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Recortes de Prensa    Domingo 1 Marzo 2009

... y el drama vasco
EDITORIAL Libertad Digital 1 Marzo 2009

Por novena vez desde 1980, los vascos votan para elegir a sus representantes en el parlamento bajo la amenaza de ETA y su entorno. Una vez más miles de habitantes de esta Comunidad Autónoma, especialmente en algunas comarcas de Guipúzcoa, verán su derecho al sufragio libre y secreto violado por las coacción de los proetarras, ejercida este año a través de la plataforma Democracia 3 millones y su campaña a favor de la abstención. Tras 30 años de democracia todavía hay españoles para los cuales votar constituye un acto de valentía y heroicidad, una anomalía que desmiente la impresión de calma que intenta transmitir el Gobierno vasco.

Si bien la ausencia de partidos abiertamente afines a la banda terrorista en estas elecciones es una buena noticia, la presión que todavía ejercen quienes simpatizan con ella sobre una población civil indefensa es el mejor ejemplo del fraude y la impostura de los nacionalistas al pueblo que dicen defender.

Por otra parte, las buenas expectativas de voto para el PSE liderado por Patxi López abren la posibilidad a un cambio en el partido de Gobierno, aunque no se sabe si los socialistas, que dependen de los votos del PNV para sacar adelante sus iniciativas en el Congreso de los Diputados, se atreverán a disputarle el puesto a Ibarreche. Incluso en el caso de que lo hagan, es más que dudoso que estén dispuestos a cambiar la política de los nacionalistas. La ruptura de la alianza constitucional formada en 2001 por Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo Terreros, la adopción por parte de los socialistas de buena parte de la retórica nacionalista y las nefastas experiencias del tripartido catalán y el bipartido gallego no hacen augurar nada bueno a este respecto.

En menos de ocho años, hemos pasado del frente común constitucional escenificado en el acto conjunto celebrado en San Sebastián por PP y PSOE a la indefinición y la ambigüedad calculada. Cientos de miles de vascos ignoran lo que sus políticos harán con sus votos. Y lo que es peor, a quién beneficiarán realmente con su apoyo. Entre estos dos momentos, el PSE ha oscilado entre la negociación con ETA y la aceptación de la falacia de la autodeterminación al apoyo al PNV en el parlamento de Guernica y las Juntas Generales de Álava. Por tanto, no parece que estos antecedentes justifiquen lo que algunos anuncian como el fin del nacionalismo en el Gobierno del País Vasco.

Falta de libertad a la hora de acudir a las urnas y de alternativa real al monopolio nacionalista, estos son los dos elementos que componen el drama vasco protagonizado por las tragedias de todos aquellos que en las tres últimas décadas han caído asesinados por ETA y a día de hoy siguen abandonando su tierra por miedo al nacionalismo. En esta campaña, los candidatos de los partidos vascos con posibilidades de ganar han hablado de muchas cosas. Sin embargo, no sabemos qué planes tienen para terminar con la situación de anormalidad que aflige su región. Por desgracia, los votantes tampoco.

Estella en el horizonte
Editorial ABC 1 Marzo 2009

UNA y otra vez, los nacionalistas vuelven al camino equivocado del acuerdo con ETA y la dialéctica de «nosotros» contra «ellos». Con independencia del resultado que determinen hoy las urnas, los sectores radicales del PNV, EA y Aralar han iniciado contactos exploratorios con los ambientes más pragmáticos de Batasuna y otros secuaces del terrorismo para reeditar el pacto de Estella como una opción de futuro en la política vasca. Hoy informa ampliamente ABC de la existencia de estos encuentros, todavía a cargo de personajes de segunda fila en sus respectivas formaciones políticas con objeto de no comprometer formalmente la posición de los partidos en plena carrera electoral, pero que cuentan sin duda con la aprobación y el impulso de sus superiores. Bien saben unos y otros que se hace camino al andar y que cuando llegue la hora de tomar una decisión de alto nivel, estos contactos previos habrán sentado las bases para recuperar una propuesta que legitima políticamente a los terroristas al mismo tiempo que dificulta la acción policial y judicial para acabar de una vez con ETA y su entorno. De nuevo la hoja de ruta fijada en Anoeta y las secuelas de las desafortunadas negociaciones de Loyola planean sobre el futuro del País Vasco mientras los ciudadanos acuden hoy a las urnas en una jornada que, si prevalecen la sensatez y el sentido de Estado, puede dar lugar a un giro histórico.

Si los socialistas, en función de los resultados electorales, caen en la tentación de buscar alianzas con el PNV en Vitoria y en el Congreso de los Diputados, deben tener presentes cuáles son las expectativas del nacionalismo, bien conocidas por lo demás desde hace tiempo. Hay una constante histórica que lleva al PNV a dar prioridad al elemento identitario sobre las reglas del juego constitucional y, en la circunstancia actual, a intentar pescar en el río revuelto de un radicalismo que por fin carece de opción propia gracias a una aplicación eficaz de las normas del Estado de Derecho. Con o sin plan Ibarretxe, los nacionalistas no están lamentablemente dispuestos a renunciar a la aventura soberanista y -tarde o temprano- terminarán por llevar a su terreno a todos los que estén dispuestos a pactar con ellos. De vez en cuando se ven obligados a dar un giro coyuntural, como sucedió después del atentado de la T-4 en Barajas pero la querencia reaparece siempre y constituye a estas alturas una seña de identidad de la política nacionalista que sería temerario ignorar.

Mientras en todo el mundo el debate se centra en las fórmulas para superar una crisis de dimensión universal, el localismo cerrado y la estrechez de miras continúan en la búsqueda de unas esencias imaginarias que se traducen en la práctica en una complicidad intolerable con el terror totalitario. El gesto de rebeldía ética de un vecino de Lazcano (Guipúzcoa) ha puesto de relieve que hay gente dispuesta a luchar contra el conformismo que atemoriza a una sociedad sometida al chantaje de los radicales. Sin embargo, el nacionalismo que a veces se califica de «moderado» continúa en el empeño de unir sus fuerzas con quienes desprecian la democracia y la libertad, y utilizan el crimen organizado al servicio de fines supuestamente políticos.

La furia y los héroes
GERMÁN YANKE ABC 1 Marzo 2009

El ciudadano que, furioso por el destrozo de su casa causado por una bomba de ETA, coge una maza y la emprende a golpes contra la taberna de los batasunos en Lazkano tiene a estas alturas una legión de seguidores en internet y en los periódicos. La verdad es que se comprende su rabia y el acierto en identificar a los cobardes proetarras con los terroristas que, atentando contra la sede del PSOE, causaron graves daños en la casa que su familia acababa de reformar. Se comprende, pero habría que tomar con prevención la consideración de héroe que algunos -bastantes- le endosan ahora. El héroe no suele ser el que actúa furioso por el mal que se le ha infligido, sino el que vence el miedo para comportarse como es debido. Hay en el País Vasco muchos héroes (que ponen en riesgo su casa, sus bienes y su vida por defender los derechos de todos) y no convendría confundir las cosas.

No es la primera vez que se plantea la pregunta de por qué los españoles, vivan o no en el País Vasco, no han respondido al terrorismo, la presión antidemocrática y las amenazas con la violencia, sino con la exigencia del cumplimiento de la ley. Es, sin duda, un timbre de honor de las víctimas, que no han buscado la venganza, sino el Estado de Derecho. Cuando se ha escuchado tantas veces esa frase tremenda de los familiares de los asesinados («espero que sea el último...») se sabe que no se trata ni de furia vengadora ni de desesperación, sino de la esperanza de que los poderes públicos hagan efectiva la libertad y que los ciudadanos se enfrenten pacífica pero enérgicamente a los asesinos.

No es fácil. Junto a los héroes y los anónimos -o no tanto- colaboradores de la violencia, en el País Vasco ha habido mucha cobardía, pusilanimidad y desidia hasta el punto de no hacer lo que había que hacer para que, de verdad, éste o aquél asesinato fuese el último. Y todo ello ha hecho que se resienta una sociedad con tantos síntomas de enfermedad moral como para no contemplarse a sí misma y reaccionar en defensa de los derechos y las libertades. El nacionalismo, a pesar de su falta de compasión con las víctimas y de una patética condescendencia con los violentos, tiene una llamativa resistencia en las urnas a la que no es ajena la red clientelar de muchos años de gobierno en la Comunidad y los efectos de la presión y el miedo continuados. Afortunadamente, las cosas van cambiando y el nacionalismo paga poco a poco sus excesos con una sangría de votos que podría hoy mismo dar lugar a un vuelco político de enormes proporciones.

El complejo de los grandes
Si lo ha pagado demasiado lentamente es por esa enfermedad social a la que no es ajeno el complejo de los grandes partidos que, durante mucho tiempo, han entendido que lo «normal» era que gobernaran los nacionalistas y lo «conveniente» que el ordenamiento jurídico fuera, en lo posible, previamente pactado con ellos. El PSOE le cedió la presidencia del Gobierno vasco incluso con más escaños (1986), el PP mantuvo sus acuerdos con el PNV después de que los socialistas vascos rompieran con ellos por su vinculación contrastada con Batasuna (1998), etc. Un candidato socialista en las elecciones de hoy ha dicho (con ironía, que no es lo mismo que como un chiste) que quienes miran ahora a La Moncloa son los nacionalistas, que quieren impedir, agitando miedos y complejos, que pueda haber un entendimiento postelectoral entre populares y socialistas.

Pero la lentitud con que ha evolucionado la opinión pública en el País Vasco no quita que, siendo difícil, esta noche pueda darse un vuelco fundamental. Obsérvese que nadie en su sano juicio espera que, si los resultados propician la alternancia, los ciudadanos vascos agarren cada uno su maza para mostrar su furia y su hartazgo, sino que sea posible que el Estado de Derecho no tenga en el País Vasco una suerte de zona de exclusión. La heroicidad, allí, ni es nueva ni ha estado vinculada a ninguna violencia. La normalidad, la que puede llegar, es que, por fin, se cumpla la ley.

Romance del Conde Bis de la Maza
ANTONIO BURGOS ABC 1 Marzo 2009

SI tú le pones un yelmo con penacho y con celada, su rodela quijotesca, su buena cota de mallas, es caballero del Cid dándole al moro batalla, repartiendo los mandobles redentores de su maza.

Según cuentan las gacetas, en Lazkao fue la hazaña. ¿Dónde coño está Lazkao? ¿Acaso es lugar de África, allá donde aquel negrito de la canción cultivaba un producto milagroso que parecido sonaba, total, Lazkao, Colacao, son palabras tan extrañas que hay que pedir diccionario para saberlo: acabaras, que esta leche de Lazkao ni es colacao ni es nada, que es la villa de Lazcano, en la tierra guipuzcoana. ¡Lazcano, coño, Lazcano es en lengua castellana!

Allí un noble caballero, español de rompe y rasga, que el apellido Gutiérrez lleva a honra, prez y gala, encontróse hace unos días que la chusma y la canalla asesina de la ETA, la que «violenta» llaman, puso una bomba de modo que le jodieron su casa. No le quedó un cristal sano, reventaron las persianas, rotos los muebles, los cuadros, los sillones y las camas, todo fue a tomar por saco por culpa de la metralla. Y cuando salió a la calle para llamar a la Erchaina, el caballero Gutiérrez advirtió que allí a la espalda, en la taberna que es antro do se reúne esta mafia, donde cogen sus cogorzas aberzales los etarras, había una panda de ellos que de risa se tiraban, desternillados de risa, como si tuviera gracia que al buen hombre aquella bomba la casa le destrozara.

Ni corto ni perezoso, con la fuerza de la raza, aquella furia española que era furia vascongada que con Zarra y con Gainza tanta gloria diera a España, que más vasco que el zorzico fue el famoso gol de Zarra; con el arrojo de aquellos navegantes de la patria que de Guetaria salían y la vuelta al mundo daban, el caso es el que el caballero volvió a su casa morada y en el cuarto de los trastos, aunque destrozado estaba, halló lo que iba buscando y lo que necesitaba: había un martillo de bola y al lado estaba una maza. ¡Cómo le hervía la sangre cuando con ella bajaba camino de la taberna de la asesina calaña! Y lo mismito que El Cid a la morisma arreaba la leña con su tizona y hasta el mar los arrojaba: o lo mismo que aquel otro que Vargas se apellidaba y al que un moro babuchero le arrebatara su espada, tras lo cual se fue hacia un árbol y le desgajó una rama y se puso a dar tal leña a la tropa mahometana que a todos los hizo cisco, a todos los machucaba, tras de lo cual le llamaron Machuca después de Vargas... Con ardor de reconquista y con unción de cruzada, fue, pues, Emilio Gutiérrez con dos cojones por banda derecho hacia la taberna de la gentuza malvada. Y con la maza en la mano, por aquella puerta entraba, y al momento la emprendía con el grifo de las cañas, los botes de los chiquitos, las bandejas de las tapas, las vitrinas de los pinchos, la recaudadora caja y el bote de las propinas para los presos etarras.

Un solo Emilio es muy poco, más Gutiérrez hacen falta para parar a esa chusma del crimen y la metralla. Su noble gesto recuerda viejas gestas castellanas. Pidiendo viene poetas el héroe de la maza. Pidiendo viene romances que digan que tal hazaña es símbolo de esta hora: es esa gota de agua que colma el vaso, señores, de paciencia de la patria. Tal dignidad tiene el gesto, tanto valor derrochara, que, ya digo, tú le pones un yelmo con su celada, su rodela quijotesca, su buena cota de mallas y es caballero del Cid, guerrero de sus mesnadas. Por lo cual aquí propongo a Juan Carlos, Rey de España, que conceda el duplicado de una merced nobiliaria al héroe vascongado cuya maza dijo «¡Basta!»: que lo cree Conde Bis, el Conde Bis de la Maza. Que si no tiene en Morón sus fincas de reses bravas donde de la soltería se despidiera una Infanta, tiene en cambio dos cojones. Dos cojones y una maza.

Yo no aplaudo la maza
César VIDAL La Razón 1 Marzo 2009

Si cunde el ejemplo, el Estado habrá perdido el monopolio de la fuerza y nos veremos transportados a la Alemania de inicios de los treinta

Lo he venido pensando y repensando, viendo y reviendo en los últimos días y cada vez me convence menos. Me refiero al entusiasmo que ha provocado en cierto sector de la población, y especialmente del mundo periodístico, el espectáculo de un muchacho que, armado con una maza, destrozaba una «herriko-taberna». Paso por alto episodios como el que se haya pedido dinero para compensar al joven macero los daños que le causó ETA cuando esa conducta no se ha seguido con personas que murieron o quedaron inválidas como consecuencia de un atentado. Incluso hasta no quiero detenerme mucho en lo peculiar que resulta que cuando el morrosko se lanzó a perpetrar los destrozos anduviera por allí una cámara de televisión que nos lo ha retransmitido como si de una de las mejores secuencias de Charles Bronson se tratara.

A mi el episodio de la maza ni me gusta, ni me estimula y, para colmo, me inquieta profundamente. No me gusta y no me estimula porque no puedo dejar de preguntarme, por ejemplo, dónde estaba el aguerrido muchacho cuando dieron muerte a gente inocente los cachorros encapuchados del nacionalismo. No digo yo que no sintiera cólera ante esos hechos, pero, al fin y a la postre, lo que le llevó a empuñar el basto fueron los propios destrozos domésticos y no la sangre de los demás, lo que, se mire como se mire, resulta muy revelador.

Por otro lado –y aquí comienza mi desazón– el aplauso de la violencia privada se halla a un paso –aunque estoy convencido de que muchos no se percatarán de ello– de la legitimación de otras violencias ilegales. Si nos parece bien que un ciudadano airado destroce una taberna porque le han arruinado el mobiliario doméstico, ¿por qué debería parecernos mal que los GAL asesinaran etarras? Se me dirá que por eso, porque los asesinaban, pero, en justa proporción, si se piensa que los destrozos de los terroristas pueden ser vengados con destrozos de particulares, no acierto a ver qué argumento se va a oponer al que señala que los crímenes de ETA deben recibir el contragolpe del crimen de Estado. A menos, claro está, que pensemos que un frigorífico deshecho justifica machacar una cristalera, pero que un hijo muerto sólo autoriza para tragarse las lágrimas.

Para colmo, el suceso ha vuelto a dejar de manifiesto que la ley no actúa, que los chicos de ETA campan por sus respetos ayudados incluso si se tercia por los ZP boys, que Ibarreche puede hacer lo que le salga de la chapela –incluido financiar al entorno social de ETA– sin que exista tribunal que lo enjuicie y condene, que el miedo lleva décadas siendo un instrumento privilegiado de acción política de los nacionalistas y que todo eso significa que nuestro Estado de derecho, se quiera o no ver, ha entrado en quiebra. Lo único que falta ahora es que, en lugar de cumplirse la ley como debería, surjan justicieros de vía estrecha recurriendo a la violencia. Y es que si cunde el ejemplo, el Estado habrá perdido el monopolio de la fuerza y nos veremos transportados a la Alemania de inicios de los treinta o a la España de la primavera trágica de 1936.

Seguramente, a muchos ese panorama les resultará sugestivo. A mí, sin embargo, me parece el peor escenario posible.

El dolor de Quintana
Alfonso USSÍA La Razón 1 Marzo 2009

Decía el gran Santiago Amón, que las ilusiones de los paletos siempre van de la mano de la pretensión y el arribismo social

Quintana es apellido y topónimo, raíz humana y sitio. Los Quintana son asturianos, montañeses, altocastellanos y catalanes en su mayoría. Y los topónimos se extienden por Asturias, La Montaña de Cantabria, las dos Castillas, Extremadura y Andalucía. Siguiendo la perversa norma nacionalista de despreciar a los de fuera, Quintana es a Galicia lo que el obispo Blázquez –«un tal Blázquez» según Arzallus–, al País Vasco. Existe una diferencia. Quintana nació en Galicia y es gallego, y abusa del nacionalismo de los llegados de otras partes.

Ahí tenemos al catalanista Thierry Henry, que es un francés proveniente de África que ha vivido en Inglaterra muchos años antes de anclarse en Barcelona y ha decidido que Cataluña no es España con la misma autoridad que uno tiene para determinar que Thierry Henry es tonto del antifonario, la forma sutil de escribir que es tonto del culo.

Los nacionalismos cansan y embrutecen. Víctor Manuel, el juglar asturiano que fue comunista y más tarde socialista después de haber cantado una bellísima balada en honor y homenaje a Franco, se ha sumado a un movimiento cultural astur que promueve la implantación del «bable» como idioma oficial en el Principado. La supina majadería cuenta con el apoyo y las firmas de grandes intelectuales asturianos, como el propio Víctor Manuel, y los futbolistas Villa y Cazorla, grandes estudiosos de los dialectos astures.

Estudiosos de verdad del «bable», y autores de un «Diccionario Español-Bable Bable-Español» fueron el abuelo y el padre de Rodrigo Rato, que rindieron un homenaje de singularidad a su tierra sin pretensiones de establecer sus dialectos de aldea como el más adecuado entre los asturianos. El «bable» varía según un valle lo separa del vecino, y donde en la solana se habla de una manera y en la umbría de otra. Pretender que el «bable» sea reconocido como un idioma oficial supera a la más alta necedad. De ahí, podríamos pasar al «panocho» murciano, pero en Murcia no han proliferado todavía las tonterías de los nacionalismos.

Anxo Quintana es un gallego sin raíces galaicas, y en ese sentido no tiene por qué ser discutido ni desplazado. Cada uno es de donde nace y se educa, y si después de nacer y educarse en un sitio se quiere ser de otro, hay plena libertad para hacerlo. Aquí, el firmante, se considera cántabro en la vida y andaluz en la escritura, y no hay ley que me lo impida. El dolor de Anxo es otro. Ha sido sorprendido navegando en un prodigioso balandro, propiedad de un constructor que se beneficia de las licencias que Quintana concede.

Decía el gran Santiago Amón, que las ilusiones de los paletos siempre van de la mano de la pretensión y el arribismo social. «A un paleto le gusta más el barco de un rico que a un tonto una tiza». Gran dolor el de Anxo. Creyó navegar en el mejor, y resulta que Fernando Fernández-Tapias, naviero gallego, se ha construido un barco, el «Nufer II», con más de sesenta metros de eslora y que le ha costado cuarenta millones de euros. Eso no se le hace a Anxo Quintana, que presumía de haberse sentado en la mullida popa del mejor barco de Galicia. Además, Fernández-Tapias, empresario listísimo, puede presumir de ser un gran anfitrión, no como Jacinto Rey, que tenía a Anxo Quintana a palo seco en el poperío del balandro. Las elecciones han pasado a segundo plano. Quintana sólo desea ser invitado al «Nufer II». Y a Fernández-Tapias, la energía eólica del futuro.

Liberales (y 3)
JON JUARISTI ABC 1 Marzo 2009

EL espectro que hoy recorre España no es, con todo lo dicho, el del fascismo, que requiere amplios movimientos de masas, o sea, un proletariado sometido a disciplina militar, como el que Lenin heredó de los ejércitos zaristas y los totalitarismos de todo signo se empeñaron en copiar entre las dos guerras mundiales. El modelo se ha vuelto imposible, según admite Jonah Goldberg en su reciente Liberal Fascism (Penguin Books, 2007), cuyo título debe traducirse, habida cuenta del sentido de «liberal» en el inglés de América, por «fascismo de izquierdas». Goldberg parte del abuso del término «fascista» por la izquierda contemporánea para desacreditar todo lo que le fastidia, y le contrapone un fino análisis de las políticas progresistas americanas, desde el New Deal hasta la canonización de lo políticamente correcto, demostrando su parentesco profundo con los fascismos históricos, pero reconoce que falta en el cuadro lo que permitiría hablar de reproducción fiel: la movilización paramilitar. El ensayo de Goldberg, tan riguroso como ameno, demuestra asimismo honestidad intelectual cuando se niega a emplear contra la izquierda la misma retórica de la agresión de que ésta hace gala, limitándose a ponerle delante un espejo remoto.

El fascismo implica ethos bélico y culto a los mártires. Algo de eso hubo todavía en la socialdemocracia de la época de la Gran Guerra, que votó en los parlamentos europeos los presupuestos del rearme, y, sobra decirlo, en los muy militares partidos comunistas. Es evidente que la actual cultura política del progresismo excluye las marchas al compás de la Internacional y los choques frontales. Por eso resulta menos perceptible el despliegue de sus proyectos totalitarios, que procede mediante una demolición silenciosa, blandengue y administrativa de los contrafuertes de la libertad.

Pero hay quienes lo notan. Unos, como Antonio Elorza, en El País del viernes, hablan de derivas autoritarias, de democracia en peligro y de necesidad de resistencia. La figura que propone para nombrar al espectro es arcaica, aunque aceptable: el «señor permanente», imagen del poder absoluto que comenzó a emerger en Europa allá por el siglo XIII. Otra cosa es que Elorza se haga un lío con sus avatares posmodernos, que cree descubrir en Chávez y Berlusconi, por no buscarlos más lejos todavía, pero el diagnóstico de fondo se sostiene: «... ese señor permanente, aun cuando subsistan las instituciones democráticas, dispondrá de los medios para someter el funcionamiento de las mismas a su voluntad, desfigurándolas».

Más exacto y cercano parece el dictamen de Olegario González de Cardedal, el mismo día, en la Tercera de ABC: «No hay un modelo de ciudadanía que el Estado o el gobierno tengan el derecho de imponer y a partir del cual juzgar y valorar a los miembros de la sociedad. Ésa fue siempre la pretensión del absolutismo». Porque de eso, en efecto, se trata. De absolutismo, una categoría que pasó de la historia al pensamiento político liberal como sustrato común de toda forma de tiranía. El liberalismo no es ni ha sido más que antiabsolutismo.

Lo que, por otra parte, bien sabía Benedetto Croce, cuando escribió, en 1938: «Los antiguos regímenes absolutos proveían a sus escuelas de librillos edificantes; los regímenes semejantes de hoy los imitan y encuentran plumas dóciles a la tarea (...). Los regímenes libres no cuidan o desdeñan lo que se llama, sin serlo, educación, y a la que corresponde mejor el nombre de amaestramiento, como el que se practica con caballos, perros y otros animales». Es decir, Educación para la Zoología.

Murcia, un caso muy revelador
Editorial La Razón 1 Marzo 2009

Es sintomático que de los 43 sumarios abiertos contra el PP se hayan archivado 41

La utilización de la Justicia para desgastar al adversario político es una tentación en la que suelen caer con frecuencia los partidos, sobre todo cuando detentan el poder. Ocurre en la mayoría de los países y ni siquiera los de más asentada tradición democrática se sustraen a ella. De ahí que el Estado de Derecho se haya dotado de los mecanismos necesarios para evitar los abusos no sólo del poder político, sino también de los diferentes grupos de presión. Sin embargo, estos resortes no siempre funcionan con diligencia y su oxidación permite que los intereses espurios, básicamente partidistas, interfieran en la independencia de la Justicia. Es el caso de la polémica instrucción llevada a cabo por el juez Garzón, cuyas zonas oscuras son tan numerosas y densas que es difícil no ver detrás la mano de la política partidista.

El de Garzón, sin embargo, no es el único, ni siquiera el más evidente. LA RAZÓN publica hoy una información que apenas necesita glosa. En la Región de Murcia se han abierto, a instancia del fiscal del Tribunal Superior de Justicia, nada menos que 43 sumarios judiciales contra otros tantos ayuntamientos y cargos públicos del PP por presuntos delitos de corrupción.

La cifra es tan notoriamente elevada que da la impresión de que las instituciones murcianas padecen un estado de corrupción generalizada, lo que sería muy inquietante. Nada de eso. De los 43 sumarios incoados, 41 han sido sobreseídos y archivados. Según parece, el fiscal murciano, haciendo honor a su amigo y protector, el entonces ministro Bermejo, se dedicó a disparar sobre todo lo que se movía, pero sin tino ni fundamento. Cualquier profesional que se precie debería examinar su carrera judicial a la luz de una colección de fracasos digna del libro de los récords. Otro dato a tener en cuenta es que la mayoría de las investigaciones se abrieron alrededor de las elecciones generales de 2007, a las que Fernández Bermejo se presentaba como cabeza de lista por Murcia. Por cierto, la candidatura del PSOE retrocedió 2,5 puntos con respecto a las elecciones de 2004. ¿Es mera coincidencia que la fiebre purificadora atacara al fiscal de Murcia al aproximarse las elecciones? No tiene pinta.

Del mismo modo que no parece casual que Garzón reactivara un sumario abierto hace dos años coincidiendo con la campaña electoral de Galicia y el País Vasco. En este juego de coincidencias ni siquiera es plausible la que reunió en unas intensas jornadas cinegéticas al juez, al ministro de Justicia y al comisario de la Policía Judicial en un sainete cuyo desenlace final aún está por llegar, si bien el segundo acto bajó el telón con un golpe de efecto muy brillante, la dimisión del ministro. Pero mientras la Justicia se ve sujeta a puestas en escena que nada tienen que ver con su función constitucional, algunos ciudadanos y cargos públicos, perfectamente honorables, son sometidos a una persecución más cercana al linchamiento público que a un acto de la Justicia.

Así, al menos dos alcaldes murcianos fueron encarcelados durante semanas por unas denuncias que resultaron infundadas. ¿Quién les resarce del daño sufrido? Resulta muy alarmante, porque ningún ciudadano está libre de padecer sus efectos, que los servidores de la Justicia actúen sin las debidas cautelas y las pruebas necesarias, sobre todo cuando se ponen en juego la honradez y buena fama de los imputados. El peor servicio que se puede hacer a la lucha contra la corrupción política es utilizar los mecanismos judiciales de manera partidista para abrir una causa general contra el adversario. Que es lo que está sucediendo ahora en España.

¡Por la decencia!
Ángela VALLVEY La Razón 1 Marzo 2009

El lanzamiento de basura entre los partidos puede convertirse en deporte político nacional

Hoy, día de elecciones, hay una palabra que planea sobre el ambiente, al menos para mí. Esa palabra es «decencia». En nuestro país, el término no tiene muy buena fama porque suena a franquismo y se la asocia inmediatamente con una sola de sus acepciones, referida a asuntos de compostura y moralina sexual, incluso de higiene de partes pudendas, más que con la clásica noción de justicia recogida por el jurista fenicio Domicio Ulpiano que se concreta en la proposición «honeste vivere, neminem laedere, ius suum cuique tribuere», o sea: vivir honestamente, no dañar a nadie y dar a cada uno lo suyo.

Qué sencillo pero qué difícil, ¿no es cierto? Llevamos ya una temporada larga asistiendo estupefactos a una lluvia más o menos continua de escándalos de derroche y corrupción –demostrada o por probar– por parte de la clase política. El lanzamiento de basura (real, ficticia o insinuada) entre los partidos puede convertirse en deporte político nacional. El espectáculo es nefando y amenaza con alejar aún más a los votantes de unas urnas en las que parece encarnarse el «todo vale» de la degeneración moral.

El ensayista Alejandro Nieto lleva décadas escribiendo sobre el asunto en libros como «La corrupción en la España democrática» o «La organización del desgobierno», y sabe de lo que habla. Sus tesis son muy duras, durísimas de aceptar: sostiene que ha habido un pacto tácito para tolerar la corrupción urbanística, que según él existe en casi todos los municipios de España, porque los partidos políticos la necesitan para financiarse; un pacto que sólo se ha roto cuando «la crispación» hizo que PSOE y PP empezaran a tirarse unos a otros políticos corruptos a la cara.

Que desde 1924, con Calvo Sotelo, los ayuntamientos no tuvieron autonomía hasta que llegó la Transición y los liberó de la intervención y el control del poder central, otorgándoles la llave del despiporre. Y que los grandes corruptos y corruptores terminan siendo en España héroes populares. (Pese a todo, hoy, día de elecciones, yo brindo por la decencia y el porvenir…).

Embajadas catalanas a contracorriente
La Generalitat dedica 2,2 millones a sus locales y abrirá más pese a la crisis
M. NOGUER / J. M. MARTÍ FONT - Barcelona El País 1 Marzo 2009

Las nuevas tecnologías, las facilidades en las comunicaciones y las estrecheces económicas están obligando a replantear la red diplomática de muchos países. Francia, Italia, Reino Unido, Suecia y Austria están en proceso de cerrar varias embajadas y consulados. España, infrarepresentada en el extranjero, sigue abriendo legaciones. Y Cataluña, aunque a otro nivel, sigue la estela española.

Cataluña es la comunidad con más oficinas políticas en el extranjero
El debate sobre este despliegue va desde las críticas por una costosa operación simbólica soberanista a la necesidad de dotar a Cataluña de rostro político y cultural en determinados países o instituciones.

La Generalitat, además de las 38 oficinas comerciales desplegadas por todo el mundo desde hace años, ha inaugurado en los últimos dos ejercicios cinco delegaciones políticas en París, Londres, Berlín, Bruselas y Nueva York. Las seguirán otras en Buenos Aires, Casablanca, México y en una capital asiática. No son embajadas, porque sólo los Estados pueden acreditar embajadores, pero sí son embajadas, en tanto que asumen funciones de representación política.

La de Bruselas tiene una larga tradición y unas funciones precisas e indiscutibles. Anna Terrón es la delegada de la Generalitat ante la Unión Europea. La oficina tiene su origen en el Patronat Català Pro Europa, que en la etapa de Pujol presidió el eurodiputado de CiU Carles Gasòliba. La socialista Terrón, eurodiputada entre 1994 y 2004, es una gran conocedora del tejido institucional europeo.

La de París tiene como objetivo meter a Cataluña en la Unesco, organismo internacional donde podría tener la condición de "miembro asociado", aunque para ello debe primero conseguir que el Gobierno español lo proponga y después que lo aprueben dos tercios de los miembros de la Conferencia General de la Unesco. En 2004, ERC presentó una proposición no de ley en el Congreso para instar al Gobierno a que lo propusiera, algo que no ha ocurrido. Fuentes diplomáticas españolas reconocen que su titular, hermano de Carod, mantiene una excelente relación con la embajada y no se ha extralimitado en sus tareas.

Berlín, es una incógnita. En tiempos de Jordi Pujol, Alemania, y más concretamente algunos länder como el de Baden-Württemberg, ocupaban un espacio referencial. El espejo bávaro, por más que en realidad el estatuto de Baviera no se diferencie en nada del de los demás Estados federales, siempre ha sido utilizado como reclamo. Pero la capital alemana no alberga ninguna institución internacional y es difícil saber cuál es la tarea del embajador catalán.

También es difícil distinguir el interés que Londres tiene en estos momentos para Cataluña. Un eventual proceso de independencia de Escocia explicaría el interés soberanista de disponer de una sede en la capital británica, que tampoco alberga ninguna organización internacional de interés para Cataluña.

Por su parte, Nueva York, como centro cultural y neurálgico del planeta, parece una elección inevitable. Otra cosa es que, desde allí, se pretenda, como se ha dicho, introducirse en las esferas de las Naciones Unidas.

El coste de estas delegaciones, sobre todo la de Nueva York, no se conoce en su detalle. En los presupuestos hay consignados 2,2 millones de euros para este año, lo que incluye los locales y los gastos de mantenimiento. Los sueldos van aparte. En ellas trabajan entre cinco y diez personas además del delegado, que tiene rango de director general y cobra 87.500 euros anuales.

Josep Lluís Carod Rovira considera plenamente justificado el gasto. La crisis económica no justifica, en su opinión, el repliegue.
"Ningún país cierra embajadas en momentos de crisis económica", repite en contra de las evidencias cada vez que sus planes son cuestionados. Carod mantiene que con las delegaciones se ahorrarán costes, pues ayudarán a unificar oficinas ahora dispersas de organismos comerciales como el Copca o el Cidem y del Instituto de Industrias Culturales.

Cataluña es la comunidad con más oficinas en el extranjero, pero otras no se quedan atrás, algunas de ellas gobernadas por el Partido Popular. La Comunidad Valenciana, por ejemplo, tiene 31 oficinas comerciales y una quincena de agentes repartidos por todo el mundo; Castilla y León también tiene una quincena de oficinas. En la órbita del PSOE, Andalucía tiene 24 oficinas. Eso sí, todas estas comunidades se desmarcan del proyecto político de Carod Rovira.

NUEVAS ACCIONES TRAS LA SENTENCIA DEL TS
Los objetores a EpC pedirán la retirada de los libros que adoctrinen
Agencias Libertad Digital 1 Marzo 2009

Este sábado se ha celebrado el II Encuentro Nacional de Objetores a Educación para la Ciudadanía. El presidente de Profesionales por la Ética, Jaime Urcelay, ha explicado que los padres pueden pedir la retirada de los libros de texto que impongan criterios morales a sus hijos.

El II Encuentro Nacional de Objetores a Educación para la Ciudadanía, Organizado por Profesionales por la Ética y la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), ha reunido en la Universidad Francisco de Vitoria de Pozuelo a 1.050 personas de toda España, según los organizadores.

En esta multitudinaria cita el presidente de Profesionales por la Ética, Jaime Urcelay, ha explicado que entre la batería de nuevas acciones contra la asignatura Educación para la Ciudadanía se puede pedir la retirada de los textos que impongan criterios morales.

El Supremo "ha complicado el problema"
La sentencia del Tribunal Supremo "ha complicado el problema", ha añadido Urcelay que ha defendido el "diálogo" entre el ministerio de Educación, Política Social y Deporte y los padres para solucionar el conflicto.

Urcelay que ha participado en la jornada que el movimiento de objetores ha celebrado en la Universidad Francisco de Vitoria de Pozuelo, ha añadido que la sentencia del Tribunal Supremo deja vías de actuación a los padres que son los que tiene la decisión última respecto a los medios e instrumentos legales a utilizar en defensa de sus derechos y libertades.

Mientras, uno de los padres objetores que acudió a la cita y portavoz de la plataforma "Lugo Educa en Libertad", David González, subrayó que las cuatro asignaturas que forman EpC y que abarcan todo el proceso educativo desde primaria hasta bachillerato "encierran un adoctrinamiento" que los padres no están dispuestos a aceptar.

"El Estado no es quién para adoctrinar, la educación moral de los niños es responsabilidad de los padres", puntualizó González.

Anulación de libros adoctrinadores
Entre otras acciones, los padres podrán presentar recursos judiciales que anulen determinados libros de texto, materiales y proyectos educativos y actos concretos de adoctrinamiento escolar y exigir a los centros educativos la programación de las asignaturas de EpC y el detalle de materiales didácticos.

Algunas de las actuaciones que han planteado Profesionales por la Ética son pedir a la Administración educativa estatal o autonómica la revisión de los decretos autonómicos que desarrollan EpC y en su caso retiren los libros de texto y materiales de carácter adoctrinador.

Presentar recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional en el caso de las 4 sentencias emitidas por el TS y mantener vigentes los recursos judiciales presentados contra los decretos autonómicos que desarrollan EpC en Andalucía, País Vasco, Cataluña, Extremadura y Castilla-La Mancha, son otras acciones a tener en cuenta por los padres para defender su derecho.

Nuestros lectores opinan...
Pues como no los retiren todos... Algunas perlas de la EpC: “En 1789 la Revolución Francesa terminó con el absolutismo, devolvió a la gente el poder e instauró un régimen de igualdad y libertades individuales que se llamó liberalismo. En 1917 otra revolución, en Rusia, derrocó a los zares, devolvió al pueblo el poder e instauró un régimen de igualdad y libertades colectivas que se llamó socialismo. En ambos casos, pero de forma distinta, renació la vieja democracia inventada muchos siglos atrás por los griegos.”

“Estados Unidos y la Rusia Soviética (…) impusieron su modelo democrático y mantuvieron una fuerte tensión entre ellas que se llamó Guerra Fría.” Ediciones del Serbal, pág. 64 Ed. Everest, pág. 66 “Los países desarrollados, en buena medida, lo son porque históricamente colocaron a los países pobres a su servicio y los han mantenido así.” Ediciones del Serbal, pág. 72 “Según José Bové, líder del movimiento antiglobalización, el sistema mata todos los años a 800 millones de personas”. Ed. Mc Graw Hill, pág. 239 “Es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros. Si no, los imitarían y la sociedad no progresaría.” Ed. Mc Graw Hill, pág. 57 “Déjame que te diga, sin miedo a parecer ridículo, que para ser revolucionario hay que amar mucho. Che Guevara” Ed. Mc Graw Hill, pág. 225
Erbilyos

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No un domingo cualquiera
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 1 Marzo 2009

SON muchos los políticos que se juegan su futuro en las elecciones de hoy. No sólo los que compiten. También los que están por encima de ellos. Caza mayor, dirían Bermejo y Garzón.

Si el PP no consigue en Galicia la mayoría absoluta que necesita para gobernar, sufrirá Núñez Feijóo. Pero sufrirá tanto o más Rajoy, por gallego, por líder del partido y porque no se le presentará mejor ocasión de desbordar a un gobierno con plomo en las alas. Si no lo consigue allí y ahora, no lo conseguirá nunca, replanteándose su liderato al frente del PP.
Pero si pierde el bipartito que gobierna aquella comunidad, significará la primera derrota de Zapatero y de su estrategia, basada en aliarse con nacionalistas de todo tipo, para dejar sin pista de aterrizaje al PP.

Con ellos ha formado gobierno en Galicia y Cataluña, aguantando sus intemperancias con él, con su partido y con España, sobre todo en lo que al idioma se refiere, pero no sólo en eso. Un rechazo del electorado de tal coalición antinatura -por lo que el socialismo tiene de internacionalista- vendría a ser lo que los ingleses llaman «a chink in the armor», una grieta en la armadura del señor de la Moncloa y un interrogante sobre su política, no cuestionada a lo largo de su primer mandato, ni debilitada por un PP incapaz de hacer mella en ella, pese a las abundantes ocasiones que ha tenido. Pero ahora, por la crisis económica y por el proceder de una Xunta que se ha mofado del socialismo y del nacionalismo -o mostrado sus verdaderas caras-, esa estrategia aparece en entredicho.

Predecir lo que van a hacer hoy los gallegos son ganas de perder el tiempo. Pero aquella desahogada victoria de la coalición gubernamental que se anunciaba hace un mes se ha esfumado y lo que están lanzando ambos socios son SOS angustiados. Lo único seguro es que el resultado va a ser estrechísimo. Nunca tan pocos han decidido tanto, y sólo cabe esperar que los gallegos tengan más sentido común que el conjunto de los españoles hace un año.

En cuanto a las elecciones vascas, sin llegar a esa trascendencia, la cosa está igual de reñida, de igualada y de complicada, debido a la particular situación en que, por ignorancia, comodidad o desidia, los españoles hemos dejado caer aquel pedazo de España con la mitad de sus habitantes. Pero también allí puede acabarse una etapa demasiado larga de dominio nacionalista y empezar otra distinta. Cuánto, dependerá de cómo caigan los números y de qué actitud adopte el Partido Socialista Vasco, la de continuar su vasallaje a los nacionalistas o la de representar los intereses de sus votantes. En cualquier caso, siempre será mejor que la anterior, ya que peor no podría ser. En una palabra: el primer domingo en mucho tiempo, en el que lo más importante no serán los resultados del fútbol.

PNV, EA, Batasuna y Aralar «cocinan» una nueva versión del pacto de Estella
J. PAGOLA | MADRID ABC 1 Marzo 2009

Representantes alineados con los sectores más radicales del PNV, EA, Aralar y los franceses de Abertzaleen Batasuna mantienen contactos con miembros ubicados en la corriente más pragmática de la ilegal Batasuna para trabajar con las miras puestas en la firma de una nueva versión del pacto de Estella, una vez transcurridas las elecciones autonómicas vascas, y con independencia de los resultados, aunque la nueva correlación de fuerzas incidirá en el desarrollo de las futuras negociaciones. ETA, de momento, no ha «bendecido» la iniciativa por lo que, incluso en algunos medios nacionalistas, se duda de su «viabilidad».

Según han informado a ABC fuentes conocedoras del proceso, se está en una fase preliminar, que los propios implicados han llegado a denominar «trabajo de cocina». Participan representantes de segunda fila de estas formaciones políticas, alineados con las corrientes más radicales, salvo en el caso de Batasuna donde el peso recae, precisamente, en antiguos dirigentes, que han ido abrazando posturas más pragmáticas y posibilistas.

Temores justificados
De esta manera los partidos no se sienten oficialmente implicados en la nueva aventura secesionista, temerosos, sobre todo el PNV, de que una «irrupción violenta» de ETA haga saltar por los aires lo andado, de momento poco, y reduzca los nuevos intentos de crear un gran frente abertzale y nacionalista en el enésimo fracaso. Pero han dado el visto bueno y se irán implicando a medida que observen avances con posibilidad de plasmarlos en futuros acuerdos. Los temores vienen avalados por la vieja pretensión de la banda -una tradicional constante- de tutelar y liderar cuantos movimientos y maniobras otea en el horizonte del nacionalismo vasco.

Los pistoleros reventaron las negociaciones abiertas al amparo del pacto de Estella y, después, dinamitaron la «mesa política» de Loyola con el atentado de la T-4. Aquella salvajada forzó al PNV a abandonar las gestiones abiertas con Batasuna para concurrir en coalición a las elecciones galas. Pero los nacionalistas, también se ha convertido en una constante histórica, no escarmientan. Lo cierto es que el partido de Urkullu no quiere quedarse al margen de estas maniobras detectadas en la órbita nacionalista-abertzale, en su afán de pescar en el río revuelto de una «izquierda abertzale» ilegalizada y marginada de las instituciones. De momento, ha comisionado para esos contactos a figuras de perfil bajo.

Los impulsores de Estella II asocian el éxito de la operación al logro de la suficiente «acumulación de fuerzas abertzales y nacionalistas». Suficiente como para presionar al Gobierno y forzarle a la apertura de una nueva negociación. Manejan como «hoja de ruta» la oferta de Anoeta diseñada por ETA y que también sirvió de guión en el fracasado «proceso de paz» mantenido con el Ejecutivo de Zapatero. El citado manual, aplicado ahora al «espíritu de Estella, reservaría una «mesa técnica», para que el Gobierno y la organización criminal negocien «paz por presos», y una «mesa política», no ya a tres bandas -PSE, PNV, Batasuna- como en Loyola, sino en este caso monopolizada por el bloque soberanista que impondría sus máximas de unidad territorial e independencia

Los promotores quieren actuar al margen de los resultados electorales, aunque éstos condicionarán la posición del PNV.

La campaña electoral ha ralentizado estos «trabajos de cocina», pero no los ha suspendido del todo, ya que se mantienen los contactos para, según los mismos medios, «crear hábito». Sus protagonistas se han blindado al utilizar la cobertura de la Fundación Euskaria, que el pasado año impulsó la denominada «Mesa de Málzaga» con vistas a favorecer la constitución de un bloque nacionalista-abertzale que trabaje por la independencia. Vinculados a esta iniciativa están, por parte de EA, su líder, Unai Ziarreta, que recientemente propuso la creación de un frente soberanista con vocación de concurrir a las elecciones autonómicas vascas, su antecesora Begoña Errazti, además del consejero de Justicia del Gobierno vasco Joseba Azkárraga y Sabin Intxaurraga; por Batasuna, Tasio Erkizia, que en este cometido está avalado por Arnaldo Otegi, Rafael Díez Usabiaga, Jone Goiricelaia e Íñigo Iruín, así como Santiago Bereziartúa. Aralar está representado por Patxi Zabaleta e Iñaki Aldekoa, mientras que el PNV ha comisionado a Txomin Ormaetxea, hombre de confianza de Joseba Egíbar. Por parte de Abertzaleen Batasuna está Andde Sainte-Marie.

Una de las mayores interrogantes que se cierne sobre la enésima intentona de crear un bloque soberanista es la reacción que pueda tener ETA, que aún no ha bendecido la iniciativa. Lo hará, según las fuentes consultadas por ABC, en la medida en que pueda hacerla suya para controlarla e intervenir como «vanguardia». Estos mismos medios no dudan en que en otras circunstancias la hubiera rechazado ya frontalmente. En este sentido, recuerdan que sólo ha dado luz verde a sus propias iniciativas presentadas a través de Batasuna: «Alternativa democrática», pacto de Estella, «propuesta de Vergara», «Oferta de Anoeta», «Foro de debate Nacional», «oferta del Anaitasuna»...

Nuevos interrogantes
Sin embargo, las fuentes consultadas no descartan que en la actual coyuntura, con Batasuna ilegalizada y fuera del Parlamento vasco, la banda no haga ascos a esta iniciativa y la utilice con el objetivo de que en esta larga y tortuosa travesía del desierto, la «izquierda abertzale» tenga un instrumento con el que meter baza en el debate político para recuperar, al menos, algo de iniciativa desestabilizadora.

Pero el hecho de que los «txerokis» hayan conseguido atrincherarse en la dirección de la banda, pese a la captura de su líder Garikoitz Aspiazu, alimenta los interrogantes. Hasta el punto de que una de las hipótesis que manejan los expertos es que la ETA post-proceso, en su huida hacia adelante, intente reventar a bombazo limpio esta iniciativa ante el temor de que los más pragmáticos de Batasuna encuentren en ella la vía para desertar. El asesinato del empresario Iñaki Uría con el que la banda quiso, además de otros fines, sabotear la iniciativa de EA a favor de un frente electoral soberanista, constituye un dramático precedente. Los impulsores de Estella II pretenden trabajar al margen de los resultados electorales, por lo que tienen previsto intensificar las negociaciones desde hoy. Sin embargo, los medios consultados dan por hecho que el veredicto de las urnas influirá decisivamente, ya que con un triunfo suficiente de Ibarretxe, el PNV mantendría su discurso más radical, mientras que su derrota haría entrar a los nacionalistas en un periodo de reflexión y autocrítica, incompatible con aventuras secesionistas a medio plazo.

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