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Recortes de Prensa    Miércoles 27 Mayo 2009

 

Réplica
Ansón, Franco y el catalán
Pío Moa Libertad Digital 27 Mayo 2009

Escribe el señor Ansón:

Durante la dictadura, el general Franco persiguió de forma inmisericorde el idioma catalán. Lo prohibió en escuelas, colegios y universidades. Lo erradicó de la vida política y administrativa. Lo suprimió hasta en los rótulos de los comercios. Los catalanohablantes siguieron utilizando en sus casas el idioma perseguido por el totalitarismo oficial. Franco no pudo impedir que se siguiera hablando el catalán pero consiguió que muchos no supieran escribir en su propio idioma. Para darle en los morros al dictador, Carlos Sentís organizó que Don Juan de Borbón, conde de Barcelona, aprendiera catalán. José María Pemán escribió un bello artículo El catalán, un vaso de agua clara. Y muchas docenas de intelectuales, escritores y artistas firmamos un manifiesto de adhesión al idioma de Pla.

Veamos algunos datos de esa "inmisericorde persecución", que he recogido en Franco para antifranquistas. Debido al uso que hicieron los separatistas del idioma catalán como vehículo de una literatura sumamente injuriosa contra España –es decir, contra la propia Cataluña histórica–, hubo después de la guerra un fuerte prejuicio contra ese idioma. No obstante Serrano Súñer ya hizo algunas declaraciones favorables a él, siempre que no se utilizase como instrumento de secesión, y entre los vencedores abundaban los catalanes, desde algunas de las unidades militares más condecoradas a los artistas e intelectuales más relevantes, como Pla, Dalí, D´Ors, Sert, Fernando Valls, Martín de Riquer, etc. De hecho, la represión del idioma fue aplicada en gran medida por catalanes que habían probado las delicias de la Cataluña de Companys y el Frente Popular.

Es cierto que la vida oficial y la enseñanza pública se desarrollaron sólo en el español común, pero muy pronto se autorizó la predicación religiosa en catalán, y desde 1944 se hizo obligatorio por ley que las universidades con Filología románica incluyeran la asignatura de Filología catalana. En 1945 el académico soriano V. García de Diego escribió la primera gramática histórica catalana, no publicada por desidia del editor barcelonés, y en 1951 y 1952 se publicaron dos gramáticas históricas por autores catalanes. El poeta Salvador Espriu empieza a publicar en ese idioma en 1946, y, como resume Juan Ramón Lodares, "también se encuadraría el proyecto de un gran centro de estudios occitanos, algún otro de estudios mediterráneos, todo ello en Barcelona". La publicación de libros en catalán no dejó de crecer y, según diversos críticos, con calidad literaria superior a la del posfranquismo (lo cual tampoco es muy difícil). Se podía estudiar catalán en centros privados y la canción en catalán tomó mucho auge bajo la dictadura, con evidente permiso de ésta. Yo visité Cataluña a mediados de los años 60, y el catalán no se hablaba sólo en las casas, sino en las calles, y los rótulos en catalán abundaban. En fin, los ejemplos de que no hubo tal "persecución inmisericorde" se podrían multiplicar.

Tiene alguna razón Ansón cuando compara la política actual de la Generalidad a la de Franco en el sentido de eliminar, ahora, el castellano de la vida oficial y la enseñanza pública. No lo han conseguido del todo, pero las intenciones se le ven de sobra. No obstante subsiste una diferencia crucial: la política lingüística del franquismo nunca fue acompañada del ataque injurioso, el odio y el resentimiento hacia lo catalán que, en cambio, respira la política de la Generalidad contra el español común o castellano, y contra España en general. Insisten mucho los separatistas en que el catalán está amenazado. ¿Cómo puede estarlo si se mantuvo con fuerza cuando no era oficial? Pero alguna razón tienen: ellos están convirtiendo el idioma en un depósito de falsedades y rencores, con estilo provocador o "con palabras suaves", como sabía hacer Pujol.

Dejo aparte las referencias a Don Juan y su política, que nunca fue clara y la mayor parte del tiempo no fue antifranquista; y que cuando lo fue habría llevado a España, inexorablemente, a un desastre mayor que la de Alfonso XIII en 1930-31. A Ansón le guardo agradecimiento por haberme permitido publicar en ABC en tiempos muy difíciles para mí, artículos a menudo contrarios a la línea de su periódico; pero no logro entender esa manía de hacerse el perseguido por la dictadura. Lo conocí en la Escuela Oficial de Periodismo como subdirector de la misma (el director era Emilio Romero) y, la verdad, la formación de los periodistas no es un cargo que ninguna dictadura reserve a sus enemigos.

Nacionalismo, ideas e individuos
IÑAKI EZKERRA El Correo 27 Mayo 2009

La frase se la espetó Aintzane Ezenarro, la representante de Aralar, a Patxi López durante el pleno de investidura y quedó impune en la marea del debate: «Los partidos no están para representar ideas sino a personas, y aquí hay cien mil personas que no están representadas». Sin duda, trataba de ser una de esas frases redondas, definitivas, incontestables, un axioma para la Historia, que se esquiva porque no hay argumento que pueda rebatirlo sino la praxis política de una ilegalización que tendría efectos deseados para una parte, pero no justificación moral ni filosófica. Y, sin embargo, aunque todavía no lo tenga claro nuestro Tribunal Constitucional, que acaba de legalizar a Iniciativa Internacionalista, si algo tiene la ilegalización de los partidos de ETA es justificación filosófica y moral. Y, sin embargo, si hay algo rebatible en el mundo es esa afirmación solemne de Aintzane Ezenarro. ¿De dónde se ha sacado esta mujer que los partidos no están para representar ideas? ¿Qué cauce sino los partidos -y no los gobiernos dictatoriales ni los comandos terroristas- tienen para expresarse y canalizarse las ideologías en una sociedad democrática?

Un partido político que no representara ideas políticas no sería un partido político sino otra cosa (un club gastronómico o de amigos del txistu) y un parlamento en el que los partidos sólo representaran a personas sin justificación ideológica alguna sería un bloque monolítico y amorfo, la pura negación de la vida política en vez de su más alto órgano de expresión. Un parlamento así estaría abocado al enfrentamiento civil necesariamente porque esos individuos que representaran sólo a individuos se verían enfrentados entre sí y porque sí, en virtud de sí mismos y sin convicciones ni principios ni programas que defender ni posibilidad de reconciliarse con argumentos racionales en una idea común. Sería un absurdo, vaya. Otra cosa es que las ideas que los partidos representan deban ser democráticas y que aquélla que no lo es, verbigracia la de asesinar al vecino, no debe tener un cauce de ningún tipo porque sencillamente no es una buena idea.

Lo que no es admisible es la propaganda con la que Batasuna llenó las calles del País Vasco en la manifestación del 15 de junio de 2002 en Bilbao contra la reforma de la Ley de Partidos que ha posibilitado las posteriores ilegalizaciones. En los carteles se podían ver unas cuantas manos de diferentes colores -una blanca, otra amarilla, otra morena...- sobre una leyenda que suscribía como incuestionable el nacionalismo en pleno: «Todas las ideas, todos los proyectos». A simple vista tal propuesta podía parecer angélica pero una lectura algo más atenta revelaba su terrible contenido. Ese cartel resumía toda la grave subversión de valores y toda la perversión original de la ideología nacionalista. ¿Todas las ideas y todos los proyectos? ¿También las de Rosenberg y Mengele? ¿También la independencia vasca al precio de inventar falsos derechos colectivos para entidades abstractas y entelequias inanimadas, así como de pasar sobre los derechos humanos y libertades ciudadanas de miles de hombres y mujeres? ¿Desde cuándo todas las ideas son respetables?

Lo que habíamos convenido para reinstaurar la democracia era que la cualidad de respetable atañía a la vida humana, a las personas como tales, a la integridad física incluso de la gentuza menos respetable. Y aquí viene la segunda manipulación que había en el cartel: los individuos -simbolizados por las manos- eran homologados con las ideas, sustituidos por ellas en el trayecto que iba de la imagen al texto. Este fatídico truco de magia es el responsable de los capítulos más negros del siglo XX y la consecuencia lógica de una frase de Egibar: «Las personas somos instrumentos de las ideas». Para Egibar y su nacionalismo el ser humano y la vida están después de la etnia, la lengua, la tierra, la nación, la tribu.

La tergiversación no era ocasional y quedaba aún más explicitada en el lema de la propia manifestación que asumía el nacionalismo de forma unánime y bien significativa: «Todas las ideas, todos los proyectos, todas las personas...». Aquí ya se iba más lejos de la homologación pura y simple. Quedaba constancia escrita del verdadero orden de valores que existe en el cerebro del totalitarismo nacionalista, del lugar último que ocupan los seres humanos en ese orden. En aceptar tácitamente ese escalafón como un axioma ha residido (hasta la insólita vuelta de tuerca que dio Aintzane Ezenarro el otro día) la perversión no ya sólo de los líderes nacionalistas sino del propio obispo Uriarte, que hasta hoy sólo ha condenado el crimen pero no la ideología y los grupos políticos que lo inspiran. ¡Por supuesto que se pueden y se deben ilegalizar ideas! A quien no se puede ilegalizar ni eliminar es a las personas. ¿Es que los proetarras que ponían el grito en una suerte de cielo neoplatónico pretendían que el Estado prohibiera a los individuos mismos como hacen ellos? E

n realidad este vértigo ante la posibilidad de que una idea pudiera ser ilegalizada venía de la conciencia que tenía el nacionalismo de Lizarra de que su ideario merecía tal medida. Y precisamente por lo que tenía de cuestionable, a ese nacionalismo vasco le irritaba que fuera cuestionado moralmente en sus ideas y en sus valores doctrinales. Tal irritación es la que llevó al PNV de Ibarretxe y a EA a no tener inconveniente en que se les viera al lado de Batasuna en aquella manifestación de hace siete años y bajo la pancarta que reproducía ese canto a la totalidad de la vida mental, incluida la de los psicópatas de barrio y los grandes genocidas de la Historia. Ésa era entonces la perversión que acaba de conocer un envés igualmente inadmisible en la cabeza de la dirigente de Aralar, que ahora, de dar a las ideas la misma categoría existencial y las mismas prerrogativas que a los individuos, se ha puesto de pronto a negar para las ideas un espacio que ciertamente deben tener en la sociedad y en la vida particular de los individuos: ideas para hacer mejor el país o la casa, ideas para la crisis, ideas para el bricolage.

Es significativo que el mundo abertzale peque siempre por defecto o por exceso a la hora de reconocer el papel que el individuo y las ideas deben tener en la sociedad, así como la relaciones entre unas y otros. O bien están en lo de Egibar (las personas como instrumentos de las ideas) o bien se pasan al extremo opuesto e igualmente extravagante que formuló Ezenarro de que las ideas no deben tener espacio (ninguna idea) ni siquiera en el terreno legítimo y lógico de la ideología que les es propio. Es como si el mundo abertzale tuviera un eterno problema cuando se trata de ubicar correctamente al ser humano en el escenario político y se hallara atascado en una de las aulas del idealismo hegeliano.

Cuando el nacionalismo abraza y considera virtud esa desviación de carácter universal que es la supeditación del individuo a las ideas no es difícil rastrear sus pistas hasta hallar su origen en Hegel y en un culto a la Idea con mayúscula que históricamente quedó compensado con el existencialismo y su necesidad de volver la mirada hacia el hombre concreto. Para los nacionalistas ese debate no ha tenido lugar en la historia de la filosofía y nos presentan su desconocimiento como una aportación propia y una lección democrática. Y de repente, cuando ya nos hemos hartado de diagnosticar la enfermedad, viene Aintzane Ezenarro y le niega el derecho a representar una sola idea al pobre Patxi López, que no anda de ellas muy sobrado.

Pues sí, Aintzane, los partidos deben representar a ideas y a personas. Son las patrias las que no deben representar ideologías porque éstas negarían a la parte de ellas que no las comparte, a los individuos que invocabas en tu discurso. Es tremendamente curioso que la misma persona que (en razón de su ideología, no lo olvidemos) está negando en el hemiciclo vasco a las ideologías el espacio en los partidos sea la que a su vez pretende que tenga la misma ideología una comunidad entera cuando asume el concepto nacionalista de «Euskal Herria como sujeto histórico de derecho», esto es, como máquina de imponer ideas sobre cualquiera de sus ciudadanos reducidos, por esa imposición, a súbditos de un ultraplatonismo étnico, telúrico y aldeano.

Crisis
Esperanza
Manuel Llamas Libertad Digital 27 Mayo 2009

La clase política de medio mundo está aprovechando la oportunidad histórica que le ha brindado la crisis económica y financiera para justificar la intervención masiva del Estado en la esfera privada de los individuos y empresas a base de subvenciones, rescates públicos, planes de estímulo, proteccionismo comercial, nuevas y estrictas –que no mejores– regulaciones y trabas administrativas. Todo un conjunto de medidas cuya factura será sufragada, íntegramente, por el bolsillo de los contribuyentes.

Sorprende ver cómo una privilegiada casta social se vanagloria de salvar la economía cuando, en realidad, ha sido la intervención financiera y monetaria del Estado la principal responsable de la actual situación. Pero no todos los políticos son iguales. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se ha convertido en el único referente ideológico digno de mención en España. Sobre todo, en materia económica.

Sus iniciativas han logrado algo inédito... ¡que los socialistas se vean obligados a bajar impuestos! Gracias a ella, el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto de Sucesiones y Donaciones han sido prácticamente derogados en este país. La presidenta madrileña abrió la veda de la competencia fiscal entre regiones. Las comunidades del PSOE tuvieron que imitar las medidas aprobadas en Madrid para tratar de frenar la fuga de capitales, empresas y rentas que sufrían sus respectivas haciendas autonómicas.

El pasado año anunció una medida "pionera" que consistía en ofrecer la "normativa más favorable" de España para las empresas e inversores que operen en la región. Además, apostó por la liberalización comercial y la participación del capital privado en la provisión de todo tipo servicios públicos. Una política valiente y sin complejos que ha convertido a Madrid en la región más próspera y competitiva de España, junto con los territorios forales.

No hay ninguna receta mágica. Su éxito radica en eliminar trabas a la iniciativa privada y estimular la competencia. De hecho, Aguirre no titubea en tiempos de crisis, un campo que parece abonado para la intervención política, y lejos de dar marcha atrás avanza firme por la senda de la liberalización económica. La Asamblea de Madrid otorgó la pasada semana luz verde a todo un paquete de rebajas fiscales en vivienda, matriculación de vehículos y actividades económicas. La austeridad en el gasto público constituye también una de las claves del talante aguirrista.

Visto lo visto, es una pena que no disponga de la capacidad necesaria para contrarrestar la nefasta política económica del Gobierno central. Estoy convencido de que Aguirre apostaría por limitar hasta el extremo la losa retrógrada y totalitaria de los sindicatos, así como por reformar en profundidad el mercado laboral para facilitar la recolocación de los trabajadores en paro.

¿Problemas de liquidez? ¿No llega a fin de mes? Aguirre lo tiene claro: "muchos ciudadanos no son conscientes" de la cantidad de impuestos que pagan. Y es que, un trabajador que cobra 1.100 euros netos mensuales gana, en realidad, 1.870 euros. El problema es que la Seguridad Social se come 600 euros todos los meses, mientras que el IRPF retiene 170. No obstante, el contribuyente medio trabaja 129 días al año, que se dice pronto, en exclusiva y a jornada completa para Hacienda. "El Estado, por una u otra vía, se queda con el 40% del sueldo de un trabajador medio".

Algunos dirán que ese dinero sirve para sufragar las prestaciones sociales. ¿En serio? En realidad, usted está pagando un servicio público de escasa calidad –atención sanitaria y educativa– a un precio de oro. La sanidad y la educación no son gratuitas, salen de su bolsillo, al igual que el subsidio del paro, los rescates bancarios, las ayudas a la compra de coches, las subvenciones agrícolas, el PER, las primas a las renovables o los préstamos blandos a empresarios amigos y promotores en quiebra. El Estado tan sólo redistribuye de forma arbitraria la riqueza que crean empresarios y trabajadores.

Sin embargo, más allá de las rebajas fiscales, animaría a la presidenta Aguirre a ir un poco más allá y, de una vez por todas, implantara en la Comunidad el silencio administrativo que tanto ansían los empresarios a la hora de iniciar una actividad. Ahora, más que nunca, es el momento de apostar firmemente por incentivar a los emprendedores. Es decir, la libre empresa frente al cambio de modelo productivo que pretende implantar por ley Zapatero. Tan sólo el ahorro y la iniciativa privada salvarán a España del desastre. Por suerte, aún queda Esperanza.

Manuel Llamas es miembro del Instituto Juan de Mariana y jefe de Economía de Libertad Digital.

Los Estados ‘zombi’ y la deuda pública, la bomba que está a punto de estallar
Carlos Sánchez El Confidencial 27 Mayo 2009

¿Cuánta deuda pública puede asumir un país del tamaño de España sin hipotecar su futuro? La pregunta puede parecer retórica -o incluso pretenciosa- habida cuenta de la que está cayendo. Pero aún así sorprende que un asunto tan transcendental como el volumen de deuda pública en circulación pase de puntillas por la agenda de la clase política. Ni en el Debate sobre el estado de la Nación ni en la reciente comparecencia de la ministra Salgado en la Comisión de Economía del Congreso se mencionó este asunto como uno de los grandes problemas del país.

La causa de tan sorprendente comportamiento del Gobierno y la oposición probablemente tenga que ver con eso que algunos han llamado ‘infantilización’ de la política, que consiste en ofrecer a los electores mensajes facilones y elementales para que actúen en sus mentes de manera compulsiva a modo de mantra. Desde Moncloa se repite de forma machacona que el Gobierno está impulsando un nuevo modelo productivo, como si con sólo aprobar una Ley llamada pomposamente de economía sostenible fuera suficiente para cambiar la suerte de un país. Mientras que la oposición parece empeñada en repetir a cada minuto lo que todo el mundo sabe, que en España hay mucho paro. Se habla, eso sí, de austeridad en las cuentas públicas, pero al mismo tiempo se propone aumentar las deducciones por compra de viviendas o una rebaja más o menos generalizada de impuestos y cotizaciones sociales.

“El Estado, como si fuera un alcohólico, se ha dado a la bebida. Este país se endeuda cada mes en más de 10.000 millones de euros”

Mientras esto ocurre, sin embargo, algo extremadamente importante está pasando. El Estado, como si fuera un alcohólico, se ha dado a la bebida. Hasta tal punto que en el primer cuatrimestre sus necesidades de endeudamiento (para financiar el déficit público) se han situado ya en 43.986 millones de euros. Una cifra verdaderamente colosal que significa que, de continuar este ritmo, el año acabará con 120.000 millones de euros de deuda nueva. O lo que es lo mismo. Este país se endeuda cada mes en más de 10.000 millones de euros sin que haya un verdadero debate nacional sobre cuál es el nivel sostenible de deuda.

Lo que está pasando recuerda de alguna manera a lo que Joseph E. Stieglitz denomina bancos zombis, expresión que alude a las entidades financieras que actúan en realidad como muertos vivientes, ya que sobreviven gracias a sus malas artes contables (con el consentimiento del supervisor) o a que reciben fondos públicos para seguir al pie del cañón.

Los Estados, que se sepa, todavía no practican la ingeniería contable más allá de lo razonable, pero actúan como si fueran zombis. Algunos están prácticamente quebrados, pero parecen dispuestos a mantener el nivel de vida de sus ciudadanos aún a costa de arruinar el porvenir de las próximas generaciones. Pagan con dinero ajeno lo que no está escrito, y todo por no decir la verdad a los ciudadanos: que esto no da para más y que el mundo ha vivido por encima de sus posibilidades, por lo que no hay otra solución que gastar en función de lo que cada economía sea capaz de producir.

El pensamiento Krugman
Un ejemplo puede ilustrar mejor que ninguna otra cosa este razonamiento. Si se cumplen las previsiones, la deuda pública española crecerá entre 2007 y 2010 nada menos que en 300.000 millones de euros (del 36,2% del PIB al 66,2%), una cifra verdaderamente descomunal. Sin embargo, esta evolución no parece llamar mucho la atención de la opinión pública. Probablemente como consecuencia de lo que podría denominarse ‘pensamiento Krugman’. El último premio Nobel de Economía, como se sabe, fía la recuperación a que el Estado tire de chequera. Lo repite por medio mundo, y como queda la mar de bien (nadie quiere reducir su nivel de vida) lo repite hasta la extenuación. Pero Krugman obvia que las recetas económicas a nivel planetario son simplemente absurdas.

Es ridículo pensar que equivalentes niveles de déficit en España y EEUU tienen las mismas consecuencias. Se trata de un gran error. Mientras que España el aumento del déficit se debe fundamentalmente al efecto combinado de una fenomenal caída de los ingresos públicos y a un fuerte aumento de los llamados estabilizadores automáticos (desempleo), en EEUU el desequilibrio fiscal tiene que ver con los paquetes de estímulo económico, ya que el Estado de bienestar es residual.

Quiere decir esto que en el primer caso el efecto multiplicador del gasto público sobre la economía es muy limitado, ya que el dinero se destina a mantener el nivel de rentas, mientras que en el segundo caso su impacto sobre la economía es mucho mayor, toda vez que su objetivo es estimular la productividad de la economía a medio y largo plazo. La cuestión, por lo tanto, no es gastar más, sino gastar mejor. ¿Es razonable mantener un sector automovilístico subsidiado cuando es más que evidente que tiene un problema de sobrecapacidad productiva?

Estamos, por lo tanto, ante realidades bien distintas, y por eso sorprende que desde algunos foros se minimicen las consecuencias que tiene para la economía un endeudamiento que a largo plazo puede limitar el crecimiento. No por su cuantía (que todavía es menor que en la UE) sino por la velocidad de su deterioro.

El paralelismo entre España y EEUU se puede hacer con otros países europeos como Francia o Alemania, donde el desempleo es sensiblemente inferior, lo que permite a sus respectivos gobiernos invertir en sectores de futuro. Como se ve, una sutil diferencia.

No quiere decir esto que haya que recortar la cobertura del desempleo. Lo prioritario es podar los beneficios fiscales (el dinero que deja de recaudar Hacienda por todo tipo de deducciones y desgravaciones), que hoy tienen gran capacidad para limitar la potencia recaudatoria de los impuestos. Hasta convertirse en una especie parasitaria del sistema económico. Y que en 2009 ascenderán a nada menos que 61.478 millones de euros. Mucho dinero que se podría utilizar de forma más racional para combatir la crisis y estimular el crecimiento. Sin hipotecar a nuestros hijos.

El código del gorrón
Vicente A. C. M. Periodista Digital 27 Mayo 2009

Los gobiernos totalitarios, da igual del signo que sean, tienden a confundir lo público con lo privado y a considerar el Estado como una prolongación del Partido. El concepto es simple y se inventó hace tiempo por monarcas déspotas como Luis XIV de Francia que dijo “El Estado soy yo”. Aquí en España estamos asistiendo con el nuevo régimen que ha instaurado el Sr. Zapatero,a la aplicación de ese concepto y además en plan de igualdad, pues lo hacen tanto mujeres como hombres del Gobierno. Aquella frase de la Ministra Sra. Calvo que “se maneja dinero público y el dinero público no es de nadie”, refleja inequívocamente el concepto que esta izquierda tiene de los bienes de los ciudadanos.

Ese silogismo tiene unas cuantas inexactitudes. La primera es que el dinero público proviene de los impuestos de los ciudadanos y por tanto pertenece al conjunto de la sociedad española, que con su trabajo y participación activa en el desarrollo de España, contribuyen a mantener a estos despilfarradores y gorrones de la casta política, de los sindicatos y del cáncer de millones de funcionarios. Lo segundo es que lo que llama “el manejo" es simplemente una delegación de función como meros administradores, y como tales, sujetos a la fiscalización de los verdaderos dueños de ese dinero, los ciudadanos, a través de sus representantes en El Congreso de los Diputados, o en los plenos de los Ayuntamientos y de las CCAA.

Así que en los resultados de cada ejercicio económico sobre unos presupuestos aprobados, se debe poder justificar cada euro gastado y cada euro comprometido como deuda. Desde luego que es moralmente censurable y difícilmente justificable el despilfarro suntuario, como ya se descubrió con los gastos de la Xunta de Galicia y del Gobierno socialista el Sr. Touriño, en mobiliario y coches de lujo. Igualmente es moralmente censurable el uso de medios públicos, en este caso aviones militares, para desplazamientos privados o directamente asistencia a eventos de Partido.

No es excusa acudir a temas de seguridad, cuando esa seguridad se puede conseguir de otra forma menos inmoral con los medios normales, coches blindados, alquileres de medios aéreos, etc. Eso que ha sido una práctica habitual de buen Gobierno practicada por el PP, y una promesa electoral del Sr. Zapatero, sin embargo es ignorada por el propio Sr. Zapatero y por algún miembro o "miembra" de su Gabinete. Aún queda en el recuerdo el desplazamiento en avión Mystere de las FFAA del Sr. Guerra a una corrida de toros. El viaje de la familia Rodríguez Zapatero - Espinosa a Londres o al concierto en Berlín, el viaje a un acto de Partido en Sevilla, o la asistencia a las fallas de la VicePresidenta Sra. Fernández de la Vega.

Ese es el concepto del absolutismo del nuevo régimen del Sr. Zapatero que los ciudadanos no podemos seguir consintiendo. Desde luego que no con mis impuestos. De seguir así, y dado que estamos en plena campaña de declaración de la renta y pagos a Hacienda, muchos ciudadanos podrían tener la tentación de declararse en rebeldía y denunciar ante la Justicia Internacional el despilfarro y abuso que se comete con total impunidad con sus impuestos. Una forma sería hacer el ingreso a una cuenta de Hacienda común europea que fuera la que distribuyera los fondos a los países, de modo similar al que se hace en España con las Autonomías.

El Sr. Pons ha calificado al Sr. Zapatero de tramposo y de gorrón. No le falta razón, aunque yo añadiría que tienen el comportamiento típico de los nuevos ricos en exageraciones suntuarias y en el inmoral aprovechamiento de su cargo para obtener ventajas personales y prebendas. Y es que "del dicho al hecho hay demasiado trecho", sobre todo para quienes tienen prisa en disfrutar de la ventajosa y efímera posición del “gratis total”. El ansia y la revancha les puede.

ETA suplanta al PNV
Editorial ABC 27 Mayo 2009

SI se acepta que los etarras entrevistados por el diario «Gara» representan realmente a ETA, parece claro que esta organización terrorista ha optado por impulsar una nueva edición del Pacto de Lizarra, pero esta vez sin el PNV. Como ha venido informando ABC en las últimas semanas, el entramado batasuno estaba urdiendo una recuperación de su protagonismo a través de un llamamiento a las fuerzas políticas independentistas, como Eusko Alkartasuna y Aralar, para crear un polo soberanista. Frente a las benéficas interpretaciones que pretendían ver en esta iniciativa, expuesta por Arnaldo Otegi y otros dirigentes de la izquierda proetarra, como una emancipación de Batasuna frente a ETA, la realidad es que se trata de una operación dirigida y animada por la cúpula terrorista. Su objetivo es, como siempre, la «acumulación de fuerzas» independentistas, pero la finalidad política del mensaje de ETA es suplantar al PNV en el liderazgo del frente nacionalista. Aunque la salida del PNV del Gobierno vasco ha supuesto para ETA el cierre de un paraguas protector, los etarras han reinterpretado esta nueva situación política como la ocasión propicia para sustituir a este partido por «una fuerza articulada y nacional en favor de la independencia».

En todo lo demás, ETA demuestra que es monolítica e irrecuperable para cualquier nuevo intento de final dialogado de la violencia. Su retórica rancia y cansina sobre el conflicto evidencia su debilidad operativa, que reconocen los entrevistados cuando aceptan que ETA «no ha mostrado una línea lo suficientemente fuerte como para hacer daño al enemigo». Por eso proponen una nueva mutación falsaria que es un canto de sirena en el que no faltan insinuaciones al final pactado de la violencia. En definitiva, paz por autodeterminación, estrategia que fracasará si el Gobierno no le concede la más mínima oportunidad. En la entrevista del diario «Gara», también ETA acusa recibo de la eficacia de la lucha antiterrorista y del nuevo tiempo que se abre en el País Vasco.

Por eso, resulta decepcionante que, gracias al Tribunal Constitucional, la izquierda proetarra tenga plataforma para las próximas europeas en la candidatura de Iniciativa Internacionalista. Los etarras entrevistados no dejan de valorar la importancia de «los agentes internacionales». La internacionalización del conflicto con el Estado es una de sus principales aspiraciones. Y por eso, la candidatura de I.I. -que ayer mismo volvió a monopolizar Arnaldo Otegi- es una fisura grave en un frente policial, judicial y político que estaba estrechándose en torno a los terroristas.

¿La escuela como contrapartida?
Jesús Royo Arpónwww.lavozlibre.com 27 Mayo 2009

Algunos dicen: ya que el catalán es minoritario en la industria y el comercio, está bien que sea dominante en la escuela. Y se quedan tan anchos. Realmente, hay argumentaciones que lo único que demuestran es las ganas del argumentador a creerse cualquier cosa. Cualquier cosa que le
favorezca, claro.

Este argumento, aparentemente, es bilingüista. Viene a decir que el bilingüismo es una buena propuesta para Cataluña: pero un bilingüismo distribuido por áreas. Podríamos llamarlo un “bilingüismo a cuadros”. A la escuela le toca ser en catalán, y a la industria en castellano: así, todos contentos. Pero eso no convence a nadie. Los que justifican la escuela en catalán como contrapartida no suelen ser gente bilingüista. También querrían la industria en catalán.

La comparación con el comercio y la industria se podría contemplar perfectamente al revés: si el comercio es mayoritariamente en castellano, señal de que el castellano es la lengua del mercado, la que responde a las demandas de la gente.

Por lo tanto, la escuela ha de seguir la proporción lingüística marcada por el mercado. En una palabra: si, en referencia a la lengua, la gente compra el diario, o mira la tele, en proporción 2/1, la escuela habría de seguir fielmente
esta proporción.

O no. Concedamos que el mercado comercial no refleja exactamente a la sociedad, por inercia, o por presión externa, o por lo que sea. Pues si no está normalizado el comercio, normalicémoslo, y basta. No hipernormalicemos la escuela, para compensar. Es como si a uno que tiene un brazo cortado, le cortásemos el otro: para compensar.

Pero hay otra diferencia: la escuela es el lugar donde se producen los valores. Por eso la normalización ha preferido establecerse en la escuela. Porque es el lugar donde se fijan “las normas”, aquello que debe ser, aquello que se debe
seguir. Se trata de sancionar cuál es la lengua que se ha de hablar siempre, el catalán, y cuál es la que se habla de hecho, pero no se debería hablar nunca, el castellano. ¿No os habéis fijado en que los alumnos piden perdón cuando los
descubres hablando en castellano? Pues eso es exactamente lo que quiero decir.

La escuela ha de ser un reflejo de la sociedad. No ha de corregir a la sociedad, o al menos no en cuanto a la lengua. Porque entonces significaría que en la escuela estamos destilando unas valoraciones totalmente improcedentes. Como que, de las dos lenguas existentes, una –el catalán– es la lengua buena, la legítima, la necesaria, la verdadera: la lengua propia. Y la otra es la lengua mala, la ilegítima, la impropia. La lengua sucia.

Portugal, modelo de dignidad y decencia para España
Francisco Rubiales Periodista Digital 27 Mayo 2009

Los escándalos diarios, las mentiras del poder, la inseguridad ciudadana, la mala gestión de la crisis, la injusticia, los defícits de la democracia y otros males están logrando que el aire de España se torne irrespirable para los demócratas. Leer la prensa siempre significa recibir una alta dosis de inmundicia. Las más recientes: un narcotraficante huído por negligencia de un juez estrella y la ocultación y pésima gestión gubernamental del brote de gripe A en un acuartelamiento militar. Es la ración diaria de ignominia a la que nos tiene acustumbrada la España actual, tan agobiante y decepcionante que muchos demócratas españoles piensan ya en la posibilidad de emigrar a un país donde la sociedad sea más libre y digna y donde el hedor a corrupción y abuso sea menor.

El vecino Portugal es una opción interesante.
Pasar unos días en Portugal es suficiente para observar que el país, a pesar de que, como España, está infectado de indecencia y corrupción en los altos niveles del poder, ha sabido encapsular la infección y mantenerse como pueblo en niveles envidiables de decencia y dignidad. Los portugueses, que han sabido defenderse de la contaminación política y que también han tenido la suerte de tener gobernantes un poco menos ineptos y corruptos, son más pobres, pero más decentes que los españoles.

La mayoría de los portugueses soportan a su clase política como un mal inevitable, pero han sabido mantenerse alejados de la orgía corrupta del poder. La sociedad portuguesa goza de buena salud. La gente sigue apreciendo los valores de antaño, defendiendo la convivencia y preservando a sus hijos de la contaminación que proviene del Estado.

Hay una anécdota que aclara bastante las cosas: la moda española de las "botellonas" empezó a extenderse por Lisboa y otras ciudades portuguesas hace aproximadamente una década, pero los ciudadanos y la políticia intervinieron con dureza y lograron erradicar aquel "mal español", hoy prácticamente inexistente en Portugal.

Hay en sociedad portuguesa un envidiable sentido de la decencia del que España carece. Las estafas son raras y la honradez preside las transaciones comerciales, algo que se nota cuando haces negocios, firmas contratos, vas a un restaurante o compras en una tienda.

Mientras que en Portugal los políticos son un mal inevitable y despreciable, en España, esos mismos políticos que mienten, engañan, explotan, se nutren del privilegio y mal gobiernan son secretamente admirados por muchos ciudadanos que no pueden evitar envidiarlos e imitarlos en todo lo que pueden.

Las dos grandes diferencias entre Portugal y España están en la sociedad y en el nacionalismo. La portuguesa se mantiene bastante libre, limpia y sana, mientras que la española está sometida y podrida hasta el tuétano. En Portugal, el nacionalismo no existe, mientras que en España es un cáncer que, para colmo de males, goza del amparo del partido en el poder, que no tiene reparo en asociarse con los nacionalismos más extremos y excluyentes con tal de controlar el poder.

Los portugueses están unidos como pueblo y sienten orgullo de su pasado como nación, algo insólito en una España que se ha dejado invadir por el cáncer del nacionalismo y de la corrupción que emanaba de los partidos y del poder político. Su policía es menos corrupta, los sinvergüenzas tienen todavía miedo de los jueces y sus partidos políticos son menos todopoderosos que los nuestros. Pero la mayor virtud portuguesa es que los ciudadanos han sabido mantenerse alejados del poder contaminante que emana de la política, un logro decisivo que los españoles no hemos sabido alcanzar.

Portugal es, por ahora, el mejor refugio posible para los muchos demócratas españoles que no se sientan capaces de seguir viviendo en nuestra degradada patria.
Voto en Blanco

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Nacionalismo
Deconstruyendo España
Clemente Polo Libertad Digital 27 Mayo 2009

Cuando las cosas van mal uno tiende a pensar que se ha tocado fondo y ya no pueden ir a peor. La última remodelación del Gobierno demuestra que incluso un mal Ejecutivo puede ser reemplazado por otro notoriamente inferior. El acusado perfil político del nuevo Gabinete es una indicación de que el presidente Rodríguez Zapatero está dispuesto a realizar todo tipo de cambalaches con el propósito de mantenerse en el poder. En un artículo anterior anuncié que el Gobierno iba a decantarse por volver a pactar con los nacionalistas catalanes en lugar de hacerlo con el PP, como ha hecho en el País Vasco, para salvar esta legislatura. Si la VIII legislatura fue la de reformas estatutarias a la carta, está legislatura promete ser la de la deconstrucción de lo que queda del Estado de las Autonomías.

En una cartera clave, el Ministerio de Economía y Hacienda, el presidente ha reemplazado al Sr. Solbes, un funcionario conservador y consciente de que hay restricciones presupuestarias, por la persona menos cualificada que ha estado al frente del Ministerio de Economía y Hacienda desde hace décadas. Se especula con que el Sr. Rodríguez Zapatero y algún consejero áulico van a llevar personalmente la política económica y la Sra. Salgado va a ser la mera ejecutora de sus decisiones. Lo cierto es que el curriculum de la nueva ministra no resiste la comparación con ninguno de los ministros (los Sres. Boyer, Solchaga, Solbes, Rato y Montoro y Solbes) que ocuparon esta cartera en las últimas décadas. Hasta el momento ha sido incapaz de decirnos qué piensa hacer para evitar nuevos casos como el de la Caja Castilla-La Mancha o cuáles son sus ideas para cambiar el modelo de financiación de las Comunidades Autónomas.

De lo que sí hemos tenido noticias es de las concesiones que se van haciendo a los nacionalistas catalanes. El día 25 de marzo los medios daban la noticia de que la Sra. Salgado, todavía ministra de Administraciones Públicas, había acordado otorgar a Cataluña 800,13 millones de euros adicionales para inversiones en infraestructuras a añadir a los 4.006 millones ya incluidos en los presupuestos. La noticia pasó desapercibida porque aquí los millones de los contribuyentes se manejan y cambian de manos con una facilidad pasmosa. Pero había buenas razones para fijarse en la singular noticia, pues la Sra. Salgado ni era ministra de Fomento, competente para decidir el destino de los fondos destinados a inversiones en infraestructuras, ni tampoco ministro de Economía para cambiar tan sustancialmente las cifras aprobadas en los presupuestos. Como mucho la ministra de Administraciones Pública podría haber concluido algún acuerdo en materia de transferencia de competencias a la Generalitat, tras acordarlo previamente con los titulares de los ministerios responsables de las mismas. ¿Se trataba esta nueva concesión de un anticipo de lo que nos espera? Me temo que sí.

Poco después, el vicepresidente tercero (tal vez en la próxima remodelación el Sr. Zapatero nos sorprenda creando una cuarta y hasta una quinta vicepresidencia y traspasando las competencias de Deportes a la ministra de Innovación y Ciencia) pasó por el Palacio de la Generalitat donde recibió el abrazo del Sr. Montilla. No sabemos si el Sr. Chaves llevaba cartera (los ministros creo que no usan esa antigualla), pero a buen seguro que el president intentó palpársela. Dos días antes de la reunión, el martes 21 de abril, La Vanguardia incluía en su portada el siguiente titular: El PSC recibe a Chaves con avisos de inestabilidad. Y aclaraba que "los socialistas catalanes aseguran que los gobiernos español y catalán peligran".

Hasta ahí han llegado los amagos. Pero la sangre tampoco llegará al río en esta ocasión. El Sr. Montilla sabe que, sin la cúpula del PSOE haciendo campaña en Cataluña, el PSC se diluiría en muy poco tiempo y los ultranacionalistas que están en sus filas (Maragall, Iceta, Castells, Obiols, etc.) pronto encontrarían acomodo en la casa grande de CiU. Por su parte, el Sr. Rodríguez Zapatero es un político sin convicciones firmes, más predispuesto a acomodarse al chantaje del partido "amigo" que a adoptar la valiente decisión de implantar el PSOE en Cataluña, como hizo el PP en circunstancias similares en Navarra tras el plante de UPN.

De lo que podemos estar seguros es de que el cambio de Gobierno no va a servir para agilizar la puesta en marcha de sus planes económicos –la excusa que esgrimió el Sr. Rodríguez Zapatero para desembarazarse de algunos ministros vetados por los nacionalistas catalanes– pero sí para desatascar el contencioso con el PSC y aproximar posiciones con ERC, BNG y CiU en el Congreso. No ha sido necesario esperar mucho para constatarlo. El Sr. Chaves se estrenó como vicepresidente en su visita a Barcelona calificando de insuficiente la propuesta del Sr. Solbes de poner entre 7.000 y 8.000 millones adicionales sobre la mesa para repartirlos entre las autonomías. ¿Por qué el Sr. Solbes se resistía a aumentar esa cifra? ¿De dónde saldrá el dinero adicional? ¿Aumentando la deuda pública? ¿Es éste el nuevo modelo de economía sostenible que ahora propugna el Sr. Rodríguez Zapatero?

También reconoció el Sr. Chaves en su visita a Cataluña que esta Comunidad no recibe un trato justo, comprando el argumento de que siendo Cataluña una de las autonomías que más contribuye al fisco no puede acabar recibiendo una financiación per capita inferior a la media. Se trata de una gran falacia pero, de tanto repetirla, suena a verdad y estoy convencido de que si se preguntara a los ciudadanos residentes en Cataluña si el Estado los trata peor que a los ciudadanos de otras Comunidades Autónomas, la mayoría de ellos asentiría.

En primer lugar, la idea de que "Cataluña aporta más" es el resultado de una burda manipulación de la estadística impositiva que atribuye a Cataluña los impuestos que gravan las transacciones realizadas en Cataluña o las rentas de las personas físicas o jurídicas con residencia fiscal en Cataluña. Debería ser obvio que el impuesto de sociedades devengado por empresas con residencia fiscal en Cataluña no grava a Cataluña sino a los accionistas de esas empresas. Igualmente, los impuestos ingresados por personas físicas residentes en Cataluña pueden tener su origen en actividades económicas desarrolladas fuera de Cataluña. Tampoco la recaudación proveniente de los impuestos sobre los productos (IVA, gasolina o alcohol) recae sobre los ciudadanos que residen en Cataluña, sino en buena parte sobre los millones de residentes en otras Comunidades Autónomas y Estados que visitan Cataluña y de aquellos que adquieren bienes y servicios facturados en Cataluña. ¿Qué sentido tiene pues decir que Cataluña paga tanto o cuanto? Ningún economista serio se atreve a decir una tontería semejante salvo los que están en nómina de la Generalitat de Cataluña o de los partidos nacionalistas.

En segundo lugar, resulta una falacia decir que el Gobierno de la Generalitat está peor financiado que los de otras regiones. Empleando las cifras que proporciona el Ministerio de Economía y Hacienda sobre los presupuestos consolidados de las Comunidades Autónomas en 2008 y las cifras del padrón del INE referidas al 1 de enero de 2008 se puede comprobar que el gasto por habitante de la Generalitat en 2008 fue de 3.902 €, una cifra 5 euros superior a 3.897 €, el gasto por habitante en Andalucía, y claramente superior a los 3.027 € presupuestados por habitante en la Comunidad de Madrid. Por tanto, si los servicios que reciben los catalanes fueron peores en 2008 que los que recibieron los andaluces o madrileños, la conclusión a extraer sería que la Generalitat administró peor el abultado presupuesto (28.737,6 millones de euros) que maneja.

Falacias o no, de lo que podemos estar seguros es de que el Sr. Rodríguez Zapatero va a cometer disparates irreparables en materia de financiación autonómica para salvar una legislatura que promete ser aciaga para el futuro de los españoles. Viendo las cosas que ha estado haciendo en las últimas semanas, pronostico que el nuevo modelo de financiación (después de un parto de sesenta y tantos meses) va a ser tan inconsistente y precario como los planes que presentó a bombo y platillo en el Debate del Estado de la Nación para estimular la demanda privada de automóviles, eliminar la desgravación por compra de vivienda o reducir en 5 puntos el tipo del impuesto de sociedades en determinadas circunstancias. Al paso que va, lo veremos al año que viene remando en el Támesis, junto a Adríá, Aduriz y compañía, tras serle concedido el primer premio al mejor deconstructor de Estados de todo el planeta. ¿Qué será del ya tan debilitado Estado de las Autonomías? Me temo que el presidente del Gobierno está a punto de darle la puntilla para alumbrar una nueva era: la de España sin autonomía.
Clemente Polo es catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Autónoma de Barcelona

El "pinchazo" de Feijoo en Galicia empieza a repercutir en las europeas
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 27 Mayo 2009

Aunque los conservadores sólo pierden una décima, los socialistas han recuperado desde marzo casi dos puntos. Por tercer mes consecutivo, el Publiscopio da a los conservadores por vencedores. Los socialistas recortan los 2,3 puntos que les sacaba el PP en abril hasta sólo 1,1. La distancia se reduce hasta el empate técnico. En concreto, el PP obtendría hoy en unas generales el 42,2% de los votos, una décima menos que hace un mes.

En total, Rajoy pierde tres décimas de valoración, las mismas que le separan del actual presidente del gobierno. Éste cae una décima y marca un 4,4, la misma nota que en marzo. La nueva situación es en parte responsabilidad de los votantes del PP. Entre ellos, Rajoy pierde medio punto de valoración.

La elecciones gallegas siempre han marcado la pauta de las europeas o las nacionales. Pero la ilusión despertada por Feijoo al principio se desvaneció ante el fatídico nombramiento de Anxo Lorenzo (antes pro-socialista, pro-nacionalista y furibundo anti-PP) como máximo responsable de Política Lingüística, así como los continuos titubeos, ambigüedades y dilaciones del actual presidente de la Xunta.

Datos estadísticos de Público, 25/05/2009
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"Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto" (Georg Christoph Lichtenberg).

Los colegios mantendrán la mayoría de libros en gallego el próximo curso
Los directores afirman que, si no hay cambios en un mes, elegirán el material de acuerdo con la norma vigente que obliga a impartir un mínimo del 50% de asignaturas en este idioma
ANA RAMIL / AGENCIAS | A CORUÑA / SANTIAGO La Opinión 27 Mayo 2009

A poco más de un mes para que los colegios gallegos publiquen el listado con los libros de texto para el próximo curso, la Xunta todavía no ha enviado ninguna notificación a los centros con los nuevos criterios a la hora de elegir los manuales. De este modo, según informan los directores de Educación Primaria y Secundaria, los alumnos de la comunidad seguirán recibiendo la mayor parte de las asignaturas en gallego ya que la elección de los libros se rige por el actual decreto del gallego, que exige a los colegios impartir como mínimo el 50% de las materias en este idioma pero cuyo porcentaje puede ampliarse si así lo determina el claustro y el Consello Escolar del centro.

"La matrícula para el año que viene, donde se informa a los padres de los libros necesarios, se realiza entre finales de junio y principios de julio. A estas alturas ya tenemos decidido el material que utilizarán los alumnos y mientras no se nos indique lo contrario, seguiremos los trámites habituales", señala el presidente de la Asociación de Directores de Instituto de Galicia, José Ángel Suárez, quien añade: "Evidentemente nos regimos por el decreto del gallego porque mientras no lo deroguen, no tenemos otra alternativa, es la norma vigente".

A los nuevos libros elegidos por los docentes -donde como mínimo la mitad serán en lengua gallega- habrá que añadir aquellos que, gracias al sistema de préstamo, seguirán siendo los mismos que el curso anterior. En el caso de Primaria, tan sólo los alumnos de quinto y sexto curso necesitan libros nuevos, por lo que los estudiantes de primero a cuarto recibirán los manuales que ya utilizaron sus compañeros en otros cursos, la mayoría en lengua gallega.

La cuestión del idioma -después de que la nueva Xunta anunciase que los padres podrán elegir en qué lengua escolarizan a sus hijos y estudie la posible segregación de los estudiantes- no es la única que todavía no está a clara. "Nos tienen que informar sobre si se mantiene la gratuidad de los libros de texto, sobre el calendario escolar...", indica el presidente de la Asociación de Directores de Colegios Públicos de A Coruña, Venancio Graña. "Confío en que en el plazo de diez días ya nos hayan dicho algo. Estamos a la espera pero mientras no nos digan lo contrario, de primero a cuarto curso se mantendrán los mismos libros que otros años", añade.

Desde algunos colectivos sociales como Galicia Bilingüe se alerta también de que, para algunas materias, será difícil encontrar libros de texto en castellano. "Hay manuales de asignaturas como Coñecemento do Medio que ninguna editorial de la comunidad tiene en castellano y que habría que ir a comprar fuera de Galicia, lo que obligaría a fotocopiar algunos temas que no estarían incluidos en los libros de Castilla y León, por ejemplo", indica la presidenta de esta entidad, Gloria Lago, quien añade: "Es un tema que nos preocupa. Hemos hablado con las editoriales y no han recibido ninguna directriz al respecto por parte de la Xunta".

Ante esta situación, tanto los padres como los directores de centros creen que las promesas del presidente del Ejecutivo autonómico, Alberto Núñez Feijóo -de que el nuevo decreto del gallego entre en vigor el próximo curso-, no podrán cumplirse en septiembre. "Todo esto conlleva unos plazos y dudo que esté listo para aplicarse el próximo curso", indica José Ángel Suárez. "El curso que viene los alumnos podrán utilizar el libro en el idioma que quieran pero eso es lo único que a estas alturas tenemos claro. No vemos que el Gobierno se mueva y habría que ver el tema de la gratuidad", indica Lago. "Lo justo es que los padres que queramos el libro en castellano no tengamos que comprarlo y nos podamos unir al sistema de préstamo", añade.

Para la organización Galicia Bilingüe, la solución más adecuada es que, "al igual que ocurrió cuando se aplicó el decreto del gallego en la enseñanza", el Ejecutivo "realice una inversión para que se compren nuevos libros y los padres puedan elegir en qué idioma lo quieren". En este sentido, Gloria Lago asegura que esta misma semana tratarán de entrevistarse con representantes de la Consellería de Educación para "aclarar el tema" ya que "una vez que los colegios publiquen los libros de texto ya no habrá marcha atrás".

Los sindicatos CIG, CCOO, UGT, ANPE y STEG se concentrarán el próximo 3 de junio frente a los edificios de Xunta, en la que los delegados y delegadas de la enseñanza pública exigirán la retirada de la circular sobre agrupamientos de alumnos de diferentes cursos en un mismo aula, en Infantil y Primaria, que la Consellería de Educación remitió a Inspección Educativa. De este modo lo acordaron ayer los responsables de los cinco sindicatos, tras abandonar la Mesa Sectorial do Ensino non universitario ante la negativa de la Dirección Xeral de Centros e Recursos Humanos a retirar dicha circular.

Según explicó el secretario nacional de la CIG-Ensino, Anxo Louzao, el documento plantea la posibilidad de agrupar en un mismo aula a alumnos de distintos cursos del mismo ciclo "siempre que el número de alumnos fuese inferior o igual a 20" -Educación Infantil-, mientras que en Primaria esta agrupación se realizaría "siempre que el número fuese inferior o igual a 15". "Estamos ante una posición intransigente, contraria a los derechos de los cuadros de personal, y una pretensión de reducir plantillas y rebajar la calidad de la enseñanza", señaló Louzao. Desde CCOO, José Fuentes aseguró que esta medida "mermaría la calidad de los sistemas educativos" y supondría "la disminución del profesorado".

Por otra parte, la Consellería de Educación se comprometió a mantener la legislación vigente sobre la regulación de la jornada continua en los centros de Educación Primaria y Secundaria de la comunidad gallega. Frente a cualquier posible modificación, el departamento dirigido por Jesús Vázquez asegura que mantendrá la normativa del bipartito.
 

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