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Recortes de Prensa    Miércoles 22 Abril 2009

 

La herencia de Cervantes
José Luis Manzanares EDT 22 Abril 2009

El artículo 3 de la Constitución proclama que "el castellano es la lengua española oficial del Estado" y que "todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla". Luego añade que "las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos". La cita es imprescindible para comprobar la brecha abierta entre lo aprobado en su día por el pueblo español en su conjunto y una realidad que se va distanciando progresivamente de aquella declaración fundamental. Poco a poco, pasito a pasito, entre componendas políticas y relecturas interesadas de un texto perfectamente claro, hemos llegado a una situación inimaginable hace sólo unos años.

El castellano ha dejado de ser lengua común en algunos lugares donde era materna para la mayoría de la población. Ahora la lengua propia es siempre la también oficial en esa Autonomía, la que so pretexto de una sectaria normalización obtiene el galardón de "lengua vehicular" frente al español por antonomasia. Lo que es una riqueza cultural específica, y como tal digna de protección y apoyo, corre un grave peligro de instrumentalización como signo de una diversidad excluyente. No se trata de imponer la Lengua del Imperio, sino de que una lengua hablada naturalmente en toda la España democrática del siglo XXI conviva en términos de igualdad con otras que sólo se hablan en algunas de sus Comunidades Autónomas. Tan sencillo como eso, pero al mismo tiempo -y por lo que se ve- tan difícil.

No parece que nos hayamos dado cuenta de lo que aquella deriva supone para la unidad nacional, al margen de los preceptos constitucionales. La enseñanza obligada en la lengua autonómica obstaculiza el libre traslado de personas y familias desde otras partes del país, atenta contra el derecho -¿fundamental?- a la identidad de cada individuo frente a injerencias externas y puede ser un elemento determinante para la conversión de España en un conglomerado de reinos de Taifas.

El esperpento ha saltado estos días en un colegio de Ibiza que, sorprendentemente, aún se llama "Cervantes". Sus alumnos no pueden siquiera poner en castellano la fecha de sus ejercicios escritos. En otros colegios, el catalán es la única lengua que puede, o debe, utilizarse durante los recreos. Por desgracia, las cosas son como son, aunque algunos paladines del nacionalismo exacerbado nieguen la evidencia. Los mismos que exigen el conocimiento del catalán para ejercer la medicina o cualquier otra profesión. Así se garantizaría la pureza cultural de una población conforme al ideario impuesto por sus dirigentes políticos. Quizás los mismos que también defienden la multiculturalidad en el terreno de los principios que no aplican.

Para quien escribe, la persecución de la lengua común en algunas Comunidades Autónomas es el mayor problema de España después del terrorismo y el paro.

Un vaso de agua clara
Jesús Royo Arpón  www.lavozlibre.com 22 Abril 2009

La cuestión de la lengua tendría que ser clara y simple como el agua: tal como dijo Pemán en un artículo memorable de los años finales de la dictadura. Si todo el mundo habla como quiere, todo el mundo ha de poder hablar como quiera, en privado y en público. Y el poder político se ha de limitar a tomar nota de esta voluntad, y tramitarla. Y nada más: claro como el agua.

La lengua debería ser un tema transparente, una cuestión sin importancia. Pero entonces, ¿por qué es tan importante?
No debería ser ningún problema. Pero entonces, ¿por qué es “el problema” de este país? ¿Por qué vivimos traumatizados, torturados y obsesionados por el tema de la lengua? ¿Por qué, según Pujol, marca la diferencia entre “ser” y “no ser”? ¿Por qué, según Puig Salellas, “en el tema de la lengua nos lo jugamos todo”? ¿Por qué hay tantos millones, tantas energías sociales, tantas neuronas dedicadas a alimentar este fuego? ¿Por qué se ha montado una inmensa maquinaria dedicada a hacer vigente la importancia de la lengua en todas las esferas y en todas las instancias del país?

No me contestéis ahora. Enfoquémoslo desde otro punto de vista: ¿por qué razón la gente estaría dispuesta a discutir, a polemizar apasionadamente, a gritar desaforadamente y a perder la compostura? ¿Por qué razón el homo sapiens es capaz de enseñar los dientes, perder lo que tiene de sapiens y hasta lo que tiene de homo, y mostrar las uñas para defender lo que considera amenazado?

Sólo se me ocurre una razón: por la comida, por huir del hambre, por asegurar el pan de sí mismo y de su prole. La gente se mueve por el pan, o sea, por el nivel adquisitivo. Y si se moviliza por la lengua, es porque la lengua corresponde –o mejor, la hacemos corresponder– a un incremento del nivel de vida. He aquí por qué la lengua es tan importante en Cataluña: porque es símbolo de todo el sistema de reparto de la propiedad y del poder social. Y no hay más.

Ceguera mental
RAUL DEL POZO El Mundo 22 Abril 2009

La confusión de las lenguas está acabando tan mal como se preveía; encima sigue sin poderse hablar o escribir del asunto porque te acusan de azteca centralista o de patriota con cabeza de cartón.Los comisarios de la inmersión viven en su mundo imaginario, en su historia idealizada, temen a la luz, utilizan el idioma como quijada, como podría utilizar el violín un primate. El niño disléxico de Ibiza, alevín de Dustin Hoffman en Rain man, es el símbolo de la dislexia general que provoca el ahogamiento, más que la inmersión. Dislexia, es decir, ceguera mental, construcción de fosos de defensa contra enemigos imaginarios en el centro, en la periferia y en las islas. A Olav no le dejan examinarse en castellano en un colegio llamado Miguel de Cervantes, y horas después Bernat Joan declara ante la Cámara de los Comunes que hay una contradicción entre la Constitución y la imposición del catalán.

La inmersión fue necesaria después del maltrato histórico; ahora la revancha va creando niños y niñas, hombres y mujeres disléxicos. Escolares que no entienden el habla del recreo y descubren que el ibicenco de su abuela no es igual que el catalán de su padre, el deje de su madre es diferente al acento andaluz de su tía.Decía Camba, con mala leche, que los catalanes fracasan en sus chistes por su acento, no pueden decirle nada galante al resto de España. Pero ¿qué fue de aquella Barcelona de la que hablaba Cervantes, cortés, albergue de los extranjeros, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, en belleza única? ¿Ganó, después del Conde Duque, la tesis de los trincones a tres manos de Quevedo?

Creo que el nacionalismo ha dejado de ser una amenaza porque va retrocediendo electoralmente, pero la secuela que deja es grande. ZP, que a veces cree que las ideas son cifras, porcentajes electorales, insiste en su España plural y en que el PSOE es lo que más se parece a España, pero ha hecho algo odioso: dejar que se incumpliera la ley en la cuestión de la lengua común.Entiéndaseme: no tengo nada contra los idiomas. Escribe Steiner que cada lengua contiene, explora y transmite no solamente una carga única de recuerdos vividos sino también la energía en desarrollo de formas verbales de futuro, una potencialidad para mañana.«La muerte de una lengua es irreparable, disminuye las posibilidades del hombre». Rescatemos los idiomas de las manos de los comisarios.Y prescindir del castellano, aun en el caso de que Cataluña lograra la independencia, sería una majadería porque significaría segregar a una de las tres lenguas con más futuro del universo, junto al chino y el inglés.

La dislexia, esa forma de autismo, no es la afección de Olav sino la enfermedad infantil de los nacionalistas, hipnotizados con su propio ombligo que va desde Atenas a Rosellón.

El problema es la libertad
Julia Navarro  www.lavozlibre.com 22 Abril 2009

En España no hay un problema lingüístico, lo que hay es un problema político. Y el problema estriba en que algunos partidos nacionalistas creen que la manera de revitalizar las lenguas de sus comunidades pasa por imponerlas, y ahí está su error.

Vaya por delante que creo que el catalán, el vasco y el gallego es patrimonio de todos los españoles, no sólo de los catalanes, de los vascos y de los gallegos, y que contar con estas tres lenguas, además del español, supone una gran riqueza cultural. Por tanto soy partidaria de fomentar y cuidar estas lenguas que sin duda estuvieron perseguidas y marginadas durante el franquismo.

Pero una cosa es fomentar una lengua y otra muy distinta imponerla y lo peor de todo llevar su imposición hasta extremos que suponen una vulneración de los derechos de las personas. A mí me parece fascista, y siento escribirlo así, que se imponga por decreto que los niños no pueden hablar en su lengua materna y deben de hacerlo en la de la Comunidad en la que viven. Me parece bien que estudien esa lengua, pero no en detrimento de la suya, y desde luego me horroriza que a unos crios incluso en el recreo se les obligue a hablar en una determinada lengua. De la misma manera que me parece tremendo que a los comerciantes se les obligue a rotular sus negocios en una determinada lengua o que a la hora de que un médico quiera acceder a una plaza pública, pongamos en un hospital en Cataluña, País Vasco, Galicia o ahora Baleares, cuente tanto su preparación profesional como el conocimiento de la lengua de esa comunidad.

Y no es que el castellano esté en peligro frente al gallego, el vasco o el catalán, porque no lo está, hay más de trescientos millones de personas en todo el mundo que lo hablan, pero lo que sí está en peligro es la libertad. Ese es el quid de la cuestión, que desde instituciones emanadas del Estado se prohíba estudiar en español.

La realidad es que cuando uno visita Cataluña, o Baleares, o el País Vasco o Galicia no encuentra ningún problema a la hora de hablar castellano. Los ciudadanos de estas comunidades suelen ser bilingües y se expresan con naturalidad en ambas lenguas. Otra cosa es que los dirigentes políticos de éstas comunidades hayan decidido imponer hasta límites inhumanos sus lenguas propias.

Creo, por tanto, que el problema es político y que naturalmente que debe de fomentarse el gallego, vasco y catalán y que se debe facilitar que estudien en estas lenguas quienes así lo deseen y que además se debe de dar a conocer a quienes viven en estas comunidades, pero sin imposiciones.

Lo más sorprendente es que el PSOE participe de estas políticas que atentan contra la libertad de las personas avalando políticas lingüísticas que niegan derechos elementos. O, por lo menos, a mí me sorprende.

Busco respuestas
Manuel Romero  www.lavozlibre.com 22 Abril 2009

Llevamos una semana en la red y navegamos a toda vela. Algo debía faltar en el debate de los asuntos nacionales, cuando esta página se ha convertido inmediatamente en el punto de encuentro y en el foro de cuantos están preocupados por las libertades y, en concreto, con la lingüística.

He hablado y chateado con muchos de nuestros visitantes y he comprobado que el entendimiento es posible, si se mantiene la regla de juego de que la libertad no es negociable ni parcelable.

En mi primera carta señalaba que no se puede reclamar libertad e igualdad de condiciones entre religiones, ideologías y géneros, y olvidar esa misma regla para la lengua. Que quede claro: el castellano no está en peligro. Y si lo estuviera, éste no sería el motivo de nuestra alarma.

Lo que nos preocupa son los testimonios que, día tras día, vamos ofreciendo sobre la carencia de libertad para usar un idioma oficial en la enseñanza y en la Administración. Lo que indigna es que comerciantes puedan ser perseguidos por utilizar un determinado idioma en sus rótulos, que escritores y artistas tengan que plegarse al uso de una lengua para ser promocionados. Estamos hablando de libertad y de igualdad. No estamos hablando del español.

He invitado a un lector, que me llamó por teléfono, a que me enviara el nombre de un colegio en Cataluña en el que un niño pudiera estudiar en castellano –pudiendo disponer, incluso, de la asignatura de Lengua y Literatura Catalana-. Cuando se llega a este punto del reto, la salida es invariable: ¿y por qué tiene que estudiar en español si estamos en Cataluña?

Y mi respuesta también es una pregunta: ¿Y por qué un niño puede estudiar en inglés, francés o alemán en Cataluña y no en español? ¿Tienen ustedes la respuesta? Cliquen y envíemelas.

La coartada
Luis del Pino Libertad Digital 22 Abril 2009

Avisa Victoria Prego, en El Mundo de ayer, de que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña ya está prácticamente ultimada. Y de que esa sentencia no va a ratificar la manifiesta inconstitucionalidad de buena parte de los preceptos del Estatuto catalán, sino que va a recurrir a la vía interpretativa para "adecuar" el Estatuto a la Constitución. O sea, que van a dar por bueno el Estatuto, pero nos envolverán la pildorita en un poco de azúcar, para que la traguemos más fácilmente.

Ya hemos visto esa jugada antes. Concretamente, cuando el Tribunal Constitucional dio por buena la letra de las normas lingüísticas del anterior Estatuto catalán. Entonces, como ahora, se recurrió a la famosa "teoría interpretativa" para justificar el no echar abajo preceptos manifiestamente inconstitucionales. "No hay de qué preocuparse, porque la sentencia deja claro cómo hay que interpretar la norma para que sea respetuosa con la Constitución".

¿Resultado? Que, por supuesto, la letra y el espíritu de esa norma anticonstitucional se mantuvieron incólumes, sin que nadie se volviera a acordar nunca de exigir que se cumplieran las instrucciones "interpretativas" del Tribunal Constitucional.

¿Consecuencia? Que los derechos lingüísticos de los castellanohablantes, reconocidos en la Constitución, se han estado vulnerando sistemáticamente desde entonces, sin que nadie exija al gobierno catalán el cumplimiento efectivo de lo que el Tribunal Constitucional dictaminó en su día.

Es exactamente la misma jugada que está en marcha en el tema de Educación para la Ciudadanía, aunque esta vez es el Tribunal Supremo el que ha ejercido de prestidigitador: puesto que la imposición directa de la norma ha generado tanta oposición de los afectados, damos por buena la letra de la norma, pero diciendo que habrá que interpretarla de acuerdo con los deseos de esos padres. Por supuesto, al final se espera que se termine imponiendo el espíritu original, adoctrinador, de la asignatura, porque se confía en que los padres objetores se cansarán antes o después de batallar para que la norma se "interprete" de acuerdo con la sentencia del Supremo.

El truco no es, por tanto, novedoso. Nos van a colar de rondón el último Estatuto catalán, consagrando así el fraccionamiento de España en varias nuevas "naciones" de nuevo cuño, empezando por la catalana. Una vez convalidado el Estatuto, ya no habrá vuelta atrás, porque nadie va a venir a exigir que se interprete ese Estatuto de acuerdo con lo que el Tribunal Constitucional dicte. La letra del modelo confederal quedará fijada, para dejar que sea el tiempo el que termine de fijar el espíritu.

¿Pero acaso no era eso lo previsto? ¿Pensaba alguien que las consecuencias últimas del 11-M no se iban a extraer antes o después? ¿Creía alguien que la depuración vivida en los dos grandes partidos nacionales se debía a meras antipatías de carácter personal?

Háganse ustedes una pregunta muy simple. Teniendo en cuenta que ya no hay una sola comunidad autónoma donde los nacionalistas sean necesarios para formar gobierno, ¿qué motivo hay para que PP y PSOE no pongan coto a la deriva centrífuga del estado?

¿Qué motivo hay para que en Cataluña y Baleares el PSOE apriete el acelerador de las imposiciones lingüísticas; para que en Valencia el PP no garantice la enseñanza en castellano; para que el Tribunal Constitucional que el PSOE y sus socios controlan convalide la letra del Estatuto catalán; para que el PP gobierne en Canarias con un partido cada vez más nacionalista? Tan sólo en el País Vasco y en Galicia estamos viviendo una momentánea marcha atrás en el tema lingüístico, y ya veremos lo que dura.

Desengáñense: la responsabilidad última del proceso de centrifugación del estado no recae en los partidos nacionalistas, puesto que éstos han dejado de ser necesarios en todas las comunidades autónomas y el proceso, sin embargo, continúa.

Los nacionalistas no son el problema. Tan sólo son la coartada.

Riqueza lingüística
EDITORIAL El Correo 22 Abril 2009

La celebración en Bilbao de unas jornadas sobre los logros y retos de la Carta europea de las lenguas regionales o minoritarias ha servido para remarcar el ingente patrimonio lingüístico que atesora Europa y la importancia de su preservación en un mundo donde la globalización impulsa el predominio de los idiomas francos como instrumentos de comunicación y de negocio. Precisamente, el acuerdo del Consejo de Europa que alumbró, en 1992, la Carta respondía a la necesidad de amparar a las lenguas que se encuentren en riesgo de desaparición o en situación de manifiesta inferioridad. Y buscaba un justo equilibrio para que su fomento no se hiciera en detrimento de los idiomas oficiales o comunes a cada país. Un compromiso que sigue vigente si se tiene en cuenta el grado desigual de protección y reconocimiento que tienen la treintena de lenguas regionales o minoritarias que existen en Europa.

Las jornadas del Guggenheim han permitido abordar una temática tan compleja como la propia organización de cada Estado y su interpretación del marco lingüístico, pero, sobre todo, conocer las experiencias en diferentes países. Un contrapunto especialmente valioso para analizar con perspectiva la tarea realizada en la normalización del euskera en el cuarto de siglo transcurrido desde la aprobación de su ley básica y para reflexionar sobre la revisión abierta en la pasada legislatura.

Un idioma que es oficial, que cuenta con una amplia implantación en la Administración y en la enseñanza, y que dispone de una red notable de medios de comunicación y de una industria cultural propia. Circunstancias que lo colocan muy por encima del umbral de supervivencia. Su reto, sin duda, es dar el salto definitivo hacia su 'socialización' como idioma coloquial. Un paso trascendental para su futuro que debería fundamentarse en el consenso que ha dado solidez a todo el proceso y que el último Ejecutivo nacionalista ha obviado, cuando no despreciado, en muchas de sus decisiones. El compromiso institucional, el respeto a los derechos ciudadanos y la renuncia a cualquier imposición son pilares básicos de la Carta europea. Unas premisas que siempre tendrían que estar presentes al abordar la política lingüística y en particular en una comunidad, como la vasca, que tiene el privilegio de contar con dos idiomas de gran valor cultural y fuerza comunicativa. Un doble patrimonio que nunca debería desunir.

Cervantes
Contra Juan Marsé
José García Domínguez Libertad Digital 22 Abril 2009

Fue Milan Kundera quien sentenció que, por regla general, la obra siempre resulta más inteligente que el autor. Y es cierto. Sin ir más lejos, he ahí, paradigmático, el caso de Juan Marsé. Pobre Pijoaparte. Ayer, el Diablo, ese viejo socarrón, quiso humillarlo –aún más– haciendo coincidir su rendida entrega final a la colla de Teresa con las confesiones del antiguo pistolero de Terra Lliure que dirige la persecución lingüística. Así, al tiempo que Marsé encubría en Madrid a los inquisidores gramáticos –"Afirmo que la lengua castellana no está amenazada en Cataluña"–, en Londres, Bernat Joan admitía sin coartadas ni tapujos retóricos que, en su ínsula Barataria, quien goza de derechos inalienables es la lengua vernácula, no los tristes plebeyos nacidos para someterse a ella.

"¿Por qué no hacer del uso del catalán algo voluntario?", le espetó en la Cámara de los Comunes un ingenuo diputado galés al supremo centurión encargado de escarmentar tenderos hispanófilos y castigar a los que susurren el idioma proscrito en los patios de los colegios. Adánica propuesta a la que, en un rapto de desusada sinceridad, el propio de Montilla replicó: "Nuestra experiencia nos dice que no funcionaría. Si hubiera sido voluntario, el catalán se habría convertido en algo folclórico, atávico y colorista, pero no en una lengua de uso diario. Necesitábamos leyes que lo regularan". Ni Lenin en sus mejores momentos –"¿Libertad, para qué?"– lo habría sabido expresar mejor.

Al tiempo, ajeno a la cínica confidencia del comisario jefe del correccional lingüístico, Marsé, patética sombra de sí mismo, insistía en contar aventis: "Tal vez sea una anomalía escribir en castellano en Cataluña [sic], pero me gusta ser un escritor anómalo. De hecho, sin querer compararme, me gustan los autores anómalos: Conrad, Nabokov o Kafka". Y es que, por lo visto, lo normar sería que el londinense Conrad hubiese escrito en polaco o, mejor aún, en gallego normativo; que el ciudadano norteamericano Navokov lo hubiera hecho en ruso; y Kafka exclusivamente en checo, puesto que el idioma mayoritario de la Praga de su época era el alemán. Todo sea con tal de racionalizar el esperpento, apenas disimulado, de que un Premio Cervantes pida perdón por haber redactado su obra en español. La lengua apestada, la única extranjera en su país, esa jerigonza impropia que, sin embargo, se empeñan en seguir farfullando los chavas de la Ronda del Guinardó.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Una Nación de naciones
Vicente A. C. M. Periodista Digital 22 Abril 2009

Para el Gobierno del Sr. Zapatero Cataluña es ya una nación. Al menos esa es la apariencia que dio ayer el Sr. Chaves en su comparecencia pública con el Sr. Montilla ante los dos atriles, al más puro estilo de conferencia de prensa entre mandatarios de países independientes. El tema de la financiación autonómica de este modo bilateral, no respeta las mínimas normas de pudor político respecto al resto de Autonomías de España. Es un verdadero escándalo y una desvergüenza, cuando aún no se ha pronunciado el Tribunal Constitucional sobre los recursos de inconstitucionalidad que llevan casi tres años en el cajón sin resolverse.

El PSOE y este Gobierno, han decidido acabar con el Estado español por la fuerza de los hechos consumados. El sumiso apoyo del Tribunal Constitucional dará cobertura legal a esta farsa, que no es sino discriminación de los ciudadanos y la certificación de la desigualdad de derechos. Esta traición a los españoles solo merece una respuesta y es la de exigir la dimisión inmediata del Gobierno y la convocatoria de elecciones generales. Si el PP no lo propone y encabeza esta demanda, serán los ciudadanos a través de otras representaciones cívicas los que hagan oír su voz.

El nuevo antiguo régimen
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 22 Abril 2009

MANUEL CHAVES, por sí y ante sí o ante Montilla y por orden de Zapatero, declaró ayer constitucional el Estatuto de Cataluña.Dos años y medio acumulando dilaciones y sin atreverse a emitir una sentencia sobre el mostrenco bien jurídico lleva el Tribunal Constitucional, en uno de los ejercicios de desvergüenza más descarados que haya cometido nunca una instancia que, en rigor, casi no ha conocido otra cosa desde que se estrenó con la Ley perpetrada por el Gobierno del PSOE tras la intervención de Rumasa.

Dos años y medio de ridículo y oprobio, de vergüenza propia y ajena, y todo por no haberse dado cuenta de que quien realmente decide lo que es constitucional en la antiguamente llamada España es la unicámara compuesta por don Manuel Chaves. Se decía durante el otoño putrefacto del felipismo que el TC era, en realidad, una Tercera Cámara tras el Congreso y el Senado. En muchos aspectos, la primera, porque como todas las Autonomías recurrían al Constitucional cualquier ley o leyecita que les privase de sus crecientes o ilimitadas atribuciones, todo el aparato legislador se rendía ante lo que se anunció como reedición del Tribunal de Garantías de la II República. Y por desgracia lo es, porque, como en la II República, garantías constitucionales, ninguna.

La decisión de Chaves de rendirse ante Montilla y el cortejo de Rajoy al nacionalismo catalán suponen la consolidación del nuevo régimen que se carga el constitucional de 1978 y nos retrotrae no a las dictaduras de Franco y Primo de Rivera, ni a las dos repúblicas caóticas cuento despóticas, ni a la Restauración canovista sino al Antiguo Régimen en el que el poder de España se allanaba a jurar los fueros de los viejos reinos peninsulares, que en el caso de Cataluña o el País Vasco ni reinos fueron. En realidad, los fueros eran, antes de las Cortes de Cádiz, la enumeración de privilegios de la aristocracia regional que el Rey o la Reina, que anticipando la Cámara de Chaves representaba en exclusiva la soberanía nacional, ratificaba bilateralmente.

Todo eso acabó en las Cortes de Cádiz, cuando la nación española asumió de forma exclusiva la soberanía y liquidó el Antiguo Régimen coronado por la monarquía absoluta o despótica. Pues adiós nación, adiós España, adiós soberanía, adiós decoro y bienvenida vergüenza.Cádiz nos lo dio, Sevilla nos lo quitó. Alabada sea Andalucía.Si sirve a Cataluña, claro.

El "carajal" autonómico
Mario Onaindia El Mundo 22 Abril 2009

Cuando aún era el vicepresidente guardián de los cuartos, Pedro Solbes abrazó la expresión "sudoku", para referirse a la financiación de las autonomías. El nuevo vicepresidente autonómico, Manuel Chaves, se ha abrazado directamente a su conmilitón Montilla, presidente catalán, para resolver el "sudoku". La morgue periodística de las palabras archivadas se va llenando con los años de imágenes muy parecidas entre sí. Véase lo que escribía el entonces senador socialista MARIO ONAINDIA en 1996, con el PP casi recién llegado al Gobierno:

**El primer neologismo inventado en la presente legislatura ha sido el de "carajal". En el caso de que algún día fuera aceptado por la Real Academia podría ser definido como "situación de guerra de todos contra todos (la clásica hybris trágica) que se genera entre los presidentes autonómicos al enterarse de que el presidente de la Comunidad Autónoma vecina ha obtenido todos los dividendos que se le habían negado a él por razones supuestamente técnicas". Generalmente, cuando se inventa un término suele ser porque los existentes no se consideran ya suficientemente expresivos o bien porque los hablantes se encuentran ante una situación inédita.

Mucho me temo que ahora nos encontramos en el segundo caso. Lo que ha provocado el famoso "carajal" ha sido la financiación autonómica, y, hasta el presente, uno de los factores de mayor estabilización en la política española había sido precisamente éste. Aprobado hace 15 años por más del 94% de los votos de las Cortes cuando todavía gobernaba UCD, tras más de año y medio de debates, la Ley Orgánica de Financiación de Comunidades Autónomas (LOFCA) funcionó, sin mayores problemas, hasta 1993.

En aquella fecha comenzó a constatarse y plantearse la necesidad de su reforma, en el sentido de lograr una mayor corresponsabilidad fiscal de las CCAA, tal como se concretó en el acuerdo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, sin que ni siquiera hiciera falta reformar la ley. Tan sólo Galicia y Extremadura mostraron sus quejas ante la reforma del sistema. Si pensáramos como el PP, deberíamos decir que era porque sus presidentes trataban irresponsablemente de poner a la población en contra del Gobierno central. Pero como no somos tan astutos, pensamos que lo más probable es que fuera realmente al revés, es decir, que las reformas del sistema para introducir cambios en el sentido de que toda la recaudación no recaiga en el Gobierno central y de que, luego, éste no distribuya de acuerdo con los servicios que presta cada Comunidad Autónoma a los ciudadanos, perjudica a éstas y a otras que se hallan en condiciones similares.

La introducción de reformas en la LOFCA de un modo unilateral y sin esperar a contar con el consenso de todas las fuerzas políticas, y de todas las Comunidades, constituye una grave e innecesaria irresponsabilidad política por parte del PP. Por varias razones. En primer lugar, porque margina geográficamente a media España. Basta ver en el mapa de la Península lo que representan Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Y en el terreno social, margina a la izquierda, tanto al PSOE e Izquierda Unida, que representan en las Cortes a más votantes que los partidos que se muestran de acuerdo con la reforma del Gobierno.

El PP ignora o desprecia el problema que representan los temas de la integración territorial y la cohesión social, cuando son dos de los problemas más graves de la democracia actual. Hoy en día, en Europa -tanto en la occidental como en la oriental- la democracia no está amenazada, a diferencia de los años treinta, por dictaduras totalitarias de derecha o de izquierda, sino por unos nuevos movimientos sociales que enarbolan la bandera de la insolidaridad. Lo que tienen en común personajes como Le Pen en Francia, Bossi y su Liga Norte (parodiando los nacionalismos tradicionales) o la extrema derecha austriaca, es que plantean como eje de su acción política -con relativo éxito entre sus conciudadanos- la insolidaridad hacia los inmigrantes, hacia los pueblos del tercer mundo o hacia las regiones pobres de sus respectivos países.

Nada de esto existe en España. En comparación con esos países, la democracia es demasiado joven, los trece años de gobierno socialista han generado una cultura de la solidaridad como no se había producido nunca en España, y existe una derecha que, con la perspectiva de llegar pronto al gobierno, se ha cohesionado en torno a un programa democrático.

Pero ningún país está vacunado contra estos fenómenos. Sería una enorme irresponsabilidad de todos que el año próximo se volviera a repetir el mismo "carajal" o, aún peor, que alguien se sintiera obligado a inventarse otro neologismo para describir la situación política en la que el presidente de la Generalitat, sintiéndose engañado, exige la cesión de los impuestos especiales, Arzalluz habla de las CCAA de la envidia, los presidentes vecinos de la Comunidad Autónoma vasca protestan porque se llega a acuerdos sobre el Concierto, y un largo etcétera. Y que el Gobierno se consuele acusando a Felipe González de ser el culpable de todo esto.

Lo grave del caso es que no se justifica de ningún modo el haber llegado a esta situación por falta de consenso. Si el PP se hubiera tomado medianamente en serio al Senado durante la pasada legislatura, y hubiera asistido con cierta puntualidad y aplicación a la Ponencia de financiación autonómica que se formó el 27 de septiembre de 1994, habría podido constatar que todos los senadores -insisto, todos- estaban de acuerdo en los puntos fundamentales sobre la financiación autonómica. Primero, en que el sistema funcionó satisfactoriamente hasta 1993; segundo, que era preciso reformarlo para dar mayor corresponsabilidad fiscal a las CCAA; tercero, que la autonomía fiscal es una garantía de la autonomía política; cuarto, que la corresponsabilidad debía desarrollarse por medio de la cesión de impuestos; quinto, ninguna comunidad autónoma del régimen común, ni fuerza política, solicitaba la capacidad normativa; y sexto (y sólo aquí vendrían las diferencias), algunos son partidarios de que los impuestos que se ceden sean los especiales y que, al cederlos a Euskadi, el Gobierno no tiene razones para negarlos a las demás CCAA; para otros (Madrid, Cataluña y Valencia sobre todo), la cesión del IRPF parece más beneficiosa, mientras que algunas CCAA estiman que el régimen que más les beneficia es el sistema anterior, que funcionó sin resistencias de 1980 a 1993. Es decir, que hay acuerdo en lo fundamental, pero existen diferencias -derivadas de la defensa de los intereses de los ciudadanos de las respectivas Comunidades- que en todo caso son cuantificables y, por tanto, pueden negociarse.

¿Por qué, entonces, no se ha llegado a un acuerdo? El otro día lo explicaba el Ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja: porque se quiere llevar a efecto la mayor operación política desde la Transición, consistente en la unión de todas las fuerzas políticas de derecha (PP, CiU, PNV, Coalición Canaria, Partido Aragonés, etc.) Operación que dotaría a España de una gran estabilidad en caso de que se tratara de que las derechas españolas fueran a llevar a cabo lo que hizo la izquierda durante todo el proceso de transición política, es decir, su propia transición, su adaptación a la España que se configura en la Constitución española, de la misma manera que todas las sensibilidades y planteamientos de las diferentes tradiciones de izquierda sobre la articulación del Estado y de la sociedad española han acabado confluyendo en el PSOE. Y lo han hecho sin grandes problemas, porque lo que les aglutina, por encima de las diferencias territoriales, es la ideología socialista.

Pero el camino emprendido por el PP para llevar a cabo esta tarea, de la que se ha abstenido antes de llegar a La Moncloa, es el contrario al recorrido por el PSOE. La vía del PP es la del abandono de la ideología para centrarse en una defensa cínica y desencarnada del poder. Es la alianza de las derechas en el poder para mantenerse en sus puestos. Aunque para ello tengan que abandonar cualquier planteamiento ideológico, no sólo sobre la articulación de España sino también sobre la vertebración de la propia derecha. Esto es, una estrategia inspirada directamente en la de Crispín, el pícaro de Los intereses creados de Jacinto Benavente, quien confiaba en generar tantas deudas que nadie se atreviera a desenmascararle por miedo a quedarse sin cobrar.

El reciente comentario de CiU, alegrándose del descenso del PP en las encuestas, porque de ese modo no podrán adelantar las elecciones y ellos tendrán oportunidad de seguir planteando más reivindicaciones, muestra la afición de Pujol por la obra de Benavente. Recuérdese la explicación que ofrecía en la legislatura pasada sobre su alianza con el PSOE. Decía, a todo aquel que quisiera escucharle, que apoyaba los Presupuestos Generales del Estado presentados por el gobierno de Felipe González, porque había logrado imponer el apoyo a la "economía productiva".

Al margen de que fuera o no cierto, de lo que no cabe duda es que se trata de una explicación válida. Trataba de influir como un grupo español más, con todo derecho, en la política general del país. ¿Qué explicación ofrece ahora de su pacto con el PP? Que ha obtenido buenos dividendos para Cataluña. Explicación que quizá sea tan incierta como la anterior, pero que deja bien a las claras la enorme diferencia de planteamiento político del acuerdo con Felipe González y del pacto con Aznar.

Una alianza oscurantista y cínica para que las derechas se mantengan en el poder no puede durar mucho, y somete a la sociedad a enormes tensiones surgidas de los agravios territoriales. Los ciudadanos españoles no nos merecemos que se repita el espectáculo de este año en las negociaciones de los Presupuestos Generales del Estado. Y Pujol, con su aviso de que los impuestos especiales van a caer el año que viene, constituye una amenaza de que el "carajal", o algo peor, va a repetirse.

No tiene sentido que el Senado haga dejación de sus funciones en el trámite de la reforma de la LOFCA en esta Cámara y no asuma sus responsabilidades para reconstruir el consenso que nunca debió romperse para tranquilidad de los ciudadanos españoles.**

(El artículo El "carajal" autonómico fue publicado en EL MUNDO por el senador socialista Mario Onaindia el 14 de diciembre de 1996. Onaindia falleció el 31 de agosto de 2003)

Crisis
El Estado también quiebra
Manuel Llamas Libertad Digital 22 Abril 2009

Asistimos a uno de los mayores procesos de intervención pública de la historia reciente si obviamos los procesos de completa nacionalización económica propia de los regímenes totalitarios de la primera mitad del siglo XX. De hecho, incluso Estados Unidos se ha metido de lleno en el peligroso juego del rescate público. El estallido de la crisis está siendo aprovechada por los políticos de toda índole y condición para extender sus garras bajo el argumento hipócrita y falaz de que el mercado es el culpable y de que, por lo tanto, es el momento de que los poderes públicos tomen las riendas y pongan orden a tanto despropósito.

Mentiras, mentiras y más mentiras. Y mientras los gobiernos ocultan la realidad a la ciudadanía, los rescates financieros, empresariales y económicos que hoy presenciamos allanan el camino a las miserias del mañana. Deuda pública, déficit fiscal, subida de impuestos, inflación y quiebras de países amenazan con sustituir las alertas que hoy copan los medios de comunicación. España no es ajena al creciente intervencionismo público. La implantación de un PER a nivel nacional es el siguiente objetivo que se ha marcado el Gobierno con el fin de comprar votos, tal y como adelantamos en estas páginas.

Hace años, pocos fueron los que alertaron del riesgo de la burbuja inmobiliaria en España. En la actualidad, las luces rojas se dirigen hacia la inviabilidad del sistema público de pensiones y la inexistencia de margen fiscal para proceder a la aprobación de nuevos planes de estímulo económico (entiéndase gasto público) que en nada servirán para sacarnos del hoyo. Una vez más, el Gobierno hace oídos sordos. Al fin y al cabo, la clase política constituye una élite parasitaria que es incapaz de ver más allá de sus narices. El cortoplacismo partidista baila al ritmo que marcan las urnas.

Sin embargo, toda esta montaña de basura demagógica y políticamente correcta no se sostiene en pie a poco que el ciudadano se interese por raspar la superficie que encubre toda esta falsedad que llena telediarios. Señores, el Estado también quiebra. Si el Ejecutivo se empeña en gobernar a golpe de emisiones de deuda del Tesoro, la propia Administración pública sucumbirá. No es algo nuevo. Apenas basta con echar un vistazo a la historia para percatarse de los riesgos a los que nos enfrentamos.

Un reciente estudio del National Bureau of Economic Research, elaborado por Carmen M. Reinhart y Kenneth S. Rogoff, muestra que las crisis financieras más importantes de los últimos ocho siglos se han llevado por delante a países enteros. Es decir, las quiebras bancarias suelen derivar en suspensión de pagos por parte de Estados y elevada inflación. Un porcentaje muy elevado de países –entre el 30% y el 50% de los 66 casos examinados– no pudieron afrontar el pago de sus deudas (default) durante cinco períodos marcados por grandes crisis económicas: la guerra emprendida por Napoleón; el período que abarca desde 1820 a 1840 –aquí quebraron todos los países latinoamericanos incluidos en el estudio–; desde 1870 a 1890; la Gran Depresión (1930-1950); y la crisis de las economías emergentes de los años 80 y 90.

En la actualidad, ya ha colapsado un país de la talla de Islandia, que hasta hace apenas tres años encabezaba los índices de desarrollo de la ONU. Los países de Europa del Este se encuentran al borde de la bancarrota y algunosorganismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional ya ha prestado ayuda a un creciente número de países, tanto en Asia, como en Europa y América Latina.
España no es ajena a estos riesgos, al igual que Irlanda o Gran Bretaña. De hecho, España guarda ciertos paralelismos con el caso islandés, debido a su elevado endeudamiento bancario y exterior. ¿Que el Estado no puede quebrar y lo puede todo? Tan sólo un dato para aquellos que quieran ojear el trabajo de Rogoff. España ostenta el récord absoluto de suspensiones de pago de la historia. El Estado ibérico ha quebrado en 13 ocasiones. Siete durante el siglo XIX y otras seis durante los tres siglos precedentes. ¿Habrá un nuevo default en el siglo XXI? De seguir así, todo dependerá de la benevolencia de franceses y, sobre todo, alemanes. Nuestros principales acreedores. Mejor será no tentar a la suerte.

Manuel Llamas es miembro del Instituto Juan de Mariana y jefe de Economía de Libertad Digital.

Salida y voz para el final de ETA
ROGELIO ALONSO Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos ABC 22 Abril 2009

En su libro Salida, voz y lealtad (1970) Albert Hirschman propuso unas variables con las que analizar el funcionamiento de empresas en crisis. Con el agravante que supone el carácter criminal y fanatizado de los terroristas, su aplicación a una organización terrorista es útil para examinar cómo podría alcanzarse el final de ETA. Hirschman utilizó dos conceptos para evaluar las opciones de consumidores o miembros de organizaciones empresariales ante la disminución de los beneficios que éstas les reportaban. Por un lado, podían optar por la salida, abandonando la organización si los costes excedían a los beneficios. También podían permanecer dentro de la organización utilizando su voz para criticar su deterioro. Una eficiente política antiterrorista debería socavar la capacidad de ETA estimulando tanto las críticas internas como las defecciones, combinación que puede lograr el derrumbe del entramado terrorista. Para ello es imprescindible que se extienda y consolide entre los terroristas el convencimiento en torno a la inutilidad de su violencia y los efectos contraproducentes de la misma. De no ser así, la salida y la voz pueden surgir, pero sin devenir en el colapso de una organización terrorista cuyos líderes todavía no han extraído la conclusión que debería derivarse de su debilidad estructural.

Aunque la decadencia de ETA es progresiva debido a una intensa presión policial y judicial que constituye el más poderoso elemento de disuasión para la banda, ésta sigue sin interiorizar genéricamente que debe renunciar al instrumento que le acarrea tales costes. La documentación terrorista revela cómo la coacción estatal resulta asfixiante cuando una inclemente persecución policial confluye con medidas como la Ley de Partidos y la doctrina Parot. Estos factores han propiciado tanto la salida de activistas desencantados y agotados como la voz crítica de otros que exigían el final del terrorismo. Sin embargo, la negociación con ETA emprendida por Zapatero en la pasada legislatura derrotó importantes voces disidentes al demostrar el Gobierno que el terrorismo reportaba a ETA el rédito de una peligrosa legitimación como consecuencia de la directa interlocución mantenida. Por ello, aunque desde las cárceles se escuchan algunas voces críticas con el liderazgo, el debate interno abierto entre 2007 y 2008 ha concluido con un cierre de filas sobre la idoneidad de mantener el terrorismo. «Debemos dar lo más duro posible en su territorio y en todos los frentes, sobre todo en el militar y en el económico. Las razones que nos impulsaron a tomar las armas continúan tal cual. La lucha armada es legítima». Esta contribución de un recluso sintetiza el resultado de un intercambio de posiciones en el que la lealtad al maximalismo ideológico logró imponerse frente a expulsiones previas por articular críticas a la continuidad del terrorismo.

La documentación etarra muestra que el realismo sobre las dificultades por las que atraviesa la banda no es ajeno a la racionalización de los etarras. Sin embargo, siguen sin dar el paso ansiado por la democracia, pues desde su lógica el terrorismo continúa resultando eficaz, creencia reforzada por una reciente negociación que han podido interpretar en términos similares a los que ya expresaba el dirigente terrorista Txomin Iturbe en 1986: «Y en Euskal Herria, hasta los más tontos ven que incluso esa porquería de Estatutos que se han conseguido los han cedido por la presión de la violencia y que, si no, ni eso hubieran cedido». La negociación del marco jurídico político directamente entre ETA y representantes gubernamentales en 2006 ha reforzado esa lógica que en los ochenta ya llevó a Iturbe a advertir: «Conforme vayan fracasando las otras políticas y vean que no consiguen arrodillarnos, irán a la negociación».

En estas circunstancias sería conveniente moderar el triunfalismo sobre supuestas disidencias entre el colectivo de presos e incluso entre los líderes de la banda aireadas por algunos medios. Así ha de ser para que ante posibles atentados se evite el desánimo de una sociedad a la que se le ha prometido la inminente erradicación de ETA durante mucho tiempo. Pero también con objeto de impedir que los terroristas presenten como fortaleza la ausencia de la definitiva materialización de esa derrota tan anunciada, pero de incierta visualización. Es pues oportuno medir correctamente la acción comunicativa que con buen criterio incide en la debilidad de ETA sin ignorar que, desgraciadamente, la banda aún no ha asumido una voluntad de concluir su campaña terrorista. Este reconocimiento sirve para comprender que el final de ETA es fundamentalmente una responsabilidad de los terroristas que el Estado debe propiciar demostrando la inutilidad del terrorismo para obtener objetivos políticos.

Debe subrayarse, como sugiere el ministro del Interior, que el diálogo con ETA no volverá a producirse. Sin embargo, la disuasión que transmite disminuye al recordarse la opinión del presidente del Gobierno sobre la derrota de ETA. Al preguntarle si era posible acabar policialmente con ella, respondió: «Se puede debilitar mucho policialmente a ETA y hay que hacerlo, pero exige un gran esfuerzo del Estado y el apoyo de todos los partidos políticos.» Ante la insistencia del entrevistador sobre si mediante esos métodos sólo resultaba posible «debilitar mucho» a ETA, pero «no acabar» con ella, el presidente concluyó: «Debilitar mucho.» (20 Minutos 2/2/08).

Esa lógica da sentido a un hipotético escenario en el que la banda obtendría la recompensa de contraprestaciones a cambio de su promesa de renunciar al terrorismo. Se retroalimenta así la eficacia de una violencia que centra las reflexiones de los dirigentes etarras para cohesionar lealtades neutralizando potenciales voces críticas. Esta dinámica limita el alcance de importantes éxitos de la lucha antiterrorista, entre ellos la desmoralización de un entorno terrorista que llega a admitir: «La política carcelaria implantada hace 20 años se convertía en una gravísima agresión a presos y familiares. Pero la dispersión de 2009 tiene un alcance y unos efectos mucho más graves aún que la de 1989. Para empezar, entonces había 564 presos vascos y ahora son 739. [...] Y es seguro un fracaso vasco, en la medida en que no se ha articulado una respuesta efectiva a una situación que condiciona la vida diaria de todo un país» (Gara 19/4/09).

Ante la admisión de ese fracaso, la puerta que aún se mantiene abierta a futuras excarcelaciones anticipadas o contactos con líderes terroristas como Ternera u Otegi, a los que erróneamente se presenta como dispuestos a renunciar al terror sin concesiones, reduce el efecto disuasorio que posee la negación de cualquier expectativa de beneficio para ETA. Para que la conjunción de voz y salida desemboque en el fin de ETA, debe rechazarse la más mínima esperanza de éxito para los terroristas, trasladándoles a ellos exclusivamente la responsabilidad del problema y de su solución: «Porque hay algo importantísimo que de primeras ganaríamos sin ETA: no habría seiscientos detenidos al año. Habría treinta y, quizás, tras varios años, nadie. Viendo la flagrante diferencia entre lo que ETA nos da y lo que se nos quita en su nombre, mi dolor crece. No. Cinco muertos no lo valen. [...] ni cien, ni mil.» (Gara 6/3/03). En otras palabras, la disyuntiva de ETA debe ser el horizonte de un mal final o uno incluso peor todavía.

Ahmadineyad visita Auschwitz
GABRIEL ALBIAC ABC 22 Abril 2009

GINEBRA, anteayer. Sin sorpresa. El antisemitismo del «aliado civilizatorio» de Rodríguez Zapatero tiene la ventaja de no ocultarse. Ahmadineyad tendrá pronto armamento nuclear. Nadie podrá decir que no lo supo a tiempo. Pero en Ginebra se hizo escena anteayer una vergüenza adicional. La «Conferencia contra el Racismo» es otro de los habituales fraudes de la ONU. Financiada por los países democráticos, tal Conferencia no tiene otra función que la de exaltar a las dictaduras. Y llamar a la destrucción de los estúpidos infieles que pagan sus dispendios. La mayor concentración de dictadores por centímetro cuadrado del planeta se hace pagar por aquellos a cuyo degüello llama. Metáfora de nuestro mundo. Pero hay algo aún más desasosegante que la cobardía europea: la interiorización del veto islamista a contar la verdad.

Daré un ejemplo. Sólo. Ayer, en la casi totalidad de las agencias y medios de prensa, el pasaje crucial del discurso de Ahmadineyad era éste:
—«Después de la IIª Guerra Mundial, recurrieron a la agresión militar para convertir en desposeídos a una nación entera con el pretexto del sufrimiento de los judíos... Y enviaron a emigrantes desde Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo para establecer un Gobierno totalmente racista en la Palestina ocupada. Y, de hecho, en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina».

Fue lo que pronunció en persa Ahmadineyad. Hay un vacío, sin embargo. Éste es el texto completo de su discurso que Irán distribuyó en inglés a los participantes. Marco entre corchetes lo ausente:

—«Después de la IIª Guerra Mundial, recurrieron a la agresión militar para convertir en desposeídos a una nación entera con el pretexto del sufrimiento de los judíos [y de la cuestión ambigua y dudosa del Holocausto]… Y enviaron a emigrantes desde Europa, Estados Unidos y otras partes del mundo para establecer un Gobierno totalmente racista en la Palestina ocupada. Y, de hecho, en compensación por las espantosas consecuencias del racismo en Europa, ayudaron a otorgar poder al régimen más cruel, represivo y racista en Palestina».

La versión «respetable», repetida por la prensa europea, muestra a un Ahmadineyad bárbaro. Normalmente bárbaro. Tanto cuanto deba serlo el dirigente de una teocracia islamista. En cuya lógica, desde luego, un régimen democrático como el israelí —pero también el de cualquiera de los países europeos que financiaron el derroche ginebrino— debe aparecer como el «régimen más cruel, represivo y racista».

El pasaje «censurado» —pero es quizá más una «autocensura» de la cursi conciencia europea que otra cosa—, el que se encuentra en el texto oficial pero del cual apenas nadie ha soltado prenda, es, sencillamente, un delito. Tipificado en buena parte de las legislaciones europeas. Y que, de ser éste un mundo moralmente presentable —ya sé que no lo es—, hubiera debido dar con los huesos del dictador iraní en la comisaría más cercana. Llamar «cuestión ambigua y dudosa» al Holocausto —en rigor verbal, a la Shoà, al exterminio de seis millones de judíos en el marco del programa hitleriano de hacer desaparecer de la faz de la tierra a una población entera, juzgada y condenada como «inhumana»— es cruzar la raya de lo inviolable. Y lo inviolable no tiene, en el límite, nada que ver con Israel, sino con la decisión moral de que nunca más a nadie le sea permitido dictar quién forma parte y quién no de la especie humana.
Y no hay aliado de un delincuente así que no quede, a su vez, envilecido. En lo esencial. Para siempre.

"Es una privación de libertad no poder escoger la educación en castellano"
www.lavozlibre.com 22 Abril 2009

Barcelona.- Ramón Vila es zaragozano, hijo de padre catalán y madre aragonesa. Las oportunidades laborales que le ofrecía Cataluña hicieron que se trasladara hace 9 años a la Ciudad Condal. Comenzó a percibir el problema de la imposición lingüística al encontrarse con la imposibilidad de educar a su hija en castellano. Por ello ha regresado a Zaragoza.

-¿Por qué vino a Barcelona?
- Estudié Ingeniería Industrial y viví un año en Alemania. Hice las prácticas de fin de carrera en Volkswagen. Esto me permitió encontrar trabajo en la fábrica de SEAT de Martorell. Por eso me trasladé a Barcelona.

"ME GUSTA CATALUÑA"
- ¿Encontró algún tipo de problema a la hora de iniciar su vida profesional y personal en Cataluña?
- Ninguno. Nunca me he sentido discriminado. Por supuesto, siempre hay casos puntuales de personas mal educadas a las que les hablas en castellano y te responden en catalán. Conozco y admiro los aspectos positivos de los catalanes. Mi padre es catalán y, aunque lleva 30 años viviendo en Zaragoza, sigue hablando un catalán cerrado. Me gusta Cataluña. La única pega que pongo es la cuestón del idioma. Fue a raíz del nacimiento de mi hija cuando comencé a tratar de forma habitual con la administración y me di cuenta del problema.

"EL CASTELLANO ES CONSIDERADO UNA LENGUA EXTRANJERA, POR DETRÁS INCLUSO DEL INGLÉS"
- ¿Cuándo comenzó la niña el colegio?
- Lleva un año y medio de guardería, desde septiembre de 2007. Mi mujer y yo empezamos a mirar centros educativos con dos años de antelación. Primero, fuimos a ver un colegio público que teníamos cerca de casa, la 'Scola Barcelona', pero desde el primer minuto nos metieron la 'píldora nacionalista', la misma charla que te sueltan en cada colegio público. Nos dijeron que todo sería en catalán y que, por mucho que la niña preguntara en castellano, le responderían siempre en catalán.

Nos comentaron que comenzaría con el inglés a los 4 años y con el español a los 6. El castellano estaba considerado lengua extranjera, por detrás incluso del inglés. En la charla no te permiten hacer ninguna pregunta. La única 'concesión' que hacían era que si la niña tuviera algún problema a la hora de entender las materias, los números o lo que fuera, sería atendida por un profesor de apoyo. Sin embargo, si el problema era de comprensión del catalán, entonces se haría fuera del aula con un profesor de educación especial, como si la niña no estuviera bien o tuviese algún tipo de problema psicológico... Luego me enteré de que a ese mismo colegio iba el hijo de un amigo. Un día, este hombre estuvo esperando al niño a la puerta del centro y tardó más de veinte minutos en salir. Cuando el padre le vio, le preguntó por qué había tardado tanto. El niño contestó que se había dejado la chaqueta en clase, había regresado a pedírsela a la profesora y ésta no le había dejado salir hasta que no se lo pidió en catalán.

- ¿Visitó algún centro más?
- Sí, dos públicos y dos concertados. En uno de los concertados me explicaron que recibían una determinada subvención de la administración y que la lengua vehicular sería el catalán, que es lo que marca la ley. Sin embargo, el tono era muy diferente al empleado en el público. Abrieron un turno de cuestiones. En cuanto pregunté qué pasaría si mi hija se dirigía a los profesores en castellano, me respondieron que no habría ningún problema, que le responderían también en castellano y que incluso habría algunas canciones que serían en el mismo idioma. Así que éste ya me dió bastante mejor impresión. La ley es la que es y no puede cambiarse. Pero vista la buena actitud que pude percibir en principio, pensé que si la educación era buena podría matricular en él a mi hija.

- ¿Visitó otros centros?
- Un año después, en febrero de 2008, visité otra escuela pública, pero nada más entrar vi varios mapas de los 'Països Catalans'. Uno me impresionó especialmente, pues salían las diferentes especies de peces del Mediterráneo. Los llamaban 'Peixos dels Països Catalans'. Visto esto ni acabé de escuchar la charla.

- Recorrió toda Barcelona.
- Ese mismo mes visité otra escuela concertada, el colegio católico Padre Manyanet, y pensé 'igual les puede la moralidad a la legalidad', pero no. Pudimos fijarnos más en las instalaciones y las aulas. Volví a preguntar qué pasaría si mi hija les hablaba en castellano y me respondieron que no habría ningún problema. Si no entendía algo, el profesor pasaría a hablar en castellano hasta que mi hija lo hubiera entendido, sin sacarla de la clase, como en el colegio público. Mi impresión de este segundo fue también muy buena.

"CONOZCO A MUCHA GENTE QUE QUIERE IRSE PARA EVITAR EL SISTEMA"
- ¿Por qué ha decidido trasladarse a Zaragoza?
- No es únicamente por este tema, sino que es un compendio de factores. Tomas la decisión poniendo en la balanza los pros y los contras. Mi mujer está embarazada de nuestro segundo hijo y nos apetecía tener a nuestra familia cerca. Este factor es fundamental, pero, además, trasladándome me evito este ataque de nacionalismo que vives día a día en Barcelona al tratar con la administración. Son unos gramos que inclinan la balanza definitivamente. No soy el único. Conozco a mucha más gente que está deseando salir de Cataluña para evitar este sistema.

- ¿Qué peso ha tenido en su decisión la educación de su hija?
- Mucho. No es democrático que yo no pueda escoger educación en castellano. Personalmente, lo considero una privación de libertad. Cuando manifiestas esta opinión, muchos catalanes te contestan que en la época de Franco aquí no podía estudiarse en catalán. Eso está igual de mal que lo que se está haciendo ahora mismo. Es paradójico que los mismos que lucharon contra el arrinconamiento del catalán estén limitando cada vez más el castellano. Si yo me quedo en Barcelona mi hija va a aprender todas las materias en catalán. Su lengua materna es el castellano y hay informes que demuestran que el fracaso escolar es más alto en niños castellanohablantes -al no poder ser educados en su lengua materna- que en los catalanohablantes. Este hecho me preocupa realmente, pues la situará en desventaja frente al resto de niños. Además, sé que no podré ayudar a la niña en las tareas del colegio y que todo lo que tenga que leer acerca de ella lo recibiré en catalán. Me privarían del derecho a ayudar a mi hija y no estoy de acuerdo con ello.

- ¿Existen otros problemas?
- Sí, sé de un amigo que pasó hace años por todo lo que estoy pasando yo. El simple hecho de ir a comprar los libros de texto y no encontrarlos más que en catalán, el saber que no tienes opción alguna de que tu hijo reciba ni siquiera una mínima parte de la enseñanza en castellano, ya es suficiente. Hay mucha gente que se quiere ir de Cataluña, pero que no encuentra fuera una oferta laboral adecuada y que, además, no habla porque no puede hacerlo.

"MIS COMPAÑEROS DE TRABAJO EMPLEAN EXPRESIONES COMO 'HOY SOMOS LUNES'"
- ¿Cuál es su principal preocupación?
- Los niños que estudian en catalán salen sin saber hablar ni escribir correctamente en castellano. No quiero que a mi hija le pase eso. Sé que con los castellanohablantes ese efecto se minimiza, pues nosotros hablamos en casa con nuestros hijos en español. Entonces, lo más seguro es que lo hablen bien, pero no es lo mismo que recibir enseñanza en tu idioma. Veo cada día cómo hablan mis compañeros de trabajo, mis amigos y los vecinos del barrio. Recibo correos electrónicos donde leo expresiones como "hoy somos a lunes" o "hacer servir" (en lugar de "utilizar"). Confunden continuamente la 'b' con la 'v', la 'i' con la 'y'. Me preocuparía que le pasara a mi hija. Estuvo más de un año en una guardería privada -por la que pagamos 500 euros al mes- y hasta el propio librito diario que te entrega el profesor, donde se especifica lo que había hecho la niña, aunque estaba en castellano tenía unos errores ortográficos garrafales. Por ejemplo: "Es una chica joven y maja pero está desembolupando unas tascas...".

"HAY QUE JUNTARSE PARA DENUNCIAR Y TENER VISIBILIDAD"
- ¿Se ha puesto en contacto con alguna asociación pro-bilingüismo?
- Sí, con 'Convivencia Cívica'. Acudí a una charla que impartían para informar a los padres de la situación. Intuía lo que iba a venir pero cuando lo escuché, y especialmente cuando lo viví en mis propias carnes, me quedé alucinado. Nos explicaron que según el artículo 21.2 de la Ley 1/1998, de 7 de enero, de política lingüística, los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, sea ésta el catalán o el castellano, aspecto que ni se menciona en las charlas ni aparece en las hojas de inscripción.

- ¿Cuál es su opinión acerca de Cataluña, después de los años que ha pasado en dicha comunidad?
- Mis críticas no se dirigen en absoluto hacia los catalanes. Al hablar de política lingüística las cosas son muy diferentes. Tengo muy buenos amigos catalanes, pero hemos llegado al punto de no hablar de política entre nosotros. Todos ellos han sido educados por la ley de inmersión lingüística del 83, lo que a la fuerza deja sus posos.

NEGÓ "MULTAS LINGÜÍSTICAS"
UPyD tacha de "falaces y torticeros" los argumentos de Joan sobre el catalán
UPyD tachó de "desfachatez" las declaraciones del secretario de Política Lingüística en Cataluña. "Sus argumentos son falaces y torticeros. Es rotundamente falso que no se hayan impuesto y se sigan imponiendo sanciones a comerciantes modestísimos, con multas de hasta 600 euros".
Libertad Digital 22 Abril 2009

El secretario de Política Lingüística de la Generalidad, Bernat Joan, ha dicho ante el Parlamento británico: “Nosotros intentamos asegurar que haya igualdad entre español y catalán, y eso supone corregir las desigualdades de la Historia. Si no corrigiéramos esas desigualdades, el catalán no sobreviviría”.

Preguntado por un diputado galés sobre la posible contradicción entre lo que establece la Constitución y la imposición del catalán en la escuela, Bernat Joan ha dicho que “a veces sería mejor no tener una Constitución“, si se le permitía la broma. Joan ha negado la existencia de "multas lingüísticas" contra las pequeñas y medianas empresas argumentando que siempre buscan el consenso –sólo se trata de "medidas proactivas"- y que dan facilidades para cumplir la Ley.

UPyD considera una “desfachatez” las declaraciones del Secretario de Política Lingüística de la Generalidad. “En ellas, además de permitirse el lujo de hacer mofa con el cumplimiento o no de la Constitución -en ámbitos en los que la misma proclama derechos fundamentales- sus argumentos son falaces y torticeros”.

El portavoz en Cataluña de la formación liderada por Rosa Díez, Juan Perán, recuerda que “nadie con un mínimo de conocimiento y responsabilidad puede defender que la aplicación de la Ley se negocia con los ciudadanos y se ayuda a estos a cumplirla con medidas proactivas. Las leyes se cumplen o no se cumplen y de ello se derivan las consecuencias previstas en el ordenamiento jurídico”.

“Es evidente que las normas de la Generalitat reguladoras de la cuestión lingüísticas en Cataluña son contrarias a derechos fundamentales constitucionalmente protegidos y es rotundamente falso que no se hayan impuesto y se sigan imponiendo sanciones a comerciantes modestísimos, con multas de hasta 600 euros”, señalan en un comunicado.

“Es incierto que el catalán esté amenazado y que necesite esa protección coercitiva porque sino desaparecería. La prueba evidente es que sobrevivió tras 40 años de dictadura que lo prohibió expresamente”.

“Es cierto, sin embargo, que el arco parlamentario comparte la política de discriminación que actualmente se ejerce en Cataluña y que va en contra de la mayoría de la ciudadanía catalana y por tanto, de su realidad social. Más del 53 por ciento de los catalanes tienen el castellano como lengua habitual. Esto demuestra a las claras que la clase política en Cataluña gobierna al margen de los catalanes en éste y en la mayoría de las cuestiones de su interés”, concluye.

VICEPRESIDENTE DE LA CARTA EUROPEA DE LENGUAS REGIONALES
Sigve Gramstad«Para salvar una lengua minoritaria hay que utilizarla en la enseñanza»
La Carta para proteger idiomas regionales «no debeser usada para crear naciones o derribar gobiernos»
MARTA FDEZ. VALLEJO 22 Abril 2009

m.f.vallejo@diario-elcorreo.com El Correo

Steve Gramstad no lo duda. Una lengua sólo tiene futuro si se utiliza en la enseñanza y se hace visible en la calle. El técnico noruego es vicepresidente del comité de expertos de la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias y participa en las jornadas que se celebran en Bilbao. Defiende el plurilingüismo en las aulas. En su país, los niños estudian cuatro idiomas en la escuela: dos variantes del noruego, el sami y el inglés. Cree que el euskera está «fuerte».

-¿Cómo se salva una lengua en riesgo de desaparecer?
-Lo principal es la Educación. En un país con una lengua minoritaria, la escuela debe formar personas bilingües. En las aulas hay que emplearlo en la instrucción, para impartir asignaturas. También es importante tener profesores que hablen de forma fluida y material didáctico. Pero, de igual forma, hay que estudiar el idioma 'estatal'. Es como abrir la caja de pandora...

-En el País Vasco se enfrenta el derecho a elegir el idioma de enseñanza con el de impulsar el euskera.
-La libertad de elegir de los padres no puede ser absoluta, tiene que haber unos límites. Aunque el idioma a proteger no sea la lengua vehicular prioritaria, debe haber un mínimo obligatorio. Hay que estudiarlo como las matemáticas o cualquier otra asignatura. Un padre no puede decir «como mi hijo va a ser mecánico que no dé matemáticas». En Noruega también hay protestas de familias por que sus hijos deben aprender sami.

-En Euskadi se mezcla la defensa de la lengua vasca con la batalla política.
-Es negativo. En Irlanda del Norte han sabido separar lo que es la cuestión política de la lengua. Es imprescindible diferenciar para que el idioma avance.

Siete lenguas
-¿Qué idiomas conviven en su país?
-Dos variantes del noruego, -el que está en situación de mayoría y el minoritario-, tres sami (idiomas que se hablan en el norte del país, y también en Finlandia y Suecia), y dos romanís, del colectivo gitano.

-¿Cómo organizan la escuela?
-Hay obligación de abrir una clase con diez alumnos de cualquiera de las dos variantes de noruego. En el caso del sami, vale con tres. Los escolares estudian en el noruego elegido, y aprenden el otro idioma nacional, el inglés y sami.

-Junto a la Educación, ¿cuál es la otra parte de la receta?
-Es importante la visibilidad del idioma en los espacios públicos, en las calles, en las señales, en los edificios oficiales... Debe estar en la salud -en los hospitales hay que atender al enfermo en su lengua materna-, en las instituciones, en medios de comunicación. Darle estatus de lengua.

-¿España se ajusta a las exigencias de la Carta?
-Al principio había problemas en el cumplimiento de la Carta, pero se debía al Gobierno anterior. Con el paso del tiempo el desarrollo ha sido muy bueno en muchas áreas. El catalán tiene una posición muy segura desde el principio, y euskera, gallego, valenciano y asturiano llevan un desarrollo positivo.

-¿Cómo ve la situación en el País Vasco?
-En la primera ronda que se hizo se detectó que en muchos municipios vascos no había una actitud positiva respecto al euskera. En la segunda ronda mejoró. En la tercera que hagamos habrá un conocimiento más profundo.

-¿Cree que la lengua vasca puede correr riesgo de desaparecer?
-El euskera es una lengua fuerte. Está implantada en la educación y hay una gran comunidad de hablantes preocupados por utilizarlo. Seguro que tiene garantizada su supervivencia.

-¿Qué ocurre cuando se pierde un idioma?
-La identidad en la Unión Europea es suma del conjunto de identidades. Cuando se pierde una lengua se pierde parte de esa identidad, los vínculos con el pasado, la historia familiar, la toponimia. Pero el objetivo de la Carta no es crear nuevas naciones y tirar a la calle los gobiernos existentes.

-La Carta sólo da recomendaciones que no son de obligado cumplimiento. ¿Es eficaz?
-No son vinculantes desde el punto de vista jurídico, pero políticamente son importantes porque se basan en información que los Estados proporcionan al Consejo de Europa. Si se incumple te pueden señalar con el dedo y decir no estáis haciendo lo que debes.

-¿Cuántas lenguas regionales hay en Europa y cuántas están protegidas por la Carta ?
-Hay cerca de 300 y la mitad están protegidas. Un total de 24 países, el 50%, han firmado la Carta. El próximo será el Estado ruso, que tiene cerca de 160. Está demostrado que en los países que firman la Carta se fortalecen las lenguas y se contribuye a la tolerancia y el respeto.

EDUCACIÓN
Los colegios bilingües y varios concertados agotan sus plazas antes de que acabe el proceso
Hilarión Gimeno y Montecanal encabezan la lista de peticiones en la que están también Marianistas y Corazonistas
P. CIRIA. Zaragoza Heraldo de Aragón 22 Abril 2009

La educación en dos idiomas es el valor más buscado por los padres. Los colegios bilingües han sido los más demandados durante el proceso de solicitud de plazas escolares de este año, que termina hoy. El Hilarión Gimeno y el Montecanal -que dan clases en español e inglés- encabezan la lista de estas escuelas, entre la que se encuentra también la de Parque Goya -bilingüe en francés-.

Según las estadísticas que maneja el departamento de Educación, los centros que se han incorporado a este programa de enseñanza en dos idiomas han registrado un incremento de media del 30% de las solicitudes en los últimos años. De hecho, el curso pasado también se alzaron con los primeros puestos en la clasificación de escuelas más demandadas. "Desde que abrió el centro con el programa bilingüe, siempre nos hemos quedado sin vacantes", comentaron desde la escuela de Montecanal.

En este proceso han recibido un gran número de peticiones también algunos colegios concertados, que son los que tradicionalmente siempre llenan sus aulas como, por ejemplo, Santa María del Pilar (Marianistas) y Sagrado Corazón (Corazonistas). El primer centro ofrecía este año 84 plazas para niños de tres años y el segundo, 66. Ambos han recibido casi el doble de peticiones que de puestos disponibles.

"Casi un tercio de los que quieren estudiar aquí son niños con hermanos ya escolarizados en el colegio, por lo que entrarán directamente. El resto, tendrá que ver si tiene suerte en el sorteo de plazas", explicaron desde Marianistas.

En Corazonistas comentaron que, debido a la gran demanda, solo tendrán opción de entrar los que hayan pedido la escuela porque viven cerca (y que, por tanto, tienen 6 puntos para entrar). "A los que la hayan solicitado por lugar de trabajo (que cuentan con 5 puntos) ya no les llegarán las plazas", afirmaron en el colegio concertado del paseo de La Mina.

¿Cómo se decide a quién se da plaza en los centros en los que la demanda supera la oferta? Se hace mediante un sorteo público que se celebrará el martes 28 en cada colegio. Un día antes, el lunes 27, un sistema informático adjudicará de forma aleatoria una cifra a cada alumno que ha pedido plaza, como ocurre con las viviendas de protección oficial. El número que tiene cada niño se puede consultar en los tablones de anuncios o en las puertas de los colegios.

Después, en un bombo como los de la lotería o en una bolsa se introducen diez bolas numeradas del cero al nueve. Si el número de solicitudes es menor o igual que nueve, se meten en el bombo desde la bola cero hasta la que coincida con el número de peticiones, y se realizará una única extracción. En el caso de que el total de solicitudes esté comprendido entre 10 y 99, se harán dos extracciones. La primera corresponderá a las decenas y la segunda a las unidades. El número de extracciones se incrementará cuanto mayor sea la cantidad de peticiones sobrantes.

A partir del número que se extraiga se empezarán a adjudicar plazas hasta que se terminen las vacantes. Hay que tener en cuenta que seguirán contando los puntos que tenga cada menor (por hermanos en el centro, cercanía al domicilio, enfermedad...). Los que más sumen entrarán los primeros. Las listas con los resultados provisionales se conocerán el 30 de abril. Entonces se abrirá un periodo de reclamaciones y las listas definitivas de admitidos se publicarán el 11 de mayo.

La otra cara de la moneda
No todos los centros se verán en esta situación. Serán muchos los colegios que más o menos podrán aceptar a todos los que quieran entrar. Pero, según los datos provisionales, también habrá una decena de escuelas de la capital aragonesa que no llenarán sus aulas con las peticiones recibidas. Entre ellas se encuentran Luis Vives (Torrero), Santo Domingo (Casco) o Ramiro Soláns (Oliver). Allí se escolarizará a los que no entren en ninguno de los colegios que solicitaron.

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Construir el futuro
JOSEBA ARREGI El Correo 22 Abril 2009

Estamos ante uno de esos momentos de la vida de las sociedades en los que parece que es posible algo nuevo, algo distinto a lo acostumbrado, algo prometedor, y, sin embargo, las fuerzas que intentan que no cambie nada, que todo continúe como estaba, que las referencias sean las de siempre, que nada se pueda tocar parecen también recobrar fuerzas y apostar todos los cañones contra las siempre débiles tendencias de cambio.

John Dewey, un pensador norteamericano que podría pasar perfectamente como el ideólogo, a pesar de la distancia temporal, de Obama, alguien que representa lo mejor que Estados Unidos ha ofrecido al panorama del pensamiento del siglo XX desde sus mismos comienzos, dejó escrito en alguna de sus obras que lo que más necesitaba EE UU en aquellos momentos, primeras décadas del siglo XX, era creatividad e innovación. Que para ello era necesaria la crítica, pero sobre todo la autocrítica.

Es una idea que se puede aplicar a la situación de estos momentos en Euskadi. Se nos ha hablado hasta la saciedad de la innovación. Pero quienes más han hablado de ello se empecinan en que no cambie nada en la composición del gobierno, se empeñan en que no cambie nada en la política que se ha llevado a cabo hasta ahora. Está tomando forma un argumento que es preciso formularlo para que todo el mundo lo sepa. No hay ningún cambio, el cambio que se promete no es tal, no es creíble si yo, el nacionalismo, no lo protagonizo. No hay gobierno nuevo si yo no formo parte de él. El gobierno no puede llevar a cabo una política plural si yo no estoy en el gobierno. No existe transversalidad posible si yo, el nacionalismo, no formo parte del gobierno -aunque el eje de toda mi actuación política, la del nacionalismo, en los últimos diez años, haya consistido en vestir con colores distintos una y otra vez el mismo pacto excluyente de Estella-Lizarra-.

Dewey dice que sólo aquél que esté dispuesto a la autocrítica será capaz de futuro. Eso es lo que vale exactamente para Euskadi: sólo podrán conquistar futuro quienes estén dispuestos a deshacerse de viejos hábitos y costumbres; sólo podrán contribuir a construir un futuro nuevo que no sea repetición del pasado quienes estén dispuestos a nuevos moldes de pensamiento, a abrir horizontes, a ampliar sus horizontes mentales.

Pero lo que estamos viendo y viviendo es un cierre no sólo de filas, sino de todas las ventanas y de todas las puertas para que nada nuevo pueda hacerse presente. Estamos presenciando una enorme ceremonia no de la confusión, sino de la reafirmación de esquemas viejos de pensamiento, de viejas formas de argumentar. Da hasta miedo comprobar la fuerza inercial que algunas argumentaciones poseen, la pereza mental que acompaña a algunos comentarios de lo que está sucediendo.

El futuro de Euskadi será nuevo, por ejemplo, si en la política vasca se impone aceptar que el Partido Popular es un partido más en el mapa de partidos políticos vascos. Un partido al que se le puede pedir que sea leal con el Estatuto de Gernika y con el autogobierno en él explicitado, que sea leal con el espíritu de pacto del Estatuto, concediéndole al mismo tiempo la capacidad de interpretar el texto estatutario sin que se le imponga la lectura que de él ha hecho el nacionalismo. En ese sentido, el socialismo vasco ha dado algunos pasos importantes, aunque todavía se mantienen determinados resquemores, algunos de ellos justificados por la historia reciente.

Pero es escandaloso cómo desde el nacionalismo se intenta presionar al PSE con el argumento de que va a ser el PP el que va a mandar, como si de la amenaza del mismo diablo se tratara, como si la influencia del PP supusiera algo inaceptable democráticamente, mientras que ese mismo nacionalismo argumenta con la supuesta mayoría social del nacionalismo, para lo que tiene que incluir dentro de esa supuesta mayoría al nacionalismo que pertenece al mundo de ETA-Batasuna. Y lo hace sin ningún remilgo, sin que nadie se rasgue las vestiduras, sin que nadie se pregunte si ese argumento en dos direcciones es democráticamente aceptable. Los únicos que se rasgan las vestiduras son los miembros de la izquierda nacionalista radical oficial, pues saben que en esa mayoría supuesta nacionalista existen diferencias internas tan insalvables que hacen imposible la suma.

Quienes no están cegados por la incapacidad de cambio coinciden en subrayar que en el Partido Popular vasco se han producido cambios que son positivos para la sociedad vasca y para su desarrollo democrático. Y ese cambio abre nuevas perspectivas para la política vasca, de la misma forma que el Partido Socialista ha aprendido de la derrota de 2001, y del fracaso del proceso de paz, lo cual también está siendo novedoso y positivo para el futuro de la sociedad vasca.

Los grandes defensores de la innovación y el cambio, a condición de seguir mandando los de siempre, se rasgan las vestiduras porque algunos aspectos de la política lingüística puedan cambiar. Por lo visto se puede cambiar de gobierno sólo a condición de que repita las políticas de los gobiernos anteriores. Llama la atención alguna forma de argumentar: el derecho de los padres a elegir la lengua vehicular de la enseñanza de sus hijos no ha sido esgrimido por el Tribunal Constitucional. ¿Habrá desaparecido el derecho por esa razón? ¿Reclamarlo será inconstitucional? ¿Sólo la política lingüística escolar aplicada por el Gobierno de Ibarretxe los últimos diez años es constitucional y ninguna otra?

Es entre curioso e insoportable leer que el PNV ha realizado una profunda autocrítica de su pacto de Estella-Lizarra. ¡Y muchos, tantos, sin enterarnos! Es curiosa la defensa que el PNV y el nacionalismo en general, exceptuando al nacionalismo de la izquierda radical, hacen ahora de la transversalidad. Curiosa e insoportable por una doble razón: porque los mismos argumentos valían cuando el nacionalismo firmó con todos los demás nacionalistas en el monte de Estella excluir al PSE y al PP de la definición política de Euskadi, porque los mismos argumentos han valido a lo largo de todos los gobiernos de Ibarretxe, sin que hayan reclamado esa transversalidad. Pero, sobre todo, porque han situado el eje de su política en el derecho a la consulta, que significa poner de manifiesto que los nacionalistas son supuestamente el 50% de la población vasca más uno y que por ello les corresponde a ellos en exclusiva definir políticamente a toda la sociedad vasca. Es decir, negar la transversalidad en el marco constitutivo de la sociedad vasca, y luego reclamarla donde no hace falta, pues desde la lealtad al Estatuto transversal se puede admitir cualquier tipo de gobierno, sin que nadie tenga derecho a hablar de frentismo.

Es igual. Como he indicado antes: no hay pluralismo si no gobierna el nacionalismo, todo es frentismo si el nacionalismo no está en el gobierno, se niega la transversalidad aunque se sea leal al espíritu estatutario, y lo afirma el que ha puesto en duda ese mismo Estatuto desde la deslealtad más radical.
Viejo. Todo muy viejo. Afirmación de la ley de la inercia, defensa acérrima del pasado contra algo que pudiera ser nuevo. Un horizonte de pensamiento, el que se pone de manifiesto en las reacciones y argumentaciones del nacionalismo, totalmente cerrado, incapaz de ver lo que se mueve, incapaz de dar una oportunidad al futuro. Incapaz siquiera de darse a sí mismo una nueva oportunidad.

Pero para construir el futuro es necesaria otra actitud mental, otra disposición de espíritu. No se puede negar que lo que comienza ahora en Euskadi va a tener muchas dificultades. Algunas de ellas exteriores a los dos actores principales, el PSE y el PP. Otras, dificultades internas, porque la historia marca mucho, porque cada uno de esos actores está enmarcado en el horizonte de la política de conjunto de España -¡qué paradoja que quienes más critican que rsto sea así sean los que más esperanzas tienen puestas en ello ahora!-, por las necesidades de diferenciación.

Pero aunque este comienzo no llegara a buen puerto, algo ha cambiado definitivamente en la sociedad vasca: ha sucedido, va a suceder y no se han abierto las puertas del Averno. La sociedad, buena parte de ella, verá que los cambios son posibles sin tragedias, y que incluso son positivos. Hasta la sociedad vasca puede cambiar. Hasta en la sociedad vasca pueden cambiar las cosas. Incluso en la dirección no prevista ni querida por el nacionalismo. Pero eso también es construir futuro, abrir las puertas, ampliar horizontes. La oportunidad está ahí. Algunos se apuntarán a aprovecharla. Otros se encerrarán en el pasado. Y se quedarán sin futuro.

El autor cree que el acuerdo PSE-PP es una oportunidad para la sociedad vasca y se muestra muy crítico con el nacionalismo. Parece, dice, que «no hay pluralismo si no gobierna el nacionalismo», que «todo es frentismo si el nacionalismo no está en el gobierno». «Hasta la sociedad vasca puede cambiar», concluye

En busca del sentido común perdido
LUIS PERAL El Mundo 22 Abril 2009

AQUEL 22 de octubre de 1931 se debatía en las Cortes Constituyentes el artículo 48 de la Constitución de la II República. El diputado socialista vasco Enrique de Francisco subió a la tribuna de oradores para defender una enmienda de su grupo, que decía: «Es obligatoria la enseñanza en castellano en todos los centros docentes de España, sin perjuicio de la utilización de las lenguas regionales para la mayor eficacia de aquella. Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza con arreglo a las facultades que el Estado les reconozca en sus respectivos Estatutos».

Enrique de Francisco -que, al contrario de quien iba a liderar su partido 70 años después, tenía claras las ideas sobre lo que era la nación y sobre la soberanía nacional- manifestó que «siendo el Estado soberano, debe cuidar que su soberanía no se disminuya en parte alguna de su territorio y, por lo tanto, que no se disminuya en orden al problema de la enseñanza, aunque haya otorgado a la región facultades autonómicas». Y añadía: «Queremos que la enseñanza sea para el alumno y no el alumno víctima de la enseñanza...Hemos apreciado ya los gravísimos inconvenientes que tiene el que a los alumnos no se les dé una instrucción completa en castellano».La enmienda del PSOE fue rechazada por 149 votos en contra y 91 a favor.

Subió a continuación a la tribuna el diputado de Acción Republicana -el partido de Azaña- Claudio Sánchez Albornoz para defender una enmienda firmada por 15 diputados, entre ellos Lluis Companys y otros cinco nacionalistas catalanes, que proponía el texto siguiente: «Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus Estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción de primer y segundo grado de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República. El Estado ejercerá la suprema inspección en todo el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este artículo».

Claudio Sánchez Albornoz dijo en su intervención: «Esta enmienda no responde exactamente al pensamiento de ninguno de los firmantes.Con la mira puesta en el porvenir de la República y de España hemos cedido cada uno porque se trata de algo trascendental para la vida de España Si nos equivocamos al resolver este problema, habremos hecho un grave daño a la República y a España».

Considerando «el interés supremo de mantener el conocimiento integral de la lengua castellana en toda España», el diputado republicano defendía su empleo «como instrumento de enseñanza, para que puedan las gentes que habitan las distintas regiones conocer debidamente la lengua que es trabazón del Estado español».La enmienda fue aceptada por la Comisión y se incorporó a la Constitución de la II República.

Las dos enmiendas defendían el uso del castellano como instrumento de enseñanza en todos los centros docentes de España y la facultad de las regiones autónomas de organizar enseñanzas en sus lenguas propias. Algo muy razonable y que en aquellos momentos fue apoyado por la práctica totalidad de los partidos en el Parlamento de la II República: desde la derecha republicana hasta el socialismo, y desde la izquierda burguesa hasta el nacionalismo catalán.Este sentido común no estuvo ausente ni en el Estatuto Catalán de 1932 ni en el proyecto de Estatuto Vasco aprobado en Estella en 1931 por la asamblea de municipios vascos y navarros, y cuyo artículo 17 establecía que «en las escuelas de zonas de lengua castellana se dará la enseñanza en este idioma, cursándose el euskera como asignatura en todos los grados».

Hasta aquí la Memoria Histórica, que tal vez sorprenda a algunos de los que ahora quieren deformarla. Han pasado casi 80 años desde aquellos debates parlamentarios y es triste constatar que aquel enfoque casi unánime, tan razonable, se ha perdido.

En el País Vasco se ha reducido drásticamente la posibilidad de escolarizar a los alumnos en castellano, con la puesta en marcha de un modelo de inmersión lingüística en euskera, en contra de la voluntad de muchos padres.

Una sentencia del Supremo va a obligar a la Generalitat a aplicar lo que exige la propia Ley de Política Lingüística catalana de 1998: el derecho de los niños a recibir la educación infantil y el primer ciclo de educación primaria en su lengua habitual, sea ésta el catalán o el castellano, así como la obligación de la Administración a garantizar este derecho. Pero esto no se cumple desde el curso 1998-1999, al suprimirse la posibilidad de que los padres manifiesten en qué lengua quieren que sean educados sus hijos. La medida supuso un paso decisivo en una política de inmersión lingüística que ha impuesto de facto el catalán como única lengua de enseñanza. Se ha llegado incluso a manifestaciones tan grotescas como las de Artur Mas, líder de Convergència, comparando el castellano con el japonés a la hora de crear centros que lo usen como lengua de enseñanza.

Ciertos nacionalistas catalanes no se parecen a los de la II República y tampoco los socialistas de hoy, que permiten desde el Gobierno catalán la postergación de los alumnos de lengua castellana, se parecen a los de 1931.

Sobre este asunto, los españoles sí tienen las ideas mucho más claras. Según una encuesta publicada por EL MUNDO en enero, el 86% de los votantes del PSOE, el 93 % de los del PP, el 83% de los de IU y el 85 % de los de otros partidos consideran que debe garantizarse por Ley que se pueda estudiar en castellano en todas las comunidades autónomas.

Esta justa demanda de muchas familias no tiene nada que ver con el respeto, el fomento, la difusión y el uso de las demás lenguas españolas. Por cierto, que el autor de este artículo -cuya familia proviene de Castilla y del País Vasco- ha estudiado el idioma catalán y lee, sin mayores problemas, libros y periódicos en esa lengua maravillosa que admira sinceramente. Se trata simplemente de recuperar en este asunto decisivo el sentido común que existía hace 80 años y que hoy parece perdido.

Luis Peral Guerra es senador del PP por la Comunidad de Madrid y ex consejero de Educación.

Acabar con ETA. La cabeza y los huevos de la serpiente
Los huevos de la serpiente etarra llevan 30 años eclosionando y creciendo, alimentados por el gobierno nacionalista.
Pepe Álvarez de las Asturias elsemanaldigital 22 Abril 2009

Ahora que se vuelve a especular con la vuelta del mítico Ternera, cuidado, el peligro está hoy en las nuevas generaciones, los hijos de la serpiente, más fanáticos e igual de venenosos.

Hubo un tiempo en que yo era parte de Zarauz y Zarauz era parte de mí. A veces, como hoy, desde este malecón me salpican inevitablemente los recuerdos. Me gusta, no se crean, recordar, añorar. Aquellos juegos de infancia entre el verde de las praderas y el del mar; aquellas campas rebosantes de alegría natural, sin politizar, el día de la Fiesta Vasca, todos vestidos de caseros hinchándonos de rosquillas y de risas; aquella sana juventud a caballo entre la espuma de las olas y la de la cerveza; aquellas horas eternas de gozo contenido sentado en mi malecón, admirando la bravura viva del mar, esperando el momento justo para entrar y desatar el placer y la adrenalina. Y aquellas noches luminosas, cuando el malecón se transformaba en buena música, en partidas de billar y futbolín, en amistad, en carcajada, en fugaces amores de verano, si había suerte, y en no tan fugaces si la suerte fallaba.

Recuerdo también los cruces con Arzallus y su cara de odio infinito, camino de mi casa; y el secuestro de Rafa, padre de mi íntimo compañero de surf, y la mediación de Arguiñano (decían), íntimo compañero de cocina del secuestrado. Y recuerdo las pintadas y las fotos de gudaris en la Plaza de la Música. Y las mañanas de playa solitaria a unos metros de Savater, vigilados por sus escoltas desde el malecón. Y el saludo de Goyo Ordóñez, camino del concierto de Pink Floyd en Anoeta, meses antes de su sacrificio. Recuerdo los pintxos del Gau Txori y las farras en los bares del malecón y las conversaciones trascendentales con amigos de la noche que luego se convirtieron en enemigos a muerte, pasados por el filtro de Jarrai. Y recuerdo las copas que le servía a Carlos Garaicoechea hijo —en el bar donde yo pinchaba—, cuando su padre, el lendakari Garaicokiki, empezó todo esto.

Y ahora, desde la lejanía que proporcionan los kilómetros y la edad, miro hacia Zarauz y veo a Ekaitz Sirvent Auzmendi, 30 años, el etarra detenido hace unos días junto a mi añorado malecón zarauztarra. Y veo a Jurdan Martitegui, 29 años, detenido en Perpiñán (donde Carod-Rovira ¿recuerdan?), supuesto nuevo ex jefe de ETA; y a su camarada de talde y de detención, Alex Uriarte, sobrino del etarra Eloy Uriarte. Y veo a los anteriores ex cabezas de la serpiente, Mikel Garikoitz Azpiazu "Txeroki", 35 años, y Aitzol Iriondo, 31 años. Y miro los últimos 30 años y ahora sí veo cómo empezaron a eclosionar esos huevos de la serpiente que hoy se han convertido en su cabeza impensante; veo cómo el Gobierno vasco, el PNV, la EITB, las ikastolas, las herriko tabernas, la kale borroka, los actos kulturales, el entramado abertzale en particular y la sociedad vasca en general han estado alimentando, mimando, protegiendo, educando —en casa y en clase, en la tele y en la calle— a esas crías de serpiente que luego se han convertido en la cabeza ejecutora de la bestia. Las fechas coinciden ¿verdad? 30 años de gobierno nacionalista, 30-40 años de edad media de las nuevas cúpulas etarras. ¿Que son más inexpertos? Vale. Pero también son más fanáticos, más descerebrados, e igual de venenosos, igual de letales. Y, además, todos son también perfectamente prescindibles. Si pierden una cabeza, les sale otra en tres minutos, como el rabo a las lagartijas. Así todo es más fácil, y más ágil.

La Guardia Civil tiene fichados a unos 4.000 jóvenes abertzales de entre 30 y 40 años, 4.000 crías de serpiente que han estado creciendo en las madrigueras de la kale borroka (que los fichan con 20 años o menos) y al amparo del Gobierno Vasco, y que están prestas para la lucha en cuanto sean reclamadas por mamá bicha. Unos días de campamento de verano en Francia y ale, a matar. Si te cogen, mala suerte, tenemos más. Total, disparar es fácil. Entrenan desde pequeños.

Por eso me preocupa que ahora se empiece a hablar otra vez de ETA buena, ETA mala; de presos, acercamientos y luchas internas; me preocupa que Otegui, el "gordo", vuelva a reclamar su estatus de "hombre de paz"; y que reaparezca el sempiterno Josu Ternera con su inseparable ternerito Egoitz (¡la mismita nariz de su aita, oye!). Pero ya lo he dicho una y mil veces y lo repito otras mil: no nos confundamos, en ETA no hay buenos y malos, no hay blandos y duros, no hay conversadores y ejecutores, no hay poíticos y asesinos; toda la serpiente es la misma bestia, la misma alimaña, de la cabeza hasta el último anillo, todos igual de culpables. Y si se habla con uno, se habla con todos; si se negocia con uno, se negocia con todos. Lo que hay que hacer es aplastar la cabeza de la serpiente y todos y cada uno de sus anillos. Y todos y cada uno de sus huevos. Si los dejamos eclosionar y crecer, nos acabarán mordiendo (es lo que saben hacer, es lo que les han enseñado). Y el efecto de su veneno será exactamente el mismo que el de sus aitas.

El día de la toma de posesión de Patxi López, yo miraré hacia Zarauz, y me imaginaré sentado en el malecón, añorando y esperando tiempos mejores. Y rezaré con todas mis fuerzas para que ese día empiece, de verdad, el fin de la serpiente. Desde dentro. Desde lo más profundo (no puede ser de otra manera). Y desde la cabeza hasta el último anillo del entramado. Hasta el último huevo.

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