AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 15 Noviembre 2008

Las clases medias, hartas de su expoliación, saldrán a la calle
Enrique de Diego elsemanaldigital 15 Noviembre 2008

Con mi dinero, no". Ese será el lema de la concentración en Madrid el próximo 23 de noviembre. Ha llegado la hora de que las clases medias se pongan en pie frente al atropello.

La Plataforma de las Clases Medias, que me honro en presidir, convoca una concentración el domingo 23 de noviembre, a las 12 horas, en la Plaza de Colón de Madrid. Bajo el lema: "Con mi dinero, no".

Es la fecha más cercana tras la reunión del G 20, donde se habrá reunido la casta parasitaria mundial más endeble desde hace un par de siglos, gentes que no han hecho otra cosa que expoliar a las clases medias y a los contribuyentes.

Gracias al esfuerzo de todos y cada uno se extiende la influencia de la Plataforma de las Clases Medias como movimiento ciudadano, sin dependencia alguna.

Gracias al esfuerzo de todos y cada uno el blog lasclasesmedias toma fuerza de día en día.

Cada vez se agranda más el abismo entre la realidad de paro y miseria a la que está conduciendo el sistema depredador de las clases medias y el lujo despilfarrador en el que se vive la casta parasitaria.

La crisis tiene solución, pero pasa por modificaciones en un modelo quebrado.

La cuestión es que los partidos no quieren cambiar el modelo, porque forman parte de él.

La Plataforma de las Clases Medias considera que es la hora de la sociedad civil, de que las clases medias luchen por su supervivencia, asumiendo su responsabilidad, y no esperando a que alguien resuelva sus problemas, cada vez más graves, porque ese alguien vive de expoliar a las clases medias, ya sean partidos, sindicatos o fundaciones.

Ahora nos vamos a centrar en la concentración del 23 de noviembre.

Convocamos, en su día, la concentración dispuestos a ser cuatro o cinco, porque considerábamos que debíamos asumir nuestra responsabilidad, que debíamos dejar claro que, al menos, unos cuantos estaban en contra de la expoliación a la que somos sometidos, de que era preciso oponerse a las incautaciones masivas de fondos de los contribuyentes para dárselas a los banqueros, de que era imprescindible denunciar la opacidad con la que pretende hacerse el reparto con grave daño a la democracia y a las libertades.

Ese escenario ya ha sido superado. Va a ir mucha gente con esas mismas convicciones.

Emitiremos un comunicado, pero no esperamos demasiado de unos medios de comunicación que se reúnen en secreto en La Moncloa.

Necesitamos que difundáis la convocatoria entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.

Ya no tememos al fracaso. Nuestra disposición siempre ha sido a la lucha. Pero puede ser un éxito importante si corremos la voz, porque el ambiente para nuestras ideas de regeneración y de rebelión cívica está maduro. Se palpa en la calle.

Se necesita un instrumento de influencia y presión, que ponga coto al despilfarro de la casta parasitaria. La Plataforma de las Clases Medias está en condiciones de ser ese instrumento. Nuestras ideas son claras. Nuestra voluntad es firme.

Hay millones de españoles que piensan así. Millones de españoles que han roto o están rompiendo con las mentiras del sistema, que están abriendo los ojos, que están indignados, que perciben que es preciso cambiar. Sólo falta de que se convenzan de que lo podemos hacer.

Nada convierte en más irresistible a una idea que la llegada de su tiempo, y el tiempo ha llegado para la nuestra: esa rebelión que resumimos en nuestro lema, "Con mi dinero, ¡no!".

Allí estarás. Allí estaremos, en la Plaza de Colón, junto con otra mucha gente en este inicio de la rebelión de las clases medias. Pásalo.

OPINION
¡Que los ricos paguen la crisis!

blogs.hazteoir.org/economiaynacionalismo 15 Noviembre 2008

¿Para qué ha servido el estado de las autonomías? Entre otras cosas, para asistir a campañas como la que se prepara estos días en Galicia. Según sus promotores, el origen de la crisis económica que padecen las “naciones” sometidas por España está en la situación colonial que padecen. No habría crisis en Galicia, Cataluña, el País Vasco, etc., si esos “países” no estuvieran subordinados a la estructura estatal imperialista que impone España.

“Sin soberanía nacional nunca superaremos la crisis”. La sandez, repetida hasta la saciedad por todos los grupos nacionalistas que existen en España, alcanza categoría de esperpento cuando, tras rebuscar en el basurero de la Historia algo parecido a una ideología, el nacionalismo decide caminar de la mano del socialismo.

Uno de los grupúsculos etnicistas que han creído descubrir la quinta esencia del progresismo al mezclar identidad y socialismo, empieza esta semana una campaña con el lema que encabeza este texto. En gallego, por supuesto: Que os ricos paguem a crise!

La campaña, definida por sus promotores como “nacional” (lo que en labios de los nacionalistas significa de ámbito regional), consistirá en ensuciar las paredes de los pueblos y ciudades de Galicia con el cartel arriba expuesto. Y tal vez en más cosas, a juzgar por lo que lleva en la mano el joven del cartel. Aunque eso tampoco supone ninguna novedad tratándose de nacionalistas.

Con tan poderoso argumento, estos independentistas gallegos, los mismos que trataron de apalear a María San Gil y que lo consiguieron con los miembros de Galicia Bilingüe, pretenden convencernos de cosas como estas:

El capitalismo está en declive. Cada vez es mayor el número de pueblos del mundo que lo cuestionan y experimentan modelos alternativos. El pueblo trabajador gallego no podrá superar esta adversa situación si no dejamos atrás la dependencia nacional de España, que nos empobrece e imposibilita nuestro pleno desarrollo, si no apostamos por la soberanía nacional, por un gobierno gallego. Sin soberanía nunca podremos ultrapasar la explotación económica. (Que os ricos paguem a crise!)

La campaña de estos calenturientos representantes de nadie no pasaría de la anécdota si no fuera porque responde a un estado de opinión que ha ido calando en nuestra sociedad y que encuentra respuesta en amplios sectores.

Muchas personas han mordido el anzuelo de la maldad intrínseca de “Madrid”. Y su contrario, la bondad de toda aquella forma de poder que esté cerca. El concepto de descentralización se percibe en la sociedad española actual como positivo. Y frente a la idea de aproximar la administración al ciudadano, todos componemos un gesto de aprobación. Sin darnos cuenta de que la realidad no tiene nada que ver con lo que se dice de ella.

La descentralización ha supuesto en España la fabricación artificial por parte de la clase política de 17 oligarquías nuevas. La primera función de cada una de ellas es disputarle el poder a todas las demás. Nadie en 1977 quería que el resultado de la Constitución fuera el que está siendo. Pero nadie hace nada para cambiarlo.

La aproximación de la administración al ciudadano, la cercanía del administrador al administrado, el fin del supuesto alejamiento de “Madrid”, ha tenido como resultado no tanto mejorar el funcionamiento de la burocracia, que se ha multiplicado, como extender la corrupción hasta los ámbitos más insospechados.

Mientras reproducen 17 veces, y no a pequeña escala precisamente, todas las instituciones propias de un estado (radiotelevisiones “nacionales” con innumerables canales, servicios meteorológicos “nacionales”, INEM, agencias tributarias, servicios consulares, institutos Cervantes, centros de investigaciones sociológicas, cuerpos de policía, etc., etc.), las nuevas administraciones huelen a corrupción y el nepotismo y el uso indebido de los fondos públicos se convierten en práctica habitual. No hace falta incluir enlaces a los acontecimientos automovilístico-decorativos de las últimas semanas para que todos sepamos de qué estamos hablando.

La realidad demuestra en nuestro país lo contrario de aquello que se nos dice de ella. Hasta la fecha, la descentralización y la creación de administraciones autonómicas ha servido en primer lugar para multiplicar la ineficiencia del Estado, y luego para quintuplicar su coste. Es posible que un estado autonómico concebido con otros criterios hubiera conocido un destino más honorable, pero el nuestro se empapó por el camino de etnicismo y eso lo está llevando, nos está llevando, por veredas poco adecuadas.

La estupidez del “que los ricos paguen la crisis”, o del “sin soberanía nunca superaremos la crisis”, encuentra su perfecto caldo de cultivo en una sociedad que superó hace tiempo el estadio de los síntomas y se encuentra ya en condiciones de pasar al quirófano, necesitada de una intervención a fondo.

Crisis de la derecha
Lo que nos enfrenta
Hay una derecha que, por las buenas o a regañadientes, cree que no tiene más remedio que aceptar integrarse en ese nuevo modelo para evitar que se lleve por delante lo esencial, la monarquía, y poder seguir aspirando al poder.
Emilio Campmany Libertad Digital 15 Noviembre 2008

Existe la falsa impresión de que la división que padece la derecha es consecuencia de la debacle electoral de marzo pasado. La gresca en el seno del grupo parlamentario popular, la crisis de Caja Madrid, la supuesta conspiración de Zaplana, todo apunta a que el PP, a consecuencia de aquella derrota se desangra en una guerra interna en la que no habrá vencedores.

Sin embargo, no hay que olvidar que la crisis de la derecha, no la del PP, es muy anterior a las elecciones de 2008. La provocó el 11-M y la derrota de 2004. El PP supo mantenerse unido. Pero la derecha sociológica se dividió. Fueron sus medios los que la representaron: el ABC contra La Cope y El Mundo fue el enfrentamiento más obvio, pero no hay que olvidar que La Razón aprovechó la crisis del diario monárquico para hacerse con buena parte de sus lectores y que Onda Cero se esforzó por rebañar oyentes de La Cope para el caso de que tuvieran éxito las falsas acusaciones de extremismo vertidas contra la emisora de la Conferencia Episcopal.

La polémica mantenida esta semana por Francisco Marhuenda, director de La Razón, con el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez y el director de La Mañana de La Cope, Federico Jiménez Losantos a cuenta de la decisión del CAC catalán de privar a La Cope de dos frecuencias de las que venía disfrutando mientras le otorgaba otras al grupo Planeta, propietario de La Razón, demuestra que la lucha continúa.

Aparentemente, fue el 11-M el que provocó la chispa. Unos estuvieron a favor de investigar mientras otros prefirieron aceptar la versión oficial. El PP no se dividió. Se mantuvo unido, pero sólo para estar a veces de un lado, y a veces del otro. Tanto vaivén y la segunda derrota electoral pusieron punto final a aquella unidad.

Pero, ¿de verdad es la actitud frente al 11-M el problema? Hoy ya no puede seguir siéndolo. Sucede que el 11-M no es la causa, sino el síntoma de un motivo mucho más grave de enfrentamiento. Lo que en realidad ocurre es que la izquierda, aliada con los nacionalistas, está colando por la puerta de atrás la "ruptura" que no pudo imponer en 1978. Ante ello hay una derecha que, por las buenas o a regañadientes, cree que no tiene más remedio que aceptar integrarse en ese nuevo modelo para evitar que se lleve por delante lo esencial, la monarquía, y poder seguir aspirando al poder. En cambio, hay otra derecha que se niega a comulgar con ruedas de molino. Sabe que en el nuevo régimen su acceso al poder será sólo hipotéticamente posible, pero en la práctica improbable y, en todo caso, estará sólo permitido a una derecha domesticada convenientemente inoculada de los virus creados por los laboratorios de la izquierda: el pacifismo, el buenismo, el subvencionismo, el estatalismo, el intervencionismo, etc. Hoy es obvio que para esta derecha no es suficiente resistir.

Necesita vencer a esa otra derecha que, sumisa, está dispuesta a aceptar un cambio de reglas sin darse cuenta de que no tiene otro objeto que hacerla desaparecer.

Será una guerra civil que no se luchará en Génova. Se librará en los medios. Y será anterior a la que la enfrentará al socialismo por la defensa de las libertades. Ya sabíamos que la victoria de ZP en 2008 traería tiempos duros, pero no creíamos que fueran a serlo tanto.

Solidaridad con La Cope
Noventa y nueve punto siete
La radio digital e internet ponen de manifiesto lo absurdo y tercermundista de que todavía hoy las emisoras de radio dependan de las licencias administrativas y que esas licencias las den o las quiten los caciques nacionalistas, regionalistas o regionales
Maite Nolla Libertad Digital 15 Noviembre 2008

Hacía yo segundo de carrera cuando el Gobierno de Jordi Pujol le quiso meter el dedo en el ojo a La Cope cerrando unas cuantas emisoras en toda Cataluña. El brazo ejecutor de aquella operación fue el muy moderado –qué digo moderado, moderadísimo– Trias, que hoy vaga por el Ayuntamiento de Barcelona intentando empatar con el peor alcalde que jamás tendrá Barcelona –en dura competencia con Clos–, Jordi Hereu. Al igual que ahora, la intención era fastidiar y castigar a una empresa que no cree que el nacionalismo sea bueno para Cataluña y, lo que es peor, lo dice. Sin embargo, ni Pujol, generalmente cobarde disfrazado de pragmático, ni Trias, se atrevieron a desvelar los auténticos motivos de la cacicada, y alegaron que la COPE no había ganado el concurso porque no garantizaba la difusión del aranés. El beneficiado de aquello fue el convergente Justo Molinero, un hombre que después del catalán, sólo habla occitano-aranés, igual que Celestino Corbacho. Al final, de todas formas, La Cope acabó ganando el pleito en los juzgados.

Nadie se sorprende de lo que ha hecho el CAC; lo crearon para eso y es fiel reflejo de la política catalana, exportada por desgracia al resto de España. Siendo grave lo sucedido, también es verdad que, diez años después, estos tipos intentan ponerle puertas al campo; la radio digital –si llega algún día a nivel de usuario– e internet ponen de manifiesto lo absurdo y tercermundista de que todavía hoy las emisoras de radio dependan de las licencias administrativas y que esas licencias las den o las quiten los caciques nacionalistas, regionalistas o regionales. Aunque ganen esta batalla, lo único que hacen es enroscarse más la boina.

Iba a hacer un discursillo sobre el nacionalismo, pero debo decir algo sobre algunas declaraciones que he oído esta semana. La primera, sobre lo que ha dicho el director de La Razón. Efectivamente, la clave está en la postura del señor Lara en relación con el nacionalismo en Cataluña. A lo que yo añadiría que mientras el señor Lara estampaba su firma en el manifiesto de apoyo al nuevo Estatuto, Arcadi Espada hacía campaña contra el Estatut en un centro cívico de Manresa, rodeado de antidisturbios de los Mossos d’Esquadra y en presencia de una servidora.

Y la segunda, es la desorientación permanente del PP, que es capaz de decir y hacer una cosa en Madrid y otra en Barcelona, acercándose al modelo de federaciones nacionalistas del PSOE a velocidad de vértigo. Y me refiero a lo que han dicho la presidenta del partido en Cataluña y el diputado por Lérida; mientras Esperanza Aguirre suprimió el Consejo Audiovisual en la Comunidad de Madrid, el PP de Cataluña no está en contra del CAC, ni tampoco de mandar allí a nadie, sino que lo que les molesta es que su representante les deje mal ante sus votantes oyentes de La Cope.
Solidaridad con la COPE; en Lérida noventa y nueve punto siete.

Comprando votos
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 15 Noviembre 2008

¿CÓMO se logra que alguien piense lo que yo quiero que piense? Introduciendo en su inteligencia injertos emocionales que se convierten en muletillas del pensamiento y resetean la inteligencia; injertos cuya implantación colectiva convierte automáticamente a quien los rechace en un proscrito o outsider condenado a la intemperie. En el Matrix progre, la «ciudadanía» (esto es, el pueblo convertido en rebaño reseteado) vive plácidamente con sus injertos, que llega a interiorizar como mecanismo de supervivencia. Y así, por ejemplo, a la «ciudadanía» humillada se le impone mediante injerto que la guerra de Irak, en la que mueren niños despedazados por las bombas de los terroristas, es una vergüenza universal; en cambio, la guerra de Afganistán, donde igualmente mueren niños despedazados por las bombas de los terroristas, se erige como por arte de birlibirloque en un combate justo contra «el terrorismo islamista que ha declarado la guerra al mundo civilizado y a todos los que no están dispuestos a someterse a su terror» (Chacón pixit y dixit). Entre los injertos emocionales que garantizan la supervivencia en el Matrix progre se cuenta la consideración de la Guerra Civil como un tebeo de buenos y malos; donde los malos eran los abuelos de la gente de derechas, quienes -si no desean convertirse en proscritos condenados a la intemperie- tendrán por cojones que asimilar la doctrina oficial.

A este reseteado de la inteligencia se le llama ingeniería social. Sus armas incluyen la propaganda de los medios de adoctrinamiento de masas y se extienden al ámbito escolar, mediante la introducción de la llamada sarcásticamente «Educación para la Ciudadanía»; su finalidad última (o finalidad única) no es otra que asegurarse sucesivas remesas de votantes que perpetúen el poder establecido en el Matrix progre. Pero los injertos que resetean la inteligencia tardan a veces en ser asimilados por la «ciudadanía»; y hasta ocurre que hay tipejos contumaces que se resisten a ingresar en el rebaño reseteado. Para compensar esta fatalidad el poder establecido acude entonces al método más expeditivo de la compra directa de votos, que por supuesto disfraza con acuñaciones campanudas; la más eficaz de todas ellas es la llamada «extensión de derechos», que consiste en elegir un grupo social cualquiera -cuanto más numeroso mejor- y proveerlo de una limosnilla, pecuniaria o jurídica (antijurídica, más bien, pues se trata de «conceder» derechos que no existen), que asegure su adhesión incondicional a los postulados del Matrix progre y su automática conversión en rebaño de votantes a piñón fijo.

La crisis económica se augura ceñuda y exige al poder establecido crear nuevas remesas de votantes que compensen un hipotético descalabro electoral. Escribimos «hipotético» por no escribir «improbable», pues la «ciudadanía» reseteada ya sabe que si vota a la derecha será víctima -¡horreur, paveur, espanteur!- del fascismo; y su injerto emocional le indica que padecer hambre es un mal menor, comparado con el mal absoluto de padecer el fascismo. Pero el poder establecido no quiere descartar ninguna hipótesis, pues la «ciudadanía», cuando tiene las tripas horras, puede salir por peteneras. Así que engrasa la máquina de hacer churros de la «extensión de derechos» (esto es, de comprar votos) y «extiende» la nacionalidad española a los nietos de los exiliados políticos. Alguien (un fascista de ésos que andan sueltos) podría oponer que tal nacionalización multitudinaria disparará el gasto en prestaciones sociales; pero, a cambio, como se supone que los nacionalizados tendrán buena memoria histórica, no habrá que gastarse un duro en implantarles injertos emocionales.

También se «extenderá» la nacionalidad española, por cierto, a los voluntarios de las Brigadas Internacionales, que fueron unos señores reclutados por el comunismo internacional para matar españoles; pero el Matrix progre nos enseña que fueron «demócratas que luchaban por la libertad», y ya se sabe que los injertos emocionales implantados por el poder establecido sólo los discuten los fascistas redomados. Conque dejémonos de tentaciones totalitarias e incorporémonos, como un solo hombre, a las remesas de votantes a piñón fijo que fabrica el Matrix progre. Afuera hace mucho frío.
www.juanmanueldeprada.com

Una nación de Segunda
IGNACIO CAMACHO ABC 15 Noviembre 2008

CUANDO Iríbar y Kortaberría salieron al viejo estadio de Atocha, allá por los primeros años de la transición, portando una ikurriña aún sin legalizar ante un público arrebatado de pasión identitaria, el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad le disputaban al Real Madrid y al Barcelona la hegemonía del fútbol español, que llegarían a liderar apenas un lustro más tarde. Ahora que los jugadores vascos pretenden amotinarse bajo la fantasmal bandera de una Euskal Herría que sólo habita en el imaginario del soberanismo, el único club de Euskadi que queda en Primera División coquetea con el descenso de forma tan insistente que es probable que acabe consumando el romance, y el resto se debate entre una mala subsistencia en categorías menores y la pura y simple suspensión de pagos. La deriva de autocontemplación habrá satisfecho mucho a ciertos directivos y a algunos sectores de aficionados, pero a los equipos los ha arrastrado a una brillante y prometedora carrera descendente hacia la más tenebrosa miseria.

Esos chicos tan preocupados por la denominación de origen de una selección navideña han llevado al fútbol vasco a la etapa más triste de su gloriosa historia. El difuso horizonte de su identidad colectiva parece absorberles más atención que el de las cercanas porterías de sus adversarios deportivos, que arrasan los estadios euskaldunes con la contumacia colonizadora de unas fuerzas de ocupación. En la vida civil tampoco se les ha visto a los futbolistas de la presunta Euskal Herría gran compromiso con los dramas políticos de su tierra; requerida en ocasiones su solidaridad con las víctimas del terrorismo han preferido refugiarse en la vaga y cobarde excusa de que el deporte está reñido con la política. Tan débil argumento ha quedado en franca evidencia en cuanto la solicitud de adhesión ideológica ha partido del mundo batasuno; se orientan mal en las áreas de penalty, pero saben barruntar de qué lado sopla el viento dominante en la cancha de una sociedad moralmente hemipléjica.

Con estas y otras maniobras de sectarismo nacionalista, el fútbol vasco ha perdido la simpatía que siempre suscitó en España su corajuda apuesta por la cantera autóctona y su estilo rasgado, tan británico, de fuerza, salto y empuje. En ocasiones la obsesión excluyente ha rozado la caricatura; épocas ha habido en que algunos clubes decidieron abrir sus plantillas a los extranjeros mientras se autoprohibían la contratación de españoles de más allá del Ebro. Hoy en día sólo el Athletic se mantiene fiel a la vieja promesa vernácula, pero la permeabilidad con que se ha dejado someter al designio político del nacionalismo lo ha encerrado en una burbuja de desapego; sus actuales penurias deportivas, que deberían resultar luctuosas por gratitud a la memoria de su prestigio, provocan un cierto regocijo en buena parte de la afición española. Sus directivos y jugadores, como antes los de la Real, han elegido el camino: en vez de ser el emblema de una sociedad abierta y pujante han preferido encogerse ante la presión de un ambiente de cerrazón desquiciada. Y lo que van a acabar siendo es el símbolo de un merecido e histórico fracaso. El dudoso símbolo de una dudosa nación... de Segunda.

Aluvión de críticas por el derroche de las administraciones catalanas en tiempo de crisis
Alex Baiget El Confidencial 15 Noviembre 2008

El tópico dice que los catalanes son tacaños, pero a la vista del ritmo al que gastan las Administraciones públicas, habrá que revisarlo. Los gastos cuantiosos y superfluos (el más sonado el tuneado del coche oficial del presidente del Parlamento Catalán, Ernest Benach) se suceden en los últimos días tanto en el Gobierno de la Generalitat, como en la Diputación de Barcelona, la televisión y la radio pública. Todo ello ha provocado reacciones y críticas por parte de los partidos de la oposición, e indignación entre los ciudadanos.

El mayor de todos lo ha protagonizado la Diputación de Barcelona presidida por el socialista Antoni Fogué. Este organismo mandó a la friolera de 47 personas a un viaje oficial a Oslo de una semana con el objetivo de fomentar la formación y el intercambio de experiencias para “reforzar la capacidad de liderazgo y definir un modelo de atención en servicios sociales eficaces, eficientes y de calidad”. El viaje por Noruega, que tenía todos los gastos pagados, estaba destinado a “concejales y concejalas de Bienestar Social de la provincia de Barcelona”.

Sin embargo, a la vista de la lista de viajeros, se puede decir que el único requisito para disfrutar del mismo era ostentar un cargo público. Volaron a Oslo sólo 28 regidores, el resto de la comitiva la formaron cuatro diputados de la Diputación, siete miembros del Parlamento catalán -entre ellos cinco diputados- y ocho técnicos del área implicada. Todos ellos, sin excepción, se alojaron en un hotel de cuatro estrellas, viajaron en avión y comieron y cenaron con el presupuesto público. La Diputación se niega a revelar a cuánto asciende el montante.

Veinte periodistas a las elecciones americanas
Pero éste no es el único ejemplo de despilfarro público. Para cubrir las elecciones a la Presidencia de Estados Unidos, la Corporación Pública de Medios Audiovisuales de Cataluña hizo un despliegue a lo grande. A Washington -así como al resto de estados donde Obama se la jugaba contra McCain- mandaron hasta 12 profesionales -entre periodistas y técnicos- de TV3 y otros ocho de Catalunya Ràdio.

Para que el agujero hecho en las cuentas de la sección de informativos de ambos medios, pagado por todos los contribuyentes de Cataluña, no sea tan abultado, la directora general de la CCMA, Rosa Cullell, ha decidido dividir la partida entre todos los programas porque “todos aprovecharon la cobertura informativa”, según ha explicado la propia Cullell en el Parlamento. Una forma curiosa, y original, de diluir el gasto.

Gastos a go-gó las conserjerías de ERC
Y mientras miles de catalanes sufren para llegar a final de mes o están pendientes del expediente de regulación de empleo anunciado por sus empresas, como el caso de los trabajadores de Nissan, Delphi, Pirelli, Torrespapel, Frigo, y los que parece que caerán en las próximas semanas o meses, el Ejecutivo de José Montilla sigue pensando cómo invertir el dinero en otros asuntos.

El Instituto catalán de la Mujer, que depende del Departamento de Acción Social y Ciudadanía (ERC), pagó 12.000 euros por el informe “Campaña de juguetes no sexistas”. Puede parecer caro o barato, pero el problema es que el estudio, de sólo 18 páginas, fue copiado de Internet y de extractos de otros informes similares ya publicados.

Pero sin duda la palma se la lleva el estudio sobre “Ambientación olorosa de un espacio circular de unos 30 metros cuadrados de superficie abierta en su parte superior”, en el que el Departamento de Cultura (ERC) se dejó 1.392 euros. En el informe, de cuatro páginas, se puede leer que en un ambientador “el olor sale por las ranuras de la parte superior”. Una obviedad un tanto cara.

DiCaprio y Crowe, contra un terror como "El infierno vasco" de Arteta
Fernando Alonso Barahona elsemanaldigital 15 Noviembre 2008

Acción: agentes como los de "Red de mentiras" dirigidos por Ridley Scott. Testimonios: los 27 que recoge el maestro de "Trece entre mil" sobre la exclusión que el miedo produce en su tierra.

El infierno que viven muchos vascos amenazados por el terrorismo y sus cómplices, y la cobardía de algunos, tienen mucho que ver con esa red de mentiras a la que hace referencia el título español de la ultima película de Ridley Scott.

La realidad, aunque duela
Iñaki Arteta, autor del impresionante documental Trece entre mil, presenta El infierno vasco. Es el infierno de los que se fueron y lo pueden contar, es el infierno de los que no se han ido optando por posturas de silencio, es el infierno de los que se han quedado para defender la libertad a contracorriente. Y el infierno de los familiares de los asesinados.

En El infierno vasco se escuchan 27 testimonios de personas -profesores, políticos, periodistas, jueces, ertzainas, artistas o empresarios, entre otros- que se han visto obligadas a dejar su tierra y a buscar un lugar donde vivir sin escoltas ni miedo a las pintadas o a los insultos, donde puedan hablar sin temor por sus vidas. Una auténtica tragedia, un punto negro en la España democrática y un compromiso que los políticos no pueden soslayar.

Iñaki Arteta logra momentos sobrecogedores: su película documental –pura traza viva de realidad– es lo contrario de ese Tiro en la cabeza de Jaime Rosales del que ya nadie –por fortuna– se acuerda.

El infierno vasco tiene una distribución limitada, pero su visión no dejará indiferente. La edición en DVD habrá de suplir, cuando vea la luz, las dificultades que ha tenido para su estreno.

Ridley Scott en estado puro
Body of lies es el título original de Red de mentiras. Leonardo DiCaprio, Russell Crowe, Mark Strong y Golshifteh Farahani, a las órdenes de Ridley Scott, protagonizan esta película, sobre guión de Steve Zallian, con un argumento muy interesante:

Roger Ferris (Leonardo DiCaprio) es el mejor agente de campo del que dispone el Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos en lugares donde una vida humana vale tanto como la información que puede proporcionar. A menudo la vida de Ferris depende de la voz que escucha al otro lado de una línea de teléfono segura: el veterano de la CIA Ed Hoffman (Russell Crowe). Mientras diseña estrategias desde un portátil en un barrio residencial de las afueras de la urbe, Hoffman sigue la pista de un líder terrorista muy peligroso que está empeñado en urdir una trama de atentados sangrientos. Para descubrir al terrorista, Ferris tendrá que penetrar en su turbio mundo.

El director de La sombra del testigo y Gladiator se adentra en el proceloso mundo de los agentes secretos que viven en la frontera del bien y del mal, compartiendo a veces métodos con las personas a las que persiguen... si quieren sobrevivir. El planteamiento se enriquece con la descripción psicológica de los dos protagonistas, pero por fortuna Scott no cae en la tentación del análisis político ambiguo y se centra enseguida en la acción trepidante. Y aquí no decepciona, con un montaje brillante, un agudo sentido del ritmo y una gran fuerza visual. Aunque algunos malévolos han señalado -no sin cierta razón- que la podría haber firmado su hermano Tony Scott, la película interesa de principio a fin y no deja descanso al espectador.

Eso sí, se echa en falta ese toque de genialidad, de mirada original, que Ridley Scott supo insuflar a Alien, La sombra del testigo, Gladiator o La teniente O´Neil.

En cuanto a Russell Crowe, demuestra una vez más que es uno de los mejores actores del panorama cinematográfico contemporáneo.

Corrupsoe... cuando ZP era diputado
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 15 Noviembre 2008

Siguen los coletazos de la corrupción socialista. No sólo las fortunas de los ladrones, sino las respoonsabilidades penales. Ahora que el PSOE pretende presentarse como una partido inmaculado y puro, conviene recordar que bajo el socialista Glez. España vivió el período más corrupto de su historia.

¡Qué descomunal debió de ser la corrupción socialista en los gobiernos de Mr. X para que siga saliendo doce años después del final de esa época triste y siniestra!

Nueva condena del Supremo en la corrupción de la construcción del AVE.
El TS condena a 6 meses de cárcel a la ex responsable de finanzas del PSOE Aída Álvarez por falsedad documental
El Tribunal Supremo ha condenado a la que fuera responsable de finanzas del PSOE durante el Gobierno de Felipe González, Aída Álvarez y a su marido, Miguel Molledo, a una pena de 6 meses y un día de prisión y al pago de una multa de 1.200 euros como responsables de un delito de falsedad en documento mercantil, en grado de consumación, cometido en relación con la adjudicación de las obras del AVE Madrid-Sevilla.

Y el PP recuerda que con esos millones robados a los españoles los jerarcas socialistas pagaban vallas electorales, sueldos y casas. Es decir, se ganaban votos para seguir gobernando y robando. Algunos socialistas se enriquecieron mucho, más de lo que nunca soñaron.

El PP exige al PSOE que pida disculpas porque "financiarse abultadamente" es hacer "trampa" en las elecciones
El diputado del PP señaló que "no hay nadie que pueda asumir responsabilidades políticas por aquello" pero recalcó que el PSOE debería tener "la caballerosidad, la gallardía, la honestidad y la limpieza de corazón de pedir disculpas", algo que, en su opinión, "agradecerían intensamente todos los demócratas y españoles".
A su juicio, el Partido Socialista debería "reconocer que se hizo trampas en aquellas convocatorias electorales" porque, según agregó, "financiarse abultadamente y de manera ilegal es hacer trampas" en las elecciones.

Esos hechos ocurrieron a finales de los años 80 y antes de 1992. José Luis Rodríguez Zapatero es diputado socialista desde 1986. ¿Dijo ZP algo al respecto?, ¿se beneficiaron sus campañas electorales en León de ese dinero robado a los españoles?

¡¡QUEREMOS SABER!!

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Bloqueiros y mesócratas o el retraso cultural y político de Galicia
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 15 Noviembre 2008

España lleva muchos años (y en algunas cosas siglos) de retraso con respecto al resto de Europa. Sería demasiado largo analizar aquí las causas, pero el tradicionalismo impuesto por el clero católico no es ajeno a él. Prueba de ello es que tanto el nacionalismo vasco como el catalán tienen el pleno apoyo del clero. Si exprimes la abadía de Montserrat como un limón te sale jugo nacionalista catalán 100% puro.

Según Juan Ramón Lodares: "Tenía España a finales del siglo XVIII una población prácticamente analfabeta. Durante todo el siglo siguiente la proporción bajó algo. Se era analfabeto en cualquier lengua. Una línea reglada de educación primaria no existía como tal. En 1900 todavía más de la mitad de los españoles seguía sin saber leer. Durante los cuarenta años siguientes mejoró la situación y, poco a poco, se fueron invirtiendo más medios en educación pública. ¿Y el franquismo? Las campañas de alfabetización del régimen tenían mucho más de propaganda que de acción real. Más que de alfabetización, lo parecían de adoctrinamiento...".

O sea, como ahora con la Educación para la Ciudadanía. Seguimos con la boina y el paraguas colgado a la espalda.

Hoy en día el analfabetismo cultural y político sigue siendo elevadísimo, prueba de ello es la bazofia que sale de nuestras urnas y la generación de "artistas" y "escritores" adictos a la subvención, incapaces de ganarse la vida por sí mismos, sin succionar de la ubre del poder.

Lo que hace aquí Touriño con su flotilla de Audis A-8 en cualquier país democrático le habría supuesto su inmediata dimisión. Pero Galicia sigue siendo un país feudal en el fondo con un ligero barniz de modernidad en la forma.

Y si algo tengo claro en esta vida es que no se le pueden pedir peras al olmo ni discursos inteligentes a un cerdo. Espero que nadie se dé por aludido. Hablo en general.

Sigue el artículo de Carlos Luis Rodríguez donde encontrarán la explicación del título de este post.

Macartismo lingüístico
Carlos Luis Rodríguez El Correo Gallego 14 Noviembre 2008

Que hay una tendencia a convertir la lengua en objeto de conflicto es algo evidente. En ello han sido pioneras asociaciones mesiánicas que se dedican a intimidar con sus denuncias, y colocar sambenitos de antigallegos a las personas e instituciones que no son de su agrado. Su siembra sistemática de vientos está provocando ahora pequeñas tempestades.

Poco a poco han ido apareciendo contra-mesas que reaccionan contra el altivo descaro de los intolerantes. Su aparición no coincide con la introducción del gallego en la enseñanza, ni con el fomento del idioma en el comercio o las instituciones, sino con el empeño talibán en transformar normalización en caza de brujas.

Por alguna razón difícil de entender, determinados sectores no pudieron soportar que la lengua dejase de ser sinónimo de conflicto. Sin esa bandera se sentían desnudos, y entonces deciden recuperarla. Nace una policía del idioma que escudriña todos los recovecos para dar con gente impura a la que llevar a la hoguera.

Es algo muy parecido a la histeria desatada por McCarthy contra cualquier atisbo comunista en la América de los cincuenta. La más leve sospecha valía para que el desgraciado fuera llamado a su Mesa. La acusación de antiamericanismo podía basarse en los detalles más nimios, en una conversación, en un lejano parentesco o vieja amistad. Igual que entonces, los guardias rojos de la lengua legislan, juzgan, condenan sin apelación posible, con la ayuda generosa, por cierto, de la Administración.

Tarde o temprano eso tenía que producir un rechazo. Es lo que está sucediendo, y es lo que constata el valedor. ¿Debía callarse y decir que todo va bien? ¿Tendría que haber consultado su informe con la Mesa para obtener su nihil obstat? Lo primero lo hubiese convertido en hipócrita; lo segundo, en títere. En ambos casos, Galicia podría ahorrarse el gasto que comporta.

Hay un pecado metalingüístico que aflora en esta polémica: el escaso respeto hacia organismos que nacieron con vocación de independencia. Lo que sufre hoy el ombudsman galaico, le sucedió antes al Consello Consultivo o al de Contas. Cuando el dictamen no gusta se esgrimen connivencias o se da entender que esos jarrones sólo están como objetos decorativos. El poder pone en la puerta el no molestar.

Don Benigno, convertido en Maligno por los exorcistas, ha molestado al afirmar algo tan simple y aséptico como eso, que la lengua se está convirtiendo en objeto de conflicto. Basta con leer los medios. Es suficiente con recopilar las declaraciones incendiarias de los Calvino del idioma. La alusión del valedor es leve, sutil, pero esta gente quiere que todo el mundo se someta en silencio, el de los corderos.

La reacción exagerada a sus palabras no hace más que confirmarlas. Si no existieran conflictivistas profesionales, esa declaración pasaría inadvertida y ahora estaríamos hablando de otras consideraciones de su informe. Esa irritabilidad prueba que hay quienes ven en todo lo relacionado con el idioma un arsenal que emplean en una guerra interminable, que están perdiendo.

Si no fuera así, si la sociedad los secundara, si sus pautas lingüísticas echaran raíces en la Galicia real, les importaría un bledo lo que dijera el valedor o lo que hiciese un tendero reacio al gallego. Pero saben que la ciudadanía les da la espalda, sobre todo con la resistencia pasiva. El conflicto son ellos. Don Benigno es sólo el transmisor de una realidad que no les mola.

UPyD sale en defensa de la figura del Valedor do Pobo y denuncia las políticas monolingüísticas del bipartito
ABC Galicia 15 Noviembre 2008

SANTIAGO. La coordinadora territorial de Galicia de Unión Progreso y Democracia (UPyD) tachó de «intolerables» y de ser «el colmo del mal gusto democrático» las declaraciones realizadas por el secretario xeral de Unión do Povo Galego (UPG) y miembro de la Executiva Nacional del BNG, Francisco Rodríguez, quien pidió «retirar de la circulación» al Valedor do Pobo, Benigno López.

UPyD brindó su «apoyo incondicional» al alto comisionado y a la institución a la que representa, que «debe ser independiente e imparcial» a la hora de defender los derechos de los ciudadanos, «mal que pese a quienes hacen del sectarismo nacionalista su única banera política», expuso.

Esta organización política «apoya el diagnóstico» sobre el ámbito lingüístico del Valedor, quien aprovechó su intervención en el Parlamento gallego para apelar a los grupos políticos a su «responsabilidad» ante su «tendencia» a crear conflicto lingüístico. UPyD cree que el aumento de quejas en esta oficina «es una muestra» de lo que defiende esta formación, es decir, que «la armonía ciudadana en el uso libre e indistinto de las dos lenguas oficiales se ha convertido merced a las políticas monolingüísticas de la Administración en fuente de conflicto y enfrentamiento».

INFORME
Academia del Cinema Català: soberanistas, espías y muy poco cine

blogs.hazteoir.org/economiaynacionalismo 15 Noviembre 2008

¿Cuantas academias de cine necesita un país como España? Se presenta hoy en Barcelona la flamante Academia del Cinema Català, nueva institución destinataria de los dineros públicos tras la que aparecen significativos nombres del nacionalismo y alguna que otra turbia historia de espías y chantajes en los años de la corrupción felipista.

¿Tenemos todas las academias del cine que necesitamos? Está la que otorga los premios Goya, la Academia de Cine Gallega, la Plataforma Tecnolóxica Audiovisual Galega (Antón Reixa), ahora la catalana. Y además en Cataluña existe también el Col.legi de Directors de Cinema de Catalunya.

La Academia que se presenta hoy es otra institución clonada más, cuya única finalidad real es hacer llegar nuevas remesas de dinero público a sectores nacionalistas. Está presidida por Joel Joan (en la foto) y en su junta directiva figuran personajes como Santiago Lapeira, del que enseguida conoceremos su curioso pasado.

El cine catalán, como cualquier otra manifestación cultural subvencionada por el nacionalismo, no existiría sin el dinero étnico. Según los presupuestos de la Generalidad tripartita, cualquier película puede recibir en Cataluña hasta 200.000 euros de subvención directa siempre y cuando esté hablada en catalán. Las subvenciones se conceden en función de un sistema de puntos. Cada película puede lograr un máximo de 180 puntos, de acuerdo con el siguiente reparto:

1º Si se rueda en Cataluña, 10 puntos.
2º Si está basada en un episodio de la historia de Cataluña, 24 puntos.
3º Si los actores son catalanes, 34 puntos.
4º Si está hablada en catalán, 45 puntos.
5º Si el director, el guionista, el director de fotografía o el músico son catalanes, 45 puntos.

A la hora de conceder subvenciones, la Generalidad catalana tiene en cuenta también el lugar de nacimiento del productor para evitar que empresarios cinematográficos del resto de España soliciten subvenciones en Cataluña para hacer películas con equipos catalanes.

Existe además un Servicio Catalán de Doblaje que se beneficia de ingentes cantidades de dinero público. A través de la televisión pública regional,TV3, se subvenciona el doblaje de las películas que se estrenen en las salas comerciales de Cataluña. Además se regala ese doblaje a las cadenas de televisión que emitan esas películas y también el doblaje del DVD de todas las películas que se estrenen.

El presupuesto del Servicio Catalán de Doblaje se acerca a los 3 millones de euros anuales, a los que hay que sumar otros 9 millones de euros al año que paga la cadena regional por el doblaje de las películas que emite en su programación habitual.

Este texto apareció en La Vanguardia el 17 de julio de 2005. Lo firmaba Anna Repullo:
Hace unas semanas decidí ir a ver la película Pasos, dirigida por Federico Luppi. Aunque no consideré que en este caso fuera necesario, acudí a un cine de Barcelona especializado en proyectar películas en versión original. Cuál sería mi sorpresa cuando al empezar el filme comprobé que se trataba de una versión doblada al catalán.

Y la sorpresa aún fue mayor al constatar que todos los actores que aparecen son castellanohablantes, y además la trama se desarrolla en Logroño, por lo que sonaba cuando menos extraño oír expresiones genuinamente catalanas en ese contexto.

A Joel Joan, presidente de la Academia del Cinema Català, el nuevo organismo subvencionado que se presenta hoy en Barcelona, se le conoce más fuera de Cataluña por sus actividades secesionistas que por su actividad cinematográfica. De hecho tan solo ha dirigido un largometraje, aunque como actor y productor, en la televisión regional es toda una estrella.

Joan, que ha hecho desde arengas etnicistas en el campo del F.C. Barcelona hasta encendidas defensas del nacionalismo terrorista, forma parte del grupo de privilegiados mediáticos del nacionalismo catalanista. Encabezado por personajes como Buenafuente, este reducido grupo de elegidos ha sabido medrar durante el pujolismo a base de vender nacionalismo en los medios de la Generalidad catalana a cambio de sustanciosos contratos. Y siguen ahora recibiendo un trato privilegiado por parte del tripartito y de empresarios como Lara (Antena 3, La Razón, Onda Cero, Avui, Planeta).

En las numerosas e interminables series que TV3 le compra, Joan se dedica al más descarado adoctrinamiento etnicista. Los protagonistas de sus guiones, siempre interpretados por él mismo, se convierten en propagandistas de la política nacionalista y de ste modo, los diálogos de los culebrones que produce van desde la descalificación de las instituciones religiosas o los llamamientos a no marcar la casilla de la Iglesia en la declaración de la Renta, hasta la denuncia del supuesto expolio fiscal al que está sometida Cataluña, pasando por los insultos a la administración del Estado.

Todo ello no impide que, de vez en cuando, Joel Joan se queje de que “en España” no le contratan demasiado (al final de este texto el lector encontrará una muestra de las ideas del director de la nueva Academia del Cinema Català).

En cuanto al resto de miembros de la directiva de esta nueva academia, vale la pena detenerse en Santiago Lapeira. Hasta la fecha este dirigente del cine catalán ha firmado dos películas, una cantidad tal vez corta para ser directivo de una academia de cine, pero que dobla la del presidente de la institución.

Las exitosas cintas de Lapeira, miembro de la Comisión de Cultura del PSOE, son Asalto al Banco Central (1983) y Rescat (2008). Y como sucede con Joel Joan, también Lapeira es más conocido por otras actividades.

En 1993 Lapeira solicitó, en nombre de la productora cinematográfica Broadcast, una subvención de 40 millones de pesetas al Ministerio de Cultura para la realización de una película. La compañía jamás había hecho ninguna película. De hecho Broadcast y la película que nunca llegó a filmarse eran tan solo una tapadera que utilizaban Miguel Ruiz Martínez y José Manuel Trujillo, sus propietarios y las personas con las que Lapeira mantenía contacto. Estas dos personas, ex agentes del CESID, protagonizaron el llamado “caso Godó“, una red de escuchas ilegales desarticulada en 1994.

Santiago Lapeira reaparece ahora en la Academia del Cinema Català, mientras Joel Juan declara:
Aspiramos a que la academia catalana acoja a mil profesionales bien cualificados.

Volvamos a Joan. El 30 de junio de 2001, el actor-guionista-director-presidente escribió uno de los textos de referencia del secesionismo actual. Se titula Despullant-me (desnudándome) y lo publicó el periódico Avui:

El fascismo es como la energía, no desaparece, se transforma. Las formas del fascismo sí que han cambiado. El autoritarismo, los gestos histriónicos ya no son efectivos en el siglo XXI. Ahora se disfrazan de demócratas y plurinacionales pero continúan no tolerando la diferencia. Ejercen en aras de la libertad políticas injustas sobre los más débiles.

¿Y si fuera la democracia la mejor arma para según que objetivos fascistas? ¿Y si la democracia se demuestra más eficaz que los totalitarismos para según que objetivos, como por ejemplo acabar con las culturas de las naciones sin Estado, como ha pasado en la Catalunya Norte?

Siempre nos dicen que qué haríamos fuera de España y de su riqueza económica y cultural. Pero la pregunta real y la que les da miedo es ¿qué haría España sin los Països Catalans y Euskadi? ¿Qué ciudades importantes los quedarían, aparte de Madrid y Sevilla? ¿Qué demografía quedaría? ¿Como quedaría su industria, agricultura, ganadería y finanzas? ¿España dejaría escapar todo esto? ¿Y hasta dónde estarían dispuestos a llegar para mantener España unida?

Porque por mucho que los españoles nos quieran hacer creer que este tema es anacrónico y que ya se resolvió durante la Transición, no lo está. Y no lo está porque yo (y supongo que no soy el único) no estoy bien. No estoy bien porque me gustaría saber de una puñetera vez quien soy. Porque necesito saber de dónde vengo por saber dónde voy.

Los espectadores de salas donde se proyectan películas en catalán representaron en el último año el 0,8% del total de espectadores de cine de Cataluña.

Joan Carretero: el hombre que cobraba antes de que el dinero existiera
blogs.hazteoir.org/economiaynacionalismo 15 Noviembre 2008

32.000 euros como director del hospital de La Cerdaña. Esa es la cantidad percibida por Joan Carretero, ex consejero del gobierno regional catalán. El problema es que el hospital no se empieza a construir hasta el mes que viene. Así son de peculiares los ingresos del hombre llamado a renovar las esencias del nacionalismo, incluido el económico, desde las filas de su grupito de acción étnica.

Entre sus seguidores de Reagrupament Independentista, que así se llama el cortejo que le acompaña, Carretero aparece como el campeón de la austeridad. En sus intervenciones públicas siempre ha hecho alarde de ello y ha arremetido duramente contra los políticos que derrochan el dinero de los ciudadanos.

En la página web del citado Reagrupament Independentista se puede leer que, gracias a la acción decidida de Carretero, los gastos protocolarios y de propaganda de la consejería de Gobernación, que dirigió durante el primer tripartito, se redujeron en dos millones de euros. Es más. Cuando tenía que visitar algún pueblo pequeño, conducía su propio coche oficial para no tener que gastar dinero en chófer (que, por otro lado, es de plantilla y cobra lo mismo trabaje o no). Y se hizo instalar una cama al lado del despacho para no derrochar el dinero del contribuyente en hoteles:

Joan Carretero tuvo siempre presente la dignidad del cargo que ejercía en el gobierno de su país. (Elogi de l’austeritat)

A pesar de tan ajetreada agenda, el consejero de Gobernación supo exprimir su tiempo al máximo para poder dedicarse incluso a actividades culturales. Por ejemplo la inauguración de la magna exposición Muntanyes en rebellia. Hug Roger III i la fi de la Catalunya comtal. Al susodicho Hugo III, un noble de irrelevante papel histórico, que jamás habría superado la barrera del anonimato sin el dinero nacionalista, se le pudo dedicar incluso un año: l’Any Hug Roger III. Con cargo al contribuyente.

Cuando dejó de servir a su “país” en la citada consejería, Joan Carretero siguió dando muestras de su elogiada austeridad. En estos momentos, este líder del secesionismo catalanista percibe unos emolumentos de 97.000 euros por dos horas diarias de trabajo en la sanidad pública catalana, sector que, con razón, el nacionalismo utiliza como ejemplo de la extrema necesidad en que se encuentran las arcas públicas catalanas y como argumento para reclamar, tras las balanzas fiscales, más de ese dinero que en otras regiones se malgasta.

Esa escasez de dinero y el expolio continuado que España practica sobre la caja registradora de la Generalidad catalana impulsaron a Carretero, que en 2004 fue acusado de prevaricación, a crear su pequeño cortijo, Reagrupament Independentista, desde el que propugna su solución para los problemas económicos del “país”. En un texto titulado El Temps i la raó la exponía de esta manera:

Los partidos catalanes pretenden que la actualización del sistema de financiación implique un ligero respiro para las exhaustas finanzas de la Generalitat. La cosa pinta mal. Por eso convendría ir preparando el inevitable conflicto político con el Estado, única vía para escapar de este callejón sin salida con que España tiene acorralada a Cataluña. Con la dignidad, las ideas claras y el coraje que la situación del país requiere. (Avui, 28.8.08)

OPINION
¡Que los ricos paguen la crisis!

blogs.hazteoir.org/economiaynacionalismo 15 Noviembre 2008

¿Para qué ha servido el estado de las autonomías? Entre otras cosas, para asistir a campañas como la que se prepara estos días en Galicia. Según sus promotores, el origen de la crisis económica que padecen las “naciones” sometidas por España está en la situación colonial que padecen. No habría crisis en Galicia, Cataluña, el País Vasco, etc., si esos “países” no estuvieran subordinados a la estructura estatal imperialista que impone España.

“Sin soberanía nacional nunca superaremos la crisis”. La sandez, repetida hasta la saciedad por todos los grupos nacionalistas que existen en España, alcanza categoría de esperpento cuando, tras rebuscar en el basurero de la Historia algo parecido a una ideología, el nacionalismo decide caminar de la mano del socialismo.

Uno de los grupúsculos etnicistas que han creído descubrir la quinta esencia del progresismo al mezclar identidad y socialismo, empieza esta semana una campaña con el lema que encabeza este texto. En gallego, por supuesto: Que os ricos paguem a crise!

La campaña, definida por sus promotores como “nacional” (lo que en labios de los nacionalistas significa de ámbito regional), consistirá en ensuciar las paredes de los pueblos y ciudades de Galicia con el cartel arriba expuesto. Y tal vez en más cosas, a juzgar por lo que lleva en la mano el joven del cartel. Aunque eso tampoco supone ninguna novedad tratándose de nacionalistas.

Con tan poderoso argumento, estos independentistas gallegos, los mismos que trataron de apalear a María San Gil y que lo consiguieron con los miembros de Galicia Bilingüe, pretenden convencernos de cosas como estas:

El capitalismo está en declive. Cada vez es mayor el número de pueblos del mundo que lo cuestionan y experimentan modelos alternativos. El pueblo trabajador gallego no podrá superar esta adversa situación si no dejamos atrás la dependencia nacional de España, que nos empobrece e imposibilita nuestro pleno desarrollo, si no apostamos por la soberanía nacional, por un gobierno gallego. Sin soberanía nunca podremos ultrapasar la explotación económica. (Que os ricos paguem a crise!)

La campaña de estos calenturientos representantes de nadie no pasaría de la anécdota si no fuera porque responde a un estado de opinión que ha ido calando en nuestra sociedad y que encuentra respuesta en amplios sectores.

Muchas personas han mordido el anzuelo de la maldad intrínseca de “Madrid”. Y su contrario, la bondad de toda aquella forma de poder que esté cerca. El concepto de descentralización se percibe en la sociedad española actual como positivo. Y frente a la idea de aproximar la administración al ciudadano, todos componemos un gesto de aprobación. Sin darnos cuenta de que la realidad no tiene nada que ver con lo que se dice de ella.

La descentralización ha supuesto en España la fabricación artificial por parte de la clase política de 17 oligarquías nuevas. La primera función de cada una de ellas es disputarle el poder a todas las demás. Nadie en 1977 quería que el resultado de la Constitución fuera el que está siendo. Pero nadie hace nada para cambiarlo.

La aproximación de la administración al ciudadano, la cercanía del administrador al administrado, el fin del supuesto alejamiento de “Madrid”, ha tenido como resultado no tanto mejorar el funcionamiento de la burocracia, que se ha multiplicado, como extender la corrupción hasta los ámbitos más insospechados.

Mientras reproducen 17 veces, y no a pequeña escala precisamente, todas las instituciones propias de un estado (radiotelevisiones “nacionales” con innumerables canales, servicios meteorológicos “nacionales”, INEM, agencias tributarias, servicios consulares, institutos Cervantes, centros de investigaciones sociológicas, cuerpos de policía, etc., etc.), las nuevas administraciones huelen a corrupción y el nepotismo y el uso indebido de los fondos públicos se convierten en práctica habitual. No hace falta incluir enlaces a los acontecimientos automovilístico-decorativos de las últimas semanas para que todos sepamos de qué estamos hablando.

La realidad demuestra en nuestro país lo contrario de aquello que se nos dice de ella. Hasta la fecha, la descentralización y la creación de administraciones autonómicas ha servido en primer lugar para multiplicar la ineficiencia del Estado, y luego para quintuplicar su coste. Es posible que un estado autonómico concebido con otros criterios hubiera conocido un destino más honorable, pero el nuestro se empapó por el camino de etnicismo y eso lo está llevando, nos está llevando, por veredas poco adecuadas.

La estupidez del “que los ricos paguen la crisis”, o del “sin soberanía nunca superaremos la crisis”, encuentra su perfecto caldo de cultivo en una sociedad que superó hace tiempo el estadio de los síntomas y se encuentra ya en condiciones de pasar al quirófano, necesitada de una intervención a fondo.

Que se os ve el plumero...
Félix de Azúa, El Periódico  15 Noviembre 2008

La burbuja en la que viven los políticos catalanes les impide ver que este tipo de protestas oficiales son propias de países como Corea del Norte o Birmania

El Gobierno catalán nos ha dado una nueva alegría. Hacía muchísimo tiempo que no oíamos hablar del contubernio de Múnich o de la conspiración judeomasónica. La Generalitat lo ha puesto al día gracias a su exquisito plantel de diseñadores. Exigir una rectificación a The Economist porque tiene una opinión propia sobre España y sobre Catalunya es algo magnífico. Imagino yo al pobre protoembajador catalán en Londres tragando saliva y dirigiéndose a uno de los más prestigiosos medios periodísticos del mundo para decirles que están mal informados. Y que no se metan con Pujol. Who? Es extraordinario. ¡Qué coraje! Un auténtico caballero español.

Era imprescindible renovar el viejo estilo. Muchos supervivientes recordamos los fenomenales aullidos de la Prensa del Movimiento o de los ministros folclóricos cada vez que Le Monde, Le Nouvel Observateur o The Times tenían la ocurrencia de escribir su opinión sobre el Gobierno español. Por lo general, los jefazos daban la orden de protestar y todos los plumillas del país cantaban a coro sus jeremiadas, dirigidos por el sin par Emilio Romero. El argumento era que nos tenían envidia y que no nos conocían.

Ahora, como se ha visto, ha sido una consejera del Gobierno catalán la que ha protestado en persona, mientras los plumillas más bien miraban hacia otro lado, avergonzados. Lo novedoso es que no ha faltado algún periodista, como Juliana en el diario de la burguesía barcelonesa, que haya comentado lo aconsejable que es, en estos casos, mantener un juicioso silencio. De todos modos, aunque el argumento se ha rediseñado, sigue siendo el mismo: estos ingleses, dice la consejera Tura, no nos conocen. Si nos conocieran, nos amarían. Es de todo punto imposible no amar al Gobierno catalán.

La burbuja en la que viven los políticos catalanes les impide ver que este tipo de protestas oficiales son propias de países como Corea del Norte o Birmania, en los que no hay políticos, sino dueños de fincas. Y que suponen un ridículo pavoroso. Las carcajadas de los europeos han debido de ser pantagruélicas.

En Inglés
Arcadi Espada, EL MUNDO  15 Noviembre 2008

Se sorprende Mike Reid, redactor de The Economist, por la reacción del Gobierno nacionalista a su informe sobre Cataluña. Dice: no es nada que no hayan escrito los periódicos. ¿Nada? Es mucho menos de lo que han escrito y escriben algunos (pocos) periódicos. Pero es letal para la Generalitat que The Economist legitime lo que este periódico, por destacado ejemplo, lleva escribiendo desde hace tiempo. Desde el punto de vista del Gobierno nacionalista lo que escribe este periódico sólo sirve para redactar pancartas y eslogans minoritarios: y ha sido una muy desagradable sorpresa que uno de los grandes opinion makers haya decidido apoderarse de sus argumentos. La razón de que lo haya hecho es simple: para The Economist la verdad no está sometida al poder nacionalista.

La propia Generalitat, fruto de su incomparable tosquedad y de su burda obsesión dirigista, ha acabado dando la prueba del nueve de todo lo que la revista inglesa ha escrito y de lo mucho que se ha dejado por escribir. El periodista Reid se mostraba estupefacto ante el hecho de que se le hayan exigido disculpas. La estupefación sólo puede ser retórica: ni siquiera a un caballero inglés, por poco que haya investigado las formas y contenidos del gobierno nacionalista, debe sorprenderle esta reacción que tan bien describe uno de los adjetivos (copyright Muñoz Molina) del artículo de Reid. Caciquil, desde luego. ¿En qué otra fuente intelectual y moral que no sea el patético caciquismo puede inspirarse el gobierno nacionalista a la hora de negar frecuencias radiofónicas en nombre de Cataluña (así lo explicitó ayer en el parlamento don José Montilla ante la petición del diputado Rivera), o a la hora de protestar ante una empresa de comunicación privada en el mismo nombre de la patria mancillada? Brutos como caciques.

No querría acabar sin darle al periodista Reid una información que acaso le interese. La razón de que don José Montilla no hubiese querido recibirle en su viaje a Cataluña no es la que la consejera de Justicia, en funciones de portavoz, expuso con el candor peregrino del que duerme en cárceles y palpa las sábanas de burdeles -ambas cosas ha hecho la consejera a fin de procurarse titánicas experiencias de lo real-. No es el trabajo, la razón. Entre las tareas obvias de don José Montilla está la de recibir al enviado de una de las grandes revistas universales, cuya difusión entre las élites rebasa el millón de ejemplares. No es el trabajo. Sólo es el miedo. A la calidad de las preguntas, pero, sobre todo, a la calidad de las respuestas.

(Coda: «La mayoría de estas misiones [catalanas en el exterior de España] están mal organizadas y no han logrado nada, salvo una cobertura favorable de sus medios de comunicación cautivos». Mike Reid, The Economist, 6 de noviembre.)
 

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