AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 10 Enero 2009

El Estado de los demás
José María MARCO La Razon 10 Enero 2009

El Estado de las autonomías iba a permitir una tarea histórica, ni más ni menos que la reconciliación del ser de España con su diversidad frustrada a lo largo de una milenaria trayectoria de derechismo intransigente, desde Recaredo y don Pelayo hasta Franco, pasando por los Reyes Católicos y el duque de Lerma, el mismo que expulsó a aquellos moriscos tan multiculturales del siglo XVII. Era un proyecto muy, muy bonito, pero la ilusión duró, a decir verdad, apenas unos cuantos años.

Durante ese tiempo algunos agoreros, entre los que me cuento, se empeñaron en explicar que el experimento no era viable porque al mismo tiempo que intentábamos reconciliarnos con nuestra diversidad ontológica, nos estábamos empeñando también en acabar con nuestra unidad, los consensos que la mantienen y las competencias del Estado que debería garantizar esa misma diversidad. Los agoreros hablaban entonces de un Estado anémico y sin autoridad. Pues bien, ni los sacerdotes de la diversidad ni los agoreros gruñones tenían razón.

Treinta y pocos años después de iniciada la construcción del Estado autonómico, hemos entrado en una fase nueva con el nuevo modelo de financiación. Éste lo ha convertido en algo sin nombre, con un reparto de dinero sujeto a múltiples variables (crecimiento demográfico/descrecimiento demográfico, concentración de la población/dispersión de la población, prosperidad/no prosperidad), y en el que las Comunidades Autónomas, símbolo e instrumento de nuestra diversidad, deben ser financiadas por un Estado central que no tiene dinero para financiarse a sí mismo.

No se trata ya de seguir repartiendo recursos escasos, sino de repartir recursos que no se tienen y que no se tendrán nunca. ¿Cómo se hace esto? Mediante el recurso a la deuda. ¿Y quién acabará pagando la deuda? Los habitantes de las Comunidades a los que ahora les está contando que van a recibir más. En algún momento esas personas tendrán que empezar a pagar lo suyo... y lo de los otros, porque todo el mundo habrá gastado con alegría a costa de un Estado que, como el infierno de Sartre, es siempre los demás.

"El mentalista" Zapatero
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Enero 2009

En la noche del jueves vi en "la sexta" el estreno en España de la nueva serie "El Mentalista", uno de los últimos éxitos en Estados Unidos, y, al vivir las peripecias, trucos, mentiras y trampas del protagonista (Simon Baker), me acordé de nuestro Zapatero, maestro también en manipulación magistral de la mente y del pensamiento.

Pocos dirigentes políticos del mundo pueden igualar al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en las cualidades genuinas del mentalista: manipulación de la mente y del pensamiento a través de la mentira, la simulación y el engaño. Basta ver la nueva serie para percibir el paralelismo entre el personaje que interpreta Simon Baker y nuestro presidente, con la diferencia de que el policía americano emplea sus cualidades en capturar delincuentes, mientras que Zapatero las utiliza para someter a los españoles y perpetuarse en el poder.

Hace poco, Zapatero prometió el pleno empleo, pero hoy tenemos más de tres millones de parados, más que nunca antes en la historia de España; aseguró que nuestra economía estaba en la "Champion League", pero hoy es una de las más tocadas y débiles de la Unión Europea; én plena campaña electoral, para ganar, garantizó que no había crisis, pero hoy España está postrada y arrodillada como un boxeador sonado, sin saber reaccionar ante un desastre que nos lleva a la pobreza.

También hay mentiras y engaños del "mentalista" que todavía no se han descubirto, como la promesa de que, a partir de marzo de 2009, se verán datos positivos en el empleo, o la seguridad dada de que nunca más negociará con ETA, o su garantía de que los parados españoles serán "protegidos" por el Estado.

El problema de los "mentalistas" es que sólo sirven para engañar y manipular, pero nunca para mandar y dirigir. El mentalista de la serie está arropado por un equipo policial serio y dirigido por una policía profesional. Sin embargo, en España, país desgraciado donde los haya, hemos sido tan insensatos de colocar al mentalista al frente del gobierno, sin control, con práctica impunidad y con poder suficiente para llevarnos a la ruina y al desastre.

Las medidas de Zapatero contra la crisis son una auténtica estafa porque, en realidad, no hay medidas. Ha repartido dinero a los banqueros, a los ayuntamientos y a las comunidades autónomas, pero ni un euro a las pequeñas y medianas empresas, que son las que crean casi el 90 por ciento del empleo en España, ni a para los autónoimós, que están abandonando en masa la actividad económica.

El "mentalista" es la primera víctima de sus propios engaños y nunca podrá admitir que utiliza trampas y mentiras para manipular. Si lo admite, toda su "magia" desaparece. Del mismo modo, Zapatero es incapaz de reconocer que no sabe qué hacer frente a la crisis y que lo único que se le ocurre es repartir dinero desde el poder, sin reconocer que la crisis que tiene postrada a España sólo se soluciona creando empleo y riqueza. El camino de ZP, el de incrementar el endeudamiento hasta la demencia, aumentar la nómina de asesores y repartir subvenciones y dádivas, no crea empleo ni riqueza sino ruina, clientelismo y un Estado monstruoso, imposible de financiar. Lo que hay que hacer es activar el tejido productivo y ayudar a las empresas, que son las únicas máquinas productivas eficientes conocidas, para que no cierren.

Pero ZP, especialista en lo opaco y maestro de lo borroso, es incapaz de comprender lo que significa la empresa en una sociedad moderna, ni admite las ventajas del mercado, de la libre empresa, de la iniciativa privada y hasta del trabajo productivo. Como buen socialista radical, sólo tiene una receta para la crisis: convertirnos a todos en asesores o en servidores del Estado, algo que ya hicieron Stalin, Breznev, Mao, Fidel y otros muchos papanatas, una locura que nos lleva, directamente, al sufrimiento y al fracaso.

F. Rubiales
Voto en Blanco

El año que se nos viene encima
Vicente A. C. M. Periodista Digital 10 Enero 2009

Más que año de bienes como dice la Vicepresidenta, ella siempre tan jacarandosa y risueña, va a ser el año que se nos viene encima como una losa. Lógicamente a la Sra. Fernández de la Vega la vida no le puede ir mejor. Ha llegado a lo más alto y dispone de un sueldo fijo con incentivos y dietas, sobre todo para vestuario de representación y un futuro asegurado por su abnegado trabajo en pro de la progresía, de la paridad y del matrimonio Gay. Al menos en las ruedas de prensa podía mantenerse alejada de los tópicos y no tomar a los ciudadanos como auténticos ignorantes e ilusos.

Su complicidad con las mentiras lanzadas por su Presidente, su vicepresidente económico y por todo el Gabinete del cual es la portavoz, convierten sus palabras y augurios en sarcasmos y una hipocresía cínica y despreciable. Menos refranes y más realidades. Los ciudadanos no se merecen tener un Gobierno que no solo niega la realidad sino que intenta hacer creer que “todo va bien”. Es un Gobierno cortoplacista que busca mantener el engaño hasta que pasen las elecciones y una vez alcanzado el poder, aunque sea con pactos mezquinos, renegar de sus previsiones, promesas y burlarse de las críticas de la oposición.

Lo malo es que no les va a dar tiempo. Los acontecimientos van a desarrollarse más rápidamente de lo que los analistas prevén. El paro va a aumentar a un ritmo que no va a ser posible camuflarlo ante la opinión pública. La destrucción de empleo ha entrado en una pendiente tan pronunciada como la verticalidad de un acantilado. El Sr. Zapatero va a ser incapaz de cumplir con las promesas de financiación a las Autonomías, porque de hacerlo el Estado estará en bancarrota antes de la mitad del ejercicio. El Banco de España no puede endeudarse ni endeudar a los españoles sin que tenga consecuencias en la propia UE.

Y será la UE la que finalmente ponga freno a esta loca carrera de destrucción de una nación. No tardará mucho tiempo en que Bruselas marque las líneas a seguir, condicionando su cumplimiento a la permanencia de España en la zona euro en primer término y en la UE de persistir en la pésima gestión de la crisis. España hace ya tiempo que ha dejado de cumplir los baremos mínimos exigibles y está lastrando a la UE haciendo peligrar su estabilidad. España encabeza el mayor paro y una deuda en espiral que la sitúa en quiera técnica.

Lo tremendamente dramático de la situación es que el Gobierno del Sr. Zapatero no va a tomar medidas para corregir. Porque no tiene soluciones y porque le falta voluntad para reconocer su fracaso y su continuada mentira a los ciudadanos. Su huida hacia adelante empeñándose sin freno va a llevar a España a la mayor penuria económica y recesión de su historia, superior incluso a la recordada de 1959. Esta locura hay que pararla de alguna manera y no debería dejarse que se llegase a que sea Bruselas la que ponga fin a esta carrera suicida.

Lo que tengo claro es que con este Gobierno y su frivolidad en el planteamiento de la situación, solo conseguiremos la ruina. Se hace necesario e imprescindible un giro total y para ello deben ser los ciudadanos los que reivindiquen el cambio. Exijamos elecciones generales ya.

Contra el delito, castigo
EDURNE URIARTE ABC 10 Enero 2009

Además de los propios terroristas, hay dos tipos de políticos sentados en el banquillo de Bilbao. Los nacionalistas, Ibarretxe, que se han saltado la ley sobre ETA una y otra vez a lo largo de sus treinta años de poder. Y los socialistas, López y Ares, que se la saltaron esa vez, bien a sabiendas de que lo hacían. No se puede comparar la responsabilidad de unos y de otros, de quienes han sostenido indirectamente a ETA y de quienes son, ante todo y sobre todo, sus víctimas.

Pero ambos, nacionalistas y socialistas, comparten banquillo porque ambos se saltaron la ley y la decencia democrática. Aunque sus motivaciones fueran distintas. Pero ocurre que la historia está completamente saturada de políticos que delinquieron con bondadosísimas intenciones. Que los socialistas nos hablen ahora de sus buenas intenciones es una tomadura de pelo. Esas supuestas buenas intenciones ya fueron denunciadas por todo el movimiento antiterrorista en su momento, cuando aún estaban a tiempo de evitar el delito. Se les dijo y se les repitió que no podían reunirse con el brazo político de ETA, que, si lo hacían, legitimaban a los terroristas, dejaban sin efecto la ilegalización de Batasuna y colaboraban en la comisión de una ilegalidad.

Hechos que ellos conocían perfectamente. El problema es que las supuestas buenas intenciones estaban, al parecer, explicitadas en el acuerdo entre ETA y el Gobierno. En la exigencia de ETA de una reunión pública del PSE con Batasuna para destruir políticamente la ley de partidos. De ahí lo esencial de que los magistrados accedan a la exigencia de la acusación popular, el Foro de Ermua y Dignidad y Justicia, de pedir las actas del acuerdo ETA-PSOE depositadas en la Fundación Henri Dunant. Pero acordémonos de cuando Rajoy pidió esas actas en el Parlamento. Acordémonos de la risa que le entró a medio país. Del absoluto desprecio hacia la ética democrática y la ley. «Contra el diálogo, cárcel», denuncia el abogado de Ibarretxe. Con la misma arrogancia que exhibió el PSOE para saltarse las leyes con ETA. La sociedad vasca está enferma, sí, pero, parte del Estado, también.

La crisis y los principios
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 10 Enero 2009

SIN duda, el más pavoroso de los signos de la crisis es la plaga del paro, que cada mes engulle entre sus fauces a más de cien mil personas; pero más pavoroso aún resulta comprobar cómo el hombre que hace menos de un año nos prometía que esta legislatura sería la del «pleno empleo» porfía en hacer gala de su «optimismo antropológico» y lanza pronósticos halagüeños al pueblo diezmado por la plaga. Pronósticos que sabe que no se cumplirán; y que, sin embargo, sigue lanzando, en la convicción de que su incumplimiento ninguna desgracia le acarreará. Una porción mayoritaria del pueblo español sigue confiando, según las encuestas, en los poderes taumatúrgicos de Zapatero; y aunque se meta la mano en el bolsillo y saque telarañas parece dispuesta a seguir votándolo. Y es que de ilusión también se vive, aunque se viva con las tripas horras; y, desde luego, de ilusión también se vota, aunque se vote con la cabeza atiborrada de consignas. Esto es, precisamente, lo que permite a Zapatero evacuar impunemente esos pronósticos que injurian el sentido común y que, desde luego, constituyen una burla nada solapada, sino flagrante y desinhibida, al pueblo español: el convencimiento de que, aunque le venda humo, el pueblo español seguirá votándolo, porque tiene la cabeza atiborrada de consignas.

Y esto es lo que la derecha no acaba de entender; bueno, en realidad ni siquiera empieza a entenderlo, y así le luce el pelo. La derecha es camastrona y posibilista; ha aceptado servilmente que debe desenvolverse en un medio adverso en el que las reglas del juego, los paradigmas culturales y en definitiva la visión del mundo los determina la izquierda, y que a ella no le resta otro papel que aprovechar las ocasiones propicias para asomar la cabeza. En la presente coyuntura de crisis económica, considera que una de estas ocasiones propicias acabará dándose; y aguarda a que la gente se desengañe de los pronósticos de Zapatero, descreída de que pueda convencerla proponiéndole unos principios que desafien la visión del mundo establecida por la izquierda. Ahí se cifra su perdición: cuando se ha dejado de creer en los principios es porque se ha dejado de tenerlos; y a los acomodaticios y a los dimisionarios -a los tibios- Dios los vomita de su boca. La derecha española ha dado en la creencia de que a la gente no la mueven los principios, sino las tripas horras; y ha decidido confiar su destino a que la plaga del paro se siga extendiendo inexorablemente, hasta que las tripas horras acaben imponiéndose. Pero lo cierto es que sólo las personas indignas son refractarias a los principios; entre las demás existen dos grupos: las que se mueven por principios, que son las que mantienen la dignidad incólume; y las que se mueven por consignas, que son las que sobreviven con la dignidad pisoteada.

Pero las consignas que hoy triunfan en el Matrix progre son las que la izquierda ha introducido en la sociedad a través del control de la propaganda, un vasto entramado que lo infecta todo, desde los repartidores de bulas del cotarro cultural hasta las series televisivas de producción nacional, constantes dispensadoras de pienso ideológico. Y esas consignas, que han sido introducidas como implantes emocionales en el común de la población, son las que permiten a Zapatero lanzar impunemente pronósticos halagüeños, aunque sepa que no se cumplirán; porque, aunque los destinatarios de esos pronósticos también lo sepan, o secretamente lo intuyan, en ellos el implante emocional actúa como un instinto reflejo. Y la fuerza de ese implante es mayor que los retortijones de las tripas horras: «Con este Zapatero la plaga del paro no hará sino crecer; pero si vienen los otros... ¡Huy si vienen los otros! ¡Ya nos podemos ir preparando!». Y contra las consignas implantadas no valen actitudes camastronas ni posibilistas; porque las consignas, a fuerza de ser repetidas, adquieren densidad de mugre, y acaban convirtiéndose en costras que se aferran a la inteligencia como lapas. Contra las consignas sólo valen los principios; y, mientras la derecha no se decida a ofrecer batalla en el ámbito de los principios, habrá de resignarse a sestear en la oposición. Otra cosa distinta es que, en lo más hondo de su almita, lo que más guste a la derecha española sea, precisamente, sestear en la oposición; o sea, vivir como un diputado.
www.juanmanueldeprada.com

Rédito electoral
El beneficiado de la crisis
Los socialistas se postulan como los salvadores absolutos. En tiempos de crisis, se pide más seguridad y Rodríguez Zapatero está dispuesto a prometerla a manos llenas.
José María Marco Libertad Digital 10 Enero 2009

Un importante analista de la actualidad política, Álvaro Delgado-Gal, se preguntaba el otro día en las páginas de ABC por qué en España gana la izquierda, siendo así que en otros países occidentales hay alternancia en el Gobierno. La verdad es que para contestar a esta pregunta, le bastaría a Álvaro Delgado-Gal con echar una ojeada a la Revista de Libros, de la que él mismo es director, y comprobar hasta qué punto el modelo cultural que esa revista propone está impregnado de ideas, prejuicios y tics del progresismo. Leyéndola, se diría que fuera de la izquierda no hay en España respetabilidad intelectual. Así que a nadie le extrañará que si las elites, incluidas las elites no socialistas, piensan eso, la opinión pública no vote otra cosa que lo que se le recomienda.

Otra cosa es preguntarse por qué hasta el momento la crisis no ha perjudicado las perspectivas electorales del Gobierno socialista. Al revés, las está mejorando.

Una primera respuesta es que la crisis permite a los socialistas desplegar esa retórica anticapitalista que de suyo les gusta tanto, y culpar así de la situación a quienes quedan identificados con el capitalismo inhumano y depredador, siendo así que son tan socialistas como sus adversarios. Pero como es lógico, no se entregará al enfermo a quien se piensa que ha causado la enfermedad.

Lo del capitalismo depredador no es simple retórica y tiene también efectos políticos derivados de la moral que infunde entre las personas. Los socialistas, y en particular un Rodríguez Zapatero cada día más crecido en su caudillismo, suscitan en las personas el miedo. ¿Miedo a qué? Miedo a cualquier política de flexibilización y liberalización, claro está, pero también desconfianza hacia ellos mismos. Se trata de convencer a la gente de que no podrá superar la crisis –ni los problemas de pareja, ni la violencia doméstica, ni siquiera el frío– por sí sola. Frente a ese abismo de desconcierto y de peligros, los socialistas se postulan como los salvadores absolutos: salvadores de las injusticias, salvadores de las personas en mala situación, salvadores de la incertidumbre en que consiste el hecho de vivir. En tiempos de crisis, se pide más seguridad y Rodríguez Zapatero está dispuesto a prometerla a manos llenas.

Es lógico que el PP se haya figurado que la crisis le ayudará a ganar las próximas elecciones. No es así. Por ahora, a quien está ayudando la crisis es a Rodríguez Zapatero, que tiene un discurso y una actitud bien preparados para afrontarla. Si a eso se añade la incapacidad o la nula voluntad de crear un modelo cultural independiente del progresismo, tenemos socialismo del bueno para bastantes generaciones.

Sólo la escalofriante cifra de parados haría caer un Gobierno en una nación normal, gobernada por un partido normal y con una oposición normal
¿Es tonto el PP?
Alfonso USSÍA La Razon 10 Enero 2009

Conozco, quiero y admiro a muchos altos dirigentes del Partido Popular. De los de hogaño y de los de antaño. Muchos de ellos tienen una preparación académica y política envidiable. El voto es secreto pero no me importa reconocerlo. El mío es para ellos, y lo seguirá siendo, más aún en las actuales circunstancias. El PP de Aznar gobernó admirablemente en España durante seis años. Los dos últimos fueron peores, y un terrible atentado terrorista, magistralmente manipulado por el PSOE y sus medios afines, le dio el Gobierno a los socialistas. De la economía recuperada y la caja llena hemos pasado al desastre económico y la caja vacía en apenas cinco años. Y después de mentir a los españoles con la situación económica, de negar la crisis, y de manifestar con pecho de paloma que la tara del paro se había terminado en España, Zapatero ha cosechado la peor cifra de parados de nuestra Historia: 3.128.963 parados.

A pesar de todo ello, las últimas encuestas coinciden en que la intención de voto se mantiene claramente favorable al Partido Socialista. Y me viene inquietante la pregunta: ¿Es tonto el Partido Popular? Sólo la escalofriante cifra de parados haría caer un Gobierno en una nación normal, gobernada por un partido normal y con una oposición normal. Particularmente, lo que más me preocupa es la anormalidad de nuestro principal partido en la Oposición, que no sabe transmitir a la ciudadanía un mensaje de renovación, ilusión y cambio. Decir que un partido político es tonto es tan descabellado como afirmar que la Glorieta de Quevedo es inteligente.

Pero en el Partido Popular se está llegando a un preocupante nivel de inoperancia que invita al desánimo y la decepción en sus votantes. No es concebible que una nefasta gestión gubernativa tenga más apoyo social que una Oposición mínimamente aceptable. No me refiero a una brillante labor en la Oposición, sino a una presencia simple y elemental tanto en el Parlamento como en la calle. Cuenta el Partido Popular con dirigentes de muy alto nivel personal, cultural y profesional.

 Tiene en las autonomías -Madrid, Valencia, La Rioja, Murcia, Castilla-León, Melilla, Ceuta-, presidentes que arrasan en las urnas, así como una notable mayoría de alcaldes en las principales capitales y ciudades españolas. Por separado son realidades políticas aparentemente insustituibles. Pero juntos se contagian de la grisura de un partido de Oposición que no está haciendo oposición. Si un Gobierno del Partido Popular alcanza los tres millones de parados, la Izquierda, con sus sindicatos al frente, se echaría a la calle. Con un Gobierno socialista, los sindicatos mayoritarios se dulcifican y apesebran, pero todo tiene un límite. «La economía, tontos, la economía».

Por ahí hay que trabajar, y no perder el tiempo en discursos vanos, exigencias aplazables y obviedades insufribles. Un Gobierno puede mentir, pero no en las cifras. Y esa verdad demoledora no la sabe trasladar una Oposición difusa y poco inteligente. Siento, porque mucho lo estimo, escribir que Mariano Rajoy no es la persona adecuada para derrotar a quienes se han derrotado a sí mismos. Y no por haber perdido dos elecciones generales, que es motivo suficiente para abandonar. No lo es porque un Presidente que ha logrado la peor cifra de parados de nuestra Historia, le sigue ganando en intenciones de voto. ¿Es tonto el Partido Popular? Al menos, lo parece.

Los actores no condenan el terrorismo de Hamas

Editorial La Razon 10 Enero 2009

No suelen tardar en aparecer en estas circunstancias. El conocido como «sindicato de la ceja», la progresía artística del país, no ha desaprovechado la oportunidad de la ofensiva en Gaza para clamar contra el «genocidio» del pueblo palestino y «la ofensiva criminal de Israel» y para exigir al Gobierno de Zapatero que retire al embajador español en aquel país. Como es habitual en los Bardem, San Juan y el resto del colectivo, lo suyo son los tópicos de una izquierda que se ha quedado petrificada en el pasado. Muestra una escasa voluntad de profundizar en los conflictos y un limitado coraje contra según qué adversarios. Por eso, no alza su voz contra Hamas, ni expresa su solidaridad con las víctimas ni ha denunciado que los terroristas palestinos utilicen niños y mujeres como escudos humanos. Todo es más fácil cuando el enemigo está identificado de antemano.

La tragedia del divorcio palestino, miedo a Irán y drama de Peres
Juan-Fernando Dorrego  elsemanaldigital 10 Enero 2009

La llave de un acuerdo duradero en Gaza sólo surgirá tras la toma de posesión de Barack Obama pero el nuevo presidente puede llegar tarde a la primera crisis explosiva de su mandato.

Tragedia para palestinos e israelíes en el actual conflicto de Gaza que, tras la inicial Operación Plomo Sólido, pasó a convertirse en guerra cruenta y brutal -como viene recogiendo El Semanal Digital- cumpliéndose los temores más pesimistas. Sobre la evolución de los acontecimientos, les quiero destacar de forma especial cuatro escenarios.

Nadie les pudo salvar
Primero no hay que olvidar cómo los vientos de guerra pasaron a tormentas en una crisis bélica en la que todos son culpables. El corazón del conflicto que atenaza al mundo desde hace décadas no puede ser hoy una pasarela para ganar liderazgo político por parte de los líderes internacionales. Les diré en ese sentido que José Luis Rodríguez Zapatero erró tanto como George W. Bush. En el caso de Zapatero, no dejó en manos de Miguel Ángel Moratinos como cuestión esencial que ayudara a Javier Solana para que la Unión Europea actuara de forma urgente y conjunta para evitar una guerra entre Israel y Hamás.

George W. Bush, con un mandato de ocho años en la Casa Blanca, se equivocó al marginar hasta el final el conflicto palestino-israelí y actuar con pasividad en momentos críticos. Tanto Egipto como Jordania, a la vez que Arabia Saudí, no tuvieron firmeza en estos años. Por su parte la Rusia de Vladimir Putin sólo buscó el retorno a un primer plano en un paso que trató de recuperar su peso de ex potencia mundial y reavivar las brasas del mundo bipolar de la Guerra Fría. Finalmente sumen a ello el fanatismo hegemónico que pretende Irán para comprender que nadie defendió el "proceso de paz", que apoyan mayoritariamente palestinos e israelíes, para precipitar a la región de nuevo en el "proceso de guerra".

El país de los túneles
En el frente militar, Israel pasó de la ofensiva inicial aérea, que comenzó el 27 de diciembre, a la terrestre para destruir o dañar lo más posible el arsenal de Hamás con el que mantiene su guerra de cohetes. Ehud Barak, ministro de Defensa, preparó con su Estado Mayor una operación muy compleja por desarrollarse en un escenario urbano, densamente poblado.

Pero a la vez, los fundamentalistas de Hamás, una organización terrorista que actúa como una secta, maquinó durante meses su guerra contra Israel. Oficiales isaelíes han narrado la estrategia de milicianos suicidas, francotiradores y red de motocicletas que sólo buscan secuestrar a soldados para mantenerlos como rehenes. Mezquitas, casas y escuelas han sido preparadas con explosivos para ser voladas al llegar las tropas israelíes.

Los fundamentalistas han creado al mismo tiempo una red de túneles en Ciudad de Gaza, la capital de la franja, y a lo largo de la frontera con Egipto. Por estos túneles, de los que se han ofrecido imágenes, Hamás ha realizado un intenso contrabando de armas de todo tipo, munición y alimentos. Son túneles tan importantes que han permitido incluso el paso de vacas. Datos del servicio secreto israelí, Shin Bet, situan a parte de principales lideres de Hamás en los sótanos del hospital Shifa, el más importante de la franja, unido también a la red de túneles.

Pero lo más dramático de esta guerra entre israelíes y fundamentalistas es el sufrimiento que supone para la población palestina de Gaza, que vivió con pavor el golpe de Estado de Hamás contra Al Fatah. Todos ignoran hoy su drama pero de manera lacerante lo hace el propio Hamás.

La guerra de árabes contra árabes
En tercer lugar, y es una cuestión importante, en la guerra de Gaza no asistimos a un nuevo episodio del conflicto palestino-israelí. Hamás quiso mantener su guerra de cohetes acabando con su tregua. No la desencadenó sólo contra Israel sino que los lanzó también contra Al Fatah.

El dramático divorcio palestino enfrenta a los que defienden el diálogo con los que preconizan la guerra santa; entre quienes quieren construir la convivencia entre un estado palestino y un estado judio y los que sólo buscan levantar Palestina para destruir Israel y expulsar a los judios.

En este actual Oriente Medio, y supone la catastrófica herencia que va a recibir Barack Obama, se asiste hoy al pulso entre extremistas chiíes y suníes. El odio entre ellos va dejando un reguero de cruentos atentados contra mezquitas. No olviden que el propio Hosni Mubarak ha definido esta situación de forma muy gráfica hablando de "los persas que tratan de devorara las naciones árabes". Con la misma, o aún mayor preocupación que Israel, tanto Egipto, como Jordania y Arabia Saudí, observan el fanatismo de los nuevos actores de Hamás, Hezbolá y Yihad Islámica a los que apoya Irán, de manera indirecta y sutil, teniendo bien cuidado en borrar las huellas de su respaldo.

El drama de Peres
Por último, quien vive de forma más terrible a sus 85 años la actual situación, es el Nobel de la Paz Simón Peres. El gigante de la socialdemocracia israelí, último superviviente de una generación excepcional, vivió con frustración que nadie intentó ni pudo detener los ataques de Hamás dejando solo a Israel ante la única alternativa de entrar en Gaza a detener la guerra de cohetes y misiles.

De las reacciones de condena internacional contra Israel por intervenir en Gaza, las palabras de Zapatero, calificando la intervención israelí de "desproporcionada", sorprendieron en Jerusalén donde se vivió con dolor el golpe de los atentados del 11-M. En 2005, la franja de Gaza quedó en manos palestinas con fronteras abiertas y comercio. Ocho años después, el escenario se transformó en dantesco tras el golpe de Estado de Hamás que derrocó a Al Fatah.

Contra un grupo extremista y fanático como Hamás, que utiliza a niños como escudos humanos; entierra armas en las mezquitas; esconde granadas de mano y proyectiles de mortero en las escuelas; y se disfraza en hospitales; Israel sólo está acumulando condenas, odio y desprecio. Peres sabe que no es una guerra entre judíos y musulmanes sino simplemente entre lo que conocemos como civilización y terroristas fanáticos. A la espera de que llegue un alto el fuego y tregua definitiva, Peres vive el drama de la paz que anhela, a la vez que mantiene férrea la voluntad de pagar el precio, por muy alto que sea, por ella.

La sangre de Yusra
Como en el caso de Saddam Husein, dirán que no, que ellas (y ellos) no apoyan tiranía ninguna sino la Paaaz, la concordia y el desarme, desconociendo deliberadamente la realidad social que coadyuvan a perpetuar.
Serafín Fanjul Libertad Digital 10 Enero 2009

En los días de Navidad tuvimos noticia de un nutrido grupo de españolas (dejemos ahora si se consideran tales o ciudadanas del mundo o pertenecientes tan sólo a la irrenunciable patria de Cangas de Onís que, como todo el mundo sabe, es una nación), unas ciento ochenta, adscritas a una Plataforma de Mujeres Artistas contra el Maltrato, que visitaban Palestina en rigurosa misión de turismo revolucionario. En esas fechas, empezó el ataque israelí contra Hamás y –como no podía ser menos– algunas de las viajeras aprovecharon para expresar su "rabia, indignación, impotencia" y etcétera contra los judíos y también contra el mundo mundial "que no hace nada" para cortar la invasión. Su emotiva gira –como es obligado en casos semejantes– incluía visitas a hospitales, foto con niña con la pañoleta palestina anudada al cuello y muchas lágrimas con velas en Nochebuena. Y no se pregunten a cuántas de ellas importa un comino la Navidad. Lo habitual en tales viajes: el turista revolucionario va predispuesto a creer lo que le echen, a volverse ciego total ante las barbaridades de los buenos que los ojos le certifican y a no enterarse de nada en líneas generales. Esas tournées no se hacen para descubrir, sino para confirmar lo ya sabido. O que se cree saber.

En esta ocasión, las ciento ochenta artistas –¿hubo alguna vez tantas artistas en España?– cumplieron como Pepas y en vez de ocuparse de la terrorífica marginación y aplastamiento de las mujeres bajo un régimen islámico (en Gaza es imposible no verlo) centraron su fuego –dialéctico, claro– en las secuelas del ataque hebreo. Éste es mucho más lucido para impotencias e indignaciones, amén de que las sayas y velos con que los moros finos enyesan a sus mujeres en realidad son –lo sabe hasta Moratinos, que se lo han contado en la Casa Árabe– gestos de rebeldía, autoafirmación y libertad de las féminas musulmanas, quienes así expresan su rechazo ante la corrupta y decadente sociedad occidental, que había llegado al turbio extremo de engatusar a las madres y abuelas de las actuales muhayyabat y muqanna’at (las de velos y pañolones), para que vistieran como las de aquí, esas perdidas.

Pero dejémonos de bromas, que la cosa es seria. Leyendo las declaraciones de estas "Artistas contra el Maltrato" (y en Gaza) no pude por menos que recordar el espeluznante caso de Yusra al-‘Azami. Una joven prometida, para casarse al mes siguiente, paseaba con su novio (y con una hermana de carabina) por la playa y una Brigada Antivicio de Hamás la mató a palos por perpetrar tamaña enormidad. A la sazón, Hamás no gobernaba en Gaza, sino Fath (a cuyos miembros y simpatizantes siguen exterminando los islamistas con el telón de fondo de Moratinos y sus sonrisas bobaliconas), pero sus cuadrillas de criminales ya imponían por la fuerza las buenas costumbres islámicas: separación absoluta de sexos fuera del matrimonio legal, pena de muerte ejecutada sobre la marcha para cualquier conducta que estimen escandalosa (homosexualidad, borrachera o, no digamos, objeciones en cuanto a creencias), aplicada según el criterio de la partida de la porra correspondiente.

El de Yusra no constituyó un caso aislado, sobre todo, fue símbolo y resumen de la represión, terror y sometimiento a que se ven reducidas las mujeres musulmanas cuando el fanatismo medieval domina la situación. Y también los hombres, porque poco después Hamás se alzó con el control de la Franja (mediante "elecciones libres", apostillaba una de las viajeras: qué risa) y se dedicó a asesinar a partidarios de Abu Mazen hasta detentar el Gobierno absoluto en el territorio. Pero cuando asesinaron a Yusra, las Brigadas Antivicio cumplían el papel de las S.A. en las cervecerías de Munich en 1932, antes de tomar el poder; o el que realiza Batasuna en cualquiera de sus advocaciones en las calles del País Vasco. Ese siniestro estado de cosas es lo que están apuntalando poniéndose de parte de una banda terrorista que usa a sus compatriotas a su antojo para mayor gloria de Alláh. Como en el caso de Saddam Husein, dirán que no, que ellas (y ellos) no apoyan tiranía ninguna sino la Paaaz, la concordia y el desarme, desconociendo deliberadamente la realidad social que coadyuvan a perpetuar. Defienden a Drácula, al Hombre Lobo y al Monstruo de Frankenstein, pero no lo ven, ni tienen la menor intención de enterarse: lo suyo son los viajes solidarios.

En estos días se ha dicho, por extenso, todo lo fundamental sobre el conflicto palestino y su relación con nosotros: que Israel trata de evitar al máximo las víctimas civiles, que Rodríguez es un caradura que utiliza la palabra Palestina para soliviantar a su tropa, que nos jugamos nuestra libertad en la supervivencia de Israel (único estado democrático de la zona), que el terrorismo es igual de criminal aquí que allá, que la población palestina es rehén de aparatos ideológicos, burocráticos y represivos que no titubean en emplearlos como carne de cañón y están prestos a seguir así otro par de siglos, que la Autoridad Nacional Palestina, aun con sus taras, podría abrir una remota vía a la paz, que Israel no tienen ningún interés en prolongar la tensión...Todo eso es cierto, pero yo me quedo con el recuerdo de una joven palestina de cuya suerte, probablemente, las ciento ochenta viajeras solidarias contra el maltrato no tengan ni la menor idea, ni tampoco les importe mucho, teniendo a Israel a tiro. Y es que la lucha contra el imperialismo tiene sus renuncias.

Conflicto de Gaza
Una UE desacreditada
La UE podía permitirse realizar análisis maniqueos, porque los proyectiles de Hamás sólo impactaban contra los cultivos o en la acera. Ahora, sin embargo, tiene a su merced a alrededor de 1.000.000 de israelíes, la séptima parte de la población.
George Karim Chaya Libertad Digital 10 Enero 2009

La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte. O, en su interpretación europea del conflicto de Gaza, el terrorista incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea que no mate europeos será considerado como menos terrorista. Al igual que Groucho Marx, la Unión Europea se dispone ahora a intentar que la primera parte de la segunda parte contratante sea la segunda parte de la primera parte. No se esfuerce por entenderlo, simplemente no tiene sentido.

El 27 de diciembre de 2001, el Consejo de Europa adoptó la Posición Común 2001/931/PESC en cuyo anexo al primer artículo, "Grupos y Entidades", puede leerse "Hamás (incluido Hamás-Izz al-Din al Qassem)" en el décimo puesto, después de "Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO)". La condena de la Unión Europea a Hamás sobre el papel es tan tajante que en el puesto undécimo aparece la Fundación Tierra Santa, la fachada de Hamás dedicada al proselitismo, las relaciones públicas y la captación de fondos. Además, que se distinga a Hamás de su brazo militar, Hamás-Izz al-Din al Qassem, muestra que la UE considera que Hamás es un grupo terrorista, se mire por donde se mire.

Ahora bien, fuera del papel, las cosas comienzan a cambiar. La Unión Europea se muestra hoy más partidaria de legitimar a Hamás que muchos países árabes. Dentro de la lista de organizaciones terroristas de la UE aparecen grupos que actúan dentro de sus fronteras, pero no parece que nadie plantee que la manera para terminar con ellos sea incorporarlos a una mesa de negociaciones o concederles un Estado propio. La política de la UE con Hamás recuerda al de esos nostálgicos comunistas procastristas que, una vez al año, viajan a Cuba con sus VISA; ya se sabe, el comunismo es lo mejor, pero para el resto de mortales.

Sin embargo, la legitimación de Hamás por parte de la Unión Europea todavía es más absurda que todo esto. Su obsesión con la tregua tiene difícil explicación de no ser para contener el alza del precio del petróleo. Que digan que, en caso contrario, se podría radicalizar a los musulmanes que habitan en Europea no tiene demasiado sentido, ¿acaso no radicalizan mucho más las soflamas coránicas del Ministerio saudí de la Da'wa que se pueden adquirir en cualquier mezquita de Barcelona o Londres?

Rusia no ha pagado ningún precio por su invasión de Georgia. Tanto es así que las repúblicas ex soviéticas (las mismas que la Unión Europea no protege pero a las que critica por su escaso europeísmo, ¿acaso no observan ninguna relación?) han visto frustrado su deseo de entrada en la UE por la vía rápida. Rusia sólo posee el 11% el petróleo mundial y la quinta parte del gas; pero los responsables de la política exterior de la UE quieren hacernos creer que van a presionar a los países productores musulmanes (los mayores exportadores de crudo) para que dejen de financiar a Hamás. ¿En qué universo piensan que vivimos?

Pero el verdadero quebradero de cabeza de la UE es que los proyectiles de Hamás ya están alcanzando los núcleos de población civil israelíes. Hasta hace poco, sus diplomáticos podían permitirse realizar análisis sesgados y maniqueos de la realidad, porque los proyectiles sólo impactaban contra los cultivos o causaban algún cráter en la acera. Ahora, sin embargo, Hamás tiene a su merced a alrededor de 1.000.000 de israelíes, la séptima parte de la población. Europa se ha atado a sí misma las manos, ya que carece de cualquier credibilidad para neutralizar a los terroristas: su misión libanesa no ha supuesto ningún obstáculo para el rearme de Hizbulá.

Para colmo, su única opción para detener a Hamás pasa por conceder pequeños regalos a Irán que no puede permitirse, tanto porque pondría en un brete a la Administración entrante estadounidense como porque sabe lo que se avecina con su programa nuclear. Lo último que quiere Europa es volver a ser la principal responsable de un nuevo genocidio judío.

La Unión Europea debe reconocer que no puede estar en misa y repicando: si no es una empresa, debería tomar decisiones responsables aunque no sean políticamente rentables. Y si, por el contrario, es una empresa, entonces debería comportarse como tal y dejarse de resoluciones morales con las que no engaña a nadie... empezando por Irán, Hamás o Hizbulá.

SE ADHIERE A "UN EXILIADO, UN VOTO"
Vidal Quadras: "Si el Gobierno vasco fuera decente debería liderar esta iniciativa"
La cascada de adhesiones a la campaña "Un exiliado, un voto" continúa. Para Alejo Vidal Quadras, sería "un acto de justicia" y "si el Gobierno vasco fuera decente" lideraría esta iniciativa.
País Vasco y Navarra Un exiliado, un voto ENVIAR SOLICITUD
http://www.libertaddigital.com/fragmentos/DESCARGA-DESCARGA.html
Pablo Montesinos Libertad Digital 10 Enero 2009

Alejo Vidal Quadras también se adhiere a la campaña de César Velasco y DENAES "Un exiliado, un voto", que tiene como objetivo que los exiliados vascos y navarros puedan votar en su tierra.

En una entrevista concedida a Libertad Digital, en la que también entró a valorar la reciente designación de Jaime Mayor Oreja como candidato del PP a las elecciones europeas, el eurodiputado popular señaló "que sería un acto de justicia" que aquellos que han tenido que dejar el País Vasco y Navarra "por la amenaza de la banda terrorista ETA o el nacionalismo" puedan votar en sus lugares de origen.

De hecho, agrega, "si el Gobierno vasco fuera decente debería liderar esta iniciativa" ya que "son personas cuyos derechos políticos se han visto claramente cercenados". Cree que esta iniciativa tiene "todo el sentido": "estamos hablando de que centenares de miles de vascos pudieran ejercer su derecho de voto".

Cascada de adhesiones
Dos semanas después de que se pusiera en marcha la iniciativa, importantes sectores de la ciudadanía ya se han adherido. El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, aseguró en declaraciones a "La Linterna" de la COPE que se iba "a volcar" con esta campaña porque "es una reivindicación que hay que perseguir". Muchos en su partido también lo piensan como Pilar Elías, Regina Otaola o Santiago Abascal.

Las víctimas del terrorismo también han mostrado su absoluto respaldo. En declaraciones a este periódico, Francisco José Alcaraz se preguntó: "¿Cómo no voy a estar de acuerdo?". "Dar la espalda a este proyecto sería legitimar el proyecto político de ETA" porque impediría "que vascos y navarros puedan votar en su propia tierra".

Más testimonios a favor de esta iniciativa. La ex socialista Gotzone Mora reconoció que su familia forma parte de ese exilio. Su marido vive en el País Vasco, ella trabaja en Valencia y sus hijos ni tan siquiera están empadronados en su tierra. "Muchos se marchan ante el miedo de quedarse solos en su propia sociedad", explicó el director de cine Iñaki Arteta.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

Victim(terror)ismo
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 10 Enero 2009

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

Tawfiq al Tirawi fue director de los servicios de inteligencia de la Autoridad Palestina en Cisjordania a comienzos de la década de 2000. Es decir, algo así como jefe de inteligencia de Fatah, el partido fundado por Yaser Arafat. De momento, decir Autoridad Palestina y Fatah es nombrar conceptos equivalentes. Tirawi era jefe de inteligencia palestino cuando estalló la Segunda Intifada, convergencia estratégica en donde aparentemente todas las facciones palestinas se unieron ante Israel. Actualmente, Tawfiq al Tirawi es asesor de seguridad de Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Desde que Hamás ganó las elecciones palestinas, le fue denegado gobernar y tuvo que asaltar el poder en Gaza, es difícil establecer si son los israelíes los más interesados en desalojarlos del Gobierno de más de un millón y medio de palestinos o es la propia ANP. O los egipcios, que llevan años intentando equilibrar el efecto contagio recíproco entre los islamistas palestinos y quienes han sido su inspiración intelectual, los Hermanos Musulmanes originarios de su propio territorio. A tenor de la nueva fase de confrontación bélica entre Hamás e Israel que ha inaugurado 2009, Tawfiq al Tirawi ha afirmado que sin unidad no habrá tercera Intifada y también que el problema palestino es Hamás. A la ANP le vendría bien que Hamás fuera debilitada hasta tal punto que su (potentísima socialmente) implantación sobre Gaza se viera comprometida.

Es complejo explicar, sin caer en sesgos o simplificaciones, cuál es la situación de gobierno en Palestina. Hamás triunfó sobre Fatah en las elecciones legislativas de 2006. Tanto unos como otros son organizaciones insurgentes que han utilizado y continúan empleando el terrorismo contra Israel a través de una diversidad de grupos. Fatah y la ANP han sido reconocidos por los mediadores internacionales, así como por Israel. Casi los mismos actores internacionales han expresado, de manera directa o indirecta, su fastidio porque Hamás venciera en unas elecciones con votación popular que les otorgan un gobierno legítimo. Hamás está en todas las listas de organizaciones terroristas... y además gobierna la mitad de Palestina. La ANP y Hamás se han hecho mutuamente la limpieza étnica en Cisjordania y Gaza, han enfrentado a tiros a sus fuerzas de seguridad, se han apresado mutuamente, boicoteado y zaherido interna y externamente. Representan dos maneras distintas de entender a Israel y de comprender el conflicto en Oriente Próximo.

Fatah es un movimiento nacionalista laico arraigado en la territorialidad, que reconoce a Israel como ocupante hostil pero también como vecino posible. El Gobierno palestino de Cisjordania es el heredero de todas las negociaciones con Israel y de la capacidad personalizada en Arafat de aglutinar una idea de causa común palestina. Fatah es también, en Palestina, sinónimo de corrupción, endogamia y oligarquía. Por su parte, Hamás es la exportación del islamismo suní para ser instrumentado como amalgama ideológica de la frustración de décadas de miseria palestina. Hamás ha combinado el adoctrinamiento religioso con su acción social de sostenimiento de familias desposeídas en Palestina, apostando al mismo tiempo con determinación por la violencia (casi siempre terrorista) sin concesiones contra Israel. Hamás simboliza el odio contra lo judío y, por su identidad islamista, canaliza todo el victimismo internacional construido alrededor del mito de lo occidental contra lo musulmán, tan bien aprovechado por las diversas concentraciones yihadistas en el mundo. En el victimario colectivo islamista, Palestina es uno de los profanados lugares y Hamás el contracruzado en resistencia permanente.

Así pues, el Gobierno palestino está dividido entre el nacionalismo laico de Fatah en Cisjordania y el nacionalismo islamista de Hamás en Gaza. En medio de esos dos territorios desconectados, el Estado de Israel. La ANP es plenamente consciente de que la solución de un Estado Palestino no va a llegar con la mitad del eventual territorio de la nueva nación en manos islamistas. Nunca, pero aún menos desde el 11-S y desde que la cuarta guerra mundial haya sido declarada por EE UU con el yihadismo como enemigo global. Era cuestión de tiempo que Israel atacara Gaza. Lo único que necesitaba era una ecuación estratégica concreta. La ruptura de la tregua surrealista que mantenía con Hamás, la proximidad electoral en Tel Aviv y la revitalización negociadora que a Oriente Próximo llegará con Obama componen una ecuación estratégica ideal para un Estado hebreo todavía resentido del fracaso de su campaña de 2006 en Líbano contra otro movimiento islamista, Hezbolá. En 2006, por tanto, Hamás gana las elecciones en Palestina y Hezbolá derrota a Israel en Líbano. Lo mejor que le podría pasar a Israel en 2009 es desalojar a Hamás de Gaza, promover la negociación con la ANP e impulsar un Estado en Palestina de manera que, al final, Hamás sea un problema terrorista interno para Fatah. Parafraseando al mencionado Tawfiq al Tirawi, «el problema de Palestina es Hamás».

l otro extremo del Mediterráneo y aproximadamente a mediados de 2008, tanto un editorial en el periódico 'Gara' como posteriormente un comunicado de ETA acusaban al PNV de querer extinguir a la izquierda abertzale para impulsar un nuevo pacto autonómico con el Partido Socialista de Euskadi. Con Batasuna y sus marcas ilegalizadas y con la materialización de los acuerdos entre Eusko Askartasuna y Aralar, que simbólicamente se presentan como quienes recogen la bandera caída del abertzalismo de izquierdas, de repente en los focos del teatro político de Euskadi queda iluminado el PNV como el actor de la moderación nacionalista. Puede parecer paradójico a estas alturas contemplar al PNV de Lizarra o del plan Ibarretxe como un referente de moderación; pero Lizarra ya tiene diez años, el plan soberanista no acaba de salir y en la genética del PNV, igual que le ocurre al Fatah palestino, está por encima de todo continuar gobernando. El ejercicio de gobierno para el PNV es cumplir con una especie de misión mítica inmanente a la historia de Euskadi.

De tal manera, por la correlación de fuerzas políticas vascas en esta coyuntura concreta, el PNV está perdiendo perfil diferencial ante el electorado al tiempo que arrastra el obvio desgaste de legislaturas de gobierno. En el ideario de la progresión autonomista es superado por el PSE y en el ideario del avance soberanista puede ser amenazado, ya veremos, por una fórmula abertzale entre EA y Aralar, a la que no se le atribuía mucha vida en su bautismo pero que realmente ocupa un espacio político muy claro, bien definido y con masa de votantes. La nueva izquierda abertzale.

ETA se engendró en las juventudes del PNV cuando una serie de sus integrantes creyeron que el partido jeltzale estaba siendo demasiado moderado con la dictadura franquista. Los delirantes comunicados de la banda terrorista vuelven a mostrar esa percepción, como si por ellos no hubiera pasado el tiempo. De nuevo el paralelo recurrente del entreguismo del PNV, en esta ocasión a los socialistas, con ese improperio de la traición a la causa de Euskal Herria. Obviamente, tal realidad prefabricada y culpabilizadora sólo tiene sentido en el argumentario terrorista, pero es cierto que a ETA le sirve como palabrería de revestimiento en sus asesinatos. Los últimos atentados etarras están apuntando a las inmediaciones del PNV, después de que, nuevamente, las bases terroristas no se pongan de acuerdo en las últimas reflexiones asamblearias del conglomerado de ETA sobre la manera más eficiente de dirigir la violencia contra el nacionalismo gobernante vasco.

Ni el PNV es Fatah, ni ETA Hamás, ni mucho menos Euskadi tiene el menor parecido con Palestina. Sin embargo, entre ambos mundos existe un paralelo que nos deja una enseñanza para el año que comienza. La violencia siempre tiene que ver con el poder. La denominada causa palestina al final no ha demostrado ser tan importante para sus defensores como asegurarse el protagonismo y la dirección en el momento de implementarla. En la causa del independentismo vasco, una banda terrorista lleva cuatro décadas retorciendo la realidad para justificar la profesión del asesinato, por encima de izquierdas abertzales y viabilidades soberanistas. Fatah en Palestina puede aprovechar a Israel para desbancar a Hamás. ¿Sería una ilusión que la ecuación estratégica que conforma la nueva izquierda abertzale, por un lado, y una alianza PSE-PNV, por otro, en combinación con una política antiterrorista basada en la ley, desbancara a ETA de Euskadi?

«Ni el PNV es Fatah, ni ETA Hamás, ni mucho menos Euskadi tiene el menor parecido con Palestina. Sin embargo, entre ambos mundos existe un paralelo que nos deja una enseñanza para el año que comienza. La violencia siempre tiene que ver con el poder», sostiene el autor
 

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