AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 26 Diciembre 2008

 

Financiación autonómica
Dos lenguas, ¿dos bocas?
Tener dos lenguas no supone un sobrecoste, sino una ventaja. Lo que sí resulta una carga es ese coactivo proceso de "normalización lingüística" que se da en aquellas comunidades en las que sus habitantes no se ajustan a los delirantes moldes nacionalistas
Guillermo Dupuy Libertad Digital 26 Diciembre 2008

Una de las muchas cosas que me ha llamado la atención de la ronda de contactos bilaterales entre Zapatero y los presidentes autonómicos para diseñar el nuevo modelo de financiación autonómica, ha sido la reclamación de Pérez Touriño relativa a que de la caja común salga una partida destinada a pagar "el coste que se deriva del hecho diferencial de tener una lengua propia". Semejante pretensión del presidente gallego no ha podido más que recordarme aquel célebre reproche de Rodríguez Ibarra a los nacionalistas catalanes que decía que "tener dos lenguas no significa tener dos bocas para comer más que los demás".

Ciertamente, de prosperar esta reclamación –ante la que, según Pérez Touriño, Zapatero se ha mostrado "receptivo" y ha considerado "razonable"–, todas las comunidades que cuentan con lengua cooficial deberían ser igualmente beneficiadas, generándose así un agravio comparativo con respecto a las que no la tienen.

Hablar dos lenguas no implica, sin embargo, un sobrecoste, sino una ventaja. Lo que sí resulta una carga es ese coactivo y, ciertamente, costoso proceso de "normalización lingüística" que se da en aquellas comunidades en las que sus habitantes no se ajustan a ese "hecho diferencial", a ese delirante molde nacionalista de conocer, usar o tener por propia una lengua distinta del castellano. Son las personas, sin embargo, y no los territorios, los que tienen lengua propia. Y la lengua propia de la mayoría de los gallegos, de los valencianos, de los vascos, incluso de los catalanes, es, como la del resto de los españoles, el castellano. Todos ellos son, además, capaces de entender y hacerse entender en español, por lo que no estamos ante un problema de comunicación. Estamos ante un problema político nacido por los disgregadores y coactivos delirios nacionalistas. Que todo esto se pretenda, encima, financiar a cargo de la caja común de todos los españoles es el colmo del disparate.

Aunque sus violaciones a los derechos civiles y su carácter disgregador de España deban ser, por este orden, las principales objeciones contra esos coactivos procesos de "normalización lingüística", sería igualmente deseable que, a raíz de las confesas declaraciones de Pérez Touriño, se redactaran y difundieran informes detallados del altísimo sobrecoste económico que conllevan estos liberticidas ejercicios de ingeniería social; un sobrecoste que deberían pagar sólo los ciudadanos de aquellas comunidades que sufren el "hecho diferencial", no de tener una lengua propia, sino de tener gobiernos en manos de los nacionalistas; un "hecho diferencial" que, me temo, cada vez más nos hace sufrir por igual al conjunto de los españoles.

La casa sin planos
IGNACIO CAMACHO ABC 26 Diciembre 2008

ENTRE los colaboradores de Zapatero vuelve a cundir la desazón: su jefe ha decidido ponerse a improvisar de nuevo, y esta vez lo que tiene sobre la mesa es el delicado mecano sin montar de la financiación autonómica. Para mayor desasosiego, ha invitado a jugar a los presidentes de las comunidades, con cada uno de los cuales escoge a su gusto las piezas que más les convienen. Desparrama sonrisas, adquiere compromisos y otorga promesas, la mayoría contradictorias entre sí. Es el estilo zapateril en estado puro, su temeraria forma de ejercer el liderazgo: luego ordenará a su gente que encuentre el modo de cuadrar, aunque sea a martillazos, ese puzle desquiciado que se ha puesto a armar por su cuenta con el más alegre aventurerismo y sin mirar los planos. Sólo que el rompecabezas contiene, por segunda vez -la primera fue en la oleada de los estatutos, origen directo del actual descalzaperros financiero-, el mapa de España.

Cuando el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, salió la otra noche de Moncloa, declaró con cautela que tenía la impresión de estar asistiendo al proceso de construcción de un edificio nuevo, refiriéndose al modelo autonómico que quedará plasmado de hecho en esta ronda de negociaciones. Lo que omitió decir es que la casa carece de proyecto y, lo que es más inquietante, el arquitecto no presenta diseño previo alguno. Cada uno que llega indica dónde quiere el comedor y dónde la cocina, a menudo de forma incompatible, y todos obtienen una sonriente respuesta complaciente. Catalanes, madrileños o andaluces quieren que prime el criterio de población, y reciben un sí rotundo. Después viene el gallego y pide dinero para enseñar el idioma autóctono. Faltaría más. Los canarios apelan a la insularidad, los asturianos al envejecimiento, etcétera. Y el presidente contesta que claro, por supuesto, cómo podría ser de otra manera. Palmadita en la espalda, y hasta luego. Democracia interpretativa.

Con este sistema sólo hay una certeza: o unos salen perdiendo y otros ganando o habrá que poner más dinero. Y como dinero no hay -entre otras cosas porque el superávit del Estado ha desaparecido en la crisis que no existía-, habrá que recurrir al déficit. El mismo déficit que aumenta de modo elástico a medida que decrecen las cotizaciones porque se dispara el desempleo. El mismo déficit que va a sufragar unos presupuestos calculados sobre unas previsiones desfasadas. El mismo déficit que tendrá que respaldar las ayudas a la banca. El mismo déficit que cubre todas las ocurrencias con que el Gobierno parchea su falta de coherencia. El mismo déficit que de repente se ha convertido en la panacea de todos los males. Total, una vez que te metes en números rojos, qué más da un tres que un cinco por ciento. El déficit lo aguanta todo. Ancha es Castilla. Que por cierto, también quiere su tratamiento específico.

Antes de fin de año, con un retoque por aquí y un martillazo por allá, el presidente desplegará su sonrisa y dirá que lo ha logrado. El modelo nuevo, una maqueta territorial retorcida y asimétrica como un museo de Gehry. Y hala, a tirar palante. Viva la deconstructividad. ¿Planos, proyecto, diseño? Eso era la política antigua. Ahora lo que prima es la imaginación al poder. ¿O era la inconsciencia?

Lo que contó Alcalá-Zamora (II)
César VIDAL La Razón 26 Diciembre 2008

En mi primera entrega sobre Alcalá-Zamora señalé cómo las Memorias del antiguo presidente de la Segunda República española desbaratan totalmente todos los mitos acerca de un advenimiento democrático de la República o del carácter ejemplar de su constitución. A decir verdad, lo contrario es lo cierto. El régimen había venido de la mano del desfondamiento de Alfonso XIII, de una conjura de las fuerzas anti-sistema que no dudó en planear un golpe de Estado fallido en 1930 y de un falseamiento interesado de los resultados de unas elecciones municipales.

Para colmo, la constitución fue un texto abonado, campo abonado para que el régimen acabara en una guerra civil. Por si todo lo anterior fuera poco, Alcalá-Zamora fue testigo privilegiado de cómo las izquierdas y los nacionalistas hicieron todo lo posible para borrar cualquier vestigio de democracia real del régimen apenas iniciado. El poder sólo podía ser aceptable y aceptado si era de las fuerzas que habían suscrito el Pacto de San Sebastián destinado a derribar la monarquía parlamentaria.

Para poder lograr ese objetivo, resultaba indispensable limitar la libertad de expresión y convertir las elecciones en un mero trámite. Cuando en 1931 se celebraron las primeras elecciones, las derechas no tuvieron la menor posibilidad de organizarse frente a unas izquierdas que controlaban el poder desde arriba. A la victoria siguieron los atropellos ininterrumpidos. No se trató sólo de que ya en mayo se perpetraran quemas de iglesias y conventos, sino, sobre todo, de la aprobación de un instrumento represivo que recibió el pomposo nombre de Ley de Defensa de la República y que capacitaba al poder para suspender y cerrar todos los medios de comunicación que pudieran ser críticos.

De esa manera durante la República hubo mucha menos libertad de prensa que durante la monarquía, aunque no dejó de presentarse el régimen anterior como un ejemplo de despotismo. Para asegurar el triunfo de un sistema más parecido al mexicano del PRI que a la República de Weimar, se utilizó el aparato del estado como fuente de clientelismo. El PSOE de Largo Caballero impulsó normas que no sólo perjudicaron gravemente la economía nacional sino que además intentaban acabar con la competencia de los anarquistas de la CNT. A todo lo anterior se sumó un intento claro de controlar la enseñanza para controlar a las nuevas generaciones.

En ese despliegue político, Alcalá-Zamora asistió al uso brutal de la fuerza en la crisis de Casas Viejas -que pudo acabar con varios ministros incluidos Largo Caballero y Azaña en el banquillo- a la corrupción en el reparto de puestos y a golpes de efecto como los ataques contra los obispos irreductibles. Incluso supo cómo la causa del voto femenino defendido por la derechista Clara Campoamor del partido radical era obstruida por los socialistas y otras fuerzas de izquierda, temerosas de que las mujeres votaran a las derechas entregándoles el poder. Se mire como se mire, aquel primer gobierno de la izquierda fue todo -incluso muy incompetente- salvo democrático. No sorprende que perdiera las elecciones clamorosamente en 1933 y que entonces decidiera que todo era lícito con tal de impedir la llegada al poder de las derechas. Incluso un alzamiento armado.

Mensaje del Rey
Carros y carretillas
Me quedo con Isabel de Inglaterra, la única que ha tenido la buena educación de introducir un poco de realismo en su discurso al entender que la incertidumbre es parte de nuestras vidas.
Antonio Golmar Libertad Digital 26 Diciembre 2008

"Tiremos del carro en la misma dirección, aportando cada uno su granito de arena..." al carro ajeno, para que la carga le pese más. Mientras el penúltimo presidente autonómico abandonaba el palacio de la Moncloa con la carretilla repleta de vanas promesas, S.M. grababa su tradicional mensaje navideño lleno de paz, amor y un montón de buenos deseos y de resultados nefastos.

Normalización de lenguas, mentes y almas, amables campañas y prohibiciones mil para que los ciudadanos se porten como deben, apertura de nuevas consejerías, a ver si de una vez nos enteramos de lo sanos que son el golf y el baloncesto (Madrid tiene su propia Consejería de Deportes; el año que viene Cataluña creará la suya) y agencias de contratación dedicadas a la verificación del cumplimiento estricto de las cuotas –de mujeres, jóvenes, inmigrantes, mayores de 45 años y demás colectivos desfavorecidos o en peligro de exclusión. Tiremos del carro, dice el Rey, chupemos del frasco, responden a coro los 17 jefecillos de Estado que gestionan la mitad de nuestro dinero público.

Algo tienen en común el marketing público y el privado: donde no hay una necesidad, se crea. La diferencia es que en el caso de los empresarios, si el experimento sale mal, su creador abandonará el campo de juego con el rabo entre las piernas y la lección aprendida, a menos que convenza a algún político de que lo suyo es un servicio público y esencial, y por tanto susceptible de rescate. El caso estatal es bastante peor: si la cosa falla, la culpa es de los ciudadanos, que no han entendido el mensaje, así que se multiplicará el presupuesto del organismo en cuestión y se dictarán las medidas oportunas para que la competencia privada sea convenientemente suprimida.

En esto ha quedado el Estado de las autonomías, un sueño federalista convertido en espantosa pesadilla socializante. Es el "todos contra todos" inaugurado con el Estatuto de Gernika (1979) y la Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (1982), aunque en realidad el origen es la misma Constitución. Me refiero al artículo 149.3, el que establece que "las materias no atribuidas expresamente al Estado por esta Constitución podrán corresponder a las Comunidades Autónomas en virtud de sus respectivos Estatutos". ¿Y qué competencias son estas?

Entre otras, la programación general de la enseñanza, la obligatoriedad y gratuidad de la enseñanza básica, la inspección y homologación del sistema educativo, la regulación del matrimonio, la función social de la propiedad privada y la herencia, el estatuto de los trabajadores, las profesiones, la productividad y la planificación económicas, la protección de la familia, la equidad en la distribución de la renta, la seguridad y la higiene en el trabajo, la protección de la salud –incluyendo las medidas preventivas, la educación física y el deporte–, el acceso a la cultura, la investigación científica, la utilización racional de los recursos naturales y la defensa del medio ambiente, la conservación y engrandecimiento del patrimonio histórico, artístico y cultural, la vivienda digna y adecuada, la participación de la juventud en la sociedad, la rehabilitación e integración de los disminuidos, la defensa de los consumidores, etc...

Entre un Estado central que no renuncia a regular nada y unas Comunidades Autónomas dispuestas a duplicar todas y cada una de las funciones de la Administración Central y a rellenar los huecos dejados por los políticos y funcionarios residentes en Madrid (el paisaje catalán, el flamenco andaluz...), ese carro del que nos habla D. Juan Carlos parece cualquier cosa menos una empresa común.

Sólo una reforma constitucional profunda que entre a cuchillo y sin contemplaciones en el Título I, De los derechos y deberes fundamentales (del Estado para decirnos lo que tenemos que hacer y cómo debemos pensar, no de los ciudadanos para diseñar y llevar a cabo sus proyectos vitales de forma pacífica) podría evitar el desastre de estos tiempos tan interesantes que nos han tocado vivir.

Preguntada el día 24 en Herrera en la Onda sobre el Estado de las autonomías, Soraya Sáenz de Santamaría calificó la justicia y la seguridad de asuntos secundarios y se centró en lo que según ella son las auténticas funciones del Estado, esa larga y cansina retahíla que he resumido más arriba. No tienen remedio.

Desde Hawai, el presidente electo Obama insta a los suyos a servir los unos a los otros mientras prepara un gigantesco plan intervencionista que sustituirá el antipático comunismo de derechas de Bush por el sonriente socialismo maternal. El mismo perro con distinto collar, aunque si nos atenemos a las referencias, siempre bíblicas (Señor, ¡qué cosas se hacen en tu nombre), habría que concluir que ambos huelen al mismo tipo de basura.

Me quedo con Isabel de Inglaterra, la única que ha tenido la buena educación de introducir un poco de realismo en su discurso: entender que la incertidumbre es parte de nuestras vidas, aceptar que estamos en un mundo globalizado donde las causas y los efectos están interconectados, practicar la filantropía, no dar nada por hecho y luchar por un futuro mejor. Esa es su receta de la felicidad, o al menos de la satisfacción con la vida. Me temo que ni tras 57 años en sus cargos comenzarán nuestros políticos a ganarse el sueldo. ¡Dios salve a la Reina! Y a los demás, que el Cielo les confunda.

Feliz lo que sea, si les dejan

Mensaje del Rey
Un discurso excepcional
El Rey tampoco merece confianza alguna. No, Señor, usted no da confianza cuando esgrime la Constitución, porque, hoy por hoy, ya no es más que una "norma" a disposición de quien desee violarla.
Agapito Maestre Libertad Digital 26 Diciembre 2008

El discurso navideño del Rey fue discretito. Normal. Pero la situación de España es tan excepcional, desde el punto de vista financiero, económico y social, y, por supuesto, política, que lo convierte en una pieza fácilmente criticable o, sencillamente, despreciable. Es un discurso de lo más normal, dirán algunos, pero la anómala situación que vive España lo hace presa de cualquier proclama retórica de la casta política. Es peor que vacío. Es un documento para crecer en inmoralidad. Por eso, seguramente, el PSOE y el PP suscriben por completo las palabras del Rey. ¿Qué otra cosa podrían hacer estos mercachifles de la política con un discurso lleno de lugares comunes? Nada, excepto sumarse a la campaña real de simulación. Hacer como si esto fuera una nación. Falso.

Simular, simular y simular que el mensaje del Rey está lleno de inteligencia política, cuando en verdad no es más que una mala prognosis a posteriori, que ni siquiera se atreve a decir "cómo sucedió lo que sucedió", es contribuir a pegarle patadas a una nación muerta. El mensaje navideño del Rey podría haber pasado desapercibido en circunstancias más o menos normales, o sea, comunes con otros países de nuestro entorno, pero España está lejos de ser un Estado-nación comparable y homologable a los del resto del mundo civilizado. Aquí es donde se une la crisis económica con el estado de excepción política que vive nuestro país. Sí, sí, España para empezar es un Estado sin nación, o sea, un Estado en permanente estado de excepción política, porque los Estatutos Autonómicos, entre otros el de Cataluña, proclaman que esa región es una nación con capacidad para negociar con la española en condiciones de igualdad.

Por eso, precisamente, creo que el Rey tampoco merece confianza alguna. No, Señor, usted no tiene credibilidad porque ha tragado, como el resto de la casta política, con la falsificación de España como nación. No, Señor, usted no da confianza cuando esgrime la Constitución, porque, hoy por hoy, ya no es más que una "norma" a disposición de quien desee violarla. ¿O es que acaso, Señor, negaría usted que la Constitución es una norma que antes que ser reformada, reitero, permite su violación permanente? Usted, Señor, ha apelado al rigor y la ética para salir de la crisis financiera, económica y social, en realidad, del lamentable estado de excepción –sí, sí, de excepción, porque la situación de España es infinitamente más grave que la de otros países europeos– de una nación convertida en un gentío por unas elites políticas y financieras que creen tanto en España como el Rey de Marruecos, pero me cuesta mucho creerlo por un solo motivo. Se lo recuerdo: usted, Señor, como los del PP, no se opuso en su momento ni poco ni mucho, nada, a Zapatero y los nacionalistas, a los socialistas y los independentistas, a la hora de convertir a hurtadillas el Estado-nación, España, en 17 taifas.

Así las cosas; o sea, sin nación y sin Estado democrático, por favor, conteste estas preguntas: ¿De qué unidad, Señor, me habla usted? ¿A qué se refiere, Señor, cuando dice que hay que supervisar el sector financiero? En fin, señor Jefe del Estado, apelar al rigor, al realismo, a la ética y al esfuerzo en un país que no tiene nación es tanto como hacer pasar la apariencia por realidad. Un engaño.

El discurso del rey: pamplinas en tiempos de crisis
Francisco Rubiales Periodista Digital 26 Diciembre 2008

El rey de España de dirigió a los españoles, como es costumbre, en la Noche Buena de 2008 y, lamentablemente, perdió una oportunidad de oro para hablar con sinceridad, para afrontar con firmeza y verdad los auténticos problemas de España. Prefirió decir más o menos lo que se esperaba, un discurso que sobrevuela los dramas de España, pero cuidadoso para no herir a la casta política, prudente, para que el ciudadano no se preocupe demasiado, afirmando cosas en las que, probablemente, ni siquiera él cree, verdaderas pamplinas que, en tiempos de zozobra, suenan distantes y alienadas a los demócratas españoles.

Dijo, por ejemplo, que "Gracias a nuestra Constitución, España ha vivido por primera vez treinta años de democracia plena", ignorando que la España en la que él reina, la de la Justicia intervenida por los partidos políticos, la corrupción galopante, los ciudadanos marginados, los partidos políticos insaciables de poder y el despilfarro incontrolado de un poder político que ya ni siquiera conecta con la ciudadanía, está, por desgracia, a años luz de distancia de lo que él llama "democracia plena".

El rey parecía un extraterrestre cuando decía que hay que "tirar del carro en la misma dirección", sin especificar si en la dirección que quiere Cataluña, es decir dos para mí y uno para tí, o en la que quiere el PP, o la que pretende el PSOE, o la que quieren los pocos demócratas que subsisten, o en la dirección que tiran los corruptos. Tanía que haber dicho en qué dirección hay que tirar, pero no se atrevió porque penetrar en el corazón de los problemas puede irritar a los poderes que sostienen a la Corona.

También dijo que hay que "recuperar la confianza", pero no se atrevió a decir que la confianza existía hace apenas unos años, pero hoy la han perdido los españoles porque ya no se fían de sus líderes, ni de sus banqueros, ni del poder político, que les ha demostrado hasta la saciedad su ineptitud, sus mentiras reiteradas, su desprecio por los grandes valores, su baja inclinación hacia lo corrupto, su capacidad de despilfarrar, su elitismo inaceptable, sus subidas semiclandestinas de sueldos en tiempos de crisis, sus coches de lujo, adquiridos mientras cientos de miles de españoles caminan ya hacia los comedores de Cáritas.

Afirmó el rey que "no hay recetas mágicas", lo que no es cierto. Esa "recerta mágica" existe y se llama "democracia", un cóctel maravilloso que quizás desconozca nuestro rey, pero que consiste en una mezcla de ética, rigor, decencia, eficiencia, verdadera igualdad y participación ciudadana en la gestión de los asuntos comunes. La receta mágica que España necesita está ahí, al alcance de la mano, pero el rey no la puede ver porque asumirla significaría erradicar la mentira y el engaño como estilo de gobierno, contar con los ciudadanos a la hora de decidir, restar poder a los todopoderosos partidos políticos, perseguir a los corruptos, dejar en libertad e independencia a los grandes poderes del Estado, permitir que las televisiones y los grandes medios digan la verdad, no "la verdad del poder" que es algo muy diferente.

El rey habló de algo interesante y, en apariencia, valiente, cuando pidió que se fortalecieran las relaciones con Estados Unidos, pero, lo ha dicho sin aclarar que el deterioro de esa relación se debe a la actitud poco responsable y casi hostil de su amigo Zapatero, el que se mantuvo sentado cuando desfilaba la bandera de los USA por el paseo de la Castellana. Pudo haberlo dicho antes, en sus anteriores mensajes navideños, cuando España sufria en todos los escenarios internacionales su lejanía de Washington, incluso en el campo de los negocios, perdiendo miles de millones de dólares en contratos, pero entonces el monarca guardó silencio. Haberlo dicho antes, en el momento oportuno, habría sido más valiente y tenido más mérito, pero, ciertamente, antes estaba Bush en la Casa Blanca y era "persona no grata" en la Moncloa.

Pamplinas......
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Negros y judíos del País Vasco
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 26 Diciembre 2008

PONGAMOS que no son tantos como cuarenta mil. Que son apenas la mitad. Un número escalofriante, en todo caso. Esa cifra, cualquiera de las dos, descubre una de las dimensiones del auténtico «conflicto vasco», del único real: millares de ciudadanos que ven anulados derechos elementales como consecuencia de las amenazas, la persecución y la extorsión. De ellos, más de mil no pueden desplazarse sin escoltas. Otro muchos no pueden ejercer libremente su derecho a voto. Hay una localidad guipuzcoana de casi dos mil habitantes donde en las últimas elecciones sólo votaron unos treinta electores. Los concejales electos renunciaron a su acta y, de esa forma, vio prorrogado su mandato la corporación regida por una alcaldesa de una formación ilegalizada. Ni e lectores ni concejales dieron un ejemplo ciudadano. Pero no se puede pedir que en cada pueblo controlado orwellianamente («Big brother is watching you») por el ejército de espías de ETA surja una heroína como la alcaldesa de Lizarza.

Y esa cifra -cuarenta mil, veinte mil, tanto da- sigue siendo considerablemente menor que la que incluye a otros muchos ciudadanos vascos que han decidido, sin armar ruido, resignadamente, marchar al exilio para escapar de la presión agobiante o de la amenaza directa. ¿Puede un gobernante vasco dormir plácidamente cada noche cuando miles de sus conciudadanos no pueden ir a tomar café, o al baño, sin la compañía permanente, sofocante, de una sombra ajena? Claro que puede.

Para quienes gobiernan en el País Vasco desde hace más de un cuarto de siglo la única merma de derechos que les quita el sueño es la de los cómplices de los asesinos y sus organizaciones títeres. O eso parece a juzgar por sus actos. «No se pueden ilegalizar ideologías». ¿Y quién ilegaliza tal cosa? Justificar el tiro en la nuca o el coche-bomba y prestar apoyo logístico y mediático a una organización terrorista no es una opción ideológica. Nadie defendería la legalización de un partido que justificase la persecución de los judíos o de los negros sólo porque una decenas de miles de insensatos o de ingenuos les votasen. Pues bien, los cuarenta mil o los veinte mil perseguidos, y los muchos otros millares que se exilaron para escapar de la persecución, son hoy los negros y los judíos del País Vasco.

¿Y puede un partido no nacionalista concebir siquiera la hipótesis de, llegado el caso, formalizar un acuerdo parlamentario o de gobierno con quienes, desde Ajuria Enea, no han sabido, o no han querido, librar a los negros y judíos del País Vasco de ese escandaloso pogromo durante todos estos años? Pues me temo que también puede. Y si no es así, que lo proclame bien alto en algún momento antes de las próximas elecciones vascas. No lo hará. Más allá de la hojarasca levantada por el vendaval de invectivas que se vienen dedicando socialistas y PNV en las últimas jornadas -que ambos necesitan para encorralar al ganado propio- revolotea una intención inconfesada o un cálculo electoral.

El PSE necesita picar en el electorado nacionalista para pasar al PNV en las urnas. Pero, una vez conseguido ese propósito, tendrá que apoyarse en algún otro grupo para gobernar. La intención no confesada sería reeditar el bipartito socialista-PNV de los años ochenta y noventa a pesar del engaño humillante que el PSE sufrió con los acuerdos de Lizarra de 1997. Pero el PNV tendría que aceptar un lendakari llamado López, una rueda de molino con la que difícilmente podría comulgar. O puede el PSE intentar un tripartido a la vasca con independentistas y eco-comunistas. La otra opción, el cálculo electoral, partiría de la convicción de que, tras la derrota por los pelos de 2001, una futura colaboración PSE-PP sólo puede prosperar a condición de que no se airee antes de las elecciones. Ojalá sea eso en lo que están pensando, pero ¿quién pone la mano el fuego? Sólo cabe pedir al PSE que, cuando sopese las opciones en caso de victoria electoral, no olvide a esas decenas de miles de conciudadanos condenados a una vida de parias. La mejor justicia que pueden recibir es que se envíe a la oposición a quienes convivieron cómodamente con esa ignominia.

Izquierda liberal
Pacto nacional por la inmigración
Toda la cartografía del Pacto está concebida por y conduce a la construcción de la nación, por eso, el inmigrante es tomado como objeto: una mera oportunidad para alistarlo y educarlo en los valores soberanistas de una lengua común.
Antonio Robles Libertad Digital 26 Diciembre 2008

El pasado viernes, 19 de diciembre de 2008, el Gobierno nacionalista de Cataluña y CiU volvió a dejar un documento para la historia propio de ingenieros sociales del más rancio racismo cultural; aunque, como siempre, hipócritamente enmascarado en la defensa de la cohesión social que ellos confunden con la imposición de una lengua propia y una cultura común nacionalista. Se trata del Pacto nacional por la inmigración. Ciudadanos y Populares lo han rechazado.

Este pacto se ha elaborado desde una concepción soberanista de Cataluña, de ahí sus numerosas intromisiones en competencias estatales: como la capacidad para otorgar la nacionalidad y la fijación de los requisitos para acceder a ella, la vía a la función pública, el derecho a ejercer el voto, o la dirección y gestión del reagrupamiento familiar. Todo ello resulta contrario a las políticas comunes de inmigración, ya que si se está aspirando a que haya cada vez más criterios comunes a nivel europeo, esta fragmentación de responsabilidades dentro de España sólo puede llevar a la división legal, a la burocracia y al caos.

Esta concepción soberanista está muy determinada por la Consejería de ERC que la impulsa –la de Acción Social y Ciudadanía, de Carme Capdevila– y por la dirección soberanista de quien lo está llevando a cabo, el comisario de Inmigración, Oriol Amorós, también de ERC.

Toda la cartografía del Pacto está concebida por y conduce a la construcción de la nación, por eso, el inmigrante es tomado como objeto: una mera oportunidad para alistarlo y educarlo en los valores soberanistas de una lengua común, una cultura catalanista y una política nacionalista. Y como era de prever, el Pacto deja establecida la exclusión del castellano en los planes de acogida y en las pruebas para acreditar los permisos de arraigo social e impone como lengua de acogida al catalán (lengua que, además, deberá acreditar si quiere tener ese arraigo en Cataluña o un trabajo).

El Pacto prevé rebajar la nacionalización a cinco años y poderla ejercer desde Cataluña después de negociarla a nivel bilateral con el Estado. Tal medida, como ven, trata de atraerse la simpatía del inmigrante, que al contrario del español desplazado de otras comunidades, carece de un sentimiento español, no tiene los conocimientos históricos y constitucionales de lo que es España y, por ello, resulta fácilmente moldeable a sus quimeras soberanistas.

La aspiración a tal competencia está estrechamente unida a la posibilidad de otorgar el derecho a ser funcionarios. Otro derecho que el inmigrante recibiría con mucha simpatía. Pero aquí hay muy poco de altruismo o de justicia y mucho de ingeniería social. La capacidad de otorgar la nacionalidad tendría como primer objetivo educar y cribar a todos aquellos inmigrantes asimilados que demuestren un dominio de la lengua catalana y de la cultura nacionalista para que formen parte de su causa nacional y así teñir la administración de soldaditos etnicistas de la nación. No es una broma, en diez años han llegado un millón y medio de futuros ciudadanos que tendrán plenos derechos, incluido el voto y que Carod Rovira pretende gestionar:

La inmigración, más que un problema puede ser una oportunidad: la nuestra. (...) Si los nuevos catalanes no se integran a la nación catalana, cívica y plural, lo harán a otra nación, con otro modelo de convivencia que, hasta ahora, nunca ha sido ni cívico ni plural. Si la nueva inmigración está con nosotros, el futuro será nuestro. Si no es así, no habrá para nosotros un futuro como pueblo (C. Rovira, 27/04/2005. L’Audotori de Barcelona)

Por eso pretenden que puedan acceder al funcionariado inmediatamente, que tengan estos requisitos y que ellos lo traten de justificar tramposamente con "su" cohesión social y "su" integración. En realidad, pura asimilación. Una lástima, porque una verdadera integración sería de justicia social para ellos y muy beneficiosa para el sistema educativo, policial, sanitario y demás instituciones del Estado.

La adquisición de la nacionalidad ahora mismo en España es un trámite burocrático que expide un juez. El Pacto pretende que sea competencia de la Generalitat, donde la lengua catalana y la cultura nacionalista serían requisitos imprescindibles para adquirir el arraigo social en un municipio, la nacionalidad u obtener trabajo. Esa misma afición a controlar todo el fenómeno inmigratorio, lleva a determinar que sea la Generalitat quien dé instrucciones y criterios unificados y para que los municipios (que ahora son quienes acreditan el arraigo) pierdan esa competencia a favor de los criterios de la Generalitat.

Esta ingeniería social no ha comenzado con el Pacto por la Inmigración impulsado por la Consejería de ERC de Carme Capdevila, sino que es la culminación trasversal de otras consejerías, como la de Educación y varias campañas como los "Planes de Acogida Lingüística" donde queda al descubierto todo el rechazo a la lengua constitucional de España, el Estado y la instrumentación por la vía de la asimilación de la inmigración. Ese origen independentista del Pacto, en nada disculpa la responsabilidad del presidente de la Generalitat, el socialista señor Montilla. Sus declaraciones en el día de la firma no dejan lugar a dudas. Pone en el hecho de la lengua común de acogida –que identifica sólo con el catalán– la garantía de que Cataluña siga siendo "un solo pueblo". Y es que se entiende todo: si para que en Cataluña haya cohesión social y sea un solo pueblo se necesita una lengua común, es evidente que al impedir que el castellano sea la lengua común de España, se está minando la cohesión social entre los españoles e impidiendo que sea un solo pueblo.

antoniorobles1789@hotmail.com

Titiriteros con boina: 700.000 euros para Kepa Junkera
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 26 Diciembre 2008

Como a las Administraciones les sobra el dinero, lo dan a manos llenas a sus intelectuales orgánicos. Uno de los agraciados es el cantautor basko Kepa Junkera: 700.000 euros. Ni el Gordo.

Ejemplo del Estado de las Autonomías en el que vivimos es que los vicios administrativos, los nepotismos y las corrupciones se multiplican por 17. Emilio Pérez Touriño, hijo de un militar franquista, exige dinero a los madrileños y los valencianos para pagar las pensiones a los gallegos y la imposición del idiomita inventado, al que ahora llaman galaico-portugués. Y en Nochebuena nos enteramos de que al soporífero y telúrico Kepa Junkera (lo siento, no aguanto el folklore, sea la gaita, sea la trikitixa) le tocó el Gordo: 702.000 euros para difundir la música vasca por el mundo; no la de Mocedades ni la de Sergio y Estíbaliz, sino la de la boina. Os lo traduzco a pesetas: 120 millones. ¡Toma ya, Ana Belén! Lo que te estás perdiendo por no ser baska.

Miren Azkarate aseguró ayer que la ayuda de más de 700.000 euros concedida a Kepa Junkera desde los departamentos de Cultura y Asuntos Sociales para difundir la música vasca en el exterior «no ha quitado nada a nadie». La consejera destacó que el trikitilari bilbaíno hará cantar en euskera a artistas latinos como «Juanes y muchos otros» y a «numerosos cantantes que son referentes en inglés», lo que supone «un proyecto excelente para abrir las puertas a la cultura vasca en el mundo».

Uno se imagina a los músicos de Estados Unidos haciendo cola en Nueva York para asisitir a las clases del listo de Kepa para entonar el himno del Athlétic... y se monda. Y a 120 millones de pelas lo llaman ayuda. ¿Qué será para estos bueyes del PNV una propina?

Como al Gobierno vasco le sobra el dinero, Ibarretxe ya dio hace unos meses un piso a Al Gore. Bueno, le llevó a Bilbao a mostrar su PowerPoint sobre el cambio climático. El Spock de Llodio se ha negado a revelar el pastón que pagó a su desprendida Goreidad por decir a los vascos y las vascas que deben dejar el coche en el garaje y usar el metro, pero el precio de sus homilías ronda los 200.000 euros: el coste de un piso medio.

¿Dónde comprará Junkera la lotería? Porque es mejor que la Bruja de Oro.
Para dar dinero así hay que disponer no sólo de fondos publicos, sino, además, de un rostro de cemento armado, ¡y cómo lo tiene, la consejera de Kultura Miren Azkárate (conocida por algunos como Haz Kárate)! La señora, una de esas bellezas que abundan en los batzoki, tiene dos escándalazos de corrupción en su consejería, uno que afecta al Museo Guggenheim y otro al Museo Balenciaga. Doña Miren fue reprobada por todo el Parlamento vasco, salvo la Izquierda Unida de Javier Madrazo, que es al PNV lo que Llamazares al PSOE: un tonto útil. La consejera contestó, imperturbable como el Pagasarri:

No me arrepiento de nada.
¡Y más derroches! El Gobierno vasco se ha gastado 160.000 euros en las papeletas del referéndum de Ibarretxe, el que iban a celebrar el 25 de octubre. ¡Y no pasa nada!

Con todo este dineral, que supera el millón de euros, ¿cuántas ayudas a parados vascos se pueden dar?, ¿cuántos parados se han inscrito en las oficinas vascas del INEM en esta semana?

Como dijo Arzalluz, hijo de requeté:
Somos más ordenados, más trabajadores; sabemos hacer las cosas mejor y con menos dinero. No necesitamos a Madrid para nada.

¡¡VIVA EL CENTRALISMO!! ¡Sólo malgasta uno, no 17!
Buenas noches y buena suerte.

Si corear «vivas» a una «organización terrorista» no es un incidente, debo aplicarme para entender los trucos del lenguaje del idioma español
Sin incidentes
Alfonso USSÍA La Razón 26 Diciembre 2008

El estupendo periodista de Bilbao Eduardo Ruiz de Velasco, al modo de Evaristo Acevedo en «La Codorniz» con su insuperable «Comisaría de Papel», reunía todas las semanas en «El Correo» las erratas de prensa más divertidas y extravagantes. No sólo las erratas, sino los despropósitos de los redactores de las noticias y de las autoridades, como el de aquel Director General de Bellas Artes, que hizo el siguiente comentario ante el destrozo de un lienzo de Salvador Dalí. «Es muy triste que sucedan cosas así, porque los cuadros no pueden destrozarse, aunque sean de Dalí». En su libro «Antología del Disparate» (Planeta 1985), Ruiz de Velasco transcribe la crónica de un partido de fútbol publicada en el diario deportivo «As». Y escribe el periodista: «A los 17 minutos, el árbitro expulsó a Cecilio, del Leganés, por agresión sin balón a un contrario. A los 30, Marcelo, del Parla, agredió al árbitro a puñetazos por señalarle una rigurosa falta; con anterioridad, Olivares del Leganés agredió a Marcelo del Parla, y el juez decretó la expulsión de Olivares. Un linier tuvo que ser asistido de un botellazo que le propinó el masajista del Parla. Partido, en fin, muy movido de juego, sin especiales incidentes, con abundantes cambios en el marcador y de gran corrección por parte de los jugadores». Un partido de fútbol con tres expulsiones por agresión y un masajista con la chochola abierta por un botellazo del masajista del Parla no puede ser considerado libre de incidencias.

Un error parecido me ha sobresaltado durante la lectura de una noticia actual en un gran periódico como es «El Mundo». Trata de la tolerancia del Gobierno vasco, que ha permitido la celebración de un homenaje en recuerdo del terrorista «Argala», a los treinta años de su muerte. El llamado «Batallón Vasco-Español» le puso una bomba en los bajos de su coche, en la francesa localidad de Anglet, y «Argala» -gran aficionado a ponérselas a otros-, quedó hecho papilla. En el homenaje, intervino Tasio Erquicia, uno de los más antiguos dirigentes de Batasuna, que abogó por elegir «el camino que más daño haga al Estado», que es una manera de enaltecer los atentados terroristas, según mi humilde criterio. Al final del acto, se coreó el grito de «¡Viva ETA!» y «¡Viva ETA militar!», que no es difícil entender lo que significa. De ahí mi sorpresa cuando leo en la crónica: «Tanto el homenaje como la breve manifestación que recorrió varias calles de Arrigoriaga, se desarrollaron sin ningún tipo de incidentes y concluyeron con ¿vivas¿ a la organización terrorista».

Veamos. Si corear «vivas» a una «organización terrorista» no es un incidente, me temo que debo aplicarme muy seria y concienzudamente para entender y saber interpretar los trucos del lenguaje del idioma español. Y si animar a los presentes en dicho homenaje a elegir el camino que más daño le haga al Estado, que insisto, he interpretado desde mi ignorancia como un aliento a la persistencia del terrorismo como medio para alcanzar sus objetivos separatistas, no es un incidente, a partir de ahora voy a escribir en portugués, que es idioma más preciso. Hubo incidentes, y lo suficientemente graves para que el Fiscal actúe de inmediato. Si no lo hace, también el Fiscal caerá en la incidencia.

Cuando Rajoy sobra
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Diciembre 2008

Mariano Rajoy no interviene en el debate de la financiación de las comunidades. Sobra. Las batallas son bilaterales. La Oposición no cuenta. Se diría que la ausencia de Rajoy en la votación de los Presupuestos fue un adelanto simbólico a esta otra obligada. Pero, ¿no ha venido jugando a eso?

Cuando aceptó la invitación de Rodríguez Zapatero a cambiar el régimen autonómico, ¿acaso no cayó en la cuenta de que las Comunidades Autónomas dejaban de ser regiones para convertirse en pequeños estados, algunos ciertamente ridículos, mientras el poder central se erigía en el dispensador de situaciones privilegiadas? Algunos denunciamos este peligro.
 Dijimos que el Partido Popular no debería entrar en esa dinámica y de ese modo quedaría denunciada por anticonstitucional la mera propuesta de un Estatuto catalán. Pero Mariano Rajoy siguió adelante. No advirtió que el hecho mismo del cambio de modelo de Estado exigía un acuerdo global. Él quiso engañarse con la cláusula Camps que era un modo de aceptar el suicidio mientras la designación de Andalucía como «realidad nacional» era propia de gentes acomplejadas históricamente, acostumbradas a arrodillarse colectivamente.

El disparate que estamos viviendo tiene precedentes. Del mismo modo que UCD y Alianza Popular aceptaron en la Constitución la idea categórica de unas «nacionalidades» y dejaron la construcción del Estado a merced de los nacionalistas, el PP ha aceptado, a propuesta de José Luis Rodríguez Zapatero, un cambio de modelo de Estado (su descuartizamiento, en realidad) cuyo funcionamiento deberá depender en cada momento de la relación de fuerzas.

Esto es lo que ha aceptado Mariano Rajoy. No sin algunos alardes retóricos a la hora de llorar sobre el cadáver de la Nación aunque absolutamente entregado a la hora de definir el Estado, sin alma ya, sin sangre ya, en la confianza de que alas regiones con mayoría conservadora puedan llegarles los días buenos en el caso de que el PP consiga formar gobiernos. Para lo que, por otra parte, deberá entregarse a los nacionalistas... Qué talento.

La merienda de Zapatero
GERMÁN YANKE ABC 26 Diciembre 2008

Empecemos por reconocer que Rodríguez Zapatero, recordando el buen resultado estratégico que consiguió para asentar su autoridad en el PSOE antes de ganar las elecciones de 2004, ha vuelto a poner en práctica el sistema, aunque en esta ocasión para sustentar la de presidente de Gobierno ante la delicada cuestión de la financiación autonómica. Entonces se inventó una suerte de liderazgo por agregación y los barones regionales podían pedir cualquier cosa, ya fuera razonable, esperpéntica o contradictoria con la del vecino. A todo se decía que sí con tal de que, en el caos, se preservara la autoridad y el papel del secretario general. A unos les dijo que lo que aprobaran en casa sería su programa, a otros que la «deuda histórica» sería reconocida, a los de más allá que se terminaría con sus críticos, a los demás que pidieran, que pidieran, que se trataba de que todos fueran felices. El caos no importaba si su candidatura resultaba incuestionada y si se podía empaquetar como «republicanismo cívico» ya que ni el invento ni el procedimiento tenían nada que ver con la socialdemocracia.

Ahora, a la vista de los resultados de entonces, se vuelve a las andadas, aunque los invitados son los presidentes autonómicos. Sabe que se dejará jirones en el camino y, si no es un inconsciente, que el descontrol de la voracidad de algunos gobiernos autonómicos, además de multiplicar el gasto, impedirá las medidas de política general que son siempre necesarias y más ahora en las circunstancias de la crisis económica. Pero el caos tampoco parece importar si se salvan algunas graves dificultades, como la actitud de los socialistas catalanes, y, de paso, se divide al PP. Recordemos también que Zapatero, líder entonces por agregación, ya teorizó sobre el Estado constituido de la misma manera cuando, poco antes de aquella reunión de Santillana en 2003 con los dirigentes regionales del partido, puso su firma bajo la afirmación de que España era «la suma de las autonomías». Era algo inconsistente intelectual e históricamente, pero útil para el objetivo que se proponía.

La posición del presidente no es -o era- la de todo su Gobierno, ni incluso la oficial si es que esto último, en el ambiente gubernamental, se puede decir que existe. Cuando los miembros del tripartito catalán defendían la bilateralidad, el vicepresidente económico dejó claro que esa cuestión era una «política de Estado». Tenía lógica que el acuerdo sobre la misma se estableciera negociando inicialmente entre los dos grandes partidos y, tras algunas reuniones, allí teníamos a Montoro esperando el correspondiente documento hasta que el presidente, superado el trámite de los Presupuestos, tuvo que entrevistarse con Montilla, aceptar en el famoso sofá de los acuerdos estrafalarios de La Moncloa algunas de sus pretensiones, y poner en marcha, para sortear el lío, la habilidosa rueda de presidentes comenzando, inteligente acierto, con Esperanza Aguirre.

Un inteligente acierto porque Zapatero sabía, mejor que nadie como se ha visto, que la presidenta madrileña deseaba fervientemente ser considerada interlocutora con el Gobierno en las políticas generales aunque ese título no se lo diera su partido sino el adversario. Sabía también que si había que disimular las cesiones a Montilla con el recurso al criterio de población el eslabón más fácil en la derecha era Aguirre, a estas alturas agobiada política y presupuestariamente en materias tan importantes como la sanidad y la educación. Sabía Zapatero que sólo ella (a diferencia de otros populares, incluso socialistas como los presidentes de Asturias y Extremadura) se rendiría encantada de su papel estelar antes de recibir un documento concreto. Y sabía el presidente que sólo en ese encuentro (desde luego no en una reunión entre Solbes y Montoro) se podía disimular una negociación bilateral con Cataluña con una múltiple negociación bilateral, como si las políticas de Estado fuesen también algo que se consigue por agregación.

Si no se remienda, será el caos. No se romperá España, pero el Estado seguirá debilitándose vulnerando importantes fundamentos de la arquitectura constitucional y se mantendrá, en detrimento de las políticas generales, la avidez de poder y gasto de las comunidades. O de algunas. Pero el presidente sabía que podía contar con Aguirre, con la que se retroalimenta en la pelea con el PP, y organizó la merienda.

Derroche nacionalista, complicidad socialista, miedos centristas
Pascual Tamburri elsemanaldigital 26 Diciembre 2008

Cambiar de nombre a una ciudad es difícil. Cambiar su historia sin mentir es imposible. Cambios de nombres y manipulaciones históricas son vicios caros de los nacionalismos y de sus socios

Cambiar de nombre a una ciudad es posible, pero difícil. Cambiar su historia es imposible, salvo que se falsee la realidad. Cambios de nombres y manipulaciones históricas son vicios habituales de los nacionalismos excluyentes. Y esos vicios son caros, además.

En Pleno celebrado el 1 de diciembre el Ayuntamiento de Olite (Navarra, España, Europa) aprobó que "Erriberri" sea la denominación oficial en vascuence de la localidad. Esta decisión tiene dos problemas de entrada. Ante todo, el eusquera no es la lengua propia de esta ciudad, ni es aquí oficial, ni es lengua nativa, ni es usada más que por una minoría. Minoría influyente hoy por razones políticas, pero la influencia no concede la omnisciencia. Por otro lado, Olite ha sido llamado a lo largo de los siglos, de Suintila a esta parte, Ologico, Oligitum, Olit, incluso Holit y en definitiva siempre Olite. Un nombre explicado por nuestra cultura común de base romana y de recorrido visigodo, reconquistador y en suma español.

¿Es Olite Erriberri? Ya hemos visto qué dicen los hechos y qué nos queda del pasado. Nuestros munícipes y las autoridades que están por encima de ellos dirán lo que quieran y dictarán normas según les parezca, pero la verdad es que, cuando entre nosotros ha habido visitantes vascoparlantes y gentes venidas del Norte y acogidas a lo largo de los siglos con los vestigios de su otra lengua propia, siempre han llamado a Olite por su nombre. Un nombre que lo dice todo y que ve su contenido recogido en el escudo y el sello municipales.

¿Puede cambiarse de nombre a Olite? Pueden hacerlo, pero haría falta explicarlo. "Erriberri" es un simpático hallazgo romántico después confluyente con los intentos expansivos del nacionalismo hacia el Sur. Aparte de eso, ha sido usado de manera informal, algunas veces de modo inocente y otras no. Y es, eso sí, el nombre de un gran equipo de fútbol y de varias iniciativas empresariales de la ciudad. ¿Para qué más?

Tiene poco sentido gastar dinero público en tiempos de crisis en satisfacer el capricho de una minoría. Sé que es el modo habitual de proceder del PSOE, pero no está bien dilapidar recursos muy necesarios en promover un biligüismo sin fundamento ni en el presente ni en el pasado. Entiendo que aliarse con NaBai tiene un precio, y que a otro nivel apoyarse en este PSOE "bilingüe" también lo tendrá. Pero ese precio no deben pagarlo los vecinos de Olite, que ya estaban bien servidos con su glorioso nombre de siempre. Y gratis, además.

PS. Rafael García Serrano no escribió "Las vacas de Erriberri", ¿o sí?
En democracia las opiniones son libres, pero la verdad no es sólo subjetiva. Que Olite ha sido llamado sólo así desde que hay testimonios escritos hasta que empezaron las modas identitarias es un hecho. Que no fue antes un asentamiento vascón ni después una repoblación vascoparlante sino franca son hechos. Podemos discutir sobre el futuro, eso queda para los políticos. Pero es todo un signo de los tiempos que los abertzales traten de cambiar el pasado, que los socialistas les aplaudan y apoyen y que el centroderecha regionalista, unas veces por no saber y otras veces por no parecer, se calle. En Navarra, pero no sólo, hace falta limpiar los establos. Ya.

Informe del Consejo de Europa sobre las lenguas minoritarias
Ciudadanos  26 Diciembre 2008

Respuesta de Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía al informe elaborado por expertos del Consejo de Europa sobre la aplicación en España de la carta las lenguas regionales o minoritarias

En primer lugar, convendría hacer algunas precisiones o, mejor dicho, señalar algunas incongruencias que se observan tanto en la Carta de las lenguas minoritarias, como en el Informe de los expertos del Consejo de Europa.

Lenguas minoritarias son según la Carta del Consejo de Europa:

a) lenguas que están en minoría, como su nombre indica, con respecto a otra lengua.

b) las lenguas minoritarias son lenguas diferentes de la(s) lengua(s) oficial(es) del Estado; (Artículo 1 de la Carta de las lenguas minoritarias).

Estas dos características difícilmente se pueden aplicar al catalán, al menos en la Cataluña española. En Cataluña nadie puede decir que el catalán esté en minoría con respecto al castellano. El catalán es, además, una lengua oficial en Cataluña. Calificar al catalán de lengua minoritaria resulta, por tanto, bastante gratuito y en contradicción con la misma Carta. Los criterios que emplea la Carta de las lenguas minoritarias para calificar de minoritaria a una lengua puede que sirvan en un Estado centralizado, pero no en la España de las autonomías; quizás se puedan aplicar a la Cataluña francesa, pero no a la Cataluña española.

En muchos campos el catalán es la lengua mayoritaria: en la Administración, la enseñanza preescolar, la enseñanza primaria y secundaria e, incluso, en la enseñanza universitaria (respecto a este último campo, el mismo informe reconoce que el catalán predomina en un 60%).

Contraponer, como hace el informe, el idioma oficial (mayoritario) al idioma regional (como no oficial) resulta imposible en Cataluña, pues ambos idiomas son oficiales.

Pasando de estas imprecisiones –que son graves- y ante la mala fe de algunos periódicos españoles que atribuyen al informe del Consejo de Europa lo que este no dice, conviene recordar algunos párrafos tanto del informe, como de la Carta:

1) En el punto 218 del informe se lee: "…..El Comité de Expertos entiende que este compromiso significa que se facilitará la educación en catalán en aquellos territorios donde se emplee esta lengua. La carta no prevé la enseñanza obligatoria en catalán para todos los alumnos, sino, únicamente que todos los alumnos reciban la educación en catalán si sus padres así lo desean".

2) El preámbulo de la Carta Europea de las Lenguas regionales dice: "Subrayando el valor de lo intercultural y del plurilingüismo y considerando que la protección y el fomento de las lenguas regionales o minoritarias no deberían hacerse en detrimento de las lenguas oficiales y de la necesidad de aprenderlas".

De todo esto se deduce:

a) Que en ninguna parte de la Carta de las lenguas minoritarias, ni tampoco en el informe, está prevista la inmersión universal y obligatoria en catalán;

b) Que la enseñanza de las lenguas minoritarias no puede hacerse en detrimento de las lenguas oficiales (en Cataluña, el catalán y el castellano), sin exclusión o menoscabo de ninguna, pues ambas son oficiales;

c) Estamos de acuerdo con el interés del Consejo de Europa por las lenguas minoritarias, pero el Consejo de Europa debería tener en cuenta que en la Cataluña española la lengua que responde a las características de lengua minoritaria no es el catalán, sino el castellano.

ASÍ LO PRUEBAN SUS DOCUMENTOS INTERNOS
Colectivos contra el AVE vasco acosaron a empresas que fueron luego objetivos de ETA
Los vínculos entre las plataformas contra el TAV y ETA parecen cada vez más claros, según revela este viernes ABC. Boletines de las plataformas prueban que acosaron y atentaron contra empresas que luego fueron objetivo de los etarras, entre ellas la de Ignacio Uría.
Libertad Digital 26 Diciembre 2008

Colectivos integrados en el llamado AHT Gelditu se jactan en documentos internos, a los que ha accedido ABC, de sabotajes y actos de terrorismo callejero contra empresas como Amenábar, Moyúa o Altuna y Uría, así como de vehículos del Ejecutivo vasco y la Diputación de Guipúzcoa.

En los documentos se utiliza un lenguaje muy similar al utilizado por ETA. Por ejemplo, denominan sus ataques "ekintzak" (acciones) y emplean consignas como "txikitzaileak txikitu" (destrozar a los que destrozan"). La misma frase apareció en una pintada en la empresa de Ignacio Uría, la última víctima mortal de los etarras. Además, ese es el título de un manual incautado a grupos de terroristas callejeros.

En distintos boletines de la plataforma, en la que se integran grupos como la llamada Asamblea contra el TAV, se alardea de ataques a maquinarias de distintas empresas relacionadas con las obras de la "Y" vasca, como Aldaiturriaga, Amenábar o Excavaciones Ugarte. Se jactan, además, de distintos actos de acoso contra las compañías concesionarias de las obras e instan a seguir actuando contra ellas.
Pruebas como las aportadas este viernes por ABC vienen a reforzar la idea de que plataformas como éstas están en la órbita de ETA y apuntan sus objetivos a la banda terrorista. El asesinato de Ignacio Uría o el atentado contra la empresa Amenábar lo demuestran.


Los EE.UU de Obama denuncian la vulneración de derechos humanos que esconde Zapatero
Redacción Minuto Digital 26 Diciembre 2008

El informe anual sobre Derechos Humanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos ha denunciado el despido de la periodista y colaboradora de Catalunya Ràdio, Cristina Peri Rossi, por hablar en castellano, producida en septiembre de 2007.

El documento señala textualmente en el apartado sobre discriminaciones ‘nacionales/raciales/minorías étnicas’: ‘En octubre [de 2007] unos 5.000 escritores, políticos, periodistas, editores, académicos, actores y directores firmaron un manifiesto criticando el despido de Cristina Peri, una escritora/periodista de Catalunya Ràdio que denunció haber sido despedida por hablar en castellano en vez de en catalán’.

El informe, publicado en marzo de 2008, ha recobrado actualidad después de que, el pasado miércoles, la Federació d’Associacions per la Llengua Catalana (FOLC) haya realizado un acto de entrega de una carta a ‘todos los consulados de los territorios de los Países Catalanes’ en la que muestran su disconformidad con el informe.

La FOLC señala que el caso de Peri Rossi es ‘una cuestión de condiciones y perfiles laborales y no un tema de derechos humanos’ puesto que no cumplía los ‘requisitos de perfil laboral, imprescindibles para esta empresa pública del Gobierno catalán’, en referencia a la normativa que dice que el objetivo de Catalunya Ràdio es la ‘normalización lingüística y cultural’ así como ‘difundir y promocionar la lengua catalana’.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

 

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