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Recortes de Prensa    Domingo 11 Enero 2009

España camino de perdición
Jesús Cacho El Confidencial 11 Enero 200

Me llamó ayer tarde un amigo socialista que suele estar al tanto de lo que ocurre en la zahúrdas de Moncloa para decirme que, oh sorpresa, Rodríguez Zapatero, el de la dulce sonrisa, estaba deprimido, y que pocas veces la gente de su entorno le había visto con gesto tan desolado, tan superado por los acontecimientos, como este fin de semana. Días para olvidar. Datos de desempleo el jueves, medio millón de nuevos parados en solo tres meses, último terrorífico trimestre del año ocho; demoledor dato de Producción Industrial al día siguiente, viernes, con la caída más pronunciada en 16 años, y Madrid sitiado ese mismo viernes, literal y anímicamente colapsado por un nevadita de tres al cuarto, y esa sensación de frustración e ira que en otras épocas solía apoderarse de unos españoles llenos de complejos y que ya creíamos superada, porque, coño, éramos una gran potencia, lo recitaba antes Aznar como un mantra, y nos lo repite ahora Zapatitos, cuando lo cierto y verdad es que nada funciona, todo está manga por hombro, nadie asume su responsabilidad, las instituciones parecen no existir y sus líderes están desaparecidos en combate. “Como la Venus de Milo, España es una bella estatua, pero sin brazos”, que decía Joaquín Costa.

Y en esto que sale doña María Teresa por la tele, recién llegada de unas vacaciones que los españoles le hemos pagado en India, bien acompañada por una cohorte de periodistas, para pedir “tranquilidad” a esos mismos sufridos españoles, monísima ella, como siempre, con los últimos aderezos de su poblado ajuar: tranquilidad ante el colapso de Madrid, pide, y tranquilidad también, sugiere, ante la crisis abisal que se cierne sobre un país en estado de shock. Sensación general de que estamos ante algo desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Esto no tiene nada que ver con lo ocurrido en el 92/93. Esto es algo distinto, de una profundidad desconocida. El ritmo de destrucción de empleo es tan violento que cabe concluir que una parte importante de la Economía está colapsando, y eso contando con que, al decir de gente sabia, el daño se circunscribe de momento a la construcción y el inmobiliario, porque el verdadero ajuste no ha empezado aún en sectores tales como el turismo, la hostelería, el comercio, bancos y cajas, etcétera.

Lo cual que vuelve mi amigo monclovita a la carga para decirme que le ha extrañado mucho el súbito cambio de humor de ZP, porque en las últimas semanas parecía más contento consigo mismo que nunca, disfrutando en su papel de maquinista de La General dándole a la manivela de hacer billetes, gozando como un niño con el gasto público, gustándose en el uso y abuso de la deuda pública, deuda para que Gallardón pueda levantar por enésima vez la calle Serrano, para que los reyezuelos de los taifas autonómicos puedan seguir dilapidando a manos llenas, para aumentar el salario mínimo el doble que la inflación prevista, para… ¿Cabe escenario más idílico para un populista sin formación que el poder tirar del gasto sin que nadie le ponga colorado? Nuestro hombre es muy capaz de anunciar un día de estos una mejora de las prestaciones por desempleo, y no me extrañaría que mañana mismo, para superar el bache anímico, reúna de nuevo en Moncloa a sus banqueros favoritos y nos anuncie, tras pedirle a Pepe Pérez (Intermoney) otro par de folios para explicarlo en directo por TVE, un nuevo plan de salvamento multimillonario con cargo a las futuras generaciones de españoles. ¡Ánimo, José Luis, campeón, tú sí que puedes! Viva el gasto público. Zapatero en su salsa y España camino de perdición.

En Estados Unidos, con una tasa de desempleo situada en el 7,2%, el nuevo presidente Obama, ídolo de nuestro Zapatero remendón, se ha manifestado consternado ante la posibilidad de que el paro llegue al 10%, un guarismo insoportable para el sistema de valores de esa sociedad norteamericana tan sedicentemente individualista. En España, en cambio, los tres millones y pico de parados (13,4%) no parecen producir gran conmoción, como si esta sociedad anestesiada fuera capaz de tragarse cualquier sable sin pestañear. Y vamos camino de tasas de paro de entre el 17% y el 18% (más de cuatro millones) para finales del año nueve, con PIB negativo de entre el 2% y el 2,5%, y déficit público del 8%. En realidad, todo apunta a que 2008 se ha cerrado ya con un déficit del 3,5% para el conjunto de las Administraciones Públicas. Un desastre sin parangón en términos de empobrecimiento colectivo.

Colapso económico y crisis democrática
Empieza a resultar tedioso afirmar que la recesión de caballo a la que estamos abocados nos ha llegado en el peor momento posible: con la clase política más feble de las últimas décadas y con el propio sistema democrático en la fase más baja de su prestigio, víctima del tironeo de unos nacionalismos solo interesados en su corralito y de la incuria dolosa de las elites españolas, incapaces, si no abiertamente contrarias, a forzar un movimiento de regeneración democrática capaz de insuflar aires nuevos a la Constitución del 78. Acusamos una clamorosa falta de liderazgos. Lo del presidente del Gobierno en ejercicio es sencillamente una desgracia colectiva. Un líder digno de tal nombre hubiera creado un comité de crisis o algo parecido, un grupo reducido integrado por personas del máximo prestigio, a ser posible independientes, para, con un ministro de Economía creíble a la cabeza, y desde luego con el propio ZP, entregarse sin tregua a la tarea de adoptar iniciativas y transmitir confianza, empezando por decir la cruda verdad, convencidos todos de la urgencia histórica del momento que vivimos.

Lo que hoy tenemos, por el contrario, es un Gobierno que sigue empeñado en enmascarar la realidad, en engañar, en disfrazar la dimensión del problema. Ahora resulta que en marzo todo estará resuelto, o casi. En la tarea de expandir esta mercancía averiada se emplean a fondo a través de los medios de comunicación. Ha tomado sí, alguna medida interesante, como los avales del Estado para la emisión de deuda de bancos y cajas, una medida, además, básicamente gratis, y dieciocho iniciativas descabelladas, gasto público sin sentido de Estado ni de futuro, como la compra de activos a bancos y cajas, innecesaria, o los 9.000 millones para los Ayuntamientos, puro despilfarro. Las toman con el único argumento de fondo de que también lo hacen en otros países, y encima no las saben gestionar. Es el caso de la obra pública, asunto que ahora se antoja clave, un departamento al frente del cual sigue una señora que convierte en caos lo que toca, que no se entera de casi nada, y se ha enfrentado en bloque al sector privado.

Y lo mismo cabe decir de la oposición, cuyo estado de postración apunta firmemente a la necesidad de refundar una derecha moderna, sin adherencias del pasado. El escándalo en curso en torno al control de Caja Madrid, explica bien lo que hoy es el PP. Pero esto no le va a salir gratis a ninguno de los grandes partidos dispuestos a seguir viviendo de la sopa boba. Este guiso se va a poner muy caliente. Esta recesión, reflejo de la profunda crisis de nuestra democracia, va a tener un coste social y político importante. Ningún país, por muy narcotizado que esté por el ridículo buonismo de moda, puede soportar durante mucho tiempo un panorama como el que se cierne sobre España. En 1907, otro Roosevelt, Theodore, escribió que “cuando el hombre común pierde su dinero, se comporta sencillamente como una serpiente herida, y ataca a derecha e izquierda a todo lo que, inocente o no, atrae su atención”. Esto tendrá consecuencias trascendentes, porque todos, empezando por las clases medias, vamos a ser más pobres, lo somos ya, y algunos millones ni siquiera podrán seguir creyéndose parte de un sistema cuyos patrones siguen empeñados en perpetuarse en el Poder sobre la base de la mentira reiterada, la corrupción generalizada, la manipulación de la Justicia, el control de los medios de comunicación y el panem et circenses.

Los españoles reclaman el derecho de estudiar en su propio idioma
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 11 Enero 2009

Pocas competencias transferidas a las comunidades autónomas son tan cuestionadas por la ciudadanía como la de Educación. Así lo vuelve a poner de manifiesto la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, según la cual:

- El 79% de los españoles es partidario de que el Estado recupere la capacidad normativa en materia educativa.

- El 87,4% de la ciudadanía cree que debería aprobarse una ley que garantizase la enseñanza en español en todas las comunidades autónomas.

- El porcentaje del 79% que es partidario de que el Estado recupere capacidades en la legislación educativa, se eleva al 82% en el caso de la población más joven, entre 18 y 44 años, que corresponde a las generaciones que han vivido como normal que la gestión de la educación dependa de su comunidad autónoma.

- La preocupación por la descentralización absoluta y las políticas de inmersión lingüística que se abren paso en las comunidades con dos lenguas parece innegable.

- La abrumadora mayoría que es partidaria de que se elabore una ley para garantizar la enseñanza en español en todas las comunidades autónomas, la principal justificación es que, en opinión de ese 87,4% de los encuestados, ningún estudiante de una autonomía monolingüe –actualmente, el 62% de la población en edad escolar– debe verse perjudicado en su vida académica si tiene que cambiar su residencia a una comunidad bilingüe, como tampoco deben hacerlo los que de una bilingüe se muden a otra con una lengua cooficial distinta.

- En esta línea de pensamiento, los votantes del PP ganan a los del PSOE, aunque por muy poco: un 93,3% de quienes apoyaron a los populares en las últimas elecciones frente a un 85,5% de quienes respaldaron a los socialistas. Los ciudadanos parecen conscientes de la posibilidad de encontrar dificultades si, siendo hispanohablantes, deben vivir y trabajar en una comunidad bilingüe.

- Aunque Cataluña va por delante en su sistema de inmersión lingüística y está acostumbrada a ser objeto de suspicacias, ya no está sola como comunidad que aúna el concepto de ciudadanía con el conocimiento de la denominada "lengua propia".

- Baleares ha tenido una evolución similar a la de Cataluña, aunque más inadvertida, tal vez, porque se consolidó bajo gobiernos del PP y no de partidos nacionalistas (hasta hace dos años).

- Galicia, Comunidad Valenciana y País Vasco han ido subiendo peldaños con más lentitud y menos ruido, aunque en los últimos años han puesto velocidad de crucero.

- Ahora, para trabajar como funcionario en estas regiones hay que saber hablar su lengua cooficial. Para acceder a cualquier subvención o ayuda pública, conseguirla depende, a veces, de que se emplee dicha lengua en la actividad subvencionable. Y, para estudiar, más vale conocerla y emplearla.

- Cuando los ciudadanos piensan en sus hijos y en cómo puede afectarles la política lingüística, la encuesta revela que la mayoría de los españoles no pasa porque sus hijos no puedan ser escolarizados en español allá donde vayan, dentro del territorio nacional.

- En el caso de que la autonomía obligara a educar a los niños en un sistema de inmersión lingüística, la oferta de trabajo sería rechazada por un 60,6% de los españoles y sólo aceptada por un 32,6%. Incluso un 57,7% de la población más joven, entre 18 y 29 años, con toda la vida laboral por delante, se negaría. También un 60,4% del segmento entre 45 y 64 años.

- En Galicia, un decreto del Gobierno PSOE-BNG obligó a los colegios un mínimo del 50% de asignaturas impartidas en gallego y la exigencia de que en ese mínimo vayan las materias troncales, como matemáticas, ciencias, historia o literatura.

- En relación con las políticas lingüísticas de las comunidades bilingües, la encuesta de Sigma Dos también suscita una cuestión sobre las sanciones de la Generalidad de Cataluña a los comerciantes que no rotulen sus negocios en catalán. Sólo el 8% de la población se manifiesta a favor de estas sanciones que dicta la Ley de Política Lingüística catalana cuando dice que «la señalización y los carteles de información general de carácter fijo de los establecimientos abiertos al público tienen que estar redactados, al menos, en catalán». Al 30,7% de la población encuestada le parece mal y al 47,4%, muy mal. En 2007, la Generalidad puso 83 multas y recaudó 16.250 euros.

Año de nieves y cohesión nacional
Pablo Sebastián Estrella Digital 11 Enero 2009

La gran nevada que ha vestido de blanco el territorio nacional puede ser un buen presagio a la luz de nuestro refrán de "año de nieves, año de bienes", o una dañina plaga más de las que se ciernen sobre nuestras cabezas como la dramática del paro y otras graves incertidumbres económicas y sociales, y también institucionales y de cohesión nacional. Aunque la parte positiva de la gran nevada incluye la ventaja de la mejora de nuestras reservas de agua, a corto plazo el "diluvio" blanco que nos invade pondrá a prueba la capacidad del gobierno de Zapatero, y de su inefable ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, para hacer frente a la emergencia que afecta al total de la ciudadanía, y especialmente al transporte, y al aprovisionamiento de los bienes de primera necesidad. De momento la ministra de Fomento ha fallado estrepitosamente a la hora de tomar medidas preventivas en relación con esta tormenta de nieve de la que habían avisado, al menos con más de un día de antelación, los meteórologos. Y especialmente ha fracasado en las medidas que Fomento debió adoptar entorno a las grandes autovías del cinturón de Madrid.

También la gran nevada pondrá a prueba la capacidad de reacción de todas las Comunidades Autónomas en colaboración con la Administración del Estado, y dejará en evidencia a quienes desde el nacionalismo no han querido reconocer la importancia y utilidad de la nueva unidad del ejército para actuar en casos de emergencia civil, como podría ocurrir con motivo de la gran nevada que necesitará de la cooperación y solidaridad nacional.

Desde el punto de vista político este enfriamiento del mapa español debería trasladarse también a la vida institucional, a pesar de que entramos en otro periodo electoral, con vista a una posible concertación o colaboración de los dos grandes partidos nacionales, el PSOE y el PP. Siguiendo así los modelos que otras grandes naciones como Alemania, Francia y Estados Unidos han puesto en marcha, en el seno de sus gobiernos por parte de Washington y París -con presencia de ministros y consejeros de todo su arco político-, o en la gran coalición como ocurre en el gobierno de Berlín.

Porque estamos ante una clara situación de emergencia económica y social, y no solo para unos meses como presume el optimista Zapatero, insistiendo en que para el segundo semestre de 2009 comenzará la recuperación de la economía, sino con vista al que se presume un largo periodo de recesión, tal y como lo ha reconocido el presidente electo americano, Obama.

Los tiempos de la crispación política, de los pasados meses, y los disparates de las reivindicaciones soberanistas de los políticos nacionalistas deberían quedar aparcados en las actuales circunstancias, en beneficio de posiciones nacionales de cohesión y de concertación que beneficien al conjunto de los españoles y refuercen la autoridad y la iniciativa del Estado, evitando que a los serios problemas nacionales que tenemos a la vista se añadan otros cuya prioridad u oportunidad queda fuera de lugar. Y que no serían entendidos ni aceptados por la gran mayoría de los ciudadanos, incluidos los que habitan en las Comunidades gobernadas por los insaciables nacionalistas, y cuyas prioridades no son las de la soberanía o mayores cuotas de autogobierno sino las del derecho al trabajo y a su estabilidad económica y social, entre otras muchas cosas.

De manera que de la necesidad de la crisis económica y social debería de salir la virtud del reforzamiento de la unidad y cohesión nacional, ambas unidas por el manto de la solidaridad, como la que ahora se reclama para hacer frente en toda España a los efectos dañinos del presente temporal.

ETA se presenta
La nueva plataforma comenzará sus actividades exigiendo a los electores que estampen su firma a su favor o se atengan a las consecuencias.
EDITORIAL Libertad Digital 11 Enero 2009

La presentación el sábado en Bilbao de la plataforma "Democracia tres millones" pone fin a las especulaciones sobre la posibilidad de que el entorno pro-etarra optase por no concurrir a las elecciones al Parlamento Vasco del 1 de marzo. Con esta iniciativa, en la que figuran destacados miembros de las ilegalizadas HB y ANV, los terroristas y quienes los apoyan afirman su intención de seguir usando las instituciones democráticas para proseguir su campaña de crímenes e intimidación.

Esta vez la modalidad escogida por los que siguen sin condenar los asesinatos de ETA es la agrupación de electores, que requiere las firmas del 1% del censo electoral certificadas por los ayuntamientos. Así, la nueva plataforma comenzará sus actividades exigiendo a los electores que estampen su firma a su favor o se atengan a las consecuencias, un hecho gravísimo especialmente en aquellas localidades donde la complacencia de PNV, EA e IU posibilita que sigan siendo gobernadas por representantes de ANV.

Sin embargo, existe una posibilidad de que esta burla a la democracia sea evitada a tiempo. El artículo 44.1 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General estipula que "no podrán presentar candidaturas las agrupaciones de electores que, de hecho, vengan a continuar o suceder la actividad de un partido político declarado judicialmente ilegal y disuelto, o suspendido. A estos efectos, se tendrá en cuenta la similitud sustancial de sus estructuras, organización y funcionamiento, de las personas que los componen, rigen, representan o administran las candidaturas, de la procedencia de los medios de financiación o materiales, o de cualesquiera otras circunstancias relevantes que, como su disposición a apoyar la violencia o el terrorismo, permitan considerar dicha continuidad o sucesión".

Por tanto, y dada la membresía en partidos ilegalizados y que además apoyan la violencia de al menos 6 de los 15 promotores de la mal llamada "Democracia tres millones", urge que la investigación iniciada el viernes por los cuerpos de seguridad del Estado y la fiscalía de la Audiencia Nacional a instancias de la Fiscalía General del Estado se lleve a cabo con la mayor celeridad posible y con la plena cooperación del Gobierno autónomo vasco. Asimismo, el Ministerio del Interior debe poner a disposición de los investigadores todos los medios que precisen a fin de que este nuevo ataque contra la vida y la libertad sea contrarrestado como se merece.

Tras varios meses de declaraciones vagas y contradictorias por parte de José Luis Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba, ha llegado el momento de la verdad. En 2007, la pasividad de los socialistas hizo posible que los pro-etarras accediesen a financiación pública y a los mecanismos de control sobre la población que se derivan de su presencia en numerosos ayuntamientos vascos y navarros. La reiteración de este comportamiento dos años después resultaría intolerable no sólo a los cientos de miles de vascos que día a día soportan la amenaza terrorista, sino también a la inmensa mayoría de los españoles. De momento, su candidato a lehendakari, Patxi López, se ha limitado a lanzar un vago mensaje de cambio cuyos contenidos continúan siendo desconocidos. En los próximos días, los socialistas tienen una oportunidad inmejorable para explicar a la ciudadanía en qué consiste ese cambio, y si este será a mejor o a peor.

Lecturas y sensaciones
JOSEBA ARREGI El Correo 11 Enero 2009

En estos días uno no puede dejar de tener la sensación de que el pasado ha sido un año malo, tan malo que se ha hablado incluso de tener que reinventar el capitalismo, es decir, de reconocer que el fundamento material de nuestras vidas no funciona, no sirve, y que tenemos que pensar en algo distinto. Sabiendo, al mismo tiempo, que las alternativas a lo que hemos conocido son más bien escasas.

En algunos medios catalanes se han podido leer en las últimas semanas opiniones centradas en la falta de líderes, no sólo políticos, análisis señalando que van a seguir faltando y que cada uno debe prepararse para ser líder en su pequeño o mayor ámbito. La raíz de estas opiniones y análisis se encuentra en la sensación de cansancio, frustración, desesperanza, declive y cosas parecidas que no pocos parecen detectar en la sociedad catalana, incluidas las encuestas.

Cuando la desesperanza se circunscribe a un ámbito territorial o social limitado, siempre cabe dirigir la mirada al ancho mundo y pensar que existe solución para los problemas de cada uno. Pero si el declive que se constata en casa, en la propia sociedad, está rodeado de un declive de dimensiones mundiales, entonces la fuente de la que se pudiera beber algo de optimismo brilla por su ausencia.

Mirando a la sociedad vasca, los últimos años y meses no han estado libres de mayores o menores escándalos: el funcionamiento de la Hacienda guipuzcoana, las dudas sobre la probidad fiscal de algún candidato, el asunto Guggenheim y el asunto Balenciaga, las subvenciones multimillonarias -en antiguas pesetas- a la producción de tres discos. A ello se añade el recuento diario de EREs, la forma disimulada de hablar de problemas económicos y laborales, el aumento del paro, el empobrecimiento general por la caída del valor de los inmuebles, el descenso en la venta de coches: un entorno gris tirando a gris oscuro, y en espera, con mucho miedo, de que se vuelva negro.

Pero hay más: el peligro de que los problemas citados y otros parecidos oculten el verdadero escándalo que ocurre, que sigue ocurriendo en el seno de la sociedad vasca y cuya responsabilidad no la podemos descargar en otros hombros que no sean los nuestros: ETA -producto específicamente vasco- sigue asesinando en nuestras calles, convirtiéndolas en campos de tiro, de tiro en la nuca, de tiro al empresario, de tiro a la persona que ha cometido el crimen de no obedecer las instrucciones de ETA, de no pensar como ella, de decidir sin tener en cuenta los intereses de ETA. Y no sólo se mata entre nosotros: entre nosotros se homenajea a los asesinados manteniendo la partida de tute mientras yace fuera del café el asesinado esperando a que los servicios funerarios se lo lleven, al igual que en su día siguieron los carnavales de Tolosa, cubierto todo por la frase de que 'no nos vamos a dejar marcar la agenda por ETA'. Si la frase vale para los políticos, ¿por qué no para los que juegan al tute y los que están inmersos en la juerga de carnavales?

Sigo con percepciones: se vuelve a escuchar en determinadas conversaciones la famosa frase de que 'ni Franco pudo con ETA'. Y si Franco no pudo con ETA, contando como contaba con la fuerza policial y militar de la dictadura, es decir, sin las limitaciones del Estado de Derecho, ¿cómo va a poder a hacerlo la pobre y débil democracia? Ya se sabe: la consecuencia de ese lamento es clara: hay que hablar, hay que dialogar, hay que negociar. Porque, se añade, todos los conflictos de la historia y del mundo han terminado en la mesa de negociación -algo, por otra parte, totalmente falso-.

Uno creía que en la sociedad vasca se había producido un cambio sustancial en relación a ETA: que había caído el mito de la imbatibilidad de ETA, que la sociedad vasca había pasado de preguntarse si era posible terminar con ETA a preguntarse 'cuándo' iba a desaparecer, dando por descontado que ETA estaba en principio derrotada y que, por supuesto, era posible acabar con ella. Pero no: todavía hay valles recónditos en algunos cerebros y corazones vascos que creen que ETA es imbatible -¡ni Franco pudo con ella!, y la versión más actualizada que dice que las policías de Rubalcaba no van a conseguir derrotarla, y que sólo caben el aguante y el válium-, y en los que ETA despliega toda su fortaleza, la que hace creer a los que está subyugando que no tienen más remedio que seguir subyugados, que es imposible salir del yugo si no es bajo la condición de aceptar sus demandas fundamentales -sin reconocer el derecho de autodeterminación y la territorialidad no hay solución-.

ero aun dando por hecho que cada vez son menos los que así piensan, y que muchos de los que pudieran estar interesados en seguir pensando de tal guisa -al fin y al cabo acabar con ETA y alcanzar los propios ideales terminan siendo lo mismo, y eso es muy goloso-, aun dando por hecho que la sociedad vasca ha superado el mito de la imbatibilidad de ETA, uno se encuentra en no pocas ocasiones con un simple deslizamiento del mito: ETA es batible, se puede vencer a ETA, pero al nacionalismo, el otro, el mal llamado moderado o democrático, no. Éste nos ha ganado la batalla, todas las batallas posibles de antemano, porque nos ha inoculado el virus de sentirnos acomplejados ante él.

El nacionalismo vasco ha sido tremendamente inteligente, ha sabido hacernos aceptar su imaginario, ha conseguido que su imaginario sea el imaginario del conjunto de la sociedad. Y a partir de ahí, estamos presos: sólo podemos pensar como los nacionalistas. Estamos perdidos de antemano. La sociedad vasca nunca va a poder sacar fuerzas desde sí misma para superar el más profundo síndrome de Estocolmo que nos ha inoculado el nacionalismo.

Sólo podemos ser salvados desde fuera. Desde el Estado, administrado por los dos grandes partidos, PP y PSOE. Pero el interés de éste está más en deslegitimar al PP y anularlo como oposición que en pensar en la consolidación del Estado de Derecho, aunque sea en Euskadi, piensa el PP. Y en el PP están más interesados en desgastar al Gobierno y en quitar toda legitimidad al PSOE para gobernar España, piensan en el PSOE.

Con lo cual nos encontramos con que solos no podemos, y tampoco podemos esperar ayuda alguna desde el Estado en su conjunto dada la tendencia de los dos grandes partidos a deslegitimarse mutuamente. Y además el PNV nunca va a cambiar, ni aunque vaya a la oposición. Y aunque pierda el poder del Gobierno, seguiremos sometidos a su capacidad de definir el imaginario obligatorio para todos los vascos, sean o no nacionalistas. '¡Lasciate ogni speranza!'

Si algunos catalanes piensan que necesitan líderes de todo tipo que no tienen, o que cada catalán debe convertirse en líder de lo suyo, de su ámbito, de su trabajo, a nosotros, los vascos, no nos queda, al parecer, nada: hay quien sigue pensando que ETA es imbatible; el mito de la imbatibilidad se desliza de ETA al nacionalismo; los vascos estamos sometidos a la enfermedad mortal de soportar en nuestro cerebro y en nuestros corazones la semilla del nacionalismo, lo queramos o no, y no podemos salvarnos aunque queramos. Y todo esto en un momento en el que el mundo no parece encontrar la receta para salir del agujero en el que se ha metido hasta las cejas, ni con la mayor creación de dinero a coste cero de la historia de la Humanidad.

¡Pues no! El capitalismo, con todas las correcciones necesarias, seguirá. El mundo saldrá del agujero en el que se ha metido. No hay nada que no pueda ser superado. La sociedad vasca no está condenada a seguir bajo el imaginario nacionalista para siempre jamás. ETA desaparecerá. Hay que hacer todo lo posible para que el nacionalismo se enfrente a su reto de democratización definitiva entendiendo con todas las consecuencias que la sociedad vasca es plural y compleja. El Estado de Derecho que es España es más fuerte que lo que el juicio de intenciones entiende que es la mutación constitucional a la que le quiere someter Zapatero. Y la derecha española es más democrática de lo que una izquierda dogmática -y por ende absolutista- está dispuesta a creer. Y es posible el cambio, y es posible luchar y avanzar hacia la cultura constitucional en la sociedad vasca. Y es posible seguir machacando hasta el agotamiento que lo que constituye al ciudadano son los derechos y las libertades, y no las creencias religiosas, ni las identidades, ni los sentimientos de pertenencia, ni las lenguas. Tomaremos un respiro y volveremos a la carga. Porque nadie tiene derecho a perder la esperanza.

«Aun dando por hecho que la sociedad vasca ha superado el mito de la imbatibilidad de ETA, uno se encuentra en no pocas ocasiones con un deslizamiento del mito: se puede vencer a ETA, pero al nacionalismo, el mal llamado moderado o democrático, no», dice el autor

Asistió con creciente consternación a la liquidación de lo que quedaba de la Segunda República en pro de un nuevo régimen revolucionario
Lo que contó Alcalá-Zamora (y IV )
César VIDAL La Razon 11 Enero 2009

El año 1935 fue vivido por Alcalá-Zamora como una sucesión angustiosa de agresiones de una izquierda ansiosa de ir a la dictadura y a la guerra civil y de una derecha cada vez más radicalizada por el miedo a que la revolución de Asturias de 1934 se convirtiera en un ensayo de lo que esperaba a toda España. En el curso de esos meses, buena parte de los esfuerzos del presidente de la República se encaminaron a la articulación de una formación de centro que pudiera salvar lo aceptable del régimen republicano e impedir un estallido nacional de violencia. Alcalá-Zamora fracasó en su empeño. En febrero de 1936, se celebraron nuevas elecciones y el Frente Popular se proclamó vencedor.

La documentación de Alcalá-Zamora, incluidas las actas electorales, pone de manifiesto varias cosas.
La primera es que el Frente Popular protagonizó un pucherazo escandaloso que lo convirtió en ganador a pesar de que las elecciones las ganaron el centro y la derecha.
La segunda, que, para asegurarse los frutos de semejante violación de la ley, el Frente Popular logró crear con el apoyo de los nacionalistas una comisión electoral que dio por bueno el fraude. Alcalá-Zamora no dudaría en calificar semejante conducta del Frente Popular como «golpe de Estado».

El golpismo practicado por las izquierdas y los nacionalistas dio un paso más cuando, apenas alcanzada la victoria, el Frente Popular impulsó la destitución de Alcalá-Zamora como presidente de la República.

Frente a la versión propagandística que habla de una impoluta victoria de las izquierdas en febrero de 1936, lo que queda de manifiesto es un gigantesco fraude electoral que subvirtió la legalidad y deja de manifiesto el carácter ilegítimo del gobierno del Frente Popular.

Durante los meses siguientes, la denominada «primavera trágica», Alcalá-Zamora asistió con creciente consternación a la liquidación de lo que quedaba de la Segunda República en pro de un nuevo régimen revolucionario.

Temiendo lo peor, Alcalá-Zamora depositó las memorias en una caja de seguridad convencido de que las izquierdas destruirían los documentos a la menor oportunidad. En el verano de 1936 había decidido abandonar España con su familia. No sabía que la guerra civil se encontraba a la vuelta de la esquina. De esa posibilidad se enteró -lo hemos sabido gracias a la edición de las memorias de Queipo de Llano publicadas por Jorge Fernández-Coppel- gracias a que su consuegro, el general republicano Queipo, le avisó de que varios generales se iban a alzar contra el gobierno del Frente Popular. En no escasa medida, tanto Alcalá-Zamora como Queipo habían vivido existencias paralelas. Ambos habían servido a la monarquía; ambos se habían sumado después a las conjuras republicanas y, en 1936, ambos estaban seguros de que España se encaminaba hacia una aniquiladora revolución de izquierdas. Llegado el momento, Queipo se sumó a la sublevación mientras Alcalá-Zamora abandonó España.

Sus documentos serían robados y su memoria vilipendiada por una izquierda que lo consideraba reaccionario y católico y una derecha que lo veía como demasiado moderado y cómplice de las izquierdas. Recuperados sus documentos, la Historia puede terminar de escribirse aunque mucho ya resultaba obvio desde hace décadas. Por cierto, en nada se parece a esa versión falsa y propagandística que, a imagen de la forjada por la Komintern, quiere imponer ahora ZP, el nieto del oficial que reprimió a los socialistas en Asturias.

Zapaparo, ni un motivo más para creerte
Alfredo Casquero elsemanaldigital 11 Enero 2009

La promesa del pleno empleo con la que Zapatero ganó las elecciones, tras una infame campaña de mentiras conscientes y manipulaciones made in PSOE, debería haber dado un vuelco en el electorado español. Sin embargo, las últimas encuestas demuestran no sólo que el Partido de la mentira y del pleno paro no sufre el desgaste correspondiente sino que, si nos fiamos de ellas, repunta levemente. Analizar el porqué de este resultado resulta altamente complicado. El escaso crédito que aún conserva Zapaparo es suficiente para evitar un derrumbe electoral bien merecido. Y no sólo eso, lo verdaderamente preocupante es que el PP no despega, no se acerca, no arrasa.

Sería injusto achacar exclusivamente a la oposición que lidera, o que así parece, Mariano Rajoy, tal desesperanzador estudio electoral. Es cierto que el perfil plano que pretende Rajoy no ayuda en nada a movilizar o a convencer que su proyecto es mejor que el de los socialistas. Su oposición, si así se le puede llamar, no ha calado en los electores, porque proviene de cuatro años anteriores en los que su actitud fue la contraria a la actual; de la negación continua, del lamento exagerado han pasado casi a lo opuesto y eso la gente no se lo traga.

Pero no es sólo la pacata oposición de Rajoy la causante de tan nefastas encuestas. Si tomamos en consideración que el españolito de a pie se informa casi en exclusiva por la televisión, tenemos la respuesta. Las dos cadenas nacionales, las dos cadenas que regaló el PSOE, fiel a su tradición, a los amigos del poder, del suyo, esto es la Cuatro del ya todopoderoso Grupo PRISA, y la Sexta, la nueva cadena amiga de Zapatero. Unimos Telecinco, y restamos Antena 3, y resolvemos como por arte de magia una ecuación fatal en la que la X, de González, amiga de Prisa y la Z, de Zapaparo, amiga del resto, dan como resultado una ingente máquina de propaganda al servicio del PSOE.

Si a ello anotamos los canales que controlan en Andalucía y Cataluña, y en otras regiones españolas, el efecto demoledor de la propaganda resulta casi insalvable. Lo socialistas han sido expertos siempre en la manipulación. Expertos. Y además controlan o están a su servicio, creo que sin exagerar, el 80 por ciento o más, del panorama mediático.

Así que, si la crisis que azota España, consecuencia en parte la crisis internacional, y en gran parte de la inactividad por desconocimiento del Presidente y su equipo, cala en los españoles, y produce un desapego del PSOE, será de forma muy lenta, tan lenta, que casi llegará cuando las elecciones siguientes estén a punto de celebrarse y el españolito de a pie, que disfruta del sofá y de la caja tonta, se traguen en televisión cómo vende zapaparo los millones de todos en beneficio de los más necesitados, de forma que cuando emitan su voto ya no recordarán la caradura de un presidente que mintió de forma tan descarada a su nación, y que les prometió, con esa sonrisa encantadora, que esta legislatura era la del pleno empleo. Repitan conmigo, como canta Rosa, caradura, caradura.

No funciona
IGNACIO CAMACHO ABC 11 Enero 2009

LA palabra es ineficacia. El Gobierno que presume de haber situado a España en la modernidad ideológica y social, el que promete disminuir en marzo el crecimiento rampante del desempleo, el que se muestra confiado de su control de la recesión, ha fracasado ante una simple tormenta de nieve. Un fenómeno de contingencia elemental ha puesto en solfa toda la farfolla hueca del frívolo discurso zapaterista, cuya virtualidad naufraga en cuanto sale de las retóricas de diseño para enfrentarse a problemas de índole real y tangible. Un previsible temporal de frío ha colapsado una capital de cuatro millones de habitantes, ha bloqueado el aeropuerto más moderno de Europa y ha dejado en pelotas a una administración hipertrofiada cuya efectividad es inversamente proporcional a la multiplicidad de instituciones en que la ha troceado un modelo suicida. Y la grandilocuente logomaquia gubernamental, henchida de fatuidad y autocomplacencia, ha resbalado en las placas de hielo poniendo patas arriba su estéril ineptitud para abordar cualquier crisis de significativa importancia.

Ya no se trata de la descomunal incompetencia de la ministra Magdalena Álvarez, hundida por enésima vez en una patética y balbuciente comparecencia pública en la que su habitual arrogancia acabó diluyéndose en medio de una lastimosa confesión de impotencia. La parálisis de los servicios públicos frente a la tormenta blanca es la metáfora de un Estado en situación de colapso funcional, sin respuesta para ningún desafío medianamente serio. No hay dificultad que no lo ponga en aprietos ni complicación que no aumente la sensación de zozobra. Un Gobierno vencido por una vulgar inclemencia meteorológica carece de crédito para enfrentarse a la auténtica tempestad socioeconómica que azota el horizonte mundial. Su liviandad es manifiesta; su debilidad, absoluta. A los nueve meses de su segundo triunfo electoral, el equipo de Zapatero se halla en estado de catalepsia, a merced de cualquier contratiempo capaz de zarandearlo.

Probablemente la nevada del viernes haya sido la última prueba que ponga de relieve la calamitosa inutilidad de Álvarez, si el presidente aborda esta misma semana la remodelación ministerial rumoreada con insistencia en los círculos políticos madrileños. Pero más allá de la patente nulidad de ésta y otros compañeros de gabinete, estamos ante una cuestión mucho más grave que afecta al modelo político con que se dirige la gobernación del país. Un esquema de colosal trivialidad apoyado en un estilo no menos frívolo que convierte en solemnes objetivos un montón de cuestiones menores, simplezas retóricas y proyectos artificiales cuya banal vaciedad se envuelve en el celofán de una colorista pirotecnia gestual. Cada vez que alguna contrariedad compromete la oquedad de ese tinglado, el presidente y su entorno recurren con mayor o menor éxito a gastados trucos de distracción para ocultar su desnudez operativa. La realidad, sin embargo, sea en forma de estadísticas de desempleo, de retroceso industrial, de caos autonómico o de mera inclemencia climatológica, se empeña con terquedad en dejar al descubierto el cartón débil y mal ensamblado de esa falsa gobernanza.

Crisis en la ciudad sin ley
... Predicamos la letanía del Estado de derecho, pero a la hora de la verdad, los peores hacen casi lo que quieren y las personas decentes pagan la factura. Para colmo, la culpa ideológica de la regulaciópn fallida recae sobre el malvado liberalismo y la economía de mercado, es decir, sobre la sociedad menos injusta de la historia, capaz de crear riqueza y de distribuirla con menos desigualdad que ninguna otra. Mal camino para salir del túnel...
BENIGNO PENDÁS Jurista ABC 11 Enero 2009

ECHO de menos la voz de los juristas para interpretar la crisis. Los viejos jurisconsultos callan, aunque sospechan. Una legión de técnicos eficaces juega un papel secundario, a veces lucrativo: hay muchos perjudicados, algunos muy ricos, que necesitan consejo legal. Los economistas hablan; los periodistas informan; incluso los moralistas claman en el desierto. En cambio, las gentes del derecho tienen poco que decir. Sin embargo, la comprensión de ciertos fenómenos exige esta perspectiva singular. Quiebra la seguridad jurídica. Falla el Estado de derecho. Los jueces no saben afrontar el problema. Nadie impulsa la lucha por el derecho, tomando el testigo del viejo libro de Rudolf von Ihering. La soberanía estatal y la cooperación internacional son incapaces de regular limpiamente la economía global. Por todas partes sobran leyes y faltan buenas reglas de derecho. ¿Recuerdan? Vivir honradamente, no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo suyo: «tria iuris praecepta», decían en la Roma clásica. Hemos convertido las normas jurídicas en pura técnica organizativa y ahora las consecuencias son lamentables. Predicamos la letanía del Estado de derecho pero, a la hora de la verdad, los peores hacen casi lo que quieren y las personas decentes pagan la factura. Para colmo, la culpa ideológica de la regulación fallida recae sobre el malvado liberalismo y la economía de mercado, es decir, sobre la sociedad menos injusta de la historia, capaz de crear más riqueza y de distribuirla con menos desigualdad que ninguna otra. Mal camino para salir del túnel.

La proliferación legislativa es abrumadora. Leyes motorizadas, desbocadas, encadenadas...: los adjetivos proceden de los autores de mayor prestigio. El ordenamiento jurídico es literalmente inabarcable. Sobre el ciudadano indefenso recae día tras día un aluvión de disposiciones de ámbito mundial, europeo, nacional, autonómico y local, cuyo control -incluso superficial- resulta imposible para el más cuidadoso de los profesionales. Da igual que desaparezca el Boletín Oficial del Estado en soporte papel, una ocurrencia funcionarial para complacer al ministro que reclama medidas para salir del paso. En versión informática, los diarios administrativos seguirán destruyendo sin piedad la lógica residual que conserva nuestro sistema. En teoría general estudian todavía los requisitos clásicos: unidad, coherencia y plenitud del ordenamiento. Pura ficción. El jurista agobiado acude entonces a los principios, abarcables todavía, aunque por poco tiempo. Es casi peor.

Las normas se llenan de conceptos abstractos: «proporcionalidad», «confianza legítima», lo que ustedes quieran. Algunos jueces disfrutan como nunca: ahora son incluso más libres que los anglosajones para convertir su voluntad justiciera en decisión imperativa. El abogado tiene que ser sincero ante el cliente perplejo: imposible prever el resultado final del pleito. Eso sí, cuando hablamos de seguridad jurídica repetimos la fórmula infalible: «saber a qué atenerse...» Hay que legislar menos, mucho menos, y legislar mejor, mucho mejor. Lo cierto es que, por exceso de leyes, vivimos hoy día en la ciudad sin ley. El Estado de derecho exige una reducción drástica del número de disposiciones vigentes y un compromiso político de acabar con esta inflación normativa, cuyas secuelas son equiparable a las de la inflación monetaria: las normas valen menos cada día, en valor nominal y en valor real.

Aquí y en otros sitios la crisis ha desatado una peculiar querencia autoritaria: normas del Ejecutivo con rango de ley y el Parlamento a decir amén a toda prisa. El Gobierno adopta medidas económicas a golpe de decreto-ley, una fuente antipática para los puritanos del legalismo a ultranza que la Constitución reduce a los supuestos de «extraordinaria y urgente necesidad». En todas partes se otorgan plenos poderes -otra expresión de mal gusto jurídico- a los órganos que se dicen ágiles y eficaces frente al estorbo parlamentario. Ya sé que existe la convalidación, incluso el control jurisdiccional a largo plazo, pero no sirve lo mismo. La situación económica es grave, sin duda, pero no hace falta combatirla -supongo- declarando el estado de sitio. «Orgía jurídico-formal», dijo alguien hace unos años cuando nuestra democracia era joven y había prisas por expropiar. Sin embargo, no es una obsesión de leguleyos, sino la esencia misma del poder político bajo el imperio de la ley. El ímpetu legiferante del Estado de bienestar arrasa con las formas solemnes. ¿Sirve al menos para algo? Me temo que no. Casi todos los organismos reguladores, esas supuestas administraciones independientes y profesionales ajenas a la gresca partidista, han demostrado ser instituciones fallidas. Para ser justos, funcionan en España algo mejor que en otros países. Algunos gurús reconocen ahora sus pecados. Les perdonamos si hace falta, pero la penitencia es implacable: que se retiren a la vida privada y no vuelvan nunca más.

Veamos el derecho mercantil, una rama del ordenamiento singularmente sensible a los tiempos. Hay muchos y buenos tratados en la doctrina española. Me salto los capítulos sobre entidades de crédito y régimen de los mercados financieros, que más parecen derecho público que privado a causa de tantas disciplinas e intervenciones. Me quedo, casi al azar, con la crisis irreversible de la vieja y utilísima letra de cambio: a pesar de su esencia, ya no se entrega físicamente al tenedor y ya casi no se utiliza como medio de crédito o de pago. Nostalgia, ninguna. Sin embargo, los sistemas de compensación electrónica no resultan más fiables a efectos de garantía. Las anotaciones masivas en cuenta facilitan la ingeniería financiera mucho más que un veterano y malhumorado contable de manguito. El consumidor no está más tranquilo con la farragosa legislación que teóricamente le protege que con un contrato justo, al amparo de la buena fe, los usos y las leyes. Los especialistas escriben con sincera inquietud sobre la dificultad creciente del derecho administrativo económico, de las normas tributarias o de los tipos penales vinculados con delitos financieros. ¿Están preparados nuestros jueces y magistrados para afrontar asuntos de este calibre? Salvo excepciones muy valiosas, todos sabemos que la respuesta es negativa. Tampoco hay que rasgarse las vestiduras. ¿Acaso en derecho constitucional o en teoría política existe acuerdo sobre el concepto de nación? La primera vez que abrí un libro sobre materia tan confusa, topé con una frase enigmática de León Duguit: «la nación es un fenómeno de infinita complejidad». Han pasado muchos años, pero sospecho que tenía toda la razón...

Puestos a citar a juristas olvidados, viene a la memoria un título profético de George Ripert: «Le déclin du droit». Tal vez el espíritu del derecho romano, el buen derecho viejo medieval, las excelencias del «common law» o el tiempo de los códigos liberales sean incompatibles con la sociedad de masas y la democracia mediática. Recuerden que Stendhal leía artículos del «Code» civil napoleónico para coger el tono antes de sentarse a escribir. Si ahora leyera el diario oficial de la Unión Europea o la versión digital de la «Gaceta» de Madrid, jamás habría escrito «La cartuja de Parma». A los tecnócratas al uso les importa poco la gloria literaria. Allá ellos. Al menos, que no presuman de eficacia, cuando son responsables por acción y por omisión de la crisis económica más grave desde hace casi un siglo. No hay que perder un minuto para recuperar el buen sentido jurídico. Si lo hacemos, nos servirá de consuelo el triste personaje de Esquilo: «acaso el futuro nos reserva una suerte mejor».

La nevada, metáfora de la crisis
ANTONIO BURGOS ABC 11 Enero 2009

AL contrario que en el poema de Machado, que la primavera había venido y nadie sabía cómo había sido, la nevada ha llegado y yo sé lo que ha pasado. La nevada ha venido para que tengamos una perfecta metáfora de la crisis, de la actitud del Gobierno ante la «casi recesión» que dijo el otro y del aquí-me-las-den-todas de los fieles votantes del PSOE, dispuestos a otorgarle otra mayoría absoluta con uso absolutorio. Lo explico.

Me sorprendía grandemente que las distintas encuestas de intención de voto señalaran que el Gobierno no había sufrido el menor desgaste a causa de la crisis, y a pesar de haberla negado como San Pedro negó a Cristo, sólo que sin necesidad de que cante el gallo. Ni el gallo ni Belmonte. Las encuestas señalan que aunque al PP se las han puesto como a Fernando VII, el partido que lidera (esto de «lidera» es un decir) Mariano Rajoy no ha conseguido comerse una rosca, porque le rasca la directa para aventajar a los manirrotos administradores del mayor desastre económico que vieron los siglos.

Esto por lo que respecta a España. Que en Andalucía es aún peor. En Andalucía, que es la autonomía donde hay más parados, donde los precios agrícolas han sufrido una caída de muerte y donde el turismo se ha venido abajo, resulta que las encuestas dicen no sólo que Chaves volverá a ganar, sino que lo hará con mayoría absoluta. ¡Öle ahí ese tío que va ahí!

Es que son unos artistas. A estos señores que nos gobiernan (también es un decir) se les podrá llamar de todo, pero hay que reconocer que son unos artistas de la propaganda, unos virtuosos en el manejo de la opinión pública, unos monstruos a la hora de presentar a la oposición del PP como el peligro público número 1, como una amenaza para España, al socorrido grito de: «¡Que vienen los fachas!». El PSOE se merece el Oscar al Similiquitruqui y el Grammy del Trile por dar la vuelta a todos los calcetines habidos y por haber, pero es que el PP se merece el Globo de Oro a los Papafritas del Siglo.

Tan artistas son, que han sabido comunicar a la gente, y especialmente a sus mayoritarios votantes, que esto de la crisis es una catástrofe natural, algo que no se podía evitar y cuyos efectos apenas se pueden remediar. Se las han valido para presentar ante los suyos la crisis como un terremoto, como un sunami, como un volcán en erupción. Algo producido por unas inevitables fuerzas telúricas, y que viene desde luego de fuera, y que el Gobierno no puede atajar. Ni Pilatos se lavó las manos como ZP ante la crisis. Porque a ZP son sus votantes en paro, sus votantes asfixiados por la hipoteca, sus votantes tiesos como la mojama los que paradójicamente le ofrecen la palangana de su intención de voto para que se lave las manos.

La nevada ha sido la metáfora perfecta de la actuación del Gobierno ante la crisis. La comparecencia de la balbuciente Maleni ha sido la imagen precisa de lo que ha hecho el Gobierno ante la crisis: repartir culpas y no asumir ninguna responsabilidad. La nevada era tan inevitable como la crisis, porque la crisis es como un adverso fenómeno meteorológico. Nada se puede hacer ante ella, más que usar la hispánica fórmula del ajo y agua. El Gobierno no tiene la culpa de nada y hace lo que puede. Demasiado hace. La culpa es de los conductores, que se echaron a la carretera sin cadenas y contra las advertencias de que se quedaran en su casita. La culpa, en todo caso, es de los de antes. De Aznar, claro, que como fue a hacerse la foto en las Azores no se preocupó de que la Agencia Meteorológica anunciara que iba a caer la del tigre.

¿Rajoy? Bien, gracias. Encantado el hombre de haberse conocido como jefe de la oposición. Que sea por muchos años, don Mariano.
3.128.963. -Son los sufridores del paro, según la estadística del 8 de enero de 2009. Hoy ya serán muchos más. Hay que recordar todos los días esta cifra. Ante ella, todo es secundario. No hay 3.128.963 parados porque haya ocurrido un cataclismo, sino porque no se reconoció a tiempo la crisis y no se pusieron los remedios. ¿Para qué les han servido a los 3.128.963 parados los famosos 400 euros por cabeza?

La nieve no es de nadie
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 11 Enero 2009

UNA cosa, sólo una, tienen en común todos los políticos españoles, de izquierdas o derechas, hombres o mujeres, nacionalistas o nacionales, jóvenes o talluditos: su rotunda negativa a reconocer la culpa, que han hecho algo mal. La culpa será siempre de otro. Es una característica de nuestro pueblo, pero que en los políticos alcanza el extremo de preferir hacer el ridículo que admitir el error, como le ocurre a la ministra de Fomento, esa señora que todo lo equivoca, aunque tan graciosamente, que casi dan ganas de excusarla. El casi se debe a su condición de ministra, ya que con estas cosas no se juega. Pero si fuera, por ejemplo, participante en una tertulia o anunciante de un producto, seguro que tendría millones de fans.

Pero hablábamos de reconocimiento de culpabilidad. Fíjense en lo ocurrido con la gran nevada madrileña. Pese a la buena fama que tiene la nieve entre nosotros, nadie quiere adoptar ésta. Ni los servicios meteorológicos, ni el Ministerio encargado de aeropuertos y carreteras, ni la Comunidad de Madrid, ni el Ayuntamiento se responsabilizan de que la capital de Estado se quedara prácticamente paralizada durante 24 horas. Uno por el otro, y la casa sin barrer.

Nos habían dicho que cuando el poder bajase de las alturas olímpicas donde se hallaba en la vieja España, esto es, cuando se acercase a los ciudadanos y viese sus necesidades, cuitas, anhelos, todo iría mucho mejor. Pero resulta que no, que todas esas nuevas capas de poder que hemos creado no sirven de nada. Perdón, sirven para multiplicar los cargos y los gastos dos, tres, cuatro veces, sin que al ciudadano de a pie le toque otra cosa que pagar la factura. Ahí tienen ustedes a Madrid, a Barcelona, a Valencia, a cualquier otra ciudad o pueblo español llamando a voces al ejército para que le salve de una catástrofe, sea terrestre, marítima o aérea, pese a todas las competencias cedidas a su comunidad. E incluso siguen pidiendo más, mientras toda esa serie de jefes y jefecillos elegidos para afrontarlas se dedican a procurarse coches despampanantes, despachos de locura, viajes exóticos, con la excusa de promover el nombre, los productos o vaya usted a saber qué de su región, urbe, pueblo o aldea. ¿Ustedes han visto por Madrid al alcalde de Nueva York o al gobernador de California, que tienen más peso que todas nuestras ciudades, y si me descuido, que todas nuestras autonomías juntas?

Este viernes en Nueva York se anunció la posibilidad de una «seria nevada» el fin de semana. Inmediatamente, tal como está dispuesto, todos las camiones de recogida de basura fueron provistos de palas quitanieves en su parte delantera para entrar en servicio en cuanto fuera necesario, al tiempo que se cargaban los camiones de la sal. Pero es que más de un alcalde, gobernador e incluso autoridad federal norteamericana ha perdido el cargo por no haber previsto una contingencia de ese estilo. ¿Se imaginan ustedes algo así en España? ¿Perder un puesto importante por una nevada? Eso sólo puede ocurrírseles a esos chalaos de norteamericanos. Y es que ellos no tienen una ministra de Fomento tan graciosa como la nuestra.

Año de nieves...
GERMÁN YANKE ABC 11 Enero 2009

Leo ABC en el aeropuerto de Londres. Las noticias llegan antes que los aviones, que no salen de ningún lugar de España al parecer por la situación meteorológica. Así que el problema es más grave de lo que parece: no es que no se sepa si hay que quejarse a la ministra de Fomento a los gobernantes autonómicos, a lo mejor hay que dirigirse a Gore pidiendo amparo. Leo el periódico más plácidamente que otros porque los hay que llevan esperando en Heathrow desde ayer que llegué un vuelo de España para volver. «¿Qué pasa en España?», pregunta un ciudadano con más sorna de la que pueden aguantar los que esperan. «Que hace muy mal tiempo», responde el más animoso. Y el otro señala en las pantallas los vuelos a Bucarest y Moscú, que ya están saliendo: «¿Y allí?».

Visto el caos desde aquí resulta inconcebible, como para ponerse a explicarlo al tipo de la sorna geográfica: se va a partir de risa al saber que están todos, de la ministra abajo, tirándose los trastos a la cabeza y, cuando asoma el ridículo, la toman con los meteorólogos, los pobres, que ya llevaban días actualizando sus malas previsiones. Aquí, en Londres, todavía no ha nevado como en Madrid, pero en las calles ya hay sal en los cruces, por si acaso. El asunto puede resultar hasta divertido para el parroquiano de las preguntas: los ministros (de Interior y Fomento) achacan el caos a los fallos de la previsión del tiempo y, al mismo tiempo, José Blanco, para echar la culpa al Ayuntamiento, le reprocha no haber tomado en cuenta esas previsiones.

Reprimendas entre todos
Pero pongámonos en lo peor. El tiempo es muy malo, las soluciones difíciles, los recursos limitados. Que tenga que paralizarse todo de pronto, desde las carreteras a los aeropuertos, es sorprendente en el país que, según Zapatero, está a la cabeza de Europa, es sorprendente, pero aceptemos que, en determinadas circunstancias, sea inevitable. No es lo peor. Lo peor es lo que significa las absurdas reprimendas que se lanzan unos a otros porque demuestran que la coordinación es inexistente y, por ello, imposible detectar los problemas. No ya la previsión de las dificultades, sino la manera eficiente de resolverlas.

En el último debate de investidura, Zapatero expuso de pasada algunos criterios sobre una política general de protección civil. Se enfadaron los portavoces nacionalistas (oh, maldición, el Estado metiéndose en sus competencias, etc.) y no levantaron la voz algunos presidentes autonómicos del PSOE o el PP porque sus representantes parlamentarios se ocupan allí de otras cosas. He puesto este ejemplo otras veces porque resulta significativo de cómo un Estado autonómico mal entendido, es decir, voraz de transferencias y exclusividades, puede resultar ineficiente para el verdadero objetivo: el servicio a los ciudadanos. Parece que a algunos les va la vida en la reclamación de competencias sin medida ni orden, sin coordinación ni sentido. Pero la vida de los contribuyentes, la eficiencia de los servicios por los que pagan, va por otro lado y tiene poco que ver con aquello en lo que (y de qué manera) les va la vida a unos y otros gobernantes.

Ahora, en este caos por el mal tiempo, en esta batalla para echarse las culpas, la cuestión de las políticas generales se revela como un asunto no menor, sobre todo teniendo en cuenta que las «políticas generales», en un país que no está dividido por movimientos sísmicos, no responden a competencias exclusivas, sino al sentido común y a la coordinación.

«Una cadena de errores», de decía, como si eso consolase a alguien. Porque cuando hay una cadena de errores de esa naturaleza significa que no existe ni claridad competencial, ni coordinación, ni controles adecuados. «Hay que revisar los protocolos», se decía también como queriendo poner paz entre administraciones. Pero lo que hay que revisar es el sistema de los servicios, ordenarlo más allá de las visiones patrimonialistas del poder. Si no se hace, sólo queda el remedio del chiste pesado de la vicepresidenta: «Año de nieves...». Sí, sí, ya se sabe que las cosas van a mejorar en marzo.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

Anuncio de ilegalización
EDITORIAL El Correo 11 Enero 2009

La presentación de la plataforma electoral denominada Demokrazia Hiru Milloi (D3M) constituye una provocadora iniciativa de consumo interno por parte de la izquierda abertzale que pretende poner de nuevo a prueba al Estado de Derecho. Las personas que ayer en Bilbao hicieron el llamamiento para la recogida de las firmas que permitan inscribirla están tan vinculadas a la trayectoria de las organizaciones y agrupaciones de electores previamente ilegalizadas que sus promotores sólo pueden albergar la esperanza de que D3M corra la misma suerte. A pesar de la fingida ingenuidad con la que el resto del campo nacionalista ha querido saludar el surgimiento de la nueva plataforma, la identidad de sus presentadores deja en evidencia que la izquierda abertzale no persigue otro objetivo que su ilegalización para así acabar auspiciando la abstención activa o el voto nulo ante las autonómicas del próximo 1 de marzo. Es probable que Demokrazia Hiru Milloi consiga las adhesiones que necesita para inscribirse como agrupación electoral. Pero su ineludible impugnación por parte de la Abogacía del Estado y de la Fiscalía General cuenta ya con pruebas más que suficientes para demostrar la continuidad de la nueva plataforma respecto a Batasuna. Pruebas que, es necesario subrayarlo, ha brindado cuidadosamente la propia izquierda abertzale.

Tanto la Ley de Partidos como las sentencias a las que ésta diera pie en el Supremo y el Constitucional fueron objeto de desavenencia por parte de las formaciones nacionalistas y de Ezker Batua. Formaciones que se resisten a aceptar el dictamen irrevocable que subyace en las resoluciones que ha ido adoptando el Estado de Derecho: la democracia queda más en entredicho si el sistema admite la concurrencia de siglas que dan cobertura política a la eliminación física de los adversarios que si deja fuera de la liza electoral una opción que trate de solapar tan abominable pretensión. En este sentido, no es casual que D3M haya evocado en su presentación la estrategia de acumulación de fuerzas abertzales de Estella frente a la eventualidad de una alianza transversal de socialistas y nacionalistas en la comunidad autónoma del País Vasco. Porque, desde su proclividad a la abstención o el voto nulo, ETA desea alentar la posibilidad de un reencuentro de todo el nacionalismo como escenario propicio para el logro de sus objetivos.

Los 'otros' hijos del pueblo
INMA CASTILLA DE CORTÁZAR LARREA El Correo 11 Enero 2009

PRESIDENTA EN FUNCIONES DEL FORO ERMUA
Inma Castilla de Cortázar es decana de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU-San Pablo.

Se nos había olvidado. Cada vez que Xabier Arzalluz salta a la escena es porque la debilidad del mundo abertzale -'los hijos del pueblo'- reclama todo su experimentado bagaje para justificar lo injustificable. Esta vez, se ha apresurado a auxiliar al militante Alejandro Aramburu, encabezando una suscripción popular para abonar la simbólica multa que le fue impuesta por la agresión del 26 de marzo de 2007 a un miembro del Foro Ermua, el socialista de bien Antonio Aguirre.

Como no podía ser de otra forma (desde la sensatez), la titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Bilbao condenó al agresor, que avergonzado esquivaba a los periodistas bajo boina calada, gafas de sol y un portafolios, y que parecía querer distanciarse de su agredido que, a un metro escaso, no recibió ni una mirada, ni el más leve gesto de disculpa o saludo. Es verdad que el 26 de marzo Antonio Aguirre supo enseguida -todavía dolorido- por declaraciones a la prensa del Gobierno vasco (que por cierto jamás condenó la agresión) que Aramburu «estaba muy arrepentido», por lo que el PNV no iniciaría procedimiento sancionador alguno. A Aramburu se le debía de notar bastante el arrepentimiento porque la Ertzaintza ni siquiera le pidió identificarse y le dejó marchar cuando los escoltas de uno de los presentes (del Foro) se lo entregaron tras reducirlo.

Como las 'partes', verdadera e irremediablemente, perjudicadas eran las de Antonio Aguirre, en el juicio del pasado 30 de diciembre las otras 'partes en litigio' llegaron en pocos minutos a un acuerdo: una benévola multa y una aún más liviana indemnización. Novecientos euros en total. Bueno, pues, a pesar de todo, don Xabier Arzalluz promueve una cuestación popular para ayudar a pagarlas.

Esto de militar en el PNV (o incluso, a veces, basta sólo con parecerlo) tiene un sinfín de ventajas para el empleo y el desempleo, para las subvenciones, para sacarte del apurillo de los 900 euros por estas 'arrancadas voluntaristas' al secundar consignas del partido, que a cualquiera le pueden pasar. Además, si tienes la improbable posibilidad de que ETA te mate, cuentas con una apenada condena del lehendakari que hará saber que tu muerte no tenía justificación alguna porque eras 'un hijo del pueblo'. Otros, en cambio, a juicio del lehendakari Ibarretxe 'sólo aportamos odio y crispación a la sociedad' por defender que a ETA hay que derrotarla renunciando a contentarla. Pero claro, este empeño nuestro plantea el problema de que, como los objetivos políticos independentistas y anexionistas son los mismos, el PNV tampoco se conforma con el descontento de ETA, que es el suyo propio.

Ironías aparte, la realidad es que el Gobierno vasco no subvenciona actividad alguna a los 'otros' hijos del pueblo (al menos, al Foro Ermua) desde hace años, mientras se incluyen en el Presupuesto, aprobado con el apoyo del PSE, generosas partidas, por ejemplo, para los desplazamientos de las familias de los presos de ETA. Y volviendo al tema que nos ocupa, la realidad es que la última iniciativa solidaria de don Xabier Arzalluz, con su acostumbrada desfachatez, pone de manifiesto dos cuestiones relevantes:

En primer lugar, la confesión implícita de la 'autoría' colectiva de la agresión. Efectivamente, aquel 26 de marzo se desplegó una turba nacionalista impulsada por las más altas instancias del partido que gobierna en el País Vasco, desde hace más de treinta años. Xabier Arzalluz, con su 'cuestación', ha oficializado el carácter colectivo de la agresión y la apuesta del PNV por los insultos, los golpes bajos y el instigamiento contra quienes no se dobleguen al proceder nacionalista y se atrevan incluso a pedir el amparo del Estado de Derecho. Y en segundo lugar, y no es baladí, el señor Arzalluz está trivializando la ley, neutralizando con un desvergonzado gesto paternalista el poder educativo de su aplicación con las penas consiguientes.

En ambas cuestiones, don Xabier Arzalluz es un experto. Recuerden aquellas alusiones a 'los chavales de la gasolina' para referirse a los artífices del terrorismo callejero (la llamada kale borroka) que sistemáticamente han venido nutriendo las filas de ETA. O aquella otra de que 'ninguna nación' logra la independencia 'si unos no sacuden el árbol' para que otros recojan las nueces, con la explícita recomendación de 'dar caña'. O aquella memorable consigna de 'desactivar al Foro Ermua y al Basta Ya' tras respirar aliviado con una ajustada victoria electoral en los comicios autonómicos del 13 de mayo de 2001. Arzalluz no pensó en desactivar a ETA, cuya actividad terrorista monopolizó la atención de la opinión pública a lo largo de toda la campaña electoral: asesinó en Zaragoza a Jiménez Abad en presencia de su hijo de pocos años; voló el aparcamiento de la Plaza de Colón en Madrid y cometió decenas de actos de terrorismo callejero. La dictadura del miedo se mascaba, pero a don Xabier Arzalluz le preocupaba el movimiento cívico vasco más que ETA, porque éste no atiende a consignas tribales, sino a derechos ciudadanos.

El PNV vuelve a estar en apuros y adelanta las elecciones. Sabe que el PSE, que le imita tan bien, le está pisando los talones. Arzalluz sale a la palestra. Esa insolencia suya, tan demoledora, nos alerta de que nuestro Estado de Derecho debe ser fortalecido precisamente para garantizar la libertad. En los mencionados comicios del 13 de mayo de 2001, por primera vez, los constitucionalistas vascos dijimos casi con su lenguaje: somos los 'otros' hijos del pueblo. Bueno, y para ser la primera vez... casi ganamos. Si el Partido Socialista en lugar de expulsar a militantes como Antonio Aguirre volviera a sus raíces y recuperara el constitucionalismo que dejó a jirones por el tortuoso camino de la negociación con ETA, algo serio y digno podría hacerse en nuestra dolorida -por tanta ignominia- tierra vasca. Algo tan constructivo y saludable como la alternancia democrática, que necesariamente pasa por un acuerdo PSE-PP y UPyD. Pero ¿acaso aspiran a esto los dirigentes del PSE?

El profesor Robles aconseja: «que el nacionalismo no le robe a sus hijos»
ISABEL BUGALLO ABC Galicia 11 Enero 2009

ORENSE. El profesor, periodista y diputado de Ciudadanos en el Parlamento catalán, Antonio Robles, visitó ayer Ourense -ciudad donde hizo la mili y en la que trabajó como periodista- para presentar la reedición de su libro «Extranjero en su país», escrito «en el silencio para romper el silencio» contra la imposición nacionalista que «utiliza la lengua como instrumento» en una lucha con la que intentan consolidar su «negocio nacional».

Robles ha animado a los gallegos a defender sus derechos civiles porque, aseguró, «el nacionalismo en Galicia tiene oposición» y les ha invitado a «enfrentarse a la exclusión de los nacionalistas» porque «no podemos permitir que nos roben a nuestros hijos». Lo más importante, apuntó, «no es lo que están haciendo con la lengua». En su opinión, el problema fundamental radica en «la bazofia intelectual que todo nacionalismo produce y detrás de la lengua y el concepto de nación y de autodeterminación está otra cosa», advirtió.

Antonio Robles ha animado a los gallegos a rechazar la imposición nacionalista «irrespetuosa» con los derechos individuales porque, insistió, «instrumentalizan la lengua gallega con fines perversos».
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Su amplia y documentada experiencia le ha animado a invitar a la población a levantar la voz contra el «apartheid lingüístico» que «los nacionalistas están promoviendo en Galicia» copiando a los catalanes, intentando definir «una nación». Robles recordó la existencia de múltiples sentencias judiciales contrarias a los métodos nacionalistas y animó al Presidente de la Nación a actuar y «dejar de mirar para otro lado» en esta problemática porque «los nacionalistas son unos prevaricadores de la propia justicia», argumentó.

Antonio Robles fue presentado por la presidenta de Galicia Bilingüe, Gloria Lago, que animó a los gallegos a perder la pasividad porque, aseguró «somos una mayoría contra esta imposición y tenemos que movernos y enfrentarnos a esta situación sin esperar que lo arreglen los demás; porque puede arreglarse», concluyó.

La Policía sospecha que tras la Plataforma que se presenta hay organizaciones proetarras
Una «tapadera» de partidos ilegales busca «colarse» en los comicios vascos
J. López La Razon 11 Enero 2009

Bilbao- Una nueva plataforma, denominada «D3M» (Demokrazia 3.000.000), realizará hoy una comparecencia pública en la que anunciará su intención de presentarse a los próximos comicios autonómicos vascos del próximo 1 de marzo. Según comentaron ayer durante una breve rueda de prensa, en un céntrico hotel de la capital vizcaína, la de hoy será su «primera comparecencia pública en Bilbao» para «expresar su intención de participar en las próximas elecciones autonómicas». Sin embargo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado creen que se trata de una «tapadera» de la izquierda abertzale.

Según fuentes policiales, se sospecha que detrás de esas siglas y nueva plataforma política pueden encontrarse los habituales organizaciones ilegalizadas proetarras. Las Fuerzas de Seguridad han detectado durante las últimas semanas movimientos en los pueblos del País Vasco donde la izquierda abertzale tiene una gran presencia para iniciar los preparativos de recogida de firmas.

Pero mientras se descubre qué hay detrás, la nueva plataforma ha solicitado ya permiso a varios ayuntamientos de la Comunidad Autónoma Vasca para recoger las firmas que avalen su candidatura, informa Ep.

Sus promotores deberán presentar la lista de candidatos entre los días 21 y 26 de enero, decimoquinto y vigésimo día, respectivamente, desde la publicación del decreto de convocatoria de elecciones en el Boletín Oficial del País Vasco. Éstas serán publicadas de forma oficial el 28 del mismo mes.

De forma paralela, la Fiscalía General del Estado dictó ayer cuatro oficios dirigidos a la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Policía Autonómica Vasca y a las fiscalías de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, con el fin de adelantarse a los movimientos que el entorno de ETA podría haber iniciado para eludir el cumplimiento de la Ley de Partidos Políticos y concurrir a las elecciones autonómicas vascas del próximo 1 de marzo.

Listas fraudulentas
Fuentes de la Fiscalía General confirmaron a Ep que se ha instado la investigación de la posible elaboración de listas electorales que podrían ser fraudulentas, con el fin de disponer de los datos precisos para impugnar las mismas ante la Sala del artículo 61 del Tribunal Supremo.

Esta Sala tramita actualmente la ejecución de las sentencias de ilegalización dictadas el pasado 22 de septiembre contra el Partido Comunista de las Tierras Vascas y Acción Nacionalista Vasca, después de que la Abogacía del Estado haya instado formalmente su disolución y su liquidación patrimonial. Ambos partidos quedaron disueltos por ser meros continuadores de la ilegalizada Batasuna. Las investigaciones iniciadas tendrían como fin averiguar si el entorno de la banda terrorista ETA pretende crear una plataforma o partido continuador de esa misma formación abertzale para concurrir a los comicios.

Ibarretxe arropa al hermano de la letrada batasuna
Tan sólo un día después de compartir banquillo con el dirigente de Batasuna, Arnaldo Otegi, el lendakari arropaba durante su toma de posesión al nuevo rector de la Universidad del País Vasco (UPV), Iñaki Goirizelaia, hermano de la dirigente y abogada de la izquierda abertzale Jone Goirizelaia. El acto tuvo lugar en el palacio de Ajuria Enea, en Vitoria. Horas después, Juan José Ibarretxe se reunía en San Sebastián con miembros de la Federación Vasconavarra dejubilados y pensionistas para escuchar sus impresiones.

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