AGLI

Recortes de Prensa    Martes 17 Febrero 2009

EN VASCONGADAS Y GALICIA, EL 1 DE MARZO, ¡VOTO EN BLANCO!
Partido Nacional Republicano www.tercerarepublica.org 17 Febrero 2009

La igualdad, la libertad y el progreso de los españoles sólo pueden garantizarse mediante la constitución de España en República única e indivisible. En ella, la lengua oficial en las administraciones públicas y vehicular en todos los tramos de la enseñanza debe ser sólo la española. Ningún ciudadano español debe verse obligado a utilizar lenguas regionales o locales.

Las elecciones de Vascongadas y Galicia del 1 de Marzo, arrojen el resultado que arrojen, servirán para erigir parlamentos y ejecutivos autonómicos antiespañoles. Estas “nacionalidades históricas” -así las define la constitución de la monarquía de Juan Carlos I- son motores de la fragmentación de nuestra Patria y cortijos lingüísticos donde se persigue y reprime a los españoles, ya sea mediante la imposición de la lengua “cooficial” en ambas regiones, ya sea mediante al tiro en la nuca en las provincias vascas. Los españoles no podemos ser partícipes de esta opresión. Votemos a quien votemos, no va cambiar nada en Vascongadas ni Galicia. La única salida es la ruptura con las instituciones del régimen del Borbón protagonizada por el conjunto del pueblo español. La lucha directa es el único camino. Esa lucha incluye el voto activo del rechazo en las próximas elecciones autonómicas: españoles de Vascongadas y Galicia, el 1 de Marzo, ¡voto en blanco!

En estos comicios, no son solamente las formaciones abiertamente separatistas las que impondrán dinámicas centrífugas, sino también los supuestos “partidos nacionales”, que rivalizan por liderar el curso invariablemente disgregador del régimen autonómico implantado en 1978.

En el País Vasco, el PSE aspira a desbancar al PNV o pisar el trozo de moqueta que le permita éste. Patxi López pretende “catalanizar” la escena vasca con un Estatuto de la misma guisa que el pergeñado en el “Principat” y ocupar el mismo puesto que Montilla. Una “Euzkadi, comunidad nacional” alternativa a la Euskal Herria de Ibarreche, pero que recala en el mismo lugar común de las reivindicaciones del separatismo: “el derecho a decidir del los vascos”. El líder de los populares vascos, Basagoiti, quien ha definido certeramente al PSE como un partido acomplejado de “maketos”, ha expresado así la situación: “Si ganan, un pacto a la catalana con EA, Aralar y EB; y si no ganan, irse con el PNV al coche oficial”.

Pero, ¿qué hay del PP vasco? En su tránsito a la “política pop” ha sido afectado por el reciente destape de corrupciones y los sondeos negativos que vaticinan los peores resultados de su historia. Los regios consejos del Borbón le emplazan a apoyar la investidura del Lehendakari López. Y las directrices de Génova a caer “simpáticos” a los “nacionalistas moderados” del PNV. En definitiva, el PP no pintará nada en Vascongadas. Así, UPyD se presenta como opción de “mal menor” para sectores de votantes del PP decepcionados, jaleados por el diario “El Mundo” y las arengas radiofónicas de Federico Jiménez Losantos. Sin embargo, el discurso de Rosa Díez es tan vacuo como fraudulento: “sólo queda por ver al PNV en la oposición, porque ya le toca y porque es bueno, y además representaría el final de la transición en la comunidad autónoma vasca”. Para ello estaría dispuesta a apoyar la investidura del Lehendakari socialista, el que unos meses atrás alentara la “paz” con los etarras, si imprimiera “más democracia y un gobierno constitucionalista”. Es decir, se presta como fuerza auxiliar del PSE siguiendo la consigna del Rey de apoyar a Patxi López.

En Galicia el eje principal parece gravitar en torno a la cuestión lingüística. Los sátrapas del Borbón pugnan por imponer el “cooficial” gallego, la lengua “do pais”, bajo diversas fórmulas: desde el habitual expediente de la “inmersión”, heredado de la anterior etapa fraguista e impuesto hasta el paroxismo por el PSG en coalición con los separatistas de BNG, hasta el programa educativo de tercios lingüísticos de Núñez Feijoo, en consonancia con la “simpatía” del líder popular hacia el galleguismo. El constitucionalismo radicalizado, o “revolucionario”, como proclama ahora Rosa Díez, se mueve en los mismos parámetros “cooficiales”. Postula el derecho a elegir una de las dos lenguas oficiales, en aras de “la libertad individual”. Poco le importa, por lo visto, la función institucional de integración que desempeña la lengua oficial en una nación seria. Ocurra lo que ocurra tras el 1 de Marzo, los resultados electorales traerán una reforma del Estatuto autonómico gallego con declaración empotrada de “soberanía nacional” y más lengua “cooficial”.

¡Abajo la Monarquía y el Estado de las Autonomías!
Contra los virreyes del Borbón, ¡voto en blanco!

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Febrero de 2009

Zapatero quiere destruir el PP
Pablo Sebastián Estrella Digital 17 Febrero 2009

Si ha sido indecente y sospechosa la coincidencia del juez Garzón y del ministro Bermejo en la cacería del fin de semana en el que se fraguó el inicio de las pesquisas judiciales sobre la trama de corrupción de Francisco Correa, donde se han visto implicados cargos públicos y dirigentes del PP, tampoco parece democrática y políticamente presentable la declaración del presidente Zapatero en La Coruña, regodeándose en los problemas del primer partido de la oposición y afirmando que Rajoy tiene tras de sí otros líderes dispuestos a sucederle. A sabiendas, probablemente, Zapatero del sumario que desconoce Rajoy, y que en el PP esperan tiritando y temerosos de la lista definitiva de imputados, donde podrían aparecer altos cargos del PP de Valencia y de Madrid, de ahí que Cospedal haya comenzado a incoar los pertinentes expedientes que tanto indignan a Aguirre y preocupan a Camps.

La intromisión -con información secreta, imaginamos- de Zapatero en esta crisis del PP es un indigno golpe bajo, impropio de quien debe actuar como el presidente de todos los españoles, y no sólo como el jefe del PSOE en una campaña electoral. Porque el cargo institucional que ostenta le obliga no sólo a respetar a sus adversarios sino especialmente al primer partido de la oposición, al que, por lo que se ha visto y oído en los últimos días, el jefe del Gobierno y del PSOE lo quieren destruir para que no exista alternativa a su desastrosa gestión de la crisis económica y del paro, y para que nadie en la vida pública controle la acción del Gobierno que preside.

Y si bien es cierto que Rajoy tiene problemas de liderazgo y en su partido, y que en el PP existen otros dirigentes capaces de tomar el relevo, ese no es un asunto de la incumbencia del presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. El que, por cierto, no tiene a nadie en el PSOE que pudiera relevarle a él porque él mismo se ha encargado de dinamitar a sus posibles adversarios internos en el Partido Socialista, descapitalizando de dirigentes su formación política para que él, Zapatero, sea el único y el imprescindible.

De esa manera Zapatero se convierte en el problema y la presunta solución. Aunque esta vez su temerario juego de bombero pirómano no le funcionará porque el incendio del paro y de la crisis económica es de tal dimensión que no podrá ser reconducido, como otros grandes errores de un presidente que se puso la nación española por montera, y jugó con la cohesión y con la unidad de España, como se vio con el Estatuto catalán que hubo que rectificar y aún está pendiente de un nuevo repaso en el Tribunal Constitucional, y con el que Zapatero pretendió una reforma encubierta de la Constitución para convertir nuestro país en una nación federal o confederal.

Como tuvo Zapatero que rectificar su peligrosa negociación política con ETA, su negativa al trasvase del Ebro, su política de papeles para todos los inmigrantes ilegales -ahora están a la caza policial de los "sin papeles"-, e incluso su empeño de desenterrar las tumbas de la guerra civil española, entre otras muchas de sus demenciales aventuras fallidas.

Y qué podemos decir de su rectificación sobre la inexistencia de la crisis de la economía con la que no sabe qué hacer, y que camina hacia los cuatro o los cinco millones de parados, momento en el que los españoles empezarán a valorar el desastre temerario que habita en el palacio de la Moncloa. Para ese momento Zapatero quiere ver sumido en una dramática crisis al PP, al tiempo que sabe que nadie en el PSOE está en condiciones de hacerle frente, porque no hay nadie en el PSOE: ¿acaso José Blanco o Leire Pajín?

Es verdad que en el Partido Popular hay muchos problemas y que, una vez que pasen estos días de campañas electorales, Rajoy deberá reflexionar y tomar las más severas medidas y decisiones oportunas para recomponer la situación y ofrecer, a sus bases en particular y a los españoles en general, un liderazgo contundente, poderoso y con capacidad de relanzar al primer partido de la oposición. Y alguien en el PSOE debería comenzar a estudiar la necesidad de un posible relevo para Zapatero, quien, como Atila, no deja en pie nada ni a nadie que encuentre en su incierta y demencial cabalgada.

Ahora le ha tocado el turno al intento de destrucción del PP y se vanagloria de ello en un mitin electoral, con el mismo descaro con el que se presenta disfrazado de enemigo número uno del despido libre, y lo hace con gestos de izquierdista/populista, cuando él tiene una gran responsabilidad en los cerca de 6.000 despidos, o pérdidas de empleo, diarios que se producen en España. Sin lugar a duda el mayor y más dramático problema de este país, que Zapatero se niega a reconocer como tal anunciando que la salida del túnel de la crisis está al llegar, y lanzándose en tromba para destruir al PP, provocando un gran escándalo con el que piensa distraer, en estos días electorales, a los votantes gallegos y vascos y a los españoles en general.

Bermejo reduce a anécdota una conducta inaceptable en un Estado de Derecho
No sólo inoportuna
Editorial La Razón 17 Febrero 2009

Casi una semana después de que los hechos salieran a la luz pública, el ministro de Justicia ha realizado sus primeras declaraciones sobre las cacerías que compartió con el juez Garzón durante los mismos días en que este magistrado imputaba a 37 personas relacionadas con el PP. Fernández Bermejo admitió que su participación es las monterías fue «seguramente inoportuna» y aportó otros datos interesantes, como que a una de ellas fue invitado y la otra le costó 1.000 euros de su bolsillo. El ministro rechazó en todo momento que esa «inoportunidad» le obligue a dimitir y acusó a la oposición de utilizarla para provocar una crisis institucional.

Desde que estalló el escándalo, los pocos dirigentes socialistas que han dado la cara por Bermejo han intentado reducirlo a una simple anécdota cinegética, carente de trascendencia política y judicial, fruto del azar. El propio Bermejo, al calificarla de inoportuna, trata de quitar relevancia a su conducta, como si se tratara de una cuestión estética, cuando en realidad es un problema ético y muy serio para el Estado de Derecho. Además, hay un intento deliberado de ocultar datos sobre las monterías que han compartido el ministro, el juez y algún otro alto cargo gubernamental, lo que alimenta aún más las sospechas.

No es creíble, por ejemplo, la coincidencia accidental de Garzón y Bermejo en las monterías; coincidir dos veces consecutivas, con cena mediante, ya es difícil, pero creer que también fue casual la participación de ambos, una semana antes, en otra cacería en Talavera de la Reina, es de necios. Tanto el ministro como el juez son muy dueños de cultivar el deporte que más les satisfaga y que se puedan costear, pero es obsceno practicarlo en amigable compañía si se ha puesto en marcha un proceso judicial que afecta muy directamente a los rivales políticos del primero.

No sólo es un episodio inoportuno; es, sobre todo, inaceptable en un alto cargo público y reprobable en un magistrado. No basta con que el ministro admita un levísimo error; debe dimitir en beneficio del propio Gobierno socialista y en aras de que la oposición restablezca la necesaria cooperación con el Ministerio de Justicia. En cuantro al juez de la Audiencia Nacional, ¿también admitirá calificar de «inoportuno» su cruce de escopetas con el ministro? ¿Acaso le parece inocuo compartir cacería y mantel con un dirigente socialista, además de superior jerárquico del Ministerio Fiscal, cuando acababa de decretar las primeras prisiones preventivas contra cargos de la oposición?

Si al ministro Bermejo se le exige que dimita o que sea destituido, del juez Garzón cabe esperar que se inhiba en una causa para la que ha quedado contaminado, al margen de que los abogados de las defensas tengan ya munición suficiente para pedir la nulidad de la instrucción. Y, en todo caso, sorprende que el Consejo General del Poder Judicial permanezca aún con los brazos cruzados ante un caso que pone en entredicho tan nítidamente la independencia judicial. Por mucho menos se ha multado, se ha suspendido y hasta se ha expulsado de la carrera a jueces que mezclaron sus apetencias ideológicas con la Ley. Además, la persecución judicial contra la corrupción política quedará en entredicho y contagiada por la sospecha de politización si al frente sigue el juez Garzón, y no sólo por su pasado como candidato del PSOE, que queda algo lejos. Lo deseable y también lo ajustado a Derecho es que sea otro magistrado, libre de toda desconfianza, el que siga con un sumario que tiene al PP en el punto de mira.

Zapatero tiembla de miedo
Francisco Rubiales Periodista Digital 17 Febrero 2009

Nos confirman nuestras fuentes, bien situadas en el complejo profesional que "sirve" a Zapatero en la Moncloa, que "el jefe", a pesar de sus poses de optimista empedernido, tiembla de miedo ante la crisis porque no sabe como meterle mano al pavoroso deterioro de la economía, un drama que, en su escenario más pesimista, amenaza con llevarse por delante no solo la prosperidad de España, sino también la convivencia, la paz y el orden.

La reciente sentencia del Fondo Monetario Internacional, según la cual España ha sido el país que más dinero público ha empleado para frenar la crisis, pero también el que menos eficacia ha obtenido con ese endeudamiento masivo, ha caido como un mazazo sobre el desconcertado ZP, que, sin saber cómo afrontar la crisis, ya sólo espera que otros paises solucionen el problema y España salga adelante arrastrada por el resurgir de la economía mundial.

El tembloroso y desencajado gobierno de España no ha parado de aplicar medidas a ciegas, sin tener demasiada fe en sus resultados, algunas de las cuales han sido consideradas como absurdas hasta por algunos miembros del propio gabinete de Zapatero. Son medidas que el gobierno aplica más como calmante y "placebo para bobos" que como auténtica terapia. En el equipo de Solbes hasta dudan de la eficacia de las enormes cantidades entregadas a los ayuntamientos (8.000 millones de euros) y las devalúan afirmando que son "para abrir zanjas".

Todas las medidas del gobierno, que se niega a admitir que la crisis es de confianza en el sistema, tanto político como económico, son variantes de la misma receta: recaudar todo lo posible y en arrojar más dinero al mercado, siempre para que las gestione el sector público, incluso a costa de endeudar a las próximas generaciones de españoles. Pero el resultado siempre ha sido el mismo: todo el dinero que cae en ese mercado desaparece sin producir efectos reanimadores y se esconde porque nadie confía en el futuro, ni en el liderazgo, ni en una recuperación que no se percibe, ni siquiera en un horizonte lejano.

Los bancos, conocedores mejor que nadie de la infernal envargadura de la crisis, siguen sin confiar en los otros bancos, ni en que muchos de los que piden prestamos puedan devolverlos algún día. Los empresarios, desesperados, no se atreven a invertir porque el mercado no garantiza ganacias y saben que nada es más estúpido que producir mercancias que nadie podrá comprar. El gobierno, empeñado en evitar la huelga general y dispuesto a todo con tal de mantener a los sindicatos como aliados, se niega a realizar una reforma tan urgente como flexibilizar más las contrataciones, recomendada hasta por el gobernador del Banco de España.

Zapatero se niega a admitir la evidencia de que la desconfianza se ha instalado en el corazón del sistema y que esa desconfianza afecta, sobre todo, al liderazgo político, culpable de mal gobierno y de ineficacia extrema, un liderazgo que la gente ya identifica como la gran plaga de los siglos XX y XXI y como el verdadero culpable de la enorme tragedia económica mundial que nos sobrecoge.

Los asesores de Obama le han dicho al presidente negro algo aterrador: que la única manera de salir del foso sería con una lluvia de dimisiones de políticos a escala mundial, con miles de dirigentes y directivos fracasados y corruptos llenando las cárceles, con la recuperación del ciudadano, hoy exiliado y despreciado, como gran protagonista del sistema, y con reformas tan drásticas en la política y el liderazgo, tan intensas y profundas que la sociedad se sienta vuelta como un calcetín y con la certeza de haber recuperado la democracia, un sistema que ha sido adulterado en todo el mundo por los partidos políticos y transformado en una despreciable oligocracia.

El miedo de Zapatero ante la crisis, a la que, sin reconocerlo en público, muchos políticos contemplan ya como la ola gigante de un tsunami capaz de terminar con los privilegios y abusos del poder político que gestiona el mundo, derrochando ineficiencia e incapacidad, es sobrecogedor y paralizante.

ZP y sus acólitos se niegan a admitir que la crisis no es cíclica sino terminal, ni es de liquidez sino de confianza, ni es culpa de los banqueros de Estados Unidos, sino de los políticos de todo el mundo, que una vez más han fallado en la única misión que les habíamos encomendado y por la que les pagamos: la de garantizar el justo y buen funcionamiento de la sociedad, de los mercados y de la convivencia.

Fieles a lo que han demostrado en el pasado, nuestros actuales dirigentes españoles sólo saben aplicar una receta, la de cobrar más impuestos y acelerar el rítmo de las fábricas de billetes y de deuda.

Si la depresión sigue avanzando, tal vez terminen repartiéndonos billetes a todos para que compremos las mercancias que abarrotarán los estantes de los supermercados, los coches que se acumularán en los concesionarios y los miles de productos de la vieja sociedad de consumo, convertidos ya en reliquias de una época maltrecha y destruida por la demencia de los malos gobernantes.

Si esos métodos también fracasaran, serían capaces de comprar acciones en las bolsas, con dinero público, para evitar el colapso de los mercados, todo menos dimitir, que es lo que deben hacer tras reconocer su fracaso como dirigentes de un mundo al que han llevado cientos de veces hasta el fracaso, pero que ahora, superando todos sus desatinos y errores del pasado, están llevando hacia el colapso.

El ciudadano, por muy torpe y aletargado que esté y aunque sienta un miedo paralizante ante los poderosos, no está dispuesto a soportar la aberración de que, mientras la crisis avanza aplastando nuestro mundo, los políticos sigan comprando coches de lujo y subiéndose sus sueldos, insensibles a la tragedia colectiva. Ya comprenden que nuestro destino es demasiado importante para dejarlo en manos de políticos incapaces.

El problema es que quizás ya sea demasiado tarde para corregir el gran error colectivo de haber confiado nuestro destino a gente sin la suficiente ética, pericia, solvencia intelectual y valores humanos.

Voto en Blanco

El paro, hecho diferencial
IGNACIO CAMACHO ABC 17 Febrero 2009

UNOS treinta mil andaluces dedicaron la mañana del pasado domingo, convocados por el PP, a protestar en Málaga contra la pasividad del Gobierno de Chaves ante la crisis económica. Una cantidad menor, pero bastante significativa, había hecho lo propio quince días antes en Sevilla bajo una llamada de Izquierda Unida. Quienes estimen que cuarenta o cincuenta mil personas son poca gente en una comunidad de casi ocho millones de ciudadanos deben ponderar el dato recordando el grado de desmovilización de la anestesiada sociedad andaluza. En ese letárgico estado de opinión pública, acolchado por una tupida red clientelar de subvenciones, subsidios, empleo público y demás mecanismos de dependencia, esta movilización relativamente escasa constituye en cierto modo un éxito de la sociedad civil, capaz al menos de un leve desperezo en medio del marasmo.

En Andalucía, donde vive una quinta parte de la población española, hay casi un millón de parados, un tercio del total nacional. Esta altísima proporción induciría a pensar en un fuerte descontento social, pero paradójicamente tan inquietante situación desemboca en un acentuado conformismo. Dicho de otra manera, el desempleo viene a reforzar la dependencia al provocar un sentimiento de desamparo que beneficia la estrategia clientelista: por cálida que sea la temperatura media en el Sur, fuera del cobijo del poder y de la Administración hace mucho frío. De modo que al hegemónico Partido Socialista le resulta políticamente más rentable regar de paliativos el tejido social que articular su fortaleza productiva.

Así ha sido siempre en el último cuarto de siglo, en el que la distribución de varias decenas de billones de pesetas primero y de muchos miles de millones de euros después no ha servido para acortar significativamente los diferenciales de renta y dinamismo con la media española. Pero ahora, con la recesión, esa falta de operatividad se vuelve un estigma clamoroso. En Andalucía se destruye más empleo y más rápido que en el resto de España y la Junta, con todo su inmenso aparato de intervención, sólo atina, como el Gobierno de Zapatero, a disponer el precario socorro que corresponde, faltaría más, a los damnificados de la hecatombe.

Hace 28 años, cuando los andaluces se levantaron en febrero para reclamar una autonomía de primer rango, el principal acicate de esa movilización fue la creencia de que el autogobierno era la herramienta idónea contra el subdesarrollo. Casi tres décadas y muchos billones después, la descompensada tasa de paro continúa siendo el verdadero hecho diferencial andaluz. El lento despertar de la sociedad civil comienza a señalar una cierta rebeldía, pero aún no se sabe dónde está la frontera del hartazgo.

Las mayorías forzadas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Febrero 2009

La democracia dice que se debe respetar el deseo de la mayoría en la toma de decisiones en la que libremente han expresado su opinión. En cuanto a esa “mayoría” hay formas de entenderla y en unos casos basta con que sea “mayoría simple”, es decir, la mitad más uno de los votos y en otros casos se acuerda que exista un mayor colchón y representatividad para tomar decisiones, a eso se llama “mayoría cualificada” y suele estar en el 75% de los votos válidos emitidos. Este sistema funciona en nuestro Congreso de los Diputados y es el que rige la forma en que se producen las “alianzas” entre fuerzas políticas afines o no.

Pero siempre que hay elecciones, es recurrente el tema de reivindicar la aplicación de la “mayor fuerza política votada”, aunque no alcance la famosa mayoría simple también llamada absoluta, al objeto de ejercer el poder durante la legislatura en minoría relativa. Por otro lado está el incómodo asunto de la proporcionalidad de los votos, el que se aplique la más que discutible y famosa ley D’Hont, por la que el voto de cada ciudadano tiene diferente valor, dependiendo de la circunscripción en la que emita su voto. Una democracia muy “sui generis” que perjudica a algunas formaciones políticas que se presentan a nivel nacional como IU y beneficia a otras incluidos PP y PSOE y alguna formación nacionalista.

Siempre he estado en desacuerdo con esa ley D’Hont y considero que la democracia debe ser siempre manteniendo la igualdad en el valor del voto de cada ciudadano, con independencia de la parte del territorio nacional dónde ejerza su derecho a votar. Mantener en la Ley electoral esta fórmula de reparto porcentual, indica que la posición real de los partidos beneficiados es hipócrita y anti democrática. Los ciudadanos tenemos los mismos derechos y deberes que nos marca e impone la Constitución y ninguna Ley puede mermarlos. Por ello, considero que esa Ley electoral es claramente anti constitucional.

Otro tema es lo de considerar que la mayor fuerza política votada pueda asumir el mando de la legislatura y que sea esa fuerza la que esté obligada a realizar pactos y alianzas para cumplir con su misión. Así se evitaría el que la coalición de fuerzas antagónicas se aprovechen de la frialdad numérica para obtener esa mayoría absoluta en la que pueden gobernar sin temor a que sus proyectos, por muy anti sociales que sean, puedan ser rechazados. Ese tipo de democracia es la que hasta ahora está llevando a pactos como los del PSG y el BNG en Galicia, o el PSC y ERC e IU en Cataluña, en los que el único nexo de unión es el mutuo interés en mantenerse en el poder.

Es por eso que este sistema tan poco ortodoxo, aunque sea democrático y legítimo, no deja de ser una perversión de la democracia y una burla a la voluntad real de los ciudadanos. No es de extrañar que ante este panorama tan desesperanzador, los ciudadanos opten por la abstención y beneficien aún más a quienes siguen optando a continuar con su fructífera alianza de “no agresión” y de mutuo beneficio. El germen de la corrupción está latente en ese planteamiento y es el culpable de que actitudes tan insolidarias y despóticas como las realizadas por el Presidente de la Xunta Gallega, el Sr. Touriño, no puedan ser cortadas de raíz.También dan lugar a la toma de decisiones que vulneran los derechos de los ciudadanos, tal y como ocurre en Cataluña o galicia con el asunto de la "inmersión lingüistica".

Mi conclusión es simple. Si queremos avanzar en una verdadera democracia, se debe modificar la Ley electoral por una parte. Y por otra, se debe dar una oportunidad de Gobierno a aquella formación que sea la que más votos obtenga sin importar si ha alcanzado la mayoría simple o no. Igualmente se debe modificar la Ley de enjuiciamiento y no dejar “burbujas” donde los aforados tengan derechos diferenciados con el resto de los ciudadanos. No puede existir diferencias ni en los derechos fundamentales, ni en la aplicación de la Ley.

Zapatero no es Petronio
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Febrero 2009

AUNQUE las encuestas indiquen lo contrario, algo debe de irles mal a los socialistas en la campaña de las autonómicas gallegas. El último mitin de José Luis Rodríguez Zapatero en La Coruña, en el pabellón deportivo de Riazor, fue un fracaso de público. Precipitadamente, para maquillar en lo posible el mal efecto de un líder náufrago en un mar de asientos vacíos, los organizadores colocaron unos telones negros para disimular el aforo del pabellón. Inútil. Las fotografías disponibles acreditan algo menos de un tercio de la entrada. Esas cosas no ocurrían cuando Francisco Vázquez era alcalde en la plaza de María Pita y son ahora, en la evidencia de una capacidad movilizadora muy inferior a la del PP, una señal clara de un PSOE incapaz de ilusionar a las mayorías. Las mismas mayorías que les votan por costumbre, por cansancio, por desinterés, por complejo o en aplicación de la teoría del mal menor.

El mitin, gran anacronismo en la era del poderío audiovisual, es un género difícil que les viene grande a los políticos en presencia. Tiene el efecto, ignoro si positivo o negativo, de excitar a los oradores -con perdón- en proporción inversa al éxito de su convocatoria. En esto, la abundancia genera placidez y sosiego mientras que la escasez invita al líder a desmelenarse para merecer la devoción de quienes, por estar allí, ya la tenían demostrada.

En La Coruña, Zapatero se desmelenó y, por si alguien albergaba alguna duda, acreditó ante los presentes que no es, al modo en que Tácito lo decía de Petronio, un arbiter elegantiae. Nada más lejos del leonés eso que muchos preferimos llamar estilo. Con los malos modos del peor de los raqueros y lejos de predicar el valor de su oferta, insistió en la mala calidad de la de sus adversarios. En el PP, dijo con muy poco garbo, «de líderes no andan muy bien».

En esa línea de ostentosa y zafia grosería, impropia de un presidente de Gobierno e inadmisible en quien tiene responsabilidades de Estado, Zapatero trató de ridiculizar a Mariano Rajoy con el navajeo argumental de la crisis que padece el PP. «Nada diré de Rajoy -dijo Zapatero para decir de Rajoy-; ya hay bastantes (...) esperando a ver cuándo le suceden». ¡Qué altura de miras, qué ideas tan sutiles, qué proyectos de futuro! Paupérrimo es un superlativo escaso para valorar el talante descortés de un Zapatero que resulta prodigioso por su éxito.

Villa PSOE o las tropelías urbanísticas de Pepiño Blanco en la Isla de Arosa
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 17 Febrero 2009

Villa PSOE se levanta a pocos metros del mar cuando la Junta de Touriño y Quintana aprobaron una ley que prohíbe edificar en la línea de 500 metros del mar, cuando la ley de costas lo impide y cuando la ley del deslinde de costas se ha endurecido mucho más. Además Villa PSOE le quita completamente las vistas a unas casas que llevaban edificadas bastantes años antes y en la Isla de Arosa el ayuntamiento no permite cambiar ni una piedra de lugar, ni hacer obras, salvo, claro esté, que cuentes con el enchufe trifásico correspondiente.

Villa PSOE: http://www.youtube.com/watch?v=fmE4ylv0o8s

Vascongadas
EL REY, EN CAMPAÑA A FAVOR DEL PSOE
Partido Nacional Republicano www.tercerarepublica.org 17 Febrero 2009

El pasado 2 de febrero, en su colaboración semanal en los diarios del Grupo Vocento, la periodista Tonia Etxarri afirmó en un artículo titulado “En estado de gracia”:

“A López, hoy por hoy, no le contradice nadie. Hasta el mismo Rey no oculta su entusiasmo. En su reciente visita al País Vasco, cuentan que Don Juan Carlos, en un acto público, le espetó al candidato socialista, señalando al Lehendakari: “Patxi, ¡a ver cuando ganas a éstos que llevan casi treinta años en el Gobierno!”. Y en otra conversación con el candidato del PP, Basagoiti, no pudo ser más explícito: “Vosotros lo que tenéis que hacer es apoyar a Patxi”.

La Casa Real no ha desmentido estas informaciones, que refutan el papel "arbitral" y "moderador" atribuido a la Corona por la Constitución. Dejan al descubierto su ejecutoria instigadora, del brazo del PSOE, de todos los pasos que nos conducen al despeñadero. El rey psocialista y el partido borbónico de Zapatero: he aquí el corazón político del régimen del gran capital.

En las próximas elecciones vascas el monarca campechano proclama su apoyo al partido que durante años hizo piña con los peneuvistas, enemigos declarados del pueblo español, luego pactó con los cómplices de los terroristas etarras y finalmente negoció con los propios terroristas; al partido que ha entregado nuestro dinero a los ayuntamientos gobernados por ANV para que ETA pueda seguir pegándonos tiros en la nuca con balas compradas con nuestros propios impuestos.

Queda claro el papel vicario que el monarca reserva al PP: ayudar a Paxi, olvidando la implicación de éste en el estremecedor "proceso de paz", su programa de "construcción nacional vasca" y la evidencia de que sigue reuniéndose con ETA. A cambio, Rajoy cuenta con la autorización real para “indignarse” cuando, una vez colocado bajo las letrinas de la Moncloa y Ferraz, recibe la ración de excrementos que al “poder judicial independiente” le conviene propinarle.

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Febrero de 2009

Londonistán
Manuel Molares do Val Periodista Digital 17 Febrero 2009

Geert Wilders, diputado holandés del Partido de la Libertad, ha sido expulsado de Londres por provocar “odio racial” cuando iba a presentar, invitado por la Cámara de los Lores, su película Fitna, con terribles imágenes del fanatismo islamista.

Wilders compara el Corán con el Mein Kampf de Hitler, pero cualquier judeocristiano puede hacer igual paralelismo con el Pentateuco o Torah, los cinco libros iniciales de la Biblia, que, obedecidos hoy, nos someterían a horribles teocracias.

Viviríamos como en sociedades islámicas en las que se impone ese Corán que, sumándole los hadizes, o dichos de Mahoma, forma la doctrina que justifica tantas sangrientas dictaduras religiosas, como las de Irán o Arabia Saudita.

Gozamos de libertades, y no es por “cristianofobia”: si el judaísmo y el cristianismo no hubieran pasado por la libre interpretación y la crítica de la razón y de la ilustración, estaríamos aún bajo las guerras de fe que dañaron nuestro mundo durante siglos.

Pues, atentos: decir lo mismo sobre el islam puede costar ya en el Reino Unido la expulsión y acusación penal de propagar “odio racial” e “islamofobia”.

Aunque racialmente nada tenga que ver un paquistaní étnicamente indio llegado de Barcelona que pone bombas en La India, con un árabe como Bin Laden, con un norteafricano del 11M, o con un terrorista sudanés: sólo los une una religiosidad enloquecida.

La Inquisición islamista en Gran Bretaña ha logrado imponer la idea de que oponerse a su religión se considere racismo, incluso una declaración de guerra, mientras odiar al cristianismo puede ser progresista. Inquisición que provoca la expulsión de Wilders: llaman a Londres, con razón, Londonistán.

Qué diría Blanco White (Sevilla, 1775- Liverpool, 1841) que huyó de la Inquisición española a Inglaterra, viendo ahora a su país adoptivo bajo la Inquisición islamista.

Londres
El PSOE y el antisemitismo
GEES Libertad Digital 17 Febrero 2009

No contento el Partido Socialista con tramitar en el Congreso de Diputados una resolución sobre la operación en Gaza en la que se pasa de puntilla sobre las responsabilidades de la banda terrorista y se carga contra el Gobierno de Israel, no se ha dignado a enviar a una sola de sus señorías a la cumbre interparlamentaria contra el antisemitismo que se celebra hoy en Londres. Cero patatero. Ni siquiera una libra a la par que el euro ha sido capaz de movilizar a los diputados socialistas en esta ocasión.

El Partido Popular, a pesar de haber secundado las críticas sectarias del PSOE al Gobierno israelí, sí que ha estado presente en la reunión, al menos. Y es que en Europa hay una cosa clara: izquierdismo y antisemitismo van de la mano, cogiditos a su vez del anti-americanismo y arropados por el multiculturalismo. Al menos en eso que se denomina la izquierda española, porque en otros países como Holanda o los nórdicos, los socialistas y socialdemócratas ya se han caído del guindo y saben a qué atenerse y no quieren como compañeros de cama a los musulmanes islamistas.

Ahora bien, no deja de ser una paradoja que esta conferencia interparlamentaria se celebre precisamente en Londres pocos días después de que las autoridades británica expulsaran al diputado holandés Geert Wilders, al considerar que sus puntos de vista sobre el Islam eran demasiado provocadores (para los islamistas, se supone). La inmigración inglesa se ha escudado en las acciones contra la "islamofobia" preconizadas por la Organización de la Conferencia Islámica, una institución que alberga a 56 estados musulmanes más la Autoridad Palestina y cuyos objetivos declarados es la unificación de todos los musulmanes en el mundo bajo las enseñanza tradicionales del Corán, la protección de sus miembros y la constitución de la Umma como un cuerpo unificado. Entre sus medidas está la petición de castigar por islamofóbicas las políticas de represión de la inmigración ilegal en Europa, medidas antiterroristas y, en general, las críticas al multiculturalismo.

Geer Wilders, como dice Bat Yeor, fue devuelto a su país por defender que "la cultura europea tiene sus raíces en Jerusalén, Atenas, Roma y la Ilustración, no en la Meca, Bagdad, Al Andalus o al-Kods".

Teniendo en cuenta lo que defiende el PSOE y su querida Alianza de Civilizaciones, que no de civilizados, así como sus críticas a Israel, recientes y pretéritas, estamos desconcertados por su incomparecencia en un país dominado del todo por lo políticamente correcto en lo que se refiere al Islam.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Pakistán se doblega ante la Sharía
FRANCISCO DE ANDRÉS | MADRID ABC 17 Febrero 2009

En pleno rediseño de la estrategia norteamericana para ganar la batalla de Afganistán, el Gobierno paquistaní anunció ayer que ha llegado a un acuerdo con los dirigentes talibanes para establecer la ley islámica, la Sharía, en gran parte de la frontera noroeste.

Según lo anunciado por fuentes oficiales en Peshawar -capital de la provincia Fronteriza del Noroeste-, el Gobierno ha decidido además suspender las operaciones militares a lo largo de la frontera con Afganistán. A cambio, los talibanes paquistaníes y sus aliados de Al Qaida se comprometen a suspender sus ataques contra las fuerzas de seguridad. Los choques, que comenzaron a finales del 2007, han producido una sangría constante de muertes -entre civiles, militares e islamistas- y un éxodo masivo de la población hacia zonas más seguras.

Las operaciones militares, puestas en marcha por el entonces presidente Musharraf por presión de Washington, fueron contestadas por una campaña de terror talibán que incluyó la destrucción de al menos 200 colegios de niñas (el código islamista prohíbe la educación femenina), la quema del rostro de colegialas, la decapitación de campesinos, y acciones más simbólicas como los ataques a comercios de productos occidentales o las amenazas a los peluqueros que afeitasen barbas.
Amir Haider Khan Hoti, gobernador de la provincia del Noroeste, anunció que las autoridades impondrán la ley islámica en la región de Malakand, que incluye el Valle del Swat, otrora un lugar privilegiado del turismo en Pakistán. El anuncio fue recibido con alborozo por los talibanes de esa región, después de varios días de negociaciones secretas en Peshawar.

Una fuente oficial consultada en Islamabad por la agencia Associated Press afirmó que el presidente Ali Zardari estuvo «indirectamente» implicado en estas negociaciones. El viudo de Benazir Bhutto y líder de un partido formalmente laico y prooccidental, estaría convencido de que la concesión de la Sharía en el noroeste es la única manera de poner fin al pánico creado por los talibanes entre la población civil.

La medida ha recibido un aluvión de críticas en Pakistán entre quienes temen que el roto producido en el Estado de derecho tenderá a aumentar, porque el objetivo de los talibanes es extender la Sharía a todo el país. Para Occidente, y en particular para la nueva Administración Obama, la decisión no puede ser más desafortunada. Los talibanes afganos tienen en la frontera paquistaní su principal bastión, que se verá fortalecido por el actual acuerdo con Islamabad que les concede -de hecho- crear un miniestado islámico dentro del Estado.

Aquellas lluvias
La insólita decisión del presidente Zardari tiene sus precedentes en la errática política del mandatario anterior, Pervez Musharraf. Pese a que el general se presentó en todo momento como el «principal aliado» de Estados Unidos en el mundo musulmán, no dudó en sus últimos años de mandato a la hora de coquetear con los partidos islamistas de Pakistán para debilitar a los dos grandes partidos laicos de la oposición. Fruto de esa política fue la llegada al poder de los religiosos integristas en la provincia del Noroeste y en la levantisca de Baluchistán.

«La cultura catalana se ha plegado por prebendas al nacionalismo»
JULIO BRAVO | MADRID ABC 17 Febrero 2009

De bufón -así se definió en sus memorias- a director de un teatro público. Esta semana abren sus puertas -tras una sonada y excéntrica velada inaugural el pasado septiembre- los Teatros del Canal, un espléndido espacio escénico cuya dirección artística se ha encomendado a Albert Boadella. El creador y director de Els Joglars habla para ABC de las razones que le llevaron a a aceptar la oferta de Esperanza Aguirre y sus intenciones con respecto al nuevo espacio.

-Usted rechazó la dirección de los Teatros del Canal hace cuatro años. ¿Qué es lo que le hizo aceptar esta vez?
-Básicamente ha sido mi relación con Cataluña. He querido buscar otro espacio artístico distinto, otro ambiente cultural también distinto. Cataluña, en los últimos tiempos, me ha provocado auténtica claustrofobia, me sentía encerrado y no me encontraba a gusto.

-Debe de ser terrible para alguien que siempre se ha sentido catalán...
-Y que fue pionero de la reivindicación de la identidad catalana. Uno entra en las cosas con todo el altruismo de la juventud, así entré yo, y posteriormente llegan los arribistas y construyen su «chollo».

-¿Pero estos arribistas tienen nombre y apellidos?
-Yo creo que no. Ha sido la continuidad de una epidemia, la del regionalismo y el nacionalismo, que había quedado zanjada por un régimen y por la guerra; el virus había quedado cristalizado. Pero hubo unos aprovechados que volvieron a poner en funcionamiento el virus, que es muy efectivo y tiene un alcance espectacular. Jugar a la política de los sentimientos es una política fácil, muy rentable, y en Cataluña se han encontrado con unos medios que lo han secundado muy bien y han servido de portavoces de todo ese delirio. Y además ha habido un hecho clave: el momento en el que el Partido Socialista de Cataluña se pasa descaradamente al nacionalismo. Hasta entonces existía una contención, pero en el momento en que el PSC se pasa al nacionalismo, y que el Gobierno del Estado facilita también esta situación, entra lo que yo llamo el régimen. Y entonces se hace invivible para los que no estamos en esta especie de mercado.

-¿Ha habido rechazo por parte de los intelectuales y el mundo de la cultura catalanes?
-El mundo de la cultura se ha plegado totalmente, por razones económicas, por prebendas, al nacionalismo.

-¿Y cómo ha afectado culturalmente esta situación a Cataluña?
-Barcelona ha pasado de ser una ciudad interesante, como lo era en los años setenta, a una capital de provincia.

-Y como una persona de fuera de Madrid que llega aquí, ¿cómo ve a la ciudad?
-Madrid es ahora una gran urbe. Es una ciudad en la que hay un cruce de razas, de culturas, de formas distintas desde el punto de vista artístico, social, político... Madrid es, en este momento, la gran ciudad española. Y nadie reivindica su madrileñismo, a nadie se le ocurre. Si alguien lo hiciera pensarían que está desequilibrado.

-En el mundo del teatro sí hay una corriente que rechaza la «invasión catalanista».
-Hay sectores que empiezan a tener una cierta paranoia y se preguntan qué pasa aquí con los catalanes, que nos están invadiendo en puestos claves del teatro. Pero si mira la historia siempre ha sido así. El maestro Vives, el gran autor de las zarzuelas más castizas, era nada menos que de Collbató, un pueblecito de debajo de Montserrat. Por poner un ejemplo.
«Cataluña , en los últimos tiempos, me ha provocado auténtica claustrofobia; me sentía encerrado y no me encontraba a gusto»

-¿Cuáles son para usted las bases de un teatro público como éste, cuál es el espíritu que debe guiarle?
-Pensar que es un teatro pagado por todos y que por lo tanto debe dedicarse a todos los contribuyentes a quienes les gusta el teatro, sea el teatro que sea.Éste es el espíritu esencial, pero con la obligatoriedad de ofrecer siempre unos niveles de calidad, que debe ser el rasgo diferencial de un teatro público. Y después hay otra parte que a mí me parece esencial, que es tener en cuenta el patrimonio. No sólo el histórico, también el patrimonio vivo: los jóvenes autores, directores, gente que no puede encontrar un lugar en los teatros comerciales.

-¿Ha tenido ya reuniones con ellos?
-He empezado con el mundo de la danza, porque aquí hay un centro coreográfico con nueve salas preciosas en las que quiero albergar distintos proyectos, aparte del proyecto del Ballet Nacional de Víctor Ullate. Y me he entrevistado con directores, con teatros alternativos, donde hay cosas que pueden tener cabida aquí.
-La primera temporada que ha programado ¿es el espejo de lo que va a haber?
-Lo que hemos hecho es incluir todos los festivales que se hacían en el Albéniz prácticamente en tres meses y medio y no a lo largo de un año. Pero de todas formas es una temporada que muestra exactamente lo que va a ser: ahí está la idea ecléctica, variada, para muchos públicos distintos.

-¿Va a ser más un centro de acogida que de producción?
-Sí, en general sí. La producción propia es algo muy costoso, y no podemos comernos nuestro presupuesto para programar, muy reducido, en dos producciones para un año. Sí queremos realizar coproducciones con otros centros públicos del conjunto de España.
-El día de la presentación de los teatros se comentó mucho su rápida negativa a la pregunta de si el alquiler de las salas sería gratuito.
-Que la gente tenga una valoración sobre las cosas me parece fantástico. Lo que ocurre es que cuando vengan los distintos proyectos que vayamos a albergar pueden tener una forma indirecta de pago, como exhibir aquí sus producciones. Yo prefiero esta fórmula a que una compañía venga aquí con doscientos euros cada día, por ejemplo. Pero que esto tenga la consideración de que es algo muy caro a mí me parece importante para todos los artistas.

-¿Cómo llega un bufón de izquierdas a dirigir un teatro oficial gestionado por un Gobierno de derechas?
-Yo era de izquierdas cuando había derechas. Pero en el momento en que han desaparecido la derecha y la izquierda, no sé exactamente dónde estoy... Y sí, yo me he llamado bufón muchas veces porque no le he querido dar a mi oficio una especie de sentido aristocrático que mis colegas muchas veces le quieren otorgar. Siempre he dicho que, en trágico o en cómico, en el fondo siempre somos unos bufones de la sociedad, y que no debemos perder la cabeza pensando que somos imprescindibles. Lo digo porque hay mucha gente que se cree la obra que está haciendo, y después habla como si fuera realmente el salvador de la humanidad; en mi profesión ocurre mucho esto. Lo he hecho para autorrebajarme a mí y a mis colegas. Pero es lógico y puede ser coherente que un buen día, con los años, con la experiencia y, por qué no, con una cierta vejez, uno busque la ocasión de poner en práctica aquello que ha visto o ha pensado sobre cómo se debían hacer las cosas en teatro... Siempre a riesgo de que, después de haber criticado tanto, uno acabe haciendo lo mismo que ha criticado. Eso es una tragedia que puede ocurrir con mucha facilidad; pero por lo menos tengo que intentarlo; es un pequeño reto personal y, como ya he dicho, es el acto más cívico que he hecho en mi vida, que ha sido más bien un poco incívica.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

¿Copiará Obama las listas de espera de la Sanidad española y la imposición lingüística?

 Periodista Digital 17 Febrero 2009

Desde que Pepiño Blanco quitara el dique de su contención -"me he resistido en estos últimos meses a confesar públicamente mi simpatía hacia Barack Obama para no interferir en lo más mínimo en el proceso de elección que estaba desarrollando el Partido Demócrata"-, el vicesecretario general del PSOE no ha perdido ocasión de halagar al nuevo presidente americano. Dice Pepiño que Obama va a venir "a España a conocer el modelo sanitario español e implantarlo en EEUU". ¿También las listas de espera? Pepiño haciendo de alfombra.

Pepiño está echando el resto en Galicia. En un mitin en La Coruña, Blanco ha dicho "no tener manía" a Rajoy y le ha deseado "que siga mucho tiempo como líder de la oposición".

"Deseo con más entusiasmo que siga al frente del PP que la inmensa mayoría de sus compañeros de partido y le recomiendo que no se preocupe tanto del PSOE y se cuide de los suyos que se espían unos a otros, se denuncian entre ellos, malmeten y es un secreto a voces que Rajoy no se entera de lo que ocurre".

Ha dicho entonces:
"Ahora que todo el mundo quiere emular a Obama os digo que no es igual que Bush; Obama va a retirar las tropas de Irak y viene a España a conocer el modelo sanitario español e implantarlo en Estados Unidos; Bush nos metió en la crisis y Obama nos va a sacar. Cuando se inició la crisis un poquito menor que la actual en 2002 la receta de Aznar fue un decretazo para abaratar el despido y caminar al despido libre y tuvo que haber huelga general para frenar un proceso de recortes sociales, mientras que Zapatero no va a recortar la protección social y va a estar a su lado".

¿También querrá copiar las listas de espera del modelo sanitario español? Y, sobre todo, ¿se inspirará de la inmersión lingüística del gallego que se está llevando a cabo en aquella Comunidad Autónoma?

En un intento de tapar la realidad, Pepiño se refirió en ese mitin al "compromiso" del candidato a la Presidencia de la Xunta por el PSdeG, Emilio Pérez Touriño, de que todos los alumnos gallegos acaben la enseñanza obligatoria dominando el gallego, el castellano y el inglés. Una propuesta con la que dijo sentirse "entusiasmado" por ser "la mejor garantía en el siglo XXI para que todas las personas tengan más oportunidades en la vida".

"Sólo las respuestas globales nos podrán facilitar salir adelante", consideró al explicar que "las dos lenguas son oficiales y de Galicia".

"En lugar de provocar el enfrentamiento debemos estar orgullosos de tener dos lenguas. Como gallegos y españoles tenemos el deber de conocer las dos".

¿Fomentaría Obama que en EEUU no se pudieran estudiar en inglés como ocurre en Galicia con el español? ¿Se inspirará en el modelo lingüístico del PSOE y el BNG para implantarlo en EEUU?

La batalla de los topónimos
Dos notas oficiales del PSOE y el BNG confunden los nombres de la plaza de las Conchiñas, que aparece castellanizado, y de un hotel, que fue galleguizado
Francisco Espiñeira La Voz 17 Febrero 2009

Que el idioma no es un problema en Galicia es un aserto que defienden, cada uno con su particular interpretación, los tres grandes partidos gallegos. Pero que cada uno defiende ese idioma conforme a sus principios es otra realidad. Así, el PSdeG, pocos días después de que su vicesecretario general, José Blanco, anunciará en A Coruña su condición de «galegofalante» después de dar un mitin completo en castellano, «porque no me gusta que me impongan nada», resucitó el espíritu de uno de los grandes clásicos de la radio gallega, el programa Corre Carmela que chove , para castellanizar la «plaza de las Conchitas», en lugar de dar su nombre real, la de las Conchiñas, que fue donde los representantes socialistas repartieron su publicidad electoral ayer por la tarde.

Ese curioso gazapo se sumaba a la normalización forzosa decretada por el gabinete de prensa del BNG para el nombre del hotel Hesperia Finisterre, al que la formación nacionalista rebautizó el pasado sábado como Fisterra, sin que la cadena hotelera tuviera constancia de tal modificación.

No debió haber quejas ni protestas, porque el mismo gabinete de prensa repitió la misma actuación dos días después, ayer, para anunciar el encuentro de su líder, el vicepresidente de Igualdade e Benestar, Anxo Quintana, con más de un centenar de representantes de la cultura gallega en ese mismo hotel.

Respuesta del PP
Y mientras los gabinetes de prensa del PSdeG y el BNG se enfrascaban en ese cruce de comunicados de prensa con errores en los nombres de los lugares, el PP aprovechó para meter baza en la crisis municipal desatada por las actuaciones de las edilas nacionalistas de Normalización, Ermitas Valencia, y de Cultura, María Xosé Bravo, a las que su portavoz municipal, Carlos Negreira, acusó de «mantener una clara estrategia encaminada a forzar el monolingüismo en la ciudad mediante una cruzada particular que rechazan la mayor parte de los ciudadanos».

Negreira expresó su más «profundo rechazo» al decreto de la concejala de Cultura en el que regulaba el uso del castellano y el gallego en las salas de exposiciones municipales, «porque esa norma es contraria a los principios democráticos, a los derechos constitucionales y a la libertad de las personas, ya que está privando a los coruñeses de la posibilidad de elegir, libremente y sin coacciones, el idioma en el que quieren recibir la información de las administraciones públicas».

El PP considera que el alcalde, Javier Losada, debería rechazar esta imposición de su socio nacionalista «y posicionarse a favor de la mayoría de ciudadanos, que apuestan por la convivencia armónica de los dos idiomas oficiales que reconoce el Estatuto de Autonomía, y manifestarse inequívocamente en contra de los que solamente se preocupan en utilizar los idiomas como una herramienta de confrontación».

Negreira reiteró su postura «a favor de un bilingüismo cordial y de una convivencia en igualdad entre los dos idiomas oficiales en Galicia, para que cada ciudadano se exprese en el idioma que desee».

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