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Recortes de Prensa    Sábado 21 Marzo 2009

 

Nacionalistas: El Gobierno en manos de unos señores a los que no importanta España
 Periodista Digital 21 Marzo 2009

Una vez más, como antes, como siempre, la legislatura ha vuelto a quedar en manos de los nacionalistas. El Gobierno de España depende de unos señores a los que no les importa España salvo para que avale los talones que cobran al contado.

Subraya Ignacio Camacho en ABC que nunca, desde la refundación democrática hubo menos representantes de los nacionalismos en el Congreso de los Diputados, pero sean cuantos sean de ellos depende el futuro de este Gobierno prematuramente agotado por la crisis.

El inmediato desalojo del PNV en el País Vasco deja a Zapatero sin aliados estables, al albur de unas menguadas minorías dispuestas a vender su respaldo a precios especulativos en un auténtico mercado negro. Y sin cuenta de crédito, favor a favor, gota a gota, cheque a cheque.

Lo dijo el miércoles con crudeza mercantil Joan Ridao, buen orador de Esquerra Republicana: desde ahora en el Parlamento hay una ristra de gente que lleva colgado del cuello el cartel de las viejas tabernas y comercios minoristas.

«Hoy no se fía». Si el presidente quiere llegar al menos al semestre de la presidencia europea tendrá que pagar en cash las facturas que le vayan presentando. Una a una, ley a ley, presupuesto a presupuesto. Grupos con dos o tres diputados van a decidir hasta cuándo y hasta dónde llega este mandato.

Otro catalán, Duran Lleida, expuso sin tapujos el alcance de la presión negociadora: el Gobierno se va a acostumbrar a perder votaciones. Y detrás de cada derrota encontrará un albarán con el precio de la próxima.

En estas condiciones, 2012 representa un horizonte utópico. Por muy acostumbrado que esté a la política de regateo en corto y alianzas de coyuntura, ahora llamada «geometría variable», Zapatero no podrá mantener ese precario «statu quo» más allá del otoño de 2010, al otro lado de la presidencia semestral de la UE que ahora mismo constituye su objetivo más inmediato.

El PP no le va a dar oxígeno; antes al contrario le puede presentar, si gana las elecciones europeas de junio, una moción de censura que acelere la fatiga de los materiales de este mandato asfixiado.

El patriotismo requeriría una alianza de los dos grandes partidos nacionales para afrontar la recesión, pero eso sólo podría fraguarse a través de un programa común de reformas que el presidente no está dispuesto a pactar por razones ideológicas, y porque confía en que la ausencia de poder desgaste más a la oposición que a él mismo.

Prefiere la política de plazo corto, la finta, el trato de chalanes, los equilibrios en la cuerda floja, la compra puntual de tiempo y de voluntades.

Esto supone que España va a afrontar el año crucial de la crisis dirigida por un Gobierno exánime, a merced de la extorsión de unos grupos castigados en las urnas que están dispuestos a obtener plusvalías gigantescas de su retroceso electoral.

Iluminadas minorías soberanistas, fenicios mercenarios de la periferia y exóticos radicales tardomarxistas; menuda compañía para salir de un aprieto.

"Adiós, España"
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 21 Marzo 2009

JESÚS LAÍNZ: "Si lengua es igual a nación, un inglés, un norteamericano, un nigeriano, un australiano y un jamaicano son connacionales. O un español, un boliviano, un filipino y un guatemalteco; mientras que un aragonés, un vallisoletano, un gallego o un valenciano son perfectos extraños porque algunos de ellos, además de la lengua común, tienen o pueden tener una segunda. Si lengua fuese igual a nación, los valones y los flamencos no serían belgas, sino franceses los unos y holandeses los otros; y los austríacos, berneses y zurigueses no serían austríacos y suizos, sino alemanes; y los egipcios, marroquíes, tunecinos, sirios, saudíes y argelinos no serían tales, sino sólo árabes.

Según esa regla habría que empezar a segregar territorios de Cataluña, porque en el Valle de Arán no hablan catalán, sino aranés; ¿serán otra nación?

Y quizá el País Vasco debería ser dividido en tantas piezas como dialectos del vascuence hay, tan diferentes que no son comprensibles entre sí, lo que provocó la necesidad de crear el batúa para dar un poco de orden y unidad artificial a la natural diversidad. Además, hay muchos territorios vascos en los que nunca se ha hablado vascuence, como las Encartaciones en Vizcaya o enormes zonas de Álava. Si lengua fuese igual a nación, ¿no habría que considerarlos no-vascos? Si es la lengua lo que marca el ser o no de la nación vasca, se exige la segregación respecto de un hipotético Estado vasco de enormes zonas donde no se habla vascuence. Y no olvidemos que también habría que declarar no-vascos a los vascos castellanoparlantes, la mayoría de los vascos, vivan o no en zona vascófona.

Finalmente, no se debe olvidar que el castellano es una lengua tan vasca como el eusquera, que lleva hablándose en territorio vasco desde su mismo origen, y que es la lengua materna de la inmensa mayoría de los vascos (exactamente, el 88% de los vizcaínos, el 60% de los guipuzcoanos, el 99% de los alaveses y el 93% de los navarros).

Siguiendo esta línea de argumentación que hace de la lengua la prueba de la existencia de una nación Pujol pudo llegar a aquella célebre afirmación de que mientras que Cataluña es una nación, España no lo es. Y esto es así, según las tesis nacionalistas catalanas, debido a que mientras que Cataluña tiene una lengua que vendría a identificarse con la nación, España no la tiene. Y he ahí el nudo gordiano de la cuestión. Pero con argumentos falaces no se llega muy lejos: si España no es una nación por no ser monolingüe, Cataluña tampoco, PUES ES TRILINGÜE.

La convivencia de varias lenguas en España es una realidad multisecular. En el siglo XIII Alfonso X el Sabio usaba el castellano para sus escritos jurídicos y el gallego para los poéticos. ¿Será que cuando escribía en castellano lo hacía por ser miembro de la nación castellana, mientras que cuando escribía las Cantigas en gallego la misma persona era miembro de otra nación? La realidad plurilingüe de todos y cada uno de los reinos españoles medievales no fue nunca tenida en cuenta ni influyó en las demarcaciones de los reinos. En León se hablaron desde siempre el leonés (más tarde, castellano) y el gallego. En Castilla, el vascuence y el castellano. En Navarra, el vascuence y el romance navarro, afín al castellano, en el que finalmente desembocaría. En Aragón el aragonés y el catalán, al igual que en Valencia".

"Adiós, España", Jesús Laínz, Ed. Encuentro, Madrid, 2004.

España: políticos descarados e ineptos frente al nacionalismo
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Marzo 2009

Si se analiza el respeto del poder político a la opinión pública, el grado de deterioro de la democracia española es supino y supera con creces al de la mayoría de las democracias del planeta, incluyendo las menos avanzadas. En cualquier país democrático del mundo, cuando el gobierno conoce la opinión mayoritaria de la nación, siempre se pliega a ella y si no lo hace, suele convocar elecciones o un referendum, pero los políticos españoles, descarados, arrogantes e ineptos, se empeñan en imponer su voluntad al pueblo.

Numerosas encuestas revelan que los españoles están cansados del nacionalismo radical y que quieren ponerle freno al abuso. Entre esas encuestas, hay una muy fiable, publicada por el diario "El Mundo", según la cual el 77.3 por ciento de los españoles quiere poner límites al nacionalismo, cuyo poder político es desproporcionado en relación con los escasos votos que obtiene, consecuencia de una ley electoral plagada de errores y desajustes antidemocráticos, que violan los principios de igualdad y justicia. Pero Zapatero, sin otro argumento que conservar a toda costa el ansiado poder y sus privilegios con el apoyo del nacionalismo, mima y cultiva el cáncer nacionalista de España, despreciando la opinión mayoritaria de los españoles, toda una atrocidad incompatible con la verdadera democracia.

La alianza de los socialistas con el nacionalismo radical del BNG acaba de ser descabalgada en Galicia por los votantes, mientras que en el País Vasco el nacionalismo, por primera vez en décadas, ha quedado en minoría. Se trata de reacciones electorales que confirman el hartazgo de nacionalismo que experimenta la sociedad española.

La experiencia ha demostrado hasta la saciedad que los nacionalismos extremos son el mayor cáncer de España. El otro gran cáncer es una clase política divorciada del pueblo y tan ansiosa de poder y de privilegios que no tiembla a la hora de enfrentarse a la valuntad mayoritaria de la nación, haciendo gala de un espíritu totalitario y opresor que es intolerable en democracia.

Los tres nacionalismos excluyentes y radicales de España, el catalán, el vasco y el gallego, han gozado hasta hoy del apoyo del PSOE, que gobernaba hasta hace días con dos de ellos y continúan gobernando en Cataluña. Esos nacionalistas extremos, apoyados por el PSOE, están imponiendo en sus territorios políticas opresoras e incompatibles con la Constitución española y la democracia.

Ese apoyo al nacionalismo, contrario a la voluntad mayoritaria de los ciudadanos, constituye un error aberrante que la sociedad ya está condenando y condenará en el futuro con la misma intensidad que hoy condena la esclavitud o el sometimiento de la mujer. Entonces, cuando la cultura asuma ese grado de conciencia democrática, el socialismo español pagará una durísima factura por su apoyo actual a los peores enemigos de la convivencia, la paz, la armonía y la igualdad.

Voto en Blanco

LA TRASTIENDA
¿Hará la necesidad virtud?
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 21 Marzo 2009

SI HACE un año le hubiesen dicho a Zapatero que fuese pensando en la necesidad de entenderse con el PP, le habría dado un ataque de urticaria, porque urticaria es lo que le produce el principal partido de la oposición. El se encuentra mucho más cómodo en la compañía de los separatistas de ERC o incluso en la interlocución con ETA. Pero las urnas gallegas y vascas, amén de la catástrofe económica que nos abruma, han deshecho ese famoso cordón sanitario trenzado junto sus socios para estrangular a Rajoy. Con el fin de las vacas gordas ha llegado la soledad parlamentaria. El veto a cualquier iniciativa legislativa del adversario, última defensa para impedir la derrota, no puede emplearse indefinidamente.Millones de desempleados piden a gritos una solución, una medida capaz de aliviar su situación. Y hace unos días llegó la hora de descolgar el teléfono, taparse la nariz, disimular el asco y pedir auxilio.

A falta de humildad y de realismo, elementos completamente ajenos a su celebrado talante, el presidente se refugió en la vaguedad, terreno por el que se mueve con enorme soltura. Su tarea era tan sencilla como reconocer la magnitud del problema, confesar su impotencia para afrontarlo en solitario y proponer una serie de ideas concretas como base para intentar un acuerdo de colaboración. Sin embargo, la conversación quedó reducida a una nebulosa abstracta; lo estrictamente imprescindible para poder justificar la tan cacareada voluntad de diálogo. De modo que el líder popular, que no se caracteriza precisamente por la rigidez de sus posturas (sino más bien lo contrario), y que está deseando arrimar el hombro (como repite sin cesar Pepe Blanco) y sacar pecho, se quedó exactamente igual que estaba; sin saber a qué atenerse. Aunque hay que reconocer que el primer paso se dio. Y es un paso muy importante.

Esta es una oportunidad única de que la necesidad haga virtud.De que vuelva a brillar, doscientos años después, ese espíritu que alumbró la Constitución de 1812 (tan certeramente celebrada por este periódico), merced al cual la soberanía de la Nación española fue depositada por vez primera en manos de todos y cada uno de sus ciudadanos, libres e iguales en derechos, al margen de su procedencia familiar o regional. De poner punto y final al chantaje nacionalista que, desde la deslealtad a la Carta Magna, lleva décadas condicionando nuestra política. De erradicar de todos los planes de estudio aberraciones ideológicas y gramaticales como eso del «cultivo de la pertenencia como miembros de la nación catalana». Una oportunidad única de recuperar España.

Cicuta nacionalista
EDURNE URIARTE ABC 21 Marzo 2009

La estrategia de Zapatero para aislar al PP y asegurarse largos años en el poder llegó a su punto más extremo cuando se alió con los nacionalistas para negociar con ETA. Cuando acordó con partidos contrarios a la unidad de España y simpatizantes de los objetivos de ETA el plan para pactar con los terroristas un nuevo marco político para el País Vasco. Hasta ese extremo llegó en su afán por afianzar el poder socialista. Que no llegara a buen puerto por la decisión de ETA no quiere decir que convenga olvidarlo. Pasando por el desmantelamiento del Estado y la apertura de una vía para un semi-Estado de facto en Cataluña.

De ahí que nadie hubiera imaginado, y mucho menos el propio Zapatero, que la gran víctima política de la estrategia de promoción del nacionalismo y de legitimación del independentismo fuera él mismo. Que va a recibir unas dosis de cicuta nacionalista probablemente suficientes para mandarle a unas elecciones anticipadas cuando menos le vayan a convenir. Cicuta de los nacionalistas vascos, gallegos y catalanes y cicuta de los suyos propios, de esos neonacionalistas que son los socialistas catalanes, engordados a la sombra del discurso de defensa de la nación catalana de Zapatero.

En este panorama, pedir un pacto de Estado entre el PSOE y el PP para salvar a este Zapatero devorado por sus criaturas nacionalistas, es un planteamiento extravagante de personas que han debido de estar ausentes de España los últimos 5 años. Y no se han enterado de que, más allá de las grandes diferencias en recetas económicas, que son importantes, hay una barrera infranqueable entre ambos partidos. La que estableció el propio Zapatero cuando pactó el desmantelamiento del Estado y la desintegración de la nación con sus verdugos actuales. Lo último que va a hacer y que puede hacer el PP es sustituir a los verdugos para apuntalar esa política.

Saura
Cría radicales y te correrán a palos
Pablo Molina Libertad Digital 21 Marzo 2009

La situación del consejero Saura en la Generalidad de Cataluña tras los continuos disturbios protagonizados por los estudiantes universitarios es realmente divertida. Lo siento por los chavales que tienen ahora mismo el lomo de color púrpura y las nalgas granate de tanto estacazo, pero lo que le ocurre a los dirigentes catalanes es un acto de justicia histórica que le reconcilia a uno con la Providencia.

Llevan tantos lustros educando a los niños en el radicalismo violento que al final han acabado convenciéndolos de que la mejor forma de mejorar el mundo es enfrentarse a palos con la policía, para lo que cualquier excusa resulta válida.

Por supuesto, los dirigentes del nacionalismo radical de izquierdas nunca han creído en lo que pregonaban, entre otras cosas porque durante la dictadura, más que correr delante de los grises corrían detrás de "los verdes" (los billetes de mil), cómodamente instalados en los aledaños del Régimen. Pero como la única forma de que un incompetente estructural se encarame al poder es exacerbando todo tipo de radicalismos, tenemos ahora la gratificante situación de unos responsables políticos acojonados por la forma en que la juventud se les enfrenta. Quizás pensaban que las masas sólo iban a echarse a la calle en contra de la derecha, pero los jóvenes atacan al poder establecido, como les han enseñado en las escuelas y las universidades; y ahora mismo, en Cataluña, el poder lo detenta la izquierda nacionalista.

Me divierto mucho viendo a un Joan Saura desnortado, balbuceando excusas para justificar la brutalidad de los agentes a su servicio que han dado, forzoso es decirlo, una imagen de contundencia injustificada sin parangón en los países "de nuestro entorno". Hay un mosso en concreto que es un portento. No sé si será siempre el mismo, pero hay un agente a las órdenes de Saura, zurdo por más señas, que hace todo tipo de filigranas con el bastón sacudiendo a ambos lados ¡Y no falla ni un solo leñazo! Se lo juro; el tipo es un virtuoso de la porra que además se gusta en los lances como los buenos toreros, lo que denota la existencia de un entrenamiento de lo más exigente.

La situación es de una esquizofrenia total, como corresponde al Oasis (A.K.A Matrix). Es lo que ocurre cuando se pone de responsable de la policía a un político de extrema izquierda que lleva media vida propagando "la revolución". Luego le hacen a él "la revolución" y no puede irse a las barricadas a luchar contra el poder establecido. Porque el poder es, ay, él y su señora. No me digan que no es divertido.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

LA POLEMICA NACIONAL
Hablar sólo en catalán y, ahora, ser nacionalistas
VICTOR DE LA SERNA El Mundo 21 Marzo 2009

El Partido Popular denunciaba el miércoles la redacción agresivamente nacionalista de la Ley de Educación de Cataluña que se está elaborando en el Parlamento barcelonés, y un editorial de EL MUNDO sentenciaba: «En el colmo de la esquizofrenia, el proyecto establece que la educación evitará cualquier tipo de 'proselitismo o adoctrinamiento'.¿Acaso no supone un adoctrinamiento educar a los niños en tanto que integrantes de la 'nación catalana', una entidad que no existe legalmente y que contradice lo establecido en la Constitución?».

Es significativo que tanto el periódico progubernamental El País como el conservador La Razón, editado por una empresa barcelonesa, eviten toda mención del debate en sus ediciones nacionales. Este último, en su edición catalana, informaba sucintamente y sin comentarios de que González Pons ha pedido a «Zapatero que 'tome cartas en el asunto', y pida al presidente de la Generalitat, José Montilla, que 'si educan a los niños en la vinculación a alguna nación, ésa sólo pueda ser la española'». En las páginas catalanas de El País, menos aún: ni pío del asunto. Eso sí, una columna de Joan B. Clara i Cullà para denunciar las palabras de la «ultraespañolista» Rosa Díez en la manifestación de la Policía Nacional por sus malos sueldos comparados con los de las fuerzas del orden autonómicas, describía al PP como un partido corrupto (ya saben, el caso Gürtel) y llegaba a esta peregrina teoría de la superioridad del nacionalismo catalán: «Ciertos articulistas gustan de citar a menudo la conocida frase de Samuel Johnson, el escritor inglés del siglo XVIII: 'El patriotismo es el último refugio de los canallas'. Puede que sí; pero, en tal caso, la capacidad de amparar canallas de cada patriotismo sería proporcional al tamaño de éste, ¿no? Pues juzguen ustedes mismos, entre los que tenemos cerca, cuál es el más grande».

Mientras que La Vanguardia -qué sorprendente...- esquivaba del todo el asunto, Carles Duarte, en El Periódico, lo trataba tangencialmente: «El modelo educativo actual en Cataluña garantiza la cohesión y el conocimiento del catalán y del castellano. Defender lo contrario es tergiversar la realidad. Es bueno que los sistemas educativos tengan presente la pluralidad lingüística, pero no que alimenten la segregación entre los alumnos en función de la lengua materna.Con respecto a la lengua, en Cataluña y en cualquier parte del mundo los sistemas educativos deben priorizar los criterios territoriales por encima de los individuales».

En cambio, todo el debate del proselitismo nacionalista le suena a viejo a Carlos Herrera, en ABC: «Muchos se han alarmado por esta proclama pero no entiendo bien a qué viene: ¿y qué creen que han estado haciendo hasta ahora? Sólo existe Cataluña y sólo a Cataluña deberán rendir cuentas en el futuro. El sentido de pertenencia es literalmente exacto: tú nos perteneces y serás como nosotros digamos que tienes que ser. De la Formación del Espíritu Nacional a la Formación del Espíritu Nacionalista».

PLAN RADICAL DEL GOBIERNO BALEAR
Baleares impondrá el catalán hasta en las máquinas de café
El Gobierno de Baleares pretende ir a la vanguardia en la eliminación del bilingüismo y ha creado un plan que abarca todos los ámbitos de la sociedad. Las máquinas de café, las misas, las páginas web y los acontecimientos deportivos, revela El Mundo, deberán usar sólo el catalán.
Libertad Digital  21 Marzo 2009

El Ejecutivo balear ha dado un paso más y ha radicalizado considerablemente su política lingüística en contra del castellano. Pocos son los sectores que se podrían salvar de la intervención del Gobierno del socialista Francesc Antich, que se ha puesto como objetivo la persecución del castellano y el acercamiento al catalanismo, cercano a lo llamado por los nacionalistas como "países catalanes".

De hecho, el fin real del plan presentado es evitar el bilingüismo. Según informa El Mundo, este plan se centra en una imposición del uso del catalán en la Sanidad, Justicia, empresas, deporte, religión, ocio, medios de comunicación y relaciones con el exterior. En total son 934 objetivos y 2.000 esperpénticas propuestas lingüísticas.

Para realizar tal medida pretenden desarrollar la Ley de Normalización Lingüística de 1986 pero en un contexto de "Països catalans" que acapare a toda la Administración central, autonómica, insular y local de Baleares. Por ejemplo, este plan prevé acciones tan útiles como que toda rotulación, las máquinas de café, los ordenadores y las páginas web no puedan estar en castellano. Incluso, los dominios deberán cambiar el tradicional .es por el .cat.

Entre sus objetivos está también el ámbito del deporte, por lo que obligarán a regular el uso del catalán en todos los acontecimientos deportivos mediante la creación de comisarios lingüísticos en clubes y federaciones. Además, entrenadores y monitores deberán acreditar conocimientos del catalán.

Ni siquiera la religión escapa de las pretensiones del Ejecutivo balear, formado por el PSOE y nacionalistas de distintos ámbitos. A pesar de que las confesiones religiosas son algo universal, exigirán a los Obispados de las Islas Baleares a que garanticen un mínimo de misas en catalán. También pretenden imponer la lengua cooficial "en cualquier tipo de actividad educativa de titularidad confesional, como la asignatura de religión, catequistas o escuelas de verano".

Otra de estas propuestas pide que los ciudadanos se puedan dirigir al Gobierno central en catalán y que igualmente sean respondidos en esta lengua. De este modo, reclaman la utilización del gallego, vasco y catalán en el Senado, Congreso, la Unión Europea y la ONU. Hasta tal punto llegan las exigencias del Ejecutivo balear que quieren introducir estas lenguas en las monedas de curso legal, los sellos y las participaciones de la Lotería Nacional.

Entre estas curiosidades destaca el objetivo de elaborar teleseries y dibujos animados "divulgativos sobre la realidad histórica, cultural y lingüística catalana" para que se difundan en el resto de comunidades. También quieren que los alumnos de Primaria y Secundaria tengan una materia dedicada a las realidades lingüísticas y culturales del Estado.

Reclaman al Supremo que anule su fallo sobre la asignatura
Los objetores a Ciudadanía, a un paso del Tribunal Constitucional
M. Poveda La Razón 21 Marzo 2009

MADRID- Las cuatro familias opositoras a la asignatura de Educación para la Ciudadanía a las que el Tribunal Supremo negó el derecho a la objeción han presentado el incidente de nulidad de la sentencia. Se trata de un requisito previo para elevar el caso al Tribunal Constitucional. «Ahora esperaremos que el Supremo desestime la nulidad, para poder presentar el recurso de amparo», asegura el abogado de dos de las familias, José Luis Lafuente. El pronunciamiento del Supremo podría demorarse, pues el Alto Tribunal no tiene un plazo establecido para responder.

Entre los motivos que argumentan para considerar nula la sentencia está la violación de los artículos de la Constitución 16.1 –relativo a la libertad ideológica– y 27.3 –que reconoce el derecho de los padres a que los hijos reciban la formación religiosa y moral acorde con sus convicciones–, así como otros tantos de diferentes leyes. Además, los abogados de las cuatro familias incluyen un aparte en el que protestan acerca de los comentarios sobre la sentencia que la ministra de Educación, Mercedes Cabrera, realizó en un vídeo grabado antes de que se conociera el fallo.

«Una de las causas de nulidad que proponíamos era que la ministra conocía de antemano la sentencia, pero lo valoramos y entendimos que incluirlo tal cual en las alegaciones podría verse como demasiado duro», dice Lafuente. Para los objetores , el vídeo de la ministra se ve como una intromisión por parte del Ejecutivo en la labor del poder judicial.

Sin responsables
Por otro lado, el Consejo General de la Abogacía y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se han pronunciado acerca de las quejas formales que las familias objetoras les plantearon por el hecho de que la ministra conociera el contenido de la sentencia. Ninguno de los dos organismos considera que el tema sea competencia suya, por lo que el órgano de los abogados «no se pronuncia» al respecto y el CGPJ, que elude cualquier responsabilidad, pasará el tema a la sección correspondiente «por si hubiera responsabilidad alguna por parte de los magistrados».
 

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Euskadi en España
El revés en Galicia dejó a Zapatero sin argumentos para intentar la aproximación al PNV
KEPA AULESTIAEl Correo 21 Marzo 2009

La influencia de Euskadi sobre la política española ha cambiado, afortunadamente, de registro. Los efectos del problema terrorista como factor que suscitó acuerdos y profundas desavenencias entre los dos grandes partidos, PSOE y PP, parecen haberse diluido ante la sensación compartida de que ese es un tema amortizado. De ser motivo de discordia, la gobernación del País Vasco ha pasado a convertirse en el único nexo que hoy compromete a socialistas y populares. Desde hace algunos años la política española se encuentra mediatizada por los equilibrios que se establecen en las autonomías. El pacto excluyente del Tinell dio cauce al tripartito catalán para condicionar desde la Generalitat y el nuevo Estatuto el dibujo territorial de la España autonómica. Pero también para ensanchar la separación entre socialistas y populares. La derrota de la coalición entre socialistas y nacionalistas en Galicia y la prevista designación de Patxi López como lehendakari gracias a los votos del PP ha cambiado la situación política en España, y no sólo porque el Gobierno de Rodríguez Zapatero haya perdido el apoyo parlamentario del PNV.

Si Emilio Pérez Touriño se hubiera mantenido al frente de la Xunta de Galicia en alianza con el BNG, Zapatero hubiese puesto más pegas a la elección de López como lehendakari con el apoyo del PP. Pero el revés sufrido en la autonomía gallega dejaba a La Moncloa y a Ferraz sin argumentos para intentar alguna aproximación al nacionalismo en Euskadi. Ni siquiera la amenaza de que el PNV retiraría el apoyo prestado al Gobierno durante los dos últimos años servía para disuadir a Zapatero de su obligada adhesión a las pretensiones de la cúpula del PSE-EE. La cotizada estabilidad parlamentaria se ha convertido, en el corto plazo, en un valor secundario si la comparamos con el reto que para los socialistas suponen las elecciones al Parlamento europeo del próximo mes de junio. La actividad del Congreso y el Senado puede aletargarse reduciendo la iniciativa legislativa del Gobierno, de manera que se disipe la sensación de precariedad. Pero, tras el fracaso de Galicia, Zapatero no hubiese podido mediar en Euskadi a favor de un acuerdo con el nacionalismo sin regalar de entrada la victoria de las europeas a Mariano Rajoy.

PSOE y PP están obligados a comprometerse con el cambio al frente de la autonomía vasca, aunque tanto uno como otro intentan mantenerse a distancia de su inevitable aliado, minimizando los puntos de coincidencia el primero, y condicionando el segundo el apoyo al Gobierno que los socialistas quieren alumbrar en solitario. Pero de igual modo que la puesta en escena vasca está pensada para afrontar en las mejores condiciones posibles el reto electoral de junio, el resultado de las europeas determinará el rumbo de los acontecimientos en Euskadi. Si el PSOE gana la carrera hacia Estrasburgo a año y medio vista de las locales y autonómicas, es posible que anime al PSE-EE a cortar amarras respecto al PP ante la convocatoria, más favorable para el nacionalismo, que representan las elecciones municipales y forales en Euskadi. Pero si en junio vence la lista encabezada por Mayor Oreja, el PSE-EE puede verse obligado a reverdecer los lazos que en 2001, en tiempos de Redondo Terreros, le unieron al candidato popular, estrechando los compromisos con el PP de Antonio Basagoiti con el único propósito de salvar la legislatura.

El limitado margen de maniobra del PSOE estrecha el del PSE-EE y viceversa. Si el Gobierno pudiera contar en el Congreso con un aliado alternativo al PNV, el margen de ambos se ensancharía. Pero la eventualidad de que CiU acepte dicho papel depende de un cambio de alianzas en Cataluña tan drástico como improbable. Especialmente ante el pulso que se anuncia de cara a la Alcaldía de Barcelona y otras. El comportamiento electoral describe a menudo un juego de compensaciones.

Los comicios locales podrían propiciar dentro de dos años la revancha convergente frente al tripartito presidido por Montilla. Las europeas brindan la oportunidad al PP para aventajar al PSOE con una diferencia similar a la que éste obtuvo en las últimas generales. Y la elección de los ayuntamientos y diputaciones en Euskadi será la gran baza que el PNV tratará de utilizar para condenar a López a ser lehendakari por una legislatura. El equilibrio, en España y en muchas autonomías, resulta tan precario que bien podríamos encontrarnos ante un sustancial acortamiento de los ciclos políticos, de manera que las alternancias, además de ser imperfectas o limitadas, se sucedan cada poco tiempo impidiendo que ninguna formación consiga aguantar en el gobierno más de una o a lo sumo dos legislaturas seguidas.

Tal supuesto podría dar lugar a un clima de inestabilidad en las instituciones. Pero, cuando menos, sería un clima saludable en el que los electores atarían más en corto el curso de los acontecimientos.

Gobierno vasco
El escaño 39
Emilio Campmany Libertad Digital 21 Marzo 2009

Hay que ver lo bien que pastorea el PSOE a los votantes españoles que residen en el extranjero. En Galicia, tras su recuento, los socialistas le arrebataron un escaño al PP, dejándolo con la mayoría absoluta raspada. Y en el País Vasco, su escrutinio les ha dado, a costa del pobre Larreina, el escaño número 25, ese que les permite prescindir del voto del único diputado autonómico logrado por UPyD.

Ahora bien ¿qué significa exactamente eso de poder prescindir del escaño de Rosa Díez? Rubalcaba nos explicaría con gesto condescendiente que los 25 del PSOE más los 13 del PP suman 38, es decir, la mayoría absoluta de un parlamento como el vasco que tiene 75 escaños. Aún así, ¿dónde reside la ventaja de poder prescindir de UPyD? Pues en el hecho a todas luces lamentable de que el PP vasco va a ser mucho menos exigente con López de lo que lo sería UPyD en el caso de que su solitario voto fuera necesario. ¿Es descabellado lo que exige Rosa Díez para respaldar la investidura de Patxi López? ¿Tan inaceptable es? Sólo pide que se garantice la posibilidad de ser educado en castellano, que se disuelvan los ayuntamientos controlados por los terroristas y que en el País Vasco la ley trate por igual a todos los ciudadanos, sean o no nacionalistas. No parece un programa que los socialistas y populares no puedan suscribir.

Sin embargo, están encantados de no tener que hacerlo. Luego, tanto los del PSOE como los del PP, van y se extrañan de que las encuestas para las europeas les digan que perderán un par de escaños cada uno en favor de la lista que encabezará Francisco Sosa Wagner.

Es obvio que, desde que Zapatero se hizo con el control del PSOE, los socialistas están dispuestos a aliarse con cualquiera con tal de aislar al PP. Yo, por mi parte, sigo convencido de que, aun en el caso de que se dejen votar por los populares para echar a Ibarretxe de la lehendekritza, los socialistas al final les traicionarán. Y lo harán con la ayuda del PNV, que finalmente se avendrá a soportar un lehendakari maketo con tal de volver a pisar alguno de los despachos que parece que socialistas y populares les van a obligar a abandonar. Lo que no entiendo es por qué el PP se aviene a ser presentado como ese partido que traga y pasa lo que la UPyD de Rosa Díez no traga ni pasa.

Es muy pronto para aventurar un resultado en las europeas. Pero, si en el PP no quieren que se produzca una sangría a favor del profesor Sosa, una de las cosas que deberían hacer es pactar un programa de exigencias con UPyD, presentarlo conjuntamente al PSOE y decirle a López que, si quiere ser lehendakari, tendrá que serlo con el voto y el programa de los dos partidos. O por lo menos, si UPyD no quiere participar, deberían exigir al PSOE tanto como habría exigido UPyD. Sólo así el nuevo frente podrá ser considerado genuinamente constitucionalista. Sin embargo, no lo harán. Y así, será muy difícil evitar dar la sensación de que este nuevo PP no sólo es tan blandito y dúctil como aparenta, sino que además está dispuesto a servir al Estado centrífugo que el PSOE trata de implantar desde que en 2004 accediera al poder. ¡Y luego se extrañarán de que haya electores del PP dispuestos a votar a UPyD!

Más que un Gobierno

Pablo Mosquera La Voz 21 Marzo 2009

Euskadi necesita más que un Gobierno. Precisa refundar la cultura democrática. Es la esencia del pacto que han de suscribir socialistas y populares. Ese es el principal motivo que requiere dejar al PNV en la oposición.

Ibarretxe, incluso Urkullu, necesita una reflexión serena sobre conceptos. Para ser vasco no se precisa ser nacionalista. El Gobierno de Euskadi no tiene que girar indispensablemente alrededor del nacionalismo y sus postulados sobre la construcción del Estado plurinacional con derechos históricos a formar un Estado vasco. Y desde luego, hay una evolución en la sociedad vasca, elección tras elección, hacía la ciudadanía, que se aleja del rancio concepto de pueblo vasco .

Los parámetros del pacto PSE-PP son de objetivos, no de poder. El Gobierno debe ser un instrumento para cambiar educación, información, política lingüística y policía vasca. En las demás competencias de las instituciones comunes no habrá demasiados problemas y será atajar la crisis económica, laboral y social el norte de las medidas, en coordinación con el Estado.

Educar a ciudadanos supone terminar con el mito de la Euskadi ocupada por los españoles y los franceses, que prueban su patriotismo (aberzalismo) en la medida de su lucha contra el Estado. Informar verazmente requiere de unos medios de comunicación social, que no manipulen y no estimulen comportamientos de rechazo o de violencia contra el pasado o el presente de España. El euskera debe ser un espacio cultural para comunicarse, nunca para diferenciarse o para discriminar en el trabajo con imposiciones a las familias, que dividen a la sociedad o pretenden que las gentes se exilien por razones del idioma.

Por fin, la policía debe ser un cuerpo de seguridad integral, capaz de emprender la lucha contra todo tipo de delincuentes y muy en especial contra el mundo radical y terrorista, sin concesiones.

Un cambio de esta naturaleza, en poco tiempo, disolverá el entramado socio-clientelar de un nacionalismo del que sale la cantera para los más radicales, convertidos en paranoicos, que justifican la eliminación del disidente político o la implantación de la doctrina del terror para que se imponga la cultura del silencio de los corderos, que le permite a Ibarretxe pensar que toda Euskadi es nacionalista.

VIDAS PARALELAS / ERNEST MARAGALL / GIOVANNI GENTILE
El totalitarismo en la escuela
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo 21 Marzo 2009

Nada nuevo bajo el sol, como decían los latinos. El proyecto de Ley de Educación que discute el Parlamento catalán es un verdadero calco de la reforma Gentile, que intentó convertir a las escuelas italianas en 1923 en un instrumento de propaganda del nuevo Estado fascista.

Da la impresión de que el consejero de Educación, Ernest Maragall, se ha empapado del espíritu y la letra de la iniciativa de Giovanni Gentile, el filósofo hegeliano que fue nombrado por Mussolini ministro de Educación.

Gentile daba clases de Filosofía en Roma y colaboraba con Benedetto Croce en la famosa revista La crítica, donde escribían los intelectuales italianos más notables de los años 20. Mussolini, que era un líder notablemente perspicaz, descubrió que el idealismo absoluto que propugnaba Gentile podía ser puesto al servicio de una concepción totalitaria del Estado.

La reforma Gentile, que luego inspiró a Franco y tuvo una gran influencia en la España de los años 40, consistía básicamente en utilizar la educación para moldear el perfecto hombre fascista.Los maestros transmitían los valores del nuevo Estado y exaltaban la pertenencia del individuo a la gran comunidad nacional. Gentile implantó los textos únicos de enseñanza para todos los italianos, acabando de hecho con la libertad de cátedra.

Gentile, que era un profundo conocedor de la Historia de la filosofía, fortaleció las asignaturas humanísticas y dio una extraordinaria importancia al estudio del pasado como medio para legitimar el presente, de suerte que el dictador era presentado como el heredero del Imperio Romano.

Todas estas ideas laten en la reforma de Maragall, que debe de ser, sin duda, un admirador secreto de Gentile. El propósito de la nueva Ley de Educación es «cultivar» -una expresión que le encantaba al ministro italiano- el sentimiento de pertenencia a «la nación catalana», para lo que es vital que las escuelas sirvan para inculcar el nacionalismo políticamente correcto.

La escuela catalana ha de convertirse en el germen del futuro Estado catalán, por lo que tiene que fomentar la familiaridad con sus símbolos. Y resulta especialmente importante evitar que los ciudadanos puedan escolarizar a sus hijos en castellano, lo que supondría un agujero imposible de asimilar en un sistema que nace con vocación de totalidad.

Esta es la lógica última de los planes educativos de la Generalitat de Cataluña: crear súbditos obedientes al nacionalismo y sin la menor capacidad de autonomía en el pensamiento. No sé si el Gobierno tripartito va a conseguir lo que se propone, pero lo que es seguro es que muchos catalanes -como sucedía con la Formación del Espíritu Nacional franquista- van a tomarse a broma los afanes de una clase dirigente que quiere pasar de la barretina a la corona imperial.

Más dinero, ¿para qué?
José Antonio VERA La Razón 21 Marzo 2009

Anda la Generalitat desairada porque Solbes no le da el dinero que pide, y porque parece que las cantidades ofrecidas no se acercan a lo que el tripartito plasmó en el estatut.

Entiendo que todo el mundo quiera siempre más dinero, y es comprensible que así se plantee desde las autonomías. Pero creo también que el comportamiento responsable debe ser inherente a la clase política, aunque a veces parezca lo contrario.

Podría tener lógica que las autonomías apretaran al Gobierno central en un momento general de bonanza económica y con unas cuentas del estado en superávit. Aunque no es lógico que esa presión se siga ejerciendo en una situación delicada, con una economía en recesión, con unos ingresos aminorados por la caída de la recaudación fiscal, y con unos gastos disparados por el aumento de las prestaciones sociales para el pago del subsidio de desempleo a casi cuatro millones de parados.

En este escenario lo razonable hubiera sido hacer lo que propuso Felipe González, que recomendó a su tropa socialista que olvidara las reivindicaciones de nueva financiación y tratara de ajustar el presupuesto al dinero existente. No se le hizo caso y unos y otros siguieron adelante reclamando más financiación, incluido el Gobierno de Zapatero que, en una huida hacia adelante suicida, se comprometió a preparar un menú financiero a la carta, de manera que unos cobrarían más por población, otros por territorio, otros por insularidad y otros por bilingüismo.

Todo esto está muy bien cuando sobra el dinero. Pero está regular cuando los fondos escasean. De manera que, instalados en tal escenario, Solbes hace lo que puede y acaba diciéndole al tripartito catalán que lo que hay son dos mil millones extra, pero ni un euro más.

Entiendo que no sea la cifra ideal, pero dos mil millones de euros más dan para mucho. Otra cosa es que uno no pretenda ajustarse el cinturón y quiera vivir gastando sin parar en sueldos sobrepagados de funcionarios, coches fantásticos para el presidente del Parlament, cien coches oficiales para altos cargos de la Generalitat, televisiones y radios autonómicas que siempre están en números rojos, informes increíbles sobre la seguridad en China o la almeja brillante, o los interminables viajes de Marco Polo Carod Rovira, repartiendo dinero en Ecuador o la Amazonía, cuando no abriendo embajadas para las que no tiene competencias. Algo que podría estar bien de no haber crisis, pero que está fatal cuando los fondos escasean y el guión exige austeridad. Lo peor aún es que se empeñen en pedir, sin plantear a la vez un programa de recortes de gasto que elimine la suntuosidad enumerada.

El dinero que se da a las autonomías debería tener un fin finalista premarcado. Tanto para Sanidad, pero sólo para Sanidad. Tanto para educación, y sólo para educación siempre que no se vulneren los preceptos sobre el bilingüismo y no se enseñe a los niños a odiar a España. Tanto para infraestructuras o para agricultura, pero nada para política exterior, porque la Generalitat no tiene competencia alguna en esta materia y todos los viajes de Carod deberían ser anulados o declarados ilegales.

Antes de dar más dinero hay que saber en qué se va a gastar. Después fiscalizarlo. Y lo que se gastó inadecuadamente, restarlo de los fondos a percibir en el próximo ejercicio. Sería la única manera de poner algo de orden en este despelote.

La esperpéntica deriva del PSOE en Baleares

EDITORIAL El Mundo 21 Marzo 2009

EL GOBIERNO balear, con la excusa de garantizar el uso del catalán en su territorio, pretende impulsar un plan férreo de adoctrinamiento y de estímulo del sentimiento nacionalista incompatible con la Constitución y con una sociedad verdaderamente libre y democrática.Llama la atención, de entrada, que el Ejecutivo autonómico se haya fijado 934 objetivos supuestamente lingüísticos. A tenor de tan abultado propósito, cualquiera diría que el mallorquín es una lengua muerta, o que no se ha hecho nada para su recuperación en tres décadas de democracia, cuando lo cierto es que la lengua autóctona goza de buena salud y se la mima desde las instituciones.

La drástica decisión del Govern también podría llevar a pensar a quien no conozca la realidad de las Islas que hay un grave conflicto social por el uso de la lengua, o que el catalán está allí proscrito y sojuzgado. Sin embargo, el bilingüismo es un hecho natural en Baleares y no ha habido problemas de convivencia que merezcan ese nombre. En realidad, con la tapadera de «normalizar» el catalán, asistimos a una nueva ofensiva del nacionalismo radical y al intento de hacer política con el idioma. Basta echar un vistazo a las medidas del plan elaborado por la Dirección General de Política Lingüística -alguna, por cierto, esperpéntica- para ver cuál es el espíritu que las guía. Por ejemplo, se pretende imponer el catalán en misa, en el fútbol y en las máquinas de café, se prevé la creación de comisarios lingüísticos en centros públicos y privados para vigilar su uso, se requiere el empleo del catalán a las empresas para obtener cualquier tipo de ayuda de la Administración, se exige su conocimiento certificado como requisito para poder aspirar a cualquier plaza de funcionario, se reclama el derecho a ser atendido por los organismos oficiales del Estado y de la UE en catalán, se persigue la incorporación del dominio .cat para todas las webs y correos electrónicos de la Administración autonómica (en lugar del .es), se propone la creación del «Día del Estado plural e igualitario»... Por no dejar ningún cabo suelto, hasta se habla de emitir moneda en catalán, el pasaporte y el DNI.

Esta serie de disparates y este modelo intervencionista y de ingeniería social propios de un laboratorio del doctor Frankenstein los persigue no un Gobierno presidido por un nacionalista recalcitrante, sino por un miembro del partido que gobierna en España. El difícil equilibrio en el que se sustenta Francesc Antich ayuda a comprender la situación. De una parte están los independentistas del Bloc, que han radicalizado sus posiciones debido a su escasa visibilidad en el Gobierno. Los socialistas han preferido asumir sus desvaríos soberanistas antes que romper la coalición. Por otro lado está Unión Mallorquina, un partido con hasta seis imputados en casos de corrupción, incluyendo al consejero de Turismo.

Contrasta la posición de Antich -incapaz de pedir a su socio que dimita- con la de Esperanza Aguirre, que destituyó a López Viejo en cuanto se le relacionó con la operación Gürtel. En su huida hacia delante, Antich no sólo no parece reparar en el reciente ejemplo gallego -donde la alianza con los nacionalistas y sus imposiciones lingüísticas han echado al PSdG del Ejecutivo-, sino que rema a contracorriente de lo que muy pronto va a tener que hacer en esta materia el PSE en el País Vasco.

El PP ha denunciado la deriva del Govern y apoyará las movilizaciones que empiezan a gestarse en las Islas. El Sindicato Médico de Baleares y el Sindicato de Enfermería han convocado ya una manifestación en contra de la imposición del catalán en la Sanidad y hacen un llamamiento para que los ciudadanos acudan a la protesta, conscientes de que, más allá de su reivindicación puntual, lo que está en juego es el modelo de convivencia.

El Gobierno tripartito balear pretende imponer el catalán a jueces, deportistas, curas y la UE
 Periodista Digital 21 Marzo 2009

Lo que les faltaba. Tienen al consejero de Turismo imputado por corrupción, 18 empleados detenidos por desviar dinero público y andan a palos por un campo de golf, pero al El Gobierno tripartito de Baleares (PSOE, Bloc y UM), presidido por el el socialista Francesc Antich, lo único que le preocupa es erradicar el castellano de las islas.

Con ese objetivo, claramente inconstitucional, el Gobierno balear ha presentado un nuevo Plan de Normalización Lingüística que invade espacios de la vida privada y en virtud del cual habrá un número obligatorio de misas en catalán, un comisario lingüístico controlará que en los clubes de fútbol se utilice el idioma autonómico y hasta las máquinas de café tendrán prohibido llevar instrucciones en español.

Se habla de «evitar la bilingüización» y para ello ponen en marcha leyes, estudios, campañas, subvenciones y cursos encaminados a erradicar poco a poco el castellano del paisaje balear.

Controlado prácticamente el sector educativo, el plan está centrado en la Sanidad, la Justicia, las empresas, el deporte, las religiones, el ocio, los medios de comunicación, el arte y las relaciones con el exterior. En total, 934 objetivos que contienen más de 2.000 propuestas lingüísticas.

Entre ellas, además de las citas más arriba, se requiere el empleo del catalán a las empresas para obtener cualquier tipo de ayuda de la Administración, se exige su conocimiento certificado como requisito para poder aspirar a cualquier plaza de funcionario, se reclama el derecho a ser atendido por los organismos oficiales del Estado y de la UE en catalán, se persigue la incorporación del dominio .cat para todas las webs y correos electrónicos de la Administración autonómica (en lugar del .es), se propone la creación del «Día del Estado plural e igualitario»... Por no dejar ningún cabo suelto, hasta se habla de emitir moneda en catalán, el pasaporte y el DNI.

Esta serie de disparates y este modelo intervencionista y de ingeniería social propios de un laboratorio del doctor Frankenstein los persigue no un Gobierno presidido por un nacionalista recalcitrante, sino por un miembro del partido que gobierna en España.

El difícil equilibrio en el que se sustenta Francesc Antich ayuda a comprender la situación.
De una parte están los independentistas del Bloc, que han radicalizado sus posiciones debido a su escasa visibilidad en el Gobierno. Los socialistas han preferido asumir sus desvaríos soberanistas antes que romper la coalición. Por otro lado está Unión Mallorquina, un partido con hasta seis imputados en casos de corrupción, incluyendo al consejero de Turismo.

Contrasta la posición de Antich -incapaz de pedir a su socio que dimita- con la de Esperanza Aguirre, que destituyó a López Viejo en cuanto se le relacionó con la operación Gürtel.

En su huida hacia delante, Antich no sólo no parece reparar en el reciente ejemplo gallego -donde la alianza con los nacionalistas y sus imposiciones lingüísticas han echado al PSdG del Ejecutivo-, sino que rema a contracorriente de lo que muy pronto va a tener que hacer en esta materia el PSE en el País Vasco.

El PP ha denunciado la deriva del Govern y apoyará las movilizaciones que empiezan a gestarse en las Islas. El Sindicato Médico de Baleares y el Sindicato de Enfermería han convocado ya una manifestación en contra de la imposición del catalán en la Sanidad y hacen un llamamiento para que los ciudadanos acudan a la protesta, conscientes de que, más allá de su reivindicación puntual, lo que está en juego es el modelo de convivencia.

Derechos y prohibiciones
Xavier Pericay, ABC (Cataluña) 21 Marzo 2009

Aunque en una semana como la actual resulte inevitable referirse al desenlace -provisional- del movimiento de protesta contra el proceso de Bolonia o, si lo prefieren, a la esperpéntica gestión del conflicto llevada a cabo por el rector de la UB, quien, tras afirmar durante cuatro meses que no sería él quien mandara desalojar a los estudiantes encerrados en la planta noble del edificio de la plaza Universidad, ordenó este miércoles su expulsión, lo que acabó convirtiendo las calles del centro de la ciudad en el escenario de una batalla campal entre los multigrabados «Saura´s boys» y cualquiera que se les pusiese a tiro o a porrazo, con el resultado -también provisional- de ochenta heridos de toda clase, edad y condición; aunque en una semana como la actual, digo, resulte inevitable referirse a ello, uno no tiene más remedio que dedicar esta columna a otro asunto, mucho más trascendente si cabe. Sí, hay que hablar, por desgracia, de las prohibiciones. O, lo que es lo mismo, de la imposibilidad -presente y futura- de que los ciudadanos de Cataluña puedan ejercer, como tales, sus derechos.

Por un lado, el Ayuntamiento de Barcelona, a través de su empresa pública de transportes (TMB) y esta, a su vez, a través de la empresa privada Promedios -única adjudicataria de cuantas campañas de publicidad vienen haciendo en los últimos años los transportes públicos barceloneses-, ha prohibido a la Asociación por la Tolerancia la difusión, en una línea metropolitana de autobús, de una campaña en la que se reclamaba la aplicación de la reciente sentencia del Tribunal Supremo por la que la Generalitat está obligada a incluir en los impresos de preinscripción en la primera enseñanza un casillero mediante el cual los padres puedan escoger la lengua de escolarización de sus hijos. La campaña llevaba, lleva, un lema americanamente hermoso: «Sí, puedes elegir: ¡tienes derecho!». Pues no, este no lo tienes. Sigues sin tenerlo. Y al alcalde de la ciudad no se le han ocurrido, para justificar la prohibición, más que zafias razones. Entre ellas, una antológica: a su juicio, los promotores, con su iniciativa, no pretendían otra cosa que hacerse la foto. Que alguien que se pasa todo el santo día haciéndose fotos a costa del erario público acuse a una pobre y modesta asociación ciudadana de hacerse la única foto que no ha logrado hacerse -la del autobús con la campaña-, no es sino el colmo de la desfachatez.

Esto por un lado. Por otro, el Parlamento autonómico, gracias a la siempre efectiva transversalidad del nacionalismo -o sea, de todos los grupos menos PP y Ciutadans-, acaba de introducir, en el artículo de la Ley de Educación donde figuran los principios en que va a inspirarse el sistema educativo, el siguiente engendro: «El cultivo del sentido de pertenencia como miembros de la nación catalana». Sí, lo que leen -pero en catalán, claro-. No consta que en otra parte del articulado hayan prohibido expresamente el derecho a la libertad. Aunque todo se andará, no lo duden.

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