AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 20 Marzo 2009

 

Antisistema
Daniel Martín Estrella Digital 20 Marzo 2009

Las apariencias no engañan: somos un país catastrófico. La economía se va al garete -¿como todo lo demás?- pero los sindicatos y la patronal se someten. Zapatero, socialista, se disfraza de liberal ante la crisis puesto que ha decidido no tomar una sola decisión: es el laisser faire de la estulticia. Rajoy anda perdido en su triunfo gallego mientras tampoco propone medidas que nos permitan afrontar la que se nos viene encima con un poco de esperanza. Soraya Sáenz de Santamaría ha cogido gustillo a lo de posar como modelo -¡Viva la imagen! ¡Muera la enjundia!- mientras su partido no tiene nada de modelo de conducta en cuanto muchos de sus cargos deberían estar en una cárcel modelo.

El juez Garzón prevarica ante todos con total impunidad mientras un periódico destapa detalles de uno de sus muchos sumarios secretos que rara vez llevan a nadie a la cárcel. La prensa española ha perdido tanta calidad que uno ya no sabe si algo es verdad o mentira hasta que lo ve publicado en algún diario extranjero. El gran intelectual de la España actual no es un Marañón, un Madariaga o un Ortega sino un Almodóvar maestro en la maniobra mercadotécnica de convertir la marginalidad más elitista en asunto de interés general. La Academia Española carga sistemáticamente contra el español y los nacionalistas descargan su ignorancia en sus respectivos idiomas, cada vez más depauperados. Y podría seguir hasta el infinito y más allá (1).

Ante tal cantidad de tamaña calidad de despropósitos que pueblan el esperpento español, es lógico que los jóvenes no sepan muy bien dónde meterse. Si sus mayores hacemos de la gilipollez nuestra forma de existir y comportarnos, es lógico que ellos se sientan legitimados para hacer lo que les venga en gana. Si los ejemplos vitales que reciben son la amoralidad, la zafiedad y la mediocridad como requisitos para el éxito social, es lógico que crezcan amorales, zafios y mediocres. Si la sociedad en pleno desecha sistemáticamente cualquier valor con un mínimo de humanidad o de respeto por el otro, es lógico que crezcan inhumanos y carentes de compasión o piedad.

Repito machaconamente en estos artículos que nuestro sistema educativo es pésimo, que construye personas incapaces de asimilar la ciudadanía con un mínimo de responsabilidad, que el atontamiento académico consistente en prometer grandes sumas de dinero o de fama a partir de la nada cerebral y ética sólo puede devenir en la disgregación de una convivencia humanista y pacífica: el mérito, el esfuerzo y la excelencia están siendo sustituidos paulatinamente por la ley del más fuerte o la del más amoral.

Y ahí entra el movimiento antiglobalización, los antisistema. Sólo en España el anarquismo más violento arraigó con fuerza. El actual movimiento contra los principios de la sociedad democrática y capitalista se mueve a nivel planetario. Pero sólo en España goza de casi absoluta impunidad. El miércoles pasado la policía autonómica de Cataluña desalojó de una universidad a unos jóvenes que protestaban contra el Plan Bolonia. Pero aún quedan numerosos grupos en aulas de otras universidades españolas sin que nadie piense siquiera en echarles de allí.

Los enfrentamientos en Cataluña provocaron numerosos heridos -más en las fuerzas de seguridad- y la detención de unos pocos energúmenos. Y algunos pocos inconscientes se echan las manos a la cabeza por la magnitud de los sucesos y muchos por la sorpresa. ¿Qué se puede esperar si toda la geografía española está plagada de edificios "okupados" contra la ley sin que nadie haga nada para remediarlo?

Los antisistema, jóvenes pertenecientes al neofascismo de izquierdas -ese que defiende a Chávez o Castro como adalides de la libertad- son una consecuencia lógica del desorden moral y la permisividad social ante los excesos juveniles. Y tienen bastante más presencia y poder del que se pueda suponer. Sobre todo por la desaparición fáctica del poder coercitivo del Estado.

Lo realmente preocupante es que llegan tiempos de dura crisis. La sociedad se va a empobrecer sustancialmente, y los movimientos sociales más violentos van a encontrar un perfecto caldo de cultivo para su desarrollo y ampliación. Y, trágicamente, nuestro débil Estado -sin territorio, sin justicia, sin ejército, sin policía, sin gobierno...- no está mínimamente preparado para enfrentarse al problema con solvencia ni energía. Aún peor, la Sociedad no es consciente de lo que está incubando ni está dispuesta a mover un dedo para impedir que unos pocos impongan sus ideas o caprichos mediante la fuerza, la violencia. Si el sistema no funciona, no existe, imaginemos los límites de lo anstisistema.

(1) Triste circunstancia la de que Buzz Lightyear sea el pensador estrella de la España del XXI, aún más dolorosa en cuanto sólo se le puede traer a colación en sentido peyorativo y burlesco.

dmago2003@yahoo.es

Rajoy
Sin claridad no hay liderazgo
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Marzo 2009

Rajoy ha dicho que Zapatero no aguantará seis meses en el poder. Reconozco que la predicción es arriesgada. Más aún, me atrevería a decir que este tipo de vaticinio es difícil y puede volverse en contra de quien lo formula. Reconozco no obstante su valor retórico; tiene una pretensión más de carácter ideológico que de realidad. La profecía de Rajoy quiere antes que nada erosionar el poder del Gobierno, pero resulta poco creíble, entre otras cosas, porque la mayoría socialista en el Congreso es holgada. Y, aunque los nacionalistas se lo están poniendo complicado a Zapatero, éste al final accederá a todo. Es cuestión de precio. Cierto que es un precio muy alto, pero el jefe socialista les seguirá dando todo lo que piden hasta que las arcas del Estado se queden vacías.

De todos modos, no seré yo quien critique por ilusa la declaración de Rajoy. Es, sencillamente, una manera de hablar y alertar a la ciudadanía sobre el callejón sin salida en el que nos ha situado el Gobierno de Zapatero. Sin embargo, si el PP quiere que esta "crítica" de Rajoy a la mayoría socialista tenga un sentido político, es decir, constituya una genuina alternativa real al Ejecutivo, entonces tendría que explicarnos cuál es el elemento central y diferenciador de su política con respecto al PSOE. ¿Sería Rajoy capaz, por ejemplo, de dejar meridianamente claro que el PP es un partido genuinamente nacional que no quiere saber nada con los nacionalismos? ¿Dejaría de pactar el PP con los nacionalistas en todo momento y lugar?

Sospecho que estas preguntas Rajoy no puede contestarlas, entre otros motivos porque también este partido es rehén de ese callejón sin salida al que nos ha llevado Zapatero a través de la reforma de los Estatutos de Autonomía, que ha venido a "consolidar" a este país como un mecano con 17 taifas, enfrentadas unas a otras, sobre las que se eleva un extraño líder populista. En verdad, si Rajoy no es capaz de desmontar este tinglado antinacional, seguirá siendo rehén de Zapatero. Tengo la sensación de que el ideal de "partido político centrado", según Rajoy, es aquel que puede pactar con los nacionalistas para gobernar. Rajoy, en el fondo, estaría mimetizando el modelo de Zapatero. Nada desearía más el líder del PP que poder gobernar con los nacionalistas. Eso es todo.

Y, sin embargo, un posible Gobierno de coalición entre el PSE y el PP en el País Vasco podría desbaratar ese modelo de "política centrada" que tiene Rajoy. Ojalá.

Transparencia frente a la corrupción
Los partidos políticos son irreemplazables en una democracia. Pero tienen gérmenes que pueden poner en peligro la salud del sistema. Deben combatirse con listas abiertas, limitación de mandatos y cuentas claras
JORGE M. REVERTE Y AGAPITO RAMOS El País 20 Marzo 2009

Parece indiscutible un hecho: la mejor garantía para que un sistema democrático funcione en estos tiempos reside en la existencia de los partidos políticos. El engranaje de la democracia no ha encontrado mejor herramienta que esas agrupaciones de personas que se mueven en la política para proponer fórmulas diversas de administrar la cosa pública, con la referencia de su ideología y sus propuestas concretas, ligadas a momentos concretos.

Pero ese reconocimiento no significa, en absoluto, que se pueda admitir la arbitrariedad cuando falta el debido control sobre las estructuras partidarias, que pueden actuar en muchos casos como agrupaciones de intereses oligárquicos, incluso con matices corporativos, que conducen a corrupciones, a ventajismos y a una acumulación de poder que pueden llegar a poner en juego la propia salud de la democracia.

Es la corrupción la que ahora nos preocupa. Ni siquiera la corrupción de los partidos, sino la que se genera en torno a ellos. Nos podemos situar en la posición más caritativa y decir que los partidos políticos en España no son estructuras que admitan mecanismos de corrupción en su seno. Pero los partidos, que siguen teniendo el apoyo electoral suficiente para que el sistema democrático funcione en nuestro país, tienen sin embargo gérmenes en su interior que pueden desarrollarse y fomentar la corrupción y la desafección. Veamos algunos problemas todavía sin resolver de los partidos españoles.

Las listas electorales las hacen los partidos eligiendo, según el criterio del aparato, quiénes las componen. Los argumentos por los que se elige a unos y no a otros no suelen tener nada que ver ni con la representatividad social, ni con la formación, sino con el dedo de quien manda. Vemos de candidatos a alcaldes, diputados autonómicos, nacionales, a personas que es dudoso que pudiesen serlo si hubiesen tenido que ser elegidas democráticamente con criterios de mérito y capacidad. Porque se ha ido cambiando poco a poco el criterio racional y jurídico impuesto en casi toda la Europa democrática por el cual la legitimidad del elegido la da el electorado, y se va imponiendo el de que la legitimidad la da el partido que lo designa. Por lo que tanto la discusión interna como las diferencias ideológicas tienden a desaparecer. Todos acabamos diciendo amén a quien nos paga. O no diciendo nada durante años y apretando el botón del voto en el Parlamento cuando lo ordena el jefe del grupo.

Los partidos se van transformando en grandes empresas, donde conviene entrar y aprender a servir a quien corresponde para prosperar en su momento. Vemos cómo muchos militantes entran en las nóminas de los partidos (Juventudes Socialistas, Nuevas Generaciones, etcétera) desde jovencitos y a partir de ahí van trepando en el peor sentido de la palabra. Sin tener que estudiar ninguna carrera, ni aprender idiomas, ni saber recitar dos líneas sin leer una chuleta. Cuando la política se ha transformado en una profesión facilona, ejercida a través de los partidos, es muy duro marcharse, porque fuera de la política no se tiene oficio ni por tanto beneficio. Cualquiera que esté en esa situación mata por permanecer en el aparato.

Para evitar esta perversión, habría que introducir factores en las elaboraciones de las listas por los cuales el candidato elegido lo fuese por sí mismo con nombres y apellidos. Es el viejo debate entre listas abiertas y cerradas que cada vez se hace más urgente en nuestro país.

Ligado a lo anterior está la limitación de los mandatos. Es curioso observar cómo todos los ciudadanos y políticos de un signo u otro han criticado por antidemocrático el intento de Hugo Chávez de perpetuarse en el poder liquidando el límite del tiempo en su mandato presidencial. Pero nadie sugiere ni por asomo, que no estaría mal que en España se pusiese ese límite, lo que sería bueno para la alternancia, algo muy importante en el juego democrático.

La corrupción no es un fenómeno nuevo. Desde que existe la política, existe la corrupción política. Vivimos en un país en que los funcionarios, salvo raras excepciones que pocas veces han tenido entidad y significado, son decentes. En cambio, de vez en cuando nos salpican con gran repercusión mediática los escándalos de corrupciones políticas. Si creemos que la corrupción existirá siempre, pues siempre habrá gente dispuesta a dar y otra gente a recibir en interés propio, el núcleo del asunto es si la corrupción política es significativa o no. Y en España es preocupante. Eso ha estado, hasta ahora, ligado a las necesidades de ingresos extraordinarios de los partidos.

¿De qué viven los partidos? Javier Pradera lo resumía hace unas semanas en este periódico. De subvenciones por gastos electorales a todos los niveles, local, autonómico, nacional y europeo. De subvenciones anuales tendentes a financiar la actividad ordinaria. De subvenciones a grupos parlamentarios que financian los gastos de los partidos en las cámaras legislativas. De aportaciones privadas que tienen un límite. Y, cada vez menos, de aportaciones de los militantes.

La suma de todos esos ingresos es muy importante. Y nunca hemos escuchado decir a ningún representante de partidos políticos que las cantidades que perciben sean insuficientes. Como tampoco hemos conseguido que nos detallen, exactamente y con transparencia, todas sus fuentes de financiación.

Si la cantidad es suficiente, la posición de los partidos ante la corrupción debería ser de una claridad meridiana; y si no lo es, deberían explicarlo y pedir más dinero, porque los partidos son absolutamente necesarios en un sistema democrático. Y año tras año vemos cómo los partidos políticos gastan más de lo que recaudan, que no es poco. Y no entran en quiebra. ¿Por qué? Porque los Parlamentos lo permiten, y porque los bancos lo consienten. De cuando en cuando, hasta les condonan sus deudas. Los partidos se han convertido en estructuras que devoran recursos sin cuento, lo que favorece que existan corrupciones, sobre todo en los ámbitos locales, en los que es más fácil confundir el interés personal con el político.

Lo peor es que casi todos los partidos democráticos participan, cómplices entre ellos, del implícito acuerdo de no cuestionar sus sistemas de funcionamiento. Y, como apéndices de esas estructuras, los parlamentarios fijan sus propios emolumentos, sus dietas de viaje y comida, y hasta sus planes de pensiones, algunos tan escandalosos como los que disfrutan los parlamentarios europeos, que alcanzan además el derecho a la pensión máxima con tres años de dedicación mientras un trabajador normal necesita 35.

Los partidos son estructuras sin alma. Son edificios. Unos edificios habitados por gentes que pueden tener en origen un encomiable afán de servicio público, pero cuyos intereses son los de profesionales que tienen que sostener un tren de vida, y defender con uñas y dientes un puesto de trabajo para el que no es fácil encontrar repuesto. Véase, si no, la facilidad con la que un ministro, una persona que suele venir avalada por su gestión o por su sabiduría, puede dejar su puesto y volver a su actividad anterior, mientras las listas de parlamentarios se renuevan sin que nadie se acuerde de sus nombres ni sepamos qué han dicho en cuatro años. Sólo lo que han aplaudido y votado. Si se expresan de manera inconveniente les expulsará el partido, jamás el elector.

¿Para cuándo la aplicación del artículo 6 de la Constitución? Transparencia y democracia interna. Las únicas medicinas para hacer que los partidos sean instrumentos nobles de nuestra democracia. Entonces, quizá, querrán volver a la política los que hablan sin leer, los que saben inglés, los que han negociado en las fábricas convenios complejos, o los que han escrito libros de matemáticas o sociología. Sin necesidad de ser ministros.

Jorge M. Reverte es periodista y escritor, y Agapito Ramos, abogado.

Síndrome de Diógenes en la política española
Pedro de Hoyos Periodista Digital 20 Marzo 2009

Corremos el peligro de acostumbrarnos. La corrupción ha vuelto cuando todos la habíamos dada por desaparecida y puede que venga a instalarse entre nosotros para permanecer. No hay quien se salve, no hay quien pueda llamar tuerto al contrario sin caer en la cuenta de que él está ciego. Corrupción de corrupciones y todo es corrupción. Es España, señores, hagan juego.

Será sin duda casualidad, yo apuesto por ello, pero las más altas cotas de corrupción se alcanzaron con los últimos gobiernos de Felipe González y ahora, de nuevo con el PSOE en el poder, han vuelto. Pero no, no estoy acusando, que la corrupción, sus sombras y sus sospechas alcanzan a todos, basta con repasar la actualidad. El caso es que nos vemos inmersos en un ambiente de suciedad y de enfermedad social; si pusiéramos banderitas en un hipotético mapa de la España corrupta no tardaría en empezar a faltar sitio para clavarlas. La corrupción no entiende de partidos y la duda de la desvergüenza alcanza a todos, al menos a todos los importantes y a alguno menos importante. Habrá que pensar que el hombre, al menos el hombre político, es malo por naturaleza y se deja seducir fácilmente por el dinero, quizá simplemente variando la medida en función de la cuota de poder alcanzado.

El caso es que las primeras planas de los periódicos se llenan de noticias de este tipo, a veces interesadamente, a veces sesgadamente, pero siempre reiteradamente, tapando la vida ordinaria, cubriendo la sociedad con un fondo de preocupación sin que nadie parezca reaccionar. Corremos el riesgo de acostumbrarnos y convivir con ella con absoluta naturalidad, tal cual sucede en países del tercer mundo que todos tenemos en la cabeza, en los que se ha infiltrado en las cañerías del Estado y forma parte natural de él.

Se nos hace ya familiar leer cada mañana las acusaciones mutuas entre unos y otros, no hay mañana en que no descubramos la mugre que se arrojan los principales partidos entre sí sin que se den cuenta de que todos están quedando enfangados, de que pronto van a dejar sin opción política límpida a sus respectivos votantes habituales.

Los espías del PP de Madrid, el preocupante misterio de los trajes del presidente valenciano, los desvíos de fondos del Ayuntamiento de Elche al PSOE, pequeños ayuntamientos como en La Muela… España entera parece someterse gustosa al reinado de la marranería política, tonto el que no se haya quedado entre los dedos con algún billete que pasara cerca, tonto el que no se haya beneficiado abusivamente de tanto dinero como ha corrido a espuertas en los últimos años. Esto se va convirtiendo en habitual, pronto conviviremos campechanamente con el cáncer en las entrañas del Estado y no podremos combatirlo. Y será demasiado tarde, que no parece existir intención política de corregirlo. Una vez un amigo que había viajado por varios continentes me habló de cómo en algunos abandonados países del tercer mundo cuando hay graves problemas la población no los combate, sino que se adapta a ellos. Está pasando en España, los principales partidos no se han tomado esta situación con la importancia que puede llegar a tener, no la combaten y simplemente la utilizan como arma arrojadiza. Padecemos el síndrome de Diógenes y nos estamos acostumbrando a convivir con la suciedad y el abandono políticos, guardamos en las férreas estructuras de los partidos una enorme cantidad de porquería sin que los interesados se den cuenta de que alguien puede abrir los armarios, levantar las alfombras y demostrar a la Humanidad la podredumbre que encierran.

Para entonces a los españoles no les importará…

La deserción como carácter
... La grotesca estampida que ha anunciado la ministra de Defensa y que ha caído como una bomba en el Cuartel General de la OTAN, y en los Gobiernos y mandos de los otros ejércitos allí presentes que se creían aliados nuestros, tiene por supuesto unos antecedentes políticos...
HERMANN TERTSCH ABC 20 Marzo 2009

ESTE Gobierno lleva ya cinco años jugando con el prestigio, con la respetabilidad, la autoestima, la economía y la seguridad interna y externa de nuestro país. Por eso no debiera extrañar a nadie ya ni un disparate continuado como son la política territorial o la económica ni un exabrupto demoledor para nuestros intereses a largo y corto plazo. En la categoría de estos últimos entra, con escaso honor y muy poca gloria, el anuncio hecho ayer por la ministra de Defensa, Carmen Chacón, de que España vuelve a desertar, sin aviso previo como suelen hacer los desertores, de una campaña militar común con sus aliados.

Esta vez es de Kosovo.
El Ejército español deja en la estacada a todos sus aliados presentes en Kosovo y se viene a casa. El Gobierno de España como gusta llamarse de un tiempo a esta parte en sus promociones publicitarias y su agitación propagandista, todas pagadas por el cada vez más exhausto erario público ha decidido «pirarse» -como diría un sorchi en el frente- de una de las regiones en la que Europa entera se juega su estabilidad, la seguridad y la paz. Lo hace después de una larga retahíla de manifestaciones de incompetencia, necedad y falta de criterio e información en la región.

Hoy dan ganas de llorar una vez más, sin apenas consuelo, por los magníficos soldados españoles que se han dejado la vida en los Balcanes. Y por todos los hombres y las mujeres de nuestro Ejército que han estado allí desde hace más de década y media y han dejado una huella indeleble de valor, gallardía y honor, ellos sí muy conscientes de su papel en la Defensa de la seguridad y los intereses de su patria que muchas veces se dirime tan lejos de sus fronteras. La grotesca estampida que ha anunciado la ministra de Defensa y que ha caído como una bomba en el Cuartel General de la OTAN, y en los Gobiernos y mandos de los otros ejércitos allí presentes que se creían aliados nuestros, tiene por supuesto unos antecedentes políticos.

La majadería de nuestros gobernantes de izquierda y derecha habían llevado a interpretar la tragedia de Kosovo en clave interna española. Nuestros políticos ignaros habían llegado a la conclusión de que defender el espanto consumado de la soberanía de Serbia sobre Kosovo venía a ser parte de la defensa de una cohesión española que, por otra parte, dinamitan ellos un día sí y al otro también. Nuestro Gobierno, cautivo de su primitivo universo sentimental izquierdista, se nos convirtió en defensor de un país que ya no existía y en firme opositor a una independencia de Kosovo que habían dictado las armas, las vidas y las muertes. La historia para Zapatero y su gente es una casa de muñecas. Las armas habían dictado en su día que Königsberg (Kaliningrado), Posen (Poznan) o Brelau (Wroclaw) nunca volvieran a ser alemanas, pese a la tragedia que aquello supuso para esta ciudad y sus habitantes.

Después de lo sucedido en Kosovo, nadie mínimamente informado podía abogar por su permanencia bajo ningún tipo de soberanía serbia. Y los 22 países de la Unión Europea y los 52 del mundo que han reconocido la independencia irreversible del Kosovo se lo podían haber explicado muy bien a toda la tropa de catetos que niegan por intereses mediopensionistas que la historia haya existido. Y a los peores disparatados que, en la absurda interiorización de los peores mensajes de los nacionalismos periféricos españoles, creen adivinar paralelismos entre Prístina y Vitoria. El ridículo auguraba daños. El disparate es tan mayúsculo que es difícil de abordar sin caer en términos despectivos mayores. La deserción como rasgo fundamental del carácter, la traición como método, la mentira y la impostura como utillaje. Así estamos una vez más y no notamos que otros sí lo notan. Tardaremos al menos una generación, en el mejor de los supuestos, en reconquistar un prestigio, un respeto, la presunción de decencia, que España se había labrado en las tres pasadas generaciones políticas.

Pero más allá de las falacias históricas y mentiras con que nuestros gobernantes han tejido el mensaje que emiten a diario para explicarse a sí mismos y reinventar el mundo, más allá de la basura semiculta con la que quieren promocionarse, están los daños objetivos que los españoles habremos de comprobar, quizás, por desgracia, en un futuro no lejano que nos atañe a nosotros, a nuestros hijos y nietos. La Alianza Atlántica ha tenido siempre debates internos como a toda asociación voluntaria de naciones libres corresponde. No pasaba en el Pacto de Varsovia. Pero la OTAN nunca había tenido a un miembro que manifestara de esta forma su tendencia a traicionar la confianza interna y la labor común. La deserción está muy mal vista no sólo entre militares o entre caballeros. También entre ciudadanos que creen tener un proyecto de vida en libertad común. La confianza truncada es difícil de recobrarse.

En España es muy posible que el escándalo del anuncio de la retirada unilateral de nuestras tropas en Kosovo no tenga mayor repercusión en la opinión pública. Estamos a lo que estamos y todos piensan que en estos momentos todo el mundo tiene licencia para buscarse la vida como pueda. Pues mucho cuidado con eso. Porque si los países bálticos, la región de los Balcanes y la propia Centroeuropa tienen motivos para estar preocupados por su seguridad y su entorno, los españoles deberíamos ser también conscientes de quiénes son nuestros vecinos. Nosotros tenemos más necesidad que muchos otros de una Alianza Atlántica que disuada de apetitos ideológicos, fanáticos religiosos y territoriales a unos estados realmente fallidos que en estos tiempos de inestabilidad y zozobra bien pueden verse tentados a la aventura.

Cuando se genere una situación de este tipo, y yo creo que puede producirse pronto, nosotros pediremos a nuestros aliados una lealtad que cada vez será más difícil de exigir. Porque nosotros la hemos dinamitado. En Kosovo no va a estallar la guerra mañana. Aunque se vayan los españoles y dejen a sus aliados en la angustia por cubrir todos los espacios que la deserción ha generado. Y que por supuesto afecta a su seguridad. Pero el mapa de Europa y sus vecinos más cercanos, en el Cáucaso, en Oriente Medio, en el Magreb, en el Sahel pero también en Rusia, es complicado.

Y si tuviéramos a algún dirigente con sensibilidad para la historia y los mapas, quizás denunciara el alarmante hecho de que las decisiones faldicortas que aquí se están tomando son torpedos dirigidos hacia la línea de flotación del buque trasatlántico de la democracia.

Casi es lo de menos que el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Schefer, haya protestado por las formas en que España ha escenificado esta espantada. Aunque está claro que en Europa y en general en el Occidente democrático y civilizado rigen unas formas que esta tropa de socialistas de barrio que forman el Gobierno de España ni entienden, ni conocen ni respetan.

Lo que está claro es que estamos ante un nuevo caso que demuestra el deterioro clamoroso de la posición de España en el mundo. Las majaderías, mentiras y presuntuosidades del presidente del Gobierno ya no causan ninguna sorpresa en Europa ni en el resto del mundo. Lo que comenzó siendo sorpresa chocante y después estupor, hace tiempo que se convirtió en certeza fuera de aquí. Es la convicción de que los españoles somos gobernados por unos personajes que ni siquiera nosotros nos merecemos.

La deuda histórica
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 20 Marzo 2009

MIL DOSCIENTOS millones de euros serán abonados a la Junta de Andalucía por la llamada deuda histórica que el conjunto de España no paga desde hace muchos siglos. Baratísima. Si a Cataluña Zapatero le ha entregado 800 millones de euros mensuales, lo que muchos entienden como coartada miserabilista para encubrir un apaño miserable, resulta muy asequible.

Cuenta Pedro de Tena en Libertad Digital que el dinero de la deuda histórica contraída por ZP en nombre de las 17 taifas y los escombros del Estado para disimular su oneroso apoyo al separatismo amontillado es menos de lo que pierden anualmente las empresas públicas de Chaves, así que los andaluces no verán un euro. Como a los equipos favorecidos por un penalti injusto, se lo ha parado el portero.

Si la Junta de Andalucía no estuviese poblada de sociatas habrían reclamado a la Generalidad de Montilla una suma mil veces mayor por la deuda histórica contraída por Cataluña con la mano de obra andaluza, barata y muy ahorradora, que pagó con muchos años de sudor su piso en los arrabales de Barcelona y Tarragona. También sería estafar y mentir, pero menos que lo de la deuda histórica con Andalucía.

Y es que si la Junta no estuviera poblada, además, por ignorantes y lerdos, y si la Andaluzuela del PSOE no se empeñara en convertirse en potencia rifeña, podrían sacarnos un pastón como motor histórico de la civilización en España. Porque de Tartessos y la Bética vienen las civilizaciones prerromana y romana, que son las nuestras.Como Chaves se ve a sí mismo como sucesor de Almanzor o Boabdil y no de Trajano, eso que nos ahorramos. También podría cobrar por la sevillana familia de San Isidoro, autor del Laus Hispaniae que es el gran guión de la Reconquista. Los progres maldicen la «insidiosa Reconquista», como la llama Cebrián, por privarnos de la feliz Alianza de Civilizaciones con el imperio Almohade, predecesor del jomeinato. ¡Tanta es su ignorancia! Pero si no fuera tanta, Chaves nos cobraría la Constitución de Cádiz, que algo valdrá.

Menos mal que tras leer el libro-testamento del andaluz Domínguez Ortiz sobre los 3.000 años de Historia de España, alegaríamos que la propia Sevilla se repobló con gente de toda España y Génova, como acredita el reparto por barrios que hizo Alfonso X el Sabio tras la conquista de Sevilla por su padre Fernando III El Santo de Castilla. Al que, por cierto, se le debe la Semana Santa.Eso sí que es deuda histórica.

Rasgarse las vestiduras
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 20 Marzo 2009

LA política española se ha convertido en un espectáculo dramático que se desarrolla a impulsos de moralina. Justo lo contrario de lo que necesitamos. El gobierno se aprovecha de la cruzada de Garzón y se escandaliza con Camps y la corrupción en los ayuntamientos populares, pero mira para otro lado cuando el número dos del PSOE valenciano es imputado por desviar fondos municipales a su partido. Utiliza unas desafortunadas manifestaciones del Papa sobre el uso de los preservativos en África para hacer avanzar su objetivo de transformar el aborto, de una tragedia permisible en supuestos concretos, en un derecho universal y una práctica anticonceptiva más. Concibe la crisis económica como una oportunidad inmejorable para mejorar sus credenciales progresistas y estigmatiza a banqueros y paraísos fiscales.

Si queremos acabar con la corrupción en los ayuntamientos bastaría con abordar seriamente su financiación, retirarles las competencias urbanísticas, liberalizar el suelo y fiscalizar las finanzas de los partidos políticos. Pero eso exigiría trabajar, estudiarse los temas, llegar a acuerdos y sobre todo jubilar a toda una generación de políticos, algunos de apenas treinta años que la conversión de los partidos en maquinaria de predicadores de verbo fácil y púlpito dispuesto solo ha ido a peor.

Tenemos un buen ejemplo en la crisis económica. El gobierno no está dispuesto a ofrecer soluciones sino culpables. Se prepara para el G-20 con un único objetivo, convertir al presidente Zapatero en el líder de la progresía mundial ante las vacilaciones de un Obama entregado al pragmatismo. Ha identificado dos temas sencillos, fáciles de entender y de convertir en eslóganes propagandísticos desde unos medios de comunicación que, como los bancos, andan más preocupados en solucionar sus propios problemas financieros que en cumplir su función. Me refiero a los paraísos fiscales y el sueldo de los banqueros. Da igual que no haya ninguna relación causa efecto entre ambos y la crisis financiera.

No busca Zapatero evitar que la implosión de los bancos se transforme en la gran depresión, sino asegurarse que los cinco millones de parados no se revuelven contra él. No importa que el Tesoro español emita títulos al portador para que desde esos mismos paraísos fiscales se financie la explosión del déficit público. Esos son curiosidades de entendidos, ocurrencias de personalidades que como Krugman o el Papa Benedicto XVI, acuérdense de la guerra de Irak, son de usar y tirar. No se trata de ser coherente, sino eficaz inquisidor para que otros sean los castigados.

El país continúa inmerso en una crisis económica y social, ojo a las violentas manifestaciones de Barcelona con la excusa de la reforma universitaria, que no parece preocupar al gobierno más que en su vertiente electoral. Necesitamos políticos que, como decía Emilio Lamo de Espinosa el martes en una espléndida Tercera, sean capaces de articular un nuevo consenso. O en palabras del comisario Almunia un nuevo Pacto Social. Nos sobran en el gobierno Savonarolas y Torquemadas.

Necesitamos comerciantes y mercaderes, empresarios y pactistas. También en la oposición, pero me niego a esa maniobra torticera de equiparar responsabilidades. No me hago ilusiones, el partido socialista se ha convertido en una extraordinaria máquina de aniquilar al enemigo. Se ha entregado totalmente a un presidente cuya obligación moral, en su desvarío ideológico, consiste en demonizar al Partido Popular y expulsarlo del terreno de juego. Las circunstancias económicas y políticas han cambiado radicalmente, pero el presidente no se ha enterado y su partido está secuestrado Así nos va. Dirán que en la Champions pero a mí me recuerda cada vez más a la Argentina, tal es el descrédito institucional y la deriva populista.

Pilar Rahola prueba su propia medicina secesionista y se contradice en público de forma vergonzosa
Juan Julio Alfaya  Periodista Digital  20 Marzo 2009

Hay quienes en el Valle de Arán, esa hermosa comarca del Pirineo leridano, pretenden que se le reconozca a ésta el carácter de nación. Con todas sus consecuencias. Tan nación y tan independiente de Cataluña, como ésta pretende serlo de España. ¿O es que los araneses no tienen también derecho a la secesión en fidelidad a la ideología nazionalista?

Así se lo soltó a la muy separatista (y escandalizada) Pilar Rahola un mozalbete venido del valle, donde 2.785 campesinos, pastores… y promotores turísticos (un 34% de la población) tienen como lengua materna una variedad dialectal del occitano, sumamente parecida al catalán.

Según la propia doctrina nazionalista habría que empezar a segregar territorios de la propia Cataluña, porque en el Valle de Arán no hablan catalán, sino aranés. ¿Serán otra nación? Vean lo que sucede cuando un joven propone la segregación del Valle de Arán con los mismos argumentos con que los catalanistas proponen la segregación de España.

La cosa sucedió en un programa de la televisión catalana. Alguien lo subtituló y lo colgó en Youtube. Pasen y vean la ceremonia de la confusión a la que puede dar lugar el nazionalismo llevado hasta sus últimas consecuencias.
Ver vídeo en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=ezYhUDCwDlc
Gallegos Hispanohablantes
http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php

100.000 euros para traducir webs oficiales al catalán y otras lenguas
 La Razón 20 Marzo 2009

El Gobierno respondió a ERC que ya se ha gastado cerca de 100.000 euros en traducir al catalán y otras lenguas los contenidos de las páginas web oficiales, entre ellas la de La Moncloa, que desde el próximo mes de abril contará con una página específica sobre la pluralidad lingüística disponible en las lenguas cooficiales del Estado e inglés.


****************** Sección "bilingüe" ***********************

¿Y qué creen que pasaba hasta ahora?
CARLOS HERRERA ABC 20 Marzo 2009

A mi generación también le formaron el espíritu nacional. A los de mi aula, en concreto, nos lo formaba un señor no muy corpulento, de vocecilla prudente y aspecto algo asustadizo que llevaba por nombre Don Salvador. Recuerdo bien que arrancaba la clase y soltaba de carrerilla lo mismo que llevábamos años escuchando, de curso en curso, de viernes en viernes, sin que hubiera nada que lo detuviera o le hiciera vacilar. Podíamos estar todos los alumnos tirándonos las carteras de lado a lado del aula, como de hecho ocurría, que él no se inmutaba y proseguía con su monserga del Fuero de los Españoles. La calle de aquellos ya lejanos setenta bullía en deseos de oír nuevas proclamas, de poner nueva letra a los himnos cotidianos, de asistir a la llegada de la modernidad, de adelantar el futuro que todos decían antes o después había de llegar... y aquél señor tan monocorde seguía dando la matraca con aquello de que los españoles éramos poco menos que un pueblo elegido envidiado por el mundo entero. Faltaban un par de años para que se muriera el caudillo invicto y el régimen no contemplaba otra cosa que llenar de pajaritos absurdos la cabeza de los adolescentes que debían asaltar el porvenir cuatro días después. Cosas de las dictaduras.

Hoy leo enternecido que la Generalitat de Cataluña contempla en su ley de educación formar a los niños como miembros de la nación catalana, más concretamente «cultivarlos en el sentido de pertenencia» a la misma. Es decir, lo mismo que intentaba hacer el pobre de Don Salvador... pero cuarenta años después: amasar los futuros sentimientos de los niños y lanzar al futuro legiones de nuevos catalanes correctamente instruidos en la autosatisfacción de pertenencia al pueblo elegido. Muchos se han alarmado por esta proclama pero no entiendo bien a qué viene ello: ¿y qué creen que han estado haciendo hasta ahora? La educación en las aulas catalanas está marcada desde hace tantos años como los que está transferida por la debida manipulación histórica y la no menos evitable doctrina nacionalista.

En ningún momento se les habla a los alumnos de la Constitución ni se les crea ningún sentimiento de nexo común con otras «sensibilidades» históricas españolas. Sólo existe Cataluña y sólo a Cataluña deberán rendir cuentas en el futuro. El sentido de pertenencia es literalmente exacto: tú nos perteneces y serás como nosotros digamos que tienes que ser. De la Formación del Espíritu Nacional a la Formación del Espíritu Nacionalista. El Estatuto, al fin, habla de Nación y de Símbolos Nacionales, con lo que hay poco que discutir: España, si acaso, es una simple realidad administrativa de la que emanan algunos signos externos inevitables, como el pasaporte o el DNI, de los que no debemos renunciar a prescindir en un futuro, pero que, hoy por hoy, son necesarios para nuestra relación burocrática con el resto del mundo. El Tribunal Constitucional debería haber revisado ya la norma estatutaria para evitar que su desarrollo se convierta en una imposible marcha atrás, como de hecho va a ocurrir si es que a sus gandules señorías les da por retocar algún aspecto de su articulado. En tres años han sido incapaces de pronunciarse y no se dan cuenta que éstos en tres años diseñan un nuevo amanecer como Dios pintó a Perico.

La habilidad del nacionalismo para crear atmósferas de pertenencia a colectivos nacionales hace que ésta se desarrolle en cualquier materia: no se trata sólo de inducir el orgullo de pertenencia a una tribu a través de la geografía, cosa relativamente sencilla de conseguir mediante el estudio exclusivo de ríos y montañas del terruño; se trata, y lo consiguen, de hacerlo hasta en el estudio de matemáticas, que mira tú que son difíciles de manipular. Por otra parte, con esta proclama, no inventan nada nuevo. No veo yo motivo de sorpresa: de hecho, entre las pláticas insufribles de Don Salvador y esta técnica anunciada sólo ha habido un corto espacio de tregua allá por los últimos setenta. No sé de qué nos alarmamos.

Izquierda liberal
Probablemente la censura existe
Antonio Robles Libertad Digital 20 Marzo 2009

Yo no sé si Dios existe o no. Pero de lo que no tengo duda alguna es que la censura pura y dura campa por sus respetos en Barcelona de la mano de esa nueva religión que la Iglesia nacionalsocialista ha impuesto en nombre de la lengua propia.

Hace unas semanas dos autobuses de Trasportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) pasearon el slogan: "Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida". La ocurrencia le pareció modernísima al alcalde socialista, Jordi Hereu. Tanto, que el presidente de Ateneos de Cataluña, Joan Carlos Marset, confesó el apoyo del comité de empresa de TMB a la campaña. A los pocos días contraatacaron E-Cristians con esta otra: "Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo".

La eterna disputa entre Razón y Fe que hizo correr ríos de tinta entre medievalistas y renacentistas. Vamos, una disputa antigua a favor de una reivindicación moderna, el trasporte público. Algo hemos ganado desde entonces: las dos campañas nos invitan a disfrutar. Bendito sea Dios o su ausencia.

Les he de confesar que uno no está ya para tales disputas, aunque he de reconocer que el medio ha convertido el mensaje en actual. Y ahí no ha parado. O espero que no pare.

"Tolerancia", asociación nacida en 1992 contra la limpieza lingüística y nave nodriza de muchos más movimientos contra la exclusión nacionalista, tuvo la feliz idea de inspirarse en el éxito de ambas para contratar una campaña de publicidad con Trasportes Metropolitanos de Barcelona. Lo hizco con el objetivo de dar a conocer a los padres la sentencia del Tribunal Supremo donde se les reconoce el derecho a elegir la lengua vehicular de sus hijos en la primera enseñanza. ¿Por qué la necesidad de una campaña? Porque los responsables de Educación del Gobierno de Cataluña y su presidente, José Montilla, han vuelto a incumplir la ley de política lingüística de 1998, artículo 21.2, y la propia sentencia del Tribunal Supremo al no incluir en las hojas de preinscripción la casilla correspondiente para poder elegir lo que el TSJC y el TS han dictaminado en sentencia firme. ¿Y qué ha pasado? Que el Ayuntamiento de Barcelona ha censurado esa campaña donde se dice: "Sí puedes elegir. ¡Tienes derecho! (Sentencia del Tribunal Supremo de 12/12/2008)".

Desde mediados de Febrero, la Asociación por la Tolerancia tenía formalizado un precontrato y ya había abonado el 50% del importe de la campaña, pero ¡hete aquí! que a última hora la empresa PROMEDIOS –que gestiona en exclusiva la publicidad de los autobuses de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB)– pide a la Asociación por la Tolerancia que cambie el lema de la campaña, de lo contrario no podrán llevarla a cabo. Tolerancia se negó y PROMEDIOS anuló el precontrato, aduciendo: "Somos una empresa privada que nos dedicamos a comercializar soportes publicitarios a clientes comerciales. Una campaña como ésta crea polémica y puede hacer daño al medio". La propia directora general de PROMEDIOS, Elena Ramos, se responsabilizó en exclusiva de la negativa a incluir tal publicidad en TMB sin que nadie hubiera pedido cuentas de su autoría. Estaba claro que pretendía salvar de toda responsabilidad al propio Ayuntamiento de Barcelona y de paso ganar puntos en una sociedad donde la sumisión al nacionalismo siempre genera dividendos.

Pero la torpeza del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, desvelaba su íntima coincidencia con PROMEDIOS, en unas declaraciones hechas desde Madrid a Europa Press decía: "Me temo que (a la asociación por la Tolerancia) le interesa más la fotografía de que los autobuses no dejaban hacer esta inserción publicitaria que estrictamente la inserción publicitaria". Mira que el señor alcalde lo tenía fácil para chafar el maléfico plan de Tolerancia de hacerse publicidad a costa de la negativa de TMB a insertarla en el autobús Nº 32 de su flota metropolitana. Pero la señora directora general de PROMEDIOS, Elena Ramos, prefirió no insertarla. ¡Cachis! ¡Qué fallo!

Pero el Sr. alcalde no se conformó con mostrar su rechazo a que los ciudadanos sean informados de sus derechos, además intentó justificar el motivo supuestamente objetivo: "Si se cumplen los requisitos legales, no tengo inconveniente en que haya inserción, pero no podemos hacer campaña que sólo afecte a un autobús". Efectivamente, la campaña de los ateos fue patrocinada en dos autobuses (14 y 41) y la de los creyentes en tres (6, 14 y 70). Ventajas de estar más cerca de Dios.

Ahora sabemos que si Tolerancia contrata más de un autobús, entonces nuestro Alcalde nacionalsocialista no rechazará un suculento contrato de 1.310,80 euros por cada bus. Por lo cual, desde este mismo artículo y en conformidad con Tolerancia, llamo en su nombre a una campaña de recogida de euros para lograr publicidad en muchos más autobuses. Llevará el lema siguiente: "Probablemente la censura existe, Colabora con Tolerancia y acaba con la censura nacionalista". El número de cuenta de Tolerancia habilitado es el siguiente: La Caixa, 2100 1337 27 0200033503

Los presupuestos del Gobierno de la Generalitat engrasan cientos de entidades para extender la exclusión, seamos todos los ciudadanos de España quienes ingresemos una pequeña cantidad para ayudar a Tolerancia a denunciar el incumplimiento de la ley por parte del presidente de la Generalitat, el honorable Sr. José Montilla.

Quien ande quejoso por el percance, ya sabe como desahogarse.

Todos podemos hacer algo contra el abuso. En nombre de mi grupo parlamentario de C’s, he presentado una propuesta de resolución en el Parlamento de Cataluña para que el Gobierno de Cataluña pida explicaciones al Ayuntamiento de Barcelona e inste al Consell Audiovisual de Catalunya para que tome cartas contra la censura en el Ayuntamiento de mi ciudad. Ya que lo pagamos y nos da tantos disgustos...
antoniorobles1789@hotmail.com

Nacionalismo
Antes tonto que español
Antonio Golmar Libertad Digital 20 Marzo 2009

Tras invitar a los inmigrantes a hacer del catalán la lengua de uso habitual en el espacio público común (Pacte Nacional per la Immigració) e instar a las confesiones religiosas a "trabajar para la normalización de la lengua catalana en la actividad religiosa ordinaria", el tripartido pretende ahora hacer del fomento de la nación catalana el eje de la formación en Cataluña.

A semejanza de la constitución de Cuba, que obliga a los padres a contribuir a la "educación y formación integral [de sus hijos] como ciudadanos útiles y preparados para la vida en la sociedad socialista" y señala que el Estado debe "promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones", el tripartito, tal como hiciera el nacionalsocialismo alemán en la Reichsschulpflichtgesetz de 1938, apuesta por lo que la constitución venezolana describe como inculcación de "los valores de la identidad nacional".

Hace algo menos de dos años visité Barcelona con ocasión de unas charlas sobre la enseñanza del inglés organizadas por la editorial Richmond. Tras las conferencias, un grupo de profesores me agradeció el esfuerzo que hacíamos para fomentar la educación multilingüe en España. Sin embargo, también expresaron su convicción de que algo así era imposible en Cataluña debido a la política educativa de la Generalitat. "Bastante tenemos con enseñar catalán a los latinoamericanos, que es lo único que le importa a la Consejería". "Por desgracia, lo que proponéis sólo se puede hacer en Madrid".

Pocos días después presencié un interesante coloquio en los pasillos del Parlament. Una diputada del Grupo Popular intentaba convencer a dos de Convergència para que apoyasen su propuesta de exigir al tripartido una investigación sobre las causas de las alarmantes tasas de dislexia y otros trastornos entre los escolares catalanes. Ante la renuencia de las convergentes, un representante de Ciudadanos señaló que "el problema es la inmersión lingüística, por eso les da lo mismo que los niños salgan idiotas". "Antes tontos que españoles", completó la popular.

La nación es "un orden espontáneo y vivo de interacciones humanas constituido por una serie de comportamientos pautados de naturaleza lingüística, cultural, histórica... De entre los comportamientos que constituyen la esencia nacional destaca, sobre todo, la lengua o idioma que comparten los miembros del grupo nacional y que constituye una de las muestras de identidad nacional más importantes... en el caso de España cabría considerar la existencia de al menos tres grupos nacionales, el castellano, el catalán y el vasco". No estoy citando el preámbulo de una ley de la Generalitat, sino un texto del economista Jesús Huerta de Soto.

El problema de los ignorantes es que con frecuencia pretenden convertir su estupidez en dogma de fe. ¿En qué punto de las cadenas de ADN se encuentran el gen catalán o el castellano? Dice usted que la nación es un conjunto de comportamientos pautados. ¿Por quién? La sociedad es una especie de segunda naturaleza que los mentecatos suelen confundir con la primera.

Lo único cierto es que la extensión en Europa de las llamadas lenguas nacionales –también en China tras la centralización impuesta por la dinastía Ming, origen del estancamiento de la economía de aquel lugar– es inseparable de la extensión de la esfera del Estado, llámese nacional o regional, a todos los ámbitos de la vida de las personas.

Al PP la redacción de la nueva Ley de Educación de Cataluña le resulta totalitaria e intolerable. A los socio-convergentes y a los liberales wagnerianos, esos que mezclan cultura, antropología y druidismo de ocasión, la postura del partido de Rajoy les parecerá innatural, poco espontánea y sospechosamente relativista (la voluntad, y no los hechos, es la base de la nación). Habrá que hacerles una lobotomía.

Más allá del lehendakari López Álvarez
IÑAKI EZKERRA El Correo 20 Marzo 2009

A ntonio Basagoiti ha repetido estos días que lo importante no es que el nuevo lehendakari se apellide López sino que bajo su mandato se produzca un verdadero cambio en el País Vasco hacia la libertad y la igualdad en el reconocimiento de los derechos de los ciudadanos. Dicho de otra manera menos edificante, el PP vasco prefiere una legislatura armónica con el PSOE que dé sentido a su apoyo en la investidura y que haga una Euskadi más habitable a ir creciendo durante ella gracias a las traiciones, las incongruencias y, en definitiva, el fracaso de Patxi López en las expectativas que hoy genera su 'koronación' como lehendakari. Realmente, el lehendakari López Álvarez (López Álvarez suena todavía mejor que el López a secas) tiene suerte al toparse con un líder del PP al que le importa esta sociedad; que tiene principios aunque no los invoque como si fueran una patente suya, cosa que es lo frecuente, y que no va a anteponer a éstos sus intereses personales como hacen algunos de ésos que creen que los principios son ellos mismos y que fuera de su área de influencia no hay vida moral. Tiene suerte Patxi López si su verdadero propósito va a ser leal con el PP, porque, de no serlo, este último crecerá, en efecto, a su costa.

Ésa es la espada de Damocles que va a pender sobre él durante toda la legislatura pues, aunque es cierto que en estas elecciones no ha ganado el constitucionalismo, lo es también que ha ganado el deseo del cambio. Un cambio no idealista pero sí práctico. En ese 'frente' que ni el PSE-EE ni el PP han presentado como tal caben desde nacionalistas moderados hasta conservadores pragmáticos, desde socialistas y liberales de piñón fijo hasta desmotivados tradicionales que en esta ocasión se han motivado con la esperanza de que cambien las cosas y no se han abstenido. Si a algunos de esos votantes las palabras 'libertad' e 'igualdad' les pueden parecer demasiado elevadas, si no sienten la indignación debida ante la Euskadi de los escoltados y los enchufados (seamos realistas), digamos que a todos les ha movido el cambio hacia la 'tranquilidad' y la 'normalidad', esto es, el deseo de no vivir todo el día sobresaltados con referendos anticonstitucionales e imposiciones monolingüísticas que amenazan con devaluar la educación de sus hijos y sus propios méritos laborales en un tiempo de crisis en el que no está el horno para bollos.

Se da la paradoja de que el postnacionalismo del que tanto se habló en la década de los noventa puede llegar, así, al País Vasco casi a la vez que el postconstitucionalismo y el postsocialismo, casi como al precio de ambos. Llega con un amago de suicidio del patriotismo constitucional, cuya bandera sólo se ha atrevido a agitar el PP ante estas elecciones. Llega cuando el PSOE ya lo había abandonado desde 2004 y cuando el PP no se hallaba en condiciones de defenderlo unitariamente debido a su interna guerra fratricida; cuando se hallaba desarticulado el movimiento cívico, que no ha tenido ningún peso en la campaña. Es como si el Espíritu de Ermua hubiera ganado una batalla a la manera del Cid, después de muerto o de al menos despojarse de algunos de sus falsos profetas e interesados compañeros de viaje. Llega incluso contra el voto de algunos de esos compañeros que han hecho en nombre de los principios y como si ellos representaran el alma del constitucionalismo lo imposible para que el cambio no fuera posible.

on los mismos que dan al PP vasco el consejo que ellos no siguieron de negarle el apoyo a Patxi López si no es a cambio de contrapartidas tangibles y los mismos que dirían que el PP ha dejado pasar imperdonablemente una oportunidad histórica si se les hiciera caso y el PSE-EE se mostrara avaro. Los mismos que le dicen a Basagoiti que debe ser generoso con López no pidiendo nada a cambio de la investidura y que mañana le reprocharían haberle votado en la investidura sin haber pedido nada a cambio. Son los que se quejarán tanto de pedir poco como de pedir mucho. Y es que la investidura no es un tema a discutir. Si el PSE-EE descarta hacer gobierno con el PNV, opción que tendría para el primero un carísimo precio por más que garantizara la estabilidad de Zapatero, a Basagoiti no le queda otra que apoyar esa investidura.

Lo que sí le queda es tomar los espacios de poder que pueda porque ninguno es desdeñable (ni las consejerías de Interior, Educación y Cultura ni la Diputación de Álava, ni el Ayuntamiento de Getxo ni la presidencia del Parlamento vasco) y porque allí donde estén serán garantía de que esa transformación sea efectiva. Lo que sí le queda es hacer valer su papel consolidador para el cambio o desestabilizador para el continuismo. Y es que nada va a perder en la oposición un Basagoiti que se ha revelado durante esta campaña como el líder sólido que estaba necesitando nuestro constitucionalismo. Aquí no estamos ni ante un buen chico teledirigido desde Madrid ni ante una mártir 'por España y por Snoopy' que haga las delicias de los pijorrancios de la Corte ni ante un jefe de importación que llegaba tarde a los plenos parlamentarios porque estaba pensando en la sucesión a Aznar o en la jubilación europea.

En lo que se negocie estos días se verá la dirección que va a tomar la legislatura, si el PSE-EE quiere tener a un PP enfrente o a un PP aliado. Es lo que debe plantearse Patxi López y le conviene más esto último porque para enemigo ya tiene a un PNV que no sólo no le puede perdonar su osadía de 'subirse a la parra del poder' sino que necesita hacer un discurso frentista para mantener su cohesión durante los cuatro años que le quedan por delante fuera de Ajuria Enea. Tanto si está en la oposición como si 'gobierna sin cabeza', el aglutinamiento que no le den los cargos o su visibilidad se lo va a tener que buscar en el enfrentamiento con los socialistas.

No. No es que uno no aprecie el valor enormemente simbólico de esa ceremonia parlamentaria que no pienso perderme. 'Lehendakari López Álvarez' suena de cine, hay que reconocerlo. Suena tan revolucionario, tan heavy, tan eusko-mestizo-hidalgo-castellano, tan emocionante como sonaría 'bertzolari Alvargonzález'. Uno, que es muy sentimental, no va a poder impedir que, al oír esas palabras, un escalofrío le recorra la espalda y le latigue las sienes. Uno no podrá evitar que vuele su imaginación en esos momentos y que sueñe con un balcón de Ajuria Enea al que se asome Patxi radiante en 'skijama'; con una Maketa Enea, en fin, como Dios manda. Pero el símbolo hay que llenarlo de contenido. Y uno estará encantado si dentro de cuatro años el PP no ha crecido a costa de su incoherencia y si es el mejor gobernante que ha tenido esta sociedad y si esas palabras -'lehendakari López Ávarez'- significan no sólo bienestar para su partido sino para todos los vascos.
«Aunque es cierto que en estas elecciones no ha ganado el constitucionalismo, lo es también que ha ganado el deseo de cambio», asegura el autor. «Un cambio no idealista, pero sí práctico», explica

Nacionalismo
Au revoir, Montjuic
Clemente Polo Libertad Digital 20 Marzo 2009

Hasta hace casi dos años, el castillo de Montjuic era una fortificación costera sin relevancia militar alguna que alojaba algunas antenas y un pequeño y algo desvencijado museo militar abierto al público de martes a domingo, un lugar privilegiado desde donde los turistas pueden disfrutar de unas excelentes vistas de la ciudad de Barcelona y su puerto. El castillo había sido cedido al Ayuntamiento de Barcelona en 1960 (Ley 52/1960 de 21 de julio) "con sus fosos y sus glacis" a fin de que fuera destinado a Museo del Ejército en los términos que se determinaban en la ley y se creó un Patronato "para conciliar los intereses municipales con los de orden militar". Para los partidos nacionalistas catalanes (CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA), la presencia siquiera simbólica del Ejército español en Montjuic resultaba insoportable, así que tras la formación del primer Gobierno tripartito en 2006 iniciaron una insistente campaña para modificar los términos de esa cesión y transformarlo en Centre per la Pau. Al parecer, resultaban insuficientes para acometer estas tareas los profesionales reconocidos de los Departamentos de Ciencias Políticas y los edificios universitarios que los cobijan y había que crear un nuevo chiringuito bajo control directo de los partidos políticos.

Tras innumerables tiras y aflojas con el Ministerio de Defensa, presidido entonces por el Sr. Bono, poco predispuesto a apoyar la iniciativa, se alcanzó finalmente un acuerdo siendo ya ministro de Defensa el Sr. Alonso y presidente de la Generalitat el Sr. Maragall. Aunque la cesión inicial se había realizado por una ley y el castillo albergaba algunas instalaciones y una guarnición del Ministerio de Defensa, se adujo que, al tratarse de un bien ya cedido al Ayuntamiento, el cambio en los términos de la cesión podía hacerse mediante una norma de rango inferior promulgada por el Ministerio de Economía y Hacienda. Dicho y hecho. Pocos días antes de que se iniciara la campaña municipal de mayo de 2007 se publicó en el BOE del 4 de mayo la resolución de la Dirección General del Patrimonio del Estado 9147/2007 de 3 de mayo que dispone la publicación de la Orden del Ministerio de Economía y Hacienda de 27 de abril de 2007 por la que se modifica la cesión del castillo de Montjuic al Ayuntamiento de Barcelona para ser destinado a Centro de la Paz. El acuerdo se presentó como un triunfo personal del Sr. Hereu, cabeza de lista del PSC a la alcaldía y provocó el consiguiente enfado del resto de candidatos.

En su artículo primero, la Orden determina que se modifican los términos de la cesión gratuita al Ayuntamiento para transformarlo en Centro de la Paz que se regirá por un Consorcio constituido por el Ayuntamiento de Barcelona y al menos el Ministerio de Defensa y la Generalitat. En el artículo segundo, se indica expresamente que el castillo "seguirá albergando provisionalmente las antenas y las redes de comunicaciones allí instaladas, así como las dependencias que fije el Ministerio de Defensa como necesarias para el personal militar destinado a su custodia, comprometiéndose las Administraciones a encontrar un emplazamiento alternativo para dichas instalaciones en un plazo máximo de tres años". Finalmente, en el artículo tercero se explicita que para subrayar la colaboración entre las distintas administraciones ondearán en el centro las banderas de España, Cataluña, Barcelona y la Unión Europea conforme a lo establecido en la Ley 39/1081 de 29 de octubre.

Pues bien, dos años después de la cesión, los partidos políticos independentistas con representación en el Ayuntamiento de Barcelona (CiU, ERC e ICV) y algunas ONG (Fundació per la pau, Justicia i Pau y Centre Unesco en Catalunya) han expresado su abierta oposición a que el Ministerio de Defensa participe en el Consorcio. El concejal Quim Mestre de ICV ha manifestado que "fue un retorno condicionado a crear un consorcio y un centro. Nosotros podemos estar de acuerdo con el Centre per la Pau, pero no en que la firma y la representación de la Administración Central sea la del Ministerio de Defensa". En igual sentido, se han expresado los representantes de las ONG, uno de las cuáles ha llegado a afirmar que "mientras esté Defensa nosotros no participaremos". Una vez más nos encontramos con que, una vez alcanzado un acuerdo institucional entre las Administraciones, la cesión de Montjuic en este caso, los partidos independentistas y las ONG que nada pintan en este asunto se niegan a aceptar los términos del acuerdo.

Recuerda mucho esta situación los comportamientos desleales de los políticos catalanes y las organizaciones sindicales catalanas que con tanta amargura describió y denunció Don Manuel Azaña durante la segunda República y la Guerra Civil:

Por su parte, los grupos políticos y las organizaciones sindicales que, de una manera u otra, asumieron la dirección de los asuntos públicos en Cataluña, desde julio de 1936 hacían lo necesario (y bastante más de lo necesario) para aumentar temerariamente la importancia de la región en los problemas de la guerra. No puede negarse que lo consiguieron, por acción y omisión. Por acción, atribuyéndose funciones, incluso en el orden militar que en modo alguno les correspondían; por omisión, escatimando la cooperación con el Gobierno de la República. (Las causas de la guerra de España, 1986, p. 106-7, Grijalbo Mondadori)

Deslealtad en último término hacia el Gobierno de España. Como entonces, esa deslealtad manifiesta se volvió a revivir en 2006 a cuentas del Estatut de Cataluña, una ley que el Honorable Pujol se apresuraba a deslegitimar a los pocos días de ser aprobada en las Cortes advirtiendo que no duraría mucho tiempo y que bueno era el proyecto de Estatut aprobado en el Parlament de Cataluña en septiembre de 2005. Y, ¿qué hace el PSC entre tanto? Consciente de que no puede apoyar las demandas de CiU, ICV y ERC mientras su compañera del PSC, la Sra. Chacón, sea ministra de Defensa, el Sr. Hereu ha optado "por poner en marcha de alguna manera el Centre per la Pau", aunque formalmente y al no haberse constituido el Consorcio no exista, y ha nombrado al Sr. Capdevila responsable del inexistente centro. Inexistente o no, de momento ya se ha programado un curso para esta primavera que, ¡cómo no!, el Ayuntamiento subvencionará. ¿Puede destinarse dinero público a un centro que debe regir un Consorcio que no se ha constituido? Entre tanto, la ministra de Defensa sigue imperturbable mirando hacia Afganistán.

Al mismo tiempo que el Ayuntamiento intenta poner en marcha el Centre contraviniendo los términos acordados, el Departamento de Relaciones Institucionales y Participación de la Consellería de Interior de la Generalitat, feudo del Sr. Saura e ICV-EUiA, ha creado el Centre Catalá Internacional per la Pau, una contradicción en sus propios términos, cuyos objetivos se solapan obviamente con el inexistente pero pronto activo Centre per la Pau. Un ejemplo más de cómo se derrochan los recursos públicos en la comunidad autónoma de Cataluña, duplicando organismos superfluos hacia los que fluyen las subvenciones públicas.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona

La salida del PNV del poder dejará sin chollo a 50.000 enchufados nacionalistas
 Periodista Digital 20 Marzo 2009

El PNV se va a a la oposición por primera vez en democracia tras 30 años al frente del Gobierno vasco. Y la salida pnn riesgo el "chollo" que -durante tres décadas- han tenido más de 50.000 enchufados nacionalistas. La confusión entre el partido, lo público y lo privado mantiene a miles de familias. Tanto que el PNV ha tentado al PP con la Vicelehendakaritza y su apoyo en el Congreso.

La aritmética electoral salida de las urnas el pasado 1-M va a derribar algo más que un Gobierno en el País Vasco.

Lo que está a punto de desmoronarse es un Estado dentro del Estado, el fruto de 30 años de nacionalismo gobernante, que ha hecho más que confundir, mezclarse, lo público y lo privado.

Muestra del grado de desesperación en el que en estos días se mueven los dirigentes del PNV es la última iniciativa de los de Iñigo Urkullu: ofertar un acuerdo de Gobierno al PP que impida la llegada del socialista Patxi López a Ajuria Enea. Tal como adelantó lanacion.es este fin de semana, el PNV, a cambio de obtener el apoyo del Partido Popular para hacerse con el gobierno de Vitoria, está dispuesto a ceder a los populares la Vicelehendakaritza, así como la mitad de las consejerías.

Esta oferta del PNV ya se ha materializado y no se reduce únicamente al reparto de carteras en el Gobierno autonómico. Así, el PNV se ha comprometido también a que, en caso de recibir el apoyo de Antonio Basagoiti para gobernar en Vitoria, sus parlamentarios nacionales en el Congreso de los Diputados retirarían todo apoyo a Rodríguez Zapatero y al Grupo Parlamentario
Socialista. Esta revelación viene a ratificar el papel clave que el Partido Popular está jugando en el País Vasco tras el resultado electoral del pasado 1 de marzo, según informa Época.

En una entrevista en Onda Cero, Iñaki Oyarzábal se refirió a las conversaciones entre el PNV y el PP vasco, y confirmó que la formación jeltzale les trasladó "el mismo papel que a los socialistas y, efectivamente, sobre la base de ese papel", les dijeron "que estaban abiertos a hablar de cualquier fórmula de colaboración parlamentaria o también de coalición de Gobierno".

No obstante, el secretario general de los populares vascos señaló que, desde el PP, "no se quiso seguir por ese camino". "Les dijimos que no queríamos entrar ahí porque habíamos apostado por el cambio", afirmó. Por ello, aclaró que "no ha habido ofertas concretas" porque su partido no dio "pie" a que se les ofreciera "nada concreto".

En este sentido, lamentó que el PNV ofreciera la coalición a los socialistas y "los socialistas ofrecieran también un Gobierno de coalición al PNV, dándole, además, la mayoría de las carteras, siempre y cuando Patxi López fuese lehendakari".

SALVAR LOS MUEBLES Y EL COCIDO
La oferta de los máximos dirigentes del PNV, sobre el pilar del sector moderado de Vizcaya y tras la defenestración interna de Ibarretxe, busca salvar los muebles de un partido que va a perder mucho más que una decena de consejerías.

Las primeras estimaciones realizadas por algunos sindicatos y partidos de la oposición cifran en casi 50.000 las personas que deben su trabajo al servicio de la Administración vasca a la permanencia del PNV en el poder. Además, hay casi 800 altos cargos de designación directa que ocupan despachos oficiales procedentes de las estructuras del partido fundado por Sabino Arana.

Cabe recordar que el Ejecutivo de Vitoria va a gestionar este 2009 un presupuesto de 10.480 millones de euros.

 

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