AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 20 Diciembre 2008

ETA enaltecida, PSE ausente
Si esta es la manera en que el PSE pretende expulsar a ANV de los ayuntamientos, probablemente sigan allí hasta, al menos, las próximas elecciones vascas; momento en que, tal vez, la táctica pose socialista de inaplicación del art. 61 se modifique.
EDITORIAL Libertad Digital 20 Diciembre 2008

El pasado martes, el Congreso de los Diputados rechazaba una proposición no de ley de Rosa Díez, apoyada por el Partido Popular, donde se instaba al Gobierno a iniciar el proceso de disolución de los 42 ayuntamientos gobernados por ANV. En realidad, simplemente se reclamaba al Ejecutivo que aplicara la ley, concretamente, el art. 61 de la Ley de Bases de Régimen Local, donde se establece claramente la posibilidad de disolver aquellos consistorios "que den cobertura o apoyo, expreso o tácito, de forma reiterada y grave, al terrorismo o a quienes participen en su ejecución, lo enaltezcan o justifiquen, y los que menosprecien o humillen a las víctimas o a sus familiares".

En efecto, después de que el Tribunal Supremo declarara que ANV forma parte de ETA y procediera a ilegalizar esa tapadera denominada partido político, pocas dudas podían quedar de que los ayuntamientos gobernados por el brazo de un grupo terrorista justificaban, como contempla el artículo 61, esa estrategia criminal que los define.

El portavoz del PSOE en el debate de la proposición de UPyD, Antonio Hernando, se negó a apoyar la aplicación de la ley, alegando que el PSE tenía pensado ir, ayuntamiento por ayuntamiento, planteando mociones de censura para expulsar del poder a los ediles de ANV.

Es bastante probable esta treta no fuera más que una manera de subvencionarle indirectamente la campaña electoral a Patxi López, por cuanto le permitía mostrar su lado más comprensivo con el nacionalismo al tiempo que exhibía diariamente su firmeza contra el terrorismo. Dicho de otra manera, el PSOE puso el Estado de derecho por detrás de sus intereses electorales; sin duda, nada nuevo bajo el sol, en especial por lo que se refiere a la lucha antiterrorista.

La estrategia municipalista contra ANV que defienden los socialistas, sin embargo, no parece estar dando unos grandes resultados. Ayer mismo, el consistorio de Pajares (Guipúzcoa), gobernado por ANV, sacó adelante una moción en apoyo a Julen Etxaniz, uno de los etarras recientemente detenidos por la Guardia Civil.

¿Pero acaso cuenta ANV con mayoría absoluta como para aprobar tan vergonzosa moción? En realidad, 10 de los 17 ediles del Ayuntamiento se oponían a ella; el único problema fue que los cinco del PSE se "ausentaron" de la votación. Resultado final: siete votos de ANV a favor, 5 votos de la oposición en contra y cinco incomparecencias socialistas.

Si esta es la manera en que el PSE pretende expulsar a ANV de los ayuntamientos, probablemente sigan allí hasta, al menos, las próximas elecciones vascas; momento en que, tal vez, la táctica pose socialista de inaplicación del art. 61 se modifique. Hasta entonces, sin embargo, los etarras seguirán disponiendo de abundante financiación e información para seguir cometiendo sus crímenes, como ilustra el atentado de Azpeitia.

Pero, sobre todo, la cuestión de fondo es qué más hace falta para que el Gobierno se decida, de una vez, a aplicar el art. 61. Si la exaltación de un terrorista no es "una muestra de apoyo al terrorismo", entonces más convendría no haber aprobado nunca este artículo porque, salvo en Marbella, no parece que ningún caso real pueda ajustarse al enunciado jurídico. Pero claro, el verdadero problema nunca ha sido que el supuesto de hecho no se encuadrara en la ley, sino que no existe al voluntad política para utilizar todos los instrumentos del Estado de derecho para combatir el terrorismo. Y un Estado que hace dejación de su principal responsabilidad (defender las vidas y las propiedades de sus ciudadanos) deja de ser una democracia y pasa a convertirse en un régimen de mafias territorializadas.

Zapatero y ETA
Regreso al futuro

Que los cuerpos de seguridad estén haciendo su trabajo nada dice de las intenciones del Gobierno. No existe ninguna contradicción entre detener comandos y pretender dialogar ellos, como no la existe entre poner bombas y querer negociar con el Estado.
GEES Libertad Digital 20 Diciembre 2008

Las últimas noticias de detenciones de etarras muestran que la Policía Nacional y la Guardia Civil se encuentran a pleno rendimiento en la lucha antiterrorista. Las fuerzas de seguridad hacen su trabajo, deteniendo terroristas y desmantelando comandos. Gracias a las FSE la banda está débil, con poco más de dos comandos operativos.

Esto es lo que esgrime el Gobierno como exigencia para que el Partido Popular apoye su política. Política que, por lo demás, es tan de apaciguamiento como antes: Zapatero habla de aplicar el bisturí dentro de ANV, poniendo paños calientes a lo que sería un golpe definitivo a la banda. Y es que respecto a ETA, Zapatero tiene todo un arsenal de excusas, pero ni una sola iniciativa para acabar con ella.

Esto ya lo hemos vivido: por un lado un discurso premeditadamente abstracto en materia antiterrorista, lleno de lugares comunes y desgastados, que cuando se concreta no lo hace o lo hace mal. Por otro lado, la exigencia al Partido Popular de apoyo a esta política, llena de agujeros negros. Entre éstos, el hecho de que el PSE está ya reuniéndose, que sepamos, con ETA-Batasuna a través del pacífico Otegi. No sabemos hasta dónde están llegando estas conversaciones, pero sí que han disparado los rumores y la sospecha entre aquellos más implicados en la lucha contra ETA; sindicatos policiales y víctimas de la banda. Como hace tres años.

Llama la atención que un presidente tan cuidadoso a la hora de elegir palabras, se escabulla continuadamente de cualquier dureza dialéctica ante la banda. Zapatero muestra toda su firmeza no para derrotar a ETA, sino para que ETA desaparezca, que es una cosa bien distinta. Ya nos gustaría que fuese tan claro respecto a ETA como respecto a la violencia doméstica o a los matrimonios de homosexuales.

La negativa de Zapatero a expulsar a ANV de los ayuntamientos muestra qué idea tiene de lo que debe ser la política antiterrorista. Respecto a ésta hay dos modelos, y sólo dos. El primero es el modelo constitucional, el que tradicionalmente ha defendido el Partido Popular: perseguir, detener, juzgar y encarcelar a los asesinos etarras. Y lo que es más importante, hacer lo propio con todos aquellos que escoltan a la banda. Esta estrategia incluye la política destinada a deslegitimar y perseguir al entramado mediático, institucional y social de ETA.

El segundo modelo es el de quienes creen que el problema de ETA es político, y que debe solucionarse políticamente. Por un lado está la propia banda, naturalmente. Su posición es nítida: si el Estado español quiere que la violencia desaparezca, deberá aceptar las aspiraciones de los terroristas. Por otro lado, están tanto los partidos ultranacionalistas (ERC, BNG, NaBai, EA) como los nacionalistas (PNV, CiU), que no desean la derrota de ETA, sino su desaparición mediante una negociación política en la que ellos están tan interesados como la banda, y en la que pretenden sacar partido. Ninguno de ellos ha escondido jamás su rechazo a las medidas políticas, judiciales y sociales que más daño hacen a la banda.

Lo novedoso y lo peligroso del asunto es que el PSOE de Zapatero se encuentra actualmente en esta posición. Por eso, desde 2004, la firmeza del Estado ante la banda ha disminuido. Desde que Zapatero desembarcó en La Moncloa con su ansia infinita de paz, la prioridad máxima del Gobierno español ha dejado de ser derrotar a ETA para convertirse en "lograr la paz y la convivencia entre los vascos". Lo cual no debe extrañar, porque en su diccionario la palabra "fuerza" ha sido sustituida por la palabra "diálogo".

Que los cuerpos de seguridad estén haciendo su trabajo nada dice de las intenciones del Gobierno. No existe ninguna contradicción entre la detención de comandos y la pretensión de dialogar ellos, como no la existe entre poner bombas y querer negociar con el Estado. Los dos modelos no admiten término medio: ¿Quiere Zapatero que el régimen constitucional aniquile definitivamente a ETA? Respuesta: No. Si existe un PSOE partidario de pactar con el PP y UPyD la derrota de ETA y el triunfo del régimen constitucional, ni está ni se le espera. Los socialistas pueden ofrecer como coartada el trabajo de las FSE, pero eso no esconde el hecho de que Zapatero mantiene hoy un discurso político idéntico al que le llevó a negociar con la banda, y que no es incompatible con la labor policial.

Por parte del Gobierno, ni una mala palabra ni una buena acción. Para los demás, sospecha e inquietud. Esto nos suena, porque esta incertidumbre ya la vivimos antes. Veremos si estamos regresando al futuro y el 2009 es realmente la continuación del 2007.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Política antiterrorista
Rajoy veleta
La forma en la que el Gobierno está enfrentando esta cuestión no es la que le gustaría al PP, pero esto no es motivo bastante para retirar el apoyo. Y si lo es, Rajoy debería retirar su apoyo a toda su política antiterrorista.
Emilio Campmany Libertad Digital 20 Diciembre 2008

El pasado día 16, el Grupo Parlamentario Popular decidió apoyar una moción de Rosa Díez que instaba al Gobierno a disolver los 42 Ayuntamientos en los que manda la proetarra Acción Nacionalista Vasca (ANV). Fue un error.

Es verdad que aquella parte del electorado del PP que desea una enérgica política antiterrorista simpatizaba con la moción de Unión Progreso y Democracia y aplaudió que su partido la votara. Pero no sólo ellos, también los gallardonitas, partidarios de que el PP esté con el Gobierno en la lucha antiterrorista, vieron con buenos ojos que esta vez su partido votara a favor de la disolución de los consistorios gobernados por los filoetarras. Los primeros pensaron que ya era hora de que Rajoy pusiera en solfa a un Gobierno del que sospecha que todavía quiere negociar con la ETA. Y los otros creyeron que, tras el asesinato de Uría en Azpeitia, el PP no podía dejar que Rosa Díez se pusiera al frente del clamor con el que la sociedad española rechaza que el Ejecutivo tolere que ANV gobierne ayuntamientos y administre dinero público. Sin embargo, insisto, fue un error.

La política antiterrorista es una cosa muy seria. No es sólo política criminal. El terrorista coacciona a la sociedad porque carece del respaldo democrático necesario para obtener el cambio que pretende por cauces legales. Cuando una parte del electorado entiende el terrorismo, otra lo disculpa y una tercera, aunque sea pequeña, lo apoya, siempre habrá organizaciones políticas dispuestas a recoger los frutos de esa coerción. Por lo tanto, el daño que el terrorismo puede hacer a una sociedad es altísimo, muy superior al que puede infligir ninguna banda de criminales.

Corresponde al Gobierno diseñar y dirigir la política antiterrorista. Lo deseable es que lo haga de mutuo acuerdo con la oposición. Pero puede preferir cargar él solo con la responsabilidad. Si hay acuerdo, a la oposición sólo le cabe apoyar mientras el Gobierno respete lo acordado. Si no lo hay, tendrá que decidir si sostiene o no la política del Gobierno. Debe respaldarla mientras no la considere claramente equivocada. Lo que no puede hacer es apoyarla en parte sí y en parte no.

Parece que Zapatero y Rajoy no han suscrito ningún acuerdo. Por lo tanto, lo que le toca al líder del PP es decidir si apoya o no la política antiterrorista del Gobierno. La legislatura pasada decidió no hacerlo y actuó en consecuencia. En ésta, por creer que el Gobierno ha cambiado, aún sin reconocerlo, decidió respaldarla. ¿Por qué de repente, y sólo para lo de ANV, ha dejado de hacerlo? Es obvio que la forma en la que el Gobierno está enfrentando esta cuestión no es la que le gustaría al PP, pero esto no es motivo bastante para retirar el apoyo. Y si lo es porque Rajoy considera que esta actitud indulgente con ANV es verdaderamente esencial, lo que debería hacer es retirar su apoyo a toda la política antiterrorista, no sólo en cuanto a lo de ANV.

Lo que desde luego no cabe es respaldar al Gobierno cuando acerca presos al País Vasco y atacarlo cuando no enfrenta el problema de ANV del modo que exige Rosa Díez. En política, la coherencia es una virtud. Pero, cuando se trata de terrorismo, se convierte en una necesidad.

Paradojas de la nación
IÑAKI UNZUETA El Correo 20 Diciembre 2008

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UPV-EHU

La nación étnica: entidad que constituyen aquéllos que se identifican con un cuerpo colectivo común. Con un adentro y un un afuera, un interior cálido y confortable y un afuera amenazador

El nacionalismo étnico que utiliza para su fundamentación el territorio, la lengua o los mitos de fundación no deja al ciudadano la oportunidad de elección: los objetivos están marcados y la pertenencia a la comunidad de destino está también asignada. Por ello, como dice Kertész, «si existe libertad entonces no puede existir el destino».

Jokin, tú te has ido pero tu espíritu y tus enseñanzas perduran en Euskal Herria». Estas palabras pronunciadas en el acto de homenaje a Jokin Gorostidi -histórico militante nacionalista- ilustran la existencia de al menos dos tipos de tiempo: el interno, episódico y eventual de la experiencia individual y el largo de las instituciones. A la intrusión del pasado en el presente le llamamos memoria, y a la historización del pasado desde el presente, olvido. Los dos convierten el tiempo en una construcción social.

Mientras que la memoria que guardamos de una persona corriente se borra en dos o tres generaciones, existen fenómenos que sobrepasan la vida de los individuos que los crearon. Se trata de sistemas estables que han adquirido un fundamento sagrado que los hace objeto de culto y devoción. A esta categoría de fenómenos pertenece la nación. La 'longue durée' de la nación concatena un conjunto de pequeños detalles: el bombardeo de Gernika, el Pacto de Lizarra y la Marcha de la Libertad. Es un tiempo largo que enlaza acontecimientos, personas y generaciones: el juicio de Burgos y la muerte de Argala, los fusilamientos de Txiki y Otaegi y las proclamas de Monzón.

La nación es una comunidad imaginaria de personas, es una entidad que constituyen aquéllos que se identifican con un cuerpo colectivo común. Por ello, la nación tiene unos límites, un adentro y un afuera, un interior cálido y confortable y un 'ubi leones' extraño y amenazador. Sin embargo, como los límites pueden ser objeto de discusión, son porosos y cambiantes.

Una de las preocupaciones principales de los nacionalistas es el trazado, limpieza y conservación del perímetro de la nación. La construcción nacional es una labor de trazado de límites y de homogeneización de la población que tiene como objetivo la identificación de comunidad, territorio y nación. En los momentos de efervescencia patriótica, cuando el espíritu nacional se inflama, los nacionalistas se ven tentados a ahondar en la exclusión y homogeneización, pues saben que la naturaleza de la nación es precaria y exige la aplicación incesante de medidas de coerción. Como la capacidad de aplicación monopolística de reglas coercitivas sólo la tiene el Estado, para que la nación se perpetúe se precisa la eficacia de los órganos estatales. Por ello, la nación pide un Estado que aplique políticas de coerción.

El Estado es una realidad empírica con unos límites territoriales definidos sobre los que se asienta una población sometida a un conjunto de leyes. Es una realidad dura que tiene consecuencias reales sobre la vida de los ciudadanos, de ahí que la meta de la construcción nacional sea lograr un Estado propio. Por el contrario, la nación es una realidad mental que sólo existe en las personas que se identifican con un colectivo.

La nación tiene así una naturaleza blanda que se justifica en la existencia de tres elementos: territorio, lengua y mitos de fundación. En cuanto al primero, raras veces una comunidad imaginaria que se observa a sí misma como nación se asienta homogéneamente en un territorio. Así, en el País Vasco sus habitantes se identifican -en distintos grados- con comunidades diferentes. Y los navarros y los ciudadanos de lo que se conoce por Iparralde continuamente ofrecen muestras de desafección hacia la nación de los nacionalistas vascos. En cuanto al segundo elemento, cabe hacer consideraciones similares, de tal suerte que si el Estado no impone la utilización exclusiva de una lengua, se puede entrar y salir de ella. Eso es lo que parece que está ocurriendo con estudiantes y personas adultas que tienen un acercamiento instrumental al euskara, y que en el trato social recurren al castellano. Por todo lo anterior, utilizar la lengua y el territorio para dotar de unas bases empíricas a la nación presenta importantes dificultades. La nación así constituida se presenta porosa y subdefinida, y con serias mermas de legitimidad y adhesión.

La alternativa es concebir la nación no como elección sino como destino. Es decir, llegados a este punto los nacionalistas dan una vuelta de tuerca y tratan de hallar en el pasado unos orígenes remotos, firmes e inamovibles que naturalicen la nación. El objetivo del 'mito del origen' es rechazar la posibilidad de elección. Como los vascos pertenecemos a un pueblo antiquísimo y hablamos un idioma misterioso, la nación se naturaliza, escapa a nuestro control y no admite discusión. Si ustedes siguen las intervenciones del lehendakari, habrán observado su obsesión por las cuestiones relacionadas con la naturaleza mítica de la nación. El último dislate ha sido la manipulación de los restos arqueológicos de Iruña-Veleia, que pretendían dar al euskara una antigüedad que no tiene. Sin embargo, el intento de hacer de la nación algo natural, sólido e inevitable, tal como si uno perteneciera a ella de una forma heredada, lleva al nacionalismo a su más grave contradicción. Y es que, por un lado, la nación se presenta como algo dado, rocoso y sólidamente fundado en la noche de los tiempos; pero, por otro, la intervención en la sociedad a través de la construcción nacional muestra que ese mundo que se cree sólido y naturalizado puede resquebrajarse y dar lugar a algo diferente.

Esta paradoja queda al descubierto con la asimilación. La construcción nacional implica un proyecto de homogeneidad que tiene que absorber y/o destruir la heterogeneidad práctica de los modos culturales. Así, los nacionalistas someten a los extraños a la autoridad cultural nacional dominante y llevan a cabo cruzadas culturales de asimilación. El grupo establecido somete a 'los otros' a examen y escrutinio a fin de convertirlos en materia de igual naturaleza y hacerlos semejantes. Sin embargo, el mismo éxito de la asimilación pone de relieve el carácter precario de la nación y la porosidad de sus límites. Es decir, todo aquello que para el nacionalismo es natural resulta que ahora es artificial. Si la asimilación tiene éxito y con ello se demuestra que la nación es artificial y franqueable, siempre habrá quien piense que el asimilado ha traicionado sus orígenes y es un hipócrita del que no se puede uno fiar.

Como señala Bauman, «paradójicamente, el éxito de la asimilación alienta la idea de que la división es permanente y debe serlo, la idea de que la 'verdadera asimilación' no es en realidad posible, y que la construcción de la nación a través de la conversión cultural no es un proyecto viable». Por ello, los participantes en el juego de la asimilación deben saber que, una vez sentados a la mesa, lo más probable es que sean expulsados, pues, como dice Gilman, el nacionalista piensa que, «conforme más te pareces a mí, más conozco el auténtico valor de mi poder que tú desearías compartir y más consciente soy de que tú no eres sino una falsificación, un excluido».

Y si la asimilación fracasa, la última barrera es la raza, es verdad que no en su versión biologicista sino en la más moderna y aceptable que la relaciona con características hereditarias. Los rasgos culturales pueden ser asimilados y poner en evidencia la esencia artificial de la nación; sin embargo, la raza es un listón que los extraños no pueden franquear. Por ello, aunque pueda parecer que asimilación y racismo son radicalmente opuestos, en realidad responden a la misma preocupación de trazar límites y se aplican uno u otro según la necesidad. Asimilación y racismo son los polos de la contradicción interna del nacionalismo. Si la asimilación fracasa, el nacionalista sabe que la raza siempre está ahí, que nunca falla y, al acecho, espera su oportunidad.

El nacionalismo étnico que utiliza para su fundamentación el territorio, la lengua o los mitos de fundación no deja al ciudadano la oportunidad de elección: los objetivos están marcados y la pertenencia a la comunidad de destino está también asignada. Por ello, como dice Kertész, «si existe libertad entonces no puede existir el destino». Como en la construcción nacional se combinan diversas estrategias -eliminación, exclusión y asimilación-, el «derecho a decidir» de los nacionalistas es falso e instrumental, es un hongo podrido que se deshace en sus bocas.

El reto del mundo nacionalista es dar el salto al nacionalismo cívico y restituir la confianza. Un país, una comunidad, sólo cabe construirla desde la confianza en uno mismo, en los demás y en las instituciones. El nacionalismo étnico quiebra la confianza en sí mismos de los no nacionalistas, alimenta la sospecha sobre ellos y desconfía de sus propias instituciones.

Menos lobos
José Antonio VERA La Razón 20 Diciembre 2008

Anda otra vez ajetreado el socialismo catalán con la cosa de la financiación, y esta semana se han dedicado sus dirigentes a echarle pulsos al Gobierno y a Ferraz. De tal manera que incluso llegaron a amenazar veladamente con romper con el PSOE si no hay financiación antes de que concluya el año. A decir verdad me parece que todo es una representación fabulosa, pues si los peseceros tenían ganas de lío podían haber aprovechado que los presupuestos fueron tumbados en el Senado para exponer cuatro cosas con relación a los dineros de Cataluña, no tan generosos dentro de las cuentas del Estado como a ellos les gustaría.

El problema es que tenían que apoyar los presupuestos fuese como fuere, y para justificar tal hecho salieron por peteneras argumentando que respaldaban las cuentas pero exigían la financiación como regalo de Navidad, y si no se rompía la baraja. O sea, que desharían lazos con el PSOE. Bravuconada que no es nueva sino cíclica, repetida cada equis tiempo por quienes lideran el socialismo en Barcelona y creen que los vínculos con Madrid no les reportan muchos beneficios. Aunque en el fondo saben bien que se trata de puro gesto. Son conscientes de que la relevancia del PSC sin el PSOE es más que discutible. Se ve con claridad cada vez que hay elecciones.

En las autonómicas los ahora hombres de Montilla cosechan unos resultados muy modestos, habitualmente por detrás de CIU. Siempre fue así en realidad. Esos resultados se transforman luego en victoria apabullante de Zapatero cuando hay elecciones generales. Por porcentaje de votos y por participación.

En las autonómicas, de manera sistemática, los socialistas quedan diez puntos por debajo de sus resultados en las legislativas, cuando no más. Lo que da una idea clara, por una parte, del interés que la Cataluña real tiene por lo autonómico, y por otra del tirón exacto del socialismo catalán con relación al PSOE. Quiero decir que si el PSC arrasa en las elecciones generales es en gran medida porque es PSOE. El que no lo vea así se engaña.

En los barrios obreros del cinturón metropolitano barcelonés siempre movilizó más González que Obiols, y ocurre ahora igual con Zetapé. De manera que si se empeñaran en romper con Madrid, cosa que desde luego no harán, ganarían poco y perderían mucho, como es más que evidente. No debiera pensar Montilla que sus veinticinco diputados en las Cortes son sólo del PSC. Es absurdo siquiera imaginarlo. Zapatero tiene tirón en el socialismo catalán y gran capacidad de maniobra. Se vio claro cuando liquidó a Pascual Maragall. Cosa que podría repetir en cualquier momento si le conviniera. Recambios dispone de sobra, el primero Carme Chacón. Y el segundo, Corbacho. Por eso creo que este fin de semana no llegará la sangre al río.

No hay que olvidar que a Zetapé lo que en realidad le interesa, a efectos de su estabilidad y la de su gobierno, es más un acuerdo con CiU que un tripartito con Esquerra y los comunistas de Saura. Y puestos a enredar, el que ahora habita en el Palacio de la Moncloa probablemente pueda más dentro del PSC que sus compañeros catalanes, por mucho que éstos anden siempre con la bandera de la autonomía y la diferenciación. De manera que yo les recomendaría un poco de tranquilidad. Y menos lobos, por supuesto.

Nuestros pagos a ETA
Manuel Molares do Val Periodista Digital 20 Diciembre 2008

Una diezmilésima o cienmilésima parte del importe de cualquier compra que hace usted se destinará a Miren Itziar Iartza Etxenike, que se proclama orgullosa de los asesinatos cometidos por su hijo, entre ellos los de dos guardias civiles.

En 2009 el Gobierno vasco le entregará 225.000 euros a las familias de los asesinos presos para que los visiten en las cárceles. Como Miren, muchos padres fanfarronean sobre los tiros en la nuca que pegan sus retoños.

Aunque sea con una parte mínima de nuestros impuestos o de nuestra declaración de Hacienda, todos ayudamos a los filoterroristas de ETA, por ejemplo, al mantenerlos en los 42 ayuntamientos en el País Vasco y Navarra en los que gobiernan a través de ANV.

En uno de ellos, en el guipuzcoano Lasarte, es concejal esta Miren, madre de Aitzol Iriondo “Gurbitz”, el último jefe de los pistoleros recién detenido, al que su progenitora visitará con nuestro dinero.

El cronista, como contribuyente, se siente en gran medida cómplice de estos asesinos. En contra de la voluntad del cronista el Gobierno sigue alimentándolos, y eso le indigna.

Hasta ahora nos hemos sometido a debates ideológicos sobre quién es más o menos de derechas o de izquierdas cerrándole o abriéndole las vías de salida a ETA.

A Rosa Díez, dirigente socialista hasta la reciente fundación de UPyD, están acusándola los altavoces mediáticos del PSOE de acercarse a la extrema derecha por exigir que se disuelvan inmediatamente todos los ayuntamientos de ANV, de acuerdo con el artículo 61 de la Ley de Régimen Local, redactado para estos casos.

Miren, miren a este Gobierno y a sus aliados rechazando la exigencia de UPyD. Y mientras, todos nosotros, los contribuyentes, seguimos abonándole sueldo y viajes a muchas Miren.

Quedarse pa ná es tontería ¿no, Sr. Rajoy?
Vicente A. C. M. Periodista Digital 20 Diciembre 2008

Como ya estaba todo el pescado vendido se fue D. mariano Rajoy de la Lonja, eso que llaman el Congreso. ¿Para qué quedarse y cumplir con su obligación de votar?. Precisamente si se hubiera quedado podría haberse equivocado al pulsar el botón, como le pasó a otro diputado del PP, y votar a favor de los Presupuestos, ¿o no se equivocó?. Hubiera sido la guinda de su aceptación de la derrota como inevitable. Lo malo es que no considere que eso mismo es lo que le va a pasar en las próximas elecciones y se vaya a comer pero a su casa.

Un líder de la oposición y con aspiraciones a ser el Presidente del Gobierno de España, o lo que deje de ella el Sr. Zapatero, debe permanecer en su puesto y hacer el “tremendo sacrificio” de sumarse a los votos de sus compañeros de partido. No hay nada más importante que la aprobación de los PGE y al menos debe quedar testimonio de que la oposición en bloque ha hecho lo que consideraba su deber. Pero no, el Sr. Rajoy ha preferido abandonar esa batalla e irse a ver si soluciona su crisis interna con la elección del candidato a las elecciones al Parlamento Europeo.

Tras dejar que el Gobierno vuelva a difamar y construir falsas acusaciones contra Dª Esperanza Aguirre, por fin dan explicaciones-que al menos se las debían a sus votantes- de con quien estuvo en esa comida tan importante. ¡Acabáramos! Fue con D. Jaime Mayor Oreja, a quien por fin se digna dedicarle unas horas de charla. Supongo que no demasiado amigable y más de tanteo de intenciones del Sr. Mayor que de hacerle una propuesta real de continuidad en el cargo. Del contenido de la reunión no se ha filtrado nada, pero no es demasiado aventurar que el Sr. Mayor Oreja no quiera compartir este nuevo PP Marianista.

El caso es que el Sr. Rajoy no tiene nada claro su futuro inmediato. Las elecciones autonómicas están a solo unos meses y el PP no acaba de ganar la confianza de los ciudadanos, a pesar de los escándalos de los Gobiernos socialistas en Galicia como la actitud radicalizada del PSE en El País Vasco. La confederación del PSOE se rompe en pedazos por la rebelión de sus barones como el caso del Sr. Montilla. El Sr. Zapatero está dispuesto a conceder lo que sea, lo que llamaba el Sr. Rajoy “bajada de pantalones” , una frase zafia y poco afortunada para una persona educada.

Poco falta para que el panorama político quede despejado y entonces veremos si el S. Rajoy es capaz de mantenerse y seguir postulándose como el indiscutible líder. Pero personalmente opino que no es de fiar alguien que antepone la solución de sus temas partidistas y de alianzas o lealtades a cumplir con su aburrido deber de esperar sentado y votar en las resoluciones del Congreso más importantes. Nadie le obligó a quedarse y cambiar a su modo la política del PP, pero ya que se empeñó en hacerlo, lo menos exigible es que cumpla con su deber.

El Sr. Zapatero ha demostrado con creces que no es digno de confianza y que es capaz de mentir y renegar de lo que ha dicho incluso a los pocos minutos de haber pronunciado sus palabras. Pero el Sr. Rajoy ha demostrado no estar a la altura de lo que actualmente se pide a una oposición firme y que sea una alternativa para echar del poder a este enquistado PSOE. ¡Váyase Sr. Rajoy! Y dé tiempo a su partido a proponer a un verdadero líder que no piense que todo está perdido y no merece la pena quedarse para la derrota.

La idolatría zapateril
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 20 Diciembre 2008

SI mañana volviera Cristo prometiendo la sanación a los enfermos, la libertad a los cautivos y el alivio a los de quebrantado corazón, apenas nadie lo creería; en cambio, llega Zapatero anunciando que en la primavera va a «generar empleo en un volumen muy estimable» y hay muchos que lo creen a pies juntillas. Donde se prueba, una vez más, que la politiquería es una nueva forma de religión; o, dicho más propiamente, un sucedáneo demoníaco de la religión, una idolatría. Y, del mismo modo que la fe religiosa se expresa en algunos elegidos a través del don de la profecía, la fe idolátrica se expresa en algunos caraduras a través del pronóstico. Nuestro Sumo Pontífice Zapatero, que tiene la cara de feldespato, ha evacuado unos cuantos pronósticos durante los últimos meses: primero nos dijo que ésta iba a ser la legislatura del pleno empleo; después nos aseguró que la crisis financiera no afectaría a España; y también que nuestra economía no entraría en recesión. Si alguien se atreve a señalar la mendacidad de los pronósticos, enseguida los sacerdotes de la idolatría lo tachan de réprobo; bueno, en realidad lo tachan de «tonto de los cojones», que es la forma expeditiva que tiene la idolatría zapateril de motejar al descreído.

La religión promete a los justos el Paraíso en la otra vida; la idolatría zapateril promete a sus adeptos el paraíso en la tierra. ¿Y quiénes son los adeptos de la idolatría zapateril? Pues los hay de muy variado pelaje y condición: están, por ejemplo, los liberados sindicales, para quienes el paraíso en la tierra (remunerado a fin de mes) consiste en correr a gorrazos al consejero Güemes; están los banqueros y sus familiares, para quienes el paraíso en la tierra llega en forma de aguinaldo fiscal; están los universitarios, para quienes el paraíso en la tierra se realiza cada vez que abuchean a uno de esos «fascistas» incautos que osan pronunciar una conferencia en su feudo; y están los artistas del gotelé y el cordón sanitario, cuyo paraíso en la tierra consiste en arramblar el dinero de la cooperación al desarrollo. A los adeptos de la idolatría zapateril la crisis no les afecta; y su paraíso en la tierra lo sufragan los tontos de los cojones con los impuestos. El problema empieza cuando los tontos de los cojones se quedan sin empleo; y antes de que la idolatría empiece a resquebrajarse desde sus cimientos hay que arbitrar soluciones que mantengan en pie el embeleco.

Cuando las resquebrajaduras no saltaban a la vista, las soluciones arbitradas aún se podían permitir el lujo del escarnio: así, por ejemplo, nuestro Sumo Pontífice prometió -en abstracto- que recolocaría a los albañiles en paro, reciclándolos mediante arte de birlibirloque para el desempeño de otros oficios; y la sacerdotisa Maravillas Rojo, que en la jerarquía idolátrica ocupa el sarcástico puesto de Secretaria de Empleo, descendió a lo concreto, proponiendo que los cocineros se emplearan en comedores sociales y los aficionados al alpinismo se pusieran a pintar fachadas. Ahora que las resquebrajaduras ya amenazan con derribar la idolatría zapateril, las soluciones que se arbitran incorporan una apariencia de seriedad, para que el escarnio resulte menos aflictivo. Y así, la idolatría zapateril nos anuncia (las mayúsculas que no falten) un Plan de Financiación de Obras Públicas Municipales que no es sino una operación de propaganda, pues si las obras públicas que anuncian son necesarias, al Estado corresponde financiarlas «de oficio», sin tanto bombo; y si son superfluas, sólo contribuirán a esquilmar el erario público, que -como ya sabemos- se abastece con los impuestos que pagan los tontos de los cojones. No sabemos si las obras serán necesarias o superfluas; lo que sí sabemos es el procedimiento que las empresas adjudicatarias utilizarán para acogerse a las ventajas del planazo: primero despedirán a sus trabajadores en plantilla y luego los volverán a contratar. Y así se generará un «volumen de empleo muy estimable».

Esto en lo que se refiere al corto plazo. En lo que se refiere al largo plazo, la idolatría zapateril ha diseñado otro planazo -este sí, infalible- que consiste en reducir el paro entre las generaciones venideras poniendo a trabajar a destajo las trituradoras de los abortorios. El paraíso en la tierra está a la vuelta de la esquina.
www.juanmanueldeprada.com

La sociedad gaseosa
IGNACIO CAMACHO ABC 20 Diciembre 2008

SI Zapatero ha vuelto en pleno temporal de adversidades sociales a su irredento discurso optimista habrá que colegir que tiene buenas razones para ello. Y no porque exista indicio alguno de que la primavera vaya a disipar las brumas negras del desempleo, como el presidente aseguró el jueves con osadía tan temeraria que alarmó hasta a los suyos, escaldados de anteriores proclamas triunfales, sino porque es probable que sepa que sus arranques irresponsables gozan de absoluta impunidad de opinión pública. Si algo tiene demostrado por experiencia el sonriente Mago de la Moncloa es la volatilidad de criterio de sus -y nuestros- conciudadanos, capaces de absolver sus más pasmosas contradicciones con enorme desparpajo sociológico. Acostumbrado a vivir en un presente descomprometido y feliz, deshipotecado de pretéritos y futuros imperfectos, ZP se atreve con las más arriesgadas piruetas en la plena conciencia de que no sólo no va a pagar por ellas, sino que muy posiblemente la factura acabará recayendo sobre los cenizos que se atrevan a ponerlas de manifiesto.

La enorme liviandad del presidente, que provoca escalofríos en sus más prudentes colaboradores, se apoya en una confianza intuitiva en el carácter evanescente del comportamiento colectivo de los españoles. La posmoderna sociedad líquida de Bauman ha alcanzado entre nosotros rasgos paroxísticos, hasta convertirse en el epítome de una sociedad gaseosa en cuya atmósfera acrítica se diluyen los impactos más inquietantes. El éxito del zapaterismo consiste sobre todo en su poder de detección e identificación de la temperatura social, superior al de cualquiera de sus adversarios, mucho más despistados respecto a las tendencias de una descomprometida opinión pública.

Por eso Zapatero se atreve a órdagos tan audaces como el de prometer un incremento del empleo, a sabiendas de que, llegado el momento de que la realidad le desmienta, encontrará de un lado la anuencia mórbida de unos ciudadanos refractarios a las malas noticias, y de otro el modo de levantar nuevos señuelos no menos complacientes. Con la misma desahogada naturalidad es capaz de rectificar en redondo sus políticas sobre terrorismo o inmigración -último por ahora de sus brutales giros copernicanos- a sabiendas de que sólo va a ser evaluado desde un descarnado presentismo y una pronunciada desmemoria, atributos de debilidad social que él convierte en aliados de una política espumosa en permanente licuación de sí misma.

Esas sobreactuaciones eufóricas, esas inverosímiles cabriolas que resultarían suicidas para cualquier político anclado sobre principios de responsabilidad, para el presidente constituyen estimulantes desafíos de su propia capacidad de riesgo. Crecido en su actitud retadora, disfruta del asombro de los suyos y de la indignación de los rivales, y se mece en el alambre con arrogante suficiencia. Se siente seguro porque al menos él contempla debajo la red, invisible pero resistente, de una acomodaticia, resignada, esponjosa aquiescencia ciudadana.

Ilusión rota
Alfonso USSÍA La Razón 20 Diciembre 2008

Lloran los niños. Esta Navidad será diferente. Los árboles se han desnudado. Una Navidad más triste que ninguna, sobre todo para el mundo del deporte. ¿Cómo es posible que no hayan alcanzado un acuerdo? Una Navidad sin el partido de fútbol «Euskadi»-Irán es como una Semana Santa sin procesiones, un verano sin cocodrilos hinchables en la playa, una primavera sin flores y una alta cumbre sin nieve en el invierno.

Eran las seis de la mañana cuando he sido despertado por mi informador habitual de cuanto sucede en las provincias vascas. Voz de ultratumba, desesperación, algún gimoteo. -Tengo el gran pesar de informarte que no se disputará en San Mamés el encuentro «Euskadi»-Irán. Sé lo mucho que puede afectarte esta noticia, pero no ha sido posible el acuerdo. El acontecimiento ha sido cancelado-. Así de golpe. Sin preparación, crudamente, he recibido la noticia. Podría haber sido más sensible mi informador, que sabe de mi anual frenesí por seguir los pormenores de esa gran cita futbolística internacional.

Los bravos jugadores vascos querían jugar como «Selección de Euskal Herría» y no de «Euskadi». Los batasunos son partidarios de la primera denominación, y los peneuvistas de la segunda. Ignoro qué opción prefieren los del tute de la cafetería de Azpeitia, tan serenos ellos. Mendiguren, el fino jugador no ha dado su brazo a torcer ante Urkullu, y los grandes perjudicados somos los millones de aficionados al fútbol, que sin culpa alguna por nuestra parte, nos quedamos sin el mejor regalo que la Navidad procura.

El «Euskadi»-Irán, un partido que no se juega todos los días. Irán cuenta con grandes futbolistas, todos pertenecientes a la élite mundial. Abdulah Bajamelá, fornido defensa central de la Selección iraní, es conocido en Teherán como «El destructor». Muhal Ahmed Al Qaeda, es un ratón del área. Ahminasuf Al Fatah, un extremo izquierdo que está en la agenda de todos los grandes clubes del mundo. En el encuentro Athletic de Teherán-Sporting de Teherán -el «derby» iraní-, le marcó dos goles al portero Muhamad, alias «La Gacela del Desierto». Y nos quedamos con las ganas de verlos, por el empecinamiento de unos y de otros.

Propongo un término medio. Como «Euskadi» es una cosa que se inventó Sabino Arana un siglo atrás, y «Euskal Herría» un sueño imposible que reúne a las tres provincias vascas, a Navarra y parte del territorio de Francia, se podría encontrar, siempre que los del tute de Azpeitia lo consideren oportuno, un término medio. «Euskeria», por ejemplo. O mejor, para adaptarlo al inglés, primer idioma oficial de la FIFA, «Euskoland», que suena divinamente. Si unos y otros ceden, aún estamos a tiempo de no perdernos el «Euskoland»-Irán o el «Euskeria»-Irán, joya de la calidad deportiva, y acontecimiento con más espectadores de televisión que el Concierto de Primero de Año de la Filarmónica de Viena en la bella sala de la Musikverein vienesa.

Desde aquí, ruego a los deportistas vascos, a los partidos políticos, a la ETA, a Batasuna, a ANV, a los del tute, a monseñor Uriarte, al patrón de la trainera de Orio, a la tía Nekane del casherío, al pintor de los gabarrones de La Concha, al cineasta Karra Elejalde y al ciclista Beloki, el que se caía siempre, que unan sus esfuerzos para que podamos ver el «Euskoland»-Irán, y de esa forma, no enturbiar nuestras fiestas navideñas. ¡Aurrerá!

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA
Una asociación presenta 744 casos de objeción a Educación para la Ciudadanía
I. MUÑOZ Heraldo de Aragón 20 Diciembre 2008

Hasta 744 casos de objetores a la asignatura de Educación para la Ciudadanía en la comunidad aragonesa. Son los datos que maneja el principal colectivo opositor a esta materia, 'EpC, va a ser que no!', y que ayer dieron a conocer. Según la portavoz de esta plataforma, Teresa Monaj, ya son más de 50.000 los padres españoles que se han negado a enviar a sus hijos a las clases de la nueva asignatura, lo que supone a su juicio "el movimiento objetor más importante del país".

Atendiendo a estos datos, Zaragoza canaliza el grueso de las renuncias, con 452, seguida de Huesca, con 208, y Teruel, que presenta 84. Además, ya se han tramitado 36 recursos contencioso-administrativos y se han dictaminado 18 autos de medidas cautelares en favor de padres objetores: 6 en Huesca, 5 en Zaragoza y 7 en Barbastro, zona donde esta plataforma es especialmente combativa.

Su portavoz, Joaquín Polo, recordó que las últimas sentencias reconocen el derecho a la objeción de conciencia porque "en esta asignatura estamos en presencia de contenidos y objetivos que se refieren a la formación moral, que no pueden formar parte de los aspectos básicos del sistema educativo", según la libertad de enseñanza que garantiza la Constitución. En este sentido, Polo aseguró que, una asignatura "tan contestada socialmente y con tal cúmulo de sentencias, algo debe de tener". A su juicio, "solo por esto debería ser retirada del sistema educativo".

Oposición de la DGA
La disputa continúa entre padres disconformes con la asignatura y la consejería de Educación. Hasta la fecha, la DGA ha mostrado claramente su rechazo a cualquier tipo de objeción y ha presentado diferentes recursos de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón. El argumento que tanto el Ejecutivo aragonés como el Ministerio y el propio Gobierno central han repetido en numerosas ocasiones es que la materia está dentro de los planes de estudios y que los alumnos que no la cursen no superarán su formación académica.

Los colectivos opositores, por su parte, protestan por la desigual lucha a la que se enfrentan. "La actitud de los padres que se deciden a objetar es heroica por todas las presiones que se están recibiendo tanto de la abogacía del Estado, de los servicios jurídicos del Gobierno de Aragón y de la Fiscalía".

Más de 1.600 recursos en España
En todo caso, las más de 700 plataformas de padres que se han creado en el país ha raíz de la aprobación de Educación para la ciudadanía cuentan con una gran cobertura jurídica, incluido un equipo de abogados de Profesionales por la Ética. Su responsable, José Luis Bazán, se desplazó ayer hasta la capital aragonesa para informar de que ya se han presentado unos 1.600 recursos en todo el territorio nacional y anunció que más de 150 resoluciones han sido favorables para los padres objetores.

Bazán propuso como alternativa un escenario de objetividad. "Lo que nosotros ponemos en entredicho es la potestad del estado para la educación moral, por eso pedimos neutralidad". Según explicó, esa es una vía "complicada", por lo que abogó por "retirar la asignatura y, a partir de ahí, dialogar". Eso sí, según explicó, "dialogar no significa renunciar a derechos sustanciales, como el que tienen los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones morales".

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Zapatero y Montilla se citan para impulsar un modelo de financiación bajo sospecha
Encrucijada autonómica

Editorial La Razón 20 Diciembre 2008

Los partidos del Gobierno Tripartito y CiU sellaron el pasado 2 de octubre una resolución conjunta que, con algún matiz, abogaba por desarrollar un sistema de financiación para Cataluña ceñido a lo que ya establece el nuevo Estatut. Era la denominada unidad catalana, un frente común que simbolizaba ante el Gobierno de la Nación la férrea defensa del acuerdo estatutario y su determinación de rechazar el modelo de una negociación conjunta de todas las comunidades.

Ese pacto entre los partidos catalanes saltó ayer por los aires después de un deterioro progresivo de ese supuesto clima de entendimiento por las dificultades para cerrar la nueva financiación entre Montilla y Zapatero. En un clima de tensión y duros reproches mutuos, el tripartito, junto al PP y Ciudadanos, rechazó ayer en el Parlamento de Cataluña una moción convergente que recogía fundamentalmente los planteamientos ya conocidos sobre este asunto, mientras que los nacionalistas lograron también tumbar una enmienda de sustitución que modificaba su texto original. CiU achacó a la Generalitat que en estas semanas no ha sido capaz de pasar de las palabras a los hechos, que no ha existido una estrategia común y coordinada y que, pese a no haber avances, los diputados del PSC apoyaron en Madrid unos Presupuestos Generales del Estado que no recogían el modelo de financiación plasmado en el Estatut.

Lo cierto es que el pacto alcanzado el mes pasado entre Rodríguez Zapatero y Montilla para consensuar antes de fin de año el nuevo sistema ha encontrado serios obstáculos, después de otros dos incumplimientos de plazo por parte del Gobierno: el Estatuto catalán fijaba para el pasado 9 de agosto la fecha límite y tampoco hubo pacto a finales de noviembre, la otra fecha que en verano se dieron el Gobierno y la Generalitat. Parece ser que el presidente Zapatero quiere dar un impulso definitivo este fin de semana en un encuentro con Montilla, que acabe de perfilar los detalles centrales del pacto y la estrategia para trasladarlo a la opinión pública y al resto de las comunidades. Sin embargo, nos parece poco probable que el futuro compromiso pueda cimentarse en los preceptos básicos del Estatut como la bilateralidad o la asunción de todos los impuestos por parte de Cataluña. Sencillamente, una iniciativa semejante no debiera pasar el filtro de la constitucionalidad.

 Las dificultades que se han encontrado para concretar la nueva financiación demuestran que el Estatut ha sido precisamente el enorme pecado de origen que ha lastrado todo este proceso y lo ha abocado a un callejón sin salida, siempre que el Gobierno socialista no acepte atajos ni veleidades constitucionales. La bilateralidad choca frontalmente con principios supremos como la cohesión y la solidaridad interterritorial del país, lo que no quiere decir que el nuevo acuerdo no deba contemplar las correcciones precisas y atender las necesidades justas de Cataluña. La balanza fiscal negativa tampoco puede ser un argumento que refuerce los desequilibrios por ser un instrumento que sólo analiza parcialmente la realidad de las relaciones entre las autonomías y el Estado. De igual forma que con la bilateralidad, creemos que no es posible ni conveniente una cesión de todos los impuestos, como reclama el Estatut, sino que habrá que limitarse a tramos del IRPF, porque el sistema impositivo es estatal y tiene que estar bajo el control del Estado.

Cualquier acuerdo que contemple y asuma preceptos inconstitucionales sólo alimentará el carácter insolidario de la financiación autonómica y condenará a la inestabilidad al actual marco de convivencia.

Cataluña es diferente

M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Diciembre 2008

SIEMPRE que la actualidad nos invita a escudriñar lo que ocurre en Cataluña debemos ponernos en guardia. Las reacciones que suele generar ese análisis, entre la hilaridad y la desesperación, no suelen quedarse en sus primeros síntomas y el observador corre el riesgo de la perplejidad continua, algo parecido al «paralís de cabeza» del que hablaban los castizos imitadores de Carlos Arniches. Ayer se firmó en Barcelona por parte del Gobierno tripartito, CiU y una veintena de sindicatos e instituciones un vaporoso Pacto por la Inmigración.

Entre sus exigencias figura la obligación, para quienes quieran regularizar su situación como residentes, de demostrar un conocimiento suficiente del idioma catalán. El castellano, claro, no es exigible. Se trata sólo de la lengua del Estado y muchos de los políticos catalanes, que dicen ser una Nació, apenas llegan, a juzgar por su conducta ombliguista y excluyente, a constituir un poblet.

No es sólo lo antropológico y lingüístico, las costumbres y la cultura, el caciquismo renovado y el separatismo centrífugo, lo que marca las diferencias de Cataluña con el resto de España y el mundo. La confusión entre lo privado y lo público es una pieza esencial para el entendimiento de las rarezas que cursan con epicentro en Barcelona. Siguiendo el malísimo ejemplo que, en su día, nos dio la Generalitat Valenciana con respecto a Air Nostrum, un negocio privado que amortizamos con nuestros impuestos, son ahora la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona quienes lideran un grupo dispuesto a comprarle a la SAS la mayoría del capital de la arruinada Spanair.

Produce vértigo asistir al irresponsable espectáculo en el que los poderes públicos despilfarran los dineros del común. Cuesta trabajo admitir que entre las funciones atribuibles a un Concejo municipal figuren las de adquirir una compañía de aviación, atender su cuantiosa deuda y enjugar su déficit de explotación; pero así es y, para mayor gravedad, sin que ello origine una seria contestación ciudadana, la de las víctimas fiscales de estos excesos. Para mayor escarnio, junto a los órganos que presiden José Montilla y Jordi Hereu, participan en tan insensata adquisición las Cámaras de Comercio de Barcelona y de Mallorca.

Las Cámaras de Comercio (Industria y Navegación) son una reliquia, diz que medieval, que constituyen el último sindicato de afiliación obligatoria de Occidente. Son entidades de derecho privado, pero cualquiera que liquide el IVA está obligado a convertirse en «elector» -una broma- y satisfacer el «recurso cameral » -un cachondeo-. Se trataba de explicar algo tan anómalo con razones inconsistentes, como la ayuda al comercio exterior, algo de lo que están muy necesitadas las mercerías del barrio; pero vemos ahora que también sirven para financiar negocios ruinosos en flagrante competencia desleal. ¡Dios es grande en el Sinaí!

El Consejo de Europa y el gallego
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 20 Diciembre 2008

PEDRO M. LARRAURI: Pienso que la búsqueda de la objetividad en la información es un ideal posible. Europa Press era una agencia que tenía para mi bastante prestigio. Ahora me parece dudosa su solidez: considero que tiene trabajadores ineptos o que se venden a los intereses de políticos o de ideologías. Me ha parecido vergonzosa la manipulación de la información difundida por Europa Press el pasado 11 de diciembre desde Santiago de Compostela, con un titular que decía así: "El Consejo de Europa considera "insatisfactoria" la situación del gallego en la enseñanza y apuesta por la inmersión".

Esa información está tergiversada. El documento emanado de las instituciones europeas fue redactado por el Comité de Expertos de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias, asociado al Consejo de Europa. Ese Comité está formado por defensores de esas lenguas minoritarias, algunas cooficiales en Europa y otras no, y relacionado con entidades como La Mesa por la Normalización Lingüística de Galicia, famosa por su radicalismo y por sus actuaciones de corte intolerante (cartas amenazadoras a los que usan el castellano, actos de violencia...).

No se trata pues del Consejo de Europa. Pero además es que ese documento y la mencionada Carta Europea no pide en ningún momento que la enseñanza se tengan que dar a todos los alumnos que estudian en Galicia en gallego (o en la lengua minoritaria que sea en cada caso), sino sólo a aquellos niños cuyos padres lo pidan, y en ese caso entonces sí que esos Expertos piden a la Xunta que les facilite a esas familias una enseñanza sólo y exclusivamente en gallego.

La manipulación de Europa Press ha sido amplificada por los nacionalistas y por La Mesa, y muchos nos han atacado a los gallegos que estamos en contra de la política lingüística de la Xunta diciéndonos que Europa les ha dado la razón a ellos. Pero el Consejo de Europa siempre ha defendido la conveniencia y la libertad de los padres para que eduquen a sus hijos en su lengua materna.

La noticia de Europa Press oculta y desvirtúa la verdad. Y ha servido, tristemente, para que los grupos radicales nacionalistas se crezcan y se reafirmen en su campaña de imposición de una de las dos lenguas oficiales de nuestra comunidad, con discriminación e ilegalidad.

España es el único País del mundo donde muchos niños no pueden ser escolarizados en la lengua oficial del estado, el castellano o español, cuando además es su lengua materna y es lo que quieren sus padres. Un ataque vergonzoso contra la libertad, el sentido común, la pedagogía y las normativas europeas, al que Europa Press ha contribuido. Espero que quieran y sepan rectificar y enmendar el daño que han hecho.

Pedro M. Larrauri
Vigo
Faro de Vigo
19 de diciembre de 2008

El líder popular defiende una Galicia plurilingüe en que cada uno elija el idioma que quiere
La Voz 20 Diciembre 2008

La libertad lingüística. Esta fue una de las reivindicaciones realizadas ayer en A Coruña por el presidente del PPdeG, Alberto Núñez Feijoo, durante el acto Falamos de Educación, ya que a su juicio Galicia tiene que ser «una sociedad plurilingüe» en la que se enseñen gallego y castellano por igual, para que luego cada uno elija con libertad el idioma en el que quiere hablar. También abogó por incorporar una tercera lengua ya desde los primeros años de escolarización.

Pero el máximo responsable del PPdeG también hizo referencia al voto en urna de los gallegos que viven en el exterior. En este sentido, prometió que las del 1 de marzo serán los últimos comicios en que un 15% de los electores no depositan su sufragio en urna. También apuntó que el censo electoral de residentes ausentes (CERA) va a influir mucho en los resultados porque, como apuntó, tiene ya más peso que las provincias de Ourense o Lugo.

Elecciones en Galicia: ojo con las PPolleces, PPidocia
Nota del Editor 20 Diciembre 2008

Cada vez que el actual presidente del PP de Galicia abre la boca, suelta una estupidez: " enseñen gallego y castellano por igual, para que luego cada uno elija con libertad el idioma en el que quiere hablar" . O sea que según este tipo, la libertad comienza cuando al sujeto ya le hayan bilinguado y no antes.

Me da la impresión que este tipo, no sabe leer, ni en castellano ni en gallego, pues ya ha llovido desde que le regalé un ejemplar del libro de Manuel Jardón, y no se ha enterado de nada.

Joan Tardà presenta 400 preguntas en catalán en el Congreso
Todas las cuestiones se refieren a este idioma. El republicano pide que el Rey aprenda la lengua
EL MUNDO  20 Diciembre 2008

MADRID.- El diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Joan Tardà, rompió ayer la paz lingüística establecida por el presidente de la Cámara, José Bono, al registrar alrededor de 400 preguntas en catalán, que vienen traducidas al castellano.

De esta forma, Tardà hace efectiva su reiterada reivindicación de que en las Cortes se utilicen las lenguas cooficiales, y que incluso los ciudadanos puedan dirigirse al Parlamento en el idioma que prefieran.

ERC ya realizó esta petición durante la Presidencia de Manuel Marín, cuando se intentó reformar el Reglamento de la Cámara. El uso de las lenguas cooficiales fue uno de los inconvenientes para que la modificación no saliera adelante.

Al inicio de la presente legislatura, el grupo que lidera Joan Ridao reiteró a Bono la necesidad de llevar a cabo su reclamo, si bien el presidente no ha tomado ninguna decisión. Eso sí, en el debate de investidura permitió que el portavoz de los republicanos utilizara el catalán en el hemiciclo cuando subió a la tribuna y no llegó a llamarle la atención.

De hecho, en los plenos se viene dando por bueno el estilo Marín. Esto es, que se pueda echar mano de alguna cita en catalán u otro de los idiomas cooficiales, siempre que luego se traduzca.

Recientemente se celebró una reunión entre Bono y el propio Tardà en la que, entre otros asuntos, abordaron la problemática de las lenguas cooficiales en las instituciones públicas, según informaron a Europa Press fuentes parlamentarias.

Precisamente, todas las preguntas presentadas por Tardà en el Registro de la Cámara versan sobre la necesidad de que los contenidos de las páginas de internet de las instituciones públicas españolas y europeas para que puedan ser leídos en las lenguas cooficiales, en este caso el catalán, y sobre las acciones que está desarrollando el Gobierno para impulsar el uso de esta lengua.

Entre todas las cuestiones presentadas, Tardà dedica seis a preguntar al Gobierno si cree necesario que el jefe del Estado, don Juan Carlos, y el Príncipe de Asturias, deban aprender las lenguas oficiales, y particularmente el catalán, para «fomentar la pedagogía de la tolerancia lingüística y el plurilingüismo».

En este sentido, el diputado republicano quiere saber si el Ejecutivo tiene previsto disponer de los medios necesarios para que el jefe del Estado «alcance un dominio estándar de la lengua catalana» y si cree conveniente que la página web de la Casa Real se edite también en este idioma.

La batería de preguntas en catalán y castellano aún no ha pasado el filtro de la Mesa del Congreso, que en una próxima reunión deberá decidir si da su visto bueno, lo que crearía un precedente para el resto de grupos nacionalistas, u opta por pedir la reformulación al diputado para que sólo se registre en castellano. Hasta ahora, la Mesa de las Cámara Baja sólo califica textos en idiomas cooficiales cuando proceden de otras instancias, como parlamentos autonómicos y ayuntamientos.
 

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