AGLI

Recortes de Prensa    Viernes 27 Marzo 2009

 

Programa, programa, programa
EDITORIAL Libertad Digital 27 Marzo 2009

No hay región en España donde la confusión entre Gobierno, partido y sociedad haya sido mayor que en el País Vasco. No podía ser de otro modo cuando la bandera oficial de la comunidad autónoma es la del PNV y el himno una canción tradicional de la que se apropió Sabino Arana. Los nacionalistas llevan tres décadas afirmando que ellos son "los vascos" y que por tanto no se podía gobernar sin contar con ellos. Por todo ello resulta imprescindible echarlos del Gobierno y dejar que entre aire fresco en las estancias de Ajuria Enea.

Después de los resultados de los primeros comicios en que los etarras carecen de representación directa en el Parlamento Vasco, PP y PSOE tienen ante sí la oportunidad de desalojar a los nacionalistas del poder. Desgraciadamente, el PSE no es el mismo que dirigía Redondo Terreros y todos los recelos están justificados ante quienes se sentaron con Otegi durante el proceso de rendición. No puede reclamar un voto a ciegas y el PP ha hecho muy bien en condicionar su apoyo.

Las negociaciones han dado como primeros frutos que la presidencia del Parlamento Vasco esté ocupada por un popular y un preacuerdo sobre las bases políticas en las que se basará el apoyo a la investidura de Patxi López. Lo primero es un éxito sobre todo simbólico. Que el partido de los apestados, de aquellos que para los nacionalistas no merecían siquiera ocupar sus escaños ahora esté a la cabeza del Parlamento no deja de ser la primera muestra tangible del cambio que podría tener lugar en el País Vasco. La evaluación del segundo dependerá de los términos que finalmente queden negro sobre blanco.

El PP vasco ha acertado centrando la negociación no en los cargos sino en el programa político que desarrollará el nuevo Gobierno. Lo importante para la derecha social es acabar con las redes clientelares nacionalistas, no a quien se confíe esa labor. Lo crucial es terminar con la hegemonía cultural y el nacionalismo omnipresente en los medios de comunicación públicos, no que sea un socialista o popular quien lo lleve a cabo. Lo necesario es poner fin a la imposición lingüística en la educación, no la persona encargada de hacerlo. Acierta el PP al no cegarse ante los cargos y centrar la discusión en la tarea que se le abre al nuevo Gobierno constitucionalista.

Ciertamente quedaríamos más tranquilos si los consejeros de Educación o Interior fueran personas sobre cuyas intenciones no cupiese albergar a priori ninguna duda. Al contrario que Basagoiti y los suyos, Patxi López, Rodolfo Ares y los demás socialistas vascos que han encontrado en la ambigüedad la forma de crecer electoralmente en el País Vasco resultan muy poco dignos de confianza. Por eso es esencial que en el programa pactado se incluyan todas las reivindicaciones que ha dejado claras el PP vasco. Ni unos ni otros pueden desaprovechar esta oportunidad histórica de acabar con el Poder Nacionalista Vasco.

Obama y la Tercera Vía
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 27 Marzo 2009

LA economía puede ser un estado de ánimo, una ciencia falible o simplemente magia, pero será ella la que determine el futuro del presidente Obama. La fiesta se ha acabado en Washington, como decía el artículo de The Economist sobre la economía española. Ya no hay más hecho histórico que la situación del sistema financiero y los masivos planes de inyección de capital para recuperarlo. No era ese el guión que le habían escrito sus asesores, los intelectuales de Nueva Inglaterra o los artistas de Hollywood. Pero la realidad manda y se impone necesariamente. Podremos seguir especulando si es el presidente o su mujer Mitchelle quien mejor simboliza el sueño americano -ella es en definitiva nieta de esclavos y él simplemente hijo de un africano becado para hacer el doctorado-, pero la pregunta en toda la prensa americana es si Obama se ha vendido al gran capital, como diría José Blanco si las medidas hubieran sido anunciadas por Bush; si simplemente no comprende la magnitud del problema, como le reprende cariñosamente el célebre Krugman, que afortunadamente parece haber sucedido a Stiglitz como el economista de referencia de la progresía española, o si todavía carece de un plan creíble, como le acusa la derecha republicana.

Pero lo cierto es que, visto desde un pequeño país del sur de Europa donde los grandes debates sobre la globalización se centran en la persecución del castellano como idioma del imperio pasado, la democracia americana da envidia. Porque su presidente no se ha instalado en la nube de su misión histórica, no se ha empecinado en imponer su proyecto a la realidad, sino que ha reaccionado con inteligencia y rapidez. No ha negado los hechos, ni ha querido disminuir su importancia lanzando ocurrencias al debate político, sino que los ha enfrentado con contundencia. Desde su visión política y su óptica ideológica, obviamente, pero con capacidad de escuchar y disposición a entender. Envidia porque todo el debate se produce ante la opinión pública y sobre todo ante el Congreso, que es la sede efectiva y no sólo nominal de la soberanía popular. Senadores y congresistas escuchan, interrogan, aprenden y proponen respecto al plan económico. La administración no esconde documentos, no busca el truco efectista que pille en un renuncio a la oposición, no entra en descalificaciones morales ni personales, sino que se limita a explicar sus propuestas a intentar convencer con argumentos. Envidia, al fin, porque la prensa informa, opina, analiza y critica las distintas propuestas, subrayando según su criterio y orientación los aspectos más relevantes, pero no hace propaganda, no toca a rebato, ni enseña sus poderes al gobierno.

Tengo mi propia opinión sobre el paquete Obama. Creo que está buscando una Tercera Vía a lo Blair, entre intervenir temporalmente la banca americana, nacionalizarla unos años, como le pide la izquierda demócrata, o dejarla caer para que purgue sus excesos según el modelo de destrucción creadora de Schumpeter. Obama es un pragmático y su secretario del Tesoro, un funcionario reformista. Ambos creen que pueden definir un nuevo contrato social por el que el sector privado se compromete a inyectar dinero fresco, administrar con eficacia y prudencia los bancos y actuar con sensibilidad social. A cambio, el Gobierno limita el volumen máximo de pérdidas, crea un mercado para los activos tóxicos e impone condiciones éticas -límites salariales y de beneficios- y de negocio, algo más de crédito a los sectores elegidos. Puede funcionar o haber llegado demasiado tarde. En cualquier caso, el presidente Obama está legitimado para intentarlo y la democracia americana está demostrando una vez más su solidez. Ha resistido la tentación populista, y eso que esta vez el candidato había sido nominado al Oscar.

Las cuentas del terror
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 27 Marzo 2009

ETA es una organización austera que funciona con un presupuesto que ronda los dos millones de euros anuales, procedentes en su práctica totalidad de la extorsión a la que son sometidos los empresarios. La amenaza y la intimidación provocadas mediante atentados como el que ayer sufrió Juan Manuel Arana son los instrumentos de los que se sirve la banda para forzar la voluntad de los industriales y obligarles a pagar al grupo terrorista.

La ausencia de atentados relacionados con la extorsión desde finales de 2005 podía interpretarse como un signo de que el dinero seguía llegando a la banda, que no tenía necesidad de presionar a sus víctimas. La documentación intervenida al dirigente etarra Francisco Javier López Peña en mayo del pasado año reflejaba el cobro de 138.000 euros procedentes de tres empresas, cifra a la que habría que añadir las obtenidas de otras sociedades y personas extorsionadas.

Los ciclos de ingresos económicos de ETA están relacionados con el nivel de atentados contra empresarios. En el año 2000, la banda realizó una campaña de presión intensa que se tradujo en 17 atentados. Ese año, las reservas de dinero con que contaba se cifraron en 1,7 millones de euros, según documentos intervenidos en Francia. La presión se redujo en los dos años siguientes (tres atentados en total) y eso tuvo su reflejo en las cuentas: en 2002 los gastos de la banda -que se mantuvieron en niveles normales, sin superar los dos millones de euros- superaron a los ingresos en 366.000 euros.
A principios de 2004 las reservas eran de 700.000 euros, un millón menos que las contabilizadas cuatro años antes. Los ingresos procedentes de la extorsión volvieron a hundirse ese año: entre enero y agosto se produjo un desfase de 300.000 euros que tuvo que cubrir echando mano de las reservas acumuladas.

Por eso, en 2005 se volvieron a disparar los atentados para salvar el ejercicio y recuperar las reservas diezmadas el año anterior: hubo 18 ataques a lo largo de todo el año. Aunque no se conoce la contabilidad precisa de los años posteriores, cabe sospechar que aquella campaña impulsó la recaudación de los terroristas, ya que desde entonces ETA no había necesitado volver a intimidar con bombas a los extorsionados. Incluso durante la tregua se pudo comprobar que no eran pocos los que accedían a pagar.

Los atentados no reflejan sólo las necesidades económicas de la banda, sino también el nivel de resistencia de los empresarios. Si la organización terrorista se ha visto obligada a volver a poner bombas es señal de que los que resisten al chantaje son más que hace unos meses.

Catastrofismo 'versus' solución
Javier Benegas El Confidencial 27 Marzo 2009

Es costumbre en España que cuando una minoría insiste en abordar profundos cambios políticos para evitar que el país entero siga avanzando en dirección al desastre, la parte más privilegiada de la sociedad, aquella que tiene especial interés en mantener el actual statu quo, y la que aún se cree a salvo del peligro, antes que atender al diagnóstico y, en consecuencia, a las soluciones propuestas por esa minoría, suele apresurarse en señalar como cómplices de la profecía que se auto cumple a quienes avisan de la catástrofe que se avecina. Y, lejos de tomarse en serio el análisis racional de quien trata de prevenirnos, se opta por matar al mensajero con la esperanza de que con su muerte se extinga también la profecía.

Una vez prevenidos sobre el recurrente paradigma de la profecía que se auto cumple y la maldición que acompaña a sus mensajeros, atendamos a la racionalidad y pongamos todo nuestro esfuerzo en localizar e identificar el verdadero origen de los problemas, aunque ello nos lleve a romper con el guión establecido y, por ende, con los grupos de interés dominantes, es decir: asumamos por un momento el riesgo de confundirnos con el mensajero. Si tenemos valor para ello, es más que probable que lleguemos al convencimiento de que no podemos seguir dando por bueno el argumento de que todos nuestros problemas económicos se deben en exclusiva a un modelo de crecimiento periclitado. Tal vez, incluso, caigamos en la cuenta de que la enfermedad y sus consecuencias no son una misma cosa, sino más bien cuestiones distintas. Esto es: que el agotamiento del modelo de crecimiento económico no es la enfermedad, sino el resultado de la enfermedad. Y que la enfermedad no es el modelo de crecimiento económico, sino el propio modelo político. Una vez llegados a este punto, empezaremos a hacernos nuevas y sugerentes preguntas.

Supongamos que, por razones inconfesables, nos resistimos a identificar como origen de los males al modelo político e insistimos en nuestro empeño de centrar nuestra terapia en el cambio de modelo de crecimiento económico. En ese caso estamos obligados a encontrar una alternativa que tenga la capacidad no ya de sostener, sino de hacer crecer la economía de un país de 45 millones de habitantes en el que el número total de trabajadores es de 18 millones, de los que casi tres millones son funcionarios y otros 300.000 son liberados sindicales. Además, ese nuevo modelo deberá hacer posible que esos 18 millones de ciudadanos sostengan con su productividad 19 parlamentos, 24 televisiones al que hay que sumar un número similar de radios públicas (estatales y regionales) y un entramado de subvenciones discrecionales que emana incesantemente no sólo desde los ministerios, sino desde las consejerías autonómicas y las concejalías de los ayuntamientos.

También, esos 18 millones de ciudadanos, tienen que sufragar un sistema sanitario universal y gratuito, la educación pública, el subsidio agrario, los subsidios de desempleo, las obras faraónicas, los servicios básicos, los sindicatos, los partidos políticos, infinidad de fundaciones y asociaciones de todo tipo y pelaje, amén de una ingente gasto en publicidad institucional. ¿Qué modelo de crecimiento económico es capaz de sostener el Estado de bienestar de 45 millones de almas y una estructura tan desproporcionada con tan sólo 18 millones de trabajadores? Dicho de otra forma, si cambiamos de modelo de crecimiento económico pero mantenemos el mismo modelo político, ¿quién garantiza que, ante este panorama, el nuevo modelo vaya a ser capaz de proporcionar estabilidad económica y bienestar social a largo plazo?

Ante esta pregunta pronto viene a nuestra cabeza un diagnóstico comúnmente aceptado, que la construcción y la vivienda residencial, debido a la especulación y al exceso de liquidez, han generado una burbuja que finalmente ha estallado. Por lo que el modelo de crecimiento basado en el “ladrillo” es un modelo agotado que hay que desechar y reemplazar por otro nuevo. Lo que equivale a decir que el modelo de crecimiento económico es en sí la enfermedad. Pero quizá estemos de nuevo invirtiendo los términos del problema, y dejemos pasar por alto que la especulación no tiene su origen en el modelo de crecimiento económico, sino en las enormes tensiones e ineficiencias que el actual modelo político y su superestructura asociada generan. Por otro lado, y para rematar la cuestión, ¿cuál es la alternativa viable al finiquitado modelo de crecimiento? Frente a esta segunda pregunta ya no encontramos una respuesta, sino una serie de vaguedades que degeneran en confusión al mezclar lo que son modelos de crecimiento alternativos con medidas políticas, reformas laborales, aumento de la productividad, política educativa, ayudas sociales y un sin fin de variables con las que aparentemente se trata de poner los cimientos para ese nuevo supermodelo. Pero el caso es que es imposible saber cómo han de ser esos cimientos sin conocer antes de qué nuevo supermodelo estamos hablando. Una vez atrapados en este bucle, y antes de perder la cabeza tratando de dar respuestas equivocadas a preguntas mal formuladas, nos vemos obligados a volver al principio.

¿Es realista creer que el sector de la construcción y la vivienda puede ser sustituido por otro capaz de emular su capacidad de crecimiento económico a corto plazo?, ¿es sensato pensar que también podremos a su vez sustituir el protagonismo del sector turístico a la hora de generar riqueza y empleo? Y, por último, ¿cómo puede un sector industrial en vías de extinción generar un tejido productivo sobre el que establecer los cimientos de un modelo económico basado en la innovación tecnológica? Pues bien, estos son los mensajes que desde el modelo político se vienen lanzando desde que comenzó esta colosal crisis económica. Pongamos como ejemplo ilustrativo el sector de las energías renovables, donde cada molino de viento y huerto solar es posible gracias a la subvención impuesta por el modelo político y no a la demanda del mercado, puesto que lo que el mercado demanda es una energía más barata. En este caso, al igual que ha sucedido con el suelo edificable, el control está en manos de unos pocos privilegiados y el oscurantismo es norma. Si bien es cierto que el mercado de la vivienda ha terminado por colapsarse por culpa de unos precios disparatados que han generado un apalancamiento insostenible, no menos cierto es que el sector artificialmente emergente de las energías renovables está generando un sobreprecio que impacta muy negativamente sobre nuestra productividad. En todos estos casos, el modelo económico de crecimiento está condicionado por el modelo político y los errores se repiten.

España es un país que desde hace mucho tiempo ha basado su crecimiento en unas actividades concretas. Y, de hecho, ha podido desarrollarse gracias a ellas. Y es razonable pensar que sólo en base a éstas podrán surgir nuevos sectores productivos, porque al igual que los desiertos no florecen, los modelos económicos alternativos no pueden surgir de la nada, y desde luego aún menos van a surgir por la vía de la imposición política y la oportunista liquidación de los tradicionales sectores productivos.

Por mi parte, voy a dar una oportunidad al mensajero y voy a señalar como verdadero problema al modelo político. Es un riesgo aceptable en comparación con lo que en estos turbulentos días está en juego. El paradigma de la profecía que se auto cumple no es catastrofismo, sino la publicidad negra con la que el sistema impone el toque de queda a la racionalidad.

* Javier Benegas es autor de “Sociedad terminal: la comunicación como arma de destrucción masiva”

La orquitis del observador
Daniel Martín Estrella Digital 27 Marzo 2009

Al igual que se advierte a los enfermos del corazón o de la espalda sobre la escasa pertinencia de subirse a una montaña rusa, a las personas en estado depresivo debería avisárseles sobre los peligros de ver el espectáculo del Congreso de los Diputados. No hay nada tan estéril, rastrero y vergonzoso en el nigérrimo panorama español: ni la existencia y oscuro manejo de las cajas de ahorros, ni la partitocracia imperante, ni las subvenciones a la cultura, ni la ley electoral, ni los absurdos administrativos... el espectáculo que los diputados y el Gobierno ofrecen en el edificio de la Carrera de San Jerónimo es lo más triste y cabreante que uno pueda imaginar. Por eso hay que evitar verlo; si no, uno puede caer en depresión o sufrir una inflamación de testículos o de ovarios, según sea el caso.

El pasado miércoles volvimos a asistir a otro de esos esperpentos a los que nos acostumbran los políticos. Esta vez el protagonismo lo acaparó José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno desde hace cinco años, gracias a su retorno al pasado de Iraq y Perejil. En serio, no sé si es un bobo de solemnidad o un malvado digno de Fu Manchú. Estuvo tan "él" el pasado miércoles que hasta los diputados de la oposición no parecieron tan inútiles, cortos, ambiciosos y codiciosos como realmente son.

Hay que evitar espectáculos así, sobre todo en estos tiempos en los que las crisis financiera, inmobiliaria, productiva y etc. aumenta el paro de manera desorbitada, aún más en comparación con el resto de índices europeos. El problema es que muchos no conseguimos apartarnos del panorama político porque no somos capaces de sumergirnos y abandonarnos en las patéticas estulticias de la telerealidad o, mejor dicho, "ficción de cercanías".

Por eso uno no consigue evitar los arrechuchos depres o los arrebatos cabreícas. Tan frustrante es nuestra realidad política, nuestra endeblez social, nuestra ignorancia ciudadana, que me resulta fascinante cómo uno consigue levantarse cada mañana y hacer aquello que se le supone.

Y por eso uno intenta comprender mejor lo que le rodea. En pleno siglo XXI España sigue sufriendo problemas antañones como el nepotismo, la concesión de sinecuras, la corrupción o, simplemente, la golfancia más estremecedora. Nuestros políticos son por definición venales, sobre todo a la hora de venderse a la postura que más convenga electoralmente. Y la sociedad... lejos de mostrarse cuando menos ingeniosa, como en época de Galdós o Baroja, es ahora más egoísta que nunca, quizás fiel reflejo de lo que vemos cada semana -menos en sus larguísimos periodos vacacionales- en el edificio de las Cortes.

Más deprimente pero menos cabreante que el Congreso son nuestros conciudadanos. Mires a donde mires, y cuando cometas el error de salirte de las cosas cercanas que, a la postre, son las que aligeran el peso de vivir, te ves rodeado de posturas extremas, fanáticas, indocumentadas, ignaras, irreconciliables con el otro aunque no se sepa muy bien qué opina éste, patéticas, trágicas, acompañadas casi siempre con modos de vivir incompatibles con las ideas (?) que se defienden e intentan sostener. Hay mucho odio por ahí. Y lo peor es que nadie sabe muy bien por qué los otros son tan despreciables como nos da a entender cada uno de nuestros interlocutores.

Así, en el fragor de esta sociedad hedonista que pide energías alternativas al tiempo que se incrementa exponencialmente el consumo energético -sirva este ejemplo como analogía de las infinitas situaciones paradójicas que pueblan nuestras existencias-, uno se encuentra con individuos situados en un pedestal de mierda con ideas etéreas que, sin embargo, se consideran mil veces mejores que las no conocidas de los demás. La vieja soberbia española se ha unido con el sentimiento fascista de nuestra propia conciencia -para cada uno, escandalosamente, la única recta- para desdeñar, despreciar u odiar todo lo que no salga del propio cerebro.

Quizás la España del XIX o del XX no se mereció los políticos que tuvo. Los españoles de hoy, no obstante, seguramente se merezcan el absurdo político que machaca y perjudica sistemáticamente la realidad española. Probablemente no seamos culpables de tener un sistema educativo tan mísero -sin contenidos, intervenido por unas administraciones que no saben qué quieren e impiden que otros lo sepan, enemigo de la excelencia y del esfuerzo- ni de, por tanto, estar tan mal educados. Pero cuando se permite que lo del Congreso se repita semanalmente sin el menor indicio de rebelión ciudadana -por favor, no confundir con un movimiento antisistema; esto es un llamamiento a un levantamiento cívico y respetuoso con el ordenamiento jurídico (si es que a éste aún se le puede considerar tal)- y la gran mayoría de personas que tiene un mínimo de interés en lo político sólo levanta la voz para despreciar a otro, no se puede echar la culpa exclusivamente a la educación. La intolerancia crónica y fundamentalista, el desprecio al otro como único modo de ser y de opinar, son consecuencia de muchos factores... quizás los mismos que evitan que la orquitis existencial de servidor tenga un tratamiento mínimamente prometedor.

dmago2003@yahoo.es

¿Por qué hay tanta corrupción en España?
La principal causa de los escándalos es el alto número de cargos de designación política en las instituciones nacionales, autonómicas y locales. Son redes clientelares que viven de que su partido gane las elecciones
VÍCTOR LAPUENTE GINÉ El País 27 Marzo 2009

Para los que estudiamos la corrupción a nivel comparado, la reciente oleada de escándalos en España no representa ninguna sorpresa. Países como Francia, Italia, Portugal o España llevan años mostrando niveles de corrupción y de calidad de gobierno más parecidos a los de países autoritarios en vías de desarrollo que a los propios de democracias capitalistas avanzadas con décadas de pertenencia a la OCDE. ¿Qué factores separan a estos países, y en particular a España, de las democracias libres de corrupción?

Una primera tentación que hay que evitar es la de afirmar que la corrupción está en "nuestra cultura". Se trata de un argumento peligroso e intelectualmente poco satisfactorio, pero que, sin embargo, goza de cierto predicamento en algunos círculos -posiblemente los mismos que afirmaban no hace tanto tiempo que la democracia representativa o el capitalismo no tenían espacio en nuestra cultura mediterránea y/o católica. Como un creciente número de estudios está demostrando, la causalidad parece ir en todo caso en la dirección opuesta: los países desarrollan "malas" culturas -o culturas donde predomina la desconfianza social- como consecuencia de unos elevados niveles de corrupción.

Una segunda tentación a evitar es el impulso legalista, con mucho arraigo en España, uno de los países del mundo con una mayor proporción de abogados en sus administraciones. Desde la visión legalista, expuesta, por ejemplo, por el Tribunal de Cuentas en un informe sobre corrupción local, lo que explicaría la misma en España sería "la falta de regulación", que "permite un margen de discrecionalidad, no siempre acorde con la protección del interés público". Pero, ¿alguien puede de veras creer que la solución a la corrupción local consiste en regular todas y cada una de las actividades de estas administraciones?

Sorprende comparar la actitud de nuestro Tribunal de Cuentas con sus equivalentes nórdicos: en ellos, en lugar de artículos con detallados procedimientos, encontramos simplemente alguna presentación de powerpoint señalando que el objetivo es evitar una "deficiente contabilidad", dejando discreción casi absoluta a los auditores públicos sobre cómo llevar a cabo su labor de fiscalización.

Como la literatura moderna sobre corrupción señala, las causas de la corrupción no hay que buscarlas en una "mala cultura" o en una regulación insuficiente, sino en la politización de las instituciones públicas. Las administraciones más proclives a la corrupción son aquéllas con un mayor número de empleados públicos que deben su cargo a un nombramiento político. Y aquí, el contraste entre España y los países europeos con niveles bajos de corrupción es significativo. En una ciudad europea de 100.000 a 500.000 habitantes puede haber, incluyendo al alcalde, dos o tres personas cuyo sueldo depende de que el partido X gane las elecciones. En España, el partido que controla un gobierno local puede nombrar multitud de altos cargos y asesores, y, a la vez, tejer una red de agencias y fundaciones con plena discreción en política de personal. En total, en una ciudad media española puede haber cientos de personas cuyos salarios dependen de que el partido X gane las elecciones.

Esto genera diversos incentivos perversos para la corrupción. Los empleados públicos con un horizonte laboral limitado por la incertidumbre de las próximas elecciones son más propensos a aceptar o a solicitar sobornos a cambio de tratos de favor que los empleados públicos con un contrato estable. En segundo lugar, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría del mundo occidental, donde los políticos locales están forzados a tomar decisiones junto a funcionarios que estarían dispuestos a denunciar cualquier sospecha de trato de favor, en España toda la cadena de decisión de una política pública está en manos de personas que comparten un objetivo común: ganar las elecciones. Esto hace que se toleren con más facilidad los comportamientos ilícitos, y que, al haber mucho más en juego en las elecciones, las tentaciones para otorgar tratos de favor a cambio de financiación ilegal para el partido sean también más elevadas.

¿Qué podemos hacer para reducir esta politización? La experiencia de otros países resulta ilustrativa. Por ejemplo, entre finales del siglo XIX y principios del XX muchas ciudades de Estados Unidos presentaban unos niveles de politización y corrupción tan estratosféricos como los reflejados en la película Gangs of New York, donde el gobierno de la ciudad aparece capturado por redes clientelares e incluso criminales. Unos años después, la extensa politización de las administraciones locales -y, de su mano, la corrupción- descendió de forma drástica gracias a reformas institucionales como la sustitución del tipo de gobierno strong-mayor (el tipo de gobierno local que predomina en España, en el cual un solo cargo electo, el alcalde y su mayoría de gobierno, acumula mucho poder) por el denominado city-manager. En esta nueva forma de gobierno, los cargos electos retienen la capacidad legislativa, pero el poder ejecutivo pasa a manos de un directivo profesional nombrado por una mayoría cualificada de concejales y por un periodo de tiempo no coincidente con el ciclo electoral, reduciendo así el grado de dependencia política.

Este tipo de gobierno, o variantes del mismo, ha sido adoptado en las administraciones locales de los países occidentales que presentan menores niveles de corrupción. En ellos, el partido que gana las elecciones tiene las "manos atadas" a la hora de hacer nombramientos, porque existe un directivo profesional que gestiona la organización administrativa, o bien debe llegar a amplios acuerdos con otras fuerzas políticas, incluyendo con frecuencia a las de la oposición, para nombrar a cargos públicos. En general, se trata de buscar mecanismos institucionales para que se seleccionen empleados públicos cuya continuidad en el cargo dependa de su competencia o mérito y no de su lealtad política.

Es importante subrayar que el nivel de competencia de los empleados no es sinónimo de lo que tradicionalmente se interpreta como sistema de mérito en España; es decir, unos funcionarios públicos seleccionados mediante oposiciones y con una plaza "en propiedad" de por vida, con independencia de su rendimiento. La evidencia empírica nos muestra que no es necesario tener una administración repleta de funcionarios para reducir la corrupción. Por ejemplo, los dos países menos corruptos del mundo en 2008, Suecia y Nueva Zelanda, eliminaron hace años el estatus funcionarial para la gran mayoría de sus empleados públicos, que en la actualidad se rigen por la misma legislación laboral que cualquier trabajador del sector privado.

¿Podemos aspirar en España a unas administraciones más flexibles y eficientes y, a la vez, menos corruptas? El principal obstáculo para ello es que aquí el debate público está atrapado entre dos visiones antagónicas e indeseables ambas. Por un lado, los partidos políticos que, amparándose en la rigidez tradicional de la administración pública, han fomentado instituciones que permiten una alta politización de la administración y, por tanto, generan corrupción. Por otro, los representantes de los cuerpos de funcionarios que abogan por el mantenimiento de un sistema de empleados públicos inamovibles. Quien obviamente paga las ineficiencias derivadas de la politización y de la rigidez administrativa son los ciudadanos.

Aunque esta situación parezca irreversible, la experiencia de otros contextos debe infundirnos optimismo. Cuando activistas como Richard Childs -hombre de negocios y promotor de un tipo de gobierno local basado en directivos profesionales como los existentes en el sector privado- iniciaron su improbable lucha contra la politización y la corrupción que asolaban la mayoría de niveles administrativos en Estados Unidos hace ya más de un siglo, se enfrentaron a redes clientelares cuyo poder parecía inexpugnable. Sin embargo, triunfaron porque fueron capaces de movilizar los intereses de aquellos que en última instancia generaban la riqueza del país, convenciéndolos de que ésta se estaba malgastando no con malas políticas públicas, sino con malos políticos, o mejor dicho, con la pervivencia de malas instituciones utilizadas por los políticos para sostener sus redes clientelares. ¿Podrá alguien en España movilizar esos intereses?

Víctor Lapuente Giné es profesor de Ciencia Política en el Quality of Government Institute de la Universidad de Gotemburgo (Suecia).

Kosovo e Irak
El "pudor" de Zapatero
Guillermo Dupuy Libertad Digital 27 Marzo 2009

Como es sabido, Zapatero, tras dar su visto bueno a un "estatuto" soberanista que proclama a Cataluña como nación, y tener como aliados a formaciones abiertamente separatistas como ERC, no tuvo empacho alguno en denigrar, precisamente como "antipatriotas", a quienes denunciaban una crisis económica que, como acaba de reconocer el Banco de España, ya era detectable en nuestro país a finales del 2006. Tampoco tuvo nuestro presidente empacho alguno en aprobar en beneficio de la banca el mayor y más privilegiado plan de rescate de nuestra historia, sólo días después de proclamar que teníamos "el sistema financiero más sólido del mundo".

Aunque podríamos añadir muchos más ejemplos, ninguno, sin embargo, demuestra tanto la desfachatez del Gobierno de Zapatero –una desfachatez directamente proporcional a los complejos del PP–, que el asunto de la presencia y retirada de nuestras tropas en Irak. A Zapatero no se le ha ocurrido otra cosa que sacarlo a colación para ocultar el improvisado y repentino anuncio de retirada de Kosovo que tanto y tan justificado malestar ha causado entre nuestros aliados. Zapatero ha pedido a la oposición "un poco de pudor" precisamente desempolvando y mentando un conflicto en el que el Gobierno socialista, incumpliendo sus propios plazos de retirada, dejó en la estacada a nuestros aliados con aquella "espantada" que tanto satisfizo a un terrorismo islámico al que, paradójicamente, se le adjudicaba la autoría del 11-M.

No contento con aquella muestra de "pudor", y a pesar de las múltiples resoluciones de la ONU favorables a la presencia de la fuerza multinacional en Irak, Zapatero hizo meses después un llamamiento a la deserción desde Túnez incitando a nuestros aliados a seguir su ejemplo. Aquellos eran unos momentos en los que las posibilidades del terrorismo islámico de abortar la transición democrática en Irak eran mucho mayores de lo que lo son ahora y en los que el principal objetivo de los terroristas era, precisamente, que las potencias aliadas secundaran el ejemplo del nuevo Ejecutivo español. Recuerdo que los terroristas tenían secuestradas en aquel momento a dos jóvenes italianas, a las que amenazaban con volarles la cabeza si el Gobierno de Berlusconi no secundaba el "pudoroso" ejemplo de su homólogo español.

Claro que como muestra insuperable de aquel "pudor" de Zapatero está el hecho de que entre su precipitada retirada de Irak, nada más llegar al Gobierno, hasta su llamamiento desde Túnez en septiembre de 2004, nuestro Ejecutivo no tuvo empacho alguno en apoyar una resolución de la ONU, nuevamente favorable a la presencia aliada en Irak: la 1546 de 8 de junio de 2004. Esta resolución literalmente "Pide a los Estados Miembros y a las organizaciones internacionales y regionales que presten asistencia a la fuerza multinacional, en particular con fuerzas militares, según se convenga con el Gobierno de Irak, para ayudar a satisfacer las necesidades del pueblo iraquí en materia de seguridad y estabilidad". ¿Fue aquel un acto de hipocresía? No, sólo fue una muestra del "pudor" de Zapatero.

Con todo, y por patético y desvergonzado que nos parezca el hecho de que Zapatero desempolve ahora el asunto de Irak, no deja de ser también lamentable que Rajoy no se haya atrevido a mentarlo y se haya limitado, casi de forma infantil, a pedir al presidente del Gobierno que "no hable de Irak".

Por buena que fuese –que lo fue– su intervención en el Congreso, ¿tanto le habría costado a Rajoy decir que la precipitada retirada de Irak no fue, precisamente, una muestra de coordinación y consideración hacia nuestros aliados? ¿Tanto le habría costado citar las numerosas resoluciones de la ONU –una de ellas, insistimos, firmada por el propio Zapatero– que daban cobertura a la presencia aliada en Irak después del derrocamiento del dictador? ¿Tanto le habría costado advertir que si Irak se está pacificando y democratizando no es precisamente gracias al Gobierno de Zapatero?

Consolémonos con que Rajoy, al menos, no se arrugó con Perejil.

Otan: nada que celebrar
RAFAEL L. BARDAJÍ ABC 27 Marzo 2009

POR definición, todas las cumbres internacionales son un éxito y la próxima de Estrasburgo-Kehl en donde los aliados celebrarán el 60 aniversario de la OTAN no será distinta en eso. El comunicado final recogerá con toda seguridad la satisfacción colectiva de los logros de la Alianza en sus primeros sesenta años de existencia y entonará los mejores deseo para las próximas décadas. Callará sobre la espantá del gobierno español de Kosovo, por prudencia.

Hasta cierto punto tienen razón: ¿No quiere todo el mundo -hasta los franceses- ser parte de esta organización defensiva occidental? La OTAN como institución no está en peligro. Su eficacia y relevancia, sin embargo sí. La Alianza tiene tres grandes problemas hoy que van a determinar el futuro de la organización. El primero es un problema operativo que tiene nombre y apellidos, Afganistán. Los aliados fueron a aquel país porque muchos pensaban que era la guerra buena frente a la mala de Irak. Es más, una gran mayoría fue allí porque creían que las tropas americanas habían vencido ya a los talibán y a los terroristas de Al Qaeda y que, por tanto, su misión se concentraría en la reconstrucción, no en la seguridad. Se diga lo que se diga, ese fue el espíritu que llevó a la OTAN hacerse cargo de la ISAF en 2003. Y precisamente por eso sólo unos pocos aliados, más algunos países que no son miembros de la OTAN, como Australia, han estado dispuestos a acometer misiones de combate. Hace un par de años, el chiste sobre el terreno era el significado real de ISAF : «Veo a los americanos luchar» (I See Americans Fight). Hoy la situación no ha mejorado. Son los americanos los que van a intentar cambiar el delicado equilibrio de fuerzas que hoy existe en Afganistán y que amenaza con convertirse en una vergüenza para toda la OTAN. Allí los aliados sólo pueden esperar dos cosas: la derrota o la victoria. Pero para obtener esta última tienen que asumir una responsabilidad de la que vienen huyendo en los últimos años. La OTAN no puede ni debe ser únicamente los marines americanos.

En segundo lugar, la OTAN tiene un serio problema político, la quiebra de la solidaridad entre sus miembros, agudizado por su claudicación frente a Rusia. La dependencia de los aliados europeos de los suministros energéticos rusos y la necesidad de los Estados Unidos de contar con Moscú para frenar situaciones indeseables como la nuclearización de Irán, ha llevado a que la OTAN acepte, de hecho, la política del Kremlin de imponer su propia esfera de influencia en el este de Europa. Atrás queda la invasión de Georgia y las reiteradas injerencias en Ucrania por parte de Moscú, las continua bravuconadas de sus dirigentes, su visión neo-imperial y sus amenazas de volver a la guerra fría con sus despliegues en el Caribe. En lugar de actuar con serenidad, evitando provocaciones, pero con firmeza, los aliados han preferido olvidar sus promesas a Georgia y Ucrania y con tal de contentar a Moscú hasta aplauden la decisión, por más que sea unilateral, del presidente Obama de abandonar el escudo antimisiles en suelo europeo. Ronald Reagan abrazó a los rusos desde la fuerza y acabó con el régimen comunista.

El reciente consejo de ministros de la OTAN ha reanudado sus sesiones con Moscú a cambio de nada. Alemania, Francia e Italia estarán tranquilas, pues priman una buena relación con el Kremlin sobre todas las cosas, pero los países bálticos y los polacos, checos y húngaros no pueden estarlo. Si Rusia se sale con la suya sin pagar ningún precio, Georgia no será la última en caer en sus redes. Bastaría conque la Alianza desplegase parte de sus infraestructuras en sus miembros más al Este para reforzar el sentimiento de solidaridad necesario en toda alianza militar. Tendría todo el derecho y la legitimidad para hacerlo y eso le permitiría a los aliados dialogar con Moscú en un plano de mayor igualdad. De todas formas, la crisis de la solidaridad va, por desgracia, bastante más allá que Rusia, como la decisión unilateral de Zapatero sobre nuestras tropas en Kosovo ha puesto de nuevo en evidencia. El todos para uno no es conocido por el actual gobierno español, que huyó de la coalición en Irak, se niega a asumir las tareas de combate en Afganistán y sale de Kosovo de mala manera.

En tercer lugar, la Alianza tiene un grave problema estratégico. La OTAN, que fue el centro del mundo desde su nacimiento en 1949 hasta la caída del muro de Berlín en 1989, se ha mantenido voluntariamente al margen de los asuntos centrales para la seguridad del mundo en los últimos años. Primero, inhibiéndose de jugar un papel acorde a sus medios en la guerra contra el terrorismo islamista. Más allá de activar el artículo 5 de su Tratado con motivo de los ataques del 11-S, poco más ha hecho, dejando en manos de sus miembros o de la UE la esencia de las políticas antiterroristas; en segundo lugar, Irak. La Alianza se abrió en canal al querer utilizarla unos cuantos como plataforma anti-americana. La incapacidad para involucrarse colectivamente o, aún peor, para asistir a una Turquía que lo demandaba, no sólo marginó a la Alianza del Medio Oriente, sino de su principal fuerza y motor, los Estados Unidos.

Y a tenor de lo que vemos con la nueva administración Obama, su atlantismo parece más bien de boquilla, pues no cuenta con sus aliados a la hora de tomar decisiones que afectan a todos; por último, la OTAN ha optado por no enfrentarse al tema estratégico de nuestro tiempo, Irán y su acelerado programa nuclear. Ni ha querido sumarse a los movimientos para impedir la bomba en manos de los ayatolas, ni se ha preparado para asegurarse una mayor protección y disuasión en el caso de que, en un futuro cercano, tengamos que lidiar con un Irán atómico. Se podía haber enviado unos buques en visita al Golfo o en apoyo de las fuerzas americanas en la zona y se debían haber acelerado los proyectos de defensas antimisiles balísticos, pero ni una cosa ni la otra.

Ciertamente, Francia vuelve a las estructuras militares de la Alianza, poniendo fin a 43 años de anomalía. Pero su retorno es menos importante en el aspecto operativo y militar, pues Francia ya participa en las operaciones OTAN como otro aliado más. Lo importante será poner fin a una permanente batalla de nuestro vecino galo por mermar la influencia americana en Europa e intentar colocar a Francia en su lugar. La OTAN ha sufrido mucho por tener que bregar todos los días con dos visiones antagónicas sobre lo que debía ser y hacer. Si la vuelta francesa significa de verdad acabar con eso, será positiva.

Pero si sólo se queda en una batalla por escalar posiciones dentro de las estructuras aliadas, puede que Francia gane colocando a sus oficiales donde no los tenía hasta ahora, pero la OTAN colectivamente ganará muy poco. La Alianza lo que necesita urgentemente es una única concepción estratégica que de sentido a lo que hace y que la oriente sobre lo que tendría que hacer. Francia puede contribuir a ello, pero, como siempre, la potencia indispensable será América. Sin los Estados Unidos no hay OTAN que valga. Lo deberían saber los aliados europeos y lo debería aprender rápido Barack Obama. Pero quién más necesidad tiene de saberlo es nuestro siempre sonriente presidente de gobierno y su ministra de defensa, quienes se empachan del término «multilateralismo eficaz» al hablar de la ONU, pero lo niegan en la única organización multilateral que ha probado su eficacia, como es la OTAN.

Kosovo
ZAPATERO SE LA ENVAINA
pnr@tercerarepublica.org 27 Marzo 2009

En su día, el régimen juancarlista al completo tomó partido a favor de la voladura en pedazos de Yugoslavia, azuzada por Alemania y el Vaticano y ejecutada finalmente por la OTAN. El psocialista Solana, Secretario General de la OTAN, ordenó los bombardeos devastadores sobre Belgrado. A continuación, el PSOE se opuso a los ya débiles esfuerzos de Serbia para contener una insurrección separatista en una de sus provincias históricas, Kosovo. Todo ello favoreció que los terroristas kosovares impusieran por las bravas la independencia de ese enclave. En ese momento, el PSOE y el PP estuvieron de acuerdo en que España no debía reconocer al nuevo Estado, como tampoco lo reconoció la ONU. Pero de esto ha pasado más de un año. En este tiempo, nuestros soldados se han dedicado a garantizar un estatu quo que España consideraba ilegítimo; han oficiado como gendarmes del terror kosovar, impunemente lanzado a expulsar a la minoría serbia. Y esta situación ha dado argumentos a los nacionalismos antiespañoles para reafirmarse en sus aspiraciones secesionistas. Pero he aquí que miércoles 18 de marzo, Zapatero se levantó inspirado y cursó la orden de retirada de nuestros soldados de Kosovo. Ni Moratinos, ni el embajador en EEUU, Dezcallar, se enteraron de nada; Sanz Roldán y Bernardino León, tampoco. La orden fue impartida para cumplimiento directo por la mariscala de campo Chacón -capitán, ordene firmes- para que la comunicase a nuestras tropas. “Nos vamos a casa”.

Hay que descartar que el apóstol de la alianza de civilizaciones haya caído en la cuenta de lo insostenible que resultaba permanecer en Kosovo como guardia de la porra de la construcción de un nuevo Estado musulmán en Europa. ¿Qué ha movido la improvisación de Zapatero? Poco nos importa; pero si pretendía repetir un golpe de efecto como el Iraq, sus cálculos le han fallado. Ha topado con el hecho de que, diga lo que diga la ONU, tanto Obama como la Unión Europea, empezando por Francia, están a favor del Estado kosovar independiente. Esta cuestión de fondo, y no el olvido de los protocolos diplomáticos o el puenteo del escalafón otánico, es la que ha enfurecido a los aliados. A la vista de la “decepción” de Obama, Zapatero se ha visto obligado a poner la marcha atrás. Ha tenido que aplazar, escalonar y coordinar bajo mando otánico la salida de tropas españolas de Kosovo y, además, los USA le han arrancado el compromiso de una “colaboración más intensa" en Afganistán.

Salvo pronunciamientos individuales, la toma de posición del PP contra la “espantada de Zapatero en Kosovo, que ha desairado a los aliados”, es la que cabía esperar de un partido que se proclama nacional español, pero que realmente es nacionalista yanqui.

El Partido Nacional Republicano reitera su demanda de retirada inmediata de todas nuestras tropas de Kosovo y del resto de los Balcanes, así como de Afganistán y Líbano. ¡Basta ya de utilizar a nuestras fuerzas armadas para misiones ajenas a los intereses nacionales de España! ¡Basta ya de disfrazarlas de ONG y de guardias de paz en medio de conflictos que no hemos provocado!

La misión de nuestros ejércitos es la guerra, pero nuestra guerra, no la de otros, y para ella deben prepararse. Por ejemplo, frente a las asechanzas del sátrapa de Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Canarias. Por ejemplo, frente a cualquier intento de golpe de fuerza separatista contra España.

Kosovo ha dejado muy claro que en la lamentable Europa del siglo XXI cabe la posibilidad de segregaciones separatistas para la creación de micro-Estados lingüísticos, raciales o religiosos.

Marzo 2009

ESTUDIO DE DELOITTE
Las televisiones autonómicas de los nacionalistas son las más caras
Las televisiones públicas suponen una enorme sangría para los bolsillos de los ciudadanos, pero unas más que otras. Las cadenas autonómicas del País Vasco (ETB), Cataluña (TV3 y Canal 33), Galicia (TVG) y Valencia (Canal 9) son las que tienen un mayor coste bruto por hogar.
Libertad Digital 27 Marzo 2009

Así lo revela un estudio elaborado por Deloitte para UTECA (asociación de televisiones comerciales de España) publicado por Jaime Benguría en un artículo del diario económico Expansión.

Aunque el agujero que genera la corporación estatal RTVE es importante, generando un coste bruto de 65 euros por hogar (sin contar los ingresos publicitarios), supone casi la mitad del gasto de las cadenas autónomicos, que alcanza los 119 euros por familia al año.

Las televisiones regionales que más coste bruto tienen por hogar son las del País Vasco (234 euros por familia), Cataluña (220), Galicia (213), Comunidad Valenciana (209), que son las ubicadas en comunidades autónomas que han sido gobernadas hasta ahora por partidos nacionalistas.

Les siguen las ubicadas en Aragón (180), Andalucía (173), Castilla La Mancha (172), Murcia (152), Canarias (146), Madrid (145), Asturias (142) y Extremadura (113). Finalmente, con un coste de 65 euros por hogar se encuentran Cantabria, Castilla y León, La Rioja y Navarra.

PRECISA 1.261 MILLONES
La gestión de Gallardón en Madrid arroja un déficit público de 790 millones
Madrid capital ha cerrado su Presupuesto de 2008 con un saldo negativo de 877,97 millones de euros, que se quedan en 790,81 una vez realizados los ajustes contables previstos en la Ley de Haciendas Locales, y una necesidad de financiación de 1.261 millones en términos de contabilidad nacional.
EFE Libertad Digital 27 Marzo 2009

Para afrontar el déficit generado, el Ayuntamiento formalizará las operaciones de endeudamiento a largo plazo necesarias para sustituir las líneas de corto plazo que hasta ahora había utilizado para evitar impagos a contratistas y proveedores.

Según ha dicho el vicealcalde de la capital, Manuel Cobo, en rueda de prensa tras la reunión semanal de la Junta de Gobierno municipal, que este jueves ha aprobado la liquidación de las cuentas, las causas de este resultado hay que buscarlas en la crisis económica.

"La retracción de la actividad económica ha generado una importante merma de los ingresos, en especial los vinculados a la actividad inmobiliaria", ha asegurado Cobo. Así, la partida en la que se recogían las previsiones de ingresos por venta de suelo se ha "inejecutado" por completo y los tributos relacionados con esta materia han experimentado un "importantísimo retroceso" en relación con la media de los ejercicios anteriores.

Eso ha contribuido a que los derechos reconocidos alcanzasen los 4.348,13 millones de euros, un 6,54% menos que en 2007, y las obligaciones llegaran a los 5.226,10 millones, lo que supone una ejecución del 79,65 y del 95,74% respectivamente.

Además, ha subrayado el vicealcalde, "el rápido deterioro experimentado por la economía", que en 2008 creció un 1,2% en términos de PIB y no el 3,3% estimado por el Gobierno, "no ha dejado apenas margen de maniobra para poder modular el gasto en función de la evolución real de los ingresos". "De ahí que el ejercicio se haya cerrado con una necesidad de financiación en términos de contabilidad nacional que inicialmente no estaba prevista", ha precisado Cobo.

En la misma línea ha sostenido que "el cambio de ciclo económico ha hecho imposible" alcanzar en 2008 el equilibrio presupuestario que preveía el Plan Económico Financiero aprobado por el Ayuntamiento con el visto bueno del Ministerio de Economía y Hacienda, como "ha sucedido en otras muchas administraciones", incluida la estatal.

POR LA POLÍTICA HIDRÁULICA
Leguina acusa a Zapatero de "saquear" el Estado
El ex diputado socialista Joaquín Leguina arremete una vez más en su blog contra el Gobierno de Zapatero. En esta ocasión le acusa de "saquear" el Estado con la política hidráulica. Critica que haya convertido el agua "en bandera para crear banderías".
Agencias Libertad Digital 27 Marzo 2009

Joaquín Leguina considera que la política hidráulica impulsada por el Gobierno socialista es un "despropósito" y acusa a Rodríguez Zapatero, de "saquear" el Estado y de iniciar un viaje "disparatado" hacia "la rebatiña demagógica".

En un comentario de su página personal de Internet, que recoge Europa Press, Leguina critica que el Ejecutivo socialista haya propiciado que se pase de "el agua es de todos" a "el agua es mía y me la quedo yo", una consigna, ironiza, "mucho más adelantada y progresista".

A su juicio, este viaje "disparatado" hacia "la rebatiña demagógica" ha convertido el agua "en bandera para crear banderías" bajo "la mirada irresponsable" de unos gobernantes a quienes el Estado "parece importarles una higa".

El ex dirigente socialista se lamenta de que, tras dos planes hidrográficos nacionales –uno impulsado por el PSOE y otro por el PP–, Zapatero llegue con su "España plural" y, "sin más trámite", decrete que los trasvases son "reaccionarios y, "lo que es más disparatado", las desaladoras "progresistas" y que las cuencas pueden transferirse". "El nuevo Estatuto de Andalucía expropió al resto de los españoles la cuenca del Guadalquivir; el Ebro se lo quedó Aragón y, ahora, Castilla-La Mancha, a través también de su Estatuto, pretende decretar motu proprio el final del trasvase Tajo-Segura", lamenta.

Leguina cree que hace algunos años hubiera sido "inconcebible "que un Gobierno de España, "y más si era de izquierdas", hubiera propiciado "un desmantelamiento del Estado" como el que, a su juicio, se está asistiendo con Zapatero a propósito del agua. "Lo diré claro: una izquierda, tan nueva como la actualmente reinante, que propicia o permite tales saqueos del Estado, será nueva, pero no es de izquierdas ni por el forro", concluye.

Los políticos se forran mientras los españoles se van al paro
Redacción Minuto Digital 27 Marzo 2009

Hace unos días denunciábamos que Acebes y Michavila cobraban tres sueldos con el beneplácito del Congreso, que había concedido autorización a los mismos para compatibilizar sus actividades particulares con el salario de 5.000 euros mensuales que cobran como diputados. En tiempos de crisis, cuando hay españoles que por desgracia no pueden contar ni con un sueldo, parece un tanto obsceno acaparar tanto pluriempleo “requetebién” pagado.

Naturalmente en el PSOE no se quedan atrás. Leire Pajín también acapara tres sueldos, con el agravante de que ninguno proviene de una profesión o empresa, todos gracias a la política. Según calcula El Confidencial, todos los meses se lleva para casa calentito unos ingresos de 20.000 euros, lo que muchos españoles no cobran en un año. Cobra como secretaria de Organización del PSOE, cobra como ex secretaria de Estado de Cooperación Internacional y también cobrará en breve como senadora por la Comunidad Valenciana. Si recomendábamos a Acebes y Michavila, que donasen al menos su sueldo como diputados a Caritas, ¿qué tal si la Pajín da su sueldo de senadora a una ONG de esas que ayudan a los pobres del tercer mundo que tanto dice le preocupan? ¿O no puede vivir bien con 15.000 euros al mes?

Pero lo más sangrante es el sueldo público que todos los españoles pagamos a Leire Pajín por no hacer nada. Como ex secretaria de estado se beneficia de una ley aprobada en 1980 que permitía a los ministros y presidentes de órganos constitucionales (Congreso, Senado, Tribunal Constitucional, Consejo de Estado…) seguir cobrando cuando abandonan el cargo. Durante los dos años posteriores a su cese, esos ex altos cargos tienen derecho a percibir el 80% de su salario en concepto de indemnización. En 2001 una reforma legislativa extendió la prebenda a los secretarios de estado. Así que la Pajín cuando renunció a la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional, en julio de 2008, comenzó a cobrar casi 7.000 euros mensuales por “the face”.

Además según adelantaba El Confidencial, la futura senadora por la Comunidad Valenciana, pese a que tiene su residencia en Madrid, cobrará los 1.823 euros mensuales en concepto de gastos de manutención y alojamiento que, en teoría, están reservados para los senadores de circunscripciones electorales distintas a la de Madrid. En el caso de Pajín, esos gastos -que están exentos de tributación- no se corresponden con la realidad, puesto que vive en la capital de España, por lo que sólo debería percibir 870 euros mensuales.

¿No está mal como se lo montan nuestros políticos, eh?

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Un reto apasionante
Editorial ABC 27 Marzo 2009

PSE y PP alcanzaron ayer un acuerdo que sella definitivamente el compromiso que hará posible un cambio histórico en el País Vasco: el fin del régimen nacionalista y la hegemonía del PNV en el Gobierno y las instituciones vascas. La mayoría constitucionalista, en virtud del resultado del 1 de marzo, hará posible un vuelco que, más allá del nombramiento de Patxi López como próximo lendakari y del hecho -también sin precedentes- de que un diputado del PP ostente la Presidencia del Parlamento debe traducirse en una profunda transformación de las estructuras de poder tejidas durante décadas por el PNV.

Lo que está en juego es mucho más que un cambio de Gobierno, porque el mandato de las urnas obliga al PSE a una nueva manera de hacer política basada en los principios y en un comportamiento orientado de manera decidida a la profundización en las libertades. Ese es el gran reto: reconstruir los pilares rotos de una sociedad quebrada en la que nunca ha existido una democracia plena. No será sencillo, porque desde su posición relevante en la Cámara de Vitoria, el PNV -la fuerza política más votada en las pasadas elecciones- tratará de tensar la situación, que será aprovechada presumiblemente por los «brazos políticos» de ETA para radicalizar aún más su mensaje. Asistiremos sin duda a una exhibición diaria del ya clásico victimismo nacionalista y a la demonización del Estado como estrategia de acoso y derribo del nuevo Gobierno vasco.

A eso se enfrenta Patxi López, que debe tener claro que la legislatura que afronta será dura, pero que puede marcar un punto de partida irreversible que haga posible el verdadero y definitivo cambio, también en términos sociales, de una Comunidad largamente abducida por el doctrinario nacionalista.

Es por eso que el PP -colaborador necesario e indispensable para el anhelado cambio político en materia de libertades, educación, política lingüística, sanidad y medios de comunicación- habrá de estar vigilante para que su voto se traduzca en una verdadera transformación de todo un código de valores sociales. Lealtad por lealtad -no hay otra fórmula- PSE y PP se enfrentan, cada uno desde su responsabilidad, a una de las más apasionantes aventuras políticas de los últimos treinta años: revertir las estructuras del régimen que está a punto de expirar. Pocas veces el mandato de las urnas tuvo que ver tanto con la libertad.

"NO ES IMPRESCINDIBLE"
Basagoiti deja claro que no es necesario que el presidente de la Cámara hable vasco
Antonio Basagoiti ha declinado desvelar quién presidirá la Cámara de Vitoria, aunque ha dejado claro que "no es imprescindible que hable euskera". En este sentido, se ha mostrado optimista ante el "más que previsible" acuerdo con el PSE. Augura que la semana que viene "ya habrá una firma".
Libertad Digital 27 Marzo 2009

El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, ha asegurado que solo quedan "unos flecos" para que el pacto con el PSE se haga efectivo. "La semana que viene habrá una firma, es un acuerdo más que previsible", ha dicho optimista, en declaraciones a Antena3.

El acuerdo con Patxi López, según ha desvelado el líder de los populares vascos, pasa por la claridad y la contundencia en temas como la lucha contra el terrorismo, la política lingüística o Interior. Si el PSE cumple, augura un periodo de "sensatez y tranquilidad". "Lo importante no es la táctica de los partidos ni los votos que podamos sacarnos unos a otros, sino que demos la puntilla a ETA", indicó Basagoiti, quién aseguró que "no vamos a consentir que sea una fracaso".

Preguntado sobre quién será el presidente de la Cámara de Vitoria, Antonio Basagoiti ha mantenido la incógnita. Suenan con fuerza los nombres de Carmelo Barrio, Arantza Quiroga y Laura Garrido. "Hay mucha gente cualificada, no es una decisión fácil", ha afirmado, para después reiterar: "tengo una gran cantidad de gente de donde elegir".

Eso sí, deja claro que "no es imprescindible que un presidente del Parlamento Vasco hable euskera". Recuerda que, en su día, no lo sabía Juan José Ibarretxe y todavía hoy lo desconoce Anasagasti. El vasco, puntualiza, "no puede ser un ipso de discriminación".

Ares augura una etapa "muy complicada"
Por su parte, el secretario de Organización del PSE, Rodolfo Ares, atribuyó la decisión de que el PP presida el Parlamento vasco a que era necesario un acuerdo para que la mesa "represente a la pluralidad del Parlamento" y también para que "no ejerza el bloqueo de la acción de Gobierno" y del trabajo del candidato a lehendakari, Patxi López.

"El único partido con el que hemos podido buscar un acuerdo que garantizara eso es el PP, y yo estoy seguro de que es un acuerdo razonable que permite tener una mesa que gobierne bien", aseguró el dirigente del PSE en declaraciones a la SER recogidas por Europa Press.

Ares reconoció que se inicia una etapa "muy complicada y muy difícil" y que ambos partidos representan "proyectos políticos diferentes". Sin embargo, indicó que existen unas "bases" y unos "principios" en común para realizar el "cambio" que consideran necesario en el País Vasco. Eso sí, "ambos partidos compartimos que es necesario acabar con una etapa de Gobierno que ha provocado confrontaciones en general y enfrentamientos de la sociedad vasca".

Así, aseguró que entre el PSE y PP existe "un principio de acuerdo", representado en la elección de la mesa, y también unas "bases" comunes sobre las que se deberán contener los objetivos del cambio. "Espero que puedan ser desarrolladas y aprobadas por los órganos de dirección del PP y del PSE", apuntó, y añadió que espera se garantice "una relación preferente" con los populares vascos que de estabilidad al Gobierno vasco.

En marcha la campaña ‘Apadrina a un enchufado del PNV aunque seas maketo’
Pedro Fernández Barbadillo Minuto Digital 27 Marzo 2009

El pacto entre el PSOE y el PP para que un parlamentario de este partido presidirá el Parlamento autonómico vasco acerca la elección de Patxi López como ‘lendakari’ y, por tanto, la necesidad de poner en marcha una campaña solidaria en apoyo de los altos cargos del PNV, de Eusko Alkartasuna y de Izquierda Unida.

Un inesperado golpe institucional amenaza con dejar a cientos de altos cargos del PNV y sus muletas en la marginación, sin coche oficial, sin despacho y sin VISA.

¿Qué será de José María Setién?, ¿de Javi Madrazo?, ¿de Joseba Azkarraga?, ¿del propio Ibarretxe? ¡¡Hemos de ayudarles!! Después de más de 20 años engordando michelines no están acostumbrados al ejercicio físico ni al frío ni a la humillación de los refugiados. ¡No pretenderás que aguanten varias horas en una cola en el INEM!

¿Os imagináis a Setién como capellán en un convento de monjas en Palencia? ¿O a Madrazo teniendo que ponerse corbata para trabajar en un banco? Algunos de ellos volverán a pisar las aceras solos, sin estar rodeados de asesores ni pelotas, y tendrán que pasar junto a edificios con banderas españolas. ¿Comprendes su sufrimiento? ¡Ponte en su lugar!

APADRINA A UN ENCHUFADO DEL PNV. Aunque seas maketo. A él no le importará.

Deposita tu donativo en las huchas dispuestas en los batzokis o en la Sabin Etxea. (Hay batzokis en varios puntos de España, como Madrid y Benidorm.)

¡Une tu nombre al de otros amigos de los vascos, como Miguelito Herrero de Miñón, Francesco Cossiga, y María Antonia Iglesias!

A los colaboradores la ONG Gin-tonics sin Fronteras les agradecerá su solidaridad con un calendario de emakumes o de morroskos del PNV, a elegir. Y a los niños les obsequiará con el cuento El Señor de las Boinas.
 

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