AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 4 Diciembre 2008

ETA, otra vez
De aquellos años de infamia política vienen estos días de dolor. Ni Conde Pumpido, ni Bermejo, ni Zapatero se sienten concernidos por esto, pero deberían estarlo.
EDITORIAL Libertad Digital 4 Diciembre 2008

El empresario guipuzcoano Ignacio Uría es la cuarta víctima de la ETA en un año en el que la banda terrorista ha vuelto a consolidarse en su actividad criminal tras la tregua-trampa de 2006 y 2007. De hecho, acaba de cumplirse un año del asesinato en Capbretón de los agentes de la Guardia Civil Raúl Centeno y Fernando Trapero en lo que constituyó el comienzo de la nueva etapa post-negociación con el Gobierno Zapatero. Nada ha cambiado. Uría ha sido asesinado cobardemente a tiros cuando se dirigía a un restaurante de Azpeitia. En su contra jugaba la regularidad de su vida cotidiana y el no llevar escolta. Circunstancias aprovechadas habitualmente por los matarifes de la ETA para perpetrar sus crímenes minimizando el riesgo.

La elección de la víctima no ha sido casual. Ignacio Uría es el responsable de una de las empresas que están construyendo el trazado para el tren de alta velocidad en el País Vasco. Una obra difícil, que se enfrenta con la complicada orografía de la región y en la que se lleva años trabajando. Cuando esté terminada, conectará las tres capitales vascas con la red de alta velocidad española. Madrid, por ejemplo, quedará a sólo dos horas y cuarto de San Sebastián y a unas dos horas de Bilbao. Esta es la razón principal por la que la izquierda abertzale se opone enérgicamente a la construcción de una vía de comunicación que será muy beneficiosa para el País Vasco y, por descontado, para España en su conjunto.

La campaña contra las obras del AVE en el País Vasco viene de lejos y, como en el caso de Lemóniz, Leizarán o Itoiz, se escuda bajo un falso pretexto ecologista. El entorno etarra está completamente volcado con el tema y las manifestaciones y acampadas contra las obras son continuas. Su brazo armado, la ETA, hostiga a los constructores y era sólo cuestión de tiempo que se cobrase su primera víctima; señal de que estas obras son de alto riesgo y así deben ser tomadas por el Gobierno. Sería inaceptable que se repitiesen trágicos episodios del pasado, como el de la construcción de la Central de Lemóniz, que costó la vida a cinco personas y ocasionó decenas de atentados.

La muerte de Uría ha vuelto a sacar a la luz una realidad triste y absurda con la que conviven cada día miles de vascos. En Azpeitia gobierna, en coalición con Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida, Acción Nacionalista Vasca, un partido que debería ser ilegal, que no ha condenado el atentado y que manda en la localidad gracias a la interesada miopía del Gobierno en las municipales del año pasado. De aquellos años de infamia política vienen estos días de dolor. Ni Conde Pumpido, ni Bermejo, ni Zapatero se sienten concernidos por esto, pero deberían estarlo, al menos para que ANV no pueda volver a presentarse a unas elecciones. Los socios de Gobierno en Azpeitia, por su parte, tienen la obligación moral de romper inmediatamente su alianza municipal con ANV. Si no lo hacen se convirtirán en cómplices de una formación política cuya legitimidad democrática era más que dudosa hace un año y abiertamente criminal hoy. Sirva de aviso para quienes tomaron a los proetarras como un interlocutor válido mientras criminalizaban a partidos plenamente democráticos como el PP.

Atentado en Azpeitia
ETA juega en casa
La izquierda se puede indignar contra quienes recordamos que hoy ETA vive mejor que hace cinco años, pero lo cierto es que es así. Controla ayuntamientos donde está a la ofensiva, y el único responsable de esto es Zapatero.
GEES Libertad Digital 4 Diciembre 2008

En Azpeitia, ETA juega en casa. La banda tiene cada vez más dificultades para moverse por el sur de Francia y para colar comandos en España. Cuando lo hace, la inseguridad les obliga a movimientos continuos, que les dificultan atentar. Pero en algunas regiones del País Vasco aún tiene una base de operaciones más o menos firme. En Azpeitia posee el entramado social necesario para proporcionar información e infraestructura para la preparación del terror y para la huída de los asesinos, sean legales o liberados.

El crimen contra un empresario sin escolta y despreocupado ha sido relativamente fácil de ejecutar. En su entorno, con toda la ayuda de los suyos, dos tiros en la nuca constituyen el asesinato más fácil. Pero hoy ETA no es sólo peligrosa jugando en casa. Si puede, intentará otro atentado más espectacular e impactante en las próximas fechas, coincidiendo con el XXX aniversario de la Constitución. Cualquier precaución es poca.

Ante crímenes como el de Azpeitia, lo que cuenta es la firmeza democrática, que lejos de ser algo abstracto se resume en un principio muy concreto: no dejar un momento ni un lugar de respiro a ETA. La banda terrorista no está formada sólo por comandos; es todo el entramado creado a su alrededor, todo el MLNV pensado, ideado y organizado para atemorizar a los vascos. Su forma de operar es bien conocida, y en el caso del crimen de Uría Mendizábal se ha vuelto a repetir.

Primero sus terminales políticas –institucionales, sindicales, asociativas– apuntan y señalan a los objetivos. Empiezan con discursos y pintadas y luego ETA dispara. Ocurrió con Lemoniz, con Leizarán –dos éxitos históricos que ETA recuerda bien– y ahora con el Tren de Alta Velocidad. Desde los ayuntamientos de ANV se ha agitado y preparado la campaña contra las empresas constructoras del AVE. Se ha proporcionado además a ETA información sobre censos, cuentas corrientes y domicilios fiscales, entre otros. Son el granero material y humano de la banda asesina.

Aznar golpeó aquí, que es donde más le duele a la banda, forzándola hasta la asfixia. Después llegó la "ansia infinita de paz" de Zapatero y la construcción de una "nueva convivencia para Euskadi" de López con la propia banda. El clima de acoso a ETA cambió. La izquierda se puede indignar contra quienes recordamos que hoy ETA vive mejor que hace cinco años, pero lo cierto es que es así. Controla ayuntamientos donde está a la ofensiva, y el único responsable de esto es Zapatero. Los actos tienen consecuencias y aflojar el acoso a ETA, también. Zapatero lo aflojó y aún no se ha recuperado la fortaleza del Estado contra los terroristas que Aznar le dejó en herencia.

Con ETA absolutamente fuera de toda institución, sin poder controlar territorios enteros del País Vasco, la probabilidad de un crimen de este calado sería infinitamente más baja. Pero Rubalcaba, Bermejo y Zapatero permitieron a ANV presentarse a las elecciones, tanto en Azpeitia como en otros muchos ayuntamientos que hoy en día están dominados por los terroristas. El Gobierno obvió que un consistorio en manos de ANV es una ciudadanía en manos de ETA. Y una ciudadanía en manos de ETA tiene la vida a merced de los pistoleros.

La firmeza contra la banda tras este crimen no puede consistir en las palabras de ZP afirmando que el AVE se hará. Faltaría más que fuese de otro modo. La firmeza tiene que pasar por reactivar la lucha total contra la banda, que desde 2004 se ha relajado, y mucho. Hay que expulsar a ANV de todas las instituciones que ocupa, porque desde ahí está amparando y colaborando en crímenes como el de hoy. Hay que perseguir a los miembros de Batasuna que se pasean libremente por el País Vasco –a veces jaleados públicamente– y que no dejan de ser miembros de la banda que ha asesinado a Uría Mendizábal. Para éste puede ser ya tarde, pero no para los que pueden venir en el futuro. Eso es lo que, aunque tarde, debe hacer Zapatero.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

“Los que lo han matao son unos desgraciaos, supongo.”
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 4 Diciembre 2008

Miércoles 3, Telediario de Antena 3, el de medio día. Dan la noticia del asesinato de Ignacio Uría por los cabrones hijos de puta malnacidos de ETA. Piden opiniones a un familiar cercano del asesinado por los cerdos matarifes etarras, creo que era una hermana. Esta mujer dice textualmente “Los que lo han matao son unos desgraciaos,…. supongo.”

Matan a su hermano y la mujer supone que son unos desgraciaos los viles cabestros hijos de una babosa esperpéntica y una sierpe amamantada con los dineros de todos nosotros cobrados en ayuntamientos vascos vía ANV y en el parlamento vasco vía PCTV y que seguirán allí chupando la sangre porque nadie va a disolver ese ayuntamiento donde han asesinado a Ignacio ni los demás.

Lo que dijo esa mujer es un indicador de la salud ciudadana que es habitual por el País Vasco y otros lugares de España. Les llamó desgraciaos, se lo pensó y creyó que igual eso les sentaría mal y añadió eso de… supongo. Se trata de confundirse con el paisaje, se trata de no mirar a donde se puede ver, se trata de no decir, se trata de cobardear.

Un pueblo acobardado por lo que hacen cuatro matones que se cagan físicamente en los pantalones cuando les detienen lo tiene muy negro, son esclavos y serán esclavos. Cierto que han matado los rastreros cerdos carniceros atrabiliarios de ETA, cierto que pueden matar nuevo los despreciables pistoleros cobardicas de ETA, cierto que los degenerados mafiosos etarras seguirán matando, y cierto que hace años que han doblegado y esclavizado a una región entera y más.

Durante varios años, de 1936 en adelante, en Madrid estuvieron los carniceros artilleros del dictador Franco disparando todos los días sus obuses contra Madrid y allí no agachaban la cerviz por muchos muertos que hubiesen, allí dijeron “No pasarán” y vivieron como pudieron pero no esclavos. Se puede vivir con la cabeza alta o con la cerviz del borrego esclavo.

Este gobierno debe disolver los ayuntamientos gobernados por ETA, debe anular el acuerdo del parlamento para negociar con ETA y dejar claro con gestos, hechos y palabras, pero de estas las menos, que los asesinos infames de ETA no tendrán ni una sola posibilidad de conseguir nada, ni siquiera langostinos para que celebren el fin de año sus presos en las cárceles.

Yo no supongo que los que han matado a Ignacio Uría sean unos desgraciaos, yo sé y digo que los que han matado a Ignacio Uría son unos crueles cobardones sanguinarios además de abyectos cabrones hijos de la gran puta.

Lo terrible es que sabemos que en cuanto se enfríe el cadáver no habrá pasado nada, todo seguirá como si no hubiese sido asesinado Ignacio, seguirán los políticos de los asesinos de Ignacio gobernando su ayuntamiento y eso es lo terrible que saben quiénes son y no los correrán ni a gorrazos, eso sí, es muy posible que los mierdas de ETA consigan transformar la Y vasca en la A, de acojonaos, vasca.

Una nueva política contra ETA
Editorial ABC 4 Diciembre 2008

EL asesinato del empresario vasco Ignacio Uría resume la estrategia terrorista más primitiva de ETA y, al mismo tiempo, más peligrosa: los etarras, como sucedió con el asesinato del ex concejal Isaías Carrasco, han elegido otra vez el atentado personal a tiros para asegurar la muerte de la víctima. Lo han hecho a plena luz, a mediodía, en territorio «amigo», Azpeitia, localidad guipuzcoana gobernada por ANV, con el apoyo de Eusko Alkartasuna, en lo que puede calificarse como un experimento del frente soberanista que han propuesto los socios de gobierno del PNV a la izquierda abertzale. Además, el atentado mortal contra Uría, una víctima absolutamente indefensa por su edad y por la reiteración de sus costumbres, reaviva la íntima conexión entre ETA y sus grupos de agitación política. Tanto una como otros habían lanzado amenazas -muchas de ellas consumadas con sabotajes- contra la empresa de Ignacio Uría y contra todas las que participan en la construcción de la llamada «Y vasca», la red ferroviaria de alta velocidad que unirá las tres provincias de la comunidad autónoma. El reparto de papeles se ha ejecutado de forma estricta, con los grupos del entramado batasuno agitando la movilización abertzale contra una gran infraestructura -como antes lo fueron la central nuclear de Lemóniz o la autovía de Leizarán, humillantes precedentes de cesión al chantaje etarra- y con ETA como verdugo de esas amenazas.

La detención de «Txeroki» no está siendo determinante ni, por el momento, va a marcar ese punto de inflexión en la organización terrorista, como anunció el Ministerio del Interior. Nada sería más deseable que así fuera, pero el asesinato de Uría y las circunstancias de su ejecución y del «ambiente» social que lo rodea obligan a poner los pies en el suelo y a hacer un recuento de todos los frentes que el Estado debe recuperar para que esa derrota de ETA vuelva a estar tan cerca como lo estuvo en marzo de 2004. La eficacia policial de los últimos meses es incuestionable y merece el reconocimiento general.

Sin embargo, es insuficiente porque hay decisiones que no puede tomar la Policía, ni están en manos de los jueces.

Dependen de que el Gobierno tenga una decidida voluntad de eliminar políticamente cualquier vestigio de ETA en las instituciones vascas y de deslegitimar cualquier proyecto que, ya venga del entramado batasuno o del nacionalismo gobernante (PNV o EA), tenga como resultado la oxigenación de los terroristas y su reafirmación en los objetivos de la territorialidad, la autodeterminación y la amnistía.

El pacto de Estado contra el terrorismo es necesario y debe tener contenidos concretos. El apoyo incondicional del PP a la acción policial antiterrorista y al compromiso del Gobierno de no negociar con ETA debe mantenerse, porque es lo que necesitan la sociedad y el Estado, pero se hace preciso dar pasos hacia una nueva política más ambiciosa que, en el acuerdo antiterrorista de 2000, incluya el rechazo previo, por parte de PP y PSOE, a cualquier modificación del estatuto de Guernica que se asocie a la solución del llamado «conflicto vasco». También debería descartar el apoyo al PNV en tanto mantenga su desafío soberanista al Estado, y ha de promover todas las iniciativas necesarias para que ANV, el Partido Comunista de las Tierras Vascas y cualquier otro sucedáneo etarra sean expulsados de los ayuntamientos vascos y navarros. La disolución de los gobiernos municipales que no condenen el terrorismo o muestren comprensión hacia la violencia etarra debe ser una prioridad del Gobierno y del Ministerio Fiscal. No hay justificación alguna para que todavía existan consistorios en manos de los proetarras de ANV.

La detención de los asesinos de Ignacio Uría se producirá antes o después y la Justicia los juzgará con arreglo a una ley penal que contempla el cumplimiento efectivo de cuarenta años de prisión. La Policía, los fiscales y los jueces harán su trabajo, pero falta que el Gobierno y el Parlamento cierren el círculo de la reacción contra el terrorismo, liderando una nueva etapa de presión social, legal y política que aspire a una derrota absoluta e incondicional de ETA en todos los frentes.

Las consecuencias políticas del terror
ROGELIO ALONSO ABC 4 Diciembre 2008

«A los que no vivieron para contarlo,
a los valientes que se fueron,
a los valientes que permanecen».

ESTAS son las palabras con las que, sobre un fundido en negro, concluye el documental El Infierno Vasco. En el trabajo realizado por Iñaki Arteta y Alfonso Galletero, diversas víctimas de la intimidación etarra relatan en primera persona los efectos del terrorismo y cómo la intimidación de ETA les ha empujado a tomar una dramática decisión: renunciar a vivir en el País Vasco con el fin de evitar el destino que ayer un asesino le impuso a Ignacio Uría. Hombres y mujeres que han abandonado sus hogares para emprender una nueva vida lejos de la asfixia del terror confiesan ante la cámara su frustración, e incluso abatimiento, ante el sentimiento que uno de los protagonistas expresaba así: «Sigo pensando que he traicionado a los míos». Son ciudadanos a los que injustamente se les ha reclamado la heroicidad de convivir bajo la amenaza terrorista y que, en un momento dado, hastiados de temer la llegada del asesinato, han buscado la libertad en otro lugar.

Los testimonios recogidos en El Infierno Vasco demuestran cuáles son las terribles consecuencias del terrorismo sobre el tejido social y político de un país, revelando cómo un Estado democrático no debe ignorar esa dimensión de la estrategia terrorista. A pesar de la debilidad de la banda, ésta todavía posee capacidad para aterrorizar y extorsionar, circunstancia que no puede ser minusvalorada aduciendo que el número de víctimas mortales es menor que el de épocas precedentes.

Semejante razonamiento no sólo constituiría un desprecio personal a la vida de cualquier ser humano asesinado, sino además un erróneo cálculo político frente al desafío terrorista. El asesinato de Ignacio Uría persigue extender el terror, demostrando que, si bien ETA se encuentra debilitada, la banda todavía es capaz de coaccionar a la sociedad vasca. Por ello, las rotundas y habituales declaraciones de condena tras el crimen deben complementarse con firmes acciones por parte del Estado que permitan a los ciudadanos más vulnerables sentir una protección vital para evitar que la violencia resulte finalmente eficaz.

A pesar de las necesarias y repetidas reprobaciones del terrorismo, desgraciadamente ETA encuentra precedentes que confirman la cesión de los actores democráticos ante la intimidación terrorista. Estos triunfos son los que la banda exhibe entre su militancia para perpetuar una campaña que en estos momentos se ha fijado otro objetivo: el boicot a la línea de alta velocidad, en cuya construcción trabaja la empresa de Ignacio Uría.

El 8 de marzo de 1991 el diario Egin publicó un comunicado en el que ETA asumía la autoría del asesinato de José Edmundo Casañ Pérez-Serrano, delegado de la empresa Ferrovial. La declaración de los terroristas decía así: «Esta acción responde a la responsabilidad e implicación graves que la citada empresa viene asumiendo de buen grado y con plena conciencia de sus actuaciones en el desarrollo de las obras del proyecto oficial de la autovía Irurtzun-Andoain». Meses antes, en su edición del 23 de diciembre de 1990, ese mismo diario había difundido otro comunicado terrorista en el que la banda advertía que actuaría «con firmeza contra todos aquellos responsables técnicos y financieros vinculados al desarrollo de las obras» de la denominada autovía de Leizarán.

Finalmente el 22 abril de 1992, el Gobierno de la Diputación de Guipúzcoa, con los votos a favor de PNV y PSE-PSOE, y con la aquiescencia de Herri Batasuna, llegó a un acuerdo para dar vía libre a su construcción y ceder en gran parte al cambio de trazado propuesto por los radicales. La autovía fue inaugurada en mayo de 1995 después de que ETA asesinara a tres personas e hiriera a otras nueve por estar relacionadas con su construcción. Previamente, ETA había obtenido otro éxito al lograr la paralización de la central nuclear de Lemóniz después de asesinar a cinco personas entre 1977 y 1982.

Al comparar esos sucesos con la intimidación que ahora ETA ejerce contra las personas implicadas en la construcción de la línea de alta velocidad, es preciso recordar la evolución decadente de la propia ETA y de una respuesta antiterrorista que se ha ido perfeccionando a lo largo del tiempo. Sin embargo, la evocación de esos antecedentes y las consecuencias que las cesiones tuvieron en aquel entonces deben ser tenidas en cuenta para evitar que el crimen cometido ayer por ETA sea recompensado de nuevo en el medio o largo plazo. Sólo así podrá contenerse la viciosa retroalimentación de la banda mediante la explotación que los terroristas hacen de las victorias políticas obtenidas en algún momento de su sanguinaria trayectoria. Esa misma lógica es la que permite definir como contraproducente cualquier negociación con la organización terrorista, pues semejante concesión a la banda es siempre interpretada por los terroristas como constatación de la eficacia de su violencia y, por tanto, como invitación a la reproducción de la misma con idénticos fines coactivos.

Esta racionalización entiende el miedo como un factor imprescindible en la consecución de los objetivos de ETA. Obliga en consecuencia a negar la expectativa de éxito a la banda con el fin de disuadir su creencia en la utilidad del terrorismo. Para que así sea verdaderamente, y para que las necesarias condenas tras el asesinato de Ignacio Uría cobren auténtico sentido, ciudadanos y políticos debemos extraer algunas conclusiones. Si este asesinato no debe ser premiado con una cesión que ETA pueda exhibir triunfalmente en sus reivindicaciones contra el tren de alta velocidad, tampoco el proyecto político nacionalista que la banda intenta imponer debe ser recompensado después de la sucesión de sus centenares de crímenes. Así lo recordaba Joseba Arregui al reivindicar el significado político de las víctimas del terrorismo hace tan solo unos días en un acto organizado por la Fundación Manuel Giménez Abad y la Fundación Víctimas del Terrorismo:

«El asesino de ETA actúa con una tremenda racionalidad. Es la racionalidad de un proyecto político que exige eliminar como obstáculos definitivos aquellos grupos sociales encarnados por el individuo concreto que asesina. Por medio del asesinato discriminado ETA quiere facilitar la materialización de su proyecto político. Y entiende que sin asesinar, sin el terror y el miedo que inspira en determinados sectores sociales el asesinato discriminado, no va a ser posible conseguir la materialización de su proyecto político». El ex consejero de Cultura vasco y modélico referente intelectual y cívico concluía así: «Por eso la verdad objetiva de las víctimas asesinadas radica en que cada una de ellas es un obstáculo insalvable para ETA y su proyecto, mucho más insalvable como asesinados que lo que lo eran en vida. Ésa es la gran derrota de ETA, ésa debiera ser la gran derrota política de ETA: la convicción a la que debieran llegar todos los partidos políticos en la medida en que fueran democráticos, de que cada asesinato representa la imposibilidad política de que el proyecto de ETA, ni nada que se le pueda parecer, pueda ser nunca realidad en la sociedad vasca».

Puesto que el terrorismo es un método a través del cual se ambiciona el desistimiento de un sector de la sociedad forzado a doblegarse ante la amenaza violenta, la política antiterrorista no debería ignorar su relación con las víctimas. Esa relación reclama la implicación de éstas en la política antiterrorista y una suerte de «politización» de las víctimas que no debe entenderse como una negativa manipulación de quienes han sido victimizados ni como una injusta explotación de su dolor. Se trataría más bien de hacer presente la dimensión política de quienes han sido convertidos en víctimas por parte de una organización terrorista que, no lo olvidemos, persigue unos fines políticos nacionalistas. Quizás así la injusticia que cada asesinato supone quedaría menos impune.

Letanía por Azpeitia
HERMANN TERTSCH ABC 4 Diciembre 2008

HABRÁ que buscar más de una explicación. Tendremos, unos más que otros, que pensar mucho sobre lo que hemos dicho en el pasado para entenderlo. Pero hay un hecho tan cierto como la muerte de Ignacio Uría y la autoría criminal de ETA, es decir, del partido que dirige el ayuntamiento en el que el empresario pagaba sus impuestos. Y no hablo de los llamados revolucionarios, sino de los municipales. ¿Quién había convencido a Ignacio Uría, propietario de una empresa que participa en un proyecto amenazado por ETA y por un ayuntamiento dirigido por Acción Nacionalista Vasca (ANV), de que podía irse tranquilamente de su despacho en la empresa al restaurante cercano, sin escolta, todos los días a la misma hora, a compadrear con los amigotes a la vista de todo el mundo? ¿Quién había logrado que este empresario vasco creyera que vivía en un país normal, en una sociedad normal? Con tal ceguera para no ver y olvidar que su empresa estaba amenazada, el proyecto en el que participa para la construcción de la Y vasca del Tren de Alta Velocidad es objetivo prioritario de ETA y él un personaje clave y víctima potencial más que lógica.

Lo cierto es que, de la forma en que se han producido estos trágicos hechos que este padre de familia con cinco hijos, prototipo de empresario vasco con éxito, sólo se puede deducir que no temía nada. Amenazado por lógica, por palabra y por hechos, carecía de la más mínima percepción de riesgo si actuaba en Azpeitia de la forma que se ha informado. La falta de percepción de riesgo es un fenómeno muy común en las sociedades modernas de bienestar. Y sin embargo, cuando llega a estos extremos hay que preguntarse por las causas. Por supuesto que tiene que ver con la capacidad de adecuación a las circunstancias. Quien conozca la zona de Azcoitia y Azpeitia -entre ambas localidades estaba el desaparecido balneario de San Juan que tanto visité de niño- sabe que nadie que allí tenga vida regular puede escapar al ojo de la bestia. Menos ahora que la bestia no sólo controla la calle con sus mil ojos, sino informatizado en el ayuntamiento con los datos de todos los ciudadanos y sus actividades.

Ayer, ANV, ese partido con una trayectoria impecablemente democrática según el Gobierno de Zapatero antes de las elecciones municipales, no condenó el atentado. Lamentó la violencia que genera el conflicto. Después vino la ya grotesca letanía de lamentos. Se suman todos los errores y perversiones políticas que han hecho de algunas zonas del País Vasco un territorio comanche en el que vives gracias a la magnanimidad de los asesinos y sus funcionarios. La seguridad es ficticia. Por mucho que los corifeos de la negociación con los terroristas sentenciaran el final de ETA. En Azpeitia han sacado a relucir sus armas y sus votos ayer. También la legitimidad, el poder y la confianza que les otorgaron quienes quisieron -y, según creo, querrán- ser sus socios políticos.

Rituales macabros
JOSEBA ARREGI El Correo 4 Diciembre 2008

ETA ha vuelto a celebrar su ritual: matar. Esta vez a una persona mayor, de las que no saben retirarse del todo, porque lo único que conocen es el trabajo. Aunque sean o porque son empresarios. Trabajar para crear riqueza. Trabajar para crear puestos de trabajo. Trabajar para conseguir cierta comodidad en la vida, para poder vivir mejor de lo que se vivía hace un par de generaciones.

Sería absurdo creer a estas alturas que ETA vaya a respetar algo. Ni los cementerios, ni la juventud, ni la libertad, ni la vida, ni la jubilación, ni la vida entregada a crear empleo, ni la decencia, ni la inocencia. Estamos curados de espanto. ETA está sólo para repetir su ritual. ETA existe si sigue siendo capaz de repetir su ritual. ETA es la repetición del ritual: matar para creer que está viva. ETA repite una y otra vez ese macabro ritual.

La fijación de objetivos según la estrategia del momento no es más que una maniobra de engaño. No se trata del Tren de Alta Velocidad. No se trata de empresarios que no pagan el impuesto revolucionario. No se trata del capitalismo. No se trata de la defensa del entorno. Sólo se trata de matar, de celebrar el ritual mágico de creer que matando se crea algo, o al menos se mantiene la sensación de estar viva como organización.

ETA ya no puede ni rendirse. ETA ya no puede ni acabar con un mínimo de decencia. ETA sólo acabará cuando termine de comerse a sí misma. ETA sólo acabará en el momento en el que la celebración del ritual del asesinato, de la muerte ejecutada acabe consigo misma, celebrando su propia muerte ejecutada. ETA sólo terminará por un suicidio que desgraciadamente está durando demasiado ya.

No se trata de pesimismo. No se trata de desechar la esperanza. ETA está derrotada, pero no lo sabe. ETA se está suicidando, pero aún no lo ha interiorizado. ETA está acabándose a sí misma, pero aún cree estar viva, cree poder condicionar algo, cuando ya hace tiempo que dejó de condicionar nada en la política vasca, nada que tenga algún significado político serio. Aunque todavía sigue condicionando la libertad, aunque todavía sigue atemorizando, aunque todavía sigue condicionando el comportamiento de demasiados vascos. Pero todo ello es ya improductivo. Es estéril. Si fuera posible habría que decir que cada nuevo asesinato es más sin sentido que todos los anteriores. Todos ellos van creando un sinsentido tremendo que marca la historia vasca de estos últimos demasiados años.

Pero el título de estas líneas habla de rituales macabros. Porque el de ETA no es el único ritual que va a tener lugar en la sociedad vasca. Otros rituales le seguirán: la condena de los partidos políticos. La condena ritual de las instituciones públicas. La condena de los partidos nacionalistas. Y la vuelta, a los pocos días de todas estas condenas a la política habitual. Como si cada asesinato, como si cada ritual macabro de ETA no obligara a pararse a todos, especialmente a los políticos, y a decir que nada puede seguir 'as usual', como si nada hubiera pasado, como si fuera posible seguir repitiendo las mismas cosas, como si este asesinato de ETA y todos los asesinatos de ETA no obligaran a cambiar el paso, a poner un antes y un después.

Un par de días de condenas rituales, unas concentraciones como siempre, unas palabras estereotipadas por parte de los políticos. Y vuelta al día a día. Vuelta a la propaganda de un pueblo en marcha: ¿Hacia dónde? ¿Cuál es el sitio de este asesinato, de todos los asesinatos en ese pueblo, en esa marcha? ¿Cuál es ese pueblo que produce al asesino y al asesinado, al entregado al ritual macabro de ejecutar la muerte y al entregado a trabajar, a crear riqueza para sí y para los demás? Un par de días de conmoción, real o fingida, y vuelta a reclamar los derechos de Euskal Herria, su territorialidad y su autodeterminación -que son las razones por las que ETA asesina-, vuelta a interpretar la realidad desde la óptica del 'conflicto', vuelta a viajar a Sudáfrica para que el obispo Desmond Tutu nos tenga en sus oraciones y desde la distancia salve a Euskal Herria, su identidad y su conflicto por medio del consejo de ancianos.

Demasiados rituales para una sociedad pequeña en la que conviven la celebración del asesinato y las alabanzas de haber ganado todas las clasificaciones, de ser los mejores en todo -¿también en el arte de matar?-, demasiados rituales que acompañan al ritual macabro de ETA, y a los que ésta está ya demasiado acostumbrada, de forma que no le empujan al suicidio.

Es preciso cambiar nuestros rituales. Dejemos de lado las palabras habituales. Dejemos a un lado, si hace falta, las condenas rituales de ETA para dar paso a la única condena que falta todavía: la condena que implica decirle a ETA que se acabó, que no hay más conflicto que el que ella crea, que no existe la Euskal Herria que ella sueña, sino que lo que existen son ciudadanos con plurales y complejos sentimientos de pertenencia y de identidad.

Tenemos que exigir a los políticos, especialmente a los nacionalistas, que den paso a una nueva condena de ETA, la que dice que no comparten con ellos ni los medios ni los fines, que los fines de un nacionalista democrático pasan necesariamente por el reconocimiento del valor de ciudadanía y de la libertad de los ciudadanos para sentirse como crean conveniente, para modelar su identidad como les parezca, para sentirse pertenecientes a Euskadi, a Euskal Herria, a España, a todas a la vez o a ninguna.

Tenemos que exigir a los políticos, especialmente a los nacionalistas, que condenen a ETA de una nueva forma, diciéndole que se acabó, que ETA es un cuerpo extraño no sólo a la sociedad vasca, sino al nacionalismo, que el nacionalismo es imposible con nada que se parezca a ETA. Condenar a ETA para decirle que no se comparte nada con ella, ni medios, ni fines, ni proyecto, ni nacionalismo, ni Euskal Herria, ni autodeterminación, ni territorialidad, porque lo único que puede unir a los vascos es el derecho y la libertad que constituyen al ciudadano, porque sólo así es posible un sujeto político vasco, un sujeto de compromisos, complejo, participado y participante, de mezcla, de riqueza lingüística, cultural, conceptual, identitaria.

El ritual macabro de ETA seguirá mientras lo único que encuentre como respuesta sean los rituales acostumbrados cada vez que se produce un asesinato y ante los que está inmunizado. Pero si fuéramos capaces de cambiar nuestros rituales de respuesta, si dijéramos basta no con palabras, sino con hechos de ruptura con todo, repito, con todo lo que significa ETA, ésta se ahogaría y terminaría suicidándose. Y entonces podríamos comenzar a respirar con libertad.
Y quedarían los asesinados como recuerdo de la necesaria lucha diaria por la libertad.

ETA asesina a un empresario del TAV
El punto débil de la 'Y' vasca
Tras Lemoiz y Leizaran, ETA cree que la mejor forma de atacar un proyecto es atentar contra sus directivos
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 4 Diciembre 2008

f.dominguez@diario-elcorreo.com

El asesinato de Inaxio Uria confirma los peores pronósticos que se habían realizado sobre la amenaza de ETA contra las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV). La banda ha decidido ir directamente a por los empresarios, aunque estén jubilados, para paralizar el proyecto económico más importante que tiene planteado hoy el País Vasco.

ETA ha atacado a la cabeza de una empresa, saltándose los prolegómenos que, por ejemplo, empleó en las campañas contra Lemoiz y contra la autovía de Leizaran, de las que fue sacando lecciones que ha aplicado posteriormente. Su actuación contra la central nuclear de Lemoiz fue una guerra de desgaste en la que cometió casi trescientos atentados a lo largo de seis años, entre 1977 y 1982. En la etapa final de aquella ofensiva llevó a cabo los asesinatos de los ingenieros José María Ryan y Ángel María Pascual, máximos responsables técnicos de la instalación, que supusieron la paralización definitiva del proyecto.

La organización terrorista aprendió entonces que una empresa podía aguantar el desgaste económico, máxime si tenía el pleno respaldo de las instituciones; pero que si golpeaba a los principales niveles de dirección podía provocar la renuncia de los técnicos que resultaban imprescindibles para sacar adelante el proyecto.

Quizás por eso, cuando comenzó sus ataques contra la autovía del Leizaran, en 1989, ETA se apresuró a amenazar a «ingenieros, técnicos superiores, responsables y directivos», buscando repetir el éxito que había tenido cinco años antes con Lemoiz. La campaña contra la autovía fue mucho más selectiva que la dirigida contra la central: la banda apenas cometió 18 atentados, pero delegó el acoso a los grupos emergentes que entonces comenzaban con la violencia callejera.

La lección extraída por los terroristas de sus ataques a la autovía fue descubrir que el punto débil en esa ocasión eran las empresas, a las que aplicó una estrategia de presión gradual: amenazas generalizadas primero; amenazas particularizadas, una por una, después; y, luego, los atentados. Así, hasta que las constructoras encargadas de realizar el tramo guipuzcoano tiraron la toalla y dejaron sumida en la impotencia a la Diputación, gobernada entonces por Eusko Alkartasuna, firme partidaria de seguir con el proyecto, pese a las amenazas.

Así que ahora ETA ha comenzado directamente atacando a los empresarios, pero sin apenas preámbulos, sin utilizar la estrategia de presión gradual de entonces. Probablemente porque ahora es la banda terrorista la que no está en condiciones de mantener una guerra de desgaste de varios años de duración, como en Lemoiz, ni de movilizar un núcleo importante de grupos de kale borroka que cubran sus carencias, como con la autovía.

Protección a las obras
Los terroristas son también conscientes de la dificultad que tienen las instituciones para ofrecer un grado satisfactorio de protección a las empresas involucradas. Se puede dar cierta protección a las obras, a las principales sedes, a una parte importante de los directivos de las compañías. Eso se puede conseguir. Pero ETA puede atacar a directivos medios de las empresas en cualquier parte de España, como hizo en 1991 al matar al delegado de Ferrovial en Valencia en plena campaña contra la autovía. No hay protección posible para todos los responsables de todas las firmas involucradas en la construcción de la 'Y' vasca.

En documentos internos de ETA, la banda analizaba los ataques que había perpetrado contra Lemoiz y la autovía de Leizaran y señalaba pretenciosamente que sus atentados estuvieron unidos «a la fuerte lucha del pueblo y ambas (campañas) finalizaron con la victoria del pueblo».

«La aportación y eficacia de las acciones de ETA fue innegable», añadían los etarras, poniendo de manifiesto la importancia que tienen las victorias parciales para la continuidad del terrorismo. El cambio de trazado de la autovía en 1992 fue interiorizado por la banda y los suyos como una victoria simbólica conseguida mediante las armas; y eso, al igual que Lemoiz, ha alimentado el terrorismo que ha venido después.

«Nuestros actos -escribió el ya fallecido dirigente de KAS y de HB Gorka Martínez- deben darse en claves de victoria y, como ejemplo, recordemos que Lemoiz no fue paralizado por procesos electorales ni por simples parlamentarismos, sino por el empleo de diferentes formas de lucha y de participación social».

La ETA actual está debilitada y no es ni sombra de lo que fue cuando combatía contra Lemoiz o contra la autovía. Pero si todavía tiene voluntad para plantearse ataques contra el TAV es porque la forma en que terminaron aquellos retos ha sido interpretada como victoria por los terroristas.

Un crimen de largo alcance
Fernando Ónega La Voz 4 Diciembre 2008

El trazado del tren de alta velocidad que unirá Vitoria, Bilbao y San Sebastián (la Y ferroviaria) está salpicado de pintadas y pancartas. En unas se reclama la desaparición de las máquinas. En otras se llama a la conciencia vecinal contra el destrozo del monte y preguntan: «¿No vas a hacer nada?». Todo el proyecto se vio acompañado de una sinfonía habitual en el País Vasco: la crítica de grupos ecologistas pacíficos y la oposición frontal de todo el entramado etarra. Hay documentos de la extinta Batasuna que acusan a ese ferrocarril de «desestructurar Euskal Herria», y frecuentes referencias en los comunicados de la banda terrorista ETA. Pese a todo, gran parte de la clase política minusvaloró las amenazas y creyó que nunca pasaría de algunos ataques -van más de treinta en dos años- a la maquinaria.

Tremendo error. Cuando la dirección de ETA señala un objetivo, siempre hay un pistolero dispuesto a darle satisfacción. Ayer fueron dos. Tenían información de los movimientos del empresario Ignacio Uría, lo eligieron como víctima y lo mataron de dos disparos. Esto ocurrió en Azpeitia, un municipio tan nacionalista que el PSOE y el PP no tienen ningún concejal y con alcalde de la ilegal ANV. Dejo para la duda y para la investigación policial el llamativo hecho de que los últimos crímenes de personalidades civiles se han producido en localidades donde gobierna esta formación ilegal. Ignoro si existirá alguna relación informativa o de apoyo. Solo anoto la casualidad.

Más allá de esa sospecha, el asesinato del señor Uría tiene una diferencia fundamental con otros. Cuando cercenan la vida de un policía o de un político, la acción criminal se agota en sí misma. No conduce absolutamente a nada, salvo a la finalidad habitual de provocar el terror por el terror mismo. El crimen de Azpeitia tiene un objetivo de corto plazo: boicotear el nuevo ferrocarril. El procedimiento elegido es el de atentar contra los bienes o las personas de los empresarios que participan en su construcción. Les guía el recuerdo de Lemóniz, que consiguieron paralizar en una inexplicable concesión a la barbarie, y se conformarían con desviar el trazado, como consiguieron también con la autovía de Leizarán.

Que lo consigan o no, es la gran incógnita del momento. Lo único cierto es que nos encontramos ante un formidable pulso a los Gobiernos del Estado y de la comunidad vasca, con los empresarios como objeto de chantaje. Y esta vez no se puede ceder, porque sería dar a una banda terrorista una horrenda baza: la de ser ellos quienes determinan las obras públicas. La solución es la de siempre: que, como dice el ministro Rubalcaba, «más pronto que tarde», los asesinos de ayer terminen en una prisión.

Lo importante es seguir la partida
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Diciembre 2008

No basta con reunirse y poner caras compungidas. No basta con hacer grandes discursos y demostrar una Unidad inexistente en la acción anti terrorista . Es hipócrita el que las palabras no se transformen en hechos. Como bien ha dicho la representante de UpyD Dª Rosa Díez, el Sr. Zapatero y su Gobierno tienen los medios legales , que la Democracia pone a su disposición, para acabar con la vergüenza que ellos mismos consintieron al posibilitar el que representantes de ETA estén presentes y mandando en alcaldías del País Vasco y Navarra. Esos mismos que siguen sin condenar los actos de terrorismo y estos cobardes asesinatos.

Menos palabras y más hechos. Ayer fue la ocasión para oír del Presidente del Gobierno el que ETA será perseguida sin tregua, pero no solo a los pistoleros de la banda, sino también a quienes les apoyan. La política de pacificación y rendición seguida por el Sr. Zapatero permitiendo que partidos como el PCTV y ANV se presentasen en las últimas elecciones, fue el mayor ejemplo de hipocresía y de estar “a lo que aconseje la jugada”. Y se sigue en las mismas. No hay nada que indique de forma clara que el PSOE, con su brazo vasco el PSE y Patxi López, no vuelvan a plantear la negociación con ETA con independencia de los muertos que hayan abandonado la mesa de Tute.

No le creo Sr. Zapatero. No creo en sus palabras, ni en su gesto de firmeza. No le creo porque usted no está dispuesto a aplicar el Estado de Derecho y ejecutar las sentencias del tribunal Supremo respecto a ANV y PCTV. No le creo porque al igual que la Cámara del Parlamento Vasco, no tiene intención de “molestar” a los representantes de ETA. Es capaz de dialogar mientras engaña a la opinión pública. Ya lo demostró en el pasado. Para creerle hace falta algo más que su palabra. Para creerle hace falta no haber sido testigos de hechos como la “huida” del etarra de Juana Chaos y la burla de la Justicia de esa forma tan bochornosa.

Pero aún más bochorno me produce una oposición estática, contemplativa, amilanada y sumisa del PP que no es capaz de exigir el cumplimento de las sentencias, ni de pedir responsabilidades y dimisiones de unos Ministros y un Fiscal General desaparecidos y que, tras haberse manchado las togas con el cieno por el que han paseado, siguen en sus puestos. Quizás estén preparándose para la próxima oportunidad en que la jugada vuelva a ser propicia. Esta es la partida del Tute pero subastado en el que gana quien más sube la apuesta y se lleva las bazas.

En cuanto a esos compañeros de mesa de tute, solo decirles que el miedo podría ser comprensible viviendo bajo la ley del silencio y represión de una mafia terrorista. Pero hay un sentimiento y un valor que se llama “dignidad”. Ninguna dignidad han demostrado, cuando han decidido ocupar la silla aún caliente del puesto de Ignacio Uría y seguir con la partida con un suplente. Sin dignidad no hay libertad y la libertad hay que ganársela luchando porque el que te tiene sometido intentará que lo sigas estando y anular tu resistencia física y de conciencia. La falta de humanidad y conciencia que han demostrado estos falsos compañeros de juego solo merece mi máximo desprecio.

Azpeitia y los azpeitarras son solo un botón de muestra de lo que es hoy la sociedad enferma del llamado País Vasco. Un territorio en el que la libertad no existe porque el pensamiento excluyente de un nacionalismo secesionista es lo que se impone como medio para alcanzar sus fines. ETA y su estructura existen porque los vascos lo permiten. ETA y su estructura existen porque el Gobierno de España duda en poner todo lo que está en su mano para terminar de una vez con esta pesadilla que padece España.

Un asesinato que estaba escrito
ETA culmina con sangre el boicot contra el tren de alta velocidad en el País Vasco
Editorial La Razón 4 Diciembre 2008

El asesinato de Ignacio Uría, uno de los empresarios que participaba en la construcción del tren de alta velocidad en el País Vasco, es la execrable culminación de una amenaza que los gobernantes nacionalistas no han calibrado en toda su dimensión. Desde hace ya muchos meses, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado vienen advirtiendo de que entre los objetivos preferentes de ETA figuran las empresas y los responsables que construyen la llamada «Y» vasca, red que conectará las tres capitales de provincia mediante la alta velocidad. Hasta ahora, el boicot de la banda terrorista y de su brazo político se ha concretado en media docena de acciones, como el sabotaje de maquinaria, empleo de artefactos explosivos contra instalaciones y diversas manifestaciones callejeras, casi todas ellas autorizadas por el PNV.

Pero ayer se registró el temido salto cualitativo, que enmarca esta nueva infraestructura en la historia escrita con sangre de otras obras públicas, como la autovía de Leizarán, el pantano de Itoiz o la central de Lemóniz. En los últimos treinta años, la banda terrorista y su brazo político han utilizado la realización de proyectos emblemáticos para demostrar su fuerza y aglutinar políticamente a sus bases. Del mismo modo que la mafia no permite que nada se mueva sin su permiso en sus cotos reservados, ETA ha utilizado la extorsión, el paquete bomba y el tiro en la nuca para imponer su criterio sobre qué infraestructuras son buenas o malas para el País Vasco. Y, lamentablemente, debe admitirse que en parte han logrado sus propósitos: paralizó la central de Lemóniz y alteró el diseño de la autovía de Leizarán, que se convirtió en la más cara del mundo. Con estos precedentes, los pistoleros se sienten con fuerza para paralizar el TAV, que consideran ajeno «a los intereses de Euskal Herria».

El Gobierno de Ibarretxe ha subestimado, casi temerariamente, esta amenaza y sólo reaccionó débilmente tras el atentado con bomba del pasado 1 de junio contra la empresa Amenabar y en el que dos ertzainas sufrieron heridas leves. Ahora, ya tiene constancia de que los asesinos y sus cómplices en los ayuntamientos piensan repetir la historia pasada. Es de esperar que esta vez el Gobierno vasco sepa hacer frente con mayor eficacia al órdago terrorista. Sería deseable un compromiso más explícito de los gobernantes nacionalistas contra la banda, no sólo en el terreno policial, que en los últimos cinco años no registra ni una sola detención, sino también en el político. El PNV está obligado a superar su sectarismo congénito, en virtud del cual la pervivencia de ETA únicamente es mala si afecta a sus militantes o sus intereses. En la lucha contra el terrorismo no caben ambigüedades ni cálculos políticos porque afecta a todo el sistema democrático por igual, sin distinción de militancias. El asesinato del ejemplar empresario Uría así lo demuestra: su militancia en el PNV no le sirvió de escudo protector.

La ofensiva de ETA contra el TAV no se limita a sembrar el terror entre las compañías constructoras, sino que abarca la agitación política y la batalla callejera. Lo pertinente es que el Estado de Derecho actúe en consecuencia y que el Gobierno aplique todo el peso de la ley para defender la legalidad. Dicho de otro modo, si la voladura de la «Y» vasca forma parte del programa del brazo político etarra, el Gobierno debe instar sin demora la disolución de los municipios gobernados por ANV, los cuales se negaron ayer a condenar el asesinato. Basta con que aplique la misma legislación que en el «caso Marbella». Para derrotar a los terroristas sólo se debe emplear la ley, pero sin emplear toda la ley, no habrá victoria.

Ni un paso atrás
José Antonio VERA La Razón 4 Diciembre 2008

El Gobierno vasco no puede ceder al chantaje del terrorismo con la «Y» vasca, igual que ocurriera antes con Lemóniz y Leizarán

Ahora empieza lo difícil en las obras del AVE vasco. Hasta hoy, pese al boicot a las empresas adjudicatarias de la «Y», no se había visto en toda su intensidad el alcance de la amenaza. Con el atentado de ayer, podemos comprobar de nuevo que, como en los casos anteriores de Itoiz, Leizarán y Lemóniz, la banda va en serio y hará todo lo que pueda por entorpecer las obras y lograr su paralización.

Por eso mismo ahora más que nunca se pone de manifiesto la necesidad de que el Estado de Derecho no ceje en su objetivo, que no puede ser otro que la modernización de Euskadi para facilitar su ingreso en el siglo XXI de las comunicaciones. El AVE vasco se tiene que hacer, lo quiere así la inmensa mayoría de los ciudadanos de esta tierra, y es un derecho que asiste a quienes ven que cualquier iniciativa de las instituciones o de la sociedad civil puede ser abortada por los que sólo entienden el lenguaje de las pistolas.

El problema es que, desgraciadamente, las autoridades no siempre se han mostrado firmes en la determinación de hacer aquello que los ciudadanos reclaman y necesita sin duda el País Vasco. Los precedentes de Leizarán y Lemóniz no dan lugar al optimismo, pues en el primero de los casos se cambió el trazado de la autopista vasco-navarra y en el segundo se paralizaron directamente las obras.

Si quienes gobiernan en la Comunidad vasca, responsables de la ejecución del proyecto, ceden una vez más ante el chantaje del terror, no habrá tenido sentido alguno la muerte de Ignacio Uría Mendizábal, como tampoco la tuvieron antes las de las personas que fueron asesinadas por ETA durante su campaña contra Leizarán y Lemóniz.

Por lo demás, lo ocurrido ayer en Azpeitia vuelve a poner de manifiesto el absurdo de la anterior política antiterrorista del Gobierno del PSOE, que ha permitido a la postre que los partidarios de la organización criminal estén gobernando en esta localidad guipuzcoana. Con el agravante de contar con el apoyo de dos concejales de EA, partido que forma parte del gobierno de Vitoria junto al PNV.

Ciertamente carece de explicación esta forma de actuar de algunas formaciones abertzales, que consiste en condenar públicamente a la banda armada, sin que eso en la práctica suponga que dejen de apoyar a los representantes de la izquierda proetarra en las instituciones. Porque si EA quisiera, ANV habría dejado de gobernar en la localidad donde mataron ayer a Uría. Pero se ve que son más rentables electoralmente los posibles réditos que puede reportar esta ambigüedad que impedir que gobiernen en los ayuntamientos partidos que no sólo no condenan a ETA, sino que además, con frecuencia, justifican sus crímenes.

Es obvio, por otra parte, que ni el Gobierno vasco ni el central están haciendo todo lo que pueden y deben al respecto. El Ejecutivo de Ibarreche, porque se queja de ETA en público, pero a la hora de la verdad hace muy poco en la lucha contra la banda y sus terminales. Y el central, porque lo que se impone desde hace tiempo, dadas las actuales circunstancias, es la disolución de los ayuntamientos en los que , como en Azpeitia, los proetarras mandan en las instituciones democráticas y disponen incluso de fondos públicos que, a la hora de la verdad, nunca se sabe bien donde pueden acabar.

Desmantelar a la ETA civil
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 4 Diciembre 2008

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

De nuevo ETA ha atentado contra un ciudadano vasco, empresario de una compañía vasca que presta su servicio para contribuir al progreso de la sociedad vasca, a través de la modernización de las infraestructuras en Euskadi. Lo propio de la violencia es imponer, someter, anular, asesinar. La violencia siempre es un instrumento al servicio de la imposición. Quien utiliza la violencia lo que pretende es someter a otro para lograr un propósito. ETA es un grupo profesional de la violencia y de la imposición, del asesinato. El objetivo etarra, en coincidencia con cualquier otra banda terrorista, no es someter a un gobierno como a veces pueda interpretarse, sino anular a una sociedad. La pretensión etarra es sustituir la libertad de nuestras voluntades por la dominación a su voluntad. Y para eso asesinará, continuará asesinando hasta que la desmantelemos por completo, en cada una de sus dimensiones y expresiones.

Michael Burleigh es un historiador británico. Hace años fue galardonado con el prestigiado premio de ensayo Samuel Johnson por su retrato de Tercer Reich. Entre otras cosas, Burleigh afirma que la tolerancia multicultural europea facilita el terrorismo. Es difícil contradecirle en eso. La democracia favorece el terrorismo y desde luego los medios de comunicación libres son instrumentados por las bandas criminales para difundir sus mensajes. La dinamita también es una sustancia no pensada para terroristas pero envilecida por ellos. El átomo no estaba diseñado para destruir japoneses, pero los norteamericanos arrasaron Hiroshima con un arma cargada de átomos.

El terrorismo es una de esas actividades criminales organizadas que parasita los avances sociales para golpearnos con ellos. A riesgo de pecar de simplismo, no es la existencia de un arma la que me pone en riesgo, sino la intención y la capacidad de alguien de usarla contra mí. En el norte de África no existe demasiada tolerancia multicultural y allí está instalada Al-Qaida para el Magreb. En EE UU la tolerancia multicultural está, depende cómo se evalúe, en el mismo rango que la europea y a ellos les golpeó el 11-S y a nosotros el 11-M. Pakistán, sin tolerancia, parece ser el lugar de acampada de Bin Laden mientras a los españoles, tolerantes en general y triculturales genéticamente, la intolerancia de ETA nos asesina. O sea, que afirmar que la tolerancia facilita el terrorismo es como decir que la vida en el planeta Tierra promueve la criminalidad.

El terrorismo existe, desde luego, porque tenemos factores sociales que lo generan. La libertad posibilita el terrorismo.

También el asesinato. Sin embargo, la democracia ha reducido al mínimo la violencia entre los seres humanos. Existen condiciones sociales estructurales de las que cualquier asesino, motivado y con recursos, se prevalecerá para cumplir sus propósitos homicidas. Lo que estamos aprendiendo con las distintas amenazas globales de hoy es que tenemos que reducir al mínimo las condiciones sociales estructurales de vulnerabilidad ante los crímenes organizados, para prevenirlos. Sin embargo, la propia naturaleza de la prevención exige que no sea a costa de desmantelar el sistema de libertades, puesto que siendo así habríamos facilitado, esta vez sí del todo, la consecución completa del horizonte de cualquier organización terrorista: la implantación de un régimen totalitario.

Es recomendable distinguir, en análisis antiterrorista, cuáles de los parámetros del contexto social en donde operan los grupos terroristas se manejan para asfixiarlos, sin estrangular al mismo tiempo a la ciudadanía. Si reducimos la tolerancia multicultural, ¿estamos disminuyendo la probabilidad del terrorismo o aumentándola? Y si limitamos la libertad religiosa en Europa, ¿favorecemos el yihadismo o lo contrarrestamos?. Preguntas con respuestas en las que no hay manera de ponerse de acuerdo. En el caso del terrorismo etarra, un interrogante interesante es que si ETA se ha planteado estratégicamente actuar contra el Tren de Alta Velocidad Vasco (TAV) y movilizar bases sociales para boicotearlo como parte de su estrategia a medio plazo, investigar si ETA ha infiltrado el movimiento sindical alrededor del TAV ¿tiene sentido? ¿Será contraproducente para los trabajadores vascos? ¿O ayudará al Estado en la estrategia de desmantelamiento de ETA? La compañía constructora de la que Ignacio Uría era consejero ya ha venido siendo saboteada por ETA desde 2007.

Contradiciendo a Burleigh, un sindicato obrero no es un facilitador del terrorismo. Tampoco lo es un periódico ni una red de hostelería ni un partido político. Ahora bien, una banda terrorista puede decidir bien crear ex novo, bien infiltrar un periódico o una red de empresas o un partido político o una asociación de promoción de la lengua, a modo de instrumentos de desarrollo de su actividad criminal. La acción criminal del terrorismo no sólo tiene que ver con la planificación y ejecución de atentados, sino asimismo con la articulación de mecanismos para la coacción, el chantaje, la extorsión, la amenaza y, en definitiva, la implantación y transmisión del terror en la sociedad. Hace tiempo que en España entendimos que Batasuna era un instrumento de ETA, desfondado de la aparente naturaleza política de un partido para dedicarlo a amplificar e inyectar terror. Los terrorismos organizados aprovechan figuras sociales, como empresas, asociaciones, partidos políticos, medios de comunicación y ONG, entre otras muchas, para inocular el terror por otras vías distintas de los atentados. Actualmente, ésta ya es una verdad de manual en un mundo aterrorizado.

ETA está preparando a sus bases en todos los frentes para una campaña continuada de violencia. Igual que ocurrió con Leizaran, las personas y empresas alrededor de la 'Y vasca' han recibido y seguirán padeciendo ataques en forma de atentados, pero también a través del acoso laboral y social, de la adulteración que ETA ha hecho de ciertos movimientos de la sociedad civil en Euskadi. Hasta el momento, la acción del Estado de Derecho ha desmantelado alguno de los frentes de ese movimiento etarra, como buena parte del empresarial, casi todo el político, una porción importante del internacional. Casi nada se ha hecho, no obstante, sobre los frentes asociativo y sindical infiltrados o directamente diseñados por ETA, la denominada eufemísticamente ETA civil. Ya es hora de explorar ese visible lado oscuro.

Absurda sinrazón
ÁLVARO VIDEGAIN El Correo 4 Diciembre 2008

A Inaxio Uria le han asesinado sólo por ser un empresario ejemplar y comprometido con su trabajo y con el progreso civilizado de su país. Absurda y cruel sinrazón para esgrimir ante un vil asesinato que no es sino la continuación de esa injustificable violencia de ETA o de una sistemática vulneración de los derechos individuales más elementales, como es el derecho a la vida, que todavía hoy incomprensiblemente no se condena ni se rechaza por todos. Porque detrás del injustificado asesinato de un empresario, de un hombre de bien que ha estado comprometido con su trabajo, con su familia y con su sociedad, no hay más que oscuras y viles intenciones. Empeños siniestros como la destrucción de nuestro marco de convivencia, la deslegitimación de las instituciones que han servido como lugar de encuentro para todos los vascos, la división de los partidos democráticos, el enfrentamiento de la sociedad civil y hasta la eliminación física de todos los que no obedezcan sumisamente la imposición dictatorial y fascista de un anacrónico régimen del terror.

Empeños siniestros y asesinos que son imposibles de entender en el siglo XXI, y que no pueden alterar ni la firmeza de nuestras convicciones democráticas, ni la serenidad de nuestro dolor por la muerte de un empresario querido, de un hombre de bien que ha ejercido con dignidad una función empresarial, social y, por qué no decirlo, estrechamente implicada y vinculada con la creación de riqueza y bienestar para toda la sociedad vasca.

De tal manera, y con el dolor contenido ante un horroroso crimen, no nos queda sino la fuerza de la razón democrática y el compromiso firme y permanente con un país y una sociedad que van a seguir contando como siempre con un tejido empresarial empeñado en desarrollar iniciativas económicas e industriales, infraestructuras de progreso, empleo y bienestar, creando riqueza para todos los ciudadanos y reflexiones y debates que nos ayuden a superar los importantes retos planteados ahora por una crisis económica y financiera sin precedentes.

Que sepa ETA y sus organizaciones afines que esos son nuestros empeños, nuestra tradición y nuestra responsabilidad, a la que siempre haremos honor con el dolor y el recuerdo imborrable de nuestros queridos empresarios asesinados, por mucho que inútilmente se trate de chantajear o amenazar una voluntad que encuentra en los anhelos de paz y progreso de la sociedad vasca su mejor ánimo y respaldo.

Repetir la historia
TONIA ETXARRI El Correo 4 Diciembre 2008

Euskadi, afortunadamente, ya no es la misma comunidad que tuvo que cerrar la central nuclear de Lemoiz tras sufrir durante años el chantaje del terrorismo. Tampoco es la misma que se vio obligada a cambiar el trazado de la autovía de Leizaran por las incesantes amenazas y atentados de la organización terrorista. Porque esta pequeña comunidad ha experimentado notables avances desde que la sociedad le plantó cara y los empresarios empezaron a no pagar el impuesto que les ha permitido vivir del chantaje durante décadas. Pero ETA quiere reproducir la historia. Como si nada hubiese variado en treinta años. Como si no hubiese corrido tanta sangre inútil. Como si no quisiera ser consciente de su propia decadencia, de su distanciamiento de la gran mayoría de la sociedad.

Pero como siempre que siente la asfixia de la persistente presión judicial y policial, la banda pretende zanjar sus cada vez mas frecuentes crisis internas disparando contra el corazón del País Vasco. Atacando al pulmón de nuestra sociedad de emprendedores que, a pesar de la crisis y del terrorismo, están haciendo patria, como Inaxio Uria al frente de su empresa familiar. ETA se aferra al negocio del terror para acallar la voz de un pueblo que está harto de pasar por la historia como el único rincón de Europa donde aún se soporta el lastre del terrorismo. El intento desesperado de ahogar los proyectos de futuro a golpe de balas refleja una situación antigua, retrógrada, impositiva y rancia. La banda no apuesta por el futuro y, por eso, quiere impedir que Euskadi se abra al mundo, con sus relaciones de favores y deberes; con su dependencia del resto del planeta, al fin y al cabo.

El trazado de alta velocidad, soñado desde los primeros gobiernos de Ardanza con el PSE, que debe unir a las tres capitales vascas con Madrid y París, topó desde el primer momento con la campaña contraria de ETA. Desde el momento que calificó el TAV de «proyecto ajeno a los intereses de Euskal Herria», no ha parado hasta llevarse por delante a Inaxio Uria. La banda, empleando un argumento similar al utilizado en los tiempos de los atentados contra la central de Lemoiz, ha ido tejiendo su red de amenazas. Primero aparecieron los comunicados, después los atentados y sabotajes contra las empresas que estaban construyendo el trazado, para terminar con el tiro en la nuca.

La conexión vasca con Madrid y París por la vía rápida es una necesidad del presente, un reto ambicioso de futuro y una apuesta por el progreso. Pero ETA, instrumentalizando los reparos medioambientales, esgrimidos por colectivos ecologistas y partidos de la izquierda, prefiere mirar hacia atrás antes que contar con un proyecto que mantenga al País Vasco en una «excesiva dependencia de Madrid».

Hace unos días Confebask celebró sus veinticinco años de resistencia con todo el reconocimiento que se merecen los empresarios vascos por haber salido a flote a pesar de tantos obstáculos. Ayer, uno de los suyos pagó con su vida el precio de querer vivir libre frente al totalitarismo. Y ayer ETA pretendió detener la historia. Pero el tren del futuro no podrá pararlo.

Cuesta erradicar la escoria
PELLO SALABURU El Correo 4 Diciembre 2008

Si ETA piensa que lo del TAV y lo de Lemoiz tienen algún punto de comparación, está muy equivocada. Nos cuesta aceptar cómo fue posible que Hitler mandara asesinar a millones de judíos, pero aquí algunos admiten, sin mayores inconvenientes, que un vecino nuestro, a quien hemos visto crecer desde que nació, tenga la sangre fría y la tranquilidad necesaria para mirar a una persona, atravesar sus ojos y pegarle dos tiros. La diferencia entre aquel payaso de bigotes y este 'morrosko' de pacotilla es cuantitativa, mucho más que cualitativa. Hitler (y, como él, otros muchos dictadores) y el asesino que ha apretado el gatillo tienen más cosas en común de las que podamos imaginar. En primer lugar, el desprecio absoluto por la persona y por la vida de los demás. Ambos comparten, al cien por cien, la porquería de su miserable existencia. Ambos comparten la ensoñación por un mundo que al final, y de manera inexorable, acaba cayéndoseles encima. Tienen en común su incapacidad más absoluta para discernir entre sueño y realidad, aunque cada vez que tiran de la manga a alguien para meterlo en sus pesadillas acaban causando daños irreparables en la vida de una familia. Cuesta erradicar la escoria.

ETA paró Lemoiz, tras una manifestación gigantesca que recorrió las calles de Bilbao. Hoy, la gente no sale para combatir el TAV, sino para gritar contra ETA. Los ecologistas que se han manifestado contra el TAV se han buscado unos compañeros de viaje tan preocupados por lo verde como admiradores de una escala de valores sin ética ni moral. Resulta llamativa la preocupación de unos y de otros por vías de hierro y túneles de cemento, pero no abren la boca ante los millares de vehículos que recorren día a día las carreteras entre las ciudades que en el futuro enlazará el tren. No les importa que los aviones vuelen por toda Europa contaminando nuestra atmósfera en proporciones que nada tienen que ver con las del tren, y no han puesto el grito en el cielo por la salvajada que se está cometiendo en el Bidasoa con la nueva (y más que necesaria) carretera. Ni se han enterado de que si la 'Y' vasca es importante lo es, más que por unir las capitales vascas, por unirnos con el resto de capitales europeas.

No, ETA no va a parar el tren. Para parar este tren se necesita algo más que un alma asesina. Podrán retrasar su puesta en marcha con métodos sanguinarios y argumentos ridículos: ¿Nadie se acuerda de que la autopista de Leizaran iba a ser la vía que utilizarían las tropas de la OTAN para invadir la Euskal Herria de nuestros futbolistas? ¿O eran las de Varsovia? ¿Nadie se acuerda de que por el Museo Guggenheim se introduciría la cultura de la hamburguesa, y que por eso asesinaron a un ertzaina un poco antes de su inauguración? Pues no, chicos: esto no es Lemoiz. Resulta curioso. A la misma hora en que Inaxio Uria caía asesinado, unos estudiantes estaban poniendo carteles en la Universidad. Varias fotos de presos de ETA, aquejados de las más diversas enfermedades, con un letrero cruzado que dice: 'El PSOE nos quiere matar'. Pues ya lo ven: de momento es otro el que ha muerto. Y no ha sido precisamente el PSOE quien lo ha matado. Escoria.

ETA asesina a un empresario del TAV
El antídoto contra la fanatización
MAITE PAGAZAURTUNDUA El Correo 4 Diciembre 2008

Maite Pagazaurtundua es presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo
Un joven empresario me desgranaba hace muy pocas horas con pesar las cosas de la vida de Ignacio Uria. Eran las mismas cosas que después proclamaban los empresarios vascos: Ignacio se había hecho a sí mismo. Sin grandes estudios, había sido capaz de desarrollar una empresa solvente capaz de enfrentarse a los retos técnicos de las grandes obras públicas. Vinculado a su pueblo natal, el chivato que ha pasado la información necesaria para asesinarlo seguramente nació durante el periodo democrático y seguramente ha visto pasear a Ignacio por las calles de Azpeitia. No sería raro que haya compartido experiencias deportivas, gastronómicas o escolares con sus hijos o que incluso le liguen lazos de parentesco con su familia, porque el corazón de las tinieblas fanáticas guipuzcoanas, donde tanto se ha asesinado, es así, de un horror doméstico.

Casi 50 años después del comienzo del fanatismo terrorista de ETA, es un dato objetivo que no pueden desestabilizar el poder del Estado y que caminan hacia su degradación progresiva. Causan un dolor irreparable en cada entorno familiar que atacan, pero lo incomprensible de esta situación es que no hemos encontrado un antídoto contra la fanatización que lleva a niños a convertirse en asesinos porque, sencillamente, no lo hemos buscado. El antídoto contra la fanatización se basa en dos factores a los que no se ha dado, ni de lejos, la importancia que tienen. Me refiero al conocimiento de los fenómenos de adoctrinamiento y reclutamiento de niños en la sociedad vasca y navarra, así como el compromiso de educar en los valores de los derechos humanos en los ámbitos escolares y de ocio y tiempo libre, en general, y de prevención especial en entornos específicamente tóxicos para niñas y niños.

No hemos buscado el antídoto, sencillamente, porque durante mucho tiempo ha funcionado la coartada del hartazgo y de la irresponsabilidad. Somos responsables del mundo que vivimos. Yo no sabía que esa frase la había dejado escrita Hanna Arendt mucho antes de que con mis propios ojos contemplase con consciencia por primera vez el efecto de la insensibilidad y el pasotismo ambiental. Fue en los primeros años 80 cuando escuché una tarde, después de salir del Instituto de Enseñanza Secundaria, que habría una manifestación y luego quemarían la casa del pueblo de mi localidad natal, ante la apatía general de los no atacantes que lo escucharon.

Muchos ciudadanos vascos, con la conciencia autosatisfecha, no se sienten responsables del mundo social vasco. Muchos de los que no se comprometen -por no recibir ni una mala mirada- al grito de «yo quiero llevarme bien con todo el mundo» utilizan la coartada del hartazgo y hasta del aburrimiento, como si la amenaza totalitaria de los nacionalistas fanatizados de ETA fuera equivalente a las opciones de consumo cotidianas. Se trata de la libertad de cada uno, se trata del derecho a la vida, a la libre empresa, a poder mirar a la cara a los huérfanos que pueblan nuestras calles y pueblos. Se trata de asumir que se puede actuar sobre la distorsión ética que se difunde entre los fanatizados, además de perseguir a los que cometen delitos y de echar de los ayuntamientos a sus conmilitones.

Somos responsables del mundo en que vivimos y no vale la excusa del hartazgo para no hacer frente a la búsqueda de antídotos contra la fanatización.

Uno de los nuestros
EDURNE URIARTE ABC 4 Diciembre 2008

Era uno de los nuestros, otro vasco asesinado por vascos. Ignacio Uria era de un caserío de Azpeitia que imagino muy parecido al caserío en el que yo nací en Vizcaya. De los que hablaba el español con un fortísimo acento vasco. Porque nunca llegó a dominarlo, como todos los vascos de origen rural de su generación, que es también la de mis padres. De los que comenzó con una pequeña empresa y formó parte de ese grupo de vascos trabajadores y emprendedores que logró el éxito empresarial. Hasta que esas bestias que han nacido y se han criado entre nosotros le pegaron dos tiros. Bajo la lluvia de una tierra que es la nuestra y de la que nos quieren echar.

Ante las imágenes de su cadáver tendido en el suelo, pensé en la enorme ceguera, en el miedo, en la cobardía, en la connivencia, de una sociedad, la vasca, que se está dejando devorar por sus propios monstruos. Sin rebelarse, sin gritar, sin luchar. El movimiento antiterrorista, no nos engañemos, nunca pasó de ser una minoría. Y, últimamente, ha quedado reducido a casi la nada. A los cuatro locos molestos de siempre, que hay que dejarse aplastar en silencio. A los votantes del PP y de UPyD y a una parte de los socialistas, de los que están más preocupados por la libertad que por lanzar mensajes conciliadores a los nacionalistas.

A esos nacionalistas que aún hace un año, y junto a la inefable IU, se resistieron a apoyar manifiestos de condena a los ataques a la «Y» vasca promovidos por PP y PSOE en el Parlamento vasco. Porque no estaba claro que fuera ETA, decían. O sea, lo de siempre, negación, cobardía, connivencia. O una de las tres, o las tres.

Tras los crímenes, ésa es la segunda tragedia de la sociedad vasca. La misma, por otra parte, que la de otras sociedades afectadas por el terrorismo. También el terrorismo islamista asesina sobre todo a los suyos, a uno de los nuestros, a los musulmanes. Y son demoledoras, empero, las encuestas realizadas en los países musulmanes. Con nauseabundos porcentajes de apoyo a Al Qaeda. Y, en su defecto, negación. En realidad, no era Al Qaeda. No era ETA. Sigamos viviendo como si no existiera.

Balas contra el progreso
EDITORIAL El País 4 Diciembre 2008

El repugnante asesinato de un constructor del AVE evidencia el miedo de ETA a la modernidad

En su cuarto asesinato en lo que va de año, ETA mató ayer a tiros en Azpeitia a un hombre de 71 años, Ignacio Uria, directivo de una de las empresas concesionarias de las obras de la red ferroviaria destinada a comunicar por alta velocidad a las tres capitales vascas entre sí (la Y vasca) y con la red general, española y europea.

Contra lo que a veces se dice, ETA sí tiene objetivos políticos, pero uno de los principales, al que supedita otros, es perpetuarse como poder fáctico. Por ello, una de sus actividades principales es encontrar pretextos para seguir matando. Uno permanente es la necesidad de forzar al Gobierno de España (y al de Francia) a negociar su programa independentista. Pero hace años que establece también objetivos de recorrido, destinados a acreditar la eficacia de la lucha armada.

La banda asesinó en los años ochenta a dos ingenieros y tres obreros de las obras de la central nuclear de Lemóniz, y en los noventa a un directivo de una empresa y dos policías relacionados con la seguridad de las obras de la autovía de Leizarán. En ambos casos los terroristas lograron su objetivo de forzar el abandono o la modificación de esos proyectos. En el de la autovía se trataba de un objetivo inicialmente planteado por sectores nacionalistas vascos partidarios de una mejor comunicación entre Guipúzcoa y Navarra.

Lo mismo ocurre en relación con el proyecto de la Y ferroviaria vasca: durante años fue una reivindicación del Gobierno de Vitoria, que se quejaba de la marginación de Euskadi de la red de alta velocidad. Como viene ocurriendo en otros terrenos, en cuanto el conjunto de fuerzas vascas, nacionalistas o no, hicieron suya esa aspiración, y hubo acuerdo con el Gobierno central sobre su financiación, ETA se puso en contra. Lo hizo con argumentos más o menos ecologistas, y pronto pasó de las amenazas a los atentados contra instalaciones que precedieron al crimen de ayer.

Se trata de un proyecto vital para el futuro económico de Euskadi, comunidad a la que la rápida comunicación por tren permitirá funcionar como una gran conurbanización. La obra misma, con una inversión de más de 4.000 millones de euros, es un paliativo decisivo para los efectos de la crisis, que ya está alcanzando a la industria vasca. Se trata, por tanto, de un desafío directo de la anacrónica banda a la sociedad en su conjunto. La respuesta no puede ser la acomodaticia de Lemóniz y Leizarán: ETA mide su éxito no tanto por las adhesiones que consigue como por las posiciones que abandonan sus enemigos. Hoy conocemos el precio de que las instituciones cedieran en su momento.

El actual es muy diferente. El abandono por parte de los concejales de EA del Ayuntamiento de Azpeitia, que gobernaban en alianza con ANV, meses después de haberse negado a votar las mociones contra el asesinato de Isaías Carrasco, prueban que algunos no se atreven ya a ir de la mano con los que comprenden los crímenes de ETA.

Empresario y nacionalista
José Antonio Zarzalejos Estrella Digital 4 Diciembre 2008

El asesinato de Ignacio Uría en Azpeitia recuerda al de José María Korta hace ocho años. Los etarras han ido a por una víctima fácil y que convulsione a dos grandes colectivos: el empresariado y el mundo del nacionalismo. Uría respondía a un perfil muy habitual en el País Vasco. Era lo que se denomina "un hombre de la tierra" y, para los nacionalistas -recuérdese la frase de Román Sudupe cuando asesinaron al presidente de los empresarios guipuzcoanos-, "uno de los nuestros". La banda criminal arriesga mucho cuando elige víctimas de estas características. Porque la reacción en el País Vasco no es, por desgracia, la misma cuando se asesina a un guardia civil o a un policía nacional que cuando el delito se perpetra sobre un empresario como Ignacio Uría. En casos como el acaecido en Azpeitia, la sociedad vasca identificada con el nacionalismo se siente agredida y perpleja; en cierto modo ETA la deja noqueada.

La banda criminal sin embargo sólo se arriesga a estos atentados cuando carece de margen de maniobra ante la potencia de las detenciones practicadas en Francia y en España. Emite una señal, agónica o desesperada, de que vive matando. Es una forma extrema de reclamar su espacio al sol de la manera más brutal y básica de cuantas conoce: el tiro asesino a la cabeza de su víctima.

Todos los atentados de los etarras son iguales cuando media un asesinato. Pero no tienen ni las mismas consecuencias ni su significación es la misma. ETA acaba de demostrar -lo ha hecho otras veces- que matar es relativamente fácil y que su determinación de hacerlo no conoce identidades ideológicas, profesionales o de cualquier otra naturaleza. En el hecho de matar se contiene la expresión de una impotencia y, a la vez, la emisión de un grito bestial que se vuelve contra los sectores sociales que han practicado el apaciguamiento y la indulgencia con la banda criminal.


El estrambote
IGNACIO CAMACHO ABC 4 Diciembre 2008

EN Azpeitia, como en Hernani, Mondragón o Pasajes, entre otros municipios gobernados por los concejales de ANV, los amigos de ETA van a distribuir a su gusto la derrama que a su población le corresponde en el nuevo plan de empleo urgente del Gobierno. Varios millones de euros -hasta seis en algún caso- de libre asignación van a ir a parar a disposición de los cómplices de los asesinos para que los administren a su antojo, porque el Gobierno no se decide a dar el paso de disolver unas corporaciones regidas por un partido declarado ilegal. Hay elecciones en el horizonte vasco y no conviene agitar a la fiera. El asunto, ya de por sí escandaloso, se convierte en ofensivo después del asesinato de Ignacio Uría, cuyas solemnes condenas -a las que ni siquiera se ha sumado por decencia ANV- se disolverán pronto en el habitual marasmo de inacción política. Los portavoces gubernamentales ahuecan la voz para proclamar muy contritos su voluntad de trabajar por la inmediata detención de los criminales. Sólo faltaría, aunque hay que reconocer que algo hemos avanzado: no hace mucho tiempo que ni siquiera este extremo quedaba demasiado claro.

Pero ni entre las repulsas existe una sencilla unanimidad de pura hombría de bien. Algunos aprovechan siempre para añadir su coletilla diferenciadora, la cuña oportunista que singularice su discurso. No les basta con unas simples palabras de dolor por la víctima y de indignación por el crimen, ni con una escueta declaración política de unidad frente al terrorismo. Así Ibarretxe, ayer, tras deplorar el atentado: «Hay que perseguir a los culpables pero hay que mantener un compromiso por la paz». ¿Y eso a quién se lo dice, lendakari, y qué significa? ¿Qué casuismo jesuítico, qué carlistona hipocresía, qué ambigua doblez, qué retorcida acepción moral implica semejante estrambote? ¿Qué compromiso por la paz está en duda detrás de la necesidad democrática de combatir a los terroristas? ¿Qué clase de paz es la que se construye asesinando a empresarios?

Probablemente ni siquiera Ibarretxe esté tan ciego para no ver a quién y a qué amenaza este asesinato, además de al conjunto de la democracia y del Estado que él representa quizás a pesar suyo. Es el progreso vasco lo que está en el punto de mira. El desarrollo del ferrocarril de alta velocidad, el futuro socioeconómico del País Vasco, su integración en la red europea del transporte. Es ese símbolo de modernidad lo que ETA quiere sabotear con este desafío intimidatorio. Y dado que es el Gobierno de Ibarretxe el responsable directo del proyecto ferroviario, sólo tiene dos caminos: ganar el pulso apretando los dientes o perderlo como en Lemóniz, Itoiz o Leizarán. Porque se trata de un pulso de poder, eso que tanto le gusta y le preocupa al lendakari.

Así que él sabrá cuál es el «compromiso de paz» que desea mantener y con quién quiere hacerlo. De momento se sabe que su partido se opuso a la ilegalización de ANV y respaldó su continuidad en los ayuntamientos. Actitud muy pacífica y, sobre todo, muy comprometida. Tanto como enroscarse una serpiente al cuello.

En agradecimiento a don Ignacio Uría.
Juan Frommknecht Periodista Digital 4 Diciembre 2008

Ustedes dirán que cada vez que se produce un atentado o un hecho relevante en relación a ETA me falta el tiempo para hacer mi propio discurso. Y tienen razón. Hoy les contaré el por qué.

Tenía yo quince años cuando una bomba colocada por Mercedes Galdós, terrorista excarcelada que vive actualmente en la localidad guipuzcoana de Itxaso tras haber cumplido 20 años de cárcel por alrededor de una docena larga de crímenes, destrozó a un amigo íntimo de cuadrilla. Ese día, con el idealismo de la adolescencia casi recién estrenado, juré hacer lo posible por combatir pacíficamente a los asesinos de Alfredo, que así se llamaba mi amigo. Como en la vida uno no vale más que lo que vale su palabra, aquí estoy, dos décadas después, escribiendo para cumplir mi promesa e intentar que usted, amable lector, en su día, cuando se sienta preparado, haga en la medida de lo posible lo propio; Escriba, aunque se un pequeño comentario en un post, o acuda a una manifestación de repulsa, o hable a sus hijos y familia de la sinrazón de estos asesinatos, si es que ya no lo lleva haciendo largo tiempo.

Tras esta pequeña introducción y no sin mandar un mensaje de cariño total a la familia de Don Ignacio Uría, quiero pasar a hacer unas reflexiones sobre el momento de la lucha antiterrorista y en homenaje al difunto.

No conocí a Don Ignacio. No tuve esa suerte y ya no la tendré nunca. Pero conozco a los vascos hechos a sí mismos, los que cierran tratos importantes con un apretón de manos en la confianza de que su palabra vale más que una firma en un notario, los que trabajan desde el amanecer hasta ya bien anochecido, desde la juventud hasta estar ya muy próximos a la plenitud de la vejez. Estos son los vascos que yo he conocido desde niño, en mis largas estancias en su tierra. Hombres de moral intachable y valor incluso temerario, ya sea para emigrar al otro lado del océano a buscar fortuna en el pastoreo, o para luchar como nadie en la extrema dureza de la mar desde hace siglos, para navegar por los cinco continentes, o para vivir en tu propia tierra, dando trabajo a trescientas familias, muchas de tu pueblo, sin llevar escolta a pesar de intuir que se está amenazado, a pesar de haberse negado a pagar el impuesto del terror.

Don Ignacio, permítame que le dé las gracias. Gracias por recordarme la valía, el talento y la bondad de los verdaderos vascos a margen de su ideología y posición, hombres admirables que nada tienen que ver con esa minoría violenta, cainita y mal encarada que ahora se arroga el marchamo de vasquidad. Gracias por vivir sin miedo y seguir haciendo aquello en lo que se cree y se piensa por encima de las consecuencias, negándose a cambiar de pensamiento ante las dificultades. Gracias por negarse a que con su dinero se compre la bala que reviente mi cabeza, nuestras cabezas, las de toda la sociedad, aún a riesgo de que sea la suya la que estalle, como desgraciadamente ha ocurrido. Gracias por el ejemplo de tener una familia amplia, de enseñarnos a cobijar a los hijos bajo los brazos protectores de la familia, de dar trabajo a los de casa, a los del pueblo, aún sabiendo que tal vez alguno pueda apoyar a quienes justifican la violencia.

Sé que nada de esto le vale ya, pero yo siempre he pensado que hay que distinguir a las buenas de las malas personas, a los verdugos de las víctimas. Si usted por hacer lo que hizo se ha convertido en objetivo de ETA nadie de su familia debe bajar la cabeza, deben estar sumamente orgullosos de tener un padre, un marido, un abuelo como usted. Se que ahora, en estos momentos, eso no les servirá de ningún consuelo sumidos en el terrible dolor de las primeras horas. Sé que después les costará entenderlo, sumidos en la soledad ritual que siempre acompaña a la vorágine. Pero la historia de los hombres y de sus tierras se mide en lapsos de tiempo más amplios. Y nadie podrá, sea familiar o amigo suyo, o sea como yo, un simple hombre sencillo, no sentir, en unos años, al oír su nombre, dolor por su muerte y admiración por la integridad suprema que le hizo que los mal nacidos decidieran acabar con su vida.

Descanse en paz.

Sopena, si los etarras son unos "matarifes", ¿por qué apoyas la negociación?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 4 Diciembre 2008

Enric Sopena se desfoga en ElPlural contra los etarras y les llama matarifes y de todo. ¿Ya no recuerda que apoyó la negociación con ETA? ¿Sigue apoyándola? Sopena, ¡queremos saber!

Uno de los espectáculos más asquerosos y repugnantes a los que estamos obligados a asistir en este régimen es a las condenas, enérgicas, por supuesto, de la clase política y periodística cada vez que se produce un atentado etarra. Ibarretxe, que invitó a Otegui a Ajuria Enea, dice "¡qué barbaridad!" o "¿qué cree que gana ETA con esto!". Joseba Azkárraga, que se niega a colocar la bandera de España en los palacios de justicia, asiste al funeral con cara compungida. ZP, que nos mintió sobre las negociaciones y la ruptura de éstas, dice que la democracia nunca se equivoca. Otras frases clásicas son que los etarras "se pudrirán en la cárcel" o que "se les buscará hasta en el centro de la Tierra". Y unas horas después, con el meurto en el hoyo, se vuelve con la matraca del derecho a decidir, la reforma del estatuto o la ikurriña en La Moncloa.

¿Cómo vamos a creer las condenas y las promesas de los mismos gobernantes que se niegan a disolver los ayuntamientos dominados por ANV-ETA (recordemos que el gordito Txiki Benegas y Zapatero afirmaron que ANV era un partido que condenaba la violencia, insinuando que quienes lo negábamos erámos unos ultras sectarios), que les dan dinero a éstos y que aprueban fondos para las familias de los etarras. Y en los dos últimos puntos coinciden los socialistas y los peneuvistas. Pero en este régimen, los "tontos de los cojones" son los votantes del PP; los etarras son asimilables. Alcaraz es un enemigo a batir, mientras que el etarra De Juana merece un trato privilegiado.

Entre los pretorianos del Imperio progre destaca Enric Sopena, suministrador de argumentos para las barras de bar y los corrillos de funcionarios. Ahora escribe en su ElPlural (nunca una cabecera mintió tanto desde la primera línea) lo siguiente:

Los matarifes de ETA han reincidido en el crimen.
Como tales canallas son unos cobardes

Quieren construir un país cuyo basamento consiste en la mezcla del odio y del fundamentalismo más vil.
La resultante de tan brutal indignidad no sería un país; sería sencillamente un campo de concentración o una inmensa penitenciaría.

O sea, son inhumanos. Son monstruos.
Tienden al salvajismo más depravado.
Su patria se reduce al oficio de verdugos.

Enemigos acérrimos del progreso, los asesinos preferirían regresar a la época de las diligencias antes que ver perjudicado su dogma independentista.

¿Y con semejantes monstruos, canallas, cobardes y matarifes quiere Sopena negociar condiciones políticas?

Hace poco más de un mes, Sopena, en uno de esos programas de TV en los que es fijo (¿cuánto ganará al mes por todas esas intervenciones?) dijo lo siguiente:

Se puede volver al diálogo y no hay nada que criticar mientras se haga con legitimidad. No hay que diabolizar el diálogo

A ver Enrique, aclárate: ¿admites que un Gobierno democrático se siente -como se sentó Patxi con Otegui- a negociar con los etarras o no?, ¿o todo depende de si hay elecciones cerca? ¿O todo se reduce a que hoy te toca mentir?

CODA: ¿Dónde están los tres informes que dijo Rubalcaba que tenía en los que se aseguraba que la tregua de ETA era definitiva?, ¿en el mismo lugar en el que están las fuentes de la lucha antiterrorista que aseguraron a Sor Iñaki que había un terrorista suicida en los trenes de Atocha?

CODA 2: Los planes del genio que vive en La Moncloa gracias a 11 millones de moscas:
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y quienes le acompañaron en el llamado proceso de paz intentaron durante meses que ANV se convirtiera en una plataforma política contra ETA, según fuentes solventes.

ETA manda y mata en Azpeitia
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 4 Diciembre 2008

Eta no sólo mata en Azpeitia. Tambien manda. El alcalde de la población es de ANV. Por supuesto ha "declinado" hacer declaraciones sobre el asesinato de su convecino.

Nada más facil que imaginar los que informaron a los pistoleros sobre los movimientos cotidianos del vetearno empresario. Algunos incluso tendran relaciones de vecindad, se conocerían y hasta puede que tengan lazos con sus hijos y entorno familiar. Pero ha dado sus movimientos para que otros, tal vez tambien conocidos suyos, le dispararan "valientemente" en la cabeza a quien era ya un anciano de 71 años. Grandfes "gudaris" los unos y los otros.

El ayuntamiento de Azpeitia "lamentará" la muerte y culpara al "conflicto". Los vecinos abertzales justificaran el crimen porque "andaba" con los del AVE. Y ya se sabe que el AVE es algo asi como el enviado de satanás contra la tierra de Euskadi. Lo abertzales más tibios y menos batasunos se limitarán a mover la cabeza, sin rechistar. Unos pocos con coraje y dignidad, un puñado no más, tal vez se atrevan a concentrase en silencio en homenaje a la victima que ya habrá comenzado a ser tras sesinada encima calumniada, vilipendiada, ensuciada. Y los asesinos y sus complices llamaran fascistas y asesinos a los asesinados.

El silencio caerá despues sobre Azpeitia, donde ETA no sólo mata. Además manda. Y ahora mandara manchar la memoria de la victima, ordenará silencio y amenazara miedo.

¿No es esa una sociedad enajenada y enferma?. Pues si. Corrompida hasta los tuetanos por el terror, la confusión mental y la violación de los principios esenciales de vida y libertad. Es una sociedad enferma. Y en buena medida y en no poca parte de su gente complaciente y acobardada ante la violencia y la vesanía de quien matan y ademas mandan.

P.D. La imagen de la partida de cartas retrata la profunda enfermedad de esa sociedad. Enferma de cobardia y miedo. Ya es hora de decirlo alto y claro.

La Yijad es contra todos. ¿Queda alguna duda?
JOSÉ BRECHNER | josebrechner.com Minuto Digital 4 Diciembre 2008

La guerra de 1.500 millones de fanáticos contra todos, debe ser la guerra de todos, de lo contrario está perdida de entrada. La premisa que debe guiar al mundo cristiano, judío, budista, hinduista, taoísta, sintoísta, agnóstico, ateo y cualquiera no-islamista, es simple: Los musulmanes quieren matarnos, los demás tenemos que unirnos y defendernos.

El ataque a los hoteles en la India, sirve para recordar que los terroristas están planeando diariamente nuevos asesinatos. Ayer fue New York, después Madrid, más tarde Londres, hoy es Mumbai, mañana será Sao Paulo, o Santiago.

Un aspecto importante en este último atentado, es que los hoteles atacados no formaban parte de ninguna gran cadena norteamericana tipo Hilton o Marriott, sino que pertenecían a empresarios locales y la mayoría de sus huéspedes y consecuentes víctimas fueron ciudadanos indios.

Con esta tragedia, tal vez algunos por fin se den cuenta de que todos lo que no somos musulmanes estamos expuestos a los fanáticos.

El pro-arabismo está en auge, como demuestra el éxito que tiene su música y sus bailes, modificados para el público moderno, promovidos por cantantes como Shakira, que sería colgada por libertina del primer poste que hay en la calle si pudiese mostrarse con top o blusa transparente en Arabia Saudí.

Pero lo que realmente da fuerza a los árabes, es la monstruosa cantidad de dinero que reparten a periodistas, estaciones de TV, y el ámbito mediático en general, para que el público los vea con simpatía.

Por cada reporte que las agencias noticiosas internacionales distribuyen, los islamistas pagan hasta 50 por ciento más, si lo decoran de acuerdo a su conveniencia. ¿Se entiende ahora porqué CNN transmite en idioma árabe y apoya a los extremistas?

No debe sorprender que a los terroristas se los mencione con apelativos como “comandos de liberación”, “luchadores por la libertad”, y otros calificativos significativamente generosos, que nada tienen que ver con la verdadera identidad y objetivos de los islamofascistas.

Como la izquierda es solidaria con todo lo que lleva la palabra “revolución”, o “liberación”, es lógico que los musulmanes estén afianzando lazos con los socialistas.

La izquierda totalitaria y el Islam tienen un gran punto de convergencia. Ninguno acepta al individuo como motor de la sociedad, sino que consideran el colectivismo como la fuente de soluciones para los problemas.

La persona que no acepta el socialismo es un enemigo de la revolución, y el que no se somete a la Sharia es un apóstata.

La religión, negada por los socialistas tradicionales, que son materialistas, y ateos, irónicamente es el nudo de enlace con los fanáticos islamistas.

¿Cómo pueden coexistir en armonía conceptos totalmente opuestos? Simplemente no pueden. Pero en esta etapa inicial de guerra común contra el libre albedrío, los extremos se juntan.

Otra incongruencia es el soporte político que los islamistas reciben del primer mundo. Cada apología de un líder o grupo democrático a favor de los árabes, refuerza el ánimo de sus más fervorosos enemigos, que son los propios musulmanes.

Si los árabes pudiesen — está en sus planes–, aniquilarían a todos los que defienden el feminismo, el homosexualismo, el divorcio, el aborto, los derechos humanos, la democracia, la pluralidad religiosa, el alcohol, las drogas, y otras libertades y excesos.

Parece que hay que repetir cien mil veces: ¡El Islam quiere dominar el mundo! El Corán dice: “Alá envió a su profeta Mahoma, con la religión verdadera para que gobierne sobre las demás religiones”.

Si los no-musulmanes se sienten tranquilos con ese detalle, les harán el trabajo más fácil. Si por el contrario consideran que los islamistas atentan contra su forma de vivir, deberían estar dispuestos a combatirlos con todos los medios a su alcance.

La guerra de 1.500 millones de fanáticos contra todos, debe ser la guerra de todos, de lo contrario está perdida de entrada. La premisa que debe guiar al mundo cristiano, judío, budista, hinduista, taoísta, sintoísta, agnóstico, ateo y cualquiera no-islamista, es simple: Los musulmanes quieren matarnos, los demás tenemos que unirnos y defendernos.

Vivir amedrentados por los fundamentalistas, tiene un límite, y este ha sido rebasado hace mucho tiempo. No hay nada que negociar ni discutir con gente que no tolera el pensamiento, la fe, ni la libre existencia de los demás.

La prepotencia de los islamistas, que creen tener el derecho de imponerle al mundo sus medievales conceptos teocráticos absolutistas, ha llegado a niveles inadmisibles para los que valoramos la libertad.

La postura del gobierno indio de culpar a Pakistán por los ataques, es correcta. Cada país debe asumir la responsabilidad de acabar con los terroristas dentro de su territorio, de lo contrario es cómplice de los asesinos.

http://josebrechner.com/

EL FORO ERMUA CONDENA EL ASESINATO DE IGNACIO URÍA
Y EXIGE UNA POLÍTICA ANTITERRORISTA DE FIRMEZA EN TODOS LOS FRENTES
Foro Ermua 4 Diciembre 2008

CONVOCA JUNTO CON LA AVT A LOS CIUDADANOS A CONCENTRARSE MAÑANA DÍA 4 DE DICIEMBRE A LAS 20:00 en Madrid (Pza. Cibeles), Bilbao (Pza. Moyua), Vitoria (Pza. Correos), San Sebastián (Pza. de la Diputación) y Pamplona (Pza. del Baluarte –Monumento a las víctimas), ASÍ COMO FRENTE A TODOS LOS AYUNTAMIENTOS ESPAÑOLES

Bilbao, 3 de diciembre de 2008

Desde el Foro Ermua condenamos el asesinato de D. Ignacio Uría Mendizábal y expresamos nuestra más sincera solidaridad a sus familiares, amigos y compañeros. Asimismo deseamos que las obras de la llamada “Y” vasca, no se vean afectadas por las amenazas y atentados de ETA.

Mañana día 4 de diciembre, a las 20:00 horas, junto con la AVT y las asociaciones que quieran adherirse, convocamos una concentración frente a los ayuntamientos de toda España y en Madrid (Pza. Cibeles), Bilbao (Pza. Moyua), Vitoria (Pza. Correos), San Sebastián (Pza. de la Diputación) y Pamplona (Pza. del Baluarte –Monumento a las víctimas), Barcelona (Avda. Meridiana esq. C/ Fabra i Puig – Monumento a las víctimas). En estas concentraciones mostraremos nuestra repulsa por el atentado y la solidaridad con las víctimas.

En estos dolorosos momentos no debemos limitarnos exclusivamente a la retórica de la condena y las concentraciones, sino que debemos pensar cuáles son las medidas necesarias para encaminar definitivamente al país hacia un escenario de derrota del terrorismo e imperio de la libertad, donde no se repitan escenas de injusticia y sufrimiento como las que hoy se viven en Azpeitia.

La cobardía y la vileza es la esencia de los terroristas. Su discurso es intrínsecamente incompatible en todas sus vertientes con el de los demócratas. Por eso nuestro objetivo no tiene que ser una imposible negociación sino su derrota. Una derrota que llegará más pronto que tarde si no se titubea y se adoptan las medidas necesarias que los conduzcan primero a la marginalidad y después a la desaparición.

Es necesario acometer una política antiterrorista coherente e integral que consiga la unidad de los demócratas desde la máxima firmeza. No bastan los numerosos éxitos policiales, es necesario hacer frente a ETA en todos los frentes en los que se despliega su estructura terrorista, unidos y sin vacilaciones:

· Debe reactivarse la investigación y persecución contra todo el entramado de la Izquierda Abertzale, liderado y coordinado por ETA según varias sentencias firmes. No entendemos cómo pueden permanecer en libertad personas que públicamente se han confesado como miembros de la Mesa Nacional de una organización declarada ilegal y terrorista como es Batasuna, ni por qué no se continúa con la investigación y persecución de las estructuras que conforman el conglomerado de la Izquierda Abertzale y que todavía no han sido ilegalizadas.

· Se deben cortar las fuentes de financiación del terrorismo. No entendemos cómo el Gobierno no intenta siquiera la disolución de los ayuntamientos gobernados por personas elegidas en las listas de la organización terrorista EAE-ANV dependiente de ETA, como es el caso de Azpeitia, donde la banda ha cometido su último asesinato. Menos entendemos cómo en el nuevo plan económico presentado por el Gobierno a la sociedad española pretende beneficiar a esos ayuntamientos gobernados por terroristas con el dinero de todos los españoles.

· La Fiscalía debe actuar con la máxima contundencia. No entendemos cómo la Fiscalía puede solicitar importantes rebajas en las penas impuestas por la Audiencia Nacional al entramado civil de ETA, cómo puede solicitar el archivo de un procedimiento contra el dirigente terrorista Juan María Olano por la comisión de diversos delitos o cómo puede haber relajado preocupantemente la persecución del brazo político de los terroristas.

· El horizonte de la negociación con ETA debe desaparecer de manera definitiva del discurso político. No entendemos cómo personalidades del Partido Socialista, como el Sr. Eguiguren o el Sr. Rodríguez Ibarra, puede seguir haciendo apelaciones públicas a la negociación sin que su partido tome medida alguna y sin que se les rectifique de manera categórica y contundente.

· Se debe recuperar la movilización ciudadana para legitimar al Estado de Derecho, deslegitimar a ETA y hacer partícipe a la población en la lucha contra el terrorismo. No entendemos por qué desde que gobierna Rodríguez Zapatero el ejecutivo sólo ha tomado parte en una única manifestación, la convocada el 13 de enero de 2007 por el asesinato de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

· Se debe profundizar en el aislamiento internacional del entramado terrorista. No entendemos cómo no se mantiene una sistemática actividad diplomática para explicar en todos los lugares del mundo qué es ETA y cómo controla toda la llamada Izquierda Abertzale.

· Se debe mejorar la legislación antiterrorista. No entendemos por qué desde el año 2003 no ha sido aprobada ninguna norma antiterrorista relevante.

· Se debe buscar la unidad de todas las fuerzas políticas democráticas que apuesten por la derrota de ETA. No entendemos por qué no se ha reactivado el Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo que tan magníficos resultados dio mientras estuvo vigente.

· Se debe hacer frente a la connivencia o condescendencia con ETA del nacionalismo vasco y parte del catalán. No entendemos cómo se puede buscar sistemáticamente el acuerdo –incluido en la política antiterrorista- con quien de manera sistemática ha demostrado que cortocircuita cualquier medida antiterrorista eficaz, quien comparte objetivos con ETA o quien siempre está dispuesto a deslegitimar la lucha antiterrorista del Estado de Derecho.

El dolor de los asesinatos debe servir también para fortalecer nuestro compromiso y determinación en la derrota del terrorismo. En el Foro Ermua cada asesinato es un motivo más para no cejar en nuestra lucha por la libertad. El asesinato de Ignacio Uría nos provoca rabia y dolor, pero también nos anima a continuar con nuestro trabajo como parte de la sociedad civil.

AVT y España y Libertad convocan a los ciudadanos
ESPAÑA Y LIBERTAD 4 Diciembre 2008

Bilbao, 3 de diciembre de 2008.-

Ante el atentado de ETA que ha costado la vida al empresario Ignacio Uría Mendizabal, la AVT y España y Libertad quiere convocar, como es habitual, a los ciudadanos de Bilbao, mañana jueves, día 4 de diciembre en la Plaza Moyúa a las
20:00 horas de la tarde. Invitamos a todos los ciudadanos a unirse a esta concentración silenciosa de repulsa ante este nuevo asesinato de ETA

Más información: Javi Muñoz
Comunicación
678.61.61.77
info@e-libertad.es
http://www.e-libertad.es

Concentración en Barcelona tras el asesinato de ETA
Asociación Tolerancia 4 Diciembre 2008

jueves, 4-12-2008, a las 20 horas
Acto en recuerdo y homenaje al empresario Ignacio Uría Mendizábal asesinado por ETA y a todas las Víctimas del terrorismo.

Lugar: Monumento a las víctimas del terrorismo en Barcelona, en la confluencia de la Avda. Meridiana con el Paseo de Fabra i Puig y la Avda. de Río de Janeiro. Convoca: Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT).

Asociaciones Cívicas de La Coruña
AVT y AGAVITE  La Coruña 4 Diciembre 2008

AVT, AGAVITE  y todas las asociaciones cívicas de La Coruña, convocan a todos los ciudadanos a la concentración de lucha contra el terrorismo y homenaje póstumo al empresario Ignacio Uría Mendizábal asesinado por ETA y a todas las Víctimas del terrorismo.

Concentracion contra el atentado
La Asociacion Gallega de Victimas del Terrorismo nos convoca a las 20.30 en la Plaza de Maria Pita de La Coruña para una concentración en Memoria de Ignacio Uría y para reiterar nuestra exigencia de la disolución de los Ayuntamientos gobernados por ETA-ANV.

Memoria, Dignidad y Justicia.

Los amos del mundo.
El Semanal Arturo Pérez-Reverte 4 Diciembre 2008

(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en El Semanal el 15 de noviembre de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus) .

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.

Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida. Eso es lo que viene, me temo.

Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

España: errores ante la crisis de una pésima casta política

Francisco Rubiales Periodista Digital 4 Diciembre 2008

En Europa y Estados Unidos están cada día más sorprendidos y preocupados ante la gestión del gobierno español ante la crisis: en lugar de austeridad, gasto, en vez de bajar impuestos, subirlos, mientras se contratan más funcionarios, se dispara el gasto público, se empeña más del 20 por ciento de la riqueza nacional en medidas de socorro que no surten efecto alguno y se abandonan a las empresas a su suerte, sin hacer nada para evitar que cierren en masa. El resultado es aterrador: el número de parados, en crecimiento vertiginoso, supera ya los tres millones y la economía se hunde ante una crisis que en España, por culpa del mal gobierno, es más letal que en cualquier otro lugar del mundo.

Ante las sorprendentes medidas adoptadas y ante el error persistente de los que mandan, muchos se preguntan ya si España está gobernada por una casta política irresponsable o si el gobierno está fuera de control. Quien quiera saber el grado de preocupación que existe en Europa sobre el liderazgo de Zapatero España que escuche los comentarios que hace Joaquín Almunia en privado, o los diagnósticos casi apocalípticos de Felipe González.

La prensa destaca que el 20 por ciento de los españoles viven ya por debajo del umbral de la pobreza, todo un miserable "record" para los fracasados gobernantes españoles, pero Zapatero y su gobierno sonrien y exhiben la imagen del esperpento y del surrealismo español más puro: mientras España se hunde con sus empresas cerrando en masa y fabricando desempleados y pobres a ritmo de vértigo, ellos se sienten felices y triunfadores porque la inflación desciende y ya está en el 2.4 por ciento, el nivel más bajo desde agosto de 2007.

La imagen del ZP sonriente ante el desastre de España es tan ridícula y absurda como la de un pavo real haciendo la corte y luciendo su hermosa cola en la cubierta del Titanic, ya inclinada y descendiendo hacia el abismo. Rosa Diéz dice con razón que el presidente está en una burbuja de soberbia y que solo escucha a los que le adulan y le doran la píldora, aunque diga estupideces.

Desde el gobierno explican el descenso de la inflación como un "éxito" de sus estrategias económicas inexistentes y lo atribuyen a la bajada del precio del petróleo y de algunos alimentos, pero mienten una vez más y ocultan que el factor decisivo para que bajen los precios es que la economía española huele a cadaver y que el rigor mortis ya se refleja en el rostro de este país mal gobernado.

La economía española está tan paralizada que los precios no tienen más remedio que bajar. Los comerciantes no venden y bajan los precios desesperadamente para ver si pescan a algún comprador. Lo mismo hacen los fabricantes de automóviles, las inmobiliarias y comienzan a hacerlo también las empresas de servicios. El mercado español es cada día más un cementerio y Zapatero y su gobierno están haciendo la triste labor del enterrador..

Mientras la economía española se hunde, el gobierno sigue exhibiendo una descorazonadora y dañina mezcla de arrogancia, avaricia y alienación. Suben los impuestos y ahora también subirán la cuantía de las multas de tráfico. Están desesperados y quieren sacar dinero como sea, incluso exprimiendo todavía más al asustado ciudadano.

No pueden gobernar con eficiencia no solo porque son torpes y arrogantes, sino porque desconocen el mundo del ciudadano, del que viven a años luz de distancia. Ellos, como nuevos amos, habitan en una burbuja de lujo y seguridad, rodeados de gualdaespaldas, con sueldos altos que están blindados ante la crisis, subidos en coches oficiales, con gasolina pública gratis, con tarjetas de crédito oficiales y ajenos por completo al avance constante de la pobreza y de la inseguridad que padecen los ciudadanos españoles en sus ciudades y pueblos, unos ciudadanos que ya no perciben la democracia y que se sienten cada día más "súbditos".

Mientras la nave hace agua y se hunde, los políticos gobernantes españoles siguen negándose a aplicar la única receta que salvaría el barco común: bajada de impuestos y créditos blandos a las empresas, la única forma de evitar que las empresas cierren a centenares y que España sea el país de la OCDE que más parados y pobres fabrica cada día, todo un "éxito" del gobierno de ZP.

Imagen de www.lakodorniz.com
Voto en Blanco
 

Nuestro patrimonio inembargable
El acento es lo auténticamente heredado de un idioma, lo que marca de modo eminente la función de distinguirnos de los otros hablantes. Hay personas que tratan de borrar ese acento original, y lo consiguen
Amando de Miguel Libertad Digital 4 Diciembre 2008

Manuel Mateos sostiene que "la denominación de castellano para el español nació hace unos 15 años promovida por algunos catalanes. Fue la primera medida para llegar al caos actual". Su idea es que el origen cuenta poco. El castellano original debe llamarse ahora español y sanseacabó. "Si vamos a los orígenes tendríamos que llamar beréber al vascuence y lengua de Oc al catalán". Creo que don Manuel exagera un poco. Lo de llamar "castellano" al idioma español no es cosa reciente ni tiene nada que ver con los nacionalistas. El famoso diccionario de Sebastián de Covarrubias se titula Tesoro de la lengua castellana o española (1611). Puestos a hacer justicia con el territorio donde se habla una lengua, el "español" tendría que llamarse hoy "americano". Aun así, en América y en todo el mundo el castellano aparece como "español" sin más. Pero en España precisamente, al haber otras lenguas, puede ser útil referirse al idioma común como el "castellano". Mi impresión es que a los españoles nos gusta mucho la polémica nominalista. Así que no resolveremos nunca esa cuestión de la etiqueta de nuestra lengua común.

Hug Banyeres me recuerda que el idioma catalán lo era ya propiamente en el siglo XI. En el siglo XII, con Ramon Llull, es ya una lengua culta, filosófica y teológica. Concluye: "El caso es que el catalán ya era español un poquito antes que el castellano". En efecto, así es. Como también resulta cierto que el gallego, el portugués y el vasco eran idiomas generalizados en sus respectivos territorios antes que el castellano. Añádase el árabe para la amplia zona dominada por los musulmanes. Pero otro hecho indiscutible es que el castellano se abrió paso desde su cuna (y su cuña) de las Encartaciones, Burgos y la Rioja hasta convertirse al final de la Edad Media en el idioma más hablado de la península Ibérica. Naturalmente, el correlato de esa expansión (acompañada del encogimiento del asturiano, el leonés o el aragonés) fue la creciente capacidad organizativa del reino de Castilla. En la fecha simbólica de 1492, con la Gramática de Nebrija, se puede decir que el castellano ha unificado prácticamente su estructura, antes que los otros idiomas de España o de Europa, la razón estuvo en que la población del reino de Castilla era particularmente móvil y lo iba a ser más en el siglo XVI. Un idioma se expande si se mueven sus hablantes. Por eso el chino no es todavía un idioma de comunicación internacional, aunque el dictador Castro II canturree en él.

Héctor Kotler se pregunta cómo es que los hablantes de uno u otro espacio (país, región, lugar) hablan el idioma con distintas entonaciones, con acentos propios. Está muy claro. Si la lengua fuera sólo para comunicarse, todos los humanos habrían llegado a un acuerdo para hablar un mismo idioma, fuera el esperanto o algún sistema de gruñidos o gestos. Pero es evidente que la lengua sirve no sólo para eso sino para distinguirse, para reafirmarse frente a los "otros".

Esa segunda función es la que dio origen al mito de Babel, la dispersión de lenguas, en verdad extraordinaria. No menos asombroso es el caso de la dispersión de variaciones dialectales dentro de una misma lengua, y de los distintos acentos dentro de un mismo dialecto. Por ejemplo, el español de España es un dialecto distinto al argentino o al mexicano. Pero, dentro de España, se distinguen acentos: gallego, andaluz, aragonés, etc. Un extranjero puede aprender perfectamente el español de España, pero difícilmente podrá llegar a hablarlo con uno u otro acento. Digamos que el acento es lo auténticamente heredado de un idioma, lo que marca de modo eminente la función de distinguirnos de los otros hablantes.

Hay personas que tratan de borrar ese acento original, y lo consiguen. Por ejemplo, algunos políticos o presentadores de programas en la radio o en la televisión. En ese caso consideran que su acento heredado no es el estándar ortodoxo. En España ese esfuerzo lo manifiestan sobre todo los procedentes de regiones donde se hablan otros idiomas (vascos, gallegos, catalanes, valencianos, baleáricos). Se cuenta el caso de Antonio Maura, oscuro abogado mallorquín que llegó a Madrid con un reconocible acento de su isla. Se propuso eliminarlo y lo consiguió. Llegó a ser un eminente abogado y diputado con el acento madrileño o castellano que se consideraba estándar y un afamado presidente del Gobierno. Hay en España un acento regional característico –el andaluz (a su vez con variantes provinciales)– cuyos hablantes no suelen hacer esfuerzos para cambiarlo cuando están fuera de Andalucía. Hacen bien. Entre otras cosas, el sonido de los acentos andaluces resulta cautivador para el resto de los españoles.

Obsérvese el equilibrio que supone la diversidad de dialectos y de acentos, compatible con el propósito de entenderse y comunicarse con los que hablan otros dialectos del español y mantienen distintos acentos. Ese equilibrio es notable si lo comparamos con el inglés, en el que la diversidad de dialectos y de acentos ha alcanzado tal grado de dispersión que puede peligrar la función principal de comunicarse.

Galicia
El tuppersex nacionalista
La lengua es la obsesión del nacionalismo, y se hubiera dicho que su único objeto erótico, de no haber denunciado el Ateneo Republicano que el BNG organiza en la Casa Museo Casares Quiroga actividades como el "tuppersex para mulleres".
Cristina Losada Libertad Digital 4 Diciembre 2008

En Galicia, así reza la consigna del bigobierno, no hay conflicto lingüístico alguno, sino una falsa polémica fabricada por la derecha con fines electoralistas. Quien diga lo contrario está a sueldo de Moscú, que en este caso radica en la calle Génova. Y eso es todo. Todo lo que ha de saber un buen militante socialista para apartar la tentación de pensar, funesta manía, y poner en su sitio, o sea, en la caverna reaccionaria, a la creciente resistencia cívica a la coacción que ejerce la Xunta.

El negacionismo de la mesnada de Touriño se ve, sin embargo, desmentido a diario. Por la realidad de la imposición, que avanza velozmente de los ámbitos de la Administración a los privados (empresas y comercios), y por las ocurrencias de sus socios nacionalistas. Ha adquirido notoriedad la equiparación de la violencia contra las mujeres con el hecho de que hablen español que ha perpetrado una joint venture de la Universidad, el Ayuntamiento y la Diputación de La Coruña.

Lejos de reconocer la atrocidad, la concejala promotora se reafirmó acusando al "sistema" de condenar a las gallegas "que quieren ser bien tratadas por los poderes establecidos a cambiar de idioma, dejar de usar su lengua materna y educar a sus hijos e hijas en español en nombre del progreso social". Un perfecto reflejo invertido de la actuación del nacionalismo, poder establecido que obliga a los castellanohablantes a cambiar de idioma, a dejar de usar su lengua materna y a educar a los niños en gallego (normativo) en nombre de la nación irredenta.

Pero, ¿de qué extrañarse? La lengua es la obsesión del nacionalismo, y se hubiera dicho que su único objeto erótico, de no haber denunciado el Ateneo Republicano de Galicia que, desde el citado Ayuntamiento, el BNG organiza en la Casa Museo Casares Quiroga actividades como el "tuppersex para mulleres"; entre otras igualmente ajenas a la naturaleza del lugar dedicado a quien fuera ministro y jefe de Gobierno de la II República.

Pues bien, ha aparecido un nuevo juguete para solaz del nacionalismo galaico. Los gallegos van a disponer de un "documento de identidad" que se ha definido, a la vez, como propio y universal. El propósito declarado es dar a conocer por el mundo que en el noroeste de la Península reinan la igualdad y el bienestar. Lo nunca visto. La finalidad real es rivalizar con el DNI. La tarjeta sanitaria que el nacionalismo catalán emplea a tal efecto, será en Galicia, chúpate ésa, una "tarxeta social". Miserias del nacionanismo.

Batasuna puede dar conferencias en las instalaciones de un monasterio que prohíbe las bodas en español
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 4 Diciembre 2008

Batasuna puede dar conferencias en las instalaciones de un monasterio que prohíbe las bodas en español. ¿Por qué? Porque el clero tuvo, tiene y tendrá siempre esas extrañas y tristísimas contradicciones, porque algunos curas (no todos) se arriman al poder sin importarle las consecuencias que eso tenga para su propia credibilidad y la de la Iglesia en general, porque algunos curas (no todos) han cambiado al verdadero Dios por el idolillo de barro que le ofrecen los nacionalistas, pues de momento este idolillo les es más propicio y les da más dinero.

El mismo prior del Monasterio de La Real de Palma que hace cuatro años cedió sus instalaciones para que un miembro de Batasuna impartiera una conferencia, ahora se niega a oficiar una boda en español y considera que un coro rociero es "impropio" de la cultura mallorquina. ¿No será más impropia la barbarie batasuna?, me pregunto. Vamos, como si el coro fuese a cantar y ser televisado para todas las Baleares y no para una boda muy concreta que, en vano, quisieron celebrar en dicho monasterio unos novios ilusionados con hacer las cosas de acuerdo con su propia identidad. No sabían los novios, David y Mónica, que con la "iglesia" habían topado, pero no con la Iglesia católica ni con la Iglesia evangélica, con todas las virtudes y defectos que éstas puedan tener, sino con la "iglesia nacionalista", muchísimo más reaccionaria, dogmática e intransigente.

La noticia la ha destapado el diario EL MUNDO que, además de servir a las paranoias particulares de su director, de vez en cuando hace algo bueno y positivo destapando escándalos que otros medios no se atreven a denunciar o haciendo ciertos trabajos de periodismo de investigación de indudable interés.

El citado monasterio está situado en el barrio de El Secar del Real, a tres kilómetros de las murallas de Palma, en el norte de la ciudad. Los monjes empiezan a edificarlo en 1239. En la actualidad lo ocupa la Orden de los Sagrados Corazones, simpatizantes del nacionalismo catalán. Las instalaciones del monasterio han acogido en los últimos años varios encuentros de formaciones nacionalistas vascas, catalanas y gallegas. El integrante de la ilegalizada Batasuna, Iñaki Gil de San Vicente, pronunció allí una conferencia en junio de 2004 basada en el curioso argumento de que los atentados del 11-M constituyeron la rebelión del pueblo musulmán contra la ocupación española de los últimos siglos.

David, de 35 años, y Mónica, de 30, después de dos años y medio de noviazgo, decidieron casarse. Los novios querían una boda de las de toda la vida, por la iglesia, con alegría, flores y el canto de un coro rociero. Lo de que fuese en español no lo pensaron, lo dieron por hecho. Los cursos prematrimoniales empezaron en junio. Aquí ya se toparon con que el responsable, el prior Miquel Mascaró, los impartió en catalán como es preceptivo en un cura que ha quedado atrapado por la Gran Utopía Nacionalista.

La novia quería en su boda cantase un coro rociero ("Es mi sueño de toda la vida para el día de mi boda"), no una boda sosa, aburrida y burocrática como las que se celebran en los juzgados. Terrible pecado en unas Baleares colonizadas por una Cataluña que ha excluido la palabra libertad de su diccionario.

La pareja nació y vive en Mallorca, pero sus orígenes son andaluces. Sus padres pertenecen al fenómeno migratorio de la década de los 70. Se instalaron en Mallorca, y hasta hoy. "Nos sentimos orgullosos de ser mallorquines, pero queríamos que nuestros orígenes estuviesen presentes ese día", precisa David. ¿Es que acaso los andaluces no tienen derecho a amar y respetar sus orígenes? David se dedica al mantenimiento de alumbrado y desde hace nueve años arregla las luces del Monasterio de La Real. "Siempre nos había parecido un sitio precioso, así que lo elegimos. Además, nos sentimos muy identificados con la labor social del centro, porque sabemos que es muy intensa". Piden fecha y la tienen para octubre.

Dice David: "No hablo el mallorquín, aunque nací aquí. Mi familia siempre ha hablado español, y nunca he tenido la necesidad de aprenderlo". Pero nunca se puede decir de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.

Los cursillos avanzan y la pareja se encuentra con la sorpresa de que el prior sólo está dispuesto a oficiar la misa en catalán. Además, se niega de manera rotunda a la actuación del coro rociero. Según la pareja, el curita argumentó "que el gasto era elevado e injustificable, aunque lo pagásemos nosotros". También les indicó que "cantar en presencia de la Virgen era una ofensa". Por último, añadió "que el coro rociero era propio de la cultura andaluza, no de la mallorquina, y no eran asimilables. Ni mejor ni peor, pero sí distintas". Después de varias conversaciones, el prior se mostró más tolerante con el tema lingüístico: les brindó la posibilidad de oficiar la mitad de la ceremonia en mallorquín y la otra mitad en español.

El fanatismo del prior no logró desmoralizar a la pareja. «Pensé que llegaríamos a un acuerdo», insiste David. No fue posible. Acudieron a la Casa de Andalucía de Mallorca donde les explicaron que "el actual prior tenía una postura mucho más nacionalista, porque antes sí habían cantado coros". La única solución fue cambiar de iglesia. "Nos sugirieron la de los carmelitas en el centro de la ciudad. El sacerdote puso el templo a nuestra disposición". A Mónica todavía le brillan los ojos cuando recuerda la ceremonia. "Todos se emocionaron con la salve. Recuerdo que incluso gente que caminaba por la calle entraba a la iglesia y se quedaba a escuchar". Gente, sin duda, traidora a su propia identidad: la mallorquina. Mónica, encantada por el éxito, concluye: "Yo sólo quería entender mi boda".

Fanáticos e inquisidores siempre han abundado en la iglesia católica. Pero, aunque perseguida o despreciada, siempre quedará alguna parroquia fiel a la universalidad del mensaje evangélico, como la que encontraron estos novios para poder celebrar su boda a su gusto y fieles a su identidad, pues aunque los nacionalistas baleares se la nieguen, los andaluces también la tienen.

El Constitucional ante el reto del 'Estatut'
Un texto aprobado por dos Parlamentos y ratificado en un referéndum llega a los magistrados de un tribunal desprestigiado y en situación de prórroga. Deberían escoger el camino de la prudencia
JOSEP RAMONEDA El País 4 Diciembre 2008

La prudencia es una virtud clásica que no siempre ha gozado de prestigio. Su apropiación por la escolástica la ha hecho, injustificadamente, sospechosa de ser una virtud conservadora, instrumento de moderación y orden. Todo lo contrario: la prudencia es una virtud que se funda en la sabiduría de las cosas humanas, en la capacidad de anticipar lo que es más justo y adecuado a una situación determinada, es decir, lo que puede tener efectos más positivos sobre la dinámica social. Por eso la prudencia es aconsejable en el gobernante, pero también en el juez o el magistrado que debe resolver siempre al filo de lo justo y de lo injusto, o en cualquier persona que ejerce autoridad sobre los demás. La prudencia abre perspectivas nuevas al tiempo que evita riesgos innecesarios. Es decir, es una virtud completamente opuesta a los comportamientos que nos han conducido a la crisis económica actual. Se puede decir que en los últimos diez años la prudencia ha estado ausente de los poderes públicos y privados.

En vigilias -es un decir, porque la espera lleva ya muchos meses-, de un pronunciamiento del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Cataluña, se han publicado un montón de artículos y comentarios dando por hecho que la sentencia lesionaría gravemente al texto legal y proponiendo los planes de actuación que deberían seguir las fuerzas políticas catalanas después del presunto fracaso. Naturalmente, en un aburrido, por recurrente, ejercicio de contradicción, los artículos son de dos tipos: los que dicen que las sentencias del Constitucional son para acatarlas y que, por tanto, los responsables políticos catalanes no tienen otra opción que aceptar lo que salga; y los que, al contrario, hablan de desastre o de humillación colectiva y de necesidad de una respuesta contundente, con una gama de propuestas diversas desde el referéndum hasta la insumisión.

Por lo general, los artículos de unos y otros no consiguen disimular el deseo de que el Constitucional se cargue el Estatut. Unos -los que dicen que hay que acatar y basta- porque siempre han estado en contra del Estatuto aprobado; otros -los partidarios de una movilización nacional- porque piensan que el conflicto podría ser algo así como un despertar de la sociedad catalana que abriera el camino hacia su plenitud política. Ambas actitudes podrían ser consideradas imprudentes.

Se podría entender que es imprudente especular sobre una sentencia que todavía no existe, aunque los antecedentes tanto de las relaciones Cataluña-España como del propio Tribunal en cuestión dan motivos para la sospecha. Y se podría entender que es imprudente el deseo de que el Estatut se estrelle en el Constitucional por los efectos no deseados que esta historia pueda tener. Por ejemplo, el PP, motor de este conflicto, porque fue él quien presentó el recurso, podría haber pecado de imprudencia si una sentencia valorada como negativa por los creadores de opinión provocara una reacción en la sociedad catalana que aumentara, más todavía, el carácter marginal que la derecha española tiene en Cataluña.

Pero si traigo a colación la virtud de la prudencia no es en relación con la literatura preventiva que viene entreteniendo el debate político catalán, sino en apelación directa a los miembros del Tribunal Constitucional. Un tribunal absolutamente desprestigiado, que vive en estado de prórroga, porque el Partido Popular no quiere renovarlo hasta que le dé la razón con una sentencia contra el Estatut de Cataluña, va a tomar una decisión que puede tener consecuencias muy serias respecto a las expectativas de futuro del Estado de las autonomías. Y la va a tomar supliendo un vacío legal que, por olvido o por efecto de las relaciones de fuerzas, no quisieron o no pudieron cubrir los redactores de la Constitución. No se pensó en limitar el recurso al Constitucional en aquellas leyes que fueran aprobadas en referéndum. Con lo cual, un recorte sustancial o una interpretación sensiblemente a la baja del Estatut plantearía un conflicto inédito entre poderes que, si no impera la prudencia, no es de fácil solución.

El Estatut de Cataluña no es una iniciativa unilateral de un sector de la sociedad catalana, como puede ser el plan Ibarretxe. El Parlamento catalán redactó y aprobó un texto para ser presentado al Parlamento español que es el que tiene capacidad de convertirlo en ley. Una vez en las Cortes, fue debidamente recortado y reelaborado, en un proceso de pacto a varias bandas. Y, después, fue sancionado en referéndum por el pueblo catalán. Es decir, el Estatut pasó todos los filtros que exige la ley, hasta que la ciudadanía catalana lo dio definitivamente por bueno. Al Partido Popular no le bastó y lo recurrió ante el Constitucional. El Partido Popular se vengaba así de haber quedado fuera de los pactos del Estatut y utilizaba el recurso como arma al servicio de la estrategia de presentarse como campeón del nacionalismo español. Tenía derecho a hacerlo. La ley no lo impedía. Pero, si la prudencia es una virtud social, sería exigible a los magistrados del Constitucional que tuvieran la que les faltó a los dirigentes populares. ¿Verdad que sería grotesco recurrir una reforma de la Constitución aprobada en referéndum, porque el Constitucional está para aplicar la Constitución que aprueban los españoles y no otra? Por analogía, ¿no sería razonable abstenerse en un caso de una reforma de un Estatuto aprobada por referéndum?

Sé perfectamente lo que me dirán a uno y otro lado: que el Estatut no es una constitución sino la ley que regula el papel de Cataluña dentro del Estado español y que éste tiene que ajustarse a la Constitución. Pero la buena interpretación jurídica tiene alma, es decir, sabe discernir los contextos y las circunstancias en las que opera una ley que de por sí es ciega. La prudencia sólo pueden aportarla las personas, no los textos legales. Si después de que el Estatut ha seguido escrupulosamente el proceso arriba citado, es decir, después de haber conseguido la aprobación por dos parlamentos y un referéndum, el Constitucional considera que el Estatut no se ajusta a la Constitución, ¿no sería más razonable aconsejar la reforma de ésta que cargarse el Estatut? ¿O no debe ser el objetivo de las instituciones garantizar un Estado constitucional en el que todos quepan sin que nadie se sienta asfixiado o poco reconocido?

Si la sentencia fuera negativa, la ciudadanía de Cataluña tendría razones para sentirse abusada: no basta con que la proposición que emana del Parlamento catalán sea debidamente pulida en Madrid, encima hay un tribunal al acecho para aplicar el estacazo definitivo. Hay una especie de ninguneo de la voluntad popular que no parece edificante. Ya sé que vivimos en democracias representativas, que el equilibrio de poderes es muy importante, y que colocar la voluntad popular por encima de todo puede ser extremadamente peligroso. Pero cuando un tribunal y el voto popular se contradicen hay un problema. Y el Tribunal haría muy bien en no llegar a este punto, en buscar soluciones que permitan que no se dé esta contradicción. La ciudadanía catalana ha aprobado un Estatut, ¿se la pueda obligar a someterse a otro -el Estatuto revisado por el Constitucional- que no es ninguno de los que han sido votados en referéndum? ¿Puede negarse a los ciudadanos catalanes el derecho a aprobar o rechazar el Estatut emanado del Constitucional si es significativamente distinto del que votaron?

Un buen ejercicio de prudencia por parte del alto Tribunal podría resolver muchos conflictos. Aunque soy consciente de que pedir prudencia a este tribunal, a la vista de lo que ha sido su comportamiento en los últimos años, es pura inocencia. Al fin y al cabo, su tiempo ya pasó, y si los señores magistrados siguen allí es porque el PP quiere que acaben de cumplir el trabajo que de ellos esperan. Ningún magistrado lo ha desmentido, disponiendo de un instrumento muy elemental para hacerlo: la dimisión.

La enfermedad congénita de la Constitución
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Diciembre 2008

La Constitución vigente, formalmente nacida en 1978, cumple treinta años y, según los optimistas, goza de buena salud. Otros, menos optimistas, tuercen el gesto y señalan que las tres décadas han ido produciendo goteras en su organismo. Lo que más resalta al cabo de ese tiempo es que la inicialmente llamada "Constitución de todos", gestada por un consenso archicelebrado, va siendo Constitución de menos, o Constitución de algunos, algo así como una herencia a beneficio de inventario, una realidad instrumental que una España no tanto pluralista como troceada administra con bastante desobediencia, indisciplina, inobservancia o como quiera llamársele.

Esta Constitución, más longeva que sus predecesoras inmediatas, es un cuerpo que, en términos fisiológicos, sufre dolencias funcionales y dolencias orgánicas. Las primeras son fruto de sus deficientes aplicaciones, olvidos y otros usos arbitrarios e interesados, estos últimos negociados a veces con el Poder Ejecutivo desde hipertrofiadas Autonomías, a espaldas, por supuesto, de los otros dos poderes, legislativo y judicial, prácticamente interferidos por los intereses partidistas. Surge entonces el fenómeno de las "reformas subterráneas" de sus altos preceptos, bajo el silencio tolerante del Tribunal Constitucional, cómplice del Gobierno si la ocasión se tercia. Casi todo invisible.

El hecho es que la Constitución del 78 sigue intacta, con apariencia de virgen, pero en realidad profanada. Su articulado no ha experimentado modificación literal, pero su espíritu... ¿Qué ha sido de su espíritu en importantes aspectos?

Un experto en Derecho Constitucional, Francisco Rubio Llorente, actual presidente del Consejo de Estado, se remite a las nuevas generaciones, o las que vengan, para proponer la conveniencia de abrir debate algún día sobre la reforma constitucional. Pero alude en su escrito a cuestiones que a muchos españoles les resbalan sobre la superficie de su atención, tales como la discutida preferencia del hombre sobre la mujer en la sucesión a la Corona, el voto de los extranjeros en elecciones municipales, una nueva regulación del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, la financiación de las Comunidades Autónomas... Asuntos cuya importancia, como cabe apreciar, va de menos a más, pero que no impiden al experto, en este caso, sostener que "nuestra Constitución es excelente", aunque -admite- "tiene defectos", mientras se alimenta "la falsa creencia de que el texto de nuestra Constitución es hoy el mismo que fue promulgado hace treinta años".

¿Se puede decir que tales "defectos" son dolencias funcionales o dolencias orgánicas? Cuando se repara en el contenido del título VIII de la denominada Carta Magna, lo más lógico es pensar que se trata de enfermedades orgánicas congénitas. Y sin llegar a adentrarse en sus preceptos, valga detener un poco la atención en el título preliminar. y concretamente en el artículo segundo, donde se establece "el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones" integrantes de la Nación española.

¿Qué se sabe de la gestación del término "nacionalidades", combustible de tantos riesgos y peligros para la estabilidad de nuestro país? Se ha dicho que ese término significó la "transacción más discutida" de todas las que integran el texto fundamental. Fue resultado laborioso de los ponentes o "padres", en esta ocasión más bien "padrastros", de la Constitución. De los siete ponentes, sólo Fraga se opuso. A la hora de denunciar culpables, en el sentido que este debate admite, la acusación recae sobre Miguel Herrero de Miñón y Miquel Roca. Sin hacer otro alarde que el de la prudencia pusilánime, por denominarla de algún modo, otro ponente, Pérez-Llorca, preguntado por su principal preocupación respecto al contenido de la Constitución en general, confesó: "Sinceramente, la palabra 'nacionalidades'". Pero votó a favor, eso sí.

En una breve referencia a lo que fue, ha sido y sigue siendo la Constitución del 78 en su accidentada travesía histórica hay que hacer dos altos en el trayecto memorístico: el artículo 150.2 y la disposición adicional primera. El artículo dispone en ese punto segundo nada menos que la posibilidad -ya lamentablemente aplicada- de transferir o delegar en las Comunidades Autónomas, mediante ley orgánica, facultades correspondientes a materias de titularidad estatal. El texto en cuestión fue siendo maquillado o limado en la ponencia con respecto a su concepción inicial, pero no por ello ha perdido su carácter de minusvaloración del Estado en asuntos esenciales. Hoy ya se habla tímidamente de la conveniencia de arbitrar una "operación rescate" de competencias transferidas, pero pocas esperanzas cabe abrigar sobre tales recuperaciones a la vista del asalto que el estado, en cuanto expresión de la unidad nacional, ha sufrido y sufre bajo la cobertura "sacrosanta" de la Constitución.

En cuanto a la disposición adicional, según la cual la Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales, valga indicar que, como algunos expertos han denunciado, nació como intento de dar al nacionalismo vasco una "satisfacción simbólica" que, sin embargo, ni siquiera valió para que el PNV votara la Constitución, sino más bien, por desgracia, para cuestionar su legitimidad, en nombre de "derechos históricos" que potencian la foralidad y hacen de la Constitución no votada por ellos un abusivo sistema de blindaje.

Proscenio catalán
PATXO UNZUETA El País 4 Diciembre 2008

La propuesta de Artur Mas supone una presión ante el pronunciamiento del Tribunal Constitucional

La propuesta de Mas tiene en común con la del lehendakari el intento de desacreditar por adelantado una resolución diferente a la deseada y de presionar a los magistrados advirtiéndoles sobre las graves consecuencias de su decisión. También hay semejanza en la retórica: Ibarretxe habló de "liquidación del autogobierno vasco", y Mas de "condena a muerte del autogobierno catalán". Y como entonces en el País Vasco, otros partidos catalanistas proponen medidas más radicales, sobre las que se discute con fingida seriedad: ERC, por ejemplo, propone ignorar la sentencia y convocar un referéndum sobre el derecho a decidir.

Montilla, de acuerdo con Duran Lleida, también es partidario de dar una respuesta firme, pero propugna que sea unitaria y viable, en el sentido de no ilegal ni estrambótica. Pero no considera necesario precisar en qué consistirá porque, como en su momento a Ibarretxe, le parece inverosímil que pueda haber recortes importantes en un texto "plenamente legal".

El argumento de que lo refrendado por el pueblo no debería poder cambiarlo un tribunal tiene fuerza. Sin embargo, es la peripecia concreta del Estatut lo que lo debilita. Que el texto era plenamente legal también se dijo, y con gran énfasis, del proyecto salido del Parlament, y luego se admitió que muchas partes del mismo no tenían encaje constitucional. El propio Maragall ha reconocido (en el libro de E. Tusquets y M. Villanova sobre su vida, publicado este otoño) que el proyecto pretendía cambiar la Constitución a través de la reforma del Estatut: lo mismo que intentó Ibarretxe con su plan soberanista, y que fue la razón principal de su rechazo por el Congreso en 2005.

El proyecto del Parlament no era el resultado de una necesidad acuciante de defender el autogobierno en peligro, o de superar las insuficiencias de la Constitución, sino un "fruto del puro tacticismo: Maragall quiso presentarse más nacionalista que CiU, y CiU más nacionalista que Esquerra", declaró Duran Lleida en EL PAÍS el 12 de febrero de 2006. Y añadió que quienes habían dicho que no se podría "tocar ni un punto ni una coma" estaban "engañando a la ciudadanía".

El callejón al que condujo aquel proyecto inviable llevó a intentar reconducirlo mediante el pacto entre Zapatero y Mas: éste aceptaba modificar los aspectos más obviamente inconstitucionales, introduciendo dosis de ambigüedad e imprecisión en los planteamientos, a cambio del compromiso socialista de refrendar el nuevo texto en Las Cortes y de ciertas concesiones políticas (como la retirada de Maragall).

Lo que llegó al Parlamento español era, por tanto, un acuerdo político cuyas líneas esenciales no podían ser modificadas. Lo cual podía tener lógica política, pero su legitimidad quedaba condicionada al ulterior control de constitucionalidad: para evitar que necesidades políticas coyunturales llevaran a avalar algo que abriera paso al desbordamiento. Una vez suprimido el recurso previo de inconstitucionalidad, en los ochenta, la posibilidad de recurso a posteriori de ciertas normas es una garantía, no una amenaza. Especialmente cuando, como en este caso, su buscada imprecisión permite aplicaciones que desborden el marco que todos deben respetar.

Aunque el respaldo al Estatut en el referéndum hubiera sido mayor (fue del 35% del censo) no había manera de evitar el pronunciamiento del tribunal. Los que presionan para que no se pronuncie, oponiendo el principio democrático (votación parlamentaria y referéndum) al de legalidad, plantean, frente a un problema político difícil, uno irresoluble. Porque, ¿cuál sería el paso siguiente a cualquiera de esos referendos en contra de la sentencia del Constitucional? ¿La declaración unilateral de independencia?

El historiador catalán Enric Ucelay-Da Cal ironizaba no hace mucho, a propósito de acontecimientos históricos mucho más graves que los actuales, sobre lo que consideraba una "combinación característica, y muy catalana, de gesto dramático en el proscenio y prudencia entre bastidores". Afortunadamente, habría que añadir: esa prudencia de fondo que impide llevar a la realidad las bravatas ha librado a los catalanes de meterse en callejones como los que tanto han agobiado a los vascos. Sería lamentable que ahora que una parte de los hijos de Sabino Arana parecen querer salir del laberinto soberanista en que los metió Ibarretxe, sus excesos retóricos llevaran al catalanismo a tomar el relevo.

El cambio de la Constitución
Manuel Muela El Confidencial 4 Diciembre 2008

El 30 aniversario de la Constitución de 1978 se produce en un momento en el que se ha abatido sobre España una crisis económica de proporciones inusitadas, que ha oscurecido momentáneamente nuestra propia crisis política y constitucional, derivada en gran medida de un defectuoso modelo constitucional, ensalzado y casi sacralizado, sobre todo por sus patrocinadores y beneficiarios, que no son precisamente los ciudadanos y contribuyentes. Por ello, conviene apelar al cambio constitucional, si de verdad se pretende situar a España en la plenitud democrática y sacarla de la ciénaga de ineficacias y abusos en que se ha convertido, en demasiados casos, el ejercicio de los poderes públicos.

La Constitución actual nació en una época de grave crisis económica, producto de la primera subida del petróleo de 1973, y también de convulsiones políticas en la Península Ibérica: Portugal estaba inmersa en la llamada Revolución de los Claveles, iniciada en abril de 1974, y en España, en 1975, había muerto el general Franco, dejando intacto su régimen político, entre cuyas previsiones se encontraba la restauración de una monarquía dinástica en pleno siglo XX. El país, por razones evidentes que no es necesario repetir, era un desierto político en el que aparecían algunos balbuceos favorables al cambio democrático, muy poco estimulados por los actores del momento.

Por su parte, las grandes potencias internacionales, los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y Alemania, que habían sostenido y tolerado la dictadura en España, observaban con inquietud los sucesos de Portugal y decidieron, una vez más, tutelar el proceso político español, evitando un proceso constituyente y apoyando a la monarquía como representante genuina de los poderes reales del país. Este objetivo se complementó con la presencia de unos partidos políticos y sindicatos, cuyos escasos medios humanos y materiales serían compensados con unas normas favorables para su fortalecimiento y abundantes recursos públicos.

En junio de 1977 se eligieron unas Cortes, que respondían básicamente al esquema planteado y que no tenían carácter constituyente, porque esa previsión jamás se contempló. No obstante, elaboraron una Constitución para legitimar y ordenar el nuevo régimen político, la Transición, que fue otorgada por el Rey y entró en vigor el 29 de diciembre de 1978. Esa Constitución era un texto formalmente democrático, construido con la agregación de materiales de diferentes constituciones, la republicana de 1931, la Ley Federal de Bonn de Alemania, la de Austria y alguna otra; pero, aparte la formalidad democrática, el objetivo principal era organizar el poder en beneficio de sus autores: la Monarquía, los partidos políticos presentes en las Cortes y los nacionalistas burgueses de Cataluña y País Vasco.

Las características singulares del proceso constitucional de 1978, que estaba trufado de prevenciones y prejuicios, alumbraron un orden político-constitucional que contenía una gran carga defensiva de sí mismo y de quienes habían coadyuvado a su creación, desdeñando el fortalecimiento educativo y cultural del país para dificultar el sentido crítico que es connatural con una sociedad desarrollada.

Como muestra de esa carga defensiva, la Constitución establece unos mecanismos muy exigentes para su reforma hasta el punto de hacerla extremadamente difícil o imposible. Esa falta de flexibilidad, que pudo ser explicable en su momento, es poco congruente con el dinamismo exigible a todo marco político, con mayor razón si éste es producto de una coyuntura excepcional.

Consecuencia también de esa actitud defensiva es la importación de una institución de la Constitución de Alemania, que es la moción de censura constructiva, que resta viveza y agilidad al Parlamento en su función fiscalizadora del Gobierno. Este esquema, además, se ha trasladado a todas las instituciones representativas tales como Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, de forma que se produce inevitablemente la oligarquización del ejercicio del poder público.

En coherencia con la batería de disposiciones defensivas, tanto los preceptos constitucionales como las leyes electorales que provienen de ellos otorgan a los partidos políticos el dominio casi absoluto de los procesos, lo que supone en la práctica situar el poder real en las minorías que gobiernan y dirigen los partidos. Parece claro que estas no son las mejores recetas para promover el pluralismo y la participación ciudadana en la vida pública, teniendo en cuenta la escasa densidad de la sociedad civil en España.

Son solo unos breves apuntes de circunstancias que indican, a mi juicio, algunas de las causas del declive de nuestra vida pública y el conformismo o inhibición de los ciudadanos. Y no olvidemos que el desapego de éstos abre paso franco al aislamiento de los poderes públicos y del propio régimen político en su conjunto.

Cualquier proyecto encaminado a la plenitud democrática debería contemplar y analizar las realidades expresadas, cuya superación habrá de pasar por una reforma importante de algunos aspectos del actual orden constitucional y de la legislación electoral.

Después de treinta años hay razones suficientes para pensar que el progreso político de España, y su propia supervivencia como Estado, demanda un marco más flexible y permeable a la realidad social, que defienda con energía los principios de solidaridad e igualdad entre los españoles, sin que ello sea incompatible con la superación de la dialéctica del enfrentamiento irreductible, muchas veces frívolo y artificioso, aplicando la inteligencia política que parece exigible a quienes se postulan para desempeñar el poder público.

Carta de un “tonto de los cojones” a los señores del Club de los Poetas Muertos
Federico Quevedo El Confidencial 4 Diciembre 2008

Señores del Club de los Poetas Muertos:

Soy un “tonto de los cojones”. Un neandertal cavernario. Un espécimen a desterrar y a fusilar al amanecer junto a algún que otro locutor de la mañana, un golpista que solo piensa en sacar del poder como sea a Rodríguez, un “hijo de puta” que vota al Partido Popular porque cree que es lo mejor para el bienestar de su país, un votante de esa mujer a la que alguien debería colgar de una catenaria o que tendría que haberse puesto delante de las balas de los terroristas islamistas en los recientes atentados de Bombay en un acto supremo de sacrificio vital en nombre del pensamiento único socialista. Sí, señores del Club de los Poetas Muertos, soy uno de esos bichos raros que cree que la democracia consiste en que cada uno vota lo que quiere y no por eso es menos que otros, que está convencido de que en un país libre se puede discrepar e, incluso, criticar al Gobierno por aquello que, modestamente, creo que hace mal -que es mucho, por cierto-. Soy un liberal, de derechas si ustedes quieren, pero liberal al fin y al cabo, es decir, un “tonto de los cojones” según la apreciación que de mi tiene el señor alcalde de Getafe y presidente de la FEMP, Don Pedro Castro, ilustre integrante desde el lunes del Club de los Poetas Muertos.

Don Pedro Castro se ha unido al Club al que ya pertenecen doña Almudena Grandes, que dijo aquello de que a algún locutor de la mañana habría que fusilarlo -y no se refería a Carles Francino, precisamente- y que luego se regodeaba imaginando las torturas sexuales de una partida de milicianos sudorosos a la Madre Maravillas, don Pedro Almodóvar que veía golpes de estado por todas partes auspiciados por el PP la noche electoral del 14 de marzo de 2004, doña Maruja Torres que llamó a los votantes del PP “hijos de puta”, doña Magdalena Álvarez que aconsejó públicamente que a Esperanza Aguirre se la colgara de una catenaria, Squeeze que en reiteradas ocasiones nos ha dicho de qué podemos opinar y de qué no y que parece ser que hubiera preferido que Esperanza Aguirre se quedara quieta recibiendo las balas de los terroristas en lugar de volverse a Madrid y, en fin, los actores y actrices de la ceja y el ‘no a la guerra’ que de manera reiterada le han negado a la militancia del PP y a sus votantes el derecho a existir. Es el Club de los Poetas Muertos, señores míos, el Club de los que siguen viviendo anclados en un pasado rancio de rencor y resentimiento, y que por ello niegan el principio básico de cualquier democracia: el respeto al pluralismo, la tolerancia a las ideas de los demás.

Pues bien, señor Castro, este “tonto de los cojones” prefiere seguir siendo eso a someterse al pensamiento único y dejarse mangonear por una izquierda rancia y obsoleta que no ve más allá de sus narices y que, a la vista de sus declaraciones, tiene un respeto por la democracia que deja mucho que desear. Menos mal que, de vez en cuando, a parecen ilustres representantes de la izquierda como Joaquín Leguina, Pablo Castellano, Nicolás Redondo, Cristina Alberdi, Antonio Muñoz Molina, etcétera, que dejan bien alto el pabellón de las ideas que defienden y a los miembros del Club de los Poetas Muertos a la altura del betún. Ustedes, señor Castro, representan lo más rancio y obsoleto del progresismo, son como una lengua muerta de la ideología a la que, sin embargo se empeñan en resucitar a base de pretensiones de exclusión de la otra parte y amenazas de aniquilación. Esa fue la práctica que llevó a cabo el señor Rodríguez -presidente del Club, por otra parte- la pasada legislatura y que al principio creímos que había abandonado en esta. Me temo que las circunstancias le obligan -porque quiere- a volver a sus orígenes y, en lugar de buscar espacios de acuerdo y consenso, situar de nuevo la política española en un escenario de confrontación, y ustedes, señor Castro, actúan de paladines de ese pensamiento único. Pero lo único que van a conseguir es que cada vez haya más demócratas y libres “tontos de los cojones”.

El empresario asesinado llevaba más de 20 años negándose a pagar el 'impuesto revolucionario'
José L. Lobo El Confidencial 4 Diciembre 2008

Son decenas, tal vez cientos, los empresarios vascos que en las últimas cuatro décadas cedieron al chantaje de ETA y acabaron pagando el llamado impuesto revolucionario. Casi todos por miedo, y la inmensa mayoría para proteger a sus familias. Pero muchos más hicieron frente a los intentos de extorsión y rechazaron contribuir económicamente a la caja etarra. Uno de ellos fue Ignacio Uría Mendizábal, de 71 años, asesinado ayer en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, donde tenía su sede la constructora Altuna y Uría, de la que era miembro de su Consejo de Administración.

Uría y su empresa, fundada en 1969, llevaban más de 20 años recibiendo amenazas de ETA, pero jamás pagaron a la banda terrorista cantidad alguna, según han asegurado a El Confidencial fuentes de la lucha antiterrorista y del entorno del empresario asesinado, que militaba en el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y mantenía excelentes contactos con la cúpula de esta formación.

Fuentes del PNV recordaron ayer a este periódico que Construcciones Altuna y Uría empezó a recibir amenazas y cartas de extorsión a mediados de la década de los 80, y que en 1986 la empresa ya sufrió un atentado en sus instalaciones. El 17 de abril de ese año, un comando de la entonces ETA Militar atacó con explosivos la sede de la empresa en Azpeitia, provocando cuantiosos daños materiales. Al día siguiente, la Guardia Civil detuvo en esa misma localidad a los presuntos autores del atentado, cuatro etarras sospechosos, además, de haber cometido tres asesinatos.

Poco después, en octubre de 1986, ETA secuestró al industrial guipuzcoano Lucio Aguinagalde por negarse a pagar el impuesto revolucionario. Eran los años del plomo de la banda, y sus atentados y extorsiones se contaban por docenas. El Gobierno de Felipe González advirtió a varios empresarios, cuyos nombres aparecían en la lista de contribuyentes intervenida a ETA en la cooperativa Sokoa, de que emprendería acciones legales contra ellos si continuaban pagando. Los que no lo hicieron, como Uría, siguieron recibiendo amenazas. Aguinagalde fue liberado por la Ertzaintza, pero dos meses más tarde otro empresario guipuzcoano, Jaime Caballero, corrió la misma suerte por no ceder al chantaje económico.

Más amenazas por Leizarán
Las amenazas contra Construcciones Altuna y Uría prosiguieron en la década de los 90, coincidiendo con el inicio de las obras de la polémica autovía de Leizarán, que ETA también puso en su punto de mira. La empresa, junto a otras cuatro constructoras, constituyó una UTE para construir la autovía que uniría Navarra y Guipúzcoa. Pero la banda terrorista, que rechazaba una parte del trazado, mantuvo su acoso sobre todas ellas hasta que, finalmente, el Gobierno vasco aceptó introducir las modificaciones exigidas por los terroristas. Cuando la autovía fue inaugurada, en mayo de 1995, ETA había dejado tras de sí un reguero de cuatro cadáveres -dos empresarios y dos policías- y casi dos centenares de atentados contra las obras y las empresas adjudicatarias.

Los intentos de extorsión contra Uría se intensificaron a principios de esta década, cuando Construcciones Altuna y Uría era ya una de las empresas líderes en el sector de obra pública e infraestructuras en el País Vasco. El hecho de que la constructora fuese una de las más beneficiadas por las adjudicaciones del Gobierno vasco, unido a la cercanía al PNV del industrial asesinado ayer en Azpeitia, llevó al entorno etarra a incluirla en una lista de "sociedades depredadoras capitalistas". Así definía a Construcciones Altuna y Uría, en marzo del pasado año, AHT Gelditu (Paremos el AVE), un colectivo apoyado por Batasuna y el sindicato abertzale LAB que se opone a las obras de la llamada Y vasca, en las que participa la empresa de Ignacio Uría.

Tras el sabotaje contra una docena de camiones de la flota de la empresa, AHT Gelditu hizo público un comunicado en el que afirmaba que "sólo hay un camino para detener las obras: la acción directa. Hoy ha sido Altuna y Uría, y mañana será otra".

También en marzo de 2007, la ilegalizada Segi difundió un comunicado amenazante contra Construcciones Altuna y Uría: "Que tengan claro las empresas que trabajan en la construcción del TAV [el entorno etarra se refiere al AVE como Tren de Alta Velocidad] que, en la medida en que son responsables de este salvajismo, son punto de mira del enfado popular (...). Que sepan que, ante esta situación, no nos quedaremos con los brazos cruzados". Este documento fue incorporado por el juez Baltasar Garzón a los autos de ilegalización del PCTV y ANV para demostrar la connivencia de ambas formaciones con la banda terrorista en contra de las obras de la Y vasca.

Los compañeros de tute de toda la vida de Ignacio Uria siguieron jugando como si nada
 Periodista Digital 4 Diciembre 2008

El éxito de ETA no fue consumar un asesinato más a bocajarro sino lograr atemorizar a los ciudadanos al límite de aflorar lo peor de la condición humana: la insensibilidad frente al dolor. Mientras el constructor asesinado en Azpeitia yacía muerto en la acera, sus compañeros de tute se reunieron como todos los días en la misma mesa con la única diferencia de que otro ocupó el lugar del asesinado.

Lo cuenta Miguel Ariztegi en El Mundo. La cuadrilla no perdonó la partida de tute de ayer. Dos balas impidieron que Ignacio, el más puntual de todos, se acomodara en su silla frente a la ventana y pidiese su café y su farias. «Nunca traía mechero, así que si querías jugar con él tenías que traer fuego», comenta uno de sus habituales en una pausa.

La cafetería Uranga se encuentra a 200 metros del lugar elegido por los asesinos para acabar con la vida de Ignacio, y ayer sus parroquianos continuaron con su rutina, con la única diferencia de que otro ocupó el lugar del asesinado.

Era un hombre «sano, sin maldad, pero con carácter», según los que le conocían, y a sus 71 años trataba de olvidarse poco a poco de la empresa familiar y delegar las responsabilidades en sus sucesores.

«Siempre decía que mientras estuviera bien no iba a dejar de ir a la oficina, y mira si lo ha cumplido», indica uno desde la barra, que recuerda a Gorria (rojo) como un hombre «inquieto». Le llamaban así por el color de su cara.

Ayer, anteayer y el día anterior compartieron tapete, cartas y sobremesa. Las lágrimas que se asoman a sus ojos revelan que empiezan a comprender que esa escena no volverá a repetirse, que el revuelo de policías y periodistas que ha alterado su normalidad nunca se la devolverá tal como la recuerdan.

ANV GOBIERNA CON EA EN AZPEITIA
ETA asesina a tiros en uno de sus municipios a Ignacio Uría Mendizábal
El empresario cayó abatido de dos tiros a bocajarro. El municipio en el que vivía y trabajaba Ignacio Uría está gobernado por la marca electoral de ETA que no se quiso anular, ANV, y ahora accederá a las ayudas del Gobierno central. EA ha roto su pacto con ANV pero sólo en Azpeitia.
Libertad Digital 4 Diciembre 2008

Ignacio Uría Mendizábal, empresario de 71 años, casado y con cinco hijos salió de su lugar de trabajo en Azpeitia (Guipúzcoa) poco antes de la una de la tarde. Según todas las informaciones aparecidas hasta el momento iba sin escolta alguna.

En el aparcamiento del restaurante Kiruri, muy cerca de la empresa de la que era responsable –Altuna y Uría, una de las adjudicatarias de la denominada "Y" vasca– le esperaban dos etarras que le descerrajaron dos tiros a bocajarro, siguiendo los manuales; uno le alcanzó en el pecho y el otro en la frente. Hay un tercer casquillo que también está siendo analizado y, las primeras investigaciones se centran en averiguar si las marcas del percutor se corresponden con el arma que segó la vida de Isaías Carrasco en la cercana Mondragón. El tiroteo sucedió en torno a las 13.05 horas y el cuerpo de Ignacio Uría quedó tendido en el suelo mientras los etarras emprendían la huida en un coche robado. Muy poco tiempo después los vecinos y los dueños del Restaurante Kiruri alertaban a la esposa del empresario: "Ven rápido que algo le han hecho a Ignacio".

Durante una hora, Ignacio fue atendido por efectivos sanitarios de las ambulancias medicalizadas de la Ertzaintza que se desplazaron a la zona. Sin embargo, los disparos fueron certeros y las heridas, mortales. A las 15.35 se ordenó el levantamiento del cadáver que fue trasladado al Instituto de Medicina Legal de San Sebastián para practicarle la autopsia.

Los etarras planificaron el asesinato con rapidez y sin dejar demasiadas pistas. De hecho, usaron un vehículo Alfa Romeo robado tan solo horas antes a punta de pistola en el Alto de Itziar, a unos 25 kilómetros de Azpeitia. El dueño del automóvil fue localizado después por la Policía atado a un árbol. En ese coche se desplazaron hasta el lugar elegido para esperar a Ignacio Uría. Uno de los etarras se encargó de los disparos mientras el otro esperaba con el vehículo en marcha. Tras el asesinato emprendieron la huida de nuevo hacia el Alto de Itziar donde habían dejado un segundo vehículo preparado para desaparecer. El Alfa Romeo, calcinado, fue hallado por la Policía muy cerca de donde su dueño había sido atado a un árbol.

El Ayuntamiento de Azpeitia está gobernado por Iñaki Errazkin, de la proetarra ANV a la que se permitió acceder al poder pese a las demandas de suspensión e ilegalización. Ahora ANV puede acceder al millonario plan de Zapatero para los ayuntamientos y conseguir hasta 31 millones de euros de dinero público extra. Merced a un pacto con EA, Aralar y EB, los nacionalistas del PNV no pudieron gobernar pese a ser la lista más votada. Horas después del atentado, EA anunció que abandonaba el gobierno municipal, como ya hiciera en Mondragón tras el asesinato del concejal socialista Isaías Carrasco. Sin embargo, mantiene pactos con ANV en una decena de localidades.

Largo historial de ataques etarras
La empresa Altuna y Uría es una de las más importantes del sector en el País Vasco y sufre un largo historial de ataques etarras contra sus equipos. La banda siempre ha querido boicotear la construcción de la llamada "Y" vasca –por la forma de su trazado– que une por vía férrea las tres provincias.

La construcción de esta infraestructura se ha convertido en los últimos años en uno de los objetivos prioritarios de ETA y los partidos y plataformas que la representan. De hecho, en uno de sus últimos comunicados – el del pasado 16 de agosto– la banda terrorista nacionalista calificaba el Tren de Alta Velocidad de un proyecto "ajeno a los intereses de Euskal Herria". Agrupaciones terroristas juveniles como Segi han llamado en repetidas ocasiones al boicot y a dar "saltos cualitativos" contra esta obra civil en el País Vasco.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió de inmediato los actos de partido que tenía previstos en el País Vasco. Zapatero iba a reunirse primero con empresarios y representantes sindicales para, después, desplazarse hasta el polígono industrial de Zamudio y realizar una visita a la empresa Ingeteam, dedicada a las nuevas tecnologías. Más tarde, a puerta cerrada, iba a comer con alcaldes y concejales socialistas del País Vasco. La visita que ahora se espera del presidente es, por supuesto, a Azpeitia.

Por otra parte, los grupos parlamentarios del Congreso están preparando una reunión, que presumiblemente se celebrará el jueves, para expresar, de forma unitaria, la repulsa de todas las fuerzas políticas al atentado terrorista.

El presidente de la Comunidad Autónoma Vasca ha mostrado su condena por el asesinato de Uría Mendizábal, del que ha dicho que era un "hijo de este pueblo" y "bueno como un padre". Juan José Ibarretxe lanzó su habitual mensaje paternalista a ETA: "No se puede matar, no se puede". Dirigiéndose a los empresarios vascos dijo: "Os queremos, os necesitamos, vuestro carácter emprendedor, vuestras empresas, y cuando más os necesitamos viene ETA a asesinar a uno de los vuestros, uno de los nuestros". Como si fuera una novedad.

DE LA INYECCIÓN DEL ESTADO PARA FRENAR LA CRISIS
Los ayuntamientos de ANV recibirán hasta 31 millones de euros del Gobierno
Las medidas desesperadas del Gobierno para intentar frenar los efectos de la crisis económica y más exactamente para frenar el paro, llenarán los bolsillos de los ayuntamientos gobernados por ANV, que podrán solicitar hasta 31 millones de euros.
J. Arias Borque Libertad Digital 4 Diciembre 2008

Este mismo miércoles, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba el Real Decreto Ley, aprobado en el Consejo de Ministros del pasado viernes, por el que se crea un Fondo Estatal de Inversión Local de 8.000 millones de euros, destinado a financiar inversiones en proyectos y obras municipales de nueva planificación, de ejecución inmediata y generadores de empleo.

Pese a que el Gobierno no considera prioritario controlar en que se gastarán su dinero los consistorios proetarras, desde luego es preocupante una inyección económica que podría llegar hasta los 31 millones de euros, según la tabla de importe máximo a la que puede acceder cada ayuntamiento y que hizo pública este miércoles el ministerio de Fomento. Así, podría recibir hasta 26.770.732 euros por los consistorios guipuzcoanos, hasta 2.859.068 euros por los vizcaínos, hasta 1.870.589 euros por los navarros, y hasta 264.243 euros por el alavés.

A continuación, se desglosa la cantidad máxima a la que podría tener acceso cada uno de los consistorios gobernados por el brazo político de ETA:

Álava: Aramaio (264.243 euros)

Vizcaya: Ajandiz (78.229 euros); Achondo (256.102 euros); Aulestia (119.290 euros); Arteaga (154.157 euros) ; Elorrio (1.255.024 euros); Igorre (719.811); Izurza (43.362 euros); Mallabia (205.660 euros); y Ubidea (27.433 euros).

Guipúzcoa: Aduna (65.486 euros); Aizarnazabal (112.919 euros); Alegría (298.579 euros); Anoeta (316.278 euros); Anzuola (375.392 euros); Mondragón (3.914.272 euros); Azpeitia (2.487.393 euros); Vergara (2.623.497 euros); Villabona(1.017.683 euros); Escoriaza (700.520 euros); Irura (224.775 euros); Isasondo (107.963 euros); Legazpia (1.525.816 eros); Legorreta (254.686 euros); Icasteguieta (80.530 euros); Hernani (3.383.839 euros); Lezo (1.055.912 euros); Oyarzun (1.735.547 euros); Oreja (20.354 euros); Pasajes (2.847.918 euros); Placencia de las Armas (718.926 euros); Villarreal de Urrechu (1.196.618 euros): Usurbil (1.012.019 euros); y Cestona (603.530 euros).

Navarra: Vera de Bidasoa (652.025 euros); Arbizu (180.705 euros); Basaburua (147.608 euros); Goizueta (144.245 euros); Lacunza (199.997 euros); Leiza (511.319); y Navascués (34.690 euros).

****************** Sección "bilingüe" ***********************

Proteccionismo lingüístico
Preservar por la fuerza

La lengua debe emanciparse del Estado para que evolucione espontáneamente hacia donde quieran llevarla sus hablantes. Al igual que con la religión, el Estado sólo puede separarse completamente si devuelve los espacios públicos a la sociedad civil.
Albert Esplugas Boter Libertad Digital 4 Diciembre 2008

En el diario oficial de la Generalitat aparecieron traducidos al catalán los apellidos de más de 100 opositores y un mosso era sancionado por redactar en castellano unas diligencias policiales. Estas noticias dan para un buen sketch en Polònia, pues no son sino la cara más ridícula de una política lingüística que pone la lengua por encima de las personas.

Las motivaciones detrás de los planes de inmersión lingüística en Cataluña, sin embargo, son menos viles y más convencionales de lo que muchos de sus críticos conceden. El matiz no hace que esta política sea menos injusta, pero sí es importante de cara a articular un discurso que conecte con las inquietudes de la mayoría de catalanes y tenga más influencia. Si no representamos fielmente sus razones es más fácil que nuestros argumentos sean rechazados de antemano y tildados (inocente o interesadamente) de "anti-catalanes".

La mayoría de catalanes que apoyan la normalización lingüística no quiere desterrar el castellano o acabar con el bilingüismo, sino proteger una lengua y una cultura que perciben amenazada. Sin duda hay quien desea lo primero (algunos ni siquiera lo ocultan), pero en general las políticas lingüísticas son entendidas como una ayuda a la lengua débil, una lengua que sin la protección de la Administración podría ser completamente desplazada por el castellano en el largo plazo. La política de inmersión lingüística es, en este sentido, como cualquier otra medida proteccionista encaminada a defender algo en detrimento de las elecciones de los individuos. En este caso es la lengua, en otros, la agricultura europea o el cine español.

Un mismo nacionalismo puede manifestarse de formas distintas dependiendo de las circunstancias. Si la lengua catalana fuera hablada por 400 millones de personas en el mundo y tuviera el peso (mediático o económico) que tiene el castellano en Cataluña, probablemente muchos catalanes no sentirían la necesidad de protegerla. De hecho, probablemente si el castellano corriera el riesgo de sucumbir ante otra lengua con el paso de unas cuantas generaciones, muchos españoles sin convicciones liberales abogarían por políticas de inmersión lingüística en ayuda del castellano.

La idea de que el catalán compite en inferioridad de condiciones con el castellano está arraigada en Cataluña, y en mi opinión no es ningún disparate. La mitad de la población catalana es castellano-hablante, en los medios predomina el castellano con diferencia, en el cine, en la empresa, en la literatura o entre la comunidad inmigrante. Los catalano-hablantes suelen adoptar de forma automática el castellano cuando algún miembro del grupo es castellano-hablante. Pocas veces sucede lo contrario –aunque los catalano-hablantes sean mayoría en el grupo– y esta situación tiende a multiplicar las relaciones en castellano. Yo soy catalano-hablante y utilizado el castellano con gente catalano-hablante porque cuando nos conocimos nos dirigimos mutuamente en castellano. Es raro encontrar ejemplos de castellano-hablantes que hablan entre ellos en catalán.

Toni Soler declaraba recientemente que hay castellano-hablantes que encuentran conflictivo que su hijo no pueda ser escolarizado en castellano y que hay catalano-hablantes que encuentren conflictivo pedir "un tallat" y que no les entiendan. Varios comentaristas han criticado que Soler concediera la misma importancia a las dos situaciones, pero yo interpreto de otra forma su analogía: si no te entienden al pedir "un tallat" (aunque aquí está exagerando) significa que la persona no ha aprendido el catalán, y esa falta de integración molesta a muchos porque sólo se produce en una dirección y a la larga favorece al castellano en detrimento del catalán. El conflicto es que la falta de integración puede llevar a la extinción del catalán.

Al fin y al cabo, el castellano tiene una ventaja evidente sobre el catalán: es más útil. La lengua es un vehículo de comunicación y tiene lo que se denomina "efectos red". Cuantos más individuos hablan una lengua, más atractivo resulta para los demás sumarse a ésta, y en la medida en que se incorporan nuevos hablantes, aún más es más interesante para el resto adherirse. Y así sucesivamente en un flujo de realimentaciones positivas que a menudo fortalecen la posición de las lenguas más extendidas y debilitan la posición de las que lo están menos.

Pero lo que importa no es la lengua sino sus usuarios. En un escenario sin intervenciones, el grupo lingüístico mayor desplaza a las otras lenguas si los hablantes de estas últimas se trasladan voluntariamente al primero para beneficiarse de su mayor alcance. Los proponentes de las políticas lingüísticas, como sucede con todas las medidas proteccionistas, al invocar una actuación compensatoria y equilibradora por parte del Estado pretenden "compensar" y "equilibrar" las elecciones de los individuos. Están apelando al Estado para imponer las preferencias de unos sobre otros.

La lengua debe emanciparse del Estado para que evolucione espontáneamente hacia donde quieran llevarla sus usuarios. Para ello no basta con que el Estado sea "neutral" dentro de la Administración y de los servicios públicos. Lo mismo que la religión sólo puede separarse del Estado si las iglesias son privadas, el Estado sólo puede separarse completamente de la cultura y la lengua si devuelve los espacios y servicios públicos a la sociedad civil. En el ínterin, lo mejor será permitir la diversidad y libertad de elección en los espacios públicos, por ejemplo en la enseñanza.

No sé si el catalán sin la protección del Estado tendería a quedar arrinconado y acabaría por extinguirse. Es posible, aunque no está claro después de todo a lo que ha sobrevivido. Pero si ocurriera así sería porque sus hablantes han preferido adherirse a otras lenguas y no se han esforzado lo suficiente en preservarla. Recurrir a la imposición lingüística no es "esforzarse" sino hacer que otros asuman el coste de tus preferencias. En su día mis padres me escolarizaron en castellano porque hablábamos catalán en casa y pensaron que así consolidaría mi bilingüismo. Hoy esta opción está prohibida. Esta discriminación legal es demasiado seria como para hacer un sketch en Polònia.

Albert Esplugas Boter es miembro del Instituto Juan de Mariana, autor del libro La comunicación en una sociedad libre y escribe regularmente en su blog.

El Gobierno vasco defiende «la colaboración» para impulsar el euskera en el siglo XXI
M. ZABALETA  VITORIA El Correo 4 Diciembre 2008

«Colaboración y acuerdo». Éstos son los dos ingredientes que, a juicio del Gobierno vasco, son imprescindibles para «impulsar» el euskera y de forma particular su «utilización en todos los sectores de la sociedad». Así lo puso de manifiesto ayer la consejera vasca de Cultura, Miren Azkarate, durante el acto de entrega de los premios Ukan, que el Ejecutivo autónomo concede a las entidades que fomentan la lengua vasca.

La también portavoz del Gobierno vasco presidió en Lehendakaritza la entrega de estos galardones que, en su tercera edición, estuvo marcada por el atentado de Azpeitia. Lo hizo en sustitución del lehendakari, Juan José Ibarretxe, que por la tarde se desplazó hasta la localidad guipuzcoana para mostrar su repulsa por el último asesinato de ETA.
En este sentido, y puesto que el «salvajismo de estos asesinos no nos puede cegar», el Gobierno vasco decidió mantener el acto de entrega de los premios Ukan que, este año, ha recaído en la asociación Arrasate Euskaldundu Dezagun por «haber sido pionera en el movimiento de las asociaciones en euskera».

Innovación
Asimismo, el Departamento de vasco de Cultura ha querido distinguir con menciones especiales a la sociedad cooperativa Eroski, por haber puesto en marcha la edición en euskera de la revista Consumer; a Ikea, al editar en lengua vasca su catálogo anual; y a Microsoft, por haber comercializado, también en este idioma, las versiones del sistema operativo Windows Vista y el paquete de ofimática Office 2007.

Tras dar a conocer a los premiados, la consejera hizo suyas las palabras que tenía previsto pronunciar Ibarretxe para recordar que «el multilingüismo trae innovación a nuestra sociedad», por lo que «esta identidad, dijo, requiere una firme voluntad de colaboración».
 

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