AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 25 Abril 2009

 

Una brutal paradoja
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 25 Abril 2009

SE hace pública una encuesta de población activa que nos revela que más de cuatro millones de españoles engruesan la lista del paro -ochocientos mil se han incorporado durante el último trimestre-, justo cuando nuestros politiquillos se afanan por rematar el modelo de «financiación autonómica», que es como en el Mátrix progre llamen a la rapiña desmelenada con que se abastecen las burocracias de los partidos en cada uno de los reinos de taifas que constituyen la llamada «España plurinacional». Es una brutal, descarnada paradoja que mientras más de un millón de familias españolas (o de los harapos de familia que estos pájaros han dejado, después de hacer trizas el tejido celular básico de la sociedad) mantienen a todos sus miembros en el paro, anden los sultanes de los reinos de taifas disputándose el presupuesto, como buitres en disputa de la carroña (y la carroña somos nosotros, los paganos de sus burocracias y caprichos), para poder sufragar su flota de coches oficiales, sus diecisiete televisiones autonómicas, sus embajaditas en el extranjero, sus comandos de anacletos, sus informes sobre el seguimiento de la concha brillante, etcétera.

Resulta estremecedor que tengan jeta para tanto; pero la tienen, vaya si la tienen. Y si alguien les señalase la paradoja, sin rebozo reclamarían «un respeto» para el «Estado de las autonomías». Pero eso que llaman «Estado de las autonomías» no es sino el subterfugio administrativo empleado para la rapiña desmelenada, que logran disimular manteniendo a los españoles en un estado de demogresca permanente. Cuenta Enrique de Diego en su vitriólico panfleto Casta parasitaria (Rambla Ediciones) que, allá por 1982, Alfonso Guerra aún reconocía que se tropezaba con serias dificultades para cubrir los altos puestos de la administración con afiliados y afines a su partido. Hoy esa declaración se nos antoja de un ingenuismo ruboroso, como esas fotos antañonas en las que nuestras bisabuelas posaban con pololos ante la cámara. En menos de treinta años, los partidos políticos se han convertido en maquinarias perfectamente engrasadas para el acaparamiento de altos, medianos y bajos puestos en la administración, que a su vez no cesa de engordar, como una suerte de kéfir monstruoso, para dar cobijo a la inagotable cantera de vampiros del presupuesto en que se han convertido los partidos políticos. Y la sangre con la que se alimentan la extraen de nuestras venas, que no cesarán de expoliar hasta dejarlas exangües.

En el citado panfleto, Diego nos proporciona un dato que puede permitirnos hacernos una pálida idea de la magnitud del saqueo. Durante los tres últimos años, caracterizados por un incesante despojo de competencias al Estado central, las burocracias regionales han crecido un 38 %, mientras que la burocracia central apenas ha decrecido un 4 %... entre otras razones porque ha sido artificialmente engordada con ministerios-floripondio, creados artificiosamente para premiar con altos cargos a las sucesivas remesas de inútiles excretadas por el partido gobernante. Considerando que, a estas alturas, la administración autonómica posee una burocracia que triplica la nada exigua burocracia de la administración central, podemos imaginarnos lo que está significando para nuestros bolsillos la cesión de competencias a los reinos de taifas. Quizá rapiña sea una palabra en exceso venial o eufemística.

Pero no conviene desesperar. Para arreglar la financiación autonómica nos ha traído Zapatero a Chaves, a quien respaldan dos hazañas expoliadoras incuestionables: Andalucía, la región que durante tanto tiempo gobernó, es la que cuenta con una burocracia más nutrida y con un número mayor de gente en el paro. Que Dios nos pille confesados.
www.juanmanueldeprada.com

Comunicado nº 36
Núcleos de Oposición Antinacionalista  25 Abril 2009

Ahora

Ante la situación política y económica que atraviesa hoy España, nuestra nación, los NOA invitamos a todas las organizaciones y grupos del movimiento de resistencia a las tiranías nacionalistas y los cómplices que los sostienen, a iniciar una campaña sistemática y constante, con los medios y métodos de que cada organización disponga, para exigir y promover la liquidación del sistema de saqueo autonómico y la corrupción generalizada: la supresión de las autonomías.

1. El movimiento antinacionalista no existe para proporcionar salvaciones a problemas secundarios, no está para reformar la Seguridad Social o controlar la filoxera, sino para ELIMINAR el problema de los nacionalismos, de su colonización política, cultural y económica, y de la agresión a la cohesión nacional de España.

Los términos “derecha” e “izquierda” no tienen aquí mucho sentido. Y fuera de aquí creemos que tampoco, a menos que los sostenga el interés por el maniqueismo político, la manipulación, o la fe egocéntrica del fanático.

2. El movimiento de resistencia aún se niega a reconocerse como tal. Deberemos dejar que las organizaciones de la corriente más visible, o si se prefiere “principal”, tal vez no la más integradora, pero sí más “moderada” y conocida, desarrolle sus éxitos electorales mientras los demás seguimos desarrollaando no sólo la resistencia sino que trabajamos en lo que, en parte espontáneamente, ya está ocurriendo: el resurgimiento de la conciencia nacional.

3. Toda la labor práctica del movimiento debe dirigirse a encauzar unitariamente los esfuerzos y enfocarlos sobre el verdadero problema por encima de todos los demás: los nacionalismos y el irracional Estado de las Autonomías (fruto de una Constitución mal hecha, deforme) elementos intensificadores (y en buena parte responsables), de la actual debacle económica en España, y del despilfarro institucional, como es público y notorio.

4. Nuestra meta, consecuentemente, no puede ser una reforma ni una regeneración ilusorias, sinó un cambio radical en la configuración del Estado que subsane las deficiencias, y lastres, del pasado en el proceso de construcción del Estado-nación moderno y la eliminación real de las tendencias separatistas en sectores desleales de la población.

Esta labor sólo puede hacerse de modo interdisciplinar, es decir abordando las ramificaciones económicas, políticas, sociales, culturales y estructurales.

No hay otra meta ni la queremos. No nos conformamos con menos, no nos conformamos con dejar dormido al virus.

5. Somos conscientes de que los discursos y campañas de nada sirven si no van acompañados del bienestar y la compensación económicas, pero toda disyuntiva o discrepancia debe quedar apartada en pro de la meta principal. Deberemos insistir en que el saqueo economico por abajo (CCAA) y por arriba (el imperialismo alemán -con el norteamericano detrás- encarnado en la pantalla de la UE) es el principal culpable del empobrecimiento de la vida de la población.

Estas son las tareas a afrontar como grandes ejes que enmarcan las luchas cotidianas. Y por encima de todo, generosidad en la necesaria unión. Ciertos personajes y grupos están dando un espectáculo lamentable con su altanería y rechazo.

Saludos fraternales

Núcleos de Oposición Antinacionalista
www.nucleosoa.org
oa@nucleosoa.org
Adheridos a la plataforma España y Libertad
Adheridos a la plataforma Comunidad Antiterrorista

Socialismo
Parásitos
José María Marco Libertad Digital 25 Abril 2009

A estas alturas, a nadie le quedará ya ninguna duda de que nos están tomando el pelo. Al tiempo que se conocía que la nueva cifra oficial del paro alcanza los cuatro millones de personas, se ha sabido que los parlamentos autonómicos gastan en conjunto 432 millones de euros al año. El mismo día, el Gobierno regalaba y se regalaba a sí mismo libros de poesía. A Elena Salgado y a De la Vega sólo les ha faltado decir que no les hablaran del paro, que era una molestia para el fin de semana que se habían preparado.

Lo que se nos viene encima es aún peor. El paro va a seguir aumentando y el Gobierno –o los gobiernos– seguirán aplicando sus recetas de incremento del gasto público y parálisis de cualquier reforma con tal de mantenerse en el poder y seguir regalándose unos a otros libros de poesía, además de trajes (o relojes: ¿se han fijado ustedes en el tamaño de los que gastan nuestros políticos?). Puede que en algún momento haya una inflexión en la economía, producida por algún tipo de recuperación global. Pero incluso aunque esto ocurriera, la economía española, a falta de reformas, habrá perdido competitividad, no será capaz de generar suficiente riqueza y por tanto el número de parados se estancará, tal vez durante veinte años, entre el quince y el veinte por ciento.

Habrá triunfado de nuevo el socialismo, que es la mejor manera que se conoce de que una mayoría viva sin trabajar, mientras una minoría –no tan pequeña, pero minoría al fin y al cabo– sigue esforzándose por crear empresas, trabajar y dar trabajo a los demás. Incluso está dispuesta a pagar los impuestos con tal de que le dejen hacer, más o menos, lo que quiere.

Resulta curioso, pero cuando se escucha hablar de austeridad o incluso de frugalidad, como tantas veces ocurre desde hace ya más de un año, lo que se está dando a entender a menudo parece ser que los culpables de la crisis son esas mismas personas –empresarios, autónomos, gente con una vocación y empeño suficiente para cumplirla– a las que una sociedad parasitaria está dispuesta a explotar con más cinismo aún que antes: más regulaciones, más deuda, más impuestos para los chivos expiatorios de una sociedad que no está dispuesta a cambiar sus costumbres. Nuestros gobernantes, sus parlamentos, sus trajes y sus relojes dan el tono. Cada uno habrá de meditar si vale la pena esforzarse mucho en estas condiciones. El peor delito, la ambición.

La rapiña autonómica
 Periodista Digital  25 Abril 2009

Se hace pública una encuesta de población activa que nos revela que más de cuatro millones de españoles engruesan la lista del paro -ochocientos mil se han incorporado durante el último trimestre-, justo cuando nuestros politiquillos se afanan por rematar el modelo de «financiación autonómica», que es como en el Mátrix progre llamen a la rapiña desmelenada con que se abastecen las burocracias de los partidos en cada uno de los reinos de taifas que constituyen la llamada «España plurinacional».

Afirma Juan Manuel de Prada en ABC que es una brutal, descarnada paradoja que mientras más de un millón de familias españolas (o de los harapos de familia que estos pájaros han dejado, después de hacer trizas el tejido celular básico de la sociedad) mantienen a todos sus miembros en el paro, anden los sultanes de los reinos de taifas disputándose el presupuesto, como buitres en disputa de la carroña (y la carroña somos nosotros, los paganos de sus burocracias y caprichos), para poder sufragar su flota de coches oficiales, sus diecisiete televisiones autonómicas, sus embajaditas en el extranjero, sus comandos de anacletos, sus informes sobre el seguimiento de la concha brillante, etcétera.

Resulta estremecedor que tengan jeta para tanto; pero la tienen, vaya si la tienen. Y si alguien les señalase la paradoja, sin rebozo reclamarían «un respeto» para el «Estado de las autonomías».

Pero eso que llaman «Estado de las autonomías» no es sino el subterfugio administrativo empleado para la rapiña desmelenada, que logran disimular manteniendo a los españoles en un estado de demogresca permanente.

Cuenta Enrique de Diego en su vitriólico panfleto Casta parasitaria (Rambla Ediciones) que, allá por 1982, Alfonso Guerra aún reconocía que se tropezaba con serias dificultades para cubrir los altos puestos de la administración con afiliados y afines a su partido.

Hoy esa declaración se nos antoja de un ingenuismo ruboroso, como esas fotos antañonas en las que nuestras bisabuelas posaban con pololos ante la cámara.

En menos de treinta años, los partidos políticos se han convertido en maquinarias perfectamente engrasadas para el acaparamiento de altos, medianos y bajos puestos en la administración, que a su vez no cesa de engordar, como una suerte de kéfir monstruoso, para dar cobijo a la inagotable cantera de vampiros del presupuesto en que se han convertido los partidos políticos.

Y la sangre con la que se alimentan la extraen de nuestras venas, que no cesarán de expoliar hasta dejarlas exangües.

En el citado panfleto, Diego nos proporciona un dato que puede permitirnos hacernos una pálida idea de la magnitud del saqueo. Durante los tres últimos años, caracterizados por un incesante despojo de competencias al Estado central, las burocracias regionales han crecido un 38 %, mientras que la burocracia central apenas ha decrecido un 4 %... entre otras razones porque ha sido artificialmente engordada con ministerios-floripondio, creados artificiosamente para premiar con altos cargos a las sucesivas remesas de inútiles excretadas por el partido gobernante.

Considerando que, a estas alturas, la administración autonómica posee una burocracia que triplica la nada exigua burocracia de la administración central, podemos imaginarnos lo que está significando para nuestros bolsillos la cesión de competencias a los reinos de taifas. Quizá rapiña sea una palabra en exceso venial o eufemística.

Pero no conviene desesperar. Para arreglar la financiación autonómica nos ha traído Zapatero a Chaves, a quien respaldan dos hazañas expoliadoras incuestionables: Andalucía, la región que durante tanto tiempo gobernó, es la que cuenta con una burocracia más nutrida y con un número mayor de gente en el paro.

Que Dios nos pille confesados.

Esclerosis VI – Fractura legislativa (1)
Cristina Falkenberg El Confidencial 25 Abril 2009

Cuando hablamos de nuestras taifas es mucho más frecuente hacer referencia a las disparidades entre unas y otras refiriéndonos a cuestiones de derecho público. Sin ir más lejos la sanción al Ministro Bermejo por no tener la oportuna licencia de caza para la Comunidad Autónoma andaluza suscitó la hasta cierto punto inevitable comparación de que esto era como exigir que se tuviesen diecisiete permisos de conducir.

Como esta es una columna jurídica no vamos a dejar de recordar que el artículo 148.1.11ª de la Constitución establece a favor de las Comunidades Autónomas la competencia en materia, entre otras, de “caza y pesca fluvial”. Y mientras han corrido ríos de tinta y tanto la doctrina de los autores como nuestro Tribunal Constitucional parecen haberse especializado enormemente en dilucidar cuestiones de competencia entre las Comunidades Autónomas y entre éstas y el Estado, no parece haberse prestado la misma atención a la cuestión de si las Comunidades Autónomas podrían ponerse de acuerdo entre ellas a efectos de evitarle molestias al ciudadano, por ejemplo, interconectando sus sistemas, haciendo compatibles sus normativas y gestionando cuestiones sustancialmente idénticas según criterios homogéneos.

Es también infrecuente que se hable de la injustificada e injustificable fractura que está experimentando el derecho privado en nuestro país. Es la táctica de “a la chita callando” y del “tacita a tacita”, como en aquél café que tan persuasivamente anunciaba Doña Carmen Maura.

Nada separa tanto a las personas como regirse por leyes diferentes y hablar una lengua distinta. Bien lo vio Roma cuando con el Edicto de Caracalla (212 d.c.) extendió la ciudadanía a todos los habitantes del Imperio permitiendo su sometimiento al más ventajoso ius civile reservado hasta entonces exclusivamente para quienes fuesen ciudadanos romanos. También lo vio Enrique II de Inglaterra (1154-1189), quien se afanó porque el derecho común a todos —que eso y no otra cosa es el common law, frente a los derecho locales— realmente arraigase. Se trataba de crear país. Nosotros, sin embargo, vistas nuestras políticas lingüísticas y legislativas, más bien parece que estuviésemos empeñados en la tarea contraria.

Quizá en el caso del derecho civil no estemos ante uno variable en exceso o que genere tantas portadas en los diarios como pueda hacerlo el Derecho público, en particular el de fuerte carga política. Pero no cabe duda de que el Derecho privado es aquél que afecta a las personas en lo más íntimo de sus intereses jurídicos: nacimientos, defunciones y matrimonios… y sin olvidar que el régimen jurídico de los bienes inmuebles es de derecho civil, no mercantil. Esto, entre otras numerosas cuestiones.

Téngase además presente que la base del Derecho público es el Derecho privado, por lo que su fragmentación se proyecta más allá de su ámbito específico, generando hondas fracturas en el sistema jurídico.

Y es que lo que está pasando con la fragmentación del derecho civil en nuestro país y sus repercusiones en el ámbito procesal es para echarse las manos en la cabeza. El tema no parece sin embargo estar mereciendo la atención debida.

El punto de partida constitucional
Con muy buen criterio el artículo 149.1 de la Constitución dispuso que “El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias: […]

6ª Legislación mercantil […]; legislación procesal, sin perjuicio de de las necesarias especialidades que en este orden se deriven de las particularidades del derecho sustantivo de las Comunidades Autónomas.

8ª Legislación civil, sin perjuicio de la conservación, modificación y desarrollo por las Comunidades Autónomas de los derechos civiles forales o especiales, allí donde existan. En todo caso, las reglas relativas a la aplicación y eficacia de las normas jurídicas, relaciones jurídico-civiles relativas a las formas del matrimonio, ordenación de los registros e instrumentos públicos, bases de las obligaciones contractuales, normas para resolver los conflictos de leyes y determinación de las fuentes del Derecho, con respeto, en este último caso, a las normas de derecho foral o especial.”

“La Constitución se basa en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…” dice el artículo 2 de nuestra Carta Magna, a lo largo de cuyo articulado el criterio de unidad de mercado es omnipresente. Por su parte el Estado es uno y por tanto su poder judicial es necesariamente único (artículo 117.5).

Por su parte las reglas de derecho civil serían las mismas para todo el Estado, sin perjuicio de “la conservación, modificación y desarrollo” de las especialidades forales existentes al tiempo de promulgarse la Constitución, “allí donde existan”, dice. Esto es congruente con lo que luego sigue proclamando este mismo artículo 2 pues “La Constitución [también]… reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones…”

La jurisprudencia constitucional en cuanto a qué sea exactamente Derecho mercantil y por tanto competencia exclusiva del Estado está razonablemente bien consolidada. Distinto, sin embargo, es el panorama del derecho civil y al paso que vamos lo será también pronto del procesal y la jurisdicción, que dejará de ser única.

Pero retrocedamos en el tiempo. ¿Cuál era el punto de partida?, ¿cuál era esa legislación civil existente al tiempo de promulgarse la Constitución? Pues era exactamente la siguiente, por si quieren echar un vistazo “en diagonal”:

- Aragón: Ley de 8 de abril de 1967, por la que se aprueba la Compilación del Derecho Civil de Aragón
- Cataluña: Ley de 21 de julio de 1960, por la que se aprueba la Compilación del Derecho Civil Especial de Cataluña
- Galicia: Ley de 2 de diciembre de 1963, por la que se aprueba la Compilación de Derecho Civil de Galicia
- Navarra: “Fuero Nuevo de Navarra” o Ley de 1 de marzo de 1973, por la que se aprueba la Compilación del Derecho Civil Foral de Navarra
- Baleares: Ley de 19 de abril de 1961, por la que se aprueba la Compilación de Derecho Civil de Baleares,
- País Vasco:, Ley de 30 de julio de 1959 por la que se aprueba la Compilación de Derecho Civil foral de Vizcaya y Álava, con una especialidad para Guipúzcoa y dos derivadas del Fuero de Ayala
- Fuero del Baylío – aplicable en algunos pueblos de Extremadura

Excepto por el Fuero Nuevo de Navarra, todo un cuerpo bastante completo de derecho civil propio, lo que había en las demás regiones eran simples especialidades; algunas de ellas relevantes y originales… pero especialidades. No existía todo un derecho civil propio. Este era el punto de partida al promulgarse la Constitución, esa que entretanto esté vigente hay que respetar escrupulosamente.

Concretamente el Derecho civil Catalán ocupaba 31 páginas. Hoy sin embargo está casi completo todo un Código civil propio. Quédense con la idea, porque la semana que viene veremos qué ha pasado exactamente. Y lo veremos BOE en mano, que es como hay que ver las cosas.

Paro
Para empezar, que dimita Zapatero
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 25 Abril 2009

Recordar aquel lejano slogan electoral socialista de "Por el pleno empleo" resulta hoy no sólo insultante sino anacrónico. Nadie en su sano juicio le concede a esas cuatro palabras la menor credibilidad ya que las cifras del paro, trimestre tras trimestre, nos han hecho perder toda esperanza.

Pese a lo absurdo que nos parezca en perspectiva ese cartel, apenas hace un año estaba colgado por todas las calles de España y sirvió al PSOE para ganar las elecciones. Quizá los españoles deberíamos plantearnos quién ha hecho más el ridículo aquí: si ellos por prometer el pleno empleo en la antesala de la mayor destrucción de puestos de trabajo de nuestra historia o nosotros por creerlos.

En todo caso, el mal ya está hecho y bien que lo están sufriendo cada día miles de españoles; en concreto, y con los deprimentes datos de la EPA en la mano, casi 9000 personas pierden diariamente su empleo. Ya hemos llegado a los cuatro millones de parados, esa cifra que hace escasos meses Corbacho y Solbes juraban que nunca alcanzaríamos; del mismo modo que, dicho sea de paso, Corbacho promete ahora no llegar a los cinco millones y que el sistema de pensiones no corre ningún peligro.

¿Existe algún Ejecutivo en toda Europa con más mentiras económicas en su haber? Esto no tiene nada que ver con errores de diagnóstico, sino con una deliberada voluntad por engañar día sí y día también a todo el mundo; como ya hicieron durante la campaña electoral –y como parecen estar haciendo en esta otra campaña electoral extendida en la que han convertido la IX legislatura– han negado la realidad cuando estaba justo delante de sus narices. ¿Y por qué? Simplemente para justificar su inacción reformista: Zapatero sabe que no sobrevivirá con un rechazo explícito de su electorado más radical y con una sublevación sindical. El presidente del Gobierno se ha convertido en preso de su propia ideología, no puede dar un paso atrás so pena de perder el poder. Así que prefiere arrastrarnos a todos con él e ir maquillando un poco la situación.

Sin embargo, por muchos polvos que le ponga, la situación resulta ya demasiado sangrante como para que este Ejecutivo siga enrocado en la típica costumbre política de aferrarse al sillón. En un año, el número de parados se ha duplicado de dos a cuatro millones y las recetas socialdemócratas que se consideraban efectivas entonces –no liberalizar el mercado de trabajo, no recortar las cotizaciones a la Seguridad Social e incrementar el subsidio de desempleo– se siguen juzgando pertinentes ahora, ¿acaso quieren que pasemos de cuatro a ocho millones en 2010?

No, es imprescindible un cambio de rumbo a menos que queramos que las tensiones económicas, políticas y sociales terminen descomponiendo –argentinizando o libanizando– el país. Obviamente España atraviesa una crisis económica de mucha gravedad y nadie debería esperar que la reestructuración fuese sencilla. Precisamente por eso, es el momento de olvidarse de la cantinela zapateril y de aplicar grandes reformas en todos los ámbitos: hemos vivido una década en una falsa prosperidad y ahora la cruda realidad llama a la puerta.

Tres son las recetas esenciales que hacen falta no sólo para solucionar la lacra del paro, sino para empezar a salir de la crisis. Primero, liberalización profunda de todos los mercados (laboral, energético, minorista y de transportes). Segundo, poner fin a todas las iniciativas de rescates de promotores y demás empresas en dificultades. Tercero, recorte muy drástico del gasto público para eliminar el déficit público y poder bajar impuestos.

Este Gobierno ni tiene voluntad ni está en absoluto legitimado para liderarlas, ya que lleva meses sosteniendo que tales medidas son justo las contrarias a las que hay que adoptar. Así les va y así nos va. Por tanto, parece que la primera decisión importante de política económica a aprobar debería ser el cese de Zapatero y la convocatoria de nuevas elecciones. Claro que esto no es más que política ficción: ni Zapatero va a disolver las Cortes en sus horas más bajas ni probablemente Rajoy tenga el valor necesario para sacar ese programa adelante.

Por eso, dentro de unos meses seguiremos lamentándonos de cuánto empleo se destruye en España y el Ejecutivo continuará prometiéndonos que dentro de un trimestre veremos la ansiada recuperación. Supongo que en algún momento acertarán si es que antes la sociedad no revienta.
Juan Ramón Rallo es director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana y autor de la bitácora Todo un Hombre de Estado.

Cuatro millones
José Antonio VERA La Razon 25 Abril 2009

De nuevo el dato del paro nos estrella con la cruda realidad, justo en estos días en los que el discurso gubernamental anunciaba luz al final del túnel. Desgraciadamente lo que vemos es que el túnel es más largo y, de momento, carece de final discernible. No voy a insistir en que Zapatero y sus gobiernos nos han llevado a esta situación después de anunciar el pleno empleo y la Champion League. Con el 17, 3 por ciento de desempleo, la tasa más alta desde el 98, estamos en la segunda B de las ligas europeas, en el último puesto de la clasificación. La situación es grave, pero eso no nos puede llevar al catastrofismo. Lo decía Aznar en Italia: «Ni esta crisis representa el final de la economía del libre mercado ni tampoco estamos al comienzo de una gran depresión». Bueno es que se diga, pues con datos como los de ayer es lógico que se disparen las proyecciones negativas. La situación es grave pero se puede salir de la UVI. Aunque para lograrlo no deberíamos seguir improvisando con parches que sólo sirven para eliminar parados un mes y crearlos al siguiente. Lo ha explicado en Cádiz Rodrigo Rato: «Los paquetes de estímulo aprobados por los gobiernos no son gratis. Los planes de gasto público generan en el futuro menos servicios sociales y/o más impuestos».

Debemos reconocer que Aznar y Rato saben de qué hablan porque ambos lideraron la recuperación de la economía española en el 96, tras cogerla en una situación de avanzada enfermedad: déficit disparado, gasto público desbocado, impuestos por las nubes, deuda incontenible, tipos de interés imposibles, paro del 22 por ciento y crisis en la construcción, en la industria, en los servicios y unas administraciones públicas que no pagaban. En diciembre del 96 hubo que pedir un crédito extraordinario para poder liquidar las pensiones del año, pues el sistema se encontraba al borde del colapso.

Todo lo anterior suena a música de trombones apocalípticos, pero es la verdad. Lo tenemos tan cercano que lo recordamos perfectamente los que tuvimos ocasión de vivirlo. Por eso ahora nos suenan tanto las canciones zapateras de «está garantizado el gasto social», «no se pueden bajar los impuestos», «las pensiones no están en peligro», «no hay problema con la seguridad social». Cuando esto se dice es porque se quiere evitar un debate que desgraciadamente es real. Lo ha reconocido el gobernador-Mafo del Banco de España y también los ex ministros socialistas Sevilla y Solchaga. No por no hablar de las pensiones vamos a dejar de tener problemas con las pensiones si continuamos con el nivel actual de gasto público y desempleo. Ingresaremos menos por impuestos, salvo que los suban, y habrá menos liquidez para subsidios, pensiones, ayudas, subvenciones y auxilios millonarios. Con el actual envejecimiento de la población laboral no es posible mantener el Estado del bienestar. España no puede seguir enviando diariamente a siete mil personas al INEM. Lo dice Aznar y lo sostiene cualquier persona con sentido común que sabe que de la actual situación de recesión no se sale gastando más, derrochando más, trabajando menos y repartiendo subsidios. Se impone lo contrario: austeridad, ayudas fiscales a las empresas y a los particulares, más facilidad para contratar y más libertad en general.

Los cánticos al Estado salvador y las autonomías repartidoras no sirven en este escenario para mucho. Sólo para agravar la crisis. Que es lo que están haciendo.

Son ellas
Alfonso USSÍA La Razon 25 Abril 2009

La España del futuro son ellas. Y ellos. Me refiero a toda una España libre y democrática. No a la actual, separada por una línea imperceptible entre los hayedos de Burgos y de Álava y Vizcaya, o los robledales que establecen la linde entre Navarra y Guipúzcoa. Las sorpresas. Pocos días atrás, en un Colegio Mayor Universitario me topé con una mujer bellísima y abierta, estudiante de Ciencias Políticas, vasca como la isla de Ízaro, la chapela de Paulino Uzcudun o la Ría de Nervión, por la que bajaron las gabarras, rumbo a Bilbao, de los soldados carlistas y los futbolistas del Athletic de Bilbao cuando ganaron sus campeonatos de Liga y sus Copas de España. Iba de negro, sonreía, se quedaba en un segundo plano, se movía con timidez. El director del Colegio Mayor me la presentó. –Es nuestra heroína particular–. Cuando supe los motivos de su heroicidad, le dije al director que también era mi heroína, y la de millones de españoles.

Se llama Patricia. No ha alcanzado los veinticinco años y lleva seis de concejala del Partido Popular en Ermua, la yerma, la ciudad alzada para albergar «a los de fuera», aunque en la actualidad está habitada por vascos tan auténticos como los del Goyerri o los de las Encartaciones. En Ermua fue secuestrado Miguel Ángel Blanco. Y torturado por los asesinos. Y asesinado de un disparo en la nuca con las manos anudadas a sus espaldas. Patricia asiste a los plenos, pasea por las calles de la ciudad sangrada, y defiende la libertad en su tierra vasca. Se manifiesta esperanzada con el paisaje inmediato, y piensa que poco a poco, muchos jóvenes como ella, se van a ir incorporando a la política en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, con el objetivo de conseguir, al fin, que un ciudadano de cualquier lugar del País Vasco sea tan libre y viva tan libre como uno de Madrid, de Sevilla, de Santander o de Badajoz. Eso tan difícil y tan maravilloso. La libertad.

A Patricia le han disparado por la espalda en numerosas ocasiones con el pensamiento. Patricia sabe que la mayoría de las gentes de Ermua está del lado de la libertad y la convivencia, pero que también los hay partidarios del tiro en la nuca o del racismo ombliguero. Y a ella, aparentemente tan frágil, algunos de sus vecinos la prefieren muerta y no viva, en silencio y no con voz, con la nada en la mente y no con las ideas de la libertad sembradas y crecidas en su inteligencia. En personas como ella está el futuro de España, la culminación definitiva de la normalidad. Decía Antonio Basagoiti hace días que en el País Vasco no tiene sentido la discusión entre las derechas y las izquierdas, como en el resto de España, sino entre la libertad y la falta de libertad. Estoy seguro de que la van a conseguir. El nacionalismo sin poder puede convertirse en una inmensa embarcación que hace aguas por todas partes. El pacto entre socialistas y populares no es incoherente ni escandaloso. Allí donde la libertad existe, lo sería. En el País Vasco ese pacto busca la libertad que aún no se ha desarrollado en aquellos territorios. Cuando se alcance el sueño, tendrán sentido las derechas y las izquierdas. Mientras se luche y se trabaje por alcanzarlo, el sentido común obliga a conseguir la libertad. Una libertad para todos, también para los nacionalistas, libres de pactos con socios tan escondidos como indeseables, y que muchos de ellos, rechazan. Hay bastantes como Patricia. Pero en su persona reúno hoy mi admiración y mi agradecimiento.

Respira hondo
ARCADI ESPADA El Mundo 25 Abril 2009

Querido J:

España perdió en 2008 más ventas de coches que Italia, Francia y Alemania juntas. Más de un millón de turistas británicos dejó de viajar a España el año pasado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico prevé que a España le costará más salir de la crisis que a cualquier otro país europeo. Sólo España e Italia no se recuperarán económicamente este año ni el que viene, según el Fondo Monetario Internacional. El índice de lectura en España descendió en 2008. España tiene el doble de parados que la OCDE. El número de autónomos cae en España siete veces más rápido que en el conjunto de la UE. La OCDE alerta a España del deterioro de sus cursos de posgrado. La banda ancha en España es la más estrecha y cara de Europa. El Parlamento Europeo censura por tercera vez los abusos urbanísticos y asegura que España vive en un estado de corrupción endémica. El secretario general de la OTAN declara que España es un país poco fiable, después del abandono de las tropas de Kosovo. El acceso a internet en España es el segundo más caro de los países de la OCDE. Paul Krugman declara que la perspectiva económica española es «aterradora».

La mañana en que te escribo España ha llegado a los cuatro millones de parados, el 17,3% de la población activa, y México ha sobrepasado su Producto Interior Bruto.

La recopilación no es exhaustiva y no va más allá de las noticias, publicadas desde principios de año, en que los datos españoles entren en forzada comparación con los de otros países. No incluye algunas cuestiones endémicas como la calidad general de su educación o los niveles de su producción científica; la recopilación podría ampliarse con los diagnósticos regionales: por ejemplo lo que el Financial Times acaba de escribir sobre la relación entre burocracia, inversión extranjera y nacionalismo, respecto al caso catalán y «su antipática política lingüística».

El caso español, sintagma. El hecho diferencial de la crisis global. El final de una historia feliz que empezó a la muerte de Franco. Todos los países viven a crédito. Todos tienen su burbuja. Probablemente las burbujas son necesarias para la economía y para la vida. Pero ninguna ha crecido como en el caso de España.El crédito, que no sólo es económico, sino también moral, proviene de la transición política. Para sorpresa del mundo, se quebró la vieja afición y España evitó la guerra civil. La corriente de admiración y afecto que aquello generó en el extranjero fue manifiesta. Entre los más sorprendentes milagros hasta redujo (sin llegar a evaporarlo, ¡oh, la, la!) el paternalismo francés.Pero lo más importante sucedió dentro: un cierto orgullo español del presente. La transición casi pacífica a la democracia proyectó sobre el ciudadano un orgullo en sí; una suerte de yes we can sin música, o lo que fue peor: con música (¡y letra!) de Jarcha.El orgullo puede cifrarse: España pasó de un 25% de paro a rozar el pleno empleo y se transformó en el país de Europa que vio crecer en mayor proporción el número de inmigrantes.

El orgullo se vino arriba paulatinamente hasta los Juegos Olímpicos de 1992 y atravesó fechas gloriosas. Una fue la bufonada del 23 de Febrero, cuya única consecuencia relevante fue la liquidación del problema militar en España. Otro la entrada como miembro de pleno derecho en la Comunidad Europea. Y otro, esos Juegos Olímpicos que convirtieron a España... ¡en un modelo de eficacia! Un país democrático, en paz y eficiente no lo había soñado nadie.Y entonces sucedió. Se descubrió que el responsable del Banco de España no pagaba sus impuestos. Que el director de la Guardia Civil robaba, y lo que es peor, aparecía en calzoncillos, rodeado de señoritas con mordisco de vacuna, en las páginas de Interviú.Que se podían hacer butrones con brillantina. Y se descubrió también que el responsable de la seguridad del Estado había firmado de su puño y letra un comunicado de los GAL. En este punto, tengo una opinión: a la opinión general le afectó menos el crimen de Estado que la chapuza. Acababa con el vislumbre de eficiencia.Volvía la caspa. La corrupción en lo más alto fue un episodio muy desmoralizador, de efectos profundos y a largo plazo. Y abrió la veda psicológica de miles de pequeñas corrupciones locales.En ese principio del fin del orgullo hubo una causa clave: buena parte de la corrupción económica y moral afectaba a la izquierda y se había producido con la izquierda en el poder. De pronto, todo se volvió usado. El que la izquierda devolviera las tornas de la llamada crispación a la derecha y su vuelta al poder coincidiera con la matanza de Madrid acabaría añadiendo una densidad impenetrable (¡de agujero negro!) a la circunstancia.

Pero ésa es otra historia. La nuestra de hoy es que en los años del orgullo y la prosperidad los españoles dejaron de hacer dos cosas fundamentales: afianzar una reforma profunda del sistema educativo que facilitara la posibilidad de hacer más flexible y variada la base productiva y organizar con criterios racionales el Estado autonómico y su moral derivada. Hoy son los factores clave de la singularidad de la crisis española. La crisis de la construcción no ha sido ninguna sorpresa. Hace ya más de 10 años que se habla en España de burbuja inmobiliaria. La respuesta no era pincharla. La respuesta era preparar los mejores camareros del mundo, y algún biólogo molecular, si podía ser. Pero la educación se convirtió en un trámite más de la corrompida euforia general.No dudo, con el nuevo ministro Gabilondo, que la actual generación de jóvenes sea la mejor formada de la historia de España. También la sanidad, las carreteras y los transportes son los mejores de la historia de España. Tan obvio es eso como que se trata de una generación insuficientemente formada; y lo prueban los informes objetivos de Pisa y una simple ojeada al mercado de trabajo y mi subjetiva experiencia profesoral de 15 años. En cuanto al Estado autonómico, baste el Financial Times para los devotos de la prensa extranjera: la construcción del Estado autonómico ha fracasado técnicamente. Y el desvarío moral nacionalista ha acabado con los restos del orgullo común de los españoles: por el sistema práctico y drástico de acabar, no ya con el orgullo, sino con los españoles, hoy sustituidos por catalanes, vascos, gallegos, andaluces, aragoneses, y mil etcéteras deficitarios hasta la insolvencia.

Ya sabes que soy poco dado a los apocalipsis. Incluso creo que no está probado que vaya a morirme. Sólo quería decirte que al proyecto español de la transición se le ha acabado su línea de crédito.

Sigue con salud.Editorial El Correo

La Comunidad Valenciana frena el acoso al castellano en los colegios públicos
LUZ DERQUI | VALENCIA ABC 25 Abril 2009

Municipios como el Villarreal, con más de cincuenta mil habitantes y ningún colegio público con línea en castellano, o respuestas del tipo «si quieres castellano vete a la privada», han sido la tónica dominante en muchas zonas de la Comunidad Valenciana dentro de la llamadas zonas valenciano-hablantes, como es el caso de Castellón. Una situación que ha comenzado a cambiar gracias a la campaña iniciada por un grupo de padres cuyos hijos eran víctimas la «campaña de acoso al castellano».

Admisión de alumnos
Sus denuncias han empezado a tener resultados y la Consejería de Educación ha dado un primer paso para acabar con esta discriminación. Así, el nuevo modelo de admisión de alumnos que se aplicará este curso incluirá, por primera vez, un texto en el que se especifica que «en la escolarización de tres años esta solicitud se entregará en el centro demandado en la primera opción, independientemente de la modalidad lingüística ofertada o solicitada». Hasta ahora los padres que querían clases en castellano no podían presentar su solicitud para esta línea, ya que era rechazada de plano por el centro alegando que el colegio solo ofertaba línea en valenciano.

Aunque este documento no es vinculante, lo que si se conseguirá es que se conozca la demanda real que existe en cuanto a estudiar en una lengua u otra, según destacó Pablo Espinosa, portavoz de la Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, quien a pesar de todo señaló que es una medida insuficiente y que la verdadera solución «pasa por un cambio en la legislación que haga recaer exclusivamente en los padres el derecho a elegir».

En la Comunidad Valenciana se aplican tres programas: el PEV (Enseñanza en Valenciano) con todas las clases en esta lengua; el PIL (Inmersión Lingüística Voluntaria) diseñado para castellano-hablantes cuyos padres quieren que sus hijos hablen y estudien en valenciano y el PIP (Programa de Incorporación Progresiva) en la que le lengua de aprendizaje es el castellano, a excepción de algunas clases que se dan en valenciano.

El conflicto surge en municipios donde se ha ido eliminando progresivamente la oferta PIP, como son los municipios castellonense de Oropesa, Benicarló, Burriana, Vinaroz, Alcora, Onda o Almazora, entre otros muchos, donde todos los colegios públicos ofertan únicamente líneas en valenciano, según denuncia la Plataforma. Así, Espinosa explica que, por ejemplo, su hijo de siete años «solo da tres clases a la semana, de tres cuartos de hora cada una en castellano, igual que de inglés». Asimismo, la Plataforma está elaborando un documento para facilitar a los padres que lo deseen poder solicitar un cambio en la modalidad linguistica para los alumnos que ya están escolarizados y que estudian en una lengua que no desean.



 

******************* Sección "bilingüe" ***********************

"Normalización en Galicia: El análisis de un lingüista",
JUAN JULIO ALFAYA  Periodista Digital 25 Abril 2009

Normalización en Galicia: El análisis de un lingüista
Escrito por Andrés Freire
Domingo, 19 de abril de 2009

1. Una historia normal
Ferdinand de Saussure (Ginebra 1857-1913) Que no nos engañe el tópico: la historia lingüística de España es una historia muy normal. Sólo se distingue de las del entorno por la precocidad y facilidad con la que la variante castellana del idioma se impuso sobre las otras variantes surgidas tras la fragmentación del latín. Este proceso lingüístico, por el cual una de las modalidades orales del territorio se convierte en dominante y común, es un proceso constante en todas las comunidades históricas que en el mundo son. Así lo resume Ferdinand de Saussure en su clásico Curso de Lingüística General:

Abandonada a sí misma, la lengua sólo conoce dialectos, ninguno de los cuales se impone a los demás, y con ello está destinada a un fraccionamiento indefinido. Pero como la civilización, al desarrollarse, multiplica las comunicaciones, se elige, por una especie de convención tácita, uno de los dialectos existentes para hacerlo vehículo de todo cuanto interesa a la nación en su conjunto.

Una vez promovido al rango de lengua oficial y común, el dialecto privilegiado rara vez sigue siendo como era hasta entonces. Se le mezclan elementos dialectales de otras regiones; se hace cada vez más complejo, sin perder del todo por eso su carácter original: así en el francés literario se reconoce bien el dialecto de la Isla de Francia, y el toscano en el italiano común. Sea lo que fuere, la lengua literaria no se impone de la noche a la mañana, y una gran parte de la población resulta ser bilingüe, y hablar a la vez la lengua de todos y el bable (patois) local. Es lo que se ve en muchas regiones de Francia, como en Saboya, donde el francés es una lengua importada y no ha ahogado todavía el bable del terruño. El hecho es general en Alemania y en Italia, donde por todas partes persiste el dialecto al lado de la lengua oficial.

Los mismos hechos han sucedido en todos los tiempos, en todos los pueblos llegados a cierto grado de civilización. Los griegos han tenido su koiné, nacida del ático y del jonio, y a su lado subsistían los dialectos locales. Hasta en la antigua Babilonia se cree poder establecer que hubo una lengua oficial al lado de dialectos regionales. (1)

En España, este fenómeno de expansión de una koiné empezó pronto. Sin duda, la naturaleza de la reconquista fue clave al respecto. Gentes de diversos territorios, que entremezclaban dialectos romances y vascones, conviven en terrenos escasamente poblados y hallan pronto esa revolucionaria koiné que pasará a llamarse castellano. Desde Alfonso X, la variante castellana se convirtió en la lengua romance de prestigio en el occidente peninsular (2).

Sin embargo, en los últimos treinta años, este proceso histórico ha sido puesto en entredicho. La ignorancia de algunos y el interés de otros han aunado esfuerzos para revertir este proceso de siglos con la excusa de que estamos ante una a-normalidad resultante del imperialismo castellano. Esta política, inusitadamente denominada "normalización", es la última de las extravagancias que atraviesa la historia de España. Nuestros vecinos de allende los Pirineos disponen también de catalán y vasco, y nadie ha convertido sus escuelas en centros de expulsión de la lengua francesa.

En este marco conceptual, se desarrolla la política lingüística de la Comunidad Autónoma de Galicia. Treinta años de una política que ha crecido independiente del partido en el gobierno. Razones de control y poder lo explican con facilidad. Muchos, con mejor razón que la mía, han puesto sus ojos en la conculcación de derechos que implica. Nosotros preferimos centrar nuestra mirada en la creación y desarrollo de una neolingua y las querellas internas que ésta lleva consigo.

2. La elaboración de una lengua
Cuando todo empezó, no existía "el gallego". Lo que había era una suma de variantes lingüísticas galaicas que, por comodidad, llamábamos gallego. Éstas diferían entre sí en cada comarca y estrato social, al tiempo que el castellano penetraba inextricablemente en su léxico y estructura. La lengua vulgar sobrevivía en entornos populares. El aislamiento de Galicia había permitido su supervivencia, justo al tiempo en que tantas otras variantes lingüísticas hispanas (leonés, aragonés, mozárabe, murciano...) desaparecían. El analfabetismo mórbido del campesinado gallego hizo el resto (3). Cuando el romanticismo llegó ya tardío a Galicia, una minoría intelectual luchó por convertirla en lengua literaria, creando un gallego poético algo artificioso (4).

A partir de esas hablas, los técnicos de la normativización debían construir una lengua reconocible, apta para la administración y escuela, distinta de las dos grandes lenguas que la rodeaban: el castellano y el portugués. De ahí que el gallego normativo sea lo que los lingüistas llaman "lengua ausbau", es decir una lengua de elaboración (5).

Durante estos 30 años, la cuestión de la lengua ha dividido al nacionalismo en luchas fratricidas. Han discutido su vocabulario, su pronunciación, su morfología y, sobre todo, su ortografía. Querellas insufribles que, lejos de calmarse, continúan hoy escindiendo al galleguismo. Sin embargo, hacia el exterior, han hecho un frente común. Cada vez que ganaban una batalla, los más radicales planteaban la captura del siguiente fortín. Empezaron solicitando el bilingüismo oficial, prosiguieron con la discriminación positiva, avanzaron hacia la desaparición del castellano como lengua oficial de facto en Galicia, y ahora sueñan con que el uso de éste no pase de ser excepcional, con la excusa del derecho a "vivir en galego" Pero, significativamente, al tiempo que hacían eso, los radicales criticaban descarnadamente la lengua que ellos mismos querían imponer.

2.1 Las palabras de la neolengua
Cuando todo empezó, cuando no existía el gallego nuevo, los galleguistas emprendieron el camino de la normativización. El régimen autonómico iniciaba sus pasos y era preciso dotar al gallego de una normativa estándar para su uso administrativo y educativo. El más visible de los dilemas era el del vocabulario. El gallego no había alcanzado las ciudades, la vida urbana, la alta cultura, el mundo moderno. Si se usaba para hablar de estas cosas, el hablante nativo acudía sin problemas al castellano y, como mucho, lo adaptaba fonéticamente. Ahora era preciso, sin embargo, inventarse todo un vocabulario. Una institución vinculada a la Universidad de Santiago, el Instituto da Lingua Galega, se ocuparía de ello.

La duda estribaba en el concepto. ¿De dónde sacar las palabras? Lo más cómodo era continuar acudiendo al castellano, como era natural en Galicia. Pero todos sabían las consecuencias: el gallego acabaría siendo no más que un dialecto. La otra posibilidad era la del portugués, lengua que se había desgajado del gallego a finales de la Edad Media. El problema aquí era que, de hacerlo, la población no sentiría como propia esa neolengua.

La opción fue la del diferencialismo. Se acudió al portugués (al principio, términos técnicos como orzamento; últimamente los lusismos incluyen grazas e, incluso, un nuevo nombre para Galiza), y se prefirió cualquier variante lingüística local que difiriera del castellano. El neogallego era fiel a la etimología allí donde el castellano se permitía licencias (adxectivo, substantivo, voda, avogado, harmonía, respecto, venres. dúbida, século...), mientras que, cuando el castellano conservaba las formas cultas, el gallego prefería el vulgarismo (auga, choiva, Uxío frente a los más extendidos y correctos agua, chuvia, Euxenio...).

Un escritor nada sospechoso de antigalleguismo protestaba así estas opciones:

Algo de ese deseo de encogimiento vi cuando se me apareció por primera vez la palabra "choiva" en un panel en la autopista. (...) esa forma tan minoritaria, no utilizada hasta ahora en la escritura, nos separa de nuestro contexto lingüístico, de los millones de personas que en el mundo dicen "chuvia" y "chuva". (...) Es un camino de separación que nos conduce a fijar una lengua rara, fuera de contexto. En vez de abrirnos y extendernos, nos encierra y encoge. Nos separa de nuestro contexto lingüístico y nos minoriza. (6)

Como consecuencia del diferencialismo, el neogallego cuenta hoy con un vocabulario cambiante y artificioso, repleto de palabras jamás pronunciadas por un gallego, palabras de libro y norma, de difícil uso y de aún más difícil estudio. Pues, ¿quién va a decir "peón" cuando quiere referirse a un peatón? Aún más incómodo, ¿quién se atreve a pedir un "polbo" cuando quiere comer pulpo?

2.2 ¿Cómo suena el neogallego?
La lengua del pueblo (lingoa proletaria do meu pobo según la cita clásica de Celso Emilio Ferreiro) pasó a ser lengua de poder. La usaba la clase política y nos sorprendía en boca de JR en la serie Dallas. La duda de muchos era la siguiente: ¿Cómo había de sonar el neogallego? ¿Cuál había de ser su acento y tono, una vez que salía de aldeas para un uso formal entre gentes de ciudad? A nadie se le escapa que el cerrado acento del gallego de aldea ha sido motivo de mofa desde hace siglos. Dentro y fuera de Galicia, ese acento ha sido un rasgo muy marcado socialmente (7). Según marcaba la lógica, los urbanitas neofalantes habrían de asumir los otrora denostados acentos del pueblo.

No ocurrió así. Los dos rasgos más característicos de la lengua, dialectales pero bastante extendidos, fueron condenados por demasiado rústicos. Me refiero al seseo y la gheada (8). Ante ellos, como ante otros muchos rasgos, la minoría normativizadora, que no era de aldea, que en los más de los casos ni siquiera era gallegohablante de cuna, mantuvo los prejuicios lingüísticos seculares y prefirió un neogallego que sonara como... el castellano de Galicia. El cerrado acento de aldea fue visto -es visto- como un rasgo lingüístico a desterrar. Ya lo había denunciado Xesús Alonso Montero en un muy conocido artículo:

En efecto, o escritor máis enxebrista (casticista), tan enxebrista que, ás veces, faise hiperenxebrista, é galeguista -anticastelanista- no vocabulario e na gramática, pero na fonética, el, tan galeguista, é antigaleguista. O escritor -ou o orador- que rexeita (rechaza) a gheada e mailo seseo, constrúe un galego de aversión, de xenreira (odio) ó galego. (9)

Un paradójico ejemplo lo hallamos en el discutido topónimo A Coruña. La tradición medieval era clara al respecto; en gallego se decía A Cruña (10). Los autores nacionalistas (Castelao et alii) habían concurrido en esto y usaban así el topónimo. Sin embargo, para los normativizadores, el Cruña que usaban los aldeanos sonaba demasiado "rústico" de modo de discurrieron un híbrido poco creíble: A Coruña...

Como consecuencia del castellanismo fonético, el acento cerrado de las clases populares sigue siendo un rasgo marcado negativamente en Galicia, sea cual sea la lengua en la que el hablante se exprese. Un estigma social que ha de depurar quien aspire a alzarse socialmente sobre su origen. La criticada diglosia sigue, pues, vigente en Galicia.

3. Isolanos frente a reintegratas
Pero la gran batalla intergalaica, aquella que señorea cualquier discusión sobre la lengua y hace estallar en insultos los foros internos del nacionalismo, es la que disputa las grafías de la neolengua. Los isolacionistas defienden la existencia de una norma lingüística propiamente gallega. Los reintegracionistas luchan por acercar (reintegrar) esta norma a la del portugués. Los más radicales de estos últimos van más lejos y acaban de formar la Academia Galega da Lingua Portuguesa, que intenta que el gallego se sume al pacto ortográfico que buscan portugueses y brasileños. Para ellos, el gallego ya no es lengua, sino simple dialecto portugués.

Dos razones destacan los reintegracionistas, una teórica, otra práctica: La teoría nos recuerda que el portugués nació de la escisión del gallego, de ahí que sean dialectos de una misma lengua. De orden práctico, es la idea de que el acercamiento al portugués permitiría a los gallegos el dominio de una lengua que hablan casi 200 millones de personas, con las ventajas que ello conlleva.

No es este el lugar para discutir esos argumentos. Notamos, solo, que el esencialismo nacionalista, con su cosmovisión de identidades estancas y suprahistóricas, alcanza a la lingüística. La historia de Galicia ha unido castellano y gallego, mientras el portugués -hijo pródigo- desarrollaba otros caminos. En consecuencia, una grafía con las soluciones lusas implicaría una lengua a la que costaría reconocer como gallega.

Pero el debate sobre la norma sigue siendo la cuestión palpitante del neogallego. Este ha conocido ya tres normas ortográficas distintas (1982, 1995, 2003), sin que la última de ellas, la llamada "normativa de la concordia", haya abatido la polémica. De ahí esta curiosa paradoja: Quien quiera encontrar ataques al gallego, habrá de buscarlos no en los foros del movimiento de liberación lingüística, sino en los del nacionalismo gallego:

Algunas de estas críticas son razonadas:

Esta lingua planificada ‘in vitro' por Antón Santamarina e Manuel González é um magnifico exemplo de erratismo, incoerencia e falta de jerarquizaçom de criterios, onde o TODO VALE é a norma simplesmente porque o digo eu.

Otros son simples insultos que preferimos no reproducir. (11)

Esta radicalidad no es anecdótica: el reintegracionismo es dominante entre la minoría juvenil comprometida con el idioma. Su idea se ha ido infiltrando en las élites normativizadoras.

Por último, son maioritarias as opinións que sinalan que os responsábeis lingüísticos deberan apostar de forma máis decidida por achegar o galego á área lingüística luso-brasileira, e mesmo, aínda que máis morna (tibia), a que considera que a nosa posición no Eixo Atlántico e o maior intercambio con Portugal debe conducir a unha maior vinculación entre as formas galegas e portuguesas. (12)

El propio Anxo Quintana legitimaba, incluso alababa, esta corriente en declaraciones recientes:

E o feito (hecho) de que exista o reintegracionismo, que nos coloca sempre no horizonte, o camiño hacia onde o galego debe de camiñar, paréceme moi interesante e un movemento moi positivo para o país. (13)

No es aventurado afirmar que, tarde o temprano, el neogallego revisará sus normas para abrazar al portugués. Los estudiantes gallegos, que apenas estudian hoy en castellano, que llevan años esforzándose en dominar su ortografía y léxico, se encontrarán con que las formas lingüísticas en las que han estudiado desaparecerán algún día.

4. El castelego
Y tras tanto dinero, tanto esfuerzo, ¿qué se ha conseguido? El gallego sigue perdiendo hablantes. En algunas ciudades, su uso no pasa de anecdótico, al tiempo que el castellano entra en ámbitos -las aldeas- a los que apenas había rozado. Crece, en cambio, el uso litúrgico del gallego. Lengua usada para ceremonias y actos públicos pero que se abandona una vez que las cámaras no enfocan.

Gallego y castellano ya no son (nunca lo fueron) lenguas aparte, fáciles de extricar. Entre ellas hay un continuo que gradúa el paso entre el gallego puro y el castellano estándar. El gallego de aldea, cerrado y difícil de entender, se extingue hoy al tiempo que se extingue el mundo que le vio nacer. Triunfa el "castelego" (14), el gallego apenas discernible en su estructura y léxico del castellano, el gallego que los medios de comunicación nacionales ya no se molestan en traducir.

Nada importa. Nada de lo antedicho es tenido en cuenta. El experimento para reconstruir al gallego ha de proseguir cueste lo cueste. Ante él se inmolan la educación, la política cultural, la economía, los derechos individuales.

Y también el sentido común. Sobre todo el sentido común.

NOTAS:
(1) Ferdinand de Saussure. Curso de Lingüística general. Losada. Buenos Aires. 1945. Ed 24. 222

(2) El Rey Sabio, cuyo reinado el nacionalismo gusta de presentar como época de esplendor del gallego como lengua de prestigio, fue quien naturalizó el uso oficial del castellano en Galicia. A partir de 1252, su cancillería dejó de comunicarse con sus súbditos gallegos en latín y pasó directamente al romance castellano, uso lingüístico que ha pervivido hasta hoy. Henrique Monteagudo. Historia social da lingua galega. Galaxia Vigo. 1999. 112

(3) Rodrigues Lapa, erudito portugués y raro amante de Galicia, afirmaba que "esa vergüenza de la civilización que constituye el analfabetismo ha ejercido al Norte del Miño un efecto realmente benéfico en la conservación del idioma".

(4) De ahí las conocidas afirmaciones de Valle-Inclán y Unamuno. El primero afirmaba que "el gallego fue una creación de un grupo de poetas". El catedrático, por su parte, se mofó de los "achádegos dos cadeirádegos".

(5) Sobre este tema, y sobre la inflación de lenguas ausbau en España: Peter Trudgill. Glocalisation and the Ausbau sociolinguistics of modern Europe. En Anna Duszak y Urszula Okulska (eds.) Speaking from the margin: global English from a European perspective. Frankfurt: Peter Lang, 35-49. 2004

(6) Suso de Toro."Choiva" y galescolas. El País. 4/11/2007.

(7) Me malicio que la ridiculización de ese acento por gentes de fuera de Galicia ha provocado más apoyos al nacionalismo que las obras completas de Castelao. ¡Qué acento tienes!, te dice el madrileño, como si el suyo no lo fuera.

(8) El primero es conocido en el dominio hispánico. En cuanto al segundo, /j/ por /g/ es muy característico de amplias zonas gallegas (soy de Vijo y no lo niejo).

(9) Xesús Alonso Montero. O escritor galego e o problema da lingoa. Actas do I Congreso. A lingua galega: Historia e actualidad. Volumen II. Santiago de Compostela. 12. 1996.

(10) La base de datos compilada por la USC nos da estos datos en la documentación medieval en gallego: 50 veces Cruña/cruña, por 3 veces Coruña/coruña.

(11) Los ejemplos pueden ser inagotables. Invito al lector curioso a visitar foros como Vieiros.com y Arroutadas; cualquier debate acaba degenerando en una fiera discusión sobre la norma

(12) Monteagudo y Bouzada (coord.) O proceso de normalización do galego. 1980-2000. Política lingüística. Análise e Perspectivas. Consello da Cultura Galega. Santiago de Compostela. 200.

(13) Quin.tv. Videoblog del 3/12/2008

(14) I.M. Roca. A historia moderna do galego e o continuo poscrioulo. En A lingua galega: Historia e actualidade. Actas do I Congreso Internacional. Volumen III. (415-425) Santiago de Compostela. 1996

* Andrés Freire es filólogo clásico y profesor de Lengua Española y Literatura.

Avanza el euskera
Editorial El Correo 25 Abril 2009

Euskadi cuenta en este momento con la mayor cantidad de vascoparlantes de su historia, y durante los últimos veinticinco años el euskera ha ganado 325.000 nuevos hablantes. Son dos conclusiones esenciales del IV Mapa Sociolingüístico de la Comunidad Autónoma Vasca, que refleja también un perfil de ciudadano bilingüe cada vez más joven, preferentemente urbano y con menos vínculos afectivos con la lengua vasca. La implantación del euskera ha experimentado un significativo avance en las tres últimas décadas y esta evolución creciente ha tenido su principal impulso en la aportación del sistema educativo y la red de euskaldunización. Sin embargo, pese a haberse registrado un aumento significativo del número de personas bilingües, la utilización del euskera en el ámbito familiar apenas ha variado en los últimos quince años. Esta circunstancia pone de manifiesto que, más allá del apreciable crecimiento estadístico experimentado en el número de conocedores del idioma, todavía existe un gran porcentaje de la población vasca que no traduce su bilingüismo potencial en un bilingüismo real. No obstante, y tomando en consideración las notables diferencias porcentuales entre los territorios históricos, más de un tercio de ciudadanos vascos mayores de cinco años son hoy en día bilingües. Si a esta cifra se suma el número de los bilingües pasivos, la conclusión es que algo más de la mitad de la población de Euskadi está capacitada para entender el euskera y también para utilizarlo en consecuencia.

Las conclusiones del IV Mapa Sociolingüístico subrayan el hecho incontestable de que el bilingüismo está sensiblemente más afianzado en Euskadi que hace veinticinco años, y que esta situación concede al euskera la condición de lengua viva y con sólida capacidad de crecimiento. El camino de revitalización que ha recorrido a lo largo de las últimas décadas marca la tendencia de un rumbo futuro en el que el euskera necesita consolidar y garantizar su propio espacio en un mundo globalizado también en materia lingüística. El consenso y la libre adhesión son dos elementos esenciales en esta tarea, y la actitud de cada ciudadano debe adquirir un singular protagonismo a la hora de procurar la plena normalización del uso del euskera como una herramienta útil de comunicación.

Ana María Matute en TV3: "No creo que el castellano esté discriminado en Cataluña"
Aunque CiU criticó que le concedieran 'La Cruz de San Jordi' por no escribir en catalán
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 25 Abril 2009

Barcelona.- Ana María Matute, galardonada con el premio 'La Cruz de San Jordi' y autora de 'Paraíso Inhabitado', su último libro, manifestó, el pasado 22 de abril en el programa 'El Club' de TV3, que nunca se ha sentido discriminada en Cataluña.

"Hablo en castellano porque, en primer lugar, es mi idioma. Y en segundo lugar, porque aunque mi padre era catalán, mi madre provenía de La Rioja, por lo que el español era el idioma que empleábamos en casa. Pero a esto hay que añadirle que, al finalizar la Guerra Civil, cuando yo contaba con 14 años, el catalán estaba totalmente prohibido en las escuelas. Quisieras o no quisieras, tenías que hablar en castellano. No es tan raro y, de hecho, es lo que le ocurrió a mucha gente", explicó la escritora.

Asimismo, añadió que "nunca me he sentido discriminada en Cataluña por escribir en castellano" y añadió que "aunque mi nombre apareciera en la lista de los firmantes del Manifiesto por una Lengua Común, jamás firmé dicho documento".

'La Cruz de San Jordi' fue creada en 1981 para distinguir a aquellas personas que prestan servicio a Cataluña. Ana María Matute, que tiene el castellano como lengua materna, manifestó que nunca se había planteado que pudieran concederle este galardón al no escribir en catalán.

Matute evitó responder a las críticas de la ex consejera de Educación de CiU, Carme-Laura Gil, que argumentó que la autora barcelonesa no era merecedora de 'La Cruz de San Jordi' por haber escrito siempre en castellano. "Creo que el hecho de escribir y situar muchas de mis novelas en Barcelona, mi ciudad natal, puede ser uno de los motivos por los cuales me lo hayan concedido", añadió Matute.

Desaparecen las libertades, la productividad y la verdad.
Nota del Editor 25 Abril 2009

Hablar de consenso y libre adhesión en vez de brutal imposición es la forma y modal educado que muestran estos chupópteros, depredadores y despilfarradores de de los recursos públicos para hacer propaganda a las gentes que se dedican a ver la TV basura tanto comercial como autonómica.

En cuanto a la prohibición del catalán en Cataluña después de la guerra, si es cierto, puedo dar fé, yo personalmente asistí a innumerables fusilamientos de gentes que hablaban catalán, ya que estaba penado con el paso delante del pelotón (vaya sueño, cuando me he despertado, estaba intentando repetir el ejercicio de pronunciación de los dieciséis jueces).

España está herida de muerte, no usamos un idioma común que permita mejorar la productividad en todos los niveles, diecisiete sistemas educativos, sanitarios, judiciales, urbanísticos, y miles de sistemas locales. Solo falta contratar a los músicos para que comience la fiesta final (los actores ya están en nómina).

López lehendakari
¿Y ETA qué piensa de esto?
GEES Libertad Digital 25 Abril 2009

Tras las elecciones pasadas en el País Vasco ha ocurrido lo que tanto para el PNV como para ETA era impensable e incomprensible hace algunos años: que no hubiese un partido de la gran familia nacionalista ocupando el palacio de Ajuria Enea. El desconcierto reinante entre las filas peneuvistas, unido al pánico ante la llegada de un partido maketo a su administración, ha ocasionado parálisis y reacciones malhumoradas en el partido, que se confundía con un régimen y con una empresa. Pero reaccionará, y el poder que después de treinta años de control de la administración tiene el PNV sobre todo el entramado público y privado vasco será uno de los factores fundamentales de los próximos años.

En el caso de ETA, es aún peor. Con la caída del Gobierno del PNV pierde, aunque un rival, un amigo en el poder. Son ya conocidas las relaciones íntimas de los peneuvistas con los etarras, así como el hecho de que unos han salido en defensa de otros cuando las cosas se torcían. Por muy pocas reformas auténticas que haga López, el simple cambio supone ya un problema para ETA. Su situación empeorará progresivamente a partir de ahora. Tiene por lo tanto todos los motivos del mundo para amenazar al Gobierno, como realizó en el comunicado con ocasión del Aberri Eguna de hace algunas semanas. Lo que piensa, está claro.

Amenazas serias, pero menos que antaño. Hace veinte años, el desalojo de un Gobierno nacionalista de Vitoria hubiese ocasionado serios problemas de orden público, dada la fortaleza abertzale. Hoy, los etarras son incapaces de movilizar a su masa social contra el nuevo Ejecutivo de López. El paso de los años fue restando participación a las movilizaciones de la izquierda abertzale, hasta el punto de que a principios de los noventa tuvo que profesionalizar la calle con los grupos. Y durante un tiempo, palió su descenso social con la organización minuciosa del terrorismo callejero.

Pero hoy ETA ha perdido definitivamente la calle. Es cierto que la permisividad política que hace dos años mantenían tanto el Gobierno de Zapatero como el de Ibarretxe dieron oxígeno al cinturón político-social de ETA. Pero los instrumentos penales y policiales puestos en marcha por el partido Popular entre el año 2000 y el 2004 –reformas del Código Penal y de la Ley del Menor, Ley de Partidos– se han mostrado demoledores para la banda, y hoy ni siquiera puede activar a sus comandos de kale borroka, cuyos miembros se quedan en casa, han dejado de actuar o han huido a la clandestinidad apresuradamente.

Queda, por tanto, la acción terrorista. Suena muy desgastado, por repetido hasta la saciedad, pero el estado de ETA es de franca debilidad. El grado de implicación de la dirección de ETA en cada acción terrorista es directamente proporcional al grado de debilidad de la banda. Que el propio Martitegi aleccionara y entregara el material al comando detenido hace unas fechas muestra dos cosas; desconocimiento de medidas básicas de seguridad para un grupo terrorista, y una gran escasez de efectivos y de logística para la preparación de atentados. Pese a su retórica belicista, el hecho político más relevante de los últimos decenios, coge a ETA en uno de los peores momentos de su historia.

A ETA le hace falta una muestra de fortaleza, con dos objetivos. El primero relacionado con el significado y las perspectivas de un Ejecutivo no nacionalista. No sólo por el cambio en la política del Gobierno vasco hacia ella. Un lehendakari españolista en Ajuria Enea –por muy enemigo de la Constitución que sea López, para los etarras es un demonio español– es un contrasentido para la banda; el mundo nacionalista lo considera deslegitimada y ETA legitima y deslegitima de una única forma, el terror.

Pero además, desde el punto de vista etarra, la pérdida para los nacionalistas del Gobierno vasco es la constatación del fracaso de éste en los últimos decenios. Para los pistoleros etarras, la pusilanimidad independentista del PNV y su moderación política al aceptar el Estatuto han conducido a la pérdida del poder en manos de los españolistas. Tras el fracaso del PNV, sería hora de que otros lideraran la lucha por la independencia, y qué mejor que aquellos que se han situado siempre fuera del sistema, combatiéndolo. A esto se une la propia debilidad peneuvista, con el partido dividido y con parte de él viendo la solución en un nuevo frente nacionalista unido.

Desde luego, está por ver que el PSE haga una política realmente alternativa a la nacionalista –sobre todo con el precedente catalán– y no sólo hereditaria. Y ETA no está en disposiciones de liderar nada, acorralada y debilitada. Pero el análisis histórico nunca ha sido el fuerte de la banda, y menos ahora. Al menos por ambas cosas, ETA busca hacerse presente con motivo de la investidura de Patxi López como lehendakari. Y buscará hacerlo en los próximos días.

El macabro juego del gato y el ratón ocupa ahora a las fuerzas de seguridad y a los miembros de ETA. La máxima alerta está justificada. ETA cuenta con muy pocos comandos, con escasa capacidad logística y con escasa preparación de sus miembros. Pero mantiene aún algunos escondites y arsenales, y la capacidad suficiente para fabricar explosivos. El problema es que para un crimen basta con ello, con un etarra menos torpe que los demás y un coche no detectado o una furgoneta que pueda eludir el cerco policial. Y la voluntad de ETA, que sabe que se juega su credibilidad en estas fechas. Recemos para que los éxitos policiales sigan conteniendo y arrinconando los esfuerzos de la banda por situarse en el centro del escenario político vasco.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El Ayuntamiento barcelonés está gobernado por PSC y ERC
Rubí edita trípticos en catalán y en árabe pero no en castellano
M. Pardeiro La Razon 25 Abril 2009

BARCELONA- El Ayuntamiento de Rubí (Barcelona), gobernado por PSC y ERC, ha distribuido a los establecimientos de la ciudad una serie de trípticos informando sobre los horarios comerciales en catalán y en árabe, pero no en castellano. Los folletos, editados por la Diputación de Barcelona, se insertaron en el primer número de la revista «Rubí Comerç» y explican las sanciones que acarrea incumplir los horarios. Al hallar estos trípticos, la portavoz del PP en el consistorio rubinense, Mònica Querol, se puso en contacto con el Gobierno municipal, que aseguró haber repartido material en otras lenguas, la española inclusive. «Debo decir que después de la ronda que realizamos por los distintos comercios y calles de Rubí no pudimos hallar otros trípticos que los escritos en catalán y árabe», afirmó la dirigente del PP. Para denunciar esta marginación del castellano, los concejales del PP realizaron ayer una campaña reivindicativa con un gran cartel colgado a los hombros donde se podía leer: «Rubinense, paga y calla». Los populares acusaron al Ayuntamiento de Rubí de que «sólo utiliza el español para pedir el voto en campaña electoral y para exigir el cobro de impuestos». El PP reclama el bilingüismo de catalán y castellano.
 

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