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Recortes de Prensa    Domingo 30 Noviembre 2008

El supremo iza la bandera
Editorial ABC 30 Noviembre 2008

Las fobias del nacionalismo vasco están obligando a los altos tribunales del Estado a defender lo obvio. Si el Tribunal Constitucional desmanteló el nuevo plan Ibarretxe -el de la consulta- porque la soberanía popular reside en el pueblo español y sólo éste puede modificar el pacto constituyente de 1978, el Tribunal Supremo ha tenido que ordenar al Parlamento vasco que exhiba la bandera nacional, de forma diaria y permanente, en el exterior del edificio.

Con sus retos desleales y sus obsesiones, el nacionalismo está facilitando que ambos tribunales vayan dando cuerpo a una doctrina que es necesaria para frenar los intentos de derogar la Constitución por vías de hecho. Los principios constitucionales se expresan en los símbolos de la Nación y éstos son prevalentes al rechazo patológico que practican ciertos nacionalismos.

La unidad nacional, la bandera, la propia Constitución, son elementos de la identidad constituyente del Estado español y del concepto permanente de España como Nación. Por tanto, están fuera de cualquier transacción política. Por ello, más importante que el nuevo revés que ha sufrido el nacionalismo vasco en el Supremo, es la constatación de que las principales instituciones jurisdiccionales del Estado funcionan como baluartes del orden constitucional, que es lo que deben ser, por encima de coyunturas políticas. Ahora, el nacionalismo vasco hará trampas para no cumplir la sentencia, y la respuesta no puede ser otra que la firmeza en el cumplimiento estricto de esta resolución judicial.

El globo de Rajoy
M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Noviembre 2008

ENTRA en lo posible, no en lo deseable, que algún día las tres provincias vascongadas, o parte de ellas, se desgajen del tronco español. El País Vasco se convertiría entonces en un Estado independiente. La hipótesis, fríamente considerada, es dolorosa para España y catastrófica para los vascos; pero mientras haya grupos encerrizados en la idea separatista lo que debiera ser energía positiva e integradora, impulsora de progreso, certeza y bienestar, se vuelve freno, albur y desasosiego.

Si llegara ese día en que se obstinan Juan José Ibarretxe y unos pocos más, pasaría a tener sentido que la bandera constitucional española no ondeara en la Cámara de Vitoria y, de ahí hacia abajo, en ninguna de las instituciones vascas. Mientras, convienen a la razón y al orden que la ley se cumpla y, como ha vuelto a sentenciar el Tribunal Supremo, la bandera de España luzca y recuerde a la ciudadanía, a toda ella, su significado.

En el País Vasco se hace cierto lo que predicaba Abraham Lincoln, el republicano sin el que el demócrata Barack Obama no hubiera llegado a presidente de los EE.UU.: «El que hace algo a la cabeza de diez hombres, eclipsará al que no hace nada a la cabeza de diez mil». En eso, en actividad y perseverancia, es en lo que los «malos» suelen ganarle a los «buenos». A la contra se juega mejor porque es más fácil negar que afirmar y las minorías disidentes gozan siempre del prestigio de quien, con razón o sin ella, se enfrenta a la ley y lo establecido. Los separatistas vascos, los de la pistola y los del referéndum, no descansan y los demás, la mayoría, se limita a encogerse de hombros y, como mucho, lanzarles una mirada desdeñosa.

Las próximas elecciones vascas, en las que el probable éxito socialista puede poner en un brete a José Luis Rodríguez Zapatero, serán piedra de toque para comprobar la ley de Mariano Rajoy. Una circunstancia tan decisiva debiera estimular al siempre sesteante líder del PP a la acción y al movimiento, pero no parece que sea así. La obstinación soberanista corre parejas con la pertinaz inactividad de los de la gaviota. Las opciones del PP son escasas, especialmente tras las desavenencias y conflictos que, con ventanas a la calle, ha escenificado por aquellos pagos el equipo de Rajoy. El candidato, Antonio Basagoiti, se postula para lehendakari con un póster en el que se le ve de niño -monísimo, por cierto- y con un lema que reza aurrera begira. Mirando al futuro. Así es la comunicación en su partido. Cuando invocan el futuro, lo que siempre es un recurso retórico, lo hacen desde una treintena de años atrás. Desde el pasado. La primavera, cuando se abrirán las urnas para el Parlamento de Vitoria, ya está ahí. Ignoro los votos que alcanzará el intento paidocrático de Basagoti, pero a Rajoy ya se le ve en globo. En competencia con Joseph y Etienne de Montgolfier.

semillero nacionalista
Carmen GURRUCHAGA La Razón 30 Noviembre 2008

Decía hace unos días en este mismo periódico que al generalizar se cometen injusticias, porque se atribuyen a un colectivo actitudes y comportamientos de algunos de sus individuos, tras haber sumado unas cuantas experiencias particulares. Es lo que puede suceder si elevamos a categoría el binomio ikastolas igual a semillero de etarras.

Si la mayor parte de los niños que se educan en la comunidad autónoma vasca lo hacen en ikastolas, lo normal es que quienes llegan a ETA procedan de estos centros educativos, que están pensados para educar nacionalistas, no etarras. Pero en algunos de estos colegios, los vinculados a la izquierda abertzale, se inocula a los infantes odio hacia todo lo español con una serie de mitos, alejados de la realidad o directamente falsos.

Lógicamente, los padres más fanáticos son los que optan por este tipo de educación para sus hijos, a los que llevan a manifestaciones en contra de la bandera española, o a favor de los presos de ETA y de la propia ETA. Estos niños escuchan a sus progenitores comentarios sobre el «Gobierno fascista», los «injustos tribunales que juzgan y condenan a jóvenes patriotas vascos» o las «cárceles de exterminio españolas y francesas». Además, juegan con los hijos de los amigos de sus padres que oyen lo mismo y van a la misma ikastola.

Y al final, sucede lo inevitable. Pero, por suerte, es ínfimo, aunque significativo, el número de jóvenes educados en ikastolas que se aproximan a ETA. Y surgen de ese diez por ciento de vascos, endogámicos entre sí, que apoyan a la banda.

La cultura de la crisis
J.J. ARMAS MARCELO, escritor ABC 30 Noviembre 2008

«YUGOSLAVIA es el triunfo del multiculturalismo», afirmó Josep Ramoneda en el discurso de apertura de La cultura de la crisis, un seminario para creadores y críticos culturales convocado en Fuencaliente, Isla de La Palma, por la Consejería de Cultura del Gobierno canario. Ramoneda me diría tras su discurso que repite el aserto luminoso de Yugoslavia en todas partes donde habla en público, pero que en general no muchos de los oyentes caen en la cuenta de lo que quiere decir.

 ¿Sabrá la gente de la cultura lo que realmente encierra el multiculturalismo y qué ha sido de Yugoslavia? En su exposición, Ramoneda dijo dos cosas más, muy interesantes a mi entender, por obvias y necesarias: que China era un ejemplo de país modernizado sin pasar por la modernización y que existe hoy una gran crisis moral en las élites occidentales.

En ese mismo seminario dije en mi intervención, siguiendo a Robert Hughes y a Ramoneda, que el multiculturalismo -cabra que tira al monte- termina siempre creando el gueto, el gueto la frontera, la frontera el peaje y el peaje un famoso y casi siempre inventado «hecho diferencial», una suerte de «especificidad» por la cual el serbio no quiere ser más que serbio y el croata abomina de todo lo que no sea croata, hasta el enfrentamiento, la sangre y la muerte si hace falta para sacar adelante la farsa. De modo que de la diferencia a la declaración de guerra de un gueto a otro no hay más que un paso: el que dé un loco sangriento convertido en líder de la sagrada diferencia.

Hay ejemplos de sobra, porque la tribu es siempre manejable por un chamán demente y su cohorte inventada al efecto. Además, tengo para mí que mucho protagonista de la cultureta cree que el multiculturalismo es una cultura encima de otra, todas en paz y bailando una rumba internacionalista, y no tal como es, el enemigo mayor de la integración y del mestizaje.

Sin el mestizaje no vamos a ningún lado en el presente y en el futuro, y no hubiéramos llegado a ninguna parte en el pasado. Sin el mestizaje llegamos al límite nacional, bailamos y cantamos nuestro folklore y, contentos con la guerra, nos vamos a casa a seguir alimentando la mentira. La Humanidad es mestiza y la cultura es hija de mil padres que han ido acumulando, fusión tras fusión, sus conocimientos y aplicaciones hasta llegar al mundo de hoy. El mestizaje, el enemigo del multiculturalismo, es integración y contaminación benéfica, se opone a la frontera y tiende irremisiblemente a atraer a quienes, en un invento más del etnicismo, se suponen contrarios.

En tiempos de crisis, poca mudanza, aconsejó el jesuita. Pero si ya en la abundancia la cultura de la queja es una de las características del mundo cultural, en la crisis económica y financiera que nos acucia ese mismo universo cultural se vuelve demasiadas veces excesivamente quejumbroso y llorica. Incluso implora y llora con lágrimas de cocodrilo una limosna ante quienes, élites del mundo occidental, se supone que manejan el corralito del dinero que nos queda. Sucede que las élites occidentales, y el mundo de la cultura forma parte de ellas, padecen -y me apunto a lo que sostiene Ramoneda- una grave crisis moral. Sus principios (también se supone que los teníamos) han desaparecido, y la mediocridad y el analfabetismo se han aupado al poder de nuestro tiempo con una soberbia y una prepotencia que desprecian el más mínimo sentido de la grandeza y la lucidez. Grave crisis moral que, por tanto, alcanza a la cultura y desenmascara «la burbuja cultural» sobre la que, en días de vino y rosas, no se quiso reflexionar ni debatir.

En el seminario de Fuencaliente dije que estaba a gusto en una isla ilustrada como La Palma, por donde entraron en España la masonería y la Ilustración y, en un atrevimiento quijotesco, invité a pintores, escultores, actores, directores de cine, escritores, músicos y creadores en general a sublevarse contra quienes los maltratan, sean políticos de tres al cuarto (cité el nombre de un presidente canario que, en la cumbre de su estupidez, afirmó que el había llegado «arriba» sin tener la necesidad de leer un libro), empresarios brutos con sonrisa de imposibles mecenas o poderes mediáticos que abusan de los verdaderos creadores inventando sus falsas jerarquías de conveniencia y ninguneando a los rebeldes que se salen de la fila y se meten en camisa de once varas.

No es poca la crisis moral de las élites occidentales. Ya no es noticia, pero conviene recordarlo de cuando en vez, que el mundo está rotando -ese es el gran cambio- hacia Oriente. La filosofía, la gramática, la retórica, la literatura, las bellas artes y el pensamiento han dejado de ser respetados por el mundo occidental, sometido al becerro de oro del consumo por multitud de vendedores de humo. Revistas de sumo interés y prestigio, periódicos, digitales y de papel, recogen una de las verdades que pasan inadvertidas incluso a las minorías que siguen sintiendo inquietudes y curiosidad intelectual en Occidente: los pensadores y los intelectuales que influyen actualmente en el planeta ya no son occidentales; son árabes, japoneses, chinos, coreanos, turcos.

Nos hemos pasado medio siglo en esta parte del mundo creando humo y nomenclatura -para esto los franceses siguen siendo geniales-, mientras Oriente renacía y se ponía a repensar con inmensa disciplina el presente y el futuro del planeta. Nos hemos pasado la vida convirtiendo el mundo de la cultura en un inmenso parque temático, lleno de estrellitas y exposiciones universales, de tonterías y mediocridades que, sin embargo, eran aplaudidas por nuestras élites políticas, culturales, institucionales, empresariales y mediáticas. Hasta el punto de que última novedad es la patente necesaria y el único conocimiento visible. La consigna, al final del juego, era siempre la misma: mañana más, que siga el espectáculo. Y, de repente, se apaga la luz y el rugido del lobo reclama la atención: se acabó la fiesta, llega la crisis, que cada uno se salve como pueda.

Y, de repente, comenzamos a darnos cuenta de que China es exactamente lo que predijo Napoleón, que Tokio es la ciudad culturalmente más viva del mundo entero, que el universo árabe se mueve con su pensamiento (bueno, malo o regular) a la velocidad de la luz. Y nosotros en la molicie, sin arriesgarnos a cruzar el mar en la patera, sin poder ducharnos en agua fría, comiendo tres y cuatro veces al día, bailando en el cuerno de la abundancia, tragándonos el futuro a crédito con una antelación suicida, durmiendo como la cigarra en su eterno verano.

Ni siquiera nos da vergüenza Yugoslavia, ya no nos importa nada por quién o por quiénes están doblando las campanas y descansamos nuestras últimas esperanzas asmáticas en el primer emperador negro de los Estados Unidos de América y su cambio prometido. Nos hace falta un cambio, pero sobre todo un cambio de mentalidad que nos haga ver de una vez por todas que hace rato que hemos dejado de ser centrales, que todo el mundo es excéntrico y que el futuro no será para nada igual a lo que pensamos todavía en Occidente.

El cambio en el País Vasco
GERMÁN YANKE ABC 30 Noviembre 2008

MADRID. El llamado «sociómetro» del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco es menos de fiar que un trilero escondiendo tabas debajo de cubiletes en cualquier esquina. Si ya son sospechosos los institutos públicos de encuestas -que padecemos aquí a diferencia de otros países de «nuestro entorno»-, la trayectoria de ese organismo del Gobierno Vasco es más parecida, tanto por sus planteamientos como por sus conclusiones, a la de una oficina de agitación e intereses políticos que a cualquier otra definición profesional. Comparemos su actividad con el periodismo, para que sus funcionarios no se sientan ofendidos. El director de The Washington Post durante la investigación del escándalo Watergate, Ben Bradlee, escribió con ironía en sus memorias que el periodismo es un oficio que llevan a cabo personas que no suelen ser reconocidos como especialistas en las materias sobre las que escriben. Y, sin embargo, añadía, hay una rara magia por la que de vez en cuando lo que aparece en los periódicos se parece a la realidad.


También muy de vez en cuando se tiene la impresión de que los papeles del Gabinete citado se parecen un poco a la realidad. Aunque sea, como en 2001, para poner alerta a determinados votantes ante el hecho de que el Gobierno nacionalista de Vitoria peligra, de que la alternancia no es un eslogan voluntarista de la oposición, acaba de reconocer que el Partido Socialista de Euskadi está empatado, en cuanto a intención de voto, con el PNV. El precedente es el triunfo socialista en las elecciones generales del pasado mes de marzo, pero el empate sostenido, que otras encuestas independientes inclinan hacia el lado socialista, revela que el fenómeno va más allá del impacto de lo que se juega en los comicios generales, el Gobierno de España, y se sitúa en unas coordenadas concretas: creciente apoyo al PSE y acelerado hartazgo, en el País Vasco y para los intereses concretos de esa comunidad, con el PNV y con una política «soberanista» tan desestabilizadora como alejada de los intereses generales. La encuesta se suma a una impresión menos profesional pero cercana a la calle, porque se palpa en los lugares de trabajo, en los cafés y en los autobuses: los nacionalistas temen realmente el resultado, se lamentan del efecto pernicioso de Ibarretxe y de no poder desquitarse de tan particular candidato, y los no nacionalistas perciben que sus viejos deseos no son -ahora- sólo deseos. El «sociómetro vasco», que no resulta un análisis profesionalmente elaborado, es, sin embargo, un dato más.


No se sabe aún cómo reaccionarán los votantes de Batasuna que en 2009 no encontrarán el refugio de un alias de la organización terrorista. En 2001, pensando que era mejor cualquier cosa antes que un Gobierno vasco constitucional, un buen número de ellos votaron al PNV y le salvaron por los pelos de la quema. Es previsible que las cosas sean distintas el próximo año tras romperse la coalición de este partido con EA y el abandono paulatino de votantes situados en zonas más templadas del nacionalismo que ya dieron su apoyo a los socialistas el pasado año. Tampoco parece que, a pesar del vía crucis del PP en los últimos tiempos (ausencia de una estrategia conveniente, fracaso electoral en marzo, abandono de María San Gil, tensión causada por sus propios críticos, etc.), vaya a sufrir la debacle que algunos de sus antiguos dirigentes, más que otros adversarios, desean.

Es decir, y aunque deba decirse con todas las cautelas del caso, el PSE puede realmente ganar y el PP, aunque sea sin entrar en el Gobierno y con su apoyo parlamentario, proporcionar a los socialistas, mediante acuerdos razonables, la mayoría necesaria para que Patxi López sea el próximo lehendakari y el PNV pase a la oposición, lo que será bueno para todos. Lo es, ciertamente, que la aventura independentista del Plan Ibarretxe y sus consecuencias colaterales no cuente con el manto de los poderes autonómicos. Y, desde una perspectiva de higiene profiláctica, lo es también para desmontar la inmensa y perniciosa red de clientelismo, intervencionismo e ingeniería social de un nacionalismo que se consideraba eterno en el poder. El «paraíso» nacionalista no es sólo lo que se vende artificiosa y burdamente, sino lo que, al mismo tiempo, se considera inmutable. Pero puede venirse abajo para que el País Vasco vuelva a la historia. Esa es la opción, antes posible y ahora probable.

Aspirinas para el cáncer
IGNACIO CAMACHO ABC 30 Noviembre 2008

ACASO el rasgo más desconcertante y pavoroso de esta crisis sea su dimensión inaprensible, refractaria a toda clase de planes y medidas, que engulle con la rapidez y la voracidad de un agujero negro. La magnitud del crack ha provocado un estado de perplejidad en gobiernos e instituciones que, acostumbrados al mecanismo tradicional de estímulo-respuesta, no acaban de comprender la causa de que sus decisiones carezcan de efecto y se pierdan en el caos como una lágrima arrastrada por la lluvia. Todas las cábalas, explicaciones y conjeturas esbozadas por los especialistas rebotan contra la terca evidencia de una gigantesca parálisis indescifrable, y los paquetes de iniciativas propuestos por las autoridades se frustran de inmediato con alarmante inoperancia. La sensación que provoca este fracaso es la de un enfermo terminal que no reacciona a tratamiento alguno, más allá de una leve y efímera mejoría; el organismo económico se ha vuelto inmune y amenaza con un colapso definitivo.

En estas condiciones, algunos gobiernos han optado por jugársela a grandes dosis de inyección financiera de recursos públicos, sin certeza de provocar la reanimación deseada, mientras que otros permanecen atenazados por la desorientación.

Es el caso del equipo de Zapatero, claramente desbordado y sin capacidad de iniciativa más allá de las aspirinas presupuestarias con que trata de calmar la metástasis del desempleo. La idea de dotar de fondos a los ayuntamientos para pequeñas obras urgentes no es criticable en sí misma más allá de su evidente parecido con el antiguo empleo comunitario de las zonas rurales, pero apenas si constituye un gesto de voluntarismo, como abrir un paraguas en medio de un huracán tropical.

El Gobierno se tragó el superávit con dádivas menesterosas cuando minimizaba la escala de la presentida tormenta, y ahora anda sobrepasado por la dimensión de los acontecimientos. Incapaz de abordar reformas de fondo por el lastre de los prejuicios ideológicos, se conforma con gestos de galería y explicaciones dogmáticas sobre la culpa del problema -el fracaso del neoliberalismo, la política financiera de Bush, etcétera-, que le están proporcionando un cierto respiro político pero pronto dejarán de resultar efectivas ante la angustia de unos ciudadanos que ya no quieren explicaciones, sino respuestas.

Zapatero se juega el crédito en su dudosa capacidad de encontrar soluciones, no en su probada virtud para desplazar responsabilidades. Y eso no lo va a encontrar hasta que no prescinda de clichés ideológicos y se dé cuenta de que en esta crisis no vale más que la eficacia. El desparpajo pragmático que ha mostrado para voltear sus criterios en casos como el de Repsol-Sacyr-Lukoil -proteccionista por la mañana, liberal por la tarde, intervencionista por la noche- lo ha de aplicar a la hora de tomar decisiones efectivas que hagan moverse el tejido socioeconómico.

Ocurre que tiene poco margen, porque está preso de sus errores previos y el déficit pesa como un fardo de plomo, pero si se sigue negando a actuar sobre los impuestos y sobre el mercado laboral todo lo que haga serán simples cuidados paliativos. Y aun con todo, es probable que tampoco nada de eso funcione; pero en ocasiones como ésta más vale estrellarse por riesgo que por incompetencia.

La ínsula de Barataria
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Noviembre 2008

Como buen demagogo y vendedor de humo, el Sr. Zapatero, aconsejado por sus incompetentes asesores, se ha lanzado a una cadena desenfrenada de gastos, concediendo al Estado un ilimitado crédito e hipotecando a los ciudadanos por décadas. Sus publicitados planes de choque carecen del mínimo análisis y mantienen la opacidad en el destino final de unos fondos públicos agotados. ¿Puede España permitirse este descontrol? Rotundamente no.

El Banco de España sigue lanzando mensajes cada vez más alarmantes del camino equivocado de un Gobierno que se cree que el dinero sale de la nada. Desde luego, el papel moneda puede salir de las máquinas de impresión aumentando su velocidad, pero no valdrá nada si no tiene un aval de valor real en producto, sea oro, sea manufacturación y venta de equipos y servicios. La principal fuente de ingresos son el trabajo y los impuestos que cada ciudadano debe aportar. Pero si ese trabajo desaparece por la caída de las empresas y bancarrota en cadena, no solo se deja de ingresar, sino que además hay que aumentar el gasto con los subsidios.

La última de las medidas “urgentes” ha sido la de dar a los Ayuntamientos 10.000 millones de euros. El reparto de esos fondos apuntados directamente al debe, es decir al déficit de las cuentas del Estado, no está ultimado y no sabremos si el sorteo agraciará a determinados ayuntamientos gobernados por los socialistas y partidos afines y colaboradores como el PNV. Hasta no ver el Decreto Ley publicado, no sabremos las verdaderas intenciones de este nuevo parche para el reventón económico.

Los índices estadísticos sobre la situación real de España son demoledores, pero aún queda un largo camino para que empeoren. No es gastando a lo loco y sin una mínima planificación como va España a salir. Quizás la UE deba marcar los límites a un Gobierno que va contra corriente. España es diferente. Ese fue un eslogan para vender la marca Spain en todo el mundo y fomentar el turismo. Pero ahora, España es muy diferente porque está gobernada por burócratas incompetentes y politicastros sentados en su particular ínsula de Barataria. Lo de “barataria” es porque el “gratis total” y “el dinero público no es de nadie” lo aplican como dogma de fe, a pesar de su laicismo beligerante.

Tenemos una casta política más interesada en salvarse a sí misma y en mantener sus privilegios que en cumplir con su trabajo y defender los intereses de los ciudadanos que les eligieron. Un sistema democrático basado en unas listas cerradas donde los puestos principales se otorgan por criterios de compadreo, amiguismo, falsas lealtades y sumisión al partido. Si hubiera Justicia esos pésimos gestores, a veces verdaderos delincuentes y prevaricadores, deberían ser juzgados y condenados por su gestión. Sin embargo, solo en contados casos se llega a desvelar sus manejos y aún así, se compra su silencio para que el engranaje de la corrupción siga funcionando.

¿Es posible que los ciudadanos estén tan cegados que no sean capaces de reaccionar? ¿Acaso no les importa caer en la absoluta pobreza y ver como sus representantes sobreviven y se enriquecen a su costa? Mucho se ha escrito del tópico de la “Furia española” cuando la palabra casta tenía el significado de nobleza, pundonor y valor. Ahora solo falta esperar a ver si esa casta se ha perdido para siempre y la sociedad española se somete a la eutanasia forzosa a manos de una casta política podrida.

La auténtica izquierda española, huérfana, se desliza hacia el voto en blanco

Francisco Rubiales Periodista Digital 30 Noviembre 2008

La denuncia lanzada por el diario El Mundo de que el gobierno de Zapatero utilizó los fondos públicos del Instituto de Crédito Oficial (ICO), teóricamente destinados para apoyar a la pequeña y mediana empresa, para ayudar al empresario Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso y amigo personal de Zapatero y del rey Juan Carlos, junto con los reiterados escándalos de despilfarro y astentación política en tiempos de crisis, como la millonaria remodelación del despacho de Belloch o los cuatro lujosos coches del sátrapa gallego Touriño, impiden a los últimos reductos de la verdadera izquierda española seguir votando al PSOE e IU y los empujan hacia el voto en blanco.

Los hombres y mujeres auténticos de izquierda en España se sienten huérfanos, tras comprobar hasta la saciedad que el PSOE no representan sus principios y valores y sí los de la derecha más capitalista. La realidad ha demostrado hasta la saciedad dos cosas: que la corrupción y la arrogancia se han adueñado de los partidos de la izquierda española y que los grandes empresarios y banqueros españoles constituyen el principal apoyo de esa nueva versión degradada del PSOE que comanda Zapatero, un partido que acentúa cada día más su divorcio con los obreros, los trabajadores autónomos y los pequeños y medianos empresarios, dato que constituye, para la poca gente honrada de izquierdas que queda en el país, la prueba más evidente de que el PSOE traiciona la ideología y las tradiciones.

Izquierda Unida está en proceso de desaparición, tras haber aceptado convertirse en poco menos que un apéndice del PSOE, lo que la inhabilita como refugios de la gente pura y honrada de izquierda, que se siente sin partido y que se inclina hacia opciones electorales como el voto en blanco o la abstención.

Sobre el la orfandad de la verdadera izquierda y sobre el Voto en Blanco, Carlos Dafonte, en el articulo Frente al bipartidismo neoliberal, un voto en blanco para reconstruir la izquierda, publicado en vísperas de las elecciones de marzo de 2008, dice:

"Los electores de izquierdas se encuentran en un dilema, o quedar en casa, engordando la abstención, o votar aceptando la dinámica del bipartidismo que PSOE, PP y todos los medios que los apoyan potencian. Es decir, votar, siguiendo esa dinámica a aquella fuerza que se considere “la menos mala”, votar como se dice vulgarmente “tapándose la nariz”. Lo que representa entrar en el juego del poder y ser prisionero de ese mecanismo perverso que es el bipartidismo.

Desde mi punto de vista, el voto en blanco cumple con los anteriores requisitos. En primer lugar ejercemos un derecho que es fruto de la lucha de los trabajadores, que nadie nos regaló y excepto circunstancias muy determinadas, no se debe renunciar al mismo. En segundo, es un voto militante, activo, la gente debe ser convencida, debe reflexionar para llegar a esa conclusión, crítico con el sistema, se vota escapando de la lógica bipartidista que nos quieren imponer, es un voto contra el neoliberalismo y el pensamiento único, diferenciado de una forma nítida de la abstención que es un “cajón de sastre” que practican los cómodos, los apolíticos, a los que tanto les da gane quien gane, los conformistas con la situación.

Pero es además un voto evaluable, lo podemos fiscalizar, contar al final de la jornada electoral. La derecha y el centro derecha liberales no van a dejar de votar a sus partidos, PP y PSOE, y los nacionalistas liberales tampoco van a tener muchas dudas; por lo tanto hay que recoger en el voto en blanco el voto de izquierdas, anticapitalista, que apuesta por la reconstrucción de una fuerza alternativa; movilizar el voto de la izquierda que lleva años en la abstención, convencer que la reconstrucción no solo es posible sino necesaria. El voto en BLANCO nos sitúa en un aspecto esencial, organizar la intervención en la campaña electoral. Ponerse de acuerdo sin ningún tipo de sectarismos entre diversos colectivos políticos, sociales, culturales, personas independientes, etc., sería un paso importante en el camino que hay que comenzar a recorrer."

Voto en Blanco

El desfase autonómico
Pilar FERRER La Razón 30 Noviembre 2008

Cuando el modelo autonómico y la espinosa financiación siguen sin cerrarse, aunque Pedro Solbes asegura que sus propuestas están muy avanzadas con la pretensión de cerrar un acuerdo antes de fin de año, causa cierto asombro la alegría de muchos gobiernos regionales al manejar su maquinaria. Un auténtico desfase en dinero, personal e intendencia, que engorda esta Administración de modo alarmante.

En tiempos de crisis, se diría que los líderes periféricos, erigidos en «virreyes» intocables, dan rienda suelta al dinero público con toda ligereza. Al margen de los gastos personales de cada presidente, casos último el de Pérez Touriño en Galicia y su suculento despacho, el número de asesores y funcionarios es ya enorme. Comunidades como Andalucía rondan el medio millón, mientras sus arcas se endeudan velozmente. Ahora, José Luis Rodríguez Zapatero dirige la batalla contra el ahogo económico y el gran déficit de los ayuntamientos con su regalo navideño de 8.000 millones aprobado en el Consejo de ministros.

Reservas
Cabe preguntarse si el fondo del Estado posee también reservas para auxiliar a 17 autonomías, cada vez más asfixiadas y, sin embargo, rebosantes en nómina de personal. El balón de oxígeno dado por Zapatero a los alcaldes sienta un precedente arriesgado. El vicepresidente Solbes deberá hacer encaje de bolillos para contentar a todos, mientras Cataluña sigue en cabeza de la reivindicación. La Administración autonómica es un coloso de dinero y servidores públicos. En definitiva, por derrochar y malgastar que no quede.

La ínsula de Barataria
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Noviembre 2008

Como buen demagogo y vendedor de humo, el Sr. Zapatero, aconsejado por sus incompetentes asesores, se ha lanzado a una cadena desenfrenada de gastos, concediendo al Estado un ilimitado crédito e hipotecando a los ciudadanos por décadas. Sus publicitados planes de choque carecen del mínimo análisis y mantienen la opacidad en el destino final de unos fondos públicos agotados. ¿Puede España permitirse este descontrol? Rotundamente no.

El Banco de España sigue lanzando mensajes cada vez más alarmantes del camino equivocado de un Gobierno que se cree que el dinero sale de la nada. Desde luego, el papel moneda puede salir de las máquinas de impresión aumentando su velocidad, pero no valdrá nada si no tiene un aval de valor real en producto, sea oro, sea manufacturación y venta de equipos y servicios. La principal fuente de ingresos son el trabajo y los impuestos que cada ciudadano debe aportar. Pero si ese trabajo desaparece por la caída de las empresas y bancarrota en cadena, no solo se deja de ingresar, sino que además hay que aumentar el gasto con los subsidios.

La última de las medidas “urgentes” ha sido la de dar a los Ayuntamientos 10.000 millones de euros. El reparto de esos fondos apuntados directamente al debe, es decir al déficit de las cuentas del Estado, no está ultimado y no sabremos si el sorteo agraciará a determinados ayuntamientos gobernados por los socialistas y partidos afines y colaboradores como el PNV. Hasta no ver el Decreto Ley publicado, no sabremos las verdaderas intenciones de este nuevo parche para el reventón económico.

Los índices estadísticos sobre la situación real de España son demoledores, pero aún queda un largo camino para que empeoren. No es gastando a lo loco y sin una mínima planificación como va España a salir. Quizás la UE deba marcar los límites a un Gobierno que va contra corriente. España es diferente. Ese fue un eslogan para vender la marca Spain en todo el mundo y fomentar el turismo. Pero ahora, España es muy diferente porque está gobernada por burócratas incompetentes y politicastros sentados en su particular ínsula de Barataria. Lo de “barataria” es porque el “gratis total” y “el dinero público no es de nadie” lo aplican como dogma de fe, a pesar de su laicismo beligerante.

Tenemos una casta política más interesada en salvarse a sí misma y en mantener sus privilegios que en cumplir con su trabajo y defender los intereses de los ciudadanos que les eligieron. Un sistema democrático basado en unas listas cerradas donde los puestos principales se otorgan por criterios de compadreo, amiguismo, falsas lealtades y sumisión al partido. Si hubiera Justicia esos pésimos gestores, a veces verdaderos delincuentes y prevaricadores, deberían ser juzgados y condenados por su gestión. Sin embargo, solo en contados casos se llega a desvelar sus manejos y aún así, se compra su silencio para que el engranaje de la corrupción siga funcionando.

¿Es posible que los ciudadanos estén tan cegados que no sean capaces de reaccionar? ¿Acaso no les importa caer en la absoluta pobreza y ver como sus representantes sobreviven y se enriquecen a su costa? Mucho se ha escrito del tópico de la “Furia española” cuando la palabra casta tenía el significado de nobleza, pundonor y valor. Ahora solo falta esperar a ver si esa casta se ha perdido para siempre y la sociedad española se somete a la eutanasia forzosa a manos de una casta política podrida.

El uso populista del Derecho Penal
JOSÉ MARÍA RUIZ SOROA El Correo 30 Noviembre 2008

La cultura jurídica anglosajona posee un inspirado refrán: «Hard cases make bad law». Es decir, los casos complicados crean mal Derecho. Trasladado a nuestros parámetros continentales (que no son los del 'case law'), el argumento diría que nunca es conveniente legislar bajo la presión de hechos concretos que han conmovido a la opinión pública, porque entonces suele hacerse mal Derecho. Pues bien, poca duda cabe de que la mayor parte de las modificaciones que el Gobierno ha propuesto introducir recientemente en el Código Penal (agravamiento de penas para los delitos sexuales, creación de nuevas penas accesorias, llamadas «libertad vigilada», para los delincuentes sexuales o terroristas una vez que cumplan su condena, imprescriptibilidad total para los delitos terroristas más graves) responden al impacto provocado por los casos Mari Luz y De Juana Chaos en la opinión pública.

El uso populista del Derecho Penal se ha convertido en un mal endémico en la política española. A la opinión pública se le vende una imagen de activismo y eficacia de las instituciones políticas, que reaccionarían eficazmente ante casos de maldad inadmisibles; se le vende igualmente la idea de que exacerbar la represión penal e incrementar las penas produce efectos positivos en la prevención de los delitos. Se le vende una promesa de castigo implacable para los odiados delincuentes. En el fondo, se le suministra un placebo a cambio de sensibles réditos políticos. Se renuncia a explicar que las penas son el último instrumento que el Estado debe utilizar y que su eficacia es muy limitada. Se hace un mal Derecho, un Derecho defectuoso.

Las penas accesorias de libertad vigilada que desde ahora podrán imponerse a los terroristas cuando terminen de cumplir su condena de prisión, una condena que hoy en día puede llegar a treinta y cuarenta años de cumplimiento efectivo, son una exacerbación punitiva. Tan sólo cabría salvar de este juicio negativo las medidas de prohibición de contacto o cercanía residencial con sus víctimas, algo que realmente parece justificado cuando el terrorista mantenga una actitud de reivindicación de su actuación.

No debe admitirse la humillación gratuita que para una víctima supone la convivencia próxima de su victimador chulesco. Pero, salvando este supuesto, el someter a los terroristas que han cumplido sus condenas a controles periódicos de localización, presentación y residencia, durante un plazo que puede llegar a veinte años adicionales a su condena, no es sino exacerbar el castigo sin efecto reeducador alguno.

Establecer que los delitos terroristas más graves serán imprescriptibles no es en sí mismo contrario a Derecho. La prescripción de los delitos (el que no puedan ser perseguidos pasado cierto tiempo de inactividad procesal) es una institución que no se funda en la Justicia en sí misma, sino sólo en la seguridad jurídica. Por eso puede ser suprimida cuando la conciencia social juzga que determinados hechos son tan repugnantes que nunca debe cerrarse su perseguibilidad. Así lo hizo la República Federal Alemana con los crímenes nazis en los años sesenta, y así lo ha hecho recientemente el Derecho Internacional para los delitos de lesa humanidad.

Entre nosotros, sin embargo, la medida se anuncia sin el más mínimo debate público y sin un análisis técnico previo de su justificación y sus efectos. Cierto que las asociaciones de víctimas la habían reclamado, pero el Derecho no se puede crear ni a golpe de casos conmovedores ni a instancias sólo de las víctimas. El papel central del Derecho y del proceso penal lo ocupa el delincuente, no la víctima. Esta es una obviedad que el nuevo populismo distorsiona.

Y, por último, una reflexión más política: ¿Se ha considerado al lanzar esta política punitiva el futuro? Me refiero a un escenario de fin de la violencia en el que las medidas de atenuación de condenas sea moneda de pago obligado para el Gobierno, algo más que previsible por poco que nos guste. Pues bien, la política de hoy puede hacer más difícil la de mañana y puede también generar situaciones de conflicto y desgarro social, como las que vivimos en la pasada tregua.

Porque cuanto más se prometa ahora, más duro será convencer a las víctimas en el futuro de que rebajen sus expectativas.
La profundidad de la decepción está en relación directa a la altura de las expectativas creadas. Al final, no es sólo el Derecho Penal el que es refractario a políticas inspiradas en la conveniencia política más inmediata; también el orden social lo es a largo plazo.

«Txeroki» y otros siete ex alumnos del batasuno Tasio Erkizia han sido detenidos por su relación con la banda terrorista. Todos ellos estudiaron en el mismo centro
De la «ikastola» a ETA
Carmen Morodo La Razón 30 Noviembre 2008

MaDRID- La mayor parte de las personas que integran la enseñanza vasca son afines a las ideas nacionalistas. El Gobierno vasco ha permitido que se teja una tela de araña en la que los profesores vascos que desconocían el euskera se vieron obligados a marcharse del País Vasco o a aprender esa lengua a edades ya tardías, mientras que la izquierda abertzale tomaba posiciones en la red de ikastolas (centros públicos y privados de enseñanza sólo en euskera). También es habitual que en las fiestas de las ikastolas prolifere simbología, por ejemplo en apoyo a los presos de ETA. Tasio Erkizia, vecino del barrio bilbaíno de Santuchu, es un referente en el mundo batasuno. Jubilado, miembro de la Mesa Nacional de HB (desarticulada por el juez Garzón), diputado a Cortes y parlamentario autonómico por HB. Ése es su currículum político; el docente no se queda atrás.

La «Ikastola Karmelo», de la que ha sido profesor y director, ha sido una fértil escuela para las bases de ETA. Por de pronto, él ha sido profesor del último «jefe militar» de ETA detenido, de Garikoiz Aspiazu, «Txeroki», y de otros tantos compañeros de generación de éste. Todos vecinos del barrio; todos también asiduos del local «Gaztetxe Sorgintxulo», en Santuchu; todos moldeados en el adoctrinamiento nacionalista más radical; y todos hoy en la cárcel.

En la pandilla de compañeros de pupitre de «Txeroki» estaba Iñigo Muerza, detenido en un piso franco de ETA y condenado a siete años de prisión. Regentó desde enero de 1999 un negocio con «Txeroki», un bar en Bilbao La Vieja: consta en el registro como «Garikopitz Aspiazu Rubina Iñigo Muerza».

También Maielen Zuazo Aurrekoetxea, alumna y profesora colaboradora de la «Ikastola Karmelo». Está en prisión preventiva en la cárcel de Brieva (Ávila) por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Legutiano, en el que fue asesinado el guardia Juan Manuel Piñuel. Ha sido novia del pistolero de ETA Arkaitz Goikoetxea. El mismo origen educativo tienen Asier Atxabal, que fue detenido en Santuchu en 2000 por pertenencia a un «comando Y» de ETA y cumple prisión en la cárcel de Soto del Real; e Iker Mendizábal Cubas, alias «Mendi», capturado en 2007. A este último se le imputa la participación en una emboscada para atentar en Alto de Herrera (Álava) contra una patrulla de la Ertzaintza -tras un tiroteo falleció su compañero de «comando»-, y que facilitase información para atentar contra un concejal del PP. Los «chicos de la gasolina» Para completar la relación de compañeros de «ikastola» de «Txeroki» hay que contar con Unai Eskauriaza, detenido en enero de 1997 por pertenencia a un comando de apoyo a ETA; con Ibon Pérez Ziluaga, que cumple su condena en la cárcel de Soto del Real por participar en labores de información y apoyo a la banda terrorista; y con Nagore Bilbao Pérez, detenida ya dos veces por colaborar con ETA. Es amiga íntima de la novia de «Txeroki», Amaia Urizar de Paz (también detenida), y cierra una de las hornadas de los «chicos de la gasolina» de Tasio Erkizia, como diría Xabier Arzalluz.

Fernando García de Cortázar: «Es trágico que nos roben el legado cultural de España»
Fernando García de Cortázar: «Es trágico que nos roben el legado cultural de España»
ANTONIO ASTORGA | MADRID ABC 30 Noviembre 2008

Fernando García de Cortázar, premio Nacional de Historia, pasea por la Gran Vía de Bilbao, donde estuvo el Café Lyon d´Or, que moraba Unamuno, y ya no está. Tampoco una placa. Toda huella de otro tiempo ha sido extirpada, por no hablar «de la agresión a los paisajes, cuya belleza ha sido saqueada por la negligencia incívica y la codicia caníbal de más de un constructor», denuncia. Por ello en su «Breve Historia de la Cultura en España» (Planeta), que presenta esta semana, rescata la cultura olvidada paseando sus ciudades.

-Hoy duran y quedan los prejuicios, las ideas más necias, y duran y crecen ¿gracias a los particularismos maniáticos?
-Muchas veces fabricados artificialmente desde las Autonomías para tratar de justificar el mapa autonómico. Y en vez de coger rasgos de la gran cultura española toman aspectos ora folclóricos ora gastronómicos como si fueran determinantes. Lo más moderno es tratar de afirmar lo que nos une mucho más que lo que nos separa. Este siglo irá barriendo esa obsesión de hechos diferenciales.

-¿España es un país que no acepta su propia historia y la entiende como culpa, como sombra?
-Yo creo que sí, y lo estamos viendo continuamente. El pasado influye mucho en el presente porque en el presente se manipula esa Historia. Y se introducen elementos de culpa, y se pide perdón por cosas que han ocurrrido hace cinco siglos: absurdo. La Historia trata de presentar ejemplos, transmitir la utopía, la idea de cambio o de mejora; nunca hay que interpretarla como culpa, perdón.

-Su Historia de España es un viaje ¿contra qué olvido?
-El de nuestra cultura. Muchos nombres que yo recupero, familiares por ejemplo en mi Bachillerato, hoy no están. Hace un año daba una conferencia a profesores de Instituto y mencioné a Baltasar de Gracián. Me dijeron que Gracián ya no existe. Me dio una enorme tristeza. Y este libro va a contribuir a dejar en la mente de quienes lo lean nombres que no debieron desaparecer.

-Usted viaja desde Santiago, el camino del Románico, a Valencia, la mirada del futuro, con parada en «Bilbao: En su mejor Madrid».
-Es Bilbao que se proyecta a Madrid. Relaciono la cultura con unas veinte ciudades, que tienen su sitio en la cronología de España. Desde la Edad Media a Valencia para explicar la gran cultura de la Transición.

-¿En manos de quién está nuestra Educación?
-La cultura española es tan sumamente rica que es una pena que se robe a las generaciones actuales el gran legado cultural de España. Me parece trágico. Por eso recojo con mirada sintética nuestro gran legado cultural: para transmitirlo a los hombres y mujeres del 2008.

-¿Muchos españoles han crecido con la sensación de habitar una nación fracasada?
-Ese es el problema, ese pesimismo innato en muchos españoles. Hemos vivido con ello. En vez pensar y afirmarnos en la existencia de un gran país, que tiene las fronteras delimitadas prácticamente con los Reyes Católicos, lo que es un ejemplo en una Europa tan convulsa, pues hemos creído que vivíamos en un país menor. Demuestro la gran aportación de España al pensamiento y a la mejora del mundo y de la sociedad. Sin la aportación de España el mundo hoy sería distinto.

-Nada hay en su «Breve historia de la Cultura en España» que permita hablar de «nación muerta».
-No. Efectivamente, la nación se hace, se construye, y eso también lo saben los nacionalistas periféricos y lo hacen continuamente. Y la nación se hace con éxitos deportivos. Hemos visto cómo cambia la identificación de los españoles con los símbolos a través de los grandes triunfos de la Eurocopa o de los grandes tenistas. Frente a esa imagen militar, clerical de nuestra Historia, trato de que los españoles se identifiquen con un pasado cultural, literario, artístico, arquitectónico, lingüístico hermoso, y con un pensamiento que no tiene que ver nada ni con la Inquisición ni con la leyenda negra.

-¿El juez Garzón ya no convertirá España en un gran tanatorio?
-Con la crisis encima, Garzón empleaba dinero que podría utilizarse en otras cosas. Los acontecimientos han convertido en verdad otra cosa: había que investigar a Garzón en qué empleaba su tiempo: si en lo que debe hacer o en operaciones absurdas y costosas, que dividían a los españoles.


«Comandos dormidos» de estas organizaciones se esconden en nuestro país a la espera de actuar
Las células paquistaníes y las del Magreb, gran amenaza para España

J. M. Zuloaga La Razón 30 Noviembre 2008

madrid- Las células «yihadistas» pertenecientes a «Al Qaida para el Magreb Islámico» y a grupos radicales paquistaníes constituyen la principal amenaza para España, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Los expertos no descartan que «comandos dormidos» pertenecientes a estas organizaciones puedan encontrarse en nuestro país a la espera de recibir las órdenes de actuar. El riesgo de que España pueda sufrir un atentado «yihadista» es «muy elevado», según las citadas fuentes, que recuerdan que el número dos de Al Qaida, el egipcio Ayman al Zawahiri, ha citado a nuestro país -ha hablado de «Al Andalus» y de Ceuta y Melilla- en sus últimas cuatro comparecencias. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, subrayó ayer en Cádiz que España «siempre está alerta» porque «no hay panfleto islamista en el que no aparezca». Advirtió de que los atentados de Bombay «pueden ser la primera operación de esta naturaleza, amplitud y preparación».

Las fuentes consultadas señalaron que el «mapa» de los grupos islamistas que se mueven en España y que son investigados por las Fuerzas de Seguridad no ha cambiado a lo largo de los últimos meses. LA RAZÓN publicó en exclusiva el pasado mes de marzo que son once las bandas y movimientos de carácter islamista que están asentados en nuestro país. Se trata de Al Qaida, Hiz ut Tahir, Tabligh Al Dawa, Al Qaida para el Magreb Islámico, el Grupo Islámico Combatiente Marroquí, Gamma Islamiya Egipcia, Salafia Jihadia, Hermanos Musulmanes, células independientes e individuos de las comunidades paquistaní y chiíta. Madrid, Cataluña, la Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía son las zonas en las que se asientan y en las que existe un mayor riesgo. La amenaza islamista contra España forma parte de la estrategia global del «Yihadismo» de acabar con la sociedad occidental tal y como la conocemos, con su tradición cristiana, e imponer otra de carácter integrista basada en una interpretación radical de la religión musulmana. La presencia de tropas españolas en Afganistán es un factor que incide en esta amenaza, pero no es el determinante. De hecho, la retirada de nuestras unidades militares de Irak, decidida por el Gobierno de Rodríguez Zapatero en 2004, no ha disminuido ese riesgo. La bandera española figuraba junto a la de Estados Unidos y otros países en el último comunicado de Al Qaida.

Mientras en los últimos diez años la Administración del Estado ha reducido esa cifra en 270.000 personas, las comunidades tienen 600.000 empleados más ¿ Andalucía, Madrid y Cataluña encabezan el ránking
Las autonomías disparan en medio millón el número de funcionarios
Roberto Díaz La Razón 30 Noviembre 2008

MADRID- ¿Quién no ha deseado alguna vez formar parte de la plantilla de empleados públicos? Un puesto asegurado de por vida es el sueño de muchos españoles, sobre todo en tiempos de crisis. Las comunidades autónomas, además, han multiplicado la oferta de plazas hasta «engordar» un 92% sus plantillas en la última década. Así lo demuestra un reciente estudio del Ministerio de Administraciones Públicas que afirma que, en los útimos diez años, el número de personal al servicio público ha aumentado en medio millón de personas. Estos datos se suman al hecho de que, el pasado mes de enero, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero aprobara la mayor oferta de empleo público de la historia de nuestro país (35.895 plazas).

Mientras la población española creció un 12,2% en los últimos diez años -según la oficina de estadística europea (Eurostat)- el número de funcionarios se ha incrementado un 22 por ciento, lo que supuso, al cierre del pasado año, un funcionario por cada 8,7 trabajadores en activo. Las Administraciones Públicas argumentan que la mayor calidad en la prestación de los servicios públicos obliga a incrementar el número de empleados. Si el numero de funcionarios crece, añaden, también deben hacerlo los recursos de las mismas administraciones, por lo que el gasto público es lógicamente mayor.

Lo más significativo es que, mientras en la Administración estatal el número de empleados públicos ha disminuido en casi 270.000 en los últimos diez años, las comunidades autónomas y los ayuntamientos recogen la subida más estrepitosa: las administraciones autonómicas han «engordado» su lista de funcionarios más de 600.000, lo que supone un incremento en su funcionariado del 92 por ciento, frente al 18 por ciento que experimentaron los ayuntamientos. Según los datos del Ministerio de Administraciones Públicas, las comunidades que contaban con un mayor número de empleados el pasado año eran Andalucía (489.671), Comunidad de Madrid (415.158) y Cataluña (287.265), seguidas por la Comunidad Valenciana (223.713) y Castilla y León (171.609). Además, las regiones con el porcentaje de personal más elevado respecto a su población activa fueron en 2007 Extremadura, con casi el 29 por ciento, y Castilla y León, con el 20 por ciento.

Los gobiernos autonómicos se defienden y tratan de justificar este aumento masivo de plazas públicas mediante el recurrente tándem calidad-cantidad. Es el caso de la directora general de la Función Pública de Castilla y León, María José Heredia, que explica que «tenemos los empleados públicos justos y necesarios para satisfacer las necesidades de toda nuestra población en un territorio tan extenso como éste», una defensa que coincide con las palabras del consejero de Administraciones Públicas de Cataluña, Jordi Auss, el cual, además, insta a la Administración General del Estado a «adelgazar» su plantilla. Por su parte, el director general de la Función Pública de Extremadura, José Antonio García, asegura que «los datos son erróneos» y defiende que «la Administración extremeña cuenta con 45.294 empleados públicos, cifra que representa un incremento del 2,89 por ciento respecto a 2007».

Germán Fernández Farreras, profesor de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, explica que «el aumento podemos observarlo en las comunidades menos desarrolladas industrialmente». «Son administraciones dependientes de lo público y por ello se ofertan más plazas», argumenta.

Presupuestos autonómicos
Al mismo tiempo que la economía española sufre la mayor «recesión» de su historia, las comunidades autónomas y los ayuntamientos se han visto obligados a aumentar sus presupuestos como consecuencia de este aumento de gastos que supone la subida del número de empleados públicos. Las tasas y los impuestos en las localidades se disparan y el volumen del gasto de las autonomías y de la Administración central del próximo año representa un tercio del PIB. Sumando la Seguridad Social, se supera el 45%. En total, la partida presupuestaria de las 17 comunidades supera en 22.000 a la del Gobierno central, ya que, en conjunto, prevén gastar más de 180.000 millones en 2009. El profesor Germán Fernández explica que «una cosa está clara y es que a los funcionarios hay que pagarles y si el número de empleados públicos aumenta, también tienen que hacerlo los recursos de cada comunidad». Por este motivo, el propio Gobierno ya se ha replanteado la situación para el próximo año y, por ello, la Oferta de Empleo Público para 2009 se reducirá en un 70%.

Las autonomías acaban en números rojos
Las cuentas de las administraciones autonómicas para el próximo año contemplan, en conjunto, un déficit no financiero de casi 12.000 millones de euros, cifra que contrasta con el equilibrado planteamiento inicial de los presupuestos de 2008, que preveían un saldo positivo de 333 millones de euros para este ejercicio.

La izquierda abertzale apoya al hermano de Goirizelaia para rector de la UPV
R. N. La Razón 30 Noviembre 2008

BILBAO- Miembros de la izquierda abertzale han pedido el voto para el candidato a rector de la Universidad el País Vasco (UPV) Iñaki Goirizelaia, hermano de la abogada y líder batasuna Jone Goirizelaia, porque consideran que es la postura «más coherente» teniendo en cuenta que no hay un candidato propio de la izquierda abertzale. La petición de voto se ha realizado en un artículo publicado en «Gara» firmado por los profesores Txoli Mateos, Arantza Urkaregi, Iñaki Alegría, Julen Zabalo y Mario Zubiaga, y en él se describen como personas «cercanas» a los planteamientos de la izquierda abertzale. Los autores hacen un llamamiento a votar en las elecciones, ya que «no es lo mismo» quién sea rector. Reconocen que «ninguno de los dos programas refleja el modelo de universidad al que aspiramos»; sin embargo, sostienen que «es innegable» que existen «diferencias palpables» entre los dos.

En este sentido, escriben sobre la otra candidata, Marisol Esteban, que su planteamiento «se enfrenta considerablemente a nuestras reivindicaciones. Solamente en lo referente a la política de normalización lingüística, el triunfo de la candidatura de Marisol Esteban supondría un frenazo y marcha atrás en los pasos que, a duras penas, ha ido dando la UPV/EHU», informa Vasco Press. Para estos profesores, «hay que tener muy claro» que el triunfo de la candidatura de Esteban «reflejaría, de nuevo, el poder de los de siempre han mandado en esta universidad». Y recuerdan que el mandato de Pérez «sólo significaría un pequeño paréntesis en su paseo triunfal», «y no queremos que eso vuelva a suceder», subrayan. Además, niegan que votar a Goirizelaia sea «hacerle el juego al PNV», ya que «no se puede hacer una extrapolación del funcionamiento de la Universidad a la vida política».

El turismo idiomático genera en España 462,5 millones de euros al año
Expertos internacionales abordan en Salamanca la rentabilidad económica del español
ROCÍO BLÁZQUEZ SALAMANCA ABC 30 Noviembre 2008

Los extranjeros que llegan a España para estudiar nuestro idioma generan unos ingresos de 462,5 millones de euros anuales, considerando en este cómputo el gasto de los cursos, el alojamiento, la manutención, el dinero destinado al ocio y otros gastos que realizan. Teniendo como base los datos de 2007, Turespaña presentó ayer en el Congreso Internacional sobre el Valor del Españl, que se desarrolla en Salamanca, un informe en el que se han analizado todos los aspectos relativos a la incidencia del turismo idiomático en España. Durante el pasado ejercicio, 237.600 extranjeros llegaron a nuestro país para aprender o perfeccionar el español, y destinaron a su formación 176,5 millones de euros, de los que el 86 por ciento fue a los centros privados de idiomas, la opción preferida por este sector, mientras que el 14 por ciento restante unos 25,2 millones, los recibieron universidades.

Por regiones, Andalucía y Madrid concentran la mayor parte de la oferta formativa de español para extranjeros, con un 39% del total de los 627 centros que existen. Dos comunidades que, junto a Castilla y León, Cataluña y Valencia, conforman el 75,5% de todas las plazas privadas y públicas de enseñanza del español en nuestro país. Aunque el 83% de los extranjeros optan por los centros privados para aprender o perfeccionar la lengua, el 10% que prefieren las universidades se decantan por Salamanca, Alcalá de Henares y Granada. El número de turistas que llegan para aprender el español ha experimentado un incremento en los últimos siete años en 137.600 personas, hasta situarse en los 237.600 actuales. De esta cifra, más del 73 por ciento proceden de Europa, el 21,9 de América y el 3,9 de Asia, continente en el que se ha registrado un descenso de demandas. Alemania y Estados Unidos son los principales demandantes de la oferta académica española, seguidos por Francia, Italia y los Países Bajos. Otra de las variantes abordadas ha sido el perfil sociodemográfico de estos turistas: siete de cada diez son mujeres, y la mayor parte de ellos tienen entre 20 y 29 años.


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