AGLI

Recortes de Prensa    Domingo 12 Abril 2009

 

Sectacracia
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 12 Abril 2009

La forma de resolver la crisis por Zapatero es la dimensión más sectaria y endogámica de las posibles. Ha optado por un Gobierno partidario y ha desechado su, probablemente, última oportunidad de rectificar y ponerse a trabajar al servicio de los intereses generales.

La incorporación al Gobierno del Presidente del Partido y del Vicesecretario General da la talla de lo que entiende ZP y su caterva partidaria por socialismo. Su concepción de la idea social no se distancia en exceso de otras experiencias del quehacer político, como la del PNV, donde se confunde sociedad con partido, ciudadanía con pertenencia a un grupo que más que una concepción ideológica es, simplemente, un instrumento para el ejercicio del poder y el reparto de las prebendas. Desgraciadamente nuestra democracia camina hacia la descomposición con este tipo de prácticas que se caracterizan por el ensimismamiento partidocrático.

Cualquier fórmula de gobierno que tenga como misión el servicio a la causa común de un pueblo, de una nación, de un Estado, debe enfocarse como selección de los más capaces, de los más entendidos en las áreas de gestión que desarrollen, de los más cualificados y prestigiosos, para dar como resultado un buen servicio a la prosperidad colectiva. El paradigma de lo chapucero en política, de la falta de autoestima gobernante, de la cortedad de miras, es nombrar ministra de economía a alguien que no se caracteriza por ser una autoridad en el campo, que vale lo mismo para un roto que para un descosido, que transita por diferentes ministerios como el que cambia de sala en el cine. La situación actual de los parámetros macroeconómicos en España no es para frivolizar, es para poner rápidamente cataplasmas o cirugías que detengan el tremendo deterioro que sufren nuestras economías colectivas e individuales.

La falta de orientación en las políticas económicas, la improvisación continua con medidas ineficaces, que para lo único que han servido es para acrecentar la sangría de las cuentas públicas, da la imagen en foto fija de lo que es ZP como gobernante. La incapacidad para encontrar un modelo, el que sea, coherente, que detenga la caída vertiginosa de nuestras cuentas públicas no se resuelve nombrando a una persona que no da el perfil de conocimiento que ha de tener un ministro del ramo en estas circunstancias. La acumulación nunca vista, en este grado, de concentración de capitales en pocas manos es la antítesis de la ideología socialista en su concepción original. La desconfianza, la desesperanza, el escepticismo que se traslada a la opinión pública con la falta de idoneidad de este equipo para sacarnos del marasmo es lo peor que puede pasar para el reequilibramiento de nuestra economía nacional. Así vamos a la culminación del desastre.

Qué envidia me dan las democracias anglosajonas, donde lo sustancial no son los partidos políticos sino los representantes elegidos por el pueblo mediante listas abiertas. Representantes que rinden gestión individual ante la circunscripción que les ha elegido. Representantes que responden ante su conciencia ejerciendo su albedrío individual sin sometimientos a disciplinas y mandatos imperativos. Donde las estructuras partidarias son un simple canal para organizar las corrientes ideológicas, pero que no interfieren la acción de gobierno. España debe aprender de esas democracias y no someterse a las disciplinas oligárquicas partidarias, que ahogan la creatividad, la generosidad del servicio a la causa colectiva, la trasparencia en la gestión y en la canalización de la voluntad ciudadana. Hay mucho camino para avanzar en una verdadera democracia.

Repito, una vez más, la sentencia filosófica unamuniana , tan oportuna en las actuales circunstancias: “Cuando me dicen que ese es mi centro, me digo: mi centro soy yo…, porque vale más ser ola pasajera en el océano que charco muerto en la hondonada. No quiero que me señalen el camino hecho a cordel que he de seguir; quiero abrirme el mío con mis propios pies a campo traviesa, y pisando sus sementeras si es preciso. Me han dicho algunos que así no voy a ninguna parte. A donde quiera que vaya a dar dará mi todo y no la parte que ellos me señalen. Si la fórmula de mi individualidad es complicada, no voy a simplificarla para que entre en su álgebra; más vale ser cantidad irracional que guarismo en su cuenta.”

Chaves o la espantá del millón
ANTONIO BURGOS ABC 12 Abril 2009

LA historia se cuenta de muchos toreros de arte y canguelo: que si fue Rafael el Gallo, que si fue Cagancho... Cuando apenas había teléfonos, al final de cada corrida los toreros tranquilizaban a su familia con un telegrama urgente que ponía el mozo de espadas. Y aún se recuerda el que aquella tarde de infortunio pusieron en nombre del que había pegado un mitin tan gordo. En Triana o en la Alameda de Hércules, en casa del gitano montañesino o del Divino Calvo, se recibió un telegrama que ponía: «En el primero, gran bronca; en el segundo, ya te contaré cuando lleguemos a Sevilla».

Bueno, pues desde lo de Cagancho en Almagro o lo de Rafael el Gallo cuando se negó a matar un toro porque tenía unos ojos verdes villalonescos que le recordaban los de Pastora Im-perio, nadie ha pegado un mitin tan gordo como el que en Andalucía acaba de dar Chaves: «En la Segunda Modernización, ya te contaré cuando lleguemos a la Moncloa». Con tal de no pechar con sus parados y su ruina, en menos de horas veinticuatro Chaves ha pasado directamente de Caudillo del Régimen Andaluz a cogecosas de Zapatero, al que tienen en Madrid para ir por café a Cataluña. Con tal de no asumir sus errores ni perder las elecciones, la de Chaves ha sido una fulgurante carrera hacia atrás. Por no salir de los símiles taurinos, una carrera propia de El Fandi en banderillas. Maravillado de las dotes de atleta del torero granadino, le tengo oído a Curro Romero:
-Qué tío. ¡Si coge las banderillas y corre patrás más que yo palante!

Chaves ha cogido la cartera ministerial, y corre para atrás más que la cifra de parados adelante. Tras grandes esfuerzos, ha terminado de Arenas o de Álvarez Cascos: de vicepresidente del Gobierno. ¿Usted se imagina que el presidente de una autonomía que no sea de la Señorita Pepis, el de Cataluña o el de Vascongadas estén encantados de dejar su tierra para que los hagan vicepresidentes de tercera en Madrid? Pues esto es lo que hay. Lo que hay en Andalucía: una carísima y derrochona autonomía donde a los votantes, encima, les parece lo más lógico que el dedo de un señorito en Madrid mande más que todo un parlamento regional, al que no le han dado explicación. Chaves manda parte facultativo al parlamento que lo eligió, se cae del cartel, ponen a un sustituto y No Passsa Nada. Cuando en una corrida un diestro se cae del cartel, los espectadores pueden exigir que les devuelvan el dinero. Aquí se cae el cabeza de cartel, el que tiene la cara como el escudo del Barcelona, y nadie protesta ni pide que le devuelvan su voto. Prueba del carisma cero zapatero del que iba a durar más que Franco en El Pardo y se estaba haciendo en San Telmo una pirámide faraónica de 64 millones de euros.

Hablando de millones. La de Chaves ha sido la espantá del millón. Del millón de parados que se avecinan en Andalucía. Burocracia inútil y paro, esto nos ha dejado su Régimen. Está bien linda la Andalucía donde ha dado la espantá, qué espanto: medio millón de funcionarios y un millón de parados. Andalucía ya tiene 850.000 parados según la última EPA. Pero una entidad tan poco sospechosa de desafecta al Régimen de Chaves como la Unicaja que le comía en la mano predice 1,1 millón de parados en Andalucía antes que acabe el año. Lo de Chaves ha sido, pues, completamente lorquiano, del llanto por Ignacio Sánchez Mejías: «Que no quiero verla,/ que no quiero ver la cifra/del paro que hay en mi tierra». Esa cifra es el famoso millón de las fiestas andaluzas. Se acaba de citar en estos días: en la Madrugada hubo en Sevilla un millón de personas viendo las cofradías. Es el mismo célebre millón de visitantes en la Feria, el peregrino millón de romeros en el Rocío. Ahora resulta que la Segunda Modernización famosa de Chaves consistía en que el millón del Rocío, de la Feria o de la Madrugada se apuntaba en el INEM.

Un gobierno con fatiga mental
GERMÁN YANKE ABC 12 Abril 2009

El nombramiento de Elena Salgado como vicepresidenta económica del Gobierno acarreaba, sin duda, una cierta sorpresa. No porque no se supiera que el presidente la apreciaba como colaboradora ni porque se ignorara que su gestión del programa de ayudas a entidades locales para la promoción de un cierto empleo inmediato era de su agrado, al menos comparada con otros fiascos recientes. Se trataba, más bien, de la creencia inocente de que se buscaría un sucesor de Pedro Solbes que, sin restar un ápice a su prestigio en el mundo económico, pudiera retomar la economía en un punto en el que se impulsara el cambio de rumbo que se le había resistido a quien fuera la gran baza electoral de Zapatero en las elecciones de 2008.

No tiene Salgado el perfil de generar confianza por su trayectoria y personalidad pero a lo mejor su energía (todo el mundo recordaba el impulso con el que se empeñó en luchar contra el tabaco) y la autoridad de un mandato sorprendente pudiera imprimir el necesario nuevo rumbo. De hecho, este viraje de la política económica para terminar con nuestras debilidades estructurales y competitivas es ya una demanda general planteada por expertos de izquierda y derecha, por los organismos internacionales y hasta por el premio Nobel Paul Krugman que, hasta ayer, era el economista que daba la razón al Gobierno de Zapatero en sus aceradas críticas a la economía «neoliberal», causa, según la retórica oficial, de todos nuestros males. Si Krugman no decía exactamente eso de España, como no lo decía ningún otro, y hasta el presidente se vio obligado a apuntar un poco chamuscado que ya haría lo que había que hacer, se podía pensar que la nueva vicepresidenta tendría la autoridad delegada del presidente y la energía acreditada para que, cambiado el rumbo, aportara unidad de acción.

Sin que haya transcurrido una semana ya se sabe que, por el momento, no hay nuevo rumbo, sino nuevo ritmo, que las reformas quedan postergadas a seguir sorbiendo el filtro mágico del gasto público, que se trata de disimular la salvación del sistema financiero con otras medidas que den la impresión de que el Gobierno se ocupa de los demás y, en concreto, de los más desfavorecidos. Sin nuevo rumbo, el nuevo ritmo es un tanto demagógico. En España el rescate del sistema financiero ha resultado bastante barato sin que se haya explicado el efecto perverso en las economías familiares de no hacerlo. Y, por el contrario, el dinero que se ha puesto para «crear» empleo ha devenido ineficaz e incapaz de evitar la sangría del paro.

A pesar de todo, el único mensaje claro hasta ahora del nuevo Gobierno es el del aumento y, en todo caso, la reordenación del gasto. Una vía imposible por los condicionamientos presupuestarios y, además, peligrosa por las consecuencias inmediatas. Hay empleo, no cuando se aumenta el gasto público, sino cuando se propicia el crecimiento económico y la primera obligación del Gobierno, si opta por un nuevo rumbo, debería ser, mediante las oportunas reformas, propiciar el escenario en que sea posible: reformas en lo que concierne a la competitividad, en el espacio normativo que implica un cambio en la productividad, en el sistema laboral, en el papel y la coordinación de la distintas administraciones, etcétera. Si Salgado quiere ser la vicepresidenta de la fatiga mental del Gobierno, quizá sea la adecuada para cambiar -o aumentar- el ritmo. Pero para mudar el rumbo hace falta otro planteamiento.

AL ABORDAJE|
La lucecita de La Moncloa
DAVID GISTAU El Mundo 12 Abril 2009

EL REMOZADO gobierno neofelipista pretendía demostrar su compromiso tutelar con los españoles quedándose sin vacaciones en Semana Santa. Un sacrificio que linda con el martirio. Como Ulises cuando quiso protegerse de las sirenas, los ministros iban a atarse al mástil con una ligadura de corbata para no ser desviados de sus propósitos patrióticos por el oído cocina de las raciones de chopitos, por la bicicleta al atardecer, por las siluetas de los flamencos en los tremedales de Doñana, por las lecturas siempre postergadas, ay, por ese servicio público que apenas admite deleites y que siempre es tan ingrato. Se trataba de sacudir la molicie y la impresión de fin de época alumbrando en La Moncloa una lucecita insomne comparable a aquella que en el palacio de El Pardo recordaba que el dictador permanecía vigilante y que ni siquiera el sueño rebaja su entrega a la misión encomendada por la historia. Entonces, como ahora, a los españoles no se les podía dejar solos, ni siquiera en vacaciones, no fuera que la ausencia de un poder palpable y con una ética calvinista del trabajo les arrastrara a la melancolía de un rebaño extraviado.

Pero la lucecita de La Moncloa se fundió según pillaban a Chaves en la playa de La Antilla, reposando de forma preventiva tanta fatiga como provoca una vicepresidencia del gobierno. Delatada esta nueva falacia, Chaves fue abducido y depositado en Madrid, vestido con traje y corbata, y quién sabe si con arena de la playa todavía adherida a los pliegues y oquedades que más resisten a una ducha rápida, para alterar la imagen de un gobierno que ya fracasaba al intentar proyectarse como currante. En realidad, y visto lo que suele ocurrir cuando los miembros del equipo de Zetapé se juntan a pensar, uno casi los preferiría ociosos. Desactivados en una playa. La Acorazada ideológica que acaba de salir de la cadena de montaje no podría entonces urdir cómo modificar la tendencia de la legislatura trabándose con ese enemigo necesario que siempre fue el PP. Ni la furriel de Cultura podría gestionar con la milicia cultural el pago de soldadas y las futuras operaciones del Blitz propagandístico. Ni Pepiño podría imbuirse de un talante, totalmente ajeno a su naturaleza cizañera, abierto al diálogo y a la cohesión por encima de las siglas, con el que parece estar pasando por debajo de la puerta una patita de cordero. Mejor que se vayan todos a la playa. Y, para evitar los chascos, que dejen en emisión continua viejas grabaciones de los consejos de ministros. O que sitúen delante de la lucecita maniquíes del Corte Inglés que a contraluz simulen el esfuerzo de estar sacando adelante un país. Nadie notaría la diferencia.

Estado de abatimiento
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo 12 Abril 2009

La economía, suele decirse, es un estado de ánimo. La política, también. Sobre todo cuando la política viene condicionada, más que por cualquier otra cosa, por la economía.

Si yo fuera del PSOE, en las encuestas, antes que nada, me fijaría en lo que los ciudadanos opinan sobre el futuro de la economía.Porque las posibilidades de triunfo se reducen en proporción directa al pesimismo de los ciudadanos.

Si hay un 49% de españoles que cree que las cosas van a ir a peor, teniendo en cuenta que los que opinan que van a ir igual de mal suman el 34,3%, está claro que el PSOE no puede esperar buenos resultados.

Según la encuesta que hoy publica EL MUNDO, de celebrarse elecciones en este momento, los socialistas obtendrían el 37,9% de los votos, lo que le proporcionaría entre 20 y 21 escaños en el Parlamento europeo. Es decir: el PSOE estaría 5,6 puntos por debajo del resultado obtenido en junio de 2004.

Esa desafección al PSOE se ve reflejada en la imagen del presidente Zapatero, normalmente el punto más fuerte de los socialistas.Los que opinan que es mala o muy mala suman el 33,3%, prácticamente el mismo porcentaje que la ve como buena o muy buena (33,5%).La imagen del Gobierno sale mucho peor parada: es mala para el 40,3%.

El gran beneficiado de la situación es el PP, que supera con facilidad los efectos producidos por los casos de corrupción y obtendría el 42,3% de los votos, lo que le proporcionaría entre 22 y 23 escaños.

La UPyD de Rosa Díez emerge con fuerza (4,4% de los votos) y lograría 2 escaños, los mismos que IU, víctima del enterrador Llamazares. IU, tradicional tercer partido, podría perder tal condición en favor de UPyD. Al haber dado a IU el carácter de muleta del PSOE, Llamazares ha desanimado a cientos de miles de votantes de izquierda. Sólo con una posición crítica hacia los socialistas, tendría esperanzas de recuperarse. Cayo Lara tendría que hacer lo que hizo Julio Anguita en su día.

Pero vamos a lo sustancial de este sondeo.
Los ciudadanos no sólo creen que la economía va a ir peor que ahora en los próximos meses, sino que desconfían de las medidas del gobierno para superar la crisis. El Plan E recibe un sonoro suspenso: casi el 60% piensa que no servirá de nada. Los más incrédulos son los jóvenes, los votantes que a Zapatero más le gustan.

Esta es la primera vez en cinco años de Gobierno en que los ciudadanos muestran con más claridad su desapego hacia el PSOE y su intención de cambiar.

¿Estamos ante un cambio de ciclo? Muchos opinan que sí. Lo que ocurrió en las elecciones gallegas fue un primer aviso.

¿Ha perdido Zapatero su buena suerte? No, no creo que sea sólo cuestión de suerte.

La frivolidad con la que el presidente del Gobierno ha afrontado la crisis le está pasando factura. Y, a medida que la situación empeore, que el paro aumente, el descontento será mayor.

El enorme caudal de empleo y de ingresos presupuestarios logrados en los últimos 12 años se le ha escapado por el sumidero de la irresponsabilidad.

Zapatero se subió a una ola de crecimiento económico y se dedicó durante cuatro años a hacer política sobre la base del coqueteo con ETA y el fomento de quienes querían diseñar un nuevo modelo de Estado.

Cuando el presidente quiso corregir el rumbo, olvidándose de sus aventuras negociadoras y federalistas, resulta que la economía le dio la espalda. Y no supo reaccionar. No se creyó que a él pudiera pasarle eso. Se negó a ver la realidad que le ofrecía el espejo de los datos.

La forma en la que ha resuelto la crisis de Gobierno no da motivos para el optimismo. Más parece que haya sido un arreglo entre familias que una forma de resolver el problema de fondo.

Sí, la política es un estado de ánimo. Los socialistas encaran las elecciones europeas con malas vibraciones, con espíritu de derrota.

Durante los últimos años, Zapatero ha demonizado tanto al PP, que ahora es incapaz de mirar al principal partido de la oposición como la única tabla de salvación para el país, lo que es tanto como decir que para sí mismo.

Mariano Rajoy, por su parte, comienza a recibir los frutos del desgaste socialista y, en cierta forma, de su forma de afrontar las cosas. El líder del PP cree que los partidos no se ganan, sino que los pierde el contrario. Con parsimonia, con tranquilidad, ahondando en esa imagen de hombre sensato y normal, podría convertirse en el nuevo presidente de España. Aunque para eso falta aún mucho tiempo.

Occidente, el paladín de la democracia, se encuentra aprisionado entre dos fuerzas cuya energía no ha calibrado bien
Socialismo & fundamentalismo
Ángela VALLVEY La Razón 12 Abril 2009

El mundo se debatió entre el capitalismo y el comunismo. Cayó la URSS y, aparentemente, el comunismo casi desapareció de la faz de la tierra, aunque sólo comenzaba a transformarse en nuevo socialismo y movimientos antisistema, fenómenos que lograrían contaminar al capitalismo, que inició entonces su lento y no por ello menos bochornoso declive hasta que el crack del 2008 pareció darle la puntilla ante la opinión pública mundial, que mayoritariamente está convencida de que lo que vivimos es una crisis agónica del capitalismo. Hoy día, la alternativa es socialismo o fundamentalismo. El capitalismo ya no es una opción. Hugo Chávez se ha alineado con la Liga Árabe, se ha puesto «a las órdenes» del presidente sudanés Omar Al Bashir (¿quién no tiene un Darfur en su patio trasero?) y ha solicitado la detención de George Bush y de Simon Peres. El comunismo, eufemísticamente llamado «nuevo socialismo», acosa al capitalismo y se ha aliado con el fundamentalismo.

Incluso Bush y Sarkozy han adoptado soluciones con tintes socialistas. La derrota moral del capitalismo, de los sistemas democráticos, puede ser definitiva. El comunismo posmoderno -eso incluye su corriente bananera, tan de moda- resurge apropiándose de la bandera de los derechos de los más desfavorecidos, como si sólo el socialismo se ocupara de ellos a pesar de que históricamente no haya trabajado por tales derechos, sino todo lo contrario. Occidente, el paladín de la democracia, se encuentra aprisionado entre dos fuerzas cuya energía no ha calibrado bien: socialismo y fundamentalismo y en su propio corazón, que es libre, la disidencia occidental trabaja para «los enemigos» de Occidente, algo que el propio sistema contempla y tolera como síntoma de libertad (lo es). Es esa libertad la que más perderá en la contienda. ¿Seremos cada vez menos libres, más pobres, menos «individuos» y más «masa tributaria» al servicio de estados voraces? El individualismo agoniza, está mal visto y se asocia a conductas «capitalistas» negativas (codicia, egoísmo, banqueros insaciables¿) Espero que, si Alá lo quiere, superemos algún día este trance. (O no imagino a dónde podré yo exiliarme).

Losantos, un cese etéreo
Pedro Rizo Minuto Digital 12 Abril 2009

La noticia del cese de Losantos en la COPE sigue viva. Era una muerte anunciada pero no por ello menos interesante. En los últimos años la COPE ha ejercido en España cierta influencia sobre los gobiernos y sobre la clase política gracias al carisma personal de este locutor y periodista. Ahora, cuando se confirma su salida y por todas partes nos llegan las más diversas opiniones, apoyaremos nuestro comentario en un titular de Minuto Digital que reza así: «M.A. Rodríguez tilda de arribista y aprovechado a Jiménez Losantos.»

Bueno, ¿y qué va a decir este señor? Al abrigo de su Presidente estará encantado de que se vaya. Federico Jiménez Losantos es el único locutor que se las tuvo con Rajoy y el primero que comentó el cambio hacia la izquierda más radical dado al PP después de un misterioso viaje a México. ¿Por qué esta fijación contra FJL? Sus detractores van a resultar sus mejores propagandistas haciéndole más popular que Penélope Cruz. Yo no conozco en la historia de la radio un caso como el de este periodista, excepto Boby Deglané, insuperable animador de cabalgatas de la SER.

O sea, que lo echan de la COPE ¡Ah…! ¿Y con quién lo van a sustituir? ¿Con Herrera? Pues nada, a los toros. ¿Con Herrero? Nos lo tememos, los anuncios a mitad de precio. Lo que está claro es que la Iglesia no tiene ganas de guerra con el poder y si, como parece, el Partido Popular se confirma en su actual organigrama, y ante la probabilísima vuelta al Gobierno, más prefieren los obispos que FJL se marche a otro lado. Así, quedan bien con Cañizares (¿Es tan importante este Cardenal en España?) y desvían de sí la proa de un PP regido por Rajoy y Gallardón. En esto de las tirrias también hay clases. Nos gustaría saber quiénes del arco periodista serían capaces de conseguir tal honor. Especialmente cuando lo normal es poner la mano egipcia para la alabanza.

Los obispos, a bote pronto lo digo, deben mucho también a Jiménez Losantos. Y para mí que han actuado en general con mucha inteligencia, virtud a que nos tiene acostumbrados su presidente el Cardenal Rouco. Sin embargo, puede que ahora les convenga no precipitarse. Con suerte, aún faltan más de dos años para las elecciones y en el PP se deberá reconfirmar a Rajoy, aun ganando las europeas. Creo que la COPE no debería deshacerse de Federico porque como comunicador vale su peso en oro - menos mal que es bajito -, y para este piropo no importan las ideologías. Delante de un micrófono nos atrapa ya a las seis de la madrugada cuando informa y sugiere lo que nadie es capaz. Políticamente incómodo, por supuesto, porque sus verdades escuecen a esos dos camaradas, en la inmoralidad y en la antiespaña, que han venido a ser PP y PSOE. Por tanto, puesto que ‘el peor enemigo de mis enemigos es mi mejor aliado’, en mi opinión, en lugar de cabrearse con él lo que hay que hacer es ganárselo.

Es curioso que la derecha más purista apenas rechace sus repetidas afirmaciones de liberal y le estigmatice por su condición de ex-comunista. “Ex” significa que ya no lo es. Aparte de que a Jiménez Losantos, si no me equivoco, le achacan un liberalismo que él no siente, el anclado en los siglos XVIII y XIX y que poco se parece al espíritu liberal que en el siglo XX venció a la sinrazón y al fracaso. Quizás de su admiración por Ronald Reagan y elogio de su mandato, le vengan los ataques de una clase política a dos manos que no le perdona esa clase de liberalismo.

Y de eso de que es agnóstico… Pues, miren, no es mal dato, pues que de tal condición fueron la mayoría de los convertidos del paganismo. Sí, hombre, mejor que fuera Santa Teresa… Por cierto, santa de la que le oí declararse hincha acérrimo. Justamente en lo religioso muchos le vemos más honrado con la emisora católica que su colega César Vidal, el luterano con dejadas de proselitismo en su Linterna un día sí y otro también. Creo que para los sucesores de los Apóstoles esto debería ser importante, y evitar la paradoja de que la Iglesia en sus ondas niegue sus dogmas. En cuanto a los anuncios de empresas de juego o de una clínica sexual, probablemente se habrían evitado si se hubieran acordado - ¿o ya lo hicieron y no se ejercieron? – censuras previas a su emisión o firma.

Acusación incomprensible me parece esa de que se aprovecha de su trabajo en la COPE para desarrollar nuevas empresas. ¿Es que es un delito? Aun sin saber las condiciones me atrevo a decir que no. Tal vez lo sea para el que no ocupa su puesto y del que no se sabe si lo trabajaría con igual entrega y eficacia. Nadie puede recriminar a nadie intentar mayores cotas profesionales. Decir que traiciona a “la emisora que le dio la fama” es una majadería; él es el que ha aumentado la fama de la COPE, que es la segunda en el EGM. Lo que se traduce en un buen río de dinero.

Una opinión realista sobre estos dimes y diretes nos la da este Digital al cerrar su comentario a la noticia: «En todo caso si a Losantos se le puede reprochar que ha barrido para casa a costa de la COPE, no es menos cierto que ha sido porque se lo han consentido.» [Aparte de que, digo yo, ningún consentidor consiente repetidamente si en conjunto se perjudica a sí mismo]. «Ciertamente ─continúa MD─ lo que nadie puede negar es que la fuerte personalidad del locutor ha conseguido lo que nadie hasta ahora había logrado, romper el complejo de inferioridad de la derecha frente a la izquierda en España, y que por fin podamos ver a sus bases replicar los dictados políticamente correctos de la progresía dominante.»

apoyo «sociologístico»
Carmen GURRUCHAGA La Razón 12 Abril 2009

ETA precisa de varias patas imprescindibles. Una de ellas, el aparato logístico, se encarga de suministrar a los terroristas todo lo necesario para cometer atentados. Dentro de éste, se halla una subestructura también fundamental, la facultada para falsificar documentos. El etarra detenido el viernes era, supuestamente, el responsable de este apéndice, comisionado para que los terroristas puedan moverse con relativa facilidad sin ser detectados. Se ocupa de fabricarles documentación propiamente dicha, pero también nóminas, extractos bancarios o cualquier papel necesario para alquilar una casa, un coche, entrar en un club o colarse como profesional de cualquier especialidad académica. Sin este grupo, altamente cualificado, la banda dejaría de funcionar porque sus miembros quedarían inmovilizados.

El apresamiento de cualquier terrorista es siempre una buena noticia, pero adquiere mayor importancia si forma parte del aparato logístico, aunque en el organigrama de ETA todo detenido tiene preparado su sustituto; y seguro que ahí está el de Auzmendi. La banda desaparecería sin el aparato logístico, pero es una obviedad que dejará de existir, definitivamente, el día que nadie esté dispuesto a ocupar el lugar del preso. Paradójicamente, la ilusionante situación creada en Euskadi puede ser un caldo de cultivo para captar a incautos a los que embaucar con la idea de que un gobierno del PSE con apoyo del PP elimina toda posibilidad de que el pueblo vasco decida su futuro. Una forma de justificar futuras acciones violentas.

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Naufragios
JON JUARISTI ABC 12 Abril 2009

HOY es Aberri Eguna, el «Día de la Patria« de los nacionalistas vascos, y uno siente cierta curiosidad por saber cómo van a celebrarlo ante la perspectiva inmediata de su paso a la oposición. Durante el franquismo, el Domingo de Pascua llegó a ser una fecha central de la clandestinidad vasca, nacionalista y de izquierda, que preparaba movilizaciones o no, según cómo fuese la coyuntura, pero nunca dejaba de aludir al significado democrático de la celebración. Porque se daba por sentado que las reivindicaciones nacionalistas eran democráticas y que todo vasco, por el hecho de serlo, estaba oprimido en su nacionalidad.

Fue un equívoco que se deshizo en las tres décadas de gobiernos del PNV, monocolores o, en cualquier caso, cortados a su medida. El Aberri Eguna perdió a lo largo de aquéllas su resonancia emocional para la parte de la población que, no siendo nacionalista, había confiado alguna vez en el mito tribal de la integración. A estas alturas, parece sencillamente absurdo que se reconociera al nacionalismo la capacidad de decidir quién merecía la condición de vasco auténtico, pero, de hecho, la izquierda padeció durante mucho tiempo un complejo de inferioridad semejante al que todavía sufre buena parte de la población española ante la izquierda misma, a la que, más o menos inconscientemente, otorga el monopolio de la virtud cívica y de la justicia social. El origen de ambas confusiones es parecido, o se ajusta a una misma lógica. En el primer caso, se creía que España (o sus clases dominantes) oprimía a los vascos; en el segundo, que las clases dominantes oprimen a los trabajadores (o a la izquierda), y partiendo de estas premisas, se tendía o se tiende a suponer que los presuntos oprimidos excretan perfume.

El Aberri Eguna se celebró por vez primera en 1932, como fiesta netamente partidista del PNV, y con un carácter más religioso que político, toda vez que los nacionalistas formaban entonces un bloque «católico» con los tradicionalistas contra el laicismo de los republicanos y de la izquierda. En realidad, podría enmarcarse la invención del Aberri Eguna en el despertar de la militancia católica contra las medidas anticlericales del gobierno -la disolución de la Compañía de Jesús- y el famoso artículo 26 de la Constitución. Los asistentes al primer día de la Patria Vasca se concentraron en torno al monumento bilbaíno al Sagrado Corazón. Sólo después, en años sucesivos, el significado político fue imponiéndose sobre el religioso. Tras la guerra civil, no se convocó un Aberri Eguna hasta 1964, en Irún, adhiriéndose ETA, que irrumpía así en la movilización de masas, a la convocatoria del PNV. Durante los últimos años del franquismo, la fecha fue clave en la estrategia etarra de «acción-represión» y comenzó a ejercer una verdadera fascinación sobre la izquierda, que la incorporó a su calendario con una connotación «democrática» parangonable a la que el Primero de Mayo detentaba como efemérides de la lucha obrera. Sin embargo, tras el ascenso del PNV al gobierno autónomo, que coincidió con la crisis terminal del Partido Comunista de Euskadi, el Aberri Eguna recobró su significado exclusivamente nacionalista. No consiguió, a pesar de ello, aunar a las diferentes fuerzas abertzales, que lo han utilizado para escenificar sus disensiones mediante convocatorias por separado. Probablemente, la de este año resultará ilustrativa, no tanto por la retórica, que se promete áspera e insurreccional, sino por su carácter fraccionado o unitario, como indicio de que el naufragio del nacionalismo se consuma o si va para largo.

Malos perdedores
El Gobierno vasco en funciones acelera partidas y decisiones no pactadas con quienes le sucederán
EDITORIAL El País 12 Abril 2009

El Tribunal Superior de Euskadi ha admitido a trámite el recurso presentado por el Gobierno central contra la orden de la Consejería de Justicia de abrir plazo para la petición de subvenciones a las visitas a los presos vascos. Esa convocatoria, realizada esta vez con mucha antelación respecto a las fechas habituales, se ha convertido en un síntoma de la actitud con que el Gobierno de Ibarretxe, en funciones desde las elecciones del 1 de marzo, está abordando el periodo de transición hasta la toma de posesión del que presidirá Patxi López.

No es seguro que el recurso prospere, dada la dificultad de revocar por vía judicial una decisión no abiertamente ilegal de un Gobierno, por más que resulte forzado considerar que adelantar ésa en concreto fuera obligado para "garantizar el buen funcionamiento de la Administración y el adecuado traspaso de poderes", que es como define la ley de Gobierno vasca la tarea del Ejecutivo en funciones. Pero lo que no ofrece duda es que tal iniciativa está inspirada por una manifiesta mala fe política.

El PSE, que votó a favor de los Presupuestos de Ibarretxe para este año, hizo una salvedad expresa sobre la partida destinada a esa subvención. Pese a ello, el recurso es, según la poco sutil opinión de la portavoz en funciones, "un intento de los socialistas de ganar puntos ante el PP". Tal vez esperaba que alguien le replicara que la iniciativa de adelantar las subvenciones era un intento de caer bien al mundo de ETA antes de abandonar el poder.

Las ayudas a los desplazamientos de familiares forman parte de la respuesta nacionalista a la política de dispersión de presos de ETA seguida por el Gobierno desde hace años. La medida fue presentada con cierta hipocresía como puramente humanitaria, dado que estaba abierta a todos los presos vascos, y no sólo a los acusados de terrorismo. Hace cuatro años el Tribunal Superior anuló una orden similar a la recurrida ahora por considerar que era un intento de contrarrestar la política penitenciaria del Gobierno central. El de Vitoria respondió incluyendo las ayudas en el capítulo de asistencia social.

Esas ayudas a presos suponen un coste de 225.000 euros, cifra modesta si la comparamos con los casi 400 millones de gasto aprobados por el Gobierno de Ibarretxe desde que está en funciones. Será legal, pero es un abuso de posición que constituye la otra cara de la advertencia del PNV de que no dará "ni agua" al nuevo Gobierno.

Feijoo reafirma la derogación del decreto del gallego
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 12 Abril 2009

Según informa EFE, el presidente electo de la Xunta reafirmó su promesa electoral más importante: derogar el antidemocrático decreto del gallego en la enseñanza aprobado por socialistas y nacionalistas. Feijoo ha dicho: "Este Gobierno se metió en una encrucijada. El propio presidente en funciones, Emilio Pérez Touriño, aceptó en campaña electoral que hubo imposiciones y señaló que si volvía a gobernar no las iba a tolerar y el portavoz en funciones del BNG, Anxo Quintana, también aceptó, y es destacable, que la imposición no es la vía para la defensa del gallego"

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