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Recortes de Prensa    Jueves 2 Abril 2009

 

Un balance de nuestra democracia
José Luis González Quirós El Confidencial 2 Abril 2009

Ya quedan lejos los tiempos en que muchos españoles eran invitados a cualquier parte para hablar de nuestra transición a la democracia; ahora, con más de treinta años a las espaldas, somos ya uno más en un club que tampoco crece tan deprisa como pudo parecer entonces. En pura lógica, sería tiempo de reflexión y, por qué negarlo, de reformas, pero aquí parece existir un miedo a plantear esta clase de asuntos. La clave puede estar en que los que se sienten legitimados, el Rey y los partidos, no parecen necesitar más, al menos de momento, y piensan que puede ser peor el meneallo.

Es evidente, sin embargo, que la mayoría está descontenta con nuestras instituciones y con los hábitos que imperan en la vida pública. La gente no considera a los políticos como individuos admirables que se ocupan de asuntos de los que nadie quiere ocuparse, sino que los ve, más bien, como personas que se aferran al cargo y se olvidan con facilidad de servir a quienes representan. Suponiendo que esto sea así, al menos en alguna medida, la pregunta que se ha de hacer es muy sencilla: ¿por qué consienten los electores que sus representantes los ignoren? ¿Por qué apenas se abren paso en política personas de las que nos podamos sentir justamente orgullosos?

Me parece que el quid de esta situación es relativamente sencillo. Los partidos han conseguido consolidar su poder a través de unas redes clientelares (que, dicho sea de paso, favorecen enormemente la corrupción), y mediante un proceso de apropiación del electorado que se fomenta promoviendo una cultura dogmática y maniquea, que sirve para bloquear cualquier atisbo de divergencia y de renovación en ambos lados del espectro. Los partidos consideran, por tanto, que los electores son suyos, y una buena parte de esos electores se siente premiada por semejante distinción. El éxito de esa cultura política, una oposición visceral entre izquierdas y derechas, ha traído consigo una práctica desertización de la opinión independiente, una contracción del debate público a términos vergonzosos y un empobrecimiento de la atmósfera de libertad y de pluralismo realmente asombrosa.

Necesitamos gente capaz de cambiar el sentido de su voto, personas que sepan ser exigentes y no consientan a los partidos que pretendan atraparlos en la infame dialéctica de o conmigo, o contra mí, una degeneración absurda de la democracia. No puede ser que todo se reduzca a decir si algo es de derechas o de izquierdas sin pensar si es útil, razonable o necesario. Es lamentable que el plan hidrológico nacional, la reforma de la educación o la disminución de la burocracia, sean malas para muchos, simplemente, porque las ha propuesto la derecha, o que, por el contrario, las desaladoras o las relaciones con Marruecos o la lucha contra el cambio climático sean perversas para otros muchos, simplemente porque han sido promovidas por la izquierda.

Necesitamos gente que se empeñe en ser independiente, en no dejarse reducir a la síntesis que conviene a las cúpulas de los partidos. En realidad, sin personas capaces de pensar por cuenta propia, ni la libertad ni la democracia tendrían el menor sentido. Solamente cuando los partidos se den cuenta de que necesitan ganar los votos a base de buenas razones, y no a base de repetir eslóganes, ataques rituales e insultos, se preocuparán de poder contar con los mejores y se abrirán a la sociedad. Sin independencia, los partidos creerán que somos sus rehenes, gente con la que cuentan para embestir o para aplaudir, pero para nada más.

Produce verdadero asombro ver la clase de gentes que, en muchas ocasiones, promocionan los partidos. A veces, se tiene la sensación de que muchos de ellos apenas podrían ganarse la vida honradamente en otras partes, que nada tendrían que hacer en situaciones en que no bastase con repetir como papagayos las frases supuestamente ingeniosas que ha ideado la central de propaganda de su organización.

Sin la presión de las personas de criterio independiente, los partidos se pueden dedicar, exclusivamente, a llenar espacios con figurantes, con aplaudidores, a mostrar supuestos actos políticos en las televisiones, reuniones en los que los ciudadanos reales están ausentes porque han sido sustituidos por disciplinados y telegénicos militantes que, al parecer, no tienen otra cosa que hacer que sonreír al líder de turno.

La independencia es muy necesaria en las personas, pero su ausencia es letal en las instituciones. Apenas hay parlamentarios capaces de hacer un trabajo propio, entre otras cosas, porque se les impide votar lo que mejor les parece: su voto está siempre cautivo. De este modo, la democracia languidece, se reduce a una mera apariencia, a una retórica que sirve para justificar las acciones de los poderosos. El poder del pueblo se convierte en una caricatura cuando la gente abdica de su obligación de tener un criterio propio y de atenerse a él por encima de todo. Muchos pensarán, con razón, que una democracia así, es un fraude.

*José Luis González Quirós es analista político.

La elevada deuda municipal
Editorial La Razón 2 Abril 2009

Los consistorios españoles tienen 32.000 millones en números rojos y van en aumento

La crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria han colocado a muchos ayuntamientos al borde del abismo. De hecho, al cierre de 2008 acumulaban una deuda de 32.000 millones de euros, 3.500 millones más que en 2007. La situación es especialmente crítica en consistorios como el de Madrid, que con 6.683 millones tiene el 20% del total de la deuda; Valencia (800), Barcelona (770), Zaragoza (690) y Málaga (618). En opinión del Gobierno, este oscuro panorama estadístico tiende a empeorar y no mejorará hasta el año 2011. Quedan por delante dos años y medio de penurias y estrecheces municipales, salvo que acuda al rescate una nueva ley de financiación varias veces prometida y otras tantas aplazada.

Que las finanzas locales habían entrado en barrena no era un secreto para la mayoría de los vecinos de las grandes ciudades y de algunas no tan grandes. Son ellos los que están sufriendo en carne propia la ruinosa situación de las arcas municipales, bien porque padecen la supresión de prestaciones y la merma de calidad en los servicios, bien porque sobre ellos han caído los recaudadores como una plaga de langostas: multas de todo tipo y de nueva invención, tasas a discreción, aumento desorbitado de los impuestos ya existentes, creación encubierta de otros, etc.

En vez de ajustar el capítulo de gastos y de reducir la nómina de asesores, colaboradores y funcionarios, que durante los años de bonanza engordó de manera enfermiza, los alcaldes pretenden mantener a costa del contribuyente el rumboso ritmo de vida que antes pagaba el ladrillo.

De ahí que decenas de miles de pequeños empresarios y trabajadores autónomos hayan cerrado sus negocios por falta de pago de los ayuntamientos, que les adeudan más de 5.000 millones de euros. Es evidente que por este camino no se llegará muy lejos.

Los gestores municipales están obligados a ser mucho más austeros y a no aumentar frívolamente el sufrimiento de muchos de sus vecinos que están en paro.

Por otra parte, es necesario reactivar la nueva ley de financiación local, la cenicienta del Gobierno. En este punto, la labor del presidente de la Federación de Municipios, el socialista Pedro Castro, ha sido muy negativa, pues ha estado más atento a secundar las opiniones de Zapatero que a velar por los intereses del municipalismo. Así, después de haber hecho grandes proclamas sobre la urgencia de la financiación local, que debía ir alimón de la autonómica, acaba de despacharse que, hasta final de año, nada de nada. De este modo, los ayuntamientos se ven abocados a correr con los gastos de numerosas competencias sobrevenidas, como inmigración, empleo, infancia, dependencia, etc., para las cuales no disponen de financiación. Las comunidades autónomas, que tienen un poder de presión sobre el Gobierno central que no poseen los ayuntamientos, cargan sobre éstos multitud de obligaciones sin darles un euro para ello.

Por si fuera poco, el movimiento municipalista, que ha tenido valiosos e inteligentes defensores entre la clase política, ha caído en picado debido, en parte al clima de corrupción que impregna a centenares de consistorios. Limpiar esa imagen, racionalizar la financiación y sanear las arcas no se logra con planes de empleo o cheques al portador. Es necesario un nuevo modelo con ajustes de estructura, que ponga coto al clientelismo y amiguismo, que revise el sistema tributario, erradique el minifundismo municipal y delimite claramente las relaciones financieras con el Estado y las autonomías.

Pacto PSE-PP
Memoria de las locas aventuras
Cristina Losada Libertad Digital 2 Abril 2009

Pocas veces siente uno satisfacción al comprobar que su pronóstico ha fallado. Esta es una de ellas y una memorable, dure lo que dure. El PSE y el PP han suscrito en el País Vasco un pacto que representa mucho más que un cambio de Gobierno. Pues se trata de un pacto a contracorriente de las tendencias que han dominado la política española. Si un entendimiento entre socialistas y populares resultaba difícil hace años, desde que ocupa la presidencia Zapatero se había vuelto impensable. Una tal alianza era, para los zapateristas, un fruto prohibido, un auténtico tabú. Y la belleza del asunto es que han llegado a ese destino por su empeño en escapar de él. Parafraseando al Mefistófeles del Fausto, por querer hacer el mal, se ha acabado haciendo el bien.

Es el momento de recordar a las luminarias que convencieron a Zapatero de olvidarse de su "oposición tranquila" en tiempos de Aznar, que incluía su apoyo a la colaboración entre constitucionalistas en el País Vasco, y de pasar a la lucha sin cuartel contra el PP. Una guerra que fue más allá de las desaforadas campañas de agit-prop (Prestige, Irak, 11-M) y se ha prolongado durante sus años de Gobierno. Su propósito era presentar al PP como un partido indeseable, dudosamente democrático y subrepticiamente franquista ("memoria histórica" mediante) y, por lo tanto, como un partido –y unos votantes– a excluir. El cuadro se completaba con la alianza de las sedicentes "fuerzas del progreso" para encerrar a los "fachas" en la leprosería de la que nunca máis habrían de salir.

Las consecuencias de esa política de confrontación no fueron, en principio, malas para Zapatero. Logró su segunda victoria electoral. Pero sólo un año después de ese triunfo, el maridaje entre socialismo y nacionalismo ha sufrido sus primeras crisis visibles. En Galicia era penalizado en las urnas y en el País Vasco, un PNV radicalizado al calor del abrazo zapateril, hacía imposible la alianza que más se ajustaba a la pauta seguida por los socialistas. Si Patxi López quería presidir el Gobierno vasco tenía que enterrar el hacha de guerra contra el PP. Su llegada al poder se verifica, así, sobre los escombros de la "genial estrategia", como irónicamente la denominó Leguina, que prescribía la expulsión de la derecha del espacio democrático redefinido a conveniencia. Tras condenarla, tienen que rehabilitarla.

Largo ha sido el viaje. Y desastroso. Un sistema debilitado, una Constitución maltrecha, unas autonomías autistas y enfrentadas, un centón de insultos, una atmósfera de odio irrespirable. Y todo ello para regresar, poco a poco, al punto de partida, que ya no es el mismo, sino peor. Las locas aventuras siempre tienen un precio.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Réplica a Jordi Sevilla
Socialmemocracia
Francisco Capella Libertad Digital 2 Abril 2009

Jordi Sevilla quiere refundar la socialdemocracia, pero dada su escasez de luces (que él pretende largas) sólo puede aspirar a una memocracia antisocial, justo lo que ya tenemos ahora. Esto es, los más ineptos e inmorales en lo más alto del poder parasitando a los productivos y escurriendo el bulto descaradamente ante todos los problemas generados por ellos mismos, nuestros ilustrísimos gobernantes, y culpando al chivo expiatorio del mercado libre, es decir al proceso y los resultados de decisiones voluntarias descentralizadas de millones de personas (que en realidad no existe más que como una sombra distorsionada por el intervencionismo).

Asegura que la actual crisis "es por la actuación egoísta de unos empresarios desaprensivos aupados por una ideología desrreguladora (sic), antiestatal y a favor del mercado libre. Hemos tenido que sufrir los efectos salvajes de un sistema capitalista que mantiene una fatal atracción sistémica por las crisis recurrentes".

Les cuesta tanto desregular que ni siquiera saben escribirlo bien. Y no suelen ofrecer muchos ejemplos concretos de esas presuntas desregulaciones, tal vez porque no existen pero conviene repetir la memez para que el populacho votante progre crea que haberlas haylas y además son temibles: los empresarios son egoístas (¿los políticos, funcionarios y sindicalistas no?), el capitalismo es salvaje y la atracción es fatal, como en las películas de terror, y con el mismo nivel de estupidez adolescente.

Sigue lanzado la lumbrera de la economía zapateril: "Cuando ha fallado la lógica del máximo beneficio privado a corto plazo, sin responsabilidad social, sin perspectivas de sostenibilidad, sin nada que pusiera freno al pelotazo individual, la solución hay que buscarla en actualizar el clásico principio socialdemócrata de tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario". Se le olvida, o no le llega para entender, que el liberalismo consiste en derechos de propiedad y cumplimiento de los contratos.

El beneficio se intenta máximo y cuanto antes a base de servir como productores especializados a los demás que son consumidores generalistas (y nunca a costa de otros como en la redistribución de riqueza típica de la socialdemocracia): ¿es acaso mejor no maximizar esos beneficios o retrasarlos? La responsabilidad en sociedad significa hacerse cargo de los daños que uno pueda causar a los demás (algo que jamás se verá hacer a un político socialista, y perdón por la reiteración), y no en convertirse en mulo de carga de hordas de parásitos dependientes. La insostenibilidad a la que se refiere, ¿es la provocada por la manipulación de los tipos de interés por los bancos centrales? ¿O la del fraude piramidal que es la seguridad social? Va a ser que no a ambas preguntas. ¿Y quién decide cuánto mercado nos van a permitir? ¿Nuestros bien amados dirigentes? ¿Esos que no saben vivir fuera de las ubres estatales que a ellos sí que les son tan necesarias?

Y sigue recordando "el fracaso que ha supuesto tres décadas en las que ha sido el mercado quien ha estado al mando con el resultado demostrado de ineficiencia, crisis, e inmoralidad". ¿Ha estado al mando el mercado? ¿De verdad? Algo tan bonito y no nos hemos enterado... Pero... ¿en el mercado se dan órdenes? ¿Hay coacción como la de la legislación estatal? Si los políticos no mandaban nada en todo este tiempo, ¿por qué tanto ardor electoral por alcanzar el poder?

Como no puede parar en su ataque de verborrea insiste en "la constatación del fracaso de la autorregulación privada y la necesaria intervención pública en actividades sensibles con graves repercusiones sobre el conjunto del sistema". ¿Autorregulación privada? ¿Se refiere a las cajas de ahorro supervisadas por el Banco de España? Seguro que sí.

Sevilla es una máquina de producción de bobadas: "Si algo es demasiado grande para caer, la responsabilidad social exige no dejar sus decisiones en manos exclusivas de sus gestores y accionistas, que juegan la ventaja de que ante dificultades serias reciben la ayuda pública". Si algo es demasiado grande para caer, no debería existir, y en una sociedad libre no existiría; pero los políticos prefieren mantenerlo precisamente para intervenirlo con la excusa de que no se lo puede dejar solo. Además de aprender a analizar alternativas, a Sevilla le convendría leer lo que él mismo escribe (¿o sólo lo firma?) para no comerse palabras.

Con genios como éste al mando difícilmente se va a conseguir "devolver la confianza a los ciudadanos en su sistema económico". Pero tienen el morro de pretender que es cosa suya.
Francisco Capella es director del área de Ciencia y Ética del Instituto Juan de Mariana y creador del proyecto Inteligencia y libertad.

Paraísos fiscales
La voracidad confiscatoria del G-20
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 2 Abril 2009

La crisis actual tiene una característica distintiva con todas las anteriores que hemos vivido desde la aparición del keynesianismo como una liturgia económica destinada a justificar la expansión del Estado. En concreto, desde 1929 a la fecha, cuando la economía no podía reinflarse mediante reducciones de los tipos de interés (por ejemplo en la Gran Depresión, en los 70 o en Japón a principios de los 90), los Gobiernos siempre tenían margen presupuestario para justificar una brutal expansión del gasto público.

El paradigma era precisamente el New Deal de Roosevelt: un magno programa de obras públicas y de políticas sociales que diera un vuelco a la relación entre la ciudadanía y el Estado. Al fin y al cabo, gracias al vademécum keynesiano, el incremento del gasto público destinado a estabilizar las expectativas de los agentes económicos siempre encontraba justificación. El Estado sólo tenía que gastar y gastar hasta la saciedad, tomando prestado lo que los inversores privados supuestamente guardaban bajo el colchón por una coyuntura enormemente incierta; luego, cuando la economía retomara el vuelo, sólo habría que amortizar ese endeudamiento previo incrementando la recaudación.

Ahora, sin embargo, todo este recetario keynesiano, si bien siguen blandiéndose a pies juntillas por políticos y economistas institucionalizados, se ve constreñido por una toduza realidad: en casi todos los países occidentales la presión fiscal ya representa entre un 40% y un 50% del PIB. Dicho de otra manera, es difícil, si no imposible, que los Estados incrementen mucho los impuestos en el futuro para devolver los elefantiásicos pasivos que están contrayendo hoy. Esencialmente porque, gracias a la globalización, los capitales privados escapan con celeridad de las regiones con una fiscalidad más confiscatoria y se refugian en los países con una actitud más respetuosa hacia la propiedad privada. Así pues, si en el remoto día en que salgamos de la crisis el Estado quiere generar los superávits presupuestarios necesarios para amortizar su deuda actual, los políticos tendrán que reducir su preciado gasto público.

Sin embargo, dado que éste resulta cada vez más rígido e "irrenunciable" para un Occidente en proceso de socialización, parece que los políticos, sin reconocerlo ni proclamarlo, han decidido ampliar su capacidad para esquilmarnos. Es decir, han decidido volar los diques de contención que el mercado había ido erigiendo para proteger a los individuos y su riqueza.

Es en éste contexto en el que debe entenderse la propuesta de eliminar los paraísos fiscales e, incluso, la disparatada idea de seguir avanzando hacia el proteccionismo. En la medida de lo posible, los Estados buscan coordinarse para que no queden lagunas y recovecos internacionales donde puedan guarecerse los patrimonios privados. Se trata de impedir que, por fin, ese "dinero caliente" que tanto molesta a los gobiernos depredadores no tenga otra salida que rendirse maniatado ante nuestros hambrientos publicanos.

Cerrar los paraísos fiscales en nada contribuirá a impedir que se reproduzcan crisis económicas en el futuro. Pero sí abrirá la puerta a brutales subidas de impuestos en Occidente. Quizá ésa sea la panacea que nos ofrecen: una economía socialista que no sufra periodos recurrentes de crisis, pero porque viva instalada en ella.

Juan Ramón Rallo es director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado.

La gran mentira

Francisco Rubiales Francisco Rubiales Periodista Digital 2 Abril 2009

El "fracaso del mercado" se ha convertido en la gran mentira del Zapaterismo, en el motor de su gobierno y en la justificación de su ineficiente política, basada en el intervencionismo público, en el endeudamiento desenfrenado, en el desprecio a la empresa y en el gasto del Estado como única receta para reactivar la economía, una política basada en argumentos falsos que está llevando a España hacia el descrédito internacional, el fracaso y la pobreza.

Argumentan Zapatero y sus acólitos (la semana pasada lo hizo el ministro Celestino Corbacho en un debate de la televisión) que el mercado, que había sido presentado como la gran solución, ha fracasado y que la intervención pública es la única solución para salir del problema. Esa tesis, falsa e interesada, se ha convertido en un eslogan que el gobierno español repite una y otra vez para convertirla en axioma nacional y justificar así su intervencionismo, su voracidad fiscal y su pregresivo control de la riqueza.

¿Por qué ese argumento, mediante el cual se quiere condenar el liberalismo y la libertad individual para entronizar el socialismo y la primacía del Estado sobre el ciudadano, es una "gran mentira"?

No existe un sector en el mundo más regulado que el dinero. Ni un producto financiero puede salir al mercado sin la aprobación de los bancos centrales y las comisiones de valores, que dependen siempre del poder político. Si el mercado mundial se ha llenado de basura y se ha atiborrado de riesgo es porque los gestores públicos que tenían el deber de impedirlo no hicieron anda. El fracaso no es del mercado sino de los políticos, que no cumplieron con la misión encomendada de regular y arbitrar para evitar los abusos y desequilibrios.

Podríamos argumentar, incluso, que el Estado, siempre ávido de impuestos, ha sido el principal estimulador del abuso y de los productos tóxicos, que crearon una riqueza artificial de la que se aprovechó el poder. En España, la responsabilidad del Estado en los abusos del mercado está más que demostrada y es indiscutible. Los ayuntamientos, por ejemplo, si financiaron durante más de una década de la construcción desenfrenada que el propio Estado alimentaba y bendecía. El consumo desbocado fue estimulado desde el poder político, que llenaba sus arcas con los impuestos indirectos y exhibía con orgullo, como un mérito propio, aquel crecimiento artificial.

Pero, aunque la crisis es mundial, existen notables diferencias entre lo que está ocurriendo en el mundo y en España. En España, para justificar el intervencionismo socialista que le gusta a Zapatero, que nunca ha funcionado en ningún país y que allí donde ha operado (como en la URSS, Cuba y otros dramas) sólo ha creado frustración, pobreza y esclavitud, se tergiversa la realidad y se publicita la falsedad de que el fracaso ha sido del mercado, ignorando la verdad de que culpa ha sido de los reguladores, que son el poder político. En otros lugares, aunque los estados intervengan ante la crisis con dinero público, como en Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña y otros países avanzados, lo hacen sin perder la fe en el mercado, únicamente con el ánimo de devolverle el equilibrio y hacerlo de nuevo operativo. Sólo en España se sostiene el peligroso y obsoleto discurso de que el mercado ha fracasado y debe ser sustituído por un Estado convertido en el gran empresario y el gran controlador.

¿Ha sido el mercado el que ha arruinado a la Caja de Castilla la Mancha o han sido los políticos que la gestionaban y los reguladores públicos que no cumplieron con su deber de impedirle los préstamos y operaciones que le llevaron a la insolvencia?

¿No resulta curioso y sospechoso que la mitad del sector financiero español que gestionan los políticos, el de las cajas de ahorro, sea el que está peor y más necesitado de inyecciones salvadoras de dinero público, a pesar de que las cajas cuentan con ventajas tan importantes como la de no tener que repartir dividendos a sus accionistas?

La realidad es que quien falla, quien arruina, quien ocasiona el caos y el fracaso en el mundo es, sobre todo, el Estado. España no sólo no es la excepción sino que constituye uno de los mejores ejemplos mundiales para demostrar el fracaso del Estado como gestor. En apenas tres décadas, el mal gobierno ha destruido el prestigio de la democracia, ha agrandado el foso que separa a los ciudadanos del Estado, ha acabado con la independencia de la Justicia, ha narcotizado y maniatado a la sociedad civil y, ahora, está acabando también con la prosperidad lograda por el esfuerzo de los empresarios y trabajadores en las últimas décadas.

Voto en Blanco

POLÍTICA
Quiénes hacen los frentes
J. M. RUIZ SOROA El Correo 2 Abril 2009

Los nacionalistas se dedican con fruición últimamente a acusar a socialistas y populares de haber conformado un «frente» que iría a emprender una «cruzada», ante la cual incluso suenan ya voces y huelgas de 'no pasarán'. Quizás convendría, para poner un poco de orden y reflexión en este asunto, hacer un poco de genealogía de las ideas y recurrir al concepto originario del término 'frente'. Porque podría ayudar a orientarnos en la confusión.

Un frente no era (es) sino una línea nítida de separación entre dos fuerzas contendientes: una muralla, una sucesión de trincheras, un foso, un elemento físico que en definitiva detiene el ataque de uno sobre otro y mantiene estabilizada la pugna. Es un término que sólo tiene sentido en un contexto bélico. Por eso, aplicarlo a la vida social y política cotidianas de una sociedad denota que el que lo utiliza tiene una comprensión agónica o bélica de la realidad o, por lo menos, que intenta difundir esa forma de comprensión: ellos contra nosotros.

Entre los ciudadanos de una sociedad democrática no existen en principio frentes, ni murallas ni fosos. Existe un espacio fluido y libre, un campo infinito que cada uno rellena a su gusto: normalmente es un espacio muy denso ocupado por interacciones de toda clase: colaboración, simpatía, competición, interés, amor. Ese denso espacio entre las personas es lo que llamamos sociedad. Cuando alguien empieza a decir que entre las personas no hay sociedad, sino 'frente', no nos engañemos, es porque esa persona está empezando a construir trincheras, a levantar muros, a tender líneas infranqueables, a alertar a los suyos contra los invasores. Los frentes no estaban, los construye quien los imagina. Es un caso de manual de proyección sobre el otro de lo que uno experimenta pero se niega a reconocer en sí mismo: acusamos al otro de intentar construir el frente que nosotros estamos ya edificando.

El acuerdo programático de socialistas y populares, fuera de medidas de gobierno perfectamente neutrales y que cualquier fuerza podría suscribir, no hace sino proponer dos cosas originales: más libertad para las personas en lo que se refiere a su libertad de elección en ciertas materias, y más protección legal e institucional a esas mismas personas ante la violencia y la extorsión. Y dar libertad a las personas es, exactamente, todo lo contrario a encerrarlas en muros, castillos o líneas de frente.

Eso revela con claridad quién es el que de verdad pone frentes entre nosotros: no los futuros gobernantes, que sólo prometen libertad, sino la oposición nacionalista, que se rebela indignada contra el levantamiento de las viejas coerciones y tutelas paternalistas por parte del poder. Se rebela contra la libertad de la sociedad, porque tiene miedo a ella. Los frentes los ponen quienes temen que por las rendijas que abre la libertad se les escapen sus súbditos.

Lo del obispo Uriarte
EDURNE URIARTE ABC 2 Abril 2009

El principal problema del discurso de Juan María Uriarte no es que corresponda a un obispo sino que lo suyo es muy representativo de casi todo el liderazgo de la sociedad vasca. De los obispos, de los políticos, de los líderes culturales, de las ONGs, de los artistas, de cualquiera con influencia en los ciudadanos. Y de todo el mundo convenientemente situado respecto al poder. Al poder que había hasta ahora, hasta el pacto PSE-PP. Uriarte es un buen exponente del País Vasco. De una tierra donde incluso los obispos dicen cosas que se confunden con las de Otegi.

Oculte usted el nombre de Uriarte en sus afirmaciones del lunes, ponga Otegi y a ver quién se entera del cambio. Y no lo digo por lo de la solidaridad con los presos, en lo que Otegi iría, por supuesto, bastante más allá y les daría una amnistía a todos. Lo digo por la teoría de la paz justa del obispo, muy en la línea de Otegi, de ETA y de todo el nacionalismo. Aquí hay un conflicto, hay que dialogar, y para superar la violencia, unos y otros, o sea, demócratas y terroristas, deben aceptar un recorte de sus aspiraciones políticas. Para lograr la paz justa, concluyó Uriarte.

Con este panorama, no hay manera, ni de acabar con el terrorismo ni de superar el miedo. O no había, si es que Patxi López hace bien las cosas y el pacto con el PP funciona. El liderazgo político mueve montañas, por el presupuesto que maneja y por la nueva divisoria que establece entre vencedores y derrotados. Una cosa y otra recortarán notablemente los estímulos para hacer guiños a los terroristas y para propugnar la paz justa del obispo.

Y no veo muy factible un movimiento de resistencia nacionalista como el que dan a entender los sindicatos nacionalistas con su convocatoria de huelga. Más que nada porque el españolismo es muy fuerte en el País Vasco. Y ahora que tiene el poder, se va empezar a notar.

Cajas de ahorro
Vida (y milagros) de Narcís Serra
José García Domínguez Libertad Digital 2 Abril 2009

Me cuentan que Caixa Catalunya predica las bondades de un curioso producto financiero a todos los ancianos que se dejan caer por sus oficinas durante estos aciagos días. Se trata del llamado Depósito Memorias, original cuanta de ahorro que ofrece una retribución única en el mercado, a saber, el depositante no recibe nada, ni un céntimo, a cambio del dinero "invertido". Algo que, por lo demás, debe suponer un gran privilegio, ya que no todos los clientes podrán acceder a semejante chollo. Según cierto Adolf Todó, director general de la Roja, sólo gozarán de tan envidiable bicoca los mayores de 55 años, "un colectivo que tiene unas necesidades específicas que van más allá de la mera remuneración [sic]". Así, altruista, la entidad que preside Narcís Serra promete editar "un libro autobiográfico del ahorrador" como pago en especie a cada abuelo que pique el anzuelo del susodicho Depósito Memorias.

Es de prever, pues, que el propio Serra, sexagenario él mismo, predique con el ejemplo colocando todos sus ahorros en ese gran negocio. Qué mejor modo, además, de difundir sus edificantes Memorias. Ya estoy viendo el título del penúltimo capítulo: "De cómo la Generalidad modificó la Ley, justo tras mi aterrizaje en Caixa Catalunya, para permitir que las cajas pagasen un sueldo a sus presidentes". De ahí que su cargo, meramente honorífico a lo largo de más de un siglo, pasara a retribuirse con 175.000 euros anuales (cerca de 30 millones de pesetas). Suculento moco de pavo que por ventura resultó "compatible con las dietas que correspondan", tal como se apresuró a aclarar la previsora orden de la Consejería de Economía llamada a legalizar el oprobio.

Apostilla nada baladí si se toma en consideración el montante de la broma: en 2008, los consejeros de Caixa Catalunya, incluido Serra, se embolsaron 910.000 euros ( aproximadamente152 millones de pesetas) en concepto de dietas. Una bonita cifra a la que procedería agregar otros 664.000 euros (111 millones de pesetas) abonados bajo el epígrafe de "primas de seguros de vida y pensiones". Guarismos a los que quizá habría que añadir otros 3,21 millones de euros (503 millones de pesetas) librados bajo el impreciso concepto de "personal clave de la dirección y miembros del consejo en su calidad de directivos". Huelga decir que el régimen de dedicación "no exclusiva" que disfruta Serra en la caja no supone impedimento alguno con tal de gozar de tan generosas regalías.

Pues eso, alegría. Mientras dure la fiesta, claro
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

MANIFESTACIONES EN LAS TRES ISLAS
Los médicos de Baleares salen a la calle contra la imposición del catalán
Más de 3.000 médicos en Mallorca, 200 en Ibiza y unos 100 en Menorca se han manifestado este miércoles contra la imposición del catalán que lleva a cabo el Gobierno socialista-nacionalista de Baleares. En Ibiza 40 médicos ya han anunciado que se marchan.
Libertad Digital 2 Abril 2009

Según estas cifras facilitadas por el sindicato del sector sanitario SETSA que cita mallorcadiario.com han sido unos 4.000 en total los médicos que se han manifestado contra la imposición del catalán que perpetra el hexapartito que gobierna las islas.

"Normalización sin imposición", "Castellano o catalán, lo primero es calidad" o "Menos política, más sanidad", son algunas de las frases que se han podido leer y escuchar en las concentraciones, cuyos protagonistas han pedido reiteradamente la dimisión del consejero balear de Salud y Consumo, Vicenç Thomàs. También han demandado su dimisión la presidenta del PP en las islas, Rosa Estaràs, quien ha asistido a la movilización celebrada en la plaza de España, que ha durado alrededor de una hora.

Además, cuarenta médicos especialistas de Ibiza ya han anunciado su intención de dejar la isla, ante las políticas totalitarias típicas del nacionalismo. El Sindicato Médico de Baleares (Simebal), ha informado hoy de que "unos cuarenta especialistas del Hospital de Can Misses (Ibiza) han notificado su intención de marchar y abandonar las islas" por la obligatoriedad de aprender catalán establecida por un decreto aprobado por el Govern balear el viernes.

El secretario general del Simebal, Isidro Torres, ha señalado, en declaraciones a Efe, que dichos profesionales han remitido una carta "firmada con nombres, apellidos y DNI" al delegado del sindicato en Ibiza, informándole de dicha voluntad de abandonar su puesto. El delegado sindical en Ibiza, Ignacio Fernández, ha puntualizado a Efe que dicha carta no es una renuncia directa, pero "sí plantea que están pensando seriamente en irse".

La carta de los facultativos afirma: "Nos vamos y no seremos pocos, los que viviendo años en esta tierra acogedora, estemos dejando nuestro trabajo que, o quedará vacío, con la consiguiente pérdida para todos, o se ocupará por otros compañeros quizá de lejanas tierras y algunos casi sin hablar castellano ni por supuesto catalán".

El escrito especifica que la razón es la norma aprobada por el Gobierno balear, que califica de "decretazo", y de la que indica que "obligará a un número no desdeñable de médicos tanto de Atención Primaria como especializada a trasladarse de comunidad muy a su pesar, pues se les cierran las puertas para la continuidad en su puesto de trabajo si no son aptos en catalán".

El Gobierno balear aprobó el pasado viernes el decreto que exige al personal sanitario que trabaje en el servicio público de salud de Baleares la acreditación de un nivel B de catalán. La norma incluye una exención temporal de dos años para que los profesionales que no conozcan el catalán lo aprendan, que ayer fue prorrogada a tres años para quienes opten a una plaza o a un traslado hacia las islas.

El secretario general del Simebal ha advertido de que el planteamiento de renuncia por parte de cuarenta especialistas "en un hospital pequeño, como es el de Ibiza, es una cifra terrible". Torres ha recordado que el sindicato informó de que si se aprobaba el decreto que exigía el certificado B de catalán en la Sanidad pública "iban a marchar como mínimo unos veinte especialistas", cifra que se ha visto superada en la carta. "Esto sí que es preocupante y no hace más que constatar y dar más carta de naturaleza a nuestra protesta", ha señalado Torres acerca de la manifestación convocada hoy en las cuatro islas contra el decreto.

HOMENAJE EN LAS JUNTAS DE GUIPUZCOA
Las víctimas recuerdan que son el espejo más dramático del terrorismo
Las Juntas Generales de Guipúzcoa homenajearon este miércoles a las víctimas del terrorismo, que recordado a la sociedad que ellas son "el espejo que no engaña" y que "muestra las consecuencias" de ETA.
Agencias Libertad Digital 2 Abril 2009

La presidenta de las Juntas de Guipúzcoa, Rafela Romero (PSE), abrió este miércoles el homenaje a las víctimas de ETA, en el que participaron numerosas autoridades institucionales y políticas de la comunidad vasca, con un discurso en el que expresó su voluntad de que las víctimas cuenten con "un foro institucional y político de narración de las terribles historias de violaciones de los derechos humanos que les han sucedido".

A continuación tomó la palabra Josu Elespe, hijo del teniente alcalde de Lasarte-Oria asesinado por ETA hace ocho años, quien describió su recorrido emocional a partir del asesinato de su padre, en los que ha pasado de unos primeros meses "horribles y espantosos" que "no se pueden describir" a la aceptación de lo ocurrido.

Con gran sinceridad y serenidad, Elespe recordó el odio "irracional" que le producía entonces todo el mundo de ETA y su entorno, a pesar de lo cual ha conseguido no odiar a los asesinos de su padre, en lo que él ha definido como su "gran victoria" y su "particular reconciliación".

Según dijo, las víctimas del terrorismo son "el espejo que no engaña" y "muestran las consecuencias más dramáticas del interminable problema" de ETA ,"con el que se convive en Euskadi desde hace décadas".

Por su parte, Sandra Carrasco, hija del socialista Isaías Carrasco, asesinado hace algo más de un año en Mondragón, relató el dramático atentado en el que murió su padre, a quien asistió en plena calle junto a su madre mientras agonizaba.

Este hecho cambió la vida de Sandra, quien ha descrito lo "duro" que se le hace vivir en un pueblo en el que algunos antiguos amigos le han dado "de lado" y en el que la alcaldesa de ANV, que no condenó el asesinato, es homenajeada por algunos vecinos haciendo que parezca que ella es la víctima y no su progenitor, a pesar de lo cual ha asegurado que los radicales "no van a poder" con ella.

Los nacionalistas Pilar Zubiarrain (PNV), cuyo caserío fue quemado por los violentos, y Joxan Rekondo, juntero de EA en la actualidad y ex alcalde de Hernani, que sufrió el acoso de los proetarras, describieron las sensaciones de las víctimas de la denominada "violencia de persecución".

La edil del PP en Azkoitia, Pilar Elías, recordó el dramático caso de su marido, Ramón Baglietto, quien salvó de un accidente de tráfico a un bebé que años más tarde fue el etarra que acabó con su vida, mientras que el periodista José María Calleja expresó su esperanza "razonable" de que pueda llegar a conseguirse la libertad en la comunidad vasca.

Jorge Mota, hermano del funcionario de prisiones Angel Mota asesinado en 1990, mostró su satisfacción por el hecho de que las instituciones homenajeen a las víctimas del terrorismo, y Jesús Ramírez, de la Asociación de Afectados del 11-M, aportó el punto de vista de las víctimas de este atentado.

Tras estas intervenciones, muy aplaudidas por los asistentes, el evento concluyó con una actuación de danza contemporánea.

****************** Sección "bilingüe" ***********************

¿VUELTA DESDE EL TOTALITARISMO AL PATERNALISMO LINGÜÍSTICO?
José Mª Martín López-Suevos, Presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística. 2 Abril 2009

A ver si nos aclaramos de una vez, ¿se va a derogar el decreto del falso 50% o no? Desde la victoria del Partido Popular hemos ido viendo cómo se ha pasado de la intención de derogar el decreto, luego se habló de una modificación, y últimamente le hemos oído al Sr. Feijoo que el gallego es “patrimonio dos galegos” y el futuro presidente de la Xunta no está dispuesto a recortarlo (el patrimonio, digo yo).

El Sr. Núñez Feijoo y todo el PP parecen vacilar o dudar de sus propósitos iniciales, pues, cuando menos, sus declaraciones son bastante menos rotundas que las que lanzaba el propio presidente del PPG la noche electoral. Volvemos a la incertidumbre pre-electoral. Pero, ¿de lo nuestro qué? Y ¿qué es lo nuestro? Pues nada más y nada menos que la recuperación de la libertad. Asunto menor, para algunos. No para nosotros. Algunos ni siquiera se habían enterado, adormecidos por el discurso progrenacionalista. Otros preguntan, ¿qué problema hay en qué sus hijos tengan sus libros de matemáticas, física, biología, sociales, química en gallego, o lo que es lo mismo, matemáticas y todas las ciencias sociales y naturales? Simplemente, un problema de libertad, de falta de elección. Cualquiera que tenga hijos en edad escolar en Galicia ha apreciado la diferencia entre la situación antes del decreto 124/07 y la posterior. Que no nos vengan con cuentos el Manuel Rivas y demás progres.

Si yo quiero que mis hijos tengan su libros en español y Ud. quiere que los suyos los tengan en gallego, ¿por qué no puede ser? Eso es libertad de elegir. Lo demás es totalitario, se pongan como se pongan los pseudodemócratas, no voy a perder tiempo explicándoselo a quien no entiende de libertad y a quien pretende usar a la lengua gallega como herramienta para llegar a un fin: la identificación nacional.

El Sr. Feijoo parece querer satisfacer a todos, a los que por, encima de todo, valoran la libertad individual y a los que, olvidando al individuo, defienden la imposición caiga quien caiga (calidad de la enseñanza, derechos individuales, despilfarro de recursos, etc.).

Para complicar más las cosas, el PP del País Vasco ha firmado un acuerdo de apoyo al PSE que apoya el derecho de los padres a elegir lengua vehicular en la enseñanza. Sin embargo, Feijoo nos dice, por supuesto siempre en gallego: “Me gustaría que o galego fóra unha ponte de unión e non de imposición”, “buscar un espazo de consenso para que o galego sexa unha lingua amable”. En nuestra opinión, las lenguas no son amables ni propias o impropias, son las personas las amables y las que usan las lenguas con propiedad. Y lo que hay que dejar sentado de una vez es que tan gallego es el gallego que se expresa en gallego como el que se expresa en español, empezando en que el propio líder del PPG use también en Galicia el español, dejando al margen los complejos de la lengua propia o impropia.

Transcurrido un mes desde la victoria electoral, el Partido Popular se encuentra en la encrucijada con tres posibles caminos: por una banda el totalitarismo lingüístico del bipartito (PSOE-BNG) y de la Mesa por la Normalización; por otra, el paternalismo lingüístico o bilingüismo “amable” de los gobiernos FRAGA que, a través del Plan de Normalización Lingüística y otros pasos, facilitaron la vuelta de tuerca del bipartito y por último, la vía de la libertad.

¿Qué camino tomará? La cuestión no es baladí.

...la derogación de decretos que establecían el vascuence como única lengua vehicular en la enseñanza.
Juan Julio Alfaya http://blogs.periodistadigital.com/galhispanos.php 2 Abril 2009

CARLOS LUIS RODRÍGUEZ: No se puede negar que hay mucho de inspiración foránea en las políticas lingüísticas que se han seguido en Galicia. En todas ellas ha pesado más la ruta trazada en otras comunidades que desde aquí se veían como hermanas mayores, que la realidad y voluntad de la sociedad gallega. El miedo a quedar rezagados de vascos y catalanes tuvo aquí un efecto innegable.

Viene esto a cuento del acuerdo alcanzado por socialistas y populares en Euskadi. En la escalera que servirá para que Patxi López suba al poder, hay un peldaño dedicado al eusquera que revisa planteamientos que parecían sacrosantos. Así, por ejemplo, se promete la derogación de decretos que establecían el vascuence como única lengua vehicular en la enseñanza.

La firma del PSE al pie de este compromiso deja sin apoyo a los que asociaban la sensatez y libertad lingüísticas con posiciones conservadoras.

Ya no son sólo el PP, Rosa Díez y grupos de apestados como Galicia Bilingüe, sino también partidos de izquierda los que se suman al derecho de los padres a optar por la lengua en la que sus hijos han de ser escolarizados.

Que algo tan elemental sea tachado de retrógrado refleja la perversión del lenguaje que se ha producido en los últimos tiempos. Mientras que en otros campos imposiciones y obligatoriedades suelen ligarse al pensamiento conservador, en materia idiomática son una seña de identidad progresista.

Aunque eso esté en contra de la lógica, ha logrado algo importante: que progresistas de verdad se sientan cohibidos para confesar su apuesta por la libertad.

El socialismo vasco supera esa vergüenza. En el gallego algo empieza a moverse tras una derrota electoral en la que el debate idiomático tuvo parte de culpa. Pero ambos van con mucho retraso porque ni en el laborismo británico, ni en la socialdemocracia alemana, ni en la izquierda francesa o italiana se han mantenido jamás posiciones que entre nosotros son normales, pero que en el resto de Europa sólo cultivan nacionalismos o regionalismos añejos.

El acuerdo vasco supera de paso otro tópico que en Galicia algunos se esfuerzan en fortalecer. Consiste en que sólo hay un modelo normalizador, que es el que define una casta de agresivos activistas, inmune a los resultados electorales. Fuera de ese esquema, que no figura en el Estatuto ni desde luego en la Constitución, todo lo demás es ir en contra del gallego

He ahí otro rasgo que diferencia profundamente a la mentalidad progresista, al menos tal como se entiende en nuestro entorno. Sólo un nostálgico del conservadurismo anterior a la Revolución Francesa, o afincado en tesis joseantonianas, puede sostener la existencia de cuestiones protegidas por un dogma de infalibilidad, sobre las que el elector, el ciudadano o el padre en este caso no deben opinar.

Aquí y en Euskadi, la normalización dogmática responde a un temor oculto.

Los que amenazan con movilizaciones, o avisan de terribles convulsiones si se cambian los criterios lingüísticos, no están intimidando a un partido o a un futuro presidente concretos, sino a una sociedad que, en el fondo, saben que no les sigue.

Intuyen, igual que los líderes del comunismo terminal, que una vez que se abra un boquete en el muro no habrá forma de parar la libertad. De ahí que se afanen en poner cemento en las grietas. En el País Vasco el muro se cae, y una de las piquetas está en manos socialistas. El progresismo vuelve a ser lo que era.

"Urnas y lenguas"
Carlos Luis Rodríguez El Correo Gallego 1 Abril 2009

La hora del sudoku vasco
Lorenzo Contreras Estrella Digital 2 Abril 2009

Cuando el mundo político internacional está expectante ante la cumbre de Londres, con el G-20 en danza para arreglar el mundo financiero y económico, según los desacreditados augurios providencialistas de Zapatero, en España se cierra el acuerdo PSOE-PP o PSE-PP, que da igual, para imprimirle al destino del País Vasco un giro que se presume histórico. En ese acuerdo se abordan puntos clave que van presididos o encabezados por la cuestión fundamental de la lucha contra ETA. Contra la banda y contra su entorno. Una prioridad sobre cuyos resultados se ha permitido expresar el nuevo presidente de los "populares", Antonio Basagoiti, amplias reticencias. El proyecto nace, pues, bajo el signo del escepticismo. Mientras Basagoiti esgrime sus "dudas" sobre la lealtad de Patxi López ante los términos del pacto, el PNV medita su estrategia política y, por supuesto, ETA perfila su revancha. La crisis social le apoya.

La novedad, ciertamente histórica, de que en Ajuria Enea se instale por primera vez un lehendakari no nacionalista es para abertzales y peneuvistas una modalidad de "frentismo", y para no pocos observadores un "sudoku" político. Desde que José María Aznar, en plena ofensiva terrorista de ETA y a punto ya de iniciar su segunda etapa cuatrienal de Gobierno, le dijo a Xavier Arzalluz, entonces todavía presidente del PNV, "mire mis ojos, lea mis labios, no nos van a hacer doblar la rodilla", las afirmaciones de fe en la superación del conflicto vasco no han abandonado fundamentalmente por parte española el terreno de la retórica. Por su parte, el doble "frente" etarra y soberanista (de Sabin Etxea) siempre ha estado seguro de su capacidad de éxito. Una apuesta contra el tiempo invariablemente sostenida. Sólo ahora, con la indudable novedad de que el PNV ha perdido el poder formalmente hablando, puede hablarse de que la apuesta admite vacilaciones. Sólo vacilaciones. O dudas.

El Gobierno central se ha planteado en serio, bajo la óptica del ministro Rubalcaba, el problema de las relaciones entre las Fuerzas de Seguridad del Estado (Guardia Civil más Policía Nacional) y la Ertzaintza. Se ha publicado que en tal enfoque entra nada menos que algo parecido a una auditoría sobre la situación o estado de tales relaciones. Lo cual indica que el criterio predominante para la gestión de la nueva etapa se basará en la búsqueda de la victoria sobre el terrorismo. Se impone la certeza de que las citadas fuerzas no están armonizadas. Mal asunto, aunque ello no implica ninguna sorpresa. Lo que algunos llaman "disfunciones" es algo que se conocía de sobra.

Con ese fondo de inseguridad más que presumible, el nuevo Gobierno de Ajuria Enea, en manos no nacionalistas, difícilmente podrá eludir el entendimiento con el PNV, o el intento de lograrlo. En el pacto PSE-PP hay todo un programa por cumplir. Y los nacionalistas, si son generosos y se incorporan al objetivo de acabar con ETA, acabarán siendo desde fuera los árbitros de la situación. Hay margen para un cierto optimismo. El diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, como ya quedó recordado en este espacio, declaró en entrevista concedida a El Correo (antes Correo Español) que "no nos vamos a echar al monte". Ya casi lo intentaron en los tiempos de Lizarra. Pero es lógico conjeturar que el PNV tiene que llamarse a reflexión, seguro de su peso en la sociedad vasca y tal vez también de que el Gobierno "españolista" no parece llamado a conseguir milagros.

Y ya que se alude a la sociedad vasca, ¿cómo desdeñar el síntoma que ha representado el resultado de las elecciones del 1 de marzo, por más que una parte del electorado quedó amortizado por vía de ilegalización de sus conductores? Habrá que admitir que algo cambia o está cambiando en el votante medio. La estrategia del terror ha perdido la batalla.

¡Cuidado con los referéndums!
FRANCESC DE CARRERAS - LA VANGUARDIA l 2 Abril 2009

Los referéndums vuelven a estar a la orden del día. Algunas de las últimas reformas estatutarias incluyen esta forma de participación política, el Govern de la Generalitat acaba de aprobar un proyecto de ley sobre esta materia, Ibarretxe quería resolver el futuro de Euskadi - y también el suyo-mediante un referéndum, los estudiantes anti-Bolonia también los proponen y hasta el Ayuntamiento de Barcelona quiere llevar a cabo un referéndum para decidir si un tranvía debe recorrer la Diagonal entre Francesc Macià y la plaza de las Glòries. El referéndum, pues, vuelve a estar de moda.

Existe la extendida creencia de que el referéndum es la forma de participación democrática por excelencia, para algunos la más parecida a la idealizada democracia directa de la antigua Atenas. Por el contrario, la democracia representativa, es decir, nuestra actual forma de democracia, aquella que consiste en elegir a nuestros representantes (diputados, senadores o concejales) para que tomen decisiones en nuestro nombre, es considerada a veces como un mal menor, una mala copia con la que nos debemos conformar porque no hay más remedio pero que en realidad no es la verdadera democracia: la auténtica es la directa, la no mediatizada por representantes ni por partidos, aquella en la cual los ciudadanos toman decisiones políticas por sí mismos. El referéndum, hoy en día, es su modelo principal.

Esta opinión sobre la indudable superioridad democrática de los referéndums es más que dudosa. Hay tres objeciones clásicas: primera, mediante la propaganda el resultado de los referéndums puede ser manipulado fácilmente desde el poder; segunda, al votante se le ofrecen sólo dos opciones ya que debe limitarse a responder sí o no; tercera, las preguntas que se plantean suelen simplificar excesivamente el problema que se consulta y no permiten dar respuestas alternativas.

Además, pasando al terreno de la reciente práctica española, es claro que los ciudadanos, cuando la cuestión planteada, aunque importante, es excesivamente complicada, acuden en muy escaso número a las urnas. Lo podemos comprobar en los referéndums sobre la llamada Constitución europea en el 2005 y sobre el Estatut catalán en el 2006. En ambos casos, al tratarse de textos legales muy extensos y de difícil comprensión, la abstención ciudadana es perfectamente razonable: si el ciudadano no logra entender, a causa de su complejidad, el problema que se le consulta, hace muy bien en votar en blanco o, simplemente, en no acudir a las urnas. Hacer otra cosa sería una irresponsabilidad. Por tanto, aunque uno de los atractivos que más esgrimen sus defensores es la mejor calidad de la democracia por su carácter directo, la disminución de votantes desmiente esta supuesta superioridad respecto de la democracia indirecta y representativa. Se trata de un caso en el que si se rebaja la cantidad disminuye la calidad.

La democracia representativa, ciertamente, es muy imperfecta. No hay espacio ahora para abordar sus múltiples defectos, debidos especialmente a las formas en que se lleva a la práctica. Pero, tanto en la práctica como en la teoría, es mucho mejor que la democracia directa. En efecto, el sistema democrático no se reduce únicamente al ejercicio del voto por parte de los ciudadanos, sino que se compone de otros muchos elementos: el debate en la opinión pública y enel ámbito parlamentario, los controles de legalidad propios de un Estado de derecho, la división de poderes que evita la dictadura de la mayoría, las reglas de procedimiento que garantizan los derechos de las minorías, los conocimientos técnicos, las responsabilidades políticas y penales por las decisiones adoptadas, entre muchos otros.

En los referéndums el debate suele ser confuso, los controles débiles, las decisiones incontrolables y la responsabilidad indeterminada al excusarse el gobernante en que el resultado expresa la voluntad del pueblo. Supongamos el caso del referéndum sobre si debe o no discurrir un tranvía por la Diagonal barcelonesa. Quien conoce la ciudad sabe que se trata de un tramo que la divide en dos partes y, por tanto, toda obra que en ella se ejecute repercute en el conjunto. No es, por tanto, un tema menor. Ante este panorama caben hacerse ciertas preguntas elementales sobre la conveniencia de la consulta: ¿estamos capacitados los ciudadanos para decidir sobre una cuestión que afecta al urbanismo y a la circulación viaria, materias que requieren conocimientos técnicos para tener una opinión fundada?; ¿es un gasto prioritario respecto a otras necesidades?; ¿no sería mejor prolongar el metro, utilizar otro medio de transporte público o dejarlo tal como está? Por más información que se nos suministre dudo que tenga un ciudadano medio capacidad técnica para contestar responsablemente a estas preguntas. Pero, además, hay otra cuestión más de fondo. Una vez adoptada la decisión en referéndum, ¿a quién deberemos pedir responsabilidades? En caso de que sea un fiasco, el gobernante siempre argumentará la falacia de que así lo quiso el pueblo; si es un éxito, se apuntará el tanto.Cuidado, pues, con los referéndums. No creo que, salvo en casos simbólicos o muy específicos, sean fórmulas que contribuyan a mejorar la democracia. Al contrario, pueden fomentar la demagogia y evadir las responsabilidades de nuestros gobernantes, a quienes hemos elegido, precisamente, para que sean ellos quienes adopten decisiones y después rindan cuentas.

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

Un acto a favor del euskera degenera en un enaltecimiento a los asesinos de la T-4
D.M / J.P | MADRID ABC 2 Abril 2009

Cada kilómetro que recorre se convierte en un acto de enaltecimiento del terrorismo. La «Korrika», la marcha en favor del euskera que promociona la asociación de euskaltegis AEK, degeneró a su paso por Vera de Bidasoa (Navarra) en un apoyo a los etarras que volaron la T-4 del aeropuerto de Barajas llevándose por delante la vida de los inmigrantes ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.

En efecto, uno de los pelotones de corredores se abría paso con la exhibición de fotografías de los presos Igor Portu, Mattin Sarasola, Mikel San Sebastián y José Iturbide, integrantes del «comando Elurra», que el 30 de diciembre de 2006 puso, por la vía de los hechos -un coche bomba con 200 kilos de explosivo-, fin al proceso de negociación que el Gobierno había abierto con ETA, aunque los contactos entre emisarios de Moncloa y terroristas se prolongaron hasta prácticamente las elecciones municipales.

La etapa de Vera no es la única que ha servido como escenario para exaltar a los asesinos etarras. El pasado lunes, a su paso por Pamplona, los participantes de la «Korrika», además de proferir gritos a favor de los presos etarras y contra la «realidad institucional» de Navarra, exhibieron fotografías de los etarras Iñaki Beaumont, que tenía información para atentar contra Yolanda Barcina; Josefa Ernaga, miembro del «comando» que causó la matanza de Hipercor, y Santiago Vicente Aragón Iroz, que perteneció al grupo que acabó con la vida del ex gobernador de Guipúzcoa Juan María Jáuregui y del directivo de «El Diario Vasco» Santiago Oleaga. Además de exaltar a los criminales, las pancartas las portaban miembros de Segi que se encuentra en libertad bajo fianza. Estos hechos provocaron que el Gobierno de Navarra decidiera retirar la subvención a esta carrera, que organiza AEK.

La «Korrika», que terminará el próximo 5 de abril en Vitoria, comenzó en Hernani, Ayuntamiento gobernado por Maite Beitialarrangoitia (ANV), acusada de enaltecer, precisamente, a los asesinos de la T-4, a los que la «Korrika» ha exaltado en una de sus últimas etapas.

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