AGLI

Recortes de Prensa    Lunes 30 Marzo 2009

 

Estamos condenados
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 30 Marzo 2009

Paro, miseria, inestabilidad, violencia... Este es el futuro que nos anuncian los «populares» y que tratarán de utilizar los partidos regionales. Unos y otros han comenzado a pasar la cuenta al partido en el poder porque, aunque hayan sido traspasadas todas las competencias a las CC.AA., la responsabilidad global sigue correspondiéndole al titular del Gobierno central. Así que, hoy por hoy, Zapatero sigue siendo el encargado de resolver la crisis económica «nacional».

Este es el Estado que hemos montado y que han defendido con más pasión que nadie Zapatero y su partido. Para ellos los nuevos estatutos no han venido a «romper» nada sino a convertir las comunidades en futuros estados/nación dentro de un proyecto que siempre han calificado en términos positivos como plurinacional. Más eficaz, más democrático y más respetuoso con la Historia de los diversos «pueblos» ibéricos que cualquier de los que han existido desde los Reyes Católicos a Franco a excepción de algún periodo excepcional como la Segunda República.

Gracias a Zapatero y a los socialistas hemos llegado a este Estado único en el mundo, con diecisiete parlamentos, con sus respectivos tribunales superiores de justicia, con decenas y decenas de consejeros que son realmente ministros, incluso con tantos defensores del pueblo como pueblos cabe imaginar, con sistemas fiscales tan variados como los pre-existentes en el País Vasco y en Navarra más el nuevo catalán cuya constitucionalidad está aún por ver, con una línea abierta de nuevas embajadas, con unas Fuerzas Armadas realmente virtuales... Esta construcción del Estado es tan disparatada que trasciende a la crisis económica. Zapatero deberá salir de Moncloa no ya por su incapacidad para resolver esta sino por habernos condenado a un Estado del que sólo podrá librarnos una revolución.

CCM
Míreme a los ojos, señor Moltó
José García Domínguez Libertad Digital 30 Marzo 2009

Hasta hace apenas unas horas, el compañero Hernández Moltó, aquel disciplinado propio de la cleptocracia felipista que alumbró Filesa, Malesa, Times Sport, los convolutos, el GAL, Rumasa p´al pueblo, ni Flik, ni Flok, el BOE, Roldán, Vera, la Cruz Roja, los pellones de la Expo de Sevilla, los cafelitos del hermano de mi henmano y otras mil historias para no dormir, parecía llamado a ocupar una modesta nota a pie de página en la crónica universal de la infamia merced a cierta frasecita lapidaria:"Míreme a los ojos, señor Rubio, si todavía le queda algo de vergüenza"; la tan teatral como cínica sentencia que nuestro héroe pronunció en la comisión del Congreso maquinada a fin de linchar a Mariano Rubio por el asunto Ibercorp.

Poca cosa para ese engolado Torquemada de las finanzas ajenas, el iracundo Calvino de la banca patria. Y es que el compañero Hernández Moltó, paradigma desde su mayorazgo en Caja Castilla-La Mancha de la gestión pública al servicio de muy privados intereses caciquiles, ejemplo insuperable de politizada incompetencia, modelo de ineptitud en la suicida concentración del riesgo crediticio, supremo inútil entre los inútiles, merecía mucho más; como mínimo, un capítulo encomendado a su ilustre figura en la historia de los escándalo financieros de España, encabezando una sección que, por ejemplo, se titulase: "Repare en mi soberana jeta, señor MAFO, e intente averiguar luego dónde habrán ido a parar los tres mil millones de euros del enorme agujero de Caja Castilla-La Mancha".

La crónica de esa intervención anunciada del Banco de España constituye la prueba de que la mitad del sistema financiero resulta algo demasiado importante como para dejarlo en manos de diecisiete reyezuelos de taifas autonómicas y sus correspondientes mesnadas de concejales de urbanismo; bajo el arbitrario descontrol de unos órganos de gobierno que, a imagen y semejanza del general Franco y del compañero Hernández Moltó, únicamente responden de sus actos ante Dios y ante la Historia, nunca frente una prosaica junta general de vulgares accionistas que se jueguen su patrimonio personal en el empeño societario. Privatizar por la vía de urgencia las Cajas de Ahorros; he ahí la única cirugía con tal de frenar una sangría que, ojo, apenas acaba de empezar.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Cambio
El ¿fin? del régimen vasco visto desde el Sur
Pedro de Tena Libertad Digital 30 Marzo 2009

En cualquier caso, algo ha cambiado en España con el resultado de las elecciones vascas. No se consiguió en 2001, con Mayor Oreja y Redondo Terreros al frente de la operación anti-régimen nacionalista pero se va a intentar ahora, eso sí, con los papeles del poder cambiados. Si en 2001 era el PP quien lideraba el cambio, ahora es el PSE-PSOE de López el que lo encarna, tras haber protagonizado una oscura pieza político-teatral que merecería una historia aparte. Pero, en fin, si finalmente se consuma –que hay quien tendrá dudas hasta no ver firmado el pacto–, lo que habrá cambiado es el escenario, no la obra. La obra siempre termina con la hegemonía del PSOE, aunque para ello tengan que renunciar a algunos textos del libreto, por ejemplo aquellos que anatematizaban a un PP convertido ahora en pieza secundaria, pero clave, de la obra.

Algunos sueñan con un libreto en el que los dos grandes partidos nacionales se unen para hacer de España la gran nación democrática y abierta que debe ser. Pero se despiertan con un PSOE sin identidad racional, sino con un PSOE que es el Partido Según la Ocasión Electoral.

Desde Andalucía, la situación se vive con curiosidad e inquietud. Si el "régimen" en el País Vasco era representado por el PNV a lo largo de 30 años (como lo fue CiU en Cataluña durante más de 25), en el Sur, en todo el gran Sur extremeño, castellano-manchego y andaluz, el "régimen" es identificado claramente con el PSOE. Es más, en todas estas regiones meridionales españolas, el PSOE echó mano, como los nacionalistas en 1979, de un confuso sentimiento "regionalista" relacionado con la indigencia histórica a la Franco las sometió, precisamente por impedir el resurgimiento de nacionalismos agresivos en el Norte.

Es más, en algunos momentos y muy particularmente en Andalucía, el PSOE se refugió en la estrategia camaleónica de parecer "nacionalista" –cosa que ha hecho durante los últimos años Pachi López–, para conseguir el poder y eternizarse en él. Pocos recuerdan que en la transición, cuando Andalucía era una llama viva en favor de la autonomía, existía un Partido Socialista de Andalucía, PSA, que incluso consiguió 5 escaños en el Congreso de los Diputados. Era una amenaza gravísima para el PSOE de González y Guerra. Rafael Escuredo fue el encargado de suplantar la identidad nacionalista haciendo que el PSOE se convirtiera en el equivalente nacionalista del PNV y CiU en Andalucía con las diferencias lógicas. Aquí no había ni raza, ni lengua, ni historia relevante que inventar. Sin embargo, el PSOE logró erigirse en "vertebrador" del sentimiento andalucista y trató, y aún trata, por todos los medios de establecer la identificación Socialismo=Andalucía auténtica, como en el Norte PNV=vasquismo auténtico y CiU=catalanismo auténtico.

En Andalucía, sin un nacionalismo de verdad anclado en su escuálido empresariado ni en sus clases medias, el PSOE logró su objetivo: el poder durante más de una generación, como los nacionalismos, con los mismos métodos que los nacionalismos: clientelismo, arbitrariedad, partidismo, burocratización ideológicamente orientada, penetración en las Cajas de Ahorros, en la Educación, en los servicios... Cierto que Escuredo casi se creyó su propio discurso y fue sacrificado por el centralismo tradicional de los jacobinos sevillanos Felipe y Alfonso. Luego, Borbolla hizo muecas en la misma dirección y del mismo cañón le llegó el obús destitutorio Y luego llegó Chaves.

Pero Chaves nunca se ha creído el cuento pseudo nacionalista del PSOE andaluz –es miembro del jacobinismo originario–, aunque sí ha querido seguir con el teatro. El claroscuro de la oligarquía socialista andaluza respecto al nacionalismo andalucista le ha supuesto destruir el nacionalismo incipiente de Rojas Marcos y dejar al PP en la cuneta de la historia durante muchos años. Por eso, han seguido homenajeando a Blas Infante, del que desprecian su locura y sus tonterías en privado e incluso, en esa última escena brillante de la obra, convirtiendo la "realidad nacional andaluza" en condititio sine qua non para un PP que aún no ha salido de su asombro.

Pero, claro, si en el País Vasco el PSE-PSOE puede procurar el cambio de régimen con la ayuda del PP, que es lo que dice que va a hacer, que ya veremos si lo hace, ¿cómo se logrará el cambio andaluz cuando jamás se contará con el apoyo de la actual oligarquía socialista, columna vertebral del régimen, ni se cuenta con partido alguno capaz de impulsar dicho cambio histórico? El PP andaluz, única posibilidad real de transformación de Andalucía hacia un democratización de corte liberal y abierta y a un desarrollo económico y social real y no propagandístico, necesita una mayoría absoluta para intentarlo. ¿Es su estrategia una estrategia de mayoría absoluta? ¿Tiene clara su misión histórica en una Andalucía, que junto con Extremadura y Castilla la Mancha, pueden devolver el centro de gravedad perdido a una España autoestimada, constitucional y competente?

11-M
¿Empezó todo en Perejil?
Emilio Campmany Libertad Digital 30 Marzo 2009

¿Por qué Zapatero arrojó el islote de Perejil a la cara de Mariano Rajoy el día que éste le recriminó el modo en que había decidido retirar a las tropas españolas de Kosovo? ¿Por qué unió este incidente a la guerra de Irak, como si ambas decisiones de Aznar fueran errores de alcance similar? ¿Por qué dio Zapatero la impresión de estar del lado marroquí en lo que a Perejil se refiere? ¿Por qué Zapatero, al llegar al poder, cambió lo único que en Occidente no cambia cuando hay relevos en el Gobierno, esto es, la política exterior?

Las reivindicaciones territoriales de Marruecos con respecto a España, convierten al reino alauí en nuestro más obvio enemigo exterior. Los temores a que Marruecos pueda intentar anexionarse territorios de soberanía española de forma más o menos violenta no son infundados desde el momento que existe el precedente del Sahara Occidental, incorporado por Marruecos a su territorio empleando la fuerza, en contra de la legalidad internacional y, sobre todo, en contra de la voluntad de España.

Es todo tan inquietante, que da miedo reflexionar sobre ello. El incidente de Perejil ocurrió durante el verano de 2002. En la primavera siguiente, la casa de España en Casablanca sufrió un terrible atentado islamista. Y al final del invierno de 2004, se cometió en Madrid el mayor atentado terrorista de la historia de Europa. El único condenado por la colocación de las bombas del 11-M es de origen marroquí. El jefe de la banda que compró el explosivo y llevó a cabo el atentado, también. Zapatero filtró a la prensa la falsedad de que se habían descubierto terroristas suicidas con el fin de que los españoles tuviéramos noticia del origen islamista del atentado antes de ir a las urnas. Puede que fuera entonces víctima de una intoxicación, pero no ha acusado a nadie de haberle engañado. Cuando se supo que los terroristas eran musulmanes, los socialistas acusaron a Aznar de ser responsable del atentado por haber colaborado con Bush en la invasión de Irak.

El caso es que nadie puede poner en duda que la actitud de Zapatero hacia Marruecos ha sido mucho más benévola que la que mantuvo Aznar. Y encima, ahora, Zapatero confiesa que, para él, la recuperación del islote de nacionalidad española tras la invasión marroquí, llevada a cabo por el Ejército español por orden del presidente Aznar, fue un error de la misma talla que la intervención en Irak. ¿Tienen alguna relación todos estos hechos?

No lo sabemos. Puesto que desconocemos quién decidió el 11-M, esos a quien José María de Pablo llama La cuarta trama en un magnífico libro sobre el atentado, pueden hacerse las más inverosímiles elucubraciones. Cabe por ejemplo especular sobre la posibilidad de que los servicios secretos marroquíes tuvieran alguna responsabilidad en el atentado.

Quizá la verdadera respuesta a la actitud de Zapatero en relación a Perejil sea que él es tan pacifista que no cree que haya nada en este mundo por lo que merezca la pena luchar, ni siquiera un trozo de tierra española. Puede asimismo que Zapatero no entienda que tolerar la invasión de un islote sin importancia estratégica ni económica significa invitar a realizar en el futuro nuevas invasiones de territorios más importantes. Puede. Pero, cabe también que, como dijo nuestro Rey, Zapatero sepa muy bien lo que está haciendo. Y, si es verdad que lo sabe, también en relación con Marruecos, que Dios nos pille confesados.

A FONDO
Un pacto para la esperanza
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 30 Marzo 2009

¿Puede funcionar el pacto del PSE y el PP en el País Vasco? A mi alrededor no veo más que escepticismo. La mayoría cree que el acuerdo saltará por los aires antes de un año. Yo creo que todo depende de la voluntad política de ambos partidos y que tanto socialistas como populares cometerían una grave irresponsabilidad con consecuencias electorales si, por intereses egoístas, dinamitaran el primer ensayo serio que se ha producido en 30 años para establecer un régimen de libertad en la comunidad autónoma más castigada por el terrorismo.

Veamos como se ha llegado al acuerdo. Tras las elecciones del 1 de marzo, el PSE obtuvo 25 escaños y el PP logró 13. Es decir, 38 escaños: mayoría absoluta en un Parlamento que cuenta con 75 diputados.

La matemática había derrotado al PNV (30 escaños). Se produjo la combinación necesaria para desalojar a los nacionalistas del poder después de tres décadas.

Los populares dijeron desde el primer momento que apoyarían a Patxi López como lehendakari.
Los socialistas se sintieron vencedores morales y mostraron su deseo de gobernar en solitario.

El PNV no dio opciones a la duda. Utilizaron toda su artillería verbal y mediática para calificar su eventual desalojo del poder como una «desestabilización» política, una especie de golpe de Estado sin violencia.

En la primera reunión que mantuvieron los representantes del PSE y del PP las cosas no fueron muy bien. Los socialistas se mostraron arrogantes. Querían que el PP les votase la investidura sin condiciones previas. No estaban dispuestos a alcanzar acuerdos políticos que limitasen su capacidad de maniobra. Es decir, la posibilidad de llegar a acuerdos futuros con el PNV.

Antonio Basagoiti, que ha tenido en estas semanas su bautismo de fuego como líder del PP vasco (un papel más que difícil tras la salida traumática de María San Gil), ha jugado sus cartas con prudencia e inteligencia. Desde Madrid, Rajoy, Cospedal, Arenas e incluso Mayor Oreja, le han aportado ideas. Pero, al final, ha sido él quien ha llevado el timón.

Por increíble que parezca, el PSE ha ido virando poco a poco hacia el pacto. ¿Motivo? La intransigencia de un PNV echado al monte e incapaz de asumir su derrota.

Los socialistas se dieron cuenta de que el PNV iba a intentarlo todo para hacer fracasar un gobierno en minoría, y se percataron de que tenían que llegar a un acuerdo firme, estable, con el PP, como única forma de resistir las embestidas nacionalistas.

El PNV va a jugar a la contra en todo momento. Incluso es muy posible que Ibarretxe decida continuar para dirigir desde la oposición la reconquista del poder. En lugar de moderarse, al menos hasta el momento, los nacionalistas se han radicalizado aún más. En el PNV se piensa que el nuevo gobierno no terminará la legislatura y se verá forzado a convocar elecciones anticipadas.Ese, piensan, será el momento de volver a Ajuria Enea.

Así las cosas, lo que parecía imposible hace tan sólo cuatro semanas, se ha ido convirtiendo en realidad.

El PP tuvo muy claro desde el primer momento que su estrategia negociadora no podía basarse en un reparto de cargos. Basagoiti estableció tres bases para un acuerdo político que pudiese dar estabilidad al nuevo gobierno:

1º La derrota de ETA.
2º La deslegitimación de Batasuna.
3º Una política lingüística que no discriminase al castellano.

Poco a poco, con discreción, se ha ido fraguando el pacto. En total han sido 11 reuniones: tres públicas y ocho secretas. Y, cómo no, llamadas telefónicas entre López y Basagoiti.

Por parte del PSE el hombre más proclive al acuerdo ha sido Rodolfo Ares, que siempre ha visto que la única alternativa posible a los nacionalistas era un pacto con el PP. Pero lo que más ha llamado la atención a los populares ha sido la postura de Jesús Eguiguren, presidente del PSE y el hombre con más peso político de la comisión negociadora.

Eguiguren, que fue el artífice de la negociación con ETA en la anterior legislatura, que se ha sentado en multitud de ocasiones con Arnaldo Otegi y que ha defendido la reintegración de los abertzales radicales a la legalidad, se ha mostrado firme y contundente ante la presión nacionalista en contra de un acuerdo con el PP.«¿El PNV? ¿Y qué nos importa a nosotros lo que diga el PNV?», exclamó en el seno de una de las reuniones en la que uno de sus compañeros sacó a colación la oposición frontal de los nacionalistas a un gobierno presidido por López.

Sí, por increíble que parezca, PSE y PP han alcanzado acuerdos en política antiterrorista, sobre la Ertzaintza, el Estatuto, la política lingüística, el tren de alta velocidad... «No tendré inconveniente en apoyar los próximos presupuestos», ha confesado Basagoiti.

¿Estamos viviendo un sueño? ¿Nos despertará la cruda realidad? Sí, soy consciente de que lo que les espera a socialistas y populares en los próximos meses no es un camino de rosas, sino más bien todo lo contrario. El acuerdo no sólo tiene enemigos externos, sino internos.

Hay gente que no olvida el incidente que se produjo en la capilla ardiente de Isaías Carrasco, asesinado por ETA el 7 de marzo de 2008. «No queremos escuchar al PP que traicionamos a las víctimas», le espetó López a Rajoy a las puertas del Consistorio de Mondragón.El líder del PP ni siquiera pudo dar el pésame a la familia del asesinado.

Hay resquemores y dudas. En el PSE algunos creen que el PP ha sido injusto y egoísta en los últimos años, los de la negociación con ETA. En el PP hay quien opina que el de ahora no es más que un paso intermedio hacia un acuerdo de los socialistas con el PNV. La aritmética parlamentaria, que ha devenido repentinamente en una aterradora soledad del PSOE en el Congreso, tampoco ayudará a consolidar el acuerdo con los populares en el País Vasco.

Muchos son los riesgos, pero también mucha la esperanza que ha despertado ese pacto entre los ciudadanos vascos, y me atrevería a decir que de toda España.

Es el momento de la grandeza política. Tanto López como Basagoiti deben ser conscientes de la relevancia de su papel en estos momentos y también de que el futuro les juzgará más por su generosidad que por los réditos que logren para sus partidos a corto plazo.Sí, el ensayo merece la pena.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

Kosovo
No sólo las formas
GEES Libertad Digital 30 Marzo 2009

La cantidad termina afectando a la calidad y un fallo tan garrafal de formas no deja de incidir sobre el fondo. El PP le ha hecho un regalo innecesario e injustificado al dúo Zapatero-Chacón al establecer una tan tajante distinción entre las unas y el otro en el asunto de la propuesta de espantada de Kósovo, y el error se relaciona no sólo con la magnitud de la chapuza sino que viene de más atrás y tiene raíces más profundas. Y es que las cuestiones de fondo, la ilegalidad de la independencia de Kósovo y el mandato del Consejo de Seguridad para los tropas internacionales en lo que era una región autónoma de Serbia, nunca han sido tan nítidas como Gobierno y oposición lo han presentado.

Muy cierto es que en el siempre problemático derecho internacional una de las normas más rotundas –posiblemente la que más– es la que proclama el carácter sagrado de la integridad territorial de los Estados, algo que hay que considerar como absolutamente indispensable para mantener un mínimo de estabilidad en el orden internacional. Pero que no por ello deja de ser a veces de difícil conciliación con uno de los grandes principios teóricos en los que supuestamente se asienta ese orden, que es el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, el correlato colectivo de la soberanía popular en el interior de los Estados. El problema insoluble, por inmensamente subjetivo, reside en la definición de lo que es un pueblo, la demarcación de los límites sociales, no ya territoriales, entre unos y otros: cómo los derechos nacionales recaen sobre los pueblos y lo que se le reconoce a uno se hace con frecuencia a costa de lo que se le quita al otro u otros en conflicto. La contradicción está servida.

Está luego la falacia de pretender que como la norma es categórica, los casos a los que se aplica también han de serlo. Ni muchísimo menos. Por definición, los nacionalismos tienen un denominador común francamente mínimo y una gran variedad de numeradores. Cada pueblo con reivindicaciones nacionales se afirma subrayando sus profundas y abismales diferencias con todos los que lo rodean. Se ve como una individualidad perfecta.

En sus pretensiones independentistas cada uno se agarrará a los precedentes de los que pueda echar mano, tergiversándolos todo lo posible a su favor. Con España o sin España, los independentistas catalanes y vascos dieron saltos de alegría con el reconocimiento de Kosovo por parte de los americanos y una gran mayoría de europeos, incluidos muchos que también tienen nacionalismos centrífugos en su interior. Y no deja de ser un gran regalo que Gobierno y oposición hacen a los catalanistas y vasquistas radicales reconocer implícitamente que sus casos puedan ser idénticos al de Kosovo. Lo son en aspiraciones y puede que lo sean en retórica y mitos, pero en cuanto a realidades son enormemente distintos. Como es absurdo, arrastrado por esa lógica de una interpretación de la norma de la integridad territorial que desprecia los méritos de cada caso concreto, concederle a Putin que Abjasia y Osetia Meridional tengan los mismos títulos nacionales que los albano-kosovares. Amén de que con Kosovo o sin él nuestros separatistas van a seguir manteniendo absolutamente idénticas aspiraciones con la mismísima intensidad y Putin hubiera hecho exactamente lo mismo con Georgia. Y precedentes sobran y con el tiempo se desvirtúan.

Seis meses antes, cuando las elecciones no estaban ya encima, Zapatero les hubiera hecho el regalo a sus socios vascos y catalanes de seguir la línea general del reconocimiento de Kosovo. ¿Por qué, en honor a la verdad, el PP no podía haber sido un poco más sutil?
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Un rentable fascismo
GABRIEL ALBIAC ABC 30 Marzo 2009

PODRÍA hasta inspirar piedad la imagen. Si hubiéramos perdido la memoria. Y nada viéramos en el voluminoso anciano que balbucea en Estrasburgo (http://www.youtube.com/watch?v=Df7uckrHLBQ), salvo el devastador efecto de la senilidad: «Me he limitado a decir que las cámaras de gas fueron tan sólo un detalle en la historia de la segunda guerra mundial». Podría inspirar piedad. La misma que podría inspirar la foto aquella de Rodríguez Zapatero envuelto en la blanquinegra cofia palestina. Piedad por lo senil del uno. Por lo pueril del otro. Pero el senil será próximo presidente de edad del Parlamento Europeo. Pero el pueril, va ya para cinco años que preside este al cual llamamos un país adulto. Y no hay piedad que pueda sobreponerse a la defensa de la dignidad democrática frente al fascismo.

Porque es fascismo, en el rigor del concepto, hacer de la Shoá uno más de los desastres de la guerra. «Un detalle», balbucea en la pantalla el viejo dinosaurio Jean-Marie Le Pen. Intercambiable con otros de dimensión idéntica, dicen sus paradójicos émulos españoles. ¡Jodida pertinacia de la memoria! Abril de 2002. Yenín. A la alharaca de la vieja judeofobia se suma en masa el humanitarismo socialista: ningún pudor impide a las buenas gentes del PSOE proclamar el «genocidio», bautizar a Yenín de «Auschwitz» de nuestro tiempo, o, como mínimo, de nuestro contemporáneo «Ghetto de Varsovia». A principios de mayo, Human Rights Watch, ONG poco sospechosa de simpatías israelíes, estaba ya en condiciones de dar el balance: 52 bajas palestinas, 23 israelíes. A eso habían llamado partido socialista, prensa, intelectuales, comediantes españoles un «genocidio», un «nuevo Auschwitz», un «Ghetto de Varsovia».

¿Qué es, en rigor, «fascismo»? La forma nacional del socialismo. Como tal lo concibe, y con tal contenido le da nombre, un dirigente socialista en conflicto con sus colegas italianos, Benito Mussolini. Y, en aún más inequívoca literalidad, de esa amalgama hace nombre para su partido el fundador de su exterminadora variación centroeuropea. Y, con demasiada frecuencia, olvidamos -porque es, ¿a qué ocultarlo?, de lo más doloroso hacer frente a ciertas cosas- que «nazi» no es sino apócope de un Nationalsozialismus que no admite otra traducción castellana que no sea la de «socialismo nacional». En el proyecto de su fundadores, la solidez del proyecto está asentada sobre la primordial fuerza unificadora de la irracionalidad afectiva. Es por ello la forja de grandilocuentes mitologías la que prima, inauguralmente en Mussolini, después y con más eficacia en Hitler. Y no hay mitología tan potente como la del monstruoso enemigo intemporalmente al acecho. Frente a lo demoníaco en estado puro, la patria erige su acorazado búnker en torno al guía, al conductor, al Führer. Y el monstruo intemporal está al alcance de la mano; Hitler no ha tenido más que recuperarlo de los relatos europeos más viejos; también de las más brutales mitologías socialistas de finales del siglo XIX. El monstruo tiene nombre: el deicida, el judío, que es ahora el plutócrata corruptor del puro espíritu social de Europa. La abrupta originalidad del socialismo nacional centroeuropeo consistirá en pasar al acto: aniquilar a lo previamente erigido en antihumano. Seis millones de indiscriminados asesinatos. No de bajas en combate: seis millones de asesinatos a sangre fría. Y un proyecto: borrar la enfermedad judía del mundo. «Un detalle tan sólo» de la Segunda Guerra mundial, según Le Pen. Un avatar idéntico a los 52 muertos en los combates de Yenín. Un presente que da asco. El del rentable fascismo. Con cofia blanquinegra.

Si Montilla supiera leer (a Arregi)
IVAN TUBAU – EL MUNDO 30 Marzo 2009

ALGUNOS LECTORES y lectoras pensarán que al título le sobra el paréntesis. De acuerdo, quítelo quien quiera: lo sustantivo está antes, pero lo que va dentro del paréntesis constituye la ilustración del argumento. Más de 30 años haciendo de profesor en la universidad me han enseñado que la mayoría de los alumnos entienden realmente el enunciado cuando lo ilustra un ejemplo. A ello, pues.

Montilla, presidente del gobierno catalán, dijo que «la política lingüística de inmersión de las escuelas catalanas está al servicio de que Cataluña sea un pueblo, y un pueblo cohesionado». Joseba Arregi -pronúnciese Arregui- empieza así su estupendo artículo Una lengua, un pueblo, claro y didáctico, en El Periódico de anteayer sábado. Ante todo, no olvidemos que la palabra pueblo para designar a los ciudadanos es propia de regímenes comunistas o fascistas (viene a ser lo mismo) y no de democracias parlamentarias organizadas como Estado de Derecho. Pero sigamos.

Si Montilla supiese leer -no sólo deletrear-, se esforzase por entender lo que dice Arregi y aplicase después a su práctica política lo aprendido con esa lectura, bastantes de los problemas de Cataluña tal vez entrarían en vías de solución. Sí, ya sé que el equipaje cultural e intelectual de Montilla es precario, que no sólo es penoso su dominio de la lengua catalana sino también el de la castellana y que no tiene más estudios que los de medrador político. Pero cabe quitarse el pelo de la dehesa si se tiene voluntad de hacerlo. También sé que Arregi es doctor en teología y en sociología, que fue responsable de política linguística y después consejero de Cultura y portavoz de gobiernos vascos en los años 80 y 90 del siglo pasado, naturalmente todos ellos del PNV; sé asimismo que ahora se mueve en la órbita del PSE-PSOE y que preside la asociación Aldaketa, crítica con el nacionalismo. Algunos a eso lo tildan de «arribismo excelso». Yo lo llamaría evolución inteligente, su artículo de anteayer lo demuestra. Léanlo y verán.

Me limitaré pues a extractar aquí dos brevísimos fragmentos de su texto Yo me acuso, publicado en el blog de Agora socialista de Cataluña: «Me acuso de no terminar de entender la negativa del Gobierno catalán a permitir que el español pueda ser, también, lengua vehicular en la enseñanza. [ ]Me acuso de no entender por qué el nacionalismo español es malo y los nacionalismos catalán, vasco o gallego, buenos [ ]». Hay mucho más, pero terminaré acusándome a mi vez: Me acuso de haber titulado mal este artículo. Aunque Montilla supiera leer, no le cabría Arregi en la sesera: el medro ocupa ya todo el espacio.
ivan.tubau@uab.es

Interior asigna escolta a un centenar de empresarios e ingenieros del AVE vasco
PSE y PP se conjuran para acelerar la infraestructura, amenazada por ETA
AITOR GUENAGA - Madrid El País 30 Marzo 2009

Los Gobiernos central y vasco han blindado la seguridad de las empresas que están construyendo el trazado de alta velocidad en Euskadi, la llamada Y ferroviaria por el dibujo que forma entre las tres capitales. Desde la primera reunión que mantuvieron con la cúpula de la patronal vasca Confebask, el 10 de diciembre pasado, con la participación de Alfredo Pérez Rubalcaba y Javier Balza, y las constructoras afectadas, los equipos de Interior de ambas Administraciones han tenido varios encuentros -el último hace poco más de dos semanas- para estudiar "caso por caso" las necesidades de seguridad de las empresas que están en el objetivo de ETA por su compromiso en ejecutar las obras de una infraestructura considerada prioritaria por Madrid y Vitoria.

El asesinato del empresario guipuzcoano Ignacio Uria, perpetrado supuestamente por el pistolero Beñat Aguinagalde, de 24 años, el 3 de diciembre de 2008, espoleó a las autoridades a cerrar en un tiempo récord un programa de seguridad ad hoc para el AVE vasco. Aún está pendiente de cubrir el puesto de coordinador de seguridad para este proyecto, plaza para la que la consejería que dirige en funciones el peneuvista Javier Balza ya propuso en 2008, antes del asesinato de Uria, a un comisario de la Ertzaintza experto en lucha antiterrorista.

Fuentes oficiales conocedoras de esos contactos entre los responsables de Interior de ambas Administraciones han cifrado en "cerca de un centenar" el número de personas relacionadas con la construcción del AVE que tienen ya o tendrán escolta en las próximas semanas. En concreto, la protección personal será para constructores, ingenieros y cuadros intermedios de las empresas afectadas. La empresa de Ignacio Uria es una de las 27 adjudicatarias de unas obras que darán trabajo a unas 10.000 personas entre empleos directos e indirectos.

La Y ferroviaria supone la inversión pública más importante realizada en Euskadi, con más de 4.400 millones de euros de presupuesto, y se ha diseñado para transporte de viajeros y mercancías. El coste inicial previsto se disparará ahora con las nuevas inversiones en seguridad.

El Ministerio del Interior hará frente a su correspondiente cuota del 50% de protegidos con una dotación inicial de 5,3 millones de euros, según datos oficiales, aunque aún está por fijar la cuantía que el Gobierno central destinará para asegurar la protección de los edificios y sedes de las empresas. En el caso de Euskadi, el Ejecutivo autónomo aprobó en plena campaña electoral, el 24 de febrero, una partida extraordinaria de 34 millones de euros para incrementar la seguridad de las personas amenazadas por ETA. Una parte está destinada a las nuevas necesidades de seguridad de las empresas que construyen la Y ferroviaria. La partida era una ampliación de crédito global con cargo a remanentes de Tesorería, según precisó el Gobierno vasco.

Fuentes de Interior confirmaron que la coordinación con el Ejecutivo de Vitoria en materia de protección del AVE está muy bien engrasada. A ello se añade que socialistas y populares vascos han incluido en el acuerdo de bases que se presentará mañana una apuesta decidida por esa infraestructura y por acelerar los plazos de ejecución.

Los constructores, lejos de arredrarse ante la amenaza terrorista, mantienen su compromiso. Los trabajos del AVE no se han detenido pese a la ofensiva etarra contra los empresarios. Hace unas semanas, 38 empresas agrupadas en 15 uniones temporales de empresas (UTE), y otra más por separado, presentaron sus ofertas para la construcción del tramo Beasain-Ordizia (con 2.159 metros de longitud, el 91% soterrado).

****************** Sección "bilingüe" ***********************

BAJO EL VOLCAN
El vuelo del pájaro vasco
MARTIN PRIETO El Mundo 30 Marzo 2009

PATXI LOPEZ, el zarandeador de Mariano Rajoy en un sepelio, no llega a su padre López Albizu, buen poeta, gran gastrónomo y modélico ciudadano vasco integrador. Tampoco es gran cosa su socio inestable Basagoiti, rebote traumático de María San Gil.Cuando aquél, para adquirir el peso que no tiene, advirtió que la política del PP en el País Vasco no la iba a hacer Mayor Oreja desde Europa o Mariano Rajoy desde Madrid, les estaba haciendo un favor, porque no se completará la legislatura de Vitoria y el socialismo vasco cambiará de caballos a mitad del río, porque Zapatero sí manda en el PSE, y más en Patxi. Ahora es el fervorín de los que fingen querer nacionalizar Euskadi y la tragicomedia de los que han clonizado el PNV con la comunidad vasca y no entienden la alternancia en un territorio exento de democracia.

Aunque el pacto del Tinell (el salón con la vajilla de respeto de la Generalitat) y el cíngulo sanitario a la cintura del PP están en el recuerdo de la infamia sectarista, los socialistas se encuentran más cómodos entendiéndose con el PNV, y una vez les regalaron Ajuria Enea y otra cogobernaron con el movimiento nacional de Sabino Arana. Zapatero no sabe qué hacer con la economía en harapos pero tiene una idea clavada como una viga: negociar el fin del terrorismo vasco, a lo que no ha renunciado en absoluto.Cuando se detenga el termómetro del paro, ZP seguiría hurgando en ETA como Rubalcaba en sus presos o el socialista guipuzcoano Jesús Eguiguren en Aralar, plataforma secesionista no violenta, mientras resucita Otegi su papel de Larry Collins hasta que otro Eamon de Valera (también español) le mande matar antes del acuerdo final.

Sabemos desde Leonardo da Vinci que la aerodinámica exige simetría. En El cerebro femenino, la neuróloga Louann Brizendine demuestra científicamente que las mujeres son muy receptivas a la simetricidad de los rasgos físicos masculinos. Pero la política asimétrica es la debilidad de Zapatero, aunque no sea entendible un socialismo escorado hacia el secesionismo virtual en Cataluña y otro español en Euskadi, fracasada la cohabitación con el independentismo gallego. Patxi López ni puede ni quiere desmantelar 30 años de ultranacionalismo de espadaña, tenderá puentes hacia el abertzalismo y en no más de un par de años el PP vasco se acordará de la Casandra María San Gil y sus dicterios. Sin simetría no vuelan los pájaros y se caen los aviones. La España asimétrica de ZP, en la que entra hasta Andalucía, no federaliza ni confederaliza: balcaniza.

Derrota anunciada
EDITORIAL El Correo 30 Marzo 2009

La persistencia de la violencia de ETA en un entorno de libertad y en una Europa de la que, con la salvedad de algunos grupúsculos, ha desaparecido el terrorismo local constituye la gran asignatura pendiente para la democracia, restablecida hará pronto treinta y dos años. El tiempo ha venido a demostrar que tras las siglas etarras no se esconde otro afán que el de la perpetuación de la banda, necesitada más que nunca de preservar la disciplina interna y de mantener bajo control a la izquierda abertzale ilegalizada. Pero la actuación del Estado de Derecho, de la Justicia y de los cuerpos policiales ha desbaratado ya el mito de la imbatibilidad de ETA.

La colaboración de Francia y de otros países viene obligando a los terroristas a extremar sus cautelas y rebajar su actividad, con el alivio que ello supone para quienes tienen razones para sentirse directamente amenazados por el terror. Las dificultades a las que la banda etarra se enfrenta hoy de cara a la recluta y encuadramiento de nuevos activistas convierten cada detención en una merma sensible para su capacidad operativa y, lo que es más importante, para su tradicional facilidad de regeneración periódica de sus estructuras de mando y acción.

La verosimilitud de una derrota definitiva y pronta de ETA cobra enteros cada día que pasa. Pero ello no debe llevar a las instituciones, ni a darla por descontada sin más, ni a atajar el camino que aún reste para alcanzar dicho objetivo mediante el enésimo acercamiento a la trama terrorista. La trayectoria de ETA ha estado siempre acompañada por especulaciones sobre la existencia en su seno -o en el seno de la izquierda abertzale- de una corriente capaz de acabar con la inercia terrorista. Pero las características de esa supuesta corriente han sido descritas más desde el deseo que desde un riguroso análisis sobre la tenaz realidad que entraña el terrorismo etarra.

La constatación de que la izquierda abertzale no es capaz ni de cortar amarras ni de emplazar a la banda al abandono de la violencia resulta tan clamorosa que ni siquiera cabe esperar cambio alguno en momentos como los actuales, en los que la dirección de la trama terrorista está en manos de unos cuantos aprendices del altercado violento. La incapacidad de la propia ETA para revisar su pasado queda palpable en su innata proclividad a las purgas periódicas que zanjan todo debate con la expulsión de quienes, incluso con historiales verdaderamente sangrientos, se atrevan a poner algún pero. Cada gobierno se ha visto tentado a ensayar alguna fórmula de entendimiento con el terrorismo etarra, y todos los intentos han resultado frustrados. Lección suficiente como para que nadie vuelva a pretenderlo de nuevo. Porque, por lento que parezca, no hay camino más corto para acabar de una vez con ETA que el que ha emprendido el Estado de Derecho.
 

 

Política
Médicos baleares contra la imposición del catalán
S. Suárez La Razón 30 Marzo 2009

PALMA DE MALLORCA- «Por una sanidad sin exclusiones. Sí al catalán como mérito, no como requisito». Bajo este lema los sindicatos de médicos y de enfermeros de Baleares se manifestarán, el próximo miércoles, contra la imposición del catalán en la Sanidad Pública. Con esta marcha -que partirá a las seis de la tarde desde la Plaza de España de Palma- quieren mostrar su oposición al decreto del catalán, aprobado por el Gobierno socialista de Francesc Antich, que establece la obligatoriedad del uso de esta lengua para optar a una plaza pública o conservarla.

Además, la central sindical independiente de funcionarios en Baleares también se adherirá a la concentración, al igual que lo hará el PP. El presidente del sector de sanidad, Manuel Fuster, explicó que se sumarán a la protesta ante el «perjuicio que comportará entre los profesionales del IB-Salut, que tras bastantes años sin una Oferta Pública de Empleo -la última convocatoria tuvo lugar en 2001- verán mermadas sus posibilidades de optar por una plaza fija debido a la exigencia, por parte de la Administración, de la normalización lingüística».

Desde la central sindical piensan que «no es el momento oportuno para establecer dicho requisito, teniendo en cuenta la necesidad profesional que existe en la Sanidad balear». Las cifras son alarmantes: en algunas especialidades médicas la situación es deficitaria y, en otras, más de la mitad de profesionales son mayores de 50 años, por lo que la aplicación del decreto planteará un problema de relevo generacional. Porque, según los sindicatos, la imposición y priorización del catalán supondrá la expulsión de «centenares» de médicos del sistema de salud, al tiempo que «vetará» el acceso de otros. «Las consecuencias del decreto pueden ser muy negativas, porque prioriza el conocimiento de una lengua sobre la capacitación médica», dijo el presidente de facultativos, Isidro Torres, informa Ep.

 

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