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Recortes de Prensa    Miércoles 8 Abril 2009

 

Nuevo Gobierno
Que el Señor nos proteja
Pablo Molina Libertad Digital 8 Abril 2009

La remodelación ministerial llevada a cabo por Zapatero es de las que meten el miedo en el cuerpo, a pesar de que creíamos que la capacidad de sorpresa de los españoles con este Gobierno había tocado techo. Zapatero sigue al frente del Ejecutivo, maldita sea, primer dato decepcionante de esta remodelación, pero junto con la cuota de sectarismo, cubierta con las incorporaciones de un par de cejateros de distinta procedencia, lo más llamativo es la llegada al Gobierno de José Blanco y Manuel Chaves, éste último haciendo doblete tras su inolvidable paso por el felipismo.

Probablemente Blanco haya pedido personalmente a Zapatero la cartera de Fomento, dado que las comunicaciones con los bellos parajes de la costa gallega, en uno de los cuales se ha construido un casoplón ligeramente ilegal, necesitan un empujón para conectarlos con el centro de España, trayecto que el flamante ministro se va a ver obligado a realizar muchos lunes durante su mandato.

En cuanto a Chaves, salvo que se lleve consigo a Gaspar Zarrías, suceso que bien podría ocurrir en atención a los brillantes servicios prestados en Andalucía, su llegada al Ejecutivo parece más una huida estratégica Despeñaperros arriba, exigida por el interesado, que la libre decisión de un presidente del Gobierno que, según sus propias palabras, pretende dar un nuevo impulso a la política nacional. Si se trata de dar un buen empujón a las cifras del paro, la elección del expresidente andaluz es impecable, dada su acrisolada trayectoria en la materia cuando ejerció esas competencias nacionales. Pero en medio de una recesión económica brutal no parece una decisión propia de alguien en sus cabales, aunque sea para desempeñar una cartera como la de "Cooperación Territorial".

El drama de la España de Zapatero es que necesita un ministerio de cooperación territorial, porque los territorios no cooperan entre ellos voluntariamente –como sería lógico en un país normal– sino más bien todo lo contrario. El poner al frente de esa responsabilidad a un político fracasado en todos los cargos que ha desempeñado, demuestra lo que le importa verdaderamente al jefe del Ejecutivo la cohesión nacional.

Más que un Consejo de Ministros, el nuevo Gobierno parece una escuadrilla de demoliciones dispuesta a realizar un trabajo concienzudo. Siempre puede ocurrir un milagro, claro, pero como dijo el obispo de Málaga asomándose a la ventana cuando una representación de fieles le pidió permiso para sacar a la patrona en rogativa durante una sequía, "no parece que el tiempo esté de lluvia".

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Un Gobierno para controlar a Zapatero
Pablo Sebastián Estrella Digital 8 Abril 2009

La crisis del Gobierno solo tiene dos objetivos: sustituir a Solbes que andaba arrastrado por las esquinas e incapaz de hacer frente a la crisis económica; y controlar el presidencialismo errático y frívolo de Zapatero que, de un tiempo a esta parte, está causando estragos en su liderazgo y en la fuerza electoral del PSOE -como se ha visto en Galicia- donde víctima de sus errores políticos y frivolidades del presidente. Entre las que se incluye el catastrófico gobierno que hizo hace menos de un año y que ahora se ha visto obligado a remodelar. Gobierno en el que aún permanecen ministros que no están a la altura de su cargo o que, simplemente, ocupan departamentos que no sirven para nada, como son los casos de Moratinos, Corredor, Garmendia, Chacón y Aído.

El reforzamiento político del Gobierno, para impulsar al PSOE y para tener bajo vigilancia a Zapatero, viene, por una parte, del lado de la llamada vieja guardia (felipista) y por otra desde la propia cúpula del PSOE, y el urdidor de esta "hazaña" no ha sido otro que el ministro Rubalcaba en contra de las frivolidades del Presidente, y de su club de amigotes monclovitas, el que pretendía aupar a la ministra Chacón a una vicepresidencia.

Ahora son mas, y de peso específico, las voces y el discurso político que se escuchará desde este Gobierno en el que se le ha encomendado a Manuel Chaves, no la administración territorial que permanecerá en la órbita de la vicepresidenta Salgado, sino la "cohesión territorial o nacional", que es algo muy distinto y a la vez contradictorio, porque se deberá reforzar la unidad de España -tras los fracasados devaneos confederados de Zapatero-, y a su vez dotarle de apoyos parlamentarios de los partidos nacionalistas, los que ahora se sienten traicionados precisamente porque se ha aparcado el discurso confederal, y además en Cataluña están a la espera de mas dineros y de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el estatuto catalán.

La presencia de Chaves en una vicepresidencia permite la renovación en la Comunidad andaluza donde llevaba cerca de 20 años de presidente y con unos pésimos resultados políticos (el territorio con mas paro de Europa), y constituye un movimiento de ficha que podrían haber pilotado a medias el ministro Rubalcaba y el ex presidente González. De la órbita de González es también la nueva ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, y de la órbita de Rubalcaba es la vicepresidenta Salgado en la que se tienen puestas muchas esperanzas, a pesar de que carece de experiencia en la gran economía, por mas que le asistan buenas dotes para la gestión pública.

También constituye un refuerzo político José Blanco al frente de Fomento, de donde desaparece la catastrófica Magdalena Álvarez. Aunque sabido es que el nuevo ministro no sabe absolutamente nada de lo concerniente a dicho departamento, pero confía en su capacidad política y en su pasión por ser un interlocutor importante de las empresas constructoras mas poderosas de este país, hoy primeras víctimas de la crisis de la economía.

Naturalmente, la gran incógnita reside en la capacidad o incapacidad de la nueva vicepresidenta Salgado para gestionar la crisis y poner orden y control de los ministerios económicos del Gobierno, donde se encontrará con dos gallos de pelea, Sebastián y Blanco. En todo caso, hacerlo peor que Solbes y con menos autoridad será muy difícil, aunque la vicepresidenta económica encontrará, en su despegue, un problema añadido: el estallido de la crisis en las entidades financieras españolas, tras la intervención de la Caja de Castilla La Mancha, y que puede continuar con otros problemas del mismo corte.

Lo que nadie entiende es como se mantienen ministerios tales como los de Vivienda, Igualdad, Ciencia y Tecnología (al que le acaban de quitar las Universidades), e incluso Cultura, donde Zapatero ha vuelto a hacer una de las suyas, nombrando a la cineasta González Sinde. Ni si se puede entender como permanecen en sus cargos Moratinos y Chacón, después de las peleas y recientes espectáculos que ambos han ofrecido a propósito de Kosovo, entre otras muchas cosas.

Pero la crisis del Gobierno, en la que hay que incluir el cese de Bermejo en Justicia hace solo pocos días, se ha gestionado muy al estilo de la chapuza de Kosovo. Muy al estilo de Zapatero que quedó al descubierto ante los medios -dicen que fue Zarrías en Andalucía el que dio el aviso-, cambiando cada pocas horas de organigrama y nombres, y finalmente ofreciendo un Gobierno más político que cualificado -que se lo han impuesto desde la vieja guardia del partido- y que tiene el objetivo de ganar las elecciones europeas de junio, y luego las generales de 2012, si consigue frenar la caída del liderazgo de Zapatero, encorsetando su presidencialismo de ocurrencias, y enderezar en algo la crisis económica y social que nos invade.

Muy mal han tenido que ver las cosas en el PSOE y en la Moncloa para que, como lo ha recordado Rajoy, haya hecho falta una crisis de Gobierno antes de que el Gabinete nacido de las elecciones de 2008 cumpliera un año. Pero el Gobierno ahí está y De la Vega, Chaves, Rubalcaba Y Blanco serán la guardia pretoriana del Presidente, si lo consiguen centrar y controlar. Es verdad que el principal problema del Gobierno y del PSOE es Zapatero, y que ello ya no es un secreto para nadie, ni siquiera para él. Por eso le han puesto a su alrededor un equipo mas político y controlador de este iluso aventurero que había iniciado su particular descenso a los infiernos de la política, de donde, una vez que se entra, nadie se puede librar. Dicen, en el PSOE, que a Zapatero lo han pillado en la puerta del Averno, veremos si han llegado a tiempo y si no se les vuelve a escapar.

La Red se pone 'calentorra' con el nombramiento de la ministra 'ceja'
 Periodista Digital 8 Abril 2009

Fue la única sorpresa del seísmo gubernamental. Cuando el presidente apareció, más contento que chupillas, a anunciar que se cargaba a medio Gobierno, un solo nombre se había resistido a las filtraciones: Ángeles González-Sinde. Cineasta del sindicato de la 'ceja', fervorosa, ha sido una de las grandes defensoras del canon digital y de cortar las alas a los usuarios de las redes P2P, de intercambio de archivos. La Red está que trina con la nueva ministra de Cultura de ZP. ¿Pago de favores? Un polémico nombramiento que tiene la guinda en el bodrio -del que ella es guionista- dirigido a adolescentes 'drogatas' y salidos, de culo fácil, que puede verse(?) en las salas de cine.

Fue una decisión de última hora. César Antonio-Molina era seguro que caía, pero todas las filtraciones aseguraban que Ángel Gabilondo, hermano (ísimo) de Iñaki, asumiría Educación y Cultura, un biministerio para un hombre más que cercano al Grupo PRISA. Pero los rumores erraron aquí. ZP tenía reservada una caricia en forma de millones de euros para el conocido como sindicato de la 'ceja', y que se personalizó en el nombramiento de Ángeles Gónzalez-Sinde como ministra de Cultura.

ESTA INDUSTRIA ES UNA RUINA
Mucho han tenido que ver las desastrosas cifras del cine español en la defenestración de César Antonio Molina. Los datos de 2008 cantan solitos: la producción nacional perdió cerca de 1,5 millones de espectadores y en el que, por primera vez, las ayudas directas del Estado, 85 millones, superaron la recaudación de las cintas nacionales, que apenas llegó a los 81.

Las relaciones entre el ya ex ministro y los productores y directores, tradicionalmente afines al Gobierno, reprocharon al ministro que tras tres años y medio de gestación la Ley de Cine no se pueda aplicar por falta de publicación de la orden ministerial que contemple su desarrollo. Molina se tomó bastante mal los reproches.

Gónzalez-Sinde, hasta ahora presidenta de la Academia Española de Cine y directora y guionista, viene a aplacar los ánimos. O a intertarlo.

DEFENSORA A ULTRANZA DEL CONFISCATORIO CANON DIGITAL
La ministra de la 'ceja' es una convencida enemiga de las descargas ilegales en Internet.

Lo dejó meridianamente claro durante su discurso en la última gala de los Goya, aunque por entonces convertirse en ministra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero seguro que no entraba en sus planes:

"Hay que seguir peleando. Peleando para que las descargas ilegales no nos hagan desaparecer, para que nuestros administradores comprendan que en el negocio de la red no pueden ganar sólo las operadoras de ADSL, mientras quienes proporcionamos los contenidos, perdemos".

Con esos galones, la nueva ministra apenas tardó unos minutos en levantar una enorme polvareda en la Red, tal y como recoge El Semanal Digital. La Asociación de Internautas se apresuró a hacerle el cruz y raya y a poner el grito en el cielo por lo que sus miembros consideran una "provocación" de Zapatero. "Con esta decisión, contribuye a mermar nuestra competitividad y menoscabar nuestra capacidad de innovación, porque no se da cuenta de lo importante que es difundir el conocimiento en condiciones de libertad", señaló su presidente, Víctor Domingo.

Unas horas después de que Zapatero hiciera el anuncio, aparecía un grupo de Facebook contra la decisión, que en sólo cinco horas superó los mil miembros.

Obviamente la otra cara de la moneda la representa la SGAE y otras sociedades de autores, que ya se frotan las manos con la llegada de una de los suyos al Ministerio de Cultura. Desde allí luchará contra la piratería, un peliagudo asunto que ya le dio muchos quebraderos de cabeza a Carmen Calvo y se los siguió dando a Molina.

En este sentido, el presidente del consejo directivo de la SGAE, Teddy Bautista, aplaudió la decisión: "El cine, más que la música, es un sector muy machacado por la piratería, y creo que González-Sinde se lo tomará como una prioridad". Una opinión que comparte también la Federación de Exhibidores de Cine.

Lo que está claro es que la elección del presidente es un guiño más al artisteo patrio que tanto ha hecho por él. En los prolegómenos de las elecciones generales de 2004, manifestándose contra la Guerra de Irak y, en particular, contra José María Aznar. Antes de los comicios de 2008, creando la Plataforma de Apoyo a Zapatero, en cuyo acto de puesta de largo el director de cine Juan Luis Cuerda llamó "turba mentirosa y humillante" al PP.

Bien es cierto que Zapatero ha sabido ser agradecido con los denominados titiriteros. Tras ser investido presidente por segunda vez, el leonés eligió como acto público en el que reaparecer uno organizado por la Academia de Cine en homenaje al guionista Rafael Azcona, que había fallecido recientemente. Allí se presentó del brazo de su mujer, Sonsoles Espinosa, repartiendo besos y apretones de manos y dando las gracias a los artistas por su valiosa aportación a la causa socialista.

"MENTIRAS Y GORDAS"
Según la sinopsis de la película, "un grupo de jóvenes se prepara para lo que va a ser el verano de su vida, entre secretos, mentiras, sexo, confusión, noche y fiesta. No son conscientes que en ese viaje iniciático una vez comenzado no se puede echar marcha atrás, que las mentiras se van haciendo cada vez mas grandes y que amar significa hacer daño".

Mucho se está poniendo el foco en la última obra de la que es copartícipe, como guionista, la elegida por Zapatero. Una película de adolescentes que trata de acercar a los más jóvenes al cine presentándoles como una panda de drogadictos, arquetípicos, machistas y salidos. El gancho: jóvenes con el culo al aire. Eso se nos avecina.

Nuevo gobierno: ni viaje ni alforjas
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 8 Abril 2009

El gobierno estaba caducado y algunos de sus ministros socarrados. Los cambios de Semana Santa de José Luis Rodríguez Zapatero son producto de esa percepción generalizada y la necesidad monclovita de aparentar que se tomaba nota y algo se hacia. Pero el resultado es que no sólo no hacen falta alforjas para ese viaje. Es que no hay ni viaje. Es una especie de no hacer nada pareciendo que se hace algo, un movimiento en espiral sobre si mismo , un conejo frustrado que antes de salir de la chistera ya sabe todo el mundo que es un gato. A lo mejor y todo ello porque hemos empezado a pensar que el príncipe encantador es en realidad ,y por la realidad, una rana.

El cambio de ministros no aporta sin en conjunto ni por separado nada nuevo, nada esperanzador, nada que aumente confianza. Demuestra incluso una absoluta falta de banquillo y un ombligismo partidario y personalista que aumenta según empeoran las cosas.

Han cesado cinco, que con Bermejo, el “torero” sin licencia, son seis.
Solbes lo pedía, no a gritos, que es un hombre ajeno a esos esfuerzos y que ha transitado por estos meses presa de un cansancio infinito, como con fatiguita hasta para hablar y no digamos ya para hacer frente a una crisis. Solbes pasó de maestro tras supuestamente ganar un debate virtual a perder todo crédito y toda solvencia cuando la economía real le suspendió en todas y cada una de sus previsiones. Maleni Alvarez ha sido la persona con peor leche que ha ocupado un ministerio, una broncas maleducada y cuya expresión lingüística podía calificarse, seamos generosos con ella en la hora de la tribulación, de inaudita .Han cesado también a Cesar Antonio de Molina, que ni fu ni fa, a Mercedes Cabrera, ignota tras emerger un día ya olvidado como gran apuesta personal del presidente, y a Bernat Soria que era el único estos meses en haber hecho algo positivo: el pacto con la industria farmaceútica, puestos de trabajo e I+D era de las pocas buenas noticias de los últimos tiempos. Han caído ellos como podían haber sido otros ocho de los que permanecen , algunos tan desapercibidos y amortizados como ellos. ¿Alguien sabe quien es y que hace la ministra de Vivienda, por ejemplo?. ¿O son de recibo, con la que está cayendo, la ocurrencias de Sebastián?

¿Donde está el peso político?
Lo esencial con todo es el recambio. Que dicen que aumenta el peso político. ¿Quién ¿Elena Salgado?. Técnicamente mucho se duda y más internacionalmente de su capacidad para ese puesto, aunque dicen que le avala gestión en Obras Publicas. Como ministra Zapatero ha sido un desastre. Sus enfrentamientos con la famosa ley del Vino hizo que la arrinconaran y si en algo hay quórum es que se la quiere muy poco y aún menos en el partido socialista, por sus formas, por su estilo prepotente, por su manera displicente de tratar a todos. En suma, una ministra, eso si amiguísima del presidente, para la vicepresidencia segunda y la cartera trascendental de Economía, caducada antes que Solbes y rescatda de cuarto trastero.

¿Y Chaves, vicepresidente 3º y ministro de nada, de eso que decía Jordi Sevilla no saber en como explicar a sus hijos en que consistía? Es un retiro, cuando donde hay que reaccionar es en el granero electoral andaluz que corre peligro tras una eterna hegemonía de la cual y durante 20 años ha sido él su rector máximo. Chaves ha de dejar paso en el sur y le dan en Madrid un algo que hay que vestir mucho porque es presidente del Partido y tiene un bagaje pasado y pesado. Pero ¿qué Chavez va a reactivar la vis política del Gobierno?. No se lo creen ni en Sevilla y menos aún en Barcelona.

La estrella política entonces habrá de ser Pepe Blanco, con alias nada aceptado de Pepiño. Un amigo lleva exactamente cinco años intentándome convencer de que es una lumbrera incomprendida, un mago de la política, un señor inteligentísimo, vamos. No lo ha logrado. Es más, el poder no me parece que lo haya hecho más listo sino quizás más malo. Su ventaja ha sido que desde su cargo en el partido podía malmeter sin réplica pero ahora será el el vividiseccionado. Va dar un enorme juego periodístico.Pero dar doctrinilla con Fomento va a resultarle un poco más complicado. Le esperan severas tardes parlamentarias, como las que sufrió en la opisición donde demostró ser menos que un mediocre parlamentario.

Pero bueno había que hacerle ministro, como a todos los del grupo “fundacional, como a la Trini, y ya les ha tocado. A Trinidad Jiménez, Sanidad donde su experiencia es un verdadero arcano y el salto a los hospitales desde la cosa internacional e iberoamericana lo que más provoca es perplejidad. A no ser, claro , que resultar vapuleado en una elecciones municipales en Madrid por Gallardon sea ahora en el PSOE la mejor garantía de llegar al consejo de ministros. Ya hay dos con cartera. Y quedan otros dos ,estos más novedosos aunque con familia y de la familia: una señora, Gonzalez-Sinde, máxima dirigente de la cosa cinematográfica o sea integrante del famoso sindicato de la “ceja” que tanto ha apoyado a ZP hasta convertirse en su portaestandarte y símbolo máximo y un señor, el rector Ángel Gabilondo, hermano del famoso periodista. Que ya puestos porque no haber hecho ministro a Iñaki. Pudo preludiarlo aquella noche preelectoral donde tras interpretar el papel de entrevistador y entrevistado y ya entre “compañeros” se secreteaban aquello de “hay que crear tensión”. Pues para ello mejor el original que el hermano.

Para pagar favores y perder elecciones
Y estos , se supone, son los cambios , el revulsivo, la reparación a fondo y puesta a punto para que el motor funcione a pleno rendimiento y salir de hoyo en que estamos metidos. Pues la sensación es que ha salido del taller parado. Dicen los americano que no hay que arreglar lo que funciona. A la contra es imprescindible reparar los que está claramente estropeado. Pero aquí parece que ni se han sustituido todas las piezas que estaban gripadas y puede que las sustitutas estén aún en peor estado que las retiradas. Una chapuza de taller sin recambios propios y sin crédito para comprarlos.

Quizás la sensación quede resumida en una frase que tomo prestada de alguien nada metido en estas lides pero que a bote pronto sentenció nada más ver el plantel: “Este es un gobierno para pagar favores y perder las elecciones”. Quien la pronunció era un votante socialista.

Eclipse de Gobierno
BENIGNO PENDÁS, Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 8 Abril 2009

O hay milagros en tiempos de crisis, pero las únicas recetas tienen nombre conocido: liderazgo, confianza, eficacia y eficiencia. Aquí y ahora, nada o casi nada. Zapatero confirmó ayer las carencias del socialismo flotante. Una propuesta política frágil, fiel reflejo del perfil posmoderno y liviano de su autor. Lugares comunes bajo disfraz de retórica grandilocuente sobre un «cambio de época». Si hay tal cosa, el presidente y su nuevo equipo están lejos de dar la talla. En términos de Maquiavelo: el líder nunca tuvo «virtud», pero durante algunos años supo atraer hábilmente a la «fortuna».

Ahora, tampoco lo consigue. Gestión torpe de los tiempos; maniobras mediáticas que no controla; otra vez, anécdotas que ocultan categorías… Para decir toda la verdad, Zapatero aprendió a medias la lección del terrorismo, y sería injusto negar que las cosas pueden ir bastante mejor en el País Vasco. Incluso ha salvado con aprobado mínimo el largo maratón de la «cumbre» interminable en política exterior. A pesar de todo, sigue siendo un político de partido, nacido y criado en el confuso reparto de los equilibrios internos, única explicación razonable para este cambio de Gobierno largamente anunciado. Muchas apelaciones al interés general, para terminar jugando las cartas que más convienen en Ferraz.

Cuando dicen «mayor peso político» quieren decir —supongo— desembarco del PSOE en el Consejo de Ministros, a través de Manuel Chaves y de José Blanco, sin olvidar a Trinidad Jiménez. Mensaje inequívoco: intocable Rubalcaba, el núcleo duro del viejo y el nuevo socialismo confluyen en un Ejecutivo que, a salvo el paso implacable del tiempo, también podría presidir Felipe González. Cierre de filas, por tanto, con un recado para aliados esquivos y aspirantes indecisos. Sin duda, Chaves es un peso pesado, capaz de bloquear las ambiciones de algunos «compañeros» díscolos a la hora de exigir dineros y prebendas.

Otra vez empiezan las apuestas sobre el futuro que aguarda al estatuto catalán en el Tribunal Constitucional. En todo caso, su retorno desde Sevilla alivia la sensación de parálisis que atrofia al régimen andaluz. Blanco mandará mucho repartiendo infraestructuras a cambio de asumir la función de gestor eficaz: no se adivinan dotes excepcionales para ello en el titular de Fomento, pero siempre podrá contar con la ventaja comparativa. Cara amable para las políticas sociales, a la vez que el presidente salda una deuda personal. También aquí hay dudas sobre la eficacia, porque las buenas palabras no arreglan el drama de los parados ni agilizan las ayudas para los dependientes. U

na vez más, la democracia mediática es el reino de la imagen y la ideología. Las piezas encajan peor en el caso de Elena Salgado. Acumula muchos cargos en su larga trayectoria, con balance desigual y perfil indefinido para la opinión pública, fumadores al margen. No tienen gran presencia en el partido, ni le sobra prestigio intelectual o académico, ni parece contar con vínculos especiales en el mundo de las grandes empresas. Los elogios de Zapatero acerca de su eficacia oscurecen todavía más las razones de fondo. Nadie conoce a la nueva vicepresidenta económica por sus tesis keynesianas o sus hipótesis sobre la reforma fiscal o la disciplina e intervención de las entidades de crédito. Pedro Solbes era la viva expresión de un político amortizado, pero su sucesora transmite poco más que una imagen correcta y muchos años de oficio ministerial.

El presidente sabrá los motivos ocultos, porque no hay intérprete capaz de ofrecer solución al enigma. La vida da muchas vueltas, y conviene no hacer profecías. Hecha la salvedad, es difícil entender que una ministra de rango secundario pueda asumir el liderazgo de la economía española ante una crisis de dimensión universal. Si los poderes públicos tienen a día de hoy el deber inexcusable de transmitir confianza, Salgado tendrá mucho que demostrar en este terreno. Cabe suponer que dejará de acudir al Auditorio y al Teatro Real. Cuando pueda cultivar otra vez sus selectas aficiones musicales, será un indicio de que ha visto la luz al final del túnel. Ojalá sea pronto.

Las demás novedades aportan poca cosa. Gabilondo conoce el terreno que pisa: lejos de la metafísica, el aparato universitario impone sus criterios de cara a la operación Bolonia. González Sinde sabe de cine, claro, pero seguramente Molina dominaba con mayor amplitud el complejo terreno de la cultura y la lengua española. Última novedad: Zapatero, «ministro» de Deportes. Algo original tenía que salir de la chistera presidencial, y ya tenemos una contribución inocua a la teoría de la organización administrativa. Hay ocurrencias peores. En realidad, son adornos para la galería, simples peones en el juego de una estrategia que dice mucho acerca del desgaste acelerado de un Gobierno incapaz de cumplir un año de ejercicio. Entre los que resisten, hay casos significativos. Moratinos hizo a tiempo los deberes, y se salva gracias al G-20 ampliado y las secuelas de los últimos días. Chacón ha perdido su primera oportunidad para el ascenso: cuidado, porque las modas son fugaces tanto en la política como en la vida. Aído prolonga su equívoca tarea, también aquí al servicio de una visión estrictamente partidista. Sobreviven algunos ministros de tono menor y algunos departamentos casi sin competencias: incluso en estado de alarma financiera, un buen socialdemócrata es incapaz de hacer guiños a la austeridad presupuestaria.

Hay querencias que no tiene remedio.
Eclipse de Gobierno, para los amantes de una analogía astronómica. Tal vez el presidente podría preguntar al «amigo» Barack Obama sobre los criterios para formar un gabinete basado en el mérito y no en la disciplina partidista. Zapatero agota su crédito en un año escaso, tal vez porque no supo o no quiso admitir la evidencia y presentó un equipo más bien liviano para disfrutar de ciertas alegrías imaginarias. Al modo de William Faulkner, el ruido y la furia hacen naufragar un barco sin rumbo. Sin embargo, la referencia literaria es ahora el camino trágico hacia la mítica California de los granjeros expulsados de su tierra por la crisis del 29. Al llegar, he aquí la terrible alternativa: un mercado insensible al sufrimiento o el falso espejismo de los «poblados» creados por la ingeniería social en forma de «New Deal». Me refiero, ya saben, a «Las uvas de la ira», la formidable novela de John Steinbeck. Por fortuna, el ser humano es incapaz de adivinar el futuro. No obstante, es difícil equivocarse en este pronóstico: el nuevo Gobierno —seña de identidad del socialismo pasado, presente y futuro— suscita una confianza muy limitada, incluso entre los afines. La sociedad española sigue perpleja: ¿no tenemos nada mejor para hacer frente a una crisis de proporciones excepcionales? La respuesta, querido lector, es muy previsible. Tal vez ahí reside el verdadero problema.

Dos errores, dos compromisos y varios caprichos
EDITORIAL El Mundo 8 Abril 2009

ZAPATERO, consciente de que el tiempo jugaba en su contra, hizo público ayer el desenlace de una crisis de Gobierno que se llevaba gestando desde hace algunas semanas, como él mismo reconoció.Hay sorpresas con las que nadie había contado, como los nombramientos de Angel Gabilondo y Angeles González-Sinde, pero en conjunto cabe calificar de decepcionantes unos cambios que no van a contribuir a aumentar la cohesión del Gobierno ni su efectividad en la lucha contra la crisis económica y que, por el contrario, van a radicalizarlo política e ideológicamente.

El presidente ha cometido dos graves errores en esta remodelación.El primero se llama Elena Salgado, una persona sin el prestigio y los conocimientos necesarios para suscitar confianza como nueva responsable de la política económica. Zapatero tenía en su entorno dirigentes con mucha más autoridad y competencia, que habrían transmitido un mensaje de determinación para combatir la crisis, pero ha preferido recurrir a una burócrata ideologizada cuya capacidad plantea importantes incógnitas.

El segundo de los errores reside en la recuperación de Manuel Chaves, que vuelve al Gobierno casi 20 años después de haberlo dejado para presidir la Junta de Andalucía. El felipista andaluz, látigo de herejes y de vocacion clientelista, es la única incorporación con peso político propio. Se va a ocupar de negociar la financiación autonómica, un aspecto clave para que el Gobierno pueda disponer de apoyos en las minorías nacionalistas en el Parlamento.

Zapatero se mostró ayer escéptico respecto a la posibilidad de llegar a grandes acuerdos de Estado con el PP tras afirmar que los pactos de La Moncloa pertenecen a una época ya superada.Ni Salgado ni Chaves son las personas adecuadas por su perfil y su trayectoria para llegar a un entendimiento con la oposición en materia económica y territorial.

Zapatero ha optado por un Gobierno para la confrontación y el maniqueísmo, en el que encaja perfectamente José Blanco. Tras ocho años al frente de la organización del partido, Zapatero ha cumplido su compromiso de premiarle con una cartera importante como es Fomento. Carece de experiencia como gestor y del currículo adecuado para el cargo, pero es un hombre de partido al que Zapatero encomienda las contrataciones públicas en infraestructuras. Igual agradecimiento ha demostrado hacia Trinidad Jiménez, que fue uno de sus primeros apoyos en el PSOE. El presidente paga con ella una vieja deuda al nombrarla ministra de Sanidad pese a su total desconexión con el sector.

Además de estos errores y compromisos, Zapatero ha tomado decisiones que sólo cabe calificar de meros caprichos. El más llamativo es, tal vez, la destitución de Mercedes Cabrera, que ha tenido escaso tiempo para una labor tan difícil como es reformar la educación. ¿Acertará Gabilondo, vinculado familiarmente a Prisa, donde ya han fracasado sus dos predecesoras y también Cristina Garmendía, que pierde Universidades?

Igual de caprichosa parece su decisión de mantener a Miguel Angel Moratinos en Exteriores tras una gestión errática y repleta de errores. Moratinos es uno de los tres ministros, junto a una debilitada Fernández de la Vega y Elena Espinosa, que sigue desde el primer Gobierno de Zapatero. Da la impresión de que el presidente se encandila con sus fichajes a la misma velocidad con la que se desengaña. Ahí están los relevos de Bernat Soria, una estrella que se ha apagado rápidamente, y de César Antonio Molina. El pecado de éste ha sido, tal vez, su enfrentamiento con la industria del cine español, un poderoso lobby que ha conseguido situar a Angeles González-Sinde al frente de Cultura. Ello hace temer un fuerte aumento de las subvenciones para su sector y un mayor proteccionismo de los derechos de autor a base de impuestos preventivos, en línea con los intereses de la SGAE.

Zapatero podría haber aprovechado la ocasión para reducir gastos, eliminando ministerios sin apenas competencias como Vivienda, Cultura o Ciencia. Pero no lo ha hecho, lo que disminuye la credibilidad de su discurso contra la recesión.

Estamos ante un Gobierno que acentúa todos los vicios del anterior sin potenciar ninguna de sus virtudes. Zapatero ha optado por reforzar la presencia de miembros destacados del aparato del partido, confiriendo un «sello político» cada vez más sectario al Gabinete. Todo apunta a que busca una confrontación con el PP -y con la España conservadora o liberal en general- con la esperanza de movilizar a la izquierda, estrategia que hasta este momento le ha funcionado pero que resulta cada vez más arriesgada en una situación de crisis como la actual.

Magic People
GABRIEL ALBIAC ABC 8 Abril 2009

EN Magic People Show, que anda ahora por la escena madrileña, hace Pino Montesano parlotear diarréicamente a un cuarteto de descerebrados. Su cráneo es hueca bóveda donde resuenan los sedantes clichés televisivos. La realidad, extinta, cede lugar a algo sórdido y difuso. Tras las palabras vacías, se dibuja el laberinto del desastre. Nada puede, en rigor, sobrevivir a un estado de degradación humana tan extremo. Y uno, si se deja llevar en la modorra, siente que está escuchando a José Luis Rodríguez Zapatero. O a cualquiera de sus ministros. Orondos declamadores de la nada. Porque a eso se reduce todo: el éxito electoral, como la bancarrota. A la exclusión perfecta de cualquier concepto. A la final reducción de la política a perverso jardín de infancia. El éxito del PSOE está entero en esa clave: haber comprendido mejor que nadie que la política ya sólo apasiona a los necios; que, al final, el cliente electoral perfecto es el lobotomizado. Y que aquel líder que aparente la estupidez más perfecta, aquel cuyas palabras más se asemejen a la pueril edad mental que se atribuye al ciudadano, ése merecerá su voto.

Como para todo hay coste, el de tal éxito se paga en efectivo: no gobernar. Otra cosa podría fácilmente ser tomada por el votante como traición al pacto de irracionalidad que selló su compromiso. Muchas cosas podrán serle criticadas al señor Rodríguez Zapatero, mas no ésa. Ni una sola medida de administración que merezca tal nombre. En cinco años. No es nada fácil perseverar en una coherencia así. Raya en lo heroico, incluso, en las extraordinarias condiciones presentes. La primera depresión que sacude al mundo desde la del año 1929 (que, conviene no olvidarlo, se cerró sólo en 1948 y tras la guerra más destructora de la historia) ha sido contemplada por el gobierno español con el plácido sosiego de quien asiste, bien guarecido, a una encantadora llovizna de primavera sobre el florido campo.

Ni una sola medida. A cambio, los borbotones de palabrería que son imprescindibles allá donde la realidad falta; allá donde la realidad que duele debe ser negada. Y que tan súbitamente como se desencadenan, son borrados de la memoria común, tras su momento de eficacia. No había crisis, primero. Solbes -fastuoso personaje, en cuya carrera pública se cifra el raro mérito de haber arruinado dos veces, en menos de una década, al mismo país- fulminó como antipatriotas a los pobres ingenuos que constataban datos y contabilidades. Zapatero, que no iba a quedar por detrás de su subordinado, anunció con solemnidad el inminente pleno empleo. Un mes después, la crisis nos comía; la recesión estaba en cada dato analizado por los economistas. Pero el gobierno «no contemplaba» recesión alguna. Ni Zapatero, ni Solbes, ni nadie. El gobierno contemplaba ministerios de igualdades y alianzas civilizatorias con los rebanadores de clítoris y lapidadores de adúlteras. Y recuperación en marzo. O sea, ayer. Sentido de la historia, se llama eso.

A fuerza de no gobernar, España es hoy ingobernable. Un puñado de feudos autonómicos, cada uno de los cuales se sacude a su aire, con espasmos de cola de lagartija amputada. En Madrid, el Jefe ha decidido cambiar de gobierno. Acto escénico que garantiza un montón de fotos en primera página. Da exactamente igual quiénes sean los que salgan. Da aún infinitamente más, quienes sean los que entren. Algo sabe Zapatero: que un gobierno no está para tomar medidas materiales. De ningún tipo. Que un gobierno está para llenar pantallas en hora de máxima audiencia. Y muchas fotos en colores. Eso acarrea votos. Nunca la inteligencia. Magic People.

Colusión entre ZP y clan de la ceja para dar que hablar y tapar la crisis.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 8 Abril 2009

Con este cambio de gobierno Zapatero busca algo, la chorrada que acabo de decir es evidente porque si no buscara nada habría dejado las carteras como estaban. Yo tengo una teoría y es que dado que ZP, a pesar de todas sus mentiras, sabe positivamente que lo de la crisis ya ha dejado de ser crisis y es debacle económica y sabe a ciencia cierta que él es incapaz de hacer nada positivo para paliar la situación, su única alternativa es echar balones fuera, abrir frentes de confrontación con parte de la sociedad que hagan de cortinas de humo y provoquen que el clamor social, en lugar lanzarse contra él se lance contra los nuevos y viejos ministros que harán grandes cosas para fastidiar al personal y soliviantarle.

Blanco tiene capacidad, él solito, de correr ante la crisis diez cortinas de humo semanales y encima puede dejar a medio país un día sí y otro también con cara de estupefacción diciéndose “pero qué morro tiene este tío”. Pero la jugada brillante de Zapatero ha sido el nombramiento de una cinera del club de la ceja, González Sinde. Aquí hay una evidente colusión entre ZP y el clan de los adoradores de la ceja de Zapatero para amargar los días y las noches de los usuarios de Internet, pues todos están convencidos de que esta mujer hará lo que su club pedía, mano dura con los alevosos delincuentes que pedospeamos, multas, detenciones, juicios, leyes, decretos y todo para coartar y si ni aun así no consiguen sacar más pasta los cineros y esgaeteros, pues ya se encargará esta mujer de dar más subvenciones. Todo sea por abrir cienes y cienes de botes de humo que den que hablar al personal sobre las maldades de la cineasta de la ceja y mientras lo de la crisis, pues como si no la hubiese.

Aquí la colusión se emplea como tapadera política, gran invento este de Zapatero del que estará orgullosísimo.

Y si hacen falta más cortinas para tapar aún más el desastre, pues pronto se ponen a prohibir cosas que mosqueen al personal. Algunas posibilidades que ya se barajan, y de las que Coña Press ha conseguido enterarse son:

1.- Prohibir tener los congeladores por debajo de los 4 grados bajo cero.

2.- Repartir cupones para impedir que nadie gasté mas gasolina del cupo que se establezca para salvar el planeta del cambio global del calentamiento climático.

3.- Dado que la policía estará muy ocupada persiguiendo los delitos contra el medio ambiente, no habrá guardias disponibles para proteger las manifestaciones, por lo que se prohibirán los días pares y en los impares solo se podrán hacer si los policías no tienen nada mejor que hacer.

4.- Dos años de prisión con multa para el que se baje una peli de Internet. Si se baja más de diez cadena perpetua.

5.- Dos años de prisión y multa gorda a quien compre pelis o música en el top manta.

6.- Dos años de prisión y multa gordísima a quien no vaya al menos tres veces al mes a ver una peli española.

7.- Dos años de prisión con multa inmensa para quien diga que ZP trabaja para la SGAE y la tropa de cineros de la ceja inmarcesible.

Entretenidos vamos a estar, que es lo que busca ZP. Me estoy mordiendo las uñas a la espera de la primera de Sinde y del sapientísimo ministro Blanco.

Solera avinagrada
IGNACIO CAMACHO ABC 8 Abril 2009

PARA renovar un Gobierno prematuramente marchitado, Zapatero ha llamado al dirigente en activo con mayor grado de agotamiento que queda en España. La presencia de Chaves en el Gabinete puede resultar incluso un alivio para los andaluces, víctimas de su cansino desgaste a lo largo de dos décadas de galbana, pero es cualquier cosa menos un impulso de frescura. El ya ex presidente andaluz representa el eslabón perdido del felipismo, cuya solera política está avinagrada por el tiempo, la abulia y la fatiga de materiales. Incluso en la época del esplendor gonzalista, Chaves fue siempre el paradigma de la indolencia y la desgana; su estilo es el de la estatuaria, el de la indiferencia, el de verlas venir y dejarlas pasar. Le ha alcanzado sin problemas para pastorear una autonomía en la que la maquinaria socialista domina con hegemonía clientelar una sociedad pastueña, pero de ninguna manera y en ningún lado puede suponer un revulsivo de nada.

Zapatero, el joven rupturista que liquidó con temeraria resolución la herencia de González, ha acabado refugiándose en los restos de la vieja guardia de su antecesor en un viaje involutivo que muestra la liviandad de su proyecto. A la que le han venido mal dadas le ha entrado un ataque de pánico. Con De la Vega, Chaves, Rubalcaba y Salgado en el núcleo duro, este Gobierno ha nacido con canas. Los elementos puramente zapateristas han quedado relegados a Ministerios huecos y sin competencias, papeles subalternos y/o decorativos, expresión de la vacuidad posmoderna de un estilo superficial y sin sustancia. Consumido por la parálisis, falto de ideas, ayuno de impulso, el presidente se ha echado en brazos de los antiguos pretorianos de Felipe, los elefantes con la piel encostrada por el fango solidificado de la vieja política, en busca de un bálsamo de pragmatismo que no es sino la confesión de su fracaso. Se le ha acabado la imaginación, ha embarrancado en su atrevimiento, ha perdido la lozanía y ha terminado pidiendo socorro a un grupo de veteranos encallecidos cuya mente está ya, como la del despedido Solbes, acariciando la perspectiva del montepío.

Chaves es el símbolo de ese paso atrás, de ese retorno al pasado que pesaba ya en la escena de Andalucía hasta provocar un anquilosamiento estructural muy parecido a un régimen institucionalista. Sus principales virtudes consisten en que goza del respeto histórico del partido y que su falta de empuje no provoca rechazo, sino sólo una perezosa sensación de apatía y «dèja vu». Ése es el gran fichaje de un Gobierno que tiene que proyectar al país hacia el futuro. Muy mal debe de ver las cosas el presidente cuando se conforma con el mediocre valor de la indiferencia.

Sanidad
Los ciudadanos critican las listas de espera y la descoordinación sanitaria de las autonomías
R. Serrano La Razón 8 Abril 2009

madrid- Los ciudadanos valoran el Sistema Nacional de Salud: lo aprueban con un 6,3. Sin embargo, la sanidad suspende en dos aspectos fundamentales: las listas de espera de consultas y quirúrgicas y la coordinación de las políticas autonómicas. Así lo revela el último Barómetro Sanitario, publicado ayer por el Ministerio de Sanidad. Pese a que la sanidad funciona «bien o bastante bien» para casi siete de cada diez ciudadanos y que el personal sanitario -tanto médicos como enfermeros- goza de la confianza de una amplia mayoría (más del 85 por ciento), los encuestados revelan importantes lagunas en el sistema. En el caso de las listas de espera, la mitad de los consultados considera que «no evolucionan», mientras que un 14 por ciento -un porcentaje mayor que en el último sondeo- cree que en los últimos años han empeorado. Además, el 34 por ciento de la población asegura que las autoridades no toman las medidas adecuadas para mejorar la situación. El tiempo de demora para los ingresos no urgentes en hospitales es el punto peor valorado: los encuestados le dan una nota de 4,4. Pero no sólo las esperas generan críticas.

El 86,2 por ciento de los ciudadanos considera que las comunidades autónomas deben ponerse de acuerdo entre sí para ofrecer nuevos servicios. También en este apartado ha aumentado el porcentaje de los que piden más coordinación en los últimos años. Además, dos de cada diez ciudadanos aseguran que tuvieron problemas para identificarse o conseguir recetas en una comunidad distinta a la suya. Por otra parte, los encuestados también manifestaron que existe un déficit de información sanitaria hacia los ciudadanos.

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