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Recortes de Prensa    Miércoles 21 Enero 2009

Derroche y ruina
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 21 Enero 2009

LA CORRECCION a peor desde Bruselas de los ya catastróficos datos económicos, reconocidos a la fuerza por el Gobierno, plantea dos problemas sin cuya resolución es imposible remediar a largo plazo la economía española. Uno es el de la fiabilidad de los datos económicos, para lo que se debe independizar de la acción manipuladora del Gobierno (éste y todos) unas cifras que sirven como pauta para la actualización de muchas variables económicas, por ejemplo las subidas salariales. Otro es el de la necesidad de someter al Gobierno (a éste y a los que vengan, porque todo Poder tiende al abuso con independencia de su perfil ideológico) a un control del gasto público que vaya más allá de las estipuladas por la UE y firmadas por España al entrar en euro. Y cuando la estructura del Estado deja en manos del Gobierno Central menos de la cuarta parte del presupuesto para funcionarios y servicios, es de sentido común impedir por Ley el derroche ruinoso de las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

Zapatero ha conseguido cuadrar el círculo menos virtuoso que quepa imaginar: no limita el gasto del Gobierno central y, peor aún, cifra su política de alianzas partidistas en acuerdos bilaterales con las comunidades autónomas que, según vemos, impiden cualquier hermandad regional o fraternidad fiscal de los ciudadanos, hacen a los españoles fatalmente desiguales y patológicamente insolidarios, y garantizan un déficit crónico y un derroche mortal.

Ni siquiera el despilfarro a modo de propina de los 8.000 millones de euros regalados a los ayuntamientos por ZP puede compararse con la dinámica suicida de su política autonómica, que no sólo supone la liquidación de la Nación sino el déficit eterno de las taifas autonómicas a cuenta de un Estado Español al que saquean pero no reconocen. Los chequebebés y las pistas municipales de monopatín tal vez no se repitan en el futuro. Ojalá. Pero la carrera de las comunidades autónomas para negociar con el Gobierno central un gasto siempre al alza no hay quien la pare. Por tener mucho territorio o poco, más población o menos, alta o baja aportación fiscal, ZP ha comprometido un potosí para las taifas, sea cual sea su color político. Y, desde luego, sin una reducción drástica, radical del gasto autonómico -amén del municipal- es imposible que España mejore económicamente y sobreviva políticamente. Todo derroche desemboca en ruina. Y éste, más.

Un pueblo, una nación, un objetivo común de futuro.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21 Enero 2009

Un pueblo, una Nación, un objetivo común de futuro. Es la realidad de los USA y una simple quimera imposible en una UE fraccionada en donde el Gobierno de España con el Sr. Zapatero destaca por decir que “nación es un concepto discutido y discutible”, secundado por un puzle de Autonomías, algunas con pretensiones independentistas. Ayer fue el día de la fiesta inaugural de la llamada “era Obama”. Hay muchas esperanzas puestas en el cambio que viene del hombre mestizo, mezcla de raza negra y blanca, que ha llegado al cargo más importante del mundo, venciendo todos los tabús raciales y sociales arraigados en su sociedad por siglos. Pero como toda fiesta, se termina, hay que recoger y limpiar y ponerse a trabajar en el día a día.

En España tras el mayor atentado terrorista sufrido, se comenzó la era Zapatero, ZP o Z. La fiesta preinaugural fueron doscientos muertos y dos mil heridos. Después se siguió con la estrategia del “plan de paz”, las negociaciones ocultas con ETA y una política de transigencia bajo la excusa de llegar a erradicar el terrorismo y dar una solución al llamado “conflicto vasco”. En paralelo, se realizó un intento de anulación política del PP con la creación del “cordón sanitario”. Apoyado en los nacionalismos secesionistas se le aisló en todos los foros oponiéndose a cualquier propuesta o iniciativa.

Sistemáticamente se quiso hacer de España una fiel imagen confederal de lo que era el mismo PSOE. Para ello se promovieron las revisiones de los Estatutos de Autonomía, con la aprobación del más insolidario e inconstitucional de ellos, el Estatuto de Cataluña, con el impulso personal del propio Sr. Zapatero. A éste le siguieron los de Valencia, Galicia, Andalucía, en donde se recoge sin ningún pudor que España es una nación de naciones. Por otra parte desde El País Vasco, el empecinamiento de su Lehendakari el Sr. Ibarretxe en llevar el tema de la independencia a rango de referéndum local, sin importar que ETA siguiera chantajeando y aterrorizando a los ciudadanos.

Legislativamente se entró en la paranoia absurda de imponer la paridad por encima de otros aspectos más objetivos, para lo que se creó el innecesario Ministerio de la Igualdad. En un claro acto revanchista y sectario se sacó la Ley de la Memoria Histórica, aprovechada para hacer una revisión partidista de una etapa acotada de la Historia de España, sin tener en cuenta los precedentes y criminalizando a la derecha actual como heredera de la dictadura. Esto se aprovecha por una determinada justicia mediática para montar su propio circo y avivar el fuego de la discordia y reabrir heridas del pasado.

Por último y tras el fracaso del famoso “proceso de paz” y el aparente giro en la lucha anti terrorista, cuestionado por la permisividad en que ETA se volviese a presentar y ser elegida en diversas circunscripciones, se niega lo que era la visión de un alud de crisis y recesión que venía a sepultar la economía de España. Con esa mentira mantenida por un Gobierno desleal y creída por una ciudadanía incapaz de admitir las advertencias de sus oponentes políticos, se comienza una segunda legislatura sin tomar las acciones necesarias para, al menos, intentar protegerse ante la avalancha inminente.

Así que nos encontramos de lleno en la segunda parte oscura y tenebrosa de la era Zapatero, sin que exista alguna esperanza de alcanzar ni la concepción de ser un solo pueblo, ni menos una sola nación y en absoluto una unidad en los objetivos a futuro. Lo malo de todo esto es que no parece que importe a nadie aunque esta era de Zapatero sea también el final de España. Ya se sabe que al final las ratas son siempre las primeras en abandonar el barco que se hunde.

Carta abierta a Zapatero, a propósito de las lenguas propias (1)
ANTONIO ROBLES – LIBERTAD DIGITAL  21 Enero 2009

Sr. Rodríguez Zapatero: Quiero dirigirme a usted con el respeto que merece el presidente de todos los españoles y la osadía de quien aspira a que otros lean estas líneas, cuyo contenido no podrá usted considerar desconocido a partir de ahora.

Me decido a hacerlo por sus declaraciones del 11 de enero en Orense, siguiendo el rastro de las elecciones autonómicas gallegas del primero de marzo:

Les guste a algunos o no, mi visión de España es que, allí donde hay una lengua propia, tendréis siempre a un presidente del Gobierno de España apoyando esa lengua y esa identidad.

¡Qué diferentes esas palabras de las que pronunció hace unos meses con motivo de la aparición del Manifiesto en Defensa de la Lengua Común! "Espero –acusó veladamente, como si fuera una más de las diatribas contra el PP– que no hagan con la lengua de todos lo que tanto tiempo han hecho con la bandera de todos". Fue su manera de oponerse al Manifiesto y, de paso, conjurar los rendimientos electorales que su rival político pudiera sacar de él. Se sumaba así a las críticas nacionalistas y reforzaba la idea interesada de que el texto era de derechas y contrario a los derechos de las demás lenguas españolas.

Veo con desazón que sus declaraciones contra el Manifiesto por la Lengua Común no eran fruto de la improvisación, sino de una profunda irresponsabilidad intelectual, política y moral. Intentaré informarle, ya que no convencerle, de que todo ser humano tiene lengua propia, no sólo aquellos que quieren convertirlas en fronteras y niegan a los demás sus derechos lingüísticos. ¡Es tan fácil repartir caramelos a los niños cuando uno no los paga…! Se me ocurre, Sr. Presidente, que, para resaltar una vez más ante la historia su bondad inagotable, habría de instituir el conocimiento de todas las lenguas regionales como condición imprescindible para presidir el Gobierno de España. Usted no debería preocuparse, además, de pasar a la historia como el presidente de mayor sensibilidad, tendría aún tres años para sacarse los títulos necesarios. Predisposición le sobra, al menos a la hora de exigir a los demás.

Déjeme que le señale dos graves errores y un olvido clamoroso que cometió a propósito del Manifiesto por la Lengua Común, a la luz de su empecinamiento en dar la razón a cualquier manipulador de sentimientos.

Primer error: suponer que el manifiesto excluía otras lenguas, en vez de aceptar que en él se reivindicaba el derecho a no ser discriminado por utilizar la común. Esto es lo que tiene no haberlo leído o, si lo hizo, no haberlo comprendido; o, si lo leyó y lo comprendió, no haber sido honesto con su contenido. Es el viejo recurso de sus actuales amigos nacionalistas: ya que no pueden rebatir las ideas que el Manifiesto expone, prefieren suponerle otras que le son ajenas y lo ensucian. Nada nuevo, es un recurso mental para calmar la mala conciencia. Consiste en agrandar la maldad de la víctima para así hacer más digerible su eliminación.

Es evidente que el Manifiesto no arremete contra las otras lenguas españolas, pero usted insidiosamente lo supone: "Yo firmaría un manifiesto que defendiese el castellano, pero también el catalán y el resto de las lenguas que se hablan en España". Sus palabras tenían un valor añadido porque las pronunció en la clausura del XI Congreso del PSC, en la mismísima Barcelona y en plena polémica sobre/contra el Manifiesto.

¿Por qué supone que el Manifiesto no lo hace? ¿Quién es usted para sospechar que quien lo firma es menos respetuoso que usted con ellas? ¿Acaso se cree mejor que los demás? ¿De qué frase deduce usted que se las excluye? ¿Sabe que cientos de firmantes hablamos alguna de ellas y muchos las utilizan como prioritarias en sus relaciones sociales, familiares y laborales? ¿Qué o quién le otorga a usted legitimidad para convertirnos en obtusos e incapaces para comprender y respetar la pluralidad lingüística de España? Y, en todo caso, ¿por qué la defensa de las lenguas regionales es a priori guay y la defensa de la común, algo sospechoso?

Segundo error: confundir la reivindicación de un derecho universal con el partidismo de una ideología. El intento de desacreditar un texto como el del Manifiesto dando a entender que es una reivindicación de derechas es la falsificación más utilizada por el nacionalismo. En Cataluña han convertido en patología individual o en insulto político la disidencia a su intolerancia. El recurso a estigmas como "españolista", "centralista", "franquista", "lerrouxista", "agente de la ultraderecha" o simplemente "facha" ha sido el parapeto tras el cual se han gestionado demasiadas exclusiones en la más absoluta impunidad. Todos ellos se reducen al fenotipo "de derechas", que usted ha utilizado. Ocioso, pero no prescindible, es recordarle que ese "de derechas" no se acaba en una ideología más del sistema democrático, sino que representa en el imaginario sectario del nacionalismo y de la izquierda dogmática todo lo que se detesta del franquismo, y que el catalanismo confunde con España.

Es una grave irresponsabilidad por su parte obviar las consecuencias de su apoyo a tales delirios. Usted ha colaborado en la confusión del legítimo derecho a estudiar o utilizar la lengua común de todos los españoles con la exclusión franquista de las lenguas regionales. No se haga ilusiones: los nacionalistas no se lo agradecerán eternamente; usted mismo lo comprobará el día que deje de serles útil.

"Espero que no hagan con la lengua de todos lo que tanto tiempo han hecho con la bandera de todos". Esta andanada con la que trata de tapar la vergüenza de haber renunciado a defender la bandera española o la lengua común a causa de sus compromisos de poder con los nacionalistas no nos confundirá a todos, aunque intoxique a muchos incondicionales. La defensa de ambos derechos no es de izquierdas o de derechas. Son derechos objetivos, consagrados por nuestra Constitución. Y es su obligación el defenderlos. A ver si va a resultar que la tendencia a defender el derecho a tu propia lengua dependerá de qué ideología tengas…

Frente a su dejadez –se lo diré con férrea determinación–, haremos con el derecho al uso y disfrute de la lengua común de todos lo mismo que hemos hecho con la bandera común de todos; lo que usted nunca se atrevió a hacer: ¡defenderlo!

Un olvido clamoroso: usted es el presidente de todos los españoles, y el artículo 3.1 de la Constitución proclama el derecho y el deber de conocer la lengua castellana, la única cuyo conocimiento se le supone a todo español. Pues bien, hoy se está dando la paradoja de que tal estatus se lo atribuyen las lenguas regionales en sus respectivos territorios en detrimento de la lengua común. Con un agravante: la posición institucional exclusiva de la lengua regional aspira a anular la visibilidad de la común. De ahí tanta determinación a disolver el castellano en escuelas y medios de comunicación públicos.

Sr. Presidente:
La publicación de aquel Manifiesto fue la toma de conciencia por parte de muchos ciudadanos de que el Gobierno de la nación no hace nada por impedir la sistemática exclusión de la cultura y la lengua común españolas en las comunidades bilingües. Y lo que es peor, muchos han llegado a la evidencia de que usted mismo y su partido han asumido el lenguaje nacionalista, con el que enmascaran y justifican la exclusión. Porque, Sr. Presidente, no son los firmantes del Manifiesto los que impiden que cualquier padre pueda elegir la lengua vehicular de estudio de sus hijos, sino los nacionalistas.

No son los firmantes del Manifiesto los que multan a los ciudadanos por rotular sus negocios en la lengua que deseen, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que incumplen las sentencias de los tribunales en materia lingüística, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que incumplen los decretos del Gobierno de la nación en materia lingüística, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que excluyen lenguas del callejero o de la señalización viaria, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que se entrometen en la lengua que hablan los niños en el patio del colegio o se relacionan los ciudadanos, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que diseñan planes de acogida para que los inmigrantes sólo se relacionen en catalán y no entren en contacto con la realidad cultural española, sino los nacionalistas. No son los firmantes los que exigen el conocimiento previo del idioma regional para presentarse a cualquier oposición o trabajo controlado con el dinero público, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que excluyen a escritores catalanes de lengua española de la Feria del Libro de Frankfurt, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que convierten la lengua común de todos los españoles en la lengua excluyente de un territorio, como hacen los nacionalistas con las lenguas regionales. No son los firmantes del Manifiesto los que excluyen de las subvenciones culturales en función de la lengua, sino los nacionalistas. No son los firmantes del Manifiesto los que impiden de forma violenta que Fernando Savater dé una conferencia en la universidad, sino los nacionalistas…

Sr. Presidente:
Pretendo decirle que la condición de víctimas culturales del franquismo no puede otorgar a los gestores nacionalistas una franquicia eterna para imponer un modelo cultural y lingüístico en el que miles de ciudadanos queden excluidos por razones culturales y lingüísticas. Es preciso, Sr. Presidente, que tome conciencia de quiénes son hoy los que respetan la cultura y la lengua de los demás y quiénes manipulan los fantasmas y exclusiones pasadas para descalificar a los que tenemos la osadía de denunciarlos.

Se equivoca si considera que conceptos como normalización lingüística, inmersión y cohesión social son justificaciones legítimas para dejar sin derechos fundamentales a millones de españoles; muy al contrario, son engañifas que ya sólo utilizan quienes sacan algún provecho de ellas.

No trata, por tanto, el Manifiesto de cuestionar las lenguas de las comunidades bilingües, sino de denunciar la exclusión de los derechos lingüísticos de los ciudadanos, que tienen en la lengua franca o común la oportunidad de relacionarse en cualquier lugar de España. Pero sí trata de desenmascarar trucos semánticos como el de la "cohesión social". Sé que usted es un experto en eufemismos y en tácticas para eludir la realidad. Aun así, me siento en la obligación de traducirle algunos, para que compruebe cómo, en nombre de ellos, se coacciona y se acosa hasta lograr acomplejar a los más expuestos a chantajes morales y laborales. Han recorrido un largo camino hasta adueñarse de la realidad. El último eufemismo, amparado siempre en las mismas tácticas, es el de "lengua común" para cohesionar a tal o cual comunidad autónoma, cuando no lo aceptan para cohesionar al conjunto de la sociedad española.

El recorrido hasta este concepto ha pasado por los siguientes pasos: años 50: inicio de la reivindicación del bilingüismo; años 60: derecho a estudiar en la "lengua materna"; años 70: "En català, si us plau"; años 80: El catalán como "lengua vehicular" de la enseñanza; años 90: el catalán como "lengua propia" de Cataluña... y abandono del bilingüismo; primer Gobierno del Tripartito y aprobación del Estatuto en el 2005: la lengua propia con "rango jurídico" y, por tanto, como oficial de la Administración; segundo Gobierno del Tripartito o de Entesa: el catalán como lengua de "cohesión social"; ahora mismo: el catalán como "lengua común".

¿Qué se deduce de tanto tactismo? Algo evidente: la sibilina exclusión del castellano a fuerza de legitimar el catalán como único idioma oficial de Cataluña. Esa misma táctica es ya comúnmente utilizada por Galicia, País Vasco o Baleares para conseguir los mismos fines monolingüistas.

Ante ello, Sr. Presidente, no puedo dejar de decirle que está colaborando con una gran mentira.

Y ahora, una suposición infundada: tiende usted a suponer, al menos así se deduce de sus declaraciones en Galicia, que las lenguas regionales, por el mero hecho de ser pequeñas y haber sido maltratadas durante el franquismo, son más débiles. Es posible que ellas lo sean; no lo son, sin embargo, sus gestores. Las declaran lenguas propias, las imponen como exclusivas en todas las instituciones y les otorgan millones de euros en subvenciones que ellos mismos administran. A eso le llaman "discriminación positiva". O sea, quien reparte se lleva la mejor parte. Convengamos, Sr. Presidente, que su debilidad es instrumental.

Una suposición malévola: tiene usted, y todos los que se ponen en guardia ante cualquier crítica a la aplicación de las políticas lingüísticas de las comunidades bilingües, la tendencia a suponer que quienes denunciamos abusos o reivindicamos derechos lingüísticos desde la perspectiva del Estado necesariamente somos sospechosos de querer romper la convivencia. Es el mayor triunfo de la manipulación nacionalista. Su victimismo ha logrado convencer a casi todos de que cualquier denuncia de exclusión por parte de la lengua regional es un ataque a tal o cual lengua o nación. Sr. Rodríguez Zapatero: sólo podrá comprender el alcance de esa manipulación si está dispuesto a aceptar los hechos y desenmascarar su hoja de ruta.

Una cuestión de lealtad: Sr. Presidente, los más decididos a firmar el Manifiesto fuimos quienes, habiendo vivido la discriminación de las lenguas regionales, fuimos los primeros en colaborar de buena fe en su recuperación. Nos indignó el abuso franquista, como nos subleva la exclusión hipócrita nacionalista. Porque ha de saber, Sr. Presidente, que está colaborando con una gran mentira: el nacionalismo no quiere el bilingüismo, ni el respeto a la pluralidad; el nacionalismo añora una nación con una lengua, una cultura y un territorio. La pluralidad de la que tanto alardea sólo es una máscara para imponer su nación identitaria sin oposición ni resistencia. Si no parte de ese supuesto es imposible entender tanta contradicción entre lo que dice la ley, lo que declaran defender y lo que realmente hacen. Es evidente que esa aspiración no es la de toda la población, sino la de la minoría nacionalista, pero es ésta quien ha logrado dominar las instituciones e imponer tales reglas. Ni sus socios del PSC en Cataluña ni los del PSG en Galicia ni usted mismo son ajenos a este dominio nacionalista. Han jugado en su espacio, utilizan su lenguaje, se benefician de su apoyo. Han preferido el poder a la responsabilidad de Estado.

La tregua de Hamas es táctica porque no renuncia al terrorismo
Editorial La Razón 21 Enero 2009

El movimiento islamista Hamas y otros grupúsculos terroristas palestinos se han sumado al alto el fuego decretado unilateralmente por Israel la noche del sábado. Por más que se trate de una aparente buena noticia, no conviene engañarse: la paz en Oriente Medio no llegará con treguas temporales, cuya finalidad no es el fin de las hostilidades, sino hacer recuento de los daños y rearmarse para la próxima ofensiva.

De las organizaciones terroristas como Hamas, cuyo ideario exige explícitamente (artículo 7 de su Estatuto) la eliminación física de todos los judíos, no cabe esperar sinceros deseos de poner fin a la guerra. ¿Cómo confiar en un movimiento cuyo Estatuto constitucional, en su artículo 13, sentencia lo siguiente?: «No hay solución para la cuestión palestina sino a través de la Yihad.

Todas las iniciativas, propuestas y conferencias internacionales son una pérdida de tiempo». Son loables y necesarios los esfuerzos diplomáticos desplegados ayer por varios líderes europeos, entre ellos Zapatero, pero la cuestión palestina no avanzará un milímetro hacia la paz mientras una de las partes en conflicto propugne la destrucción incondicional de la otra. La única solución posible es el reconocimiento de los derechos mutuos, que cristalizan en la coexistencia pacífica de dos Estados, el israelí y el palestino.

La estafa de las derechas y las izquierdas
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Enero 2009

Los políticos, porque a ellos les conviene, están empeñados en que sigamos pensando en términos de derecha o izquierda, pero esa división es una estafa porque la única división autentica que separa a los bandos y domina la política es entre democracia y totalitarismo.

La verdadera linea divisoria separa a los que creen en la libertad y a los que sólo dicen creer en ella; a los que sirven al ciudadano y a los que se sirven del ciudadano; a los que llegan a la política para servir el bien común y a los que se instalan en ella para medrar y gozar de privilegios ilegítimos.

Rodeados de engaño e inmersos en la confusión, los ciudadanos no somos capaces de analizar correctamente y descubrir que la batalla que el ser humano está librando en nuestros tiempos no es una guerra novedosa, sino un capítulo más de esa eterna lucha entre la verdad y la mentira, entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, que ha sido la columna vertebral de la historia de la Humanidad, desde el principio de los tiempos.

Un ciudadano demócrata, si es consecuente, debería votar a partidos comprometidos con la democracia y la libertad, nunca a los intervencionistas, autoritarios, totalitarios o a defensores de la partitocracia antidemocrática.

Mientras sigamos optando entre la derecha y la izquierda, sólo saldrá beneficiado el bipartidismo y la "casta" de políticos profesionales que han encontrado en la política una forma de vivir en el poder, el lujo y el privilegio.

Mientras sigamos votando a la derecha para castigar a la izquierda o a la izquierda para castigar a la derecha, seguiremos alimentando un sistema que lleva siglos sin resolver ni uno sólo de los grandes problemas que abruman a la Humanidad: hambre, violencia, desigualdad, injusticia, mentira, opresión, marginación, pobreza, etc.

Solamente cuando los ciudadanos exijan democracia tendrán democracia. Mientras voten rojo o negro tendrán sólo trifulca y castas dominantes.

Es mentira que la derecha crea riqueza y la izquierda la reparte. También es falso que la izquierda beneficia a los pobres y la derecha a los ricos. Basta analizar la historia para descubrir que los hechos, a veces, demuestran precisamente lo contrario. Todo eso son falsedades alimentadas por la oligarquía dominante, que quiere que vivamos la política como se vive el fútbol, con espíritu de "hooligans", defendiendo irracionalmente a los colores propios "hasta la muerte".

No hay más división auténtica que la que siempre ha habido, desde que el ser humano habitaba en cavernas: el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la verdad y la mentira.

En nuestros tiempos, la verdad, la luz y el bien están representados por la democracia, un sistema ideado para poder convivir en armonía, sin renunciar a la discrepancia, y para defender la libertad y la igualdad, pero tiene que ser una democracia verdadera, la que está controlada por el ciudadano soberano y respeta las reglas, no la que nos rodea y gobierna, degradada y adulterada por los políticos profesionales y sus partidos, que sólo ansían poder y privilegios.

El mal, la oscuridad y la mentira son los totalitarismos, pero no sólo los que aparecen en las calles golpeando con cadenas, puños de hierro y bates de béisbol, sino los que se ocultan en partidos políticos que parecen democráticos pero que no lo son, los que utilizan la mentira para controlar a las masas, los que aplican la justicia con benevolencia a los amigos y con odio al adversario, los que someten al ciudadano, los que han invadido los poderes del Estado para dominarlos, convirtiendo la Justicia y el Parlamento en apéndices bastardos de los partidos políticos.

No nos engañemos: mientras sigamos creyendo que la batalla es entre la derecha y la izquierda, seguiremos dominados y el planeta será mal gobernado. La verdadera elección es entre la democracia verdadera y los totalitarios, los que dan la cara y los escondidos y camuflados de demócratas, que son los más peligrosos.

Voto en Blanco

Crisis económica
La cruda realidad
La única solución es un cambio de Gobierno. Sin embargo, la actual cúpula del PP es incapaz de afrontar tal desafío y no lo será por un mero cambio de siglas, sino por una profunda reconversión ideológica en materia económica.
Manuel Llamas Libertad Digital 21 Enero 2009

El primer paso para tratar de resolver un problema es reconocerlo, después asumirlo y, finalmente, encontrar una solución viable con el fin de superarlo. El Gobierno ha tardado, ni más ni menos, que dos años en alcanzar la primera fase de este arduo proceso. La revisión del cuadro macroeconómico que presentó Solbes el pasado viernes admite, al fin, que España se enfrenta a una grave, intensa y larga crisis económica. Sin embargo, se queda corto. Por desgracia, ni el Producto Interior Bruto (PIB) caerá un 1,6% en 2009 ni el aumento del paro se frenará en el 16%.

En este sentido, resulta mucho más certero el diagnóstico que acaba de emitir la prestigiosa escuela de negocios ESADE, al vaticinar una contracción mínima del 3%, una tasa de desempleo próxima al 20%, una morosidad del 9% y un déficit público superior al 7%. Cifras todas ellas cercanas a las que ya adelantamos en su día. Así pues, la claudicación de Solbes ante la evidencia, pese a resultar optimista y muy tardía, constituye un primer paso positivo y, sobre todo, ineludible para tratar de afrontar con un mínimo de garantías la cruda realidad que sufre y sufrirá este país.

El problema ahora es que el Gobierno se resiste todavía a aceptar el negro panorama que se cierne sobre la economía nacional. Y es que si el paro se dispara hasta el 20%, el drama no sólo será económico sino también social. Llegado el caso, el término crisis deberá ser sustituido por el de depresión: la tasa de desempleo en Estados Unidos se situó entre el 20% y el 25% de la población activa durante los difíciles años 30. Además, cabe recordar que la economía española es incapaz de generar empleo con un crecimiento anual inferior al 2,5% del PIB y, de momento, ningún valiente se ha atrevido a poner fecha a una recuperación de tales características. Ni siquiera para 2011.

Sin duda, el Ejecutivo acabará por asumir el diagnóstico de la economía española, según la enfermedad se vaya agudizando durante los próximos meses, entrando así en la segunda fase del proceso de resolución (aceptación). Cosa bien distinta será la tercera y definitiva etapa, en la que el Gobierno deberá poner en marcha la terapia de choque correcta para superar la crisis.

Es precisamente aquí donde se desvanece toda esperanza. La política económica desarrollada hasta el momento en nada ha servido para paliar la situación. El despilfarro de recursos se ha cobrado ya una monumental factura próxima a los 50.000 millones de euros (el 5% del PIB del país), y nada hace pensar que Zapatero y su séquito de burócratas estén dispuestos a corregir la nefasta senda emprendida a base de gasto público y endeudamiento masivo, con el fin de "estimular" la economía.

De seguir por este camino, la única solución posible pasaría entonces por un cambio de Gobierno. Sin embargo, la actual cúpula del PP es incapaz de afrontar tal desafío y no lo será por un mero cambio de siglas sino por una profunda reconversión ideológica en materia económica de la que, hoy por hoy, carecen los populares que dirigen Génova.

El PP se define como un partido socialdemócrata y, como tal, abraza sin complejos la intervención pública y la política de subvenciones y prebendas. Así pues, otros serán los llamados a liderar el cambio de mentalidad que precisa esta u otra formación, como en su día aconteció en Gran Bretaña de la mano de Margaret Thatcher o en los EEUU de Ronald Reagan. Es decir, un cambio de Gobierno capaz de llevar a cabo sin dilaciones ni complejos las profundas reformas estructurales que precisa el país. Un nuevo presidente, da igual bajo qué siglas, al que no le tiemble el pulso a la hora de adoptar medidas antipopulares, pese a las amenazas de huelga general.

Un drástico cambio de timón que dirija la política presupuestaria hacia un recorte sustancial del gasto público y una rebaja histórica de la presión fiscal, con el objetivo de liberar los recursos necesarios para impulsar la inversión y el ahorro privados. Un Gobierno que abogue por la liberalización plena de un obsoleto mercado laboral, heredado del franquismo, y por la privatización de los servicios públicos. Un Consejo de Ministros que no acuda al auxilio de sectores en quiebra, como la automoción o la vivienda, y que elimine sin demora las ayudas públicas que nutren a todos aquellos que se escudan en el "interés general" para evitar la temida competencia del mercado.

Un nuevo liderazgo que no obstaculice la ineludible reforma energética y que pueda afrontar con un mínimo de solvencia los grandes desafíos bancarios y financieros en ciernes. Hoy por hoy, un cambio de siglas en Moncloa no garantiza absolutamente nada. George W. Bush, por muy republicano que sea, pasará a la historia como uno de los peores presidentes de Estados Unidos en materia económica gracias, por supuesto, a la inestimable ayuda de su antecesor en el cargo, Bill Clinton, y los generales monetarios Alan Greenspan, Ben Bernanke y Henry Paulson. Lo que realmente necesita la clase política española es un cambio de mentalidad para no caer en los mismos errores que, hace décadas, cometió Argentina, más recientemente Japón (años 90), y a partir de ahora, muy posiblemente, también Estados Unidos. ¡Despierten!

Manuel Llamas es miembro del Instituto Juan de Mariana y jefe de Economía de Libertad Digital.

Crisis económica
¿Hay que nacionalizar la banca?
La alternativa que se les abre a nuestros burócratas es: si los bancos no se atreven a prestar dinero obliguémoslos a ello, ya que sin saberlo se están suicidando. ¿Cómo? Lo más fácil es quedarse con el banco y dirigirlo como una empresa pública.
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 21 Enero 2009

Parece que tras los planes de rescate de la banca que se aprobaron a lo largo de septiembre y octubre del año pasado, se está creando el clima político y empresarial para dar el salto a la segunda fase del plan: nacionalizar, total o parcialmente, los bancos.

En Estados Unidos, conocidos analistas como Nouriel Roubini, Felix Salmon o Paul Krugman defienden abiertamente que el Gobierno no debe adquirir los activos de mala calidad, sino quedarse con todo el banco. En España, la posibilidad no se plantea abiertamente (por algo tenemos el sistema financiero más sólido del mundo), pero nuestro Ejecutivo sí que ha lanzado algo más que veladas amenazas a los bancos en caso de que no concedan nuevos créditos. El último fue el vicepresidente económico el pasado domingo desde las páginas de El País: "Los bancos viven de prestar dinero. Si no venden dinero a sus clientes, que es al final la concesión de crédito, mal negocio están haciendo. Por tanto, yo creo que el interés de las instituciones financieras es vender dinero y, por tanto, dar crédito".

La propuesta de nacionalizar la banca (un temor que algunos ya teníamos en abril) surge en última instancia por un error de fondo en la concepción de los planes de rescate. Al margen de la propaganda destinada a justificar lo injustificable (que el Gobierno atracara a los contribuyentes para salvar a los propietarios de unas instituciones quebradas), cuando Solbes y Bush afirmaban que los planes de rescate no iban a costar nada, lo hacían partiendo de una perversa lógica: los bancos están quebrados porque sus activos han caído de precio, si les entregamos carretillas de dinero podrán volver a expandir el crédito y gracias a esta nueva expansión del crédito, los activos volverán a subir de precio, con lo que los bancos dejarán de estar quebrados. Mutandis mutantis era lo mismo que propuso Greenspan en The Economist hace apenas unas semanas.

El problema de esta teoría es doble. Primero, resulta marciano creer que los bancos iban a volver a prestar el dinero que les estaba entrando. Si una institución está quebrada, lo último que hará será prestar el dinero que necesita para sobrevivir. Por el contrario, los bancos están tratando desesperadamente de reestructurar su situación financiera, esto es, incrementar su liquidez y sus fondos propios. En ningún momento, por tanto, podía pasar por sus planes desprenderse del dinero que acababan de adquirir del Gobierno para inmovilizarlo en forma de préstamos que, para más inri, consumen recursos propios.

Y, el segundo es que tampoco convenía que lo hicieran. Uno de los elementos que ha provocado la crisis actual ha sido las burbujas de precios en determinados activos, como la vivienda. A los precios de 2006, a los promotores les resultaba rentable producir 800.000 viviendas anuales. España no necesita 800.000 viviendas nuevas cada año, la actividad productiva tiene que reajustarse y, para ello, los precios tienen que caer (de modo que deje de ser rentable producir nueva vivienda hasta que los stocks invendidos se liquiden). Si los bancos volviesen a conceder masivamente nuevas hipotecas para tratar de reinflar la burbuja, nuestra crisis sólo se prolongaría y agravaría.

En definitiva, no tenía ningún sentido que los ahorros que movilizó el Gobierno mediante las milmillonarias emisiones de deuda pública se destinaran a la adquisición de activos cuyo precio seguía inflado; y todavía tenía menos sentido pensar que ese proceso lo iban a capitanear entidades técnicamente quebradas como los bancos.

Ante el fiasco de la intervención pública, los distintos Gobiernos se están planteando dar un paso más adelante. Al fin y al cabo, los bancos no están reinflando la burbuja, con lo cual siguen perdiendo dinero y vuelven a hacerse necesarias nuevas inyecciones de dinero público sufragadas, en última instancia, por los contribuyentes. Así, la alternativa que se les abre a nuestros burócratas es: si los bancos no se atreven a prestar dinero obliguémoslos a ello, ya que sin saberlo se están suicidando. ¿Cómo? Lo más fácil es quedarse con el banco y dirigirlo como una empresa pública.

El problema es que esta intervención estatal iría en contra de toda lógica de mercado. Consistiría en evitar los imprescindibles ajustes que necesitan nuestras economías (masivas reconversiones industriales y masivas redistribuciones de títulos de propiedad) y en tratar de volver a inflar, como sea, la burbuja. El Gobierno, una vez nacionalizados los bancos, prestaría dinero con pérdidas a los ciudadanos para adquirir activos a unos precios artificialmente altos que, una vez se desinflaran, acarrearían pérdidas aun mayores al erario. La capacidad del Estado para prolongar indefinidamente una situación así (cubriendo las pérdidas con nuevas emisiones de deuda) es limitada y tiene un final conocido: la quiebra del Estado y la hiperinflación.

La solución no pasa, por tanto, por nacionalizar los bancos, o al menos no por nacionalizarlos para obligarlos a prestar. Es cierto que lo que hace trimestres habría sido una transición más suave hacia la recuperación, cada vez se complica más por las cada vez mayores intervenciones estatales. Hace meses, por ejemplo, podríamos haber reducido muy significativamente el gasto público y, gracias a ello, los impuestos. Esto habría generado un volumen de ahorro significativo para financiar la recuperación. Hoy, sin embargo, buena parte de la reducción del gasto público no iría destinada a bajar impuestos, sino a amortizar toda la nueva deuda pública que se ha emitido.

Aun así, la solución a la crisis sólo puede ser una: permitir que los ajustes necesarios se produzcan con la mayor rapidez y flexibilidad posible. El Estado no puede volver prescindible este proceso, sólo puede impedirlo o facilitarlo. Y, de momento, parece que todos los Gobiernos del mundo han abogado por ponerle trabas, con planes de rescate y de estímulo y con regulaciones laborales más restrictivas. Nacionalizar la banca y obligarla a que queme todo el dinero que injustamente se le entregó en su día sería una de las peores decisiones que se podrían adoptar.

Juan Ramón Rallo es director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana

Impagos municipales
Pobres proveedores
En lugar de destinar una partida presupuestaria a paliar la deuda municipal ya contraída, exigiendo a los ayuntamientos, a cambio, un recorte del gasto público, Solbes opta por entregar 8.000 millones para que estos manirrotos hagan pistas de slot.
Juan Morote Libertad Digital 21 Enero 2009

Cuando ya nadie discute que nos hallamos en uno de los peores momentos económicos, sociales, políticos y culturales de la reciente historia de España, su máximo culpable, José Luis Rodríguez Zapatero, continúa auspiciando un plan de medidas de cooperación al despilfarro, en lugar de intentar controlar el gasto público y favorecer las condiciones de recuperación de las empresas.

El desmentido de Joaquín Almunia a las cuentas y predicciones de Solbes viene a confirmar que el ministro de Economía o es un mentiroso compulsivo o es más inútil que una llave de goma. Su última gran idea ha sido apuntar a la vivienda de VPO como un posible punto de anclaje de la recuperación económica. Piensa Solbes que sobran viviendas de renta libre y, por el contrario, faltan de VPO, aún no se ha percatado de que en media España se están vendiendo viviendas por debajo del precio de coste, incluso por debajo del precio tasado de la VPO, y no hay quien acceda a un crédito para comprarlas. Es evidente que la construcción masiva de viviendas de VPO sólo contribuiría a colapsar todavía más el mercado inmobiliario; el efecto sería como apagar un fuego con un puñado de pólvora.

La mayoría de las empresas están cerrando no tanto por falta de trabajo, cuanto por impagos, falta de liquidez e imposibilidad de acceder al crédito, pero esto a Solbes le da igual. Ignora este adalid de la desfachatez que uno de los factores del estrangulamiento de las pequeñas empresas radica en el estancamiento de la deuda que los ayuntamientos tienen contraída con ellas, en ocasiones desde hace años. Por causa de lo anterior, las pequeñas y medianas empresas se han convertido en un factor decisivo de la financiación de los consistorios. Cuando estos ya no pueden pagar, y su papel deja de ser descontado por los Bancos, muchas de estas empresas proveedoras se ven obligadas a cerrar. El resultado es un necesario incremento del paro.

En lugar de destinar una partida presupuestaria a paliar la deuda municipal ya contraída, exigiendo a los ayuntamientos, a cambio, un recorte del gasto público, Solbes (quizá iluminado por las bombillas de Sebastián) opta por entregar 8.000 millones del ala para que los manirrotos gestores municipales hagan pistas de slot, zonas de patinaje, y un sinfín de insensateces ad pompam vel ostentationem del edil de turno. No es baladí la cuestión, cada día más empresarios optan por no suministrar a los ayuntamientos a menos que éstos paguen de una u otra forma un sobreprecio muy elevado que les compense la demora en el cobro.

A todo lo anterior hay que añadir un fenómeno típicamente patrio. Veamos, en la época de bonanza económica, y merced a un obsoleto sistema de financiación municipal, se han construido en muchísimos municipios obras casi faraónicas cuyo coste ha ido a cargo de recalificaciones urbanísticas de uno u otro tipo. Esas piscinas cubiertas, pabellones polideportivos, ludódromos, salones para bailes... han generado un gasto corriente insostenible por las arcas municipales, que ya se ha traducido en un déficit estructural.

Resulta imprescindible privatizar la explotación de todas estas instalaciones para que esos gastos municipales puedan ser ingresos, así como saldar las deudas de las empresas acreedoras de los ayuntamientos. Sin embargo, ni Solbes ni Zapatero tienen pinta de querer poner orden en este gallinero: los proveedores habituales cerrarán mientras algún amigo se llena el bolsillo vendiendo césped artificial en cantidad suficiente para enmoquetar Burundi.

Anxo Quintana contra el Imperio Romano
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 21 Enero 2009

El vídeo electoral del BNG está basado en la película de "Espartaco", el gladiador de origen tracio que se convertiría en el líder de la más célebre revuelta de esclavos en la Antigua Roma. El portavoz del Bloque Nacionalista Gallego, Anxo Quintana, se presenta como el Espartaco galaico, dispuesto a liderar la revuelta para liberarnos a los gallegos de lo que él considera como españolismo opresor, cuando en realidad de quien tenemos que liberarnos es del fanatismo nacionalista que no sabe actuar de otro modo que mediante el soborno o la coacción. El soborno, por supuesto, totalmente legal "daquela maneira", o sea en forma de generosísimas subvenciones a quienes combaten por la misma causa que nuestro Espartaquiño de tres al cuarto. La coacción, ya hemos hablado sobradamente de ella.

Lo anecdótico de este esperpento es que el Espartaco real acabó muy mal. Es cierto que tanto él como los esclavos sublevados que le siguieron hasta el final pelearon desesperadamente; pero no pudieron resistir la superioridad de las legiones romanas, de modo que en la última batalla cayeron 60.000 esclavos, entre ellos su líder, Espartaco. Los romanos sólo perdieron mil hombres, lo que no tiene ningún mérito pues su superioridad era abrumadora. No se pudo localizar el cadáver de Espartaco. Todos los esclavos que cayeron prisioneros fueron crucificados a lo largo del tramo de la Vía Appia entre Capua y Roma.

Yo no quiero que crucifiquen a Anxo Quintana ni a sus miméticos seguidores (ver el vídeo). No, no le deseo ningún mal, simplemente que tengan un poco sentido del ridículo y cierta capacidad de autocrítica como para no prestarse a un esperpento audiovisual tan paleto y deprimente. Se puede hacer campaña electoral sin montar un espectáculo circense.

Creo que no es mucho pedir.

Vídeo de Anxo Quintana haciendo de Espartaco galaico:
http://www.youtube.com/watch?v=duIbD8T3r2A

Nueva presidencia
El último Obama
La crisis le ha permitido a Obama hacerse con una suma cada vez más grande de miles de millones para gastar arbitrariamente en calidad de estímulo anticrisis, inflando elenfantiásicamente al Estado de poderes y deudas.
GEES Libertad Digital 21 Enero 2009

Tanto la esperanza como el cambio han sido en todo momento vagos y sobre todo fluctuantes y su última fluctuación en el discurso inaugural ha sido el mutis por el foro de tan manidos tópicos. En su estreno, el presidente ha vuelto a tocar muchas de las teclas del obamismo en los términos más etéreos y sin añadir una pizca de concreción. No ha levantado el ardor de la campaña y sólo hubo aplausos cuando se detuvo reclamándolos. Debemos interpretarlo como sintomático. Empieza el enfriamiento de Obama o al menos el refrescamiento.

El Obama juvenil fue un progressive, la extrema izquierda americana, más o menos un socialista europeo puro y duro, agriamente crítico con su país, al que culpabiliza de casi todos los males del mundo. Durante la campaña presidencial encubrió ese pasado con la connivencia de una gran prensa aliada incondicional y con, en gran parte, la caballerosidad bastante mal entendida de McCain. Pretendió elevarse sobre el bien y el mal, ser todo para todos, pero a partir de la convención demócrata que en agosto lo ungió como candidato, se identificó con la corriente principal del partido, transformándose en un clásico líberal, digamos un más temperado socialdemócrata europeo, cuyo cambio sería más previsible y partidista.

A lo largo de la transición se ha ido inclinando al centro en nombramientos y en mitigación de promesas electorales. Va descubriendo que Bush no lo hizo todo mal y se muestra obligado a seguir algunos de sus pasos más significativos, al tiempo que pospone ad kalendas graecas otros que le eran consustanciales durante la campaña. Una evolución realista y sensata, vista desde la derecha, que se ve facilitada e impulsada por la crisis. Ésta le dio el empujón definitivo hacia la victoria, cuando la cosa estaba muy empatada en la primera quincena de septiembre, absolviéndolo, paradójicamente, de llevar a cabo muchas de las promesas sobre las que había cabalgado hacia la Casa Blanca. Al mismo tiempo le ha permitido hacerse con una suma cada vez más grande de miles de millones para gastar arbitrariamente en calidad de estímulo anticrisis, inflando elenfantiásicamente al Estado de poderes y deudas, poniendo en sus manos fabulosos medios financieros con los que llevar a cabo los proyectos de ingeniería social de sus sueños. El colmo de la fortuna para un político.

Pero, ¿cuál va a ser el verdadero Obama? Probablemente el del discurso de toma de posesión. Un Obama puro, en su carácter etéreo una definición mejor de cuanto ha hecho o revelado hasta ahora de sí mismo, por cuanto enuncia una colección de elevados tópicos izquierdistas con extrema cautela e infinito cuidado y sin comprometerse a nada más que a las más absolutas generalidades.

En cuanto a las palabras, retorna esperanza, pero casi de puntillas, mientras que cambio rechina por su estentórea omisión, lo que estará ya siendo el tópico preferido de todos los comentarios. Solamente: "Pues el mundo ha cambiado y nosotros debemos cambiar con él". Si algo reafirma en su discurso es la tradición americana, aunque, muy suavemente, pretende interpretarla en clave multicultural y justificar con ella su difuminada ideología. Pone también gotas de churchillianismo, o kennedismo, pidiendo más esfuerzo y sacrificio que prometiendo soluciones específicas. No es que un discurso inaugural tenga que contener muchas, pero éste se lleva la palma. No es de extrañar que la exaltación de los públicos de su campaña estuviera ausente entre los millones de espectadores.

Éste es el último Obama en el tiempo, pero no el definitivo. El cargo los cambia a todos. Lo que está por ver es hacia dónde y cómo. El historial ideológico y político del nuevo presidente legitima un sano recelo que demasiados, imprudentemente, han dejado irse por la borda del encandilamiento.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El diseño del enemigo para Obama
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 21 Enero 2009

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

El movimiento fundamentalista Hamás fue financiado e impulsado por Israel y la CIA desde los años ochenta para debilitar a la OLP de Yaser Arafat. Aproximadamente en la misma época la CIA, utilizando con probabilidad canales del Mossad israelí, sufragaba a un tal Sadam Hussein y a su partido nacionalista Baaz para debilitar a un Irán jomeinista con el que estaba en guerra. En paralelo, la CIA financiaba al movimiento talibán y a un colectivo insurgente comandado por Osama Bin Laden a fin de expulsar a los rusos de Afganistán. Entre década y década y media después, EE UU era atacado, contribuía a atacar junto a Israel o trataba de gestionar el riesgo de todos y cada uno de esos grupos creados y alimentados con el dinero de los ciudadanos estadounidenses. Contemplado en diferido, buena parte de los tres mil ciudadanos estadounidenses asesinados en las Torres Gemelas han sido muertos con financiación de sus propios impuestos.

Tal vez todo el párrafo anterior sea ciencia ficción o creación literaria y cualquier parecido con la realidad sea pura coincidencia. La década de los ochenta fue sucia y ahora estamos recogiendo la basura. Aldo Moro fue asesinado por las Brigadas Rojas italianas en 1978. Algunas historias, que podemos tomar también como ciencia ficción si ustedes así lo prefieren, sugieren que tanto las Brigadas Rojas como el crimen organizado mafioso estaban infiltrados por la inteligencia italiana con dinero de la CIA en el marco de la macro-operación anticomunista Gladio. Moro quería una alianza con los comunistas italianos en plena Guerra Fría. A fin de contrarrestar el comunismo en Europa, también se dice que la CIA financiaba una logia negra masónica, Propaganda Due (P2), en la que asimismo se sitúa a Silvio Berlusconi como miembro. La P2 ha desaparecido, al menos tal como era conocida, y Berlusconi es el primer ministro más poderoso de la historia italiana.

Gazprom y la empresa energética italiana Eni han llegado muy recientemente a un acuerdo para superar los problemas que los rusos atribuyen a la interposición ucraniana en el suministro de gas a Europa. Durante los primeros compases de la CIA, entre los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, una importante cantidad de dinero estuvo dedicado a operaciones encubiertas contra el comunismo en Europa. Hasta que la CIA tuvo presupuesto propio, la financiación de esas operaciones salía de los fondos del Plan Marshall. Está todo desclasificado y publicado. En aquellos tiempos, la inteligencia estadounidense armó y aprovisionó a cualquier resistente anticomunista organizado que prácticamente llamara a la puerta. La resistencia ucraniana contra la Unión Soviética era activa entonces y, por ejemplo, la antigua Yugoslavia era un auténtico epicentro del denominado 'mundo libre' contra el comunista mariscal Tito. Algunos de los insurgentes más comprometidos se agrupaban en función de filiaciones étnicas o religiosas. A principios de los noventa estallaba una guerra étnica en el centro de Europa continental, diez años después de la derrota del comunismo. Todavía no se han desclasificado los documentos que dan cuenta histórica del papel de la CIA en la caída del muro de Berlín, pero bien podría adjudicársele un papel en el aliento de corrientes disidentes en el interior de los sóviets. Ignoramos, todavía, si Putin desempeñó alguna misión en aquellas clandestinidades anticomunistas, aunque la prensa siempre le ha tachado de tipo gris y mediocre.

Ahora Berlusconi es el presidente de Italia y Putin, el presidente de Rusia. La naturaleza de la inteligencia estadounidense en particular, y de cualquier otro potente servicio secreto en general, podría resumirse en torno a tres 'C': conocer, comprender y cambiar la realidad. La CIA ha sido acusada repetidamente de no haberse enterado de ninguno de los acontecimientos que han conformado nuestra historia reciente. Sin embargo, la CIA que vemos no necesariamente se corresponde con la que no vemos. En un servicio de inteligencia el componente encargado de 'comprender' la realidad es su departamento de análisis. Habitualmente, los analistas utilizan la información proporcionada por el espionaje, es decir, por el conjunto de agentes destinado a 'conocer' la realidad. Por último, 'cambiar' la realidad ha recaído siempre en los servicios clandestinos, los responsables de las operaciones encubiertas. La CIA ha operado clandestinamente en la práctica totalidad del mundo. No siempre quienes tenían que conocer y comprender estaban al tanto de lo que estaba siendo cambiado.

El presidente George W. Bush se ha despedido destacando en su discurso que EEUU no ha sufrido un nuevo atentado terrorista en suelo americano en los siete años últimos años de su mandato. El terrorismo es el nuevo enemigo. Ese terrorismo de Bin Laden y los talibanes que hace décadas eran aliados, del Irak que hace años era financiado contra Irán, de los rebeldes proatlantistas que se enfrentaban a Moscú o de los islamistas que debilitaban a la OLP. Incluso hay una novela cuya trama sugiere que ETA-pm asesinó a Carrero Blanco, al menos, con el conocimiento de la agencia de inteligencia estadounidense. La novela no hila tan fino como para desentrañar si se trataba de los agentes destinados a conocer, a comprender o a cambiar la realidad.

Hubo un instante, al acabar la Guerra Fría, en donde el crimen organizado estuvo a punto de ser declarado el nuevo enemigo global. Eran los momentos de los planes antidroga promovidos desde EE UU sobre un negocio ilícito que había financiado algunas operaciones para cambiar el mundo, o también de las estrategias antimafia sobre unos grupos a veces utilizados para lograr que todo siguiera como estaba. Ya saben que otra película apunta que la Cosa Nostra estadounidense, en connivencia con intereses del negocio armamentístico y diversos grupúsculos secretos, se encontraba detrás del asesinato del presidente Kennedy. En fin, tras desaparecer el comunismo, el crimen organizado global casi se convierte en el nuevo enemigo. Los servicios de inteligencia filtraban a la prensa informes sobre las ingentes cantidades de capital negro blanqueado que estaban contaminando las economías legales. De repente el terrorismo, un fenómeno activísimo en Europa desde los años setenta, golpeó a EE UU. Y el yihadismo detrás de él como doctrina aglutinadora. Ya teníamos al nuevo enemigo.

¿Ustedes recuerdan que los grupos terroristas palestinos secuestraban aviones durante los años setenta? ¿Recuerdan los constantes atentados en Europa? ¿Por qué el terrorismo ha tardado más de veinte años en convertirse en el enemigo global? Quizás porque entonces se consideraba una derivación más de la Guerra Fría y, por tanto, ya teníamos a otro enemigo bien enfocado.

El gran juego siempre ha sido el arte de gestionar al enemigo. Es difícil creer que todo haya sido planificado al milímetro. Es decir, que después de un enemigo como el comunismo se decidiera que la guerra global iba a ser contra el yihadismo. La prueba de que no es así, de la ausencia de planificación, es la década de los noventa, donde los actores del gran juego estaban completamente desorientados, intentando organizarse en torno a una nueva realidad multipolar. A punto también ha estado China en algún planteamiento de ser el enemigo global para el siglo XXI. Sin embargo, la dependencia mundial del comercio y el consumo, y la importancia de China en ese esquema, lo ha debido de impedir.

¿Necesita la sociedad global a un enemigo identificable? En EE UU el mayor porcentaje del abultado presupuesto de inteligencia, ése destinado a conocer, a comprender y a cambiar la realidad, no lo tiene asignado la CIA sino el Pentágono, es decir, el Ministerio de Defensa.

«Hubo un instante, al acabar la Guerra Fría, en que el crimen organizado estuvo a punto de ser declarado el nuevo enemigo global», explica el autor. «De repente el terrorismo, fenómeno activísimo en Europa desde los años setenta, golpeó a EE UU. Y el yihadismo detrás de él. Ya teníamos al nuevo enemigo»

Una ficción no ficticia
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 21 Enero 2009

Para los que se declaran contra Israel conviene hacer una elucubración sobre hechos reales:

Cuestiones previas:

- Es un hecho comprobable que en los países donde se ha instaurado el Islam como religión oficial no existe respeto a otros cultos. Cualquiera que haya visitado a países islámicos sabe que el resto de las religiones están perseguidas. El día, por ejemplo, que en Estambul se respete la historia de la antigua Constantinopla y Santa Sofía vuelva a ser un templo cristiano, se podrá hablar de tolerancia religiosa y Estado laico. Mientras tanto es una constatación evidente que los países islámicos no respetan las libertades ciudadanas y vulneran los más elementales derechos humanos sobre todo en lo que se refiere a las libertades públicas.

- Es un hecho incontrovertible que los niños que se educan en la cosmovisión islámica tienen restricciones graves en su desarrollo personal. Por ejemplo, tienen prohibida la lectura de textos religiosos de otras confesiones, como la Biblia, aunque sea ésta la fuente de la propia fe musulmana. Otro ejemplo que podríamos esgrimir es que tienen restringida la visita a las iglesias de otras confesiones, aunque sea con fines meramente culturales y de conocimiento del medio en el que viven. Por ello no tienen intención ni voluntad de integración en el país que les acoge, y aspiran a conquistar desde el punto de vista cultural y religioso ese entorno. Para ellos es cosa de tiempo y de persistencia con la teoría de la difusión capilar.

Desconocer esto es o ingenuidad o ignorancia supina, imperdonable en una clase política que renuncia a las raíces de su historia y civilización. El famoso medievalista Claudio Sánchez Albornoz ilustró esto en su acertado libro “De la Andalucía islámica a la de hoy” publicado en 1998 por Rialp. Decía Sánchez Albornoz…”Para bien de España se realizó la Reconquista que incorporó definitivamente mi patria a la vida cultural de Occidente y la permitió ejercer temporalmente maestrazgo sobre Europa. Para bien de España, de su vida espiritual y material, fueron expulsados los islamitas de la Península Hispánica. Gracias a esa expulsión no hemos sufrido la gran noche de la que aún no ha salido el mundo islámico. (página 30)

Supongamos que un día Israel deja de ser el parapeto que impide la expansión del islamismo, ¿alguien duda que el paso siguiente sería la conquista de su anhelado Al-Andalus? ¿No se dan cuenta de que el Estado de Israel es el freno a una nueva oleada de islamización del occidente con todo lo que ello implica?

Es contradictorio a todas luces que prediquen por la igualdad de género (sexo pues la gramática no puede ser objeto de políticas de igualdad) y que no pongan reparo a la expansión del Islam con ese buenismo característico de supinos ignorantes. Es igualmente paradójico que quienes adoptan un discurso hueco a favor de los derechos humanos de las personas como entes individuales ignoren que la cultura islámica no respeta los derechos individuales y se rige bajo paradigmas teocráticos. Quienes adoptan poses meramente estéticas tendrían que ver los vídeos que están difundiéndose por Internet sobre cómo tratan los palestinos de Hamas a los niños, parapetos en unos casos o activistas orientados al terrorismo otros, en un abominable ejemplo de adoctrinamiento al más puro estilo nazi.

Si un día el borde sur del area mediterránea fuera controlado por el poder islámico no habrá fuerza que impida su expansión hacia el margen del norte mediterráneo entre otras razones porque ya hay una sustancial presencia de la religión musulmana en los países del espacio europeo por el laxo tratamiento que se ha dado durante décadas al fenómeno de la inmigración magrebí. Y no sería malo aprender de la historia y ver cómo cayó el imperio romano.

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Ibarretxe impone el euskera, aunque esté en funciones
Editorial La Razón 21 Enero 2009

La decisión del Gobierno vasco de dar luz verde al decreto que impondrá el euskera como lengua vehicular en la Educación Infantil constituye el último atropello de Ibarretxe. Cuando apenas restan seis semanas para que los votantes empadronados en el País Vasco, no todos los vascos, acudan a las urnas para elegir al próximo lendakari, la aprobación de una iniciativa de esta trascendencia resume a la perfección el espíritu de irresponsabilidad y sectarismo con el que el PNV viene gobernando desde hace treinta años. Un gobierno en funciones, como el que preside Ibarretxe, no está legitimado democráticamente para suscribir un decreto que hipoteca el futuro de miles de niños vascos, mediante imposiciones que vulneran gravemente el derecho de los padres a elegir la lengua en la que desean que sus hijos sean educados. Este decreto, tan truculento como electoralista, se suma a otras medidas impulsadas por el tripartito nacionalista, como la aprobación del currículo para la ESO, en la que se contemplaba a España como una realidad ajena al País Vasco y se establecía a Euskal Herria como «ámbito político». Esta nueva muestra del desprecio de Ibarretxe por los intereses y preocupaciones reales de los vascos debería ayudar a convertir en realidad el ansiado cambio de era en esta comunidad.

El Gobierno vasco establece por decreto la enseñanza del idioma entre 0 y 6 años
Ibarretxe impone el aprendizaje del euskera en la educación infantil
La norma se suma a otra aprobada en octubre de 2007, que impone el euskera en la educación obligatoria.
Iker Moneo La Razón 21 Enero 2009

vitoria- El Ejecutivo de Ibarretxe vuelve a imponer sus criterios educativos y lingüísticos a golpe de decreto. El Consejo de Gobierno aprobó ayer una nueva norma que establece las enseñanzas que se deberán impartir en la educación infantil (voluntaria y de cero a seis años) y que se suma a la que ya aprobó en octubre de 2007 para la educación obligatoria (de 6 a 16 años). El nuevo decreto de currículum vasco descansa en la filosofía del anterior. De esta forma, indica que el euskera es la «principal lengua vehicular en el ámbito escolar».

Así se desprende del borrador del decreto, ya que el texto definitivo no se conocerá hasta que sea publicado en el BOPV. La aprobación de esta última norma fue anunciada por la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkarate, quien se limitó a explicar que se aplicará desde el presente curso en los centros docentes del País Vasco que impartan los dos ciclos de educación infantil (de cero a tres años y de tres a seis), uno de ellos o una parte del primer ciclo. Ante la frustrada reforma de los actuales modelos lingüísticos de enseñanza (euskera, castellano y bilingüe), que el tripartito pretendía convertir en uno único dominado por el vascuence en la legislatura que ahora expira, el Ejecutivo de Ibarretxe recurre una vez más a la fórmula del decreto.

Recurrir a los tribunales
Una práctica criticada desde la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, que aglutina a más de 3.000 padres de alumnos, que exigió la retirada inmediata del nuevo decreto y anunció que se reserva la posibilidad de recurrirlo ante los tribunales. La asociación lamenta que «el Gobierno vasco demuestra el más absoluto desprecio hacia la opinión de los padres». Denuncia que esta norma supone «una vuelta de tuerca más en las obsesiones de un Gobierno preocupado sólo en servir a los intereses nacionalistas en lugar de hacer caso a lo que la sociedad le reclama: acuerdo y no imposición».
Asimismo, considera que sacar adelante un decreto tan importante «con el Parlamento cerrado y a falta de poco más de un mes para las elecciones, deja claro el desprecio del Ejecutivo de Ibarretxe hacia las instituciones y su miedo a debatir en la Cámara lo que sabe perdido de antemano».

educación
El Gobierno vasco aprueba el decreto que fija el euskera como lengua principal en Infantil
Establece, a 40 días de las elecciones, las habilidades que debe adquirir un niño de 0 a 6 años
MARTA FDEZ. VALLEJO BILBAO El Correo 21 Enero 2009

CONSEJO DE GOBIERNO
Colegios privados: Se destinarán cerca de 353 millones de euros a los conciertos educativos con los centros docentes privados para este curso.

Universidad: El Consejo de Gobierno aprobó ayer el decreto que regulará la implantación de las nuevas titulaciones universitarias de Grado, Máster y Doctorado. Fijará las condiciones para solicitar una especialidad adaptada a Europa.

Ceses: Los cargos de los departamentos de Vivienda, Medio Ambiente y Educación, Luis Fernando Consuegra, Mikel Arana, Elisa Sainz de Murieta y Juan José Agirrezabala, fueron cesados ayer para que puedan presentarse a las elecciones.

El Gobierno vasco aprobó ayer, a 40 días de las elecciones, el decreto que regula las competencias y habilidades que debe adquirir un niño durante la etapa de Infantil, entre los 0 y los 6 años, en los centros de la red educativa. El documento fija el euskera como lengua vehicular principal en el ámbito escolar, como lo hace el currículum vasco para los ciclos de 6 a 16 años. El Departamento de Educación explicó que la normativa estaba preparada y debatida hace meses y que se ha visto retrasada por el «atasco» de decretos que acumula la asesoría jurídica del Ejecutivo autónomo.

El documento cumple el objetivo que se marcó la consejería en manos de EA de regular los contenidos de la enseñanza en todas las etapas durante esta legislatura. El departamento de Tontxu Campos aprobó el pasado año el currículum vasco, en el que se fijan los aprendizajes para la educación obligatoria, de los 6 a los 16 años. Le restaba dar el visto bueno a la reglamentación de los ciclos de Infantil y los dos cursos Bachillerato; esta última, también preparada y a la espera de pasar por Consejo de Gobierno.

Todos esos decretos establecen el euskera como la lengua principal en el ámbito escolar, una condición con repercusiones limitadas si no se pone en marcha una regulación más concreta que señale las horas de clase en cada idioma oficial. Educación trató de dar ese paso con su polémica propuesta de reforma de modelos lingüísticos, pero no logró el apoyo suficiente ni entre sus propios socios en el tripartito. El proyecto estrella de Campos para esta legislatura, que no ha conseguido sacar adelante, reservaba el euskera para un 65% de las materias, y el resto a repartir entre castellano e inglés a elección de cada centro. Además, preveía la realización de exámenes de nivel para comprobar los resultados 'lingüísticos' de los colegios. Al no ser aprobado -ni siquiera ha sido enviado al Parlamento-, los modelos lingüísticos, A, B, y D, continúan en vigor y son los colegios los que deciden el número de horas que dedican a cada idioma.

Por ese mismo motivo, en poco puede cambiar el recién aprobado decreto de Infantil los proyectos lingüísticos de las escuelas y colegios concertados. Sí regulará las destrezas y habilidades que deben aprender los niños hasta los 6 años y las actividades que tienen que ofertar los centros. El documento detalla las principales competencias a trabajar con los pequeños, como lograr la autonomía en sus actividades, desarrollar sus capacidades emocionales y afectivas, aprender a relacionarse con los demás, y adquirir las habilidades comunicativas, lógico-matemáticas y de lecto-escritura.

Retraso
El departamento destacó ayer que la normativa está «discutida y cuenta con el visto bueno del Consejo Escolar de Euskadi y la comunidad educativa desde hace meses», y apuntó que los centros comenzaron a aplicarla en septiembre. «No se ha podido sacar adelante hasta ahora porque la asesoría jurídica que debe analizarla antes de pasar por el Consejo de Gobierno está saturada», señalaron los portavoces de la consejería, que adelantaron que en breve también se aprobará el decreto de Bachillerato.

El equipo de Campos cree, además, que el tratamiento que se da al uso del euskera en esa etapa es «moderado». El documento concreta que «tanto euskera como castellano se incorporarán a los ciclos de Infantil para conseguir que el alumno se inicie en las destrezas de comprensión, expresión oral y escrita en las dos lenguas», y lograr de ese modo «el bilingüismo».

El PP consideró ayer un «escándalo» que el Gobierno vasco apruebe, a seis semanas de celebrarse las elecciones, un decreto que «impone el euskera como lengua de enseñanza en Infantil». «El Ejecutivo de Ibarretxe actúa con nocturnidad y alevosía y pretende imponer el euskera en la Educación a toda costa, sin consenso, sin debate parlamentario y por la vía el decreto», señaló el secretario general del partido, Iñaki Oyarzábal. La plataforma por la libertad de elección lingüística en la enseñanza exigió «la retirada inmediata» del decreto.

El truco del PNV
TONIA ETXARRI El Correo 21 Enero 2009

No suena bien que un presidente que aspira a renovar su cargo quiera evitar un debate cara a cara, en televisión, con su principal adversario. Pero estas cosas ocurren en Euskadi. Sucede que, por lo general, el PNV ha preferido diluir a sus candidatos en la marea de siglas, para fijar la imagen de dos grandes opciones: ellos, y todos los demás. O ellos o el caos.

Y hasta ahora les ha ido bien la fórmula soporífera de los debates en multitud y compañía. Pero a estas alturas del siglo, las comparaciones resultan inevitables. En Estados Unidos los candidatos se han batido el cobre poniendo su programa en constante tela de juicio, no ante el público fácil y entregado que acude a sus mítines, sino midiéndose con sus adversarios.
Los debate cara a cara forman parte ya de la idiosincrasia electoral norteamericana. Como en Francia, sin ir más lejos. Aquí en las elecciones generales se volvió a recuperar la fórmula, aunque los debates resultaron muy encorsetados. Pero en Euskadi el PNV ha huido de los debates cara a cara con cualquier excusa. Si durante todos estos años se amparaba en la conveniencia de dar a todas las siglas la misma oportunidad, el partido de Ibarretxe, aprovechando una petición del popular Basagoiti, ha dado un paso adelante. Ni dos ni siete. Y en un gesto electoral muy medido, el PNV se ha escudado en su razón de siempre. No ve alternativa clara (o yo o el caos) para quitar importancia al partido socialista y, así, lograr un debate a tres: PNV con PSE y PP.

Porque un debate entre Ibarretxe y López significaría que el PNV reconoce en el partido socialista una posibilidad real de alternativa que hoy por hoy no está dispuesto a aceptar. Esa ha sido la razón de peso que ha explicado los reparos del PNV para participar en debates cara a cara. Ahora, la petición del PP de participar en un debate a tres le ha venido de perlas al lehendakari. Podrá situar a sus dos contrincantes constitucionalistas en el mismo bloque y así ,de paso, si funciona la habilidad dialéctica, conseguir que Patxi López y Antonio Basagoiti vayan en el mismo paquete y salir victorioso ante su electorado.

Se trata, pues, de una fórmula con trampa. Una fórmula que, sin embargo, no debería invalidar la opción estrella de los debates en cualquier sociedad avanzada como son el cara a cara. Patxi López dijo que sí desde el pasado mes de octubre. El PNV se ha mostrado con reparos hasta que la oportunidad le ha venido de la mano de Basagoiti que, con tal de terciar en esta campaña polarizada ya entre el PNV y el PSE, es capaz de frivolizar hablando de 'listas blancas' para transmitir que, en el fondo, no hay tanta diferencia entre nacionalistas y socialistas.

Los demás excluidos protestan. Pero quienes han seguido los debates en el Parlamento se preguntan para qué quiere Ezker Batua, por ejemplo, tribuna propia si en el hemiciclo el tripartito siempre ha defendido lo mismo que el lehendakari.

Los movimientos de Artur Mas se alejan de Jordi Pujol en un intento por recuperar a los votantes fugados a ERC ¿ Sus socios de Unió, sin embargo, le aconsejan evitar la radicalidad y los postulados soberanistas
CiU gira hacia el independentismo
Marcos Pardeiro La Razón

barcelona- Artur Mas mantiene una idea intacta desde hace al menos cinco años: CiU ha sufrido una fuga de electores hacia ERC y hay que recuperar a los fugitivos. De ahí que buena parte de su estrategia política sea, ni más ni menos, que elevar el listón soberanista de su formación. Su última decisión, la de colocar al independentista Ramon Tremosa como cabeza de cartel de las europeas, certifica que su propósito no es otro que atraer al electorado que comulga con el «derecho a decidir» de los catalanes. Al optar por Tremosa, Mas prescindió del moderado Ignasi Guardans, quien llegó a expresar en las jornadas previas al último congreso de Convergència su «aburrimiento» por los debates centrados en el soberanismo. Mas y su estrecho círculo de confianza son de los que votarían «sí» en un hipotético referéndum de independencia de Cataluña. Son de los que creen que todo aquello de hacer pedagogía en España sobre la realidad catalana es una receta caducada.

A los sucesores de Jordi Pujol les interesa bastante menos la gobernabilidad de España y les trae más al pairo el sacrosanto sentido de Estado que encarnó el patriarca de CiU. Un ejemplo: que el Constitucional invalida el Estatut, pues habrá que salir a la calle y convocar un referéndum. ¡Agitación social! Por cierto, Pujol dijo que «es muy posible que éste no sea el camino que haya que tomar». La deriva de Convergència explica el decidido intento de sus socios de Unió Democràtica por marcar perfil propio.

Los de Duran Lleida aspiran a ser los verdaderos herederos del nacionalismo moderado que representó Pujol. Evitan flirtear con postulados independentistas y aconsejan a sus aliados evitar la tentación de la radicalidad. Duran ha tratado de hacer ver a Mas que se equivoca cuando entra en una competición con ERC porque su verdadera preocupación debería ser ocupar la centralidad política.

Tras las últimas elecciones generales, en las que los republicanos se desplomaron, el líder de Unió se preguntó por qué la debacle de ERC no engordó a CiU, sino al PSC. «¿Es porque yo no soy suficientemente soberanista según estos electores? ¿Lo son más en cambio Zaragoza, Chacón y Montilla?», se interrogó con ironía, aludiendo así a la estrategia que inspira a CDC. Dos iniciativas de los convergentes bajo el mando de Mas demuestran que el patriotismo de la CiU actual supera en excitación a la de Pujol.

Julio de 2008, congreso de CDC.
«Convergència siempre aspirará al reconocimiento nacional de la plena y completa soberanía de Cataluña». Es difícil ver la diferencia entre esta enmienda aprobada y la invocación de un Estado propio. Pero la más sonada fue la propuesta de resolución que presentó CiU en el Parlamento catalán en marzo de 2007, pocos días después de que ERC ofreciera la Generalitat a Mas a cambio de un referéndum independentista.

CiU ofreció pactar a ERC un texto en el que se instaba a la Cámara a que, en caso de sentencia contraria del TC, contemplara «sin excepción todas las salidas democráticas y pacíficas incluido el ejercicio efectivo en referendo del derecho a la autodeterminación de Cataluña para poder hacer efectivo el derecho democrático a decidir sobre la constitución de un Estado propio en el seno de la UE». A la vista de la maniobra de Mas, Josep Piqué concluyó: «CiU ha dejado de ser un partido nacionalista y se ha convertido en independentista».

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