguna fase. Se limita la duración de cada examen a una hora y media. La parte general constará de cuatro pruebas (una menos que ahora), más otra optativa para las comunidades con dos lenguas oficiales. En España hay 1,3 millones de estudiantes universitarios y cada año hacen la selectividad 200.000 alumnos.

Galicia Bilingüe denunciará ante Protección de Datos a la Mesa por la Normalización del gallego El BNG solicita a Madrid que no autorice los parques eólicos si existen informes de la Xunta desfavorables
A. M. ABC (Galicia) 26 Octubre 2008

SANTIAGO. Galicia Bilingüe ha decidido acudir a la Agencia de Protección de Datos para que investigue a la denominada Mesa por la Normalización Lingüística (del gallego), y apunta que se da este paso «tanto porque manejan listas negras de comerciantes y otros empresarios en su cruzada a fin de imponer el uso del gallego, como porque remiten a estas personas cartas amenazándolas con la supuesta apertura de expedientes para que cambien sus usos idiomáticos».
La asociación que defiende la libertad lingüística entiende que la MNL podría estar vulnerando el derecho a la intimidad de los ciudadanos «a los que presiona, con independencia de que sus métodos resulten a todas luces, y desde un punto de vista ya no legal, sino puramente ético, del todo reprobables». Galicia Bilingüe informará además a la Fiscalía del asunto para que se pronuncie sobre si las referidas amenazas implican la comisión de algún ilícito criminal.

Ya en el pasado mes de marzo del año en curso, esta agrupación detectó el envío de cartas por parte del órgano que tiene al frente a Carlos Callón a varios directores de centros educativos públicos y privados de Galicia, «en los que, como ahora a los empresarios, se les advertía sobre la apertura de expedientes, relacionados en estos casos con supuestos incumplimientos del decreto que regula el uso del gallego en la enseñanza».

Galicia Bilingüe quiere recordar que la MNL es una entidad de carácter absolutamente privado, aunque subvencionada por la Xunta de Galicia y otras administraciones públicas. «Las cartas, además de resultar incomprensible que no sonrojen a los responsables de las instituciones que financian a esa organización, suponen una intromisión inaceptable en las competencias de la inspección educativa, en el caso de los directores; y en una actividad mercantil de carácter privado, en el caso de los empresarios», dice Galicia Bilingüe.

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