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Recortes de Prensa    Martes 7 Abril 2009

 

Enséñeme la lengua
Manuel Molares do Val Periodista Digital 7 Abril 2009

El nacionalismo lingüístico más militante ha conquistado ya todos los centros de poder en Baleares, y sus 1,1 millón de habitantes van a quedarse por esa razón sin muchos de sus mejores médicos.

Esa tendencia a valorar más el idioma local que la cualificación profesional estaba dándose también, hasta hace un mes, en Galicia y el País Vasco.

Perdiendo las elecciones, los socialistas en coalición con los nacionalistas en la primera comunidad, y los nacionalistas en solitario en la segunda, ya no podrán imponer durante cuatro años su proyecto.

En ambas regiones trabajan profesionales de toda España, entre ellos médicos que atienden sin dificultad a unos ciudadanos a los sólo les preocupa su sabiduría.

En los caseríos más aislados del ayuntamiento de Pontedeume, pueblo de A Coruña, muchas familias añoran al hoy jubilado Eloy Babiano Pérez, extremeño que durante décadas salvó muchas vidas sin hablar una sola palabra de gallego.

Sólo los nacionalistas más obsesionados con el idioma le ponían pegas. Claro que ellos acuden luego a la clínica del cáncer Anderson, en Houston, o a su filial de Madrid, donde no exigen que les hablen en gallego.

En Baleares, centenares de médicos y auxiliares acaban de manifestarse contra un decreto emitido por la coalición gobernante social-nacionalista que les obliga a examinarse de catalán.

Murcia ya le ofrece trabajo a estos profesionales. Y en Baleares terminarán contratando médicos indios o paquistaníes. Los nacionalistas prefieren gente así porque ellos salen de las islas para curarse.

El “enséñeme la lengua” que habla el médico, mata. Y si el nuevo gobierno vasco no desactiva las bombas-racimo que dejó plantadas el PNV ocurrirá que alguien con un Nobel de Medicina no podría trabajar en ese territorio porque cualquier mal profesional vascohablante le quitará la plaza.

La exigencia del catalán a los opositores de las Islas Baleares vulnera el derecho al trabajo de los ciudadanos de las islas
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 7 Abril 2009

Las lenguas autóctonas de las Islas Baleares son el mallorquín, el menorquín y el ibicenco, sin embargo para acceder a la función pública deben dominar el catalán estándar. O sea que el catalán les es impuesto a los baleares a la fuerza, sin que por ello se hable de colonialismo o imperialismo catalán.

El caso es que casi un 80% de opositores baleares han sido excluidos para acceder a una plaza al no aprobar el examen previo de catalán. Para el presidente del Círculo Balear, "Los datos demuestran lo perjudicial que resulta para el acceso de los ciudadanos a la función pública la existencia de la actual normativa que exige aprobar exámenes de determinados conocimientos de catalán para conseguir una plaza de trabajo, aunque ésta no tenga nada que ver con requisitos lingüísticos".

Los porcentajes de suspendidos que han sido excluidos para acceder a un puesto de trabajo en la administración autonómica por sacar menos de un 7 de calificación de nivel C de catalán, oscilan, desde el 65,89% del grupo profesional A (de los 129 presentados, 85 suspendidos), el 68,35% del grupo B (95 suspendidos de los 139 presentados), o el 79,60% del grupo C, es decir, de las 353 personas que se presentaron al examen de catalán para este grupo, 281 no pudieron presentarse al examen sobre los contenidos referidos al puesto de trabajo por el que opositaban.

Los datos de excluidos por el requisito del catalán también son muy elevados en cuanto a los grupos profesionales del Plan de Estabilidad Laboral como el 73,45% del grupo C, o el 70,83% del grupo de clasificación profesional C1, de promoción interna. Por tanto, se ha roto el acuerdo del 2004 firmado entre la administración y sindicatos por el que para las plazas correspondientes al Plan de Estabilidad Laboral se exigía el nivel B dando derecho a guardar la nota.

El presidente del Círculo Balear, Jorge Campos, indica que "si a estos datos referentes a las oposiciones al Gobierno balear, le sumamos los datos de las pruebas de las oposiciones al Consejo de Mallorca del pasado mes de junio, en las que el 91% de los opositores suspendieron o no se presentaron al examen de nivel C de catalán, llegamos a la conclusión de que el número de ciudadanos que no se les permite acceder a un puesto de trabajo en la función pública por culpa del requisito lingüístico es muy superior a los que pueden presentarse al examen de la plaza por la que opositan".

El catalán se ha convertido, así, en un elemento de exclusión y discriminación que afecta tanto a los ciudadanos de Baleares que hablan habitualmente mallorquín, menorquín e ibicenco, como a los hispanohablantes.

El abandono de la isla es ya alarmante entre los profesionales de la sanidad pública. El gobierno de Murcia les ha ofrecido el puesto de trabajo que les niegan en las Islas Baleares a causa de las barreras lingüísticas levantadas por los idólatras del idioma. No cabe duda que los políticos murcianos son mucho más inteligentes y pragmáticos que los baleares.

Cuando los profesionales del poder se disfrazan de "progreso"
Francisco Rubiales Periodista Digital 7 Abril 2009

Se aprovechan de que la lucha por el progreso es una causa noble y se autodenominan "progresistas", pero en realidad son profesionales del poder que luchan por perpetuarse. Confunden la “democracia” con la “oligocracia”, prefieren las libertades y derechos colectivos a los del individuo, devalúan al ciudadano y lo subordinan al Estado, que es lo que de verdad adoran, y han sustituido los derechos y libertades del pueblo en democracia por el “populismo”. En sus filas hay gente bienintencionada, honrada y decente, pero la mayoría son "profesionales" decididos a vivir del presupuesto e instalados en el privilegio. Se llaman “progresistas” y se consideran de izquierdas, pero en realidad son autoritarios y la mayoría son antiguos marxistas reciclados. En España han llegado al poder de la mano de Zapatero y se han convertido en una plaga.

Todos los estados totalitarios y asesinos del siglo XX se autodenominaron “progresistas”. Lo hicieron con idéntico énfasis el comunismo, el fascismo y el nazismo, tres barbaries cuyo denominador común, al igual que en el progresismo actual, fue el predominio del Estado sobre el ciudadano y de lo colectivo sobre lo individual. Su balance fue estremecedor no solo porque eran adictos a la guerra, sino porque terminaron exterminando a decenas de millones de sus propios ciudadanos, siempre bajo la excusa de que se oponían al “progreso”, entronizando la violencia y el asesinato de los adversarios, considerados "parte del pasado" y elementos "superados por la historia".

El "progre" actual es ciertamente menos violento que sus colegas del pasado siglo, pero comparten una adoración por los derechos y valores colectivos y por la fuerza del Estado, que les empuja a a "comprender" los abusos de Fidel Castro, a doblar la cerviz ante el totalitarismo de China y a babear cobardemente ante las agresiones del totalitarismo islamista, en el que no ven su violencia intrínseca, ni su capacidad para subyugar a la mujer, ni su elitismo, considerándolo como un fenómeno normal y propio del multiculturalismo y de las sociedades mestizas.

Ignorar los derechos del feto que crece en el vientre materno, confundir "igualdad" con "paridad", dialogar sin defender los propios valores, conceder al asesino similares derechos que a sus víctimas y sustituir el respeto a las minorías por una dictadura minoritaria no es progresismo sino totalitarismo disfrazado. Decir que nada es verdad o mentira, porque todo depende del punto de vista, como hacen el relativismo y el utilitarismo, es, además, contrario a la democracia, sistema que se construye sobre una gran verdad colectiva.

Todo es confusión en la "progresía", una fe que ni siquiera es una ideología, porque le falta consistencia y grosor intelectual. Derrotado en el siglo XX por sus abusos, parecía que iba a morir, pero renace para tapar las enormes brechas que dejó abiertas en la izquierda mundial la caída del Muro de Berlín. Como el totalitarismo estaba desprestigiado, se disfrazó de democracia, pero jamás llegó a entenderla porque la democracia es justo lo contrario de lo que ellos proclaman y en democracia el individuo y el ciudadano son más importantes que el Estado.

El ex lider comunista español Julio Anguita definió la "progresía" con tanta crueldad como precisión cuando dijo que es "el sumidero por donde se han ido las auténticas ideas de la izquierda".

Sus contradicciones y paradojas son memorables: cuando el desempleo y la pobreza cubren cada día más la sociedad con su manto negro de tristeza e infelicidad, ellos se suben los sueldos, compran coches de lujo y siguen gastando un dinero público que creen que les pertenece porque ocupan el poder. Están contra la pena de muerte, pero defienden el aborto, que causa millones de muertos, y la eutanasia; siempre hablan de tolerancia, pero no soportan la disidencia y llaman "fascistas" a los que piensan diferente; dicen que la igualdad es lo más importante, pero ellos se hacen millonarios en el poder; dejan libres a los Albertos, multimillonarios acusados de estafar miles de millones, y meten en la cárcel al que roba un jamón en un supermercado; proclaman la libertad a los cuatro vientos, pero han creado la doctrina de lo "políticamente correcto", una especie de pensamiento único dictatorial al que hay que someterse por la fuerza.

Utilizan como blindaje a los periodistas sometidos y a los medios de comunicación afines, a los que alimentan generosamente desde el poder con contratos publicitarios y concesiones para que camuflen o silencien lo que les perjudica, propaguen el pensamiento único y fustiguen a los que se oponen a la doctrina oficial. Así han conseguido transformar en silencio, sin denuncias y sin ruido, la democracia en una oligocracia autoritaria, donde los ciudadanos han sido suplantados por los partidos políticos.

Afirman que la ideología es primordial y exhiben lo que llaman "principios y valores de la izquierda", pero son capaces de pactar hasta con el mismo diablo, renunciando a las ideas, con tal de alcanzar o conservar el poder. En España, punta de lanza del progresismo en Europa, los progresistas de Zapatero han pactado de manera reiterada con nacionalistas extremos en el País Vasco, Cataluña y Galicia, sin importarles que sus "socios" estén situados en las antípodas ideológicas y que pugnen por destruir el Estado. Son capaces de compartir la cama con el PNV y de echarlos después del poder, de coquetear con ETA y de decir después que hay que “aplastarla”. Proclaman que están ampliando los derechos de las minorías y, realmente, han amparado a los homosexuales y a otros grupos marginales, pero ignoran los derechos constitucionales de los ciudadanos que, sólo por emplear el idioma español, son acosados y humillados en regiones gobernadas por ellos y sus socios nacionalistas.

Son anticapitalistas y antiyankis, pero cuidan con tanto esmero los intereses de la burguesía y de las élites poderosas que han conseguido que los ricos y los grandes empresarios les prefieran a la derecha y siempre les voten. El antiamericanismo de su líder, Zapatero, es notable, pero él se pasó casi cinco años mendigando una entrevista con el presidente Bush y sigue haciendo lo mismo con Obama.

Sólo sienten pánico ante las estadísticas, los datos y las cifras, porque ponen de manifiesto sus carencias y contradiciones y porque les impiden manipular y disfrazar la realidad. En España, esos datos puros dicen que el país, de la mano de la progresía, retrocede, se divide, pierde empleos, se empobrece y ocupa los primeros puestos europeos en fracaso escolar, venta y consumo de drogas, borracheras, prostitución, coches oficiales, desempleo, avance hacia la pobreza, crecimiento de la delincuencia y población encarcelada.

Fustigan a la Iglesia porque es el único poder que no controlan, pero no sustituyen los valores que defendía el catolicismo por otros nuevos, de manera que la crítica corrosiva del laicismo y del relativismo sólo genera insolidaridad, deterioro de la familia, egoísmo, crispación y terribles daños a la convivencia.

Utilizan el dinero para controlarlo todo y emplean las subvenciones para generar clientelismo y sumisión. Afirman creer en la sociedad civil, pero en realidad la han invadido, asfixiado y colocado en estado de coma. La sociedad civil, tras haber padecido el "tratamiento progre", está arrasada y es incapaz de cumplir su vital papel de contrapeso del Estado. Han invadido todos los espacios sagrados de la sociedad que necesitan desarrollarse en libertad, como las universidades, las cajas de ahorro, los sindicatos, la patronal, las confesiones religiosas, las asociaciones civiles y ciudadanas y gran parte del llamado "Tercer Sector", donde están las asociaciones y fundaciones.

Bajo el imperio "progre", el Estado no para de crecer y el ciudadano no cesa de mermar. Los viejos equilibrios de la libertad han quedado rotos. Ya no es el gobierno el que teme a los ciudadanos, como es deseable en democracia, sino los ciudadanos los que temen al poder político.

El pensamiento "progre" beneficia mas que a nadie a los políticos y ha logrado convertir al dirigente en el verdadero "señor" y "dueño" de la sociedad, atiborrándolos de tantos privilegios y ventajas que su mundo ya no es el del ciudadano. Las élites políticas viven en auténticas burbujas que les impiden conocer a los ciudadanos y a sus dramas diarios. Desde sus residencias vigiladas, coches blindados, sueldos estelares y demás privilegios, desconocen la pobreza, las míseras pensiones, la dureza de las hipotecas, la inseguridad en las calles, el deterioro de la convivencia y otras muchas tragedias que convierten la vida en miserable.

La progresía, en abierta contradición con sus postulados, no impide que los privilegios de los que están en el poder sean hoy escandalosos, comparables a los que disfrutaban en la época del absolutismo la nobleza y el clero: fueros propios, práctica inmunidad e impunidad, coches oficiales, sueldos elevados a los que no afectan la crisis, pensiones regias, acceso y control de los recursos del Estado, etc.

Voto en Blanco

Las tres crisis de Zapatero
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 7 Abril 2009

No quería admitir una crisis y ha tenido que admitir dos: la económica y la de gobierno. A las que podía añadir una tercera: la personal, pues es él quien está al fondo y al frente de ambas.

Las crisis de gobierno se hacen siempre por ir algo mal en ellos. Se trata de una especie de sacrificios humanos para evitar que quien tenga que sacrificarse sea el jefe. Para percatarse de hasta qué punto el gabinete de Zapatero está desgastado basta mirar la cara de sus miembros, especialmente la del supuesto encargado de la acción en estos momentos: el de economía. Solbes era un lastre cada vez más pesado, con sus falsas predicciones, su hablar desinteresado, sus torpes y lentos movimientos. Apartándole se hace un favor a él y al Gobierno.

Hay otros y otras casi tan quemados, pero el presidente no se atreve a sustituirles, tal vez por temor a crear un tsunami, que termine arrastrándole. La vicepresidenta primera, por ejemplo, ya no da más de sí, excepto en el vestuario, con sus frases alcanforadas y sus gestos resabiados. Por no hablar de Magdalena Álvarez, la alegría de la huerta y la desgracia de la sintaxis. Aunque quien más quemada está es la hasta hace poco gran esperanza del PSOE, Carme Chacón, que ha descendido de un salto todos los escalones subidos, hasta situarse como potencial sucesora del jefe. Pero la ministra de Defensa ha cometido la peor de las faltas en política: no estar dispuesta a sacrificarse. Posiblemente, apalabró la retirada de Kosovo con Zapatero. Pero cuando la jugada salió mal, en vez de asumir todas las responsabilidades, alzó la voz, y eso se paga con el ostracismo. Si no se la sustituye ahora es por lo mismo que a María Teresa: por no hacer el boquete demasiado grande. Pero están marcadas.

Hay un par de elementos más en la crisis que la hacen especial. El primero es que Chaves haya aceptado dejar el califato andaluz por una incómoda silla en Madrid. Muy mal tienen que verlo tanto él como el presidente para que se produzca el cambio. Aún más grave es que José Blanco deje las riendas del partido para entrar en el gabinete, precisamente cuando más va a necesitarse tener el partido a raya, pues en tiempos difíciles es cuando surgen los motines. O la situación es más crítica de lo que pensamos o se ha cometido un error de bulto. El tiempo nos lo dirá.

Las crisis, les decía antes, se hacen para salvar a los presidentes. Pero de poco sirve cambiar los ministros si el presidente no cambia. Ésta es una crisis de Zapatero, de su política, errónea desde que llegó a la Moncloa, basada en falsedades dinamitadas por la crisis económica. Y el primero en saberlo es el padre de la criatura, el presidente del Gobierno, que quema puentes tras sí, como un ejército en retirada.

En las últimas semanas, Zapatero ha descubierto los Estados Unidos, la OTAN, el capitalismo, los verdaderos aliados de España, que no son Castro, Chávez, Morales, Erdogan, sino Brown, Sarkozy, Merkel y no digamos Obama, a quien ha sometido a un verdadero acoso, hasta arrancarle la palabra «amigo».

Este viraje venía produciéndose en nuestro país desde hace algún tiempo, aunque la bronca continua entre PSOE y PP impedía apreciarlo. Pero el fracaso de las negociaciones con ETA obligó a Zapatero a dar un giro de 180 grados en su política antiterrorista. De negociar con la banda pasó a perseguir a sus miembros con todas las armas de la ley. Y con mucho más éxito, todo hay que decirlo.

Algo parecido ocurrió en su idilio con los nacionalistas, hoy a la greña. Nos ha dejado, eso sí, la secuela de unos nuevos estatutos de autonomía con los que ni siquiera se atreve el Tribunal Constitucional. Pero al menos el presidente ya no habla de «cerrar la estructura territorial del Estado», consciente de las brechas que le ha abierto, y, como todos los políticos con dificultades internas, se vuelca en el exterior, con tropiezos de principiante, como el de Kosovo, y entusiasmos de converso, como el batallón para Afganistán.

Puesto a descubrir nuevos horizontes, Zapatero ha descubierto nada menos que el PP. El mismísimo que había intentado aislar como un apestado, pero al que ahora necesita para gobernar en el País Vasco y tapar la derrota en Galicia. Supongo que le habrá hecho la misma gracia que un vaso de aceite de ricino, pero la realidad manda, y Zapatero puede ser un cínico ignorante y sin principios, pero tal vez por eso mismo, en la práctica del poder y en habilidad para retenerlo pocos les ganan. Lo ha demostrado en los cinco años que lleva ejerciéndolo y tendremos abundantes ocasiones de comprobarlo en los tres que le quedan. Si le quedan. Pero ese es un tema que, por lo hipotético, preferimos obviar.

Aparte de que llegados a este punto, surge de forma natural una pregunta de mucho más calado: si el presidente del Gobierno español está descubriendo tantas cosas que ignoraba, ¿por qué no descubre también España? Pues la idea que tenía de ella no podía ser más endeble. Por no considerarla, incluso ponía en duda su carácter como nación, en la más pura línea «nacionalista». «Ese es un concepto discutido y discutible», se escabulló cuando le preguntaron al respecto. Y de todo cuanto ha hecho se desprende que considera España un solar dominado por los dogmas y el totalitarismo, de cultura retrógrada y costumbres impresentables. Nada de extraño que haya querido devolverla, no ya a la Segunda República, sino a su momento fundacional, los Reyes Católicos, para levantar una nación de nueva planta. De ahí la importancia que ha dado a las comunidades autonómicas, los viejos reinos, como piedra básica de su «España plural», que no es una nación propiamente dicha, sino un conjunto de ellas, entre las que se reparte su soberanía.

En el baño internacional que acaba de darse, Zapatero ha tenido que darse cuenta de lo equivocado que estaba. España existe como nación y como Estado. No es perfecta -¿quién puede presumir de ello?-, pero resulta incuestionable que tiene un peso específico por historia, política y cultura, en especial, la lengua, con proyección universal cuando, paradójicamente, se la ponen trabas en casa con la anuencia del gobierno. España no es la suma de Cataluña, País Vasco, Castilla, Andalucía, Galicia y así, hasta 17 elementos dispares. España es el crisol de todos ellos, conocido en el mundo como «lo español», con todo lo que tiene de bueno, malo y regular, pero indiscutible. En sus diálogos con los dignatarios extranjeros, aunque hayan sido a través de un intérprete, Zapatero tiene que haber percibido esa realidad, que él venía empeñándose en cambiar y, en ocasiones, combatir. Si sus últimos viajes le han servido para percatarse de ello, han valido sobradamente la pena. Pues ya es hora de que el presidente del Gobierno español descubra que España existe.

Lo que nos devuelve a la reflexión del principio: no estamos ante una simple crisis de gobierno. Estamos ante la crisis del presidente del Gobierno, y de poco le servirá cambiar su gabinete si no cambia su política.

Tropas en Afganistán
La foto y el batallón electoral
Guillermo Dupuy Libertad Digital 7 Abril 2009

La capacidad de Zapatero para el eufemismo y para afirmar una cosa al tiempo que hace la contraria ha vuelto a quedar de manifiesto con su reciente decisión de enviar 450 soldados más a Afganistán al mismo tiempo que decía mantener firme su decisión de no ampliar el actual contingente en aquel país. Aunque para el resto de los mortales ambas decisiones sean incompatibles, a Zapatero le basta bautizar al nuevo contingente como "batallón electoral" –y asegurar que nuestros soldados permanecerán sólo hasta que acaben los comicios en aquel país– para hacernos creer que es posible aumentar y, al tiempo, "no ampliar" el número de soldados allí destacados.

La realidad es que aquí lo único verdaderamente "electoral", no es el batallón, sino la foto con Obama, para la cual se ha tenido que pagar, entre otros, el precio de ese nuevo envío de tropas. Su reunión con el nuevo presidente estadounidense apenas habrá sobrepasado los treinta minutos y su comparecencia conjunta ante los periodistas el minuto y medio, pero lo cierto es que Zapatero quería una foto con Obama, y ya la tiene.

España nunca ha tenido mayor número de soldados desplegados fuera de sus fronteras cumpliendo misiones más peligrosas que ahora y ya ha duplicado sus efectivos en Afganistán desde que Zapatero llegó al poder, como pago a su espantada de Irak. Pero a pesar de lo anterior, a Zapatero le basta hablar de su "compromiso" con la paz, con la justicia y contra la pobreza –tal y como ha hecho en la brevísima intervención que le han permitido las prisas de Obama– para dejar claro que el suyo sigue siendo el Gobierno del "no a la guerra".

A este respecto, de poco sirve que Rajoy le diga a Zapatero que "si usted quiere mandar más tropas a Afganistán, aunque sea desdecirse de lo que ya ha dicho tantas veces, dígalo y explique por qué hay que mandarlas y dígale a la gente que allí hay una guerra, pero que allí están todos nuestros aliados defendiendo la libertad, la democracia, la seguridad y los derechos humanos". A Zapatero le basta calificar de "paz" lo que antes calificaba de "guerra" para que muchos ciudadanos no perciban que los encomiables objetivos de nuestros soldados son ahora los mismos que en tiempos de Aznar y Bush. Y, desde luego, no va a ser Rajoy el que se atreva a sacarlos del engaño.

En cualquier caso, bien está que Zapatero pase a buscar rédito electoral apoyando a nuestros aliados en su lucha contra la barbarie terrorista, que no, tal y como ha venido haciendo hasta ahora, manteniéndose sentado ante el paso de la bandera americana, huyendo a toda prisa de Irak, incitando a otros países a hacer lo mismo, intentando vender aviones y patrulleras al caudillo venezolano, oxigenando al régimen de Castro o anunciando por sorpresa la retirada de tropas de Kosovo. Lo malo es que este aparente cambio de nuestra política exterior no nace de la convicción sino que sigue basándose en el oportunismo electoral, en la imagen, en la foto. Y eso hace que Zapatero siga siendo visto como un aliado poco fiable, por mucho que ahora un presidente de los Estados Unidos le llame amigo y le ponga la mano en el hombro.

TRIBUNA LIBRE
Peor que la depresión
Autores Invitados Antal E. Fekete Libertad Digital 7 Abril 2009

¿Por qué el Plan de Estímulo de Obama está Condenado al Fracaso?. La fábrica de papel del Potomac está generando nuevo dinero frenéticamente. Esto debería evitar que los precios bajaran y que la economía se contrajera, según la Teoría Cuantitativa del Dinero. En este artículo presento un argumento que explica por qué esta conclusión no es válida. Por el contrario, expondré que el nuevo dinero creado sobre la base de una inundación de deuda es equivalente a echar gasolina a un fuego, haciendo que los precios caigan y la economía se contraiga todavía más.

La administración Obama ha perdido su oportunidad histórica de evitar la deflación y depresión que ha heredado de la administración Bush, porque ha encomendado la tarea de rescatar a la economía a la misma gente que ha causado este desastre: los doctores monetarios, tanto Keynesianos como Friedmanitas, de la Fed y el Tesoro.

Mirando al ratio erróneo
La clave para entender el problema es la productividad marginal de deuda, un concepto curiosamente desaparecido de la jerga de la economía convencional. Los Keynesianos se consuelan con el hecho de que la deuda total como porcentaje del PIB está bien por debajo del 100% en los Estados Unidos, mientras que en otros países se supera esta cifra.

Sin embargo, el ratio significativo y que hay que observar es la relación entre deuda adicional y PIB adicional, o la cantidad del PIB que se ha generado con la creación de 1 dólar de nueva deuda. Es este ratio el que determina la calidad de la deuda. Cuanto mayor sea este ratio (PIB adicional / Deuda adicional) más éxito están cosechando los empresarios en aumentar la productividad, que realmente es la única justificación válida para el endeudamiento.

En cambio, una caída importante en ese ratio es una señal peligrosa de que la calidad de la deuda se está deteriorando, y de que incurrir en deuda adicional no tiene ninguna justificación económica. El volumen de deuda está creciendo más rápido que la renta nacional, y el capital que apoya la producción se está erosionando rápidamente. Si, como en el escenario más pesimista, el ratio cae en zona negativa, el mensaje es que la economía está en curso de colisionar y que un crash es inminente.

Es decir, no sólo es que la deuda no aporte nada al PIB sino que, de hecho, genera una mayor contracción económica, incluyendo un mayor desempleo. El país se está comiendo las semillas de maíz, y el resultado es que el capital acumulado puede esfumarse antes de que te des cuenta. La acción inmediata es absolutamente necesaria para parar la hemorragia, o el paciente se desangrará hasta morir.

Los Keynesianos están atentos del ratio incorrecto, el de la deuda sobre el PIB. No es extraño, pues, que constantemente se extravíen, de ahí que no se percaten de las señales de peligro, una detrás de otra. Están navegando en la oscuridad con la ayuda del equipamiento náutico equivocado. Están administrando la medicina equivocada. Su ambulancia es incapaz de diagnosticar la hemorragia interna que debe pararse para evitar que el paciente llegue muerto.

La temprana advertencia de Melchior Palyi
En la década de 1950, cuando el dólar todavía era convertible -los gobiernos extranjeros y bancos centrales podían convertir sus saldos de corto plazo en dólares por oro a la tasa establecida por la ley de 35 dólares por onza- la productividad marginal de la deuda era 3 ó superior. Esto es, que 1 dólar adicional de nueva deuda causaba un aumento del PIB de al menos 3 dólares. En agosto de 1971, cuando Nixon impagó las obligaciones internacionales de oro de los Estados Unidos (siguiendo los pasos de Franklin Delano Roosevelt que había impagado las obligaciones domésticas de oro 35 años antes), la productividad marginal de la deuda cayó por debajo del nivel crucial de 1.

Cuando la productividad marginal cayó por debajo de 1 dólar, pero todavía se mantenía positiva, implicaba que la deuda total (siempre en términos netos) estaba aumentando más rápido que el PIB. Por ejemplo, si la productividad marginal de la deuda se sitúa en 0,5, ello significa que para incrementar la producción nacional de bienes y servicios en 1 dólar, habría que incurrir en 2 dólares de deuda. Un incremento de la deuda total en 1 dólar ya no podría generar siquiera un aumento equivalente del PIB. La deuda perdería así entonces cualquier justificación económica.

La caída de la productividad marginal de la deuda ha continuado sin interrupción desde entonces. Nadie tomó medidas. De hecho, los administradores Keynesianos del sistema monetario y de la economía pusieron trabas a esta información, manteniendo al público en la oscuridad. Ni tampoco los economistas Keynesianos y Friedmanitas en las universidades prestaron atención a la señal de peligro. Los agitadores siguieron gritando: “¡Dame más crédito!”

Yo me percaté de la importancia de la productividad marginal de la deuda a través del Boletín del economista húngaro de Chicago Melchior Palyi en 1969 –hay un total de 640 números de ese Boletín, disponibles en la Biblioteca de la Universidad de Chicago-. Palyi advirtió de que la tendencia de este crucial indicador era a la baja y que había que hacer algo al respecto antes de que el monstruo de la deuda devorara la economía. Palyi murió unos pocos años más tarde y no vivió para ver la devastación que tan astutamente predijo.

Otros también han llegado a la misma conclusión de diferentes formas. Peter Warburton, en su libro Debt and Delusion: Central Bank Follies That Threaten Economic Disaster -Deuda y Engaño: Las locuras del Banco Central que amenazan con el desastre económico-, también prevé el mismo resultado, aunque no utiliza el concepto de la productividad marginal de la deuda.

2006, el año de la inflexión
Mientras la deuda estuvo contenida por la presencia del oro en el sistema, por débil que fuera esta restricción, el deterioro de la calidad de la deuda era relativamente lento. La calidad se derrumbó, y la cantidad se disparó hasta la estratosfera cuando la presencia del oro, el único que puede extinguir la deuda en última instancia, desapareció del sistema monetario. Aún así, pasaron 35 años antes de que el capital de la sociedad fuera erosionado y consumido a través del deterioro ininterrumpido de la productividad marginal de la deuda.

El año 2006 fue el punto de inflexión. A finales de ese año la productividad marginal de la deuda cayó hasta cero y pasó a ser negativa por primera vez en la historia, encendiendo la alarma roja que advertía de una catástrofe económica inminente. Efectivamente, en febrero de 2007, el riesgo de impago de la deuda, medido por el coste desorbitado de los CDS (Credit Default Swaps), se disparó. Y como dice el dicho, el resto ya es historia.

Productividad marginal negativa
¿Por qué una productividad marginal de la deuda negativa es señal de un desastre económico inminente? Porque indica que cualquier posterior incremento en el endeudamiento necesariamente causará una contracción económica. El capital se ha esfumado; una mayor producción ya no se sostiene por la necesaria cantidad y calidad de las herramientas y el equipamiento. La economía está literalmente devorándose a sí misma a través de la deuda.

La creación desenfrenada de deuda a través de la reducción de los tipos de interés hasta el 0% está destruyendo el capital de la sociedad, pero este mensaje es ignorado. La crisis financiera actual ha sido explicada a través de un razonamiento ad hoc, culpando a los laxos estándares crediticios, las hipotecas subprime, y argumentos similares. Sin embargo, no se hizo nada para parar la causa real del desastre: la rápida generación de deuda. Por el contrario, la generación de la deuda fue acelerada mediante rescates públicos y planes de estímulo económico.

En vista del hecho de que la productividad marginal de la deuda es ahora negativa, podemos ver que las medidas de rescate de la administración Obama, que están financiadas mediante la creación de niveles de nueva deuda sin precedentes, son contraproducentes. Éstas son la causa directa de la creciente contracción económica, incluyendo el aumento del desempleo.

"Camino al infierno"
El presidente de la Unión Europea, y Primer Ministro Checo, Mirek Topolanek, calificó públicamente el plan de Obama, consistente en gastar casi 2 billones de dólares para sacar a la economía de la recesión, como el “camino al infierno”. No hay ninguna razón para castigar al Sr. Topolanek por tal calificativo. Cierto es que hubiera sido más educado y diplomático haber suavizado sus comentarios empleando términos del estilo de: “el plan de Obama ha sido aprobado ignorando que la productividad marginal de la deuda era negativa y sigue a la baja. En consecuencia, el aumento del gasto público mediante planes de estímulo sólo causará una mayor deflación y contracción económica”.

¿Hiperinflación o hiperdeflación?
La mayoría de críticos del plan de Obama sugieren que las consecuencias de los rescates y planes de estímulo provocarán una grave pérdida del poder adquisitivo del dólar y, en última instancia, una hiperinflación, tal y como evidenci la Teoría Cuantitativa del Dinero. Sin embargo, la teoría cuantitativa es un modelo lineal que puede ser válido como una primera aproximación, pero falla en la mayoría de casos, debido a que el mundo real es sobre todo no-lineal. Mi propia teoría, basada en el concepto de la productividad marginal de la deuda, predice que lo que se viene encima no es una hiperinflación sino un círculo vicioso de deflación. Éste es el argumento.

Mientras que los precios de los productos primarios, tales como el petróleo y los alimentos, pueden subir inicialmente, los consumidores apenas tienen poder adquisitivo, y tampoco pueden pedir prestado como solían para pagar esta subida de precios. El nuevo dinero creado ha ido a parar al rescate de bancos, y una parte importante se ha desviado para continuar pagando los inflados bonus de los banqueros. Muy poco de este dinero ha fluido hacia los consumidores ordinarios, que se ven con el agua al cuello debido a las deudas contraídas en el pasado.

De ahí que dichas subidas de precios sean insostenibles, ya que el consumidor es incapaz de afrontarlas. Como resultado, los comerciantes minoristas y mayoristas también están con el agua al cuello. Tienen que reducir precios. La presión de la caída de la demanda no se queda en los comerciantes, sino que también se transmite hacia los productores, que también tienen que reducir precios. Todos ellos están experimentando un descenso en sus flujos de caja derivados de las operaciones económicas ordinarias. Despiden a más gente, agravando la crisis aun más, dado que se reduce el efectivo en manos de los consumidores debido al mayor desempleo. La espiral viciosa está en marcha.

Pero, ¿qué está pasando con la ingente cantidad de nuevo dinero que está inundando la economía? Este dinero se está empleando para pagar la deuda de personas que están luchando desesperadamente por salirse de ella. Los hombres de negocios en general están aletargados; cada recorte en el tipo de interés les golpea, erosionando el valor de sus inversiones anteriores.

En mis trabajos he explicado cómo unos tipos de interés en continua caída hacen que el valor liquidativo de la deuda aumente. Es decir, se traduce en una partida contable negativa en la cuenta de pérdidas y ganancias, comiéndose al capital que, como consecuencia, tiene que ser repuesto. Aún peor. No hay manera de que los empresarios sean inducidos a llevar a cabo nuevas inversiones mientras haya expectativas de nuevas reducciones en el tipo de interés. Son conscientes de que sus inversiones se esfumarían a medida que el tipo de interés siguiera cayendo en pos de políticas monetarias agresivas como el quantitative easing -creación de dinero de forma discrecional-.

El círculo vicioso de la especulación en tipos de interés decrecientes
La única actividad que está prosperando en este ambiente deflacionario es la especulación en bonos. Los especuladores usan nuevo dinero, disponible a través de la Reserva Federal (Fed), para expandir sus actividades y empujar al alza el precio de los bonos. Dichos inversores se adelantan a la Fed: compran primero los bonos y luego los revenden por un precio inflado antes de que los recompre la Fed.

Tal actividad está libre de riesgos. Los especuladores se enteran por adelantado de las operaciones de la Fed a lo largo de la curva de rendimientos. La Fed comprará 300.000 millones de dólares de letras del Tesoro durante los próximos seis meses, y probablemente mucho más después de esa fecha. La especulación sobre unos tipos de interés decrecientes se convierte en autorrealizable, gracias a la demente idea de las operaciones de mercado abierto de la Fed, que hace que la especulación en bonos esté exenta de riesgo. Este proceso hace que la deflación sea auto-sostenible (para otra visión de la especulación en bonos libre de riesgos, ver el artículo de Carl Gutiérrez en Forbes, mencionado en las referencias).

Nótese también que el progresivo hundimiento del precio de las acciones, y el intento desesperado por parte de grupos privados de rescatar activos tóxicos, también ha disparado la demanda de dinero en efectivo. El dólar, al menos en la variedad del billete de la Reserva Federal, será cada vez más escaso. Antes de hundirse, tal y como sucedería en un escenario hiperinflacionario, el poder adquisitivo del dólar se va a incrementar notablemente.

¿Piensan que Ben Bernanke y sus máquinas de fabricar billetes se ocuparán de eso? Simplemente consideren lo siguiente. El mercado separará los billetes de la Fed antiguos de los nuevos, que tendrán impresa la firma de Bernanke. En una clásica aplicación de la Ley de Gresham, la gente atesorará el primero (los antiguos), otorgando una prima sobre él en relación con la segunda variedad (dólares de nueva creación), que se quedará por el camino.

Bernanke puede crear dinero, pero no puede hacerlo fluir
Ya hay algunas publicaciones que abiertamente aconsejan a la gente que atesore billetes de la Reserva Federal en cantidades importantes que lleguen a cubrir hasta 24 meses de gastos corrientes estimados, mientras cancela todas sus cuentas de depósito. Se advierte a los depositantes que se olviden del límite de 250.000 dólares del seguro de depósitos, que se ha convertido en algo prácticamente despreciable en la medida en que los recursos de la FDIC (Agencia Federal de Garantía de Depósitos) han sido secuestrados por Geithner (secretario del Tesoro de EUU) y desviados a garantizar las inversiones de grupos privados que fueron tan estúpidos como para comprar deuda tóxica a instancias de la administración Obama. Karl Denninger prevé una tasa de desempleo superior al 20%, con ciudades en una situación mucho peor que, por ejemplo, el centro de Detroit (ver referencias abajo).

¿Qué tiene todo esto que ver con la productividad marginal de la deuda? Una vez que se hace negativa, cualquier incremento adicional de nueva deuda hará que la economía se contraiga más, incrementando el desempleo y reduciendo los precios. Bernanke puede crear todo el dinero que quiera y más, pero no puede hacerlo fluir por toda la economía.

Bernanke se arriesga a algo peor que una depresión
El nuevo dinero creado seguirá las leyes de la gravedad y fluirá hacia el mercado de bonos, que es donde está la fiesta. La especulación libre de riesgos en bonos reforzará la espiral deflacionista hasta que llegue el agotamiento final: la economía colapsará como un globo al ser pinchado. En vez de hiperinflación y de la destrucción del dólar, lo que tenemos es deflación y la destrucción de la economía.

Denninger advierte de que la ‘espiral mortal’ llevará a que se disparen las ventas de activos en una loca carrera de liquidación de éstos, y en última instancia, al colapso del sistema monetario y político de EEUU a medida que se evaporan los ingresos impositivos. Señala que, probablemente, ni uno solo de los miembros del Congreso entiende la gravedad de la situación. Bernanke se está arriesgando a algo mucho peor que una depresión. Se está jugando literalmente el final de América como una potencia política, económica y militar.

Efectivamente, el colapso financiero y económico de los dos últimos años debe verse como parte de la progresiva desintegración de la civilización occidental, que empezó con el sabotaje gubernamental del patrón oro en la primera parte del siglo XX. Ben Bernanke, que debería haber sido despedido por el nuevo presidente el día después de su inauguración por haber causado un daño irreparable a la república norteamericana, puede, al final, tener el honor de administrar el golpe de gracia a nuestra civilización.

Artículo elaborado por Antal E. Fekete, professor of Money and Banking, en San Francisco School of Economics, publicado originalmente en Goldseek.

Referencias
No Time for T-Bonds by Carl Gutierrez, March 28, 2009, www.forbes.com
Bernanke Inserts Gun in Mouth, by Carl Denninger, March 20, 2009, http://market-ticker.denninger.net
Debt and Delusion: Central Bank Follies That Threaten Economic Disaster, by Peter Warburton, first published in 1999; WorldMetaView Press (2005).

Las nuevas mentiras del Banco de España
Roberto Centeno El Confidencial 7 Abril 2009

Las últimas previsiones del BdE sobre la economía española, y muy particularmente sus estimaciones de PIB y paro, han suscitado un gran interés mediático y han “entusiasmado” al primer partido de la oposición. Y ello solo porque empeoran notablemente las delirantes previsiones del gobierno de hace tres meses. Pero nadie, que yo sepa, se ha tomado la molestia de analizarlas para comprobar si se corresponden o no con la realidad.

Y lo primero que sorprende, es la alegría de los chicos de Rajoy que han dado por buenas las estimaciones. Y uno se pregunta, ¿no hay nadie en el PP que sepa de economía?, ¿es que no hay una sola persona capaz de realizar un análisis de coyuntura, y obtener sus propias cifras, más allá de las mentiras oficiales?, ¿y estos son los prohombres que van a solucionarnos la crisis?, ¡Para echarse a llorar!. Tenemos el peor Gobierno desde la guerra civil, cuando otro Gobierno socialista trató de aplastar a la mitad de España que no opinaba como él, y llevó al país a una guerra civil que pensaban ganar con facilidad para imponer por la fuerza una dictadura de tipo soviético. Pero tenemos también la peor oposición posible, y todo ello en un momento crítico para nuestra nación. Tan crítico que los pensionistas van a ver drásticamente recortadas sus pensiones por falta de recursos, que hay ya dos millones de personas tiradas en la cuneta, que no reciben ya ayuda alguna, que los trabajadores se van al paro por cientos de miles, que la clase media está siendo laminada, o cuando, en fin, nos dirigimos a la primera depresión de nuestra Historia.

Pues bien, ya que nadie parece haberlo hecho, no porque no sepan, pues es muy sencillo, sino porque están instalado en la mentira unos, y la más abyecta adulación otros -los grandes servicios de estudios en concreto- voy a analizar las estimaciones del BdE. Y para los escépticos, los progres, los sectarios y demás hermanos mártires, quiero señalar que esto no son juicios de valor y menos catastrofismo, esto son matemáticas, algo que cualquiera que sepa sumar y restar, y que tenga ganas, puede comprobar por sí mismo.

Para empezar hay que decir que las estimaciones del BdE no coinciden ni de lejos con lo que señalan todos los indicadores de coyuntura, y menos aún con la situación relativa de España respecto a los grandes países europeos. Definitivamente, estos señores piensan que los españoles somos imbéciles y que tenemos una oposición de la sta. Pepis, algo en lo que, desgraciadamente, no andan nada desencaminados. Pero veamos los hechos. Hay varias formas de analizar la marcha de una economía. La más utilizada por los analistas de coyuntura es la estimación del PIB en base a la variación de las afiliaciones a la Seguridad Social y la productividad, un procedimiento que tiene un grado de aproximación del orden del +_10%, o, también, utilizando los datos de otra variable conocida y que esté fuertemente correlacionada.

Y los cálculos son los siguientes: la afiliación a la SS, corregida de estacionalidad (CVE ), ha caído un 2,6 % durante el primer trimestre de 2009, según los datos del Ministerio de Economía , mientras que la productividad aparente, está creciendo el 1,6% anual, o el 0,4% trimestral. Luego la estimación de la variación del PIB en el primer trimestre es -2,6 + 0,4= -2,2%, y elevando la cifra a tasa anual como hacen los anglosajones, que es la mejor forma de estimar cualquier parámetro económico -y en situaciones de fuerte volatilidad la única fiable- tendríamos que salvo milagro divino el PIB de 2009 caerá el -2,2 x 4= -8,8%, que, con el margen de error mencionado, significaría que el PIB puede caer entre un -7,9 y un -9,7%, tres veces más que la supuesta estimación del BdE, y digo supuesta porque en su Servicio de Estudios estos cálculos y otros similares los hacen con el dedo meñique, por lo que es obvio que la estimación es conscientemente falsa. Con el otro sistema, utilización de una variable fuertemente correlacionada, como el consumo de gasóleo automoción, la estimación sería del -9%, y aquí con menos margen de error, ya que en los últimos diez años la relación ha sido matemática.

El siguiente procedimiento serían los indicadores sectoriales. El PIB puede medirse de tres maneras distintas: a partir del gasto total, a partir de la producción total y a partir de las rentas recibidas. Si utilizamos el primer método, el PIB es igual a la suma del consumo privado, el consumo público, la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), y el saldo de la balanza comercial. El consumo privado es el componente principal, representa el 58% del total, y le sigue la FBCF, que representa alrededor del 30%, el único indicador positivo es el consumo público, mientras que el saldo de la balanza comercial es negativo, aunque menos que en el pasado. El indicador más representativo del consumo privado son las ventas del comercio minorista, que han caído un 16% hasta febrero, y en marzo las ventas de los supermercados, que son las que conozco, han sido mucho peores que en los dos meses precedentes. En la FBCF, el indicador más importante son las ventas de vehículos industriales, que han caído en casi un 50%, mientras que el consumo aparente de cemento, ha caído también un 42%. Entonces ¿cómo se puede afirmar sin sonrojarse que el PIB trimestral ha caído en un 3% anual, equivalente al -0,75 % trimestral, si el 88% del PIB ha caído muchísimo más?, ¿o es que estos caballeros se han creído lo que dice ZP, que se producirá un milagro y en los próximos trimestres la economía mejorará sustancialmente?.

Por el método de la producción total, el PIB es igual a la suma de los valores añadidos de la agricultura, la industria y los servicios, excepto financieros, más los impuestos a la importación. Y de nuevo, si la producción industrial está cayendo al 22%, los servicios a más del 10%, y juntos suponen más del 90% del total, pregunto, ¿cómo el PIB va a caer en un 0,75% trimestral?. Simplemente es imposible. Y por último, algo que no es una estimación sino una demostración por reducción al absurdo, ¿cómo pueden contarnos estos artistas, a quienes pagamos con nuestros impuestos, y por cierto extraordinariamente bien, que la economía española está cayendo menos que el resto de economías europeas, que es exactamente lo que han hecho? Hay que tener un par. Sólo una comparación: Alemania, cuya previsión de caída del PIB en 2009 es del orden del 3%, igual que en España, pero donde las ventas de comercio minorista han caído en un 3%, las ventas de vehículos industriales un 7%, y el paro ha crecido cero patatero frente a las casi 500.000 personas de nuestro país en el primer trimestre. ¡El 108% del paro en la eurozona, es decir, que excluyendo España, la eurozona ha creado, no destruido, 35.000 empleos! ¡Mírenos a la cara Sr. Gobernador, mírenos a la cara!. Este increíble sectarismo, esta farsa, jamás hubiera ocurrido con D. Mariano Rubio.

Y termino con el paro. Llegaremos a un 19,4 % en 2010, según éstos ilustres caballeros. Vamos a ver D. Miguel Ángel, el paro registrado oficial ha llegado a 3,6 millones a marzo, pero usted sabe mejor que nadie que el Sr. Corbacho, siguiendo el método Chaves-Caldera, deja fuera del registro a casi 400.000 personas porque sí, y que la cifra de paro total, ha superado históricamente la cifra de paro registrado en unas 600.000 personas, con lo que el paro real no es de 3,6 millones, si no de 4,6, o el 19,8% a uno de abril, y con un ritmo de destrucción de empleo de casi 500.000 personas al trimestre. Por lo tanto, a fin de año, y de nuevo salvo milagro divino, el número total de parados se acercará a los seis millones o el 25,8%, pero no en 2010, sino a final de 2009. Y ahora, Sr. Gobernador explique usted al respetable de dónde narices saca que el paro en 2010 será del 19,4%.

Por cierto, a éste ilustre prócer, que de alcalde de pueblo ha pasado a Ministro de Trabajo del Gobierno de España, alguien tendría que explicarle que para hacer comparaciones intertemporales tiene que corregir los datos en bruto manipulados que nos suministra, por los datos, también manipulados pero corregidos, de variación estacional, tal y como publica el Ministerio de Economía. ¿Y qué tenemos entonces Sr. alcalde? Pues que ha mentido usted como un bellaco, cuando al igual que Doña Maravillas y los sindicalistas vendidos de UGT, nos han contado que el paro estaba mejorando y se han quedado tan panchos. ¿Y cuál es la realidad según el Ministerio de Economía, no según algún catastrofista y antipatriota como un servidor?. Pues que frente a los 123.000 parados de Corbacho y UGT, la cifra del Ministerio de Economía es de 158.000 (CVE), que compara con 147.000 en febrero, ergo el paro se esta acelerando y no ralentizando como dicen estos mentirosos compulsivos.

Y esto no es todo. El Plan E de Estafa, que nos costará 8.000 millones, invertidos en proyectos a cada cual más estrafalario y que no mejorará en absoluto nuestras infraestructuras ni nuestra productividad, había creado a mediados de mes, según Economía, 67.000 empleos temporales que terminarán en seis meses. Por lo que si añadimos esta cifra a la de Corbacho, llegaríamos a los 225.000 parados, una cantidad estratosférica.

Y esto es lo que hay Sr. Gobernador y Sres del PP. La mentira sistemática, la negación de lo evidente, como norma de comportamiento y forma de gobierno, algo donde el Gobernador se ha convertido en actor muy principal, y el hecho de que el PP, incapaz de hacer sus propios cálculos -están muy ocupados en la noble tarea de apuñalarse los unos a los otros, como en la UCD- acepta los oficiales como si fueranh la Biblia. Solo Rosa Díez, boicoteada por los medios y con solo tres minutos para hablar en el Parlamento, ha dado sus propias cifras, que se acercan mucho a la verdad. ¿No les da vergüenza, Sres y Sras de la calle Génova? En fin, esto es lo que hemos votado, y esto es lo que tenemos.

(*) Roberto Centeno, Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

La encrucijada turca de Obama
José Javaloyes Estrella Digital 7 Abril 2009

El epílogo de la gira europea del presidente Obama, acaso por la propia marginalidad -geográfica, cultural y religiosa- de la etapa de Turquía, ha supuesto un orden de dificultades que no son del todo nuevas, especialmente en lo que toca a las aspiraciones turcas de ser miembro de pleno derecho en la Unión Europea. En esto, el presidente norteamericano ya se apuntó un desliz al postularlas de modo que pudo parecer injerencia del aliado norteamericano en las cuestiones internas de Europa; pero Merkel y Sarkozy se encargaron de poner las cosas en su sitio y los puntos sobre las íes.

Aunque no lo dijeran así, la canciller alemana y el presidente francés, lo cierto es que para la percepción, la opinión y el sentimiento de la mayoría de los europeos conscientes de la memoria histórica común -excepción hecha del Faro de la Moncloa-, la quimera histórica de los turcos se hubo de detener a las puertas de Viena. El resto de lo conseguido por la Turquía otomana respecto de ese propósito, ahí se quedó, y todavía alienta en el horno de los Balcanes.

El último suspiro del islamismo aquel no ha sido otro que el lío mayúsculo de Kosovo, puesto que su independencia -estribada en el factor mahometano de los albaneses kosovares- traería causa de la guerra rusa de Georgia.

No dejó de tener un componente de ingenuidad la afirmación, por el presidente norteamericano, de que el ingreso de Turquía en la UE como miembro de pleno derecho la anclaría en Europa. Se podría decir a la inversa. Es decir, que fuera el Islam lo que en Europa se anclase.

El islamismo constitutivo del actual Gobierno de Ankara -que no es suceso aislado ni cuestión episódica, sino síntoma central en el síndrome coránico contra el laicismo que tipificaba los nacionalismos en Asia Menor después de la Primera Guerra Mundial-, es un dato indisociable de toda proyección que se haga sobre el impacto musulmán, en Europa, de la migración norteafricana y asiática.

Turquía podría aportar a ese impacto efectos críticos, por vertebradores de esa realidad, y peligrosísimos, por tanto, para el destino de Europa, cuyos cimientos son cristianos. Tanto en su expresión religiosa como en sus valores secularizados, que componen la médula de su civilización democrática y de las instituciones liberales.

Si, durante su visita a Ankara, Barack Hussein Obama ha podido asegurar que "EEUU no está en guerra con el Islam", en alusión implícita a la campaña militar en Afganistán contra el islamismo terrorista, también es cierto que en su agenda turca no ha querido incluir un aparte para el foro de la Alianza de Civilizaciones, cosa que al presidente Rodríguez lo habría elevado hasta el séptimo cielo de su ocurrencia política.

Pero en esto como en tantas y tantas cosas, Rodríguez, apostador a lo menos coherente con lo conveniente, ha roto en Ankara una lanza, desde el dichoso foro de la Alianza de Civilizaciones, en pro de la candidatura de Turquía a una plaza en la Unión Europea.


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Freud en Euskadi
PEDRO LARREA El Correo 7 Abril 2009

Concedía Antonio Basagoiti que en su rollito con Patxi López había más sexo que amor, aspirando a un razonable matrimonio de conveniencia, ya felizmente celebrado. No es la primera vez que el discurso del poder se apoya en el lenguaje erótico para designar categorías o describir situaciones políticas. La 'erótica del poder' se ha convertido en una expresión trivial. Algunos califican de libidinosa la relación que un líder mantiene con su electorado fiel. Decimos que la política es pasión, o que hace 'extraños compañeros de cama' (no tanto como el matrimonio de verdad, añadía Groucho Marx).

Esta aproximación lingüística entre sexo y poder no es caprichosa, ya que estamos ante dos de los impulsos más vigorosos del psiquismo humano. Freud reservó el nombre de 'libido' para la energía psíquica específica de la pulsión sexual. Su discípulo Jung, por el contrario, lo amplió identificándolo con la energía psíquica en general. En la concepción freudiana, el depositario de estos impulsos es el inconsciente, el 'ello' oscuro y emocional de nuestro aparato psíquico, gobernado por el principio de placer, es decir, por la inclinación compulsiva a la satisfacción inmediata del deseo. Pues, en efecto, somos deseo; en el comienzo fue el deseo y no el verbo; nuestros sueños son deseos irrealizados; los grandes mitos de la Humanidad son hijos del deseo; y, apostillando con Marcuse, «la organización social de la existencia humana descansa sobre los deseos y las necesidades básicas de la libido».

El pensamiento desiderativo es una manifestación genuina del principio de placer. Producimos un pensamiento impregnado de deseo. Placer y displacer, euforia y duelo, victoria y derrota son, en el extremo, situaciones propicias para el trastorno emocional de la razón. Los procesos electorales son magníficas exhibiciones de erotismo político. Primero, las campañas, la manifestación del deseo en estado puro, las promesas irrealizables, el autoengaño grosero, los cálculos fantasiosos, la seducción impúdica; luego, el momento inenarrable del recuento, orgasmo y subidón para unos, gatillazo y bajón para otros; finalmente, la instalación en el dulce lecho del poder o la amargura de su desalojo. Es el tiempo del deseo y de los discursos del deseo.

El 1 de marzo hubo un perdedor, el nacionalismo vasco, tanto en su versión radical como moderada. Perdió la izquierda abertzale de Batasuna, que entregaba más de treinta mil votos a Aralar. 'Son votos prestados', decía la declaración desiderativa. Pero nunca más volverán, salvo que Batasuna se 'aralice'. Y perdió el PNV, ocupante sempiterno de una inmensa parcela de poder. Ejemplo de análisis post-electoral desiderativo: 'Hemos ganado porque somos el partido más votado. Somos víctimas de maniobras extra-electorales y de pactos antinatura. Estamos ante un gobierno efímero. Tenemos capacidad para forzar las cosas en Madrid. Gobernaremos desde la oposición'.

Venció el PSE, que es el partido que pone lehendakari, forma gobierno, se asegura la mayoría parlamentaria, lidera la política y pasa a controlar la mayor parte de los recursos políticos autonómicos. Escuchemos el principio de placer: 'El cambio era una demanda clamorosa de la sociedad vasca. Haremos un gobierno monocolor, pero abierto a la ciudadanía, coaligado con ella y entroncado con sus necesidades auténticas; y, lo que es definitivo, un gobierno de todos y para todos, sin frentes ni exclusiones'.

Pero el gran triunfador, en términos relativos, fue el PP. Llegó al 1-M acosado por los jueces y desquiciado por la crisis interna, con un liderazgo cuestionado por propios y extraños. Hoy, tras una sangría de más de sesenta mil votos, la cabeza de Rajoy permanece intacta, las diferencias en intención de voto respecto a los socialistas se estrechan y el partido se ha convertido en el guardián de la ortodoxia del cambio en Euskadi. He aquí la voz del deseo: 'Somos imprescindibles para un Patxi López sin alternativa, lo que hagamos en Madrid no afecta a la gobernabilidad vasca, avalamos un final de ETA sin atajos, y garantizamos la re-nacionalización de una España a punto de romperse'.

l margen de la clase política, las organizaciones sociales y la población se preguntan: ¿Habrá un gobierno fuerte y duradero? ¿Puede serlo un gobierno de minoría, soportado en el Parlamento de Gasteiz por el mismo rival que hace una oposición implacable en el Congreso de Madrid? ¿Ensueño desiderativo? ¿Concesión a la libido? Volvamos a Freud. La psique humana no es solamente deseo, sino también consciencia y lucidez, destinadas a sostener una convivencia antagónica con el primero; es la lucha entre el 'ello' y el 'yo', entre el inconsciente y los contenidos conscientes de la mente humana; en suma, entre el principio de placer, cegado a la razón lógica, y el principio de realidad, que se esfuerza por adaptar el deseo a los datos que el yo percibe como 'objetivos'. La pregunta es, entonces: ¿Hay elementos en la realidad política vasca y española favorables a la estabilidad del Gobierno socialista? Parece que sí.

Primero, la dura e incontrovertible realidad de la aritmética electoral. PSE y PP dan la suma de escaños necesaria y suficiente para gobernar; al contrario, ninguno puede hacerlo en solitario. Segundo, la realidad de la lógica de poder, vista desde un análisis elemental de la teoría de juegos. Socialistas y populares se encuentran ante un juego de carácter cooperativo tanto en el tablero vasco como en el tablero español. Respecto al primero, la cosa es evidente: si ambos cooperan, ambos ganan, ambos tocan poder; si uno deja de cooperar, los dos pierden. En cuanto a la partida que simultáneamente se está jugando en el conjunto del Estado, tampoco caben dudas: ambos están positivamente incentivados para cooperar e igualmente desincentivados para no cooperar. La cooperación permite a cada uno presentarse como el verdadero adalid del cambio en Euskadi, mientras que la no-cooperación de uno significa su automática estigmatización. Tercer dato de carácter estrictamente político. Venimos de un escenario frentista que ha terminado con el PNV desbancado del poder. En pura aritmética, el PNV es el eje de dos opciones de gobierno alternativas a la actual coalición. Sin embargo, el anuncio de una estrategia de oposición radical, en Gasteiz como en Madrid, las hace aritméticamente estériles y políticamente inviables.

Socialistas y populares comparten el deseo vigoroso y legítimo de acceder al jardín vetado de Ajuria Enea. La realidad aritmética, lógica y política ha colocado en sus manos la llave del poder. No es exactamente la reedición exitosa del intento frustrado de 2001, porque no es el cambio que hubiera deseado el socialismo post-redondista. Llegan al matrimonio dos novios que escenifican diariamente en la Carrera de San Jerónimo una aversión cainita, en una representación seguramente barroca y sobreactuada. Les unen, sin embargo, además del interés, otros lazos psicológicos profundos, que van desde el impulso primordial de autoconservación hasta procesos más complejos de sublimación: no en vano son personas que comparten una misma experiencia de dolor, amenaza y persecución, así como ideales liberales y democráticos. Claro que hay piezas para armar un emparejamiento de conveniencia. Tal vez no haya amor, ni siquiera sexo, pero sí esas dulzuras vulgares presentes en el matrimonio, a que se refería el clásico. Y, en todo caso, empleando la jerga del santo Obispo de Hipona, la «libido sentiendi» quedará honestamente reemplazada por una discreta y responsable «libido dominandi».

El autor da crédito a la estabilidad del acuerdo PSE-PP en Euskadi. «Les unen, además del interés, otros lazos psicológicos profundos, que van desde el impulso primordial de autoconservación hasta procesos más complejos de sublimación: no en vano son personas que comparten una misma experiencia de dolor, amenaza y persecución, así como ideales liberales y democráticos»

¿Chaves y Blanco, futuro y esperanza? Perdonen que me parto de la risa cambio de Gobierno
Federico Quevedo El Confidencial 7 Abril 2009

Que un año después de haber formado gobierno fruto de la victoria electoral del 9 de marzo, el presidente Rodríguez se vea obligado a cambiarlo, dice mucho del estado de coma con respiración asistida en el que se encontraba –y se encuentra- este gabinete ministerial. Pero que la gran incorporación propuesta por Rodríguez para dar impulso político a su gobierno y trasladar a la opinión pública la sensación de que se toma en serio nuestros problemas y que piensa en el futuro con esperanza sean Manuel Chaves y Squeeze, es de coña. El colíder –junto a Felipe González- del ‘Clan de la Tortilla’ y el gallego que provoca vergüenza ajena a sus compatriotas, juntos en la misma mesa… Ariquitraun y conceto mano a mano repartiéndose el pastel, y todavía tendrán el morro de decir que esta es la imagen de la renovación y del cambio frente al inmovilismo del PP. Esto es como apagar un incendio echando gasolina: la situación que atraviesa este país precisa un cambio de gobierno, pero a mejor, no a peor. Y si Rodríguez no es capaz de encontrar personas de valía que cubran las vacantes que dejan ministros, no ya quemados, sino abrasados, mejor será que convoque elecciones y se vaya.

Rodríguez no pretenderá vendernos como impulso político la salvación in extremis de Manuel Chaves, porque habría que pensar que se está riendo de nosotros. Chaves es un presidente en declive, acosado por los escándalos de corrupción en la Junta de Andalucía y por una gestión tan penosa que después de tres décadas de régimen socialista andaluz, aquella comunidad sigue siendo la más deprimida de España. En los últimos meses el PP le ha ido comiendo el terreno hasta el punto de que las encuestas a día de hoy le dan a Javier Arenas la victoria en unas elecciones para las que todavía faltan tres años –si no se anticipan- y el tiempo corre en contra de los socialistas y a favor del PP. Chaves es un político acabado, la viva imagen de un pasado trasnochado y un presente de corrupción y francachelas, cuya única oportunidad de no acabar tirado en la cuneta de la Historia hoy –porque en el futuro nadie le libra de ese destino- es incorporarse al Gabinete de Ministros para desgracia nuestra, y encima como vicepresidente, por si fuera poco. ¿Queríamos caldo? Rodríguez nos da dos tazas. Chaves es la esencia de todo lo que de innoble, amoral y corrupta tiene la política, pero no se crean que Squeezze se queda atrás, que va.

Squeeze es a la política la exaltación del tabernarismo y la chabacanería. Probablemente sea el papel que le ha tocado jugar, y a lo mejor en la distancia corta y sin la disputa política de por medio resulta ser una persona radicalmente distinta a la que parece, pero tengo para mí que él hace el papel que ha elegido hacer, el de un político barriobajero que se maneja mejor en el terreno del insulto y la provocación que en el del diálogo constructivo. Además, sus relaciones personales son sospechosas, se rodea de ese tipo de gente que vive de hacerle la pelota al político de turno y obtener prebendas del poder, y no parece que esa sea la mejor tarjeta de visita para ocupar un ministerio como el de Fomento, donde más que en ningún otro se exige a un político que además de ser honrado lo parezca. Y Squezze, el mismo Squezze que se ha saltado a la torera la ley y no le ha temblado el pulso a la hora de cargarse el medio ambiente para hacerse un ático de lujo en Villa PSOE a orillas del mar, no lo parece. Ni lo más mínimo. Luego está lo de Elena Salgado que, en fin, yo que quieren que les diga, pero poner la cosa de la economía tal y como está en mano de una perfecta desconocida no parece que sea un movimiento que vaya a trasladar mucha confianza a los sectores económicos. Es evidente que Rodríguez está en las últimas, y este cambio de Gobierno es como el último suspiro
 

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