AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 7 Mayo 2009

 

Elimina la educación en castellano y blinda la inmersión
El Gobierno catalán consuma la marginación del castellano

COPE  7 Mayo 2009

LA CLAVE
Va contra la Constitución. Va contra la libertad. Va contra los catalanes. Va contra la educación. Va contra España. Pero es lo que el PSOE necesita para seguir en el poder. Vergonzoso.

Tras casi un año y medio de fricción social y política hoy ha sido refrendada en el Parlamento catalán la última versión de la nueva Ley Educativa Catalana (LEC), que traerá consigo el "blindaje definitivo" de la inmersión lingüística en las escuelas y que concede a la Generalitat competencias exclusivas para gestionar el sistema educativo. La Comisión de Educación y Universidades del Parlamento ha aprobado este jueves el proyecto de la LEC , en un paso más hacia el plenario que debe dar luz verde para su aprobación definitiva.

En una comisión cargada de simbolismo y de agradecimientos, las votaciones se realizaron a partes muy concretas, pero finalmente el proyecto de ley superó el último paso antes de someterse al pleno del Parlamento catalán, que tendrá lugar a principios de junio.

Durante las intervenciones, la diputada de CiU Irene Rigau destacó que es la primera vez que "casi un gobierno entero" y el principal partido de la oposición alcanzan un acuerdo sobre una ley educativa. El diputado de ERC Josep Maria Freixenet definió la LEC como un texto "catalanista y social", que eleva la educación por encima de la coyuntura "de lo público y lo concertado".

La diputada de ICV-EUiA Dolors Camats anunció su voto positivo hacia asuntos como "la escuela catalana y la gestión municipalista". Sin embargo, criticó que la LEC no resuelve la exigencia de responsabilidades a las escuelas concertadas y públicas, cometido para el que se realizó el Pacto Nacional por la Educación Pública (PNE), remarcó.

Consideró que la LEC nace "sin el consenso social necesario", y criticó que es una ley "ideológica" porque no incorpora cuestiones "tan aceptadas socialmente", como es la concepción de una sociedad mixta. Para el diputado del PP Rafael López, la LEC "no se ha realizado en el Parlament, sino que se ha producido una invasión del poder ejecutivo en el legislativo" por parte de la Conselleria de Educación.

Con esto, criticó que se ha desarrollado en base al Estatuto y no en relación al marco estatal - la Ley Orgánica de Educación (LOE)-, así como el blindaje lingüístico, que imposibilitará la aplicación de la tercera hora de castellano. "Aquí estaba la gran trampa y la prisa de esta ley, es ridícula", afirmó. La misma postura sostuvo el diputado de C's Antonio Robles, quien apeló también a la sentencia del Tribunal Supremo (TS) sobre la casilla de la opción lingüística. Dijo que esta ley le recuerda al Espíritu Nacional, y criticó que "sólo se ha hablado de catalanismo y de la frasecita de escuela catalana, pero no de fracaso escolar". Por ello, lamentó que la LEC "nace infectada de racismo cultural".

Gracias a este nuevo marco legal, que se aprobará, previsiblemente, a comienzos del próximo mes, la Generalitat tendrá libertad absoluta para decidir sus contenidos curriculares, es decir qué materias imparte y cómo las organiza, y tendrá también vía libre para gestionar sus plantillas docentes.

La Ley se aprobará fruto de los votos de otro "tripartito", formado por PSC, ERC y CiU. Es decir, que permite la sociovergencia, con el permiso de Esquerra. El PP y C's también se oponen. Será la primera vez que los ecosocialistas votan en contra de una ley del Govern en las dos legislaturas que lleva el tripartito en la Generalitat. ICV tuvo discrepancias con sus socios de PSC y ERC en asuntos como el túnel de Bracons y la Línea de Muy Alta Tensión (MAT), pero los tres partidos nunca se han dividido frente a una ley, que además es uno de los pilares básicos de esta legislatura.

Y es que esta ley contempla la creación de un cuerpo de profesorado propio y unas oposiciones diferenciadas, que se realizarán en catalán y requerirán a los aspirantes no sólo conocer la lengua autonómica sino también "las instituciones" de esta Comunidad. La normativa establece además que "el principio de coeducación a través de la escolarización mixta será objeto de atención preferente", aunque no rechaza que los centros que separan por sexos puedan acceder a las ayudas.

La LEC liquida además la polémica tercera hora de castellano y entierra las pocas esperanzas que mantenían aún los defensores del bilingüismo de que se restableciera el equilibrio entre las dos lenguas oficiales en esta Comunidad. De hecho, la nueva normativa no sólo blinda el modelo lingüístico, convirtiendo al catalán en la única lengua de uso en la escuela -el castellano queda por detrás del inglés con sólo dos horas semanales-, sino que permite que se puedan impartir contenidos curriculares en "lengua extranjera" pero no en castellano.

Los convergentes han velado y mucho -por encargo explícito de su líder Artur Mas- para que en el último texto que esta semana se remata en el Parlament se refuerce el papel de la escuela concertada. En este sentido, la ley contempla que los conciertos se extiendan al bachillerato y la FP , y acepta también que los centros que practican educación diferenciada puedan acceder al concierto. Este último punto ha llevado a los ecosocialistas a oponerse a la ley.

Iniciativa considera que la LEC "no es una ley de país" y no garantiza los mismos derechos y obligaciones para la red pública y la concertada.

Por su parte, los dos partidos nacionalistas en el Parlament, CiU y ERC, han bendecido la ley y han elogiado que blinde la inmersión lingüistica, iniciada precisamente por los gobiernos convergentes.

A este respecto, el presidente de ERC, Joan Puigcercós, ha definido esta ley como "la más importante de esta legislatura" y ha celebrado que "con el blindaje de la inmersión lingüística ningún juez pondrá en jaque nuestro sistema". Los republicanos han destacado que "en ocho años el Govern tendrá que duplicar su inversión en educación en el PIB". Por su parte, la responsable de educación de CiU, Irene Rigau, se expresó en una línea parecida a ERC, pero añadió que "se han aceptado el 90 por ciento de nuestras enmiendas, hemos conseguido una ley de país que mejora el proyecto que entró en el Parlament".

El diputado del PP Rafael López ha lamentado que la LEC "rompe el Gobierno catalán cuando debería ser una ley de país". A su juicio, esta ley "genera el mayor rechazo social de la historia, no tiene el apoyo del profesorado –el sindicato mayoritario, Ustec–STE's, es contrario a la LEC – y es ampliamente nacionalista, las familias se quedan sin derechos lingüísticos".

Finalmente, cabe decir que la portavoz de ICV, Dolors Camats, insistió ayer en que su formación no apoyará una ley que "no es asumible en puntos clave". Camats señaló que "no se equiparan las obligaciones entre la escuela pública y la concertada, los segundos salen reforzados y con menos cargas".

El "Zapaterismo" es como una banca piramidal en estado de emergencia
Francisco Rubiale Periodista Digital 7 Mayo 2009

El "Zapaterismo" funciona como una banca piramidal: necesita dinero abundante y constante para generar confianza y comprar voluntades y votos, pero fracasa y se hunde cuando el dinero escasea y la gente desconfía. Entonces, todo el edificio, construido sin cimientos, se viene abajo.

El sistema de gobierno impuesto por Zapatero en España es incompatible con la crisis, la austeridad y el esfuerzo. El "Zapaterismo" es un sistema de compra de personas, votos y voluntades que requiere enormes cantidades de dinero gestionado por el Estado para funcionar, utilizándolo sin límites ni remilgos para generar clientelismo, comprar la paz de los sindicatos y de la patronal, inundar los medios de comunicación con publicidad, lubricar a los grandes poderes y contratar con sueldos elevados a cientos de miles de enchufados. La avidez de dinero por parte del gobierno explica que España se haya negado a bajar los impuestos, como han hecho la mayoría de los paises para combatir la crisis. En España, ese sistema de poder politico basado en el gasto ilimitado del dinero público ha sido posible gracias a la lluvia recibida de fondos europeos, a la extraordinaria expansión del consumo, al "boom" del ladrillo y a la desmedida presión fiscal que soporta el ciudadano y la empresa.

Al llegar la crisis, Zapatero se negó a reconocerla no sólo para engañar a los españoles, sino para poder endeudarse libremente y prolongar así, artificialmente, el periodo de opulencia económica del gobierno. Cuando endeudó a España hasta el límite, hipotecandola por varias generaciones, y se le acabó el crédito, entonces, sólo entonces, reconoció la existencia de una crisis que entonces reconoció como muy grave. Entonces cambió su gobierno, diseñado para la opulencia, por un equipo nuevo, experto en ganar voluntades sin usar masivamente el dinero, utilizando influencias y otras capacidades para convencer, al que incorporó a sus amigos más influyentes y a los pesos pesados de su partido.

La última esperanza del zapaterismo, que es consciente de que sin dinero su gobierno es inviable, consiste en resistir unos años más, consiguiendo dinero de donde existe, que es del bolsillo de los ciudadanos, de las debilitadas finanzas de las empresas, y de la banca española, a la que se le está obligando a comprar masivamente deuda pública, con la esperanza de que otros paises consigan salir pronto de la crisis y contagien su prosperidad a España.

Pero el "milagro" que espera Zapatero es una quimera irrealizable por dos razones concretas: la primera es que la crisis va a durar más de lo que a él le conviene y las elecciones de 2012 van a celebrarse con España en el foso de la pobreza, el retroceso y la desesperación, con casi seis millones de parados y con el tejido productivo dinamitado por el mal gobierno y el despilfarro político; la segunda es que la España de Zapatero no está preparada para salir de la crisis ni siquiera contando con una oleada de bonanza mundial porque la formación de sus jóvenes es tercermundista y porque el zapaterismo, que cierra empresas, manda al paro a los autónomos y crea desempleados a rítmo de vértigo, habrá destruido pronto el tejido productivo casi en su totalidad.

Consciente de que el "milagro" que necesita es muy difícil, Zapatero ha formado un gobierno defensivo a ultranza, dispuesto a colocar el autobús delante de la portería para evitar goles, mantener las alianzas básicas que permitan la victoria electoral en 2012 y desmoralizar al Partido Popular, al que se le viene encima un acoso y una presión destructora que ni siquiera imagina.

El gobierno que Zapatero ha congregado tras la reciente crisis es un equipo diseñado para ganar voluntades y complicidades: Chaves tiene la misión de cautivar a los partidos políticos de las autonomías, en especial a los nacionalistas, para recomponer las alianzas excluyentes que dieron apoyo al PSOE en los últimos años y volver a aislar al PP, cerrándole, si fuera posible, cualquier ruta que le conduzca la la Moncloa. Pepiño tiene el encargo de beneficiar con el dinero de su superministerio de Fomento, el único que va a manejar dinero a gran escala, a las grandes empresas y poderes económicos del país. Gabilondo tiene el encargo de cerrar alianzas y pactos de complicidad con el más poderoso "lobby" del país, el de los profesores universitarios, del que él forma parte. La sonriente Trinidad Jimenez es la encargada de controlar al poderoso y rebelde colectivo médico. González Sinde, miembro del sindicato pro-Zapatero de "la ceja", asume la misión de mantener adicto a los artistas, un grupo poderoso y con gran capacidad prescriptora en España. Corbacho sigue en su puesto porque está controlando de manera aceptable a los sindicatos y Elena Salgado, necesaria sustituta de un Solbes que se negaba a someterse a los dictados de Zapatero, es una gestora sumisa que tendrá que ceder a los caprichos del jefe y emplear toda su experiencia para controlar a todos los colectivos de interés con los cada día más escasos fondos públicos.

De Marsé a Pericay
IVÁN TUBAU, EL MUNDO 7 Mayo 2009

Al catalán Juan Marsé le han dado por fin el Premio Cervantes, considerado el más importante de las letras españolas, y el catalán Xavier Pericay acaba de publicar la versión española de Filología catalana, donde además de contar su vida explica cómo fue cociéndose la dictadura blanca que hoy impera en Cataluña

Me cupo el riesgoso honor de presentar, con Ana Nuño y Arcadi Espada, Filología catalana, versión española -hecha por el propio autor en claro castellano- de la Filología catalana de Xavier Pericay. Para lo que quiero decir de ese libro, subtitulado Memorias de un disidente e indispensable para entender por qué Cataluña y sus lenguas han llegado a ser lo que son, el espacio de que dispongo aquí es insuficiente. Más aún teniendo en cuenta el espléndido prólogo de Jon Juaristi, imprescindible para comprender la grotesca tragedia etnolingüística y etarra del País Vasco.

Por fortuna, pocos días antes le habían entregado el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas, a Juan Marsé. Y Marsé me resuelve el problema hoy (otro día ya veremos). Acudo a Google y escucho su discurso de aceptación, que el titular de un periódico sintetizó muy bien: «Soy catalán y escribo en castellano. ¿Y qué?»

Oigo a Marsé y veo su cara mientras lee en Alcalá de Henares -no improvisa- ante reyes, presidentes y académicos: «Soy un catalán que escribe en lengua castellana. Yo nunca vi en ello nada anormal. Y aunque creo que la inmensa mayoría comparte mi opinión, hay sin embargo quien piensa que se trata de una anomalía.» La sobrina de Jaime Gil de Biedma, presidenta de la Comunidad de Madrid, sonríe -¿cuándo deja de sonreír esta mujer?- y asiente satisfecha.

Vuelvo a Pericay, una de las más límpidas prosas españolas que se puede (no «pueden») leer hoy, tan eficaz que incluso resiste el parangón con Quim Monzó y algún otro de los escritores catalanes que escriben hoy en los periódicos el mejor español del siglo. El segundo capítulo de la tercera parte, titulado «Un fenómeno coyuntural a liquidar», lo dedica Pericay entre otras cosas a explicitar e ilustrar ese escalofriante sintagma, parido en su número de julio-agosto de 1977 por la revista Taula de Canvi, próxima al PSUC y dirigida por Alfons (antes Alfonso-Carlos) Comín, católico comunista o comunista católico.

Ahí, hace más de 30 años, casi recién estrenada la monarquía democrática española (échale oxímoron, Espada) estaba ya el huevo de la serpiente que convertiría a Cataluña en la «dictadura blanca» que hoy es, que anunció por primera vez en 1982 el presidente Tarradellas en la larga entrevista que le hice y se publicó en Diario 16 el 15 de agosto de aquel año. Los barros de Taula de Canvi anunciaban ya los lodos de la intolerancia lingüística gubernamental que anegan la Cataluña de hoy y ningún otro lugar de la Unión Europea. Repito: ninguno. Lean, lean en Filología catalana qué insignes intelectuales formaban el consejo de redacción que concibió y parió este monstruo: «Los catalanes (de origen o de radicación) que se expresan literariamente en lengua castellana […] ¿deben ser considerados como fenómeno coyuntural a liquidar a medida que Cataluña asuma sus propios órganos de gestión política y cultural?». Lean las respuestas de insignes o no tan insignes escritores «de origen o de radicación», desde el patético charnego agradecido Candel al arrepentido cómplice Vázquez Montalbán, un chico de mi edad nacido como yo en el Chino de Barcelona, después rebautizado «Raval».

Quítense el sombrero ante Juan Marsé, único que se negó a contestar esa encuesta. Y quítense la barretina ante Maria Aurèlia Capmany, que pese a contestarla osó decir: «El cerebro que ha parido esta fórmula o bien está tétricamente deformado por la ideología nazi o fascista, o bien lleva peores intenciones que un interrogatorio de tercer grado.»

IVÁN TUBAU , ivan.tubau@uab.es

El PP denuncia que BCN excluye la enseñanza en castellano
Fernández exige al Ayuntamiento que ofrezca a los padres la opción lingüística de las escuelas «en condiciones de igualdad»
EL MUNDO  7 Mayo 2009

El presidente del grupo popular en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, reclamó ayer al Ayuntamiento que consulte a los padres la opción lingüística de las escuelas tras advertir que la encuesta remitida por el Instituto Municipal de Educación «silencia la elección de la enseñanza en castellano». Fernández esgrime que en el cuestionario del Consistorio «figura la opción de escoger como lengua vehicular una lengua extranjera, pero en cambio la opción de estudiar en castellano no figura en ninguna parte a pesar de ser un derecho». En dicha encuesta, el Instituto expone a través de una entidad colaboradora hasta 18 factores o criterios considerados como «prioritarios» para las familias a la hora de escoger escuela para sus hijos. Es ahí donde entre las múltiples opciones, se obvia la presencia del castellano. Para el presidente popular, «asombra que una de las casillas sea que la escuela tenga como lengua vehicular una lengua extranjera, lo que supone un agravio comparativo con el castellano». Un hecho que, a su juicio, responde a que «una vez más se quiere silenciar el uso del castellano en las escuelas».

«Es necesaria una libertad lingüística en los centros, dando prioridad al catalán y el castellano en condiciones de igualdad y apostando por una tercera lengua extranjera», sostiene Fernández.

El líder popular apuesta en todo caso por el trilingüismo en las escuelas, después de defender el bilingüismo en Barcelona.

¿Castellano, lengua extranjera? El cuestionario remitido a los padres por el Instituto Municipal de Barcelona destaca entre otros factores prioritarios que el centro a elegir tenga como lengua vehicular un idoma extranjero. Del castellano, ni rastro.

Al árbol caído
Ernesto Ladrón de Guevara Minuto Digital 7 Mayo 2009

No se trata de hacer leña del árbol caído. Ibarretxe ya ha anunciado su retirada de la política vasca, lo cual es una buena noticia para los españoles en general y para los vascos como españoles en particular. En la historia reciente no ha habido periplo político tan negativo para la tranquilidad de los ciudadanos, para la convivencia pacífica y para la estabilidad política que el tránsito de Ibarretxe como lehendakari. Conocí a Ibarretxe cuando fue portavoz del Grupo Juntero Nacionalista en las Juntas Generales de Álava, allá por comienzos de la década de los noventa. Yo era en aquel tiempo portavoz del Grupo Socialista en la misma institución y había un pacto de gobernabilidad PNV-PSE/EE que en líneas generales no fue negativo, porque hicimos primar el sentido común y el servicio a los intereses generales a las legítimas aspiraciones de los respectivos partidos.

Me tocó llegar a acuerdos con Ibarretxe y he de decir a su favor y para no faltar a la verdad que era una persona muy cordial y negociadora, con bastante sentido de la lealtad. Pero eran otros tiempos. Su llegada a la lehendakaritza, y sobre todo las nuevas percepciones que se abrieron en la sociedad vasca tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, hicieron replegarse a los nacionalistas en una actitud agresivo-defensiva, mediante un pacto con ETA en el Acuerdo de Estella para el arrinconamiento y expulsión de la vida pública de los no nacionalistas. Y se abrió un nuevo tiempo de radicalidad nacionalista y de posiciones excluyentes. El paradigma más notable de ese síndrome fue la reacción del PNV, pero en especial de Ibarretxe, ante el asesinato de Fernando Buesa por ETA, vergonzosa e indignante, ofendiendo la sensibilidad de los que lloramos la desaparición del líder socialista. Perdida la dignidad y el pundonor ya todo era posible. El que fuera dialogante y cordial se convirtió en un mesías paranoico de la política vasca, alejándose de toda realidad. Es así de triste. Por eso, la despedida de Juan José Ibarretxe me produce un doble sentimiento. Por una parte de satisfacción porque puede abrirse un nuevo tiempo de cordura en las filas nacionalistas, pero por otra parte de conmiseración con el personaje.

Pero puede suceder que la reacción del PNV sea la de irse al monte. El que fuera presidente del EBB, Sr. Arzallus, ha declarado, según refiere Libertad Digital, que si PP y PSOE siguen así “habrá una rebelión” y “será lo más grave que ha pasado desde la Transición”. Yo espero que la gravedad de estas palabras con tintes de amenaza se ciña a algo personal y no representativo del sentir de los nacionalistas; que sea una reiteración de las barbaridades típicas contenidas en los exabruptos de este señor; y que no corresponda con el pensamiento de la mayoría del mundo nacionalista.

Yo particularmente no creo en la naturaleza intrínsecamente democrática del partido de Sabino Arana. Si tuvieran una cosmovisión realmente humanista y democrática habrían hecho ya renuncia al ideario genuinamente totalitario y xenófobo del fundador del nacionalismo vasco. Pero me consta que hay muchos afiliados nacionalistas con cultura democrática. Por ello tengo la esperanza de que la mayoría del partido de Arzallus no comparta sus palabras y vaya por la senda del pragmatismo y del sometimiento a las reglas de juego. Sé que soy algo ingenuo, e igual confundo deseos con realidad, pero para el bien de todos espero que sea así. Si no…, épocas convulsas nos esperan y la autoridad del Estado de Derecho tendrá que aplicar la razón del poder de Estado.

El País Vasco: La nueva generación. Adios Mr.Spok
Vicente A. C. M. Periodista Digital 7 Mayo 2009

Hasta el final tuvo que mostrar su verdadera cara extremista el Sr. Ibarretxe. Profundamente contrariado y con modos descorteses y fuera de lugar, no supo encajar una derrota. Ese es el resultado de haberse creído algo así como los intocables y designados por Dios para llevar al pueblo vasco a la independencia. La democracia es solo una palabra sin sentido en el vocabulario de quienes, aunque pierdan, se consideran los únicos legitimados para gobernar a un pueblo al que han estado durante casi treinta años subyugando bajo la doctrina nacionalista.

Mal perder y peor talante. Una total falta de dignidad política que dado el tiempo transcurrido no es fruto de un repentino calentamiento, sino que viene de lo más profundo de un resentimiento de desprecio por el oponente político al que considera un usurpador. Es lamentable y censurable el que semejante sujeto haya podido ser el máximo representante como lehendakari del Gobierno de la C.A. de El País Vasco. Una patética forma de despedirse y de querer alcanzar un postrer protagonismo, intentándoselo arrebatar al que legítimamente le correspondía, D. Francisco López, proclamado por mayoría como nuevo Lehendakari.

Desde que se supieron los resultados y las posibilidades reales de pacto entre el PSE y el PPV, el nacionalismo ha ido aumentando su tono amenazante. No han dudado en llegar a pronosticar una auténtica rebelión ciudadana y un recrudecimiento de la lucha. Es decir, si no gobierna el PNV, no habrá paz. La mezquindad y ruindad de esas amenazas no merecen sino el desprecio de todos los que nos consideramos demócratas.

Pues yo me alegro de que al final haya habido ese acuerdo y que se siente en Ajuria Enea un verdadero demócrata, aunque tenga en su haber las sombras de aquella etapa de diálogo con las fuerzas representantes de ETA y su entorno. Es por ello que solo el tiempo dirá si las palabras de su discurso son algo más que eso y se transforman en compromisos de lucha contra ETA, de depuración y control de las Ertzaintza y en la vuelta a la legalidad en temas como el de las banderas, la inmersión lingüística y la libertad de opinión sin chantajes ni amenazas.

Hay mucha fe puesta en ese pacto, aunque somos todos conscientes de las dificultades de llevar a cabo la tarea de gobierno, cuando en frente se tiene a una oposición que combatirá con todas las armas democráticas o no, para entorpecerla. El PNV ha dado ya muestras del tono que va a mantener en la legislatura, a menos que las palabras de Ibarretxe hayan sido el canto del cisne antes de desaparecer de la vida política. Sería deseable que el PNV se acostumbrara cuanto antes a que las mayorías se forman siempre cuando se dispone de la mitad más uno al menos de los diputados. Así que puede colaborar o echarse al monte si no lo acepta.

Espero por el bien de España y de los ciudadanos que viven en el País Vasco que el PNV aproveche la marcha de este obsesionado lehendakari, para hacer un acto de auto crítica y moderar su mensaje. La independencia que desean solo será posible si existe un acuerdo con toda la sociedad española. Pensar que mediante la imposición, la coacción, el chantaje y el terrorismo, obtendrán su objetivo, es simplemente quimérico. Hay una esperanza para acabar con el terrorismo de ETA, aprovechémosla.

CONVOCAN UNA MARCHA EL 30 DE MAYO
Un padre relata el calvario de escolarizar a su hijo en castellano en Baleares
En "La Mañana" de COPE, un padre balear ha relatado la imposibilidad de escolarizar a su hijo de cuatro años en castellano por lo que finalmente decidió irse junto con su familia a Francia. Círculo Balear ha convocado una marcha por la libertad lingüística para el 30 de mayo en Palma de Mallorca.
Libertad Digital 7 Mayo 2009

Tras hacerse público que un colegio ibicenco impidió a un niño de once años disléxico examinarse en castellano, cientos de padres han denunciado ya la discriminación que sufren sus hijos a la hora de poder asistir a clase en castellano.

De hecho, Jorge Campos, presidente de Círculo Balear, ha asegurado en "La Mañana" de COPE que han recibido denuncias similares a las del pequeño niño de Ibiza. En este sentido, en la web de esta plataforma existe un modelo de reclamación en el que se encuentra todo el fundamento jurídico que ampara a los padres que quieren escolarizar a sus pequeños en castellano. En total se han producido 25.000 descargas.

Además, Campos ha anunciado que el próximo 30 de mayo a las 12 de la mañana se ha convocado una manifestación en Palma de Mallorca que concluirá en la Plaza Mayor de la capital insular y que tiene como objeto la libertad lingüística.

Calvario de un padre balear
Un padre balear ha relatado además el calvario que pasó para poder escolarizar a su hijo en castellano, algo que finalmente le resultó imposible. De este modo, Fernando, nombre ficticio que ha utilizado en los micrófonos de COPE, dijo que "cuando mi hijo cumplió cuatro años vi que no podía elegir el colegio en castellano". Agregó que a la hora de elegir colegio pudo observar que "el castellano se trataba como una lengua extranjera".

Ante esta situación buscó una plaza en algún colegio privado pero tampoco tuvo suerte al no existir plazas disponibles. "No me niego a que aprenda catalán pero quería que estudiase en castellano", sentenció este padre.

Por ello, ante la oportunidad que le dio un familiar que residía en el sur de Francia, la mujer y el niño se trasladaron allí y "aprovecharon para aprender francés". "Estoy ahora en Francia cuidando del niño y buscando a ver si encuentro plaza en un colegio francés en Mallorca", algo que considera más sencillo que hacerlo en castellano porque "sigo sin estar de acuerdo en que mi hijo aprenda en catalán".

Así, reconoció que la existencia de casos similares en los medios de comunicación ayuda a denunciar las injusticias que viven. "Si ves que hay otras personas que lo denuncian te atreves a hacerlo tu también", dijo.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Palabras en la nuca
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  EL CORREO  7 Mayo 2009

El PNV está transmitiendo que cuando ETA, además de asesinar, no se le permite participar en las instituciones el reparto de poder euskaldún se desajusta y entran los españoles. Razonamiento trágico, pues sugiere que ETA es el dique de contención de los españoles. Si los estrategas del PNV son conscientes, podrían calificarse de inmorales. Si no, son de esa clase de necedad que pone en riesgo las vidas de otros.

Patxi López ha pedido el rearme moral de Euskadi en su sesión de investidura como lehendakari.A hora será el Gobierno quien lleve escolta en Euskadi y no la oposición. Al igual que el lehendakari López, nos referimos a una escolta moral y no de seguridad. Hay amenazas y amenazas. Toda amenaza terrorista es grave por su propia naturaleza. Está claro que ETA amenaza al PNV. Lo hace en sus comunicados, acusando al partido jeltzale de traidor. También denuesta a Aralar. ETA pronostica que la historia tendrá palabras gruesas para la izquierda abertzale democrática. Esa izquierda, por cierto, con la que Otegi quiere constituir polos soberanistas. De manera que las personas del PNV también están bajo la amenaza asesina de ETA. Todos los ciudadanos vascos, todos los españoles están expuestos a ETA. Sin embargo, ahora el PP ha decidido escoltar al PSE en la apasionante aventura de un gobierno no nacionalista en Euskadi. No es una escolta política, al menos fundamentalmente. Es una escolta moral, de moral demócratica.

La violencia, cuando permanece más de treinta años en un pueblo, siempre apunta a un desajuste moral. Desconexión moral de unos para justificar o cerrar los ojos ante la violencia; fabricación de una moral prostituida, sirviente de la violencia, para quienes ejercen el terrorismo. Si usted cierra los ojos y escucha las voces de la política en Euskadi distinguirá varios acordes, varias melodías. Inmediatamente reconocerá a los partidos de espectro nacional y distinguirá al PP del PSE a poco que afine el oído. Es cierto que en ocasiones se les diferencia poco, pero si se presta atención un ciego no tendría problemas en pulsar el botón con la respuesta adecuada. Los miembros de UPD también son fáciles de diferenciar por el oído, por lo que dicen y cómo lo dicen. Alguien que cerrara los ojos reconocería a Rosa Díez y los suyos por su discurso. A Otegi inmediatamente también se le distingue de un portavoz de Aralar. Se parecen muchísimo, sí, pero a Otegi siempre se le acaba viendo el plumero sangriento que le sujeta ETA. En cuanto a EA, bueno, digamos que no tiene una música demasiado definida, aunque una sensibilidad experta con paciencia podría discernirlo de Aralar. Al que es cada vez más complicado enfocar es al PNV.

El discurso de ETA y del PNV, a veces, son exactamente iguales. En la última época esta equiparación se ha recrudecido, se ha exacerbado. Escuchar al PNV desde que se sabe fuera de la Lehendakaritza es como si ETA estuviera pronunciándote palabras en la nuca. La ambivalencia calculada del PNV ha propiciado que su discurso bascule desde la independencia hacia el autogobierno, desde la autodeterminación al Estado libre asociado, desde la colaboración a la ruptura con Madrid. En muchos de esos momentos, dependiendo de las coyunturas, el argumentario peneuvista podía perfectamente coincidir con el etarra. Lo que aparece en la actualidad sobresaliendo como un punzón hiriente a la moralidad ciudadana es que el PNV cuestione la legitimidad democrática del nuevo Gobierno de Euskadi, legitimidad resultado de una nueva mayoría parlamentaria en Vitoria. El PNV y ETA están de acuerdo en atribuir la (que ellos han decidido que sea) ilegitimidad del Ejecutivo de Patxi López a la anulación de las listas batasuneras por vía judicial. La diferencia actual entre el PNV y ETA es la misma que tenían cuando ETA se gestó en el seno del PNV. Es como el cierre de un círculo insensato. El mismo diagnóstico, el mismo argumentario, distintos medios. ETA salió del PNV para asesinar por la causa. La causa no ha variado.

Desde luego que demandar la independencia es legítimo. Como sabemos nosotros y saben ellos, a Batasuna y sus sucursales no se la ilegaliza por eso, sino por ser parte estratégica de una banda criminal. Es así de democráticamente sencillo, son criminales, son ilegales. Y sabemos que es por criminales y no por su naturaleza independentista, porque si no el PNV estaría ilegalizado o lo estarían Aralar, EA o la Esquerra Republicana de Catalunya. Algunos de ellos gobiernan o han gobernado en sus territorios. Es más, la paradoja es que la causa independentista avanzará a través de Aralar y a pesar de ETA, precisamente. Otegi lo intuye muy bien y por eso está intentando fabricar los polos soberanistas, polos que por cierto excluyen al PNV.

Considerando los procesos psicológicos involucrados en la pertenencia a una secta o a una banda terrorista, es comprensible que los asesinos de ETA hayan deformado por completo la realidad de Eukadi. Esta deformación mental, transmitida de generación en generación abertzale, es la inoculación del virus para falsificar la legitimidad de la violencia. Esa legitimidad que ETA autoatribuye a sus actos es, desde luego, una fabricación autosirviente y circular: necesitan esa justificación para continuar asesinando y continuan asesinando para alimentar esa autojustificación. En una banda terrorista no hemos de esperar menos. Ahora bien, ¿qué ocurre con el PNV?.

Lo que ocurre es que en el PNV, al igual que en ETA, arraiga la convicción de que el único Gobierno vasco legítimo es aquel desprovisto de España, de españoles no vascos. Y para ser vasco en el universo perceptivo del PNV y de ETA lo imprescindible es no ser español. No es suficiente con haber nacido en Euskadi. Si has nacido en Euskadi y continúas siendo español, no eres vasco. Así es la ecuación del pensamiento jeltzale y abertzale. El PNV nunca había necesitado llegar tan lejos como para proclamar que se ha producido un 'golpe institucional' en Euskadi, sencillamente porque nunca había sido desalojado del gobierno por los ciudadanos. Desde luego que ese golpe se ha producido, pero ha sido ciudadano. Ni siquiera han sido los partidos políticos, el PSE o el PP. En las democracias son los ciudadanos los que confieren las mayorías y es demostrativo de salud política que esas mayorías no sean monocolores. Este razonamiento sólo lo entiende el PNV si el nacionalismo vasco forma parte de esa mayoría. Todo lo alternativo es golpista.

De nada sirve repetir evidencias como que el PNV ha perdido votos, incluso con la marca política de ETA ilegalizada; o que el abertzalismo de izquierdas existe fuera de ETA y también ha subido. De nada sirve porque lo que el PNV está transmitiendo y, lo que es peor, parece estar pensando, es que la suma cuadrática legítima del gobierno en Euskadi es que se repartan los votos entre el tripartito y ETA. Cuando ETA, además de asesinar, no es permitida a participar en las instituciones (como debería haber sido siempre natural), entonces el reparto de poder euskaldún se desajusta y entran los españoles. Es como decir que los españoles han entrado en el Gobierno vasco porque se anularon las candidaturas de ETA. El razonamiento es trágico y doloroso, pues sugiere que ETA es el dique de contención de los españoles. No sabemos si los dirigentes y estrategas del PNV son conscientes de que ETA también está razonando así. Si lo son, alguien podría calificarlos de inmorales. Si no, lo son de esa clase de necedad que pone en riesgo las vidas de otros.

Los que no desisten
Francesc de Carreras Serra, La Vanguardia  7 Mayo 2009

Algunos políticos y ciertos columnistas, por sectarismo, por ignorancia o por ambas cosas a la vez, siguen jugando a desacreditar al Tribunal Constitucional. Da la sensación que no les importa la justicia, ni el Estado de derecho, ni la democracia constitucional, ni tan siquiera la simple verdad. Sólo atentos a sus intereses estrictamente partidistas, todo vale para desprestigiar, sin ningún fundamento serio, a esta institución.

Me estoy refiriendo, naturalmente, a la larga campaña de difamación del Tribunal con el fin de socavar su autoridad debido al miedo que les produce el contenido de la futura sentencia sobre el Estatut de Catalunya. La última ocurrencia es pedir públicamente al PP la retirada del recurso que interpuso en su día, es decir, en términos jurídicos, que el PP desista de seguir el proceso. Para alguien no versado en derecho parece una cuestión sencilla: sin recurso no hay sentencia y el Estatut queda tal como fue aprobado. Sin embargo, a los políticos y a quienes contribuyen a formar la opinión pública, se les debe exigir rigor y conocimiento en sus manifestaciones y propuestas. También – y quizás sobre todo – en cuestiones jurídicas, no en vano estamos en un Estado de derecho. Y, en efecto, no todo es tan simple.

En primer lugar, hay una razón política evidente: tras casi tres años de haber interpuesto el recurso, aunque ahora hubiera razones tácticas que lo hicieran conveniente, no puede el PP aparecer como alguien que utiliza la jurisdicción constitucional como arma política. Si este partido interpuso recurso contra cerca de unos ciento cincuenta artículos puede desistir respecto alguno de ellos, pero quedaría a todas luces como una formación irresponsable y frívola si desistiera respecto a todos ellos. Por tanto, la petición de desistimiento es un mero brindis al sol para contribuir a desautorizar al Tribunal intentando hacer creer que sus resoluciones son meramente políticas. En segundo lugar, hay otros seis recursos: uno muy amplio del Defensor del Pueblo y cinco más puntuales de gobiernos autonómicos con distintos colores políticos, entre ellos de los gobiernos socialistas de Aragón y Baleares. ¿Por qué no se les pide también que desistan?

Pero hay una tercera cuestión, ésta de carácter jurídico y procesal. No cabe duda que una parte procesal, como es el caso de los diputados y senadores del PP que instaron el recurso, puede desistir en un procedimiento constitucional. Así lo prevé la ley y hay numerosos precedentes. Ahora bien, el desistimiento en recursos de inconstitucionalidad no está a disposición plena de las partes, es decir, aunque una parte lo promueva y las otras lo acepten, el Tribunal Constitucional debe examinar si concurre otro requisito, derivado de la función que este tribunal ejerce. ¿Cuál es este requisito? Veamos.

No cabe duda que la justicia constitucional tiene carácter rogado o a instancia de parte, es decir, son las partes, y no el juez constitucional, quienes promueven la acción de la justicia. Con carácter general, promover la acción de la justicia significa iniciar actos ante un tribunal encaminados a obtener una resolución conforme a derecho, de tal forma que, si estos actos cumplen con los requisitos requeridos, tras el proceso se dictará una sentencia sobre el fondo del asunto planteado. En el caso de que la parte promotora del proceso considere que no tiene sentido seguir con el mismo puede desistir y el juez, si están conformes las demás partes, debe acceder y poner fin al proceso. Ahora bien, en el recurso de inconstitucionalidad estas reglas se aplican con una matización muy razonable.

En efecto, en los procesos constitucionales el desistimiento no está por completo a disposición de las partes ya que debe tenerse en cuenta que no lesione un interés público por tener el proceso contenido constitucional, es decir, que la sentencia deba resolver cuestiones constitucionales que van más allá del interés de las partes. Ello es debido a que el Tribunal Constitucional es el máximo garante de la Constitución y, además de resolver conflictos, debe velar por un interés superior: el control objetivo de la constitucionalidad de la ley. Este interés superior, que incide en determinadas principios procesales – como es el caso, por ejemplo, del principio de congruencia -, también incide en el desistimiento al considerar que, debido a su función de guardián de la Constitución, las partes no son la “dueñas del proceso” y que el examen de la constitucionalidad de las normas impugnadas prevalece sobre cualquier interés particular de éstas.

Por esta razón, los autos o sentencias que admiten el desistimiento reiteran sin excepción que lo hacen porque éste carece de “interés constitucional”, es decir, no aporta nada nuevo a lo ya dicho por el Tribunal en otras ocasiones. A sensu contrario, debe admitirse que en el caso que el proceso del que se pretende desistir tenga interés constitucional, el Tribunal no admitirá el desistimiento y el proceso seguirá hasta la sentencia que le ponga fin.

¿Alguien puede dudar que los recursos de inconstitucionalidad contra el Estatut hayan dado lugar a unos procesos con indudable interés constitucional? Así pues, ¿por qué se pide que una parte ejerza el desistimiento? Tal vez por ignorancia jurídica, pero seguro por el miedo que causa la próxima sentencia en quienes, por esta razón, no desisten, estos sí que no desisten, en deteriorar, una y otra vez, la imagen pública del Tribunal Constitucional.

Francesc de Carreras Serra, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona

Galicia
Regreso al tardofranquismo
Cristina Losada Libertad Digital 7 Mayo 2009

El último período del franquismo ha sido descrito de diversas formas por historiadores y sociólogos, pero el nacionalismo galaico les está dando sopas con honda a los estudiosos. De acuerdo a sus representantes, esa etapa se define en Galicia por una ausencia: la del decreto de "galleguización" de la enseñanza promulgado por el anterior gobierno autonómico. Adelantó la tesis el escritor Manuel Rivas al declarar que su derogación nos llevará a una situación preconstitucional. Con similar claridad se ha expresado la Mesa pola Normalización Lingüística, conocida por coaccionar a comerciantes y empresarios en imitación enxebre de la Cosa Nostra. Suprimir el decreto, dice, sumirá a Galicia en el tardofranquismo. En definitiva, con anterioridad a esa norma infausta que le costó el poder al bipartito, vivíamos en los postreros años de la dictadura. Y nosotros –como ellos– sin enterarnos.

Las organizaciones pantalla y los hombres sándwich del nacionalismo gallego profetizan el retorno del mal a la tierra en el caso de que a Feijóo se le ocurra cumplir su promesa electoral de introducir cierta libertad lingüística. Una miríada de asociaciones, más los tres principales sindicatos, claman contra la posibilidad de que se respeten los derechos civiles en el ámbito del idioma. Sus fatwas se publican a diario y los talibanes adoctrinan a la infancia en las Correlinguas, carreras que plagian el modelo implantado en el País Vasco por los satélites del terrorismo. Cuarenta y cinco mil escolares están destinados a recibir sesiones de agitación y propaganda con el apoyo de los ayuntamientos durante el mes en curso. La apoteosis de ese movimiento contra el anterior régimen tendrá lugar el Día de las Letras Gallegas, 17 de mayo.

El tardofranquismo que acaba de descubrir la Mesa era un extraño período, en el cual ella pedía y recibía sustanciosas subvenciones de la Xunta y adquiría un poder injustificado. Pero también fue raro el tardofranquismo auténtico. La Real Academia de la Lengua Gallega instituyó el Día de las Letras Gallegas en plena dictadura. En 1963, para ser exactos, centenario de la publicación de los Cantares gallegos de Rosalía de Castro. La Academia cuenta que entonces se encontraba en la "semiclandestinidad". Otros estaban peor. Pero, y de ahí la rareza de la época, entre sus académicos no numerarios figura, oh, sorpresa, Francisco Franco. Aún no ha llegado a ese rincón el gran borrado de la "memoria histórica".

El nacionalismo no se propone convencer, sino vencer. Si el nuevo Gobierno, como ya apunta, da pasos atrás por temor a sus protestas, las redoblará. Quiere la dictadura lingüística y no en fase tardía, sino en la fetén.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

La encrucijada del PNV
Editorial ABC 7 Mayo 2009

UNA ley no escrita de la democracia obliga a todo partido gobernante que pierde el poder a abrir un proceso de revisión de su estrategia y de sus líderes. El Partido Nacionalista Vasco se verá obligado, antes o después, a pasar por este proceso. La marcha de Ibarretxe y la pérdida del poder autonómico son factores que el PNV no puede eludir para dejar las cosas como están. Los nacionalistas han mitificado siempre la figura del lendakari y han utilizado los resortes del poder como andamio de su hegemonía. Sin uno y otro, el PNV entra en una fase histórica sin precedentes, por más que sus líderes apelen al recuerdo del exilio para exhibir credenciales de resistencia. El PNV, sin duda, es un partido fuerte, como ha demostrado de forma reiterada, pero no es invulnerable a los cambios de ciclo. Ningún partido lo es. Hay dos circunstancias que, además, juegan en contra de la estrategia de crispación y sabotaje con la que han recibido al nuevo lendakari, Patxi López. Por un lado, el debilitamiento progresivo de ETA deja sin argumentos al «conflicto vasco» y merma las coartadas del nacionalismo. La causa del conflicto es ETA y no al revés. Por otro lado, el asentamiento del gobierno de López, el funcionamiento de la mayoría parlamentaria no nacionalista y la asimilación del cambio por la sociedad vasca, sin traumas ni revanchas, harán paulatinamente inútil el empeño del PNV de presentar la alternancia como una invasión bárbara. El primer éxito del gobierno de Patxi López será conseguir que ningún no nacionalista tenga que hacer apología de su vasquidad para ser aceptado.

El PNV ha abandonado el poder después de haber gobernado sin escrúpulos: pasó de la coalición con los socialistas hasta 1998 al pacto de Estella con ETA, ese mismo año. Los ahora denunciantes del frentismo españolista apostaron por el frentismo soberanista, una asociación de intereses recíprocos con el entramado proetarra y la agitación constante del enfrentamiento con el Estado. Esta estrategia ha fracasado, por la ley y por las urnas, y volverá a fracasar si el PNV pretende mantenerla como guión de su oposición. Quieran o no, los líderes de Sabin Etxea tendrán que decidir cómo afrontar este mandato en la oposición y qué hacer para recuperar el gobierno autonómico, aunque incurrirían en un exceso de confianza si piensan que la sociedad vasca será dentro de cuatro años la misma que ahora. Un mandato de gobierno eficaz, integrador, firme en la defensa de las libertades y contra ETA, reformador de los medios de comunicación, la educación y la política lingüística, puede convencer a muchos vascos de que el nacionalismo es prescindible y que su nivel de vida y su tranquilidad personal -ese bienestar con el que el PNV traficaba adhesiones- se mantiene con otros gobiernos, y sin el coste del silencio ante ETA o ante la marginación de los no nacionalistas.

Desde el lado del nuevo gobierno vasco y de la mayoría que lo apoya hay una lección histórica importante para aprender. El PNV dio paso al moderado Josu Jon Imaz cuando tenía enfrente a un gobierno, el de Aznar, que no cedió. Imaz tuvo que irse cuando el gobierno de Zapatero frivolizó con el radicalismo nacionalista. Sin nuevas concesiones al PNV radical y desquiciado será más fácil que este partido entre en la sensatez democrática.

Los reflujos soberanistas
VALENTÍ PUIG ABC 7 Mayo 2009

ES en múltiples frentes que el soberanismo retrocede, en parte porque la recesión económica absorbe energías y focaliza la inquietud, pero sobre todo por un reflujo verificable del nacionalismo periférico. El adiós de Ibarretxe tras décadas del PNV en el poder tuvo mucho de gesticulación crispada, de abandono tosco del poder al tener que asumir una grieta en la quilla soberanista después de anunciar diversos planes secesionistas con consulta popular. Hubo quien ya diera por imposible el reflujo, deduciendo del imponente flujo centrífugo de hace unos años, con el auge de la alianza del zapaterismo con los soberanistas y el segundo estatuto catalán, que España estaba definitivamente rota. En estas materias, un cierto fatalismo de la derecha a menudo ha dificultado los diagnósticos por verlo todo en blanco o negro. Ciertamente, el detonador había sido zapaterista.

Por contraste con el patriotismo fatalista, lo que ha pasado es que el PP regresó al poder en Galicia, desactivando la coyuntura del PSOE-BNG, el socialista Patxi López es «lehendakari» con los votos del PP y en Cataluña la clase política ya no sabe exactamente cuál es la salida del «impasse» formado al centrarlo todo en torno a la financiación autonómica sin valorar el abstencionismo galopante de la sociedad catalana. A la espera de una sentencia del Tribunal Constitucional sobre el «Estatut», tanto el gobierno de Montilla como el mundo nacionalista se muestran en fase casi catatónica, cercana al deterioro de las constantes vitales. ¿En qué medida una u otra sentencia afectará al comportamiento de la sociedad catalana?

El descontento de CiU con Zapatero ha sido formulado de modo reiterativo y gráfico. En ERC el despedazamiento interno es bárbaro. La Convergencia más soberanista espera que un cismático de ERC, el ex «conseller» Joan Carretero, forme grupúsculo y llame a la puerta de la casa madre de lo que fue el pujolismo. En Unió Democrática y el mundo empresarial catalán no pocos preferirían una reedición de los pactos del Majestic, tan prácticos y favorables en su momento. Es cierto que Artur Mas firmó ante notario que no pactaría con el PP, pero nunca digas nunca. Cambiar el testamento también se hace ante notario. Rajoy pisa Cataluña con frecuencia. Ahí el menor avance electoral ya significa algo.

Con la crisis económica, se agota el balón de oxígeno al que el zapaterismo recurrió para contribuir al deterioro del modelo territorial del Estado de 1978. De haberse consolidado un desbordamiento fragmentador, la dosis de determinismo histórico que configura el destino de los nacionalismos hubiese sido mucho mayor. Según las teorías de la complejidad, las sociedades se hacen más complejas en la medida en que intentan solventar más problemas. En España, sabemos ya que querer trastocar el modelo territorial exacerba la confrontación política, pone en riesgo la unidad de mercado, incrementa la litigación institucional y merma la cohesión general: mayor complejidad, y menor posibilidad de solución, menos horizonte en común.

Los conflictos que se enquistan alejan «per se» la transacción equilibradora. Con flujos soberanistas, el mejor de los ajustes -como la Constitución de 1978- se ve secuenciado por nuevos desajustes, a veces de la forma más inesperada o ya sea de modo previsible. Esa ha sido una de las aventuras más desventuradas del zapaterismo. Con el reflujo, un elemento reflexivo compartido sería higiénico. A lo mejor entraríamos paulatinamente en algo distinto.
vpuig@abc.es

El susurro del 'territorio salvaje' totalitario
ALEJANDRO DIZ El Mundo 7 Mayo 2009

TRAS el resultado de las últimas elecciones autonómicas en el País Vasco y gracias al posterior acuerdo entre PSE y PP que se materializó el martes en el debate de investidura en que Patxi López fue elegido nuevo lehendakari, se ha producido un hecho destacado en la historia del Gobierno autónomo vasco, como es el que por primera vez no va a estar presidido ni compuesto por una fuerza nacionalista. Es así gracias a la aritmética parlamentaria, aunque no sin ciertas tensiones, recelos y prevenciones en el acuerdo entre socialistas y populares.

Recelos y prevenciones que, en lo fundamental, estaban justificados por parte de los populares debido a la política y actitudes que los socialistas han mantenido en los últimos años en relación con la negociación política con ETA y a sus acuerdos con fuerzas nacionalistas para conformar una especie de cordón sanitario que aislase políticamente al principal partido de la oposición. Pero, aunque es necesario que se mantengan ciertas prevenciones en cuanto al compromiso del combate al entorno terrorista, el acuerdo que ha permitido el cambio es un ejemplo más de lo que ya intuyó Maquiavelo en relación al aspecto positivo que puede tener el conflicto en política, al convertirse, si se sabe encauzar, en fuerza dinámica y fuente de salud para la comunidad, porque la política, en definitiva, es equilibrio de tensiones, reajuste de fuerzas en oposición.

El acuerdo entre las llamadas fuerzas constitucionalistas está justificado, desde mi punto de vista, no sólo -ni tanto- por desbancar del poder a fuerzas nacionalistas que lo han ejercido durante mucho tiempo -lo que es bueno por higiene y aireamiento democrático-, sino por la necesidad de que se plantee la tarea fundamental y más profunda, también más compleja, que se presenta a la sociedad vasca, que no es otra que acabar con el susurro del territorio salvaje que se oye en no pocos pueblos y zonas de ciudades en el País Vasco; ese territorio salvaje que Joseph Conrad utilizaba como metáfora del terror, cuyo mensaje susurra: «¡Haz lo que quieras, no tendrá significación alguna!».

Porque, si bien sería exagerado hablar del conjunto de la sociedad vasca como una sociedad totalitaria, es indudable que, en especial en algunas partes de su territorio y de algunas de sus instituciones existen resabios y tics totalitarios, ya algo más que en sus gérmenes, que es necesario combatir y extirpar para configurar una verdadera sociedad abierta, libre y democrática, que deje de ser una auténtica excepción en Europa. Los orígenes y características de los movimientos y regímenes totalitarios que tanto han perturbado y provocado sufrimientos sin cuento en nuestra época han sido ya estudiados con suficiente profundidad como para disponer de una radiografía que nos permita detectar recidivas de esa terrible patología moral y social.

La creación de unas mentiras originales son consustanciales a esos movimientos y regímenes -por ejemplo, la presunción de una conspiración mundial judía para el nazismo, o que el bienestar y la emancipación del proletariado mundial dependía del poderío y hegemonía de la Unión Soviética para el bolchevismo-. Mentira original para el nacionalismo extremista vasco es la existencia histórica de una pretendida nación vasca que habría que restaurar. A partir de esa ficción central, se crean unas organizaciones totalitarias para intentar concretar las mentiras propagandistas del movimiento en una realidad actuante, en una sociedad cuya mayoría de miembros actúen y reaccionen según las normas de ese mundo ficticio.

En definitiva, a la manera de la necesidad del pedaleo constante de la bicicleta para no caerse de la misma, también los eslóganes propagandísticos, basados en mentiras sin ninguna base objetiva, tienen que mantenerse constantemente porque sin ellos se quebrantaría toda la estructura del movimiento totalitario. Así, vemos que el protocolo de actuación del movimiento terrorista etarra se ajusta como anillo al dedo a estas pautas de actuación.

Hannah Arendt, en su conocido tratado sobre el totalitarismo, señala que el contenido de la propaganda totalitaria no es ya, en especial para los miembros del movimiento, un tema objetivo sobre el que la gente pueda formular opiniones, sino que se convierte «dentro de sus vidas en un elemento tan real e intocable como las reglas de la aritmética». De ahí la necesidad de desmontar con objetividad, constancia y de manera persuasiva a través de todos los instrumentos educativos, culturales y de opinión de que se disponga en Euskadi la ficción de las mentiras originales que basan el entramado del terrorismo totalitario. Con ello se ayudará también a barrenar una actitud mental que caracteriza y se desarrolla con el totalitarismo, basada -como ha apuntado el académico francés Alain de Benoist- en la fusión de dos elementos: una visión maniquea y mesiánica y un voluntarismo extremo.

Arendt, además, añade un argumento interesante: es en el momento de la derrota cuando se hace visible la debilidad inherente a la propaganda totalitaria, porque «sin la fuerza del movimiento, sus miembros dejan automáticamente de creer en el dogma por el que ayer todavía estaban dispuestos a sacrificar sus vidas». Receta interesante a la hora de combatir actualmente a movimientos totalitarios y terroristas como ETA o el islamismo fundamentalista. Es decir, primero y esencial es acabar con la estructura del movimiento totalitario y, a partir de ahí, sus miembros seguramente ya no estarán dispuestos «a sacrificar sus vidas» por esa ficción central.

Tarea importante, asimismo, en la nueva etapa que se abre en el País Vasco, es la de la recuperación del auténtico significado de palabras clave en una convivencia civilizada: libertad, independencia, legitimidad democrática, la historia y la nación españolas, fascismo, progresismo, etcétera� para que, usadas en cualquier proposición, se adecuen al estado real de cosas, combatiendo y neutralizando así la característica propia de la mentalidad totalitaria que consiste en la falsificación y perversión del lenguaje. El escritor y premio Nobel de Literatura John Michael Coetzee ha señalado que, más allá de la pesadilla de la reconstrucción de la historia que llevan a cabo los sistemas totalitarios está la pesadilla de la reconstrucción del propio pensamiento mediante la reconstrucción del lenguaje, y eso es lo que hay detrás de la fábula de George Orwell referente a una neolengua cuyo propósito es «hacer imposible todo crimen de pensamiento, porque no habrá palabras con qué expresarlo». Cometido ilusionante de la nueva etapa en el País Vasco es el que se ahorre a cualquier oído demócrata y decente el oír que a terroristas sanguinarios se les llame luchadores y héroes por la libertad y la independencia de un pueblo.

Por supuesto que, tarea primordial en este limpiar los establos de Augías en las tierras vascas es el combatir por todos los medios el terror y el miedo con los que algunos se señorean. En primer lugar, porque en no pocos sitios se aplica ya la característica del cuerpo político de todo gobierno totalitario que consiste en que el lugar de las leyes positivas es ocupado por el terror.

Terror que está íntimamente ligado a la propaganda, ya que el terror sin propaganda pierde buena parte de su efecto psicológico, mientras que la propaganda sin terror no alcanza toda su potencial repercusión. Se trata de ejecutar el terror con eficacia, mezclando una crueldad más o menos institucionalizada, mecánica e impersonal que humilla a la gente, unida a una crueldad personal que se contenta con hacerlas sufrir. Obligación imperiosa, pues, del nuevo Gobierno vasco es el asegurar sin ninguna excepción la aplicación práctica y cotidiana del imperio de la ley, así como taponar todos los canales de propaganda de que dispone la red terrorista.

UN CÁNCER con metástasis corroe a ámbitos más amplios de la sociedad vasca, que constituye otro imperativo el irlo extirpando: la aceptación o indiferencia bastante generalizada hacia los crímenes, la represión y los abusos causados por el terrorismo y por el poder con visos totalitarios ya existente en no pocos ámbitos políticos y sociales. Ejemplos no faltan de esa banalidad del mal y del terror: marginación e insultos a víctimas del terrorismo; exaltación de los terroristas en carteles, placas conmemorativas en pueblos y ciudades o en festejos; terroristas confesos que han ocupado incluso puestos destacados en el Parlamento vasco; gentes que siguen jugando una partida de cartas cuando uno de sus contertulios acaba de ser asesinado, etcétera.

Tal vez esas actitudes de pasividad e indiferencia ante crímenes monstruosos sean explicadas -que no justificadas, por supuesto- por ese terrible fenómeno que consiste en que la gente, cuando actúa en nombre de un grupo o de un movimiento, parece liberada de restricciones morales que sin embargo dominan su conducta como individuos. De ahí la importancia de combatir el espíritu tribal y la aparición de cualquier germen de mentalidad totalitaria, rechazando una educación basada en una ética colectivista en la que el principio de que el fin justifica los medios se convierte necesariamente en la norma suprema.

La destrucción de la sociedad civil, que por su naturaleza es diversa y plural, es consecuencia, también, de la aspiración a lo homogéneo propia de los totalitarismos, reduciendo la diversidad humana a un único modelo, en aras de cuya consecución se pretende una movilización total de las masas, con sacrificios y esfuerzos tensionados hasta el paroxismo hacia el objetivo último, en este caso la recuperación de una mítica nación vasca independiente.

En la medida en que las democracias liberales, en general, no están totalmente inmunizadas contra el totalitarismo, y en su seno se pueden dar fuertes tentaciones totalitarias -ejemplo paradigmático es lo que está sucediendo en el País Vasco-, hay que estar vigilantes y reforzar los principios fundamentales de esas democracias, el sistema político que menos obstáculos pone al individuo; ese vivir en democracia, que como señaló el poeta Joseph Brodsky es el punto medio entre la pesadilla y la utopía. Ésa es la tarea esperanzadora, aunque compleja y difícil, que para los auténticos demócratas y amantes de la libertad se debe plantear en la nueva etapa que se abre en el País Vasco.

Alejandro Diz es profesor de Historia de las Ideas de la Universidad Rey Juan Carlos.

Paradojas

BLOG DE JOSÉ DOMINGO 7 Mayo 2009

El proyecto de Ley de Educación de Cataluña pronto se convertirá en Ley. El acuerdo transversal entre el PSC y ERC con CiU parece ser que ha dejado fuera de juego a ICV-Els Verds-EUiA al permitir que los conciertos educativos alcancen a colegios en los que se permite la educación diferenciada por sexos. Es paradójico que las razones que aducen los defensores de los conciertos educativos tienen relación con la libertad de elección. Es más, han llegado a escribir que “es de sentido común que los padres puedan escoger la enseñanza que quieren para sus hijos” y han criticado “el sectarismo de aquellas formaciones que buscan imponer sus decisiones en aras de una uniformidad perfecta, sin matices, sin libertad individual”. Para ellos, no sería de recibo una ley que negará a las familias la libertad de elegir y a los centros privados la libertad de ideario propio.

Los partidarios de la libertad de elección de enseñanza son los mismos que apoyan la uniformidad lingüística en la escuela en torno a una única lengua, la catalana, y aprietan el gaznate -hasta llegar al ahogo- de los alumnos, padres y profesores con un modelo lingüístico sectario y asfixiante que reduce a un único curso, el de inicio de la primera enseñanza, y mediante el modelo de atención lingüística individualizada –puro totalitarismo- a aquellos padres que quieran que sus hijos sean educados en castellano.

No deja de tener también su qué que el impulsor de estas medidas, destinadas a blindar en una ley la inmersión lingüística para evitar sustos judiciales, sea un cordobés de lengua materna castellana. Después los nacionalistas tienen el descaro de aplicar el cuento del “autoodio” a todos aquellos que se apartan de los designios de la tribu.

Lo que va a cambiar en Euskadi
EMILIO ALFARO  EL PAÍS  7 Mayo 2009

La sociedad vasca ha asumido con naturalidad el relevo en Ajuria Enea. El PNV debería reflexionar sobre sus errores, empezando por el de haber dejado de ofrecer confianza y seguridad a los vascos no nacionalistas

No es una exageración retórica afirmar que Euskadi se ha adentrado esta semana en un tiempo nuevo. La salida del poder autonómico del PNV, el partido que lo ha patrimonializado por espacio de 30 años, adquiere casi la dimensión de cambio de un régimen y puede dar pie a importantes transformaciones en el seno de la sociedad vasca. No tanto en su estructura constitutiva, que se ha mantenido tenazmente plural a lo largo del tiempo pese a las influencias y presiones ambientales, sino en sus percepciones y actitudes. En realidad, el cambio personificado en la investidura de Patxi López como lehendakari el martes pasado comenzó a verificarse al menos un año antes de que los resultados de las elecciones vascas del 1 de marzo lo hicieran posible. Concretamente, cuando el Partido Socialista concluyó que su inclinación histórica al entendimiento con el nacionalismo no podía fraguar con un PNV atado por Ibarretxe a la búsqueda inmediata del reconocimiento del "derecho a decidir" (la autodeterminación): y sobre todo, cuando la sociedad vasca evidenció que, aunque vote mayoritariamente a opciones nacionalistas en las autonómicas, no es proclive a sacrificar por proyectos temerarios los niveles de bienestar, reconocimiento de la cultura propia y convivencia entre diferentes que ha aportado el Estatuto de Gernika de 1979.

Es cierto, sin embargo, que el relevo en el Gobierno vasco tiene algunas notas singulares. La alternancia ha sido factible porque se impidió participar en las elecciones al partido que justifica el terrorismo de ETA y que en anteriores oportunidades permitió gobernar en minoría al PNV. Además, el partido que va a gobernar en solitario no ganó los comicios, sino que se quedó a cinco escaños y 80.000 votos del primero. Y va a hacerlo, además con el apoyo externo de su gran adversario en la política nacional, el PP, y después de haber negado que pactaría con él, como también se afanan en recalcar los portavoces nacionalistas. Sin embargo, estas circunstancias, en lugar de asentar la teoría conspirativa desarrollada por el lehendakari saliente -la existencia de una férrea "estrategia de Estado" urdida para españolizar Euskadi-, interpelan al propio PNV. En algo ha tenido que equivocarse en estos diez años, desde el Pacto de Lizarra a esta parte, para que su desalojo del poder haya sido sentido como una necesidad por dos formaciones antagonistas en lo ideológico, a diferencia de lo que sucedió en las transiciones vividas en Cataluña y Galicia.

La anormalidad del cambio no proviene del hecho de que se hayan puesto de acuerdo socialistas y populares para sumar la mayoría parlamentaria que no alcanza el PNV, sino de las razones que han motivado ese entendimiento. Dicho resumidamente: el ensimismamiento del nacionalismo institucional en un discurso identitario que hace chirriar la cohesión de la sociedad vasca, y, conectado con aquel, una llamativa falta de empatía -o de compasión, en su más propia acepción de "padecer con"- hacia los vascos que por sus convicciones tienen que vivir bajo la amenaza terrorista.

Aunque para el PNV sea más reconfortante la versión conspirativa, el impulso principal del acuerdo PSE-PP ha venido de su condición compartida de víctimas no suficientemente amparadas por quien gobernaba. Las intervenciones de Ibarretxe y Joseba Egibar en la investidura, criticando la ausencia de los excluidos por no desvincularse de la violencia y olvidándose de los amenazados y señalados "objetivo prioritario" por ETA, despejaron las dudas que socialistas y populares pudieran mantener sobre el paso dado. Ganando las elecciones con holgura, el PNV ha perdido el gobierno porque con el liderazgo esquinado de Ibarretxe se alejó de la centralidad y dejó de ofrecer, como en el pasado, confianza y seguridad a los vascos no nacionalistas.

Esas circunstancias excepcionales en las que se produce la llegada del PSE al poder en Euskadi pueden condicionar la viabilidad futura del Gobierno de Patxi López, pero no necesariamente en sentido negativo. Ser conscientes de que sus actuaciones y gestos serán minuciosamente escrutados por la mitad de la sociedad que vota nacionalista y recibe al nuevo Ejecutivo con desconfianza, cuando no con hostilidad, debe ayudar a moverse con cautela en los ámbitos simbólicos y evitar los resbalones que propicia la suficiencia.

El cambio, sobre todo si discurre por los cauces de contención y ausencia de revanchismo enunciados, permitirá calibrar algunas percepciones respecto a Euskadi, que no se sabe muy bien si responden a realidades sociales estructuralmente asentadas o son consecuencia del efecto combinado de tres décadas de gobierno nacionalista y la persistencia de una violencia que invoca motivos políticos. Una de ellas es la supuesta existencia de una clara "mayoría sociológica" abertzale, argumento utilizado por Ibarretxe para tratar de minar la legitimidad democrática del nuevo Gobierno y, antes, para impulsar sus planes soberanistas. Es cierto que las elecciones autonómicas siguen arrojando un voto mayoritario a las opciones nacionalistas, pero éste ha ido decreciendo a contrapelo de la intensa promoción social que aquéllas han hecho de sus referentes y preocupaciones. En los últimos comicios, apenas dos puntos porcentuales separan a esos dos bloques, que la ciudadanía vasca no siente como tales.

El empeño de los violentos no ha logrado establecer dos comunidades netamente separadas. Los estudios sociológicos vienen repitiendo que la cuestión identitaria, tan presente en los debates que propone el nacionalismo, apenas preocupa a los ciudadanos de Euskadi. Y aunque son muy acusados el sentimiento de pertenencia al país y el deseo de autogobierno, eso no se traduce en posiciones extremas. Al contrario, el 60% de los ciudadanos ve compatible su doble identidad vasca y española (el 38% dice sentirse tan vasco como español y el 22%, más vasco que español, según el Euskobarómetro de la UPV de octubre de 2008). Al mismo tiempo, el paro, la situación económica, la vivienda, la salud, las pensiones y la educación constituyen, por delante del "conflicto y la situación política" y la violencia, las principales preocupaciones personales de los vascos, según el Sociómetro Vasco del pasado abril.

Pese a las peculiaridades que le ha aportado su cultura e historia, la vasca es una sociedad moderna y más normal que lo que se ha pretendido difundir. De ahí que haya asumido con enorme naturalidad el relevo en Ajuria Enea, del mismo modo que no se lanzó a las barricadas, como pronosticaron algunos, cuando el Estado decidió utilizar todos los resortes democráticos para que no puedan acceder a las instituciones los que ven compatible la política con el asesinato del adversario.

Resulta difícil anticipar cómo responderá esa sociedad a la agenda, tranquila en los objetivos y firme en los principios, que propone el nuevo Gobierno. Lo juzgará, en cualquier caso por sus aciertos y errores a la hora de encarar los efectos de la crisis, mantener y mejorar los servicios públicos y abordar la deslegitimación social de la violencia. Sin olvidar, por supuesto los aspectos simbólicos, como la cuestión de la lengua, donde las sensibilidades van a estar más vigilantes.

Patxi López no va a disponer de cien días de gracia, pero tampoco el PNV está en condiciones de desarrollar la oposición sin cuartel que anuncian los más aguerridos. De hecho, le va a resultar más sencillo aplicarla en Madrid, donde ya lo está haciendo con fruición de la mano del PP, que en el País Vasco. Cuando se le vaya pasando el estupor de verse fuera de unas instituciones que ha llegado a considerar de su disfrute exclusivo, se dará cuenta de que su propio electorado no entendería que perjudique al conjunto del país para dañar al adversario. Por otro lado, el paso a la oposición le da la oportunidad al PNV de Iñigo Urkullu de reflexionar sobre las razones por las que un partido que en el pasado, y en situaciones de mayor debilidad, podía pactar a todas bandas, se ha visto incapaz ahora de encontrar un aliado suficiente. La marcha de Ibarretxe, su solución para ganar elecciones y su problema para seguir en el gobierno, puede facilitar la pendiente revisión doctrinal del nacionalismo institucional.

Es posible que la alternancia que se ha dado en Euskadi no se traduzca a medio plazo en cambios políticos y sociales de fondo, como no se han producido en Galicia o Cataluña, pero cada vez son más quienes piensan que tendrá efectos benéficos en un país que necesitaba cambios.

Jugó y perdió
PATXO UNZUETA  EL PAÍS 7 Mayo 2009

Con la estrategia de unidad soberanista, el PNV ha logrado 30 de los 35 escaños nacionalistas, pero no alcanzan la mayoría absoluta para gobernar. Ha fracasado su estrategia para mantener al PNV en el poder. Jugó a esa única baza y perdió. Imaz jugó la suya contra el muro de Ibarretxe y también se fue. Ahora le toca a él.

Patxi López recibirá hoy en Gernika, de manos de su antecesor, la makila de lehendakari, símbolo de la continuidad del autogobierno vasco. Ibarretxe tuvo el martes, tras un discurso cargado de hiel, un postrer gesto de dignidad: anunció su abandono de la política. Era lógico que lo hiciera, pero pudo no haberlo hecho: nadie en el PNV se habría atrevido a reprochárselo.

Era lógica su salida porque había apostado por una determinada política, y sólo una, y había perdido. Durante 10 años, Ibarretxe ha encarnado la estrategia (teorizada por Egibar) de frente nacionalista como vía para garantizar la continuidad del PNV en Ajuria Enea. Esa estrategia sólo es posible en torno a un programa soberanista, punto de unión entre el PNV, partidos abiertamente independentistas como EA y Aralar y otro impostadamente soberanista, como la Ezker Batua de Madrazo (quien en la campaña, viendo la que venía, dijo que no había secundado la consulta soberanista de Ibarretxe por nacionalismo sino por ser partidario de la democracia directa, por oposición a la representativa).

La fórmula soberanista (independentista con desenlace aplazado) tiene la ventaja de su ambigüedad. En una encuesta del Gobierno vasco publicada en junio de 2002 salía que el 46% de los votantes del PP eran defensores de la autodeterminación, aunque también que los votantes populares partidarios de la independencia eran el cero por ciento. Es evidente que su interpretación de la autodeterminación no coincidía con la de Otegi, por ejemplo, como tampoco la de este último coincide con la de muchos votantes del PNV más partidarios de una Euskadi autónomica, con o sin reforma del Estatuto, que de un Estado independiente. Cuando Ibarretxe proclama que en Euskadi sigue habiendo una "mayoría abertzale", que apoya sus propuestas soberanistas, está sumando independentistas violentos y pacíficos, soberanistas de nuevo cuño y nacionalistas autonomistas. Y sin estos últimos, el PNV no habría ganado ninguna elección.

Con la estrategia de unidad soberanista, el PNV ha logrado 30 de los 35 escaños nacionalistas (el 85%); pero esos 35 no alcanzan la mayoría absoluta que sí suman PSE y PP: por tanto, ha fracasado su estrategia destinada a mantener al PNV en el poder; la sesión de investidura demostró que Ibarretxe carecía de mayoría para gobernar. Jugó a esa única baza y perdió. Imaz jugó la suya contra el muro de Ibarretxe y también se fue. Ahora le toca a él.

Pero su salida se explica también por la necesidad colectiva de salir del callejón al que Ibarretxe había conducido a la política vasca (y a su partido). En primer lugar, en relación al problema de ETA, que ayer buscó marcar presencia en el cambio de lehendakari haciendo estallar una bomba en Cantabria. Con sus propuestas soberanistas, Ibarretxe había alimentado la idea de que no hay paz sin concesiones políticas sustanciales. Pero "un Estado democrático nunca va a poder darle a ETA lo que quiere, y aunque se lo diera, pediría algo más. Por ello, y en contra de lo que se piensa, es más fácil que una organización terrorista lo deje a cambio de nada que a cambio de algo". Esa es la conclusión a la que, tras años de tratos con ese mundo, ha llegado Jesús Eguiguren (Público, 24-4-09).

En términos más barrocos, que incluyen referencias al marxismo analítico, M. Zubiaga, un teórico del soberanismo que suele escribir en Gara, sostenía el pasado domingo en ese diario que la lucha armada que fue "innovación táctica creadora de incertidumbre" en los años 60 "es hoy dolorosa rutina" y ya no puede mantenerse como algo "que no puede dejar de hacerse aunque no tenga sentido". La violencia que ahora corresponde ejercer al soberanismo es "la autoviolencia que supone aparecer como derrotado ante el enemigo", y que es condición para "la victoria final".

Callejón también en relación a su partido: si pese a su rechazo por el Congreso y el Tribunal Constitucional, el plan Ibarretxe y la consulta siguen vigentes, e incluso son hitos irrenunciables de los que partir para cualquier solución al conflicto, el PNV no podrá llegar a alianzas con partidos no soberanistas; si hubiera seguido al timón (como jefe de la oposición y asistente a las reuniones del Euskadi Buru Batzar) nadie habría osado cuestionar en su presencia ese corsé que limita las oportunidades de recobrar la centralidad (y el poder).

Con él al frente, también habría sido más difícil normalizar las relaciones con La Moncloa y con los partidos mayoritarios, algo que preocupa a la dirección del PNV. En el libro de M. A. Iglesias, Íñigo Urkullu, lamenta el "ejercicio nefasto de la política" que había llevado al PNV, en nombre de la estrategia de "suma de fuerzas nacionalistas", a "romper todos los puentes" con el PP y el PSOE. La propuesta de "recuperar relaciones" con esas fuerzas encontró escaso eco en el lehendakari, entre otras cosas por la influencia de su entorno "que le dice sólo lo que quiere escuchar".

El 29 de enero, un día después de que se reprodujeran en la prensa los reproches de Urkullu a Ibarretxe contenidos en ese libro, ambos coincidieron en un acto público celebrado en Vitoria. Queriendo tranquilizar al presidente de su partido, el entonces lehendakari le dijo: "Estate tranquilo, Íñigo; cuando alguien saca este tipo de descalificaciones es que tiene pocos argumentos". Sin reparar en que que era su interlocutor quien había pronunciado las palabras que interpretaba como ofensivas.

SOCIEDAD
La Ley de Educación Catalana 'se merienda' la tercera hora de castellano
Sandra Remón El Confidencial 7 Mayo 2009

Los escolares catalanes asistirán a más clases de inglés que de castellano. Concretamente a tres semanales de lengua extranjera frente a dos de castellano. La obligación de una tercera hora que marca el real decreto sobre enseñanzas mínimas del Ministerio de Educación de 2006 queda sin efecto en el proyecto de la Ley de Educación de Catalunya (LEC) -consensuado por PSC, ERC y CiU y que en algunos puntos respalda ICV-, que este verano entrará en vigor.

El portavoz de Educación del PP en el Parlamento de Cataluña, Rafael López, ha explicado a El Confidencial que reclamar esta tercera hora no es cuestión de defensa del castellano, “sino de principios pedagógicos básicos, de igualdad entre lenguas y de libertad de elección de los padres”.

Opina que la LEC es “una ley ultra-nacionalista en la que se nota la huella de CiU y Esquerra Republicana” y confiesa que sintió “cierta envidia al ver el martes a Patxi López porque en Euskadi los socialistas han entendido que hacía falta un pacto constitucionalista. Aquí la LEC no ha ampliado o desplegado la LOE sino el Estatuto, que nosotros consideramos anticonstitucional en lo referente a la Educación (art. 131), por ejemplo en que dice que la competencia para determinar el currículo la tiene la Generalitat y no el Estado, rompiendo así uno de los principios básicos donde se asienta una nación, con el establecimiento de un currículo homogéneo para todo el país”.

Según Rafael López, “la LEC se carga los pocos derechos y libertades lingüísticas que tienen actualmente los ciudadanos catalanes. Por ejemplo el artículo 11.1 dice que la lengua curricular tiene que ser el catalán y el artículo13.3 dice que, excepcionalmente, se podrán usar lenguas extranjeras como lenguas curriculares, siendo el castellano el único idioma que no puede ser curricular. Con la LEC en la mano sería ilegal impartir asignaturas que no sea lengua castellana en castellano. Es un tratamiento de prejuicios nacionalistas”.

Amén del idioma, hay otros aspectos que preocupan al grueso de población contraria a la LEC. “Los sindicatos me decían ayer miércoles que están muy preocupados sobre cómo queda la función pública docente en Cataluña; con la creación de nuevos cuerpos, con la anulación de la negociación colectiva, la falta de apoyo al profesor, sobre todo en que no va a tener autoridad moral, disciplinaria ni pedagógica. El problema de la promoción automática -porque en Cataluña puedes pasar toda la secundaria sin matemáticas-...”. Por todo ello, “no podemos apoyar una ley en contra de la cual está todo el profesorado de Cataluña. No podemos hacer una ley en contra de quienes la tienen que aplicar y sufrir las consecuencias como la LOE y la LOGSE”, apostilla. “Queremos una ley realista con el día a día de las aulas y que dé apoyo al profesorado (...) Este año pasado ha sido el más conflictivo en el ámbito educativo y no nos podemos permitir otro así”.

Sobre si el Ministro de Educación debería alzar la voz al respecto, López cree que “Ángel Gabilondo no se ha leído la ley (...) El PSOE se ha creído una de las máximas del Estatuto pero el ministro de Educación de España también lo es de los catalanes, aunque se piense que es competencia de la Generalitat conforme a la filosofía estatutaria”. Y opina que “hay una falta de idea de lo que es la Educación: los cambios de la Educación en España han supuesto que en poco más cuatro años haya habido tres ministros de educación, que se adjunte a política social y universidades y luego se quite... Gabilondo debe estar tomando medidas a la silla y entre sus prioridades no está la defensa de los intereses de los ciudadanos y las ciudadanas españolas, vivan donde vivan”.

La LEC también tiene a los sindicatos en contra
Los cinco sindicatos estatales más representativos de la enseñanza también están en contra de la Ley de Educación Catalana. “Vamos a ser beligerantes con ella”, confiesa a El Confidencial el secretario general de enseñaza de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Eliseo Moreo. “La LEC no favorece a la enseñanza pública. Supone una vuelta atrás”, añade.

Consciente de que “liquidar la tercera hora de castellano no es legal”, opina que “el Ministerio de Educación debe recurrir la LEC porque todas las Comunidades Autónomas deben seguir la normativa estatal (...) Hemos hecho huelgas y manifestaciones pidiendo la dimisión del consejero de educación Ernest Maragall y seguiremos movilizándonos porque la escuela pública quedará muy perjudicada”.

Aparte de la polémica lingüística, ya que él considera que “no hay una persecución del castellano” y que los alumnos “salen conociendo los dos idiomas”, su homólogo de la Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs), Augusto Serrano, opina que “los dos mayores problemas de la LEC son la privatización del sistema educativo -al plantear los conciertos en etapas no obligatorias como es el bachillerato- y la introducción de la gestión empresarial en la enseñanza -queriendo tirar abajo el trabajo en equipo-”. Según Serrano, “esta ley es consecuencia de la actual LOE, que también hay que modificar”.

Recursos y movilizaciones
Los representantes sindicales de enseñanza coinciden en que el ministro Ángel Gabilondo “todavía está aterrizando” y “hay que dejarle un poco de margen”, pero creen en que es el responsable de velar por el cumplimiento estricto de la legalidad en todas las CC.AA. “Seguiremos movilizándonos”, advierten.

Por su parte, la oposición está analizando “si la LEC no se atiende a la constitución y al estatuto, y si se atiende al estatuto en aquellos puntos que consideramos inconstitucionales” y están “pendientes del informe jurídico de los servicios del partido” ya que “un recurso al Tribunal Constitucional se tiene que tomar desde el Congreso de los Diputados”, afirma López.

A un par de meses de la aprobación, el trámite de la nueva ley sigue hoy mismo su agenda. Como recuerda el portavoz del PP en el parlamento catalán, “esta tarde tenemos la comisión en la que se aprueba el dictamen, que se publicará el martes, y hay tres días para llevarlo al consultivo o al consejo de garantías estatutarias. Si algún grupo lleva la ley al primero habría un mes para deliberar y a partir de ese mes se seguiría el calendario. Si no se lleva al consultivo, a finales de mayo o principios de junio la ley entraría en pleno y por tanto se aprobaría, y si se lleva al consultivo, se aprobaría a principios de julio”, como él insiste, “con un consenso político pero sin consenso social”.

Voto en Blanco
El Parlamento catalán consagra hoy que el castellano sea menos que una lengua extranjera
La LEC se quita de encima la tercera hora en español
www.lavozlibre.com 7 Mayo 2009

Madrid.- Hoy será refrendada en el Parlamento catalán la última versión de la Ley Educativa Catalana (LEC) que regula en las escuelas las inmersión lingüística y otorga a la Generalitat competencias claves para controlar el sistema educativo. La Ley, que supera en extensión a la propia Constitución Española, consagra y blinda el catalán como única lengua en la enseñanza y reduce el castellano a lengua extranjera. Con dos horas semanales, estará proscrita de los centros educativos y dispondrá de menos tiempo que idiomas como el inglés o el francés.

Incluso, impide que existan centros bilingües catalán-castellano, condición sí permitida para colegios catalano-franceses o catalano-ingleses. Incluso el chino podría tener más ventajas que el español, lengua todavía oficial -sobre el papel- en la comunidad autónoma.

De esta manera, la Generalitat tendrá potestad para considerar qué contenidos son los más adecuados y qué materias se imparten. Además, tendrá vía libre a la hora de gestionar al personal docente. La Ley regula la lengua que hay que hablar en los comedores de los colegios, incluso en los patios y en las actividades extraescolares, que únicamente puede ser el catalán

La Ley establece la posibilidad de crear un plantilla de profesorado propia, así como unas oposiciones diferenciadas que tendrán que ser realizadas en catalán y que exige a los aspirantes conocer tanto la lengua como las "instituciones" catalanas.

Además, la LEC se quita de encima la tercera hora en castellano, reclamada tibiamente hasta hace dos años -últimamente ha desistido- el Gobierno español. Los defensores del bilingüismo ven cómo sus aspiraciones de conseguir una igualdad entre las dos lenguas oficiales se quedan definitivamente en el tintero. El catalán pasa a ser la única lengua de uso en la escuela. El castellano, incluso, queda por detrás del inglés con tan sólo dos horas semanales.

Esta última versión de la LEC ha sido pactada por PSC, CiU y ERC. En este sentido, ICV, que se ha quedado al margen, considera que "no es una ley de país" y no descartan reclamar la consejería de Educación para cambiar la ley si se reedita el tripartito.

Cataluña borra la educación en castellano y blinda la inmersión
ESTHER ARMORA | BARCELONA ABC 7 Mayo 2009

Puntos clave de la ley
Catalán, lengua vehicular
El texto establece que el catalán será la lengua vehicular y de aprendizaje del sistema educativo y que los niños no podrán separarse en centros ni en grupos en función de su lengua habitual.
Adiós a la tercera hora
La ley ampara a la Generalitat a que no cumpla con la tercera hora de castellano, le permite así burlar la normativa estatal que le obliga vía decreto a reforzar la presencia de esta lengua en los colegios. Reduce también a un año el derecho a ser escolarizado en castellano.
Ayudas a la educación diferenciada
La normativa establece que «el principio de coeducación a través de la escolarización mixta será objeto de atención preferente», aunque no rechaza que los centros que separan por sexos puedan acceder a las ayudas.

Después de casi un año y medio de fricción social y política hoy será refrendada en el Parlamento catalán la última versión de la nueva Ley Educativa Catalana (LEC), que blinda definitivamente la inmersión lingüística en las escuelas y concede a la Generalitat competencias exclusivas para gestionar el sistema educativo.

Gracias a este nuevo marco legal, que se aprobará, previsiblemente, a comienzos de junio, la Generalitat tendrá libertad absoluta para decidir sus contenidos curriculares, es decir qué materias imparte y cómo las organiza, y tendrá también vía libre para gestionar sus plantillas docentes.

En este sentido, tal como adelantó este diario el pasado 29 de abril de 2008, la ley contempla la creación de un cuerpo de profesorado propio y unas oposiciones diferenciadas, que se realizarán en catalán y requerirán a los aspirantes no sólo conocer la lengua autonómica sino también «las instituciones» de esta Comunidad.

La LEC liquida la polémica tercera hora de castellano y entierra las pocas esperanzas que mantenían aún los defensores del bilingüismo de que se restableciera el equilibrio entre las dos lenguas oficiales en esta Comunidad. De hecho, la nueva normativa no sólo blinda el modelo lingüístico, convirtiendo al catalán en la única lengua de uso en la escuela —el castellano queda por detrás del inglés con sólo dos horas semanales—, sino que permite que se puedan impartir contenidos curriculares en «lengua extranjera» pero no en castellano.

El último redactado, que asume muchas de las 250.000 alegaciones que recibió en un principio, ha sido pactado durante todos estos meses por PSC, ERC y CiU, dejando al margen a ICV. Esta curiosa alianza entre socialistas y convergentes —se dice que la acción de Esquerra en el redactado se limita a poco más que la cuestión lingüística (artículos 9 y 11)—, que ha abierto heridas insanables en el seno del desgastado tripartito catalán, supone el primer ensayo de la anunciada sociovergencia catalana. Es la primera vez en treinta años que en Cataluña la mayoría gubernamental vota dividida una nueva ley. Y no sólo eso, sino que ésta sale adelante gracias al apoyo de la primera fuerza de la oposición.

Se amplían los conciertos
Los convergentes han velado y mucho —por encargo explícito de su líder Artur Mas—para que en el último texto que esta semana se remata en el Parlament se refuerce el papel de la escuela concertada. En este sentido, la ley contempla que los conciertos se extiendan al bachillerato y la FP, y acepta también que los centros que practican educación diferenciada puedan acceder al concierto. Este último punto ha llevado a los ecosocialistas a oponerse a la ley.

Iniciativa considera que la LEC «no es una ley de país» y no garantiza los mismos derechos y obligaciones para la red pública y la concertada. Portavoces de esta formación han avanzado que no descartan reclamar la consejería de Educación para cambiar la ley si se reedita el tripartito.

Recortes de Prensa   Página Inicial