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Recortes de Prensa    Lunes 1 Diciembre 2008

España, un lujo insoportable
Manuel M. Ferrand Estrella Digital 1 Diciembre 2008

"El gasto público innecesario, superfluo,
es el primer síntoma del totalitarismo"
(Baura)

En Extremadura, por empezar con un ejemplo, vive poco más de un millón de personas, el 2,75 por ciento de la población española. El 30 por ciento de su población activa, prácticamente 1 de cada 3, son funcionarios o cobran del Presupuesto. Una patológica desproporción, no muy distante de la media nacional española, que nos condena irremisiblemente a no poder aspirar a la tabla de honor de los países más prósperos del mundo.

Señalo lo de más arriba como muestra de que España es, para los españoles, un lujo insoportable. Ser español sale demasiado caro, y lo peor de todo es que la relación calidad-precio, si se prescinde del sol, las cañas con los amigos y las consideraciones sentimentales, es de las peores de toda la Unión Europea.

En España -¡pónganse a temblar quienes no lo sean!- hay 1 funcionario por cada 8,7 trabajadores activos. Sólo las comunidades autónomas, sin contar los del Estado y los ayuntamientos, suman más de 1,3 millones de funcionarios con nóminas superiores a la media salarial en el sector privado. Si les sumamos los 600.000 del Estado y los 700.000 -más los "contratados"- de los ayuntamientos, podemos ver dónde va a parar una buena parte de la fiscalidad que, no sin dolor, nos ordeñan las administraciones -nacional, autonómicas y locales-.

El mal no lleva camino de arreglarse. Todo lo contrario. En la última década, a pesar de las prédicas de austeridad que son comunes a todos los partidos políticos, especialmente al PP y al PSOE, el número de empleados públicos ha aumentado en más de 500.000. ¿Alguien sabe para qué? Dicho de un modo más comprensible: en ese tiempo el total de la población española ha crecido poco más del 12 por ciento, pero los funcionarios duplican esa tasa de crecimiento. Se justifica, sin muchas más explicaciones, una "objeción de conciencia fiscal".

El epígrafe en el que, por absolutamente innecesario, más irritante resulta el despilfarro público, del que no se salva ninguno de los partidos con mando nacional o autonómico, presente o pasado, es el de las televisiones públicas. Algo que, además de atentar seriamente contra el derecho que tienen los ciudadanos a "recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión", constituye una sangría económica.

Hay en España, además de los muchos canales de TVE, 13 Comunidades con televisiones públicas -sólo 4 no han caído, todavía, en tan faraónica práctica- que gastan al año por encima de los 3.000 millones de euros, medio billón de pesetas. Su déficit previsible a para este año 2008 supera los 2.000 millones de euros. ¡Y no pasa nada! Ésas son, por si pareciera poco, las cuentas públicas y confesadas. Sus endeudamientos, especialmente con las CCAA, resultan no cuantificables, y a ello hay que añadir la publicidad pública que acumulan y las subvenciones encubiertas que, además de las confesadas, reciben constantemente.

Entre las autonómicas, la más costosa es la de Cataluña. Tiene una subvención de 305 millones de euros y supone, sin contar la pérdida disimulada, un gasto de 154 euros por hogar catalán. Andalucía -181 millones de subvención-, la de mejor índice de audiencia entre todas las autonómicas, le cuesta a cada familia, véala o no, 108 euros anuales. No se queda atrás la televisión de la Comunidad Valenciana, cuya subvención es de 155 millones de euros y le sale a cada familia valenciana por 144.

En Extremadura, ya que comenzábamos allí esta reflexión sobre el alto e injustificable precio que tiene el ser ciudadano español, su televisión autonómica es la más modesta y su subvención -para una audiencia media inferior a los 18.000 espectadores- se queda en 14,5 millones de euros. Una ganga que les cuesta a los extremeños 65 euros por familia.

Como asegura Baura en el penacho que adorna esta columna, el totalitarismo arranca con el desprecio al dinero y al esfuerzo de los ciudadanos. Aquí se gasta mucho e indebidamente sin que se sepa muy bien para qué; pero resulta altamente sospechoso e inquietante que, en lo que al gasto público respecta -no hablo de inversiones públicas, que son otra cosa-, no haya una voz seriamente discordante entre todos los partidos significativos en el arco político. Menos todavía en lo que se refiere a las televisiones públicas, una patología de la democracia que hermana al PP y al PSOE con los grupitos nacionalistas. ¿Admitiríamos la existencia de una red de diarios del Estado y de las Autonomías? Al paso con el que democráticamente retrocedemos en formas y usos democráticos, todo se andará.

Urge la reforma de la Constitución
Pablo Sebastián Estrella Digital 1 Diciembre 2008

Es tiempo de plantear una reforma democrática de la Constitución, con un periodo constituyente, como el que no tuvimos en 1978, y un claro objetivo de representatividad democrática electoral, separación de los poderes del Estado y libertad política y de información, todo lo que hoy no tenemos y en cuya ausencia están las causas del deterioro y agotamiento del régimen nacido de la Transición. Treinta años son demasiados para la Constitución española, que ahora celebra con nostalgia su cumpleaños en medio de una poderosa crisis económica y social que se extiende por todo el país como un río de lava incandescente, frente a la incapacidad y el desconcierto de dirigentes escasos de liderazgo (en el Gobierno y la oposición), y al tiempo que se reabren las viejas heridas de la Guerra Civil que traen el consecuente desgarro de la cohesión nacional, en un país donde los gobernantes niegan la identidad nacional y los opositores la utilizan como un arma arrojadiza contra sus adversarios.

Lo que no resulta sorprendente en esta clase política que vive de la política y no para la política, y que es hija predilecta de la "partitocracia" española, un extraño sistema político no democrático, ni representativo, que dio a luz un régimen que hoy, con la destrucción de la fábula del milagro económico español y su artificial modelo de crecimiento -del ladrillo, la especulación y el turista cincuenta millones-, se presenta exhausto y agotado en sí mismo una vez cumplió, con creces, su principal objetivo de paz y reconciliación nacional tras la muerte del dictador. Su mayor logro, que ahora, treinta años después, el Gobierno de Zapatero ha querido desmantelar con la Ley de la Memoria Histórica y el esperpéntico intento del juez Garzón de sentar en el banquillo el cadáver del dictador.

En este país, en el que los jefes o aparatos de los partidos políticos son los que usurpan la soberanía nacional y hacen las listas de diputados y eligen los gobiernos que nombran jueces, fiscales y periodistas, para que "ni la madre que la parió" reconozca la separación de poderes de Montesquieu, como cínicamente lo reconoció Alfonso Guerra. En este país, en el que los españoles no votan directamente ni al Jefe del Estado, ni al presidente del Gobierno, ni a los diputados, senadores, alcaldes o jefes autonómicos, y en el que los medios de comunicación están al servicio del Gobierno, a medias con los poderes económicos y financieros que los sustentan. Y donde las minorías nacionalistas están descaradamente favorecidas en la ley electoral.

En este país donde políticos y poderosos son casi tan "inviolables" como el Rey, e incluso suelen estar exentos de responsabilidad penal, para impedir que puedan ser "estigmatizados" -como se afirmó en el juicio de los GAL, en favor de Felipe González-, o simplemente juzgados como iguales ante la Ley, tal y como se ha visto e impedido en muy notables casos de políticos, banqueros y poderosos empresarios, socorridos por la abogacía del Estado y el fiscal. En este país donde no existe la asunción de responsabilidades políticas frente a los abusos y mentiras de los gobernantes, como las de la guerra de Iraq y los vuelos hacia Guantánamo -ahora al descubierto-, o los atentados del 11-M en los tiempos de Aznar, tras los que permaneció en su puesto, y luego fue ascendido a secretario general del PP por Rajoy, Ángel Acebes, mientras, por ejemplo, en la India acaba de dimitir el ministro del Interior tras los ataques terroristas de Bombay.

En este país donde la Iglesia católica mantiene intactos los privilegios del franquismo y donde está prohibido, y hasta perseguido, hablar y estudiar en español en Cataluña, País Vasco, Baleares y Galicia, Autonomías donde se esconde la bandera nacional, y donde el mal de la partitocracia actúa con especial virulencia por el férreo control del territorio y recorte de libertades que imponen sus señores feudales.

En este país donde el Parlamento se negó a investigar el golpe de Estado del 23-F, o el terrorismo de ETA y sus adláteres, o los crímenes de Estado de los GAL, las corrupciones de los partidos, PSOE, PP y CiU, entre otros. En este país donde, para colmo de la vergüenza nacional, las víctimas del terrorismo se tienen que marchar de sus viviendas y ciudades o permanecen humilladas por sus verdugos, con la anuencia de gobiernos de su entorno y la indecente complicidad del Ejecutivo nacional.

En este país, en definitiva, hace falta no ya una regeneración democrática y de las libertades de la que hablan sin desearla todos los partidos, sino una revolución democrática o reforma en profundidad de la Constitución que nos lleve de la agotada Transición (que sacrificó la ruptura democrática, en aras de un pacto con el franquismo para la reconciliación nacional) hacia la DEMOCRACIA, con mayúsculas, para poner fin al sistema partitocrático, y a la "mediocracia" que inunda la clase política nacional. Y dígase, si no: ¿cuántos y quiénes son al día de hoy los prestigiosos pensadores, escritores, científicos, médicos, economistas, juristas, arquitectos, expertos en nuevas tecnologías, filósofos, artistas, etcétera, que se sientan en el Gobierno o en los escaños del Congreso de los Diputados, o del inútil Senado? Nadie con sentido común, y menos aún con talento, experiencia y capacidad, acepta subirse al desprestigiado carro de la política, para ponerse a las órdenes de los aparatos de los partidos y de sus funcionarios de turno. Como Blanco o De Cospedal.

Y parece razonable que al margen de los años del despilfarro nacional y de las baladas de la cigarra al sol de la especulación y pelotazo, los sombríos gérmenes de la crisis financiera que se proyectan sobre este país encuentren en España un extenso caldo de cultivo que provocará daños muy superiores a los de otras naciones vecinas. Y no sólo por haber vivido en la burbuja y la ficción del milagro económico, sino porque todo esto creció en paralelo al pretendido milagro político de la Transición, que, cual caballo de Troya, llevaba en su panza: la carencia de instituciones y de unas reglas del juego democráticas, y la ausencia de obligados contrapoderes -ni el de la prensa existe-, eliminando las mínimas garantías de control. Ausencias notables que, de haber existido, nos habrían permitido reaccionar de manera eficaz y con más credibilidad frente a esta crisis económica que el Gobierno negó hasta la saciedad y con la mayor impunidad, sin que luego nadie page con el cese correspondiente la negligencia y la responsabilidad política de tan gigantesco error.

¿Se imagina alguien el desembarco de una empresa rusa como Lukoil en Francia, Gran Bretaña, Alemania o Italia? O el oscurantismo impuesto por el Gobierno -imaginamos que en pos del favoritismo de este Ejecutivo, a sus amigotes banqueros y empresarios- para el reparto de cerca de ¡200.000 millones de euros del Estado! en beneficio de muchos de los banqueros y los empresarios que son coautores de la catástrofe. Y que todo esto haya sido presentado por Zapatero como una política "socialdemócrata que nos garantiza el gasto social", pero que deja intactas las gigantescas fortunas acumuladas por los especuladores a los que el Gobierno se apresta a salvar en sus respectivos consorcios.

Oscurantismo gubernamental y estruendoso silencio y complicidad de la oposición del PP de Mariano Rajoy, que avala, sin rubor y en aras del capitalismo o liberalismo mal entendido, y de "la ortodoxia" económica -Montoro dixit-, a remolque del Gobierno y de los acontecimientos entre los que figuran las catástrofes internas de este partido que no cesan: San Gil en el País Vasco, Sanz en Navarra, herencia corrupta de Matas en Baleares, bofetadas en la Asturias de Gabino, y rebelión y conspiración permanente en la Comunidad de Madrid, encabezada por la gran escapista de Bombay, Esperanza Aguirre. La lideresa de un modelo de la derecha ultramontana y antidemocrática (véase Telemadrid), que los del PP exhiben en la capital de España, y que podría estar pendiente del estallido de un enorme fardo de presunta y olorosa corrupción.

¿Recuerda alguien, o acaso existe, el discurso de un político español en el Parlamento, o en campaña electoral, que se haya atrevido a exponer, negro sobre blanco, el flagrante fracaso democrático de nuestra Transición, aunque sólo fuera en contraposición con su indiscutible función conciliadora, que además algunos quieren dinamitar? Simplemente no existe. Y difícilmente llegará de las manos de nuestros actuales gobernantes y dirigentes políticos, que no tienen más objetivo que permanecer, a sabiendas que, de propiciar la reforma democrática de la Constitución, acabarían, ellos y sus camarillas de partido, fuera de los salones y festejos del poder. De ahí los discursos de que no conviene tocar la Constitución -¡y menos en crisis económica y con los nacionalistas al acecho!, para justificarse-, o que nuestra democracia "es joven", a pesar de que la democracia no tiene edad. Simplemente es o no es.

La reforma democrática de la Constitución es bien sencilla y sólo necesita de un pacto político entre el PSOE y el PP, que controlan el 90 por ciento del Parlamento, llueva, nieve, o caiga sobre nosotros una ola de calor. O rompa el PSOE con el PSC -algo que llegará-, o bramen los nacionalistas, o ande mal la economía. En circunstancias mucho peores se hizo la Transición. De ahí que no caben excusas para la revolución democrática que merecemos y necesitamos a través de una profunda reforma de la Constitución. Y sería, en las actuales circunstancias, un sarcasmo y una broma de mal gusto que los únicos cambios que se hicieran fuera sólo para adaptar la legislación de la Unión Europea o para garantizar derechos sucesorios a la infanta Leonor.

Proetarras sin guión
Editorial ABC 1 Diciembre 2008

Los golpes policiales a ETA, culminados con la detención de Garikoitz Aspiazu, alias «Txeroki», están forzando a la izquierda proetarra a buscar alternativas para recuperar protagonismo. La oferta de Eusko Alkartasuna de formar un frente soberanista con la izquierda abertzale podría ser la ocasión que buscan algunos dirigentes de la ilegalizada Batasuna. El problema de esta izquierda proetarra es que su misión es secundar las consignas de la dirección de ETA y acompasar su violencia terrorista con actividades de agitación política dentro y fuera de las instituciones. Cuando ETA tiene una dirección precaria o cuando la presión policial es constante y eficaz, la izquierda abertzale se desconcierta y pierde el guión que le marcan los pistoleros. No en vano ETA ha llamado al orden a sus presos. Es lamentable que el nacionalismo no violento se preste de nuevo a ser la vía de escape de la izquierda proetarra -y de ETA misma- en vez de participar en su necesaria deslegitimación.

Cañones o mantequilla
IGNACIO CAMACHO ABC 1 Diciembre 2008

MIENTRAS las autonomías se desentienden de la crisis y contemplan presupuestos expansivos con más gasto corriente, más personal, más coches oficiales y más avionetas privadas como las que Chaves y sus consejeros usan para llegar a tiempo a las votaciones parlamentarias, el asfixiado Ministerio de Defensa se dispone a recortar inversiones alquilando los misiles de la Armada en el muy pacifista supuesto de que no habrá que dispararlos. Tieso por los tijeretazos presupuestarios, el Ejército estudia también la implantación de la jornada intensiva para ahorrar luz, dando por sentado que, como en la guerra de Gila, el enemigo no va a atacar de noche. Si todo eso no basta para apretarse el cinturón se cambiarán los ejercicios navales de altamar a puerto, se reducirán las horas de vuelo de los pilotos -que el combustible de los aviones es muy caro y hay que dejarlo para los aerotaxis de los altos cargos-, y se restringirá la munición de entrenamiento terrestre, que sale por un pico y al fin y al cabo las misiones de paz de nuestras Fuerzas Armadas no han sido concebidas para disparar contra nadie. Todo esto no es una broma ni una parodia fácil: figura en los informes internos de Estado Mayor y en las explicaciones ofrecidas al Congreso por la ministra Chacón, entre otras medidas para afrontar el ajuste del tres por ciento a la baja impuesto para el ejercicio de 2009 en los gastos militares.

Cuando el keynesiano Paul Samuelson formuló su célebre dilema de «cañones o mantequilla» quizá no estuviese pensando exactamente en medidas de este tenor. Se refería a la orientación de las prioridades políticas en un mundo que compaginaba la desenfrenada carrera de rearme con altísimas tasas de infradesarrollo, pero es dudoso que admitiese llevar su propuesta de prioridades civiles al extremo de apagar la luz en los cuarteles. El zapaterismo ha decidido aplicar al pie de la letra la doctrina del Nobel de Economía, pero sustituyendo la mantequilla por los subsidios y la propaganda: los prescindibles ministerios de Vivienda o Igualdad, niñas bonitas de la estrategia gestual del presidente, no sufren en la misma medida la amputación financiera de sus constantes vitales. Y las comunidades autónomas, alegres y felices en el gasto clientelar, se consideran a sí mismas al margen de la obligada contención que impone la angustiosa coyuntura.

La reducción del gasto militar ha sido siempre un clásico del imaginario político de la izquierda europea, normalmente amortiguado por la exigencia del pragmatismo del poder, pero en todo caso su aplicación se justifica cuando sirve para equilibrar otras dotaciones estructurales básicas, la «mantequilla» de educación, sanidad, obras públicas o servicios sociales. Lo que no se entiende es que también estas partidas desaceleren su crecimiento o mermen sus inversiones mientras se mantienen o amplían las caprichosas prioridades artificiales que hilan el posmoderno diseño del republicanismo cívico. Y menos aún, mientras las autoridades despilfarran con desahogo en gastos suntuarios y modernizan sin reparo sus lujosas flotillas automovilísticas y hasta aeronáuticas. A menos que en la próxima misión en Afganistán nuestro mirífico y solidario Gobierno esté dispuesto a enviar los coches blindados de ciertos próceres autonómicos y municipales.

¿Qué piensa Rajoy?
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Diciembre 2008

El PP no sólo se ha roto formalmente como partido en Navarra y tiene tensiones internas fuertes en el País Vasco, Cataluña, Baleares y Madrid ... sino que carece de discurso político. Quiero decir que a la confusión que está teniendo en relación con los nacionalismos ha venido a añadirse ahora la que se desprende de la crisis abierta por el bloqueo del sistema financiero internacional y que está descubriendo la debilidad sobre la que estaba montada la coexistencia mundial. Quiero decir que lo que podíamos calificar como resistencia del PP a una clarificación ideológica ahora debemos tomarla como una forma de ser.

Afortunadamente se ha dejado de citar como precedente de la «crisis» mundial el famoso debate que tuvieron Pizarro y Solbes durante la campaña electoral. La gente que lo hacía ha caído al fin en la cuenta de que la crisis en la que estamos es tan compleja y profunda que, en efecto, hace pensar con Sarkozy en una refundación del sistema y puede llegar a desbordar intelectualmente a una señora tan capaz como Angela Merkel. Y ¿cuáles están siendo las reflexiones de nuestro líder de la oposición en una hora trascendental y ante un problema de tales dimensiones? No lo sabemos. Yo no sé lo que piensa Rajoy al respecto. No sé si cree como Reagan que «el problema sigue siendo el Estado» o prefiere cuarto y mitad.

En el Congreso Zapatero le invita a que se comprometa con medidas concretas en relación con la crisis. Mójese usted, le dice. Suba y recomiende la congelación salarial de los funcionarios, por ejemplo. Diga algo. Rajoy trata de zafarse. Espera que la crisis desgaste al Gobierno, que la sociedad se llegue a exasperar con la recesión, la estanflación, la paralización. Pretende ganar de perfil. Sin que el electorado llegue a saber qué opina siquiera sobre la crisis. En unos meses sabremos si, al margen de otras cuestiones, esa estrategia ha sido la adecuada desde el punto de vista electoral. Nos lo dirán los vascos y los gallegos.
Por cierto, ¿conoce alguien cuál es el discurso del PP en relación con la batalla que los socialistas están dando a la Iglesia católica?

Régimen chavista
30 años de nada
La democracia puede derivar hacia una forma de despotismo que impide su desarrollo normal, que, dígase lo que se diga, siempre tiene un sustrato liberal.
Pedro de Tena Libertad Digital 1 Diciembre 2008

Así se llama el libro escrito por el periodista Francisco Rosell en Andalucía, primera obra que centra su tarea en lo que se ha dado en llamar "régimen andaluz", o sea, el régimen impuesto por el PSOE desde 1979: fecha en la que comenzó su dominio institucional, político, económico, social, cultural y civil de Andalucía en un mandarinato sin precedentes democráticos en España aunque sí los tiene, naturalmente, en México. En Andalucía, hoy más que nunca, hace falta poner el acento en lo principal, la necesidad del cambio, y dejar a un lado las pequeñeces personales y las vanidades que en la Historia, la gran Historia, se pudren por los rincones, diminutas y estériles. Éste es un libro que, teniendo presente todo lo dicho, merece ser leído.

Francisco Rosell es el director de El Mundo de Andalucía, la edición que Pedro J. decidió poner en marcha tras la experiencia de una delegación en Sevilla que estuvo en pie durante cinco años. Aquella delegación dio a luz numerosas investigaciones, desde el caso Guerra al caso del préstamo de las Cajas de Ahorros. El caso Ollero, el caso Expo 92, el caso Faros, el caso Gratis Total de Mariano Rubio y señora y muchos más jalonaron el trabajo de aquella delegación cuyo responsable fue el autor de esta columna. Con esos precedentes históricos y con el bagaje de su experiencia como director de la edición andaluza del grupo 16, Diario 16 Andalucía, cabecera hoy lamentablemente en manos socialistas, Paco Rosell ha compuesto un cuadro general de la realidad andaluza actual.

Fundamentado en viejas y nuevas crónicas de compañeros como Manuel Becerro y fotógrafos como Carlos Márquez y otros –valientes periodistas y profesionales que arriesgan tela del telón como otros lo hicimos y lo hacemos– Rosell describe una realidad política peculiar devenida de la instauración de la democracia y el advenimiento de la autonomía regional pero convertidas, ambas y de hecho, en un "régimen" despótico de dominio abrumador de un único partido, el PSOE.

Rosell defiende entre líneas que desde la democracia puede derivar hacia una forma de despotismo que impide su desarrollo normal, que, dígase lo que se diga, siempre tiene un sustrato liberal: libertades civiles y públicas, separación de poderes, control del Gobierno, primacía del derecho y alternancia democrática, transparencia, honradez en lo público y no sólo respeto, sino veneración incluso, por el exquisito uso de las reglas de juego. Sin embargo, el propio Rosell se refiere a una "perversión de las reglas de juego" o al "régimen de corrupción sostenida".

Los malintencionados al servicio del régimen apuntarán que este es un libro contra Chaves, una venganza personal del autor por ser el primer presidente de la Junta de Andalucía que intentó enchironar a dos periodistas de El Mundo por el llamado caso "espionaje" hacia los presidentes de dos Cajas de Ahorros (precisamente aquellos que estorbaban a Manuel Chaves y a su entonces consejera Magdalena Álvarez, empecinados en dar a luz una Caja Única más al servicio del PSOE todavía). Paco Rosell fue uno de aquellos dos periodistas, junto con Javier Caraballo. Pero este libro va más allá de los resentimientos personales y entronca mucho mejor con los "sentimientos" políticos y personales de quien es un observador sistemático de la escena política.

Anatomía del régimen andaluz. Treinta años de nada es un libro que se fundamenta en hechos contundentes. Y además es un libro oportuno porque estamos viviendo uno de los momentos más críticos de la política andaluza. Tocados por mil y uno escándalos, heridos por un ejercicio del poder que refleja las escasas intenciones democráticas de esta oligarquía del Sur, ensoberbecidos por un voto sistemático mayoritario e incapaces de asimilar ni la más liviana crítica, rodeados de cortesanos y de clientes. El PSOE de Andalucía comprueba como poco a poco su prestigio se va desmoronando, sus razones se estrellan contra los hechos de una Andalucía situada en el penúltimo lugar de España y sus protestas de honradez se asfixian con los olores inconfundibles del enchufismo y la corrupción.

Por ello, este libro publicado por el editor Manolo Pimentel en la editorial Almuzara, es un libro que debe leerse. Pero, en mi opinión, le faltan dos cosas: una explicación profunda del por qué ha pasado lo que ha pasado –la organización de una dependencia colectiva en nombre de la autonomía de un partido, el PSOE, incumpliendo las más elementales normas y costumbres democráticas–, y la conclusión acerca de lo que debe ser hecho para que este régimen deje de existir y Andalucía recupere lo que nunca debió perder. El autor sabe que no hay otra opción realista que una plataforma abierta por el cambio bajo la dirección del único partido que puede hacerlo, el Partido Popular. El andalucismo ha desaparecido, tal vez para siempre. Izquierda Unida, que con el andalucismo sirvió de muleta vergonzante al régimen de Chaves cuando lo ha necesitado, se está despeñando en un abismo de personalidades y contradicciones.

Para escribir sobre Chaves y su régimen, hay que tener valor. El miedo es una de las características de todo despotismo. Cuando empresarios, sindicalistas, socialistas críticos o profesionales hablan de este cáncer y observan la presencia de algún gerifalte o propagandista del mismo, bajan la voz y murmuran: "Chiist. Mira quién acaba de entrar Luego hablamos". Pues bien, Paco Rosell, no ha bajado la voz. La ha levantado. Y por ello, todos debemos darle las gracias y dejar las pequeñeces para otra época de la historia de España y de la historia de Andalucía. Sea por el cambio.

Babel
ALBERTO SOTILLO ABC 1 Diciembre 2008

¿Qué relación hay entre la vida de un pastor de cabras de Kandahar y el destino de quien tomó el tren de Alcalá de Henares a Madrid un 11 de marzo? ¿Entre unos musulmanes de la India y una delegación de empresarios madrileños en Bombay? Hay una invisible trama que une nuestras vidas con lugares que creíamos escenarios de un exótico documental de televisión. Que hace años que dejaron de ser exóticos, pero aún no nos hemos enterado.

¿Quién sabe quién era Abul Ala Mawdudi, impulsor del movimiento deobandi en el norte de la India y Pakistán? Pues el desconocido Mawdudi puede tener una influencia en nuestras vidas tan palmaria como la de Rajoy o Zapatero. La deobandi es una escuela rigorista indo-musulmana que predica la «purificación» del islam y la resistencia frente a la impía influencia de Occidente. El antiguo presidente paquistaní, general Zia ul Haq, importó a su país una legión de predicadores deobandi, a quienes puso a cargo de las madrassas en las que estudiaron los talibanes. Un pastor de cabras de Kandahar en una madrassa deobandi, compañero de estudios de un guerrillero de Cachemira o de un yihadista llegado para combatir comunistas o capitalistas puede cruzarse en el momento más inadvertido en nuestras vidas como si no existieran los miles de kilómetros que separan su choza de nuestro hogar.

Hay una ineluctable trama que une nuestro destino a las calamidades de los más remotos confines del mundo. Una revuelta de musulmanes en Gujarat, un coche bomba en Karachi, una escabechina entre señores de la guerra en Somalia pueden tener fatales consecuencias en nuestra despreocupada rutina. El Waziristán puede estar tan cerca de nuestras vidas como la Gran Vía. La peripecia del pastor de cabras de Kandahar puede confluir en cualquier instante en nuestro destino. Pero Babel nos sigue pareciendo un exótico escenario de documental de sobremesa. Y según inveterada costumbre nuestra, la reacción a la diaria tragedia babélica sigue siendo de dimensiones municipales. Ya se dijo en su momento: no se combate la amenaza del terrorismo global con la obsesión tan nuestra por el mando de la presidencia de esta comunidad de vecinos.

Cuando la política se hace repugnante
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 1 Diciembre 2008

Desde que Zapatero alcanzó la Secretaría General del PSOE, con la excusa de la renovación, el espíritu de la Transición ha sido sustituido por el del 11-M en lo que se refiere a la falta de respeto a unas reglas mínimas de convivencia política y de una dignidad elemental en el juego democrático.

Probablemente la actuación del PP con respecto a la guerra sucia del GAL supuso un punto y aparte en la actuación del PSOE con su principal rival electoral. Las razones de Estado, incluidas las que se refieren al respeto mínimo a las reglas democráticas y a una elegancia esencial en la pugna política, fueron sustituidas por las razones de poder. Y la conquista o sostenimiento del mismo nos ha traído un nuevo estilo cuya expresión más significativa fue aquella frase que un día fue captada por un micrófono del “sea como sea” que pronunció Zapatero.

Lo ocurrido estos días atrás en Bombay nos deja al descubierto la cara más mezquina y perversa que tiene la ausencia del respeto humano.

Nada más aterrizar la presidenta de la Comunidad de Madrid en Barajas se han sucedido dos críticas a la forma de actuar de ésta. La primera de un eurodiputado de CIU hechas al calor de las circunstancias que después no ha sido reiterada ni corregida, probablemente por haber llegado a la conclusión de la injusticia de la misma al tener más conocimiento del desarrollo de los acontecimientos. Quizá esta crítica, en la que se vertían acusaciones a Esperanza Aguirre de haber abandonado a la delegación desplazada a Bombay y de haberse puesto a salvo sin pensar en los demás, fuera realizada de forma un tanto precipitada y su autor, al haberse dado cuenta de su error, simplemente ha optado por el silencio posterior respecto a este juicio hecho de forma apresurada e irresponsable. La segunda crítica procede de José Blanco, Secretario General del PSOE, quien entre otras cosas ha comentado que “se marchó corriendo de India sin importarle la gente que quedaba allí en situación de dificultad”. Evidentemente esta acusación debería ser objeto de una querella criminal por la gravedad contenida en dichas palabras.

Es suficiente mal trago haber estado al borde de la muerte, y haber tenido que huir de una situación en la que lo primero que le viene a uno a la cabeza es cómo salir de ella sin daños físicos. La presidenta de la Comunidad de Madrid, en cualquier otro país de nuestro entorno occidental habría sido agasajada y todo el mundo estaría pendiente de su estado de salud y de su conmoción emocional. Todo el arco parlamentario se volcaría en interesarse por su estado anímico, como el de cualquier otro ciudadano o ciudadana que pasara por esa atribulada circunstancia, sólo que Esperanza Aguirre no es una persona corriente, sino una mandataria de una de las más importantes comunidades españolas. Pero en España no. En España los políticos se comportan de forma cainita con sus propios compañeros de representación, sin atisbo de piedad ni de compasión. Y eso es una desgracia, pues nos deja al descubierto que la España fraticida no ha sido enterrada, sigue latente y auspiciada por quienes están en el interés permanente de abrir las fosas y resucitar los odios pasados.

La revelación por la Jefe de Gabinete de la Presidencia de la Comunidad de Madrid de los hechos sucedidos por el asalto terrorista a Bombay es estremecedora y, por otra parte, clarificadora de la realidad de lo ocurrido y del comportamiento de Esperanza Aguirre. Cualquier ciudadano o ciudadana habría procurado salvar el tipo de la forma que hubiera podido, como es normal en circunstancias como las sucedidas en la ciudad financiera de India, pero Esperanza Aguirre actuó de forma solidaria con el grupo que le acompañaba.

”Una vez que la delegación logró agruparse y salir del hotel en pleno bombardeo, yo permanecí en la entrada preguntando a la Policía dónde estaban la presidenta y el resto de la delegación y pidiendo que los sacaran de allí, pero la Policía sólo me decía que abandonara las inmediaciones del hotel, que me marchara inmediatamente, y salí corriendo, crucé la carretera y huí con mis compañeros hacia el malecón”. “Entonces, llamé a la presidenta al móvil pero no contestaba. Insistí e insistí y finalmente lo cogió. Presidenta, sal de ahí como puedas, el hotel está ardiendo. Esto es horroroso, hay explosiones, tiros…, no sabemos qué pasa pero salid de ahí”. “Ella me preguntó dónde estábamos. Le dije que en el malecón y me preguntó que a qué altura estaba, que iban a buscarnos. Estamos a unos 200 metros, le dije, pero no nos dejan movernos. De todas formas, estamos bien. Ella insistió en esperarnos. Vale, espera a ver si podemos escaquearnos de aquí. Corred, venga, decía ella. Pero al llegar al cordón policial, nos impidieron avanzar más y entonces le insistí: presidenta, largaos de aquí, nosotros estamos protegidos” Es lo que relata Isabel Gallego, Jefe de Gabinete de Esperanza Aguirre, mientras que califica las declaraciones de representantes del Partido Socialista como “despreciables”.

Ciertamente, es miserable, ruin y lamentable, intentar descalificar al adversario en unas circunstancias como las referidas, mientras don José Blanco estaba cómodamente en un despacho cálido y enmoquetado. Es vomitivo y deja al descubierto la verdadera cara humana del interfecto y de sus compañeros de filas. Esta forma de hacer política repugna a cualquier sensibilidad, independientemente de la ideología o forma de pensar. Pero a don José Blanco no le remuerde la conciencia por su mal proceder y la maldad de esta insidia. Sus acompañantes en esa estrategia mezquina tampoco levantan la voz no sea que pierdan las prebendas.

Las dos Españas siguen vigentes para la desgracia de los ciudadanos. Y eso traerá muy malas consecuencias más pronto que tarde.

Hegemonia islamista
Bombay y la Alianza de Civilizaciones
Hay que cuestionar, criticar y desmontar a quienes defienden una Alianza de Civilizaciones, entre ellos Zapatero y los socialistas, para ocultar algo peor que una pretensión hegemonista mundial del islamismo.
Agapito Maestre Libertad Digital 1 Diciembre 2008

Reconozco que la mayoría de los analistas españoles del ataque terrorista a Bombay me han dejado frío. Los más "preclaros" no dejaban de insistir que era ésta una desgraciada oportunidad para "tomar conciencia" del peligro islamista. Otros, más toscos, insistían en que gracias a que allí estaba Esperanza Aguirre podemos hacernos cargo de la dureza de ese terror. Y, en fin, había otros que hablaban del ataque a Bombay, de los cientos de muertos por las balas de los islamistas, como si los españoles no hubiéramos probado la tragedia del Islam. Terrible. ¿Cómo puede haber tanto descerebrado que escriba sobre el terrorismo contra la ciudad de Bombay olvidando la tragedia del 11-M, de 2004, o el más lejano en el tiempo de las Torres Gemelas del 11-S? Pues, desgraciadamente, abundan por todas partes.

Así las cosas, sólo nos queda seguir haciendo nuestra vida cotidiana, como si el terrorismo no hubiera conseguido su objetivo, o sea, aterrorizarnos. Y, segundo, combatir a quienes creen que se puede acabar con el terrorismo islamista con una Alianza de Civilizaciones "a lo Zapatero". Mis tareas inmediatas son, pues, sencillas. En primer lugar, seguiré pregonando que nada me gustaría más que visitar Bombay. Alojarme en el hotel Taj Mahal fue siempre una de mis ilusiones. Este edificio sigue siendo el mayor símbolo de la cultura sincrética de la India. Su estilo morisco, oriental y florentino recuerda algo, aunque sólo sea por su rico y complejo mestizaje, el romántico conjunto arquitectónico del Taj Mahal de la ciudad de Adra, que es la joya arquitectónica de la India mogol, mezcla de arquitectura islámica, india, persa y turca durante la dinastía de mecenas Shah Jahan, en el siglo XVI.

El Taj Mahal del pasado es el lugar turístico por antonomasia de la India más universal y que, dicho sea para contextualizar estos crímenes de Bombay, es el monumento más odiado por el fundamentalismo islamista desde entonces. Por eso, precisamente, el Taj Mahal de hoy, el hotel diseñado por un arquitecto parisino que fue construido interpretando libremente esos planos, era el objetivo fundamental de los terroristas porque, naturalmente, sigue siendo el símbolo más occidental de la India más moderna. El primer hotel que recibe a los viajeros europeos y el último que los despide. The Gateway of India!

Pues eso, que intensificaré, ahora más que ayer, mis planes para visitar Bombay y el Taj Mahal de Adra. Es una manera moral, además de eficaz, de luchar contra el terrorismo islamista. Recomiendo que nadie descarte en los próximos meses hacer una visita a esta ciudad, entre otros motivos, porque es una forma de plantarle cara a una panda de criminales que pretende arruinar nuestras ilusiones y libertades.

Hay, insisto, una segunda forma de combatir el terrorismo islamista. Se trata de cuestionar, criticar y desmontar a quienes defienden una Alianza de Civilizaciones, entre ellos Zapatero y los socialistas, para ocultar algo peor que una pretensión hegemonista mundial del islamismo. Ya no se trata de una versión Moratinos de la Alianza de Civilizaciones, sí, de una operación de propaganda costosísima para todos los españoles, como demuestra la decoración pictórica de la cúpula y la sala de un edificio de la ONU, en Ginebra, sino de una infame manera de ocultar el crimen islamista. Parece que la actual llamada "Alianza de Civilizaciones" no sólo no quiere analizar las causas y los modos, el caso de Bombay es absolutamente nuevo, de los atentados terroristas, sino que descalifica y combate a quienes nos preguntamos por los fundamentos doctrinales, es decir, las tradiciones violentas del islamismo terrorista.

La "Alianza de Civilizaciones", sí, no sólo hay que descalificarla porque Zapatero la financia con el dinero de todos los españoles, sino porque es la principal tapadera para que no entremos a analizar el odio del Islam contra Occidente. En fin, quiero visitar la India entrando por Bombay y alojarme en su mayor símbolo democrático, el Taj Mahal, un hotel del renacimiento humanista indio del siglo XX. Seguro que allí me encuentro más seres libres que en cualquier reunión de expertos en "Alianza de Civilizaciones".

¡El Taj Mahal es más, mucho más, que el sueño inglés de la India! Es el símbolo de Occidente para Asia.

Atentados a gran escala
Terror en la India
En cuanto a lecciones a extraer, nada verdaderamente nuevo bajo el sol. El terrorismo a gran escala está vivito y matando. La operación parece de gran envergadura y se asemeja a una acción de comandos militares.
GEES Libertad Digital 1 Diciembre 2008

No deja de ser también terrorífico que a medida que han ido transcurriendo las horas (60 desde el jueves al sábado por la mañana), los hechos sobre lo sucedido en Bombay se hayan vuelto cada vez más confusos y que buena parte de lo que las autoridades dijeron –que ya era bien poco– lo hayan tenido que desmentir. Otros muchos datos no cuadran. Lo único claro es que los atacantes actuaron con gran rapidez, precisión y eficiencia, sembrando la muerte en un punto tras otro, armados hasta los dientes, y revelando un alto grado de coordinación y entrenamiento. No parece que tuvieran un plan de escape, por tanto habría que considerarlos suicidas. Diez fueron vistos atracar en un muelle de pescadores con una zodiac el miércoles a última hora de la tarde. Se habla de más desembarcos –hasta cuatro más– y se da por supuesto que otros estaban ya en plaza. Nueve terroristas fueron muertos por las fuerzas de orden público y uno detenido. Más cadáveres pueden seguir apareciendo, pese a que las victimas ya rondan las doscientas. Un desglose, ya superado, indicaba 20 muertes entre las fuerzas del orden (de un total de 750 de dos cuerpos de especialistas que tomaron parte en los asaltos), 141 civiles indios y 22 extranjeros.

La autoría es desconocida. La mención de un "país extranjero" es casi un reflejo condicionado en la India. Toda la prensa apunta como principal sospechoso a Laskar-i-Taiba, una organización jihadista pakistaní que actúa preferente en Cachemira, con la connivencia del legendario servicio de información de la Fuerzas Armadas de ese país, el ISI. La reivindicación ha venido de un grupo perfectamente desconocido que en su denominación indica proceder del sur de la India. Algún testigo oyó hablar en hindi a algún terrorista, lo que, en ese caso, descarta a pakistaníes y probablemente a meridionales. A la India le sobran islamistas locales desafectos que con anterioridad han golpeado ya un buen número de veces.

Los atacantes no emitieron ningún comunicado ni hicieron ninguna reivindicación. Se atrincheraron en dos lujosos hoteles a causa de los extranjeros, pero también mataron a muchos indios de clase alta.

¿Los objetivos? Probablemente todo lo que han conseguido y bastante más. Atacar la ciudad más cosmopolita y económicamente importante del país, con toda la cola que ello pueda traer para el turismo, los negocios y la imagen de la India; exacerbar la crecientes tensiones entre musulmanes (13% de la población total) e hindúes (80%) y la amenazadora radicalización en marcha de los jóvenes islámicos, que sienten que su comunidad es cada vez más discriminada y su horizontes vitales más cerrados; el enfrentamiento entre el gobernante partido del Congreso, que trata de atraerse el voto musulmán y el opositor partido nacionalista hindú; y reavivar el enfrentamiento con el vecino Pakistán, de incalculables consecuencias, aunque las que se pueden calcular son suficientemente estremecedoras.

En cuanto a lecciones a extraer, nada verdaderamente nuevo bajo el sol. El terrorismo a gran escala está vivito y matando. La operación parece de gran envergadura y se asemeja a una acción de comandos militares. Habrá requerido en todas sus fases la participación de muchas docenas de actores. Si hubiera procedido de Al-Qaeda central, zanjaría una discusión casi tan vieja como el mismo 11-S y reanudada cada poco: sobre si la organización de Bin Laden conserva una capacidad operativa y una eficiente estructura jerárquica o no es más que un laxa franquicia que hace bien poco por los grupos de espontáneos que se arriman a su sombra, o, incluso, que ha quedado reducida a una mera etiqueta ideológica a disposición del primero que quiera usarla.

Ante la ausencia de datos relevantes y fiables, los medios y comentaristas han tenido que estrujarse el cerebro para llenar páginas y tiempo. Lo mejor nos lo ha dado el lúcido y magistral Mark Steyn: "Los yihadistas no parecen haber captado el mensaje de Obama de que no hay enemigos, sólo amigos con los que todavía no hemos negociado sin precondiciones". O, podríamos añadir, todavía no han caído en la cuenta de la existencia de una Alianza de Civilizaciones.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

POR LAS RELACIONES ETA-PCTV
Dignidad y Justicia pide el TSJPV la imputación de la abogada Jone Goirizelaia
La asociación Dignidad y Justicia pide al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que cite a declarar a la abogada Jone Goiricelaia, en calidad de imputada por la causa que investiga la posible pertenencia a ETA-Batasuna de miembros del PCTV.
Libertad Digital 1 Diciembre 2008

La asociación Dignidad y Justicia (DyJ), que preside Daniel Portero, ha solicitado al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) que cite a declarar como imputada a la abogada Jone Goirizelaia, en el marco del sumario que investiga la presunta financiación de la formación ilegalizada a través del Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) y la posible pertenencia de sus miembros a ETA. La letrada es miembro de la mesa nacional de Batasuna.

En el escrito presentado ante la Sala de lo Civil y de lo Penal del TSJ vasco, la asociación de víctimas del terrorismo basa su petición en un informe de la Guardia Civil fechado el 21 de enero de este año que aborda las “vinculaciones detectadas entre Batasuna y el PCTV”. Dichas vinculaciones habrían sido “detectadas a través de observaciones telefónicas que nacen de las llamadas efectuadas por Jone Goirizelaia y Mireia Unamuno”, asesora del grupo parlamentario Ezker Abertzalea, formado por parlamentarios del PCTV.

El TSJPV tramita parte de esta causa, que inició el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, en lo relativo a miembros del que fuera grupo parlamentario del PCTV antes de su ilegalización, por su calidad de aforados. Hasta ahora, cuatro personas han declarado en calidad de imputados y otras dos como testigos ante esta instancia judicial.

Basándose en estas conversaciones, la asociación del Daniel Portero pide al tribunal que Goirizelaia sea citada a declarar como imputada en el sumario del PCTV en el TSJPV.

DEBEN TRAMITAR TODO CON ESTOS TÉRMINOS
El Ayuntamiento de Gijón obliga a sus funcionarios a utilizar la "toponimia asturiana"
Los funcionarios vuelven a ser víctimas de los caprichos lingüísticos de los dirigentes. Tal y como informa La Nueva España, el ayuntamiento de Gijón exige a estos trabajadores utilizar los topónimos asturianos y a tramitar únicamente los expedientes con estas palabras aprobadas por el Consistorio.
Libertad Digital 1 Diciembre 2008

La obsesión de algunas comunidades autónomas y ayuntamientos por querer imponer la lengua a sus trabajadores se ha extendido incluso a consistorios como el de Gijón. La Alcaldía de esta ciudad exige ahora a sus funcionarios la utilización de los topónimos asturianos en su trabajo así como la tramitación de los expedientes con estas palabras, aprobadas en 2006 por el Consistorio.

En este sentido, la alcaldesa socialista de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, firmó una instrucción en la que asegura que "la no utilización de los topónimos oficiales del concejo Gijón/Xixón en los documentos y actuaciones que sirven de antecedentes y fundamento a la resolución administrativa, habilitará a los titulares de los órganos decisorios de la administración municipal a la devolución del expediente administrativo".
Esta toponimia oficial de la que habla la alcaldesa fue aprobada por el pleno del Ayuntamiento en marzo de 2006 y por el Principado de Asturias, también gobernada por el PSOE, en septiembre de ese mismo año. A partir de ahora, los ciudadanos podrán dirigirse a la Administración tanto en castellano como con los topónimos asturianos pero los funcionarios tendrán la obligación de tramitar todos los expedientes únicamente con la "toponimia oficial".
 

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