AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 22 Marzo 2009

 

El abrazo de Otegi
EDITORIAL Libertad Digital 22 Marzo 2009

Mientras el PSE y el PP vasco ultiman un pacto de legislatura que asegure la elección de Patxi López como lehendakari y una serie de reformas en materias de seguridad, educación y cultura, el sábado el nacionalismo vasco escenificó un acto de hermanamiento con ocasión del fallecimiento del dirigente peneuvista Gorka Aguirre, uno de los artífices del Pacto de Estella entre su partido y ETA.

La trayectoria de Aguirre como el puente entre el PNV y los terroristas se inició en la década de 1970 en Francia, donde trabó amistad con varios etarras, y culminó en 1998, cuando logró la soñada unidad de acción entre el PNV y ETA durante la penúltima tregua trampa de la banda criminal. Su labor a favor de la colaboración de las dos ramas de la familia aranista, analizada en obras como El árbol y las nueces de Carmen Gurruchaga e Isabel San Sebastián, es la prueba fehaciente de la falsa distinción entre un nacionalismo moderado y democrático y otro radical y violento.

Así, entre las últimas tareas llevadas a cabo por Aguirre en pro de la comunión nacionalista figura la connivencia con el entramado de extorsión de ETA. Según un informe de la policía de 2004, el dirigente peneuvista podría haber actuado como correo de Joseba Elosua, responsable de la recaudación del mal llamado impuesto revolucionario. Además, las fuerzas de seguridad del Estado grabaron varias conversaciones en las que el etarra instaba a su amigo a "pegar fuerte" en el asunto de las extorsiones.

El fallecimiento de este personaje histórico del PNV deja a este partido sin una de las figuras clave en su entendimiento con ETA en un momento especialmente duro para el nacionalismo vasco. Probablemente sea esta la razón de que su capilla ardiente se haya convertido en punto de reunión de los principales dirigentes proetarras, fundidos en cálidos abrazos con Juan José Ibarretxe y otros líderes peneuvistas.

"Un abertzale íntegro y honesto" y "un amigo", así definió el viernes Arnaldo Otegi a Aguirre, a quien a buen seguro debe unos cuantos favores. Asimismo, el dirigente de HB lamentó que el PNV pase a la oposición, animó al trabajo común de todos los nacionalistas y ofreció al Gobierno de España una nueva negociación con los terroristas.

Así las cosas, es probable que el cambio en el partido de Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca provoque un acercamiento entre las distintas familias nacionalistas y el reforzamiento de la franja innombrable, esa línea difusa de colaboración e impunidad entre numerosos militantes del PNV y miembros de ETA descrita por Iñaki Ezkerra en Estado de excepción, a fin de resistir los cambios fruto del acuerdo entre socialistas y populares. De la valentía de Patxi López, que hasta hace bien poco se había caracterizado por una postura pusilánime frente al nacionalismo y la honradez de Antonio Basagoiti, a quien cabe exigir al PSE el cumplimiento de sus compromisos, depende la viabilidad de un proyecto que podría dar al traste con el delirio totalitario representado por el fallecido y sus camaradas.

Moderarse en la oposición
JAVIER ZARZALEJOS El Correo 22 Marzo 2009

Uno de los argumentos más piadosos que suelen esgrimirse para abogar por que el Partido Nacionalista Vasco pase a la oposición es el que dice que, así, el nacionalismo vasco se regenerará y no tendrá más remedio que afrontar, por doloroso que sea, su modernización ideológica y programática como han hecho otros.

Con la habitual evocación del congreso de Bad-Godesberg de la socialdemocracia alemana, a la más reciente de la 'perestroika' de Gorbachov, se recuerda que el PSOE renunció al marxismo, con una astuta escenificación de Felipe González. Una década más tarde, el centro-derecha se refundó en el Partido Popular homologándose a las organizaciones políticas de centro reformista en Europa. El propio laborismo bajo el liderazgo de Tony Blair cortó sus vínculos orgánicos con los sindicatos y eliminó los compromisos colectivistas de su carta fundacional, privando de oxígeno a la tradición izquierdista fuertemente arraigada en este partido y, a la vez, letal para sus aspiraciones de gobierno.

Esos procesos de modernización fueron impulsados por liderazgos fuertes -González, Aznar, Blair-, estaban condicionados por los realineamientos ideológicos globales que experimentaban la derecha y la izquierda pero, sobre todo, tenían como objetivo situar a esas organizaciones políticas en condiciones de merecer la confianza mayoritaria de los ciudadanos. Aznar y Blair accedían a la dirección de partidos considerados socialmente inelegibles durante más de una década. González, por su parte, tenía razones para temer que su expectativa de gobierno no llegaría a materializarse si un sector decisivo del electorado veía aventurerismo en el cambio que proponía el Partido Socialista y si éste no generaba confianza internacional con una adscripción visible a la socialdemocracia continental.

En los tres casos, el impulso de modernización tuvo éxito. Los tres ganaron las elecciones e impulsaron una agenda política de largo alcance. El éxito electoral de González, Aznar y Blair no se explica sin ese trabajo previo que les habilitó para ser opciones de gobierno duraderas y definitorias.

Antecedentes como estos se alegan para fundamentar la bondad de los efectos catárticos de la oposición. Pero el PNV parece apuntarse a esa otra escuela de pensamiento, históricamente encabezada por el inefable Giulio Andreotti, quien advertía que si el poder desgasta, mucho más desgasta la oposición.

El PNV que va a abandonar el Gobierno de la Comunidad Autónoma es un partido construido desde el poder hegemónico a partir del convencimiento de encarnar al mismo pueblo vasco. Un partido cuya trayectoria sigue intoxicada por su patológica actitud ante el terrorismo de ETA. Un partido acostumbrado a ganar en una competición política y electoral en la que sus principales rivales han tenido que correr con una mano atada a la espalda por obra de la coacción -cuando no directamente el asesinato- con que ETA y sus instrumentos políticos y sociales han destruido las condiciones de libertad de una sociedad democrática.

Se comprende así que la oposición para los nacionalistas no sea una etapa que en democracia es transitoria, sino un desalojo ilegítimo, una ocupación espuria que acredita el carácter premonitorio de las advertencias antimaketas de Sabino Arana
Nada sería más deseable que tuvieran razón los que creen que el PNV inevitablemente se moderará en la oposición. Pero no habría que excluir un plan B, o al menos una reflexión B, si eso no ocurre y hay razones para dudar de que esa transformación se produzca de manera ineluctable.

Primero porque parece que el PNV no ha interiorizado el 1 de marzo como una derrota sino como un «golpe institucional» de la hasta ahora oposición. El PNV ha sido el partido más votado con una ventaja sobre el PSE-PSOE en votos y escaños mayor de la que preveían los sondeos. Pero su resultado no es concluyente en ningún sentido porque ni es lo suficientemente bueno para retener el gobierno ni lo suficientemente malo para desarmar internamente al soberanismo.

Además, si de moderación se trata, es precisamente la moderación, la integración, la incorporación del PNV al sistema constitucional nacido de la Transición lo que ha justificado que se admitiera hasta 2001 que el PNV era el partido natural de gobierno en el País Vasco y que, por tanto, su sustitución en el poder provocaría una convulsión política catastrófica.
e pronostica ahora que el PNV se moderará -para otros incluso se constitucionalizará- en la oposición, como se creía que se moderaría y se modernizaría en el gobierno. Y, sin embargo, el resultado de treinta años de ejercicio del poder ha sido la radicalización creciente del nacionalismo, la adopción de la estrategia de frente nacionalista en torno a ETA, la deslegitimación del Estatuto de Gernika y la inexorable laminación de las voces que dentro del PNV mantenían que era necesario reconducir esta deriva. La única modernización ha sido doctrinal y para peor. Olvidarse de la 'reintegración foral plena' como objetivo programático y sustituirla, en aras del entendimiento frentista con la izquierda abertzale, por la autodeterminación y el soberanismo suena menos a Antiguo Régimen, es cierto, pero parece incendiar pasiones más extremas.

Cabe preguntarse hacia dónde mirará el PNV desde sus treinta escaños de vencedor sin medalla. ¿Hacia la abstención nacionalista que se ha detectado en estas elecciones? ¿Hacia sus irrepetibles socios en el tripartito que han sufrido en exclusiva el castigo que parecía que iban a compartir con el PNV?

Seguramente habrá para todos, pero lo probable es que en el PNV sigan mirando a esos 90.000 votos nulos que han seguido la disciplina marcada por ETA. Por un lado, son los votos que permiten al PNV mantener su discurso de deslegitimación del gobierno de socialistas con el apoyo del PP. Si el PNV fuera a gobernar la ilegalización de listas sólo merecería alguna queja ritual. Para el PNV, no son los términos de la competición lo que deslegitiman las elecciones, sino que no sea él quien gobierne como resultado de aquellas.

Pero, por otro lado, esas decenas de miles de votos nulos pueden significar para muchos en el PNV el voto de castigo de los que esta vez no han acudido al rescate nacionalista ante el riesgo de derrota. Agotada su reserva estratégica, sería necesario recuperarla. El PNV en la oposición puede aspirar a que ese voto, debidamente cuidado, se transforme en la aportación necesaria para la futura recuperación del gobierno y que el castigo se vuelva una invitación irresistible a nuevas aventuras frentistas, secuelas de Lizarra.

Si el PNV interpreta la pérdida de su gobierno como una muestra del poder de ETA y sucumbe a una nueva estrategia de frente nacionalista se volverá a equivocar y, probablemente, su error lo pagará con su propia unidad como partido. Pero a ese error no debería responderse con otro consistente en dejarse condicionar por la amenaza de una nueva deriva extremista del nacionalismo y renunciar al cambio. Porque será la realidad del cambio, no el apaciguamiento, lo que muestre al nacionalismo lo estéril de su radicalización.

Zetapé, lárgate
Pedro Conde Minuto Digital El Correo 22 Marzo 2009

No puedo acudir a tu decencia, ni a tu honor, ni a tu dignidad, para pedirte que en nombre de cualquiera de estos valores o de los tres juntos, dejes la Moncloa, la Presidencia del Gobierno, aunque sea por la puerta de atrás; porque los desconoces, porque careces de ellos. Ni tienes decencia, ni tienes honor, y, claro, si de estos dos estás falto, de la dignidad que es su compañera inseparable estás horro. Deja la política de altura, dedícate a la de bajura, a la de baja estofa y estafa. No has nacido para hombre de estado; tu cuna política fue un asiento de culiparlante en el Parlamento; solo el “fatum”, la fatalidad unida a la tragedia te elevó, como el magma de un volcán en erupción, a alturas de las que caerás como un globo deshinchado, como un pelele subido a la cumbre de la montaña contra su voluntad. Pero ¿tendrá voluntad un pelele, que no se confunda con la ambición? Y ¿adónde puede llevar la voluntad desorbitada por la ambición de un pelele? A la ruina. A la suya, seguro; a la de España, si le aguantamos un día más. Está vaticinado; sobre todo su trágica caída. Volveremos sobre el asunto dentro de poco.

Un mentiroso de oficio no merece ningún respeto. Así que no me pidan que se lo tenga a este personaje que no se lo tiene a sí mismo.

Mejor que tú lo haría un zapatero de oficio, de los que yo he conocido y más de uno amigo, aunque sólo fuera para dimitir con decencia ante sus errores. Te vuelvo a recordar que tus errores empezaron con horrores. En el olvido, en la ocultación y en la tergiversación de éstos, de los horrores, empezó el crepúsculo de tu amanecer.

Zapatero, marrullero, tu astucia es la propia del mentecato, del tipo falto de juicio, de individuo de flaco entendimiento que miente todos los días para poder sobrevivir al siguiente. Es una estrategia de patas cortas que no sirve nunca, a ti tampoco, cuando hay que saltar con arrojo sobre un abismo como es el de esta crisis. Estás a punto de caer y perderte en el infierno del olvido. Empezaste mintiendo tres días antes de las elecciones cuando propalabas lo de los terroristas suicidas por periódicos y radios. Has mentido sobre tus conversaciones secretas con terroristas. Has vuelto a mentir prometiendo paraísos de prosperidad. Has ofendido a la verdad cuando el pueblo mochales no veía esa crisis y a ti te estallaba en tu propio palacio. Mientes cuando no eres más que un monaguillo del G-20 y simulas ante la masa ignorante que eres uno de ellos. Quizá cuando regreses de esa reunión hayan creado para ti el puesto de lacayo de honor, el geveintiuno de los friegaplatos.

He llamado mochales al pueblo, al menos a esa parte del pueblo español que te ha votado por dos veces, porque no habiendo perdido el juicio no es posible meter una sola papeleta en las urnas con tu nombre. Tienes tan poca talla ética, intelectual y política que ni tu telón de mentiras puede ocultarlo. Tu sonrisa de muñequería es tan artificial que siempre acaba en carantoña.

Pero ¿es posible que no te conocieran al segundo día de presentarte? Como ves, te doy el margen de un día. Justo el primero en que te hiciste visible en público. Empiezas a actuar y tus manos, al moverse en el discurso, se ve claramente que no se coordinan con el pensamiento. Tus ojos se abren como platos a la caza de un pensamiento de fuera porque tu mente no contiene ninguno. Mientras, destellas la sonrisa intermitente y de flash, como mandan los cánones del asesor de imagen, para que la masa simple y arrebolada simplifique, al unísono contigo y tu vacío, con esta profunda reflexión: “Qué simpatía tiene el tío”. Este es todo tu bagaje. Pues ¡anda que el equipo! Dime a quién nombras y te diré quién eres.

Zetapé, lárgate.
Por tu bien, por el bien de España, que no es un concepto discutido y discutible, como no lo son el de Francia, ni el de Alemania, ni el de Inglaterra,…y como tú por contra afirmaste en pleno ejercicio de Presidente del Gobierno de esta nación. ¿Cómo llamar a esto de ser Presidente del Gobierno de una patria en la que no crees? ¿Inconsistencia?, ¿inconsciencia?, ¿cinismo?, ¿traición?, ¿ignorancia?, ¿insensatez?, ¿imbecilidad?, ¿ambición sin sentido?, ¿alocada estrategia electoralista?, ¿mediocridad sin límites?, o la ¿engañosa suerte de un tuerto en tierra de ese tipo de ciegos de los que se dice que no los hay más que los que no quieren ver?

Le voy a conceder a este individuo una condición positiva, la de listo, aunque le cuadra más la de listillo, por ser experto mantenedor de pesebres. Quince años se tiró de culiparlante en la sede de la soberanía nacional, sin decir ni chus ni mus. Allí y durante ese tiempo aprendió tan relumbrante oficio desde el que ascendió al hoy tan alto e inmerecido puesto y al que sólo ha llegado, según la Historia, algún caballerizo con suerte y entre telas reales. Zetapé, recuerda a Godoy, hace ahora dos siglos de esto; pero recuérdalo con su triste final: destierro y muerte en tierra extraña.

Y es que la traición y otras maldades tienen esas recompensas.

El vómito
Lázaro Conde Monge Minuto Digital El Correo 22 Marzo 2009

He sido injustamente detenido, inquisitorialmente torturado. Max Estrella al Ministro de la Gobernación. Escena octava del esperpento Luces de Bohemia. Ramón María del Valle-Inclán.

En precedente artículo de opinión hacía referencia a la náusea, preludio del vómito, como la sensación que me producía la contemplación del panorama político nacional. El vómito se ha producido y el alivio que se experimenta al arrojar del estómago afectado residuos alimenticios, es equivalente al de eliminar de la política otros aún más perniciosos. En ambos casos es palpable la mejoría que se produce en el estado general del paciente. Albricias, por tanto. Y una gran esperanza.

En el terreno político acaba de ocurrir. Lo confirma el resultado de las últimas elecciones celebradas en Galicia y el País Vasco. En estas dos Autonomías el pueblo soberano, consciente de su indispensable aportación democrática y justamente alarmado e indignado ante la flagrante vulneración de la Constitución española por parte de un Gobierno desnortado, ha manifestado su irrenunciable voluntad de mantener la unidad nacional, puesta en cuestión por la política sectaria de un partido que dice denominarse español y necesita el apoyo parlamentario imprescindible de fuerzas políticas de tendencia separatista, para aprobar determinados proyectos, por disparatados que sean. Es conveniente señalar que la ruptura del consenso constitucional en asuntos de Estado, escrupulosamente mantenida por la totalidad de los Gobiernos precedentes, coincide con la llegada al poder del actual presidente el 14 de marzo de 2004, hace exactamente cinco años, en las terribles circunstancias por todos conocidas.

Seria de una ingenuidad imperdonable pensar que a partir de ahora se disipan los más negros auspicios sobre el inmediato futuro de la política española. Lamentablemente el nivel de sus responsables es sencillamente deleznable. Cuando se conmemora de forma vergonzante, relegando al olvido a sus inocentes victimas, el quinto aniversario de la más espantosa matanza terrorista, de la que se tiene memoria en Europa, con la finalidad de efectuar un cambio de Gobierno, resalta de forma especial la abulia y el desinterés manifiesto de la casta política, por agotar los procedimientos y medios disponibles para averiguar todo lo relacionado con su concepción, planificación y ejecución. De ahí que la opinión pública, no se resigne a que no se despejen las ominosas incógnitas existentes, a pesar de la angustiosa demanda de las víctimas abandonadas a su suerte, por más que se esgrima el argumento de que reciben ayuda material.

El privilegio de vivir en una sociedad libre, permite a cualquier ciudadano, por poco capacitado que esté, exponer sin complejos ni reservas, sus particulares puntos de vista sobre hechos y circunstancias que le afectan de modo especial. Quienes amamos entrañablemente a nuestra Patria y nos sentimos orgullosos de nuestra estirpe y nuestra irrenunciable condición de españoles, no podemos ni debemos mantener silencio ante la arbitrariedad del poder. Los planteamientos y disposiciones consecuencia de la gestión política, pueden y deben ser enjuiciados libremente por quienes se consideran afectados. Sin duda es esta posibilidad lo que diferencia a las democracias auténticas de los sistemas totalitarios. Por todo cuanto antecede es preciso dejar constancia de que la penosa conmemoración del quinto aniversario de la terrible masacre del 11 de marzo de 2004, en la misma fecha de este año 2009, deberá servir de referencia para que ningún Gobierno, sea cual sea su tendencia política, vuelva a reproducir semejante infamia.

La valoración positiva de la significativa aportación a la democracia en España de gallegos y vascos en sus respectivas elecciones, supone un avance democrático en buena parte de la sociedad española que, afectada por la constante apelación al falso progresismo del que sin rubor hace alarde el Gobierno, no acababa de percatarse de su responsabilidad en el acierto o error en la elección de quienes tienen la misión de dirigirles políticamente. Está por tanto justificada la esperanza en el inmediato futuro.

La auto cita es de nuevo obligada, para recalcar lo que exponía en anterior artículo de opinión, denunciando la nefasta gestión del peor Gobierno de España desde la entrada en vigor de la Constitución de 1978 por su escandalosa aportación a la liquidación del Estado de Derecho, como consecuencia de la arbitrariedad, la falta de rigor y el sectarismo en su gestión, con la notable colaboración de jueces descaradamente alineados con el partido político en el Gobierno. Sin la absoluta independencia de los tres poderes básicos, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, el sistema democrático se convierte en una auténtica farsa.

Es del todo inútil, señalar una vez más la corrupción imperante en el aspecto económico en la práctica totalidad de los ámbitos, ya sean nacionales, autonómicos o municipales. Es algo reiteradamente denunciado, sin que oficialmente se de respuesta adecuada. A juicio del denunciante la razón es sencilla: La corrupción moral, que la genera, es aún mayor por estar en avanzado trámite de desaparición de la conciencia colectiva las creencias, principios y valores básicos, que se adquieren en las diferentes fases de la formación integral de la persona. Simple efecto de la Educación progresista.

La mención inicial al esperpento, se basa en la imposibilidad manifiesta de describir adecuadamente la nefasta política que está conduciendo a España a su desintegración. El intento de no valorar debidamente nuestro origen nacional con la esencial aportación del cristianismo y su decisiva influencia en nuestra civilización, fundamento de nuestra unidad y de nuestra grandeza, unido al progresismo que significa el delirante intento de hacer desaparecer del ámbito público el signo de la cruz, son motivos más que suficientes para calificar de esperpéntica la situación política actual.

El gozoso contrapunto a tan miserable actitud, lo acaban de dar en esta ocasión losespañoles gallegos y vascos, con la respuesta adecuada como parte del pueblo en quien reside la soberanía nacional, plenamente conscientes de que nuestra vigente Constitución se fundamente en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. La grave arbitrariedad que representa su total cumplimiento, exige una enérgica llamada de atención, que de no plasmarse en sede parlamentaria deberá trascender dicho ámbito por todos los procedimientos permitidos por la libertad de expresión.

No sería justo concluir, por ser la mayor garantía, sin resaltar el papel primordial que encomienda nuestra Constitución a las Fuerzas Armadas, por su alta valoración popular consecuencia del conocimiento de su patriotismo y lealtad en el cumplimiento de la misión que tienen encomendada en su artículo 8, de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Un gobernante poco de fiar
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 22 Marzo 2009

¿DEBEN abandonar las tropas españolas Kosovo? Sin duda. Pero no como van a hacerlo. Las tropas españolas no tienen nada que hacer en Kosovo, primero, porque la independencia de aquel territorio no fue reconocida por la ONU, segundo, porque vulnera la normativa europea de no alterar las fronteras de nuestro continente sin previo acuerdo y, tercero, porque lesiona los intereses españoles, al establecer un precedente irregular para independizarse. Razones todas ellas de peso. Pero precisamente por eso, las tropas españolas tendrían que haber abandonado Kosovo cuando se declaró unilateralmente independiente, y no quedarse allí más de un año, respaldando un estado que el gobierno español no reconoce.

El disparate culmina con la forma como se ha dispuesto la retirada: sin consultar a los aliados que tienen allí tropas, en vez de negociarla con ellos, como la solidaridad, la estrategia y las buenas formas aconsejan. «Nadie se me ha quejado de ello», ha dicho nuestro presidente con esa carita de no haber roto un plato que pone cuando acaba de cargarse toda una vajilla. Todavía no se ha enterado de que los jefes de gobierno dejan esas labores desagradables a los subordinados. Hasta tres veces dijo el portavoz del departamento de Estado que estaban «profundamente decepcionados por la decisión española», mientras Bernardino León, enviado especial de Zapatero a Washington, nos salía con que los norteamericanos «han aceptado las razones españolas». Uno recuerda aquello de «a tal señor, tal servidor».

La cosa se agrava si se piensa que estamos ante un burdo trueque: Zapatero sabe que Obama va a pedirle más soldados para Afganistán, y como no los tiene va a ofrecerle los que saque de Kosovo, u otros similares. Desnudar a un santo para vestir a otro, sin el menor rebozo. Es la tónica de su política. Oportunismo, doblez, cinismo, improvisación, descaro, inconsistencia y engañifas. En España le conocemos de sobra, pues ha engañado a tantos rivales como aliados. En el extranjero, empiezan a conocerle y esta última jugarreta seguro que ha sido anotada con lápiz rojo en las cancillerías. Se va de Kosovo como se fue de Irak: por las buenas, o las malas, y los que quedan detrás, que se las arreglen como puedan. ¿Qué garantías puede dar de que no hará lo mismo en Afganistán, si su coyuntura particular se lo aconseja? Ninguna. Después de que un político catalán le haya llamado «el presidente más mentiroso que ha tenido España», Zapatero va camino de convertirse en el gobernante menos de fiar del mundo. A tipos así, casi mejor tenerlos de enemigos que de amigos. Al menos no nos dispararán por la espalda.

Libertad y mercado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 22 Marzo 2009

Es posible que la apertura generalizada de fronteras comerciales y la liquidación del proteccionismo desbocado que se está imponiendo en los USA y otros países occidentales no solucione la crisis a corto plazo. De hecho, mientras no sepamos hasta dónde llega el agujero crediticio y financiero internacional será imposible saber cuál es la magnitud de la enfermedad y el tiempo y la medicina necesarios para la curación. Por supuesto, eso es imposible si se administran a un enfermo de neumonía toneladas de antipiréticos, como si eliminando la fiebre se curase la infección. Y tampoco es posible que esta crisis ocasionada por la FED y los últimos Gobiernos norteamericanos que, por razones políticas, mantuvieron artificialmente bajo el precio del dinero y animaron a los bancos a dar créditos con escasa o nula posibilidad de recuperarlos –las "subprime" de allí y de aquí- pueda solucionarse con más dinero entregado masivamente, sin control ni criterio y por intereses puramente electorales del Gobierno y de buena parte de la clase política, a las mismas instituciones quebradas que lo han malbaratado. ¿Pero cómo no se van a subir los sueldos los ejecutivos de AIG y otras empresas si se les ha premiado por arruinarlas? Si para curar al heroinómano se le dobla la dosis y gratis, ¿cómo podrá desengancharse? Ahora bien, incluso si el adicto trata de hacerlo, no sabemos el tiempo que llevará conseguir una cierta estabilidad para buscar cada día algo más que su droga, que en el caso de la crisis es el dinero barato o regalado. Y a largo plazo, mientras eso no se admita en serio, el proteccionismo generalizado sólo alargará y ahondará la crisis.

La razón del proteccionismo es, en el fondo, la misma de la crisis. Es el empeño del poder político en aumentar su control de la sociedad, privándola de una autonomía real a cambio de una protección económica casi infinita e infinitamente ilusoria. Juan Ramón Rallo ha recordado en LD cómo los vaivenes de la Bolsa previos a la Gran Depresión del 29 (un leve disgusto si se la compara con la que tenemos encima) fueron paralelos a la negociación entre republicanos y demócratas de la barrera arancelaria Smoot-Hawley, levantada desde años antes del Crack y rematada poco después, que universalizó, con la eficaz ayuda de Inglaterra, un problema que podría haber sido sólo regional. Cada vez que se reforzaban los aranceles proteccionistas y tras algunos días de euforia artificial, acababa bajando la Bolsa. Como ahora Wall Street con los distintos planes derrochadores de Obama. Y es natural, porque un observatorio del mercado al que se le niega el principio mismo de la economía de mercado acabará por hundirse.

Krugman, uno de tantos progres que se niegan a aprender de sus derrotas –el negocio de la progresía es ese: la negación del principio de realidad económica o política y la afirmación del principio del placer de sentirse superiores moralmente a los demás- ha llegado a España, cuya economía dice que le aterra, de la mano del terrorífico Zapatero. A tal señor, tal honor. Y critica a su adorado Obama por la misma razón de fondo por la que critica los diez años de Depresión tras 1929: porque el New Deal rooseveltiano no se atrevió "a ir hasta el final" en su intervencionismo. Lo hicieron soviéticos, fascistas, nazis y demás depredadores de la libertad social y defensores de la idolatría del Estado. De eso no hablan los progres, pero en última instancia lo que se critica en Roosevelt es lo que define a keynesianos a lo Krugman: nunca se atreven a llevar hasta el final su ataque al libre mercado: son totalitarios pero sin valor para reconocerlo, una cobardía subvencionada respetuosamente por los liberales de boquilla, que suelen ser tan intervencionistas como todos los políticos de cualquier condición. Y si hay algo clarísimo es que el proteccionismo da más poder al Poder y quita poder al ciudadano. Por eso la libertad y el mercado o se asisten mutuamente o se hunden juntos.

Esta próxima semana aparecerá en las librerías y presentaremos en sociedad el formidable Informe Recarte 2009, cuyos primeros avances han aparecido ya en LD y que parte de unos principios liberales exactamente opuestos a los de Krugman y toda la patulea académica progre, tan pomposa como ruinosa. No sabemos (y nunca sabremos del todo, porque son infinitos millones de decisiones los que la conforman) lo que pasa en una economía global, pero Recarte explica con claridad lo que vamos sabiendo y lo que no sabemos sobre lo que nos ha conducido a esta crisis. Que es casi exactamente lo que se nos vende ahora como la forma zapatobamakrugmaniana de solucionarla. Digo casi porque hay muchos aspectos que debatir, desde el punto de vista liberal, sobre el fallo de unas instituciones que deberían haber velado por la libertad del mercado pero que se han dedicado a hacer felices a los Gobiernos y a los particulares (a muchísimos millones de particulares) mediante una fórmula que adivinó, como casi todo, Alexis de Tocqueville: privándolos amablemente de libertad hasta dejarlos sin mercado. La crisis económica sólo tiene un aspecto positivo, y es lo apasionante de su análisis intelectual. Ningún espacio mejor para hacerlo o intentarlo que el que nos brinda Libertad Digital.

Todas las TV y radios baleares obligadas a emitir un 50% en catalán
 Periodista Digital 22 Marzo 2009

Tienen al consejero de Turismo imputado por corrupción, 18 empleados detenidos por desviar dinero público y andan a palos por un campo de golf, pero al Gobierno tripartito de Baleares (PSOE, Bloc y UM), lo único que le preocupa es erradicar el castellano de las islas. Para ello, van a obligar a todas las TV y radios del archipiélago a emitir un 50% en catalán.

El Plan de Normalización Lingüística elaborado por el Gobierno balear -que preside el socialista Francesc Antich- propone que sólo se concedan o se renueven las frecuencias de radio y televisión a los medios que ofrezcan, al menos, el 50% de la programación en catalán.

Además, los medios de comunicación públicos informarán no sólo de lo que ocurre en Baleares, sino de toda «la comunidad lingüística catalana», es decir, Cataluña y la Comunidad Valenciana, además de las islas.

EL NEGOCIO DEL CATALÁN OBLIGATORIO
Una vez promulgada la ley, una de las decisiones más rentables para una empresa privada será exigir catalán a sus empleados. El Gobierno balear les dará bonificaciones, rebajas fiscales y subvenciones si lo hacen.

Además, creará comisiones de normalización lingüística en las empresas privadas, inspeccionará los establecimientos y regulará la exigencia del catalán para los profesores de la formación continuada de empleados.

A las compañías aéreas y navales que hagan escalas en Baleares, Cataluña o Valencia les ofrecerá convenios para introducir el catalán en su servicio. En este sentido, Margalida Tous ya requirió hace casi un año a Air Berlin que utilizara esta lengua, a lo que se negó la compañía.

Los bancos tendrán que traducir los talones, cheques, contratos y tarjetas. Asimismo, se establecerá el «requerimiento progresivo» a los trabajadores de los bancos para que acrediten conocimientos de catalán.

Explica Manuel Aguilera en El Mundo que el Gobierno balear ya ha elaborado un decreto de exigencia de catalán al personal de la sanidad pública que está pendiente de aprobación. El plan establece como novedad en este sector que los rótulos, impresos, sellos de goma y «elementos similares» de todos los centros, incluidas las residencias de ancianos, estén en catalán.

EL OCIO Y LA VIDA PRIVADA BAJO CONTROL
El tiempo de ocio de los ciudadanos baleares también tendrá que estar «normalizado». Será obligatorio «el conocimiento práctico de catalán» para ser profesor de escuelas de tiempo libre y monitor infantil.

Además, se regulará la oferta de escuelas de verano para que todas cumplan este requisito y se darán ayudas para la creación de videojuegos en lengua catalana.

El Govern controlará de cerca la lengua que emplean los jóvenes.El plan propone «identificar los entornos sociales frecuentados por jóvenes y detectar la presencia del catalán» para luego desarrollar medidas. En esta línea, creará un registro de entidades y grupos de ocio infantil que «cumplen los requisitos lingüísticos y culturales».

Para el tiempo libre de los jóvenes, espera contar con la «cooperación» de Cataluña y Valencia e intercambiar con estas comunidades actividades de todo tipo. El término «Països Catalans» aparece constantemente en el plan. El Gobierno balear propone extender los acuerdos firmados con el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña en materia de política lingüística y conseguir acuerdos parecidos con Valencia.

A nivel comarcal y local, estudiará «la situación lingüística» en todos los aspectos de la vida social: «escuela, iglesia, comercio, ocio, etcétera», para después establecer un «itinerario de la normalización».

El cine es uno de los sectores donde está menos avanzada la «normalización» para los nacionalistas. Destaca la propuesta de promover una legislación estatal que regule el uso del catalán en la oferta cinematográfica, así como subvencionar los doblajes y los subtítulos.

Además de la celebración del «Día del Estado plural e igualitario», el plan propone la organización anual del Día de la Lengua Catalana, que podría ser el 26 de septiembre, día europeo de las lenguas; o el 29 de noviembre, fecha de nacimiento de Enric Prat de la Riba, padre de la «nacionalidad catalana».

DESPROPÓSITOS A GRANEL
Establecer criterios editoriales en las televisiones y radios públicas de Baleares para que la información tenga en cuenta «la comunidad lingüística catalana».

Potenciación y participación en las agencias de noticias propias de los 'Països Catalans'.

Regulación de la oferta de escuelas de verano para que su contenido se atenga a unos mínimos establecidos en los conocimientos de catalán de sus monitores, sea cual sea la titularidad de la organización.

Crear servicios de normalización lingüística en los sindicatos.

Obligación de usar el catalán a las empresas privadas que proveen a las administraciones públicas de Baleares.

DIVERSIDAD CULTURAL | Acusan al Gobierno de imponer el hindi
Casi 200 lenguas están en peligro de muerte en La India
Miguel Ángel Gayo Macías | Nueva Delhi El Mundo 22 Marzo 2009

En ese inmenso puzle cultural que es la India algunas piezas son más grandes que otras. De las más de 1.600 lenguas maternas que se hablan en este país, 196 están en peligro de desaparición, algunas de ellas en una situación crítica, y nueve han 'muerto' en los últimos tiempos.

Un reciente informe publicado por la Unesco, que asegura que EEUU es el segundo país con más idiomas en situación de peligro, pretende alertar a los gobernantes sobre el riesgo de que se pierdan para siempre lenguas, y por tanto culturas. En términos lingüísticos, la diversidad cultural india es comparable a la biodiversidad del Amazonas, pues una cuarta parte de las aproximadamente 6.000 lenguas habladas en el planeta está presentes en este país.

Sin embargo, muchas culturas minoritarias acusan al Gobierno de Nueva Delhi de favorecer la homogeneización del país y de imponer la presencia del hindi como lengua franca en todo el país. De ahí que en las regiones sureñas y en el nordeste se elija el inglés como segunda lengua en la enseñanza en lugar del hindi, como forma de resistencia contra esta política.

El tangam, el jarawa o el sentinelés son algunas de las lenguas maternas con menos de cien hablantes nativos que hay en la India. El aislamiento en que viven algunas tribus, aunque a veces se encuentren a sólo unos kilómetros de centros urbanos, hace que en pleno siglo XXI subsistan todavía microcosmos culturales al margen de la modernidad.
En los billetes indios figuran 15 lenguas distintas.

En los billetes indios figuran 15 lenguas distintas.
En las Islas Andaman, por ejemplo, la etnia Sentinelesa es conocida por su agresividad hacia cualquier intromisión foránea en su territorio, y no dudan en arrojar piedras y lanzas contra los helicópteros o barcos que se acercan a sus aldeas.

Como señala el lingüista indio Anil Chakravorty, "una de las razones que hacen que una lengua enferme, languidezca y finalmente se extinga, puede ser simplemente que no es rentable publicarla, y por tanto escribirla, y en última instancia no resulta práctico seguir empleándola". La constitución india reconoce como oficiales 22 idiomas, y para que una ley sea válida ha de ser publicada al menos en dos de estas lenguas.

Además hay casos como el bhojpuri, hasta ahora considerado un dialecto del hindi, y que es hablado por más de 50 millones de personas. El gobierno indio estudia convertirlo en la lengua oficial número 23, pero al mismo tiempo teme que esto provoque un aluvión de peticiones similares de otras lenguas minoritarias.

Idiomas como el manx, que hablaban los oriundos de la isla de Man, en el Reino Unido, el ubyk de Turquía o el Eyak de Alaska han muerto en los últimos años junto al último de sus hablantes. Y según el director general de la Unesco, Koichiro Matsuura, "la muerte de cada idioma acarrea la desaparición de un patrimonio cultural intangible e irrepetible; expresiones, palabras, formas de llamar a las cosas".

En la India, donde las afinidades culturales y étnicas son el último bastión de identidad que les queda a muchas comunidades, la extinción de su lengua puede significar la desaparición de su cultura, su historia, su propia concepción del mundo.

En el resto del planeta hay otras 200 lenguas con menos de 10 hablantes nativos, con lo que sus días parecen contados.


****************** Sección "bilingüe" ***********************

Disyuntiva nacionalista
EDITORIAL EL Correo 22 Marzo 2009

La paulatina clarificación del marco de acuerdo en el que trabajan PSE-EE y PP para sostener sobre un programa de mínimos la elección de Patxi López como lehendakari permite a las formaciones a las que con toda probabilidad les corresponderá jugar un papel de oposición en esta legislatura ir asimilando su nueva situación y definiendo qué actitud van a mantener ante el nuevo Gobierno vasco. La salida del Ejecutivo del PNV constituye un revés político especialmente doloroso después de que la candidatura encabezada por Juan José Ibarretxe lograra holgadamente el primer puesto en los comicios celebrados el pasado 1 de marzo.

Pero la preeminente posición que los líderes nacionalistas vienen reivindicando para su partido desde entonces, señalando incluso que el PNV continuará liderando el país, ha de llevar a la formación que preside Iñigo Urkullu a una administración responsable de la representatividad que atesora. La constitución de un Ejecutivo del partido socialista que inicialmente contará con el apoyo de los populares sitúa a la formación nacionalista ante la disyuntiva de empeñar todos sus esfuerzos en desgastar al Gobierno de Patxi López para dificultar al máximo su andadura y derrotarlo finalmente en las próximas autonómicas, o combinar su legítimo y necesario papel crítico con la disposición a colaborar en aquellas cuestiones que resulten cruciales para el País Vasco.

Si el PNV decide emplear todas sus fuerzas e incluso hacer uso de la dirección que ejerce sobre instituciones forales y locales de Euskadi para acabar cuanto antes con el 'gobierno del cambio', es indudable que la ejecutoria de éste podría resentirse a pesar de que mantenga el apoyo de la mayoría absoluta constitucionalista en el Parlamento de Vitoria. Pero lo que resulta más dudoso es que el nacionalismo hasta ahora gobernante fuese capaz de rentabilizar a su favor una legislatura que tensionase en extremo. En la medida en que Patxi López cumpla su compromiso de abrir un período de consenso para las grandes cuestiones que en el pasado han podido ser causa de división, como la amenaza terrorista, el futuro del autogobierno, el sistema educativo o la euskaldunización, al PNV no le quedará otro remedio que atenerse al respeto y a la cooperación interinstitucional matizando al máximo los motivos por los que se oponga a la política del nuevo Gobierno.

El fin de una hegemonía

J. M. RUIZ SOROA El Correo 22 Marzo 2009

Para el autor, «el cambio de gobierno en Euskadi, y la modificación progresiva de la superestructura legal de inspiración nacionalista que ha envuelto a la sociedad vasca estos últimos treinta años, va a provocar a medio plazo una revisión de los criterios morales socialmente hegemónicos hasta ahora»

U na de las ideas más difundidas en el pensamiento moderno es la de que las relaciones entre la moral y el Derecho van en una sola dirección, de la primera al segundo. Es decir, que las normas y valores morales que una sociedad genera (no nos interesa ahora el cómo y el porqué los genera) terminan por ser incorporados al Derecho positivo vigente en esa sociedad. El Derecho no sería, según esta visión, sino la plasmación jurídica del núcleo esencial de las ideas y normas morales aceptadas por la sociedad, algo así como el caparazón de una moral social que es previa a él.

Pues bien, la sociología sabe desde antiguo que esto no es así, que el camino de las influencias entre Derecho y moral es de doble sentido. Es decir, que el Derecho vigente en una sociedad tiene una enorme influencia en la generación y mantenimiento de las ideas morales de esa sociedad. Dicho de otro modo más crudo: que la gente tiende instintivamente a considerar que lo que ordena o admite el Derecho positivo es algo por sí mismo moral. Que a la hora de determinar lo que es moral o inmoral, los ciudadanos conceden un peso enorme al hecho de que algo esté prohibido o autorizado por las normas jurídicas vigentes, aunque lo hagan de manera inconsciente. De manera que la moral social (no hablo de la moral crítica) se forma en gran parte por la asunción como correctos de aquellos comportamientos que el Derecho ordena o admite.

Ejemplos de lo anterior los tienen a su alrededor a cientos: si han visto la película 'El lector', habrán contemplado la cara de asombro (auténtico y sincero) de la guardiana de un campo de exterminio nazi cuando el presidente del tribunal que le juzga le pregunta cómo pudo aceptar y realizar actos que llevaban a la muerte a otros seres humanos. Su respuesta es toda una confesión: '¡¡pero si era mi obligación según la ley!!'. Para esa sencilla persona, situada en un momento y en un lugar concreto, era evidente que lo que la ley, la administración, los jueces y el gobierno nazi ordenaban al unísono tenía que ser correcto. Su moral personal se formaba por asimilación del sistema jurídico nacional. La idea posterior de que era inmoral le causa un genuino asombro.

Si examinan la evolución del sentir social en España con respecto a la regulación del aborto encontrarán la misma influencia: en la década de los ochenta una gran parte de la opinión consideraba moralmente incorrecto el aborto. Hoy la mayor parte lo considera aceptable desde ese mismo punto de vista moral. Y en ese cambio, que es mucho más instintivo que reflexionado, ha influido esencialmente el hecho de que el aborto viene siendo una posibilidad legalmente admitida y regulada desde entonces. Lo que es legal termina creando la percepción de que es moral. Pocos seres humanos son capaces de sostener a largo plazo una opinión moral propia contraria a lo que se practica con normalidad en su sociedad.

Naturalmente nadie lo admitirá hoy en día: pero los que peinamos ya canas podemos dar fe de que una inmensa minoría de la sociedad española consideraba moralmente correcto hace cincuenta años el que las huelgas estuvieran prohibidas, que los homosexuales fueran reprimidos y que las mujeres no pudieran administrar sus bienes. Lo decía la ley, era lo jurídicamente correcto, ¿cómo podía ser inmoral? El peso del Derecho a la hora de formarse el criterio social es literalmente abrumador.

¿Y por qué nos cuenta usted todo esto? Pues porque me sirve de fundamento teórico para una predicción mucho más concreta y particular: la de que el cambio de gobierno en Euskadi, y la modificación progresiva de la superestructura legal de inspiración nacionalista que ha envuelto a la sociedad vasca estos últimos treinta años, va a provocar a medio plazo una revisión de los criterios morales socialmente hegemónicos hasta ahora. Porque verán, la aceptación mansa de la en sí misma extraña práctica de que el conocimiento de la lengua minoritaria sea un criterio esencial para acceder al empleo público, o que sea de adquisición obligatoria en la enseñanza, tiene mucho que ver con el hecho de que la ley vigente lo establecía así.

Si la ley lo proclamaba así, si la Administración pública lo ordenaba así, si desde el Gobierno sólo se oía una voz que lo afirmaba así, la inclinación natural de la sociedad era a pensar que estaba bien que fuese así, que moralmente hablando 'debía ser' así. En una sociedad gobernada hegemónicamente por el nacionalismo se tienden a asumir como reglas moralmente correctas las ideas de éste, sencillamente porque están plasmadas en la ley y son repetidas hasta la saturación en los medios públicos.

Si el terrorismo nunca ha sido plenamente deslegitimado entre nosotros, si todavía hay una percepción social difusa de que 'hay que hablar con ellos' y de que 'todos tienen algo de razón', es porque desde el Gobierno, desde la Administración y desde los medios se ha difundido sempiternamente esa cantinela, de manera que la sociedad la ha percibido como 'el pensamiento legalmente correcto', lo que está de acuerdo con el Derecho.

Nos gusta creer que poseemos una moral crítica, que nosotros nos formamos nuestra opinión ética con total independencia del poder y del Derecho vigentes, que incluso tendemos más bien a disentir de éste. Pero esto es en gran parte una ilusión consoladora. Nuestro desacuerdo y nuestra crítica al gobierno se agota en superficiales críticas cargadas de populismo simplón ('todos son iguales', 'todos van a lo suyo', 'el que parte reparte'), pero en el fondo asumimos con gran facilidad el criterio instintivo de que lo que es legal tiene que ser moral.

De ahí que, en mi opinión, un cambio en el Gobierno y en las prácticas administrativas pueda producir un efecto social a medio plazo en la conciencia ciudadana más relevante que el puramente político. Si la sociedad comienza a percibir que lo que hasta ayer era obligatorio, o por lo menos establecido y apoyado por la Ley y la Administración, comienza a ser algo de libre elección y opinión, algo en lo que el Derecho no fuerza a nada ni nadie, los criterios morales empezarán a cambiar.

Algunos empezarán a cuestionarse el porqué de tantas y tantas genuflexiones diarias que había que hacer a la ideología hegemónica. A preguntarse por qué parecía natural y obvio que nuestra lengua propia no fuera la que hablábamos, sino la que desconocíamos. Por qué resultaba evidente que todos teníamos una deuda eterna para con 'este pueblo', en virtud de la cual teníamos que privilegiarle por encima de nosotros mismos. Muchos seguirán pensando lo mismo, es su derecho y su convicción, pero otros muchos empezarán a despertar de un sueño y a hacerse preguntas acerca del por qué de lo que hasta ayer parecía obvio. Y ése será el cambio.

Paso a la libertad lingüística
BLANCA TORQUEMADA | MADRID ABC 22 Marzo 2009

Paseo por el bucólico pueblo de Bidart, en el País Vasco francés, a poco más de veinte kilómetros de la frontera española y tristemente célebre como refugio de etarras. Conversación con algunos chavales, y una revelación sustantiva: «¿El euskera? En el Liceo lo puedes coger como asignatura extraescolar. Nada más». La jacobina república de Sarkozy no deja más resquicio a la supuesta lengua de Túbal, nieto de Noé, que el de las horas libres de los estudiantes, mientras a este lado del Bidasoa el «régimen» nacionalista lo ha venido convirtiendo en elemento de segregación, exclusión e imposición. Al menos, hasta marzo de 2009, mes en el que el resultado de unas elecciones puede -y debe- marcar un antes y un después: el tránsito de la irracionalidad a la sensatez, y no sólo en el País Vasco. También en Galicia.

El clamor cala en las urnas
El clamor ciudadano contra el acoso a la lengua compartida por todos los españoles ha calado en las urnas y se ha de traducir ahora en medidas políticas y en eliminar las «toxinas» de una movilización social que, nacida inocente, se había ido contaminando por injerencias políticas y desfachateces mediáticas. Así, tras la aparición de plataformas reivindicativas en Galicia, País Vasco, Cataluña y Baleares surgió el «Manifiesto por la lengua común» redactado por el filósofo e ideólogo de UPyD Fernando Savater. Irreprochable en sus términos, el texto fue manoseado y mal gestionado hasta el extremo de que muchos acabaron por no reconocerse en él, al identificarlo con los intereses de la académica «abajofirmante» Carmen Iglesias, decidida a convertirlo en patrimonio exclusivo del periódico para el que trabaja.

Pese a ello, los movimientos de partida respondían a un malestar real y ahora el cambio de rumbo está servido. Sólo ha habido comicios en dos autonomías, pero sus resultados han sido de hondo calado, al desnudar la irrealidad de esa «Otra idea de España» que a José Luis Rodríguez Zapatero le inspiró Suso de Toro: una España no ya invertebrada, sino ajena a la médula de una lengua común. Porque en demasiadas ocasiones bajo la protección de las mal llamadas «lenguas propias» (añagaza semántica inteligentemente desmontada por Irene Lozano en su ensayo «Lenguas en guerra» porque igualmente «propio» de cualquier rincón de España es el castellano), se han venido escondiendo intereses clientelares y resortes de poder, más que celo cultural en defensa de un valioso patrimonio.

Ciudadanos organizados
En las dos comunidades autónomas que ahora han votado los ciudadanos se habían organizado en estos dos últimos años para reivindicar la libertad lingüística y el derecho a escolarizar a sus hijos en la lengua materna. En Galicia, donde la convivencia del gallego y el castellano jamás había generado problema alguno, la irrupción del bipartito y su política educativa, condicionada por el BNG, generó tensiones e incluso una inédita violencia en las calles, de corte «borroka».

Algunos miembros de la plataforma Galicia Bilingüe, nacida de ese malestar por la liquidación del castellano, sufrieron ataques y amenazas. Ahora, tras la victoria del Partido Popular, Gloria Lago, la portavoz de la entidad, advierte que «no bajaremos la guardia. Los que viven de la imposición lingüística, que son muchos, se están revolviendo para no perder la bicoca y las sustancionas subvenciones que han recibido en los últimos años. Así que se ya están produciendo los primeros pataleos para presionar al nuevo gobierno. El día 17 han convocado una manifestación». «Por eso -advierte- vigilaremos que Alberto Núñez Feijóo cumpla todos sus compromisos en materia lingüística, pues este asunto, junto con el del despilfarro, ha sido determinante en el resultado electoral». O sea, enumera, el Ejecutivo del PP «tendrá que hacer realidad la conversión de las «galescolas» en escuelas infantiles, la derogación del decreto del gallego en los primeros cien días de gobierno y la consulta a los padres ya en este próximo curso de la lengua en la que quieren que sus hijos reciban la enseñanza de las asignaturas troncales». Además, Galicia Bilingüe velará por que «los estudiantes gocen de libertad de idioma en la escuela, de tal manera que puedan utilizar el que deseen en su expresión oral y escrita y al hacer los exámenes». Mínimos de sentido común erradicados por el Gobierno saliente, que, según Lago, ha incurrido «en excesos tanto de imposición como de adoctrinamiento».

En el País Vasco esforzados padres (muchos de los cuales ni en el mejor de sus sueños creyeron posible el «vuelco constitucionalista») crearon hace dos años la Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística, en respuesta a los despropósitos del todavía consejero de Educación de Eusko Alkartasuna, «Tontxu» Granados, de origen palentino. A espaldas de una tozuda realidad (en el País Vasco sólo el 15 por ciento de las conversaciones se produce en euskera) y por decreto (en concreto, el 175/2007 sobre el currículum escolar), Granados ha decidido la implantación de la lengua vasca como vehicular en todos los niveles educativos y la obligación expresa de «euskaldunizar» a los alumnos en todos los centros, tanto públicos como privados. Con el cuajo añadido de haber dictado otros tres decretos-apisonarora de imposición lingüística después del 1-M, justo antes de dejar de pisar moqueta.

Escollo en la negociación
Ahora, pese a que la cuestión del euskera en la enseñanza es uno de los mayores escollos en la negociación PSE-PP, el portavoz de la Plataforma para la Libertad de Elección Lingüística, Pablo Gay-Pobes, se muestra esperanzado ante la probable entrada en el nuevo Ejecutivo de la socialista Isabel Celáa como consejera de Educación. Celáa, que significativamente flanqueó a Patxi López junto a Rodolfo Ares y José Antonio Pastor en el reciente estreno de legislatura en la Cámara vasca, tiene en cartera un proyecto de enseñanza trilingüe (en castellano, euskera e inglés) que no es el que demandan los tres mil padres movilizados, porque podría dejar en manos de los colegios en qué proporción se imparten clases en cada una de esas lenguas «y quizá no se amolde a la libertad de elección que reclamamos», estima Gay-Pobes.

En todo caso, los padres ven luz al final del túnel y consideran apremiante «un gesto» por parte del nuevo Gobierno ahora que la entidad llamada «Kontseilua», dedicada a promover la normalización del euskera y situada en los aledaños de Batasuna, está enviando cartas a los colegios para instarles a que rechacen la retirada de los decretos de imposición de la lengua vasca. Sugerencia con un sustrato obviamente intimidatorio, aunque no vaya rubricada con el anagrama de ETA.

Libertad para la lengua
JOSÉ MARÍA ECHEVARRÍA La Voz 22 Marzo 2009

Cualquier imposición sienta mal. Y si es para implantar la unicidad de pensamiento, de partido político o de la lengua, peor que peor. Por eso nada tiene que extrañar que ante la exigencia de un idioma la gente se subleve. De lo más normal es que Galicia Bilingüe surgiese reclamando un ámbito de convivencia lingüística y oponiéndose a la imposición abusiva del gallego en la enseñanza, sin olvidarnos del hostigamiento al castellano mediante denuncias y falsos expedientes a comerciantes y empresarios que lo usaban, añagazas utilizadas por los de la Mesa pola normalización lingüística. Y en esas estamos.

Veremos qué hace el gobierno de Feijóo, que algo ha anunciado pero sin aclarar mucho el alcance y con versiones diferentes circulando por ahí, aunque significativamente los de la Mesa ya están en contra. Que se fomente el gallego, bien, pero que no se castigue, y se enseñe, el castellano, también. Hubo en el diario del 4 de marzo dos cartas esclarecedoras: un lector, que se declaraba socialista, decía que una de las claves de la derrota de su partido fue el acoso a los españoles-hablantes citando "que eran atacados por los cachorros del Bloque y de la Mesa"; en la carta siguiente, el firmante escribía "que Nunca Máis -aparecía en cursiva y con mayúsculas iniciales al estilo del repetido lema- nos engañen queriendo una sola lengua". Así de sencillo. Sólo hay que sopesar la realidad de Galicia, apostar por la libertad y vivir en pluralismo.

Pronóstico
JON JUARISTI ABC 22 Marzo 2009

LOS chicos de las juventudes del PNV andan difundiendo una curiosa etimología de la palabra lehendakari, que, según ellos, consta de dos elementos: lehen («primero») e idazkari («secretario»). O sea, «Secretario Primero», y no, como yo afirmaba, «caudillo» o cosa parecida.

Supongo que van de broma. De lo contrario, habría que pensar que, además de jóvenes, son un poco gilipollas y se creen todas las batallitas que sus mayores les cuentan. Lendakari, y no lehendakari (que es su adaptación posmoderna, de hace no más de treinta años), fue un neologismo de los muchos que creó el nacionalismo de preguerra, uno de aquellos «terminachos» a los que se refería Unamuno y que tan felices hacían a la inmensa mayoría de los nacionalistas de entonces, que no sabían vascuence.

El PNV siguió utilizando la forma lendakari en sus publicaciones hasta después de la muerte de Franco. Y con el significado de caudillo, jefe o similar. El boss, vamos. Estricto equivalente de Führer, Duce o Conducator. Y qué. Era la moda en una derecha que se fascistizaba a medida que se bolchevizaba la izquierda. Las juventudes de la CEDA llamaban a Gil Robles «el Jefe», lo que todavía se rememora, desde la izquierda, para probar que Gil Robles era un facha y para justificar la revolución de 1934 contra la República. Pero Gil Robles no fue fascista, y la liturgia totalitaria de sus alevines le hacía tan poca gracia como a Indalecio Prieto la de las juventudes socialistas sovietizadas, que trataron de lincharlo, por cierto.

José Antonio Aguirre Lecube, primer lendakari y paradigma reivindicado por Pachi López, mostró, durante los años treinta, una cierta propensión a las modas que venían de Berlín y Roma. Su antisemitismo, inspirado en los Protocolos de los Sabios de Sión, era de cuño racista y bastante parecido al de Onésimo Redondo, también antiguo alumno de los jesuitas y brillante abogado. A Aguirre le gustaba el corporativismo mussoliniano, la esvástica (que el PNV prodigaba en su imaginería) y, desde luego, que le llamasen lendakari. Después, el PNV se puso al lado de la República y, más adelante, se hizo demócrata-cristiano, pero, todavía en los primeros años cuarenta, trataba de entenderse con Hitler a despecho de su proclamada lealtad al gobierno republicano en el exilio y del bombardeo de Guernica.

A mí, que el PNV se desprenda o no de su antañona simbología me da lo mismo. Es cuestión de gustos. Creo, sin embargo, que un partido no nacionalista en el gobierno autónomo vasco debería promover otra más acorde con la dignidad democrática que el Himno de la Raza Vasca o la nomenclatura oficial hasta ahora en uso.

Pero ya he dicho que no caerá esa breva. Para qué hablar de desnazificación, si está cantado que el PSE acabará pactando con Ibarreche con tal de que Rodríguez consiga aprobar los presupuestos y salvar la cara. Lo más probable es que todos acaben volviéndose, de aquí a unas semanas, contra el pobre Basagoiti, al que previsiblemente acusarán de maximalismo, ya que no parecería verosímil que le endosaran haber aceptado ni una chapela de cohecho.

Tarde o temprano, los abertzales de Aralar terminarán ingresando en la casa común de la izquierda, como hicieron antes que ellos los de Euskadiko Ezkerra, aunque les tomarán la delantera los saldos de esta temporada, es decir, el partido de Madrazo. Pero que conste, al menos, que lehendakari y Führer son términos de la misma familia, que la esvástica es la esvástica; la ikurriña, una enseña muy vistosa diseñada por los hermanos Arana Goiri, y Euskadi, el nombre que el PNV da a su cortijo.

 

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