AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 8 Noviembre 2008

El hombre que no es
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 8 Noviembre 2008

¿EN concepto de qué va a ir Zapatero a Washington, si es que acepta una de las dos invitaciones que ha recibido Sarkozy? Porque si va como presidente de turno de la Unión Europea, tendrá que actuar como tal, lo que no le corresponde. Pero si va como presidente de la República Francesa tendrá que representar a Francia, lo que le corresponde aún menos. Un buen lío, aunque sólo sea de protocolo. Pero es lo que suele ocurrir con los tramposos: que cuantas más trampas hacen, en mayores trampas se meten.

Zapatero se pasó todo su primer mandato pasando olímpicamente de la política internacional, apostando por los candidatos perdedores en ella, dedicándose a negociar con ETA, a agrietar España con estatutos de soberanía y a convencer a los españoles de que teníamos la economía más floreciente del mundo, por lo que no debíamos preocuparnos más que de gozar de la vida. Sólo cuando la crisis económica que ha negado durante un año se hizo imparable e innegable se ha lanzado como un poseso a la escena internacional, recorriendo el mundo de punta a punta y moviendo Roma con Santiago, léase Bruselas, Washington, Pekín y hasta San Salvador, para asistir a la conferencia que el próximo día 15 tendrá lugar en la capital norteamericana. Todo, para borrar su etapa anterior, para disimular que se equivocó en sus planteamientos, para ocultar que la Alianza de Civilizaciones y otras zarandajas nos habían excluido de los grandes centros de decisión y, a la postre, para hacer que hace, que es lo único que sabe hacer, aunque eso lo hace estupendamente, y perdonen el trabalenguas.

A base de mendigar y hacer kilómetros, le ofrecen en Washington una silla que no le pertenece, si bien el anfitrión tiene que dar su visto bueno, lo que no es seguro. Aunque, miren ustedes por dónde, ya tenemos la mejor metáfora de nuestro presidente. José Luis Rodríguez Zapatero es el hombre que no es. Representando una república que no es la suya, presidiendo una nación en la que no cree, inventando una alianza que no existe, liderando un partido convertido en partida, intentando sobrevivir a base de engañar a extranjeros y compatriotas con mentiras cada vez más gordas y trazos cada vez más gruesos. Esta ida suya a Washington, que aún no sabemos cómo acabará, es el equivalente diplomático de la guerra de Gila: «¿Está preparada la silla? Sí, pero tendrá usted que hablar francés», pueden contestar de la Casa Blanca. Menos mal que el mundo está demasiado preocupado por la crisis económica para ocuparse de los lances cómicos, porque seríamos su hazmerreír.

Pero esto es lo que hay. Y lo que hemos elegido. O sea, lo que nos merecemos. Y lo amplío a todos los españoles, no sólo a los que han votado a Zapatero. Algo hemos hecho mal todos, empezando por la oposición, para llegar a situaciones humillantes como ésta. Y algo debe fallar en el fondo de nosotros para que no nos sonrojemos.

El infierno vasco
Por GEES Libertad Digital  8 Noviembre 2008

Después de muchos meses de búsqueda de salas para proyectarse, la película El infierno vasco tiene por fin fecha de estreno. En esta historia se vislumbra la anómala relación de parte de la sociedad española con las víctimas del nacionalismo terrorista: ignoradas, despreciadas, abandonadas por ser testimonio vivo de un terror del que muchos españoles no quieren ni oír hablar. Pero no por cerrar los ojos, desaparece su realidad. Y a veces es en el cine donde mejor se plasma. Por nuestra parte, creemos que es una película que es necesario ver, por varias razones.

En primer lugar, porque hasta ahora ni Zapatero ni sus ministros han apoyado la película. El Gobierno reserva su apoyo a Mar Adentro y muestra su solidaridad con las películas que hacen apología del suicidio por ley y de la cristofobia. Pero no tienen las mismas ganas de apoyar públicamente una película sobre las víctimas de ETA, que siguen sin fiarse de Zapatero, el del "ansia infinita de paz". Para nosotros, el índice de calidad moral de una película es inversamente proporcional al interés mostrado por el Gobierno de ZP en ella. Así que la de El infierno vasco está garantizada.

En segundo lugar, porque es una película disidente. El mundo del cine –el del canon digital y las algaradas pacifistoides– se preocupa mucho por Almodóvar o Menem, pero poco por los directores que pierden dinero y se juegan la vida por el cine. En España, los cineastas oficiales del progresismo se ponen estupendos cuando se trata de defender películas de transexuales, de curas pedófilos y de brigadistas internacionales. Pero si se trata de películas sobre ETA, sus crímenes y el terror, entonces miran para otro lado. Al mundo del cine español le indignan los iraquíes muertos, pero no tanto los vascos muertos. Quizá porque no pueden culpar a Bush de ellos, sino a la izquierda abertzale que, al fin y al cabo, es izquierda.

Y en tercer lugar, porque en nuestro país se habla mucho de víctimas del terrorismo, de su dignidad y del respeto debido. Pero pese a estar en el centro de toda discusión política, sabemos poco cómo viven y qué piensan. Esta es una película que narra el infierno cotidiano que sufren miles de vascos desde hace decenios. Acosados por los terroristas etarras dentro y fuera de las instituciones, sometida y acallada su voz por el nacionalismo vasco, a su condición de afectados o amenazados se une la incomprensión, desde 2004 también del Gobierno.

Después de meses de buscar desesperadamente dónde proyectarla, por fin hay fecha para su estreno: el viernes 7 de noviembre. Los espectadores podrán verla en los pocos cines –para vergüenza de distribuidoras y salas de cine– en los que va a ser estrenada, en Madrid, Barcelona, Bilbao, Vitoria, Valladolid, Albacete, Gerona y Santander. En el fondo, acudir a verla será, en primer lugar, un apoyo cívico y silencioso a las víctimas de ETA, a las que está dedicado el film; y en segundo lugar, a aquellos en el mundo de la cultura que se han puesto de su lado con enorme valentía. Dos motivos para verla, comentarla y recomendarla. Nosotros ya lo hacemos y animamos a todos a hacer lo mismo.

La verdad sobre el infierno vasco
POR IÑAKI ARTETA, DIRECTOR DE «EL INFIERNO VASCO» ABC 8 Noviembre 2008

Uno de los miles de tópicos que con frecuencia se han dicho en este país es el de que «con la violencia no se consigue nada». Error. Debería estar claro a estas alturas que la violencia es el mejor método para conseguir objetivos, infinitamente más eficaz, más rápido, que la persuasión, por ejemplo.

Esta sociedad vasca en la que vivo ha experimentado muy a fondo el sometimiento a que conduce el miedo y conoce sus resultados. Otra cosa es que reconozca que los conoce. Se ha extendido la cultura de que presionando, creando miedo, se pueden conseguir las cosas y se consiguen. De que no es necesario argumentar para justificar ciertas cuestiones, esas que son sagradas para unos pocos. Porque tiene que quedar bien claro que existe un grupo de esta sociedad que es el que tiene derechos sobre todo.

La forma en que la «guerrilla» de ETA lleva a cabo su lucha ya tenía que ser suficientemente reveladora del tipo de sociedad que esperan instaurar, la selección de los medios es ya la de los fines. El poder nacionalista es un testigo complacido de cómo van las cosas, persiste en el poder. «ETA, márchate», dice una dirigente nacionalista, cuando habría que decir «no tengas ninguna esperanza».

España soporta que en el norte exista una sociedad moderna que ha marginado, ha desechado, ha abandonado a una parte de la población. A los vascos les cuesta reconocer que viven en una sociedad muy diferente a la que se van a veranear. Se come muy bien, no hace mucho frío, de acuerdo, pero uno no puede evitar, un descuido lo tiene cualquiera, observar vidas en peligro, actuaciones sectarias, purgas ideológicas a su alrededor.

La inversión de valores que ha calado en esta sociedad y que para muchos iguala un accidente de tráfico (de un familiar de un preso de ETA) con un asesinato (de un considerado enemigo), que minimiza o ignora los efectos del terrorismo, que ha desarrollado un alto grado de impiedad hacia las víctimas (del terrorismo), que tolera con naturalidad el aislamiento de los discrepantes, ha puesto a estos «diferentes» en la tesitura de elegir entre colocarse voluntariamente una diana en el pecho, pasar a engrosar la amplia lista de silenciosos o dejar su tierra.

Las lágrimas, el dolor y la rabia

Después de hablar con los protagonistas involuntarios de mi película, los que decidieron irse del País Vasco para vivir con tristeza, pero mejor, casi siento su relato como mío, revivo en primera persona el momento de recibir una carta amenazadora, vivo el insomnio causado por preocupación, noto las lágrimas de la pareja asustada, lágrimas de miedo, impotencia, dolor y rabia. Pienso que si no hubiera conocido en persona las historias que me han contado serían para mí como el relato en un libro. Algo ajeno, lejano. Algo que he conocido por un momento e inmediatamente se presta al olvido. Porque realmente hay algo de increíble en todo esto. Yo mismo pienso a veces que no puede ser que haya tan cerca de mí gentes queriendo humillar o hacer daño a conciudadanos suyos.

Pero desgraciados los disidentes si no disponen de influencia en la política real, pobres, si no son capaces de defenderse a sí mismos. Pues se convertirán en elementos sobrantes, en grupos desechados, predestinados al limbo, a la oscuridad, al silencio. Como mucho dependerán de esa nueva forma de arbitrariedad: la del corazón. Esa solidaridad que va y viene, pero no se queda lo suficiente. Esa solidaridad que se manifiesta espléndidamente cuando lo más grave ocurre. En el funeral. Pero sólo hasta unos días después.

Sabemos que hay momentos en que las víctimas, los perseguidos se convierten en objeto de una compasión más o menos real, más o menos sobreactuada. Son en ese momento televisivos o radiofónicos pero ello suele evitar otras aproximaciones más políticas.

Mientras sigan siendo unos desgraciados, se los compadece, a la que se rebelan o protestan, se los teme, se los odia.

Tras cada caso particular se oculta algo patético que hay que encontrar. Se trata de la vida, el transcurso de la vida atravesada por algo externo, extraño, agresivo. Fanatismo.

¿Toca hablar de estos temas? A mí me parece que sí y por mucho tiempo.

La amenaza que se cierne sobre el futuro en la comunidad vasca no es la permanencia de la violencia de corte político sino el abandono y el desestimiento. Ese tránsito suave e indoloro al silencio: tierra de camaleones, avestruces, conejos...

Una causa no es forzosamente justa porque haya hombres que mueran o maten por ella: el fascismo fue una causa, el comunismo y el islamismo también. Se acabaron pues esos pueblos arcángeles, esos individuos intocables que prohíben a los demás que se les juzgue y contemplan a los demás con mirada reprobadora, soberbia, considerando que debido a los ultrajes que supuestamente padecieron se les debe todo.

Probablemente sólo hay un medio de progresar, profundizando incansablemente en los grandes valores de la democracia, de la razón, de la educación, de la responsabilidad, de la prudencia. Reforzando la capacidad del ciudadano de no doblegarse ante el miedo o los hechos consumados, para que no sucumba ante el fatalismo.

Un asunto este que no requiere ni desesperación ni beatitud, sino la actuación en todos los frentes posibles sin creer nunca que se detenta la solución mágica.

El peligro

A menudo se me pregunta por si siento miedo al dedicarme a denunciar a través de mis películas la situación que se vive en el País Vasco. Es una pregunta para el que me lo pregunta: ¿por qué sospecha usted que alguien que hace películas se sitúa en una posición peligrosa? Sabemos la respuesta.

Quizás sería necesario comprender que en determinadas circunstancias la libertad es más importante que la felicidad y que, como la democracia, la libertad nunca es más valiosa que cuando está amenazada.

"QUIEREN TAPAR LA BOCA" A QUIEN ESTÁ EN CONTRA "DEL RÉGIMEN"
Ciudadanos y PP exigen la comparecencia del presidente del CAC por silenciar a la Cope
El PPC y Ciudadanos han denunciado la maniobra de la Generalidad para silenciar a la Cope. Lo harán formalmente esta semana ante el Parlamento catalán, donde se exigirá la comparecencia del presidente del CAC. La emisora ya ha anunciado que recurrirá la decisión.
Libertad Digital 8 Noviembre 2008

En una entrevista en Al Sur de la Semana, de la Cadena Cope, Albert Rivera ha mostrado el apoyo inequívoco de Ciudadanos a la cadena tras la decisión del CAC de arrebatarle sus licencias en Lérida y Gerona. Rivera ha recordado que la emisora era uno de los "resquicios" que había en Cataluña "para enterarse de lo que pasa en la Generalidad". "No se nos escapa que hay voluntad de tapar la boca" a la emisora y "a quienes hablan en la Cope", ha indicado.

Por todo ello, Ciudadanos ha pedido ya la comparecencia del presidente del CAC para que explique sus razones. "A mí no me ha sorprendido, sabía que iba a haber jugadas de este tipo", ha dicho Rivera, que ha anunciado movilizaciones "no en defensa de una emisora, sino de la libertad de expresión".

Una comparecencia que también demandará el PP catalán. Fuentes consultadas por Libertad Digital han cuestionado esta medida, que, denuncian, viola la "pluralidad, la línea editorial de las empresas y el juicio de la audiencia". Por todo ello, el PPC exigirá la próxima semana la comparecencia del presidente del Consejo Audiovisual Catalán (CAC) en el Parlamento autonómico para que explique qué criterios se han seguido a la hora de conceder las licencias.

El Partido Popular denuncia el perjuicio ocasionado a esta emisora que ha estado emitiendo los últimos seis años, desde que en 2002 se le concediera una licencia piloto para seis meses, que se prolongó hasta 2008. Por este motivo, no entienden que se cercene la voz a la Cope, ya que de facto "hay unos derechos adquiridos".

GOLPE AUTORITARIO
Denuncian el plan de Montilla para tapar la voz de la Cadena COPE
Elsemanaldigital.com 8 Noviembre 2008

Ciudadanos y el PPC han alertado de la gravedad de las maniobras en Barcelona del presidente de la Generalitat para tapar la boca a la emisora y a quienes hablan en ella.

En una entrevista en el programa Al Sur de la Semana, de la Cadena COPE, Albert Rivera mostró mostrado el apoyo de Ciudadanos a la cadena tras la decisión del Consejo Audiovisual Catalán (CAC) de arrebatarle sus licencias en Lérida y Gerona, asunto del que informó El Semanal Digital. Rivera dijo que la emisora era uno de los "resquicios" que había en Cataluña "para enterarse de lo que pasa en la Generalidad". "No se nos escapa que hay voluntad de tapar la boca" a la emisora y "a quienes hablan en la COPE", señaló.

Ciudadanos ha pedido la comparecencia del presidente del CAC, Josep Maria Carbonell, para que explique sus razones. "A mí no me ha sorprendido, sabía que iba a haber jugadas de este tipo", dijo Rivera, que ha anunciado movilizaciones "no en defensa de una emisora, sino de la libertad de expresión". Asimismo el PPC, que preside Alicia Sánchez-Camacho, exigirá esta comparecencia para que explique qué criterios se han seguido a la hora de conceder las licencias que violan pluralidad, línea editorial y juicio de la audiencia.

Veto nacionalista para PPC y Ciudadanos
Para Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, "es evidente que a los grupos mediáticos que se oponen al régimen establecido por el tripartito se les está privando de la voz crítica que es necesaria en cualquier democracia". Ciudadanos ya denunció, en su momento, por ejemplo, que desde la Generalidad de Cataluña se esté subvencionando solo a unos determinados medios de comunicación escritos, y que a los que no son nacionalistas se les esté "expulsando de las subvenciones", algo que también está sucediendo con las concesiones de radio.

"Si la Cadena COPE, y los que salen en ella, rieran las gracias del Gobierno de Montilla o dijeran las cosas en la línea que el nacionalismo quiere oír, estas cosas no le pasarían", dijo Rivera. Para Ciudadanos, sencillamente, la Generalidad "no puede eliminar del campo de juego mediático a los que no opinan como le gustaría a Montilla".

Coronel de Palma rechaza el golpe autoritario
Por su parte Alfonso Coronel de Palma, presidente de la Cadena COPE, explicó al programa La Linterna de César Vidal que "no estamos ante un concurso libre de frecuencias, sino ante una serie de emisoras que ya estaban siendo ocupadas y utilizadas de acuerdo con un plan piloto establecido por el propio CAC". Un plan que se había cumplido "sin ningún problema". Por lo que el CAC "despoja a la Cadena COPE de estas dos emisoras en contra de sus propios actos".

El presidente de la Cadena COPE considera que "el problema más grave es que hablamos del cierre de emisoras y por supuesto el detrimento de las personas que trabajan en ellas, que es otro derecho gravísimo". En este sentido, ha insistido en que la Cadena COPE utilizará "los instrumentos jurídicos que corresponden".

Para Coronel de Palma este es un tema de "libertad de expresión" y cuando "no se tolera a aquellos que son críticos, que discrepan y que no asumen y alaban al poder, no existe, y estaremos en un régimen de naturaleza autoritaria, donde se simula una libertad de expresión". Destacó que demás no existe "disimulo alguno en vetar y violar un artículo tan importante como es el 20 de nuestra Constitución y cuando estos derechos son violados impunemente hay que empezar a preocuparse gravemente". Y esto es lo que ha pasado "la voz indiscutiblemente crítica de la Cadena COPE es silenciada".

La Cadena COPE –explicó– confía en la Justicia y recurrirá a la vía contencioso-administrativa. Coronel de Palma espera que finalmente se haga justicia como sucedió con el intento de Jordi Pujol de silenciar a la emisora. En relación con las manifestaciones del líder independentista Joan Puigcercós pidiendo un "cordón sanitario" contra voces críticas, Coronel de Palma dijo que "lo que es gravísimo es que ese tipo de declaraciones se hagan y se hagan libremente" y advirtió que "en las épocas de deterioro de la democracia no sólo es culpable el que la deteriora, sino también los colaboracionistas".

El Parlamento Vasco denuncia la «bajeza moral» de ETA por insultar a las víctimas en su último escrito
EL DIARIO VASCO 8 Noviembre 2008

Una declaración de la Cámara, que no apoyó EHAK, expresa que el compromiso de las instituciones vascas con las víctimas y con los colectivos amenazados, «así como la sensibilidad y solidaridad de la sociedad vasca para con ellas», exigía una «reacción unánime de repulsa y firmeza democrática frente al último comunicado» difundido por la banda.

El Parlamento Vasco denunció ayer la «bajeza moral» de ETA respecto de las víctimas que ha provocado, que se han «visto insultadas en su sufrimiento» en el último comunicado. La presidenta del Parlamento Vasco, Izaskun Bilbao, leyó una declaración institucional referida a ese texto de ETA, un hecho no habitual. Esta resolución no tuvo el respaldo de EHAK.

En su último comunicado, publicado el pasado miércoles, la organización terrorista se dirigió a la directora de la Oficina de Víctimas del Terrorismo del Gobierno Vasco, Maixabel Lasa, viuda de Juan Mari Jauregui, gobernador civil de Gipuzkoa asesinado por ETA, a la que acusa de ser «una militante antiabertzale que derrama lágrimas de cocodrilo».

En su declaración, el Parlamento condena la violencia de ETA y manifiesta «todo su apoyo y solidaridad para con los colectivos y personas amenazadas» en dicho comunicado. En particular, la Cámara autonómica se solidariza «con las víctimas del terrorismo que se han visto insultadas en su sufrimiento, por la bajeza moral que ETA dirige contra su representación en la Dirección de Víctimas y en su titular».

A juicio del Parlamento Vasco, el compromiso de las instituciones vascas con las víctimas de la organización y con las personas y colectivos amenazados por su violencia, «así como la sensibilidad y solidaridad de la sociedad vasca para con ellas», exigía una «reacción unánime de repulsa y firmeza democrática frente al último comunicado» difundido por la organización terrorista.
Denuncia del PP

El parlamentario del PP Carlos Urquijo denunció ayer de que el 94% de la plantilla de la Ertzaintza no ha cumplido con la obligación de jurar o prometer acatar la Constitución al adquirir la condición de funcionarios. Durante el pleno de la Cámara, Urquijo preguntó al consejero de Interior, Javier Balza, acerca de un fallo del Tribunal Supremo que afirma que «es obligado que los agentes realicen la jura o promesa de la Constitución, de manera individual, para adquirir la condición plena de funcionarios».

Balza respondió que comprende que «la guerra de los símbolos sea uno de los temas preferidos del PP porque le debe de rendir mucho», pero opinó que aún así «no merece la pena hacer el ridículo». Recordó que la sentencia dice que «no tiene efecto retroactivo», por tanto, no hay que adoptar ninguna medida en torno a esos agentes anteriores a la decimosexta promoción.

Se buscan 500 autores en español para vender 5.000 libros en Estados Unidos
Un libro destaca el valor de nuestro idioma como instrumento de negocios
ANNA GRAU | NUEVA YORK ABC 8 Noviembre 2008

Quinientos escritores en lengua española que vendan 5.000 libros cada uno en los Estados Unidos: eso es lo que hace falta para despertar un mercado editorial dormido de entre 20 y 25 millones de lectores potenciales. Esa es una de las conclusiones del debate de editores y libreros norteamericanos sobre el futuro de la edición en español organizado esta semana en Nueva York por la Ameritas Society y el Hispanic New York Project del programa de estudios americanos de la Universidad de Columbia.

Participaron representantes de las divisiones en español de editoriales como Random House y Harper Collins, del gigante americano de las librerías Barnes & Noble y de la plataforma America Reads Spanish. Todos ellos se enfrentaban a un reto que hace tiempo que lleva de cabeza a la industria editorial: si en Estados Unidos hay 45 millones de hispanohablantes, la mitad de ellos perfectamente capaces de leer en esta lengua —«un Chile entero», en palabras de Milena Alberti, de Random House—, ¿por qué cuesta tanto convertir eso en un mercado lector fértil y vivo? ¿Por qué no hay un cuerpo lector en español verdaderamente transnacional, y no una mera agregación de minorías que leen a autores de su país, sea España, Colombia o Argentina?

Claudio Remeseira, director del Hispanic New York Project, se niega a ver en ello una mera inercia inevitable del mercado y anima enérgicamente a corregir algunos factores: se queja por ejemplo de que hasta ahora las editoriales norteamericanas se han interesado poco por lo hispano y que el corazón editor hispano, que está en Madrid, se ha preocupado poco de volver a descubrir América. No ha puesto suficiente énfasis en promocionar autores medianos o menores o simplemente poco conocidos aún.

Pasividad en España
La diferencia, para Remeseira, es que mientras las editoriales estadounidenses empiezan a reaccionar, a fichar latinos y a abrir nuevas y ambiciosas divisiones en español, en España y otros países hispanos se sigue manteniendo la pasividad ante el mercado norteamericano. Pateárselo a fondo, autor por autor, sería la manera de crear un hábito y una curiosidad de lectura, un campo abonado a medio y largo plazo.

Los participantes en el debate estimaron que un autor tiene que vender 5.000 ejemplares de una obra en los Estados Unidos para que la editorial no pierda dinero. Dadas las proporciones enormes del país, no es un éxito de ventas ni mayúsculo ni inalcanzable, según Remeseira. Sólo se requiere fe y constancia.

Los debatientes concluyeron que incluso bajo la espada de Damocles de la crisis las perspectivas de este mercado son buenas y no pararán de mejorar durante los próximos treinta años. Por la sencilla razón de que la explosión demográfica hispana en Estados Unidos no se va a detener, y además las nuevas generaciones cada vez estarán mejor educadas y predispuestas a la lectura, incluso en su lengua madre.

Idioma perseguido
Jordi Palay Escardó - Sabadell- Cartas al Director El Periódico  8 Noviembre 2008

En relación con la carta de Christophe Helsen Idioma impuesto, publicada ayer, parece mentira que todavía haya gente que compare las acciones de Franco con la política lingüística de la Generalitat. El catalán fue perseguido, y los ciudadanos de Catalunya, castigados. Es inconcebible que se pueda equiparar una norma sobre la lengua (guste o no) promovida democráticamente en el Parlament a las costumbres represivas de un dictador. Si al señor Helsen no le parece bien esa política, yo respeto su opinión, pero tal vez no sepa exactamente qué es un dictador que atentó no solo contra los derechos lingüísticos sino contra todos los derechos de tantas personas.

La falacia de las soluciones buenistas al terrorismo
FERNANDO GARCÍA-CAPELO VILLALVA  8 Noviembre 2008

ABOGADO. PORTAVOZ DEL FORO ERMUA

E l debate político en el País Vasco coquetea permanentemente con el delirio porque ni siquiera se respeta el principio de no contradicción. ¡Cuántos afirman no ser nacionalistas para acto seguido defender el 'derecho a decidir' del pueblo vasco o de los pueblos del mundo basado en identidades culturales o lingüísticas! ¡Cuántas veces no se habrá dicho que el problema del terrorismo y la violencia sólo se solucionarán cuando el acceso a la independencia se pueda conseguir democráticamente, para añadir a renglón seguido que esa modificación del marco constitucional no se puede hacer como cesión a ETA!

Un buen ejemplo es el bienintencionado artículo de Suárez-Zuloaga 'Los sueños nunca mueren' (EL CORREO, 23-10-08). Tras exponer la más que discutible tesis de que ETA viene a ser un epifenómeno de un ciclo largo de violencia del País Vasco iniciado a principios del siglo XX, deja sentado que el terrorismo sólo es posible por el apoyo social que recibe. Para evitar nuevas violencias producidas por la frustración nacionalista defiende el autor la modificación del marco constitucional con objeto de hacer viable el proyecto independentista. Eso sí, para que no se diga que cedemos al terror, nos aclara que esa modificación sólo debería producirse tras la derrota del terrorismo. a pesar de que justo antes nos ha anunciado que es imposible aniquilar a ETA. ¿Cuadratura del círculo? Más bien travestismo argumental. Si quitamos el maquillaje vemos el mensaje nítidamente: el marco constitucional ha de alterarse para satisfacer al nacionalismo de cuya frustración nace la violencia. Nada nuevo. Un tópico que encierra una parte de verdad y oculta oportunamente el objetable presupuesto en el que se fundamenta.

El nacionalismo, por mucho que pueda aborrecer al terrorismo, siempre ha sido consciente de que ETA sirve para quebrar mediante la violencia la voluntad de la sociedad española y de los vascos no nacionalistas. Sin la paciente maceración de las conciencias a través del amosal, sin la asunción de la necesidad de eliminar la frustración nacionalista para terminar con la violencia resultaría imposible alcanzar un marco normativo adecuado a la ambición independentista. La inmensa mayoría de los nacionalistas no son terroristas, pero saben que los atentados no les han alejado de su objetivo final, sino que los han acercado. Por eso todos los gobiernos nacionalistas han sido conniventes o condescendientes con ETA y Batasuna, por eso han tratado de cortocircuitar todas las medidas antiterroristas eficaces y por eso -entre otras cosas- sus votantes no les han retirado su apoyo a pesar de las evidencias en este sentido.

Lo sorprendente es que frente a esta descarnada realidad políticos, opinadores o articulistas que supuestamente no serían nacionalistas no exigen el amparo del Estado de Derecho, no piden que se reaccione, que nos carguemos de razón, que defendamos la legitimidad de un sistema perfectamente democrático, la soberanía de una Nación de la que los vascos siempre fuimos parte, que actuemos en consecuencia y que denunciemos la instrumentalización de la violencia y la pretensión esencialmente antidemocrática -propia del movimiento reaccionario del romanticismo y la contrarrevolución del XIX y del nazismo en el XX- de situar el origen de los derechos políticos en la identidad cultural o etnolingüística. Sorprendentemente lo que se nos pide es que hagamos el juego al terrorismo y adecuemos todo el sistema constitucional para hacer posible la independencia con objeto de satisfacer al nacionalismo que tan benévolo se ha mostrado con ETA. No está muy claro por qué ese camino conduciría al final de la violencia: si llevamos casi mil muertos ahora que el objetivo de la independencia parece imposible, ¡cuántos asesinatos no serían capaces de cometer si tuvieran al alcance de su mano la secesión!

Justificaciones nunca faltarán. Igual que la generosidad histórica del autogobierno acordado en la Transición ni ha sido correspondida con lealtad al sistema ni ha rebajado el secular victimismo nacionalista, no hay garantía ninguna de que una modificación constitucional que hipotéticamente permitiera la independencia fuera a desterrar la violencia del discurso político. al menos mientras llegara el nacimiento efectivo de la nueva Euskal Herria. Tampoco quien propone la brillante solución trata de resolver algunos de los problemas primarios que conllevaría el derecho a la secesión: ¿Dónde reside tal derecho? ¿Quién votaría? ¿Bajo qué premisas? ¿Podrían independizarse las provincias de la comunidad autónoma? ¿Y los pueblos de las provincias? ¿Y los barrios de los pueblos? ¿Y las calles de los barrios? Etcétera.

Estos aspectos no se plantean siquiera porque, aunque se diga lo contrario, en realidad no se está hablando de dar una solución posibilista al problema y, por tanto, el análisis de la eficacia de las medidas y los detalles sobran. Se habla, consciente o inconscientemente, del déficit de legitimidad del actual sistema. Se asume el derecho del nacionalismo para exigir un sistema constitucional a su imagen y semejanza, reivindicación que se entiende no sólo como necesaria, sino como justa. Ése es el presupuesto básico sobre el que descansa la gran falacia de que la causa de ETA es la insatisfacción del nacionalismo, la causa de la insatisfacción del nacionalismo, la imposibilidad de alcanzar la independencia desde el sistema y la solución, la modificación del sistema. Nadie diría que la causa de las violaciones son las frustraciones del violador y la solución, su satisfacción sexual. Nadie diría hoy que la causa de la II Guerra Mundial fue la negativa a dar al III Reich un corredor por Polonia y que la solución habría sido concedérselo. Y la causa de que nadie plantee en estos términos esos o cualesquiera otros problemas análogos está en que se entiende que la exigencia que desemboca en el conflicto es esencialmente injusta. Por eso se rechaza la satisfacción de la petición como solución al problema. Se considera que el conflicto reside en la propia exigencia y no en la negativa a concederla.

De esta manera, los argumentos buenistas o posibilistas en el llamado conflicto vasco habitualmente travisten el discurso para esconder un punto de partida radicalmente abusivo, inmoral e infundado: la legitimidad del derecho a desmembrar un país democrático, arrebatando a los ciudadanos vascos los derechos sobre el resto de España y al resto de los españoles los derechos sobre el País Vasco, sin dejarles a estos últimos siquiera tomar parte en el proceso, y hacerlo además con fundamentos etnoculturales o etnolingüísticos y prevaliéndose de la violencia. Mirando la otra cara de la moneda se puede decir que el discurso se traviste de buenismo o posibilismo para distraer la atención del hecho básico de que desde el punto de vista histórico, sociológico, económico y político nuestra comunidad lleva siglos formando parte de España y ha creado unas vinculaciones de todo tipo tan sólidas con el resto del país que no existe ningún derecho a la independencia unilateral, lo que sería esencialmente injusto.

Si se asumiera la injusticia radical de esta reivindicación primera sería difícil volver a proponer soluciones que pasen por la consumación de la injusticia. Más bien parece que se exigiría al Estado de Derecho que utilizara todos sus recursos contra los terroristas en defensa de los ciudadanos y que no permitiera el caldo de cultivo del que nace la violencia. Quizás si se dejaran los disfraces y la discusión política en y sobre el País Vasco no fuera un juego de espejos donde casi nunca se dice la verdad, sino su reflejo invertido, se podría llegar a conclusiones que en otros lugares del planeta Tierra parecerían obvias, como que no es muy sensato permitir que la educación, la lucha antiterrorista o el poder de la economía pública queden en manos de quien en el fondo -y en no pocas ocasiones en la superficie- no asume la legitimidad del sistema, quien se muestra sistemáticamente connivente o, cuando menos, condescendiente con el terrorismo y quien, pese a todas las cesiones, mantiene una permanente reivindicación de la injusticia. No se trata de imposición o frentismo, sino de sentido común y autoprotección. Dejémonos de sueños que nunca mueren y hablemos de realidades, sin engaños ni disfraces; si lo que se propone para terminar con la violencia es cambiar todo el sistema constitucional para satisfacer las ansias independentistas, no se está tratando de alcanzar una solución posibilista, sino defendiendo la superioridad moral del nacionalismo. Y eso, con la historia, la economía, la política, el derecho, la ética o la sociología en la mano, es indefendible.
 

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