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Recortes de Prensa    Lunes 23 Marzo 2009

 

Poco Estado para tanta crisis
Editorial ABC 23 Marzo 2009

TODAS las opciones para luchar contra la crisis económica tienen en común la convergencia de los gobiernos en políticas globales básicas, simultánea al desarrollo de estrategias nacionales. Sin embargo, el problema al que se enfrenta el Gobierno español es que la evolución del Estado autonómico no facilita -y en algún caso hasta la excluye- la aplicación de una estrategia digna de llamarse nacional. No se trata de que haya más intervención del Estado en la economía, sino de que haya Estado suficiente para dirigir la política económica. A veces está resultando más fácil ponerse de acuerdo en Bruselas con veintiséis gobiernos europeos que en Madrid con las comunidades autónomas. El debate sobre la distribución de competencias y el proceso de federalización del Estado se ha encontrado con un nuevo planteamiento, forzado por la crisis y menos dúctil a las alegrías descentralizadoras que están adelgazando las instituciones centrales.

Todos los expertos están de acuerdo en que hay que evitar en el futuro tanta dependencia del sector inmobiliario, pero el Parlamento nacional y el Gobierno central apenas pueden legislar en materia urbanística y de vivienda. Es absurdo que un sector tan importante de la economía española esté retirado de la potestad legislativa y política del Estado en beneficio de comunidades autónomas y ayuntamientos. Así no es posible cambiar el modelo de crecimiento, porque no hay mecanismo legal que lo permita. La unidad de mercado también es una reivindicación de economistas y empresas, pero padece el mismo mal que el urbanismo y, por esta razón, el Gobierno, por ejemplo, no puede aplicar políticas de libre competencia en grandes superficies o en horarios comerciales. Si la recuperación de la crisis exige una amplia política de innovación y desarrollo y una mejora de la enseñanza obligatoria -descosida por modelos basados en el localismo y la imposición lingüística- y universitaria, el Gobierno no tiene todos los recursos en su mano para incorporarlas a un estrategia a medio y largo plazo de incremento de la competitividad de empresas, trabajadores y profesionales. La actividad de los Tribunales de Justicia es fundamental para propiciar soluciones eficaces a las crisis empresariales y el tráfico mercantil, pero la dispersión de competencias entre el Ministerio de Justicia y las comunidades autónomas frustra algo tan elemental como la implantación de programas informáticos conjuntos o políticas comunes para las plantillas de funcionarios y la dotación de medios.

El Estado autonómico no tiene culpa de la crisis, pero un cierto papanatismo sobre sus beneficios ha satanizado herramientas que ahora serían muy necesarias para combatirla, como las que permiten a los Estados federales recuperar competencias o imponer planes comunes, porque el federalismo, en contra de lo que aparentan los nacionalismos, se basa en la fortaleza de las instituciones centrales para asegurar el interés nacional. El camino tomado por el Gobierno socialista con el Estatuto de Autonomía de Cataluña es el contrario al que conviene para dar al Estado esa fuerza de cohesión que tanto reclama el PSOE.

El Estado de las autonomías no lo han reventado los centralistas reaccionarios, sino la izquierda nacionalista, como el PSC, y sus pactos con el nacionalismo separatista. Ahora es cuando, a la vista de la pobreza política del Estado, se pueden valorar los daños de la aventura confederal de Rodríguez Zapatero.

Un Gobierno de chichinabo
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 23 Marzo 2009

"Bienaventurados los pobres,
porque vuestro es el reino de Dios"
(Lucas, VI, 21)

Quienes tenéis la posibilidad de influir en la opinión pública, me decía con aire severo un notable del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, deberíais asumir la responsabilidad pública de pensar y expresaros "en positivo". Incluso llegó a decirme, muy convencido, que en momentos de crisis y tribulación, como el que vivimos, el más mínimo sentimiento patriótico obliga a un periodista consciente a rebajar su nivel crítico frente al Ejecutivo. Ni que decir tiene que, quizás en abuso de confianza, mandé a mi interlocutor a hacer puñetas.

Ante la posibilidad de que pudiera tener en su planteamiento un ápice de razón, le he tomado prestado al Evangelio de San Lucas una de las Bienaventuranzas. Así, en positivo, si nos resignamos mansamente a la incapacidad de Zapatero y los miembros y miembras de su equipo, mereceremos el reino de los cielos. Quizás no sea nada desdeñable; pero no es de este mundo y, en tanto en cuanto ciudadanos responsables, tenemos el compromiso de exigir a los poderes del Estado, aunque vivan amancebados, lo mejor para la Nación y para quienes la integramos.

La degeneración partitocrática a la que nos ha conducido la Transición nos ha instalado en una falsa democracia, prendida con alfileres, en la que se ha vaciado el sentido del Estado y, después de trocearlo en diecisiete porciones ?manantiales de un gasto público tan superfluo como insostenible?, nos tiene inermes frente a una catarata de crisis, no solamente económicas, que, a partir de una insoportable cuota de paro, doble de la media de la que padece la UE, nos empobrece y debilita al tiempo que se reducen nuestras libertades ciudadanas.

Una de los efectos de esta situación, que es a su vez causa de los males que nos afligen, es el de padecer un Gobierno de chichinabo. Repásense, más que sus nombres, los hechos y dichos de sus titulares a lo largo del año que llevamos de legislatura. La contemplación invita a tomar en serio lo que, en broma, dijo Antonio Cánovas: "Es español todo el que no puede ser otra cosa".

Con el epicentro de un presidente hueco y resentido, mentiroso e incapaz de reaccionar ante los más graves problemas, confederal de espíritu y dispuesto a vender su continuidad en la Moncloa por una cucharada de lentejas ?ni tan siquiera por un plato de tan humilde legumbre?, tenemos el terremoto de un vicepresidente, Pedro Solbes, que, después de haber arruinado a la Nación con la crisis que se llevó por delante a Felipe González, está superando ahora su propio récord y una vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, a la que ya conocemos, sobradamente, por su gran capacidad de transferir a los demás lo que es responsabilidad, y culpa, de su jefe.

Añádase a ese trío cualquiera de los restantes nombres que, sin más explicación que la de los intereses internos del PSOE y sus franquicias regionales, integran el Ejecutivo. Sería imposible discernir cuál, entre todos ellos, resulta más risible. Confieso una especial debilidad por Miguel Sebastián, un señor que me debe una bombilla y que incumplió su compromiso con el pueblo de Madrid de hacerse cargo de la oposición en el Ayuntamiento; pero, si de reír se trata, da lo mismo seguir el orden alfabético de sus apellidos que el de la rotulación de sus distintas carteras. No sería justo afirmar que Bibiana Aído, por ejemplo, es más cómica que Magdalena Álvarez.

Si el momento no tuviera la gravedad que se define con las crisis, más de una, que atravesamos, la circunstancia no sería dramática e, incluso, podría resultar divertido, como ir al zoo, la contemplación de semejante tropa; pero la solidaridad con cuatro millones de parados, más los que están por venir, exige enfadarse un poco y, cuando menos, ejercer el derecho al pataleo.

A corto plazo, sólo al PSOE, con una radical y severa contestación interna, correspondería enmendar la situación; pero una característica clave del zapaterismo es la de haber barrido del mapa, por los más diversos procedimientos, a quienes, con la rosa en el puño, podrían enmendarle la plana. La otra opción para la salvación nacional podría llegar, dada la mayoría minoritaria que asiste al Gobierno, con una eficaz moción de censura; pero conocida es la incapacidad del PP para entenderse con los demás partidos en presencia. En resumen: la Bienaventuranza que va en el penacho de estas líneas es el más asequible consuelo a nuestro alcance. Tal y como cantaba Antonio Machín, espérenme en el cielo.

La genuflexión del PSOE ante el nacionalismo pancatalán puede llevarlo al naufragio
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 23 Marzo 2009

El PSOE ha perdido algo más que las elecciones en Galicia. Parece haber perdido también su capacidad de leer los sentimientos colectivos ciudadanos y hasta los de su propios votantes. Ha perdido Galicia y está a punto de naufragar en Baleares y abrir una vía de agua en su casco que acabe con todo el buque a pique. Sus alianzas y , lo que es peor, sus genuflexiones ante los crecientes desvaríos e imposiciones nacionalistas, han empezado a encontrar cada vez un mayor rechazo por parte de la población en su conjunto, cada vez más harta de las agresiones, cada vez más enfadada con las violaciones a sus derechos . Porque esto y no otra cosa es la pretensión de extirpar la lengua común y considerar su uso un estigma cuando no un inconveniente insoslayable hasta para acceder a un puesto de trabajo.

El Gobierno balear, que preside un socialista, es un prisionero del radicalismo lingüístico de grupúsculos independentistas, minoritarios y desaforados, pero que merced a ser llave del poder imponen sus postulados y los acaban haciendo ley con la complicidad del los socialistas. La imposición que pretenden hacer ahora del catalán en las islas, llegando hasta extremos grotescos de conculcación de libertades tanto públicas como privadas, con comisarios políticos del más claro corte represivo y fanático, a caer como una auténtica nube de pedrisco sobre un cuerpo electoral que ya ha comenzado a no perdonarles todo y a meditar que por mucho amor a la sigla y mucho cautiverio sentimental que esto suponga , algunas cosas no pueden hacerse ni justificarse por mucho que las hagan “los nuestros”

Porque eso es lo que es crecientemente incomprensible para buena parte de los votantes socialistas del conjunto del Estado. Que tanto en Baleares como en Cataluña sean gobiernos presididos por socialistas los que están propiciando esa ruptura con las señas comunes de identidad y esa promulgación de privilegios que conllevan la desigualdad de unos ciudadanos españoles con respecto a otros, dependiendo del lugar donde por nacimiento, trabajo o cualquier otro avatar les haya tocado residir.

Que lo pretendan los nacionalistas es algo comprensible. Está en su ideario, su estrategia y sus fines. Es legítimo que no ahorren esfuerzos y empeños en lograrlo. Es “normal” que el señor Carod-Rovira diga lo que dice y pretenda lo que pretende. Es normal que sus correligionarios en Baleares o sus aliados del Bloc sigan esa misma senda y tengan idénticos propósitos. Es inaudito que el señor Antich o el señor Montilla , presidente de las autonomías catalana y balear, socialistas lo secunden , lo amparen y lo adopten como propio. Y es alucinante que lo hagan bajo el paraguas de una siglas socialistas.

Que lo hagan en nombre de un partido que habría de ser el primero en combatir tales ideas y tan reaccionarias ideologías. Un partido en el cual a la mayor parte de sus once millones de votantes les produce un fuerte rechazo tal entrega y tal deriva. Hasta ahora han tragado y comulgado con estas ruedas de molino, pero en estos duros tiempos de crisis y agobios estas pulgas cada vez se soportan y provocan mas las ganas de quitárselas como sea de encima.

Puede que Zapatero, en su arcangélico aislamiento espiritual de Moncloa no este interpretando los signos. Pero las nubes son cada vez más oscuras.

Derechos lingüísticos
Blanca Segura, ene.-feb. 2009 revista NOTARIO 23 Marzo 2009

Fuera de toda consideración política, la evolución del sistema de normalización lingüística es una barbaridad jurídica. La protección de una lengua y menos la invención de un neologismo –lengua propia–, que será legal pero que está desprovisto de todo fundamento jurídico, no puede servir para ignorar los derechos de los hablantes de otra lengua oficial. Esto no ocurre en ningún lugar del mundo democrático.

Se ha dicho que lo que realmente singulariza al ser humano es el lenguaje: su capacidad de comunicar con otros seres humanos por medio de los sistemas de signos llamados lenguas. El lenguaje se caracteriza por ser una facultad innata, todo ser humano nace con ese gen potencial, todo ser humano necesita un doble soporte para el desarrollo de esta facultad: fisiológico, los órganos de la palabra, y social, un grupo humano; y con fecha de caducidad, debe desarrollarse en los primeros años de vida del ser humano. El lenguaje es así, al mismo tiempo, una facultad individual de comunicación del ser humano y un producto social, fruto del acuerdo de un grupo de seres humanos en cuanto a los signos que forman el código de comunicación. Lenguaje deriva de lengua, con cuyo significado coincide bastante en algunas acepciones. Sin embargo, aunque nebulosas, las diferencias existen. Así, sólo la lengua es maternal, no es lo mismo lenguaje oficial que lengua oficial, y si en la expresión lenguaje propio el adjetivo hace referencia a una persona, en el neologismo lengua propia se refiere al lenguaje de una comunidad. Esta contradicción pone ya de manifiesto el fuerte lazo existente entre lengua e identidad.

Esta doble vertiente del lenguaje -individual y social- singulariza la legislación dirigida a la defensa y protección de los derechos lingüísticos, que no se agotarán en las disposiciones de contenido puramente lingüístico sino que tendrán un ámbito mucho más amplio. Debemos así distinguir entre legislación lingüística y política lingüística, ya que ésta va más allá de las disposiciones de orden lingüístico que toma y aplica un gobierno, para abarcar un espectro mucho más amplio y determinante, implicando a sectores y materias tan diversas como educación, inmigración, sanidad, administración...

La necesidad de una política lingüística surge en un entorno de concurrencia e incluso competición de lenguas. Un ejemplo claro y reciente lo tenemos en los EE.UU., donde ha sido necesaria la creciente vitalidad del español para que su senado designe el inglés idioma nacional y ello en el marco de las discusiones sobre una reforma del sistema de inmigración del país. Porque cuando varias lenguas coexisten en un mismo territorio suelen repartirse los distintos ámbitos de la organización social en función del dominio de sus hablantes. En una situación de libre mercado idiomático, esta tendencia provoca la competición lingüística y acaba frecuentemente en la supremacía de la lengua más fuerte. La política lingüística tiene por objetivo influir en este proceso, modificando las reglas del libre mercado lingüístico con medidas administrativas y jurídicas.

Históricamente las políticas lingüísticas que desde la Antigüedad han seguido las distintas culturas han ido encaminadas al fomento de una lengua común que permitiera la superación del multilingüismo percibido a menudo como un castigo, divino en el mito de la Torre de Babel. En España, las medidas legislativas destinadas a la imposición de la lengua común se adoptaron cuando ya el castellano se había extendido y se aceptaba su uso en las comunidades bilingües. Si es cierto que con la llegada de los Decretos de Nueva Planta de 1.713 que anulaban las instituciones autónomas de las regiones y propugnaban el uso de la lengua común, la política lingüística española da una vuelta de tuerca en la promoción del castellano, también lo es que estos Decretos no resultaron tan dramáticos como se ha pretendido. Paradójicamente la mano del Estado era menos alargada en una monarquía absoluta de lo que lo es en una democracia moderna. Habrá que esperar al franquismo para hablar de una política lingüística española realmente eficaz con una acción estatal que llegue a toda la población, y ello no tanto por la voluntad explícita del Régimen, como por la influencia conjunta de la acción cultural del Estado y el desarrollo técnico de los medios de comunicación de masas.(1)

La misma política de promoción de la lengua común siguieron los países de nuestro entorno que además la exportaron a sus colonias. Posteriormente, en el momento de la descolonización, si bien es cierto que hubo nuevas naciones, sobre todo africanas, que reaccionaron contra la misma promocionando sus lenguas autóctonas, también lo es que otras, caso de la India, la continuaron.

La Declaración de los Derechos Humanos vendrá a establecer, desde una perspectiva ética del valor de la persona, la prohibición de instrumentalización del ser humano que le inserte en una relación medio-fin completamente ajena a su autoconformación. Esta prohibición se concretará en el ámbito lingüístico en su artículo 2 que recoge el principio de no discriminación por razón del idioma en el ejercicio de los derechos humanos y libertades fundamentales. El principio erige así la protección de los derechos lingüísticos de las personas como límite de las políticas lingüísticas. Distintos tratados y declaraciones internacionales se promulgarán en desarrollo de este principio.

Si bien nuestra Constitución no lo recoge expresamente, debe entenderse contenido en la prohibición de discriminación que establece su artículo 14, al amparo de lo dispuesto en su artículo 2, "Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España."

El artículo 3 de nuestra Constitución consagra el castellano como lengua española oficial del Estado, estableciendo la cooficialidad de las demás lenguas españolas en las respectivas comunidades de acuerdo con sus estatutos. Al mismo tiempo, el mismo artículo -en el Título Preliminar y fuera por tanto del Título I que regula los derechos y deberes fundamentales- establece expresamente una especial protección de nuestras distintas modalidades lingüísticas en tanto que patrimonio cultural, a diferencia del castellano respecto del que prescribe el deber de conocerlo y el derecho de usarlo para todos los españoles. (2)

A pesar de lo dispuesto por la Constitución y a diferencia de lo que ocurre en el plano internacional, la nueva política lingüística que se establecerá en nuestro país a partir de la democracia se va a fundamentar en la práctica sobre la limitación de los derechos lingüísticos por la especial protección de las distintas modalidades lingüísticas de España y no a la inversa. Esta inversión constituye el principal elemento diferenciador entre nuestra política lingüística y las políticas lingüísticas de los demás países y la legislación lingüística internacional.

En efecto, la política de protección de las distintas modalidades lingüísticas se articula sobre las llamadas "Leyes de Normalización Lingüística" que han dictado las CCAA del País Vasco, Cataluña, Galicia, Valencia, Islas Baleares, así como la Ley Orgánica de Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra.

Esta normalización de las lenguas regionales españolas ha tenido una doble dirección en cuanto a su uso y a su contenido. Así todas las lenguas regionales han sufrido un proceso de depuración lingüística que ha supuesto en muchos casos la destrucción de sus raíces, su mutación. Por ejemplo, en el caso del euskera, la normalización supuso la creación del "batua", variedad del idioma artificialmente creada con vocación de koiné entre las distintas variedades dialectales no siempre conseguida. (3)

Más conflictiva ha sido la "normalización" del uso de las lenguas regionales. "Normalizar" significa según la Real Academia de la Lengua, "regularizar, poner en orden lo que no lo estaba". Todas estas leyes van a partir así de la constatación de la pujanza del castellano frente a la lengua regional en el territorio autonómico respectivo, y de la consideración de esta situación como una anomalía que hay que corregir.

Para ello, ha sido necesaria la creación de un neologismo "lengua propia", concepto ajurídico que sin embargo se inserta junto al jurídico de "lengua oficial", para dotar a la lengua regional de un status especial y poder obviar las garantías jurídico-formales que la Constitución otorga al castellano y a sus hablantes. En 1.997 el "Manifest per al nou estatut de la llengua catalana", más conocido como el manifiesto de los trescientos cincuenta, exponía ya la necesidad de dotar de efectividad al concepto de lengua propia, contraponiéndolo al de lengua oficial: la lengua propia -en el caso el catalán- ha de ser tratada como la lengua territorial, frente a la otra lengua oficial, el castellano, a la que sólo le corresponden "drets puramente individuáis". Un año después la "Ley 1/1998, de 7 de enero, de Política Lingüística" de Cataluña resolverá esta necesidad dotando al concepto de efectos jurídicos en su artículo 2 y vaciando de facto de contenido la cooficialidad, catalán y castellano. Para ello declara al catalán la lengua propia de Cataluña, que la singulariza como pueblo, radicando así en Cataluña, no sabemos bien si como territorio o como pueblo, la titularidad de un derecho lingüístico que se va a oponer eficazmente a los derechos lingüísticos de los ciudadanos.

En España, las medidas legislativas destinadas a la imposición de la lengua común se adoptaron cuando ya el castellano se había extendido y se aceptaba su uso en las comunidades bilingües.

La normalización lingüística diseñada por esta ley y su desarrollo normativo va a desbordar además el ámbito público de las relaciones con la administración para inmiscuirse en el privado de las relaciones entre particulares, adoptando medidas que ya no serán sólo de fomento sino también de orden intervencionista e incluso sancionador, así se han impuesto multas a las empresas que no cumplían la obligación de rotular sus establecimientos al menos en catalán (4) y se ha implantado un régimen de cuotas lingüísticas también para los medios de comunicación radiofónicos y televisivos de gestión privada, supeditándose a su cumplimiento la concesión y renovación de las licencias, que aunque ha sido declarado ilegal en distintas sentencias se sigue aplicando en la práctica.

El giro copernicano se ha producido sin que los distintos órganos judiciales hayan querido evitarlo ya que en la generalidad de los casos han salvado la constitucionalidad de la ley y de sus desarrollos normativos sobre la base de una interpretación sistemática de todo el ordenamiento jurídico. Estas interpretaciones puristas, que han desbordado con frecuencia la literalidad de los preceptos estudiados, han amparado de facto las consecuencias prácticas discriminatorias de los castellanohablantes que acarrean el contenido literal de la ley y de su desarrollo normativo. Así, siendo un hecho notorio que los Tribunales no pueden desconocer el uso prácticamente exclusivo del catalán en las instituciones catalanas, de las interpretaciones que los Tribunales dan a los preceptos recurridos podría concluirse que catalán y castellano son lenguas de uso común externo e interno en las mismas. (5)

En 2006 el Estatuto catalán dará un paso más allá estableciendo en su articulado el derecho de uso y el deber de conocimiento del catalán para todos los ciudadanos catalanes, a pesar de existir expresa doctrina constitucional contraria (SSTC 84/1.986). Casi tres años después (6) el Tribunal Constitucional no se ha pronunciado aún sobre la inconstitucionalidad de esta norma pese a su manifiesta incompatibilidad con su propia doctrina sobre el sistema de cooficialidad lingüística establecida en las sentencias constitucionales 82, 83 y 84/1.986. Y ello ha ocurrido a pesar de que la cooficialidad había sido prácticamente el único límite claro impuesto por el alto Tribunal al sistema diseñado en origen por las Leyes de Normalización Lingüística, límite que curiosamente se había establecido dentro una doctrina que buscaba la protección de las lenguas regionales.

Fuera de toda consideración política, la evolución que se ha permitido al sistema de normalización lingüística es una barbaridad jurídica. La protección de una lengua y menos la invención de un neologismo, inexistente fuera de España, que será legal pero que está desprovisto de todo fundamento jurídico, no puede servir para ignorar los derechos lingüísticos de los hablantes de otra lengua oficial. Y por supuesto esto no ocurre en ningún lugar del mundo democrático.

Pero los derechos lingüísticos de los ciudadanos siguen estando ahí, protegidos por un derecho que de hecho no se aplica. Sin embargo, tal y como recuerda en reciente sentencia el Tribunal Supremo (7) "…ni la Constitución ni el Convenio Europeo consagran derechos meramente teóricos o ilusorios, sino reales y efectivos". Es hora de que sus titulares, las personas, reclamen por el perjuicio que su violación supone en la lengua que todo el mundo conoce, solicitando la indemnización económica que corresponda. Ello ya ocurre con otros derechos menos politizados, (8) derecho al honor, a la imagen, a la intimidad o la protección frente al ruido, cuyas violaciones por particulares o por la Administración llegan a acarrear fuertes indemnizaciones económicas.

(1) Manuel Jaretón. "La 'normalización lingüística', una anormalidad democrática. El caso gallego".

(2) "Los constituyentes quisieron expresamente excluir un deber análogo en relación a éstas" (lenguas), como lo demuestran con toda claridad los trabajos parlamentarios en términos que no permiten la más mínima duda..." y que son recordados por Tomás Ramón Fernández en su "Dictamen sobre la conformidad a la Constitución de la Ley catalana de Política Lingüística de 7 de enero de 1998".

(3) El euskaldun Miguel de Unámuno ("La Cuestión del Vascuence") afirmaba que "El vascuence se extingue sin que haya fuerza humana que pueda impedir su extinción, muere por ley de vida. No nos apesadumbre que perezca su cuerpo, pues es para que mejor sobreviva su alma.", desarrollando a lo largo de este articulo su tesis de la "ineptitud del éusquera como lengua de cultura". Dejo para los especialistas la cuestión de hasta qué punto esta trasmutación incumple el mandato constitucional de protección de la lengua como patrimonio cultural.

(4) Según lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 31 de la Ley 1/1998 de Política Lingüística.

(5) Francesc De Carreras y José Domingo Domingo en "La aplicación de la ley catalana de política lingüística: su control judicial", trabajo en el que se hace un análisis detenido de las distintas resoluciones emitidas hasta la fecha.

(6) Claro que han sido necesarios más de diez años para que el Tribunal Supremo, declare (sentencia de 12 de diciembre de 2008) que el derecho de los niños "a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual", legalmente reconocido en la citada Ley 1/1998, necesita para su eficaz cumplimiento la inclusión de una casilla sobre las preferencias lingüísticas en el impreso de preinscripción.

(7) Sentencia de 12 de diciembre de 2008.

(8) La vinculación existente entre lengua e identidad encuadra estos derechos entre los de la personalidad.

Abstract

The legislation addressed to the defence and protection of linguistic rights is singled out by the intrinsic double feature of language (social and individual). Those rights will not be limited to regulations with a merely linguistic content, but on the contrary, they will be framed in a much wider scope.

Throughout history, every culture has followed linguistic policies directed towards the establishment of ;a common language with the aim of leaving multilingualism behind.

The principle of non-discrimination on the ground of language granted by the Universal Declaration of Human Rights recognizes the linguistic rights of the individuals limiting the enforcement of linguistic policies.

Despite of what the Spanish Constitution stipulates and as opposed to the international scenario, the new linguistic policy implemented in Spain since the establishment of democracy, is based upon the limitation of linguistic rights due to the special protection granted to the different languages spoken in the country.

To that purpose, the neologism "lengua propia" (own language) was created. This non-judicial concept was, nevertheless, incorporated along its judicial counterpart of "lengua official" (official language) with the, aim of endowing the regional language with a special status and, therefore, ignoring the formal-judicial rights guaranteed by the Spanish Constitution to "Castilian" language speakers.

It is about time that the holders of that right, which is to say the citizens, claim for the damages that its violation is causing to the language that all Spaniards know, by asking for the economic compensation they deserve.
(Blanca Segura es abogado)

Repercusión
Kosovo
José García Domínguez Libertad Digital 23 Marzo 2009

Con esa expresión de atónito pasmo que adoptan los niños al acusar recibo de que los Reyes son los padres, Carme Chacón acaba de descubrir dos graves nuevas a propósito del universo mundo. La primera, que los países no tienen amigos permanentes, sino intereses permanentes. La segunda, traducida a toda prisa del inglés por el probo Bernardino León, que el Poder consiste en la capacidad de conseguir que los demás hagan lo que uno quiere y de evitar que hagan lo que ese mismo uno no quiere. Y es que, al fin, ha pillado la perpleja Carme qué significaba en puridad el obsesivo "Sí, podemos" del socialdemócrata Obama. Bienvenida sea, pues, Su Bisoña Excelencia al ingrato planeta de los adultos.

Por lo demás, apenas cabría una crítica al frustrado propósito de Zapatero por el que ella ha de dar ahora su fotogénica cara, ése de dejar plantada a la OTAN en un rincón de Serbia: que no lo hubiese manifestado antes. Mucho antes. Así, el mismo día que la banda de criminales de guerra conocida por UCHK proclamó de forma ilegal la secesión de la provincia de Kosovo, España debiera haber abandonado un territorio extirpado por la fuerza al país que ejercía legítimamente la soberanía sobre él. Aunque apenas fuera por mero instinto de supervivencia. Únicamente por eso.

No lo olvidemos, gracias a la extraordinaria lucidez estratégica que nos guió en la guerra de los Balcanes, cooperando con estúpido entusiasmo a destruir una nación que quedaba a sólo dos horas de avión de Madrid, ahora, la única Yugoslavia que resta en pie en todo el continente se llama... España. Urgía, por lo visto, sentar el precedente internacional que nos permita dar en su momento el paso definitivo hacia el abismo. Qué le vamos a hacer, somos así.

"¡Deserción! ¡Deserción!", grita el coro de los miopes incurables de la derecha, valga el pleonasmo. Para esos cráneos privilegiados, lo sensato, encomiable y hasta patriótico debe ser que continuemos garantizando con las armas de nuestro Ejército la alegre impunidad de los separatistas kosovares, sólo porque así lo quieren los Estados Unidos. Patético fenómeno a estudiar, ése de que, a día de hoy, haya más nacionalistas yanquis en Murcia que en Texas, en Coria del Río que Manhattan, o en Serrano que Main Street. ¡País!
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Kosovo
Especialidad en retiradas
GEES Libertad Digital 23 Marzo 2009

"Así no se hacen las cosas y además eso no se hace", ha sido la respuesta universal a la machadada de Zapatero, especialista en retiradas, con la ayuda de Chacón que, guiada por la infalible baraka de su mentor y por los instintos paciferos de ambos, hace méritos para suceder dignamente a tan gran maestro. Con tamaña suerte, ¿para qué consultar con nadie o calcular los efectos de la medida? Para Zapatero gobernar es intuir y creer ciegamente en todos los dogmas de la más avanzada progresía, siendo su providencial misión metérnoslos por el gaznate, para nuestro propio bien, que él conoce mejor que nadie.

Y aunque muchos somos los que tenemos que tragar, nadie debe hacerlo tanto como los militares, en proceso considerablemente avanzado de desmilitarización y en manos de una pacifista que parece tener resuelto –en sentido negativo– el dilema zapateril de si España es o no una nación. Retirarse no es maniobra militar menos complicada que la del despliegue y los nuestros van a terminar adquiriendo una inestimable experiencia, aunque tengan que hacerlo recibiendo caballerosa cobertura de aquellos a los que –disciplinadamente pero con gran pesar– dejan en la estacada.

Nuestro Gobierno no reconoció al nuevo Kosovo independiente por razones espurias unas y inconfesadas otras. Exhibió una de sus contorsiones reverenciales a la supuesta soberanía universal de las Naciones Unidas, cónclave de casi doscientas naciones rabiosamente soberanas, cuyo Consejo de Seguridad no había conseguido pronunciarse sobre el vidrioso asunto de la independencia. La realidad era que se avecinaban las elecciones y Zapatero tenía que dar media vuelta en su política de aflojamiento de las ligaduras que unen a España, vía concesiones a ETA y Estatuto Catalán. Aunque las situaciones son sólo falazmente comparables, a ningún separatismo le atormentarían los escrúpulos por aprovecharse en beneficio propio del ejemplo del desmembramiento de Serbia. En aquellas circunstancias no había que echarle más leña al fuego y de nuevo Naciones Unidas, para bien o para mal, sirvieron como coartada para la inacción.

La ruptura de la solidaridad de hecho con la inmensa mayoría de nuestros socios y aliados se palió con la más espléndida incoherencia: nuestras tropas se quedaban para proteger la supuesta ilegalidad que acababa de cometerse. Los cambios en el status jurídico Kosovo implicaron una reorganización del dispositivo internacional. Una vez que España se integra planamente en él, al alimón con los italianos, a Zapatero se le ocurre la genialidad de marcharse y Chacón sentencia, sin encomendarse más que a su omnisciente jefe, que la misión está cumplida.

Por una vez el desconcierto nacional es fiel trasunto del internacional. Todo el mundo se ha quedado pasmado y descontento. Pero los españoles deberíamos estar ante todo intrigados. ¿Será posible que quien nos gobierna sea incapaz de analizar las consecuencias de sus actos antes de tomar una decisión de Estado? O si lo hizo ¿se equivocó o no en sus cálculos? En algunos sí, en todo caso, pues no es posible que pretendiera tal unanimidad reprobatoria. ¿Con qué cara se va a presentar el próximo día 3 en la cumbre de OTAN en Estrasburgo? ¿Mareará sus papeles en una gran mesa vacía mientras sus colegas hacen corrillos alrededor? ¿Es un mérito para que el Grupo de los Veinte se amplíe a veintiuno? Lo que retira de los Balcanes ¿lo va a enviar a Afganistán, para complacer a Obama? Pero otros europeos tendrán que rellenar nuestro hueco en el momento que el presidente americano les presiona para que atiendan a las apremiantes necesidades del lejano país islámico. ¿Acaso es que Zapatero sigue pensando que el mayor interés de estar en la OTAN es boicotearla desde dentro? ¿Cuál será el precio del abrazo de Obama que tanto anhela?

Desesperamos de conseguir explicaciones creíbles, pero el tiempo nos dará algunas respuestas.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Kosovo
Otra de populismo
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Marzo 2009

Mal, muy mal, lo ha hecho el Gobierno con el anuncio de la salida de las tropas españolas de Kosovo. Peor lo ha hecho Bernardino León, secretario general de la Presidencia y hombre fuerte de Zapatero, desdiciendo a la ministra de Defensa y casi pidiendo perdón por no haberlo consultado debidamente con sus aliados. Y peor aún, rematadamente mal, ha conseguido volver a hacerlo la ministra al seguir manteniendo que no ha pasado nada y que la retirada de las tropas españolas de Kosovo seguirá el calendario previsto. La incapacidad de esta señora para reconocer el espectáculo lamentable que está dando en el mundo el Gobierno de España, sin duda alguna, pasará a formar parte del patrimonio de inmoralidades de este Ejecutivo.

Y, sin embargo, este fiasco internacional no le costará votos al Gobierno socialista. Así es de cutre y estabulada la sociedad española que vota al PSOE. La operación de Zapatero de sacar las tropas de Kosovo sin avisar a nadie, y siguiendo las mismas tácticas que utilizó en Irak, lejos de salirle mal, como piensan algunos analistas, ha sido todo un éxito para sus fieles votantes anti-atlantistas y anti-norteamericanos. El golpe de efecto ha sido todo un éxito. Más aún, esa basura ideológica de extrema izquierda o como se llame sacará pecho ante el respetable, cual si se tratara de comunistas cubanos y venezolanos, y gritarán: "Zapatero es un líder con lo que hay que tener". Zapatero cumple con su "palabrita" pacifista. Bravo, valiente Zapatero, que dejas plantado a los malos de la OTAN.

Lo de Kosovo no es sólo un problema de formas, como mantienen los listos de la oposición. Es algo más grave. Revela la inexistencia de un Gobierno normal para un país decente. Es la prueba palpable de que estamos ante un Gobierno populista para una sociedad enajenada y al margen de la realidad. He ahí la enésima prueba de cómo una sociedad convierte un suceso extraño, anormal y, seguramente, "mafioso" en un acontecimiento común, normal y civilizado. España, sí, está en una misión militar con otros aliados, pero se le ocurre al jefe de Gobierno abandonar sin avisar a sus aliados y un sector de su país lo ve normal. Terrible.

Aunque hay algo más terrible que ver el asunto como normal, es verlo como si se tratara de una cuestión de formas. Por aquí, por favor, no entro. La gente del PP vuelve a equivocarse. Pero, hombre, cómo puede decir un diplomático, de esos que abundan tanto en el PP, que lo de Kosovo es una cuestión de formas. Lo que ha hecho Zapatero en Kosovo es la quintaesencia del populismo totalitario. Criticarlo por las forma es no haber entendido casi nada del socialismo populista.

Por favor, señores del PP, presten atención a la historia, o sea, cuando se trata de ser o no ser una nación, la forma es el fondo. No hay separación entre envoltura y contenido. En fin, entre un Gobierno populista y una oposición enajenada, discurre el devenir de una sociedad encanallada. Eso es, hoy, España.

PLAN DE NORMALIZACIÓN LINGÜÍSTICA
El Gobierno balear vigilará a los jóvenes para "detectar la presencia del catalán"
El plan radical del Gobierno de Baleares que tiene como objetivo acabar con el bilingüismo en las islas prevé además que sólo se concedan licencias de televisión y radio a aquellos medios que ofrezcan al menos el 50% de la programación en catalán. Quieren controlar hasta a los jóvenes.
Libertad Digital 23 Marzo 2009

El Ejecutivo de Francesc Antich tiene preparado el Plan de Normalización Lingüística, elaborado por Margarita Tous, formado por más de 2.000 propuestas que abarcan todos los ámbitos de la sociedad y que tiene como objetivo, en la práctica, acabar con el bilingüismo en las islas.

Según informa El Mundo, este agresivo plan prevé que para conceder o renovar la licencia a radios y televisiones deben emitir al menos el 50 por ciento de la programación en catalán. Además, los medios públicos tendrán que informar de lo que ocurre en los llamados "países catalanes", y no sólo de la actualidad balear.

En este sentido, proponen "promover una legislación que modifique aspectos desfavorables a la lengua catalana en las normas estatales que afecten a los medios comunicación". Para ello, subvencionarán a los editores que utilicen el castellano en sus publicaciones, sobre todo en las deportivas.

De llevarse a término, una de las medidas más rentables para cualquier empresa privada sería la exigencia del catalán a sus empleados puesto que la compañía recibiría subvenciones, rebajas fiscales y bonificaciones.

Uno de los objetivos prioritarios del Ejecutivo balear, formado por socialistas y nacionalistas, es controlar el tiempo de ocio de los más jóvenes. "El conocimiento práctico del catalán" será obligatorio para poder ejercer como profesor de escuelas de tiempo libre y monitor infantil. Incluso a tal grado de obsesión llega el Gobierno autonómico que propone "identificar los entornos sociales frecuentados por jóvenes y detectar la presencia del catalán" para realizar las medidas adecuadas para que se utilice la lengua cooficial.


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Al son de los nacionalismos
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Marzo 2009

Quienes venimos siguiendo la marcha de los nacionalismos sabemos que hacen sus avances en dientes de sierra. Se atemperan cuando temen provocar exasperación y respuestas excesivamente contundentes. Por esa razón, mientras en Baleares y en Cataluña los nacionalistas están haciendo apuestas fuertes, en el País Vasco están en una fase de recomposición. En las Islas se vive una exacerbación del pancatalanismo, una vuelta a los tiempos del lemosín (que ahora se llama catalán) y un relegamiento de la lengua común a la condición del inglés. En Cataluña se pone en marcha un fuerte impulso al fomento del espíritu «nacional»... en los niños.

En el País Vasco, por el contrario, el progreso del nacionalismo podría tratar de avanzar por las partes bajas de la sierra si el PSE, con la ayuda del PP, hiciera desde el poder el trabajo sucio del PNV. En ese caso, la euforia de Patxi López estaría tratando de ocultar la interiorización de una serie de objetivos decisivos para los nacionalistas como son la educación y el euskera. En todo caso no convendría olvidar dos hechos: en primer lugar, que una parte de los sesenta mil votos perdidos por el PP lo eran de confrontación con los nacionalistas; en segundo lugar, la superioridad de los «constitucionalistas» es tan ficticia como legal: se debe al ocultamiento táctico de cien mil votos de la izquierda abertzale.

Las crisis económicas han llevado siempre a una radicalización de los nacionalismos vasco y catalán. Desde la pérdida de Cuba a hoy la afirmación de lo propio se ha hecho a costa del desentendimiento de los problemas generales. Los nacionalistas no están dispuestos a que «sus» territorios corran igual suerte que el Estado del que se sienten ajenos. De momento Cataluña exige un aumento de cuatro mil millones en relación con la financiación autonómica. Con el País Vasco ni siquiera se echan ya las cuentas.

El cambio es que no haya 'muros de la vergüenza'
EDITORIAL El Mundo 23 Marzo 2009

LA REITERACION de los homenajes a terroristas de ETA en forma de exposición permanente de fotos y pancartas en las calles de algunas poblaciones del País Vasco revela que la retirada del muro de la vergüenza de Mondragón ha sido sólo un primer paso al que deberán seguir otros. La denuncia de EL MUNDO de que la verja de una sucursal bancaria de este municipio era el soporte para exaltar a varios etarras sirvió para que la Audiencia Nacional ordenara acabar de inmediato con esa infamia. Pues bien, hoy revelamos cinco emplazamientos más, cuatro de ellos en Guipúzcoa, en los que se rinde tributo impunemente a miembros de la banda.

En Oyarzun las fotografías de los rostros de 12 etarras cuelgan de la propia fachada del Ayuntamiento, que también incumple la ley de banderas al ondear sólo la ikurriña. En Hernani, los balcones de un edificio de la plaza principal sirven de marco a otras tres imágenes. En Zaldivia, las fotos de otros tres presos adornan un céntrico establecimiento. Y en fin, hasta en la propia San Sebastián, gobernada por el PSOE, el escaparate de una tienda exhibe desde hace tiempo un mural con los retratos de 11 presos.Además, son miles los panfletos y las pancartas en fachadas, ventanas y calles de toda la geografía vasca en los que los radicales piden el acercamiento de los presos de ETA y hacen proselitismo.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional acaba de considerar que la exposición pública de los retratos de etarras es un delito de «enaltecimiento del terrorismo» y de «humillación a las víctimas».Con la excusa de que intervenir era conflictivo y empeoraría la convivencia, las autoridades han hecho la vista gorda durante años a este problema. El resultado es que quienes apoyan a los violentos se han ido creciendo y enseñoreando de la calle. Pero después de décadas de impunidad, en las que los ciudadanos han tenido que convivir con los rostros de los terroristas para escarnio de la memoria de las víctimas y de cualquier demócrata, ha llegado el momento de poner fin a este tipo de manifestaciones, por despreciables e ilegales.

El nuevo Gobierno vasco debe implicarse en la lucha por la deslegitimación social del terrorismo y cortar de raíz este desafío en toda regla de los radicales. El candidato socialista a lehendakari, Patxi López, acaba de dar su palabra de que no habrá «un solo espacio de impunidad en democracia para que nadie dé cobertura, aplauda o justifique la violencia». Si un Estado de Derecho ha de estar vigilante y ser eficaz en su persecución del delito, con mucha más razón cuando detrás de éste se esconde la lacra del terrorismo.

El verdadero cambio en el País Vasco es que no haya más muros de la vergüenza. Junto al relevo en las instituciones debe visualizarse en la calle que la situación ha cambiado. Será una larga tarea, pero esa nueva actitud que muestra Patxi López, y para la que cuenta con el pleno respaldo del PP, es la que da todo su sentido al desalojo del nacionalismo del Gobierno vasco.

Este episodio ha demostrado, por otra parte, la utilidad de los medios de comunicación y su contribución a la sociedad. Igual que nuestra tarea de denuncia sirvió para movilizar a la Administración en contra de la rotulación de calles dedicadas a terroristas, y de la misma manera que consiguió que se cumpliera la ley de símbolos y banderas, ahora ha precipitado que las instituciones se tomen en serio los homenajes a terroristas en la vía pública.

Ahora toca abrazar a Obama

Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Marzo 2009

La OTAN dice tener un principio rector fundamental, una especie de doctrina inviolable: All in, all out. En español, "o todos dentro o todos fuera". Es lo que España habría conculcado. Anunciar, como hizo la ministra de Defensa, Carme Chacón, que nuestro contingente militar abandonaría su presencia en Kosovo, causó el efecto ya de todos conocido. Un asombro, un escándalo, que para nuestra óptica nacional está en muchos casos referido al cuándo y no al qué. Si Kosovo, cuya independencia de Serbia no ha sido reconocida por Madrid, ha seguido militarmente protegida por un país, el nuestro, con no menos de dos o tres focos separatistas "a domicilio", ¿por qué ahora y no antes, desde el primer momento de esa independencia, se tomó la decisión de evacuar el territorio?

España, en pura lógica política, estaba en contradicción con los intereses que establece su marca nacional de referencia. De repente, se percata de que eso es así y dice adiós por boca de la ministra, aunque algún despistado podrá creer que lo dijo por su cuenta. Lógicamente, Zapatero fue quien tomó la decisión, poniendo en peligro, como se ha apuntado en todos los observatorios políticos, la fiabilidad de nuestra diplomacia.

La decisión, por la que ahora nuestros responsables de política exterior parecen pedir excusas, o disculpas, a Obama, siguió en pocas horas a la visita oficial a Madrid del presidente ruso Medvedev; una anécdota, o algo más, sobre la que nadie ha emitido valoración, aunque alguna murmuración se ha escuchado fuera de los ámbitos oficiales. Seguramente algún círculo más o menos en lo cierto, más o menos despistado, ha tenido la ocurrencia de recordar intencionalmente que Serbia, el país perjudicando por la secesión de Kosovo, ha sido históricamente el "ojito derecho" de la vieja Rusia, una especie de protectorado sentimental que conmovía el espíritu eslavo del amante de Ana Karenina y lo llevaba a la guerra como voluntario en defensa de aquella Serbia que escapaba de los turcos y de sus competidores balcánicos.

El caso es que, después de pasar por carros y carretas, España, la del bolivariano Zapatero, decide salir por los fueros de Serbia, es decir, anunciar a las espaldas de la OTAN que Kosovo no es un asunto o interés de nuestra incumbencia. Un tema que sin duda habrá interesado enormemente en Euskadi, por ejemplo. Pero uno escruta la prensa abertzale, y en principio ni una línea, ni un centímetro cuadrado o lineal de referencia. ¡Qué desafuero abandonar Kosovo, hacer ese feo a un territorio que, aunque usurpado por los albaneses a Serbia por vía de inmigración, quiso y obtuvo, con la complicidad norteamericana y británica, su sagrada independencia! ¡Un Euskadi balcánico! ¡Nada menos! No lo han dicho, pero lo han pensado.

Ahora toca crucificar a Zapatero por su evidente coherencia a destiempo. ¿Cómo no madrugó en este rumbo para gritarle a Washington, entonces sin Obama, a esto no juego? Kosovo, el paralelo agraviante para la España de Euskal Herria y Cataluña, no podía ser reconocido por nosotros. Ya dijo en su día Mariano Rajoy, aunque ahora lo olvide porque ZP no merece sus apoyos, que, tras esa independencia agraviante para Serbia y para el derecho internacional, había que salir de Kosovo.

Pero que no se preocupe Obama, ni tampoco Rajoy, ni el Reino Unido, ni Canadá, ni todos los expedicionarios de la OTAN. España tardará en irse de Kosovo. Lo hará con decoro, pidiendo perdón. Y además va a prometer, como ya está poniéndolo en practica, una compensación beligerante que se llama Afganistán, donde los expedicionarios pueden caer como chinches bajo la fumigación de los guerrilleros talibanes. Allá van los nuestros a banderas desplegadas, la sagrada bandera de la OTAN pronorteamericana. Y uno de estos días, en Europa, Zapatero se fotografiará con Obama, tal vez en estrecho abrazo.

El caserío electrónico
La imagen del Bosque Pintado de Oma de Agustín Ibarrola en la carta de ajuste de EiTB daría la medida del cambio en el nuevo Gobierno vasco
TONIA ETXARRI El Correo 23 Marzo 2009

A Patxi López se le acumula el trabajo diseñando el nuevo Gobierno. Pero, sin duda, el viraje en la radio y televisión pública le parece una prioridad. Será una de las imágenes del cambio que los socialistas vascos, con la ayuda del PP, quieren imprimir en la próxima legislatura. «Se va a cambiar hasta el mapa del tiempo en ETB», señalan los dirigentes de los dos partidos, que hoy reanudan sus negociaciones después del paréntesis del puente festivo. Si el acuerdo que están perfilando acaba impreso en negro sobre blanco, habrá cambio en el caserío electrónico.

La línea del ente público EiTB deberá dar un giro de 180 grados. No sólo en las licencias que se han permitido durante todos estos años en los juegos malabares sobre la geografía vasca, que ha extendido sus dominios hasta la zona del suroeste francés, saltándose todos los días y en todos los informativos la delimitación marcada en el propio Estatuto de autonomía. El cambio será de mayor calado. Están en ello. Porque los socialistas de Patxi López y los populares de Antonio Basagoiti quieren arrinconar los mensajes que hasta ahora han justificado la existencia del terrorismo de ETA, especialmente en las tertulias; superar la tradicional obsesión por los enfoques de carácter identitario y poner en su lugar a protagonistas vascos comprometidos con la cultura de este país y que, por no ser nacionalistas, se han visto marginados por la gran pantalla oficial que pagamos entre todos.

Los cantantes que no han compuesto en euskera. Los artistas que no han hecho 'la ola' al nacionalismo. Estaría bien que la carta de ajuste de la nueva televisión vasca representara, por ejemplo, las imágenes del Bosque Pintado de Oma de Agustín Ibarrola. Los terroristas disfrazados de ecologistas atacaron sus árboles sin que pudiera sentirse arropado por el poder oficial que durante tantos años ignoró su obra.

Los profesionales serios de la radio y televisión pública, que los hay aunque no figuren en la primera línea del escaparate, tendrán que ofrecer programas más rigurosos que los que se han alimentado de arremeter contra compañeros de la profesión en Madrid por el mero hecho de ser críticos con el pensamiento nacionalista, haciendo con todos ellos un 'cocidito' de difícil digestión. Bien es cierto que en algunos programas de debate político la dirección del caserío electrónico ha intentado incorporar a tertulianos alternativos a los nacionalistas, pero la proporción de los invitados era tan desproporcionada (5 a 1 por ejemplo) que algunos periodistas han declinado participar, por sistema, hasta ahora en ese tipo de tertulias por considerarlas «unas encerronas».

Han sido años de «anomalía» informativa en EiTB. O, ¿cómo se puede llamar, si no, al hecho de que el discurso navideño del Rey haya sido sistemáticamente ignorado? Una situación que no se ha dado siquiera en Cataluña. Si se produce el Gobierno del cambio deberá contar, para acometer el reto del giro en el ente público, con una nueva cúpula, integrada por mandos más abiertos. Y como el nombramiento del director general de EiTB debe ser aprobado por mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria, están poniendo toda su energía en garantizarse la mayoría que reúnen los dos partidos, los 38 y, quizás, algún voto más.

Para que las víctimas del terrorismo dejen de sentir la humillación que han sufrido cada vez que se les ponía el altavoz a los cómplices del terrorismo, tendrá que producirse un cambio profundo. El desaparecido Mario Onaindía recriminó en una ocasión, en plena entrevista a un periodista de Radio Euskadi, que ante la situación de violencia y amenazas que se vivía en Euskadi «vosotros estáis mirando para otro lado», lo que originó un momento tan tenso con el periodista en cuestión que todavía se recuerda en los medios.

En la pasada campaña electoral, Antonio Basagoiti comentó, durante una entrevista televisiva, que quería propiciar el cambio, entre otras cosas, para que ETB no diera «tanta bola a ETA». Y se armó la traca. Para que no se vuelvan a dar esos reproches, los negociadores de López y Basagoiti están diseñando el cambio. Entramos en la semana decisiva para que los acuerdos adoptados entre el PSE y el PP de Euskadi se pasen a limpio y faciliten la designación de Patxi López como presidente del nuevo Gobierno vasco. Y si los dos partidos están siendo tan cuidadosos en tiempo y forma es porque necesariamente tienen que acordar un soporte de programa de gobierno.

Una circunstancia en la que no cree el PNV, que se empeña todavía en no comprender cómo una política de alianzas no puede darse para gobernar en Ajuria Enea cuando hizo posible el vuelco en el Gobierno foral de Álava, dirigido ahora por la tercera fuerza electoral, el PNV. Seguirán las presiones sobre Patxi López hasta el mismo día en que presente su candidatura en el Parlamento vasco. Seguirán también las presiones sobre Antonio Basagoiti. La irrupción de Carlos Iturgaiz hablando de lo que sería «mezquino» o no por parte de los socialistas vascos cayó como un jarro de agua fría en el Partido Popular, que está manteniendo un equilibrio muy cuidadoso entre la petición de gestos que debe realizar el Partido Socialista a cambio de su apoyo y la conciencia de que no están, ni mucho menos, en un escenario de intercambio de cargos.

ADVIERTE QUE NO ESTÁ DECIDIDO SU COLOR POLÍTICO
El PSE sólo tiene claro que quiere un presidente del Parlamento "bilingüe"
Pese a que los socialistas no descartaron el pasado viernes conceder al PP la presidencia de la Cámara vasca, este domingo matizan que aún no está decidido. Lo que sí tienen claro, "fuera de toda duda", es que la persona que ostente el cargo ha de ser bilingüe.
EFE Libertad Digital 23 Marzo 2009

El secretario general del PSE de Álava, Txarli Prieto, ha planteado que la persona que presida el Parlamento Vasco debería ser bilingüe y ha asegurado que esta semana va a ser "decisiva" para que PP y PSE alcancen un acuerdo de cara a la investidura del socialista Patxi López como lehendakari.

Prieto ha dicho que las delegaciones negociadoras de ambos partidos van a mantener diversos encuentros a partir de este lunes, de cara a concretar acuerdos para que "todos los temas queden más o menos resueltos". Una de las cuestiones que más urge concretar es la formación de la Mesa del Parlamento Vasco (órgano de gobierno de la institución), ya que el pleno de constitución de la Cámara se prevé que se celebre, como muy tarde, el 3 de abril.

Ha dejado claro que "todavía no está resuelto si la Presidencia la ocupará el PP o el PSE-EE", y ha indicado que "la Presidencia dependerá de cómo vayamos avanzando en el resto de negociaciones". No obstante, ha manifestado que "está fuera de toda duda" que la persona que presida la institución debería "dominar por igual" el castellano y el euskera.

"Si la Presidencia recae en el PSE será bilingüe. Es nuestra opinión, pero nosotros no le vamos a decir al PP qué es lo que tiene que hacer", ha explicado.

En cuanto a los temas objeto de negociación, Prieto ha señalado que "cerrado no hay nada, aunque está todo bastante hilvanado", al tiempo que ha indicado que "cuando se llegue a un acuerdo se cerrarán todos lo temas a la vez". El dirigente socialista alavés no ha querido avanzar los nombres de las personas que podría estar sondeando el PSE para formar parte de un Gobierno de Vitoria presidido por su partido.

Imaz, un nombre "lógico"
Preguntado por si entre estas personas podría encontrase el presidente de Petronor y ex presidente del PNV, Josu Jon Imaz, o el presidente de Aernova Juan Ignacio López Gandasegui, ha dicho que los nombres que se están escuchando son "bastante lógicos", aunque no lo ha confirmado.

"Está claro que se está pensando en personas que tienen un reconocimiento y una trayectoria. Se están haciendo muchas especulaciones, pero el Gobierno lo tiene que hacer Patxi López y a él es al que le corresponde hablar de ello", ha manifestado.

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