AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 5 Enero 2009

La clave electoral
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Enero 2009

Touriño ha pedido a los gallegos que voten en clave gallega. Patxi López ha pedido a los vascos que voten en clave vasca. Touriño y López tienen el propósito de gobernar con los nacionalistas y, por tanto, en clave regional. ¿Y los populares?

El PP no se atreve a lanzar su propio mensaje: votar en clave española que es lo que le llevó en Galicia a las mayorías absolutas y en el País Vasco a sus mejores resultados. Frente al taifismo los conservadores aparecieron siempre como los representantes del Estado y los defensores de la Nación. Han sido las cesiones en cuestiones tan decisivas como la lengua en Galicia o la dimisión en el País Vasco como punta de lanza de una política «nacional» los hechos por lo que el PP ha ido perdiendo su personalidad y su fuerza. La salida de María San Gil ha tenido este significado. Ella representaba la contestación a las teorías de Piqué. Se negó a aceptar la dinámica derivada del cambio de modelo de Estado propuesto por Zapatero y asumido por Rajoy. María San Gil era la continuación de la estrategia «española» de Jaime Mayor llevada a cabo con un estilo muy personal.

Las elecciones vascas y gallegas no sólo coinciden en el tiempo. Están en la perspectiva de la coronación de España como reino de taifas que es el objetivo de los separatistas y de los socialistas. En esa línea, el Partido Popular se presenta como el partido tibio y correcto que va cediendo y que va dejando de creer en aquello que le distinguió y por lo que pudo llegar a ser alternativa al socialismo y a los independentismos.

A medida que el PP ha ido rebajando la reivindicación española como núcleo de su discurso ha ido perdiendo fuerza como opción estatal. Al tratar de escapar de su misión como partido nacional y al sustituir como gran objetivo la defensa de España por la conquista de la «libertad», el partido que dirige Mariano Rajoy se ha ido desdibujando como solución salvadora y única. Los ejemplos de «Ciudadanos» en Cataluña y el partido de Rosa Díez son una buena prueba de ello. Porque ¿acaso no había quedado establecido con gran claridad que la clave de la defensa de la libertad está en la defensa de la nación española?

Sin Gobierno y sin instituciones
Manuel Muela* El Confidencial 5 Enero 2009

España inicia 2009 con una severa recesión económica y una crisis político-institucional, que agudizan la desconfianza y el sentimiento de orfandad de nuestra sociedad. Pocos creen en la capacidad de la clase dirigente para capitanear la superación de los problemas, pero casi nadie aventura iniciativas que, sin ser taumatúrgicas, pudieran restaurar la confianza en que ha de basarse cualquier intento de recuperación del ánimo ciudadano. Y es posible que ello se deba, en gran medida, a la idea sacralizada por la clase política de que, una vez celebradas elecciones generales, todo es inamovible hasta la próxima convocatoria electoral.

Se niega así uno de los principios de la democracia, que es el del funcionamiento dinámico de las instituciones, entre las que se incluye el Parlamento, pero no sólo éste, para velar por el interés general, sustituyendo, en su caso, a los gobernantes, si se considera que no cumplen con sus cometidos.

La “democracia española” es un régimen político singular, que se funda en la desconfianza hacia la sociedad con la creación de un modelo partitocrático impermeable a los cambios y proclive al clientelismo: aunque cueste reconocerlo, el orden imperante es una versión actualizada de las viejas políticas caciquiles que han impregnado, sin solución de continuidad, casi toda la experiencia constitucional de España.

La tela de araña del tinglado institucional, acompañada por los resortes de que disponen los poderes públicos en un Estado moderno, por débil que éste sea, dota a los responsables políticos de una seguridad, que se ve incrementada por la paciencia y sumisión de la sociedad poco o nada exigente con sus derechos.

Es verdad que la realidad descrita se ha podido consolidar porque ha habido recursos sobrados, tanto internos como externos, para hacerla posible: desde la entrada en la Unión Europea en 1985 los diferentes gobiernos españoles han dispuesto de fondos públicos en cantidades desconocidas en España, una parte de los cuales se ha dedicado a la modernización de las infraestructuras del país y otra parte, nada desdeñable, se ha dedicado a nutrir los poderes emergentes de las regiones para construir una constelación de organizaciones cuasi estatales que no tienen similitudes con países cercanos al nuestro. España ha vivido su versión de los alegres años veinte, con un peligroso descuido de las virtudes tradicionales de la austeridad, la prudencia y la honradez en la gestión pública, también en la privada, que ahora se echan de menos.

El gigantesco endeudamiento que va a caer -ya está cayendo- sobre los hombros de los españoles por las decisiones de un gobierno heredero de muchas incurias anteriores, pero responsable de no haber previsto el alcance de la tormenta, es el gran aviso de que la política de pan y circo que domina la escena española toca a su fin, no sin resistencia por parte de sus principales protagonistas. En estos días estamos asistiendo al espectáculo del reparto de la financiación autonómica en el que todos reciben del jefe del gobierno seguridades de que lo suyo va bien. Eso me recuerda a aquella anciana tía que, en su última enfermedad, recibía a sus sobrinos y a cada uno de ellos le decía “todo será para ti”, y a su muerte se armó la de Dios es Cristo en la familia.

Nadie desea eso para España y sería muy lamentable que las reacciones se produjeran cuando asomen desórdenes públicos, por el agravamiento de la crisis social. Nuestra sociedad, por experiencia histórica y educación, probablemente no asumiría ni el 20% de los desórdenes que se han vivido en otros países, casos de Francia o Grecia, sin caer en la tentación autoritaria. La cruz de nuestra escasa experiencia democrática es la facilidad con la que puede prender cualquier propuesta que culpe injustamente al orden democrático de los males que nos afligen.

En un sistema democrático normal la salida a una situación como la descrita sería el cambio de gobierno o la convocatoria de elecciones anticipadas, pero esta segunda opción, con el modelo actual, supondría un alargamiento innecesario de la enfermedad que nos aqueja.

Por ello, convendría que las instituciones del régimen iniciasen su apertura, colaborando a la constitución de un gobierno, cuyos cometidos fundamentales serían la gestión de la crisis económica y la propuesta de las reformas constitucionales y electorales necesarias para superar la esclerosis política, convocando elecciones en un plazo máximo de dos años. De esta forma se iniciaría el camino de devolución de la soberanía a los españoles, para lograr la verdadera regeneración democrática.

*Manuel Muela es economista.

La máquina de gastar
IGNACIO CAMACHO ABC 5 Enero 2009

HAY un mantra perverso instalado a izquierda y derecha de la política española -más a la izquierda que a la derecha, en honor a la verdad- que acepta como un axioma la necesidad perpetua de dar más dinero a las autonomías sin controlar ni cuestionar en qué lo gastan ni cómo lo administran. El statu quo del sistema ha consolidado a las comunidades como encargadas de repartir recursos y proporcionar servicios públicos, y por ello parece darse por hecho que han de convertirse en un agujero sin fondo ajeno al déficit, a la austeridad y a la contención. El modelo autonómico tuvo la virtud de equilibrar la estructura territorial del Estado y cohesionar el reparto de la riqueza nacional, pero su crecimiento hipertrofiado va camino de deslizarlo hacia el extremo opuesto: una simple suma de partes fragmentarias e inconexas que funcionan cada vez más por separado en un proceso de desvertebración progresiva.

El quinquenio zapaterista ha acelerado este impulso centrífugo hasta propiciar en algunos territorios, como Cataluña, la licuación material de la Administración del Estado. Falto de una idea de nación, el Gobierno se dispone a dar un salto cualitativo en la reforma subrepticia del modelo constitucional, consolidando a través de la financiación un proyecto de dispersión absoluta que transforma a las autonomías en miniestados taifales y abre la puerta a un disparatado mapa de desigualdades en el que cada región administrará los servicios a su manera. Los presidentes de algunas comunidades -Montilla, Ibarretxe, Aguirre, Chaves, Camps- tienen en su zona de influencia más poder real que el propio Zapatero, y por supuesto que la práctica totalidad de sus ministros, y ese enorme respaldo clientelar les asegura por ende una posición de dominio en sus propios partidos, al punto de que ni el PSOE ni el PP son ahora mismo organizaciones capaces de sobreponerse al peso de sus baronías virreinales. El discurso nacional está desapareciendo en medio de un magma de intereses transversales que comparten los líderes territoriales de uno y otro signo, con los que el presidente del Gobierno se entiende de forma bilateral escamoteándose a sí mismo su responsabilidad unificadora.

El resultado de esta falta de liderazgo y de compromiso es la absoluta ausencia de control del dinero público en las autonomías, convertidas en máquinas de gastar que no sólo generan un descomunal despilfarro, sino que demandan más y más recursos en una espiral imparable ante la que se vuelve papel mojado toda política de coherencia financiera. Los barones dilapidan sin freno, crean estructuras de poder paralelo, incrementan sin cesar el número de funcionarios, despliegan un enorme aparato simbólico, se dotan de cuerpos de policía, desarrollan empresas públicas de ámbito regional y hasta crean sus televisiones de cabecera. Funcionan como estados de la señorita Pepis y sus dirigentes extienden la mano para que el país sufrague su dispendio sin tasa, amenazando con el colapso de los servicios primarios. Han encontrado para ello el socio más inesperado: un presidente de ideas líquidas que considera la nación que dirige como un simple puzle de piezas yuxtapuestas.

Descrédito de Rajoy
Ni con Mayor Oreja
Si el diez por ciento del voto popular ya se lo está llevando UPyD, la forma más rápida de detener la sangría es presentar a una Rosa Díez con barba y bigote. La cuestión es, ¿goza Rajoy del suficiente crédito?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 5 Enero 2009

Si Rajoy desempolva a Mayor Oreja, a quien tenía metido en el cofre del olvido, será por algo. Desde que el gallego se ganó la desconfianza de María San Gil y Ortega Lara, quien quiera reconocer en el líder máximo un gesto inocente tiene que echarle muchas ganas. Las opciones de Rajoy desde su segunda derrota ante Zapatero no son necesariamente malvadas o estúpidas. De hecho, representan la visión política de mucha gente en la vasta no-izquierda española. Confesémoslo: de la mayoría, que no tiene ganas ni capacidad para discutir las premisas en que se apoya todo el imaginario español contemporáneo, que ya es más progre que los actores antisemitas, más progre que los autores de cabecera de Zapatero y más progre incluso que la jefa de prensa del PP, dispuesta a arrastrar a un periodista por los tribunales siempre que no sea de izquierdas.

Si Rajoy desempolva a Mayor Oreja para exhibirlo por los teatros de Europa, como el Dios muerto de los existencialistas, es porque espera uno de estos dos resultados: que el vasco triunfe, para apuntárselo él, o que el vasco fracase, para apuntárselo a él. La misma jugada podía haber hecho con Vidal-Quadras, otro exiliado de lujo a las adormideras bruselenses. Si el diez por ciento del voto popular ya se lo está llevando UPyD (ver informe de Instituto Noxa para La Vanguardia), la forma más rápida de detener la sangría es presentar a una Rosa Díez con barba y bigote. La cuestión es, ¿goza Rajoy del suficiente crédito? O, dicho de otro modo: ¿Se puede creer, a estas alturas de la decepción y a estas bajuras del arriolismo, en una vuelta del PP a la coherencia, al papel de oposición, a las ganas de luchar por las ideas, a la decencia política?

Tendrían que suceder demasiadas cosas. Que pidieran perdón a María San Gil por la luz de gas y las intoxicaciones, que se ganaran de nuevo a Ortega Lara, que reconocieran sus tremendos errores en el PPC, cuya ilusión tras la marcha de Piqué (que Rajoy vio, tocó y respiró en el acto del Hotel Princesa Sofía) han asfixiado y pisoteado. Que dejaran de escupir a los medios no sumisos del liberal-conservadurismo, que detuviera el lengüeteo con Prisa, que ya es de sonrojo. Demasiadas cosas. Además, Carmen Martínez Castro ha dado el pistoletazo de salida reventándole la Navidad y la tranquilidad a mi amigo Víctor Gago. Pues bien, señora: aquí estamos. Pues bien, Rajoy: ni con Mayor Oreja.

Vacío ideológico
La Izquierda no existe
Despierta. Llevas tres siglos, desde que en el XVIII Rousseau empezó a tomarte el pelo con la leyenda del buen salvaje, fantaseando con "volver" a no se sabe que pureza germinal.
José García Domínguez Libertad Digital 5 Enero 2009

Al igual, por ejemplo, que la nación catalana, la Izquierda tiene un único problema: que no existe. Y es que su concepción del mundo simplemente se desmoronó, al tiempo que caía el Muro y se aceleraba imparable el proceso de mundialización. O si no, que levante el dedito algún socialdemócrata que todavía crea de verdad en la planificación –indicativa o perentoria, tanto da– de la economía. O que ese viejo sereno reumático que responde por Diógenes Laercio nos ilumine con su lámpara al último mohicano del sesenta y ocho que postule la propiedad colectiva de los medios de producción.

O que el rojísimo Toxo revele a los compañeros del metal dentro de cuántos millones de años tiene previsto exigir que se le expropie el banco a Emilio Botín. O que José Blanco nos dé el nombre de un miembro –con uno bastaría y sobraría– de la Ejecutiva del PSOE que todavía deje la educación de sus hijos en manos de la escuela pública. Tan no existe la Izquierda que ya sólo quienes nos decimos de derechas sin ambages postulamos el principio irrenunciable de la igualdad entre las personas, frente al ciego entusiasmo del retroprogrerío por la discriminación dizque positiva.

Así las cosas, tampoco estaría de más que diéramos en homenajearnos enganchando propagandas en todos los autobuses municipales de, pongamos por caso, Barcelona; grandes papelotes en vistosos colorines que rezaran:

No lo dudes, chaval, con total seguridad, la Izquierda no existe. Déjate, pues, de tanta gansada buenista y ponte a pensar de una puñetera vez, que ya empiezas a ser mayorcito. Despierta. Llevas tres siglos, desde que en el XVIII Rousseau empezó a tomarte el pelo con la leyenda del buen salvaje, fantaseando con "volver" a no se sabe que pureza germinal.

Y todos, Marx, Lenin, Freud, el Che, Marcuse, Pol Pot, Lacan, Carlos Castaneda, Lévi-Strauss, el subcomandante Marcos, los piadosos criminales de Hamas..., todos te han estado engañado durante ese tiempo. Entérate: el buen salvaje jamás ha existido; nunca fue nada más que un mito literario, otro cuento para tener entretenidos a los niños; sólo eso, chaval. De ahí que, ahora mismo, las señas de identidad de la izquierda ya no remitan a idea general alguna sobre cómo debiera organizarse la vida en sociedad, sino, simplemente, a la cultura de la izquierda. Y que tal excursión teleológica no conduzca a proposición positiva sobre nada, que apenas racionalice un impulso de negación, de resentimiento, de auto odio; que únicamente proyecte una emoción que se quiere negativa, que sólo ansía deslegitimar la tradición moral que vincula a las sociedades libres con los valores de Occidente.

Vive la vida, hombre: di adiós a todo eso.

Artículo de Zapatero
Mentira y libertad
¿No resulta increíble que alguien que ha hecho de la mentira su principal baza para mantenerse en el poder cite a la pensadora contemporánea que ha convertido la crítica a la mentira política en el fundamento de toda su filosofía política?
Agapito Maestre Libertad Digital 5 Enero 2009

Hay individuos que citan en vano, o peor, para adornar sus miserias; otros, por el contrario, citan para aprender y disfrutar. El primer tipo de cita corresponde a un criminal de guante de blanco, alguien que nos hace perder el bien más preciado de los humanos, el tiempo. El segundo tipo de nota es propio de un ciudadano que nos ayuda a pensar y vivir en libertad; nos hace aprovechar el tiempo. Nos ilustra. Acaso por ese argumento, por esa utilización de la cita, aún no he leído el artículo del presidente del Gobierno, Zapatero, publicado en El Mundo. Me lo reservo para mejor ocasión. Quizá para nunca, porque sospecho que me hará perder el tiempo. Aún prefiero vivir a morir a manos de un mentiroso.

He leído, sin embargo, comentarios tan elogiosos como vacuos sobre la prosa que mantiene el firmante del artículo. Algunos de esos comentaristas se han detenido en la cita que hace Zapatero de Hannah Arendt, una pensadora, dicho sea para información de mis lectores, que ayuda a este cronista, desde hace lustros, a sobrevivir los tiempos de indignidad política que vivimos los españoles, a cuya institucionalización ha contribuido de modo decisivo el actual presidente del Gobierno, asistido con desaliño y cinismo por toda la fiel "oposición". Seguramente, ha sido esa cita la me impide leer el artículo de Zapatero. ¿No resulta increíble que alguien que ha hecho de la mentira su principal baza para mantenerse en el poder cite a la pensadora contemporánea que ha convertido la crítica a la mentira política en el fundamento de toda su filosofía política? ¿No debería estar penado que alguien de la ínfima calidad intelectual de Zapatero cite a una de las grandes del pensamiento político de todos los tiempos? ¿Cómo podríamos impedir que alguien del jaez moral de Zapatero manche el nombre de Hannah Arendt?

Porque Zapatero es la negación práctica del pensamiento de Arendt –sí, sí, es el paradigma del mentiroso contra quien lucha toda la obra de Arendt– he preferido releer a la pensadora judía y a sus grandes comentaristas antes que perder el tiempo con el texto que le han escrito al presidente del Gobierno, quien miente hasta cuando cita. Terrible. He releído, por ejemplo, estas certeras palabras de quien siempre consideró que Estados Unidos, a pesar de todo, es la nación moderna que mejor representa su idea de libertad:

Volvamos, dice Arendt, una vez más a la Antigüedad, es decir, a sus tradiciones políticas y prefilosóficas, no por motivos eruditos y tampoco para mantener la continuidad de nuestra tradición, sino porque sólo en ella vemos una libertad experimentada en el proceso de actuar y que –por supuesto, la humanidad nunca perdió por completo esa experiencia– jamás se volvió a formular con la misma claridad clásica.

Esta cita debería servir de una vez por todas de advertencia para alejar de la política en general, y de la filosofía política en particular, a quien quiera que busque en ellas cartillas ideológicas o catecismos laicos, como los que pretende Zapatero. Lo que nos importa es la libertad y cómo esta idea realmente divina se encarna en modos de vida que no pueden prescindir de ella sino a costa de hacer la vida misma indigna y aborrecible.

Con la idea de libertad van otras muchas que van a dar a una ambiciosa y, por lo mismo, peligrosa: la de la ciudadanía. Pero eso lo dejo para otra ocasión.

Una reforma ineludible
... Bruselas requiere interlocutores autorizados y ágiles de cada Estado que negocien en nombre de todos sus ciudadanos. El contenido de la futura reforma constitucional debería pensarse a partir de nuestra condición de Estado miembro en esta cada vez más complicada Unión...
JOSÉ M. DE AREILZA CARVAJAL Cátedra Jean Monnet - Instituto de Empresa ABC 5 Enero 2009

LA reciente celebración del treinta aniversario de la Constitución ha invitado a muchas reflexiones de diverso signo. No pocas de ellas han analizado la decisión del constituyente de crear un tipo de Estado muy abierto e indefinido en materia territorial. Sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos treinta años esta estructura se ha ido transformando sin un modelo claro, a través de reformas estatutarias acordadas entre los dos grandes partidos y también pactos de gobernabilidad entre el partido gobernante y las formaciones nacionalistas. En cierta medida, la praxis de descentralización política flexible y bajo demanda ha sido un éxito, a juzgar por el desarrollo económico del país y el aprecio ciudadano hacia muchos de los servicios que prestan las Comunidades Autónomas. Sin embargo, en la anterior legislatura las seis reformas estatutarias aprobadas apuntan una futura transformación sustancial del Estado en dos direcciones preocupantes. Por un lado, la inestabilidad de la estructura territorial podría aumentar en vez de disminuir. Por otro, la complejidad del Estado crecería de tal modo que los inconvenientes en todos los órdenes serían muy superiores a las ventajas.

La inestabilidad se produce cuando la evolución se convierte en una acelerada transformación sin aspirar a una racionalidad de conjunto. Las asimetrías introducidas de modo especial por el nuevo Estatuto catalán han provocado que otras Comunidades Autonómicas reclamen seguir asumiendo competencias del Estado. La futura tendencia autonómica puede ser una incontrolada puja al alza, en la que se busque con todavía más ahínco la igualdad en la diferenciación, algo que ya hemos comenzado a experimentar en las últimas décadas. Este deseo de igualación a toda costa es respondido por parte de algunas de las Autonomías a través de planteamientos de un autogobierno próximo a la independencia. La Administración General del Estado de las próximas décadas corre el riesgo de ser cada vez más residual en muchas Comunidades Autónomas y, lo que es peor, el conjunto del Estado puede ser sometido a una desordenada y permanente reforma de abajo arriba en una dirección plurinacional, ante la dinámica de mutaciones continuas de sus bastante desiguales regiones.

El segundo problema del Estado Autonómico es su nivel creciente de complejidad. La capacidad legislativa autonómica en cada vez más materias está siendo utilizada con frecuencia en la búsqueda de una diferenciación y como medio para obtener una influencia excesiva por parte de las autoridades sobre las iniciativas económicas y sociales. La multiplicidad y superposición de normas debilita la seguridad jurídica y supone un sobrecoste al ciudadano. Además, desincentiva la inversión nacional y extranjera y la movilidad en todo el territorio español de los factores de producción, empezando por la de los trabajadores y los profesionales.

Las distintas velocidades en el seno del Estado y los diversos modelos de financiación inconciliables entre sí añaden aún más complejidad institucional y jurídica.

La sociedad civil en todos los países de nuestro entorno valora cada vez más lo contrario, la libertad, la transparencia, las economías de escala y la eficiencia y profesionalidad a la hora de gestionar cualquier política pública, con independencia del debate competencial. La aguda crisis económica además demanda cada vez más objetividad en la fijación de las reglas del juego por las autoridades.

A la hora de buscar soluciones a la fragmentación política y las tendencias desarticuladoras, es necesario plantear una reforma constitucional de la que una gran mayoría de ciudadanos saldría beneficiada y no basta con esperar a los pronunciamientos del Tribunal Constitucional, por mucho que éstos corrijan algunos de los efectos negativos de los nuevos Estatutos. Sorprenden los recientes planteamientos contrarios a la reforma hechos por el presidente del Gobierno al afirmar que no se trata de algo prioritario o imprescindible, como si el futuro del país no estuviese condicionado por la mejora de las reglas del juego. Tampoco es convincente la alternativa modesta de un pacto político entre los dos principales partidos sobre cuestiones autonómicas, cuando a estas alturas éste tipo de acuerdo tendría el mismo coste político que la reforma y sería mucho más inestable e ineficaz que el perfeccionamiento de la Constitución.

En cualquier caso, el principal problema de nuestra estructura territorial no es la cuestión de las identidades o la mayor o menor profundización en la descentralización sino la viabilidad y el carácter atractivo del Estado resultante. Nuestras Comunidades Autónomas tienen grandes diferencias entre sí de nivel de renta, de identidad y de tamaño, lo que requiere un gobierno y una administración central con capacidad de arbitrar, garantizar valores fundamentales en nuestro ordenamiento, generar confianza en nuestra economía e incentivar las iniciativas sociales.

Además, en los actuales debates sobre la reforma constitucional, se olvida con frecuencia una realidad básica: España es un Estado miembro y pertenece a una comunidad política más amplia. Nuestro país ha transferido desde 1986 el ejercicio de muchas competencias a la Unión Europea y en buena parte se gobierna desde Bruselas, una realidad que hace más necesaria la coordinación y actuación eficaz del Gobierno central. Las reglas y las instituciones comunitarias no sólo limitan lo que puede hacer un país en el día a día sino también ofrece orientaciones de gran calado para abordar esta empresa. Hoy en día el contexto europeo exige dar un papel muy importante al Gobierno central en la gestión de los asuntos europeos, que son casi todos domésticos, conforme a tres principios de actuación: el arbitraje y decisión última en la formación de la voluntad estatal ante Bruselas; la responsabilidad máxima para representar y negociar en el Consejo de Ministros de la UE; y la garantía del cumplimiento de las obligaciones comunitarias, lo que lleva a la coordinación de actores infraestatales y a la armonización de normas cuando sea necesario e incluso conveniente para los intereses nacionales en la Unión.

La situación actual de la UE debería llevar a reforzar estos principios y, por tanto, fortalecer el papel del Gobierno central. Nuestro país tiene muchas cosas que defender con una sola voz en los próximos años. La UE está orientada, como un sistema de pesos y contrapesos, a permitir el pluralismo de lealtades, y no sólo la europea y la nacional, sino también, por reflejo, la estatal y la regional. Pero Bruselas requiere interlocutores autorizados y ágiles de cada Estado que negocien en nombre de todos sus ciudadanos. El contenido de la futura reforma constitucional debería pensarse a partir de nuestra condición de Estado miembro en esta cada vez más complicada Unión. Al introducir estos argumentos europeos se relativizan algunas de las dicotomías izquierda-derecha y centro-periferia.

Tras treinta años de andadura constitucional hay suficiente perspectiva y experiencia para abordar una reforma de la Constitución en materia territorial y hacer que funcione mejor lo que Juan Pablo Fusi ha llamado un Estado del Bienestar descentralizado. Desde un punto de vista político es una tarea ardua y exigente, como lo fue la transición que culminó en el texto de 1978. Si la generación actual elude dicha responsabilidad, España como actor europeo e internacional tendrá cada vez menos influencia y capacidad de negociación y perderemos la oportunidad de asegurar una convivencia más libre, estable y próspera en el seno del Estado.

La carta de un periodista
FÉLIX MADERO ABC 5 Enero 2009

CUMPLAMOS la tradición. Si los jóvenes, sabiendo lo que saben, escriben su carta a los Reyes, el lector será indulgente conmigo si hago lo propio. En un año que cuesta nombrar, ahíto de pésimos augurios, habrá que vivir de la ensoñación y sobrevivir a base de la mirada proteica de los ojos de un niño. A estas alturas los regalos tienen mucho que ver con mi profesión, y los quiero compartir con usted.

A Melchor le pido fuerza para que nuestro trabajo sea más verdadero que brillante. Que nos conceda el don de la oreja despierta en el autobús, en la tienda y en el bar. Que seamos capaces de contar historias esperadas por los que nos leen y no por los que nos (des)gobiernan. Pediría el don de la claridad, pero ese regalo no cabe en una carta. Melchor nos dirá lean más, piensen y busquen: al fondo, la claridad.

A Gaspar, que cada día del año nos recuerde que este oficio sólo tienen sentido cuando se ejerce contra el poder. El que sea. Que no debemos conformarnos con una declaración ni con una respuesta irrebatible. Que entendamos que son nuestros medios los que conceden entrevistas a los políticos, y no al revés. Recuérdanos, Mago Gaspar, que este oficio no es para cínicos, pero tampoco para flojos y zánganos. Castíganos cuando de una fuente tibia proclamamos evidencias y cuando de las evidencias somos incapaces de sacar noticia.

A Baltasar le digo que nos dé fuerza y, si no, predisposición para no confundirnos con los políticos, los que mandan o aspiran a mandar. Que nos haga fuertes cuando un dirigente no responde una pregunta y nos callamos. Decididos e inconformistas con las respuestas absurdas e inanes. Que cuando eso pase sepamos que nos están tomando el pelo -a usted también, lector- y en el mejor de los casos riéndose de nosotros. Danos, Baltasar, firmeza para no volver al sitio donde el jefe de prensa dice eso de no hay más preguntas. Haznos decididos para irnos con nuestras cámaras, micrófonos y cuadernos a tomar vino peleón cuando nos convocan a una rueda de prensa en la que está prohibido preguntar.

Les pido que nos hagan ver a todos que somos una misma cosa, periodistas que vivimos de contar noticias en medios que compiten. Decidnos que estamos más cerca del compañero de enfrente de lo que imaginamos. Decidnos que podemos ser cualquier cosa, cualquiera, pero no miedosos, ni orgullosos, ni soberbios. Y mucho menos tontos. Dadnos sentido del humor para desactivar tanta solemnidad absurda que nos llega de palacios y parlamentos.

Y, ya puestos, les pido que traigan a Patxi López inteligencia y generosidad. A Ibarretxe, sabiduría para descubrir lo que hay más allá del poder. A Basagoiti, eso que llaman altura de miras. A Zapatero, que se convenza de que es más importante la verdad que el éxito. Y a Rajoy, pues eso, que deje de rajoyear de una vez.
Pondré esta noche la carta en el alféizar de la ventana en la que mi familia coloca zapatos de chicos y mayores, pan, turrón, anís y brandy. Volveré a sentirme un niño. Y eso, amigo lector, habiendo escrito lo que acabas de leer. Algunos pensamientos sólo los puede escribir un niño. Qué se le va a hacer.
felixmadero@hotmail.com

Guerra total en Gaza
Editorial ABC 5 Enero 2009

EL ejército israelí ha entrado en Gaza con toda su potencia, como expresión dramática de un gran fracaso. Fracaso de los propios palestinos -al menos de una parte muy relevante de ellos- que demuestran que no han sabido salir del círculo infernal de la violencia y el yihadismo extremista, ni dejar el menor resquicio para una paz negociada. Fracaso de aquellos que deberían haber impuesto esa negociación desde la comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, cuyo presidente saliente prometió que habría una solución para Oriente Próximo antes del final de su mandato, o de la Unión Europea, que ha invertido ingentes esfuerzos diplomáticos y millones de euros en la zona para no recoger más frutos que los de la amargura. Y fracaso finalmente para Israel, porque no ha conseguido entablar con sus vecinos más relación que la regida por la fuerza y, aunque sus medios militares son infinitamente más poderosos que los de los palestinos, hasta ahora nunca le han servido para proporcionarle la seguridad que anhela, como muy probablemente volverá a demostrarse después de esta operación.

La Franja de Gaza es un lugar espantoso. Prácticamente no es más que un gigantesco campo de concentración. En agosto de 2005, Israel expulsó por la fuerza a sus colonos y se retiró unilateralmente, dejando a los habitantes de Gaza el gobierno de sus propios intereses. En muchos aspectos, la actitud de las autoridades israelíes no ha contribuido a facilitar las cosas, pero por otro lado los palestinos han recibido sumas ingentes de ayuda económica incondicional que habrían podido ser utilizadas de forma constructiva. El resultado de la experiencia ha sido una catástrofe: en las primeras elecciones, los ciudadanos rechazaron a la autoridad que prometía una solución negociada y prefirieron a un grupo terrorista -Hamás- que acto seguido expulsó a todos sus críticos del territorio, para dedicarse a planear actividades hostiles contra Israel y sus ciudadanos, enviando misiles que si no causan más víctimas es porque todavía no han logrado mejorar la tecnología para ello. Tres años y medio después, los carros de combate israelíes vuelven a aplastar el territorio sitiando a los centros neurálgicos de la Franja. Los palestinos de Gaza están peor de lo que han estado nunca, tratando de sobrevivir entre escombros y bombas. La paz está más lejos para todos.

Desde todas partes del mundo se elevan nuevamente voces pidiendo una tregua y proponiendo distintas fórmulas para enviar una fuerza de interposición. Desde el punto de vista israelí, la cuestión ha sido siempre muy clara: sólo se aceptan sugerencias de los que puedan acompañarlas de garantías militares suficientes. Es decir, Estados Unidos tiene mucha influencia en la política israelí porque llegado el caso es capaz de proporcionar un apoyo militar decisivo para un país pequeño y rodeado, pero ni puede ni quiere enviar tropas sobre el terreno. Europa, sin embargo, no será nunca influyente para orientar la situación mientras no pueda poner soldados detrás de sus buenas intenciones y, además, con un mandato real y no para hacer lo mismo que hace la ONU en el Líbano, donde sus «cascos azules» separan a los contendientes, pero no amenazan a ninguno y se retiran en cuanto suena el primer disparo. Israel nunca aceptará una misión internacional en Gaza si sólo sirve para que Hamás prepare más reposadamente sus cohetes.

La destrucción y las muertes inútiles son por ahora el único efecto de esta ofensiva. Israel dice que sólo pretende eliminar a los factores terroristas, en cuyo caso haría un gran favor también a los propios palestinos. Pero hay razones para dudar de si el resultado de su demostración de fuerza será ese o precisamente el contrario. La experiencia de su última incursión en Líbano no cambió en lo esencial la situación allí; los terroristas de Hizbolá tienen todavía a soldados israelíes prisioneros y el Gobierno sufrió una humillación devastadora. La legitimidad de una operación como la que Israel ha lanzado en la franja de Gaza está llena de matices y, finalmente, el más importante de todos será el fruto que se obtenga de una opción tan arriesgada como difícil. Militarmente, los generales han aprendido algunas de las lecciones del desastre del Líbano, pero lo que debería haber planificado Israel no es sólo la parte militar de esta operación, sino sobre todo el próximo paso. Una vez que sus carros de combate y sus tropas han completado el cerco de Gaza, ¿qué sucederá? ¿Cómo logrará que este dolor que está infligiendo a los palestinos no se convierta en más odio y en más generaciones conjuradas contra la paz?

En Gaza, Israel carga con el coste. La OLP y Egipto con el principal beneficio. Del desenlace pende la posible paz
El envite
Gabriel ALBIAC La Razon 5 Enero 2009

Dos manifestaciones coincidieron el sábado último en España. Una, en Bilbao, homenajeaba a Txeroki frente a la desproporcionada actuación de las fuerzas policiales hispano-francesas. Otra, en Madrid, homenajeaba a Hamas frente a la desproporcionada actuación de las fuerzas militares israelíes. Una idéntica certeza subyace a ambas: que cualquier forma de terror, no sólo es legítima, sino que además debe salir gratis; que defender la democracia es un crimen. Analizar en frío el envite de la partida abierta en Gaza, puede que no complazca a nadie. Hagámoslo. Israel devolvió Cisjordania y Gaza a la Autoridad Palestina en septiembre de 2005. Sin contrapartida. No fue fácil. Desde 1967, los asentamientos judíos en esas zonas ocupadas eran muy importantes; más que en lo material, en lo simbólico. El desalojo militar de los colonos fue, sin duda, la operación más amarga llevada jamás a cabo por el Tsahal, un ejército que, desde sus orígenes, fue forjado como estricto brazo armado del pueblo israelí. Si el Israel de Ariel Sharon asumió ese coste moral y político altísimo, fue en el marco de una hipótesis verosímil: la forja, junto a la OLP de Mahmud Abbas, de un tratado de paz que fijase las fronteras definitivas entre dos naciones, Israel y Palestina, que, más allá de rencores difícilmente curables, mantuvieran el sencillo equilibrio de los mutuos intereses materiales.

Así fue entre Israel y Egipto tras el tratado de paz de septiembre de 1978. Aunque ello supusiera, tres años después, el asesinato de Anwar Al Sadat. El golpe de Estado de Hamas en Gaza, propiciado por Irán en junio de 2007, dio al traste con el proyecto. Tras una fulgurante matanza de milicianos del Fatah a manos islamistas (sin, por cierto, conmover en nada a los guapos chicos y chicas de la ceja), el Estado palestino quedó dividido en dos: en Cisjordania, la OLP prosiguió -aunque más en sordina- la hipótesis negociadora; en Gaza, Irán desplegó el proyecto de hacer de Hamas un segundo Hezbolah.

La soberanía fronteriza egipcia fue violada por una tupida red de túneles clandestinos, a través de los cuales llegaban los suministros iraníes imprescindibles para bombardear el territorio israelí. Ocupar de nuevo Gaza va contra los intereses de Israel. Que son muy claros: restablecer en Palestina unas condiciones políticas que permitan retornar a la casilla de negociación que precede a la toma del poder por Hamas y al exterminio de la OLP en la franja. De la victoria o no en la zona pende, por supuesto, la seguridad de Israel. Penden, en idéntica medida, las de la Autoridad Palestina y Egipto. La primera, porque sólo la quiebra de los islamistas en su feudo posibilitará la toma del control de Mahmud Abbas sobre su territorio y la posibilidad de hacer de él una nación de pleno derecho. En cuanto a Egipto, el riesgo de contaminación islamista es demasiado alto para un país que ve crecer, día tras día, el peso de sus yihadistas «Hermanos Musulmanes». Y detrás está Irán. Y la certeza de que sólo la caída de la teocracia de los ayatolahs crearía las condiciones para unas fronteras estables en el Cercano Oriente.

Ofensiva israelí
Gaza por tierra, mar y aire
El objetivo implícito ineludible de toda la empresa es restablecer la disuasión israelí, sin la cual una agresión en cualquier punto del espectro de la violencia aumenta su probabilidad a medida que transcurre el tiempo.
GEES Libertad Digital 5 Enero 2009

No hay nada como rebajar las expectativas para evitar desilusiones. La incursión terrestre confiesa los mismos modestos objetivos que pretendía la inicial aérea: acabar con los misiles y morteros que desde hace años envenenan la vida de las poblaciones del sur de Israel. Hasta ahora tenían a su merced a unos 250.000 habitantes. La ofensiva ha poseído la amarga virtud de sacar a relucir armas de superior alcance, proporcionadas por la beneficencia bélica iraní. Con 60 Km. de radio, su tétrico mensaje puede llegar ya a un millón de israelíes, un séptimo de la totalidad. Y cada vez más lejos. Por el norte Hezbollah acumula grandes cantidades de un hasta ahora silencioso armamento de alcance todavía superior. Carece de sentido pensar las amenazas a Israel por separado. Aunque fueran independientes, se podrían simultanear. Pero no lo son en absoluto. Infligir una derrota a Hamas es asestar un duro golpe a la organización chií libanesa y a su patrono iraní.

Bien está el modesto objetivo proclamado y la advertencia pública por parte del ministro de Defensa Barak de que la ofensiva terrestre será "difícil y larga". Cuán difícil, nadie lo sabe. Larga no lo puede ser demasiado por la creciente presión internacional. En ese frente, cada víctima palestina es un tanto a favor de la organización extremista.

Las dos partes se han preparado concienzudamente aplicando las lecciones del conflicto del verano de 2006. El Estado judío corre un riesgo cierto al embarcarse en la azarosa aventura terrestre. Así como consiguió sorpresa estratégica con el comienzo de los bombardeos aéreos, ha logrado mantener la incógnita sobre la entrada en juego de sus infantes. Pero la lógica profunda del conflicto hacía disparatada su inhibición. Porque con proclamas o sin ellas, el objetivo implícito ineludible de toda la empresa es restablecer la disuasión israelí, sin la cual una agresión en cualquier punto del espectro de la violencia, desde el atentado suicida hasta pronto –si alguien no lo remedia– el extremo nuclear, aumenta su probabilidad a medida que transcurre el tiempo.

No sólo la misión asignada era inalcanzable desde el aire, sino que el punto más negro de la experiencia del 2006 para los israelíes fue el sumamente tardío y nada decisivo papel de sus fuerzas terrestres. Demostrar su disponibilidad para utilizarlas cualesquiera que sean los riesgos, era una necesidad que iba incluso más allá de las exigencias concretas de la misión. Lo que hasta ahora hemos entrevisto, dada la imposibilidad de comprobar los daños causados al enemigo islamista, es ante todo una hazaña de la inteligencia militar, que parece haber demostrado un extenso y profundo conocimiento de los objetivos, gran parte subterráneos u ocultos bajo fachadas civiles y escudos humanos, puesto que la habilidad en los bombardeos de precisión se daba por descontada. Los soldados de a pie necesitan ahora perentoriamente de esos conocimientos para encontrar a sus enemigos. Su excelente equipo nocturno es su principal ventaja. El dominio del terreno y el atrincheramiento previo, con un complejo sistemas de túneles, juega a favor de los yihadistas, aunque refugiarse bajo tierra es un arma de dos filos. La bunkerización del campo de batalla es una característica que el conflicto actual comparte con el del 2006, pero el terreno es muy diferente. 360 km2 de casi desierto convertidos en casi una ciudad. De todas formas está por ver que las tropas invasoras se arriesguen a entrar en las áreas absoluta y exclusivamente urbanas. Ese sería el último grado de osadía y determinación y prevalecer allí representaría la victoria máxima. En principio, no se lo han propuesto.

Mientras tanto, Hamas y sus hasta ahora extremadamente cautos amigos de Hezbollah se ponen a sí mismos el listón muy alto, al revés que sus rivales, con sus bravuconadas sobre Gaza como cementerio de Israel. Probablemente en no mucho más de dos o tres semanas sabremos si los muertos cuyo entierro anuncian gozan de buena salud y si su desenfrenado parloteo no es más que treta para ahuyentar el pánico. O todo lo contrario.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La entrada israelí en Gaza era inevitable para desmantelar las bases de los islamistas
Editorial La Razon 5 Enero 2009

La entrada del Ejército israelí en la franja de Gaza, una semana después de que inciara los bombardeos contra las bases terroristas de Hamas, no ha cogido a nadie por sorpresa, aunque la comunidad internacional albergaba la esperanza de que podría evitarse. Nada hubiera sido más deseable, como querían los israelíes, que un apaciguamiento del conflicto, pero los dirigentes radicales islamistas que controlan este territorio han seguido lanzando misiles contra la población civil israelí, causa y origen de la intervención militar ordenada por el Gobierno de Olmert. Dicho de otro modo, la entrada de las tropas israelíes en Gaza no sólo era inevitable desde el punto de vista militar, sino también deseable para evitar un mayor número de víctimas inocentes causadas por los bombardeos aéreos.

En efecto, las tácticas suicidas que preconizan los líderes de Hamas no sólo consisten en enviar a sus militantes al martirio cargados de explosivos, sino también en utilizar a la población civil como escudos humanos y a sus cadáveres como carne de propaganda, sobre todo cuando las víctimas son niños y mujeres. De ahí que, sin escrúpulo alguno, empleen mezquitas, hospitales, escuelas y otros edificios públicos como depósitos de armas, centros de adiestramiento terrorista e, incluso, como lugares desde el que se disparan los misiles «Qasam», quinientos de los cuales han sido lanzados en los últimos meses. Si a esta abominable práctica se añade que Hamas burla los controles fronterizos con Egipto a través de una extensa red de túneles subterráneos por los que introduce armas y misiles procedentes de Irán y Siria, se concluye que al Ejército israelí no le quedaba otra alternativa que actuar directamente sobre el terreno para desmantelar los arsenales e infraestructuras de Hamas, cortar sus vías de suministro y limitar sus movimientos.

Todo apunta a que la operación militar será larga y dura. Sin embargo, debería darse la bienvenida a las iniciativas y a los esfuerzos diplomáticos para que no se prolongue el conflicto y para que, como pidió ayer el Papa Benedicto XVI, se ponga fin a esta trágica situación. El fracaso de instituciones como la ONU o como la propia UE en este asunto es muy frustrante para la comunidad internacional. Sin embargo, no debe olvidarse cuál es la naturaleza de Hamas, organización que ha sido declarada terrorista por la UE, EE UU, Japón y Australia, es decir, por todo el mundo democrático. En consecuencia, no es aceptable que se ponga en un mismo plano de igualdad a un Estado de Derecho y a su Gobierno demócrático, como es el caso de Israel, con una organización radical que rechaza los principios democráticos, no respeta los derechos humanos y aspira a instaurar un régimen islamista y teocrático. Equiparar a ambas partes supondría algo peor que un error: ignorar que en este conflicto lo que está en juego es la libertad y la democracia, el respeto a la pluralidad y la lucha contra las dictaduras islámicas, ya sea en Oriente Medio, en Irak o en Afganistán.

Además, conviene recordar que con su decisión de plantarle cara a Hamas, el Gobierno de Israel enmienda el fracaso de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) de Abu Mazen, que intentó neutralizar si éxito a sus oponentes radicales, pero acabó siendo expulsada de Gaza. ¿Cuántos de los que se manifiestan estos días a favor de «los palestinos» no recuerdan que Hamas ha detenido, torturado, expulsado y asesinado a decenas de palestinos moderados que vivían en Gaza por no doblegarse a sus designios? El pueblo palestino se desangra en una guerra civil y su causa no es Israel, sino Hamas.

Bob Graham y Jim Talent
Prevenir el uso de ADM
Al-Qaeda alquila una furgoneta, conduce una bomba nuclear rusa de 10 kilotones hasta Times Square y la detona. Times Square desaparece inmediatamente ya que el calor de la explosión alcanzaría millones de grados centígrados.
Fundación Heritage Libertad Digital 5 Enero 2009

Siete años después del 11-S, estábamos de camino a Pakistán cuando una explosión destruyó el hotel Marriott en la capital. Nos encontrábamos a punto de hospedarnos en ese mismo hotel. El haber escapado por poco de algo así nos sirvió de claro y aleccionador recordatorio de que vivimos en tiempos muy peligrosos.

Murieron más de 50 personas en ese ataque. Si hubieran usado un arma de destrucción masiva, la cifra de víctimas se habría multiplicado exponencialmente. En un informe que publicamos este mes y que es el resultado de medio año de investigación y análisis por parte de la "Comisión para Prevenir la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva y el Terrorismo" se explica con claridad la magnitud del problema.

Nuestro margen de seguridad no está creciendo, en realidad se está reduciendo. Según la trayectoria actual, de hecho creemos que hay más probabilidades de que se use un arma de destrucción masiva ­–biológica más que nuclear– contra alguna parte del mundo antes de que acabe el año 2013.

No hace falta que se le recuerde a los neoyorquinos que su ciudad es un objetivo principal. Nuestro informe propone recomendaciones que pueden ayudar a reducir esa amenaza. Durante la elaboración del informe, nos enteramos por el alcalde Michael Bloomberg y el jefe de policía Raymond Kelly de que Nueva York lidera al resto del país en su preparación para lo impensable. Pero el presidente electo Barack Obama y el Congreso de Estados Unidos pueden y deben hacer más, mucho más.

* Centrarse en el bioterrorismo: Debemos elevar la prioridad de la forma más probable de ataque –el bioterrorismo– movilizando a la comunidad científica para que desarrolle protocolos que prevengan el mal uso de la investigación científica. Hay que instituir reglas más estrictas de supervisión en nuestros laboratorios y elevar la seguridad de los mismos en todo el mundo. Hay que mejorar nuestro tiempo de reacción en caso de ataque y educar a la opinión pública para prevenir el pánico. Y debemos liderar a la comunidad internacional en el desarrollo de un plan de acción para la adhesión y cumplimiento de la anémica Convención de Armas Biológicas de hace 36 años.

* Cambiar la política hacia Pakistán: Nuestros más altos agentes de inteligencia continúan advirtiendo de que el siguiente atentado terrorista contra Estados Unidos o algún aliado probablemente se originará en Pakistán. El Gobierno americano debe intensificar sus esfuerzos para destruir los refugios terroristas, asegurar el material nuclear y biológico en Pakistán, combatir y derrotar la ideología extremista, así como obstaculizar la naciente carrera armamentística nuclear en Asia.

* Dar nuevo vigor la agenda de la no proliferación nuclear: Corea del Norte ha llevado a cabo el ensayo de un arma nuclear e Irán está desarrollando rápidamente una infraestructura que le permitirá construir arsenal de este tipo. Debemos ser decididos en nuestra intención de detener estos peligrosos programas, consolidando la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA) con más autoridad y recursos, mientras que siguen adelante otras iniciativas firmes para detener el tráfico de material nuclear.

¿Qué daño podría ocasionar un ataque nuclear contra Nueva York? Graham Allison, comisionado de armas de destrucción masiva y director del Centro Belfer para la Ciencia y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, esboza este panorama en su libro Terrorismo Nuclear: La última catástrofe evitable:

Al-Qaeda alquila una furgoneta, conduce una bomba nuclear rusa de 10 kilotones hasta Times Square y la detona. Times Square desaparece inmediatamente ya que el calor de la explosión alcanzaría millones de grados centígrados. El distrito teatral de Broadway, Grand Central, el centro Rockefeller, el Carnegie Hall y el Empire State desaparecerían literalmente en un abrir y cerrar de ojos... Matarían a medio millón de personas que a mediodía suelen estar en un radio de 800 metros del lugar de la explosión. Cientos de miles más morirían debido al derrumbamiento de edificios, incendios y la lluvia radiactiva.

Al igual que este panorama, nuestro informe no dora la píldora sobre la amenaza. El mundo está en peligro. Pero no estamos desamparados. Nuestras recomendaciones, si se adoptan sin demoras y de forma decisiva, pueden aumentar el margen de seguridad para Nueva York, Estados Unidos y el mundo entero.

Estamos con Israel
Yolanda Couceiro Morín Minuto Digital 5 Enero 2009

Israel está utilizando su derecho a la legítima defensa en la operación contra terrorista emprendida en Gaza contra el grupo terrorista Hamas. Mientras en Europa soportamos una invasión islámica que utiliza la inteligencia y nuestra debilidad para crecer y multiplicarse, en Israel soportan cada día la lluvia de misiles Kazam-2 contra la población civil.

Defendemos desde MD el derecho de Israel a existir y su derecho a defenderse del integrismo islámico que acosa sus fronteras.

Hacemos nuestras las palabras de Geert Wilders cuando afirma que “Israel es nuestra primera línea de defensa”

Es el momento de recordar a nuestros lectores que un total de cincuenta y cuatro millones de musulmanes viven ahora en Europa. La Universidad de San Diego afirma que el 25 por ciento de la población en Europa será musulmana dentro de 12 años. Bernhard Lewis ha pronosticado una mayoría musulmana en Europa a finales de este siglo.

Tal como afirma el político holandés, “los números no serían una amenaza si los inmigrantes musulmanes tuvieran un fuerte deseo de integrarse”. Sin embargo, hay pocos indicios de ello. El Pew, Centro de Investigación, afirma que la mitad de los franceses musulmanes sitúan su lealtad al Islam por encima de su lealtad a Francia. Un tercio de los musulmanes franceses aprueban los ataques suicidas. El Centro Británico para la Cohesión Social afirma que un tercio de los estudiantes musulmanes británicos están a favor de un califato en todo el mundo. En Holanda, la mitad de los musulmanes holandeses admiten “entender” los ataques del 11 de septiembre.

En España, ya comenzamos a sufrir la imposición islámica apoyada por la política ‘buenista’ y cómplice de Zapatero. Hemos publicado en MD unas fotografías de infomelilla.com que demuestran que los radicales islámicos no sólo están en Palestina. Ya están aquí, entre nosotros. Y han llegado para imponer su doctrina y pisotear la libertad que tanto costó conseguir a nuestros antepasados.

Algunos nos dicen que todos los musulmanes no son iguales. Quizá tengan razón, pero lo primero es lo primero. Queremos ver a esos supuestos musulmanes moderados combatir firmemente a los radicales. Y ese combate no se debe limitar únicamente a la publicación de alguna ‘fatwa’ que pronto queda en el olvido. Queremos ver a los musulmanes españoles, que supuestamente apuestan por la democracia y la libertad, en primera línea de combate contra el integrismo que, por ejemplo, ahora domina Palestina. ¿Condenará la Junta Islámica de España al grupo terrorista Hamas alguna vez? ¿Se conformará con condenar solo a Israel?. Mientras esto no ocurra, no podremos diferenciar entre unos y otros.

Me gustaría utilizar estas líneas para enviar un fuerte abrazo a todos aquellos españoles que día a día luchan para evitar la proliferación de mezquitas en España. Los centros de adoctrinamiento islámico están financiados por el radicalismo islámista internacional. Nuestro gobierno parece no enterarse. Día tras día, numerosos barrios, en muchas ciudades españolas, se declaran en guerra contra lo ‘políticamente correcto’ y se lanzan a las calles para protestar, de forma pacífica, contra la imposición política que obliga a nuestros ciudadanos a aceptar el emplazamiento de centros de adoctrinamiento islámico junto a sus casas. Nadie parece escucharles, pero ya han ganado algunas importantes batallas.

¡Estamos en lucha! Hay quien todavía no se ha enterado.

A los que iniciaron por tierra la operación contra los terroristas ‘Plomo fundido’ en Gaza, desearles desde España, como en ‘El libro de la selva’ de Rudyard Kipling, ¡Buena caza!

Misión de la Unión Europea en Gaza sí, pero con mandato para disparar
Fiamma Nirenstein es diputada en Italia, profesora de Historia de Oriente Medio de la Universidad de Roma y fue corresponsal en Oriente Medio del diario italiano La Stampa durante 15 años. Ex corresponsal en Roma de ABC-
Fiamma Nirenstein ABC 5 Enero 2009

Europa se puede permitir, o al menos eso cree, ser irresponsable y al mismo tiempo referente moral. Frente al enfrentamiento en Gaza, Europa ha hecho una propuesta de tregua humanitaria acuñada por el Ministro de Exteriores francés Bernard Kouchner, que ha optado rápidamente por la más facilona de las posturas. A la tregua, le seguiría un acuerdo para permitir el destacamento entre las partes de observadores internacionales.

Italia tiene derecho a promover iniciativas de paz, y fue la más clara y escrupulosa a la hora de señalar, como hizo el martes el Ministro Frattini, que es necesario plasmar que Hamás es el responsable de la guerra con el lanzamiento de sus misiles sobre poblaciones israelíes y el responsable, respetada por Israel, de la ruptura de la pasada tregua. Hamás, dice Frattini, es una organización terrorista que está en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, y a la que hay que tratar en consecuencia.

Kouchner, junto al responsable de la diplomacia británica Milliband, se centra principalmente en la crisis humanitaria, haciendo oídos sordos a la naturaleza del feroz grupo islamista que durante el día de ayer prometía la victoria total a la vez que reclamaba la tregua, y que ha reiterado por boca de Ismail Haniyeh, el jefe, que el objetivo es la destrucción de Israel, que según sus estatutos "existirá hasta que el Islam lo destruya por completo."

Livni, la Ministra de Exteriores israelí, de visita en París, respondía que la crisis humanitaria es una excusa, que en dos días Israel ha dejado entrar más de 300 camiones de comida, medicamentos, etc., junto a 20 ambulancias, y que Israel está proporcionando a Gaza el 70% de la electricidad. Y que si el objetivo es detener la lluvia de proyectiles, que sigue siendo densa, una tregua serviría a Hamás para recuperarse.

Procede también mirar al pasado: cuando Israel abandonó Gaza, se desplegó en Rafah el “puesto de monitorización” de la Unión Europea como garantía contra la entrada de materiales terroristas desde Egipto. Corría entonces el 26 de noviembre del año 2005. La misión EUBAM encontró dificultades, porque su referencia eran 70 efectivos de las fuerzas de seguridad de Abú Mazén: la llegada de Hamás eliminó a Abú Mazén. Primero entró el hermano del líder más atroz, Mahmoud al Zahar; después, fue Zahar en persona el que coló un maletín a reventar con 20 millones de dólares por el puesto. El recurso de la EUBAM a la Autoridad Palestina concluyó con su propia expulsión en junio de 2007, cuando la Franja se convertía oficialmente en una macro-rampa de lanzamiento de misiles y la incubadora iraní del odio.

A duras penas servirá de algo una nueva EUBAM si no hay antes un mandato armado para detener a Hamás. No es solamente Rafah, sino la larga banda lanzamisiles de la que hay que dar garantías a Israel. Y Europa no se va a dar prisa por desarmar a los grupos armados. Siempre ha aparentado estar mucho más dispuesta de lo que realmente está, como el ejemplo que pone Javier Solana en su entrevista con el Jerusalem Post, para quejarse de "la actitud híper-obsesiva de Israel en el asunto de la seguridad", responsable, según él, de tener demasiado tiempo cerrado el paso de Rafah. Es evidente que una tregua como preludio a una solución en forma de fuerza europea de interposición desarmada, mientras Hamás sigue disparando misiles, no puede ser aceptada por Israel, que no ha entrado en la guerra de vacaciones sino a causa de los daños morales y físicos causados a su población y contra la lógica del terrorismo que nos ha hecho saltar a todos los demás.

También Europa tiene deberes para con la población israelí acosada, 800.000 personas perseguidas. Y tiene obligaciones para con la paz que Hamás no quiere al tiempo que desea una tregua que posibilite el retorno a la guerra jihadista. Por parte de la Unión Europa es necesaria una tregua que ayude a Israel, y que nos ayude a todos nosotros.

Kamikazes islamistas
Pedro Baños ABC 5 Enero 2009

En Gaza, las tropas terrestres israelíes deberán enfrentarse a una eficaz guerrilla urbana. Fanáticos bien pertrechados con miles de cohetes Kassam -de fabricación propia-, cientos de proyectiles de artillería Grad de 122 mm, misiles Fajr-3 iraníes e infinidad de armas ligeras y contracarro, morteros y todo tipo de artefactos explosivos improvisados.

Pero también a algo mucho más terrible y en lo que se han especializado los radicales islámicos más extremistas: atentados suicidas.
De enorme efecto psicológico, muy superior a sus secuelas materiales, el suicidio, como forma de enfrentamiento, ha sido una constante en las filas del Movimiento de Resistencia Islámico (Hamás). Durante la Segunda Intifada, entre 2000 y 2005, sus integrantes efectuaron, junto con la Yihad Islámica Palestina, 105 atentados suicidas, provocando la muerte de más de mil israelíes, mayoritariamente civiles.

Amenaza capaz de romper los nervios del soldado más templado, ante la cual sólo hay una medida defensiva eficaz: la distancia. Esa fue la finalidad del muro erigido por Israel que bordea los territorios palestinos. El problema surge cuando, como ahora, se entra en un terreno densamente poblado por 1,5 millones de personas, donde cada habitante es un enemigo y un potencial suicida. Incluyendo a mujeres y niños. Los palestinos, iniciados en este tipo de extremas acciones en 1993, comenzaron a emplear mujeres para cometerlas en 2002. Desde entonces, 22 palestinas se han visto envueltas en atentados suicidas.

Las disposiciones a adoptar son pocas, y no siempre eficaces, ni garantes del cumplimento de la misión. Aplicar exhaustivas medidas protectoras es necesario, pero agotador para las tropas.

Para evitar que los suicidas rompan esa distancia mínima, hay que asegurar con barreras o alambradas cada área que se vaya controlando, imponiendo severos controles de acceso. Zonas seguras que sólo se abandonan para efectuar operaciones rápidas y contundentes de destrucción de armamento o material. O para actuar puntualmente contra líderes o activistas destacados. Los movimientos se realizan en vehículos suficientemente protegidos, a gran velocidad, bajándose sólo en último extremo. Ante acercamientos sospechosos, se requiere una reacción enérgica.

Es un combate en el que de nada sirve la superioridad material y tecnológica, al no haber objetivos militares claros ni definidos. Enfrentamientos presididos por una prudencia que evite acciones, aunque precisas, moralmente injustificables, si no se desea perder la batalla de la opinión pública.
Choques que sólo tienen una ventaja táctica: los suicidas sólo actúan una vez y son siempre finitos.
Teniente coronel y profesor de la ESFAS

oficinas en el extranjero
Galicia es una de las cuatro comunidades españolas con más delegaciones que la de Bruselas
Efe La Voz 5 Enero 2009

Todas las comunidades autónomas españolas han querido instalarse en Bruselas para conocer de primera mano las políticas comunitarias que les afectan, pero solo cuatro -Galicia, el País Vasco, Cataluña y Canarias- han mirado más allá de la capital belga. A algunas comunidades el interés económico y la relación con los paisanos que han emigrado los ha llevado a instalar oficinas al otro lado del Atlántico, especialmente en Latinoamérica, o en países comunitarios como Francia, Alemania o el Reino Unido.

Montevideo y Buenos Aires son las ciudades que la Xunta de Galicia ha elegido para ubicar sus oficinas debido a la fuerte presencia de emigrantes gallegos en ambos países, a las que hay que añadir la Fundación Galicia-Europa que funciona en Bruselas desde 1988. No descarta la Xunta abrir más oficinas, pero de momento las de Buenos Aires, con un presupuesto de 513.783 euros para este año, y la de Montevideo (280.649) colman las aspiraciones del Gobierno gallego.

El País Vasco dispone de ocho delegaciones fuera de España, en cuyo mantenimiento se gasta 5,1 millones de euros, cifra a la que se sumarán 1,2 millones con la apertura este año de otra en Canadá, Berlín o Londres. Cataluña es la segunda comunidad con más oficinas de este tipo, en concreto cinco: Bruselas, Francia, el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, todas ellas dependientes de la Secretaría de Asuntos Exteriores, órgano que este año contará con un presupuesto de 67 millones de euros.

Aparte de en Bruselas, Canarias tiene oficina en Venezuela desde hace más de diez años, y prevé abrir a finales de año delegaciones en Praia (Cabo Verde) y Agadir (Marruecos)

Las "embajadas autonómicas" nos cuestan más de 20 millones al año
 Periodista Digital 5 Enero 2009

No les duelen prendas a la hora de derrochar por darse a conocer como "miniestados". Por ello mucho de ellos están abriendo delegaciones en ciudades como Bruselas, París, Buenos Aires o Montevideo. El presupuesto de estas “embajadas” autonómicas supera los 20 millones de euros, una cifra que asciende año tras año.

Todas las comunidades autónomas han querido instalarse en Bruselas para conocer de primera mano las políticas comunitarias que les afectan, pero sólo cuatro de ellas -País Vasco, Cataluña, Galicia y Canarias- han mirado más allá de la capital belga e, incluso, tienen representación al otro lado del charco.

Si bien muchos gobiernos autonómicos tienen oficinas en Madrid que consideran representación en el exterior, sólo Bruselas concita la unanimidad de las comunidades a la hora de elegir el lugar donde ubicar una delegación de sus gobiernos, dado el interés de todos ellos por estar lo más cerca posible de las cocinas en las que se cuece la política de la Unión Europea.

Pero a algunas comunidades el interés económico y la relación con los paisanos que han emigrado les ha llevado a instalar oficinas al otro lado del Atlántico, especialmente en Latinoamérica, o en países comunitarios como Francia, Alemania o Reino Unido.

Es el caso del País Vasco, que, además de la de Madrid, dispone de otras ocho delegaciones en el exterior: Bruselas, México, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Estados Unidos y Francia, en cuyo mantenimiento se gasta el gobierno autonómico 5,1 millones de euros. Una cifra a la que se sumarán los 1,2 millones que se dedicarán a la apertura este año de una nueva oficina en un lugar todavía no decidido, si bien se barajan tres: Canadá, Berlín o Londres.

Cataluña es la segunda comunidad con más oficinas de este tipo, en concreto cinco: Bruselas, Francia, Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, todas ellas dependientes de la Secretaría de Asuntos Exteriores, órgano que este año contará con un presupuesto de 67 millones de euros. La proyección de Cataluña en el exterior y el apoyo a la comunidad catalana residente en esos países son los objetivos de estas delegaciones de la Generalitat, que proyecta otras todavía no concretadas.

Montevideo (Uruguay) y Buenos Aires (Argentina) son las ciudades que la Xunta de Galicia ha elegido para ubicar sus oficinas debido a la fuerte presencia de emigrantes gallegos en ambos países, a las que hay que añadir la Fundación Galicia-Europa que funciona en Bruselas desde 1988. No descarta la Xunta abrir más oficinas, pero de momento las de Buenos Aires, con un presupuesto de 513.783 euros para este año, y la de Montevideo (280.649) colman las aspiraciones del gobierno autonómico.

A Canarias el interés por los asuntos comunitarios también le ha impulsado a tener representación en Bruselas, pero los vínculos que siempre ha mantenido con Venezuela justifican su oficina en Caracas, también instalada hace más de diez años. Esta comunidad ha previsto abrir a finales de año otras dos delegaciones: una en Praia (Cabo Verde) y otra en Agadir (Marruecos), en la que se tratará de incluir las oficinas comerciales del gobierno canario en el país magrebí.

Del resto de las comunidades autónomas, sólo Extremadura tiene intención de sumar una oficina a la que dispone en Bruselas. En este caso, el objetivo es abrir este año una en Lisboa para potenciar las relaciones y la cooperación internacional con el país vecino.

Veinticuatro años tiene ya la Delegación de la Junta de Andalucía en Bruselas, que, con un presupuesto algo superior al medio millón de euros, sirve de órgano promocional de la región en el exterior y de seguimiento de las decisiones comunitarias.

Igualmente, la Comunidad Valenciana dispone desde 1989 de una oficina en la capital belga, con un presupuesto de 1,3 millones de euros, si bien la región cuenta con el Instituto Valenciano de la Exportación con 28 oficinas en más de 20 países.

Otras regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid se han instalado en la capital comunitaria -la primera de ellas en 2008-, pero el deseo de captar inversiones las ha llevado, como en el caso de la Comunidad madrileña, a participar con las cámaras de comercio en una red de oficinas promocionales en diversos países del mundo.

Junto a estas comunidades, otras como Navarra, Asturias o Murcia han montado oficinas en Bruselas y en Madrid para, entre otras funciones, apoyar a sus gobiernos en su relación con el resto de administraciones. Respecto a la posibilidad de abrir más oficinas a corto plazo, ninguna de estas comunidades ha previsto hacerlo, al igual que las de Baleares, Cantabria y La Rioja, que sólo están representadas en Bruselas.

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El juicio, primer acto electoral

Serán dos semanas de 'guante blanco' en la sala de vistas del Tribunal Superior del País Vasco y a 'cara de perro' en la calle
TONIA ETXARRI El Correo 5 Enero 2009

Ha hecho bien el lehendakari al convocar ya elecciones autonómicas para el 1 de marzo. Total, si ya tiene los deberes pasados a limpio, con sus más de cuarenta leyes aprobadas en su mayoría gracias a la ayuda de los socialistas. De la misma forma que los Presupuestos que, a pesar de la partida para sufragar los gastos de desplazamiento de los familiares de los presos a las cárceles y la partida destinada para las «víctimas de la violencia policial», también han sido aprobados gracias a los socialistas -no tendrá queja el lehendakari, con estos líderes de la oposición socialista que son unos benditos...-.

Con su principal apuesta de la legislatura (la consulta) fracasada, con peligro de que su imagen quede salpicada por los escándalos de los casos Guggenheim y Museo Balenciaga, y a punto de rendir cuentas ante la Justicia por haberse reunido con la ilegalizada Batasuna..., casi mejor cerrar el escenario para abrir la carpa electoral. Ha hecho bien Ibarretxe. No le quedaban ya mensajes en la recámara. Tan pocas ideas nuevas que el atentado de ETA contra el edificio de EITB (que alberga también a otros medios de comunicación) tan sólo le provocó decir que los terroristas querían amargarnos las vacaciones.

Casi mejor que haya echado el cerrojo a esta legislatura tan singular como poco productiva, aunque la enumeración de las cuarenta y tantas leyes pueda merecer un marco en un lugar destacado del Parlamento. También va a ser singular la campaña que empieza ya, de hecho, el próximo jueves. El mismo día que los dos candidatos a lehendakari, Ibarretxe y Lopez, se sientan en el banquillo de los acusados por haberse reunido con Otegi y sus socios durante la última tregua de ETA. Serán dos semanas 'de guante blanco' en la sala pero 'a cara de perro' en la calle donde los dos partidos representados por los candidatos acusados de haber cometido un delito como 'cooperadores necesarios' de una presunta desobediencia, puedan fijar su mensaje electoral.

Decía el decano del Colegio de Abogados de Vizcaya, Nazario Oleaga, en unas sorprendentes declaraciones a EL CORREO, que este juicio «va a ser una juerga, un espectáculo». Todo dependerá, sobre todo, de la actitud que vaya a adoptar, finalmente, el PNV. Si el partido que ahora dirige Urkullu opta por seguir con el estilo adoptado en el 'caso Atutxa', intentando influir en la Justicia a base de demostraciones de presión en la calle, o si se muestra un respeto por el desarrollo del proceso y la deliberación de los jueces, como hasta ahora ha hecho el Partido Socialista.

Lo que sí parece claro es que este episodio «una bobadita que no tenía que haber llegado a juicio», según el mismo decano, marcará el inicio de la batalla electoral más reñida entre nacionalistas y socialistas. Un episodio que ha servido, de paso, para que el PNV no haya tenido más remedio que hacer piña en torno a Ibarretxe, a falta de otro candidato mejor. Lo defenderán y promoverán, al menos, hasta el próximo 1 de marzo. Un fecha en torno a la que no se han terminado de despejar incógnitas tan decisivas como la participación, o no, de nuevas siglas que puedan representar los intereses del entorno de ETA.

El ministro Rubalcaba repite que la izquierda abertzale no tiene «ninguna posibilidad» de presentarse en las próximas elecciones pero los aludidos no se dan por vencidos e insisten en que estarán de alguna forma en los próximos comicios. La izquierda abertzale maneja el 'agit prop' como nadie y en el juicio, aunque los hombres de Batasuna que se sientan en el banquillo ya forman parte de la reserva en sus filas, aprovechará la ocasión para empezar una agitación electoral en sus bases. A nadie se le escapa que el ambiente de movilización abertzale en torno a la causa nacionalista, en cualquier ámbito social, supera con creces la capacidad organizativa de los partidos constitucionalistas.

La historia está salpicada de ejemplos, en el mundo educativo, deportista, cultural pero el último, el de la concentración frente a EITB dos días después del atentado, está dando mucho qué hablar. La concentración tuvo una convocatoria que no puede pasar desapercibida. El sindicato mayoritario del ente público es ELA y en el acto de protesta lució una pancarta que contenía idéntica frase que la exhibida por los trabajadores de la empresa de Inaxio Uria después de que fuera asesinado por ETA: «porque somos trabajadores y abertzales, no estamos de acuerdo». Un lema que, además de destilar un total autismo (se puede no estar de acuerdo en la negociación de un convenio colectivo pero no ante un atentado terrorista), excluía a todo aquel ciudadano vasco que no fuera abertzale. Que los hay, desde luego.

Son los que votan a socialistas, populares y otros muchos desencantados que se abstienen o votan en blanco, pero mucho menos movilizados que los nacionalistas.

Y ocurrió que muchos compañeros de profesión, que no son abertzales, acudieron a la concentración en señal de generosa solidaridad. Seguramente si la pancarta no hubiera sido excluyente, el acto de protesta habría sido más numeroso. ¿Quién sabe? Quizás los convocantes buscaban eso: que la protesta no traspasara la línea abertzale. Este es el país que tenemos. Si el atentado lo hubiera cometido un grupo terrorista de extrema derecha, por ejemplo, los mensajes habrían sido notablemente distintos. Se les habría llamado «fascistas» y «totalitarios» sin ningún problema. Pero los abertzales, a ETA, no la llaman así.

Rosa Díez desenmascara "la jugada" del "diario oficial del Gobierno socialista" ante el juicio a Patxi López
 Periodista Digital 5 Enero 2009

A la diputada de UPyD no se le escapa una. Lo que afirma exactamente "el diario oficial del gobierno socialista", El País, es que la izquierda "abertzale" se presentará con "listas negras". "Ni el lenguaje ni la noticia son inocentes". Según Rosa Díez, "el periódico ha de ir preparando el terreno de la confusión. Hay que echar una mano al partido socialista. Porque el próximo jueves el candidato socialista a la lehendakaritza del País Vasco se sentará en el banquillo de los acusados por mantener reuniones políticas con ETA".

Rosa Díez, imparable en la encuestas, sigue desenmascarando la estratagema socialista, y del "diario oficial del gobierno socialista".

El periódico deduce que los terroristas --a los que el periódico llama la izquierda "abertzale", al igual que lo hacían los socialistas cuando argumentaban por qué negociaban políticamente con ellos-- no quieren pasar el filtro, que su objetivo es poder denunciar el acuerdo postelectoral entre el PNV y el PSOE. El periódico da por hecho que el Estado impedirá que las listas negras puedan ser sometidas al escrutinio de las urnas: serán tan "burdas" que serán excluidas sin mayor problema jurídico y/o político.

Pero existe una enorme contradicción entre el mensaje y el lenguaje utilizado para transmitirlo. Porque si los que quieren presentar candidatos fueran realmente una izquierda abertzale (como dice el periódico), no habría motivo alguno para impedir que lo hicieran. En España los partidos independentistas pueden presentarse a las elecciones; incluso formar parte del gobierno, como ERC en Cataluña; o como Aralar en el País Vasco.

Nuestra Constitución, a diferencia de otras constituciones democráticas del mundo, no prohíbe que puedan participar en el juego democrático partidos políticos que quieren cambiar el modelo de estado que la propia Constitución establece. Así pues conviene recordar --a todos, también al periódico--que no es por ser "abertzales" por lo que se no pueden presentar las supuestas listas negras: es por ser terroristas.

Según escribe Rosa Díez en su blog:
Pero claro, el periódico ha de ir preparando el terreno de la confusión. Hay que echar una mano al partido socialista. Porque el próximo jueves el candidato socialista a la lehendakaritza del País Vasco se sentará en el banquillo de los acusados por mantener reuniones políticas con ETA. Y la defensa--penal y política-- de los socialistas y de sus prescriptores de opinión es que se reunieron con la "izquierda abertzale". El periódico y los socialistas tratarán de que nos olvidemos que los mismos que se sentaron en aquella infame reunión de un hotel de San Sebastián frente a Patxi López y Rodolfo Ares fueron encarcelados posteriormente por delitos de terrorismo de los que ya estaban imputados cuando quedaron a desayunar con luz y taquígrafos.

La prensa del régimen y los portavoces socialistas tratarán de que olvidemos que la jugada aconsejaba entonces llamar "izquierda abertzale" a los que ellos sabían que eran terroristas; tratarán de que olvidemos que el candidato socialista a lehendakari y el miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE se reunieron a hablar de política, reconociéndoles como "interlocutores imprescindibles" (textual) con personas que habían contribuido directa o indirectamente al asesinato de cientos de ciudadanos inocentes, algunos de ellos militantes del mismo partido político del que ellos son dirigentes.

Tratarán de que olvidemos la imagen de Pilar Ruiz, huérfana de hijo por culpa de aquellos a los que Patxi López encumbró como interlocutores políticos imprescindibles; una mujer menuda y sola; tan menuda como digna; tan menuda como resuelta a no callar, a proclamar delante del hotel en el que se perpetraba la infamia que aquellos con los que su hijo trabajó, habían perdido la vergüenza. Políticos de corazón de hielo llamo Maite a los nacionalistas en el funeral de Andoaín. ¡Qué poco tiempo pasó hasta que descubrimos que los "políticos de corazón de hielo" también estaban entre "los nuestros"! ¡Quién le iba a decir a Pilar que tendría que ir ante el Secretario General del partido cuya sede abría Joseba cada mañana --por eso sabían dónde encontrarle cuando le asesinaron--a reclamar dignidad y vergüenza...!

Se adelanta la diputada de UPyD a lo que veremos:
Quieren que olvidemos; y por eso pervierten el lenguaje. Empieza el juicio en Bilbao. Se sentarán en el banquillo el lehendakari Ibarretxe y el candidato López. El primero querrá hacer victimismo; el segundo querrá correr un tupido velo sobre el asunto.

Y concluye:
Por eso --para enmascarar la infamia-- vuelven ahora a llamar a a llamar a los terroristas "izquierda abertzale". Para que no recordemos que quien aspira a ser lehendakari de todos los vascos se reunió con el monstruo y le trató como si fuera en colega. Esa categorización política es una ofensa democrática imperdonable. Y no se nos debe olvidar. Ya saben, otra vez una apelación al clásico: "Puesto que comprender es imposible, recordar es un deber".

PD. Es curioso; Ibarretxe y López, dos hombres y un destino. Defienden los mismos Presupuestos para el País Vasco y se van a sentar el mismo día ante los Tribunales de Justicia acusados del mismo delito. Dos por el precio de uno.

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