AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 21 Mayo 2009

 

¿Traición o dilación?  Libertad
Por José Mª Martín López-Suevos Presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística 21 Mayo 2009

Asistimos estupefactos a las erráticas declaraciones del Sr. Núñez Feijóo en relación con la política lingüística y sus propias promesas realizadas en campaña; promesas que se revelaron cruciales para la victoria del Partido Popular como viene a ratificar la repercusión que sus declaraciones y decisiones sobre el particular siguen teniendo en los medios de comunicación y la opinión pública. En especial los incumplimientos más flagrantes son la derogación inmediata del decreto y la consulta a los padres, con efectos en el curso 2009-2010, sobre la lengua vehicular de las materias llamadas troncales (mates, sociales y naturales). Existe gran malestar entre los que creímos que algo podría cambiar si ganaba el Partido Popular. Muchos empezamos a usar la palabra traición, otros hablan de simple dilación justificada en la necesaria prudencia. 

La cuestión no es si el Sr. Feijóo puede o no cumplir su promesa puesto que cualquier estudiante de Derecho Administrativo podría darle la solución, la pregunta es ¿por qué no lo ha hecho ya? A esta pregunta, sólo se puede responder de una manera y es porque no quiere ya que, de haber querido, tiempo ha tenido para hacerlo. Esto nos lleva a concluir que el Sr. Feijóo ha debido echar sus cuentas y ha decidido que en este asunto no va a ir tan rápido como había prometido y su punto de destino quizás no sea la esperada recuperación de la libertad lingüística. Prueba de ello es que ahora se habla de un decreto para el curso 2010-2011, basado en un imposible consenso que no existió con el anterior, y el reciente fichaje del antes defensor de la validez del decreto por 10 años, el Sr. Lorenzo, que dice haber recibido garantías para tener manos libres. Decimos consenso imposible, porque con los autores del decreto 124/07 sólo es posible acordar un consenso: más imposición y menos libertad, ¿o se puede esperar otra cosa? 

Desde la Mesa por la Libertad Lingüística defendemos que la mejor política lingüística es la que no existe, porque los ciudadanos sabemos perfectamente decidir en qué lengua expresarnos sin necesidad de que ningún plan normalizador o decreto nos imponga alguna. En Galicia no hay conflicto lingüístico, existe un problema de libertades básicas inadmisible en una democracia, ya que se ha pretendido imponer el monolingüismo obligatorio en las aulas, con el decreto 124/07, así como en la vida pública.  Los gallegos nos entendemos bien, sea cual sea la lengua que hablemos. Todo el castillo conceptual de la imposición lingüística se cimienta en una premisa errónea cual es la consideración del gallego como lengua propia y exclusiva de Galicia, la cual se ha desarrollado a través de un proceso normalizador (la discriminación “positiva”) intervencionista, identitario y, sobre todo coercitivo, que ha generado tanta tensión en una sociedad acostumbrada a usar, indistintamente, las dos lenguas sin imposiciones.  

En la MLL defendemos, en centros públicos, la primera enseñanza en la lengua materna o de elección de los padres (principio pedagógico generalmente aceptado y olvidado por el nacionalismo cuando gobierna) y a partir de ahí la libertad de profesores y alumnos para usar la lengua en que mejor enseñen o en que mejor aprendan -que es el objetivo, ¿no?-, tanto oralmente y por escrito como en los libros. Los centros privados se regirán por su ideario conforme al principio constitucional de libertad de enseñanza, sin que en ningún caso se pueda utilizar el régimen de conciertos para la discriminación por razón de lengua.

 Creemos que nuestra propuesta es respetuosa con la libertad y los derechos de todos, intachable desde el punto de vista democrático, restaura la dignidad y autoridad de los docentes de la triste condición de comisarios lingüísticos, al tiempo que les permite utilizar las dos lenguas como herramientas al servicio de los objetivos pedagógicos, en función de la composición del aula y de las necesidades de los alumnos; familiariza a éstos con el registro culto de ambas lenguas en un régimen de libertad e igualdad que evita el rechazo inherente a toda  imposición, y constituye en sí mismo un ejercicio de respeto y tolerancia; refleja la realidad de la sociedad gallega en ausencia de intervención burocrática; no genera trastornos en la gestión de los centros ni costes adicionales, es susceptible de aplicación inmediata, sin coste alguno, sin  la excusa presupuestaria o de la necesidad de planes burocráticos previos y eternamente dilatorios de clasificación de profesores y alumnos para su separación por razón de lengua, y además, y sobre todo, rompe el círculo vicioso normalización-imposición-reacción.

La libertad es la mejor medicina para esta enfermedad, el problema es que el médico prefiere no extender la receta.

Sobre libertad e igualdad
Nota del Editor 21 Mayo 2009

No debemos bajar la guardia, no debemos olvidar que la libertad y la igualdad no se pueden aplicar al español y a las lenguas regionales. La única lengua que se tiene deber de conocer es el español, y por tanto no puede haber igualdad de derechos (siempre referido a las personas) entre el español y las lenguas regionales. Se tiene el derecho a utilizar las lenguas regionales en sus regiones respectivas en sus relaciones con la administración. Un ciudadano no puede imponer a otro el conocimiento de su lengua regional. Su derecho a utilizar su lengua regional termina donde comienza el derecho y la libertad del ciudadano español hablante, a no dejarse despojar de su lengua, para eximir al otro de su deber de conocerla. 

El maldito equívoco
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 21 Mayo 2009

Para salvar el Escila y el Caribdia entre la España una y la España plural, los padres de la Constitución del 78 echaron mano del término «nacionalidad», sin aclararnos sus dimensiones. Lo que nos ha llevado a una situación cada vez más difícil y, a la larga, insostenible. Pues nación y nacionalidad comparten etimología, pero no contenido. Es decir, se trató de un equívoco. Y de equívocos, como de buenas intenciones, está empedrado el camino del infierno.

«Nacionalidad es la condición peculiar de los individuos de una nación» (Diccionario de la RAE), o sea, el rasgo nacional característico, pero no la nación misma. Algo que viene a confirmar el Artículo 2 de la Constitución, al declarar que Nación sólo hay una, España, «indisoluble, patria de todos los españoles, que reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran.» O sea que las nacionalidades, como las regiones, son parte de la Nación, no su equivalente. Lo que ha ocurrido es que este principio constitucional ha sufrido un desgaste a lo largo de las últimas décadas, al rebajarse el concepto nación -«algo discutido y discutible,» según J.L. Rodríguez Zapatero- e inflarse el de nacionalidad, hasta convertirse en equiparables, como intentó abiertamente el Plan Ibarretxe y trata de legitimar indirectamente algún nuevo estatuto, como el catalán, al reclamar para su nacionalidad el rango de Nación. Pero por muchas vueltas que se les den, Nación y nacionalidad no son lo mismo conceptual, constitucional, política ni históricamente. La Nación tal como hoy la entendemos es un fenómeno reciente. Y revolucionario, al ser hijo de la Revolución Francesa. Antes, se hablaba de pueblo, de patria, de país, para designar un conjunto de individuos con un origen común, la tribu, unidos por parentescos de sangre y asentados en un determinado lugar, a lo que unían una serie de características comunes, como la lengua, la religión y las costumbres. Por encima de ello sólo existía el «Imperio», como el Romano, formado por pueblos muy distintos, en lugares muy distantes y ciudadanía de diferente graduación. Término que en los albores de la Edad moderna se convierte en «Monarquía», que es como los escritores de nuestra Edad de Oro llaman al Imperio Español.

Pero todo eso queda borrado por la Revolución Francesa. La nación deja de ser algo propio de la tribu, del lugar, de la religión y las costumbres, para convertirse en una idea abstracta, pero de enorme atractivo: un pacto, un «contrato social» entre individuos libres, para que todos tengan los mismos derechos y deberes, y no haya sujeto ni territorio privilegiado. La Nación es eso: la utopía igualitaria convertida en melodía constitucional. Uno de los más viejos sueños del hombre, desde que salió del Paraíso, para empezar a ganarse el sustento con el sudor de su frente. Bien lo percibió el ojo agudo de Goethe cuando, tras ver morir abrazado a la bandera tricolor a un soldado francés en la batalla de Valmy, gritando "Vive la Nation!", dice al conductor de su carroza: «Volvamos. Una nueva era ha comenzado.» En efecto, la edad moderna, la era de las naciones, acababa de nacer con toda su carga revolucionaria. Ya no era el terruño, el viejo hogar y las tradiciones patrias lo que hacía girar el mundo. Era la bandera, el símbolo de un pueblo sin diferencias entre sus ciudadanos, la voluntad conjunta de todos ellos de gobernarse según las normas que decidieran dictarse, no según las viejas leyes y los viejos fueros, de los que la constitución hace tabla rasa. Ya nadie es superior a nadie ni hay privilegios de ninguna clase. Los derechos van a estar tan regulados como las obligaciones y las decisiones se tomarán según voluntad de la mayoría. Con lo que la democracia parlamentaria había nacido y Renán podía definir la Nación como «un plebiscito diario», mientras Ortega la celebra con su prosa modernista como «un proyecto sugestivo de vida en común».

He dado este largo rodeo para mostrar que las actuales nacionalidades españolas nada tienen que ver con las Naciones modernas. Bien al contrario, representan un retorno al pasado, una búsqueda entre nostálgica y desesperada de los rasgos originales, de la vieja tribu incluso: la lengua, la fe, las costumbres ancestrales. Basta oírles hablar de «agravios históricos», de «deudas históricas», de «derechos históricos» para comprender lo desfasados que están. Su mirada se dirige al ayer, no al mañana; su contrato social es excluyente, no aglutinante; su ideal está en el pretérito, no en el futuro. De ahí su empeño en destruir la Nación moderna, democrática, revolucionaria, y en barrenar su estructura formal, el Estado, hasta dejarlo convertido en mera carcasa, para poder darle el empujón definitivo, una vez que todos sus poderes y competencias hayan pasado a sus partes. Si repasan lo ocurrido en España durante las últimas décadas se darán cuenta de que ése ha sido el guión de los acontecimientos. En vez de un Estado de las Autonomías hemos construido las Autonomías como Estados. En vez de una Nación de nacionalidades, hemos levantado las nacionalidades como Naciones. En vez de descentralizar el poder, hemos creado múltiples centros de poder, que se disputan los recursos naturales y económicos, como si en vez de ser partes de un todo, fueran rivales entre sí. Y así queremos afrontar la globalización.

Creo que ha pasado bastante tiempo y que tenemos la suficiente experiencia para evaluar con frialdad nuestra trayectoria desde que, por voluntad propia y ayudados por la suerte, decidimos hacernos cargo de nuestro destino. Pero la estación final sigue sin verse clara, al no estar aún determinada. Para determinarla, se necesita que hablemos todos y decidamos lo que realmente queremos. Pero esta vez sin equívocos, pues no se puede negar la Nación española al mismo tiempo que se ordeña al Estado español. Para decirlo con un ejemplo bien plástico y bien reciente: no se puede celebrarse como un gran triunfo ganar la Copa del Rey y silbar a éste. Pero tal esquizofrenia se está imponiendo en España.

Pero el mayor defecto de nuestro Estado de las Autonomías no es que Nación y nacionalidad chocan frontalmente. Es que ni siquiera constituye una Nación moderna, al permitir que unas nacionalidades tengan más derechos que otras, reconocer privilegios del Viejo Régimen (no me refiero al franquista, sino al preconstitucional) y conculcar el principio de igualdad entre todos los ciudadanos. Se trata de un defecto de fábrica de nuestra Nación, al querer cuadrar el círculo de la unidad y de la pluralidad con las nacionalidades, pero que en vez de cuadrarlo, ha desatado un conflicto entre las nacionalidades y el Estado, y entre las nacionalidades entre sí. España nunca será una Nación moderna ni una verdadera democracia mientras mantenga la incertidumbre entre Nación y nacionalidad. Pero ese es un plato demasiado indigesto para los políticos de cualquier color e incluso para el Tribunal Constitucional, como muestra su continuo posponer la sentencia sobre los nuevos estatutos. Una incertidumbre que sólo beneficia a quienes van convirtiendo las nacionalidades en Naciones por la vía de los hechos consumados, ante la cobardía de los políticos y la indiferencia del gran público. Podemos seguir en esa ambigüedad como quien vive sobre una falla tectónica, sabiendo que cualquier día la casa puede hundírsenos bajo los pies. O podemos acabar de una vez con el equívoco, antes de que el equívoco acabe con nosotros.

La lengua viva
Sobre las lenguas de los españoles
Amando de Miguel Libertad Digital 21 Mayo 2009

Manuel San Juan Urdiales apoya la tesis de Menéndez Pidal al entender que el español es algo más que el castellano. Por ejemplo, en el español hay palabras de origen catalán, árabe o azteca, entre otras. Los nacionalistas prefieren la denominación de "castellano" para redargüir después que en su respectiva comunidad autónoma no debe hablarse la lengua de Castilla. Añado: vano intento, aunque por lo pronto sirva para aumentar la dosis de resentimiento que acumulamos los españoles.

Antonio Jorge Serra Mallol sostiene que cada una de las lenguas de España tiene su nicho (funciones distintas) y no se establece como posición a otra. Entiendo que así es en buena teoría y así debería ser en la práctica. Mi impresión es que, por mucha inmersión que se haga en las lenguas específicas de algunas regiones, los españoles seguiremos entendiéndonos o desentendiéndonos en español. A no ser que pasemos al inglés, como sucedió en Filipinas. De momento algunos nacionalistas furibundos cuelgan la divisa de "goodbye Spain". Bienvenidos sean por no decir "goodbye State". Obsérvese que los catalanes y todos los demás españoles no pronunciamos "Spain" sino "Espain".

Israel Cabrera asegura que "la voz gallega carallo no es comparable a su homóloga española (o castellana) cojones". No estoy de acuerdo. Son voces perfectamente equiparables en el habla popular sobre todo si añadimos otras dos palabras de la misma serie: coño y carajo. La mayor parte de las veces, ni en castellano ni en gallego, se entienden esas palabras con su estricta significación sexual. Dice don Israel que la frase "tiene los cojones como el caballo del Cid o de Espartero" se refiere a la estatua ecuestre del Cid en Sevilla. Añado que la de Espartero es la que está en la calle Alcalá de Madrid, junto a las escuelas Aguirre. Sin duda el caballo está muy bien dotado.

Ignacio me dice que se siente menorquín por los cuatro costados y en su casa siempre se ha hablado menorquín, si bien él mismo habla y piensa preferentemente en español. Considera que "el menorquín tiene entidad propia" y no está de acuerdo en que sea asimilado al catalán, como una variante más, algo así como el andaluz respecto al español. La clave está en que un menorquín y un catalán se entienden perfectamente entre ellos, como un andaluz y un castellano. No es ningún desdoro hablar una variante del idioma común. Si bien se mira, el habla de un castellano es minoritaria en el mundo hispanoparlante. Claro está, en Castilla, y luego en toda España, se ha producido la gran Literatura escrita en ese idioma, pero también hay una excelente y personalísima Literatura española en tierras americanas. Uno de los grandes oradores que ha tenido la política española fue Antonio Maura, cuyo idioma familiar era el mallorquín.

Nel Calvilla asegura que lo de calificar "a la lengua asturiana como lengua, dialecto, habla o jerga no es una cuestión de opinión, sino de estudio filológico, a no ser que estas diatribas lingüísticas que por su columna pasan sean una especie de programa del corazón o revista rosa lingüística. Si es así, y se puede opinar y decir cualquier memez sin tener que sonrojarse, entonces no hay más que hablar. Gracias por su atención". De nada. Tampoco hay que ser tan despectivo con esta que no es columna sino ágora. Las cuestiones referidas al habla claro que pueden ser objeto de opiniones diversas. Puesto que todos hablamos y nos entendemos o no nos entendemos, todos tenemos derecho a opinar. Pensar que estas cuestiones pueden resolverse con sesudos estudios filológicos es un exceso de cientifismo. Donde se desborda el cientifismo se hace poca ciencia.

Hablando de opiniones. Un tal Minaith, asturiano él, opina que "el bable me parece no ya un dialecto, sino una corrupción o degeneración... El asturiano con ínfulas es castellano traducido vilmente. Si diéramos con alguien que nos hablara así en la vida real, le entenderíamos porque, en efecto, las diferencias con el castellano son mínimas... El bable no existe". Lo que existe es un conjunto de variantes distintas para cada cuenca. Añado que los bables esperan todavía a su Nebrija.

Xino Cabranes opina que el asturiano no es un dialecto del español; en todo caso lo sería del latín. Lo fue, además, del latín vulgar hablado por los pocos soldados romanos que llegaron a Asturias. No entro en las anfractuosidades de la historia. Por lo que respecta a la realidad actual, los bablistas entienden todos el español y lo usan normalmente en sus trabajos y sus relaciones con el resto de las tribus españolas.

José Mª Navia Osorio García-Braga estima que "en cuestiones de habla, los españoles somos más parecidos de lo que creíamos". Recuerda don José Mª el caso de aquel paisano que apareció por su casa trayendo como regalo "una cosa muy típica de su pueblo, a la que llamaban cebollas". Algo así es los que presumen de la originalidad del bable de su valle correspondiente.
Contacte con Amando de Miguel

Deslealtad nacionalista
M. MARTÍN FERRAND ABC 21 Mayo 2009

RESULTA difícil, especialmente en España, dibujar el perfil y establecer los límites de un sindicato. Muchos de ellos tienen tradición satelital y, además, no siempre es posible la dicotomía entre lo que nos interesa como ciudadanos y lo que nos conviene como trabajadores. Tenemos en el País Vasco un claro ejemplo de ello. Los dos grandes sindicatos nacionalistas del lugar han convocado para hoy una huelga general que toma razón de la crisis económica; pero que, a todas luces, es un primer embate contra el recién establecido gobierno de Patxi López.

ELA, uno de los sindicatos convocantes, el de más representación en las tres provincias vascongadas, fue hace casi cien años una fundación del PNV. LAB, el otro, de más reciente factura, pretende liberar a la clase obrera de la opresión de sus patronos y al País Vasco de la de España. Por si quedaba alguna duda sobre la escasa entidad sindical de la huelga convocada, y de lo mucho que tiene de prólogo para una actitud de rechazo básico a una lehendakaritza en manos socialistas, Arnaldo Otegui y Batasuna apoyan con entusiasmo la convocatoria. Es, en consecuencia, una huelga política ilegal y, sobre todo, desleal. El nacionalismo vasco, en toda su gama, sale a la calle para buscar en ella lo que el procedimiento democrático no le ha permitido obtener en el Parlamento de Vitoria.

Esa deslealtad nacionalista, perturbadora para la buena marcha de la Nación y atentatoria contra la esencia del Estado, puede llegar a manifestarse en el seno de una misma familia partidista. El PSOE, instalado en La Moncloa, tiene la misma raíz que el PSC instalado, en compañía de otros, en el Gobierno de la Generalitat; pero son dos almas distintas. Así es posible que los diputados del PSC voten en la Carrera de San Jerónimo en sentido contrario de cómo lo hacen, para salvar la cara frente a sus socios del tripartito, en el Parlamento de Cataluña. Acabamos de verlo a propósito de una resolución sobre la financiación autonómica y la gestión del aeropuerto de El Prat.

Al final, la ambigüedad socialista -para nuestra desgracia, no demasiado diferente de la del PP- opera contra la estabilidad de los gobiernos, nacional y autonómicos, y contra la certeza en la que debe cimentarse la prosperidad del país y los ciudadanos. La conquista del poder como único contenido partidista, lejos de las ideas y los principios, sólo conduce al desastre total.

Movilizar con odioto
HERMANN TERTSCH ABC 21 Mayo 2009

EL nuevo vídeo presentado por el PSOE para la campaña electoral a las elecciones europeas que comienza hoy a medianoche, y presenta a unos seres detestables como votantes de la derecha, está muy bien hecho. Si en algo han demostrado capacidad los socialistas españoles bajo el zapaterismo ha sido en difundir con éxito todo tipo de mensajes propagandísticos, algunos contradictorios entre sí. Nunca han entorpecido este éxito ni dichas contradicciones, ni las más obvias mentiras ni difamaciones después reveladas como tales. Ni siquiera se ha visto afectado negativamente por la participación en la difusión de sus mensajes de algunos de sus dirigentes, personajes que supondrían un descrédito hasta para organizaciones con objetivos mucho menos piadosos que los que se atribuyen los socialistas españoles. Era lógico que el continuo deterioro del capital humano en el partido desde la partida de Felipe González trajera consigo una pauperización de los mensajes. Aunque muchos puedan sorprenderse de que el primitivismo ideológico haya vuelto en ocasiones a los niveles de los Años Treinta. De que todo esfuerzo por pretender al menos una cierta honestidad intelectual haya desaparecido en profundidades abisales.

En realidad, la población española se pasa todo el año consumiendo propaganda socialista en todas las series televisivas nacionales y la inmensa mayoría de los programas de entretenimiento. Ese es el vídeo de decenas de miles de horas que se emite ininterrumpidamente por las cadenas públicas y privadas. Es el interminable vídeo que muestra, con mayor o menor gracia, la forma de vivir y de pensar que los socialistas consideran la adecuada a su pequeño universo cultural y sentimental.

Y la conveniente para eternizar su hegemonía en el discurso socio-cultural y político. La mediocridad como signo de identidad, desconfianza y resentimiento hacia la excelencia, culto a la comodidad, la radical división ideológica entre la bondad izquierdista y la maldad de la derecha y, por supuesto, la lucha constante contra el hecho religioso, el católico, por medio de la caricatura y la ridiculización, del insulto y la manipulación de textos, hechos y medias verdades. El poder socialista paga a las productores de cine y televisión, cuenta con la simpatía o el miedo de la mayoría de las cadenas y maneja para ello el dinero público sin complejos y ha dado patente de corso a su tropa de la Zeja. Hace tanta propaganda durante todo el año que hasta para ellos debe ser difícil inventar algo especial para una campaña.

Ésta debe ser la causa de que el vídeo sólo tiene como novedad una radicalización del mensaje del odio, dentro de los cánones de manipulación de la palabra ajena y de los mensajes del enemigo. Este enemigo aparece como la personificación del mal. En ese sentido, no se diferencia de las caricaturas y los textos de la revista «Der Stürmer» que publicaba Julios Streicher en la Alemania nazi contra los judíos. O de los que publicaba la prensa soviética contra los kulakos y los judíos. En resumen, el zapaterismo va mostrando su rostro más auténtico.

Decadencia
¿Tiene cura el síndrome de Europa?
GEES Libertad Digital 21 Mayo 2009

Empieza la campaña a las elecciones europeas, que volverá a ganar el Partido Popular Europeo, mientras crecen la abstención y las opciones marginales.

"Cuando la vida se convierte en un picnic, con nada importante que hacer, las ideas de grandeza molestan. Esta es la naturaleza del síndrome de Europa",afirma el sociólogo Charles Murray ¿Este síndrome, tiene cura?

Si Europa sigue con el picnic, puede esperar alguna o todas de estas consecuencias: (1) la islamización del continente, consecuencia de la demografía a la que se une el multiculturalismo y relativismo que permite a los más radicales someter a los que no lo son; (2) un dulce y progresivo apagamiento; (3) una deriva burocrática en la que el poder público lo controle todo; o (4) su transformación en un museo de antigüedades.

Otros, por la izquierda, sintetizando más, afirman que Europa, que nació liberal tras la II Guerra Mundial, se ha hecho socialdemócrata. Si insisten...

¿Qué significa, pues, el consenso socialdemócrata? Crisis institucional y pérdida de confianza. 380 millones de europeos están llamados a las urnas. La participación ha caído del 62% en 1979 al 48% en 2004. El porcentaje previsto para el 7J es el 34%.

El problema institucional se ha agravado decisivamente. Reorganizar todo el magma burocrático fue la intención de parte de la Constitución Europea, pero la desconfianza incubada durante años dio lugar a los dos noes de la primavera de 2005. Empeñados en desatenderlos se ideó una constitución edulcorada denominada injustamente con el nombre de la bella ciudad de Lisboa. Hete aquí que en su única aparición ante los votantes, Irlanda dijo no. El tratado, según sus propias reglas internas, no puede seguir adelante, debe decaer. Pero como –así va el argumento– seis millones de irlandeses no pueden imponerse al resto de europeos, se ha decidido forzar a Irlanda. Porque, en este caso, el derecho internacional no vale. En una actitud mezcla de Lolita con el Marqués de Sade, no quiere decir sí.

Junto a un poder público deficiente, manifestación número dos del síndrome de Europa, el estancamiento económico, que viene de lejos.

El significado primario de la crisis no es económico. Es político y moral. Siendo económicamente inapropiado entregar al poder público la dirección de asuntos privados, es, sobre todo, la dejación de la responsabilidad para su asunción por –disolución en– la voluntad general. Es la última etapa de la evolución prometida por Tocqueville como amenaza a la libertad: una red de regulaciones menores, complicadas, minuciosas y uniformes; no rompe voluntades, las reblandece, las doblega y las dirige.

Sin preocupaciones, sin comportamiento libre, sin discrepancia, se logra un aburrimiento que no es exagerado calificar de metafísico. ¿A votar?

Los europeos, que tienen muy bajas tasas de natalidad y a quienes les gusta que así sea, son poco patrióticos, tienen escasa confianza en el individuo para forjar su futuro, no creen en el capitalismo, son cada vez menos religiosos... Ahora bien, si trabajan menos que nunca, si no van a la iglesia, si no tienen hijos, ¿qué hacen con el tiempo? ¿Arte y cultura, esas superioridades europeas? Subvencionados, gracias. ¿Ciencia? Los que pueden acuden a estudiarla a las universidades americanas.

Otra Europa es posible, aunque no sea probable. La Europa compatible con su herencia griega, romana y judeo-cristiana. La Europa de las convicciones a las que dio rango constitucional tras las dos guerras mundiales. Incluyen derechos fundamentales que reservan una esfera al individuo ante la intervención pública. Tiene un sistema libre de mercado que le ha permitido ser la segunda zona más rica y más libre del planeta, y que fundamenta la Unión Europea en sus cuatro libertades de intercambio económico. Si además se dedicara a cumplir las reglas que ella misma fija, podría incluso llegar a tolerarse que por enésima vez, con un parlamento presuntamente conservador, siga siendo Solana el jefe perpetuo de su política exterior.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

11-M
Remedios procesales
José Antonio Baonza Díaz Libertad Digital 21 Mayo 2009

Dada la resistencia de los principales poderes del Estado a impulsar una investigación completa sobre los crímenes del 11-M, el esclarecimiento de los hechos dependerá, en gran medida, de la acogida que tengan las iniciativas procesales de algunas víctimas dispuestas a reclamar justicia con el apoyo de las investigaciones periodísticas en curso.

Conviene insistir en que solo tres individuos fueron condenados por su participación directa en los atentados, después de que el Tribunal Supremo estimara algunos recursos de casación interpuestos contra la sentencia dictada en primera instancia. A la vista del magro resultado de ese primer juicio del 11-M, parece evidente que muchos asesinos andan sueltos. Cualquiera que sea la valoración que merezca la actuación judicial, no puede perderse de vista que la ejecución de un atentado de estas características presupone la implicación de muchas más personas.

La parcialidad del conocimiento sobre el caso fue reconocida, por cierto, por los jueces presididos por Gómez Bermúdez. En el fundamento jurídico primero de su sentencia guardaron cuidado de resaltar que su objeto procesal se ceñía a la declaración de culpabilidad o inocencia de los procesados previamente por el instructor del sumario. Aun no siendo exacta esa acotación de los pronunciamientos posibles de una sentencia, los cucos magistrados guardaron la ropa para la posteridad.

De esta manera, mal que les pese a los leguleyos que no tienen ningún interés en arrojar luz sobre las incógnitas, una primera sentencia sobre unos hechos históricos tan poliédricos no equivale a dar carpetazo o marear los papeles de las causas que vengan después. Incluso si se atribuyera a esa sentencia una relativa eficacia prejudicial, no obstaría para continuar la búsqueda de la verdad material, inherente al proceso penal.

Por lo que se sabe, no se ha avanzado demasiado en la instrucción de las causas que separó el juez del Olmo del sumario principal, pero eso no significa que no deban dar resultados. Aunque otra Sala de la Audiencia Nacional, presidida por otro de los juzgadores del caso, Alfonso Guevara Marcos, desestimara el recurso de apelación de dos víctimas (Gabriel Moris y Pilar Crespo) contra la denegación de unas diligencias de prueba para determinar la naturaleza y el origen de todos los explosivos utilizados, ese jarro de agua fría no parece haber doblado su empeño por reclamar nuevas líneas de investigación. La Sala parece olvidar, en cualquier caso, que los restos de los trenes, con todos los vestigios que pudieran acumular, fueron eliminados a los pocos días de que ocurrieran los atentados. Una insólita actuación que ofrece indicios de encubrimiento, según el artículo 451.2 del Código Penal.

Otro resquicio que debería permitir fijar algunas piezas de este rompecabezas quedó abierto cuando la sentencia de la Audiencia Nacional dispuso que entregaría testimonios a varias acusaciones y defensas que anunciaron su intención de emprender acciones penales contra testigos y peritos que depusieron en el juicio. Aunque en un primer momento pareció renuente, el tribunal presidido por Gómez Bermúdez entregó finalmente las grabaciones de la prueba pericial química sobre los explosivos a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.

Llegados a este punto, cabe resaltar la responsabilidad que contrae el juez de instrucción encargado de tramitar las diligencias abiertas (y aquellos que deban instruir otras). Lejos de adoptar una posición pasiva y limitarse a denegar por sistema las diligencias que propongan las acusaciones particulares, deben dar el oportuno impulso procesal a las investigaciones. Aunque muchos jueces instructores timoratos no se atreven a dar un paso sin que lo refrende un fiscal, la ley les atribuye en exclusiva la dirección de la instrucción de los sumarios y tienen un amplio margen de actuación si quieren ejercer sus potestades como poder independiente.

En consecuencia, cabe exigirles que desempeñen sus funciones con la seriedad y profesionalidad que merecen unas actuaciones encaminadas a descubrir a unos criminales muy peligrosos que disfrutan de una inmerecida impunidad después de haber fulminado la vida de 193 personas ayer mismo, como el que dice. Probablemente no encontrarán un sumario más importante en su vida.

Afortunadamente, algunas víctimas valerosas no se han dejado intimidar por consignas y burlas que despiden una tinta de calamar apestosa. Las dificultades para lograr la empresa apetecida por quienes no quieren olvidar lo inolvidable se alzan poderosas. Para superarlas deben contar con unos jueces que no se amilanen ante las presiones de todo tipo. Un ejemplo de ellas se pudo observar la semana pasada al poco de conocerse el informe del perito Iglesias sobre los explosivos.

Para quien quisiera enterarse, el presidente del Gobierno encontró tiempo en el Debate del estado de la Nación para ufanarse de su abominable naturaleza, aunque mostrase una facundia tan limitada como cursi. Deliberadamente volvió a ligar su destino a la obediencia de la "ley del silencio" apenas rota por unas tenues protestas en el Congreso de los Diputados.
José Antonio Baonza Díaz es abogado y miembro del Instituto Juan de Mariana

Un muerto que goza de buena salud
EDITORIAL Libertad Digital 21 Mayo 2009

“Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Esta conocida frase, erróneamente atribuida al autor del Tenorio, bien se podría dirigir a los autores del oficio de la UCIE que en 2005 daban por muerto a uno de los huidos del 11-M, Mohamed Belhadj, detenido y encarcelado este miércoles en Marruecos. En aquel oficio, remitido al juez del Olmo el 10 de junio de 2005, y que figura en el sumario del 11-M, se daba a conocer al juez “el hecho de la probable muerte” de Belhadj y la de otro de los cuatro huidos, Mohamed Afalah, “en algún tipo de acción violenta, al parecer de carácter suicida, en Irak”.

No sabemos en qué se basaba la UCIE para dar “por hecho” la probable muerte de Belhadj, acusado de haber alquilado el apartamento de Leganés en el que se alojaron siete miembros del comando que supuestamente perpetró la masacre. Tampoco sabemos cómo se les pudo escapar teniendo en cuenta la vigilancia policial a la que estuvo sometido ese apartamento, y que denota una falta de seguimiento del “arrendador” que, a su vez, contrasta con la que -se supone- es necesaria para darle posteriormente por muerto, “en algún tipo de acción violenta, de carácter suicida y en Irak”.

En cualquier caso, la muerte de Belhadj es tan falsa como la afirmación que refleja la sentencia del 11-M de que otro de los huidos, Mohamed Afalah, llamara el 17 de marzo de 2005 desde Irak a su familia para intentarse despedir antes de inmolarse en un atentado suicida. Tal y como ha desvelado la sentencia de la Operación Tigris, en esa fecha Afalah estaba todavía en un centro de detención de extranjeros en Turquía, de donde consiguió escapar el 28 de marzo. No sabemos si en el futuro también Afalah aparecerá tan vivo y coleando como Belhadj, o efectivamente está muerto, tal y como con probable antelación adelantó el oficio de la UCIE.

De lo que tampoco cabe duda es de que Rubalcaba faltó hace unos días a la verdad al decir que “ni en el 2004, ni en el 2005, ni en el 2006, ni en el 2007” se supo que otro de los huidos, Daoud Ouhnane, había estado en la casa de Santa Coloma, cuando el hecho, tal y como reveló El Mundo, es que agentes argelinos ya lo habían identificado en el 2006 y la policía se lo comunicó al propio juez del Olmo.

No debemos olvidar, por otra parte, que las propias sentencias de la Audiencia Nacional y del Supremo no determinan qué participación habrían tenido los siete muertos de Leganés en los hechos, puesto que su implicación no se había analizado en el juicio.

En cualquier caso, y volviendo al caso del huido y “probable suicida” ahora detenido, Mohamed Belhadj, esperemos que pueda ser extraditado y juzgado en España, y que no ocurra como Abdelila Hriz que ha sido juzgado y condenado en Marruecos.

Lo que, en cualquier caso, resulta preocupante, son las muchas casualidades y contradicciones que se suman a las gravísimas y recientes declaraciones de Antonio Iglesias, uno de los expertos que participaron en la prueba pericial sobre explosivos ordenada por el tribunal del 11-M, quien afirma contundentemente que en las muestras recogidas en la estación de El Pozo “aparece el retrato robot del Titadyne”. La desvelada presencia en ellas de determinados componentes químicos –“convidados de piedra”, los llama Iglesias-, cuya presencia elimina la posibilidad de que en los trenes estallara Goma 2 ECO, supone un revés tan demoledor para la sentencia del 11-M, como el que, para el informe de la UCIDE, supone la aparición en buen estado de salud de uno de sus “huidos suicidas”.

España, a la deriva
Pablo Sebastián Estrella Digital 21 Mayo 2009

El reciente debate sobre el estado de la nación ha resultado un gigantesco fiasco y una oportunidad perdida para que los dirigentes políticos de este país articularan importantes acuerdos para hacer frente a la grave crisis de la economía, las finanzas y el paro, así como a cuestiones institucionales de la mayor relevancia -como la financiación autonómica- que envenenan el marco político y su estabilidad. Ni el Gobierno ni la oposición hicieron en el citado debate parlamentario el diagnóstico real y completo del momento español, sino que lo convirtieron en simple trampolín electoral con vistas a los comicios europeos del 7 de junio, siendo mayor la responsabilidad del Ejecutivo, que propuso unas pintorescas medidas anticrisis basades en subvenciones a la compra de coches, regalo de ordenadores y rebajas de fiscalidad que, conocidas las mociones luego aprobadas por el Congreso, quedaron en nada. Y todo ello adornado de un fantasmal discurso sobre el cambio del modelo de crecimiento económico para los próximos decenios, un brindis al sol presentado en sociedad por el presidente Zapatero como si se tratara de un mágico crecepelo, a ensayar sobre las orondas cabezas de empresarios y sindicatos, a ver qué tal les va.

No hay liderazgo en el Gobierno porque al presidente hace tiempo que se le cayó las máscara del talante y de los discursos bonitos y sociales, por más que aún insista en ellos para ocultar sus mentiras sobre la crisis y evitar una huelga general que desmonte su pretendido izquierdismo. No hay gestores al frente de los primeros ministerios de la nación, porque la vicepresidenta Salgado carece de la experiencia necesaria, y otros de sus compañeros de Gabinete, como las ministras Chacón y Aído, están dando espectáculos tan lamentables como los de la titular de Defensa, que no conoce nada de lo que afecta a ese departamento ni el rango de Estado que tiene su misión, o los de la ministra de Igualdad con sus lamentables comentarios sobre el aborto, ofreciendo en tan serio debate una exhibición de plena incompetencia y un desconocimiento jurídico y científico que espanta incluso a quienes están a favor de la interrupción del embarazo en especiales circunstancias. Lo que, sumado a las declaraciones de Zapatero contrarias a que las chicas menores de edad cuenten con la opinión de sus padres a la hora de decidir abortar, ha llevado este debate a insoportables cotas de irresponsabilidad.

Por si algo faltara en medio de este gigantesco despropósito que crece no como brotes verdes de esperanza sino como una apisonadora bola de nieve, el primer partido de la oposición vive momentos de zozobra interna, sin que se hayan desactivado los intentos de desestabilización del liderazgo de Rajoy por parte de familias y dirigentes del PP que están a la espera de ver si se da un batacazo en las elecciones europeas, mientras que los partidos nacionalistas con mayor representación, CiU y PNV, sólo actúan al ritmo de sus propios problemas internos y de sus ambiciones nacionalistas, ajenos a los graves problemas de la nación española.

En suma, un lamentable espectáculo político que se suma a los destrozos de la crisis económica y social, y que presagia el peor de los escenarios en los próximos meses sin que los ciudadanos puedan vislumbrar el liderazgo que necesitamos, y una estabilidad política imprescindible para la recuperación de la confianza.

El vídeo extremo del PSOE
Pedro de Hoyos Periodista Digital 21 Mayo 2009

Están que no caben en la camisa, después del dóberman el PSOE saca el vídeo de la derecha gilipollas, ya no saben qué inventar para sacudir al PP que, pobre, no sabe bajo qué árbol cobijarse a ver si llueve menos. Vivimos en un país extremo, de izquierda extremadamente incapaz, salvo de abortos extremos, y de una derecha extremadamente enfangada en asuntos sucios. Extremadamente dual nuestro país, extremadamente extremista, pero sobre todo extremadamente maniqueo, todos son malos, odiosos y retorcidos menos yo, pero no sólo quiero que me votes, sino además quiero que rechaces furibundamente a los que no son como yo.

Ése es el vídeo del PSOE, puro maniqueísmo, claro que es de lo que se trata, mera publicidad, mercantilismo extremo de un partido supuestamente contrario al capitalismo. La izquierda maneja el agit-prop como un niño un chupachús, la agitación y la propaganda es a la izquierda como un chopo al río de mi pueblo, unidos desde las raíces. La izquierda que solía ser inteligente, emprendedora y presumía de cien años de honestidad se ha vendido a la publicidad mediática por un plato de imágenes para distorsionar la realidad, que no importa la realidad sino su distorsión. Espejos cóncavos convexos, marxismo de Groucho, cantinflismo socialista.

Entre los figurantes del vídeo extremo todas las opiniones son extremas, ésa es la disidencia para el PSOE, ése es el diferente, ése es el discrepante. O estás conmigo o eres un fascista intolerante, no hay término medio, no hay colores, no hay sabores. Entre ellas, la opinión de un cura, qué fijación tienen los socialistas con la Iglesia: “En Europa sólo hay sitio para una religión”, joé. Qué burdo puede llegar a ser el maniqueísmo socialista. ¿Pero José Blanco no se definió como creyente? Ah, será creyente del sector anticlerical renovado.

Pero ése no es el problema, el problema es que el PSOE tiene clientela fija que les votará pase lo que pase, clientela tonta que aplaude estas manipulaciones maniqueas, clientela inteligente que las sostiene honradamente y clientela que les votará porque no hay más remedio, porque nunca votarían a un partido truculento, poco creíble e inconsistente, enfangado en problemas judiciales y de cuyo líder es difícil oír propuestas, soluciones y esperanzas. El problema del vídeo del PSOE no es que no refleja a la derecha real, es que no hay derecha a la que reflejar salvo la que se va a cabrear. Que es de lo que se trataba, en definitiva.

Todo es publicidad en la política, dentro de poco alguien contratará a Naomi Campbell para un anuncio en paños menores, si no es para vendernos un coche será una lista electoral que lave más blanco o un partido que sea más rápido y consuma cuatro a los cien, todo se compra y se vende, empezando por el voto. El PSOE conoce bien a la España a la que se dirige, no en vano la han formado sus ministros de Educación

No defienden el gallego, sino la imposición del gallego
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 21 Mayo 2009

Escribe Cristina Losada en su artículo "Apocalípticos en Compostela" que nuestros talibanes "No defienden el gallego, sino la imposición del gallego, que son cosas distintas y hasta contradictorias. El idioma no es fin, sólo medio".

Me parece muy importante que la ciudadanía se vaya aclarando sobre un tema que algunos han convertido en su particular escalera para llegar en el poder y hasta sueñan con mantenerse en él por los siglos de los siglos, pues han llegado a creerse que suya es Galicia, suya la lengua y suyos los gallegos, las gallegas y los galleguiños que encabezan sus manifestaciones para ver si la inocencia de los niños es capaz de tapar la mala leche de quienes los manipulan.

Ojalá ni yo, ni mis hijos, ni mis nietos veamos nunca la "desfeita" que supondría ver a los nacionalistas otra vez en el poder. El feudalismo en la Europa occidental tuvo su momento entre los siglos IX y XV, pero, señores, estamos en el siglo XXI. Pongan sus relojes en hora.

VÍDEOS:
Queremos libertad de elección
http://www.youtube.com/watch?v=fE4aETaa_-s

MLL apoya a Circulo Balear
http://www.youtube.com/watch?v=Cj_-6A178N0

Lo que, desde luego, todavía no parece que goce de buena salud es la Justicia que merecen las victimas del 11-M.
El Rey defiende en Barcelona el castellano como «activo económico»
JOAN CARLES VALERO | BARCELONA ABC 21 Mayo 2009

El Rey inauguró ayer en Barcelona el primer Congreso Internacional de Economía y Cultura con un alegato a favor del castellano «como gran idioma de comunicación internacional». Una lengua que, a juicio de don Juan Carlos, «representa un activo de especial relevancia, reforzado por la creciente importancia de su uso en Internet y su valor como intangible empresarial». El discurso real se ha pronunciado una semana después de la pitada que parte de la afición bilbaína y catalana realizó en la final de la Copa del Rey cuando sonó el himno nacional y Sus Majestades hicieron entrada en Mestalla (Valencia).

El Rey, que subrayó que «es bien sabido que la cultura genera empleo y conforma un creciente porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) de nuestros países» europeos, destacó que la articulación «entre creatividad y servicio» como núcleo de las sesiones del congreso, sitúa «la actividad cultural en el centro del debate económico». «Un objetivo -prosiguió- que en España, como en el resto de Europa, cuenta con el aliento de una rica, variada y sabia tradición de siglos».

El Rey señaló en presencia de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, el presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde barcelonés, Jordi Hereu, que «precisamente» el salón gótico de la Lonja de Barcelona donde pronunciaba el discurso, cuya construcción «impulsó mi antecesor el Rey Pedro IV, demuestra que ya en el siglo XIV se había establecido una sólida relación entre economía y cultura». Un vínculo que se reforzó en el siglo XVIII al albergar el mismo edificio la primera Escuela de Diseño y Bellas Artes, «que contribuiría al notable crecimiento cuantitativo y cualitativo de la producción textil».

En el marco del Año Europeo de la Creatividad y la Innovación, el congreso contribuye al convencimiento social de que la cultura es un factor estratégico de futuro, ya que su vinculación con la economía se expande en las sociedades postindustriales.

Pere Vicens, presidente del comité organizador del congreso, adelantó a Ep que la Cámara de Comercio de Barcelona acaricia el proyecto de reeditar este encuentro periódicamente, empezando por celebrar uno similar, también en la capital catalana, durante la presidencia española de la Unión Europea (UE) en el primer semestre de 2010. Un objetivo que emularía las jornadas «Nuevas fronteras de la economía de la cultura», que se celebraron en París durante la presidencia francesa de la UE.

La cultura emplea en España a más de 800.000 personas y supone casi el 5 por ciento del PIB del país. En la UE, el sector cultural aporta más al PIB que las actividades inmobiliarias, químicas, agroalimentarias y textiles, según datos de la Cámara de Comercio de Barcelona a partir de un estudio del año 2003.

Don Juan Carlos dice en Barcelona que "el español es un activo reforzado por Internet"
I Congreso Internacional de Economía y Cultura
Efe www.lavozlibre.com 21 Mayo 2009

Barcelona.- El Rey Juan Carlos ha reivindicado en Barcelona y ante José Montilla, presidente de la Generalitat de Cataluña, que el español es "un activo de especial relevancia, reforzado por la creciente importancia de su uso por Internet y su valor como intangible empresarial". Así lo ha declarado en la inauguración del I Congreso Internacional de Economía y Cultura que tuvo lugar el miércoles en la Lonja de Mar de Barcelona. Sorprendentemente, esta afirmación la realiza el monarca en una de las comunidades autónomas donde el español, como lengua vehicular, está proscrito de la enseñanza, de la Administración y de la actividad cultural impulsada desde las instituciones.

El Rey pronunció su discurso íntegramente en español y completó las intervenciones del presidente de la Generalitat, José Montilla; la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu; el presidente del Congreso, Pere Vicens; y el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls.

Se trata de la primera visita a Cataluña del monarca tras el boicot al himno de España por parte de las aficiones del F.C. Barcelona y el Athletic de Bilbao en la final de la Copa del Rey, disputada el pasado 13 de mayo.

El objetivo principal del Congreso Internacional de Economía y Cultura es la proyección de la importancia de la cultura, la creación cultural y las empresas de la cultura en las sociedades avanzadas. La Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona es la impulsora del vento.

El Congreso Internacional de Economía y Cultura, que se celebra del 20 al 22 de mayo, se estructura en cinco ejes de debate. Personas relevantes del mundo empresarial, académico e institucional discutirán sobre los temas que afectan a las empresas del sector de la cultura, independientemente de su ámbito de actuación.

Por un lado se tratará de la cultura, la riqueza y el bienestar de las naciones y su peso en la economía. Por otro lado analizará a las empresas creativas y de innovación. El valor de los intangibles, los parámetros de valor y el capital humano y competitividad los filtros de eficiencia en el mercado versus filtros en el interior de la comunidad cultural y las oportunidades de la nueva economía en la era digital.

En el marco del Congreso Internacional de Economía y Cultura, organizado por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, se presentarán experiencias empresariales de éxito en el ámbito de la creatividad y de las industrias culturales.

La importancia del español destacada por el Rey contrasta con la política lingüística de la Generalitat de Cataluña, que considera el castellano como un bien cultura ajeno a la comunidad autónoma.

Estado de Postración
Ricardo Carreras www.lavozlibre.com 21 Mayo 2009

España re-inventó en la Edad Media los parlamentos, décadas antes que Inglaterra, siglos antes que los Estados Unidos.

Como nuestros políticos no lo saben, desde 1983 se lleva a cabo el llamado Debate del Estado de la Nación, fórmula inspirada en la yanqui State of the Union Address.

Si un reportero saturniano -habitante de Saturno- hubiera analizado el debate de este año, bien podría concluir que el estado de nuestra nación es preocupante. Por fortuna, el espectáculo que dieron los señores diputados no representa fielmente a la nación española. Es falso -a veces- que cada pueblo tiene los políticos que merece. Los españoles los merecemos mejores.

La nación española goza de buena salud, aunque sí es triste el estado de nuestra autoproclamada clase política -que concepto tan antidemocrático, en democracia debe haber políticos-ciudadanos, que provengan de lo mejor de la sociedad, y no una casta oligárquica de profesionales al margen -o por encima- de ésta.

La grave crisis económica que nos sacude es internacional, pero aquí es peor que en otros países, y de ello son parcialmente responsables quienes nos gobiernan o nos han gobernado recientemente. Ninguno parece ofrecer soluciones claras.

El gobierno quiere curar a un enfermo de cáncer con tiritas y aspirinas. Así tardará mucho en sanar, y cuando lo logre será a pesar del médico, no gracias a él. Bello es querer hacer una tortilla sin romper ningún huevo, pero es harto difícil. En símil de zapatero, se me hace complicado remendar un agujero enorme en la suela sin gastar cuero o goma, sólo con grandes dosis de saliva y buena voluntad. Por estribor, la oposición Popular no ha sabido cocinar soluciones alternativas. Y si las tiene no ha sabido comunicarlas, porque pienso que la ciudadanía no tiene claro que las tengan.

Y si la crisis económica es preocupante, mucho peor es la otra crisis que azota España y mayor la negligencia de nuestros políticos ante ella –cuando no son cómplices de la misma.

En Cataluña, la ley que acaba de aprobar el Parlamento regional excluye una vez más al español como vehículo de enseñanza. Amén de flagrantemente inconstitucional -el español es oficial en toda España, y por tanto lengua propia de todos los españoles, dice con otras palabras nuestra ley de leyes -esta ley viola los derechos de los niños hispanohablantes. Ellos no pueden educarse en su lengua materna. En Florida o en Moscú podrían, pero en una parte de España, esos niños no pueden educarse en español.

Y peor incluso que esto ocurra, es que nuestros dirigentes políticos nacionales, los que se supone que nos representan, no lo ven o no le dan importancia. Llevan décadas haciendo la vista gorda.

Durante el debate del estado de la nación, ni nuestro primer ministro -eso es técnicamente en un régimen parlamentario la cabeza del ejecutivo, aunque aquí se le llame Presidente- ni el paladín de la oposición le dedicaron tiempo a este tema.

Igualmente, hicieron la vista gorda o le quitaron importancia a las anunciadas pitadas a los símbolos nacionales en Mestalla -su posterior censura por parte de la televisión que pagamos entre todos fue más que bochornosa, y nadie se cree que saliera del chivo expiatorio que pagó los platos rotos. Otro síntoma inequívoco de que nuestros dirigentes hacen la vista gorda mientras el virus del nacionalismo secesionista -más virulento que la gripe porcina- se propaga a sus anchas, transmitido por escuelas y teletaifas y los infectados hacen de las suyas.

En Galicia Feijóo ya retrocede en la defensa del español y del sentido común y comienza a defraudar a los que habían depositado en él esperanzas, o eso parece indicar el nombramiento de Anxo Lorenzo como director de política lingüística de la Junta de Galicia.

Hay que concluir que la economía está en un estado deplorable, pero nuestra crisis más grave es nacional.

De la primera antes o después nos recuperaremos, con ayuda descoordinada del Estado -central, autonómico o local- o sin ella.

La segunda crisis es mucho más complicada, y habrá que ver cómo podemos garantizar que todos los niños españoles puedan educarse en español o que nuestros símbolos nacionales se respeten, o que los madrileños o zaragozanos que compran un automóvil reciban el mismo apoyo que los navarros o murcianos.

Ante esta crisis, aliándose cuando les interesa con los que la generan, o haciendo la vista gorda, nuestra estupenda “clase política”, se halla -con contadas excepciones que confirman la regla, como Rosa Díez- en auténtico estado de postración.

Hablad en castellano a vuestros hijos
Jesús Royo Arpón www.lavozlibre.com 21 Mayo 2009

Cuando se proclamó la República, en el año 31, un familiar mío iba a escuela. Entonces pusieron una clase de catalán. Su padre, catalán de pura cepa, protestó: no quería que le enseñasen el catalán. Decía: “la República, que mande en la República; en mi hijo mando yo”. El catalán, según él, ya lo hablaba en casa, ya lo sabía de sobra. En la escuela, decía, debía aprenderse el castellano, la lengua útil.

Parte del drama de los hijos de los inmigrantes es que, con la escuela franquista, teníamos muy pocas posibilidades de aprender el catalán. Y, sólo con el castellano, las posibilidades de acceder a todas partes eran muy limitadas.

Los que durante el franquismo reclamábamos el catalán en la escuela, creíamos que era un derecho también –y sobre todo– de los inmigrantes: para romper el gueto lingüístico en que se encontraban confinados.

Ahora, las cosas puede que sean al revés. Si toda la escuela es en catalán, los niños catalanohablantes están teniendo con el castellano un contacto esporádico y tangencial. Ya empiezan a salir promociones de chicos con un castellano que da grima. Esos muchachos llenarán despachos y oficinas, y se empezará a notar su deficiente preparación en lengua castellana. Quizá dentro de poco veremos que el mercado laboral prefiere a los chicos castellanohablantes: con un buen catalán, pero con un castellano castizo, vivaz y auténtico. No me extrañaría que pronto pidiesen más castellano en la escuela precisamente los padres de los niños catalanohablantes. Eso sí sería una ironía.

En las parejas mixtas –como la mía– se plantea en qué lengua hablar a los hijos. Yo, en el año 80, escogí el catalán, en parte por solidaridad con la lengua perseguida, y también porque la escuela era aún castellana. Hoy quizá escogería el castellano como lengua familiar: el catalán ya lo aprenden en la escuela.

"Los alumnos de 16 años no aprueban el examen de español de grado medio del Instituto Cervantes"
Carmen Leal ha impartido clase de Lengua y Literatura española en Cataluña durante 30 años
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 21 Mayo 2009

Barcelona.- "En el momento en el que Pujol se dio cuenta de que la ausencia de mayorías absolutas les hacía decisivos en Madrid, el proceso de expansión del catalán comenzó a acelerarse". Carmen Leal es una profesora jubilada de Lengua y Literatura española. Impartió clase durante más de treinta años en los institutos 'Maragall' y 'Príncipe de Gerona', ambos en Barcelona, y en el 'Mixto Dos' de la localidad de Cornellá. "El catalán ha pasado de ser una asignatura optativa más a la lengua vehicular obligatoria de la educación en Cataluña".

- En estos treinta años de profesión, ¿cómo ha vivido usted el conflicto lingüístico?
- El aspecto más destacable ha sido cómo se ha impuesto el catalán desde los primeros años de la Transición, en los que únicamente era una asignatura optativa. En la actualidad, absolutamente ninguna materia se imparte en castellano. Todo el mundo piensa en cómo es posible que en poco menos de treinta años haya ocurrido esto. Los diferentes gobiernos regionales han dado luz verde a una serie de leyes que han sido recurridas por distintas asociaciones, pero no ha servido para nada. Siempre se dice que los catalanes nunca han protestado, pero eso no es cierto. Nos quejamos, pero nos hicieron callar. Jiménez Losantos fue premonitorio. Él dijo en un libro lo que iba a pasar. Posteriormente se redactó el 'Manifiesto de los 2.300', en el cual un grupo de intelectuales denunciaba lo que consideraban un “atentado contra la libertad” y, poco a poco, toda esa gente tuvo que ir saliendo de Barcelona. Se produjeron una serie de barbaridades que dieron lugar a diferentes asociaciones como la Asociación Cultural Miguel de Cervantes, la Asociación por la Tolerancia y la Asociación de Profesores por el Bilingüismo, entre otras.

- ¿El Tribunal Superior de Justicia se ha pronunciado de alguna forma?
- Tanto el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como el Tribunal Supremo nos han dado la razón. El 12 de diciembre de 2008 se publicó la última sentencia, en la que se da la razón a los padres que desean escoger la lengua de escolarización de sus hijos en la primera enseñanza. Sin embargo, este éxito ha sido parcial, ya que el tripartito ha anunciado que no piensa cumplir esas leyes.

- ¿Cuál cree que es el principal problema?
- En cuestiones de identidad no se permite disentir. El 'pujolismo' generó la idea de que Cataluña es una nación, jugando de forma expresa con las palabras. El concepto nación viene de 'nastius' (nacido) y actualmente tiene dos acepciones: por un lado, es un conjunto de personas que tienen unas características comunes y una cierta forma de relación cultural y, por otro lado, es el concepto de Nación-Estado. Al adolescente en ningún momento se le explica la diferencia entre 'nación cultural' y 'Nación Estado'. De ahí la confusión.

"EL PROBLEMA LINGÜÍSTICO SE ACELERÓ CUANDO PUJOL SE DIO CUENTA DE QUE ERA DECISIVO EN MADRID"
- ¿Cuándo cree que el proceso comenzó a acelerarse?
- Cuando Pujol se dio cuenta de que la ausencia de mayorías absolutas les hacía decisivos en Madrid. Este proceso no tiene nada que ver con la recuperación cultural del catalán. En el momento en el que este idioma entró en el ámbito administrativo desalojó totalmente al castellano. El ciudadano es el que paga impuestos y el que tiene derechos y deberes. Por tanto, también debería poder escoger la lengua en la que se dirigen a él, y no al revés. Así pues, la Administración debería ponerse al servicio del ciudadano, lo que hoy día no ocurre.

- Usted no es de Cataluña, ¿verdad?
- Yo soy de Calahorra (La Rioja). Vine a Cataluña hace muchísimos años. Mi tía era la superiora de un colegio y mis padres decidieron mandarme a estudiar aquí. Me trasladé a Cataluña para terminar la carrera y ya me quedé aquí. Estudiaba Filología Románica, por lo que di dos años de catalán y nunca tuve ningún problema.

- ¿Le pidieron un título de catalán a la hora de hacer las oposiciones?
- No. Yo las hice en el 75 y por aquel entonces no era necesario.

- ¿Qué opina de la transferencia a las autonomías de las competencias en educación?
- Creo que ha sido el error más grande que ha cometido el Estado español. A mi modo de ver la enseñanza tiene que cohesionar un país. No tiene sentido que tengamos diecisiete formas distintas de enseñanza. No es lógico que aquí los niños tengan una inmersión lingüística desde la guardería, entre otras cosas porque se les cercena la posibilidad de tener un trabajo de cierto nivel. Para poner ladrillos no hace falta saber mucho inglés ni mucho castellano, pero, hoy día, la mayoría de trabajos requiere tener un lenguaje y un conocimiento más que suficientes de una lengua tan importante como es el español.

- ¿Cree que el nivel de castellano de los alumnos catalanes es el adecuado?
- No. Su competencia lingüística en español es muy baja. Por supuesto que se habla castellano, pero la lengua culta se aprende sólo en la escuela porque ahí es donde te corrigen. Yo he sido profesora de Lengua española muchos años y el lenguaje que uno utiliza no es el mismo cuando estás en casa y empleas un nivel coloquial, que en un dominio más elevado. Por eso es necesario aprender la lengua en clase. Sin embargo, dos únicas horas de castellano a la semana no son suficientes para tener una competencia lingüística media o media-alta.

- ¿En qué hechos se basa para hacer estas declaraciones?
- En los últimos años de mi trabajo pasé el examen de grado medio que hace el Instituto Cervantes a los alumnos que yo tenía de 16 años y su nivel era tan bajo que no lo aprobaban. No tiene ningún sentido. Después de que los alumnos estén escolarizados obligatoriamente y gratuitamente en la escuela durante diez años, no son capaces de tener unos conocimientos medios de español. Unos conocimientos que se exigen a cualquier extranjero que estudie el idioma. Y no estamos hablando sólo de faltas de ortografía, sino también de sintaxis porque la escritura en catalán y la escritura en español son muy diferentes, lo que provoca que se genere lo que yo llamo 'el catañol', una lengua híbrida que mezcla ambos idiomas. Se conserva la estructura sintáctica del castellano pero se meten una serie de palabras y derivaciones del catalán que hacen que no se entienda ni uno ni otro. Por ejemplo, es muy habitual que los alumnos escriban en los exámenes 'la teoría sementada', 'los exámenes están desemvolupados', etc. Frente a eso, el profesor responde habitualmente que no tiene importancia, pero yo opino que sí la tiene, especialmente fuera de la comunidad. Otro ejemplo es el de una multinacional que en su proceso de selección de personal pone a un lado todos los currículos procedentes de Cataluña. Yo estuve con el jefe de personal y en cuanto vi lo que hacían le dije que era discriminación, pero me respondió que no, que normalmente los catalanes en inglés eran muy fuertes pero que ellos facturaban también a Suramérica y habían tenido que contratar a una secretaria para que volviese a redactar los informes que estas personas hacían, lo que les incrementaba los costes. Así que me explicó que si no tenían otro remedio los contratarían, pero que dentro de lo posible lo evitarían, ya que no tenían un buen nivel de español.

- ¿Cómo cree que vive la población catalana esta situación?
- En general la gente está muy descontenta con la clase política. Cada vez, más a menudo, nos damos cuenta de que no piensan en los ciudadanos sino en ellos mismos. Además, mientras los nacionalismos sean capaces de inclinar la balanza hacia un lado o hacia otro seguirán presionando con este tema.

"MI HIJO ME VINO DICIENDO QUE EL EBRO ERA UN RÍO CATALÁN QUE NACÍA EN TIERRAS EXTRAÑAS"
- ¿Qué opina del contenido de los libros de texto?
- Ese es otro de los problemas. No es sólo la lengua, sino que lo que se les dice a través de la enseñanza es quizás mucho más importante. Cuando mi hijo tenía ocho o nueve años vino un día diciendo que el Ebro es un río catalán que nace en tierras extrañas y desemboca en Amposta por el Delta. En principio, simplemente nos echamos a reír pero después me di cuenta de que todo este proceso ha sido perfectamente diseñado y llevado a cabo de una manera inmisericorde.

- ¿Cree que esto se puede parar o que, por el contrario, ya es demasiado tarde?
- Siempre que haya voluntad política se podrá parar. Los grandes partidos tienen miedo de los nacionalistas porque saben que tienen que negociar con ellos, por lo que utilizan la lengua como moneda de cambio. Actualmente, la única persona que ha sido valiente y clara ha sido Rosa Díez. Yo, desde aquí, pediría el voto a todos los españoles para ella, porque va a ser la única persona que si tiene suficientes diputados lo sacará adelante. Respecto a los demás, el Partido Popular siempre ha sido muy ambiguo, mientras que el socialista ni siquiera se lo ha planteado. Y me consta que dentro de ambos partidos hay personas que piensan igual que yo y que creen que esto es un desbarajuste, pero quizás no tienen la suficiente fuerza o valor y piensan que, al fin y al cabo, lo importante es gobernar. Pero esto no es una cosa menor porque, poco a poco y sin que nadie se haya enterado, nos hemos encontrado al borde de una secesión.

- ¿Qué opina de la inmersión lingüística?
- Es realmente preocupante, ya que supone un cambio de lengua total, precoz y obligatoria del hogar a la escuela, lo cual no se hace en ningún lugar del mundo. Yo soy especialista en lenguas y ni siquiera en Québec, de donde se ha copiado la inmersión lingüística catalana, se realiza de esta forma. De hecho, el señor Lambert dijo que ésta tenía que ser justamente voluntaria y, por supuesto, nunca precoz, ya que antes de que los niños tengan asimilada su propia lengua es muy perjudicial que se les cambie de idioma. Y lo mismo opina Raymond Renard, catedrático de la Universidad de Mons, en Bélgica, y director de la cátedra de la UNESCO para el desarrollo de las lenguas. Yo estaría de acuerdo con esta inmersión si en la Cataluña profunda, donde no se oye una palabra en castellano, se hiciese a la inversa, pero esto no se plantea. ¿Por qué los niños catalanohablantes tienen más derechos que los castellanohablantes?
 

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Plurilingüismo sano o morboso?
Lorenzo Contreras Estrella Digital 21 Mayo 2009

La actualidad más intensa y conflictiva sigue manifestándose a través del 'asunto Gürtel' en sus diversas expresiones regionales (ahora hay que decir comunitarias) y de sus distintos personajes afectados. A esto se acaba de agregar la sentencia del YAK-42, con las condenas del general Navarro y de otro militar, mientras el ex ministro de Defensa, Federico Trillo, escapa indemne del conjunto de acusaciones, relacionadas con el trágico accidente que costó la vida en Turquía a un numeroso grupo de miembros de las Fuerzas Armadas destinados en Afganistán y en viaje de regreso a España.

Ambos asuntos tienen garantizada larga vida periodística y política, pero entretanto asoman cuestiones desgraciadamente "prometedoras". Una de ellas reedita el conflicto, nunca resuelto, de las lenguas peninsulares que pretenden competir con la oficial española. El pleno del Senado acaba de aprobar una moción de Entesa Catalana de Progrés (PSC, ERC, IU e ICV) en pro del uso de las lenguas cooficiales en los planes de estudio de Secundaria en toda España (versión que se pretende suavizada), pero sin mención de su empleo en el Senado.

La moción, muy ambiciosa, aspiraba a promover el plurilingüismo (catalán, gallego y vascuence) en el Senado, como queda indicado, y también en la Administración General del Estado, así como en los organismos internacionales, por sólo citar algunos aspectos de la arrogante pretensión, que por supuesto desconoce el problema del español o castellano en las llamadas nacionalidades del llamado "Estado Español", tanto en la enseñanza como en la vida administrativa, comercial, profesional y judicial.

Simultáneamente se ha conocido el proyecto de articular en Galicia un modelo que sitúe el castellano y el gallego en competencia igualitaria, con posibilidad incluso de que en la enseñanza se produzca una separación del alumnado si el conflicto se plantea. Si se piensa que la nueva Administración que preside el señor Núñez Feijoo, español de pro según dicen, parece dispuesta a facilitar la misma línea de actuación que el anterior Gobierno gallego contaminado de BNG, es decir, de independentismo, sólo queda el derecho a preguntarse cuáles serán los límites prácticos de una tendencia que hasta ahora siempre se ha venido mostrando abusiva y en el fondo, también en la superficie, excluyente de la lengua oficial de España, que cuenta con el aval de la Constitución como es lógico.

En Bélgica, mientras tanto, y desde muy antes, el conflicto lingüístico mantiene su vigencia histórica. A fin de cuentas, como los separatistas flamencos recuerdan, Bélgica ha sido desde la eclosión de los nacionalismos europeos, una "construcción artificial". No parece ser éste el caso de España, salvo avería mental y cultural, en contrario, por parte de quienes todos sabemos.

Un escritor flamenco, Stefan Hertmans, ha firmado en Le Monde un artículo que recomienda a los belgas "aprender a hablar la lengua del otro". Dice que "dos pueblos que cohabitan sin que uno lea los periódicos del otro no tardan en desarrollar caricaturas de su vecino". Y añade que desde el profundo Flandes, Bruselas es siempre "percibida como un lugar malsano que conviene evitar", sin perjuicio de que, curiosamente, Bruselas sea nostálgicamente reivindicada como capital histórica del propio Flandes.

Recuerda el articulista y profesor universitario que desde los tiempos de la Ilustración se hablaba a la vez el francés, el flamenco y el alemán en el territorio hoy conocido como Bélgica. Se trataba, según Hertmans, de una "cultura híbrida" y no artificial, aunque resulte a la postre que "la exageración contemporánea de las diferencias es la que puede denominarse artificial".

Para el autor debe existir una democracia de las palabras "a la belga", de modo que vivir juntos sea "una cuestión de diferencia, pero no de pensamiento único". Cree que una tercera lengua es necesidad fundamental incluso, y que "Bélgica será políglota o no será".

¿Es aplicable a España esta advertencia? Porque aquí el bilingüismo se está yendo al garete.

Romper los huevos
Manuel Romero www.lavozlibre.com 21 Mayo 2009

Media docena de lectores me han comentado la avalancha de noticias sobre el conflicto lingüístico en Galicia publicadas en La Voz Libre durante las dos últimas semanas. La apreciación es correcta. Un día sí y otro también desgranamos la evolución de los primeros actos de gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP), nuevo presidente de la Xunta, en torno a este problema. De hecho, un internauta me planteaba si en vez de La Voz Libre no deberíamos llamarnos directamente La Voz de Galicia.

No es que tengamos ninguna preferencia por razones familiares o políticas con el rincón noroccidental de España, sino que es esa comunidad la que se ha convertido en la prueba del algodón de la política lingüística del Partido Popular, confiado a ser quien desenrede la madeja del decreto que eliminó el castellano de las aulas.

No es Galicia, es el debate general el que debe conducir a la pacificación lingüística de España. Mientras no se establezcan algunos principios sobre los idiomas que se utilizan en nuestro país, una vez derogado por la práctica el artículo 3 de la Constitución, podrán repetirse casos tan sorprendentes como que el Gobierno de la Nación sea incapaz de hacer aplicar a la Generalitat de Cataluña las tres horas de Lengua Castellana, mientras que el PSC, partido que la gobierna, presente una moción en el Senado para que el aprendizaje de las lenguas cooficiales se incluya en los planes de estudio de toda España.

Parece que no basta con que la enseñanza esté transferida a las comunidades autónomas, y que la administración de ella sea especialmente inquietante en Cataluña, para que los nacionalistas -el PSC actúa como tal- quieran intervenir de forma unilateral en la política general española sin atenerse a ningún principio de coordinación, solidaridad o reciprocidad.

No es Galicia, es España, estúpido. Lo que allí se disputa es la viabilidad del sistema: la posibilidad de armonizar la lengua común con las locales, la de compaginar sentido común con sentimentalismos, la de concertar libertad con práctica. De este cocido ha de salir la sopa. Y ésa es la que está calentando a fuego lento Núñez Feijóo. Si ha elegido acertadamente al druida que obtenga la pócima mágica llamada ‘bilingüismo amable’ será su responsabilidad.

De momento, la amabilidad no parece ser una de las virtudes de aquellos que, a la sombra del poder, han desarrollado el monolingüismo antipático: óiganse los insultos a Gloria Lago –‘¡pim, pam, pum!’- en la manifestación de Santiago de Compostela, véanse las fotografías de acoso al sociólogo Miguel Cancio –gallinas, pita, pita-, que comete la aberración de impartir sus clases en castellano en la Universidad de la capital gallega.

Permanezcamos atentos a los acontecimientos, aunque largo nos lo fía Jesús Vázquez, consejero de Educación de la Xunta, que no cree que la madeja esté desenmarañada antes del verano de 2010. Sólo hay que confiar en que los del ‘pim-pam-pum’ y los de las gallinas no rompan los huevos.

educación
El PP se desmarca ahora del plan del gallego impulsado por Fraga

El Ejecutivo reitera su compromiso de derogar el decreto sobre la lengua y consultar a los padres de los alumnos
El conselleiro de Educación alega que el texto es un «remuíño de ideas» que no supone ninguna obligación legal
D. Sampedro / E. Álvarez La Voz 21 Mayo 2009

El plan de normalización lingüística aprobado con el consenso de todas las fuerzas políticas en septiembre del 2004, siendo Manuel Fraga presidente de la Xunta, no será la referencia de la política lingüística que pretende llevar a cabo el nuevo Ejecutivo de Feijoo. Así lo dio a entender ayer el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, quien se refirió al documento calificado en su día de histórico como un mero «remuíño de ideas», que no supone ningunha «obriga legal» para la Xunta.

El desmarque del plan concebido para promover el uso del gallego, realizado por Jesús Vázquez en una intervención ante el pleno del Parlamento, se produce poco después del reposicionamiento táctico realizado por el nuevo secretario xeral de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, quien calificó el plan de normalización en el ámbito educativo como «un compendio de intencións que evidentemente moitas son aproveitables», dijo, dejando entrever que otras no lo serían tanto, pues requerirían todavía «de debate, de consenso e incluso ás veces de cociña».

El plan impulsado por Fraga en el 2004, y avalado por todos los grupos, recoge una serie de medidas para impulsar el uso del gallego, entre las que figura la implantación de la mitad de las asignaturas de primaria en lengua gallega como fórmula para superar la situación de inferioridad que sufre este idioma en el sistema educativo. Este punto es que el motivó la elaboración del decreto del bipartito que regula el uso del gallego en las aulas, el que desencadenó la ruptura del consenso político y marcó en gran medida el debate en la última campaña electoral.

Durante su intervención de ayer en el Parlamento, el conselleiro de Educación mantuvo la posición del PP de los últimos meses, reiterando que el Gobierno va a «derrogar» el decreto del bipartito para consultar a las familias acerca del modelo lingüístico de los centros. Incluso fue más allá en la posición de los populares, al remarcar que el Plan Xeral de Normalización «non é unha obriga legal», sino «un documento de traballo» que puede contener algunos elementos útiles. «Supón un remuíño de ideas que hai que concretar», abundó Jesús Vázquez, en respuesta a una pregunta oral planteada por el BNG.

El nacionalista Bieito Lobeira reprobó ayer con dureza las valoraciones de Vázquez, remarcando que «a maioría da sociedade, fale galego ou fale castelán, queren o seu idioma». De igual modo, emplazó al conselleiro a que deje «de ser un soldado disciplinado da Fundación FAES» y se ocupe más de recuperar el consenso en materia lingüística.

La Xunta modificará la ley para que las preguntas de las pruebas tipo test de las oposiciones sean bilingües
La Voz 21 Mayo 2009

El Gobierno gallego ha remitido a los sindicatos un borrador de la modificación de la Lei da Función Pública por la que pretende que las preguntas de los exámenes tipo test de las oposiciones a la Administración sean bilingües, y no en gallego como lo son en la actualidad. El MIEP, que agrupa a funcionarios y opositores, juzga esa medida «demagóxica», ya que sostiene que «non é certo que se obrigara aos opositores a realizar os seus exames en galego». La plataforma critica que Feijoo apueste por esa reforma legal, cuando en la función pública están pendientes cuestiones como el plus que beneficia a los altos cargos. «Feijoo semella ter présa en evitar que un opositor simplemente garanta que ten competencia para ler e entender un texto en galego, cando no seu traballo habitual vai ter que manexar todos os días moitos documentos en galego», objeta.

Todos los sindicatos educativos defienden medidas para potenciar más el idioma
La Voz 21 Mayo 2009

Los sindicatos con representación en el sistema educativo se han posicionado unánimemente en contra de la derogación del decreto o, en caso de que haya una nueva norma, de que suponga un paso atrás en la normalización lingüística del gallego. ANPE. El sindicato educativo ha presentado en las cuatro juntas de personal docente una propuesta para basar el debate en el consenso parlamentario del 2004 (cuando se aprobó el Plan de Normalización). En caso de articular un nuevo decreto, no debería derogarse el actual hasta que el otro esté elaborado, «e o novo debe facerse co obxectivo de desenvolver políticas concretas para protexer o galego e para estimular o seu uso e expansión».

El sindicato CC.?OO. mantuvo el lunes su primera reunión con el nuevo conselleiro de Educación. En ese encuentro manifestó su «compromiso inequívoco coa normalización do galego no ensino», por lo que, en esa línea, reclama «o mantemento do Decreto 124/2007». Cualquier posible modificación, añaden, debe hacerse sobre la normativa del más amplio consenso.

El sindicato mantiene su compromiso inequívoco con la normalización del gallego en la enseñanza, de ahí que reclame que se mantenga la norma. Cualquier modificación, apuntan sus responsables, debe hacerse con el consenso de los representantes políticos y sociales.

Esta organización se muestra contraria a la derogación del decreto y a alternativas como la segregación, que califican de «pedagoxicamente aberrante». CIG-Ensino. En su reunión con el conselleiro de Educación de esta semana rechazaron la decisión unilateral de la Xunta de derogar el decreto. Ayer sumaron a estas críticas la postura de la Administración frente a los procesos selectivos a la función pública. Los nacionalistas se lamentaron por el odio que atribuyen al Gobierno contra el idioma gallego, «que despreza de xeito autoritario, dá as costas e fai oídos xordos ao clamor popular, evidenciado na maior manifestación en prol do noso idioma que percorreu o pasado domingo as rúas de Compostela».

Aprender del fracaso

JOSEBA ARREGI El Correo 21 Mayo 2009

Para el autor, «el nacionalismo vasco ha fracasado en el núcleo de su propio proyecto: en la construcción de la nación vasca. Y ha fracasado porque ha sido incapaz de superar las fronteras definitorias de su modelo nacionalista de nación para avanzar a un modelo cívico de nación»

N o son pocos los que después de los resultados electorales que ha llevado a una mayoría nueva y distinta al Parlamento vasco han subrayado la necesidad que va a acuciar al PNV para proceder a una reflexión seria sobre su proyecto político. De momento lo que hemos escuchado de sus líderes han sido improperios, descalificaciones, amenazas, desprecios y cosas parecidas que van a quedar recogidos en las hemerotecas para cuando sea necesario.

Pero lo que va a ser preciso es que el nuevo Gobierno, y la nueva mayoría parlamentaria que lo ha hecho posible, sean conscientes de lo que ha llevado al fracaso al nacionalismo. Sólo en el caso de que lo analicen debidamente, serán capaces de articular la respuesta que la sociedad vasca necesita para proyectarse al futuro con confianza y cohesión. Porque lo que muchos ciudadanos pueden constatar en estos momentos es que la sociedad está dividida; que, a pesar de las apelaciones del nacionalismo vasco a la identidad vasca, a la nación vasca, a sus libertades, a la vocación de ser sólo vascos, todo ello no se refiere al conjunto de la sociedad, probablemente ni siquiera a una mayoría social, sino sólo a parte de la misma.

Ese es el fracaso del nacionalismo, que sólo sabe declinar la palabra nación dividiendo a la sociedad vasca: en los de aquí y los de allí, en los que son sólo vascos y los que son complejos, en los que pertenecen a la nación vasca de los nacionalistas y los que pertenecen a distintos ámbitos de decisión, a distintas culturas, a distintas nacionalidades; en los de fiar y en los que no son de fiar, en los que votan respetable y los que votan despreciable.

El nacionalismo vasco ha fracasado en el núcleo de su propio proyecto: en la construcción de la nación vasca. Y ha fracasado porque ha sido incapaz de superar las fronteras definitorias de su modelo nacionalista de nación para avanzar a un modelo cívico de nación, un modelo que avanza de la identidad hacia la ciudadanía, de la soberanía a su limitación y superación en el derecho y en la ley -sólo así es digerible democráticamente la soberanía, también la española-. Ha fracasado porque ha sido incapaz de incluir al otro, al otro vasco, al que ve, imagina y siente a Euskadi de forma distinta a la suya en un proyecto integrador.

Durante bastantes años pudo el nacionalismo vasco moverse en la ambigüedad, en el pragmatismo y en el moderantismo porque, aunque no articulaba el nuevo modelo de nación cívica necesario para responder al pluralismo y a la complejidad de la sociedad vasca, tampoco pretendía apostar al todo por el todo. Creía, eso sí, que por medio del sistema escolar, gracias a los medios de comunicación y al control social y cultural que le permitía el manejo de los presupuestos de casi todas las instituciones vascas, con el tiempo la mayoría de la sociedad, en especial las nuevas generaciones iban a ser más nacionales en su sentido, más nacionalistas.

Pero la sociedad vasca se ha mostrado más resistente de lo que creía el nacionalismo. Le ha jugado una mala pasada: le ha dado el voto, le ha dejado gobernar, pero sólo a cambio de que le permitiera seguir siendo plural, compleja y difícilmente reconducible a ninguna pureza química. Ha aprendido euskera, pero sigue hablando castellano. Sabe de su diferencia, elige nombres euskaldunes para sus hijos, acude a las marchas, manifestaciones y otros folklores organizadas a favor del euskera, y así cumple con su obligación anual, pero sigue viendo los programas de televisión que le interesan, en las emisoras de televisión que se le antojan, y vive con normalidad y tranquilidad inmersa en un entorno cultural español. Y ha ido votando con normalidad cada vez más a partidos no nacionalistas.

La radicalización del nacionalismo tiene mucho que ver con la frustración derivada de estos fracasos. Tiene que ver con el miedo del nacionalismo a avanzar hacia un nuevo modelo de nación, hacia una nueva forma de entender nación, hacia la anulación de la fronteras etnoidentitarias de su viejo modelo de nación.

Aquí es donde debe iniciar la construcción de la nueva narrativa la nueva mayoría parlamentaria. Una nueva narrativa que conecta, paradójicamente, mejor con la tradición y la historia vasca que el unilateralismo y el exclusivismo de los que hace gala el nacionalismo. Porque si algo se puede aprender de la historia vasca es que se ha caracterizado por la conciencia de la diferencia y por su voluntad de participación y colaboración en el ámbito llamado España. Sin problemas de ninguna clase. Si algo caracteriza a la historia vasca es que en el siglo en el que se va desarrollando su conciencia colectiva, el siglo XIX, ésta se define por medio del doble patriotismo y por la doble lealtad.

El nacionalismo surge precisamente cuando la consolidación de España como Estado es incapaz de reconocer debidamente la diferencia. Entonces la sociedad vasca se divide. Y el nacionalismo vasco, formulado como respuesta a esa incapacidad del Estado, cae en la misma trampa: tratar de definir el conjunto de la sociedad vasca desde la unilateralidad de su proyecto, sólo desde la conciencia de la diferencia, negando el otro aspecto, el de la participación y la colaboración en el ámbito español. Y entonces el nacionalismo también divide a la sociedad vasca.

Si la división ha sido un hilo que recorre toda la historia vasca; si la conciencia colectiva vasca se sustenta en el siglo en que se desarrolla por primera vez, en el XIX, en el doble patriotismo y en la doble lealtad; si la negación de esta característica se paga de nuevo con la división -desde un lado o desde el otro- de la sociedad vasca, y si la posibilidad de una visión conjunta de la sociedad vasca se vuelve realidad sólo en los pactos estatutarios, quien se asienta sobre esos pactos estatutarios apuesta por la cohesión y la unión de la sociedad vasca, y quien está en contra de esos pactos estatutarios, apuesta por la división de la sociedad vasca.

La bandera constitucional española posee legitimidad sólo porque no puede ondear sola: tiene que ondear siempre con la señera, con la ikurriña, con la gallega, con la andaluza. En caso contrario no es constitucional. Pero los nacionalistas sólo quieren una bandera, la ikurriña, siempre que ondee sola. Los símbolos del Estado -y los símbolos siempre son necesarios, también en la democracia laica, incluidos los cuerpos y fuerzas de seguridad- son símbolos constitucionalizados, sometidos a la aceptación de las identidades complejas y plurales de las distintas nacionalidades españolas. Quienes quieren que desaparezcan de la sociedad vasca esos símbolos constitucionales, niegan la complejidad y el pluralismo de la identidad de los ciudadanos vascos. Dividen la sociedad vasca y hacen imposible Euskadi como sujeto político. Sus proyectos serán legales, puesto que renuncian al uso de la violencia ilegítima, pero difícilmente compatibles con la democracia como defensa, valoración y gestión del pluralismo y la complejidad.

Los nacionalistas vascos ha aprendido de los radicales a referirse a los no nacionalistas adosándoles el adjetivo de unionistas. Olvidan que los radicales además hablan de autonomistas e independentistas, rompiendo con ello la supuesta mayoría social del nacionalismo. Pero la referencia al unionismo pretende ser descalificadora. Obama, ejemplo de tantos, ha subrayado, por encima de todo, su unionismo. Se ha referido a Abraham Lincoln, quien mandó empuñar las armas para defender precisamente la unión y la federación -la mejor forma de defender la unión es por medio de la federación, y no hay federación sin unión-, junto con el progreso industrial y la renovación social como consecuencia, contra quienes defendían la confederación -la puesta en duda de la fuerza de la unión- para poder defender una forma de sociedad arcaica, de antiguo régimen y su sistema económico agrícola basado en la esclavitud.

Tiene mucho sentido ser unionista en Euskadi, porque implica no sólo la unión hacia fuera gracias al reconocimiento de la diferencia, sino sobre todo la única forma de posibilitar la unión hacia dentro sin renunciar al valor positivo y a la riqueza del pluralismo y de la complejidad. Ésta es la libertad que hay que defender, y la defienden los que asientan su proyecto sobre los pactos estatutarios. Y la ponen en peligro quienes rechazan los pactos estatutarios. Ahí está la prueba del nueve, y no en pragmatismos y moderaciones que oculten la incapacidad de asumir las únicas bases posibles de la convivencia en una sociedad tan plural y compleja como la vasca.

El guirigay gallego
CELSO FERREIRO La Opinión 21 Mayo 2009

Con la nueva Xunta de Galicia todavía en rodaje y sometida al acoso de la oposición -no se han respetado los tradicionales cien días de cortesía-, nuestra región vive un galimatías político, entre el vodevil y el esperpento. Así, PSG y BNG rivalizan en demandar medidas urgentes para que sean resueltos problemas que, tras cuatro años de bipartito, no pudieron o no supieron superar. Identificado el portavoz nacionalista, como amanuense de algunas de las tronadas parlamentarias de Fraga incluso contra su propia organización, no se priva de reavivar sinergias, que se reducen a la imposición y al sectarismo. El líder socialista Pachi Vázquez -al parecer testaferro en Galicia de José Blanco- se ha unido, como un Susano, al carro acometedor, con pintorescos argumentos tales como anunciar la llegada del Opus al poder y más tarde de los pretridentinos. Algunos se creen enemigos de Dios y sólo llegan a serlo del monaguillo, utilizando viejos clichés, cuando lo prudente es enmudecer.

Y para animar el guirigay, Núñez Feijóo posó la mirada torva en un renegado, según sus conmilitones, para normalizar la normalización, que el pueblo ha rechazado mayoritariamente. La desconfianza vuelve a aflorar en los que aspiran a un bilingüismo amable, porque a la vista de los hechos, en política, las cosas son como se percibe, y ajenas a la miopía de la dirigencia, al parecer convencida que los ciudadanos siguen el ritmo de convivencia, marcado por los partidos.

Prometer, derogar, cumplir, acollonarse, son verbos que el titular de la Xunta debe metabolizar y explicarse pronto y bien. Es cuestión de diccionario. Si no lo hace, su credibilidad declinará. A la fiesta se ha sumado el orondo presidente de la Academia Gallega, con un manifiesto que no ofrece solución alguna, ni tiene la mesura y ponderación exigibles a la institución, cuya grandeza representaron sus antecesores Martínez Risco y García Sabell, conciliando la discreción con el conocimiento. El idioma vernáculo merece mejor tratamiento que el palmetazo de un dómine. Está en juego uno de los derechos fundamentales: la libertad de los padres para educar a sus hijos en el idioma que estimen adecuado.

Lo que no es de recibo es "inocularles (a los niños) mensajes sublinales de la identificación del mal con determinada lengua, como ocurre en el Correlingua 2009 o en la obra teatral O galego contrataca, según denuncia, en su columna de un diario compostelano, el abogado Javer Sánchez-Agustino.

Otrosidigo
El agujero económico, cifrado en 600 millones que denunció la Xunta en el poder, ha sido confirmado por la conselleira de Facenda, Sra. Fernández Currás, que, como se sabe, estuvo integrada en el equipo del anterior titular de Economía, Sr. Fernández Antonio.

Vázquez: ´El plan de normalización lingüística no es una obligación legal´
La Xunta negociará mañana con los sindicatos la reforma para garantizar la libre elección de lengua en las oposiciones . Los opositores tendrán que hacer una prueba en gallego
AGENCIAS | SANTIAGO La Opinión 21 Mayo 2009

El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, aseguró ayer que el Plan Xeral de Normalización Lingüística de Galicia es un "documento de trabajo" que resultar "útil" en la búsqueda de un "consenso lingüístico", pero destacó que no constituye "una obligación legal". El titular de Educación respondió de este modo en el parlamento a una pregunta oral formulada por el diputado del BNG Bieito Lobeira sobre el "respeto" a los derechos y libertades en el uso del idioma gallego. "El Plan de Normalización Lingüística es un compendio de voluntades y medidas que hay que concretar", afirmó, y agregó que, aunque hace "aportaciones positivas" para el consenso, es "un remolino de ideas" que necesita concreción.

El titular de Educación insistió en que el Gobierno derogará el decreto que regula el uso del gallego en la enseñanza y que consultará a los padres sobre la lengua en la que quieren que sean escolarizados sus hijos, algo para lo que los miembros del Ejecutivo se sienten "respaldados" por los resultados electorales.

Bilingüismo
Los gallegos "hablaron alto y claro; quieren bilingüismo, consenso, libertad y un nuevo decreto del gallego", sostuvo, tras lo que instó al BNG a "que dejen de gritar" y se sumen a esta actitud. Además, replicó a los diputados nacionalistas que "libertad es lo que reclama este ala de la Cámara", en referencia a la parte del hemiciclo ocupada por los populares.

Vázquez acusó al Bloque de tener como objetivo "derrocar" al Gobierno gallego, algo que dijo entender únicamente en términos políticos e insistió en que al PP no se le puede imputar "falta de libertad". El conselleiro defendió que los principios que guiarán la acción de la Xunta serán la búsqueda de consenso y que los alumnos conozcan tanto gallego como castellano, así como abrir la vía para una tercera lengua.

Por su parte, Lobeira manifestó su "preocupación" por que en las primeras semanas del nuevo Gobierno los pactos en torno a la lengua "están siendo literalmente dinamitados" y citó los ámbitos educativo, las pruebas de acceso para los trabajadores de la Administración y la posibilidad de admitir como oficiales topónimos castellanizados "impuestos en su día por el franquismo".

Asimismo, expresó su "convencimiento" de que "la mayoría" de la sociedad, hable o no gallego, "quiere a su idioma", que está "vetado" todavía en determinados ámbitos, como el de la Justicia.

Oposiciones
El Gobierno gallego reunirá mañana a la Mesa Xeral de Negociación de Empregados Públicos -en la que están representados los sindicatos CIG, CCOO y UGT y la Xunta- con el objetivo de "exponer" a las centrales sindicales la propuesta de reforma de la Lei da Función Pública de Galicia que pretende impulsar la Administración autonómica para garantizar "la libre elección" de idioma en futuros procesos selectivos. El anteproyecto legislativo que presentará la Xunta a los sindicatos, al que tuvo acceso Europa Press, elimina la obligatoriedad de que uno o más de los exámenes de las oposiciones se realicen "exclusivamente" en gallego, como establecía la modificación vigente de la norma que regula la Función Pública gallega aprobada por el bipartito en 2008.

En todo caso, para dar cumplimiento a la normalización del idioma gallego en la Administración pública de Galicia, la reforma propuesta por el Gobierno de Feijóo recoge que en las pruebas selectivas para acceder a plazas de la Xunta y de las entidades locales se incluirá un examen de gallego, excepto para quienes "acrediten" el conocimiento previo de la lengua, y "sin perjuicio" de aquellas pruebas que deban realizarse en gallego para las plazas que requieran "un especial tratamiento" del idioma.

La nueva redacción del artículo relativo al tratamiento de la lengua indica también que la Administración "garantizará" los derechos "constitucionales y lingüísticos" de los ciudadanos gallegos, tanto respecto al gallego "como lengua propia de Galicia", como del castellano, "lengua oficial en Galicia". Por último, incorpora una disposición transitoria en la que ratifica que la libertad de elección de gallego o castellano para realizar las pruebas selectivas será aplicable "a todos los procesos selectivos" de la comunidad que ahora mismo se encuentran en curso.

Con esta reforma se cumple el compromiso del presidente de la Xunta quien anunció poco después de ganar las elecciones su intención de modificar la legislación para que los opositores pudiesen "elegir" entre el gallego y el castellano para responder a los exámenes de los procesos selectivos.

análisis
La segregación en función de la lengua, un debate abierto
Una alternativa cuestionada
Elisa Álvarez La Voz 21 Mayo 2009

Si los padres deciden en qué lengua quieren que estudien sus hijos, como prometió Feijoo, se abre la posibilidad de separar a los alumnos en función del idioma, una opción que aún no han descartado los responsables políticos. La posible segregación ha provocado críticas desde numerosos sectores, pero los expertos en didáctica de la lengua añaden un argumento más a los jurídicos, sociales, y de integración: si los padres creen que sus hijos van a rendir más estudiando matemáticas en la lengua materna, están equivocados.

Bieito Silva es especialista en esta área en la Universidade de Santiago y asegura que «non hai ningunha dificultade pedagóxica tendo en conta a proximidade das linguas». Es decir, en Galicia no hay espacios «castelófonos ou galegófonos» puros, por lo que nada justifica ni demuestra que un alumno gallegohablante aprenda menos porque le den la clase en castellano, y viceversa. «Non hai ningún argumento que respalde que se se segrega o alumnado vaia aprender máis».

En Quebec (Canadá), en donde las realidades lingüísticas están más alejadas, se realizó un experimento para educar a niños anglófonos en francés. Pasado ese período, se comprobó que las competencias se alcanzaron al mismo nivel que el resto del alumnado.

José Manuel Vez, catedrático de Didáctica de la Lengua también en la universidad compostelana, se muestra más indignado. «A segregación lingüística é unha aberración académica, social e xurídica. Os itinerarios segregados só se dan en países non avanzados». Todos los expertos en investigaciones sobre bilingüismo, apuntan estos especialistas, comparten que siempre que se haga de forman integradora, y no segregadora, es positivo.

En estudios de psicolingüística se ha demostrado que los bilingües son capaces de ejercitar un control emocional mayor, incluso en tareas ajenas al lenguaje, porque les cuesta menos trabajo mantener la atención. Se trata de una diferencia mínima, como es lógico, respecto a los que solo utilizan una lengua.

Además de los aspectos académicos, están las dimensiones sociales de la enseñanza. «A educación non é simplemente ter garantías duns resultados académicos», apunta Silva. Respecto a la libertad de los padres para elegir la lengua, indican que los poderes públicos tienen el deber de decidir qué modelo quieren para la sociedad, y si quieren renunciar a esta obligación, los padres también deberían decidir si quieren que sus hijos vayan a la escuela.


 

Recortes de Prensa   Página Inicial