AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 16 Abril 2009

 

El 43% de los españoles no tiene garantizada la enseñanza en español
Algunos padres han pensado construir colegios al otro lado de las fronteras
www.lavozlibre.com 16 Abril 2009

Sin acceso al español
Ni clases, ni libros, ni actividades

Madrid.- Dieciocho millones de españoles, el 43 por ciento de la población del país, carece del acceso a la enseñanza en español, libre y gratuita. La situación afecta a los habitantes de Cataluña, Islas Baleares, Galicia, País Vasco y parcialmente a Navarra y a la Comunidad Valenciana. Los padres no tienen la posibilidad de enviar a sus hijos a centros escolares en los que el castellano sea la lengua vehicular -en la que el profesor se dirige al alumno-, ya que en cuatro comunidades autónomas y parcialmente en otras dos, no existen colegios o institutos, públicos o privados, en los que educarse en el idioma común del país, reconocido como oficial en el artículo 3 de la Constitución.

A ello se suma la imposibilidad legal de crear colegios o institutos en español financiados por los propios padres para paliar esta situación discriminatoria, ya que las comunidades autónomas, a las cuales el Estado ha ido transfiriendo las competencias educativas de forma gradual pero imparable en los últimos veinte años, aplican la normativa lingüística regional en los contenidos y sanciona o cierra aquellos centros que no respeten esa reglamentación.

La situación es tan paradójica que, por ejemplo, en Vigo funciona desde el presente curso un colegio, el ‘O Castro International School’, que ha tenido que ampararse en la legislación y el sistema de enseñanza norteamericano – en concreto- , para poder incrementar algunas horas las clases y asignaturas en español.

Aún así, el gallego sigue presente por imposición legal en algunas de las asignaturas troncales. Aunque carece de ayudas oficiales y es totalmente privado, la Xunta podría haber ordenado su cierre de no mantener esos contenidos.

Por el incremento de un par de horas más de asignaturas en castellano, muchos padres españoles llegan a pagar mil euros al mes. Lo mismo sucede en Baleares con el colegio ‘Àgora Portals’, un centro que muy pocos pueden permitirse y que sortea la legislación amparándose en el bilingüismo inglés-español. En ese río revuelto, los inspectores de enseñanza encuentran mayores dificultades para controlar qué asignaturas se imparten en qué idioma.

COLEGIO COLOMBIANO O EN PORTUGAL
En la misma línea, en la provincia de Pontevedra, surgió la iniciativa de fundar un colegio colombiano o peruano, para que el español fuera su idioma oficial de enseñanza –igual que un colegio británico tiene el inglés como lengua vehicular- pero la iniciativa no llegó a buen puerto por falta de colaboración de las embajadas. Otra opción que se barajó y que ahora está en suspenso desde que hace algo más de un mes perdió el poder en Galicia el bipartito de PSOE y BNG, impulsores de la aplicación severa de la normativa lingüística en las escuelas, fue la posibilidad de construir un colegio justo tras la frontera española con Portugal, en territorio luso. De esa manera podría sobrevivir un centro en español, dado que el Estado portugués, por reciprocidad legislativa con España, respetaría el castellano, situación imposible a este otro lado de la línea fronteriza. Los alumnos serían trasladados a diario en autobús.

La situación es aún más difícil si se tiene en cuenta que en las comunidades autónoma afectadas no existen libros de texto en castellano, que la editoriales ya no imprimen porque le sistema educativo de esas comunidades ni los demandas ni los permiten. Tampoco está permitido usarlos aún comprándolos en regiones limítrofes.

Ni escuelas, ni profesores, ni libros, ni actividades extraescolares pueden expresarse en castellano en Cataluña, Islas Baleares y Galicia –mientras no se modifique la legislación y los inspectores reciban una contraorden-, además del País Vasco –donde sólo el 5% de los alumnos de Primaria tienen acceso completo al español- Navarra –donde la situación es cada vez más asfixiante en la parte norte de la comunidad-, y la Comunidad Valenciana –donde depende del azar del colegio más cercano, si se estudia en línea en valenciano o de inmersión al valenciano-. La Generalitat Valenciana ha dejado en manos de los profesores el idioma en el que impartir las clases en los colegios. Aunque sólo sea por puro sistema de blindaje profesional ante la posible incorporación de maestros de otras comunidades, los profesores locales se aseguran la falta de concurrencia eligiendo la lengua local. La población total de esas comunidades supera los 18 millones de personas. Unos españoles para los que el artículo 3 de la Constitución es papel mojado.

Esconder la cabeza bajo el ala
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 16 Abril 2009

Una voz recurrente cuando hay alguna polémica pública sobre la lengua en la Cataluña actual, consiste en negar el problema. “No hay problema lingüístico, las dos lenguas en Cataluña se equilibran espontáneamente y sin conflictos, de manera maravillosa. El conflicto lingüístico es un invento, un incendio atizado desde fuera de Cataluña y con intenciones pérfidas de sacar un rédito político, etc.”

Tal como clama el editorial del boletín del colegio de doctores y licenciados –que representa la crema de la intelectualidad del país–: “es una cuestión que tenemos efectivamente resuelta, porque en Cataluña no se ha notado ni se nota crispación alguna”.

En realidad, la cita está de más, porque estos argumentos se repiten en todos los editoriales de los diarios y las revistas, en los posicionamientos de los partidos y grupos cívicos de toda clase y desde todas las tribunas, con una unanimidad y una exactitud que se parece demasiado a una consigna no escrita, una especie de pacto colectivo a no despertar la fiera dormida. Como aquel miedo de los niños a abrir la puerta del “cuarto de las ratas”.

Esa obsesión me lleva a pensar inevitablemente en aquellas consignas del franquismo sobre la paz y la tranquilidad.
“En la España de Franco, no hay problema. Todos los problemas son urdidos desde el exterior, con intenciones perversas por políticos de medio pelo y gente sin escrúpulos.
La buena gente del extranjero, que vengan y lo comprueben, que hablen con la gente del pueblo y que tomen nota. La gente aquí vive tranquila, y quiere tranquilidad.

Esto sí que es democracia”. Democracia orgánica, claro.
Salvando las distancias, entre aquellas tesis franquistas y el “pavor lingüístico” de ahora encuentro la misma aversión a los problemas, la misma negativa a aceptar la discrepancia y la misma incapacidad por reconocer que la cuestión está mal resuelta. ¿Dicen que no hay problema? ¡Pues yo me lo encuentro a cada paso, continuamente, veinte o treinta veces cada día!

Tanta unanimidad, tanta prisa en destacar de entrada que “no hay problema”, es altamente sospechosa. Para mí, y me barrunto que para cualquiera a quien le quede un poco de olfato, que no tenga la nariz tapada, esto es un síntoma de que el problema es más gordo de lo que parece: más gordo de lo que nos imaginamos.

¡Despierta España!
Ricardo Carreras www.lavozlibre.com 16 Abril 2009

El título de esta columna no es original. Lo usó Mariano Francisco de Cavia y Lac a principios de siglo pasado. Don Mariano, uno de los mejores periodistas que ha dado a luz España, fue tan reconocido en su tiempo como olvidado en el nuestro. Con su permiso -creo que estaría contento pero que me lo haga saber si está en contra-, rescatamos el término para lanzar esta españolería andante, que aspira a ser un nítido grito de libertad dentro de esta gallarda y clara Voz Libre.

Aquí defenderemos sin tapujos ni complejos lo español y lo hispánico, empezando por el español, nuestra lengua nacional, y siguiendo por nuestros usos y costumbres.

En esta columna podrán apoyarse quienes, no sólo no se disculpan por haber nacido españoles, sino que además, para más inri, alardean de ello. Así es, ¡Qué osadía! es el espacio de los que estamos orgullosos de España y de la Hispanidad, entendida latamente, y de todo lo que nos une. Rincón de los que creemos que nuestra nación ha tenido un glorioso pasado y sobretodo, tiene un brillante futuro.

Se podía haber titulado ‘Caña al mono’, porque tocará abrasar conciencias y lancear villanos, pero eso habría sido definirla en negativo. O quizás ‘Plus Ultra’ -uno de los símbolos nacionales de España, que recuerdan que nuestra nación llegó más allá de lo que se creía era el fin del mundo. O la furia roja. O tantos otros.

Aquí contaremos por ejemplo cómo dos de los reinos medievales españoles -los de Aragón y León- tuvieron sendos parlamentos -las Cortes respectivas- décadas antes que Inglaterra. Explicaremos por qué es preferible llamar español a nuestra lengua común, entrando en un debate que se remonta a finales del siglo XV, cuando Nebrija escribe la primera gramática de una lengua moderna. Criticaremos la actualidad política o social, y nos atreveremos de ciento en viento a velar por el buen uso del español, castigado día a día por la ignorancia y los desaforados barbarismos.

Queda así de esta singular guisa instaurada la orden de la españolería andante. Exhortamos a que se sumen a ella damas y caballeros para, entre todos, lanza en ristre, desafiar gigantes acomplejados, resolver entuertos lingüísticos y proteger a los desfavorecidos que, por ejemplo, no pueden educarse en la lengua nacional de su propio país.

Vaya la primera lanzada por el mentado Mariano Francisco de Cavia y Lac. Nótese para empezar que se llamaba de Cavia y Lac. La Y entre los apellidos es costumbre española, extendida entre la gente de abolengo hasta hace cuatro días, por mucho que algunos despistados la usen hogaño como seña de pata negra del nacionalismo periférico y se la añadan a sus apellidos con tal fin. Una muestra más de ignorancia. Volvamos a Don Mariano. Nació en Zaragoza en 1855, quedó soltero de por vida por una promesa de celibato -no les dejaron casarse a él y a su amada- y se trasladó a Madrid a escribir con brillo en los mejores periódicos de su época -como eran El Imparcial o El Sol, hasta su muerte en 1920. Genio independiente, alejado de la politiquería, combinó su mordaz y certera pluma con la defensa de las libertades liberales de la época. Todo ello adornado por un sano patriotismo. Un ciudadano ejemplar. ¿Y quién lo recuerda o conoce hoy en España? Si no fuera por el premio periodístico que lleva su nombre, casi nadie. ¿Y quién lo lee hoy en España? Podemos estar ciertos de que muy pocos. Peor aun. ¿Pueden encontrarse sus obras? Es dificilísimo. Ni lo conocemos ni leemos a Mariano de Cavia. Sus escritos tienen gran brillantez y con frecuencia relevancia para esta época que nos ha tocado vivir. ¿No puede el estado español costear una reedición de sus obras? Y los gobiernos autonómicos y locales, de Madrid y Zaragoza. ¿No quieren?

Como nación, padecemos una brutal amnesia colectiva. Nos gastamos millones de euros en subvenir -que es lo mismo que subvencionar pero más corto, aunque eso da para otra columna- películas españolas de variada calidad, pero las obras de uno de nuestros mejores periodistas no se encuentran por ninguna parte. ¡Despierta España!

“Se está pasando a un nuevo monolingüismo, del que son víctimas los que hablan español”
Redacción Minuto Digital 16 Abril 2009

La crisis de cohesión nacional que padecemos tiene perplejos a los italianos, que no acaban de comprender como una nación con el pasado histórico de España puede poner en duda si es una patria o varias patrias. El analista Guido De Franceschi se pregunta en Il Foglio“¿Una España o muchas Españas? y critica la ambigüedad del sistema de las autonomías y el constante cuestionamiento de nuestro sistema de organización territorial. “El problema territorial está abierto desde hace decenios. Porque España no es ni un país centralizado, ni un país federal. El sistema elegido durante la transición a la democracia es más bien vago y ambiguo. Y es en cierto modo un proceso abierto, en el que mucho está encomendado a la periódica confección de estatutos de autonomía en las diversas Comunidades. A las Comunidades autónomas han sido atribuidas muchas competencias, pero algunas tienen más poderes que otras, como Cataluña, País Vasco y Galicia, cada una de las cuales tiene una lengua propia reconocida oficialmente junto con el castellano (es decir, junto con el español). Precisamente sobre la lengua se juega, desde hace años, uno de los partidos político-ideológicos más viscerales y no resueltos”.

El diario italiano se hace eco del conflicto que provoca la política de inmersión lingüística.
“Los partidos nacionalistas tratan de desarrollar las lenguas minoritarias de referencia insistiendo en su inyección en la escuela, en la vida pública y en los ambientes de trabajo. El problema consiste en que en Cataluña, País Vasco y Galicia sigue habiendo una mayoría de castellano hablantes ya sean autóctonos o nacidos en otras regiones “que defienden su derecho a seguir hablando español, y denuncian un problema: del bilingüismo, que nadie quiere poner en duda, se está pasando a un nuevo monolingüismo, del que son víctimas los que hablan español”.

La causa del problema está en el excesivo peso político que tienen en España los partidos nacionalistas.
“El debate se ha ideologizado mucho y el buen sentido parece haber abandonado el campo en el enfrentamiento entre el derecho de las lenguas minoritarias a sobrevivir gracias a las políticas de apoyo y desarrollo, y el derecho de quienes hablan castellano a no sentirse ciudadanos de segunda en ningún lugar del país. Pero el problema es también político y pasa por las alianzas a menudo necesarias con los partidos nacionalistas y regionales. Como ya hizo Aznar en el primero de sus gobiernos, también Zapatero se ha apoyado en el voto de esos partidos…”

La popularidad de Zapatero
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 16 Abril 2009

Uno de los mayores misterios de la política española ha sido la popularidad que Zapatero ha conservado a lo largo de estos años pese a lo desastroso de su gestión. Si nos ponemos a examinar su primer mandato y lo que lleva del segundo, nos damos cuenta de que nada de lo que pretendía lo ha conseguido, y lo que ha conseguido fue al elevado precio de dividir a los españoles. Ni la negociación con ETA trajo la paz al País Vasco, ni los nuevos estatutos han articulado mejor España, ni las reformas educativas han mejorado la enseñanza, ni la Ley de la Memoria Histórica ha enterrado definitivamente a los muertos de la guerra civil, ni los matrimonios homosexuales, por no hablar de la nueva normativa para el aborto, encuentran el respaldo de la mayoría de la población. Sin embargo, Zapatero ha sido el político mejor evaluado y no sabemos si sigue siéndolo. O sabe venderse mejor que gobernar o esa población es incapaz de evaluar a sus gobernantes. Pues en cualquier país democrático, Zapatero estaría catalogado, como Bush lo estaba a las mismas alturas en el suyo: como uno de los peores que había tenido el país a lo largo de su historia.


Como no creo que los españoles seamos más tontos que los demás pueblos -podemos ser más ignorantes, pero se trata de cosas distintas, hay ignorantes listísimos-, me he puesto a reflexionar sobre el caso llegando a una conclusión penosa, pero que explica perfectamente la situación en que nos encontramos: Zapatero nos gobierna apoyado en nuestros vicios, en vez de en nuestras virtudes, aunque no lo reconozcamos, porque tampoco es cosa como para enorgullecerse. Mientras los gobernantes de los países punteros se apoyan en las mejores cualidades de su pueblo, Zapatero se apoya en las peores del nuestro: el resentimiento, la envidia, el tribalismo, la picardía, el dogmatismo, la soberbia, el no aceptar nunca que podemos habernos equivocado, el yo hago lo que me da la gana y el que venga detrás que arree, el no reconocer otros méritos que los propios o, todo, lo más, de los que piensan como uno y el disparar contra todo el que destaca constituyen los cimientos de la política de Zapatero desde que llegó a la Moncloa. Y los españoles, o al menos una buena cantidad de ellos, nos sentimos a gusto con él, aunque en nuestro fuero interno reconozcamos que no es la mejor. No voy a decir con ello que nos falten buenas cualidades. Pero el vicio es siempre más fácil de practicar que la virtud y si nos gobierna alguien que nos marca ese camino, no tenemos el menor inconveniente en seguirle. Durante los últimos cinco años, en España se han juntado el hambre con las ganas de comer, o más exactamente, la peor política con nuestros peores instintos.

Todo cuanto ha hecho el gobierno ha sido para fomentar estos: el derroche, la holgazanería, la irresponsabilidad, la chapuza, y a castigar el ahorro, la frugalidad, el esfuerzo, el trabajo o el estudio concienzudos. Desde las jubilaciones anticipadas a facilitar el pase de un curso a otro con un montón de asignaturas pendientes, pasando por las peonadas falsas, los permisos múltiples y bien remunerados -que se lo pregunten a Garzón-, la multiplicación de fiestas, el dispararse del gasto a todos los niveles, con el consiguiente endeudamiento. Un PER extendido a toda España ha sido la política de Zapatero. El subsidio como vehículo de la «calidad de vida» tanto en pueblos como en ciudades, en la vida laboral como en la jubilación, en las aulas como en los negocios, haciéndolo todo más fácil, menos trabajoso. ¿Cómo no íbamos a estar de acuerdo con ello? ¿Cómo no íbamos a aprobar la gestión del hombre que nos ofrecía un país donde se ataban los perros con longanizas?

Lo malo es que tal país no existe. Mejor dicho, puede existir durante un periodo de tiempo, pero cuando se acaban las longanizas, se acaba todo. Y a nosotros se nos ha acabado con la crisis económica que ha dejado al descubierto el mundo falso en el que hemos vivido durante los últimos años, la escasa preparación que tenemos, tanto a nivel personal como gubernamental, para afrontar los desafíos que tenemos delante. Los españoles y los muy diversos gobiernos que tenemos sabemos muy bien gastar, pero no sabemos economizar. Nos hemos olvidado de qué es eso. Como nos hemos olvidado del esfuerzo, de la laboriosidad, de la obra bien hecha y del afán de superación, completamente ignorados durante la última etapa, en la que la forma de ganar dinero era comprar -a crédito- un piso y venderlo dentro de dos años por el doble precio.

Más grave todavía ha sido el ataque sistemático que ha sufrido la excelencia en nuestro país de un tiempo a esta parte. No era ya la mofa habitual al empollón de la clase por parte de sus condiscípulos. Era una política metódica, perfectamente planeada contra el que destacaba en cualquier profesión o actividad. El mérito se ha convertido entre nosotros en un estigma, mientras la mediocridad es un valor social. España es hoy el país más vulgar, más cutre, más ramplón de todo nuestro entorno, como se comprueba abriendo la televisión, no importa el canal, o escuchando cualquier debate político, sea en el Congreso, sea en el último ayuntamiento. Y esto ocurre precisamente cuando se necesita más que nunca gente preparada, gente emprendedora, gente con ideas, gente capaz de competir en un mercado mundial donde han surgido países que se han plantado en la más sofisticada tecnología de un salto, como Corea del Sur o Finlandia. Y ya verán ustedes cuando los del Este de Europa se quiten de encima la mugre que les queda de cuarenta años de comunismo.

¿Qué ha hecho nuestro gobierno ante ello? Pues este gobierno que no fue capaz de prever la crisis, o no quiso verla, se encuentra paralizado ante ella. Fíjense ustedes que la única respuesta que Zapatero sabe dar cuando sus medidas no surten efecto es decirnos «No se reducirá la protección social». O sea, lo de siempre. De decirnos lo que realmente hay, de llamamientos al sacrificio, a la laboriosidad y tomar el toro por los cuernos, nada de nada. Su última remodelación de Gobierno no hace más que abundar en lo existente. No hay figuras que destaquen en él, sino fieles seguidores de la voluntad del jefe. No se nos anuncia un cambio de línea, sino un cambio de ritmo. No se reconocen los errores cometidos, sino que se insiste en la bondad de lo hecho hasta ahora. Y sin esas tres cosas, la introducción de independientes en el gabinete, el echar mano de gente capacitada en vez de meros clones del jefe y el reconocimiento de lo que se ha hecho mal, con propósito de enmienda, no hay enmienda posible. O sea, que seguiremos empeorando.

Esto es lo que hay. Mejor dicho, lo que no hay. Suele decirse como consuelo que una crisis es una oportunidad para desprenderse de todo lo inservible y renovarse a fondo. Aquí, la única renovación que hemos tenido es la del vestuario extravagante de la videpresidenta primera por el más discreto de la segunda. Por lo demás, las mismas caras, los mismos gestos, los mismos eslogan, los mismos planes y las mismas promesas de que la recuperación está más o menos próxima. Desde esta perspectiva, incluso la galbana de Solbes nos parece menos peligrosa que el activismo de su sucesora, por lo que puede multiplicar el gasto sin arreglar las cosas. En el resto, todo lo mismo, excepto que a Pepiño Blanco se le llama José y se pone ahora corbata.

Lo único que puede cambiar es la actitud de los españoles. El cómodo estilo de gobernar de Zapatero está ya dañando a bastantes de nosotros y amenaza con dañar a cada vez más. ¿Vamos a seguir considerándole el mejor de nuestros gobernantes posibles? Las encuestas, esos espejos, nos lo dirán. Aunque no serán un espejo de él, que conocemos de sobra. Será nuestro espejo: ¿preferimos seguir la senda de nuestros vicios o de nuestras virtudes?

para ellos no hay crisis
José Antonio VERA La Razón 16 Abril 2009

Es impresionante la manera de actuar de los que tendrían que dar ejemplo. Nos piden esfuerzos y que nos ajustemos el cinturón, pero ellos siguen ahí, instalados en el despacho suntuoso con coche oficial tuneado, rodeados de asesores perfectamente prescindibles, viajando sin parar y dispuestos a tirar del presupuesto público hoy más que nunca.

Los datos conocidos sobre el exceso de gasto corriente en consultorías, asesorías y prebendas ministeriales son para marear. Parece como si la crisis fuera sólo cosa de los demás, pero nunca de unos gobernantes que no están dispuestos a disminuir sus privilegios. Se bajan el sueldo los directivos de las empresas, pero nunca sus señorías. Se congelan los salarios en el sector privado, pero las administraciones siguen aumentando las pagas por encima de la inflación. Así no hay manera de luchar contra la recesión en España.

Sobran Ministerios y Consejerías en las autonomías, y falta sentido común y responsabilidad en unos políticos que aún no se han enterado de que la sobriedad también es cosa de ellos. Ocurre en el Gobierno de la nación y en los autonómicos, pero también internamente en los partidos, que en las últimas elecciones dilapidaron lo que no está escrito en naderías, mítines, carteles, marketing y televisión. Por supuesto el PSOE, los nacionalistas y la izquierda, pero también el PP, que habla mucho de austeridad, pero a la hora de la verdad se le ve poco ejemplo. Para que digan.

De nuevo, Cataluña
JOSEP RAMONEDA El País 16 Abril 2009

Para los gobiernos, el principio de realidad está en el Parlamento. Cuando no se dispone de mayoría absoluta, no hay más remedio que modelar los proyectos y las ideas políticas en función de las expectativas de los señores diputados. Por eso, la reciente remodelación del Gobierno ha situado de nuevo a Cataluña en el centro de la escena política.

Con la negociación de la financiación estancada y a la espera de la resolución del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, Cataluña, con algunos síntomas de depresión, por lo menos al decir de la opinión publicada, había quedado en segundo plano. Desde el nacionalismo español y sus aledaños se dedujo que, con la victoria del PP en Galicia y la alternancia en Euskadi, las campanas doblaban por los nacionalismos periféricos. Y se multiplicaron las voces que pedían que el PP y el PSOE se pusieran de acuerdo para cerrar definitivamente el Estado de las Autonomías, al que algunos imputan incluso la crisis económica. En simétrica correspondencia, los nacionalismos periféricos entonaban un llanto jeremíaco por el destino de sus pueblos, y anunciaban tiempos duros, de implacable revancha del nacionalismo español.

Tanta parafernalia ha chocado con la discreta verdad de la composición del Parlamento. El PSOE necesita aliados para gobernar y el PP necesita aliados para demostrar que puede llegar a gobernar y que no es un partido aislado y estigmatizado. Y los dos han puesto simultáneamente la vista en Cataluña.

Zapatero se ha dado cuenta de que en tiempos de crisis es muy difícil aguantar la legislatura entera sin una mayoría más o menos estable. Liberado del control de Solbes, el presidente ya tiene vía libre para darle a la manivela del gasto público y quiere, ahora sí, pasar la página de la financiación autonómica. Con el PNV en pleno berrinche, la solución de sus problemas está en la doble carta catalana. La opción preferida es siempre CiU, por el tópico de la apertura al centro y porque en Madrid están convencidos de que sólo el nacionalismo moderado es capaz de tener controlado y quieto el patio catalán. Pero la rápida reacción del tripartito cerrando filas con una renovación de sus promesas fundacionales ha hecho que el presidente comprendiera que, por lo menos durante un año largo, tendrá que entenderse con lo que hay. Conclusión: hay que cerrar el episodio financiación-Estatuto de una manera que pueda ser asumida por el tripartito, y bien vista para quien pueda venir después. Del dinero, porque es una cuestión de alcanzar una cifra que la opinión publicada catalana dé por buena, se encargará la ministra Salgado. De que el Constitucional no deje el Estatuto en los huesos se encargará el ministro Caamaño. ¿Y Chaves? Chaves garantizará que los barones territoriales del PSOE no levanten la voz. ¿Será todo este montaje suficiente para que el resultado sea satisfactorio? La distancia entre lo que el Gobierno había prometido hasta ahora y lo que en Cataluña se considera el mínimo aceptable, es muy grande. ¿La recorrerá ahora Salgado, que tan dura ha sido con el conseller Castells? ¿Qué pasa si el Gobierno catalán se planta? A Zapatero sólo le quedaría forzar por tierra, mar y aire unas elecciones anticipadas en Cataluña. Y que vuelva Convergència.

Mariano Rajoy también tiene los ojos puestos en CiU. Su estrategia parlamentaria para los próximos meses consiste en buscar una alianza estable con Durán y los suyos en todo lo que concierne a políticas contra la crisis económica, que sirva de arrastre para otros partidos y que visualice que el PP ha dejado de ser el apestado. Si en sus lealtades identitarias son difíciles de reconciliar, porque se deben a dos patrias distintas, PP y CiU, sin embargo, como partidos conservadores, se pueden encontrar fácilmente en el terreno de la economía. La alianza del PSE con el PP en Euskadi blanquea además a CiU de los pecados cometidos en el pasado que, en su día, ya pagó electoralmente. CiU sólo ha de temer a los suyos antes de aliarse con el PP.

En cualquier caso, es un buen momento para acercar posiciones, en la perspectiva de que dentro de un año largo el voto del PP pueda investir a Mas con la túnica suprema. Aunque, para llegar hasta allí, el PP deberá hacer algún gesto y atemperar su beligerancia contra el Estatuto y su aplicación, mientras tanto dar unos cuantos sustos a Zapatero puede servir para compensar viejos agravios.

Moraleja: Cataluña y sus partidos han vuelto al centro de la atención política española, precisamente cuando el discurso sobre la deriva autonómica del Estado aprieta. A veces la cruda realidad parlamentaria puede más que mil discursos.

Constatación de una mentira

Luis del Pino Libertad Digital 16 Abril 2009

El Mundo publica hoy nueva información que viene a demostrar cómo el ministro Rubalcaba, una vez más, ha mentido a los españoles en relación con el 11-M.

"Al menos" desde el año 2006 (y hay que resaltar la utilización de las palabras "al menos"), la Policía sabía que aquel individuo que grabaron saliendo de la casa de Santa Coloma en junio de 2004 era el huido Daoud Ouhnane. Lo cual deja en evidencia a un ministro, Rubalcaba, que el lunes afirmaba que "ni en 2004, ni en 2005, ni en 2006, ni en 2007" se tenía esa información.

Pero deja en evidencia también al juez Del Olmo y, es de suponer, a la fiscal del caso. Porque la Comisaría General de Información remitió en 2006 (¿en qué mes exactamente?) un informe sobre la cuestión a Del Olmo, quien no incluyó ese dato en el sumario del 11-M, a pesar de ser Ouhnane un "sospechoso oficial" de la matanza. ¿Cuánta más información relacionada con el 11-M se ha escamoteado de la causa principal, evitando así que fuera conocida durante la celebración del juicio por la masacre de Madrid? ¿Quién ha decidido, y en base a qué criterios, qué es lo que tenían derecho a conocer los españoles y qué no?

Sin embargo, además de estos dos varapalos al ministro Rubalcaba y al juez que instruyó el sumario del 11-M, hay otros tres aspectos en la información que hoy publican Fernando Lázaro y Manuel Marraco en El Mundo que tienen, a mi juicio, una importancia no menor.

El primero de esos aspectos son los detalles sobre "cómo" se reconoció en 2006 (supuestamente) a Daoud Ouhane. Según la información de El Mundo, el reconocimiento se produce a raíz de que Argelia enviara información a las autoridades españolas, solicitando colaboración para investigar a una célula islamista argelina. Entre esa información enviada había una foto de carnet de Ouhane, que sirvió para que la Policía española le identificara en el vídeo grabado en Santa Coloma en junio de 2004.

Observe el lector el detalle fundamental: si la información que El Mundo publica es correcta, no es que funcionarios argelinos identificaran a Ouhnane en ese vídeo en 2006 y se lo comunicaran a la Policía española. Fue la Policía española la que identifica a Ouhnane en el vídeo, comparando la imagen con una fotografía recibida desde Argelia.

¿Nos están diciendo, entonces, que en 2004 (cuando se efectuó la filmación) nadie comparó las imágenes del vídeo con esa otra fotografía de Ouhnane que ya constaba en el sumario del 11-M desde al menos el 24 de mayo de 2004, cuando ya se la enseñaron a un testigo de los trenes? ¿Pretenden que nos creamos eso?

Vamos a suponer que fuera cierto. ¿Tampoco compararon el vídeo con la fotografía de Ouhnane en 2005, cuando se detiene a esa célula de Santa Coloma? ¿Pretenden que nos creamos eso también?

¿Para qué necesitaban esperar a que Argelia mandara una foto de carnet de Ouhnane en 2006, cuando tenían la foto de Ouhnane desde dos años antes?

El segundo aspecto que me llama la atención en la información de El Mundo es el dato de que la vivienda de Santa Coloma ya fue registrada en abril de 2004, un mes después de la masacre de Madrid, identificándose a sus ocupantes. Entre ellos, por cierto, a otro "huido" del 11-M: Abdelilah Hriz, a quien también nos escamotearon del juicio por la masacre. ¿Y pretenden decirnos que en esa vivienda ya registrada en abril y sometida a vigilancia en los meses siguientes, por la sospecha de albergar islamistas, pudieron entrar y salir como Pedro por su casa, en las narices de la Policía, al menos tres supuestos autores del 11-M en busca y captura, sin que nadie de los que vigilaban, ni de sus unidades policiales, ni de la Comisaría General de Información, se preguntaran quiénes eran esos que salían en los vídeos? Pues va a ser que resulta difícil de creer, ¿no les parece a ustedes? Parece bastante más probable que los funcionarios policiales identificaran a Ouhnane y que fuera alguien situado por encima quien decidiera que ese dato no debía llegar al sumario del 11-M.

Y el último aspecto interesante es, cómo no, el hecho de que quien se encargara de organizar la vigilancia a la vivienda de Santa Coloma fuera, según El Mundo, esa UCAO dirigida por García Castaño, el que montó con Díaz de Mera en el juicio del 11-M el numerito de los inexistentes e irrelevantes informes sobre contactos entre etarras e islamistas. Una pregunta estúpida: ¿en el marco de qué investigación montó la UCAO esa vigilancia? Supongo que algún juez la ordenaría. ¿Quién fue? ¿Un juez de Barcelona? ¿Alguien de la Audiencia Nacional? ¿Qué sospechas de delitos se estaban investigando para montar esa vigilancia? Sería interesante saber la respuesta, ¿no creen ustedes?

«Aún tengo miedo; si no es por los escoltas igual hoy no estábamos aquí»
N. VILLANUEVA | MADRID ABC 16 Abril 2009

El testimonio que ayer prestó la concejal del PP de Getxo Marisa Arrúe ante la Sección Tercera de la Audiencia Nacional fue el de una mujer atemorizada, aunque ese «miedo tremendo» que asegura sentir todavía hoy hiciera brotar alguna que otra carcajada entre los familiares y amigos de su «verdugo», Zigor Goikoetxea, quien ayer se sentaba en el banquillo acusado de un delito de amenazas terroristas.

A tenor de las declaraciones que se pudieron escuchar ayer en la Sala, el temor de Arrúe parece justificado. El pasado mes de agosto, durante la celebración de una feria en Getxo en la que estaban presentes unas 3.000 personas, un grupo de radicales, con Zigor Goikoetxea al frente, acorraló a la comitiva municipal popular y, con insultos e incluso algún intento de agresión, forzó la intervención de la Policía Municipal. Fue entonces cuando el hermano del jefe de ETA apuntó con el dedo a Arrúe y le dijo: «Vamos a ir a por tí. En menos de cinco años te vamos a matar».

Esta es la versión en la que coincidieron Arrúe y otros de los compañeros que compartieron con ella esta experiencia (desgraciadamente bastante común en las fiestas del País Vasco) y que testificaron también ayer en el juicio contra Goikoetxea.

Arrúe aseguró que en aquella ocasión (como ahora) sintió verdadero «miedo» cuando vio a Goikoetxea. «Me pasó un escalofrío. Pensé «si este tío me dice esto, en cualquier momento lo puede llevar a cabo»». De hecho, la edil popular, en más ocasiones víctima de las amenazas del acusado, aseguró que «si no hubieran estado los escoltas, igual hoy no estábamos aquí».

También la Fiscalía se tomó en serio el comentario de Goikoetxea y mantuvo ayer su petición de seis años de cárcel por amenazas graves y por un delito de atentado. Y ello, pese a las declaraciones «ilógicas e incoherentes» (a juicio del fiscal Pedro Martínez) de los dos policías municipales que tuvieron que testificar a cara descubierta y que restaron importancia al «incidente». Y es que la vista ya se empezó a escribir con un renglón torcido, cuando el Tribunal, presidido por Alfonso Guevara, rechazó dar protección a los testigos porque «todos» se conocen del pueblo.


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Legitimación contra ETA
EDITORIAL El Correo 16 Abril 2009

El nuevo Parlamento vasco emanado de las elecciones del 1 de marzo arrancó ayer con una condena unánime de la Junta de Portavoces a las amenazas vertidas por ETA en su último comunicado contra el Gobierno que está llamado a liderar Patxi López. El hecho mismo de que la novena legislatura de la democracia vasca se haya iniciado con la obligatoriedad de responder de nuevo al matonismo terrorista subraya la insoportable terquedad sobre la que los etarras están dispuestos a perpetuarse, en este caso dirigiendo una inédita advertencia contra el primer Ejecutivo no nacionalista de Euskadi. Y, junto a ello, hay que destacar que el rechazo unitario suponga un acontecimiento novedoso, después de que la exclusión por los tribunales de la izquierda abertzale que no se desmarca del terror ha impedido que vuelvan a escucharse en la Cámara que representa la voluntad democrática de la sociedad vasca sus intolerables excusas para negarse a condenar los atentados y las coacciones de la banda. La ausencia de esas voces cómplices o condescendientes con la barbarie etarra no hace sino poner de relieve la anormalidad que supusieron en el pasado; la afrenta añadida que implicaban para las víctimas; y la deslegitimación que entrañaban para las propias instituciones, aunque tan inaceptables justificaciones se ampararan en la utilización torticera de la representatividad que permiten esas mismas instituciones.

La debilidad constatada de ETA y el aturdimiento que exhibe la izquierda abertzale que mantiene el cordón umbilical con los violentos no pueden desembocar en ninguna trivialización de lo que significa la nueva amenaza contra los socialistas. Máxime cuando el amedrentamiento que los etarras y su entorno llevan años ejerciendo contra cargos públicos en el País Vasco se extiende a un Gobierno que, sea cual sea su color político, representa al conjunto de la ciudadanía vasca. Por eso resultaba imprescindible el posicionamiento acordado ayer por el Parlamento, cuya calificación de las actuaciones de los terroristas como «comportamientos totalitarios» debería verse acompañada de una ejecutoria política acorde a la misma. Lo que significa que el tránsito del Ejecutivo liderado por Juan José Ibarretxe al comandado por López no puede interpretarse por parte del nacionalismo como una suerte de periodo de interinidad en el que se suavice o eluda la contundencia en la respuesta contra la violencia; o, en el peor de los casos, en el que se persista en la irresponsable deslegitimación del cambio de signo político.

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