AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 13 Marzo 2009

 

Esto no da más de sí
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 13 Marzo 2009

LA economía española está exhausta, estancada tras largos años de crecimiento. No hace falta repetir los numerosos indicadores que lo atestiguan. Salen a relucir en todas las conversaciones, sociales o profesionales. España necesita un programa de ajuste, un nuevo shock de productividad como el que supusieron la entrada en la Unión Europea o el euro. Pero esta vez estamos solos. Por mucha confianza que tengamos en los resultados de la cumbre de Londres del 2 de abril lo cierto es que de ella sólo pueden salir, en el mejor de los casos, líneas generales de actuación y un calendario para elaborar una nueva regulación financiera internacional. Un tema muy complejo que no debería ser abordado en caliente a riesgo de cometer excesos de los que luego nos arrepentiremos. Y ni siquiera eso está garantizado, porque los europeos se resisten a la ampliación de los estímulos fiscales, conscientes de su debilidad estructural, y los americanos, en una transición más larga de lo deseable, siguen sin aclarar qué quieren hacer con su sistema financiero.

Después de disfrutar de su presencia en la cumbre, el presidente Zapatero volverá a estar solo. Seguirá con un gobierno que, como algún equipo español en la Champions, no ha conseguido entrar en el partido. Tendrá que lidiar con una economía que no le agradece sus desvelos y todavía no se ha enterado de que hay un plan de estímulo en vigor. Habrá de negociar con unos sindicatos que pretenden desconocer de qué va la partida, y en lugar de hacer pedagogía para evitar una explosión social se preparan para negociar con ella. Pero sobre todo tendrá que decidir qué hace con el Partido Popular. Fijar la posición es el privilegio y la responsabilidad del poder. Ojalá se convenza de que su estrategia de aplastamiento no da más de sí.

Políticamente, el PSOE necesita del PP para gobernar en el País Vasco. Puede intentar engañarle una vez más confiando en la juventud y candidez de sus nuevos responsables, pero a todos los fulleros les acaba llegando la hora. Puede apostar por la renovación del PNV y confiar su futuro en manos de su regeneración centrista, pero le puede pasar como a Imaz y terminar obligado a buscar empleo en el sector privado, lo que en sí mismo sería un cambio estructural. O puede reconocer que su política de «Todos contra el PP» ha fracasado; que los electores la han rechazado y que la economía no está para frivolidades.

Un acuerdo entre socialistas y populares ayudaría a la recuperación económica porque acabaría con un clima irrespirable que hace imposible avanzar en la búsqueda de soluciones negociadas. La economía española no da más de sí. Hace falta negociar, acordar y defender públicamente la hoja de ruta de una reestructuración bancaria que nunca será limpia ni sencilla; la aplicación de la reforma universitaria, incluyendo un marco de financiación que provocará protestas de estudiantes y profesores; la recuperación de algunas competencias del Gobierno central en materia de educación, sanidad, cohesión social y políticas de empleo; un nuevo programa de liberalización económica que aprovechando la trasposición de la directiva europea de servicios recupere la unidad de mercado; la ordenación de las competencias urbanísticas y un sistema de financiación municipal que nos evite acabar en el Guinness de alcaldes corruptos, y un nuevo marco de relaciones laborales. Las cosas de comer se van a poner muy feas en los próximos meses. El impacto social de la crisis económica apenas ha empezado a percibirse. Conviene modificar el marco jurídico-político antes de que salte por los aires. No hay anestesia para cinco millones de parados.

Memoria, dignidad y justicia
Irene VILLA La Razon 13 Marzo 2009

Los que no nos olvidan, no nos abandonan y no dejan que esos fanáticos repartidos por el mundo acaben con nuestra esperanza han organizado, en estos días, actos por la paz y en recuerdo de quienes ya no están por culpa del terrorismo. El apoyo de los Príncipes, autoridades, periodistas¿ y más personas de diferentes lugares del mundo que siempre están al lado de las víctimas del terrorismo es mucho más fuerte y poderoso que la desidia de los que optan por pasar página.

El mensaje de las víctimas es bien claro: «No queremos ni venganza ni revancha, sólo evitar que el dolor se perpetúe y dar vida a la esperanza de un mundo mejor».

Con un pensamiento tan universal, necesario y racional, no entiendo que algunos representantes políticos se negaran a acudir a ese recuerdo tan importante para quienes han sido utilizados como fichas a mover en el tablero de la extorsión y el chantaje. Es muy duro para una víctima verse desamparada por culpa de diferencias políticas. Si las víctimas no tienen signo político, ¿por qué no están todos los grupos políticos a su lado?, ¿por qué no han luchado siempre juntos por la memoria, la dignidad y la justicia?, ¿por qué no son capaces de anteponer lo que de verdad importa?

Las protagonistas han sido las víctimas del 11-M, quienes necesitan con más ahínco dar cerrojazo a ese fatal capítulo. Y es que el 11 de marzo de 2004 se apagó la luz, el mundo se derrumbó y la esperanza se esfumó como nunca antes lo había hecho. Para que no vuelva a ocurrir, para darles nuestro respaldo, para que puedan al fin descansar, no dejaremos de apoyar su decisión de seguir investigando y poder acabar así con el drama de no saber quién ideó el atentado más sangriento de la historia de Europa. Que ese día, Día Europeo en memoria y recuerdo de las víctimas del terrorismo, pase de ser un amargo recuerdo al día en que el amor se convirtió en la mejor arma para acabar con el terrorismo.

ZP, Rajoy y Garzón
¡Justicia!
Agapito Maestre Libertad Digital 13 Marzo 2009

No acabo de comprender los aspavientos de algunos medios de comunicación sobre la conducta arbitraria, otros dicen oscura, del juez Baltasar Garzón ante el sumario abierto al PP. También me cuesta entender a la gente que se extraña ahora, en la fecha de la conmemoración de los atentados terroristas del 11-M, porque Rodríguez Zapatero, que durante cuatro años estuvo negociando con los terroristas, desconsidere a las víctimas del terrorismo por su ausencia en los actos programados por los familiares de los muertos y heridos. Tampoco le presto mucha atención a quienes critican cínicamente, y haciéndose de nuevas, al jefe de la oposición por su comportamiento indolente ante la deriva de su partido por los casos de corrupción. Los tres personajes tienen algo en común.

Es curioso que quienes, repito, cínicamente se cuestionan los comportamientos de estos sujetos no apelen a otra palabra que no sea justicia. Piden justicia, sí, sí, justicia de Códigos y Tribunales. Sin embargo, sospecho que desconocen que los únicos que actúan con ella son los tres sujetos mencionados. Esos "vehementes" seres que hablan y hablan de justicia contribuyen a desgastar el significado de esa palabra. Oigo y veo la palabra justicia por todas partes. Está vacía de contenido. Desgastada. El uso frecuente que de ella se hace ha terminado por llevarnos al silencio. Su sentido moral, casi siempre vinculado a la idea de libertad, igualdad y fraternidad, está arruinado. O peor, muerto.

Es menester volver a la realidad para saber qué es la "justicia". En realidad, sí, en la realidad, nadie puede dejar de levantar acta de que la "justicia" apenas significa nada que no haya pasado previamente por el magín del hombre poderoso. Rodríguez Zapatero, Rajoy Brey y el juez Garzón son hombres poderosos. Por lo tanto, "justos". ¿O acaso alguien ha conseguido concebir la justicia al margen del poder? ¿Existe una justicia desvinculada del hombre fuerte? Sinceramente, tiendo a pensar que eso es imposible. Así, nadie como el pueblo griego, en el mundo antiguo, ha sido capaz de definir con tanta lucidez la política realista: fue la justicia que los atenienses impusieron a los habitantes de Melo, una pequeña isla del Egeo, durante la guerra entre Esparta y Atenas que tuvo lugar entre el 431 y el 404 a.C.

Tucídides, en su magistral Historia de la Guerra del Peloponeso, lo ha narrado con dos frases geniales. Ellas contienen todos los ingredientes para escandalizar a las almas buenas, y quizá bellas, que hay en el mundo. Frente a los melios que piden mantener su situación neutral, los atenienses les hacen ver que en una guerra absoluta como la que está en curso, entre atenienses y espartanos, no pueden permitirse neutralidades que serían consideradas signos de debilidad. Los atenienses son contundentes en sus argumentos frente al honor y justicia que reclaman los consejeros de Melos: "El examen de lo que es justo sólo se realiza cuando hay la misma necesidad por las dos partes. Donde hay uno que es fuerte y otro que es débil, lo posible es ejecutado por el primero y aceptado por el segundo". He ahí el ultimátum de los atenienses a los melios, que termina con la más famosa frase, inexacta por otro lado, del derecho del más fuerte: "Por lo que respecta a los dioses tenemos la creencia, y por lo que respecta a los hombres la certeza, de que siempre, por una necesidad de la naturaleza, cada cual manda allí donde tiene poder para ello".

Esas dos frases, que condensan el mal con precisa lucidez, tienen su traducción aquí y ahora. La primera versión está representada por Rodríguez Zapatero. Manda sobre todos, especialmente sobre el llamado poder judicial, ¿o cree alguien que Garzón actúa sin el manto protector de quien tiene en sus manos al Consejo General del Poder Judicial? Rodríguez Zapatero es el más fuerte, sí, es el más "justo". Es horrorosa la constatación, pero más que cierta. La segunda versión de las palabras de los atenienses es interpretada por Rajoy Brey, quien manda sobre la oposición, especialmente sobre su partido con mano de hierro; la prueba es la indolencia, o peor, la protección que ejerce sobre unos compañeros y la estigmatización sobre otros que, sin embargo, son sospechosos de las mismas o parecidas irregularidades. He ahí otra horrorosa evidencia sobre la "justicia", es decir, sobre el derecho del más fuerte.

Rodríguez Zapatero, Rajoy y Garzón actúan de modo parecido a los atenienses. Su cinismo es implacable: no ocultan las intenciones ni los propósitos de sus maniobras. Los ciudadanos españoles, como los melios, constatan su derrota doblemente: el fracaso en la guerra es inevitable por su inferioridad de fuerzas y su derrota en el diálogo por la incapacidad de sus argumentos para hacer frente a las razones de los atenienses. Por uno y otro lado los melios, los ciudadanos de la bella isla de Melos, tienen que someterse.

¿Hay salida para liberarse de ese yugo? Quizá. Pero siempre hay que pasar por Tucídides. En efecto, como pensaba Simone Weil, mientras no experimentemos en propia carne y hasta en la propia alma la verdad que encierran esos pensamientos –ese derecho del más fuerte–, no nos será posible tener acceso al amor real a la justicia, es decir, al consentimiento mutuo.

Políticos
¿Y si sólo están empeorando la crisis?
Jorge Valín Libertad Digital 13 Marzo 2009

Pedro Sobes, ministro de Economía, ha manifestado públicamente que la recuperación económica de la que tanto hablaba "está en entredicho". Lo que está en entredicho, no sólo es el futuro, sino unas medidas que no han hecho nada excepto presentarnos un horizonte más dudoso y turbio a pesar de las continuas promesas políticas.

Hace casi dos años que empezaron las famosas inyecciones de liquidez al sistema. Medidas a corto plazo para aliviar el mercado interbancario que, con el tiempo, se convirtieron en intervenciones rutinarias a largo plazo. A la vista está que tales acciones sólo sirvieron para alimentar a los periodistas que escribieran sobre ellas. La repercusión en la economía fue nula. El efecto sicológico no duraba ni 48 horas en las bolsas internacionales.

¿Y si estas políticas no hubieran hecho más que restar recursos del futuro para inyectarlos en el presente con un único propósito propagandístico, hasta el punto de que los propios burócratas ya dudan sobre sus efectos? Este dinero y estos créditos los vamos a tener que pagar en el futuro porque no son fruto del ahorro, sino de una imprenta que crea medios de pago virtuales y emite dinero que no existe. Estos activos e inyecciones son futura inflación.

Si inundar el mercado con fondos nacidos de la nada es la solución a todas las crisis, ¿por qué las principales bolsas han bajado alrededor de un 60% desde la debacle subprime? ¿Por qué el desempleo se acelera en todas partes? ¿Por qué sigue bajando el PIB? ¿Por qué continúan quebrando tantas empresas sin atisbos de mejora a corto, medio o largo plazo?

¿Cómo la regulación puede ser la solución a la crisis, si las principales entidades quebradas, como Freddie Mac o Fannie Mae, estaban abaladas por el Gobierno y tenían varios supervisores como la OFHEO, la HUD, la FHFA o la SEC?

¿Cómo puede el Estado inventar un nuevo sistema duradero y eficiente si la banca de inversión, principal actor de esta crisis, nació en un despacho del Gobierno americano con Roosevelt como planificador?

¿Cómo van a ser los bancos centrales los responsables de la "estabilidad de precios", cuando han sido ellos los principales impulsores del dinero barato que sólo ha generado falsas ilusiones de riqueza, mala inversión y un posterior cataclismo? ¿Es que acaso ahora la inflación crediticia crea empleo, riqueza y prosperidad? No, la inflación crediticia —nada que ver con el clásico IPC— es la continua pérdida de poder adquisitivo.

¿Qué ocurrirá cuando el Gobierno necesite cobrarse estas ayudas aumentando impuestos? Más gasto gubernamental es igual a más impuestos mañana o, si el Gobierno decide financiarlo con deuda, más impuestos para nuestros hijos, lo que aún es peor: están arruinando nuestro futuro.

Si la solución a todo son más subvenciones estatales, más subsidio de desempleo, más rescates, más ayudas del Gobierno a empresas y particulares y, en definitiva, más Estado; ¿por qué es necesario trabajar? Que nos mantenga el sector público para siempre y no sólo durante las épocas de crisis.

Si el Gobierno se dedica a premiar a las malas compañías con dinero proveniente de los impuestos, ¿qué evita que el incentivo de toda empresa sea tener el peor balance posible para recibir más dinero del erario público, es decir, de usted? ¿No penalizará este intervencionismo a las buenas empresas, arrinconando así al excelente para gratificar al mediocre?

¿Quiere que los bancos, constructoras, compañías de automóviles y alimentos... funcionen como el sector del cine que menosprecia a su cliente natural (el espectador) para vivir exclusivamente de la teta estatal con un producto que nadie quiere ni está dispuesto a pagar de forma directa?

¿De verdad cree que toda esta calamidad económica se ha debido al capitalismo cuando eran los Estados y los políticos quienes dirigían la orquesta?
Jorge Valín es miembro del Instituto Juan de Mariana

El bunker de ZP
José Luis González Quirós El Confidencial 13 Marzo 2009

El presidente se refugia con los más íntimos, con gentes proclives a la adulación. Deglute, con dolor, el enorme desengaño de las últimas batallas, una derrota sin paliativos y una victoria pírrica. Se ha encerrado en su bunker y el mundo exterior se le antoja cada vez más ingrato e incomprensible. José Luis Rodríguez Zapatero se ve en el inicio de un declive irrefrenable, como siempre corresponde a un designio desmesurado.

Sobre el verdadero carácter del presidente, discrepan las fuentes. No teniendo la suerte de conocerle, tiendo a considerarlo como una variante moderadamente peligrosa del iluso, como a hombre de escasas lecturas y audacia sobrada, que acaba por confundir el mundo con sus fantasías. Nada que ver con el Quijote, con el que guarda, únicamente, la analogía ridícula y del que no parece tener ni la generosidad ni la grandeza. Creo que es un espécimen de político sin apenas mundo que abunda también en el partido rival y que, cuando, como ha sucedido, se abre paso hasta la cumbre, gracias a sus habilidades en el regate de patio, puede llegar a ser realmente peligroso.

Hasta hace muy poco le cubrían los laureles de victorias insólitas. Pero, de manera para él impensada, empezaron a fallarle rápidamente las ocasiones. Su empeño en negar la crisis feroz que se nos venía encima le ha supuesto un coste de credibilidad francamente irrecuperable. El fracaso de sus divisiones en dos batallas en las que el enemigo parecía dividido y al borde de la extinción le han dejado perplejo. Seguramente no puede dormir, no por el recuerdo de los parados, sino porque no ve salida fácil a la situación en la que ha caído. Solo el bunker parece seguro, y tampoco las tiene todas consigo respecto a la fidelidad de los oficiales de mayor rango que pudieran estar pensando en soluciones distintas a la fidelidad ciega. No le convendría leer Walkiria, ni siquiera ver la película.

Es muy dramático que, quien fue capaz de imaginar un panorama de regeneración democrática de la izquierda abertzale y se veía con los laureles de pacificador, se vea ahora en la necesidad de pactar con su enemigo de fondo, con esa derecha que, más allá de las formas, desprecia. Como Peces Barba, que ha sido muchas veces su mentor, piensa que cualquier victoria de la derecha es una derrota de la democracia con la que sueña, de todo cuanto cree. Con el mismo esquema de cualquier fundamentalista, cree que fuera de su izquierda no hay salvación, ni dignidad, ni derecho.

Y eso le está pasando a él; cuando creía que el PP se merendaría a Rajoy y entraría en una imparable dinámica destructiva, resulta que le gana en Galicia y que convierte los resultados del País Vasco en una encrucijada infernal que le aparta fatalmente de los planes originales, fruto dilecto de su inspiración, pero primorosamente dibujados por su Estado Mayor.

No puede contar con nadie. En su gobierno se siente rodeado de dimisionarios y de una coya de voluntaristas que, en el fondo, le dan un poco de grima. Los más valientes le advierten de que tiene que cesar en el maquillaje de los datos y de que la opinión empieza a tomarse a broma sus pronósticos. Se siente rodeado. Tiene que afrontar un sinfín de desastres. El fallo de sus planes de fondo es clamoroso y ya no puede ocultarlo a nadie. Siente que no le quedan fintas y que una legión de burlados esperan el momento de pasar factura. Las previsiones bienintencionadas de los estrategas a su servicio fallan de manera estrepitosa y el público, hasta ahora fiel y entregado, se le pone de frente o de perfil, no le escucha. El ambiente externo es extremadamente hostil, descontando incluso las iras de sus enemigos irreductibles. Solo es seguro el refugio y habrá que extremar las cautelas.

Parece que nuestro presidente se ve a sí mismo de manera muy positiva y se considera un hombre de suerte, pero los giros de la fortuna le están dando la espalda: la dichosa cacería de un ministro de pesadilla, y las insólitas revelaciones sobre la ligereza del justiciero universal, han puesto acíbar en sus heridas.

A quienes le recuerdan las cuestiones pendientes los fulmina, mientras reclama calma en un ambiente de franco pesimismo, de derrotismo incluso. El ejército de Cataluña va descaradamente a lo suyo olvidando el patriotismo de partido y el mariscal vasco no quiere oír de otra cosa que del sillón vitoriano, al precio que sea. Los comandos especiales se han detenido en posiciones neutralizadas y no representan más que gastos y desdichas.

El panorama que se adivina desde la guarida del zorro es muy poco estimulante. Son muchos los que esperan que sepa dar la vuelta a esta situación, los que confían en su legendaria cintura. Algo tendrá que hacer, pero en su intimidad se ha producido una ruptura sumamente dolorosa: la que marca el fin del espíritu de conquista y anuncia el inicio de la resistencia vulgar, la búsqueda de una salida no completamente indigna que, tal vez, ya no esté en su mano.

José Luis González Quirós, www.pormiquenoquede.com

El Príncipe de Gerona presidirá la Fundación «Príncipe de Gerona», que lo de Girona es para las señales de tráfico
Cursilería autonómica
Alfonso USSÍA La Razon 13 Marzo 2009

Los títulos del Heredero de la Corona, si no me equivoco -que últimamente lo hago bastante a causa de mi provecta edad-, son los de Príncipe de Asturias, de Gerona, de Viana y Señor de Balaguer. No es el Príncipe de «Asturies» ni de «Girona», porque la denominación de sus honores es muy anterior a la creación del Estado de las Autonomías. Es decir, que el Príncipe de Gerona presidirá la Fundación «Príncipe de Gerona», que lo de Girona es para las señales de tráfico. «A Girona, 34 kilómetros». No existe el Príncipe de Girona, pues en tal caso y justa correspondencia, el Rey lo sería de Galiza en lugar de Galicia, Archiduque de Osterreich en sustitución de Austria, y de Athenai en detrimento de Atenas. Consecuencia de la cursilería autonómica y políticamente correcta sembrada por los manuales de estilo de los medios nacionalistas y retroprogres y una buena parte de los periodistas españoles, contagiados de modernidad.

El Presidente Tarradellas, cuando hablaba en español, pronunciaba «Generalidad» y no «Generalitat», de correcto uso en catalán, y se refería a sus «consejeros», no a los «Consellers». En español -que el castellano, como Cela apuntó no es otro idioma que el bellísimo español que se habla en Castilla-, la «Xunta» de Galicia es la Junta, el «Lehendakari» es el Presidente del Gobierno vasco, «A Coruña» es La Coruña, «Fisterra» es Finisterre, y «Donostia», San Sebastián. El uso y abuso de voces de idiomas de España que no son el español en la práctica política y periodística nos ha llevado hasta la cima de la cursilería. Si alguien viene de «Gasteiz» para embarcar en un avión con destino a Londres, tendrá que decir «London» si es consecuente y coherente en su manera de hablar.

Creo que la Real Academia Española, sin herir susceptibilidades paletas, podría acometer la tarea de normalizar la muy extendida anomalía lingüística. Se puede ir perfectamente a «Lleida» hablando en catalán pero si se hace en español, se viaja a Lérida. El feliz matrimonio formado por Hans y Geltrude Aughentaller, cruzó la frontera Hendaya-Irún en su viaje hacia Madrid con parada en Vitoria, donde tenían que visitar a una sobrina. Cuando se dieron cuenta, estaban en Burgos. Ignoraban que Vitoria es lo mismo que «Gasteiz», y la sobrina se quedó sin visita familiar. El colmo de la estupidez se la oí a un nacionalista vasco que emprendía viaje a Bilbao. «Me voy a ¿Bizkaia¿ con ¿B¿». Es decir, que hay dos Vizcayas, la de la «V», muy española, y la de la «B», muy vasca. Que a propósito, el Rey es también el Señor de Vizcaya, pero de la Vizcaya a la que no se traslada el de la «Bizkaia» con «B», y que escriben con «ia» cuando Sabino Arana escribía «Bizcaya», que hay que ver el lío que se han montado los del «batúa» para unificar conceptos.

El uso, goce y disfrute de los idiomas autonómicos es tan respetable como envidiado. A todos nos hubiera encantado nacer y crecer bilingües. Pero si se habla en español, se pronuncia todo en español, y si se hace en catalán, todo en catalán. Anunciar que el «Molt Honorable President de la Generalitat ha inaugurado una fábrica de piensos» puede tener interés como noticia. Como lenguaje, es además de una cursilería, una aberración.

La aventura nacionalista de Zapatero se resquebraja por Galicia y País Vasco
Redacción Minuto Digital 13 Marzo 2009

El modelo catalán que había guiado la estrategia de Zapatero y había llevado al PSOE a estrechar lazos con el separatismo para aislar al PP en toda España parece que no se sostiene más.

En Galicia los socialistas han pagado cara su luna de miel con el BNG. Tras la incontestable derrota electoral muchos socialistas gallegos hacen reflexión y defienden otra estrategia basada, no en la pinza con el nacionalismo, sino en la autenticidad del proyecto socialista sin desnaturalizaciones provocadas por extrañas alianzas. En el manifiesto “Sumando ideas para o socialismo galego”, alcaldes, diputados y representantes de las juventudes socialistas marcan distancias con el nacionalismo y se declaran “socialistas sin complejos ni culturales ni identitarios” y defienden la vocación mayoritaria del proyecto socialista. Su objetivo radica en lograr “ser a referencia galega da esquerda”, por lo que tratan de seducir también a una parte del electorado del BNG y de los desencantados que no han encontrado una opción válida en las urnas.

Los socialistas gallegos desmienten a Zapatero, cuando negaba cualquier tipo de conflicto lingüístico debido a las políticas de inmersión lingüística nacionalistas. Los firmantes del manifiesto reconocen el problema de la imposición y defienden una Galicia políglota garantizando la plena competencia lingüística de los alumnos en gallego y castellano. En este tema se muestran firmes para pedir un país “sen divisións entre iguais e imposicións”.

Tampoco en Vascongadas le ha salido bien la jugada a Zapatero, que esperaba una mayoría socialista para reeditar un gobierno a lo catalán junto al PNV. No le queda otra, para mantener la credibilidad en su candidato por el cambio, salvo que ZP asuma el coste ante el electorado nacional de ser el responsable de no desalojar al PNV del poder, que apoyarse en el PP.

Por el camino quedan los estropicios causados a la cohesión nacional y a la igualdad entre españoles debido a las cesiones a los nacionalismos consecuencia de la partidista estrategia de Zapatero: reformas estatutarias de dudoso encaje constitucional, financiación autonómica “asimétrica”, inmersión lingüística …

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Un Gobierno paralizado
Editorial ABC 13 Marzo 2009

LA soledad parlamentaria del PSOE después de los resultados del 1-M acentúa la sensación de parálisis de un Gobierno superado por las circunstancias. El Grupo Socialista pierde votaciones en el Congreso de los Diputados, mientras sus antiguos aliados se convierten en adversarios y el Ejecutivo hace uso de una facultad excepcional en la Junta de Portavoces para evitar el debate de cuestiones que no le convienen. La situación exige una negociación permanente para disimular la evidencia de que Rodríguez Zapatero se ha quedado solo. El «cordón sanitario» con el que pretendió aislar al PP en la legislatura anterior está cambiando ahora de rumbo ante la pasividad de un Gobierno desconcertado, con muchos ministros políticamente amortizados o irrelevantes.

En todo caso, lo importante no son los intereses particulares del PSOE, sino el perjuicio objetivo que supone esta debilidad para hacer frente a una situación de emergencia. Con mayor o menor acierto, Obama, Sarkozy, Brown, Merkel y otros líderes de países desarrollados trabajan a fondo para ofrecer nuevos proyectos y buscar soluciones. En cambio, Rodríguez Zapatero parece conformarse con ocurrencias ya gastadas y toda su iniciativa legislativa se concentra en una reforma injustificada de la ley del aborto para hacer guiños a la izquierda radical. Los propios socialistas le piden a su líder algún tipo de reacción eficaz frente a la sensación generalizada de que el Ejecutivo no da más de sí y de que se adivinan tiempos muy duros para el grupo parlamentario que le sirve de apoyo en el Congreso y el Senado.

El líder socialista sufre ahora las consecuencias de una apuesta por las maniobras partidistas frente al trabajo serio y responsable. El PNV se desmarca de su apoyo -decisivo, por ejemplo, para aprobar los actuales Presupuestos- ante la firme voluntad de Patxi López de convertirse en lendakari. CiU, y ahora también BNG, no tienen ningún interés práctico en dar cobertura a un Gobierno paralizado. Mucho tendrá que trabajar José Antonio Alonso para alcanzar acuerdos en un contexto que ha dado un vuelco decisivo en las últimas semanas. La absurda idea de gobernar a base de acuerdos puntuales esconde, bajo el nombre ostentoso de «geometría variable», un oportunismo de corto plazo que obliga a hacer extrañas piruetas para contentar a medias a unos y otros. Los grandes perjudicados son, por supuesto, los ciudadanos, que exigen medidas urgentes y eficaces para restaurar la confianza en el sistema económico y afrontar con sentido de estado los grandes problemas nacionales.

No es lógico pretender el voto del PP en el País Vasco a la vez que se gobierna con ERC en Cataluña y se busca el apoyo de IU en el Parlamento nacional, todo ello procurando no romper los puentes con PNV y CiU. El PSOE se ha creído su propia retórica acerca de su «centralidad» en el sistema político, sin asumir que estos pactos en todas direcciones reflejan únicamente la incongruencia y la falta de rigor. En democracia, el poder no es un fin en sí mismo, sino un instrumento al servicio del interés general. Aquí y ahora no importan la soledad del presidente, la debilidad ya irremediable de muchos ministros o la falta de aliados mínimamente estables. Lo peor es que España no puede permitirse este desgobierno en plena crisis de dimensión universal.

Socialistas y populares comparten el objetivo de llegar a un acuerdo estable y fuerte
Hora de grandeza en el País Vasco
Editorial La Razon 13 Marzo 2009

Los dirigentes socialistas y populares del País Vasco dieron ayer un paso en firme para que el próximo lendakari sea Patxi López. Unos y otros se sienten respaldados por su líderes nacionales, Zapatero y Rajoy, para desalojar del poder a los nacionalistas que han gobernado de modo ininterrumpido durante tres décadas. Aunque parece descartado un gobierno de coalición, ambas partes aseguran que «hay bases para un acuerdo que permita el cambio». De modo explícito, el presidente del PP definió así la trascendencia del acuerdo: «Es hora de la grandeza y la responsabilidad en el País Vasco». La actitud constructiva de populares y socialistas contrasta con la crispación del PNV, que ha redoblado su discurso agresivo y radical.

Desde que barruntó que podría perder el Gobierno autónomo, bastantes horas después del recuento electoral, el PNV se ha sumido en una espiral de descalificaciones y amenazas impropias de un partido democrático, tales como tachar de «golpe institucional», «pacto contra natura» e «insulto a los vascos» una posible alianza PP-PSE. Ayer mismo, Ibarretxe insistía en su retórica prepotente al advertir de que «el PNV seguirá dirigiendo este país sea desde donde sea». Esta resistencia irracional a la alternancia política, fundamento de la democracia, es la que justifica y legitima un pacto entre los dos grandes partidos nacionales para gobernar.

Los nacionalistas se asombran de que la izquierda y la derecha se unan precisamente en el País Vasco, mientras en el resto de España andan a la greña. Más que rasgarse las vestiduras, los dirigentes peneuvistas harían bien en preguntarse por qué el País Vasco es la excepción, por qué allí no impera la lógica de que, por ejemplo, dos partidos conservadores, que están juntos en Europa, como el PP y el PNV, formen una alianza de Gobierno. La respuesta es bien simple: el modelo de sociedad que necesita el País Vasco va más allá del esquema ideológico de derechas o izquierdas porque afecta a la libertad y la Constitución, al derecho a la vida y la limpieza del juego democrático. Es decir, concierne a principios que son anteriores a los legítimos intereses de partido.

El PNV ha dispuesto de treinta años para acabar con ETA y no lo ha hecho; mientras tanto, han sido asesinados decenas de militantes y cargos socialistas y populares, en una especie de «limpieza política» sistemática que nunca han condenado los batasunos. ¿Le parece al PNV que los muchos funerales compartidos no son un nexo de unión entre PP y PSOE? ¿Considera acaso que la sangre inocente derramada es un mero episodio político y no el costoso tributo que socialistas y populares han pagado por defender la Constitución, que el PNV no votó? Por todo ello, que convierte en histórica para los vascos esta coyuntura de cambio, PP y PSE deben actuar con la máxima responsabilidad y lealtad.

Aciertan los populares al ofrecerse de manera tan generosa. Sería imperdonable que los socialistas no correspondieran del mismo modo, que relativizaran la importancia de esta alianza y que sucumbieran, en algún momento de la Legislatura, a los cantos de sirena que les animan a pactar con un PNV posibilista. Es probable que este pacto fuera legal, pero de dudosa legitimidad, porque lo que está en juego no es el color del próximo Gobierno, sino la convivencia en paz y en libertad de todos los vascos, que hasta ahora ha brillado por su ausencia. Y para ello tienen la obligación conjunta de regenerar tres de las principales instituciones: la Ertzaintza, para que sea un instrumento eficaz contra ETA; la enseñanza, secuestrada por el nacionalismo; y los medios de comunicación públicos, coto privado del PNV.

La cuestión lingüística de Galicia (y II)
JOSÉ BARROS GUEDE La Opinión 13 Marzo 2009

Ante tanto conflicto político y ante tantos trastornos y problemas sociales que la aplicación del decreto, del 7 de junio del 2007, de la Xunta de Galicia causa y ocasiona a la sociedad civil gallega, y ante tantas protestas de profesores, alumnos y padres de familia por imponer el uso obligatorio del gallego en las más y principales asignaturas de la enseñanza primaria y secundaria, el nuevo presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo, recientemente elegido por mayoría absoluta de votos en las elecciones del primero de marzo, ha decido derogarlo como una de sus primeras medidas dentro de su gobierno de los cien primeros días. Este decreto establece textualmente en educación primaria lo siguiente: "En toda la etapa de la educación primaria se garantizará el cumplimiento de lo establecido para esta etapa en el Plan general de normalización de la lengua gallega aprobada por el Parlamento de Galicia, el de septiembre del 2004, que incluye como anexo el presente decreto, impartiéndose obligatoriamente en gallego las áreas de matemáticas, conocimiento del medio natural, social y cultural y la educación para la ciudadanía y derechos humanos, garantizando la competencia lingüística propia del nivel en las dos leguas oficiales de la comunidad" (Art. 8).

En educación secundaria establece textualmente: "En la educación secundaria obligatoria se impartirán las siguientes materias: ciencias de la naturaleza, ciencias sociales, geografía e historia, matemáticas y educación para la ciudadanía. Cuando la materia de ciencias de la naturaleza, se desdoble en biología y geología por un lado, y física y química por otro, ambas se impartirán en gallego. Además de las materias establecidas en el apartado anterior, el claustro completará el número de materias que se incluyen como anexo al presente decreto" (Art. 9).

En el anexo estable textualmente: 1º) "En la educación primaria garantizar que, como mínimo, el alumnado reciba el 50% de su docencia en gallego. En la parte de área del conocimiento del medio natural, social y cultural, ya fijada legalmente, se fomentará que se impartan en esta lengua materias troncales en toda la etapa, como las matemáticas".

2º) "En la educación secundaria obligatoria garantizar que, como mínimo, el alumnado reciba el 50% de su docencia en gallego. Dentro de las posibilidades de cada centro, se tenderá a que las materias que se impartan en ese idioma figuren las matemáticas y la tecnología, a parte de las que ya están legalmente establecidas".

Ante ello, veamos lo que la actual Constitución española, el Estatuto actual de Autonomía de Galicia y la ley de normalización lingüística de la comunidad autónoma de Galicia establece.

La Constitución española ordena: "El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla. Las demás lenguas serán también lenguas en sus respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección" (Art. 3).

El actual Estatuto de Autonomía de Galicia manda: "La lengua propia de Galicia es el gallego. Los idiomas gallego y castellano son oficiales en Galicia y todos tienen el derecho de conocerlos y usarlos. Los poderes públicos de Galicia garantizarán el uso normal y oficial de los dos idiomas y potenciarán la utilización del gallego en todos los órdenes de la vida pública, cultural e informativa, y dispondrán de los medios necesarios para facilitar su conocimiento. Nadie podrá ser discriminado por razón de su lengua" (Art.5).

La Ley de Normalización Lingüística de la comunidad autónoma de Galicia, de 15 de junio de 1983, siendo Manuel Fraga Iribarne, presidente de la Xunta, desarrolla dicho artículo estatutario de la siguiente forma.

Primero: "Todos los gallegos tienen el deber de conocer el gallego y el derecho de usarlo" (Art.1.p.2). El "deber de conocerlo" fue declarado anticonstitucional por sentencia del Tribunal Constitucional, de 26 de junio de 1984.

Segundo: "Los poderes públicos de Galicia garantizarán el uso normal del gallego y castellano, lenguas oficiales de la comunidad autónoma" (Art.2).

Tercero: "Los poderes públicos de Galicia adoptarán las medidas oportunas para que nadie sea discriminado por razón de su lengua. Los ciudadanos podrían dirigirse a los jueces y tribunales par obtener la protección judicial del derecho a usar su lengua" (Art. 3).

Cuatro: "El gallego, como lengua propia de Galicia, es lengua oficial de las instituciones de la comunidad autónoma, de su administración, de la administración local y de las demás entidades públicas dependientes de la comunidad autónoma. También es el castellano como lengua oficial del Estado' (Art. 4).

Quinto: "El gallego, como lengua propia de Galicia, es también lengua oficial en la enseñanza en todos los niveles educativos". La Xunta de Galicia reglamentará la normalización del uso de las lenguas oficiales en la enseñanza, de acuerdo con las disposiciones de la presente ley" (Art. 12).

Sexto: "La lengua gallega es materia de estudio obligatorio en todos los niveles no universitarios' (Art. 14, p 1).

Séptimo: 'Los profesores y alumnos en el nivel universitario tienen el derecho a emplear, oralmente y por escrito, la lengua oficial de su preferencia" (Art. 15).

A la vista de los artículos mencionados de la Constitución, Estatuto de Autonomía y de la ley de normalización lingüística, en mi humilde opinión, siendo un patriota gallego, considero que los citados artículos 8 y 9 y anexos 2 y 3 del mencionado decreto tienen graves defectos constitucionales y estatuarios y legales de fondo y de forma.

De fondo, porque Galicia es bilingüe, y el gallego y castellano son las lenguas oficiales por igual de dicha comunidad autónoma. Al imponer estos artículos el uso del gallego obligatorio y exclusivo en las más y principales asignaturas de educación primaria y secundaria, discrimina al castellano, no respeta la libertad de los alumnos y profesores en la elección entre el uso del gallego o castellano en la enseñanza primaria y secundaria, ni se adapta a la realidad social gallega. De forma, porque la redacción de dichos artículos del mencionado decreto es desordenada, confusa y subrepticia.

Por otra parte, los alumnos, profesores y padres, según el Tribunal Constitucional del Estado español, no tienen el deber de conocer y usar el gallego, pero sí el derecho de conocer y usar libremente por igual el idioma castellano y gallego en la enseñanza Primaria y Secundaria.

Contra dicho decreto cabría, además, el recurso jurídico ante el Tribunal Superior de Justicia por la presunta vulneración de la legalidad del Estatuto de Autonomía de Galicia y de la ley de normalización lingüística del gallego, y ante el Tribunal Constitucional del Estado español por la presunta vulneración de la Constitución española.

Elecciones vascas
A favor del desalojo del PNV
Guillermo Dupuy Libertad Digital 13 Marzo 2009

Una cosa es estar a favor del desalojo del PNV del Gobierno vasco –algo que sólo se puede lograr si el PP vota favorablemente la investidura de Patxi López como nuevo lehendakari– y otra muy distinta pensar que este compañero de viaje de los nacionalistas se haya caído del caballo camino de Damasco. Yo estoy a favor de lo primero, sin pensar en absoluto lo segundo. De hecho, respaldo rotundamente la elección de López como lehendakari, aun a sabiendas de que él y ZP son muy capaces de querer, con posterioridad, recomponer sus relaciones con el PNV ofreciendo a los separatistas un avance soberanista a través de un nuevo marco-jurídico político para el País Vasco. Eso, por cierto, hicieron los socialistas con CiU, tras desbancarlos del Gobierno de la Generalitat.

Lo que ocurre es que la salida del PNV de un poder que los nacionalistas han estado ostentando durante tres décadas lo considero un bien por sí mismo, por malo –que no decepcionante– que pueda ser un Ejecutivo presidido por López gracias a un inicial apoyo del PP: las redes clientelares y los intereses creados que durante tanto tiempo se han tejido entorno a la Administración del PNV son de tal envergadura que un cambio, por pequeño que sea, lo considero sumamente oxigenante.

Naturalmente no se me escapa lo ficticio de esos cambios que, como en el Gatopardo, a veces son necesarios para que todo siga igual. Sin embargo, considero que no todo puede seguir siendo exactamente igual en el Pais Vasco si se expulsa a los nacionalistas del Gobierno autonómico.

Por poco que Patxi López modifique la liberticida política lingüística que padece el País Vasco; por renuente que siga siendo a la expulsión de ANV de los ayuntamientos que aun gobierna; por escasa que sea su rectificación en el terreno educativo de cara a acabar con el adoctrinamiento nacionalista; por pocos que sean sus esfuerzos para que la Ertzaintza deje de ser una "policía de partido" y ponerla a pleno rendimiento en la lucha contra el terrorismo; por insuficiente, en definitiva, que sea la observancia del nuevo lehendakari a la hora de cumplir y hacer cumplir la legalidad y la Constitución en el País Vasco, siempre será preferible a lo que, en todos estos terrenos, se puede esperar de un Gobierno que siga en manos de los nacionalistas.

Por otra parte, un apoyo sin condiciones a la investidura de López no es incompatible con una estricta fiscalización de su Ejecutivo. Si encima luego resulta que Patxi López –que más que un camuflado nacionalista es, en el fondo, un descarado oportunista– preside un auténtico punto de inflexión de la deriva centrífuga, de deconstrucción del Estado y cesión al nacionalismo que hemos padecido en estos años, más razón todavía para apoyar sin reparos su investidura.

Soy el primero en reconocer al Foro de Ermua que la salida del PNV del Gobierno no implica per se "modificaciones profundas y trascendentales en las bases ideológicas y políticas que lo sustentan". Mas supongo que estaremos todos de acuerdo en que esa salida de los nacionalistas, no por insuficiente, deja de ser absolutamente necesaria. Y no olvidemos que lo mejor a veces es enemigo de lo bueno.

Socialismo diferencial
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ DIRECTOR DEL INSTITUTO MOGZ DE CIENCIAS DEL COMPORTAMIENTO El Correo 13 Marzo 2009

Tres meses puede demorarse la investidura de un lehendakari en Euskadi. La legislación no prevé plazos y deja el procedimiento al albur del ritmo de los partidos en constituir la nueva cámara legislativa. Aunque la incertidumbre es la más fiel compañera del futuro, casi puede asegurarse que Patxi López será gobernador de los vascos y las vascas. De este modo, la democracia pone fin a tres décadas largas de dirección jeltzale en Vascongadas. No se elimina, no obstante, la sensibilidad nacionalista de la población o, por mejor decir, la sensibilidad hacia el hecho diferencial. Tal vez el socialismo vasco sea el hecho diferencial.

Entre el nacionalismo españolista y el nacionalismo regionalista hay un espacio intermedio, conformado alrededor del hecho diferencial. Es curioso lo que ocurre en política con las izquierdas y las derechas. Ni en Euskadi ni en Cataluña la derecha o los conservadores del PP tienen afinidad con las (que podríamos etiquetar como) derechas nacionalistas de CiU y PNV. Es cierto que Aznar se entendió en algún momento con CiU, pero siempre a nivel de España interesada por los catalanes, nunca en territorio de la propia comunidad autonóma. En ambas regiones diferenciales, por el contrario, la izquierda socialista ha tenido una comunicación más fluida, incluso relación de gobierno en Euskadi, con las derechas nacionalistas. Cierto es también que la relación socialismo-nacionalismo conservador en Cataluña ha sido menos potenciada, sencillamente porque ambas allí son competencia directa de gobierno. Ahora y desde hace algún tiempo también lo son en Euskadi, luego la comunicación con el PNV se resentirá nada más que por eso.

La tercera vía para que exista una alternativa sólida al nacionalismo en Euskadi es gestionar el hecho diferencial vasco. Hacerlo política y socialmente. El hecho diferencial tiene que ver con la cultura, con los modos pautados y recurrentes de pensar, sentir y actuar en una población. En Euskadi es la lengua y la identidad, pero también la fiscalidad y la economía que tienen un diseño diferencial en el seno de la España común. Eso cabe en la España de las autonomías. En definitiva, eso es la España de las autonomías.

El plus que propone el nacionalismo jeltzale sobre el socialismo vasco es el derecho a decidir, es decir, la autodeterminación. En realidad el planteamiento peneuvista es una falacia, puesto que el derecho a decidir ya existe en Euskadi. Con independencia del encaje constitucional del término, el Gobierno autonómico vasco decide sobre una buena mayoría de las cuestiones que afectan al ciudadano. Si decide el Gobierno vasco, está decidiendo el ciudadano autodeterminado. Hay que reconocer, por otra parte, que todavía existen un abanico de transferencias pendientes de ejecución. Y no permanecen pendientes tanto por una limitación de la capacidad vasca de decisión como por el resultado de las tensiones entre administraciones públicas en el reparto del poder y, en grandísima medida, del dinero público.

El vasco y la vasca de la calle son quienes han compuesto el puzzle del Parlamento de Euskadi para que haya una nueva ecuación de las mayorías y minorías de decisión. El éxito de un alcalde es gestionar y defender la realidad diferencial de su pueblo, haciéndolo progresar. De igual manera, el éxito de Patxi López dependerá de su capacidad para defender lo vasco. Lamentablemente para el ciudadano, el juego político no sólo versa sobre la defensa de los intereses diferenciales de la población, sino también sobre la pervivencia del grupo político en un estatus de poder. Y ahí se le van a enredar las cosas al futuro lehendakari socialista.

El primer director socialista para la orquesta de Euskadi tendrá complicado tocar la partitura del hecho diferencial. Arrancará la función con los votos populares en la investidura, pero gobernará en solitario. Si quiere imprimir progreso a Euskadi tendrá que ser diferente. Y si no, que mire lo que ha ocurrido en Galicia. El propósito de todo político que conquista un gobierno históricamente monopolizado por otra sensibilidad es lograr la segunda legislatura. Así calculan los estrategas de los partidos. La política socialista en Euskadi durante los próximos cuatro años distanciará a Patxi López de los populares. La prospectiva interna del PP está condicionada por la conciencia de que nunca gobernarán en Euskadi. A partir de esa conciencia, los populares pueden elegir un apoyo estable al PSE o garantizar la investidura de Patxi López para inmediatamente después descolgarse de los socialistas y negociar cada votación en el Parlamento. Por instinto elegirán lo segundo.

Todavía no creo que tengan calibrado si les interesa más aparecer como un apoyo sólido del socialismo en Euskadi o caer en la tentación de dejar que Patxi López se ahogue en la matemática parlamentaria, enrojeciendo en el mapa español un fracaso autonómico socialista. Habrá que observar la dinámica.

En orden a planificar las estrategias, las calculadoras internas de los partidos políticos se estarán preguntado a costa de qué o de quién han obtenido sus votos y, sobre todo, de dónde pueden sacar más. En términos de votos, el socialismo ha crecido en Euskadi un poco menos de lo que ha perdido el PNV y casi el equivalente a lo que ha perdido el PP. Si los socialistas hubieran obtenido su resultado a costa del voto jeltzale la estrategia sería más sencilla. Querría decir que hay un trasvase de voto nacionalista moderado al socialismo. No puede asegurarse que esto haya sido así, de momento. Lo que aparece claro a la luz de los resultados es que algunos ciudadanos constitucionalistas, indecisos y previamente votantes del PP, son quienes han ejercido el voto útil hacia el socialismo. También que el socialismo ha recibido algunos (probablemente menos) votantes nacionalistas desencantados con el soberanismo de Ibarretxe. Los unos y los otros han puesto a Patxi López ante un desafío formidable.

El reto al que se enfrenta Patxi López y por extensión Zapatero es que Euskadi no sea como Galicia. Tal vez el socialismo no ha reeditado allí porque el Gobierno de Touriño no tenía política propia. Lo que cada vez quieren más los electorados son gobiernos que no les haga pupa y que propongan una diferencia de progreso respecto de las alternativas. La clave para el socialismo en Euskadi será desarrollar una política progresista sin complejos pero incardinada de hecho diferencial sin llegar a ser nacionalista. La cuadratura del círculo... que haciendo un gobierno de independientes, mucho me temo, no va a conseguirse. Los independientes, por definición, son indefinidos. El próximo lehendakari de Euskadi tiene que definirse y hacerlo de modo distinto al jeltzalismo orgánico o al nacionalismo centralista.

Si el socialismo vasco quiere aumentar su mayoría en Euskadi, tiene dos vectores estratégicos para desarrollarse: o pescar en el río nacionalista o laminar la base electoral del PP. El último de ellos no es demasiado posible y el primero tampoco si se practica una política que parezca nacionalista. La tercera vía es el camino, un socialismo de la diferencia, del hecho diferencial que haga encajar lo local en lo global, que desde un vasquismo no rupturista proyecte cada identidad de Euskadi en eso que se viene en llamar 'glocalización'.

Naturalmente, habrá muchas dificultades. Antes de mitad de legislatura el PP sufrirá las pulsiones internas para hacer fracasar al socialista, pero al socialista de La Moncloa. Es absurdo, pero así será. Entonces el PNV puede aproximarse a Patxi López como redentor, trasladando el mensaje de que sin la 'sensibilidad' de Sabin Etxea en la ecuación de Ajuria Enea no existe gobierno viable en Euskadi. Cuanto más genuinamente diferencial sea Patxi López, más ventaja competitiva acumulará.
El autor parte en su análisis de que el próximo lehendakari será Patxi López para afirmar que «la clave para el socialismo en Euskadi será desarrollar una política progresista sin complejos pero incardinada de hecho diferencial sin llegar a ser nacionalista»

La «ulsterización» de Euskadi
... La política antiterrorista y sus responsables deben considerar que la ficción de una «ulsterización» podría hacerse realidad si la democracia no actúa con determinación. La visibilidad de un Estado solidario, fuerte y protector es una condición necesaria para evitar la radicalización de unas víctimas del terrorismo respetuosas con esa ley a la que confían sus reivindicaciones...
ROGELIO ALONSO, Profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 13 Marzo 2009

«NO hay solución. Ojo por ojo, diente por diente». Así resumía Emilio Gutiérrez su desesperación al desatar su rabia contra la herriko taberna de Lazcano semanas atrás. Hoy, desaparecida la atención mediática sobre su ataque de ira tras ser víctima de la violencia etarra, se enfrenta en soledad a una dura realidad. La amenaza, el miedo, el abandono de su hogar y de su trabajo ante la presión del entorno terrorista son las consecuencias de su acción. Permanecen además las causas por las que un ciudadano vasco se encuentra en tan injusta situación, las raíces del terror de las que debe ocuparse el próximo gobierno vasco con iniciativas hasta ahora infravaloradas.

La impotente frustración ante la asfixiante persecución ejercida por el terrorismo está en el origen de la humana reacción de Emilio Gutiérrez. Como señaló Fernando Buesa antes de ser asesinado por ETA en 2000, «hay una violencia que mata y otra que no deja vivir». Esta evidencia es con frecuencia subestimada por responsables políticos e instituciones que tienden a relativizar el impacto de un terrorismo diferente al asesinato pero que lo complementa. La comparación con la violencia mortal decreciente sirve para minimizar los efectos de un persistente acoso al que los poderes públicos no oponen la suficiente y obligada resistencia.

De ese modo se ha logrado que la sociedad vasca asuma estoicamente una anormal imposición en la forma de una intimidación terrorista que condiciona por completo la vida de miles de personas. Aunque de nuevo se han celebrado unas elecciones bajo coacción en las que el electorado no nacionalista se hallaba en desiguales condiciones, los propios políticos constitucionalistas han renunciado a darle a tan fundamental limitación la centralidad que merecería. Esta actitud, motivada por el deseo de no perjudicar su competencia electoral, representa otro perverso beneficio que el nacionalismo extrae del terrorismo.

La sorpresa de una parlamentaria belga en reciente visita al País Vasco ilustraba el peligro de esa anormalidad que calificaba de «omertá»: «Yo he regresado conmocionada porque todo esto sucede en el corazón de Europa y se sienten deseos de gritar ¿Pero qué estamos haciendo? ¿Qué hace el Consejo de Europa? Porque ahí hay un trabajo por hacer, que es la razón de ser del Consejo de Europa, ya que las libertades democráticas fundamentales son las que están siendo vulneradas en medio de la más total indiferencia y la más completa banalización, porque la violencia forma parte de la cotidianeidad».

Para el extranjero, es ésta una intolerable privación de libertades que, sin embargo, ha dejado de serlo para el Estado, suscitando únicamente esporádico y efímero interés en momentos muy determinados. Lo constata por ejemplo la ineficaz, por insuficiente, intervención judicial de numerosas herriko tabernas que continúan desarrollando sus actividades de apoyo y financiación al entorno terrorista. Lo refleja también el siniestro comportamiento del nacionalismo vasco defendiendo el diálogo con quienes intimidan a sus conciudadanos, o su presentación de la ilegalización de los representantes políticos de ETA como la confirmación de la ausencia de democracia. Lo demuestran además los 43 ayuntamientos en los que todavía gobierna ANV a pesar de la vehemente indignación de los portavoces gubernamentales y su incumplido compromiso de poner fin a esa aberración tras los últimos asesinatos. Asimismo, ¿qué mensaje se traslada a una sociedad amenazada cuando el responsable de la presencia etarra en los consistorios no asume su responsabilidad por tamaña negligencia pero sí se ve forzado a dimitir al coincidir con la campaña electoral sus irregulares conductas?

Es perfectamente razonable que, en semejantes condiciones, en las que la acción antiterrorista prescinde de relevantes dimensiones políticas y jurídicas, algunos ciudadanos sientan una considerable desprotección. Es revelador el testimonio de otro integrante de la delegación belga citada: «Que en Europa se sepa que entre un atentado terrorista y otro persiste un ambiente de miedo y de terror, y es necesario protegerse a sí mismo y a sus hijos frente a ese terror todos los días». Ante esa necesidad de defensa, ni el Gobierno central ni el ejecutivo vasco han articulado todas las medidas debidas. La percepción de impunidad es hoy manifiesta en una sociedad en la que prospera el fanatismo sin que los poderes públicos vascos diseñen mecanismos para impedirlo.

Escasa o nula atención merecen para las instituciones la prevención y contención de la socialización en el odio y en el totalitarismo del que emanan los comportamientos violentos en los que se sustenta el hostigamiento terrorista. La deslegitimación y marginación de quienes apoyan y perpetran la violencia es casi inexistente y la condescendencia hacia el terrorismo clara. Reveladora de una inquietante anomia era la reflexión de uno de los primos de Ignacio Uría en un artículo publicado en El Correo un día después de su asesinato: «Dicen que ha podido ser ETA quien le ha asesinado por trabajar en la construcción del Tren de Alta Velocidad. No sé. Yo, personalmente, estoy en contra de este modelo de tren...». Además son comunes en la sociedad vasca la reversión de valores y la deslegitimación de los principios democráticos. Recuérdese, por ejemplo, el apoyo del gobierno vasco al agresor nacionalista de un miembro del Foro de Ermua en 2007 al declarar Ibarretxe ante la justicia por sus reuniones con una organización ilegalizada.

En 1992, cuando el etarra Eugenio Etxebeste propuso la «ulsterización» del País Vasco, describió ese escenario como «absolutamente ficticio». Pronto ETA diseñó su estrategia de «socialización del sufrimiento» con el fin de alimentar el enfrentamiento civil característico del fenómeno terrorista norirlandés. A pesar de las brutales agresiones de ETA y su entorno contra los ciudadanos vascos, la sociedad ha eludido la venganza personal que sumió a Irlanda del Norte en una viciosa espiral de violencia. El ejemplar cumplimiento de la legalidad por parte de las víctimas del terrorismo etarra se apoya en el referente de un Estado democrático que debe ejercer el monopolio de la violencia legítima y la satisfacción de las necesidades de justicia de sus ciudadanos. Sin embargo, si la percepción de impunidad se reproduce, acrecentando la indefensión de los coaccionados, algunos individuos pueden sentirse tentados de reemplazar la justicia por la venganza. La materialización de ese escenario no disminuiría la vulnerabilidad de los amenazados, pero supondría una triste victoria para el terrorismo.

Para que la explosión de furia de Emilio Gutiérrez siga siendo una excepción, la política antiterrorista y sus responsables deben considerar que la ficción de una «ulsterización» podría hacerse realidad si la democracia no actúa con determinación. La visibilidad de un Estado solidario, fuerte y protector es una condición necesaria para evitar la radicalización de unas víctimas del terrorismo respetuosas con esa ley a la que confían sus reivindicaciones de justicia. Por el contrario, la tolerancia hacia la subcultura del terrorismo y la aceptación como tolerables de ciertas expresiones de violencia sobre las que se consolida el miedo, constituyen peligrosos incentivos para empujar a las víctimas hacia una radicalización violenta.

Algunos socialistas gallegos, todavía en minoría, empiezan a ver la luz en materia lingüística
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 13 Marzo 2009

Algunos militantes y cargos electos del PSdeG han firmado un manifiesto contra la imposición lingüística y por la renovación interna. El documento lleva por título «Sumando ideas para el socialismo gallego» (www.sumandoideas.net), donde recibió el aval de un centenar largo de militantes y cargos institucionales. Entre los firmantes están los alcaldes de Noya, García Guerrero, y de Fene, Iván Puentes, además de diputados autonómicos electos como Silvia Fraga y José Manuel Lage; miembros del comité nacional del PSdeG-PSOE, como Jesús Basanta y Fernando Martínez, y varios responsables de las Juventudes Socialistas de Galicia.

El manifiesto, que preconiza una «renovación de las estructuras organizativas», dedica un párrafo a definir la postura del partido respecto a la política lingüística, apostando por una Galicia «políglota» en la que los niños puedan ser educados tanto en gallego como en español «garantizando el conocimiento y correcto uso de las dos lenguas al terminar la enseñanza obligatoria».

Aunque el texto no hace ninguna alusión al Bloque ni a la política lingüística desplegada por los socialistas desde la Xunta, sí plantea que Galicia ha de ser «un país sin división entre iguales ni imposiciones» en materia lingüística, y que debe mirar a la cultura autóctona como una «importante oportunidad» para la proyección de la comunidad en el mundo.

Si la cosa va adelante, cosa que deseo, la blocallada se va a quedar más sola que la una.
Fuente: LA VOZ DE GALICIA, Domingos Sampedro


 

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