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Recortes de Prensa    Viernes 17 Abril 2009

 

Cuestión nacional
Bendita crisis
Emilio Campmany Libertad Digital 17 Abril 2009

Desde luego, la crisis está suponiendo un mazazo para la economía de muchas familias españolas. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, entre las muchas desgracias que ha traído, se ha colado una bendición. Y es que ha sido la crisis la que ha obligado a Zapatero a posponer su plan de transformar España.

Este plan se puso en marcha empujado por dos motores: la reforma del Estatuto de Cataluña y la negociación con ETA. El primero logró la promulgación de un Estatuto propio de un Estado confederal. Esta confederalización todavía no se ha apreciado, a pesar del mucho tiempo que el Estatuto lleva vigente, por la sencilla razón de que la mayor parte del articulado no se aplica. Ocurre, desde luego, con la financiación, pero sucede también con muchos otros aspectos menos conocidos. La negociación con ETA, por su parte, descarriló porque los terroristas acabaron pidiendo más de lo que Zapatero les ofrecía (un Estatuto similar al catalán).

Se suponía que este plan, que no pudo completarse durante al primera legislatura de Zapatero por salir la ETA más respondona de los esperado, continuaría avanzando durante la segunda. Tanto es así que muchos nacionalistas radicales, especialmente en Cataluña, votaron al PSOE para garantizarse que el plan siguiera adelante. Pero el plan necesitaba dinero, mucho dinero. En 2004, Zapatero pensó que, con una economía creciendo a más del 3 por ciento, podría financiar su revolucionario plan de transformación del Estado. Hoy, sin embargo, tras cinco años de Gobierno socialista, apenas crecemos y ya nos hemos comido todo el superávit que acumulamos durante la era Aznar. Así que, por el momento, el plan no puede seguir adelante. Bendita crisis.

Lo más gracioso de este parón es ver como ha pillado al PP con el paso cambiado. Tras perder las elecciones de 2008, Rajoy decidió que, puesto que no podría impedir la demolición que Zapatero se proponía hacer, lo mejor era unirse a la empresa con el fin de controlarla en lo posible. Dicho de otra manera: ya que no podría evitar la confederacionalización de España, vería si era capaz de que se quedara en mera federalización. Pues ahora resulta que todo está parado por la dichosa crisis. La línea roja que el Estatuto catalán situó en agosto de 2008 para empezar a financiarse de acuerdo con las insolidarias e inconstitucionales reglas que contiene, se superó holgadamente y Montilla sigue sin ver un euro. Y lo mejor es que apenas se queja. Total, que parece que el único plan que ahora mismo tiene Zapatero en su cartera es el de sobrevivir. Y que el de Rajoy parece reducirse a que no lo haga.

Tristemente, es todo pura apariencia. El plan sigue ahí. Ha sido pospuesto, pero no cancelado. Y Rajoy ya se ha comprometido con él. Con objeto de moderarlo, pero habiendo ya renunciado a impedir su desenvolvimiento. Mientras tanto, la victoria del PP en Galicia, el acuerdo PP-PSOE en el País Vasco, la benevolente actitud de José Blanco respecto a Esperanza Aguirre y la probable victoria de Mayor Oreja en las elecciones europeas producen en esa parte del electorado que durante la legislatura pasada salió a la calle a oponerse a los planes de Zapatero, el espejismo de que todo aquello no fue más que un mal sueño. Nada de eso. Lo único que ocurre es que la crisis lo ha parado todo. Cuando pase, veremos. Veremos qué hace Zapatero y veremos qué hace Rajoy.

El monstruo autonómico
Daniel Martín Estrella Digital 17 Abril 2009

A pesar de llevar casi cuatro décadas en este valle de lágrimas, fútbol y videojuegos, aún tengo una enorme capacidad para la sorpresa. No puedo entender cómo los seres humanos se empeñan en el camino del absurdo cuando hay tantos asuntos urgentes que arreglar.

Pero nada, en plena crisis económica, estructural y de valores, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente (?) del Gobierno (?) de España (?), sigue insistiendo en que es necesario arreglar cuanto antes el asunto de la financiación autonómica. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, nos advierte del peligro que corren las cuentas de la Seguridad Social, quizás el gran avance del Estado del siglo vigésimo, pero aquí la prioridad es estudiar cómo se da más dinero a esos monstruos autonómicos que, rara vez, recuerdan que pertenecen a un ente mayor, más antiguo y más respetable.

Antes de analizar cómo financiar estas 17 autonomías y pico deberíamos dejar claro cuánto cuestan. Quizás no todo el mundo sea consciente de que en España hemos conseguido superar el absurdo administrativo con otro mayor y más dañino: el absurdo autonómico. Analicémoslo:

- Aparte del Gobierno central con todos sus ministerios, secretarías y ramificaciones (esta excepción se dará por supuesta en los siguientes puntos), en España tenemos 17 gobiernos con sus respectivas presidencias, consejerías y ramificaciones. En total, 18 presidentes de gobierno.

- Existen 17 cámaras de representantes autonómicos, a las que habría que añadir las asambleas provinciales y municipales. Me gustaría saber cuál es el porcentaje de diputados respecto del total de la población, y compararlo con el resto de Europa. Por si fuera poco, estos parlamentarios representan a sus partidos y no a sus votantes en cuanto se presentan en listas cerradas y no quedan adscritos a una representación clara.

- Tenemos 17 sistemas educativos. Muchos de ellos inconstitucionales y, unos pocos, antiespañoles. Sin meterme en comunidades más conflictivas, cada vez que voy a la Comunidad Valenciana, de donde son parte de mis orígenes, la veo más metida en la locura del idioma diferencial, al castellano más sometido a la moda regionalista. Esto se traduce en una pésima enseñanza del castellano, ese idiomilla que nos permite comunicarnos con cientos de millones de personas.

- Hay que financiar 17 sistemas sanitarios diferentes, con 17 gerencias distintas y multitud de diferencias entre unos y otros. Quizás por eso muchos vecinos de Guadalajara, Toledo o incluso Extremadura se vienen a Madrid a ver al médico.

- Muchas Comunidades Autónomas tienen su propio canal -a veces más- de televisión que, siguiendo fielmente -aquí sí- el modelo estatal, pierden una cantidad enorme de dinero. ¡Viva la televisión pública deficitaria! ¡Vivan los informativos que sirven de medios propagandísticos a los gobiernos de turno!

- Tenemos 17 sistemas administrativos que mantener -quizás seamos el país del mundo con más funcionarios por mil habitantes- y que entorpecen el devenir vital de los ciudadanos. Además, esta multiplicación de administraciones impide que muchas veces sepamos dónde tenemos que acudir para solucionar un problema real mas inventado por alguna de ellas.

- Dos comunidades autónomas tienen un servicio de policía propio, mucho mejor remunerado que los estatales en clara afrenta comparativa.

- Y pensemos por fin en todas esas gilipolleces que pagan las comunidades autónomas y que hay que multiplicar por 17, como las federaciones deportivas, los entes públicos, los servicios de emergencias, etc. Organismos que invitan a la unidad por mor de una mayor eficacia y amplitud de miras.

Las Comunidades Autónomas son un pozo sin fondo donde se pierde una enormidad de gasto público. Por si fuera poco, lejos de haber acercado la solución de los problemas a los administrados, han complicado el proceso administrativo y, sobre todo, han servido para que existan grandes desigualdades entre unas regiones y otras. Diferencias que se acrecientan con las promulgaciones de los nuevos estatutos con sus arbitrarias y particulares declaraciones de derechos. Si eso es progreso, que baje Gramsci y lo vea.

El sistema autonómico es una más de las causas de que la crisis española sea más profunda que la del resto del mundo. Ahí tenemos, como paradigma ejemplar, el caso andaluz y su tasa escalofriante de desempleo. El asunto, creo yo, debería ser revisado. Urgentemente. Pero, y ahí está mi sorpresa, los que mandan -y los que no- piensan que es mejor reformar su financiación para perpetuar los problemas endémicos de la España autonómica. Así sea.

dmago2003@yahoo.es

Una España imposible
M. MARTÍN FERRAND ABC 17 Abril 2009

SON muchas las crisis que tenemos encima. El análisis suele quedarse en la superficie y contemplar los aspectos locales de la crisis financiera mundial que asfixia las economías de los países y las personas; pero esa es sólo la espuma del problema, su aspecto más visible y menos hondo. También hablamos, aunque con menor intensidad, de nuestros males específicos, que van desde un Estado gastador y con insostenibles pretensiones de bienestar a la generalizada costumbre de no trabajar con el esfuerzo y la productividad con que lo hacen nuestros vecinos en la UE. No es parte menor del problema el hecho de que mantener y retribuir a unos tres millones de funcionarios que pueblan Ayuntamientos, Diputaciones, Autonomías y una Administración del Estado tan elefantiásica como hueca de contenido.

Con todo, como estructura de la mayoría de nuestros males económicos presentes, está el Título VIII de la Constitución del 78. Se pretendió dotar de autonomía para la gestión a los municipios, a las provincias y a las Comunidades Autónomas; pero los hechos, avalados por la condición elástica que, como fruto del consenso, impregna la Carta Magna han llevado a la práctica de un Estado que es mero continente de los contenidos que, cada cual a su modo, han querido atribuirse las diecisiete porciones en que se ha fragmentado el viejo solar español. En tiempos de bonanza, el precio -una menor velocidad en la carrera del progreso- resultaba asumible. Ahora, cuando no solamente le vemos las orejas al lobo, sino que nos atufa su aliento, no hay solución para el problema económico español que no deba arrancar de una reconstrucción del Estado y sus competencias con el establecimiento de límites claros y definitivos de las Autonomías.

No hay solución para el problema económico español que no deba arrancar una reconstrucción del Estado
Podrían proponerse multitud de ejemplos para demostrar lo apuntado más arriba. Baste un botón que nos presta la frustración del ministro Miguel Sebastián. Con buen sentido y en cumplimiento de lo que ordena Bruselas pretendía una Ley de Comercio sobre supuestos de libertad de servicios y establecimientos. No será así. El proyecto se ha ido desvirtuando y las Autonomías mantendrán, por puras razones de clientelismo político, el férreo control de los comercios de menos de 2.500 metros cuadrados. Naturalmente, cada Autonomía con sus propios criterios. Así, la crisis será perpetua; pero muy plural, eso sí, y repleta de identidades nacionales y rasgos diferenciales.

La burbuja estatal
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 17 Abril 2009

Al parecer Rajoy confía en llegar pronto a la Moncloa. De mano de la crisis económica, tras un insoportable deterioro social y la soledad parlamentaria del Gobierno. Las elecciones caerán como fruta madura. Tal perspectiva tendría que venir acompañada, a buen seguro, de elementos cargados de un fuerte dramatismo (posiblemente explosiones de violencia callejera) ya que, de lo contrario, Zapatero no se resignaría a hacer una concesión semejante. En ese caso no se acabaría de entender que Elena Salgado no supiera dar con las fórmulas económicas que están al alcance de la imaginación de Montoro, por ejemplo. Bien es cierto que cuando se abren procesos de esta naturaleza no todo se puede reducir a lo razonable.

El problema es que estamos ante una situación tan endiabladamente complicada que, hoy por hoy, no es resoluble por ninguno de los dos partidos nacionales. El Estado que hemos montado es un monstruo pero no sólo por una voracidad que no está al alcance de nuestra economía ( y aun menos en tiempos de crisis) sino porque , además, es imposible desde el punto de vista institucional. Diré tan sólo que la acumulación de errores desde la Constitución hasta los actuales Estatutos ha ido respondiendo a tal cúmulo de oportunismos que hoy resultaría imposible desmontar.

Si es difícil que Chaves pacte con Montilla la financiación de Cataluña ¿qué cabe esperar de las relaciones entre el PP y el tripartito o de un acuerdo entre el PP y CiU? ¿Qué tipo de Estatuto catalán debería ser aprobado por el Constitucional para que el PP pudiera gobernar sin desgarramientos en «el resto»? Por supuesto los problemas de tipo material serían tan sólo una parte. Por lo que se refiere al País Vasco, ya Eguiguren ha comenzado a hacer guiños de ojo a Otegi. ¿Haría de notario Basagoiti en el acuerdo de paz que aquellos pudieran proponer?. El estallido de la burbuja confederal desbordará el sistema.

Un tema delicado
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 17 Abril 2009

El señor X dice que sobre el tema de la lengua hemos de ser discretos, porque “es un tema delicado, y es un momento delicado”. Y el diagnóstico que saca es el de siempre: hemos de callar.

Porque ¿qué significa “un tema delicado”? Delicado quiere decir que no lo puede tocar todo el mundo: está reservado a especialistas, gente con instrumental afinado y sofisticado.

El pueblo raso más vale que no hable, porque no entiende.

Delicado también quiere decir inseguro, delgado, poco sólido (“delgado” proviene de “delicatus”), y a la vez de gran trascendencia. Por lo tanto, para tratar un tema delicado se han de tomar toda clase de precauciones, hay que ir con pies de plomo. No se debe ventilar a la luz del día, se ha de resolver dentro de los despachos y sin titulares en los periódicos. Otro sentido de la palabra “delicado”: estado de salud débil, poco robusto y enfermizo, una salud prendida con alfileres. Un estado delicado pide un tratamiento especial, mucho reposo, poco desgaste y vitaminas a mogollón.

Creo que ésta es una más de las trampas dialécticas tejidas sobre el tema. Un servidor, por simple principio de inconformismo –supongo que saludable– no me da la gana resignarme. Si el tema es delicado, quiere decir que hay que hablar del tema todavía más. No hablar de los temas delicados es la garantía más segura de equivocarse, y de rebote agudizar el estado delicado del paciente. Es preciso hablar, para dar con el diagnóstico y el tratamiento correctos.

Porque, ¿qué garantía tenemos de que los que administran ahora el tema de la lengua saben más que nosotros, los usuarios de a pie, la gente de la calle? ¿Y si son unos manazas? ¿No sería una grave irresponsabilidad dejar un tema delicado en manos de gente palurda? ¿Y si no son exactamente palurdos, sino gente con unos intereses muy definidos, pero que no concuerdan con los intereses de la ciudadanía? Ojo, ésta es quizá una de las razones para que el tema de la lengua sea el tabú nacional: es para “dejar hacer” a los sociolingüistas nacionales, los diseñadores de una jerarquía
social-lingüística determinada, bajo unos valores definidos
y decididos por ellos mismos.

¿Y en esto, la gente de la calle no tenemos nada que decir?
Ante esto, creo que hablar de lengua, hoy y aquí, puede parecer impertinente, puede resultar incordiante, pero es todo un deber democrático.

Cuando el "liderazgo natural" sustituye al derecho divino
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 17 Abril 2009

Los verdaderos vascos, igual que los verdaderos gallegos y catalanes, son los nacionalistas. El que sean violentos o democráticos es una cuestión de segundo orden, lo importante es que sean patriotas, nacionalistas, plenamente conscientes de su identidad y, en consecuencia, de todo lo que los diferencia del resto de los españoles y del mundo entero.

Para Pondal había dos tipos de gallegos: los "buenos y generosos" (los nacionalistas) y los "imbéciles y oscuros" (todos los demás). Ibarreche atribuye al PNV el "liderazgo natural" del País Vasco. Ellos, los peneuvistas, son los únicos legitimados por algún poder invisible para gobernar "su" propio país. Porque el País Vasco es suyo, sólo suyo, su invento, suyo es el proceso de fabricación, suyo el producto resultante, suya la propiedad exclusiva y los derechos de explotación del invento.

Puesto que hoy resulta desfasado hablar de derecho divino, los nacionalistas sustituyen hábilmente lo "divino" por lo "natural". Así, existe un "idioma natural" y un "liderazgo natural" exclusivo de aquellas comunidades en las que coexisten la lengua común y una lengua local o "natural".

El discurso de Ibarreche consiste en machacar sin descanso las mentes de "los vascos y las vascas" con la misma idea: el liderazgo natural de los vascos es el del PNV con el apoyo de la banda armada, que para eso está. Todo lo que no sea "natural", es foráneo, impuesto, colonizador y, por lo tanto, ilegítimo.

Pachi López está en el punto de mira de la ETA. ¿Por qué? Porque no es un lendacari natural, sino postizo, artificial, "made in Madrid". Es preciso, por lo tanto, deslegitimarlo o, llegado el caso, matarlo.

Quienes han arrebatado al PNV el poder en "su" País Vasco, son frentistas, españolistas, impostores y presuntos destructores de la identidad y los mitos sobre los que se sustenta el nacionalismo vasco. Es preciso, por lo tanto, acabar con ellos por las buenas o por las malas.

Y en este proceso de falsificación histórica y degradación política cada uno cumple perfectamente con su papel: el poli bueno y el poli malo. ¿Hacen falta más explicaciones sobre quién es quién?

RECOMIENDO A MIS LECTORES:
Suso de Toro, ¿resentido, ignorante o simplemente imbécil?
http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2009/04/17/suso-de-toro-iresentido-meritorio-o-simp

Suso de Toro, ¿resentido, ignorante o simplemente imbécil?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 17 Abril 2009

Menuda tribuna le ha publicado La Vanguardia a Suso de Toro: la leyenda negra y el antifranquismo en pan de baguette con pasas untado con progresilla rancia.

No tengo ganas de refutar la sarta de tópicos que ha enjaretado Suso de Toro, el que sostenía que los fachas habían pegado fuego a los montes de Galicia. ¡Es tan cansado y me temo que inútil! Sólo cito unas líneas de un artículo del historiador Fernando García de Cortázar:

La anécdota me la contó un amigo periodista hace unos días. Ocurrió en El Escorial, durante un curso de verano (...) fatigado, Henry Kamen dijo: «Es inaudito. Los únicos en todo el mundo que se creen ya la Leyenda Negra a pies juntillas son ustedes, los universitarios españoles. Me abochorna.»

Prefiero la reproducción de algunos de los comentarios que han dejado los lectores del periódico catalán, que tanto loó al Caudillo.

Yo sólo añado una cosa más por mi parte. Note el curioso (y sufrido) lector le enumeración de canallas por parte de Susote: Isabel la Católica, Hernán Cortés, Pizarro, Felipe II, El Quijote (sic), Millán Astray, Franco... y Aznar. Si los anteriores son genocidas, ¿qué es el último de la lista? Qué ingenio tan agudo, qué pluma tan afilada y, sobre todo, qué original. ¿Por qué Susote no menciona del PSOE, no digo ya las checas, siquiera los GAL y la corrupción? ¿Porque ahora va a ser el PSOE el que le dé de comer sus tostas de caviar?

En Europa un mentecato como Suso de Toro sólo escribiría en algún periódico de extrema izquierda, pero en Expaña, el periódico más vendido en el país y los más vendidos en dos regiones (me refiero también a La Voz de Galicia) le dejan espacio en sus páginas de opinión, y, además, el mentecato escribe una biografía del presidente del gobierno... con lo que uno se teme que ZP comparta las ideas (bueno, los prejuicios) de Susote.

¿Por qué no tendremos una izquierda europea?

Pasemos ya a la antología de comentarios. Los reproduzco tal como se han publicado:

Bizarros fueron, Xuxo do Touro, Agustina de Aragón,que era catalana y nacida en BCN, el Tambor del Bruch, Espoz y Mina, que era navarro, los almogávares y Roger de Lauria,Roger de Flor (por cierto, siciliano), Jaume el Conqueridor, Iñigo Loyola y Francisco d Xabier; gallegos los Irmandiños y Pardo de Cela, Pero Madruga y el Obispo Xelmírez, San Gonzalo(de Mondoñedo que hacía naufragar nave vikinga a cada golpe de su báculo,etc. etc. y a mucha honra. Triste es avergonzarte de lo que eres.

Su forma de contar la historia de este pais y las multiples elipsis en su relato no son nada bizarras. Yo diria que son muy predecibles dada su ideologia. La culpa es mia por perder el tiempo leyendo un panfleto tan sectario. Me imagino que sus correligionarios lo aplaudiran rabiosamente. que les aproveche, salut.

He dejado de leer el articulo de suso del toro en el momento que he visto la inexactitud tendenciosa de que isabel de castilla aniquilo institucionalmente judios y moriscos, ¿mas leyenda negra suso?

Lo que no queda claro en el articulo es si Caperucita Roja se come al lobo o el lobo a Caperucita Roja.

Jo, qué rollazo nos ha regalado este soso del todo. Cualquiera puede escribir un artículo hojeando un libro de Historia de España y anteponiéndole la reiterada bizarría. Bueno, perdonen pero me ha entrado el sueño.

He dejado de leer el articulo de suso del toro en el momento que he visto la inexactitud tendenciosa de que isabel de castilla aniquilo institucionalmente judios y moriscos, ¿mas leyenda negra suso?

Fíjate si España es bizarra que subvenciona con dinero público a "intelectuales"? que se decican directamente a insultarnos. Nos llama directamente, sin mucho circunloquio, disparatados y excesivos. Impresionante.

Otro artículo para "demostrar" que no vale la pena ser español, verdad ? El único español bueno es el que se averguenza de serlo, verdad ? Puaj !

Salgo huyendo de El País para no leer pelmazos autoflagelantes como éste, y me lo encuentro en la Vanguardia.

No conozco ni un sólo país cuya historia no pueda ser considerada "bizarra" desde un punto de vista u otro.

Te comprendo, Suso: El disgusto que te ha dado el/la juez/a en el caso del Prestige, en el que te mostrabas tan bizarro, te ha amargado. Consuélate, hombre.

Bueno, parece que pese al poder del Imperio Progre una minoría todavía resista y quizás algún día reaccione.

Os vuelvo a preguntar: Susote es ¿resentido con los españoles que no le reconocen sus méritos, ignorante de la historia de su patria o simplemente imbécil?

CODA: El bloguero en cuyo blog usted se halla declara que considera a Hernán Cortés uno de los hombres más importantes de la historia de la humanidad: gran militar, gran conquistador y gran gobernante. Sin él, la historia mundial no habría sido la que conocemos. El bloguero siente decir que no es el caso de ZP y de un tal Susote.

La causa de la República
Pablo Sebastián Estrella Digital 17 Abril 2009

En el reciente aniversario de la proclamación de la II República española se han escuchado voces y algunos discursos, minoritarios, en favor de la causa de la República, muy legítimos y sinceros pero creemos que mal planteados, porque la causa de la República es y debe ser, esencialmente, la causa de la Democracia.

La crisis económica, de inciertas consecuencias y de larga duración para los españoles, que puso en jaque nuestro modelo de crecimiento y dejó en evidencia las carencias de modernidad, debería ser el último episodio de la transición política española, que ofrece claras señales de su agotamiento. La que sobrevive a duras penas gracias a una clase política que, anclada en el régimen partitocrático vigente, vive de la política y no para ella, amparada en el poder y la influencia de los aparatos de los partidos. Los que, en gran manera, han "secuestrado" la soberanía nacional y eliminaron, al servicio de sus autocráticos gobiernos presidencialistas -con González, Aznar y Zapatero- la obligada separación de los poderes del Estado, e invadieron parcelas reservadas a la sociedad civil, desde la cultura a la información, pasando por la injerencia en la vida de las empresas privadas y hasta en el sistema financiero (véase lo que ocurre con las cajas de ahorro presididas por dirigentes políticos).

Sin olvidar, en todo esto, "el derecho de pernada" que los partidos ejercen en los procesos electorales gracias a las listas cerradas, que convierten a los candidatos al Parlamento en meros y mediocres funcionarios del aparato partidario -con notables excepciones, claro está-, así como la muy escasa o distorsionada representatividad de la ciudadanía por culpa de la vigente ley electoral. La que permite que minorías nacionalistas amenacen al Gobierno de la nación y pongan en entredicho la legalidad constitucional, como ha ocurrido y aún pasa en el País Vasco y Cataluña. Y la que impide que los españoles no podamos elegir directamente al jefe del Estado, al presidente del Gobierno, a los diputados, senadores, alcaldes, concejales, presidentes autonómicos y diputados regionales. De todo ello se encargan los partidos.

La transición tiene en su haber grandes logros, esencialmente en lo que a la reconciliación nacional y recuperación de las libertades se refiere, lo que no es poco. Pero sabemos que la Constitución de 1978 se elaboró en secreto -por un grupo de notables de los partidos políticos-, sin la celebración de un periodo constituyente, ni de un referéndum sobre la forma del Estado, para eludir la disyuntiva entre Monarquía y República. La Constitución nació además bajo la atenta vigilancia de los poderes fácticos de la dictadura -el Ejército, la Policía, la Iglesia y Estados Unidos-, como quedó evidente en el golpe de Estado del 23-F. Poderes del final del franquismo, en el que fue coronado Rey de España Juan Carlos I -que firmó pero no juró la Constitución-, por encima de los derechos dinásticos de su padre, el conde de Barcelona, quien más tarde se los cedió.

Y es por culpa de esas flaquezas y carencias de controles democráticos del régimen político español, y no sólo por causa de los malos gobernantes, por lo que nuestro país se vio inmerso en graves procesos como el propio golpe de Estado, la corrupción política, el crimen de Estado de los GAL, el desafío nacionalista al Estado (amparado incluso desde el Gobierno nacional, como lo vimos en la primera legislatura de Zapatero), las injerencias políticas en el poder judicial, la presencia de España en la guerra ilegal del Iraq y la no menos infame e inventada conspiración de los atentados del 11-M. A lo que, finalmente, tenemos que añadir ahora la virulenta crisis económica y social, que, además de su origen internacional, o americano, se ha instalado en nuestro país ante la ceguera de los gobernantes.

Los que, bajo el mandato de Zapatero han dañado el prestigio y la cohesión de la nación española -"discutida y discutible", dijo el presidente-, jugaron de manera irresponsable a una negociación política, luego fallida, con ETA, y a punto estuvieron de dinamitar lo mejor de la transición con la apertura de un trasnochado debate sobre la Guerra Civil española, rematando esta serie de disparates con el intento de reforma confederal de la Constitución por la vía de los Estatutos de Autonomía, como sigue siendo el caso frente al nuevo e inconstitucional Estatuto de Cataluña, pendiente de una sentencia del Tribunal Constitucional, también sometido a la presión de los partidos y del nacionalismo catalán.

La causa de la República no es ni puede ser una demanda nostálgica o sólo sentimental, como lo han pretendido de manera respetable los dirigentes de Izquierda Unida en el pasado 14 de abril, buscando un discurso político distinto y original que los saque de su creciente deterioro político, camino de su autodestrucción bajo las siglas de un comunismo fracasado que está enterrado en Europa entre los cascotes del muro de Berlín.

Ni siquiera la sola disyuntiva entre Monarquía y República puede servir de argumento, o palanca, para la causa de la República, que en España debe ser la reforma democrática de la Constitución, en pos de un régimen donde el Estado de Derecho, y los principios de libertad política y de representación electoral, estén garantizados y a salvo de los aparatos partidarios, cuyas largas manos deben abandonar los terrenos del poder judicial y medios de comunicación (públicos y privados). Permitiendo la elección directa de los gobernantes y parlamentarios, y garantizando -en dos elecciones distintas- la separación de los poderes ejecutivo (en un régimen presidencialista) y legislativo. Y, de paso, reconduciendo la insolidaria y costosa diáspora de las Autonomías y aparcando cualquier concesión federal o confederada si no va precedida de flagrante lealtad constitucional y a la nación española.

Naturalmente, la necesaria reforma democrática, salvo aparición de un gran y nuevo liderazgo político, difícilmente va a ser llevada a cabo por quienes desde los aparatos de los partidos políticos disfrutan de las ventajas y de los parabienes del vigente sistema partitocrático, justificando el inmovilismo a base de agitar fantasmas de riesgo. Como la cuestión nacionalista, o ahora la crisis económica, y justificando las carencias democráticas en la presunta juventud -"treinta años no es nada", dicen- del vigente sistema político, lo que no es verdad, porque la democracia es o no es, pero no tiene edad.

"Nunca pensé que sería imposible escolarizar a mi hijo en castellano"
www.lavozlibre.com 17 Abril 2009

José Miguel Velasco
Dos hijos (12 y 18 años), El Prat (Barcelona)

Barcelona.- José Miguel Velasco lleva casi dos décadas luchando para obtener lo que considera un derecho fundamental, batallando contra la Generalitat por un único objetivo: que sus hijos sean educados en su lengua materna, el castellano. El mayor tiene 18 años y cursa segundo de Bachillerato; el pequeño, de 12, 2º de ESO. Pese a las numerosas dificultades que se ha encontrado en el camino, no duda en seguir adelante.

- ¿Cuándo fue consciente de la eliminación del castellano en las aulas de Cataluña?
- Siempre se nos ha hablado de que en Cataluña existía una convivencia ejemplar. Cuando llevé a mi hijo mayor a la guardería fue cuándo me di cuenta de la gravedad del problema, de la existencia de un régimen nacionalista, en el que la lengua es uno de los pilares fundamentales. Hasta entonces, francamente, ni se me había ocurrido pensar que sería imposible escolarizar a mi hijo en castellano.

- ¿Cómo afrontó la situación?
- Cuándo mi hijo mayor tenía 3 años lo inscribí en una guardería privada. Solicité que le hablaran en español, me miraron como a un bicho raro y me negaron la solicitud, argumentando que nadie pedía algo así. En ese momento me sentí solo y no supe qué hacer ni a quién acudir. Me di cuenta de que en cualquier otra guardería me encontraría con el mismo problema, así que lo mantuve en el mismo centro durante un par de años. Posteriormente lo llevamos a otro, pero ya no me encontré con ánimos de tener la misma discusión. Poco después unos conocidos me hablaron de un colegio privado bilingüe, San Marc, por lo que decidí inscribirlo ahí. Durante tres o cuatro años fue bilingüe catalán- castellano pero poco a poco el castellano iba perdiendo tiempo y espacio. En ese periodo comencé a ver la intransigencia de la Generalitat respecto al tema lengua, por lo que me introduje en la Asociación Miguel de Cervantes y en la Asociación por la Tolerancia, ambas reivindicadoras de la enseñanza en castellano.

- ¿Cuánto tiempo estuvo su hijo en ese colegio?
- Cuatro años. Por aquel entonces mi mujer y yo compramos una vivienda y la hipoteca nos impedía seguir llevando al niño al colegio privado, que era muy caro. Por eso, al trasladarnos a vivir de Barcelona a El Prat de Llobregat, cambiamos a mi hijo mayor de colegio y lo trasladamos a uno público, el Josep Tarradellas. Solicité al director, de origen andaluz y hablante de un catalán de pena, que el castellano tuviera algo más de presencia en las clases, pero me respondió que personalmente no compartía la política lingüística de la Generalitat, pero que si no asumía las directrices de la catalanización a ultranza no podría aspirar a conservar su cargo. Así que no tramitaron la solicitud y todo siguió igual: la totalidad de las asignaturas en catalán y un par de horas semanales en lengua castellana.

- ¿Cómo fue la situación con su hijo pequeño?
- Lo llevamos a una guardería de aquí, de El Prat, y también hicimos la reivindicación de que hubiera cierta presencia del castellano en el trato con los niños, pero no se me hizo ningún caso. Me enzarzé en una discusión con las profesoras y los otros padres se enfrentaron a mí diciendo que ya estaba bien de hacerme el pesado con el mismo tema. Me sorprendió, en una localidad dónde en torno al 80 por ciento de la población es castellanohablante. Años después lo llevé al colegio privado Escuelas Pías, de Barcelona, al que también trasladé al mayor tras pasar por el Instituto Salvador Dalí, debido a sus malos resultados. En este centro cursan de nuevo todo en catalán, con la excepción de la asignatura de castellano, de 2 horas a la semana.

- ¿En qué idioma hablan en casa?
- Conmigo, en castellano, y con su madre, en catalán. Por otro lado, yo he tratado de que adquieran el gusto por la lectura, por lo que leen indistintamente en los dos idiomas. Sin embargo, no puedo exigir a mis hijos que escriban en castellano sin faltas de ortografía, ni tampoco un mínimo conocimiento de cultura general. La enseñanza en Cataluña se centra únicamente en la región y no hace alusión alguna al resto de España, por lo que los conocimientos de mis hijos también son limitados.

- ¿Cuál es su opinión acerca del conflicto lingüístico? ¿Cree que el resto de la población tiene la misma percepción?
- La gente es bastante dócil y conformista con lo que percibe. El catalanismo se escuda siempre en que no hay ningún problema. Como es cierto que la política lingüística de la Generalitat no impide comer, dormir o hacer pis, la mayoría de ese cincuenta por ciento de la población afectada por esta imposición todavía no siente el problema. Realmente, yo creo que el asunto no está en el problema particular de una persona por no dominar el catalán sino en el designio político de eliminar el idioma de una parte de la población, de borrar a medio plazo la costumbre de una parte de la población de expresarse en castellano.

- ¿Cómo se visualiza ese proyecto nacionalista?
- A través de una serie de prácticas que pretenden eliminar el castellano como lengua oficial, convirtiendo la cooficialidad en papel mojado. Creo que es obvio que miles de niños castellanohablantes están siendo forzados a cambiar su lengua: se ha suprimido el castellano como lengua vehicular en la enseñanza y se está creando un discurso muy nacionalista que pretende transmitirle a la gente que el castellano es la lengua del pelotón de los tontos. Como nunca hemos replicado a todas esas prácticas y nos hemos enredado en decir que si la ley dice esto o lo otro y del caso específico de un niño u otro, como nos hemos liado con asuntos meramente anecdóticos. Cuándo nos hemos querido dar cuenta el mal ya estaba hecho.

- ¿Cómo debería ser la enseñanza en Cataluña para que se sintiera satisfecho?
- Me gustaría que existiera la posibilidad de tener una educación bilingüe para mis hijos. Actualmente, el sistema de imposición lingüística en catalán tiene tres niveles: perjudica a mis hijos, privándoles de una lengua tan rica como el castellano; obliga a la sociedad a renegar de sus raíces; y es un ariete del nacionalismo para crear un país diferenciado del resto de España. Creo que la solución estaría en realizar una hiperactividad cultural y asociativa que desmienta que el español es la lengua del pelotón de los tontos y que la gente vuelva a apreciar el prestigio del castellano. Lo que hay que hacer es reivindicar que tenemos una lengua común que es el castellano, que está integrado por gente de toda España. Hay que acabar con la imagen de que dentro de las torres de La Caixa se habla catalán y en las zanjas de la calle, castellano. Mientras no se recupere ese prestigio no habrá nada que hacer: todos querrán estar en el club de los ricos.

Cloacas
EDITORIAL Libertad Digital 17 Abril 2009

Hay algo podrido que merodea por los aledaños del Ministerio del Interior y la Policía Nacional. Algo cuya pestilencia inunda ya todos los ámbitos de la vida pública y que tratan por todos los medios de ocultar a los ciudadanos. Algo que pocos saben, muchos intuyen y que está a punto de reventar. Y no es sólo el pésimo desempeño de una Policía Nacional abonada a los escándalos, ni las cada vez más evidentes lagunas en la investigación sobre el 11-M, ni las revelaciones de última hora sobre los viajes del director del CNI, ni siquiera los dimes y diretes que la Fiscalía, el Ministerio y el juez Garzón se traen entre ellos.

Las declaraciones de Conde Pumpido poniendo de manifiesto la putrefacción de un ecosistema propio, el de Interior, son la primera voz de alarma, pero no la única. El infeliz maridaje entre el Ministerio de Rubalcaba, el Cuerpo Nacional de Policía y la Audiencia Nacional no es cosa de ahora. Hunde sus raíces en lo más profundo del ser de nuestra democracia y es en estos momentos cuando la basura acumulada está empezando a aflorar. Lo hace, además, con fanfarria y titulares. Pocas veces antes los “asuntos de Interior” habían sido objeto de tanta y tan feroz polémica como en estos días en los que se han roto todos los diques que mantenían la ilusión de un sistema que, al menos en apariencia, funciona a las mil maravillas.

A modo de decorado la operación Gürtel y sobre las tablas los continuos despropósitos que se han patrocinado desde el Ministerio y la Audiencia. La farsa de la negociación con la ETA es uno de ellos, pero no sólo. Los desacuerdos y rivalidades entre los diferentes grupos de poder dentro del entramado de Interior han terminado por hacer públicas unas diferencias que eran más que evidentes desde hace mucho tiempo. Cabría, por tanto, preguntarse cuál es el papel que cada uno de los elementos implicados juegan en todo este drama, incluyendo, naturalmente, a Baltasar Garzón.

Lo más triste, con todo, no es el desbarajuste y la imagen de poca seriedad que están dando los responsables de la seguridad del Estado, sino el sentimiento de desamparo que, inevitablemente, asalta a todos los ciudadanos. Con una Policía ineficaz, con sus responsables envueltos en banderías internas o protagonizando controvertidas operaciones políticas; con un Ministerio del Interior que da bandazos y genera una sensación de inseguridad continua; con una Audiencia Nacional al borde de convertirse, como bien ha señalado Pumpido, en el juguete de Garzón, juez y parte que aspira a estar metido en todo por no se sabe bien qué privilegios que se ha autoarrogado.

Esta es una faceta más de la lamentable estampa de la Justicia en España, que no por menos sabida es menos descorazonadora. La presión, sin embargo, empieza a ser mayor de lo que puede soportar la caldera y tal vez el futuro nos depare novedades imprevistas. Novedades como las que, en su momento, fueron las bien remuneradas conferencias de Garzón en Nueva York o las jornadas cinegéticas de Bermejo y de Saiz. De estas luchas intestinas podría salir algo en claro sobre los atentados del 11-M cuya organización sigue siendo a día de hoy el mayor enigma de la democracia. Toquemos madera, quizá la historia tenga uno de esos giros inesperados y termine, al fin, por hacerse Justicia.

TRAS LA DECISIÓN DEL SUPREMO
Los jueces sobre el derecho a objetar a EpC..."sí" y "no"
Desde que el TS se pronunció contra del derecho a objetar a EpC, los jueces deben dictar sus sentencias en este sentido. Así lo ha hecho el TSJC-M, a pesar de que los recursos de los padres "no pueden ser más correctos y fundamentados". En cambio, este martes un juez de Zaragoza apoyó la objeción.
Educación para la Ciudadanía.
Ángela Martialay Libertad Digital 17 Abril 2009

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJC-M) se ha pronunciado por primera vez sobre Educación para la Ciudadanía y ha aplicado la jurisprudencia del Tribunal Supremo que rechaza el derecho a la objeción de conciencia para cursar esta asignatura.

Dicho tribunal ha admitido los recursos presentados por la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha contra las dos autos dictados por el juzgado de lo Contencioso-Administrativo numero 1 de Guadalajara en los que se establecía la exención de la obligación de cursar la asignatura como medida cautelar, según informa Efe.

Se trata de las dos primeras resoluciones del TSJC-M sobre los autos que los diferentes órganos judiciales de la comunidad han dictado sobre este asunto.

Las sentencias han sido dictadas tras las resoluciones del Tribunal Supremo en las que estableció que no existe un derecho de objeción de conciencia sobre la materia de Educación para la Ciudadanía. Sin embargo, en ambas sentencias, el TSJC-M deja claro que ambos recursos interpuestos por el Gobierno socialista habrían sido desestimados de no ser por las sentencias del alto tribunal.

En las dos resoluciones se indica que "si no fuera por los acontecimientos ulteriores" --en referencia a las sentencias del Tribunal Supremo", sería obligado desestimar los recursos presentados por la Administración educativa y confirmar los autos dictados que no podrían ser "más correctos y fundamentados".

No al adoctrinamiento
En este sentido, las sentencias dictadas hasta el momento por el Alto Tribunal a este respecto señalan que los padres no podrán objetar pero que el Estado tampoco puede adoctrinar. "No se autoriza a la Administración educativa, ni a los centros docentes, ni a los concretos profesores a imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas", subraya el TS.

Además, el Supremo enfatiza en el papel neutral que el estado debe desempeñar a la hora de impartir "planteamientos ideológicos, religiosos y morales individuales". "Será exigible una posición de neutralidad por parte del poder público".

"En efecto, el Estado, en el ámbito correspondiente a los principios y la moral común subyacente en los derechos fundamentales, tiene la potestad y el deber de impartirlos, y lo puede hacer, como ya se ha dicho, incluso, en términos de su promoción. Sin embargo, dentro del espacio propio de lo que sean planteamientos ideológicos, religiosos y morales individuales, en los que existan diferencias y debates sociales, la enseñanza se debe limitar a exponerlos e informar sobre ellos con neutralidad, sin ningún adoctrinamiento, para, de esta forma, respetar el espacio de libertad consustancial a la convivencia constitucional", explica el Alto Tribunal.

Los padres "sí " pueden objetar
Por tanto, señala el TSJC-M que, al haberse pronunciado el Supremo y sentar jurisprudencia, procede la estimación de los recursos contra la objeción a EpC. El Código Civil obliga a las instancias inferiores a cumplir la jurisprudencia sentada por el Alto Tribunal. Sin embargo, esta norma no es acatada por todos.

El pasado martes, según informa la asociación aragonesa EpC...Aragón va a ser que no!, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo nº 2 de Zaragoza notificó una sentencia en la que reconoce el derecho de unos padres a objetar asignatura, eximiendo a sus hijas (dos alumnas gemelas que cursan 3º de ESO) de cursar las asignaturas, asistir a clase y ser evaluadas.

Además, señala el documento judicial, al que ha tenido acceso Libertad Digital, que las alumnas no podrán sufrir “consecuencia negativa alguna a la hora de promocionar de curso y obtener los títulos académicos correspondientes”. De esta forma, el tribunal resuelve en favor de los padres objetores y contra el Gobierno de Aragón que rechazaba la posibilidad de objetar a EpC , tal y como ha establecido el Tribunal Supremo.

El juez de Zaragoza basa su decisión en los votos particulares emitidos por los magistrados del Supremo, favorables a la objeción a EpC. Entiende el juzgador que “con independencia del respeto que en todo caso le merecen las resoluciones del TS”, la jurisprudencia de este Tribunal colisiona con la doctrina emanada del Tribunal Constitucional, así como con la de tribunales como el de Derechos Humanos.

Para amparar jurídicamente la objeción de los padres zaragozanos, el Juzgado se fundamenta en el artículo 16 de la Constitución Española (que regula la libertad religiosa y de conciencia), en el 27.3. (que garantiza que los padres podrán educar a sus hijos según sus convicciones religiosas y filosóficas). Además la sentencia sostiene que “igual que no puede imponerse una enseñanza religiosa concreta, no puede imponerse una enseñanza obligatoria ideológica o moral”.

Por su parte, Teresa Monaj, portavoz de la asociación aragonesa EpC?... Aragón va a ser que no!, esta sentencia constituye un giro de 180º en la polémica sobre la asignatura. “Hay que recordar”, afirma, “que tras las sentencias del Supremo se acusó a los objetores a EpC de politizar la educación y manipular a los alumnos. Ahora de nuevo la Justicia nos da la razón: EpC vulnera derechos fundamentales y la objeción es legítima jurídicamente”.

extorsión
ETA eleva sus demandas a empresarios hasta los 100.000 e incluso 400.000 euros
La Opinión 17 Abril 2009

La banda terrorista ETA ha intensificado "notablemente" las cantidades de dinero que exige a los empresarios navarros a través de cartas de extorsión, según el presidente de la patronal navarra, José Manuel Ayesa, quien ha dicho que ha llegado a demandar más de 100.000 euros y en ocasiones hasta 400.000.

EFE "Si la horquilla habitual se encontraba entre 20.000 y 60.000 euros, ahora supera los 100.000 e incluso en algunas se aproxima a los 400.000", ha señalado hoy el presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN), quien en declaraciones a los medios ha vuelto a confirmar un aumento en los dos últimos meses del número de cartas y de los importes exigidos.

El presidente de la patronal navarra ha lamentado que "los envíos son continuos", y que ya no se puede hablar de "nuevas remesas" puesto que "no hay una sola semana" en la que no haya noticias de que algún empresario "ha recibido una carta".

Pero no todos los empresarios "denuncian o nos comunican" que la banda terrorista les ha exigido el pago del impuesto revolucionario, ha continuado Ayesa, por lo que "saber el número es complicado", aunque sí ha dicho tener constancia de que, al menos en Navarra, "cada vez son menos los empresarios que sucumben ante las amenazas".

También ha explicado que no hay ninguna modificación en cuanto "al funcionamiento de extorsión de la banda", aunque ha explicado que "la falta de financiación que recibe a través de otros canales y la ilegalización de los partidos políticos" implica que "al no contar con cargos públicos, que podrían derivar los ingresos, a la banda terrorista no le quede otra opción que los empresarios".

Finalmente, Ayesa ha concluido que la extorsión en Navarra y en el País Vasco "no ha cesado en ningún momento desde hace muchísimos años", aunque "en unas etapas se intensifique más que en otras y ahora estamos viviendo un momento en el que se intensifican".



****************** Sección "bilingüe" ***********************

Predicar sin ejemplo
José Antonio VERA La Razón 17 Abril 2009

Núñez Feijóo está a punto de ser investido presidente de la Xunta, y una de las primeras medidas que deberá abordar, según las promesas que hizo durante la campaña electoral, es la de normalizar el uso de las lenguas oficiales en su comunidad, azotada en los cuatro últimos años por una marea nacionalista que perseguía la implantación del gallego como lengua única en la administración y la educación, y el consiguiente arrinconamiento del español. Con buen criterio, Feijóo dijo que cerraría las galescolas y derogaría el decreto que impone esta lengua en exclusiva. También anunció que a partir de ahora las notificaciones administrativas se harán en los dos idiomas oficiales, y que se acabó la discriminación en las empresas públicas. Loable propósito que será sin duda reconocido por miles de electores agobiados por una normativa lingüística extrema, que se dejaba ya sentir en las calles. Pero ahora es importante que Feijóo y los suyos hagan de verdad lo que dijeron. Porque hay que recordar que buena parte de los males que azotan a Galicia en materia lingüística tienen su origen en las sucesivas mayorías absolutas de las que disfrutó Fraga. Para evitar problemas con el nacionalismo extremo, el PP gallego cedió a numerosos planteamientos del BNG, que se han demostrado equivocados.

Y no ha sido Galicia una excepción. Ahora el partido de Rajoy predica a nivel nacional una teoría sobre la libertad de elección de lenguas que no puso en práctica cuando gobernó, no sólo en Galicia, sino también en Baleares, e incluso en la Comunidad Valenciana.

Se quejan mucho de que el Gobierno social-nacionalista de Baleares ha decidido eliminar la lengua española de la vida pública, obliga a los comercios a rotular en catalán, ha implantado en las calles sólo la denominación catalana, y hasta exige hablar catalán a los médicos, pero la realidad es que esa política la puso en marcha el PP cuando gobernó. De aquellos tiempos es la norma que dice que el único nombre oficial de Baleares es «Illes Balears», por ejemplo.

Aunque el colmo de lo anterior está, hoy mismo, en la política lingüística que el PP practica en la Comunidad Valenciana, donde disfruta de una holgada mayoría absoluta. Denuncia la fundación U+D que el conseller de Educació, Font de Mora, dispone de un presupuesto de 500.000 euros para premiar a todos aquellos que decidan rotular únicamente en valenciano. La orden de 25 de febrero de 2009 dice textualmente que se financiará «la rotulación, exclusivamente en valenciano, del interior y exterior de las dependencias y vehículos de empresa (…). El uso, exclusivamente en valenciano, de la documentación administrativa, la edición de guías y catálogos de la empresa, así como de su página web».

Y es que se ve que una cosa es predicar y otra dar trigo. En Cataluña y el País Vasco se dice una cosa, pero cuando se gobernó en Baleares y Galicia se hizo algo parecido a lo que hacen los nacionalistas. Y ahora mismo en la Comunidad Valenciana se fomenta una política propia de partidos pan-catalanistas, contraria a los usos y costumbres del comercio, y sobre todo discriminatoria para el castellano. Es verdad que no se llega al nivel de tropelías de la Generalitat catalana, que se gasta cada año 555 millones de euros en fomentar el nacionalismo cultural catalán, pero lo que no se puede es predicar y luego no dar ejemplo.

Izquierda liberal
Más cornadas da el hambre
Antonio Robles Libertad Digital 17 Abril 2009

Pocas vivencias producen mayor desolación que asistir impotente a la humillación voluntaria de un ser humano ante la posición de fuerza de otro. Pongamos que hablo de esos inmigrantes humildes, obligados a reírle todas las gracias a los entornos políticos de las sociedades donde viven. No es nada nuevo en la historia, ocurre en muchos rincones del planeta. En Cataluña, a diario. Todos los ejemplos tienen una característica común: Participan en contra de su voluntad de las pautas culturales, políticas o lingüísticas a costa de su propia dignidad. Cuando la necesidad aprieta, simulan la adhesión. En uno y otro caso existe humillación, porque no son opciones elegidas sino impuestas por una relación humana desigual.

Nada que ver con la integración real en otra cultura, con el respeto por la sociedad de acogida. Esto sería lo deseable. En la integración se da voluntariedad y relación democrática entre iguales. Por el contrario, la adhesión ritualizada e incondicional es el rastro del acoso cultural. Y sus señas de identidad son las reconversiones repentinas. Los ejemplos públicos son singulares y escasos, pero su simbología mueven a la piedad: Óscard Willard, inmigrante colombiano con siete años de residencia en Cataluña y enrolado en la "Plataforma por el Derecho a Decidir", pide públicamente en un manifiesto leído en el Ateneo de Barcelona el derecho a decidir en referéndum la independencia de Cataluña y rechaza la legitimidad del Tribunal Constitucional Español para juzgar el Estatuto de Cataluña. Todo en catalán, no podía ser de otra manera. Su rostro cobrizo, como el negro de cuota que cualquier manifestación nacionalista coloca en el centro de la pancarta para aparentar acogida e igualdad, resalta la extravagancia. En siete años ya ha interiorizado el odio a España. ¡Pobre diablo!, no creo que haya tenido oportunidad de elegir, quizás es listo y quiera sacar dividendos confundiéndose con el paisaje; como las seis federaciones latinoamericanos que el pasado 11 de febrero de 2009 firmaron el "Pacte nacional per a la inmigració", a pesar de estar en contra. No es metáfora, es el ejemplo empírico y real del acoso cultural de unos y de la debilidad social de otros.

El texto completo del pacto se lo simplificaron en una sola hoja que habían de firmar sin tiempo real para enmendar nada. Desconocimiento y precipitación. La cuestión era conseguir su firma, meter al rebaño recién llegado al redil y cebarlo con subvenciones para reducirlos al silencio.

Laura Rojas, presidenta de FASANCAT, la más importante Federación de entidades latinoamericanas de Cataluña, no obstante, enmienda el punto en el que determina que el catalán será la única lengua de relación en Cataluña, ("Fer del català la llengua pública comuna"). Su "Federación de Asociaciones Americanas en Catalunya" considera que en esta comunidad hay dos lenguas oficiales e igualmente dignas, y proponen este texto alternativo: "hacer del catalán y del castellano, que son lenguas oficiales, las lenguas de uso habitual en los espacios públicos" ("fer del català i del castellà, que son llengües oficials, les llengües d’us habitual en l’espai públic"). Pobre ingenua, era esa libertad lingüística la que expresamente se quiso eliminar del Pacto. Aunque poco importaba ya, pues el Pacto ya estaba cerrado y firmado desde el 19 de diciembre de 2008 por ERC, PSC, CiU i ICV (Se negaron a firmarlo C’s y PP).

La enmienda no prosperó. Pero Laura firmó. Firmó contra sus derechos, firmó contra su lengua, firmó contra los suyos, firmó a sabiendas de la utilización que de su firma haría el nacionalismo contra los derechos de miles de latinoamericanos. Firmó, como todos los demás. Y lo que es peor, todos estaban en contra. Todos, incluso Javier García Bonomi, presidente de la "Federación de Entidades Latinoamericanas de Catalunya", un testaferro del Partido Socialista inventado para evitar que otras federaciones exijan respeto para sus derechos lingüísticos y culturales. Es el sino de todas estas entidades. ERC, CiU, PSC y ICV se han repartido "los rebaños", y cada uno los mete en su redil. El último en incorporarse ha sido ERC, pero ya pastorea a gitanos, magrebíes y centroafricanos. En unos y otros casos, la misma vejación, tomar al inmigrante como cosa.

Debe ser duro ser consciente del atropello y finalmente firmar. Mala cosa. He hablado con algunos de ellos, la procesión la llevan por dentro. Todo lo más se disculpan: "Es que si no lo apoyamos, nos quedamos sin subvenciones". A la vista del cazo, perdieron el fin por el que se constituyeron. "Estoy muerta si me singularizo". Ya. Como todos, mujer, como todos.
antoniorobles1789@hotmail.com

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