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Recortes de Prensa    Sábado 29 Noviembre 2008

Millones al horno
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 29 Noviembre 2008

QUE me perdone el maestro Camba por haberle pedido prestado el título de uno de sus libros para esta humilde postal. Pero no se me ocurre otro mejor ante la exhibición de millones y de cinismo que hizo ayer nuestro presidente en el Congreso. He visto y oído en mi casi medio siglo de periodismo todo tipo de procacidades políticas. Ésta, las supera a todas.

El que negó durante meses la existencia de una crisis económica en España, acusa ahora a la oposición de negar la existencia de una crisis económica mundial. El que rechazó el apoyo de los demás partidos para afrontar los problemas que se nos venían encima, reclama ahora su apoyo para salvarnos del naufragio. El que tachaba de alarmistas a quienes advertían del descalabro que se avecinaba, advierte ahora de la gravedad de la situación. El que decía que el pesimismo no creaba puestos de trabajo, reconoce ahora que en España se destruye más empleo que en ningún otro país de nuestro entorno. En una palabra, el que decía digo, dice ahora Diego, hinchando pecho y a voz en grito, como si fuera él quien hubiese descubierto la crisis económica.

Tampoco debe extrañar. Es su táctica favorita: ponerse al frente de la manifestación cuando algo le sale mal. Ése que hoy busca etarras hasta debajo las piedras es el que no ha mucho negociaba con ellos, ofreciéndoles cosas que no se atreve a confesar, pero que los terroristas se han encargado de contarnos.

Pero esa es agua pasada. Lo malo es que su último plan económico -el penúltimo más bien, pues vendrán otros- no surtirá más efecto que los famosos 400 euros que nos devolvió. Los 8.000 millones de euros para «proyectos de ámbito local» desaparecerán como suele desaparecer el dinero en los ayuntamientos: en peonadas, chapuzas, obritas aquí y allá, favores a los amiguetes. Y cuando se acaben, estaremos en las mismas, sólo que peor, al estar más endeudados que antes. Ese no es dinero productivo, ese es dinero asistencial, dinero para ir tirando, dinero que no crea empleo sólido y duradero. Y es que Zapatero sigue con la idea de que le basta esperar a que escampe, para que la recuperación externa nos saque del bache que atravesamos. Lo malo es que vuelve a equivocarse. Esto no es un bache. Esto es un pozo, un agujero negro, que, como los del espacio, se traga cuanto cae en sus cercanías, sean 8.000 millones, sean 80.000 o incluso 800.000, nadie lo sabe, pues nadie conoce la profundidad del agujero.

A los mentirosos crónicos eso no les importa. Lo único que les importa es salir del apuro en que se encuentran con otra mentira más grande. Y cuando ya no les sirve, contar otra mentira aún mayor. Hasta que, para seguir en la astronomía, estallan por su propio peso con las supernovas, convirtiéndose en estrellas enanas. Es lo que nos espera a los españoles, tarde o temprano, más bien temprano. Pero la culpa no es sólo de Zapatero. Él se limita a hacer lo único que sabe, lo que viene haciendo desde que llegó al poder: engañarnos. Aunque a estas alturas le conocemos lo suficiente para que engañe sólo a los que quieren ser engañados

Diez años de Covite
CRISTINA CUESTA El Correo 29 Noviembre 2008

Somos víctimas del terrorismo. Somos víctimas vascas del terrorismo. Celebramos que el 29 de noviembre de 1998 cuatrocientas víctimas de ETA, los Comandos Autónomos Anticapitalistas, GAL, Triple A y el terrorismo callejero decidimos por primera vez desde el País Vasco alzar la voz y crear una asociación, el Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, en defensa de nuestros legítimos intereses. Celebramos que Covite, a pesar de las dificultades, sigue existiendo y denunciando las injusticias que se cometen desde el País Vasco cada día contra las víctimas del terrorismo.

Hace diez años hicimos público un manifiesto para tiempos de tregua. Tras demasiados años en silencio, decidimos organizarnos para impedir que otros gestionaran un final del terrorismo en contra de nuestras reclamaciones, una supuesta paz basada en el olvido y la impunidad. ETA rompió la tregua a finales de 1999 y en enero de año 2000 volvió a matar. Decidimos seguir adelante e intentar conseguir que el sacrificio, la voz y la presencia de las víctimas del terrorismo se convirtieran en referencia social desde el propio País Vasco. Criticamos el abandono histórico de las instituciones vascas, de la jerarquía de la Iglesia vasca, de la sociedad. Realizamos un alegato contra todo tipo de terrorismo, desde la defensa de la Ley y el Estado de Derecho, advertimos de que un final del terrorismo basado en el diálogo-negociación, de concesiones políticas a ETA, significaría traficar con nuestro dolor, justificar y legitimar la barbarie, pedimos que se exigiera a ETA el reconocimiento del mal causado y que se aplicara la Justicia, como garante de nuestros derechos.

Han pasado diez años, ETA sigue matando, hiriendo, amenazando, extorsionando. Hemos visto fracasar dos treguas. Hemos padecido, entre otras muchas vulneraciones de los derechos humanos por parte de ETA, el asesinato de 57 personas, también el asesinato de 192 por parte del terrorismo islamista. Hemos disfrutado de la más efectiva política antiterrorista hasta la fecha encuadrada en la vigencia del Pacto Antiterrorista y por las Libertades, que se basaba en la unidad de los partidos políticos y las instituciones, la aplicación de la Ley, el aislamiento y el cerco al mundo de apoyo a ETA y el reconocimiento a las víctimas del terrorismo en su dimensión social, ética y política. Hemos sufrido, y seguimos sufriendo, la sempiterna política de los sucesivos gobiernos vascos basada en el horizonte final de un obligado entendimiento con la ETA política. Un análisis y una estrategia de la realidad del terrorismo y sus consecuencias basados en la permanente equidistancia entre víctimas y verdugos, la neutralidad o la ignorancia ante situaciones humanas y sociales de falta de libertad política. Un permanente cuestionamiento del sistema constitucional y estatutario que lejos de deslegitimar el terrorismo le da un marco de comprensión. Unas consejerías, en especial la de Justicia, mucho más sensibles y permisivas con los problemas de los victimarios que de sus víctimas. Una terminología y un devenir que ha criticado o no apoyado las principales medidas y acuerdos encaminados a la derrota de ETA.

También hemos sufrido, y está situación nos llevó a un estado de profunda inquietud, que el Gobierno de España, en la anterior legislatura, se embarcara en una, para nosotros, equivocada estrategia de diálogo y de concesiones. Ha sido un tiempo de tensión, de desunión, también entre las víctimas, donde se nos quiso relegar otra vez y desposeernos de nuestro papel de canalizadores sociales de principios básicos universales a los que siempre nos hemos mantenido fieles. Sin embargo, hoy nos alegramos de los éxitos policiales, de la colaboración internacional y pedimos que la unidad en torno a la derrota de ETA se mantenga y se profundice.

Durante estos diez años Covite ha mantenido su independencia, su pluralidad y su resistencia, en coherencia con el ideario que lo constituyó para tiempos de tregua, aplicándolo a tiempos de terrorismo. Hemos realizado un trabajo de atención social a cientos de ciudadanos que han confiado en nosotros para solucionar sus problemas psicológicos, materiales, sociales. Hemos conseguido elevar una voz que es tenida en cuenta socialmente, a pesar de las censuras, los ninguneos y el ostracismo al que han intentado llevarnos. Nos ha tocado, por responsabilidad, siendo consecuentes con los valores que defendemos, ejercer la crítica a un nacionalismo gobernante hegemónico al que nos declaramos insumisos en su análisis del problema del terrorismo de ETA y en la estrategia, o la falta de ella, para derrotarlo en todos los ámbitos de la convivencia vasca. Hemos reivindicado nuestro papel político. No somos daños colaterales, no somos accidentados ni víctimas al azar. Nuestros familiares han sido asesinados por representar la pluralidad ideológica y la convivencia libre. Somos víctimas de un proyecto totalitario que con terrorismo o sin él es ilegal, ilegítimo e ilícito, que se basa en la exclusión, el sectarismo y la limpieza ideológica. Representamos la necesidad del imperio de la ley democrática y el pacto constitucional y estatutario, las normas que nos han hecho una sociedad libre como nunca antes, aunque miles de vascos no puedan disfrutarla.

Hemos contribuido de manera muy importante a abrir un camino de reconocimiento y dignificación de las víctimas. Hemos denunciado que el Parlamento vasco no constituyera una ponencia exclusiva para las víctimas, y se consiguió; hemos propuesto la creación de monumentos en recuerdo y homenaje permanente, y se han erigido; fuimos los promotores en Ermua y Vitoria de los primeros que se construyeron. Hemos hecho oír nuestra voz y nuestra denuncia siempre desde el razonamiento y el respeto. Hemos luchado por la necesidad y la obligación de un final justo para las víctimas y de la instalación de un relato que no nos humille más. Un final que no se base en el olvido y la impunidad.

Nos congratulamos de los avances conseguidos en el reconocimiento moral a las víctimas, de la mejora de las leyes de atención, de la dedicación de la Dirección de Víctimas que pone voluntad y entrega. Todavía queda mucho por hacer y por conseguir.

Socialmente, las víctimas no encontraremos nuestro lugar en esta sociedad hasta que, por ejemplo, los futbolistas vascos nos dediquen un minuto de apoyo, una concentración, una pancarta y una palabra como por ejemplo Justicia. Políticamente no habrá paz para nosotros mientras no se marque la línea divisoria entre demócratas y no demócratas, no habrá democracia real para todos hasta que la intimidación, el matonismo, la amenaza y el miedo dejen de marcar la agenda de tantos vascos.

No encontraremos sosiego hasta que no se eliminen todas y cada una de las pintadas de exaltación del terrorismo, de apología de la infamia, de manifestaciones y actos permitidos y apoyados que nos insultan. Las heridas no cicatrizarán hasta que no se consiga vencer al terrorismo y las víctimas pertenezcamos al lado de los vencedores. No podremos pasar página hasta que no sintamos que la Justicia ha hecho todo lo que puede en la defensa de nuestros derechos y nuestro amparo.
Covite sigue adelante, a pesar de la restricción de las subvenciones públicas, a pesar de ser incómodos y molestos, además de despreciados por los que se creen dueños de este país que es de todos.

Seguiremos recordando a nuestros muertos, su nombre, su historia y el significado profundo de su sacrificio, seguiremos construyendo un país libre, plural, abierto y democrático, un país de realidades, construido desde la verdad de todos sus ciudadanos.
Cristina Cuesta firma este artículo en nombre de Covite.

Terrorismo entre potencias nucleares
Las consecuencias de que la situación degenere en un enfrentamiento militar entre dos potencias nucleares es, por tanto, muy alta, lo que convierte el problema en una preocupación global.
EDITORIAL Libertad Digital 29 Noviembre 2008

El hecho de que uno de los principales ataques terroristas contra Bombay haya sido un hotel en el que se encontraba la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha desviado –comprensiblemente– el foco de atención hacia su peripecia personal. Sin embargo, los atentados son suficientemente graves como para merecer un análisis propio.

Los terroristas han llevado a cabo una acción tremendamente sofisticada para lo que estamos acostumbrados, con varios ataques simultáneos capaces de poner en jaque a la policía india, que en el momento de cerrar esta edición, más de 48 horas después, aún no había logrado detener o abatir a todos los implicados. Esta operación paramilitar no puede improvisarse; requiere un entrenamiento y una planificación que no están al alcance de cualquiera. Y el objetivo de provocar el terror entre los habitantes de Bombay ha sido un éxito absoluto.

Así pues, al margen de los datos que tenga sobre la mesa, no cabe duda de que el Gobierno indio está ponderando las consecuencias políticas de que el atentado sea responsabilidad de un grupo doméstico o de uno apoyado por Pakistán. En el primer caso tendría que responder por la incapacidad de sus servicios de inteligencia para prevenir el ataque y proteger la seguridad del centro financiero del país, mientras que en el segundo puede agitar el sentimiento patriótico y actuar contra su vecino para demostrar que sí hace algo para defender a los indios.

Por tanto, habrá que estudiar atentamente las pruebas que pueda tener el Ejecutivo indio para acusar a Pakistán de los ataques, porque al margen de una eventual culpabilidad real, desde luego tiene todos los incentivos para echarle las culpas. Si el Gobierno de Islamabad responde, las consecuencias de que la situación degenere en un enfrentamiento militar entre dos potencias nucleares es, por tanto, muy alta, lo que convierte el problema en una preocupación global.

Ya en 2002, con el ataque contra el Parlamento indio, la escalada entre los dos países sólo pudo ser frenada con la intervención diplomática de Estados Unidos. Pero ahora, en un periodo de transición entre dos administraciones, es mucho más difícil que el gigante norteamericano pueda jugar este papel y casi imposible que los dos países implicados se tomen en serio otra mediación, como podría ser la de la Unión Europea.

Pero al margen de las posibles consecuencias políticas y militares, cabe recordar de nuevo una ausencia que se hace notar una y otra vez después de los atentados islamistas. El mundo occidental está más que dispuesto a creer que quienes apoyan estos ataques son una minoría dentro del mundo musulmán, pero el persistente silencio de los moderados debería hace dudar a cualquiera. Tras los miles y miles de víctimas del terrorismo islamista, ¿dónde están las manifestaciones de musulmanes moderados condenando los atentados y solidarizándose con los asesinados? Es el momento, la oportunidad –una más– de dar un paso al frente. Desgraciadamente, no podemos albergar muchas esperanzas al respecto.

Salto cualitativo del terror
Editorial La Razón 29 Noviembre 2008

A medida que se van conociendo más detalles de los ataques coordinados de terroristas yihadistas contra objetivos hoteleros en Bombay, podemos concluir que se trata de un nuevo y más sofisticado, peligroso y audaz «modus operandi». El terrorismo yihadista no había actuado nunca de forma tan organizada y con métodos de comando, es decir, de combate casi abierto, salvo en Afganistán, donde los talibanes se han convertido en un verdadero ejército terrorista de cerca de 30.000 hombres. Se especula sobre por qué India y por qué ahora.

Es difícil, y no sé si muy útil, tratar de meterse en el pensamiento de los cabecillas terroristas. Sin embargo, cabe especular que éste es el primero de una serie de atentados que normalmente se perpetran en el primer año de mandato de un presidente estadounidense, eligiendo como objetivo India por tratarse de una democracia aliada de Occidente con la mas importante minoría musulmana del mundo. De hecho, India es el segundo país con mayor población musulmana del mundo, tras Indonesia. Y desde hace décadas enfrenta sucesivos conflictos regionales con su vecino, Pakistán, especialmente el de Cachemira. Sin embargo, constituye, a mi juicio, un intento más de utilizar el terror como un mensaje sangriento al mundo entero: «Aquí estamos y nunca cejaremos en nuestro empeño».

Conviene, sin embargo, subrayar por enésima vez que la aplastante mayoría de los musulmanes no sólo son moderados, sino que son además la principal víctima del terrorismo yihadista. Si se hace un análisis serio y riguroso del número de víctimas musulmanas y no musulmanas, comprobaremos, para sorpresa de algunos que la proporción de víctimas entre los primeros es varias veces superior, en algunos casos hasta veinte veces, a las segundas. Para quienes aseguran que el terror no es sino la respuesta de algunos a los pecados y excesos de Occidente habría que preguntarse ¿por qué entonces reaccionan asesinando a sus supuestos correligionarios?

Hay que subrayar que para el yihadismo no hay nada más abominable que un musulmán que no siga al pie de la letra sus violentos postulados. Y en este sentido conviene recordar que el islamismo radical no es una interpretación de la religión, sino que ha manipulado el mensaje del islam para tratar de elaborar una ideología violenta, totalitaria, opresiva, fanática, sanguinaria y expansiva. En definitiva, el islamismo radical es la antítesis del islam. Es el peor enemigo del islam. Con el terrorismo no se puede negociar. Con ninguno. Ni porque sean muchos, lleven mucho tiempo o parezca que defienden causas que para algunos puedan resultar legítimas o defendibles. La estrategia multidimensional en la lucha contra el terror debe, indudablemente, aislarlo política y socialmente para derrotarlo. Pero eso no es diplomacia.

La nueva dimensión del terrorismo
Editorial ABC 29 Noviembre 2008

EL ataque de Bombay constituye un tipo de operación terrorista sin precedentes, por sus dimensiones y su extraordinaria complejidad. Tomados por separado, los instrumentos de los criminales se han visto en anteriores acciones, pero es la primera vez que se produce una combinación de diferentes formulas de terrorismo, incluyendo la toma de rehenes o los ametrallamientos, que han mantenido en jaque a una de las mayores ciudades del mundo durante tres días y aún se desconoce cuando se restablecerá por completo la calma. Las autoridades indias han tenido que emplear fuerzas equivalentes a las que habrían enviado contra un ataque militar convencional, y en este sentido, el paso que han dado los terroristas en la India es comparable al que dieron el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Estremece la perspectiva de que Bombay se pueda convertir en un modelo para otros actos terroristas en el futuro, en cualquier gran ciudad del planeta.

De sus autores, la única certeza es que forman parte de la nebulosa del terrorismo de raíz islamista que en ocasiones se oculta bajo las siglas de Al Qaeda. En la mentalidad y la experiencia histórica de la India es muy fácil que se abra paso la idea de una implicación directa o indirecta de Pakistán, pero desde que en Islamabad se ha instalado el nuevo presidente Asif Alí Zardari, éste no ha cesado de dar pasos en la buena dirección y el hecho de que los objetivos fueran expresamente occidentales y se ensañasen con un blanco tan emblemático como la comunidad judía parece excluir una motivación puramente local. En este sentido, el Gobierno paquistaní debería expresar su voluntad de colaborar lo más estrechamente posible con su país vecino. No se puede descartar una conexión con el conflicto de Cachemira o con los talibanes afganos que quisieran tratar de desviar la presión que sufren en las zonas tribales, con Estados Unidos y la OTAN en un lado y Pakistán del otro. Pero si hay dudas sobre los autores, no las debería haber sobre las víctimas: las víctimas somos todos, no solo porque en este mundo globalizado cualquiera podría haberse encontrado frente a las balas asesinas -como demuestra el hecho de que incluso una personalidad aparentemente tan lejana al conflicto como Esperanza Aguirre y la delegación de la Comunidad de Madrid que le acompañaba hayan escapado por poco de la tragedia-, sino además porque los terroristas pretenden aterrorizar a todo el mundo libre. En Bombay se ha vuelto manifestar que hay una fuerza que ha declarado la guerra a la libertad.

Hasta ahora, en ciertos sectores se pensaba que la nueva administración norteamericana podría cambiar el ángulo con el que orienta la lucha antiterrorista, desde la visión claramente militar como ha apoyado George W. Bush hacia un encuadre más político-policial. Pero este tipo de acciones implica probablemente que Barack Obama tendría muy poco margen de maniobra si quisiera reemplazar lo esencial de la política con la que Estados Unidos y sus principales aliados han enfrentado hasta ahora la mayor amenaza contra la estabilidad mundial. Después de los atentados de Bombay, los portavoces del presidente electo han hablado claramente de «erradicar y destruir» al terrorismo, con la misma elocuencia que se desprende de su idea de mantener en el puesto al actual secretario de Defensa, Robert Gates. El debate incluye sin ninguna duda a España, su compromiso militar en Afganistán o en la lucha contra la piratería, que no es más que una expresión marítima del terrorismo, sabiendo que las buenas palabras y los discursos apaciguadores sirven de poco. Pero no podemos quedarnos aterrorizados tras las pantallas del televisor, como los rehenes que se han tenido que ocultar en el silencio de sus habitaciones del Taj Mahal o del Oberoi. No podemos dejar que se cercene el esperanzador camino de la India hacia la democracia y el progreso de sus ciudadanos. No podemos dejar que los terroristas se salgan con la suya.

Provocando a Obama
José Antonio VERA La Razón 29 Noviembre 2008

Los islamistas saben bien en qué están. Hace unos días, Al Zawahiri, el número dos de Ben Laden, mandó un recado al presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, a quien llamó «criado negro de los blancos». Ahora lo han vuelto a hacer poniéndole sobre la mesa más de 120 muertos y 300 heridos. De una forma dramática, denigrante para un país aliado que es la primera democracia de Asia, con más de mil millones de habitantes y en poder de la bomba nuclear. Para una potencia de tal magnitud, verse aplastada por varias decenas de terroristas que sembraron de minas y cadáveres la ciudad más capitalista de la India no puede ser más que una humillación.

Porque lo de Bombay no ha sido un atentado más. Lo explicaba ayer a su llegada a Madrid el admirable presidente de la Cámara de Comercio de la capital, Salvador Santos Campano: «Aquello no era un atentado, era una guerra». Con guerrilleros armados y militarmente entrenados que actuaban en forma de comandos. Con un grado de preparación y «profesionalidad» más que preocupante. Llegaron a Bombay en lanchas en medio de la noche y entraron en la ciudad con suma facilidad, atacando y tiroteando lo que les convino. Primero el café Leopold, atestado de turistas. Después un famoso hotel frente al mar Arábigo, más tarde un centro judío, un hospital, la terminal de trenes Victoria y hasta una gasolinera. En pocas horas pusieron la city patas arriba, sin olvidar sus dos joyas principales: los hoteles Taj Mahal y Oberoi, famosos en el mundo por su esplendor y suntuosidad.

Allí vivieron los empresarios que acompañaban a Esperanza Aguirre momentos de pánico y terror, de angustia e impotencia. «Siete horas oyendo gritos de gente que moría». «Siete horas aguantando la violencia, las explosiones, los tiros, las voces desgarradas». Dos días en vilo en los que dos empresarios españoles pasaron bajo una cama los momentos más angustiosos de sus vidas, sin luz ni nada que comer, esperando un milagro, pendientes del esemese de sus teléfonos móviles. En situaciones difíciles como ésta cada uno actúa como puede. El caos imperante acaba con todo. Lo contaba en Onda Cero María Rosa, española de Barcelona herida en uno de los hoteles atacados. Era imposible poner orden en aquel pandemonium. «Nos escondimos detrás de los sofás, detrás de las plantas, detrás de las columnas. Nos arrastramos por el suelo y salimos a la calle como pudimos, con el cuerpo ensangrentado por la metralla».

Es verdad que ha habido errores. Siempre hay errores. Porque no tiene sentido enviar un avión con sólo sesenta plazas cuando había más de un centenar de retenidos. Hubiera sido mejor sacarlos a todos a la vez. Aunque lo peor es el fondo. El mensaje de fondo. Los islamistas están tentando a Obama. Le están provocando para ver cómo actúa. Le insultan para ver si responde. Atacan a su principal aliado en Asia para tentar al sucesor de Bush. Y han elegido el momento adecuado. Cuando más daño pueden hacer. Ahora que no manda nadie. Saben que para lo que pretenden, es importante provocar al «criado negro de los blancos». Así lo tienen más fácil. Le están hostigando para comprobar su aguante. Para ponerle ante sus propias contradicciones. Durante la campaña electoral fue fácil hablar de diálogo y de cambiar el mundo. Ahora llega la hora de la verdad.

Bombay, Hawai
IGNACIO CAMACHO ABC 29 Noviembre 2008

APENAS 48 horas antes de que las balas silbasen en Bombay sobre la cabeza de Esperanza Aguirre -lo que no mata fortalece, presidenta-, el diplomático y diputado Gustavo de Arístegui presentaba en un hotel de Madrid su libro «Contra Occidente», lúcida y amarga advertencia sobre la alianza global que una extraña amalgama antisistema -yihadistas, indigenistas, populistas, tardocomunistas y fundamentalistas varios- incuba desde el Tercer Mundo contra la sociedad abierta y la civilización de la libertad. Con la tesis de Arístegui se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, pero los datos objetivos prueban, con la siniestra fuerza de los hechos, la existencia de una amenaza universal. Y quien quiera ignorar la evidencia tendrá que llorar su error; puede que incluso también quienes la acepten, porque el desafío afecta por igual a quienes lo ven venir y a los que no.

Los ataques de la India no habrían causado apenas impacto en España de no mediar la triste casualidad de pillar por medio a una significativa delegación de compatriotas. Pero ya que hemos tenido la suerte de no contar víctimas, el incidente debería servir para ayudarnos a tomar conciencia del verdadero estado de las cosas. La sangre que pisaron los pies descalzos de Aguirre es de alguna forma la misma que corrió en Madrid un 11 de marzo, y la ceniza de los hoteles de Bombay es idéntica a la de las torres de Nueva York, la del restaurante de Casablanca o la de la discoteca de Bali. Es el testimonio de un ataque de la barbarie integrista contra la sociedad democrática, un duelo que desde la Atenas de Pericles enfrenta a la libertad contra sus enemigos, y en el que no caben apaciguamientos ni medias tintas. La guerra mundial contra el terrorismo sufre mala prensa a partir de los errores colosales de la Administración Bush, pero el fracaso de las políticas neocons no debe confundirnos: ha fallado la receta, no el diagnóstico.

No es en absoluto casual que el último vídeo de la yihad afgana contuviese la intranquilizadora imagen de una bandera española ardiendo junto a la de los Estados Unidos; los fanáticos islamistas parecen poco conmovidos por la belleza de la cúpula de Barceló en la sede suiza de la Alianza de Civilizaciones. Ellos nos han señalado como objetivos de su particular y delirante cruzada, y da igual de qué lado nos queramos creer nosotros. Estamos en la diana, y más vale saberlo.

Como parece que lo sabe Obama, cuya retirada estratégica de Irak no ofrece indicios de incluir un aflojamiento de su convicción de dirigir, aunque reorientada, la lucha contra la gran amenaza del mundo contemporáneo. El vicepresidente electo Biden advirtió de que en el primer año de mandato esperan al nuevo líder serios tanteos intimidatorios para comprobar el alcance de su determinación. Acaso los atentados de la India sean la primera oleada de esa siniestra exploración táctica, y entre Bombay y Hawai -lugar de nacimiento del nuevo presidente americano- exista una conexión más profunda que la de la ripiosa canción de Mecano. Pronto lo veremos: si algo está claro en este pulso mortal es que el enemigo no descansa. Ay del que crea, se llame como se llame, que puede tomarse un respiro.

¿Y cómo derrotarlos?
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 29 Noviembre 2008

LA matanza de Bombay vuelve a exponer ante los ojos de Occidente la vesania del terrorismo islamista. Carlos Herrera escribía ayer en este periódico que, por mucho que incomode a las melifluas y acomodaticias mentes occidentales, estamos en guerra; y que esa guerra sólo se resolverá si el terrorismo islamista es derrotado, empresa que nos exigirá sufrimientos.

Pero lo cierto es que Occidente está poco dispuesto a sufrir; y sin sufrimiento no creo que pueda haber victoria. Cada vez que el terrorismo islamista nos sobresalta con una hecatombe, proclamamos pomposamente: «No lograrán que renunciemos a nuestros valores»; pero lo cierto es que, si nos preguntaran cuáles son esos valores, balbucearíamos frases inconexas, para terminar aferrándonos a la manoseada «libertad», que es el talismán o espantajo que enarbolan quienes no tienen valores. El hombre es más libre a medida que es más fuerte -nos enseña Castellani-, y la obsesión por la libertad es la prueba de máxima debilidad, que es la debilidad de la mente. Debilidad que Occidente demuestra cada vez que se enzarza en discusiones bizantinas sobre la presunta incompatibilidad entre libertad y seguridad, como si lo que nos hace más fuertes nos hiciera menos libres.

Pero, ¿qué es lo que nos hace fuertes? No, desde luego, las apelaciones campanudas a valores que no tenemos, o que hemos arrumbado en la trastienda de un museo de cera. Esta ausencia de valores revitalizados por una profesión de fe constante es, precisamente, lo que nos torna débiles; y esa debilidad es la que el terrorismo islamista ataca, seguro de su triunfo final. Occidente ha perdido la fe en los valores que sustentan su cultura; y cuando se pierde la fe en esos principios y valores es natural que no se esté dispuesto a sufrir en su defensa. A esta debilidad creciente ha contribuido, paradójicamente, la prosperidad que tales valores ha auspiciado; porque cuando los valores degeneran en medios de consecución de una prosperidad material condenan a los pueblos que los disfrutan primero a la decrepitud y después a la mera extinción. La Historia confirma repetidamente la verdad de este aserto.

Occidente ha encontrado en el progreso material el «valor supremo» que lo distrae de su decadencia espiritual. Y el terrorismo islamista, atento a los avances de la enfermedad que nos corroe, sabe que en esa debilidad onanista se esconde la semilla de la rendición. Ni siquiera hará falta que lance contra nosotros un ejército invasor; bastarán unos cuantos atentados como el de Bombay, unas cuantas «epifanías del horror» calculadamente dosificadas, para que Occidente acabe abjurando de esos valores que invoca. Pues, ¿en qué consisten tales valores, tan pomposamente invocados? Hoy por hoy, no son sino la mascarada que disfraza la obsesión por privilegios e intereses personales (aunque la suma de intereses personales adquiera a veces la falsa apariencia de interés colectivo); y una sociedad cuyos miembros no anhelan otra cosa sino la satisfacción propia acaba destruyéndose a sí misma. Este apetito de autodestrucción lo constatamos a diario: relativización del Derecho (convertido en mero instrumento legal para la satisfacción de caprichos), fascinación por el suicidio y la eutanasia, cifras industriales de abortos, estancamiento demográfico, etcétera. Fenómenos reveladores de una desesperación que torna a Occidente impotente al esfuerzo vital y descompone los cimientos sobre los que ha erigido su cultura.

Belloc nos enseñaba -pero, ¿quién lee hoy a Belloc?- que las culturas surgen de las religiones; y en las religiones alimentan su fortaleza. El lugar que el entusiasmo cristiano ocupó en otro tiempo en Occidente fue sustituido por entusiasmos políticos («autodevociones» onanistas) que fueron agostando su fe ancestral, hasta reducirla a escombros. Y, como dice el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles». Esta disolución de la fe es la causa última de la debilidad de Occidente, y de la descomposición de sus valores en este barrizal impotente al esfuerzo vital en el que hoy chapoteamos. Ahora las únicas y exangües fuerzas que nos restan las empleamos en retirar los crucifijos de las escuelas: a esto se le llama morir matando; aunque -eso sí- sin provocar sufrimientos.
www.juanmanueldeprada.com

Deccan Mujahidin
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo 29 Noviembre 2008

Hasta el momento era desconocida y su bautizo ha venido directamente con la violencia. Es típico de bandas terroristas ligadas al yihadismo internacional, aunque no original. En los años ochenta, grupos terroristas amarrados a la causa palestina y antisemita aparecían y desaparecían nombrados por la violencia. Eso tampoco era nuevo entonces. El anarquismo violento previo ya se anunciaba a través de actos violentos apalancado sobre el nefasto eslogan de la 'propaganda por el acto'. Es decir, ser conocidos y nombrados a través de la violencia. Ahora, un nuevo grupúsculo terrorista ha aparecido en India bajo el nombre Deccan Mujahidin y probablemente desaparecerá tras sus atentados bautismales.

Lo novedoso de los terroristas disfrazados bajo el nombre volátil de Deccan Mujahidin no es su nebulosa y repentina presentación en la sociedad internacional, sino sus tácticas. Es relativamente... no innovador aunque sí excepcional en una célula terrorista recurrir a un ataque de guerrilla con armas de fuego en una acción violenta y coordinada contra más de un objetivo. Del mismo modo lo hicieron agrupaciones terroristas asociadas al ochentista Abu Nidal palestino que, por ejemplo, protagonizaron golpes mediante asaltos arma en mano por varios terroristas dirigidos por el conocido Carlos Illich Ramírez 'Chacal'. No obstante, eran acciones más enfocadas hacia el secuestro o la toma de rehenes que hacia el enfrentamiento directo, al combate con fuerzas militares o de seguridad. Ése podía ser un resultado derivado, pero no era el efecto central buscado. En cambio, el asalto coordinado de Deccan Mujahidin sobre dos hoteles de lujo y al menos otras siete localizaciones en la populosa Bombay ha tenido todas las trazas tácticas de un golpe guerrillero con propósito terrorista. El referente más cercano lo tenemos en la toma de rehenes en el teatro Dubrovka de Moscú en 2002, aunque no fue exactamente un asalto guerrillero, sino un secuestro suicida con rehenes.

Desde el punto de vista del análisis meramente técnico, este tipo de ataques estaba entre los escenarios posibles de la evolución del terrorismo yihadista. Nada más que recurriendo al sentido común, podemos entender que es una combinación táctica entre un ataque suicida y una acción de tiroteo convencional con rehenes. En la toma de rehenes tradicional, el grupo terrorista tenía prevista una ruta de huida; en cambio, en un asalto armado de un grupo yihadista la huida no tiene relevancia si los terroristas son mártires islamistas, dispuestos a perder la vida asesinando. Un ataque armado de enfrentamiento guerrillero con fuerzas de seguridad no entraría en los cálculos de un terrorismo tradicional tipo ETA, pero es un procedimiento ideal para el yihadismo.

Desde un plano psicológico, que es directamente vinculado a los efectos perseguidos por el terrorismo, un ataque armado con toma de rehenes es más impactante en una población turística que la explosión de una bomba, ya sea mediante suicida o través de cualquier procedimiento como el coche o el cañón bomba. La población sufre más con un secuestro que con un atentado bomba con muertos. El mensaje terrorífico es más potente, porque la sensación de indiscriminación, de arbitrariedad y, por tanto, de impredecibilidad es mayor. Por increíble que parezca, cualquier ciudadano siente más miedo anticipatorio cuando piensa en ser secuestrado por un terrorista suicida en un hotel que si se imagina siendo víctima mortal de una bomba. La sensación de vulnerabilidad es mayor. Cuanto más tiempo se imagina uno pasando a merced de la voluntad asesina de un agresor, de un terrorista suicida desprovisto de los límites de la autoconservación, más miedo se siente, aunque el efecto final de ambos terrorismos suicidas (con rehenes o mediante bomba) sea el mismo. El súbito estallido de una bomba, aunque mortal, es menos aterrador que estar sometido a la voluntad suicida de un grupo de individuos durante un lapso de tiempo de sufrimiento que puede ser eterno, aunque las probabilidades de supervivencia en el segundo caso puedan ser superiores.

En un análisis más estratégico, que Deccan Mujahidin haya golpeado en India es menos sorprendente, y tampoco es tan relevante que el grupúsculo tenga o no tenga relación con Al-Qaida. India es un blanco político de primera línea desde cualquiera de las tribus adheridas al yihadismo con residencia en Pakistán, enemigo histórico y principal. Para cualquier grupo yihadista alrededor del atractor afgano con recursos y organización para planear un ataque de ese tipo, en el área turística más cercana y occidental que tienen a mano está India. Bombay tiene perfil más yihadista al estar alejada de la zona nacionalista de disputa tradicional indopaquistaní en Cachemira, además de tener acceso por mar desde Pakistán. Es la zona turística occidentalizada más accesible para un comando terrorista con un plan de enfrentamiento. Y no importa tanto que haya sido activado o no por Al-Qaida, porque con la consagrada guerra al terrorismo de la era Bush ya nos hemos asegurado de que cualquier nombre, aunque recién inventado, que invoque el yihadismo va a contar con un lugar en el panteón de los enemigos de nuestra civilización

OCCIDENTE ESCONDE LA CABEZA
Merlos, de COPE, avisa: estamos perdiendo la batalla contra la yihad
Carmelo López-Arias elsemanaldigital 29 Noviembre 2008

El director de "La Mañana del Fin de Semana" es un experto en terrorismo islámico y sus pesimistas augurios se han visto confirmados ante los mismos ojos de Esperanza Aguirre.

La semana pasada Alfonso Merlos presentó en sociedad Terror.com, y pocas jornadas después la actualidad se encargaba de confirmar lo acertado de sus diagnósticos y pronósticos: el terrorismo islámico se ha cobrado la vida de casi ciento cincuenta personas en Bombay, y entre ellas pudo estar Esperanza Aguirre, quien escapó de la masacre descalza, pisando sangre y en medio de una ensalada de tiros.

Si Occidente es culpable, ¿por qué Bombay, Bali o Islamabad?
La presidenta madrileña explicó después cómo ve las cosas desde un punto de vista político: "No creo para nada en la Alianza de Civilizaciones, sino más bien en la alianza de los países civilizados. Pienso que lo que tenemos que hacer es estar muy fuertes, ideológicamente fuertes los occidentales". Es justo esa perspectiva la que aporta Terror.com, porque su diagnóstico es justo que Occidente se está mostrando ideológicamente muy débil frente a la yihad, y puede acabar pagándolo caro. Hay que "soltar el lastre", sostiene, "que representan quienes desde las elites políticas entienden que es posible el entendimiento con quienes sólo creen en la opresión, son llamados por el odio y se obstinan en socavar la paz mundial, la prosperidad y la seguridad internacional".

Lo han demostrado en Bombay como lo hicieron antes en Bali o en Islamabad o lo hacen cotidianamente en Irak asesinando población civil musulmana. El masoquismo que considera el 11-S de Nueva York o los atentados del Metro de Londres (o el 11-M de Madrid, si islámico es su origen) como una respuesta casi comprensible por la política occidental hacia los países mahometanos, debería tener una explicación para lo sucedido en la India o en Pakistán.

Merlos apunta, al contrario, a que "se debe confiar en la superioridad moral de Occidente" frente a las "tenebrosas utopías" de los islamistas de hoy, tan parecidas a las del comunismo ayer. Pero ¿cómo reaccionar ante esa voluntad firme, transnacional y brutal de matar sin medida, en una estrategia definida que busca influir sobre la opinión pública para que impulse a los gobiernos a pactar y ceder?

¿Delito o guerra?
Terror.com plantea la interesante disyuntiva de aplicar a la yihad de Al Qaeda el "paradigma de guerra" o el "paradigma de crimen", esto es: una respuesta militar o bien exclusivamente policial y judicial.

El "paradigma de guerra", que ha guiado en buena medida la política de George W. Bush, tiene en su favor la capacidad para comprometer contra el enemigo todos los recursos de la nación, al tiempo que se conserva la guardia alta frente a nuevos golpes (Bush ha logrado mantener a salvo su país desde el 11-S, al tiempo que sus soldados libraban la batalla en Afganistán e Irak), pero en opinión de Merlos resulta insuficiente ante el carácter multiforme de la yihad y su misma evolución.

Las derrotas de la que denomina generación árabe-afgana han propiciado su sustitución por una generación neosalafista y takfirista (de Takfir war Hijra, Anatema y Exilio), menos experta pero más versátil, y en muchos casos camuflada tras una doble vida que les hace pasar por personas normales en el seno de su comunidad, tanto en países musulmanes como en Europa.

Terror.com
Es ahí donde cobra especial importancia Internet. La Red se ha convertido en una fuente capital de recluta y adoctrinamiento, porque además se adapta a la perfección a la nueva estructura de las organizaciones terroristas islámicas: "El número de actores potencialmente peligrosos se ha multiplicado exponencialmente, sus formas de organización se han difuminado, sus patrones de conexión se han diversificado, y la identificación de la amenaza para la infiltración preventiva se ha hecho progresivamente más complicada".

De hecho se reponen con relativa facilidad de los golpes recibidos, y por ahora, advierte Merlos, "Occidente no está ganando la batalla contra el totalitarismo yihadista", dada la existencia además en su seno de "gobiernos apaciguadores" (el español es el mejor ejemplo) que, si bien plantean una intensa batalla policial, son imprevisibles en el terreno político y estratégico. Véase la renuencia de José Lusi Rodríguez Zapatero a comprometerse más en Afganistán, o las alucinantes declaraciones de sabotaje de Carme Chacón contra el papel allí de Estados Unidos, como si fuese posible reconstruir algo sin la derrota militar de los talibanes.

Terror.com es un ensayo completo, contundente y bien documentado, y una inteligente llamada de alerta. No sólo es global la crisis económica, también la amenaza terrorista islámica. A los yihadistas sólo les vale la victoria, y por tanto no se eliminará el problema -la guerra será larga, avisa Merlos- mientras su derrota no sea completa. Es la convicción que transmiten estas páginas.

Ofrenda floral de Covite en San Sebastián.
SAN GIL REAPARECIÓ PARA APOYAR A LAS VÍCTIMAS
Covite: "Las víctimas aún no han encontrado su sitio en la sociedad vasca"
La asociación celebró este sábado en San Sebastián su décimo aniversario con un acto en el que denunció que las víctimas del terrorismo "aún no han encontrado su sitio en la sociedad vasca" y en el que se pidió que se "profundice" en la unión contra ETA.
Agencias Libertad Digital 29 Noviembre 2008

El Colectivo de Víctimas del País Vasco (Covite) hizo público este sábado un manifiesto en el que destaca que, aunque ha contribuido "de forma muy importante a abrir un camino de reconocimiento y dignificación de las víctimas", todavía "queda mucho por hacer y conseguir".

Su presidenta, Cristina Cuesta, leyó el texto que Covite consensuó para su décimo aniversario, en el que censura la "equivocada estrategia de diálogo y concesiones" que en su opinión llevó a cabo el Gobierno del PSOE en la anterior legislatura. "Ha sido un tiempo de tensión, de desunión, también entre las víctimas, donde se nos quiso relegar otra vez y desposeernos de nuestro papel de canalizadores sociales de principios básicos universales a los que siempre nos hemos mantenido fieles", afirma.

Añadió que, sin embargo, hoy se alegra "de los éxitos policiales, de la colaboración internacional" y reclamó "que la unidad en torno a la derrota de ETA se mantenga y profundice".

Covite, muy crítico con el nacionalismo vasco, aseguró que las víctimas no encontrarán un lugar en la sociedad vasca "hasta que, por ejemplo, los futbolistas vascos no les dediquen un minuto de apoyo, una concentración, una pancarta y una palabra". "Las heridas no cicatrizarán hasta que no se consiga vencer al terrorismo y las víctimas pertenezcamos al lado de los vencedores", advirtió.

El texto lo dio a conocer Covite en una comparecencia ante los medios de comunicación, previa a un acto cívico celebrado en los jardines de Alderdi Eder, donde se levantó el monumento en memoria de las víctimas del terrorismo y se hizo una ofrenda floral. Allí, junto al Ayuntamiento, se reunieron los miembros del Colectivo e hizo su primera aparición pública, tras su retirada de la política, la ex líder del PP vasco María San Gil.

La presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, la socialista Rafaela Romero, la concejala donostiarra de Derechos Humanos, Arritxu Marañón, también del PSE, el Ararteko (defensor del pueblo vasco), Íñigo Lamarca, un representante de la oficina de Apoyo a Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, y el presidente de la AVT, Juan Antonio García Casquero, acudieron al acto.

Por la tribuna pasaron el sacerdote Antonio Beristain, el cineasta Iñaki Arteta, autor de documentales sobre víctimas del terrorismo, y Joseba Arregi, ex consejero vasco y ex miembro del PNV, que preside la plataforma Aldaketa-Cambio por Euskadi.

www.holaquetal.com
La enseñanza del español, a un sólo golpe de click
Hola, ¿qué tal?", el saludo más pronunciado en español, se pone, a un sólo golpe de click, a disposición de todos aquellos que quieran conocer esta lengua desde cualquier parte del mundo, con un curso innovador que se espera cuente con un millón y medio de alumnos en tres años.
Madrid Efe La Razón 29 Noviembre 2008

La sede del Instituto Cervantes en Madrid sirvió hoy como marco de acogida a la presentación de este curso de español por televisión e Internet con tecnología 2.0, en cuya puesta en marcha han participado el propio Cervantes, RTVE, el Gobierno de La Rioja, el Grupo SM y el Grupo BBVA.

"Hola, ¿qué tal?" comenzará a funcionar en enero a través del Canal Internacional de TVE, aunque su portal de Internet (www.holaquetal.com) ya está en marcha, y en el mismo se impartirán clases de español por medio de avanzados soportes tecnológicos y materiales de alta calidad didáctica.

Entre los diferentes servicios y materiales del curso se incluyen 208 programas de televisión de quince minutos de duración cada uno, 8.000 pantallas de actividades interactivas y multimedia, 9 libros virtuales (tres por curso) editados por SM, tres guías del estudiante con consejos para un óptimo aprovechamiento del material, y una página de Internet realizada por Servitecsa Grupo BBVA.

Gracias al servicio de tutorías individuales, los alumnos podrán practicar el español a través de chat, videoconferencia o por teléfono con un tutor personal, con quien podrán mantener conversaciones, revisar ejercicios o resolver sus dudas.
El primer curso académico del programa será presentado por la española Laura More y el venezolano Gerardo de Pablos, quienes compartirán pantalla con seis actores de distintas países de habla hispana con la intención de que el curso dé cabida a todos los rasgos fonéticos que engloba la lengua española.

En total habrá 23 programas por trimestre, uno de presentación, 18 temas del curso y 4 de repaso, hasta completar los 69 programas por año, de un curso que tendrá partes de acceso gratuitas y otras de pago.

La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, destacó como virtud del curso la de promocionar el idioma español "allí dónde no podemos llegar presencialmente", y se mostró convencida de la necesidad de hacer un buen uso de las nuevas tecnologías "para no perder nuestro futuro: los jóvenes, que hoy día viven enganchados a todo lo audiovisual".

Caffarel defendió la "búsqueda deliberada" en el curso de otros acentos no procedentes de España, al considerar que el hecho de que 450 millones de personas hablen español con diferentes acentos "enriquece el idioma", e instó a quitarse el "estereotipo" de que los acentos de países latinoamericanos "son como de culebrón".

El presidente de la Corporación Radio Televisión Española, Luis Fernández, aseguró que el compromiso del ente con este proyecto es "a muerte; hasta el final", por razones "de vocación, obligación y devoción" con la difusión y promoción del español en el mundo.

Pedro Sanz, presidente de La Rioja, exaltó la condición de su Comunidad como "cuna del castellano" que trabaja desde siempre en la protección del español, recordó que la Fundación San Millán de la Cogolla es "un referente indiscutible" del español y "apéndice" de la Real Academia de la Lengua, y coincidió con Caffarel en que parte de su riqueza la da la variedad de acentos y formas de hablarlo.

"Un curso sin fronteras para el aprendizaje", señaló Javier Palop, subdirector general de SM, quien definió el programa de "ambicioso, flexible, versátil y muy accesible para muchos tipos de estudiante de español", no sólo para los jóvenes, con el que los alumnos "disfrutarán, al decidirlo absolutamente todo".

El director de Investigación y Desarrollo de BBVA, Manuel Castro, destacó el compromiso del Grupo con el contenido del curso, la lengua, y la tecnología, y expresó la necesidad de proteger el español "como un valor".

TVE se hace profesor de español
PROGRAMA / JUNTO AL INSTITUTO CERVANTES, QUIERE DAR CLASES A LOS EXTRANJEROS Y EN EL EXTRANJERO
S. Calvo - Madrid La Razón 29 Noviembre 2008

Después de muchos años intentando que el nivel de inglés del españolito medio superara el «Hello, how are you?» a través del programa «That¿s english», TVE se ha decidido esta vez a enseñar español a los extranjeros. Y será a través de un idioma con todos los acentos porque no sólo se enseñará el español que se habla en España sino el que se habla en América. Con la idea de que nuestra lengua es el segundo idioma más estudiado en el mundo, el Instituto Cervantes, Servitecsa Grupo BBVA, Grupo SM y el Gobierno de La Rioja han creado, en colaboración con la cadena pública, «Hola, ¿qué tal?», un curso de español que se emitirá en TVE Internacional y en la web holaquetal.com y que va dirigido tanto a los extranjeros que habiten en nuestro país como a los que vivan fuera de nuestras fronteras.

Con el español «a muerte» Luis Fernández, presidente de la Corporación RTVE, recordó el compromiso «a muerte que TVE tiene para difundir el español por vocación, devoción y obligación y porque sería una barbaridad mantenernos indiferentes». En esta línea, Carmen Caffarel, la antecesora de Fernández en TVE y ahora directora del Instituto Cervantes, defendió la presencia de los distintos acentos españoles, incluidos los latinoamericanos, en los materiales que integran el curso porque «el Instituto Cervantes difunde una lengua que hablamos millones de personas con diferentes acentos, pero igual de legítimos» y recordó que España es uno de los países más pequeños que integra esta comunidad de hispanohablantes.

El programa «Hola ¿que tal?» estará disponible en el canal TVE Internacional a partir de enero y además de las diferentes lecciones, incluirá «Casandra», una ficción ambientada en el mundo de la publicidad con situaciones cotidianas para practicar el idioma. El curso ya se puede seguir a través de Internet con 8.000 pantallas de actividades interactivas, nueve libros virtuales, ejercicios y una videoteca.

“NAVARRA: PASADO, PRESENTE, FUTURO”
Jaime Ignacio del Burgo 29 Noviembre 2008

PRESENTACIÓN DEL LIBRO. Pamplona, 25 de noviembre de 2008

A lo largo de mi larga vida política han sido muchas las personas que me han pedido que les recomendara un libro donde encontrar una respuesta  clara a los muchos interrogantes que se suelen plantear sobre Navarra. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? ¿Por qué nos llamamos Comunidad Foral? ¿Qué es eso del Amejoramiento del Fuero? ¿Es el euskera nuestra lengua nacional? Y tantos otros. La verdad no sabía qué contestar. Es cierto que sobre Navarra se ha escrito mucho en los últimos tiempos. Hay una abundante bibliografía, en general muy recomendable, de autores que se ocupan de nuestra historia, de nuestro derecho, de nuestra cultura o de nuestra economía. Hay manuales de historia general, numerosas biografías de nuestros reyes y personajes ilustres, y un sin fin de estudios monográficos o particulares sobre todos los temas. Muchos de ellos son de extraordinaria calidad. Pero en su mayor parte están escritos por especialistas y con frecuencia para especialistas por lo que no son demasiado asequibles.

Cuando me liberé de tener que ir casi todas las semanas a Madrid pensé que había llegado el momento de afrontar la tarea de dar respuesta a todos esos interrogantes en un volumen apto para todos los públicos. Y puse manos a la obra, eso sí, con mucho respeto, pues enlatar dos mil años de historia en un libro de no muchas páginas sin incurrir en falta de rigor, sintetizar lo más relevante de nuestro presente y aventurarse a reflexionar sobre nuestro futuro era una empresa ciertamente arriesgada.  

Alguna vez he dicho que cuando comencé a bucear en la historia de nuestro viejo Reino, y de modo especial, en la de nuestro Fuero, que a mi juicio es el elemento nuclear de nuestra identidad, reconozco haberme enamorado de Navarra, eso sí, sin provocar los celos del otro gran amor de mi vida, que todos saben muy bien quien es. Probablemente el lector advertirá en el libro esta pasión por nuestra tierra, aunque pienso que no ha sido en detrimento de la necesaria objetividad, porque el amor por Navarra no ha de nublar el entendimiento hasta el extremo de no ver que hay en ella luces y sombras y no todo es de color de rosa.  

Podemos, eso sí, enorgullecernos –no para sentirnos superiores o mejores que otros– de pertenecer a una comunidad humana que ha tenido siempre como norte la libertad, el afán de justicia, la búsqueda permanente de un mundo mejor, las puertas abiertas y el progreso y el bienestar de todos sus miembros. Podemos también constatar con legítimo orgullo que, a pesar de nuestra pequeñez, Navarra constituye una comunidad dotada de una vigorosa personalidad donde nunca se apagó la antorcha de su libertad colectiva y que, al mismo tiempo, ha tenido siempre vocación de universalidad. Una personalidad que no ha sido obstáculo, sino al contrario, para compartir un destino común y solidario con los demás pueblos de España.   

Somos ejemplo de cómo se puede armonizar el amor a lo propio con la solidaridad y la apertura de miras. No soportamos de buen grado ni la imposición, ni la injusticia, ni el privilegio, ni la corrupción, ni los abusos del poder. Hemos defendido nuestros derechos colectivos con energía, pero a lo largo de la historia hemos demostrado estar siempre dispuestos a tender la mano para llegar a acuerdos o pactos con la Corona, mientras encarnó la soberanía, o con el Estado tras la instauración del régimen constitucional. No en vano la idea del pacto está inserta en la esencia misma de nuestro Fuero.  

Ahora bien, no podemos desconocer que ha habido momentos de crisis y oscuridad. Unas veces, como en la Edad Media, por el acoso de vecinos poderosos. Otras, por conflictos con la Corona o con el Estado motivados por una concepción absolutista o centralista del poder. Pero también hemos padecido graves conflictos internos. No somos una comunidad perfecta. Nunca lo hemos sido, porque la perfección absoluta no es de este mundo. La historia, maestra de la vida, nos enseña que ha habido, entre nosotros, demasiadas luchas intestinas y enfrentamientos cainitas. Hemos sabido mantenernos unidos cuando desde fuera se ha intentado cercenar nuestra libertad y nuestros derechos. Hay ejemplos remotos y próximos de todo ello. Ahora bien, de puertas adentro hemos protagonizado en demasiadas ocasiones trágicos episodios de violencia civil de los que no podemos sentirnos orgullosos. La guerra de los burgos nos recordará que la Edad Media fue todo menos un período idílico de nuestra historia. La larga y cruenta lucha fratricida entre agramonteses y beamonteses en los albores de la Edad Moderna provocará el fin de la dinastía de los Foix-Albret. Sólo tuvimos tres siglos de paz interior, los comprendidos entre la incorporación a la Monarquía española en 1515 y la guerra de la Independencia de 1808. Después volvimos a las andadas, aunque los conflictos ya no serán estrictamente navarros, sino manifestación de los enfrentamientos entre los españoles. Es el caso de las guerras carlistas del siglo XIX o de la guerra civil de 1936, cuyas heridas ya cicatrizadas algunos se empeñan ahora en reabrir so pretexto de recuperar una memoria histórica selectiva y sectaria, haciendo pedazos el espíritu de reconciliación y de concordia que presidió la elaboración de la Constitución de 1978 que, conviene tener bien presente, mereció el refrendo de la gran mayoría de nuestro pueblo.

Esta historia negra parece ser el triste sino de Navarra. Por eso debemos reivindicar los valores constitucionales de la libertad, de la justicia, de la solidaridad y de la tolerancia para evitar los brotes de agresividad que en ocasiones se manifiestan en la vida política navarra. Sin olvidar que en pleno siglo XXI, después de treinta años de plenitud democrática, es la nuestra una sociedad escindida. Aunque sean hoy por hoy una minoría, hay navarros, demasiados tal vez, a quienes el actual marco político de Navarra no les satisface y propugnan diluirnos en un conglomerado más amplio con los provincianos de antaño y que hoy conforman la Comunidad Autónoma vasca. Pretenden así acabar con la identidad de Navarra y arrancar de raíz su condición española. Si a eso se une que hay entre nosotros quienes se sienten legitimados para utilizar la violencia e imponer mediante el terror lo que repudia la mayoría del pueblo navarro, convendrán conmigo que nos queda mucho por hacer para conseguir la plenitud democrática. Todas las ideas pueden ser defendidas siempre que se expresen sin violencia y con respeto a la libre voluntad de nuestro pueblo.  

Dicho lo anterior –y pongo fin al capítulo de sombras– lo cierto es que todo ese lastre de nuestro pasado no nos ha impedido seguir hacia adelante. Tal vez, el milagro de Navarra, en nuestros días sea, sin lugar a dudas, que a pesar del germen de la división y del enfrentamiento interno y, también, del acoso del nacionalismo vasco de todo signo, moderado o inmoderado, democrático o terrorista, hemos sido capaces de configurar una comunidad próspera, dinámica, abierta y emprendedora hasta alcanzar cotas de bienestar inimaginables hace tan sólo un par de décadas. Es un hecho cierto que los indicadores económicos y de bienestar social sitúan hoy por hoy a Navarra a la cabeza de las comunidades españolas. 

Mas huyamos de todo triunfalismo. No creamos que los logros conseguidos son para siempre. La pavorosa crisis económica y financiera que padecemos amenaza con acabar con lo que se ha dado en llamar el Estado de bienestar. Aquello de que “si se hunde el mundo, que se hunda, Navarra siempre p’alante” es, en estos momentos, un voluntarismo ingenuo y una actitud suicida. Necesitamos un nuevo impulso, nuevas ideas, una gran imaginación y, por supuesto, una transparencia sin límites en la actuación de nuestras instituciones. El discurso monotemático y ciertamente cansino del Tren de Alta Velocidad y las energías renovables, con ser asuntos de gran importancia, está agotado.  

Desterremos de la vida pública a los mercenarios de la política. Es preciso que se salten a la arena pública personas idealistas, bien preparadas, con ideas renovadas y renovadoras, conocedoras de lo que nos jugamos en este mundo convulso y ferozmente competitivo, libres de ataduras e intereses espurios, implacables con la corrupción y solidarias con los más débiles y necesitados. Hombres y mujeres dotados de una inequívoca vocación de servicio, conscientes de que la política puede ser la actividad más noble del ser humano pero también la más vil y rastrera, porque la pasión de mando y la codicia son capaces de nublar la más recta de las conciencias. Necesitamos gentes para quienes el poder no sea un fin en sí mismo, sino un instrumento para lograr un mundo mejor.

Gracias al Amejoramiento del Fuero, las instituciones forales ejercen un impresionante grado de autogobierno. Pero hay algo que no supimos prever. Nuestro régimen parlamentario confiere al presidente del gobierno un inmenso poder político. Una de las principales funciones del Parlamento, como representante de la soberanía foral, es controlar al poder ejecutivo. Pero no sólo en Navarra, sino en todas partes, parece que es a la inversa. Nuestros antepasados tenían ideas claras al respecto. El 16 de julio de 1898, superado el famoso contrafuero de la Gamazada que generó un incontenible entusiasmo por el Fuero, la Diputación Foral creó el Consejo Foral de Navarra para encomendarle el control de su gestión. No me resisto a leer unas frases del preámbulo del acuerdo foral, expresivas de los motivos que llevaron a la Corporación foral a constituir este organismo al que sólo pudo dar funciones consultivas a la espera de que algún día pudieran restablecerse las Cortes de Navarra.   

"Nuestro régimen –decía la Diputación- se mantiene ejemplar por la pureza de sus costumbres más que por las previsiones de la ley, y es prudente, mirando al porvenir, poner frenos a la corrupción, que con ayuda del tiempo tiende a corroer y contaminar las más morales y robustas constituciones".

Y añadía:

"El pueblo mira con recelo a los que se perpetúan en el ejercicio de la autoridad. Por eso, huyendo de ese descrédito y aún sacrificando otras ventajas, ha adoptado la Diputación una renovación frecuente, que mantenga el prestigio del Consejo, y que permita llegar a los que gobiernan las frescas corrientes de la opinión que desestancan la savia de la administración".

En nuestros días se da además otra circunstancia muy negativa. El presidente del Gobierno foral está al frente de una institución económica de vital importancia. Me refiero a la Caja de Ahorros de Navarra. Durante muchos años, esta institución, en principio benéfica, se limitó a conceder préstamos al pequeño comercio, a los agricultores y a los promotores de viviendas. Hoy la CAN se ha convertido en una poderosa institución financiera, que interviene de forma muy notable en todos los sectores de la economía de Navarra. La Caja merece mi mayor consideración. Pero no es bueno para la salud del sistema democrático foral que el presidente de un gobierno, con tantas facultades de intervención en la sociedad navarra como el nuestro, sea al mismo tiempo presidente de la Caja. No se olvide, además, que el gobierno foral ejerce importantes competencias de control de nuestra primera institución financiera y no parece razonable que controlador y controlado se confundan en la misma persona. Deberíamos abrir un debate sobre la conveniencia de mantener por más tiempo esta clara anomalía, por más que sea una reminiscencia de nuestro régimen foral histórico.  

Todo esto ha producido la concentración en una sola persona de un inmenso poder político y económico y eso tiene grandes contraindicaciones. Existe el riesgo de configurar un régimen clientelar incompatible con el Fuero. Más aun. Todos estamos de acuerdo en que la estabilidad institucional es un valor en sí mismo. Pero los pactos para la conformación de macro mayorías parlamentarias podrían tener un efecto perverso si impiden la alternancia en el poder, elemento esencial de toda democracia, e implican un grave debilitamiento de los mecanismos de control.  

Hay otro peligro para nuestro futuro que no puedo dejar de mencionar. No caigamos en la tentación de considerarnos el ombligo del mundo. La autocomplacencia es la antesala del fracaso. Una cosa es valorar lo mucho conseguido y otra dormirnos en los laureles. Queramos o no, todo cuanto acontece fuera de nuestras fronteras nos afecta. El Fuero es, ciertamente, un instrumento eficaz para paliar los devastadores efectos de la crisis, pero eso sólo no basta. Hemos de implicarnos en la política nacional porque si España va bien, Navarra podrá ir mejor, pero si España va mal, a nosotros también nos irán mal las cosas. Debemos contribuir a fortalecer la unidad de nuestra nación, pues ello es imprescindible para que los españoles seamos respetados en el concierto europeo e internacional. La cohesión nacional es hoy más necesaria que nunca. 

No puedo terminar sin referirme a lo que sucede en el campo de la educación. Es ahí donde se juega el futuro de Navarra. El derecho de los padres a elegir la educación que prefieran para sus hijos es incuestionable. La opción de estudiar en vascuence es tan legítima como cualquier otra. Pero rechacemos con contundencia cualquier política de imposición lingüística –como sería la extensión de la oficialidad del vascuence a las zonas navarras monolingües– que bien lo sabemos no tiene otro objeto que el de adoctrinar en clave nacionalista a nuestros escolares. Los padres tienen derecho a que sus hijos se eduquen en el idioma materno, sea cual sea, pero todos los alumnos deben salir del sistema educativo con un dominio perfecto del idioma común de todos los españoles. Los responsables de la educación tienen, además, el deber de procurar que, en un mundo tan ferozmente competitivo como el que nos ha tocado vivir, las nuevas generaciones accedan al mercado de trabajo en las mejores condiciones posibles. Y ello exige asegurar el dominio efectivo de un idioma extranjero como mínimo, empezando por el inglés. Consumimos demasiadas calorías inútiles en el debate identitario y lingüístico.   

Termino ya. Este libro, y al final voy a tener que hablar de él, pretende ser una modesta aportación al conocimiento de nuestro pasado y de las principales coordenadas de nuestro presente. Si sabemos lo que somos y de donde venimos, estaremos en las mejores condiciones para afrontar el futuro. No tengo una bola de cristal para adivinar lo que nos deparará el porvenir. En realidad, dependerá de lo que seamos capaces de hacer todos juntos. Somos una comunidad plural. El pluralismo es inherente a la democracia, pero la lucha partidista no debe impedirnos tirar del mismo carro. Si el Fuero es pacto, demostremos que somos capaces de pactar entre nosotros. Nos va la vida en ello.  

Tengo fe en el futuro de Navarra. No lo digo con la fe del carbonero sino porque nuestro pueblo ha demostrado en ocasiones bien difíciles que es capaz de protagonizar un gran esfuerzo colectivo. Por eso, reformar, modernizar y regenerar el Fuero ha de ser nuestra tarea prioritaria. 

Muchas gracias.

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