AGLI

Recortes de Prensa    Miércoles 6 Mayo 2009

 

La ley española permite el abuso reiterado del poder político
Francisco Rubiales Periodista Digital 6 Mayo 2009

Los grandes partidos políticos españoles se sienten a gusto en el actual sistema, a pesar de que tenga carencias y perversiones que impiden llamarlo democracia y que lo acercan a las más sucias y despreciables oligocracias. Hoy analizaremos una de rabiosa actualidad: la que permite que los gobiernos ya derrotados en las urnas y ejerciendo el poder provisionalmente puedan, impunemente, adoptar decisiones de gran importancia y hasta comprometer los fondos públicos, mediatizando al gobierno que espera para sustituirle.

El lehendakari derrotado, Juan José Ibarretxe, en su último consejo de gobierno, celebrado el pasado miércoles, a menos de una semana de ser sustituido por el socialista Patxi López, comprometió partidas por un montante de 118 millones de euros, entre las que destacan subvenciones a colectivos afines al PNV.

Esa actuación, que hipoteca el presupuesto del nuevo gobierno elegido por los ciudadanos, refleja la antidemocrática actitud del lehendakari, su escaso valor político y, sobre todo, las cerencias enormes de la legislación española, que permite a los gobiernos provisionales adoptar en sus últimos días decisiones que no les corresponden, acordes, sin embargo, con la habitual impunidad que disfrutan los políticos en la degradada "democracia" española.

Ese falta de control y de limitación de los poderes de los gobiernos provisionales es una de las muchas perversiones e irregularidades de la legislación española, que en lugar de defender y fortalecer la democracia parece redactada para permitir el poder casi plenamente impune e ilimitado de los distintos gobiernos españoles.

La Constitución Española, presentada ante el ciudadano como un modelo de consenso y de sabiduría democrática, es un adefesio que ha permitido éste y otros muchos abusos e irregularidades, todos ellos reñidos con la limpieza de la democracia.

Las leyes españoles impiden la separación y funcionamiento independiente de los grandes poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial), desequilibrados a favor del ejecutivo y todos ellos dominados por el poder de los partidos. Las leyes impiden también el ejercicio del sufragio universal y libre, ya que no son los ciudadanos quienes eligen a sus representantes, sino que lo hacen los partidos en listas cerradas y bloqueadas. Además, existen centenares de carencias e irregularidades, todas ellas contrarias a la democracia, entre las que pueden destacarse las siguientes:

Los representantes no se relacionan con sus votantes, ni rinden cuentas a sus representados, sino a los partidos políticos; los medios de comunicación pueden ser impunemente controlados por el poder político, privandose a la ciudadanía de la información libre e independiente que necesita; los cargos políticos sólo dimiten cuando quieren o lo desean sus propios partidos, aunque sus errores y faltas sean de extrema gravedad; la sociedad civil ha sido ocupada y casi exterminada por el poder político, impidiéndosele que ejerza su papel de contrapeso del Estado; la ley no se aplica por igual a todos los ciudadanos; los gobiernos burlan y violan derechos constitucionales tan fundamentales como la igualdad de oportunidades al disponer de listas negras de adversarios a los que se les acosa y ni siquiera se les permite recibir subvenciones o ganar concursos públicos; los ciudadanos, soberanos y protagonistas de la auténtica democracia, están marginados en España y sólo se recurre a ellos cuando se abren las urnas, cada cuatro años; la corrupción, la deslealtad, el abuso de poder, la venganza, la arbitrariedad, la injusticia, la marginación, el enchufismo, el amiguismo, el nepotismo, el despilfarro y un largo etcéterta que abarca a casi todos los pecados y vicios imaginables del poder están entronizados y gozan de práctica impunidad en la política española.

Voto en Blanco

Justicia
Y el 11-M, ¿quién lo organizó?
Javier Somalo Libertad Digital 6 Mayo 2009

Buscamos a los culpables de las cárceles de Guantánamo, investigamos a Israel por defenderse y defendernos y llevamos al banquillo a tres ministros chinos por la represión en el Tíbet. Faltaba Franco, que no hizo nada por evitar que algunos españoles acabaran en los campos de exterminio del nazismo. No hay límite geográfico o temporal para nuestra Audiencia Nacional. Otras minucias pueden esperar, como el caso del bar Faisán –chivatazo policial a ETA, una banda que nos ha matado a más de mil personas– o la mayor masacre terrorista perpetrada en Europa.

¿Sobre el 11-M? El Supremo se sorprende de que no haya autor intelectual, la Kangoo pasó a la historia como el camarote de hermanos Marx sobre ruedas, el Skoda desapareció tan rápido como los vagones (estoy seguro de que queda algún resto y de que terminará apareciendo) y en el teatro de Leganés no ha caído aún el telón.

Tenemos un piso de muertos, el de los autores materiales de la matanza. Pero, ojo, sólo si murieron lo son. También disponemos de un piso de vivos donde se daban cita los más buscados y que eran fotografiados por la policía. Y por último tenemos a Jamal Zougam, cuya detención fue "la mejor decisión que hemos tomado" aunque –o por eso– cualquier posible coartada se perdiera por el camino. Del piso de los muertos sabemos que estaba controlado por la policía, pero cabe la posibilidad de que el azar quisiera que un agente especializado en escuchas y seguimientos tuviera pared con pared a los islamistas que tanto disparaban esa extraña munición de subfusil que no deja casquillos. En el piso de los muertos faltaron treinta dedos, se evaporó la sangre. Sobre el cadáver profanado del GEO Torronteras se impuso el silencio, losa sobre losa...

Señores Garzón, Andreu, Pedraz, Moreno, ¿no les parece atractivo el caso? Murieron 193 personas y quedan heridos irrecuperables. Sucedió ayer mismo y aquí mismo, como dicen en la tele de Cebrián: "Está pasando, lo estás viendo". Hay testigos vivos, pruebas por revisar, falsedades desmontadas, perjurios, falta el arma del crimen, el que lo ideó y hay dudas sobre los que lo ejecutaron.

¿Qué me dicen de la inhibición de la justicia ante los crímenes del 11-M? A lo mejor interesa a los españoles más que la de Franco...

EL PP, ANTE LA ÚLTIMA CRUZADA NACIONALISTA
"La Ley de Educación de Cataluña ilegaliza las clases en castellano"
El diputado del PP en Cataluña, Rafael López, ha explicado a Libertad Digital que la nueva Ley de Educación, además de utilizar el catalán como lengua vehicular, permite el uso de otros idiomas como el inglés pero no del español. A su juicio, trata a los niños castellanohablantes como "extranjeros".
Javier Lozano Libertad Digital 6 Mayo 2009

Ante la inminente aprobación de la polémica Ley de Educación de Cataluña, que terminará por eliminar casi por completo el castellano de la escuela, el popular Rafael López confirmó a Libertad Digital que votarán en contra sobre todo por "motivos lingüísticos" ante lo que consideran un recorte de los derechos lingüísticos y de la libertad de los ciudadanos.

En este sentido, calificó la ley de "plenamente nacionalista" y criticó la actitud del PSC, una de las formaciones que aprobará la normativa. "Es una pena que los socialistas catalanes no sean como los vascos" a la hora de defender la libertad lingüística. A juicio del diputado catalán, la futura ley "no despliega la LOE como otras comunidades" sino que se basa en el estatuto catalán.

De hecho, Rafael López llegó a asegurar que la normativa "ilegaliza las clases en castellano". Explicó las contradicciones de una ley que siempre acaba perjudicando al mismo, en este caso al castellano. Por ello, dijo que el artículo 11.1 establece que la lengua vehicular será el catalán. Sin embargo, posteriormente se dice que de manera excepcional se puede permitir el uso de lenguas extranjeras como el inglés para impartir asignaturas como matemáticas. Pero esto excluye el castellano. Es decir, se debe utilizar el catalán y si acaso otras lenguas, pero nunca el castellano.

El popular cree que la "obsesión" de los redactores de la ley es evitar por todos los medios que entre en los colegios la tercera hora del castellano. "Con todo el fracaso escolar, los problemas en el profesorado y la falta de excelencia educativa todo esto lo vemos enfermizo", sentenció.

El parlamentario catalán dijo que aunque que la Ley de Política Lingüística era muy nacionalista "al menos daba una oportunidad teórica" de poder reclamar la enseñanza en castellano. Pero con la nueva normativa "este derecho ha quedado reducido a un derecho individualizado" y sólo durante el primer año de enseñanza.

Esta "enseñanza individualizada" se traduce en que al niño, con 5 o 6 años, le explican en cinco minutos después de la clase lo que se ha impartido en una hora a la clase entera, "con lo que esto significa para los niños", subrayó López.

Tras considerar "absurda" esta situación, el diputado popular añadió que "no existirá el derecho a estudiar en castellano sino sólo una traducción". "El problema de la elección de la lengua no es si se entiende el catalán o no sino que es una cuestión de libertad", subrayó.

"Ahora tratan a los niños como extranjeros", afirmó López, que dijo que la "sospecha" del PP de Cataluña es que cuando los niños lleguen a primero de Primaria procedentes de familias castellano hablantes de Cataluña o de otras regiones es "ponerlos en un aula de acogida", separados del resto. Y es que en la nueva ley sólo se plantea que puedan recibir clases en castellano en el primer curso de parvulario y siempre de forma individualizada.

La ley previsiblemente se aprobará a finales de junio o principios de julio para poder poner en práctica las nuevas medidas para el siguiente curso. "No tenemos claro que la ley pueda cortar el paso al Real Decreto", aseguró Rafael López, que añadió que los nacionalistas entienden que un Real Decreto sólo se puede paralizar con una ley autonómica. Pero el estos decretos sólo explican la normativa estatal a cumplir.

Además, anunció a LD que su formación está "analizando la ley" por si encontramos motivos para llevarla al Consejo Consultivo de Cataluña por si tiene artículos que puedan considerarse anticonstitucional, antiestatutario o por si tiene algún punto que aunque esté permitido por el estatuto "nosotros consideremos anticonstitucionales".
Ley con tintes nacionalistas

Esta futura ley recibirá el apoyo del PSC, CIU y ERC. Mientras, ICV ha decidido desmarcarse por lo que consideran un apoyo desmedido a la escuela concertada, según informa La Vanguardia. Partido Popular y Ciudadanos votarán en contra, ante todo por la implantación del catalán como lengua vehicular, por la negativa a impartir la tercera hora de castellano a pesar de la sentencia dictada por el TSJC y por la falta de libertad de los padres a la hora de elegir la lengua en la escuela.

De hecho, José Montilla ha preferido pactar los puntos fuertes de la nueva ley con CIU, en especial con Artur Mas, antes de mantener la siempre frágil estabilidad del tripartito. En este caso ha sido el socio minoritario, ICV, el que ha quedado fuera del acuerdo.

SERÁ APROBADA POR PSC, CIU Y ERC
La nueva Ley de Educación de Cataluña, lista para acabar con el castellano
La futura Ley de Educación de Cataluña ha dado el pistoletazo de salida para su aprobación por parte de PSC, CIU y ERC. Con un gran tinte nacionalista, tendrá como puntos fuertes la inmersión lingüística y el no cumplimiento de la sentencia que obliga a impartir la tercera hora del castellano.
Libertad Digital 6 Mayo 2009

Esta futura ley recibirá el apoyo del PSC, CIU y ERC. Mientras, ICV ha decidido desmarcarse por lo que consideran un apoyo desmedido a la escuela concertada, según informa La Vanguardia. Partido Popular y Ciudadanos votarán en contra, ante todo por la implantación del catalán como lengua vehicular, por la negativa a impartir la tercera hora de castellano y por la falta de libertad de los padres a la hora de elegir la lengua en la escuela.

De hecho, José Montilla ha preferido pactar los puntos fuertes de la nueva ley con CIU, en especial con Artur Mas, antes de mantener la siempre frágil estabilidad del tripartito. En este caso ha sido el socio minoritario, ICV, el que ha quedado fuera del acuerdo.

Los aspectos más polémicos de la normativa, los referentes a la lengua, se ordenarán a través de decretos según la interpretación del Ejecutivo catalán, lo que deja abierta la posibilidad a que los nacionalistas cambien a su antojo los aspectos claves.

En este sentido, el acuerdo tiene como principal punto el establecimiento del catalán como la lengua vehicular. El Estatuto catalán, pendiente de resolución por parte del Constitucional, establece el catalán como la lengua oficial en Cataluña por lo que el aprendizaje debe girar en torno a esta lengua.

Además, la normativa indica que los alumnos no podrán separarse en clases o en centros en función de su lengua habitual. De este modo, a los profesores se les exigirá el nivel de experto en catalán como requisito para poder impartir clase. Pero a pesar de todas estas restricciones al castellano, la ley pretende que al acabar la educación obligatoria, los alumnos dominen el catalán, el castellano y al menos una lengua extranjera.

Otro punto importante de la nueva Ley de Educación gira en torno a la aplicación de la tercera hora de lengua castellana en Primaria. Pues bien, en el acuerdo de PSC, CIU y ERC se dice que no se aplicará, a pesar de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que obliga a ello.

Los padres que quieran que sus hijos reciban la educación en castellano deberán indicarlo en la matricula y no en la preinscripción. Pero la nueva ley también establece cuando se ofrecerá esta educación a los alumnos. "En el curso escolar en el que los alumnos inicien la primera enseñanza, los padres, madres y tutores podrán instar, en el momento de la matricula, y de acuerdo con el procedimiento que establezca el Departament, que sus hijos e hijas reciban atención lingüística individualizada en castellano, cuando esta sea su lengua habitual", dice la nueva ley.

Esta "primera enseñanza", y que sería individualizada, se produciría en los primeros cursos de parvulario mientras que para ERC sería solo el primer curso de parvulario.

Por su parte, en cuanto a los inmigrantes, la Generalidad establecerá el máximo de alumnos recién llegados y con necesidades especiales que debe asumir cada zona educativa. Los colegios concertados deberán asumir más alumnos inmigrantes. La ley fija así un "reparto equitativo" de los jóvenes extranjeros con el objetivo, según dicen, de evitar "escuelas gueto".

Otro tema polémico entre los firmantes de este acuerdo es el de las escuelas por sexos. La futura ley indica que la educación mixta tendrá una atención preferente frente a la segregada aunque indica, según La Vanguardia, que ésta podría recibir subvenciones de la Generalidad. Sin embargo, esto finalmente dependerá del Gobierno autonómico y según indican desde el PSC, principal socio del tripartito, la cosa puede ser clara: "un gobierno de izquierdas nunca lo haría". ICV dice también que "se debería haber prohibido".

RAJOY Y SAN GIL ESTARÁN PRESENTES
Este miércoles, cita con las víctimas del terrorismo en la San Pablo CEU
La Universidad San Pablo CEU inaugura este miércoles un monumento a las víctimas del terrorismo. Al acto acudirán más de 300 personas, entre las que destacan María San Gil, en la que será una de sus primeras apariciones públicas desde que dejara la política activa, Mariano Rajoy o Alcaraz.
Libertad Digital 6 Mayo 2009

El monumento se instalará frente a la Escuela Politécnica Superior del Campus de Montepríncipe de esta institución educativa, en la localidad madrileña de Boadilla del Monte y será descubierto por el presidente de la Fundación San Pablo-CEU, Alfredo Dagnino, y la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua.

La intención de los responsables del CEU es que la obra se integre en la vida universitaria como ejemplo del "sacrificio y compromiso con las libertades" y como "inspiración para la tarea de búsqueda de la verdad" que motiva su obra educativa.

Entre los responsables de Asociaciones de Víctimas que han confirmado su asistencia se encuentran el ex presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, el actual presidente de la Asociación, Juan Antonio García Casquero; la presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, María Ángeles Domínguez; la presidenta de la Fundación Gregorio Ordóñez, Ana Iríbar; el presidente de la Fundación Tomás Caballero y vicepresidente del Gobierno de Navarra, Javier Caballero; el presidente de la Fundación Manuel Broseta, Vicente Carbonell; la directora gerente de la Fundación Miguel Ángel Blanco y portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), Cristina Cuesta; el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de la Comunidad Valenciana, Vicente Villegas y el presidente de la Asociación Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado-Víctimas del Terrorismo, Francisco Zaragoza.

Asimismo han confirmado su presencia una nutrida representación institucional y de partidos políticos, tales como el Presidente del Senado, Javier Rojo; el Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar; el líder de la oposición y Presidente del PP, Mariano Rajoy; el Presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes; el Consejero de Presidencia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados; el Consejero de Interior y Justicia de la Junta de Castilla León, Alfonso Fernández Mañueco o el Director General de la Oficina de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior, José Manuel Rodríguez Uribe.

También acudirá a la inauguración la ex presidenta del PP vasco, María San Gil, en la que será una de sus primeras apariciones públicas desde que dejara la política activa.

Estarán presentes en el acto homenaje a las víctimas del terrorismo, los Embajadores de Colombia, Reino Unido y Países Bajos en España; la Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella; el Primer Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Alcorcón, Marcelo García Domínguez; el eurodiputado y cabeza de lista del PP en las próximas elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja; el vicesecretario general de comunicación de este partido, Esteban González Pons; la vocal de la ejecutiva federal del PSOE y diputada por Aragón, Pilar Alegría; el diputado del PSOE por Vizcaya, José María Benegas; la portavoz de UPyD y diputada en el Congreso, Rosa Díez, el Presidente de la Fundación para la Libertad, Nicolás Redondo Terreros; la Alcaldesa de Lizarza, Regina Otaola.

También estarán presentes las juventudes de la Fundación DENAES que, a través de una nota remitida a Libertad Digital, han mostrado su apoyo a las víctimas del terrorismo.

Una exposición que pretende concienciar a los jóvenes
Antes de la inauguración del monumento, el Obispo de Getafe, Joaquín María López de Andujar, oficiará una Misa en memoria de todas las víctimas del terrorismo.

Tras la interpretación del “Toque de Oración” a cargo de la Banda Municipal del Ayuntamiento de Alcorcón, dos estudiantes del CEU depositarán una corona de claveles blancos a los pies del Monumento. Posteriormente, otros tres jóvenes estudiantes darán lectura al Manifiesto de “Los jóvenes universitarios a las víctimas del terrorismo”. El acto finalizará con la interpretación del Himno Nacional.

La obra escultórica, realizada por Alfonso Amaya, lleva por título "La puerta del recuerdo". Reproduce un círculo y una puerta abierta como símbolo de la "necesidad de acercamiento y unión con la realidad de las víctimas". Está realizado con acero y tiene unas dimensiones de 4 metros de alto por 2,50 de ancho, sobre una base de medio metro de altura y 3 metros de largo.


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22 puntos para el cambio vasco

 Minuto Digital Iñaki Ezkerra 6 Mayo 2009

¿Qué tiene que cambiar en Euskadi para que ésta acceda por primera vez a una mínima normalidad democrática? A esa pregunta tratan de responder los siguientes veintidós puntos, que son básicos.

El PNV está intentado desesperadamente dejarlo todo “atado y bien atado” en el País Vasco para salvar así los muebles que pueda de su régimen de treinta años ante la transición democrática que han traído las elecciones del 1 de marzo. ETA también se ha pronunciado contra ese cambio que debe ser un cambio contra ETA y contra el nacionalismo totalitario. ¿Qué tiene que cambiar en Euskadi para que ésta acceda por primera vez a una mínima normalidad democrática? A esa pregunta tratan de responder los siguientes veintidós puntos, que son básicos:

1.- La Ertzaintza debe dejar de ser una policía política al servicio del nacionalismo, y eso sólo se consigue renovando sus mandos y haciendo una profunda depuración del personal no democrático. Lo contrario sería tanto como dejar al enemigo dentro de casa en una cuestión fundamental que, aunque insólitamente no se ha abordado durante años, afecta a la propia seguridad nacional y de manera especial a todos los rerpresentantes electos no nacionalistas salidos de las urnas el 1 de marzo -incluidos los que formen el propio Ejecutivo - que por primera vez en la etapa democrática se han convertido en agentes activos del cambio. El departamento de Interior es una pieza esencial en una comunidad amenazada por el terrorismo y generadora de éste, como es esencial su entendimiento y colaboración con el Ministerio de Interior de la Nación y con las demás fuerzas de seguridad del Estado a las que hasta ahora el nacionalismo gobernante consideraba públicamente invasoras. Es preciso terminar con esa cultura aberrante en quienes tienen encomedada la misión de protegernos. Las fuerzas de seguridad no pueden ser hostiles al nuevo proceso de libertad que se ha abierto, sino garantes de éste.

2.- El euskera debe dejar de ser un imperativo en la escuela y en los demás ámbitos de la vida vasca. Su protección debe desligarse de la imposición, y además ser revisada para que los presupuestos que se le destinan no resulten sangrantes con respecto a otras demandas sociales más prioritarias y cabales.

3.- Asimismo se debe acabar con la imposición ideológica en la enseñanza y sustituir al personal fanatizado nacionalista. Porque desde la Transición, y gracias a que la inmensa mayoría del personal docente que dominaba el euskera lo hacía porque estaba fuertemente politizado, esa lengua ha servido como instrumento de control ideológico.

4.- Es también preciso un proceso de desideologización del euskera que sólo se puede conseguir llevando el pluralismo a ese mundo. Para que dicho pluralismo sea una realidad es imprescindible promocionar el constitucionalismo en euskera, esto es que tanto escritores como traductores o funcionarios comprueben que no es necesario ser nacionalistas para ser remunerados por el uso de ese idioma. De esta manera ganará la propia lengua vasca, porque la riqueza literaria, por definición, va siempre unida a la disidencia, a la heterodoxia, al antidogmatismo y a la libertad.

5.- El nuevo Gobierno vasco debe hacer cuanto esté de su mano para que vuelvan a la docencia los profesores que han sido apartados de las aulas por criterios de discriminación lingüística o que han tenido que dejar el País Vasco durante estos años (muchos eran socialistas) para seguir ejerciendo su profesión. Es precisa una “Ley de perfiles democráticos” que complemente la de “Perfiles lingüísticos” y que excluya sin miramientos a los enseñantes que hagan apología del terrorismo o profesión de etnicismo sabiniano.

6.- Se debe promover una política que favorezca con eficacia el “acercamiento”, no de los presos, sino de los “vascos libres”, o sea el regreso de los exiliados no nacionalistas en general.

7.- Para favorecer ese regreso de los exiliados se deben tomar medidas eficientes que protejan sus datos personales en las instituciones, y que salvaguarden su seguridad ante la amenaza y los tentáculos informativos de ETA, ya que esa inseguridad ha sido una de las grandes causas que han llevado a muchos vascos a empadronarse fuera de Euskadi.

8.- Es necesario llevar a las víctimas a la universidad y a la escuela vascas porque no hay mejor modo de combatir la fanatización nacionalista inculcada durante tantos años que hacer que las jóvenes generaciones conozcan de primera mano el testimonio de quienes han pagado las consecuencias de esa aberración.

9.- El nuevo Gobierno deberá corregir todas las tergiversaciones y falsificaciones nacionalistas en la enseñanza y especialmente en las materias de Historia, Geografía y Pensamiento Político.

10.- La democratización de EITB es fundamental tanto en lo que toca al personal como a los contenidos. Hay que empezar por cambiar hasta el apartado del tiempo en los informativos que da cuenta antes de la climatología francesa que de la española.

11.- La cultura es un ámbito que se debe abordar de una manera profunda. Es preciso “rehabilitar tanto para la escuela como para los medios de comunicación oficiales y la ciudadanía en general a los grandes referentes de la cultura española. Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Blas de Otero, Juan Larrea, Agustín Ibarrola… deben dejar de ser unos proscritos. La estimagtización de artistas e intelectuales vivos y muertos debe tocar a su fin en la Euskadi que traiga el cambio democrático.

12.- El futuro Gobierno vasco y la nueva mayoría que ha llegado al Parlamento de Vitoria deben eliminar drásticamente todas las subvenciones a los familiares de los presos por terrorismo y todo el dinero que las instituciones han dado hasta ahora a ETA o su entorno.

13.-Del mismo modo, ese Gobierno y esa nueva mayoría parlamentaria deberán poner todos los medios a su alcance para que el mundo de ETA no reciba dinero “extraoficial” ni voluntaria ni involuntariamente. El pago del llamado “impuesto revolucionario” debe ser tratado por la Justicia y por las Fuerzas de Seguridad del Estado como un delito y el miedo debe dejar de ser la excusa para cometerlo. Los que se resisten a pagar el dinero de la extorsión deben dejar de ser “heroicas excepciones”. El Estado debe poner todos los medios para proteger a los extorsionados. Estamos en un momento crucial para acabar con esa lacra que ya ha durado demasiados años. Lo que se asuma ahora como normal -la persecución del delito o la impunidad para cometerlo- tomará carta de legitimidad para el futuro.

14.-Igualmente es preciso terminar con todos los vestigios que queden del “callejero etarra”, con los homenajes a ETA y con la apología del terrorismo tanto en canciones como en cualquier otra manifestación artística.

15.- El futuro Gobierno y el Parlamento vascos deberán imponer por ley que cada ciudad y cada pueblo de la C.A.V. tengan una calle dedicada a las víctimas de ETA, así como liderar regulares reconocimientos oficiales a los señalados por el terrorismo. No hay mejor manera de combatir la infamia que con la Justicia y el resarcimiento moral.

16.- Arrebatar a ETA el control de las fiestas populares mediante una ley que no pueda ser soslayada por los ayuntamientos es otro de los deberes ineludibles para el futuro Ejecutivo y el nuevo Parlamento vascos.

17.- Otro de los objetivos sin el cual el cambio quedaría incompleto es la eliminación de las “embajadas vascas” en distintos países -cuyo clamoroso objetivo por propia definición es la propaganda nacionalista-soberanista- así como el aprovechamiento de todas las infraestucturas oficiales de difusión nacionalista en Latinoamérica y en el resto del mundo -entre ellas el canal internacional de la Euskal Telebista- para la divulgación de valores constitucionales y democráticos.

18.- Para garantizar el éxito del cambio es preciso también un verdadero pacto con el empresariado vasco como el que Suárez llevó a cabo con el empresariado español prometiendo la salvaguarda de sus intereses. El nacionalismo debe dejar de ser rentable para todos los agentes económicos de la Euskadi de hoy, cuya contribución a la estabilidad es básica. No puede haber una transición vasca sin el apoyo del mundo empresarial, como no hubiera podido haber en su día, sin ese apoyo, una transición española.

19.- Es preciso un acuerdo con la Iglesia que garantice la cooperación de este agente social en el cambio como fue necesario tras la muerte de Franco. Figuras como la del obispo Uriarte deben ser reemplazadas por hombres de la Iglesia que hagan en el País Vasco el papel que el Cardenal Tarancón hizo en la transición democrática de España.

20.- El nacionalismo debe perder todas las cuotas de poder posibles y toda su presencia en las instituciones tanto en en la imagen de éstas como en su funcionamiento interno, dada su expresa voluntad de obstruir el cambio y dado el derecho que le asiste al partido gobernante a imponer su personal de confianza.

21.- Los conceptos constitucionales de libertad, igualdad y unidad, que a su vez son los que salvaguardan los valores de solidaridad, seguridad y modernidad de los vascos, deben tener una expresión real en la Euskadi nacida el 1 de marzo y en la exhibición oficial y permanente de los símbolos constitucionales que los representan.

22- Es urgente asimismo un cambio de paradigma civil, la proyección desde el poder de un nuevo modelo de ciudadano antitético al corrupto, aprovechado, arbitrario e iletrado que ha proyectado el nacionalismo durante tres décadas; un cambio de valores en la sociedad vasca y una realidad política que responda a ese cambio porque no basta con desmontar el nacionalismo sino que es preciso sustituirlo por algo que la ciudadanía perciba “como mejor” y a lo que conceda el voto dentro de cuatro años, pues la única garantía del cambio es la concienciación ciudadana y su reflejo electoral. Sería una tragedia que lo que hoy se transforme no

Montilla y López
La feliz esquizofrenia socialista
José García Domínguez Libertad Digital 6 Mayo 2009

Quien quiera comprender la almendra ideológica del Partido Socialista no debería perder el tiempo con tediosos tratados de ciencia política que nada le aclararán. Olvide el curioso al ya de por sí obviable Pettit. Adéntrese, por el contrario, en la escatología cristiana de Tomás de Aquino, Agustín de Hipona o Anselmo de Canterbury. Y es que, a imagen y semejanza de la Divinidad, el PSOE actual se quiere uno y trino a la vez.

De ahí, entre otros prodigios lógicos, que el Partido Socialista de Euskadi haya accedido al poder prometiendo acabar con el mismo tribalismo identirario que promueve a diario el Partido Socialista de Cataluña. Un exceso sólo imaginario a decir del tercero en discordia, el Partido Socialista Obrero Español propiamente nominado, razón de que jamás lo haya denunciado. O sea, la esquizofrenia clínica elevada a suprema virtud política. Exhaustivos, los síntomas todos del trastorno bipolar convertidos en solemne declaración de principios doctrinales. Las tres cabezas del perro de Hades devorando furiosas al puño y la rosa.

Así, el miembro del Comité Federal José Montilla, alopécica belle de jour, ha acuñado todas las boñigas retóricas que lanzan incansables Arzalluz e Ibarretche contra el lehendakari López ahora mismo. Todas. Empezando por tildar de "anticalanes" a los dirigentes de ese Partido Popular que ya preside la Cámara vasca. Continuando por las nada veladas amenazas a quien se desvíe un milímetro de la pequeña y maloliente ortodoxia nacionalista, trátese de un magistrado del Tribunal Constitucional o del más modesto tendero que ose rotular en español.

Y terminando por el párrafo sobre la lengua a proscribir en los colegios vascos que Ibarretche le acaba de robar al propio Montilla: "El euskera es la lengua propia y singular de Euskadi y constituye el elemento más distintivo y sobresaliente de la identidad vasca en el concierto cultural mundial (...) Apostamos por un modelo educativo que tenga al euskera como lengua vehicular en el ámbito escolar". Clamoroso corta y pega con remite en Barcelona. Así, basta escribir "Cataluña" allí donde esos desolados gudaris cesantes gimen "Euskadi" e idéntico surtido de coces contra la democracia liberal retumba en la sede del PSC. El mismo, sin necesidad de mover ni una coma.

Por algo, ni al mismísimo Doctor Jekyll se le ocurrió jamás firmar el Pacto del Tinell con los separatistas y los comunistas con tal de expulsar de las instituciones a Mister Hyde.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

El cambio es una Euskadi abierta
ANTONIO ALTARRIBA El Mundo 6 Mayo 2009

Se puede gobernar para todos los vascos? ¿Es posible acordar las dos sensibilidades que reparten a la ciudadanía? Cuando las opciones partidarias movilizan no tanto intereses sociales o económicos como sentimientos de pertenencia ¿queda margen para el acuerdo? ¿Pueden graduarse los afanes independentistas de unos en función de la moderación pactista de otros? ¿Cabe la fragmentación del «ser vasco» según la media oscilante de cada resultado electoral? ¿Las directrices de nuestra política pueden asentarse en principios que no supongan la confrontación permanente entre lo que se ha dado en llamar «las dos comunidades»?

Patxi López dice que sí. Ibarretxe que no. Aunque, de entrada, lo niega reivindicando la transversalidad de su tripartito frente al carácter monocolor del próximo gobierno. Habrá que recordarle que EB no aportó el sesgo internacionalista, ni siquiera federalista, que se supone en una formación de izquierdas. Y, en cuanto a la presencia de EA, resulta evidente que no ha servido como modulación integradora sino, al contrario, para reforzar al sector más radical del PNV. Por mucho que nos lo repitan, quienes hemos vivido los años de Ibarretxe desde posiciones alejadas del nacionalismo sabemos hasta qué punto sus decisiones se tomaron al margen de nuestra participación y, a menudo, en contra de nuestros intereses, al menos de nuestras preferencias. Hemos aprendido que «la construcción nacional» no se hace desde la negociación sino desde la adhesión. Y que, en la visión nacionalista, «el otro» no está para ser escuchado sino para ser convertido. La propia insistencia abertzale en que ellos son mayoría política, sindical, social... sugiere que en su horizonte no está la integración de los otros sino el incremento de los suyos.

Esta constante ampliación de las obligaciones identitarias se halla en la base de la pérdida de votos del nacionalismo en las últimas convocatorias electorales. Debido a su componente identitario, la incidencia de la política en la vida cotidiana es aquí mayor que en otras comunidades. Y, si hay un sentimiento transversal entre los vascos, es el de restaurar un consenso social, al menos una cierta confianza ciudadana. Estamos hartos de mirarnos de reojo, indagando antes de cualquier conversación la filiación política de cada uno. Se hace insoportable que, según la dialéctica nacionalista, nuestro vecino sea, de alguna manera, nuestro enemigo. Pues para unos es el que coarta su derecho a decidir y para otros el que impone un patriotismo banderizo. Necesitamos restaurar, quizá construir de nuevo, un discurso político en el que los derechos de unos no funcionen como imposición para los otros.

Esa ha sido la apuesta electoral de Patxi López y también el eje central de su discurso de investidura. Naturalmente una cosa es la declaración de intenciones y otra muy distinta su puesta en práctica. Y si bien es cierto que, como le achaca la oposición, ha adolecido de falta de concreción, necesitábamos escuchar la reafirmación de principios generales -quizá obvios- pero de necesaria aplicación por estas tierras. Aunque parezca un detalle insignificante, hasta la cita de referencias literarias inhabituales en las instituciones vascas como las de Mario Onaindía, Fernando Aramburu o Ramón Saizarbitoria resulta gratificante. Ha sido decisivo, en ese sentido, escuchar una voz tajante contra ETA y sus defensores políticos. Y, quizá lo más importante, el aldabonazo a la implicación de todos los ciudadanos en esa batalla. Los «corazones petrificados», el «desestimiento ante el terror» como denuncia y la necesidad de «rehumanizar la sociedad» como objetivo constituyen la pieza clave del discurso de López.

Porque, aunque Ibarretxe también haya hablado de la deslegitimación del terrorismo y del respeto a las víctimas, las posiciones de los dos candidatos divergieron sustancialmente. Como suele hacer el nacionalismo, el terrorismo etarra quedó diluido en una invocación generalizada a los derechos humanos y acabó perdiéndose en la propuesta de una Comisión de la Verdad que investigue los crímenes del franquismo y de la transición. El problema más urgente de los vascos, antes que político, es moral, casi biológico. Nada puede justificar matar por la patria. Ni la política penitenciaria ni las posibles irregularidades en las detenciones ni ese recurso infinito a los GAL o a Franco. Aquí y ahora se chantajea, se amenaza y, si se puede, se mata. Ante esto no caben excusas ni explicaciones históricas. Pero parece evidente que para Ibarretxe el problema más importante, al que ha atribuido todos los males presentes y por venir, es la ley de partidos y no el terrorismo que la motiva.

Pero, aún siendo este el problema esencial, López ha iniciado su discurso abordando otro -esperemos- más coyuntural, la crisis económica. Y es que, según cómo la gestione, lejos de desgastarle, puede favorecerle. En tiempos de penuria la retórica patriótica se desinfla. Y, mientras alivie los apremios del tener, podrá aparcar las aspiraciones del ser. Es difícil que la rivalidad nacional pueda disfrazarse de reivindicación salarial. En ese sentido la pirueta ideológica de los sindicatos convocantes de la huelga del día 21 puede volverse en su contra. Gastar la pólvora de la reivindicación laboral en la batalla nacional puede disgustar más que entusiasmar a los trabajadores.

Por otra parte la promesa de derogación de los decretos que regulaban el currículo vasco da un respiro a un número creciente de estudiantes y de padres. No se trata de impedir sino de no obligar. No van a disminuir las ayudas al euskera -asegura López- y, a cambio, es probable que se alivie la frustración de muchas familias que ven cómo «la lengua vehicular» les impide participar en la educación de sus hijos o les aleja del horizonte profesional que tenían planeado. Y, junto con la política lingüística, la política cultural, tan decisiva por estas tierras. El Congreso extraordinario anunciado por López para reorganizar la cultura en claves de convivencia se antoja igualmente necesario. La discriminación positiva de una cultura minoritaria no justificaba la desaparición de las iniciativas institucionales de escritores y artistas castellanoparlantes. Pero, más allá de hechos diferenciales, lo que mejor puede simbolizar el cambio es esa noción de apertura que pasa por el derrumbe de las trincheras sociales y también por el desbloqueo administrativo con el Estado y por la conexión infraestructural -TAV y carreteras- con el resto de Europa. No es tanto una Euskadi grande, aferrada a la territorialidad, como una Euskadi abierta.

Dice el refranero que «dos no discuten si uno no quiere». Quizá sea todavía más difícil que dos se reconcilien si uno decide permanecer enfadado. La reconciliación nacional que López predica no será posible si el PNV mantiene la idea de que el actual gobierno está basado en una «falsa mayoría» y que, en consecuencia, ellos seguirán liderando el país desde las instituciones que controlan. Puede que sea sólo un discurso coyuntural para amparar ideológicamente la salida de Ibarretxe del panorama político. De lo contrario nos espera una legislatura muy dura, similar a la que vivió España cuando en 2004 el PP tampoco aceptó los resultados del 14-M.

En cualquier caso, además de la buena voluntad que la oposición no le quiere reconocer -frentista antes de haber tomado la primera decisión- Patxi López dispone de otras armas. Si lo hace bien, demostrará el alivio social que supone un gobierno que actúa según un modelo de gestión y no un modelo de país. Y, todavía más importante, la prometida «transparencia» que permita visualizar con claridad que ayudas, subvenciones, adjudicaciones y demás medidas distributivas no se ejecutan en función del refuerzo de «los nuestros» sino del interés general y como recompensa de los mejores. No hay mejor denuncia de los vicios ajenos que las virtudes propias. Y, si el PP tiene altura de miras, eso sólo se demuestra gobernando. De momento esperamos. Que no es poco.

Antonio Altarriba es escritor y catedrático de literatura francesa en la Universidad del País Vasco

El nuevo lendakari debe liderar la regeneración democrática del País Vasco
Los retos de Patxi López
Editorial La Razón 6 Mayo 2009

Apartir de hoy, Patxi Lopez se enfrenta a una responsabilidad mayúscula que le va a exigir una gran altura política, la misma que han demostrado los socialistas y los populares vascos para, gracias a sus acuerdos, otorgar al País Vasco un nuevo escenario político. El nuevo lendakari constitucionalista se enfrenta a un reto de gran envergadura: desmantelar el régimen que, durante treinta años, implantó el PNV y que discriminó, cuando no marginó, a miles de vascos. Llega el momento de la regeneración democrática, es decir, que todos los vascos sean realmente iguales sin que unos tengan una situación de privilegio frente a otros, como ha ocurrido en estas tres décadas. Que un vasco sea arrinconado o silenciado por conveniencias políticas que se amparan en derivas nacionalistas debe ser cosa del pasado.

La deseable regeneración democrática pasa, en primer término, por una política activa que aísle definitivamente a ETA y a su entorno. López ya ha expresado su voluntad de eliminar las subvenciones que reciben sus familiares y sus acólitos. También deben articularse a través de la ley medidas eficaces para que de las calles de los pueblos y ciudades del País Vasco desaparezca cualquier apología del terrorismo, ya sea desde poner placas y bautizar a calles con el nombre de los etarras hasta convertir las fiestas populares en un brazo político para exaltar a los asesinos. Es una afrenta intolerable para sus víctimas, que también deben recuperar el protagonismo social que hasta ahora se les ha negado.

En el capítulo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Ertzaintza debe dejar de ser el «brazo policial» del nacionalismo, con una actuación que respondía más a las necesidades del Gobierno del PNV que a las demandas de todos los vascos. La ideología sectaria no puede empañar una labor policial que debe ejecutarse desde el criterio de la máxima profesionalidad. El futuro consejero del Interior, Rodolfo Ares, deberá actuar con firmeza para erradicar de la Policía Autónoma vasca a aquellos mandos que se hayan volcado en hacer cumplir la ley de un determinado partido en vez de la Constitución. López no ignora que la tarea es ardua, porque el proceso de ideologización nacionalista del PNV caló en todos los ámbitos políticos, policiales, educativos y culturales de la sociedad vasca. Por ello, debe priorizar que la educación sea integradora y no discriminatoria, como ha sido hasta este momento.

No se puede «penalizar» el castellano en el supuesto beneficio del euskera, ni se puede imponer un modelo educativo en el que los padres vean restringido su derecho a elegir en qué idioma deben estudiar sus hijos. El PNV ha vulnerado este derecho sistemáticamente. Es labor de López restituirlo. Así, se deberían modificar los decretos que el Ejecutivo de Ibarretxe aprobó a última hora, que establecían que la lengua principal del sistema educativo sea el euskera, y sustituirlos por otro que precise sin ambigüedades que los dos idiomas principales de la enseñanza son las dos lenguas oficiales del País Vasco: el castellano y el euskera. El desafío que tiene ante sí es histórico. López ha sido el elegido para liderar la última e imprescindible transición en España: la de un País Vasco donde se viva una normalidad democrática plena y real en la que la libertad y la igualdad entre todos los vascos sea un hecho. Los inicios, con el fructífero pacto con los populares, han sido esperanzadores e ilusionantes. Lo que queda es la determinación para ejecutar un cambio tan higiénico como inaplazable.

Ciudadanos vascos
BENIGNO PENDÁS Profesor de Historia de las Ideas Políticas ABC 6 Mayo 2009

Treinta largos años después que los demás... Nacionalismo como religión política; secta homogénea (al menos, la clase dominante); distinción identitaria entre «nosotros» y «ellos»; irrendentismo, intolerancia, «totalismo» como versión suave del terror totalitario. De acuerdo en que Patxi Lopez no era la fórmula soñada para salir del agujero, pero la política -espejo de la vida- nos enseña una y otra vez que los mejores no siempre tienen éxito. Los recuerdos se agolpan. Primero, las víctimas. Hablo de personas de carne y hueso, de (casi) todos los partidos y de (casi) todas las profesiones, valedores de la causa cívica o ajenos a la disputa interminable. No pienso en organizaciones, ni en estrategias partidistas o maniobras tácticas. Es el homenaje uno por uno a los seres humanos cuyo proyecto de vida, único e irrepetible, fue truncado por los asesinos. Basagoiti los puso ayer en el primer plano de la memoria de la gente decente. Homenaje también a tantos héroes de la libertad en el País Vasco (socialistas, populares, indiferentes al partidismo) dispuestos a vivir en estado de sitio para dar testimonio de la razón frente a la barbarie. Reconocimiento también a los amigos del exilio y su añoranza legítima y a los políticos sacrificados en el camino: ¿cómo no recordar a Jaime Mayor y a Nicolás Redondo? Fueron las imágenes de una utopía que ahora nos exige que aceptemos simplemente lo posible.

Un par de generaciones de españoles hemos dejado lo mejor de nosotros mismos (con el discurso, con la pluma, con el ejemplo diario) para que la Transición, orgullo legítimo de la España contemporánea, llegara también al País Vasco. Llega, claro, de forma imperfecta, pero la realidad no admite dudas. Una joven dirigente del PP preside el Parlamento de Vitoria, un soplo de aire fresco cuando se abre la ventana de la libertad. Un candidato del PSE que dice sociedad plural, lucha contra ETA sin precio político, inserción en España y en Europa... ¿Sospechas? Quizá. Pero no lean ustedes la letra pequeña para encontrar apoyo a ciertos prejuicios arraigados. Vamos a ser generosos, por ahora. También exigentes, muy exigentes. Patxi Lopez tiene ante sí una inmensa responsabilidad y ojala esté preparado para asumir una tarea que sólo está al alcance de los grandes políticos. No puede fallar, por complejos y por oportunismos. Sea como fuere, hoy tenemos que ser optimistas en nombre de la libertad, de muchos años de lucha por el derecho, de tantas veces como hemos dicho y sentido que somos más y somos mejores.

¿Problemas? Infinitos. ¿Suspicacias? Unas cuantas. En todo caso, un éxito colectivo que por una vez los españoles de bien tenemos que celebrar juntos y sin sectarismo. Hoy empiezan los trabajos de Hércules para desmontar una red de complicidades y servidumbres. Con algún objetivo directo: policía autonómica, televisión vasca, sistema educativo desde la escuela a la facultad universitaria. Desactivar el mito nacionalista en nombre de una democracia de ciudadanos. Lo principal: vencer el miedo y ayudar a que la gente lo venza. Se vive bien en el País Vasco cuando no toca ejercer el papel de víctima. Está, claro, la infamia terrorista. Ahí sigue y -por desgracia- ahí seguirá, ojalá que sea a la baja. Los culpables son ETA y sus secuaces. La democracia tiene que acabar con ellos, lejos de la política de apaciguamiento y la perversión del lenguaje. No sé si Zapatero ha aprendido la lección moral o sólo le mueve, como es frecuente, el posibilismo electoral. La verdad es que apenas importa. Los hechos están ahí: los terroristas y su disfraz político ya no están en el lugar reservado a las personas honorables, aunque la tarea está incompleta en el ámbito municipal. Parece difícil para el PSOE recuperar el apoyo del PNV en el Congreso: rebus sic stantibus, esto es, si se mantienen las circunstancias actuales. La tentación es oficio natural del diablo y nada es descartable en asuntos tan complejos. Pero seamos justos aquí y ahora para valorar los datos reales. El PP sale muy bien parado de una estrategia limpia en la negociación y la investidura. La excepción vasca justifica un modelo singular de relación con los socialistas y exige también limitar los efectos favorables del eventual apoyo nacionalista a las iniciativas contra Zapatero a escala nacional. Es lo más justo de acuerdo con el contexto. Si cambia, ya se verá.

Usted, querido lector, ha escuchado como yo que el nuevo lendakari tiende la mano al PNV. Si es una pieza retórica para facilitar un cambio digno, bien está. Si es un anuncio de componendas, habrá que replantear muchas cosas. El Estado constitucional es fruto de la Ilustración, hijo de las revoluciones atlánticas enriquecidas por la democracia y los derechos fundamentales. No hay lugar para las pasiones irracionales traducidas en ideologías orgánicas o historicistas, que tienden a sumergirse en el mito y la sinrazón. La «tenebrosa fragua» del Espíritu del Pueblo, refugio de tribus y de clanes, ha causado estragos y crueldades sin fin. El PNV tiene a día de hoy una posibilidad única para enviar el delirio sabiniano al desván de los malos sueños. Hay un lugar en el País Vasco para un nacionalismo sensato y moderado. ¿Existe tal cosa? Si no es por convicción, sea por utilidad. Si no es por virtud, nos vale la hipocresía. Si pierden la oportunidad, tal vez será la última, porque la era global ha venido para quedarse. ¿Pronóstico? Reservado, tirando a mal... Patético ayer Ibarretxe con su «frentismo» y su «cruzada», refugiado en un discurso aldeano y perverso. Menos mal que se despide para siempre.

Decía Montesquieu que el absolutismo causa un daño irreversible a la constitución social de manera que la libertad se hace imposible para siempre. Espero que se equivoque, y ejemplos hay al respecto. ¿Será capaz de reaccionar la sociedad vasca? Miedo, disimulo, mediocridad y perfidia conviven allí con dignidad, valentía, honor y sacrificio. Ha llegado la hora de recuperar a ciertas mayorías amorfas. Recuerdo las palabras de Martin Luther King, un referente para Barack Obama, entonces desconocido. Con ellas terminaba hace años una Tercera, con motivo -¡qué asco!- de algún asesinato de ETA. Decía el líder de los derechos civiles que «lo peor de nuestro tiempo no es la crueldad de los malvados sino la fría indiferencia de los buenos». Sabemos por experiencia que la Transición supone sufrimiento e incertidumbre. La experiencia de todos los españoles está a disposición de nuestros compatriotas vascos. El esfuerzo merece la pena. Ha llegado la hora de construir una democracia para los ciudadanos y no una cárcel para la libertad envuelta en un equívoco ropaje. El PSOE y el PSE no pueden fallar. Tampoco el PP. Sería imperdonable. Un poco tarde, pero todavía a tiempo, también los vascos -como los demás españoles- serán ciudadanos y no simples súbditos.

Un cambio histórico
EDITORIAL Libertad Digital 6 Mayo 2009

A partir de su nombramiento como primer lehendakari no nacionalista de nuestra democracia, Patxi López se enfrenta a una responsabilidad histórica de cara a lograr que el País Vasco consume una transición a la libertad que, en buena parte, ha sido secuestrada por el nacionalismo vasco. El propio López ha asegurado que comparecía ante la cámara, "no sólo para ser elegido lehendakari, no sólo para formar un nuevo gobierno y presidirlo, sino para abrir un nuevo tiempo político". Hacer una referencia a un "nuevo tiempo político", dadas las circunstancias, es obligado pero no es garantía suficiente, como no lo ha sido parte de su discurso de que se vayan acometer las profundas y numerosas reformas que son necesarias para desmantelar el régimen que, durante treinta años, ha implantado el nacionalismo en el País Vasco.

Patxi López debe repudiar un pasado de diálogo con ETA y con su entorno, que no se disipa con una voluntad de lograr "una paz con generosidad, pero sin precio político". Patxi López debe lograr también que el euskera deje de ser una imposición en la escuela, pero no ya porque ese imperativo "no respeta la Ley de la Escuela Pública" o "por haber surgido fuera de los consensos necesarios para hacer avanzar la política lingüística", sino porque es un atentado a la libertad individual de los vascos. Asimismo, la posibilidad de que los vascos puedan educarse en castellano no es tampoco suficiente para acabar con las falsificaciones nacionalistas que imperan en la enseñanza.

Ofrecer "un amplio consenso con todos los grupos para llevar a cabo reformas en la radiotelevisión pública en orden a hacer de EiTB un servicio público plural y de calidad, y de convertir a ETB 1 en instrumento útil y eficaz de desarrollo de una cultura en euskera moderna y plural", puede ser, pero no parece, una muestra suficientemente decidida de querer acabar con una televisión política ocupada por los nacionalistas y dedicada a la "construcción nacional".

Por el contrario, la clara reivindicación hecha por López de la vigencia y potencialidad del actual estatuto de autonomía reduce, ciertamente, la posibilidad de aventuras de ruptura constitucional vía reforma estatutaria que entrañaba el olvidado "Plan López". Sin embargo, no estaría de más que el nuevo lehendakari, además de agradecer el apoyo recibido, hubiera hecho referencia al acuerdo político con el PP que ha hecho posible su investidura. Eso, por no decir que su principal oferta de consenso hubiera sido con este partido y no "especialmente con el que ahora va a ser principal partido de la oposición".

Aunque tampoco habría estado de más una reivindicación expresa a los miles de exiliados vascos, la intervención de López ha tenido también muy esperanzadores pasajes como el de que "si queremos que el terrorismo desaparezca no sólo tendremos que detener a terroristas; también deberemos reaccionar ante sus expresiones públicas y conseguir su deslegitimación social, especialmente en los ámbitos de la enseñanza, el asociacionismo y los medios de comunicación".

Mucho se podría criticar también de su oferta de política económica, caracterizada por el recurso al endeudamiento y que incluye medidas tan disparatadas como un "plan vasco de lucha contra el cambio climático". Pero ni es el momento de hacerlo ni, desgraciadamente, suponen una "anormalidad" con lo que ocurre en el resto de España.

Sólo queda confiar en que la acción del Gobierno de López, que tampoco puede vislumbrarse en su totalidad en un discurso de investidura, sirva para llevar de manera estimulante al País Vasco la libertad, la igualdad y el respeto al imperio de la Ley que ha abortado el nacionalismo en estas tres décadas. La salida del PNV es para ello condición necesaria, pero no suficiente. Esperemos, pues, que la bienvenida de López se base en algo más que en el adiós de Ibarretxe.
Los aspectos más polémicos de la normativa, los referentes a la lengua, se ordenarán a través de decretos según la interpretación del Ejecutivo catalán, lo que deja abierta la posibilidad a que los nacionalistas cambien a su antojo los aspectos claves.

PNV
Se acabó el txollo
Pablo Molina Libertad Digital 6 Mayo 2009

En el momento en que está usted leyendo estas líneas es probable que el grueso del PNV, con Arzallus e Ibarreche abriendo la marcha cogidos del brazo, ande camino de Santoña para pasar al exilio voluntario y, de paso, recordar tiempos pasados en que otros esforzados nacionalistas hicieron el mismo trayecto, si bien con un resultado más bien discreto en términos bélicos e históricos.

La tragedia acaecida sobre los peneuvistas tras la toma de posesión de Francisco López como lehendakari debe estar provocándoles una sensación similar a la que experimentaba D. Sabino cuando veía a un maketo bailando con una moza del Goierri en la romería. Y es que verse desalojados del poder por unos advenedizos cuyo papel, desde la transición, se limitaba a actuar de coartada seudodemocrática de un régimen totalitario y, eventualmente, caer bajo las balas y las bombas de los "violentos", no es algo que estuviera previsto ni siquiera por los padres constitucionales, cuya visión de futuro no fue precisamente la mayor de sus virtudes.

El nacionalismo, por definición, es un régimen inasequible a la alternancia, en tanto que la aceptación de sus postulados constituye el único rasgo definitorio de la legitimidad para gobernar. Cuando la raza, la lengua, la historiografía amañada y el folcklore se sitúan como ejes de la acción política a despecho de la moderna tradición estatal de raíz democrática, el perder en unas elecciones tiene que verse forzosamente como una agresión injustificable que no puede quedar sin respuesta.

Y sin embargo nada hay más saludable para un pueblo que la renovación de su casta dirigente. En este caso, además, no porque los nuevos lo vayan a hacer mucho mejor en términos económicos o de bienestar ciudadano, sino porque es difícil que alguien lo pueda hacer peor que el PNV en materia de decoro político y libertades civiles.

La elección de López como lehendakari no va a solucionar los graves problemas a los que se enfrenta la comunidad vasca, como el resto del planeta, pero al menos va a tener la virtud de desalojar parcialmente del poder a una casta recogenueces que por primera vez en su vida va a experimentar esa sensación que los ciudadanos normales definen con el verbo "trabajar". Sólo por eso ya merece la pena el cambio. Si López tiene además la gallardía de dejar sin virtualidad el terrible vaticinio con que lo saludó en su día la madre de Joseba Pagazaurtundúa, la sensación general será muy aproximada a eso que llamamos felicidad. Con eso es suficiente.

Pablo Molina es miembro del Instituto Juan de Mariana.

Feijoo, Genocida
Manuel Molares do Val Periodista Digital 6 Mayo 2009

Ahora que el presidente de la Xunta de Galicia Alberto Núñez Feijoo promete valorar igual el gallego y el castellano, los nacionalistas que cogobernaron durante los últimos cuatro años lo acusan de autoodiarse y de iniciar un genocidio cultural en el territorio.

Razonan que el espíritu de la tierra se transmite con el idioma, por lo que quien usa otro diferente asesina a la Nación.

Para ellos el bilingüismo produce diglosia –uso folclórico del idioma más débil--, y como el imperialismo español impone como utilitario al castellano, el pueblo gallego se extinguirá sin su lengua oriunda. Por eso debe imponérsele coercitivamente.

Aunque estos nacionalistas son los que rechazaron en el Parlamento gallego recordar el Holocausto que asesinó a seis millones de judíos, protestan ahora contra el que llaman “Holocausto etnológico”.

Y aunque apelan a la literatura para demostrar la importancia del gallego, se niegan a recordar que todos sus grandes autores, desde Alfonso X hasta Cela, fueron, al menos, bilingües.

Razonando así deberían acusar de tal crimen contra la humanidad a Rosalía de Castro y no reivindicarla como ejemplo del integrismo nacionalista que propugnan.

Porque Rosalía, irritada con los fervores localistas precursores del actual nacionalismo, juró en 1881 no volver a escribir en gallego.

Cumplió: la autora escribió en castellano sus últimas obras, entre ellas la mejor de su vida, “En las orillas del Sar”, un año antes de morir en 1884. Pero este dato fundamental trata de ocultarse.

Nuñez Feijoo, según el nacionalismo, siente autoodio, autodesprecio, autoconmiseración, vergüenza de si mismo, de su linaje y de su integridad como ser humano.

Desde tierras con otros idiomas se diría que Feijoo se quiere tanto como la mayoría gallega que lo votó, y que quizás sea también genocida y hasta suicida.

Cesiones nacionalistas
¡Desbloqueando que es gerundio!
Clemente Polo Libertad Digital 6 Mayo 2009

Día a día vamos comprobando como el propósito último del cambio de Gobierno realizado por el Zapatero no ha sido agilizar la puesta en marcha de las políticas contra la crisis financiera y la recesión económica, como él mismo afirmó, sino la necesidad de conformar un Ejecutivo dispuesto a hacer las concesiones necesarias a los nacionalistas catalanes para salvar la legislatura. Ello explicaría que los ministros sustituidos, el Sr. Solbes en Economía, la Sra. Álvarez en Fomento, la Sra. Cabrera Calvo-Sotelo en Educación o el Sr. Molina en Cultura, hayan sido precisamente aquellos que mantuvieron notorios enfrentamientos en el Congreso con los nacionalistas catalanes en sus ámbitos de actuación.

A pesar de su escasa inclinación por la confrontación y la estridencia, el Sr. Solbes se había convertido en los últimos meses en el enemigo número uno de los nacionalistas catalanes. Inmune a sus amagos y veladas amenazas, el ministro se había mantenido firme, rechazando las exigencias de los nacionalistas en el asunto que ahora más les importa: obtener más recursos para Cataluña con el nuevo modelo de financiación autonómica. Y cuando se le preguntaba por qué no se había alcanzado un acuerdo antes del 9 de agosto de 2008, la fecha límite marcada por el Estatut, el Sr. Solbes contestaba invariablemente que la culpa no era suya sino de quienes habían rechazado una y otra vez las propuestas que el había puesto sobre la mesa.

Todo cambió a partir del momento en que el Sr. Rodríguez Zapatero decidió no apoyar al PNV en Vitoria tras las elecciones del 1M y los nacionalistas vascos le retiraron inmediatamente su apoyo en el Congreso. El Sr. Puigcercós, secretario general de ERC, caracterizó con su típica crudeza la oportunidad que ofrecía la nueva situación política: "Cataluña puede obtener un buen financiamiento si aprovecha que Zapatero está en precario". A partir de ese momento, la prioridad del presidente fue sentar las bases para alcanzar un pacto con los nacionalistas catalanes y el Sr. Solbes constituía el principal obstáculo para cerrar con rapidez un acuerdo sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. No tengo ninguna duda de que su sucesora, la Sra. Salgado, va a ser mucho más flexible y comprensiva y que en muy pocas semanas se cerrará el acuerdo que no pudo alcanzarse mientras el Sr. Solbes estuvo al frente de Economía y Hacienda.

La Sra. Salgado ya dio muestras de su gran cintura y capacidad de entendimiento con los nacionalistas unas semanas antes de que se produjera la crisis de Gobierno. El día 24 de febrero, siendo todavía ministra de Administraciones Públicas, firmó un acuerdo con el Sr. Saura, conseller de Interior, Relaciones Institucionales y Participación de la Generalitat, que aumentaba en 800,13 millones los 4.006 millones previstos en los Presupuestos Generales del Estado para inversiones en infraestructuras en Cataluña. Si, como se publicó, esos 800 millones correspondían a inversiones no ejecutadas en 2008, ¿por qué el Sr. Solbes no los había incluido en los Presupuestos de 2009? Y, por otra parte, ¿cómo pudo cerrar la ministra de Administraciones Públicas un acuerdo de esta naturaleza sin contar con la aprobación de los responsables de Fomento y Economía y Hacienda? La única respuesta convincente es que la Sra. Salgado contaba con el respaldo del presidente y la Sra. Álvarez y el Sr. Solbes ya habían perdido toda su influencia sobre el inquilino de La Moncloa.

Las declaraciones del Sr. Chaves, embajador volante del presidente para las Comunidades Autónomas, demuestran que el nuevo ministro de Política Territorial es también un hombre dispuesto a entenderse con los nacionalistas catalanes. Tras reunirse con el Sr. Montilla en el Palacio de la Generalitat el pasado 21 de abril, se comprometió a modificar el modelo del Sr. Solbes que, según los nacionalistas catalanes, otorga a Cataluña una financiación per capita inferior a la media española. También se ganó sus aplausos al considerar que el tope de 8.000 millones fijado por el Sr. Solbes al aumento de nuevos recursos para las Comunidades Autónomas es insuficiente. En su afán de agradar a los nacionalistas, el Sr. Chaves fue tan lejos que llegó a supeditar la convocatoria de una mesa de debate al cierre de un acuerdo con la Generalitat. Ante el revuelo suscitado por esta última declaración, el ministro se vio obligado a rectificar y admitir que el proceso de acuerdo combinará encuentros bilaterales con la definición "de un acuerdo que debe ser multilateral, porque no cabe otra posibilidad".

A la comprensión mostrada por el Sr. Chaves, los nacionalistas han respondido con una nueva vuelta de tuerca. Pocos días después, el Sr. Montilla manifestaba que "no aceptará acuerdos a la baja", por más que el presidente quiera cerrarlo antes del debate sobre el Estado de la Nación que, recordó con ironía, no es un debate "sobre la nación catalana". Por su parte, el Sr. Mas i Gabarró, cuyo partido tiene en estos momentos la llave de la mayoría en el Congreso, declaraba en una conferencia en el Círculo Ecuestre que "CiU no será cómplice de un mal acuerdo porque, si no, no seremos útiles para reclamar cuando volvamos al Govern". El Sr. Saura reclamaba el miércoles 29, poco antes de reunirse con el Sr. Chaves, el cierre de los traspasos pendientes (Cercanías, becas e inspección de trabajo) y el establecimiento de una agenda prácticamente interminable de reformas de leyes estatales (tributarias, organización del sistema judicial, etc.) para desarrollar el nuevo Estatuto. Más incomprensibles resultan las declaraciones de la Sra. Sánchez-Camacho, presidenta del PP en Cataluña, quien para no ser menos nacionalista que los propios partidos nacionalistas, reprochó también al Sr. Montilla "no haber conseguido nada bueno para Cataluña".

Estas presiones ya están obteniendo su recompensa. El Sr. Chaves acaba de anunciar tras un nuevo encuentro con el Sr. Saura el 29 de abril, que se va a traspasar a la Generalitat las competencias en la inspección de trabajo y el servicio de Cercanías de Renfe con una dotación de 4.000 millones para vías e instalaciones. Todavía no hay noticias sobre el traspaso de los activos y del personal de la empresa, ni se sabe cómo replantear el contrato programa de Renfe vigente hasta 2010, pero el Sr. Nadal, conseller de Política Territorial de la Generalitat, ya se ha apresurado a reclamar entre el 20 y el 25 por ciento de ese contrato y exigido al Estado aportaciones para financiar las ampliaciones del servicio que se produzcan en el futuro. Estamos ante una decisión de una gran irresponsabilidad política: el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero ha decidido trocear un servicio de una empresa porque así se lo exige la Generalitat de Cataluña y está dispuesto a dotar 4.000 millones para mejorar el servicio y a comprometer otras cantidades indeterminadas para financiar ampliaciones futuras del servicio.

¿Se va a consumar en esta legislatura el desbarajuste autonómico que ya se podía anticipar tras la aprobación de Estatutos a la carta en la pasada legislatura? Ya estamos viendo que sí, que ningún partido político tiene el coraje y la lucidez necesarios para plantear abiertamente un modelo razonable de distribución de competencias y recursos que racionalice la descentralización territorial del Estado. Hace unos días, un diario (Expansión, 23 de abril de 2009) abría su sección política con este titular: "Chaves promete ahora a todas las regiones una negociación bilateral". Lo que esta promesa sugiere es que el Gobierno está dispuesto a hacer todas las concesiones que le exijan los nacionalistas catalanes y a extenderlas después al resto de autonomías para evitar agravios comparativos. El resultado será no un sudoku sino un laberinto impenetrable donde van a aflorar continuos conflictos entre autonomías y entre éstas y el Gobierno central.

Unas declaraciones del nuevo ministro de Política Territorial ilustran la mezcla de incompetencia y falta de responsabilidad del nuevo Gobierno que preside el Sr. Rodríguez Zapatero. A la pregunta de cómo se pagará la nueva financiación autonómica, el Sr. Chaves respondía con pasmosa tranquilidad que "el dinero saldrá de Hacienda"; y añadía que no le "preocupa que el Estado se pueda endeudar" porque hablar de financiación es hablar de servicio público. ¿No ha aprendido el Sr. Chaves, después de presidir durante 19 años la Junta de Andalucía, que ningún servicio público se puede financiar indefinidamente endeudándose? Algunos pensaban que no se podía ir a peor pero ya ven que no es así. Me temo que vamos a echar muchas veces de menos al Sr. Solbes en esta legislatura.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona

Cuando el profesor te tacha en clase lo escrito en español
Colegios gallegos impiden los ejercicios en los dos idiomas oficiales
www.lavozlibre.com 6 Mayo 2009

Vigo.- Ser bilingüe en los colegios de Galicia puede no sólo ser ilegal, sino, además, acarrear una reprimenda en el colegio y acabar con el cuaderno repleto de tachaduras. Es lo que le ha sucedido a A., un niño de Primaria de una localidad costera coruñesa, que se opone a la enseñanza monolingüe en gallego.

Pese a que el alumno realizó un sobreesfuerzo y completó sus ejercicios utilizando tanto el gallego como el castellano de forma coordinada, la maestra tachó sistemáticamente aquellas líneas que aparecían en este segundo idioma.

El sistema monolingüe, que impide que el castellano, uno de los dos idiomas oficiales de la comunidad, se exprese libremente en las aulas –sin que vaya en detrimento del otro, en este caso, del gallego- es percibido por los alumnos como un castigo implícito, ya que sus cuadernos aparecen con frecuentes tachones sobre los textos castellanos.

“No es que los alumnos no realicen sus ejercicios en gallego –señala Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe- sino que sus padres y, por supuesto, los niños mismos, no quieren perder uno de sus idiomas. En una misma línea del ejercicio escriben las dos versiones diferenciadas. ¿Por qué les molesta esto, por qué lo tachan?”.

Esta ‘desobediencia escolar’ a utilizar exclusivamente el gallego no gusta a algunos profesores, que toman el rotulador e inhabilitan las líneas en castellano en los ejercicios, hasta dejarlos ilegibles.

“Para los niños, además de traumático, resulta chocante que su idioma materno, en este caso el castellano, no pueda ser expresado, al menos acompañando a la otra lengua oficial, el gallego. La madre del alumno al que corresponden los ejercicios aportados por Galicia se enfadó tanto que tomó también un rotulador, en este caso azul, y rayó la parte del ejercicio que estaba en gallego, como señal de protesta por no permitir que su hijo pudiera escribirlo también en castellano”.

El conflicto lingüístico en las aulas gallegas está siendo especialmente contestado, debido a la implantación radical que hizo el equipo de gobierno de la pasada Xunta, formada por la coalición PSOE-BNG.

El actual presidente, Alberto Núñez Feijóo (PP), anunció que iba a derogar el decreto de imposición del gallego en la enseñanza, aunque se desconoce si podrá lograrlo antes del próximo curso. De momento, ha matizado algunas de sus afirmaciones iniciales y ha señalado que sólo lo reformará.

Además, anunció que enviaría una circular a los colegios, aunque su departamento jurídico le ha asesorado para que cada uno de los pasos que dé tenga una base legal, por lo que parece que las instrucciones a las escuelas también se demorarán. En Galicia la única lengua permitida en los centros escolares e institutos sigue siendo el gallego.

Correlingua 2009 para "crecer en gallego"
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 6 Mayo 2009

Correlingua es la denominación que adoptaron de manera conjunta las diversas carreras en favor del idioma gallego que se convocan en Galicia. Pretende ser una propuesta lúdico-educativa que intenta invitar a la juventud y a los centros de enseñanza a participar en un acto público de reivindicación del derecho a "crecer en gallego".

Pero ¿qué será eso de "crecer en gallego"? Se puede crecer en estatura, en edad, en inteligencia, en sabiduría, pero ¿en gallego? Entendería lo de crecer en el conocimiento y uso del gallego, pero la frase "crecer en gallego" parece uno de esos conejos que nuestros prestidigitadores sacan de vez en cuando de su chistera para llenar el vacío de realidad de sus pretensiones.

Si la finalidad es promover el conocimiento y uso del gallego, me parece una iniciativa totalmente loable, pero el hecho de que sea la Mesa por la Imposición Lingüística, que preside Carlos Callón, una de las organizadoras del evento, ya me hace pensar lo peor.

Niños adoctrinados como en los peores tiempos del franquismo. Cambia la ideología, pero no el hecho del adoctrinamiento de quienes, por su edad, son fáciles de manipular. Basta con decirles que ese día no hay clase y se lo toman como una fiesta. Les da igual correr por una causa que por otra, el caso es tener un día sin clase y pasárselo pipa a cuenta de lo que sea. Además seguro que les regalan caramelos, viseras, camisetas y banderitas.

¿Qué sabrán nuestros niños de la intencionalidad totalitaria que se esconde detrás de estas manifestaciones aparentemente lúdicas e inocentes?

La Correlingua es una mala copia de la Korrika (Vascongadas) o el Correllengua (Cataluña). Ni tan siquiera es original. Se trata de moldear las mentes infantiles en la falsa creencia de que en Galicia existen dos lenguas: una propia, el gallego, y otra impropia, el español, y que para ser un "buen gallego" es preciso utilizar la lengua propia y rechazar la impropia por imperialista y colonizadora.

En resumen, los niños gallegos son manipulados por el nacionalismo más anacrónico sin que las autoridades hagan nada por evitarlo, sino que, al contrario, parece que les gusta tener súbditos en vez de ciudadanos libres.

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