AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 28 Marzo 2009

 

Bilingüismo
José María MARCO La Razón 28 Marzo 2009

En junio de 1998, los ciudadanos de California respaldaron en un referéndum la llamada Propuesta 227. Entre quienes votaron a favor estaban una parte importante de los inmigrantes hispanos, algo que se esperaban pocos ya que aquel referéndum acabó con la enseñanza bilingüe (español e inglés) en Estados Unidos. Los políticos y los pedagogos habían promulgado la enseñanza bilingüe para, según decían, mejor integrar en la sociedad norteamericana a los hijos de los inmigrantes. El caso es que los hijos de los inmigrantes no educados en inglés tendían a integrarse peor. De ahí el resultado de aquella votación histórica.

Como en España vivimos al revés que en el resto del mundo, resulta que aquí son padres españoles hispanoparlantes los que reivindican el derecho a que sus hijos sean educados en español. No voy a discutir el mérito de los padres que han emprendido, por el bien de todos, una lucha ingrata y difícil. Aun así, el argumento debería ser manejado con cuidado. De aplicarse el supuesto derecho de los padres a elegir la lengua en que sus hijos deben ser educados, los sistemas educativos occidentales, y con ellos la nación como configuración política, se colapsarían bajo el peso de las reivindicaciones identitarias y las disfuncionalidades de las que se quejaban los padres de California.

Más que la libertad o el derecho de los padres y de los alumnos, lo que está en juego aquí son las obligaciones del Estado.

El Estado, en nuestro caso el Estado español, tiene por primer deber educar a todos los españoles en la lengua oficial común, que es el español o el castellano, como dice la Constitución. En las Comunidades Autónomas con lenguas oficiales locales, el Estado también tiene que ofrecer la enseñanza en el idioma local. Pero a menos que quiera dejar de ser español, su obligación primera es enseñar la lengua de todos. No es porque el Estado, en España, haya renunciado a algunas de sus funciones primordiales por lo que los españoles debemos renunciar a conocer su razón de ser y llegado el caso a reivindicarla.

Aguirre
Zapatero gallardonita
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Marzo 2009

Hay que fastidiarse. Llevamos todo este quinquenio zapaterino viendo como las Comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE y los nacionalistas se ciscan una y otra vez en la Constitución sin que el Consejo de Ministros diga ni pío. Y va, viene y llega la de Madrid, cambia la ley por la que se rige su caja por ver si hay modo de acabar con lo vitalicio de la magistratura de Miguel Blesa y a nuestro Gobierno le da el sofoco constitucionalista y el prurito leguleyo y decide recurrir al Tribunal Constitucional la dichosa reforma. La cosa tiene guasa.

El debate jurídico carece de interés. Es posible, e incluso probable, que la Ley de la Comunidad sea inconstitucional. Si el Consejo de Estado así lo dice, no seré yo quien me atreva a enmendarle la plana. La cuestión es que, antes que la Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid, hay un sinfín de leyes de las comunidades autónomas, las que regulan por ejemplo el uso de la lengua, que son groseramente inconstitucionales y al Gobierno, plin. No sólo, sino que la Comunidad Autónoma de Cataluña aprobó una reforma de su Estatuto abiertamente inconstitucional y el Gobierno, no sólo pasó por ella, sino que la bendijo.

¿Qué virtud poseerá la Ley de Cajas para haber estimulado hasta este punto el adormilado espíritu constitucionalista del Gobierno de Zapatero? La pregunta tiene su aquel porque la ley fue apoyada por el PSOE madrileño, debido a que otorgaría a sus ayuntamientos mayor representación en el gobierno de la caja. ¿Entonces? La reforma tiene por objeto disminuir la excesiva influencia del Ayuntamiento de Madrid en la caja. Si Rajoy cae, tener el control de la entidad puede ser determinante para inclinar la victoria del lado de quien lo tenga. Caja Madrid es un monstruo con una amplísima capacidad crediticia con la que hacer muchos favores a los candidatos del PP en futuras elecciones municipales y autonómicas en toda España. Por eso, puede pronosticarse que, en caso de guerra entre Aguirre y Gallardón, quien de los dos controle Caja Madrid tendrá el apoyo mayoritario de los barones regionales.

Bueno ¿y qué pinta Zapatero en todo esto? ¿Qué interés puede tener el presidente del Gobierno en que, en una futura lucha por el liderato del PP, sea Gallardón en vez de Aguirre quien cuente con la ventaja de controlar Caja Madrid? ¿No habíamos quedado que el PSOE temía más a Gallardón, con su aureola progre, que a Esperanza Aguirre, que se reconoce liberal y de derechas y que encima es marquesa?

Cada vez está más claro que lo que trata de hacer el PSOE de Zapatero es imponernos a todos un cambio de régimen, de sistema. Será uno en el que todos seremos más iguales. Pero, como diría Huxley, unos serán más iguales que otros. Para ese cambio, Zapatero necesita, no tanto aniquilar al PP, como domesticarlo para que no se resista al cambio y poder aparentar que no está teniendo lugar. Por eso, hay que apoyar a Gallardón frente a Aguirre. Porque Gallardón es, de los que pueden llegar a dirigir el PP, quien más garantías ofrece de integrar a la derecha en el nuevo régimen. ¿Más que Rajoy?

Un Gobierno insolvente
EDITORIAL Libertad Digital 28 Marzo 2009

Hubo unos meses en los que el Gobierno de Zapatero se quedó totalmente paralizado ante la crisis. Desconcertado ante sus propias mentiras durante la campaña electoral, cualquier "plan de choque" que superara una tímida devolución de 400 euros habría supuesto un reconocimiento implícito de que el PSOE no se equivocó en su diagnóstico económico sino que ocultó y lo manipuló la crítica realidad para volver a conquistar La Moncloa.

Desde luego, la inacción política durante una crisis supone unos costes muy elevados. El Gobierno tiene la responsabilidad de acelerar la recuperación, esto es, de reducir el gasto público, los impuestos y el número de regulaciones onerosas. La pasividad de la clase política no es un mérito, sino un signo de desgobierno y de impotencia ante unos fenómenos que la desbordan.

Sin embargo, parece evidente que todo es susceptible de empeorar y más cuando la izquierda se encuentra en el poder. Desde luego, si gente tan poco preparada como los socialistas ocupan los sillones del Consejo de Ministros, la indiferencia del Gobierno ante la crisis puede ser una excelente noticia: no nos facilitan la vida a los ciudadanos, pero al menos no nos la entorpecen más. Cuando uno no entiende lo que está pasando –y ni Solbes, ni Sebastián ni mucho menos Zapatero lo entienden– lo más probable es que se acabe equivocando; y si a la ignorancia se le añade una decidida voluntad de ideologizar a la sociedad, el desastre está asegurado.

Dicho y hecho. Tras un tiempo prudencial que echara un poco de tierra sobre el desbocado optimismo preelectoral, el Ejecutivo socialista inició una carrera suicida para convertirse en el Estado más despilfarrador del mundo; obsesión que ya le ha llevado a disparar la previsión de déficit público hasta el 7,6% del PIB a finales de 2009. Las consecuencias de tamaña dilapidación de los recursos nacionales no se han hecho esperar: el diferencial de tipos del bono español con respecto al alemán ya supera los 100 puntos básicos y la agencia internacional de rating Standard and Poor's ha rebajado la calificación crediticia de España.

No obstante, ayer Zapatero, ajeno a todo lo anterior, concedió una entrevista a varios medios económicos internacionales como el Wall Street Journal o el Financial Times. Durante el coloquio afirmó rotundamente que la economía española "tiene un amplio margen para endeudarse" ya que la deuda pública apenas representa el 39% del PIB, muy por debajo de la media europea.

La interpretación más benigna de tales palabras es que Zapatero pretendía demostrar ante el mundo la solvencia de las Administraciones Públicas españolas con la finalidad de que los inversores nos exigieran unos menores tipos de interés para adquirir nuestros bonos públicos (esto es, "en caso de ser necesario, todavía podríamos endeudarnos más para amortizar todas las emisiones actuales de deuda"). Sin embargo, no debemos olvidar que el presidente del Gobierno no se encontraba en una nueva emisión de Tengo una pregunta para usted..., sino en un encuentro con analistas económicos serios que se conocen perfectamente el funcionamiento y la situación de los mercados financieros.

La señal que envía Zapatero, en realidad, no es que España no vaya a tener problemas para amortizar su deuda actual porque carezca de la intención de gastar más –en ese caso, nada mejor que reafirmar precisamente esto– sino que busca todo lo contrario. No envió un giño al mercado sino más bien una advertencia: "esto no termina aquí, porque aun estamos muy poco endeudados".

¿Pero realmente el endeudamiento de España es tan reducido como sugiere Zapatero? Siendo optimistas –muy optimistas– a España le quedan un par de años de recesión profunda a tasas de decrecimiento del PIB que bien podrían superar el 5% anual. Si el déficit público sólo fuera del 7,5% este año y el siguiente (cuando muchos analistas ya hablan de que superará el 11%), nuestro ratio de endeudamiento sobre el PIB se dispararía al 65% a finales de 2010 –el nivel europeo medio de deuda– y ello sin gastar más de lo que ya está presupuestado (lo que no coincide con la voluntad de Zapatero). De prolongarse esta situación, en 2011 rozaríamos el 80% y en 2012 el 100% de deuda sobre el PIB: es decir, deberíamos entregar todo lo que producimos en un año sólo para amortizar los pasivos públicos.

Los mercados ya esperan este repunte súbito del endeudamiento del Estado y por eso van aplicando progresivamente mayores tipos de interés a nuestras obligaciones. Zapatero no engaña a nadie, más bien intranquiliza a todo el mundo: los inversores son conscientes de que existe un creciente riesgo de suspensión de pagos en España y cada vez que el presidente del Gobierno toma una decisión, la percepción de ese riesgo sólo hace que aumentar.

El drama de todo esto no es ya que Zapatero se equivoque y haga el ridículo, sino que daña nuestro futuro. Pese a que el Gobierno no deja de quejarse de la escasez de crédito, los aumentos del gasto público implican succionar el escaso ahorro que podría haber ido a parar al crédito privado, estrangulando aún más la frágil situación de nuestra economía.

No, España no tiene margen infinito de endeudamiento. Y el propio Solbes es consciente de ello. Por poca idea que tenga de economía (recordemos que hace un año tachaba de ignorantes a quienes alertaban del riesgo de recesión), es consciente de la amenaza que supone la charlatanería de Zapatero para España. El problema –nuestro problema– es que esa charlatanería es la que ha inspirado la totalidad de sus decisiones políticas hasta la fecha.

El voto a ciegas
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Marzo 2009

EN una partitocracia como la nuestra, cuando el sistema electoral niega la esencia representativa y el Congreso es una mera escenificación litúrgica, el empleo de diputado es algo simbólico y decorativo. Como los maceros que sobreviven en algunos Ayuntamientos, pero sin plumero. Aún así convendría guardar las formas. Lo deseable sería, quizás, un gran pacto para la regeneración democrática y la separación de los poderes del Estado, para que las Autonomías no multipliquen por diez el total del gasto público y dejen sin sentido ni fundamento las más tradicionales instituciones de la Nación; pero, dado que todos, los centrípetos y los centrífugos, se sienten satisfechos con la situación y no se vislumbra posibilidad alguna de revisión constitucional, implántese el disimulo para que el decaído entusiasmo de los contribuyentes no se hunda del todo.

Estoy pensando en el cínico desparpajo de los padres de la Patria, de los 246 diputados que votaron a favor del dictamen de la Comisión del Estado del Diputado. Sólo los portavoces de cada grupo, según costumbre establecida y unánimemente consensuada, conocían el texto que el presidente del Congreso, José Bono, sometía a la consideración de sus señorías. Los demás votaron a ciegas y, al hacerlo, consagraron el derecho de los diputados a compatibilizar su trabajo supuestamente representativo con otros de naturaleza particular y, se supone, lucrativa.

La opacidad arraiga como fundamento de nuestra convivencia. Hasta el Presupuesto se aprueba sin que conste que ese será, y no otro, el capítulo de gastos e ingresos del Estado: aún a sabiendas de que las circunstancias niegan la posibilidad de cumplir lo que se aprueba, una exhibición de desprecio a los electores. Pero que los diputados voten sin saber lo que votan, en la más absoluta oscuridad, es el límite de la decencia democrática. No es cosa de entrar en el fulanismo y subrayar el nombre de los principales beneficiarios de esa conducta laxa y compartida porque lo que realmente se resquebraja con prácticas de esa naturaleza es el espíritu que debiera animar nuestra Constitución y presidir nuestra convivencia; pero una sesión parlamentaria con 336 asistentes y el acuerdo previo de que nadie haga uso de la palabra, en la que se vota algo que la mayoría desconoce y que, en cualquier caso, establece el privilegio de algunos de los votantes es, en el mejor de los casos, un cachondeo.

Un año después de su debate con Solbes, Pizarro desvela la clave española de la crisis
Desconfianza en las instituciones
Editorial La Razón 28 Marzo 2009

Al cumplirse un año del célebre debate electoral que enfrentó en televisión a Pedro Solbes y Manuel Pizarro, el foro de debate «LA RAZÓN de...» ha celebrado un encuentro con el hoy diputado del PP para analizar lo dicho entonces a la luz de la situación actual. «Lamentablemente, yo tenía razón», resumió Pizarro. En efecto, pese a que todos los medios de comunicación, salvo nuestro periódico, dieron como vencedor a Solbes, los hechos se han encargado de demostrar lo contrario: el ex presidente de Endesa dijo la verdad y el ministro de Economía maquilló la realidad de una crisis galopante por puros motivos electorales.

Es decir, mientras Pizarro avisó de las dificultades que se avecinaban, Solbes se aplicó a ocultarlas a los electores. Éste es el sucinto balance que cabe hacer un año y unas elecciones generales después. Lo de menos, sin embargo, es la foto fija de aquel debate y sería un error quedarse clavado con la mirada en el pasado. Si alguna lección impartió Pizarro en aquel plató de televisión, ésa fue que el primer paso para curar una enfermedad es realizar un buen pronóstico, con realismo, sin paños calientes ni falsas perspectivas. Justo lo que el Gobierno no hizo a su debido tiempo y aún hoy se empeña en disimular.

En este sentido, cobra especial significado el diagnóstico realizado por Manuel Pizarro en nuestro foro sobre la situación económica. A su juicio, son tres las crisis que, entrecruzadas, atacan la economía española: la financiera, de dimensión internacional; la inmobiliaria, que en España tiene especial incidencia; y la genuinamente local de competitividad y confianza. De las tres, esta última es la más grave y la de superación más ardua. Pizarro no habla a humo de pajas, sino desde su dilatada experiencia profesional como experto financiero, gestor bancario y dirigente empresarial. El papel protagonista que le tocó jugar en defensa de los accionistas de Endesa, a raíz de las sucesivas opas que se urdieron en torno a la empresa, le otorga el derecho a enjuiciar con toda libertad y con plena autoridad sobre la crisis más grave que tiene España: la desconfianza en las instituciones, que frena las reformas estructurales y merma la competitividad.

El cuadro clínico es muy simple: los organismos de control y supervisores han perdido su prestigio e independencia desde el mismo momento en que el Gobierno las manipuló para sus fines políticos, como se puso de relieve en el «caso Endesa». Se trata de instituciones con nombres y apellidos: CNMV, Comisión de la Competencia y Comisión Nacional de la Energía, entre otras. Si la crisis financiera mundial tiene su origen en una pérdida de valores, tanto profesionales como morales, multiplicada por auditores sin ética y reguladores corrompidos, en España el deterioro viene dado por la falta de confianza en las instituciones; por las rémoras de una Justicia lenta, decimonónica y ajena a la economía globalizada; y por un sistema educativo que, lejos de superar su postración en los últimos puestos de Europa, cosecha cada año más fracaso, más abandonos y menos calidad.

Consecuencia de todo ello es un deterioro de la capacidad para competir. Y al producir peor, más caro y más lento, aumenta la diferencia con los países de nuestro entorno. La reacción del Gobierno se limita a tapar este diferencial aumentando la deuda, disparando el déficit por cuenta corriente y causando una devaluación encubierta de nuestra economía, cuya expresión más dura es el desempleo masivo. Sostiene Pizarro que cuando «España compite, no tiene que envidiar a nadie». Y así es, pero si las trabas se ponen desde dentro, será difícil salir pronto de la crisis.

Socialistas vascos versus socialistas catalanes ¿Cuál es el futuro del PSOE?
Pedro de Hoyos Periodista Digital 28 Marzo 2009

Vamos a darnos un tiempo y vamos a esperar la evolución de las cosas, pero todo apunta que las decisiones que en materia de gobernabilidad está tomando el PSE van en dirección contraria a las tomadas en su momento en Cataluña por el PSC. Quizá los resultados habidos en Galicia tengan algo que ver, quizá todo se reduzca a la peculiaridad de la situación en el País Vasco, quizá todo sea, simplemente, fruto de la sensatez de unos hombres (sí, sí, y mujeres) que pretenden lo mejor para su pueblo y para España. O quizá sea que López no tiene que hacerse perdonar haber nacido en Córdoba.

Insisto en que es pronto y el tiempo nos va a dar muchas decepciones a unos y a otros, pues el lehendakari López va a tener que templar gaitas con la fuerza todavía dominante del nacionalismo y atender muchos de sus requerimientos. Si pretende como parece sacar adelante un País Vasco en el que todos puedan convivir, en el que no haya vuelta de la tortilla, en el que nadie diga “Ahora es la nuestra”, la aventura no nacionalista de Euskadi puede llegar a buen puerto, pero nunca podrá oponerse frontalmente a la mitad de la población vasca ni desatender sus demandas. En cualquier caso, la solución que los socialistas parecen haber hallado es diametralmente opuesta a la que se tomó en Cataluña, donde la receta para vencer a los nacionalistas fue ser más nacionalistas, aplicar el cordón sanitario y marginar al PP, justo lo contrario que en Euskadi, ya digo.

¿Es más lo que une a PP y socialistas vascos que a sus homónimos catalanes? Hombre, las bombas, las amenazas y las extorsiones unen, qué duda cabe; acudir juntos a los entierros también, pero la defensa de la Constitución es seguramente un buen argumento de solidaridad. La pregunta es cómo el PSC hace compatible su defensa de la Constitución y su asociación con partidos que quieren combatirla. ¿Tienen tanto en común quienes no comparten ni siquiera su aprecio por la Ley de leyes?

Vamos a darnos un tiempo y vamos a esperar cómo evolucionan las cosas, pero todo apunta que las decisiones que en materia de gobernabilidad está tomando el PSE van en dirección contraria a las tomadas en su momento en Cataluña. No obstante, llegarán las incomprensiones de los constitucionalistas cuando el lehendakari López gobierne también para todos los que no lo son. De momento se nos prometen soluciones para que Euskadi sea de todos. Y esperemos que ningún político revanchista piense ahora aquello de “La calle es mía”. Esto no es el monopoly.

Basagoiti: “nunca voy a exigir a un ciudadano vasco que sepa ese idioma para que pueda trabajar en la administración”
Redacción Minuto Digital 28 Marzo 2009

Antonio Basagoiti ha explicado en ‘Espejo Público’ que PP y PSE han llegado a consenso en temas como “Interior, educación, libertad lingüística, cultura y con la deslegitimación del terrorismo”. Por eso, ha afirmado que “en la medida que se dé ese acuerdo, el Partido Popular va a dar estabilidad”.

El presidente del PP del País Vasco ha explicado que en el acuerdo “se toca la prioridad de la derrota del terrorismo, de que la lengua se pueda elegir libremente o que se haga antes el Tren de Alta Velocidad”.

Así, ha añadido que “lo importante no es la táctica de los partidos políticos ni los votos que podamos sacarnos unos a otros, sino que demos la puntilla a ETA”.

Basagoiti no ha querido aclarar quién presidirá el Parlamento Vasco porque “no es una decisión fácil porque tengo una gran selección”. El popular ha querido restar importancia al conocimiento de la lengua vasca: “No es imprescindible que un presidente del Parlamento Vasco hable euskera, de la misma manera que no lo sabía Ibarretxe cuando llegó al cargo, de la misma manera que no lo conoce Anasagasti o de la misma manera que yo nunca voy a exigir a un ciudadano vasco que sepa ese idioma para que pueda trabajar en la administración”.

Por eso, el popular ha puntuializado que el euskera “no puede ser un factor de discriminación o un factor que sirva para dividir”.

El que fuera candidato popular ha concluido diciendo que “esta forma de acuerdo, más allá de las fotos, sirva para que en política nacional cambien las cosas”.

Viejos, mujeres y niños
IGNACIO CAMACHO ABC 28 Marzo 2009

NO es el orden de salvamento del Titanic, aunque bien valdría como metáfora, sino la composición del Gobierno según Rodríguez Ibarra, el doble ex, por expresidente y extremeño. Viejos, mujeres y niños. Como definición no puede ser más políticamente incorrecta; si eso lo dice uno del PP le cae encima el peso aplastante de la maquinaria de propaganda socialista. Pero Ibarra, que nunca ha sido delicado de maneras ni aficionado a cumplidos y zarandajas, goza entre los suyos del beneficio de la legitimidad de origen y además está amortizado como dirigente, lo cual por cierto redunda en su áspera lucidez. Lo mismo le pasa a Joaquín Leguina, que tampoco se ha quedado corto en sus críticas a la rebatiña hidráulica de las autonomías, diáspora centrífuga en la que ve nada menos que «un saqueo de España». Ufff. Con estos compañeros para qué querrá el presidente los adversarios.

El vitriolo dialéctico de la vieja guardia felipista podría sonar a despecho si no fuese porque refleja un extendido estado de opinión que excede con mucho el resentimiento de quien no se siente oído. El agotamiento de este gabinete y su malversación del Estado son conceptos que comparte una amplia porción de la izquierda, preocupada por el momento de síncope que atraviesa el Gobierno. Cierto es que, cuando estaban en el poder, tanto Ibarra como Leguina o el propio González no eran propensos a la autocrítica, pero la distancia aguza el sentido del discernimiento. Uno de los grandes errores de Zapatero ha sido el de prescindir del consejo senatorial de la generación a la que ha sustituido, arrumbándola con soberbia en el desván de los trastos inservibles. Le llaman adanismo a esta tendencia autocomplaciente que una vez Felipe definió con amarga displicencia: «éste se cree que ha inventado la política».

La antigua nomenclatura del PSOE estaba liquidada para la dirigencia, pero su criterio pragmático merecía siquiera la atención de la escucha. El presidente no ha sabido encontrarles sitio para dejarse oír, y lo hacen en los medios de comunicación o en sus blogs personales con un tono inevitable de autoestima herida por el que respira su apesadumbrada clarividencia. Viejos, mujeres y niños. El viejo es Solbes, claro, porque a Rubalcaba lo exime expresamente de la censura el ex bellotari. Las mujeres están a la vista, sobre todo en la medida en que algunas profesionalizan su condición de tales, en algún caso la única razón de su presencia en el Gobierno. Y los niños... ay, niñas más bien, porque es obvio que Ibarra pensaba en Bibiana Aído, y tal vez en Cristina Garmendia o Beatriz Corredor. El resumen es demoledor, de un brutalismo expresionista: un equipo liviano e indolente arrastrado como una pluma por el huracán de la recesión. Del enemigo, el consejo, dice el refrán. A veces, empero, resulta conveniente escuchar a los amigos, que no son necesariamente los que dicen lo que uno quiere oír. Esos se llaman pelotas.

Políticos
¡Inútil, inútil!
Maite Nolla Libertad Digital 28 Marzo 2009

Les contaba la semana pasada que los sindicatos oficiales catalanes y los partidos que gobiernan en Cataluña se manifestaron contra ellos mismos, aunque descubrí una errata en el escrito; el lema no fue “Cemento Portland contra la crisis” sino “Para jeta, la nuestra”. De todas formas, gracias a esa manifestación, comparándola con la que se convocó por los autónomos a las puertas del Congreso, he descubierto que entre Madrid y Barcelona hay algunas diferencias, sin contar con que en Madrid se debe votar a Esperanza Aguirre y que en Barcelona no es recomendable votar a Alicia Sánchez-Camacho. La diferencia principal es que en Barcelona se manifiestan contra la crisis los que la provocan y en Madrid los que la sufren. También he descubierto que en Madrid un insulto es suficiente y tiene más efecto que casi dos centenares de improperios. Lo digo porque Arcadi Espada se ha convertido en el intelectual acreditadamente más insultado por el nacionalismo catalán, superando ampliamente a sus rivales Federico Jiménez Losantos y Albert Boadella. Yo a Arcadi Espada le reprocho que no quisiera ser diputado y que esté a favor del canon digital, pero ni siquiera eso justifica tanto insulto y la encerrona que le prepararon. Un abrazo para usted, Arcadi.

La cosa es que los manifestantes legítimos –no los cara duras de Vía Laietana–, se plantaron a las puertas del Congreso al grito de ¡inútil, inútil!, provocando el desconcierto entre sus señorías. Teniendo en cuenta la composición del hemiciclo, el insulto en cuestión cayó como una bomba de racimo pudiendo dirigirse contra muchos y muchas. ¡Mujer, se referían a Zapatero!, dirán ustedes; bueno, de eso no hay constancia alguna.

Por ejemplo, puede ser que se refirieran a los líderes del nacionalismo catalán en el Congreso, Carmen Chacón y Celestino Corbacho. Respecto a la primera, pese a que su metedura de pata haya perjudicado a España, “decepcionando profundamente” a los americanos y convirtiendo a España en un “aliado poco fiable”, como no hay mal que por bien no venga, parece que hasta el sector Prisa de la izquierda no está dispuesto a tragar con este personaje como sucesora de Zapatero, y eso es un alivio. El otro nacionalista, Corbacho, indisolublemente unido a Maravillas Rojo, es el peor ministro de Trabajo que hemos tenido y tendremos y, oigan, inútil es un calificativo bastante suave teniendo en cuenta los números.

Aunque la inutilidad puede referirse no sólo a la gestión, sino a la propia existencia del cargo; el Ministerio de la Vivienda y el de Igualdad son objetivamente inútiles, al margen de la actuación de sus titulares. O puede referirse a pasarse años y años en el Congreso sin hacer nada más que aplaudir, como la actual vicepresidenta de la cámara, la leridana Tere Cunillera.

Y de ello no se libra tampoco la oposición. De inútil puede calificarse lo dicho por la portavoz de Defensa, que ha devenido imperiosamente prescindible. También es inútil lo que hizo el PP, que atrajo a la política a personajes de gran relevancia y valía y les tiene viendo los debates desde la grada, aunque en este caso la inutilidad sea atribuible a los que les marginan.

PESE A LA OPOSICIÓN DE MÉDICOS Y ENFERMEROS
El Gobierno balear aprueba un decreto para imponer el catalán en la sanidad
El Gobierno balear aprobó este viernes el decreto del catalán en el ámbito sanitario por el cual se primará el conocimiento del catalán para que los facultativos accedan a las plazas ofertadas.
Agencias Libertad Digital 28 Marzo 2009

El consejero de Salud y Consumo, Vicenç Thomàs enfatizó que los médicos dispondrán de dos años para acreditar el conocimiento del catalán y garantizó que el Gobierno contratará a "los mejores profesionales". Thomàs respondía así a las críticas emitidas desde diversos frentes que rechazan la "imposición" del catalán en la sanidad, y que provocará que médicos y enfermeros se manifiesten el próximo 1 de abril.

Tras señalar que respeta este acto, el consejero defendió la apuesta del Gobierno por imponer el catalán en la sanidad pública y aseguró que esta regulación en el sector sanitario tiene un grado de aceptación "bastante alto" entre los profesionales, por lo que, recalcó, "hay que diferenciar el conjunto del sector de las organizaciones convocantes de la marcha y sus dirigentes".

Thomàs calificó el decreto como una normativa de "puertas abiertas" y señaló que cualquier persona que tenga un puesto de trabajo en otros servicios de salud del Estado podrán optar a las convocatorias de ocupación de Baleares puesto que no se les exigirá conocimientos ni acreditación previa de la lengua, al habilitar un periodo de dos años para adquirir conocimientos.

Eso sí, sólo "excepcionalmente", sino no hubiese suficientes profesionales en la comunidad, las convocatorias de selección y movilidad que afecten a determinadas categorías de personal podrían eximir los requisitos de catalán exigidos por el Decreto.

El consejero negó que se trate de un Decreto que obligue a presentar un certificado de conocimiento de catalán en las categorías de médicos y enfermeros para trabajar en la Administración ya que se ofrece un periodo de dos años, a contar desde la fecha en que ocupen la plaza.

Asimismo, el documento también obliga al Servicio de Salud de Baleares a promover la realización de cursos que permitan adquirir el conocimiento de la lengua catalana a todo el personal sanitario. Por otra parte, el decreto prevé soluciones alternativas en el caso de que la plantilla no pueda acreditar el nivel correspondiente para facilitar el acceso a un proceso selectivo de contratación.

Así pues, el Decreto establece que el personal de la categoría A1, A2 y C1 -médicos, enfermeros, técnicos de laboratorio, higienistas dentales, administrativos, entre otros- deberán tener el nivel B. Mientras, las categorías pertenecientes a los grupos C2 o E o agrupaciones profesionales -auxiliares de enfermería, auxiliares administrativos, o celadores, por ejemplo- bastará que tengan el nivel A de catalán.

Thomàs destacó que con esta normativa los profesionales que ya trabajan en Baleares en una situación de interinidad, que posteriormente tendrán un puesto de trabajo más estable debido a la oferta pública de ocupación, podrán mantener su empleo, pero sólo si cumplen con el requisito del catalán.

Finalmente, en referencia al médico que anunció que se marcharía de la comunidad si se le exigían conocimientos de catalán, Thomàs manifestó que no deseaba realizar "ninguna valoración específica" aunque remarcó que lleva 18 años residiendo en Baleares y habla cuatro idiomas "por lo que no debería tener ningún problema", aseguró el conseller, para conocer el catalán.

El Decreto se trata de una normativa que recoge las realidades jurídicas de las islas que regulan el conocimiento de la lengua catalana como la Ley 3/1986, de 29 de abril, de normalización lingüística.

Baleares da luz verde al decreto que exige a los médicos dominar el catalán
JOSEP MARIA AGUILÓ | PALMA DE MALLORCA ABC 28 Marzo 2009

El Consejo de Gobierno balear aprobó ayer, a propuesta de la Consejería de Salud del Ejecutivo autonómico, el decreto que regula la exigencia de conocimiento de la lengua catalana en los procedimientos selectivos de acceso y movilidad del personal en la sanidad pública balear.

Teóricamente, la nueva norma parece que rebaja el nivel que se exigiría a partir de ahora de catalán, que pasaría del C -superior- al B -básico-, ya que se presuponía que todos los funcionarios debían estar en posesión del nivel C. No obstante, como este requisito de conocimiento del catalán no se exigía de forma efectiva hasta ahora, quienes se oponen al decreto de la Consejería de Salud consideran que ahora, en realidad, se exige un mayor nivel de catalán que hasta hace poco.
Así, médicos, enfermeras, técnicos, higienistas dentales y todos los licenciados, diplomados, cocineros e integrantes del personal administrativo que trabajen para la sanidad pública balear deberán acreditar el nivel B, mientras que se exigirá el nivel A -elemental- para auxiliares de enfermería, auxiliares administrativos, celadores, personal de mantenimiento y personal de cocina y lavandería.

La decisión de poner en marcha esta medida lingüística ha sido una de las más polémicas adoptadas por el actual gobierno de centroizquierda, que preside el socialista Francesc Antich y que está conformado por el PSOE, la coalición denominada Bloc y Unión Mallorquina (UM). De hecho, dicha medida cuenta con el rechazo del PP y de la práctica totalidad de sindicatos médicos del Archipiélago, al considerar que supondrá que muchos médicos que ahora trabajan en Baleares se irán a otras comunidades, y que otros que trabajan ahora en la Península decidirán no venir a trabajar a las Islas por culpa de las exigencias lingüísticas de dicho decreto.

El consejero de Salud, el socialista Vicenç Thomàs, señaló ayer que el citado decreto se aplicará ya en la próxima oferta de empleo público, que será convocada por el IB-Salud y que ofrecerá 4.000 puestos de trabajo.

Thomàs afirmó ayer que la nueva norma no va dirigida contra los profesionales de la medicina. «A nadie se le exige presentar un nivel de catalán, es un decreto de puertas abiertas que permite que se presente a las plazas cualquiera», afirmó, para añadir: «Lo primero que se valora es la capacidad profesional del personal sanitario».

Dos años de exención
Asimismo, señaló que el decreto incluye una disposición adicional que determina una exención temporal de dos años para que los médicos y las enfermeras que no conozcan el catalán puedan aprenderlo, medida que únicamente se aplicará cuando «haya falta de profesionales» para cubrir determinadas plazas.

«Nadie perderá su puesto de trabajo por no conocer la lengua catalana», indicó el consejero, quien negó que haya un rechazo mayoritario al decreto. En este sentido, afirmó que «es necesario diferenciar entre el sector y determinadas organizaciones y sus dirigentes».

Por su parte, la diputada del PP y consejera de Salud en la pasada legislatura, Aina Castillo, expresó ayer de nuevo su rechazo a dicho decreto. «Nosotros creemos que el catalán tiene que ser un mérito y no un requisito», reiteró, y confirmó que la formación popular participará en la concentración prevista para el 1 de abril. En el mismo sentido crítico se pronunció el secretario general del Sindicato Médico, Isidro Torres, quien afirmó que «hay servicios enteros que ya han anunciado que se irán de esta comunidad por el decreto».

En cuanto al Sindicato de Enfermería Satse, señaló ayer que casi un 80 por cien de los profesionales rechazarían la nueva norma. Igualmente son contrarios al decreto los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, por considerarlo «discriminatorio» e incapaz de favorecer «los objetivos de la normalización lingüística». Asimismo, rechazan el cambio introducido ahora el Sindicato de Auxiliares de Enfermería y CSI-CSIF. Sólo el STEI-i hizo una valoración positiva del decreto, que califica de «paso adelante».

Antich obliga por decreto a los médicos a aprender catalán para ejercer en Baleares
Nataniel González La Razón 28 Marzo 2009

MALLORCA- El Consejo de Gobierno balear aprobó ayer el polémico decreto que exigirá a los médicos el nivel A o B de catalán. La ordenanza afectará a la oferta de Empleo Público que está prevista para este año y que creará 4.000 empleos. Desde el Gobierno sostienen que esta norma no va contra los profesionales. «A nadie se le exige presentar un nivel de catalán. Éste es un decreto de puertas abiertas que permite que se presente a las plazas cualquiera y lo que primero valora es la capacidad profesional del personal sanitario», afirmó el consejero de Salud y Consumo Vicens Thomas.

Además, señaló que «no se exige un conocimiento previo» porque se recoge una excepción y es que «médicos y enfermeras podrán adquirir los conocimientos del nivel B de catalán en un plazo de dos años». Sin embargo, la realidad es tozuda, al menos así lo ve el secretario general del sindicato Médicos de Baleares, Isidro Torres, quien explicó que «esta medida va a ocasionar a corto y medio plazo, tanto a los profesionales de la Sanidad como a la misma Comunidad, serios perjuicios».
Y todo apunta a que los problemas comienzan a vislumbrarse. A su juicio, «hay un dato revelador» que confirma los peores augurios. A finales de enero finalizó el concurso de traslado para el que optaran médicos del resto de España a venir a Baleares y, según indicó Torres, «sólo un facultativo ha solicitado plaza».

Éxodo de sanitarios
Mientras, en el Gobierno balear insisten en que nadie dejará de venir a trabajar a las islas por el catalán ni tampoco se marcharán. Los facultativos advierten de que la situación podría provocar un auténtico éxodo de sanitarios hacia otros puntos del país y que en nigún caso el conocimiento de una lengua debería anteponerse a la preparación, la formación y la capacitación médica.

El último estudio publicado por el Ministerio de Sanidad señala que el déficit de facultativos en el ámbito nacional es en la actualidad de 3.000. Del total, unos 300, aproximadamente, corresponden a Baleares.

EL CORREO CATALAN
La conexión (y III)
ARCADI ESPADA El Mundo 28 Marzo 2009

Querido J:

Hace un par de años, el director de Google auguró en una entrevista en el Financial Times que la política y los políticos aún no estaban totalmente expuestos al impacto de internet. Y que en poco tiempo la Red les aplicaría, online, tests de la verdad, es decir, que los votantes serían capaces de comprobar si sus declaraciones factuales estaban siendo correctas. Eric Schmidt insinuó la posibilidad de que su empresa desarrollara un software aplicado a esta tarea, una suerte de google factcheking que comparara sus hechos de hoy con las promesas del ayer o, más sofisticadamente, las promesas de hoy con los hechos de ayer. Del software no ha habido más noticia, pero la evaluación del grado de veracidad de las declaraciones de los políticos se ha convertido en una práctica habitual en la Red. Y hay páginas como The FactCheck Wire, intensa y bellamente comprometidas en la cuestión. Hablar popularmente de política es hablar del crédito de los políticos.Y la pregunta es si ha cambiado internet la manera de hacer política.La respuesta española es no. El ejemplo, sin embargo, es irrelevante.España es un país cada vez más exótico. Es un país donde, como ha declarado la comisaria europea Viviane Reding, «los precios del acceso a internet suben y la penetración baja», exactamente lo contrario de lo que sucede en cualquier otro país. Aunque tampoco en América parece que internet haya aportado grandes novedades a la retórica y contenido del mensaje político. El carácter eminentemente emocional de la política sigue intacto.La elección de Obama es un ejemplo. El yes we can se inscribe en el ámbito tradicional de lo emotivo (la televisión) antes que en el periodístico. Internet no obligó a Obama, por ejemplo, a corregir la vaguedad e incertidumbre de su programa político.Al menos por el momento, los cambios son dudosos en este sentido.

Ahora bien: no hay duda de que la Red ha facilitado de una forma desconocida la organización, el reclutamiento y hasta la financiación política. Permitirás que me empotre entre Obama y la Red, sólo por un párrafo. Hace un tiempo, en el verano de 2005, un grupo de ciudadanos publicamos un manifiesto que llamaba a la constitución de un partido político en Cataluña. Eso fue después de un año de cenas. Sin internet hubiéramos seguido cenando. Y concluyendo, comme d'habitude, que hay que ver cómo está el mundo, Facundo.Pero en cuanto decidimos abrir una rudimentaria lista de correo para intercambiar ideas, propuestas y borradores el asunto se aceleró vertiginosamente. Un año después del llamamiento, el partido celebró su congreso fundacional y poco después obtuvo tres diputados en las elecciones catalanas. Ese proceso está descrito en miles de correos electrónicos que algún día habrá que publicar por su carácter altamente pedagógico. Se aprecian en ellos algunas cuestiones de interés. Por ejemplo: cómo la velocidad en la circulación de ideas y propuestas debe matizarse con el hiperdebate que esa misma característica genera: en internet discutir es tan fácil y cómodo que puede confundirse fácilmente con la acción. Hay otra cosa vinculada con esta facilidad y muy llamativa: siendo internet para alguna opinión distópica el paradigma de la frialdad y el aislamiento, el proceso de construcción del movimiento ciudadano me demostró todo lo contrario: nunca disfruté de una experiencia de lo comunitario que fuera comparable.

Comprenderás que esta pequeña memoria de la conexión no concluya sin aludir a la consecuencia más directamente política que la Red ha producido, y que está vinculada con mi oficio. En principio no habría tenido por qué ser una conclusión política. La desaparición del periodismo industrial a manos de la Red no tenía que ir más allá de una conclusión económica, comparable a la que se deriva de la desaparición o reconversión de otros sectores industriales.Pero la centralidad del debate se está desplazando, con alegre frivolidad, hacia la desaparición del propio periodismo. La Red celebra hoy con encantamiento viral las reflexiones de Jeff Jarvis o de Clay Shirky. Yo también, discrecionalmente. Pero me asombra su escasa capacidad de contemplar el mundo. Aunque no lo parezca, la primera habilidad de un visionario debe ser contemplar el mundo y no parece razonable obviar un hecho fundamental de la relación entre el periodismo e internet: un 1% (¡el periodismo industrial!) produce el 99% del periodismo que circula en internet.Nicholas Carr puntualizaba hace poco en Edge, con tanta elegancia como contundencia, un reciente post de Shirky donde se aludía al 1500 y a la invención de la imprenta como referente histórico de nuestro hoy: «Shirky habla del trastorno que se produjo tras la invención de la imprenta de tipos móviles. Pero un elemento importante de esa historia, del que él no habla, es la creación del copyright y de otras protecciones de la propiedad intelectual que sirvieron para restringir lo que las nuevas imprentas podían imprimir. La prensa impresa redujo drásticamente los costes de copia, pero eso no condujo a la aniquilación de la escritura y la publicación como iniciativas rentables. Todo lo contrario.La reducción de los costes de copia, combinada con las protecciones de la propiedad intelectual, dio lugar a la industria editora moderna».

Internet es la mejor herramienta que ha tenido la prensa en toda su Historia. Nada ha facilitado tanto la precisión y la verificación, y son los dos sustantivos más preciados del periodismo. Pero internet ha permitido, indiscutiblemente, otra cosa que los múltiples jarvis (y ya no hablemos de sus débiles ecos ibéricos) parecen olvidar: y es el acceso directo de la fuente al receptor. Si la caída del periodismo industrial arrastra al propio periodismo, el socavón no lo llenará una angélica e idealista pandilla de twitts: lo llenarán los departamentos de las grandes corporaciones, de los complejos militares (apreciarás el ardoroso léxico chomskyano que estoy utilizando), del establishment político y económico.Si algo he aprendido después de 30 años de periodismo es que el sueño intacto de la casta es éste: comunicarse directamente con el comprador/elector sin la molesta aduana de los mediadores.Otra cosa es saber hasta qué punto los periodistas han pasado de aduanas a peajes. Otra memoria. Ahora es el momento de mi memoria conectada. Y de acabarlo con la evidencia de que algunos de esos gratuitos apogeos tecnocursis implican que a la democracia le sustituya la publicidad.

Sigue con salud.
A.

DURAS CRÍTICAS AL NACIONALISMO
Albert Boadella: "Enfrentarse a los progres es duro. Yo lo hago"
En compañía de Aguirre, Albert Boadella ha sido claro: "Yo voto a doña Rosa Díez, que es la continuación de Ciudadanos, pero en el conjunto de España". Crítico con la formación de Albert Rivera, cree que "la ilusión" de cambio que despertó se ha "estancando" por culpa del régimen nacionalista.
Mercedes R. Martín Libertad Digital 28 Marzo 2009

El dramaturgo Albert Boadella, director de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid, ha vuelto a criticar de forma implacable a los nacionalismos, la dictudura de lo políticamente correcto y lo progre, el concepto de cultura actual y los favoritismos políticos. Sigue teniendo, dice, ese "endiablado vicio" de decir todo lo que se le pasa "por la mente".

Presentado por Esperanza Aguirre, que le definió como un "irreductible de la verdad", Boadella diseccionó los males de la sociedad española actual en un discurso lleno de humor y repleto de críticas. Tras recordar su "desplazamiento forzoso" de Cataluña, lamentó el proceso de "muerte civil" sufrido por él en su región y la forma en que la sociedad "mira para otro lado" con los atropellos de los nacionalistas. Para el dramaturgo, el verdadero rasgo diferencial de Cataluña es "el silencio de los corderos de la cultura".

Boadella, que quiere "pluralidad" y "libertad con calidad" en los teatros del Canal, lamentó que se haya impuesto una especie de "cultura de Estado", con unas artes plásticas que "anticipan la crisis" y del que ferias como Arco lo personifican. Para el dramaturgo, se está produciendo la "entronización de la nada" ante la "impotencia creativa". Y bromeó con la necesidad constante de "un experto" que distinga entre lo que es artístico y lo que no. Los ciudadanos, advirtió, se está convirtiendo en unos "borregos acomplejados".

Tras recordar el "fingido éxtasis" de las autoridades ante "lo bufonesco" de la cúpula de Barceló, alertó de que "la excelencia ha desaparecido" en todos los ámbitos, también en la Educación. Las únicas excepciones, el deporte y el toreo, que "ha mantenido el principio del mérito". "Lo moderno" es, en su opinión, ahora lo correcto y lo que se afana en promocionar el Gobierno, tanto de derechas como de izquierdas. "La derecha, acomplejada, ha hecho lo mismo, pero sin convencimiento". A todo ello se debe ese "ejército de artistas" que apoya a tan "magnánimos políticos".

Después de su alegato a favor de la belleza, del mérito y en contra del "relativismo moral", Boadella volvió a hablar de Cataluña y de los nacionalismos. El dramaturgo no ve en el horizonte un futuro similar al del País Vasco o Galicia, donde los nacionalistas van a salir del poder. "Cataluña es una ficción, y esos mundos de ficción son difíciles de eliminar. Va a durar mucho tiempo", apuntó.

Alejo Vidal Quadras, que asistió al encuentro, le preguntó a Boadella si "nos queda tiempo para volver". "Lo digo para que se inquieten", apuntó. "Tenemos que volver diciendo: venga, señores, ahuecando", respondió el dramaturgo. Muy poco optimista respecto a la situación de Cataluña, Boadella habló incluso de secesión: "Están en un momento fantástico, el Gobierno no haría nada". No ocurre, dijo, al Gobierno catalán "la situación le va fantástica".

Preguntado por sus preferencias políticas, Boadella no dejó lugar a dudas: "Yo voto a Doña Rosa Díez, que es la continuación de Ciudadanos pero en el conjunto de España". El director de Els Joglars lamentó que la ilusión de cambio que despertó Ciudadanos se haya, a su juicio, "estancado". Cree que la causa está en el propio "régimen nacionalista" que gobierna en esa comunidad desde hace 30 años, que "acaba por contaminar también a sus opositores".

También quiso hablar de sus compañeros de profesión, y en concreto, de los ya conocidos como artistas de la zeja: "Está bien ser agradecido, pero siempre aplauden a los mismos. Los Gobiernos de izquierda han sido generosos, pero la derecha también lo ha sido", ironizó. Para Boadella, el problema es la "falta de libertad" de los artistas, que les lleva a no "encararse con su público": "Es más sencillo que el conjunto del público se ría de los que están fuera, que de ellos mismos". "Enfrentarse a los progres es duro. Yo lo hago", afirmó.


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El tren antiespañolista
EDURNE URIARTE ABC 28 Marzo 2009

Si tuviéramos estómago intelectual y político suficiente, podríamos aceptar por un momento la dicotomía establecida hace dos días en El País por el diputado socialista José Andrés Torres Mora. Entre el nacionalismo español, del PP, y el nacionalismo periférico, o el choque de trenes, que decía Torres Mora, con la amenaza constante de los neocentralistas y los independentistas. Para añadirle a Torres Mora el tercer tren, que, siguiendo su terminología y su particular concepto de nacionalismo, sería el tren antiespañolista, el del PSOE. Aliado, por ese antiespañolismo, con el nacionalismo periférico en los más incomprensibles y lamentables ataques contra el español.

O que nos explique Torres Mora o cualquier otro socialista qué otro motor, si no el antiespañolismo, puede haber llevado a los socialistas a modificar un texto sobre multilingüismo en la Eurocámara a fin de eliminar el derecho de los padres a elegir la lengua de educación de sus hijos en las comunidades con más de una lengua oficial. Mientras que el texto refrendado por lo que este socialista llama nacionalismo español apoyaba el bilingüismo y el derecho de los padres a elegir la lengua de educación de sus hijos, el catalán, el euskera, el gallego o el español, socialistas y nacionalistas han eliminado la libertad de elección. Con lo que difícilmente se van a encontrar estos tres trenes porque circulan por vías completamente distintas. El nacionalismo español, por la vía de la aceptación del bilingüismo. Y el nacionalismo periférico y el antiespañolismo, por la vía de la eliminación del español.

Cuesta imaginar que todos los socialistas puedan apoyar posiciones como la de la Eurocámara. Los socialistas vascos, por ejemplo, a punto de gobernar con el apoyo del PP. Pero lo cierto es que, o bien por creencias o por necesidades tácticas y de poder, el PSOE practica el antiespañolismo como si creyera en él.

El pacto PSE-PP rechaza negociar con ETA y promueve la deslegitimación social de los etarras ¿ López anulará la normativa lingüística de Ibarretxe ¿ Desarrollará el Estatuto para asumir 30 competencias
Los vascos podrán elegir la lengua de sus hijos y ser funcionarios sin saber euskera
Carmen Morodo La Razón 28 Marzo 2009

madrid- El acuerdo para el cambio democrático en el País Vasco tiene un alcance que era inimaginable cuando el PSE y el PP vasco iniciaron la negociación. Faltan flecos por cerrar, pero su contenido, por escrito y firmado, se oficializará el martes o el miércoles. La letra confirma el esfuerzo de los dos partidos por estar a la altura de las circunstancias históricas que les ha tocado protagonizar. Fuentes de la negociación adelantaron a LA RAZÓN que el capítulo sobre la lucha contra el terrorismo cierra la puerta a la negociación con ETA, aunque no se exprese con esta literalidad. El texto tiene reminiscencias del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo que se firmó en la segunda Legislatura de Aznar, y que quedó en papel mojado durante el «proceso» con la banda etarra del primer mandato de Rodríguez Zapatero. PSE y PP defienden la derrota de ETA y proclaman que nunca se pagará ningún precio político por el fin del terrorismo.

El documento también incluye una batería de compromisos muy claros para la deslegitimación social y política de ETA y de su entorno, así como el apoyo expreso a las víctimas, la reforma de la Ertzaintza y el rechazo a los símbolos etarras. La redacción no va contra nadie, sino en favor de la «construcción de la convivencia». Los acuerdos en política lingüística tienen una dimensión histórica en sí mismos. El PSOE ha votado algunas de las políticas del PNV en estos años pasados. Pero ante la apuesta de las urnas por el cambio, los socialistas se comprometen con los populares en derogar toda la normativa que ha impulsado el Gobierno de Ibarretxe, sobre todo en la última Legislatura, para imponer el euskera como lengua vehicular.

El texto pactado defiende la libertad de elección y que el euskera no sea un factor discriminatorio ni en la enseñanza ni en el acceso a la función pública. Para ello se anularán las normas que apuntan en esa dirección -no se establece un plazo de ejecución- , y que han dejado sin efectividad la legislación vigente, es decir, la Ley de Escuela Pública Vasca, que regula los tres modelos de enseñanza. El modelo A, que dependería de la zona y de la demanda, permite la enseñanza en castellano con el euskera como asignatura. La referencia de marco de convivencia es el Estatuto de Guernica y su desarrollo competencial. El PSOE también renuncia a su modificación, por falta de consenso, pero las dos partes defenderán la treintena de transferencias pendientes, como la de las políticas activas de empleo. La reforma de la EITB afectará a la línea editorial, a cuestiones tan simbólicas como los mapas de España y al cierre de espacios a los violentos. El PP logra así hacer valer el grueso de sus principales exigencias políticas.

Sin miedo al frente
AURELIO ARTETA El Correo 28 Marzo 2009

CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA MORAL Y POLÍTICA DE LA UPV-EHU

«Se ha repetido con razón -afirma el autor- que en el País Vasco no basta con un cambio de gobierno, sino de régimen; ni de políticos, sino de política; y que, más que una alternancia en el poder, el gobierno que venga debe ofrecer una alternativa. Pues la curación de nuestra sociedad será tarea de generaciones, tanta es la infección moral y política que padecemos»
B ien, ya sabemos que el apoyo del PP al PSE dará lugar a un nefando frente españolista en Euskadi. Pero no basta replicar lo más obvio: que PNV y compañía ya habían formado antes otro frente nacionalista al menos desde Estella. Para los ciegos la cosa no pasará de empate, por más que uno de esos frentes vaya con escolta de protección y el otro no la necesite.

Habría que atreverse a contraatacar con mayor coraje y, sobre todo, con más ganas de verdad. Digamos entonces, primero, que los nacionalismos que algunos pretenden parangonar son hoy incomparables. El llamado nacionalismo español, salvo excepciones folclóricas y de traca, reviste un carácter mucho más ciudadano y menos etnicista (además de no violento) que el nacionalismo vasco. Y dígase después que la coincidencia en los cargos contra este nacionalismo vasco no agrupa por fuerza a aquellos partidos en un frente españolista, vade retro, sino con más exactitud en un frente constitucionalista. O, con mayor precisión todavía, en un frente democrático.

Muchos se escandalizan al escuchar del Partido Nacionalista Vasco expresiones de 'golpe institucional' y otras amenazas como inequívocas señales de su talante patrimonial en la política vasca. Pero es que el gobierno debe ser suyo porque también el País es suyo. ¿Quién, si no ellos, conoce la voluntad de su Nación? Joseph Roth ya escribió sobre el partido nazi algo que a ellos les viene como anillo al dedo: «Lo que exigían y repetían constantemente era lo siguiente: 'Queremos ser señores en nuestro propio país'». Su invocado derecho a decidir carece del menor fundamento legal y moral, pero expresa a la perfección su propia autoconciencia. En este País Vasco ellos son los que tienen derecho a decidir... y, los otros, el deber de acatar lo que ellos decidan. Basta ver la sumisión con que los más han aceptado introducir en sus vidas la lengua de los menos o, siendo tan plurales, celebrar la presunta identidad de todos. Que su reacción no se interprete, pues, tan sólo como la pataleta de quien es desocupado del poder tras treinta años de dominio. Es de temer que sea mucho más que eso.
Porque no importa tanto el período de duración de su gobierno, sino desde qué ideología y con qué metas ha gobernado. Movidos por la convención o los buenos modales, son muchos los que califican al PNV de 'nacionalismo democrático', nada más que por no ser violento y porque se acomoda a una alicorta visión procedimental de la democracia. También, claro, porque ha entregado a los gobiernos de derecha e izquierda los votos necesarios para que gobiernen tranquilos. Tal vez algún día aquellos ciudadanos exquisitos se arriesguen a preguntarse si ese partido es democrático conforme a una concepción más sustancial de la democracia.

Cuesta mucho entender que el nacionalista no es un partido como otro cualquiera. En tanto que propugna como objetivo irrenunciable la secesión política respecto de España, difiere en su raíz de los demás partidos que se consideran españoles. Ni él puede tratar de igual a igual al resto de los partidos ni sus seguidores habrán de considerarse conciudadanos nuestros.

No es de extrañar que permitan seguir presidiendo tantos ayuntamientos a los amigos de los pistoleros: comparten sus sueños y sus razones. Tampoco sorprende que se conduelan de todos y cada uno de los reveses policiales y legales que aquéllos experimentan. La comunidad étnica debe prevalecer sobre la comunidad ciudadana, igual que la solidaridad con los nacionales está por encima de otras obligaciones. Con contumacia digna de mejor causa, estos demócratas insisten en que la prohibición de competir electoralmente a quienes amenazan de muerte a los representantes constitucionalistas supone un déficit de la representación democrática y una sucia maniobra del Gobierno. Permítanme concluir: no son cómplices directos del terror, pero sí cómplices de los cómplices.

Y qué me dicen del crecimiento electoral de Aralar, esa gran esperanza para una Euskadi en paz, que al parecer ha recibido parte de los votos perdidos por Batasuna? Uno diría que es una muestra del esfuerzo que cuesta todavía en este país renunciar a aplaudir la violencia terrorista, ingresar después en la política a secas y llegar, por fin, a admitir principios democráticos mínimos. De los hitos de Aralar en esta legislatura les cuento sólo un par de sus hazañas en Navarra en vísperas de las elecciones vascas. Este partido de paz se abstuvo de aprobar el texto del Parlamento contra el último atentado de ETA. No porque ellos aprueben ese crimen, faltaría más, sino porque no pueden felicitar a la vez a los Cuerpos de Seguridad cuya misión es impedirlo o reprimirlo. Es decir, porque ellos condenan por igual ambas violencias y, al deslegitimar así la del Estado, hacen menos mala la terrorista. La misma lógica les lleva sin respiro a juzgar «lamentable» la decisión del Tribunal Supremo de anular las candidaturas de Askatasuna y D3M. Y es que, advierten, «para llegar a la pacificación (obsérvese: no a una paz justa) hace falta que los cauces políticos, al margen de las ideas de cada uno, sean respetados...». Al margen, digamos, de unas ideas que persiguen hacer estallar los cauces políticos propios de la democracia. Es una tolerancia de lo intolerable, pero ellos son así de abiertos. Ya ven cómo el final de la violencia no traerá por sí mismo el final de los males del País Vasco ni vuelve legítimo cualquier proyecto que aquí se incube.

Dado el panorama, tampoco es para tirar cohetes. Sólo estamos en el principio del comienzo del fin y, a poco que me apuren, en el prólogo de ese principio. Se ha repetido con razón que en el País Vasco no basta con un cambio de gobierno, sino de régimen; ni de políticos, sino de política; y que, más que una alternancia en el poder, el gobierno que venga debe ofrecer una alternativa. Pues la curación de nuestra sociedad será tarea de generaciones, tanta es la infección moral y política que padecemos.

Pero hay que comenzar cuanto antes y las voces de prudencia -¡que ellos no se asusten!- pueden pecar de imprudentes. La responsabilidad no exige olvidar responsabilidades pasadas ni consentir dogmas y políticas rebosantes de etnicismo. ¿Cómo respetar unas leyes educativas pensadas para un currículum vasco «que responda a las necesidades de Euskal Herria»? ¿Bastará con retocar un poco la política lingüística y, con ella, los requisitos de acceso al empleo público? ¿Cabe mantener las copiosas subvenciones a esas asociaciones que cultivan lo propio para odiar mejor lo ajeno? No hace falta precaverse de formar un frente; sean cuales fueren las medidas del nuevo gobierno, serán tachadas por los de enfrente de frentistas. Pero si queremos integrar esta sociedad partida, sería un funesto sinsentido mantener las doctrinas y prácticas que la han desintegrado durante cuarenta años. Habrá más bien que ir sembrando la idea de que primero somos ciudadanos y, sólo después, ciudadanos vascos. ¿Que esto requiere un frente? Pues vale, vamos al frente.

Una lengua, un pueblo
Joseba Arregi, EL PERIÓDICO DE CATALUÑA  28 Marzo 2009

El discurso de un pueblo y una lengua, de una lengua y un pueblo, significa reducir la complejidad, limitar el pluralismo y poner en peligro la libertad.

Algunos medios de comunicación se hicieron eco de unas palabras del presidente Montilla según las cuales la política lingüística de inmersión de las escuelas catalanas está al servicio de que Catalunya sea un pueblo, y un pueblo cohesionado. Más de un articulista se ha manifestado posteriormente en el mismo sentido y ha arremetido contra las críticas a esa política de inmersión lingüística porque ponen en peligro la realidad actual y futura de la existencia de un pueblo, estando el término uno tan subrayado como el término pueblo.

El término pueblo está acuciado del mismo problema que el término nación: nunca se sabe si el objeto de referencia es el conjunto de ciudadanos libres y sujetos de los mismos derechos, o si se trata de un conjunto definido por poseer una lengua común y por sentirse pertenecientes a la misma colectividad. Nunca se sabe si el término de referencia es la cultura y la lengua, o el sujeto político. Muchas veces se subraya el carácter cultural, pero dejando una puerta abierta a que suponga la base de un derecho político.

La Constitución española establece la pluralidad lingüística de España, aunque comete el error de jerarquizar normativamente la lengua española, error que podía haber evitado refiriéndose al valor de lengua franca del español. Algunos estatutos de autonomía, allí donde existe más de una lengua en el uso social, establecen la cooficialidad de dos lenguas: el español y el catalán o el euskera, o el gallego. Aunque también en estos casos se constata un esfuerzo por establecer una jerarquía entre las lenguas cooficiales: el catalán y el euskera son lenguas propias, cuando, al parecer, el español no lo es. El nuevo Estatut va más allá: el catalán será la lengua normal de la Administración catalana. Y el último Gobierno de Ibarretxe ha intentado, sin éxito, establecer que el euskera sea la lengua principal en la enseñanza.

Según la Constitución, la realidad lingüística plural de la sociedad española debe ser corregida hacia el reconocimiento de una lengua normativamente superior --al estipular su conocimiento como un deber--, hacia la ecuación una sociedad igual a una lengua, una lengua igual a una sociedad. Los esfuerzos políticos en Catalunya y Euskadi se dirigen en la misma dirección: una lengua igual a un pueblo, un pueblo igual a una lengua. Pero por copiar el error este no deja de ser error. En todo caso se agrava añadiendo un error más a algo que dificulta la convivencia en pluralidad.

El discurso de la España plural tiene su sentido: España, en cuanto Estado, no es algo homogéneo, pues en su interior existen distintas lenguas y distintas culturas. Hasta tal punto es plural España como Estado, que la condición de ciudadanía no está vinculada al sentimiento de pertenencia a la nación cultural española: alguien puede sentirse solo y exclusivamente vasco sin que por ello pierda sus derechos como ciudadano del Estado que es España. La diferencia entre España Estado, y España nación cultural, entre España nación política y España nación cultural es requisito imprescindible para la libertad de todos los ciudadanos españoles.

Pero este discurso de la España plural no adquiere todo su sentido si no se aplica de la misma forma a Catalunya, Euskadi y Galicia: también estas son plurales, y probablemente de forma aún más estructural y radical que España. La sociedad catalana, la vasca y la gallega son plurales en la medida en que sus ciudadanos son bilingües, en la media en que la gran mayoría de sus habitantes se sienten, en diversos y diferentes grados y mezclas, pertenecientes a varios ámbitos culturales, a varias naciones culturales, a Catalunya y a España, a Euskadi y a España, entendidas todas ellas como naciones culturales.

La diferencia entre España Estado y España nación cultural es necesaria para la libertad de todos los ciudadanos del Estado. De la misma forma, la diferencia entre Catalunya como ámbito político y la nación catalana, entre Euskadi como ámbito político y la nación vasca, es necesaria para la libertad de todos los ciudadanos catalanes o vascos. Anular esta diferencia implica estrechar el espacio de libertad, limitar el pluralismo específico de esas sociedades. Lo propio de las sociedades plurales no solo en el sentido ideológico, sino también en el sentido lingüístico, cultural y de sentimiento de pertenencia, es la misma identidad plural y compleja, y no alguno de sus componentes.

Las referencias a las relaciones de Euskadi con España --por muy amistosas que se planteen--, de Catalunya con España, implican tomar como punto de partida dos realidades homogéneas en sí mismas y mutuamente diferenciables, algo que no se compadece con la afirmación de la complejidad y pluralismo propios de esas sociedades. El discurso de un pueblo y una lengua, de una lengua y un pueblo, significa reducir la complejidad, limitar el pluralismo y poner en peligro la libertad.

Posdata: los esfuerzos por facilitar la comunicación interna en las sociedades plurilingües como la catalana y la vasca son legítimos. La inmersión no es el único camino. El uso de ambas lenguas cooficiales como lenguas vehiculares no implica la segregación de la comunidad educativa en comunidades lingüísticas.
 

«Quien más tiene que cambiar es el PSOE, porque fueron ellos los que aislaron al PP»
El PP vasco se compromete con el éxito del gobierno que formará López siempre que cumpla las políticas pactadas; entre otras, «que se dé la puntilla a ETA» Sabe que se trata de una aventura complicada con el historial de desencuentros de ambos partidos
M. LUISA G. FRANCO | BILBAO ABC 28 Marzo 2009

A Antonio Basagoiti se le nota satisfecho por como marchan las cosas en el País Vasco. Las urnas dieron a su partido la capacidad de influir en las políticas de fondo del próximo gobierno vasco y va a firmar un pacto que compromete al socialista Patxi López con la derrota policial de ETA y que pone freno a las políticas de imposición del ideario nacionalista al conjunto de los ciudadanos.

-¿Cabría esperar una ofensiva etarra contra el cambio político en el País Vasco?
-Estoy convencido de que ETA mata cuando puede, y no especialmente cuando se toman decisiones firmes contra el terrorismo, en la línea de nuestro acuerdo con el PSE.

-No obstante, el Gobierno acaba de tomar medidas de acercamiento de presos etarras al País Vasco.
-Puede que la intención del ministro Rubalcaba sea la de dividir a la banda, pero creo que jugar a hacer estrategia con los presos es un error. La derrota de ETA llegará con la firmeza del Estado de Derecho y lo que vamos a firmar con los socialistas vascos es muy contundente en ese sentido.

-En los momentos de máxima debilidad de ETA siempre ha habido maniobras para preparar un final dialogado. ¿Podrían los socialistas jugar a varias bandas?
-Conocemos el pasado reciente de los socialistas y es difícil tener la certeza completa, pero ellos saben que por ese camino no contarían con el apoyo del PP.

-Quizás por eso el PNV habló de conversaciones de Eguiguren con Otegi inmediatamente después de las elecciones.
-En el momento político que estamos viviendo, cuando los socialistas necesitan imperiosamente los votos del PP para que Patxi López sea lendakari y cuando nos necesitan también para mantener su gobierno, el PP vasco ha puesto como condición para el apoyo que se dé la puntilla a ETA y, por lo tanto, esa es la línea que van a tener que tomar. Si no es por devoción, lo harán por interés.

-¿Va a dar el PP vasco estabilidad al gobierno de Patxi López mientras el PSE da estabilidad al ejecutivo del PNV en Álava?
-El PP tiene que volver a gobernar Álava. Ese cambio es fundamental, porque en ese territorio fue en el que más ciudadanos respaldaron el cambio. Nuestras condiciones para el apoyo al PSE se limitan a las políticas de fondo, pero para la buena sintonía de ambos partidos sería importante que cambie la situación de Álava. Además, es difícil gobernar el País Vasco con las tres diputaciones en contra.

«El acuerdo hubiera sido posible también con María San Gil»
-¿Podría ser una reivindicación a presentar ante unos Presupuestos?
-No, porque si los socialistas cumplen el acuerdo de políticas que vamos a firmar la próxima semana, nosotros les vamos a apoyar.

-¿Deja el tema en manos de la buena voluntad del PSE?
-Por el bien del País Vasco, el PSE y el PP vamos a tener que llevarnos bien. Vamos a necesitar mantener una relación de lealtad incluso por el bien del conjunto de España, y eso se sustancia en un buen acuerdo político, pero además se adereza con sintonía en temas como los de la Diputación de Álava o el Ayuntamiento de Guecho. El fondo es político, pero la relación tiene que ser por las dos partes. Yo no puedo ponerlo todo y ellos nada. Por lo tanto, no es que sea imprescindible, pero si necesario.

-¿Cuándo podría tomar el PSE una decisión sobre Álava?
-Lo estoy hablando con Patxi López y en los próximos días veremos el resultado.

-¿También lo del Ayuntamiento de Guecho?
-Va junto. Es decir, a cambio de un esfuerzo importante que hace el PP por apoyar al PSE sin estar en el gobierno, sería lógico que los socialistas tuvieran un gesto que ayudara al buen entendimiento.

-¿Qué supone para el PP presidir el Parlamento vasco?
-Creo que es un hito histórico que demuestra que el cambio ha llegado a la Cámara de Vitoria y que por fin hay 38 escaños de partidos constitucionales.

-¿Elegirá, entre los nombres que se barajan, a la candidata que habla euskera?
-No, necesariamente. No considero imprescindible el conocimiento del euskera para presidir el Parlamento vasco.

-¿Cómo es posible que el PSE haya aceptado un acuerdo para que los padres puedan elegir la lengua en la que se educan sus hijos, inmediatamente después de que los socialistas se aliaran en este tema con los nacionalistas en el Parlamento Europeo?
-Eso será problema del PSE, porque nuestro acuerdo incluye que se va a potenciar la libre elección de lengua en la educación. Me da igual que los socialistas jueguen en Europa a ser amigos de no sé quién. Aquí tendrán que hacer una política de defensa de la libertad lingüística si quieren un gobierno estable.

«El PNV está rabioso y se le echará al cuello a Patxi López. Al PSE no le será fácil cambiar de aliado»
-Pero el PSE está a favor de la promoción del euskera.
-Nosotros también. Lo que no estamos es a favor de que se promocione por encima del derecho al trabajo o de que se llegue al sinsentido de que se valore más que los conocimientos necesarios para realizar un trabajo. Buscamos que en la Administración vasca puedan trabajar todos los ciudadanos y que por encima de las identidades lingüísticas esté el sentido común y la libertad.

«Tienen complejos»
-Da la impresión de que el PSE se avergüenza de su pacto con el PP.
-Es cierto que los socialistas vascos tienen complejos, pero creo que se les quitarán cuando empecemos a votarles un presupuesto o una ley. Este país puede gobernarse sin pedir permiso a los nacionalistas y aquí se ha acabado el aislamiento del PP, porque nos necesitan.

-¿Qué se opina en el seno del PP sobre las condiciones del apoyo a los socialistas?
-Hay quien dice que hay que dar el voto gratis y quien reclama garantías. Yo quiero estar en el interés general. Esto es bueno para el País Vasco y para el interés nacional, además de imprescindible para acabar con ETA. Yo estoy poniendo a los socialistas las políticas en negro sobre blanco y, a partir de ahí, voy a hacer todos los esfuerzos posibles por llevarme bien con ellos.

-¿Cómo se han entendido socialistas y populares en las medidas económicas para hacer frente a la crisis?
-Hemos llegado a un acuerdo que es exprimir el Concierto Económico y hemos encontrado otros puntos de acuerdos en el respaldo a los trabajadores y empresarios del País Vasco, especialmente cuando sufren amenazas. Tenemos discrepancias en la política fiscal, pero lo importante es que estemos a la altura y nos pongamos de acuerdo.

-El enfrentamiento es total en el Congreso.
-Me gustaría que esto que vamos a hacer en el País Vasco sirva, en primer lugar, para que aquí vivamos en libertad y, en segundo lugar, para abrir una etapa en la política española. Quien más tiene que cambiar es el PSOE, porque fueron ellos los que decidieron aislar al PP e insultar a gente tan respetable como José María Aznar o Ángel Acebes. El momento obliga y van a tener que cambiar su política frente al PP.

«Si en un momento dado López se baja del coche, yo estaré liberado, pero haré todo lo posible para evitarlo»
-¿Hubiera sido posible el acuerdo con el PSE con un PP vasco liderado por María San Gil?
-Por supuesto, porque llevamos peleando muchos años por colocar al gobierno vasco al servicio de las libertades.

-La legislatura se presenta complicada porque, a pesar del acuerdo con ustedes, es evidente que Patxi López está más cómodo con el PNV que con el PP
-El PSE tendrá muchas tentaciones, pero el escenario va a ser tan difícil para el próximo lendakari que va a tener que estar a bien con el PP, porque el PNV está rabioso y se lanzará al cuello de Patxi López. Al PSE no le será fácil cambiar de aliado. Si en un momento dado Patxi López se baja del coche, yo estaré liberado, pero intentaré que no lo haga.

El acuerdo PSE-PP es uno de los acontecimientos más relevantes de la democracia
La Transición llega al País Vasco
Editorial La Razón 28 Marzo 2009

El acuerdo alcanzado entre el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Popular del País Vasco para que Patxi López sea elegido lendakari y un diputado del PP ocupe la Presidencia del Parlamento autónomo constituye uno de los acontecimientos más relevantes de las últimas décadas. Si ya fue trascendente el resultado de las elecciones, que depararon por primera vez una mayoría constitucionalista en la Cámara de Vitoria, el compromiso entre las dos grandes formaciones tiene carácter histórico y una indudable repercusión social y política. Supone la posibilidad de desmantelar el régimen nacionalista del PNV, que ha gobernado durante treinta años desde el sectarismo interno y la confrontación con las instituciones del Estado.

Que un sistema así caiga por decisión de los ciudadanos y dé paso a la alternancia democrática y al cambio constituye un hito para una sociedad con libertad vigilada y seriamente dividida. El pacto entre socialistas y populares sienta las bases de la profunda regeneración que el País Vasco demanda sobre compromisos en la lucha contra el terrorismo, la defensa de las libertades, un plan para afrontar la crisis económica, el autogobierno, la convivencia y las políticas de educación, sanidad, vivienda, infraestructuras y medios de comunicación.

Hay que valorar muy positivamente que las direcciones de los dos partidos vascos, con Patxi López y Antonio Basagoiti a la cabeza, hayan sido capaces de desmarcarse de la refriega y la hostilidad que PSOE y PP mantienen a nivel nacional. Se ha dado preferencia a lo que realmente importa y, en esta ocasión, sí podemos felicitarnos de que el interés general se haya impuesto a las disputas que habitualmente marcan la agenda política en este país. Sin duda, la vía del pacto y de la lealtad constitucionalista en el País Vasco, un feudo que presenta constantes vitales distintas a las del resto del país por la amenaza de ETA y la imposición nacionalista, tiene que marcar los próximos cuatro años del Gobierno de Patxi López, que se antojan duros y difíciles, pero a la vez una oportunidad única para normalizar la convivencia. Saben también los responsables de los dos grandes partidos en Vitoria y en Madrid que cuentan con el apoyo de una inmensa mayoría de los españoles, que no entenderían que se perdiera una ocasión como ésta.

El cambio en el País Vasco obliga también al reconocimiento de la decisiva aportación de la Ley de Partidos, que ha impedido que el brazo político de ETA decidiera por más tiempo las mayorías en una Cámara democrática. La aplicación estricta de esa norma ha sido un acierto que ha acabado con años de infamia y vergonzante complicidad. Es una lástima que este mismo escenario de cambio no se hubiera producido hace cuatro años, para lo que hubiera bastado ilegalizar al PCTV, pero el malhadado proceso de negociación con ETA lo impidió.

El compromiso PSE-PP hace también justicia a lo que se llamó el «Espíritu del Kursaal» y a sus dos protagonistas, Nicolás Redondo Terreros y Jaime Mayor Oreja, que entendieron hace nueve años que sólo un acuerdo entre socialistas y populares desencadenaría la catarsis que el País Vasco necesitaba para recuperar la libertad. Ambos fueron entonces injustamente responsabilizados de una frustración colectiva, pese a los buenos resultados electorales. En suma, bienvenida sea la materialización de un proyecto que nunca se debió abandonar por parte de las fuerzas democráticas. Ya no caben más experimentos ni excusas para que la Transición política pendiente no se cierre de una vez en el País Vasco.

LA POLEMICA NACIONAL
Nadie cree mucho en el pacto, y algunos no creen nada
VICTOR DE LA SERNA El Mundo 28 Marzo 2009

Nadie está entusiasmado ante la próxima etapa constitucionalista en Vitoria, y los respaldos en prensa son, como mucho, tibios. Así leemos a Patxo Unzueta, posibilista pero poco fervoroso, en El País: «Roto el tabú de que no podía haber un Gobierno sin nacionalistas, tal vez el que se forme ahora sea capaz de conectar con sectores de la población que vayan más allá del ámbito de los partidos que lo respaldan. Es posible que su debilidad de partida sea un incentivo para buscar acuerdos con todos, como tuvo que hacer Suárez en la Transición; sabiendo que, como ha dicho Basagoiti, 'aquí hay muchos nacionalistas y hay que saber gobernar también para ellos'».

Pero el pacto -aún no finalizado- está yendo más lejos de lo que muchos esperaban, lo que induce a José Antich, director de La Vanguardia, a hacerse esta reflexión: «Una idea de que el acuerdo (...) va más allá de la investidura es el consenso alcanzado respecto a dos cuestiones tan importantes como son el control de la televisión vasca y la enseñanza del euskara en las escuelas. El pacto (...) para proceder a la reforma de la Ley de Educación con el objetivo de que no sea obligatorio que los niños aprendan en euskara, sino únicamente optativo, supone, si se acaba llevando a cabo, modificar la columna vertebral sobre la que se ha construido el País Vasco en los últimos 30 años». Esas cosas, en Cataluña, llaman mucho la atención.

Pero el escepticismo crece varios grados en ABC. Así, César Alonso de los Ríos: «El PP apoya de forma exquisita a los socialistas no porque unos y otros se entiendan en Vitoria a partir de la misma idea de España, sino porque desplazan al PNV. Esto es, porque tocan poder. (...) Es claro que Patxi López no va a reprimir desde el Gobierno vasco la idea plurinacional de España como no lo hizo Montilla en Cataluña. (...) No ganamos en la idea de España y se nos pasa al otro lado el PP. Hacia la aventura plurinacional». Y Antonio García Barbeito recuerda que los planes preelectorales del PSOE pasaban por dejar al PP hundido: «Por desgracia para el PSE, las elecciones han dado lugar a un escenario que no estaba previsto en el guión. El PSE ha experimentado un avance considerable. Pero queda ocho puntos por debajo del PNV...y tiene la posibilidad, ¡ay!, de sumar mayoría absoluta en el parlamento con un PP venido a menos, aunque no tanto como se pensaba. Ello deja al PSE en la situación incómoda de quien se dispone a pronunciar una conferencia sobre la fauna marina, y descubre que su auditorio se compone de ornitólogos».

Y ya en el extremo más extremo, el fiero abertzale Javier Ramos Sánchez denuncia en Gara: «El fétido aliento del unionismo español en la nuca socialista se trocaría en defenestración del poder en el Estado, si se le ocurre al PSE no gobernar con el PP. Tal es el bien abonado odio antivasco que destila la política en la estepa española. Y es de esperar que ese tufo fascista impregne desde ahora EITB, la educación, la Ertzaintza y demás resortes(...), en una nueva cruzada de reespañolización, incluidas retransmisiones taurinas desde la plaza de la Real Maestranza y alocuciones navideñas del Rey español».
 

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