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Recortes de Prensa    Sábado  6 Junio 2009

 

Con las autonomías hemos topado
YOLANDA GÓMEZ ABC 6 Junio 2009

En vísperas de unas elecciones que parecen interesar a muy pocos, yo quiero desde aquí romper una lanza a favor de Europa. A España, el pertecener a ese club de países, cada vez más numeroso, que comparte el euro le ha venido muy bien en el pasado y le seguirá beneficiando en el futuro.

Las reglas que hay que cumplir para ser miembros de esa Unión Monetaria sirvieron en su día, a mediados de los noventa, para hacer una política de estabilidad presupuestaria que nos dio los mejores y más prolongados años de bonanza de nuestra historia. Ahora, la obligación que nos ha fijado Bruselas de volver a reconducir el déficit público por debajo del 3% en 2012, aunque parezca una misión imposible, parece también una buena forma de evitar la tentación del Gobierno y de las comunidades autónomas de prolongar un gasto público desaforado en los próximos años.

¿Y qué decir de las reformas? La directiva de servicios europea, que va a implementar el Gobierno porque no tiene más remedio, va a ser la principal reforma estructural de la legislatura -me temo que pocas más podemos esperar-. Esta directiva prevé que se garantice la libertad de establecimiento y la libre prestación de servicios en todo el territorio europeo, lo que obligará al Estado, a las comunidades y a los ayuntamientos a eliminar cientos de trabas para la apertura de negocios.

Pero hay cosas que en España no se hacen ni por imperativo europeo. Con las comunidades hemos topado. Uno de los sectores que más se podía beneficiar de la directiva, el del comercio, queda fuera de la normativa general que traspone la regla europea. Industria lleva meses negociando con las autonomías y al final no se ha atrevido a hacer lo que debía: impedir las trabas que muchos gobiernos autonómicos fijan a las aperturas comerciales.

¿Está la democracia en peligro?

Juan Carlos Escudier El Confidencial 6 Junio 2009

Dicen las encuestas que la cosa pública nos resbala y que el desinterés es tan notorio que, por lo general, preferimos discutir de fútbol a hacerlo de política, nos afiliamos poco a los partidos y no aspiramos al liderazgo ni de nuestra comunidad de vecinos. Dicen también que cada vez que un español tiene cerca a un político se echa mano a la cartera, hasta el punto de que una amplísima mayoría cree que si alguien quiere ser diputado no es por contribuir al bien común sino al suyo propio, ya sea por acrecentar su ego o su cuenta corriente. Dicen, en definitiva, que desconfiamos de los actores y, sin embargo, la obra no nos desagrada, por eso de que a demócratas no nos gana nadie, aunque echemos pestes de cómo funciona esta democracia.

Del desapego hacia el sistema podríamos atribuirnos alguna responsabilidad, pero basta con mirar a nuestro alrededor para concluir que los verdaderos culpables del descrédito que sufre la política son los propios políticos, cuya última contribución a la causa ha sido esta esperpéntica campaña de las elecciones europeas. A la vista de los principales temas tratados, el personal no tiene muy claro si Zapatero ha de ir a los mítines en avión oficial o privado, si es necesario que Mayor Oreja acuda a su misa diaria en el coche oficial o si son muchos o pocos los 51 escoltas de Aznar, pero se hace una idea de que nadie nos libra de pagar la fiesta a estos señores, con independencia de que haya crisis o de que atemos a los perros con longaniza.

En momentos como los actuales, en medio de una recesión tan profunda que bien podría derivar en estallidos sociales, aventar la podredumbre es un juego tan peligroso como apagar incendios con gasolina, sobre todo porque si de algo estamos bien provistos es de basura, dada esa inclinación natural de nuestra dirigencia a la corrupción o hacer la vista gorda ante los corruptos, a los que se teme no ya por lo que roban sino por lo que saben. Que el 70% de los alcaldes sospechosos de habérselo llevado crudo mantuviera el poder con unas elecciones de por medio (Informe sobre la democracia en España 2008. Fundación Alternativas) demuestra hasta qué punto la ciudadanía ha sido indulgente con estas prácticas, lo que viene a demostrar que cuanto mayor es el grado de corrupción menor es la disposición de los gobernados a exigir que los bolsillos de sus dirigentes sean de cristal o, cuando menos, de vidrio traslúcido.

Sin embargo, en circunstancias especiales, este axioma puede saltar hecho pedazos y poner en cuestión al propio sistema. A la desconfianza en la democracia se refería hace algunos años el ex primer ministro francés Michel Rocard, en un espléndido artículo publicado en la revista Etudes: “Nuestro milagroso y maravilloso proceso de transmisión democrática del poder es un proceso propio de tiempos de tranquilidad. Me temo que sea menos sólido de lo que la gente cree y que con poca cosa se pueda dar al traste con él”.

Salvando las distancias, este fenómeno es el que se vive ahora mismo en una democracia tan asentada y transparente como la británica, donde el descubrimiento de las corruptelas de la casta política y su uso indecente de los recursos públicos tendrá consecuencias imprevisibles, aunque la primera haya sido la precipitada muerte política de Gordon Brown. Por utilizar otra fórmula matemática, si a una terrible crisis económica se le suma el descrédito de la clase política, el resultado no puede ser otro que una crisis de la propia democracia. En mayor o menor medida, es lo que se detecta en toda Europa y, por supuesto, en España.

No hace falta retroceder mucho en la historia para encontrar situaciones similares. La Gran Depresión del 29 puso en jaque a las democracias parlamentarias con los resultados de todos conocidos: la llegada de Hitler al poder y el ascenso de partidos fascistas en países como Francia, Bélgica o la propia Gran Bretaña. La crisis económica provocó el desencanto por la democracia y el florecimiento de dictaduras, ingredientes suficientes para desencadenar la Segunda Guerra Mundial.

Con bastantes matices, hay algo en a Europa de hoy que recuerda a la de entonces. El rebrote del fascismo es algo más que una evidencia –a falta de otros datos, las elecciones europeas han convertido a la extrema derecha en la segunda fuerza en Holanda- y el populismo ha tomado cuerpo en la Italia de Berlusconi y se deja notar en la Francia de Sarkozy. Si entonces la frustración se canalizó en odio hacia los judíos, ahora el chivo expiatorio es la inmigración.

Paradójicamente, la democracia está en declive pese a que nunca en la historia habían sido más los países que se habían dotado de esta forma de gobierno, al punto de que existen más de 120 democracias electorales, 90 de las cuales garantizan los derechos humanos. Si la globalización llevó al convencimiento de que las grandes decisiones se tomaban al margen de cualquier institución elegida por los ciudadanos, la crisis y el descrédito de los políticos han hecho el resto.

Con este panorama, nuestros próceres se han dedicado –con más profusión en esta campaña- a mostrarnos sus vergüenzas con bastante impudicia. La democracia requiere entusiasmo pero, en su lugar, se nos ha servido escándalo. Estos tíos son muy capaces de hacer castillos con cartuchos de dinamita. Basta esperar a que a alguno le entren ganas de fumar.

Moción de censura
Federico Quevedo El Confidencial 6 Junio 2009

Que la oposición haga una campaña electoral criticando al Gobierno entra dentro de lo razonable y de lo esperable, por eso es oposición. Pero que el Gobierno base toda su estrategia electoral en atacar a la oposición eso entra dentro de lo paranoico. Verán, que un presidente de gobierno, en este caso Rodríguez, se pase los mítines pidiendo a los ciudadanos que no voten al principal partido de la oposición, en lugar de reclamar el voto para su partido dice mucho de lo esquizofrénico de esta campaña electoral que pasará a la historia por ser una de las de peor calidad de toda nuestra historia democrática, y probablemente en la que se han dicho las mayores y más increíbles tonterías, aunque la palma se la lleva Pajín con su conjunción planetaria Obama-Rodríguez, a la que ayer por fin añadió el tercer planeta en el alineamiento cósmico de la salvación universal: Saturno Lula. No, en efecto no ha sido una campaña como para tirar cohetes, pero si tenemos que hacer un juicio de valor sobre los dicho y oído por ambas partes, permítanme decirles que la campaña socialista ha destacado por su bajeza y su tono rastrero y mentiroso, mientras que la del PP se ha caracterizado por la confusión, y aunque estoy seguro de que este domingo en Génova van a celebrar su primera victoria a nivel nacional desde que perdiera las generales de 2004 –no cuento las municipales de 2007 porque, como ocurre con el paro, hay factores estacionales que las alteran-, puede ser que este marear la perdiz les pase alguna clase de factura. Aunque no parece.

No parece porque si de verdad el PSOE tuviera encuestas favorables en su poder y sondeos en los que la mayoría de los ciudadanos aprobaran la gestión del Gobierno, Ferraz no habría cimentado la campaña electoral en la desacreditación del contrario, hasta el punto casi histriónico de que Rodríguez pida a voz en grito en los mítines que no se vote al PP, como si el PP fuera la peste o algo así, que en el fondo es lo que piensan estos demócratas con carné de estalinismo. Lo cierto es que, lejos de mostrarse los ciudadanos contentos con este Gobierno, la sensación es que ni siquiera el maquillaje de última hora de las cifras del paro -¿por qué no saca el PP las pruebas, que las tiene, de que ha habido órdenes a las oficinas del Inem para que el paro baje, salvo en Canarias, Madrid y Valencia?- y las del indicador del clima de confianza del ICO –que es un instrumento en manos del Ejecutivo-, van a conseguir que se desinstale en la opinión pública la certeza de que esto va mal y amenaza con ir peor, y la convicción cada vez más extendida de que con este Gobierno no solo no salimos de la crisis sino que, al contrario, vamos a sumergirnos más y más en ella. Y miren que lo han intentado, que han mentido, falseado la realidad, tergiversado la verdad y recurrido al argumento del miedo a la derecha todo lo que han podido para volver a movilizar al electorado radical y antisistema que tan bien le funciona, o funcionaba, a Rodríguez.

Miren, lo cierto es que las elecciones de este domingo, lo he escrito ya más de una vez, son cruciales para el futuro de nuestro país y para nuestro bienestar personal. Es verdad que son elecciones al Parlamento Europeo, y lo es también que de Europa se ha hablado muy poco en esta campaña. Pero en cualquier caso, tanto desde el punto de vista europeo, como desde una lectura en clave nacional del resultado, es imprescindible que Rodríguez reciba en las urnas este mensaje y no otro: “Queremos que te vayas”. Lo que hagan nuestros parlamentarios en Europa es importante porque allí se deciden políticas que afectan directamente a nuestro modelo económico, y por eso no podemos permitir que el socialismo, culpable último de esta crisis e incapaz de sacarnos de ella, tenga mayoría en el Europarlamento. Pero, sobre todo, es muy importante que en clave interna la jornada electoral del domingo sirva como anticipo de una moción de censura parlamentaria a Rodríguez Zapatero. Es más, un resultado lo suficientemente firme en la censura al peor presidente que ha tenido nuestra democracia debería servir para animar al líder de la oposición a presentar en los próximos meses una iniciativa parlamentaria en ese sentido. Ya sé lo que me van a decir, que antes defendía lo contrario, pero he cambiado de opinión y así me expreso.

Probablemente en otras circunstancias la moción de censura sería una absoluta irresponsabilidad porque es evidente que no se va a ganar, dado que difícilmente el PP puede sumar los apoyos necesarios para sacarla adelante. Pero en las actuales circunstancias la moción de censura puede servir para dejar en evidencia la cada vez mayor debilidad del Gobierno y acelerar el curso de la actual legislatura. Existe un precedente en este sentido, que fue la moción de censura que Felipe González le presentó a Adolfo Suárez. El entonces presidente se encontraba muy debilitado, casi con más enemigos dentro de su propia casa que fuera, y aunque González no ganó la moción, sí que ganó aquel debate y eso abrió las puertas de su victoria en 1982. Y el éxito de aquella moción radicó en que González, en lugar de atenerse a las generales de la ley y presentarse a un examen de alternativa, lo que hizo fue, en efecto, un discurso de censura, y eso es lo que habría que hacer cuando las circunstancias lo exijan con este Gobierno. No se trata de que Rajoy se presente como alternativa, sino de que aproveche ese debate para dejar constancia de que con Rodríguez vamos director al abismo, y es más que probable que con ese argumento encuentre más apoyos de los que aparentemente podría sumar, sino para ganar, sí al menos para dejar claro que Rodríguez está muy solo y que incluso quienes antes le apoyaban ahora miran para otro lado.

Paro
De dudas y desconfianzas
José T. Raga Libertad Digital 6 Junio 2009

El título es expresión de aquello que los matemáticos conocen con el nombre de correspondencia biunívoca. Es decir, que en este mundo por el que merodeamos los humanos, más aún si el merodeo se produce en un territorio llamado España, gobernado por el Partido Socialista Obrero Español –hasta a mí, que poco o nada tengo que ver con ello, me da cierto rubor utilizar los vocablos históricos como Obrero, Español y hasta Socialista–, las dudas generan desconfianza, a la vez que la desconfianza acarrea dudas, las más de las veces insuperables.

La primera duda es aquella capaz de provocar la inquietud y el desasosiego de propios y extraños. Es la que nos aqueja cuando estamos convencidos de que nos engañan, de que no nos podemos fiar –desconfianza–, pero que pese a nuestro convencimiento, no conocemos ni la extensión, ni la intensidad o gravedad del engaño. Sólo sabemos que con el personaje o los personajes que nos engañan, no iríamos ni a la esquina más próxima pues, con ello, nos expondríamos a lo peor imaginable.

Ya sé que, en ocasiones, y quizá por lo del viejo refrán de que se coge antes a un mentiroso que a un cojo, a quien practica el deporte de mentir, se le sorprende con las manos en la masa, y... como tampoco suele andar muy sobrado de vergüenza y de sentido de la dignidad y autoestima, urde una explicación, tan falsa como la mentira inicial, pero que consigue parar el quite, más por benevolencia del engañado que por convicción de sus argumentos. Pero pasado un tiempo no muy largo, la mente humana que trata de refugiarse en los recuerdos gratos y no en los perversos, llega a olvidar el suceso engañoso, como si nunca hubiera existido.

Sin embargo, no hay seguridad de que esto sea así para siempre. En cualquier momento puede reverdecer, vamos, convertirse en un brote verde, del que no emane otra cosa que el desánimo, el desconcierto y una mayor desconfianza. Cuando en las horas previas a una elección –también las europeas merecen el apelativo de elecciones, cualquiera que sea la cuantía de los que acudan a las urnas– se manosea con gran vanagloria un dato estadístico –en este caso el del desempleo–, yo no sé lo que pensarán los alemanes o los británicos, pero los españoles estamos convencidos de que nos están engañando. Y se preguntaría el alemán, cómo se puede engañar con un dato estadístico. La respuesta es tan española, que quizá sea mejor no dársela; de todos modos no la iba a entender.

Unas veces ha sido la artesanía del Tipp-Ex la que ha mancillado la verdad, presentando como cierto lo que, a sabiendas, es falso. Una falsedad con ropaje de certidumbre, que ha contado con el aval más decidido del propio presidente del Gobierno, vendiendo su credibilidad, la que poco le importa, por una pincelada más o menos de la blanca emulsión.

También se ha utilizado como elemento de confusión, y sólo cuando han sido descubiertos, la vía de redefinición de figuras y conceptos consagrados en la doctrina económica, en su reflejo más cuantitativo: la estadística. Salvo con el Gobierno de Don José Luís Rodríguez, el vocablo paro, o si se quiere su equivalente, de fonética más suave, desempleo, han tenido siempre un significado muy preciso. Claro, dirán ustedes que también lo tuvo el término matrimonio, y nada más cierto que su sagaz observación, cuando hoy es un totum revolutum en el que uno puede encontrar cualquier combinación, si bien limitado numéricamente a dos partícipes. Por ello, nada hay de extraño en que paro o desempleo, hoy, no sea el número de personas que queriendo trabajar no encuentran un puesto de trabajo para ejercitar su deseo, porque, según el nuevo concepto, no están parados los que estándolo se entretienen con actividades que nada les aportan más que su traspaso a la categoría de buscadores de empleo en proceso de formación.

¡Cómo para fiarse de lo que dicen en un período electoral!

¿Ven ustedes como era verdad que las dudas generan desconfianza y a la inversa? Pero sigamos con lo nuestro y supongamos que fuera verdad que, gracias a la eficacia del Plan E del Gobierno, el paro ha disminuido; se han cumplido los objetivos, diría el político campanudo envuelto en una arrogancia que le proteja de dudas y de preguntas de los más escépticos.

Sin embargo, yo no me quedo muy satisfecho porque soy la representación viva de la duda. El Plan E, si mal no recuerdo, comprometía once mil millones de euros para crear trescientos mil empleos (naturalmente, mientras duren los miles de millones de la moneda única). Eso quiere decir que cada empleo cuesta 37.000 euros en número redondos; o sea, que los españoles, también los mil-euristas, estamos pagando esa cantidad a cada uno de esos señores que vemos poniendo baldosas en las aceras o acarreando con la carretilla los materiales para tan nobles tareas.

¡Y dale con las dudas! Por lo que vemos del Plan E, es un plan de muy escasa tecnología incorporada –hemos vuelto a ver carretillas movidas por la fuerza humana–, obras simples y efímeras que no requieren estudios previos de ingeniería, ni aportación de materiales costosos. Con esos perfiles, ¿es posible que cada empleo de esos cueste una media de treinta y siete mil euros? ¿No habrá algún coste, digamos que especial, que se me escapa?

Lo único a lo que aspiro, ya metido en gastos, es que al señor presidente no se le ocurra la misma fórmula para conseguir el pleno empleo. Porque, cinco millones de parados, a treinta y siete mil euros, son, simplemente, 185 mil millones de euros. ¡Bah, una tontería, una pequeñez!

El único problema en el que ya discrepamos el presidente y yo es que eso hay que pagarlo con nuestros impuestos y, la verdad, ya nos coge cansados. Además, cada vez somos menos españoles a pagar y más a ser amamantados por la ubre del Estado. Ya me dirán cómo resolverlo o, mejor, díganselo directamente al señor Rodríguez Zapatero. Yo les estaré eternamente agradecido.

Europa, Europa ...
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR, Catedrático de Historia Contemporánea.Universidad de Deusto ABC 6 Junio 2009

La escena contiene recuerdos de otro tiempo mucho más turbulento. En Europa, ensombrecida de fascismo y estalinismo, sólo quedaba ya Gran Bretaña para enfrentarse a un Hitler que había dividido Francia en dos y que, en plena euforia, se decidía a marchar sobre Moscú. En la brasileña y tranquila Petrópolis, una ciudad balneario a menos de dos horas de Río de Janeiro, donde había buscado refugio, Stefan Zweig escribía sobre Montaigne. Necesitado de consuelo, el viejo y apátrida escritor austrohúngaro recordaba que si Europa había dado a luz auténticos monstruos, a su vez había concebido las teorías que permiten pensar y destruir a esos monstruos. Montaigne, dice Zweig mientras Europa se aniquilaba a sí misma, es un amigo que le aconseja y le habla de esa comunidad espiritual «a la que orgullosamente damos nombre de cultura europea».

La mayoría de las grandes ideas necesitan ser explicadas en caudalosos volúmenes, pero también pueden resumirse en el fogonazo de una sensación, en un pormenor cualquiera de la vida cotidiana, a veces en una imagen. Si la democracia, para Churchill, eran las pisadas lentas de un caballo y las ruedas de un carro con botellas de leche a la media luz del amanecer, yo siempre he pensado que Europa, que es una idea mucho más ancha que una mera operación económica, puede resumirse en los últimos días de Stefan Zweig: ese oportuno e inteligente detractor de los nacionalismos, ese burgués de Viena que llega a Petrópolis huyendo del horror de la persecución nazi, y que allí, en la ciudad monumental que ordenara construir Pedro II de Brasil, entre palacios y parques que quieren imitar la majestuosa elegancia de Salzburgo, se dedica a escribir la biografía de Montaigne, uno los primeros pensadores libres, uno de los mayores enriquecedores del gran tesoro cultural europeo.

Conversador incansable de la herencia espiritual de Europa, amenazada una y otra vez por la indiferencia y el olvido, así como por la intolerancia o la estupidez desatada, Zweig se despidió de la vida soñando con un futuro menos fanático y brutal: «Ojalá vean el amanecer después de la larga noche». Y no hay duda de que su desencanto final con la Europa de su tiempo se desvanecería ante la integración actual de la Unión Europea, una comunidad de naciones que eliminan las barreras que las han separado en el pasado y que, además de unir sus mercados con el soplete del interés económico, van armonizando normas e instituciones bajo el signo de la cultura democrática.

Pero Europa es una tierra paradójica. Hoy la Unión Europea es el único proyecto que ha sobrevivido al colapso o la ruina de los grandes modelos del siglo pasado. Sin embargo, pasa el tiempo, y a pesar de que ya hemos celebrado el décimo aniversario del euro, el ideal de los Monnet, Schuman, Adenauer o De Gasperi se demora en el camino en el que tanto se ha adentrado ya. Y la Europa política, social y de la cultura que soñaran los padres fundadores de 1957 corre el riesgo de agotarse e ir a parar a ese gran museo de los pasados sueños que llamamos historia.

En ese sentido, el rechazo irlandés al Tratado Constitucional y el puñetazo de la crisis económica han sido como la escarcha arruinando una larga jornada de cosecha. Divididos, incoherentes, hipócritas y tan irritantes como cuando Yugoslavia se desintegró en un carnaval de muerte, los líderes europeos han resucitado miedos que parecían superados, congelado las no tan lejanas voces de euforia y atizado los egoísmos nacionales sobre las cenizas de la solidaridad continental.

Nadie habla hoy en nombre de Europa. Lo peor, no obstante, no es el giro hacia adentro, un giro para proteger lo propio sin que nos importe el vecino. Ni siquiera la inexistencia de la Unión Europea en política internacional, su escandalosa división y pasividad ante los grandes conflictos mundiales. Lo peor es la falta de ilusión. El peligro es un enorme cansancio, esa indiferencia frente a los grandes discursos de antaño que poco a poco va convirtiendo a los europeos en consumidores más que en productores de historia, en ciudadanos apáticos y silenciosos que únicamente se interesan por ellos mismos, por su felicidad, por su puesto de trabajo, y que sólo se conmueven a distancia y con la condición de que sus sentimientos estén desprovistos de cualquier análisis o actuación que signifique un compromiso real.

Cuando Zweig escribía sobre Montaigne en la lejana ciudad brasileña de Petrópolis no hacía sino recordar que hay mucho que recordar. Ayer, cuando Hitler amenazaba con hundir Europa en el abismo de una nueva edad oscura. Y hoy, cuando, golpeada por la crisis, Europa parece olvidarse de sí misma.

Hay que recordar, por ejemplo, que Europa fue creada por soñadores, por políticos que se sentían pertenecientes a una historia más que a un mercado. Demasiado a menudo olvidamos que la Europa contemporánea nació del cansancio de las hecatombes, en medio del recuento de las bajas materiales y espirituales de 1945. Fue necesario el desastre total de dos guerras mundiales para que el Viejo Mundo dejara de atrincherarse en las fronteras nacionales y encontrara la virtud de reivindicar rasgos y riesgos comunes. También olvidamos demasiado a menudo que la Unión Europea fue ante todo un ideal político, la respuesta a una doble necesidad: contener las ambiciones nacionales bajo un tipo de unidad internacionalista y reforzar la presencia europea en un planeta en que la hegemonía del Viejo Mundo estaba ya irreversiblemente erosionada.

La confianza es la voluntad de responder de sí mismo en el futuro, la capacidad de superar el miedo y la duda, de reunir fuerzas cuya existencia no se sospechaba. Acogotados entre la hoz y el martillo y las barras con estrellas, los líderes europeos de la postguerra sabían que recuperar la confianza es tanto como recuperar la capacidad de actuar. Tejieron un argumento y un sueño. Y actuaron convencidos de que aún existían caminos de esperanza que merecía la pena recorrer.
Pero ¿qué hay hoy de aquella confianza, de aquellos argumentos, de aquella pasión por actuar y construir? Como el poeta a Fabio, uno siente la tentación de preguntar, «de la pasada edad ¿qué ha quedado?». Y no porque las raíces de la Unión Europea no sean fuertes, pues han penetrado hondo en el suelo del Viejo Mundo, sino porque el gran proyecto europeo ha desaparecido del debate.

Sí, el peligro es un gran cansancio. Y resulta difícil no ser pesimista cuando los políticos convierten las elecciones europeas en un valleinclanesco altavoz para los litigios internos. Resulta difícil no ser pesimista cuando apenas se debaten los grandes asuntos pendientes de la construcción europea: la integración política de Europa, su definición geográfica, la idea de un gobierno central fuerte, la política exterior, el papel de las regiones... Resulta muy difícil no ser pesimista cuando Berlusconi propone llenar de señoritas guapas las listas europeas para animar la participación en las elecciones, o cuando, a la inversa, los socialistas y populares españoles atiborran las suyas de ex-ministros y amortizados o personajes incómodos, dada su envergadura moral, dentro del propio partido.

¿Qué votamos mañana?
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 6 Junio 2009

LA campaña de las elecciones europeas ha discurrido en «clave nacional», afirman los analistas políticos. ¿Y qué significa eso de «clave nacional»? Pues básicamente significa que los dos partidos establecidos se han repartido el bacalao, que consiste en asegurarse el voto de sus hinchas y la abstención de quienes no se incluyan en esta categoría cerril. Para ello, arrojan sobre el adversario un alud de descalificaciones que lo presenten como epítome de todas las calamidades; y evitan que entre el alud de descalificaciones se cuele, ni siquiera por casualidad, cualquier atisbo de debate sobre la idea de Europa. Así, por ejemplo, causa pasmo que los candidatos de los partidos establecidos no hayan dedicado ni un instante a un asunto tan medular para el futuro de Europa como el posible ingreso de Turquía en la Unión; y causa pavor que los hinchas de uno y otro partido no les demanden una postura sobre este extremo. Pero de lo que se trata precisamente es de que los hinchas se mantengan entretenidos, cerrilmente entretenidos, mientras mordisquean la carroña de descalificaciones que uno y otro partido dedican al adversario.

Pero, ¿qué demonios les importa a los hinchas el ingreso de Turquía en la Unión Europea? Para importarles, primero tendrían que saber lo que fue la batalla de Lepanto; pero la batalla de Lepanto es una cosa muy facha que no creo que se estudie en la ESO, o si se estudia será convenientemente rebozadita de delicuescencias disparatadas y políticamente correctas, al estilo de las que Obama mete en sus discursitos. Tampoco creo que se estudie, por cierto, el funcionamiento real de las instituciones de la Unión Europea, tan descaradamente antidemocrático; porque si se estudiara hasta el hincha más cerril llegaría a la conclusión de que su voto sólo sirve para apuntalar una espantable maquinaria burocrática donde los partidos establecidos colocan a los suyos... para que entre todos se perpetúe la maquinaria. En otras épocas, el ideal de una Europa unida lo encarnaron Carlomagno o Carlos V; hoy ese ideal lo encarnan los burócratas que los partidos envían a Bruselas o Estrasburgo. Y si el sueño de aquellas mentes excelsas era resucitar la grandeza del Imperio Romano a través de una federación natural y religiosa de Estados, el sueño de estas mentes burocráticas es constituir una suerte de imperio persa dividido en satrapías que asegure el mantenimiento de los partidos establecidos... y de los mercaderes que los respaldan.

Los transportes y la tecnología han achicado el mundo. Pero no es lo mismo arrimar los cuerpos que acercar los corazones. Y la Unión Europea constituye una prueba evidente de este aserto: falta el corazón que sirve de argamasa a las uniones verdaderas; y, a falta de corazón, a los partidos establecidos sólo les resta defender sus intereses de sátrapas... después de escenificar disensiones, para regocijo de sus hinchas. A quienes no se incluyen en esta categoría cerril se les invita a la abstención, puesto que las formaciones que podrían representar ese acercamiento de los corazones son condenadas a la irrelevancia mediática. Lo que salga de estas elecciones no será sino una falsa unión sin corazón; y todos sus intentos por perpetuarse serán igualmente infructuosos. Pues, como dice el salmista, «si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles». Y, como la Unión Europea es una casa sostenida sobre cimientos de arena, correrá el mismo destino que en su día corrió la torre de Babel, que es el fin que corresponde a todo proyecto de fraternidad universal que prescinde de una paternidad común. Pues a quienes edifican sobre el vacío, el vacío acaba engulléndolos en su seno. Podrán dilatar su fin diez o cien años; pero todos sus afanes por dilatarlo no serán sino esfuerzos baldíos por mantener en pie un organismo sin corazón.
www.juanmanueldeprada.com

CONSULTA A LOS PADRES DE LOS ALUMNOS
Feijóo empieza a cumplir su promesa
IMPRESIONES El Mundo 6 Junio 2009

POR DESGRACIA, estamos acostumbrados a ver cómo los políticos olvidan con facilidad sus promesas electorales. Por eso es alentador ver cómo algunos dirigentes empiezan a dar los primeros pasos para cumplir las suyas. Ayer la Xunta de Galicia hizo públicos los cuestionarios con los que va a preguntar a los padres en qué lengua quieren que sus hijos sean instruidos, a fin de garantizar el bilingüismo en la educación. Los cuestionarios serán confidenciales y estarán adaptados a cuatro tramos: infantil, primaria, secundaria y formación profesional. Gracias a esta medida, el popular Núñez Feijóo demuestra que la realidad no se ajusta a las falaces palabras de Zapatero, que en Cataluña definió al PP como un partido que pretende «imponer una sola lengua». Es un primer paso acertado, aunque, por supuesto, lo esencial será ver qué hace el Gobierno gallego cuando tenga en sus manos los resultados de esa encuesta.

TC
ERASMO El Mundo 6 Junio 2009

TAL TRIBUNAL, qué Constitucional. Concausa totalitaria de la dolencia: la larva política que lo infecta y coloniza, su Octavo Pasajero. Acaso ahora ETA vaya a Europa. O Rumasa; o la libertad de Prensa, rechaza recursos de amparo, que la Ley de Prensa de Franco (vigente), es un mero defecto de forma, inventan la rueda cuadrada. Y el Estatuto de Cataluña, «constitución» encubierta. «NY Times»: «Grow-ing old with autism». Puro autismo: «Rain men». Qué desamparo.

La intolerante Al Andalus
César VIDAL La Razón 6 Junio 2009

Entre los mitos más difundidos por el Islam -y más aceptados por un determinado sector de la izquierda- se halla el de la supuesta tolerancia de Al Andalus. Refutado contundentemente en su día por Sánchez-Albornoz, ha seguido, sin embargo, repitiéndose e incluso ha sido asumido por el presidente Obama en El Cairo. Lo cierto es que la entrada de los musulmanes en España a inicios del s. VIII -entrada propiciada por traidores que pidieron su ayuda para hacerse con el poder- aniquiló la cultura más floreciente de Occidente e implicó la reducción de cristianos y judíos a la condición de dhimmíes, es decir, minorías toleradas a cambio de pagar un tributo y de no predicar su religión so pena de muerte.

En paralelo, el islam se vio desgarrado desde el principio por un racismo exacerbado que colocaba en la cúspide de la pirámide social a las familias árabes -cainitamente enfrentadas entre sí- seguidas por los bereberes, los musulmanes de origen español, los dhimmíes y los esclavos. Con semejante estratificación no puede extrañar que los musulmanes -que nada trajeron a España salvo el cuidado de la paloma, pero lograron hacer pasar por propios los baños y las casas romanas y algunos logros de la cultura griega que habían aniquilado en Asia Menor - nunca llegaran a crear un orden estable.

Durante el emirato independiente, personajes como Al-Hakam I se valieron, según expresión propia, de la espada para coser un territorio desgarrado por la intolerancia islámica. A fin de cuentas, judíos, cristianos e incluso musulmanes de origen español estaban horriblemente oprimidos y se sublevaban de manera periódica. Al respecto, el éxito de la sublevación de Omar Ibn Hafsún, musulmán español que acabó convirtiéndose al cristianismo, deja de manifiesto la pesada carga que significaba el dominio islámico incluso para los correligionarios que no tenían la suerte de pertenecer a la raza de Mahoma.

Con todo, la peor situación fue, desde luego, la de los cristianos o mozárabes. Constantemente huían al norte y, de manera bien significativa, encontraban consuelo no en los Evangelios sino en el Apocalipsis que tan bien pintó el Beato de Liébana.

Aquella tolerante Al Andalus era para ellos la viva imagen de la Bestia diabólica que perseguía a los que creían en Jesús. Los mártires de Córdoba con Eulogio a la cabeza son una de tantas muestras de que no exageraban. No más tolerante fue el califato de Abderramán III -un violento desequilibrado que toda su vida intentó ocultar los rasgos físicos que mostraba que era hijo de una vascona- o Almanzor, que sólo supo utilizar la violencia más cruel como arma política reduciendo ciudades como Santiago o Barcelona a pavesas. Las crónicas cristianas recogerían la esperanza de que a su muerte hubiera descendido a lo más profundo del Hades.

Al ir avanzando la Reconquista del territorio invadido por el islam e impedir los reinos cristianos que el califato siguiera sustentándose con el saqueo del norte y el tráfico de esclavos que casi monopolizaba en Occidente, aquella cumbre del dominio musulmán en España se desplomó y llegó el primer período de los reinos de Taifas que se dividieron -bien significativo- según criterios raciales. En un momento determinado, las Taifas pidieron ayuda a los musulmanes norteafricanos. Almorávides, almohades y benimerines pasaron a este lado del Estrecho para sumir Al Andalus en una intolerancia aún mayor si cabía. No sólo se consumó el genocidio de los cristianos mozárabes que nadie quiere recordar, sino que se llevó a cabo la persecución brutal de los judíos para obligarlos a la conversión.

De aquella Al Andalus huyeron Maimónides e Ibn Gabirol, los judíos más brillantes del Medioevo, e incluso el musulmán Averroes, cuyos libros habían comenzado a ser quemados. El final de la Reconquista significó, por ello, no sólo la recuperación de la unidad nacional pulverizada por la invasión islámica y el evitar que la España actual fuera como Marruecos o Mauritania, sino también la preservación de lo que de bueno hubiera podido dejar el islam. Por ejemplo, la Alhambra que no fue destruida por Isabel y Fernando a diferencia del palacio de Medina Azahara arrasado por los musulmanes por considerarlo demasiado relajado. Concluía así una terrible pesadilla de intolerancia y violencia que algunos, por ignorancia o interés, persisten en elogiar y gracias a ello España pudo tener Renacimiento e Ilustración, fenómenos ambos que -en contra de lo afirmado por Obama- no sólo no fueron impulsados por el islam sino que jamás fueron conocidos en las naciones islámicas. Por algo será¿

discurso: 10; historia: 0
Gustavo de Arístegui La Razón 6 Junio 2009

Alianza de Civilizaciones aparte, y especialmente su erróneo planteamiento inicial, parece, más que sensato, imprescindible tender la mano al islam moderado, que es la aplastante mayoría de los musulmanes. Son justamente esos moderados las primeras víctimas del extremismo islamista, que no islámico, como prueba que el número de víctimas musulmanas del terrorismo yihadista es infinitamente superior al de los no musulmanes. El diálogo, el conocimiento y respeto mutuos han de ser las bases sobre las que se construya un entendimiento cada vez más fructífero. El discurso del presidente Obama había levantado grandes expectativas, y lo cierto es que no defraudó.

Su contenido y moderación han sido muy elogiados por buena parte del mundo islámico moderado, y todo ello sin dejar de hacer una defensa explícita y valiente del derecho del Estado de Israel a existir, al mismo tiempo que apoyaba sin ambages una solución de dos Estados para el conflicto de Oriente Próximo. Algunos llevamos años preconizando esta postura, y los extremistas saben que es la que los derrota, la que les resta argumentos y los coloca en el rincón de los violentos sin razón. El respeto a las creencias religiosas, o a la falta de ellas, es fundamental sin ella el conflicto y la confrontación serían inevitables. La ignorancia, el desprecio, la manipulación y el extremismo alimentan el desencuentro y llenan las filas del terrorismo, tenga el color que tenga o la excusa que pretenda blandir.

En el caso de los yihadistas no se puede decir ni tan siquiera que sean verdaderos musulmanes; han manipulado y retorcido en su beneficio la religión que dicen defender, su fanatismo es tal que a cualquier musulmán que no siga al pie de la letra sus bárbaros postulados lo tildan de apóstata. El que el lugar elegido para pronunciar el discurso haya sido El Cairo no es casual y es verdaderamente acertado. Egipto es el país árabe más poblado, es la cuna de movimientos islamistas radicales como los Hermanos Musulmanes, la patria del número dos de Al Qaida, Ayman Al-Zawahiri, y es, sobre todo, la sede de la Mezquita y Universidad Islámica de Al-Azar, lo más próximo al guardián de la ortodoxia que existe en el seno del islam sunní.

Asimismo, es evidente el gesto hacia Arabia Saudí: el primer país árabe que visita. Ya su cadena por satélite Al-Arabia (rival de Al-Jazeera) fue la primera cadena extranjera en poder entrevistar a Obama tras su toma de posesión. Por ese lado la estrategia también es impecable. Por eso, en este contexto de aciertos chirría el grave desliz histórico del presidente Obama, cuando cita la tolerancia en el Al Andalus medieval como en tiempos de la Inquisición, que fue puesta en marcha a partir de 1233, adquiriendo toda su temible fuerza a partir del siglo XIV. Conviene recordar que el Califato cuya tolerancia alaba cayó en el caos de los Reinos de Taifas a partir de 1031 y que algunos califas eran todo menos tolerantes, en el sentido que la palabra tiene en nuestros tiempos. En este sentido, conviene recordar que los cristianos mozárabes tenían que llamar a misa con campanas de madera, o la prohibición de matrimonios mixtos. La convivencia y tolerancia están en lo más profundo de las religiones practicadas de forma sensata y moderada, pero todas pueden convertirse en un instrumento de violencia manipuladas por hombres fanáticos. De ese riesgo ninguna ha escapado, y es el nudo que hay que cortar definitivamente en este siglo.

Obama toca las narices con Al Andalus, ¿ignorancia o activismo?
Eduardo Arroyo elsemanaldigital  6 Junio 2009

Queda la duda de si el presidente estadounidense es un indocumentado o, por el contrario, sabía bien lo que decía. Una muestra más de la ofensiva contra el blanco europeo y cristiano.

Las declaraciones del presidente Barack Obama sobre la "tolerancia" han buscado, teóricamente y sólo teóricamente, remediar la desastrosa política de los anteriores presidentes en Oriente Medio, especialmente la de George W. Bush. No vamos a entrar en si el intento de Obama es o no real. A este respecto existen numerosos analistas –algunos de ellos muy bien situados- que señalan lo superficial del intento y la táctica dilatoria hacia una nueva estrategia de sometimiento de la región en aras de la agenda neoconservadora. Lo que nos interesa aquí es otra cuestión, a nuestro juicio más importante que la primera desde un punto de vista jerárquico.

Barack Obama ha puesto como ejemplo de tolerancia a la Córdoba y la Andalucía musulmanas en su discurso al mundo islámico, en el que ofreció "una nueva relación" basada en el respeto mutuo. En su discurso desde el auditorio de la Universidad de El Cairo, el presidente se dirigió a los 1.500 millones de musulmanes del mundo, para pedir tolerancia religiosa y dijo que "el Islam tiene una orgullosa tradición de tolerancia. Lo vemos en la historia de Andalucía y Córdoba durante la Inquisición". Según Obama, "ése es el espíritu que necesitamos hoy".

Además, para reforzar sus afirmaciones, Obama añadió que "las personas de todos los países deberían ser libres de escoger su religión y llevar una vida como lo dicte su mente, corazón y alma. Esta tolerancia es esencial para que la religión prospere, pero está siendo atropellada de muchas maneras diferentes".

Nada que objetar a esta segunda afirmación pero no deja de ser interesante el contenido de la primera. Frente a las críticas de ciertos sectores ideológicos españoles –concretamente de la derecha liberal- resulta bastante irrelevante si lo que dice Obama es o no propio de necio. Dicho de otro modo, no es demasiado interesante si Obama conoce o no la historia de España o si cree, contra toda evidencia, que el Islam se expandió por el Norte de África convenciendo con razones a todos los cristianos que encontraba en su camino. Al fin y al cabo, a los que se mofan de la tradicional ignorancia norteamericana, capaz de situar Granada en América del Sur o de pensar que el español se habla solo en Méjico, habría que preguntarles si conocen dónde está Nebraska, las Rocosas o si saben quién fue Benjamin Franklin.

Lo más importante de las declaraciones de Obama no es la carencia básica de fundamento de lo que ha dicho sino más bien cual es el sentido de esa carencia de fundamento. Porque lo que ha hecho Obama es reforzar una vez más por reiteración, ante los medios de comunicación de todo el mundo, una tesis básica del imaginario en el que se fundamenta el "progresismo" mundial; es decir, el oscurantismo, brutalidad e intolerancia de la Europa cristiana, frente a la diversidad, tolerancia y altura cultural de los invasores islámicos, o sea, de los otros, de los no-cristianos. Es irrelevante si Obama es o no ignorante porque lo que verdaderamente importa es su papel en calidad de portavoz de la subversión mundial contra el Occidente genuino; esto es, contra el Occidente no multicultural, anclado en las raíces cristianas y en su pasado más constructivo.

La supuesta ignorancia de Obama no es otra cosa que la actualización, producida cada día y cada minuto, desde miles de tribunas públicas situadas en las principales agencias internacionales, centros de opinión y medios de comunicación, de un mensaje monocorde que nos enfrenta con nuestro pasado y que nos sitúa un poco más cerca del odio a nosotros mismos. La mentira desnuda, simplificada para consumo de masas, se complementa con una cultura de masas de poder hipnótico que cautiva a la gente y reduce su horizonte vital a la final de la "Champions", a la última película de moda o al debate sobre "el Estado de la Nación".

La semana pasada hablábamos de Franz Boas y de su inaudito poder para la conjuración de un ejército de intelectuales al servicio de la superchería científica, con el único fin de "predecir y controlar" el comportamiento humano. En la historia de la cultura existen otros tantos "Boas" que llevan décadas actuando en diferentes ámbitos de lo humano, fundamentalmente en la antropología y en la crítica de la religión como herramienta –presuntamente "emancipatoria"- de subversión de sociedades. Las declaraciones de Obama se enmarcan en ese cambio de paradigma que no es diferente del que aquí viene intentándose desde el PSOE, en complicidad tácita con la inoperancia del PP. Y es que lejos de vivir una crisis puramente económica, sería mucho más correcto decir que la crisis económica es solo un aspecto y una consecuencia de la verdadera crisis antropológica que padecemos. El discurso de Obama –su sola presencia- en la Universidad Católica de Notre Dame es un acto más del combate por este cambio de paradigma. Allí el presidente apeló a la "tolerancia" y equiparó dos opiniones –abortista y provida- como si fueran simples preferencias futbolísticas, sin entrar en absoluto en el fundamento de una y otra postura y todo ello con la autorización de la jerarquía universitaria supuestamente católica romana.

En esta misma línea, el nombramiento de una juez como Sonia Sotomayor se comprende mucho mejor cuando se lee las razones que el columnista David D. Kirkpatrick ha esgrimido en The New York Times (29.5.2009) para su nombramiento: según el mencionado columnista "la jueza Sotomayor, cuyos padres emigraron de Puerto Rico a Nueva York ha liderado la importancia de (la lucha por) considerar la raza y lo étnico en los empleos y en las admisiones e incluso en la selección judicial en todos las etapas de su carrera".

Así, cuando Alan Bakke fue rechazado en su solicitud a la Facultad de Medicina de la Universidad de California, pese a su brillante expediente, por el único motivo de ser blanco, Sonia Sotomayor abanderó la "alarma social" contra la sentencia del Tribunal Supremo que en 1978 prohibía el empleo de cuotas en el sistema universitario. Sotomayor es, además de beneficiaria del humillante sistema de cuotas, partidaria del uso de las mismas para con los miembros de la comunidad hispana pero ¿por qué un hijo de inmigrantes portugueses o polacos debe ser discriminado frente a un hispano cuyos ancestros no sufrieron la esclavitud que alegan los descendientes de africanos? ¿Cuál es la justificación de semejante discriminación? Es difícil no ver aquí un prejuicio antieuropeo en consonancia con la defensa de la cultura de la muerte realizado en Notre Dame o la falsificación histórica realizada en la Universidad de El Cairo, a fin de inducir en los Occidentales un sentimiento injustificado de culpa. Blanco, europeo y cristiano es la terna que resume un supuesto infierno laico que ha durado hasta hoy, según reza el imaginario histórico impuesto por la ideología dominante a golpe de conquista académica, mediática y cultural. Su colosal poder es inversamente proporcional a su fundamentación real.

Por todo esto burlarse simplemente de la ignorancia implícita en el discurso de Obama es nuevamente no entender lo que está pasando. El peligro solo puede conjurarse mediante la decisión inamovible de resistir a todos los niveles y de oponer idea a idea, propaganda a propaganda. Pero algunos creen que todo es un problema económico. Acabaremos viendo a Zapatero cerrando la campaña electoral del PP. Y si no al tiempo.

Obama y el califato
IGNACIO CAMACHO ABC 6 Junio 2009

CUANDO los dos líderes planetarios de ambos lados de la mar océana se encuentren en enero merced a la conjunción astral de la galaxia progresista, Zapatero debería dedicar unos minutos de su misión cósmica a explicarle a Obama que el Califato de Córdoba y la Inquisición están separados por cinco siglos, más del doble de la edad de la nación americana. La exactitud de los datos tiene un cierto valor en política, sobre todo cuando se trata de adquirir credibilidad, y el presidente estadounidense, que tiene mucha, ha permitido que su patinazo histórico diluya ante la opinión pública española la importancia de su discurso en El Cairo, versión ampliada de la Alianza de Civilizaciones que el futuro colíder global diseñó con tanto mimo para que su colega cometiese el imperdonable olvido de ningunearlo al citarla o, peor aún, de atribuírsela al turco Erdogan. Así no va a haber modo de liderar el planeta mano a mano.

Error cronológico aparte, la ya célebre referencia obamista a la tolerancia perdida de Al Andalus procede de un extendido tópico de la mitología histórica, que se sobrepone en el imaginario contemporáneo a la terca realidad documentada de una abusiva dominancia musulmana sobre las religiones y razas con las que se supone que el Califato convivía en armonía y esplendor. Quizá sea mucho pedir que el «negro» -que por cierto es blanco- que le escribe los discursos a Obama se haya leído a Serafín Fanjul, implacable debelador del mito andalusí que sospecha que a la paloma de Ibn Hazm acabaron retorciéndole el pescuezo con su lírico collar, pero sí al menos debería conocer a Bernard Lewis, que escribe en su lengua.

Lewis, antipático politólogo arabista de autoridad mundial, duda de la existencia de ese islam moderado al que la Casa Blanca desea tender la mano, y al respecto pueden ocurrir dos cosas: que lleve razón o que no. Si no la tiene, Obama quizá pueda abrir una nueva era de paz y de diálogo, pero si la lleva el asunto acabará como en otras experiencias similares de anteriores presidentes demócratas, que han terminado tirando montones de despechadas bombas sobre los presuntos amigos empeñados en comportarse de forma poco amistosa con ellos. Así que más vale que Lewis no esté en lo cierto, por la cuenta que nos trae a todos.

De momento el que se ha equivocado es el propio Obama, y por cinco siglos de diferencia. El resbalón constituye un decepcionante episodio para sus admiradores, entre los que me cuento, porque un hombre de su prestigio no merece que le escriban discursos basándose en la wikipedia. Los cientos de asesores de Zapatero tienen tarea para el día glorioso de la alineación de los astros: elaborar unas fichas históricas medianamente rigurosas para que al menos nuestro timonel planetario no parezca recién graduado en la Logse.

Palestina
¿Pueden entenderse Hamas y Al Fatah?
GEES Libertad Digital 6 Junio 2009

La muerte violenta de cinco personas el 31 de mayo en la localidad cisjordana de Kalkilia –tres agentes de la policía de la Autoridad Nacional Palestina de Mahmud Abbas, dos terroristas de Hamas y el dueño de un inmueble donde estos dos se habían hecho fuertes– se produce en momentos en los que las negociaciones entre los islamistas y las autoridades palestinas han superado su enésima ronda sin resultados visibles.

El mediador, los servicios de inteligencia egipcios liderados por el general Omar Suleiman que ponen su sede en El Cairo como escenario, se han fijado el 7 de julio como fecha tope para lograr un acuerdo, pero no parece que sucesos como los de Kalkilia, y otros aunque menos visibles también provocan muertes, puedan ayudar a lograrlo. Treinta diputados islamistas del Parlamento palestino están encarcelados en Israel; la fórmula de los dos Estados parece estar bajo mínimos; Barack H. Obama intenta contentar a palestinos e israelíes, presionando retóricamente más a estos últimos que sus predecesores aunque también acaba de renovar las sanciones a Siria heredadas de la Administración Bush; en Líbano, Hizbollah sigue su ascenso imparable ante las elecciones legislativas del 7 de junio, e Irán se acerca a la recta final de las elecciones presidenciales del 12 de junio.

En este caos tan propio de Oriente Medio con contradicciones y golpes de efecto, muy pocos creen que este pueda ser el mejor momento para que Hamas y Al Fatah lleguen a un acuerdo, aunque sea de mínimos, ni tampoco para vislumbrar como se quiere unas elecciones palestinas para enero de 2010. Lo que ocurre es que Egipto está de nuevo obligado a intentarlo, no sólo porque sufre como nadie la dirección islamista de la franja de Gaza –hacia donde una célula del Hizbollah libanés desarticulada hace semanas dirigía armas desde suelo egipcio, parte de ellas pasadas por túneles que Israel bombardeaba de nuevo el 2 de mayo– y porque la presión del resto del mundo árabe le lleva por ese camino, sino también porque desde Washington probablemente también se le anime a ello. El discurso de Obama dirigido al mundo islámico del 4 de junio se lanza desde El Cairo, y en su obsesión por moderar a los radicales un acuerdo intrapalestino podría parecer ideal.

El 16 de mayo Al Fatah y Hamas habían vuelto a la mesa de negociaciones en la ya quinta ronda de diálogo, tres días antes de que se constituyera el nuevo Gobierno palestino del primer ministro Salam Fayad que integra a ministros de Al Fatah, del Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP), del Frente Popular de Liberación (FPL) e independientes, pero que evidentemente no es el Gobierno de unidad nacional que algunos esperaban.

Si ello está lejano, más lo está aún la reforma de las fuerzas de seguridad de la ANP y la disolución de la Seguridad Nacional de Hamas: mientras Hamas se aferra a la franja de Gaza, sufre importantes detenciones en Cisjordania y las fuerzas de seguridad de la ANP reciben apoyo y formación occidental –en Jordania– e interactúan en ocasiones con los servicios de seguridad israelíes. Puro pragmatismo pues, pero con un telón de fondo que hay que subrayar: Hamas y Al Fatah tienen formas distintas de ver el mundo, y la maquinaria ideológica de Hamas modela día a día a individuos que jamás aceptarán como posibilidad la existencia de Israel ni la convivencia con los judíos. Siendo esto así, la esperanza de algunos occidentales en que Hamas acabe aceptando fórmulas posibilistas –alimentada por medidas islamistas tácticas como el alto el fuego en sus ataques contra Israel que viene manteniendo desde hace semanas– suena a música celestial y es una irresponsable actitud política que da alas a los extremistas y que no hace sino retrasar una solución a un conflicto que muchos ven como irresoluble.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Arcadi Espada:
"La situación lingüística cambiará en el País Vasco y Galicia, pero no veo que vaya a hacerlo en Cataluña"

"Los padres deben tener la potestad de elegir, siempre que se trate de idiomas oficiales"
M.A.G.www.lavozlibre.com 6 Junio 2009

Madrid.- "Tenemos una lengua que avalan 400 millones de personas, que tiene una potencia económica extraordinaria y una tradición cultural indiscutible. Lo que peligra no es el castellano que hablen los ciudadanos en las diversas regiones españolas, sino que el castellano forme parte del discurso institucional, es decir, del Estado, del discurso político, económico y cultural vinculado al poder de ciertas autonomías". El periodista Arcadi Espada (52) resume así lo que a su juicio es el conflicto por las lenguas vernáculas en comunidades como el País Vasco y Galicia, pero especialmente en Cataluña. El recorrido de Arcadi Espada es largo: Mundo Diario, El Noticiero Universal, La Vanguardia, Diari de Barcelona, El País y, en la actualidad, El Mundo.

Es profesor en la Facultad de Periodismo de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Escribe un 'blog' en Internet en el que analiza y comenta la situación social y política española. Es Premio Francisco Cerecedo (2000) y premio Ciudad de Barcelona de Literatura -por 'Contra Catalunya'- y Espasa de Ensayo 2002 -por 'Diarios'-.Su activismo político está ligado a 'Ciudadanos' y a UPyD.

- ¿Por qué cree que es conflictivo del uso del castellano en regiones con lenguas vernáculas?
- No hay problema en que los ciudadanos de Barcelona dejen de hablar el castellano. El problema es que dejen de hablarlo los políticos en sus actos institucionales o simbólicos y eso representa una afrenta para todos aquéllos que tienen el castellano como lengua habitual. Una afrenta simbólica que no tiene mayor importancia más allá de los símbolos, pero, claro, cuando hablamos de lengua sólo hablamos de símbolos.

- ¿Qué opinión le merecen las políticas lingüísticas que se están llevando a cabo en España?
- Son diferentes en unas y en otras comunidades. Lo que pasa es que esas políticas tienden a algo que me parece erróneo. El castellano es la lengua oficial de los españoles, de todos los españoles. Es la lengua que utilizan los españoles para entenderse y no parece lógico que en algún lugar de España la enseñanza no pueda realizarse en este idioma. Sería absurdo pensar que en Bretaña o en Provenza un escolar no pudiera estudiar en francés.

- ¿Ha perjudicado al modelo general de enseñanza la transferencia de las competencias de educación a las comunidades?
- Una obligación de los Estados es llegar a un consenso sobre la igualdad formativa de sus ciudadanos y es verdad que esto, en algunos casos, puede no haberse respetado. Ahora bien, a mí no me parece que quepa vincular el fracaso de los escolares españoles con la organización autonómica. Me parece que el fracaso escolar de los españoles es algo que compete a causas muy profundas y mucho más antiguas.

- ¿Los padres deberían poder elegir el idioma en el que quieren que se les enseñe a sus hijos?
- Los padres deben tener esa potestad siempre que se trate, naturalmente, de idiomas oficiales. Lo que no puede pretender un padre es que, de golpe, le enseñen a su hijo a hablar en serbocroata en el colegio. A nosotros lo que nos interesa, como ciudadanos razonables de este país, es que los escolares puedan recibir la enseñanza en cualquiera de las lenguas oficiales.

- ¿Se violan los derechos de los ciudadanos con la imposición de una lengua?
- Es discutible si eso es un derecho o no es un derecho, pero sí que se violan principios de sentido común y de razón. No puede pensarse que la lengua oficial de un territorio no pueda ser la lengua de la enseñanza.

- ¿Se moviliza la sociedad en contra de esta situación o no hay concienciación suficiente?
- Creo que esto les importa a muy pocas personas, por lo menos en cuanto a Cataluña se refiere. Pero que le importe a muy pocas personas no quiere decir que no tengan la razón. También había en la Edad Media mucha gente que creía que las brujas existían y los que tenían razón eran la minoría. Hay que distinguir muy bien entre que eso importe y entre que eso sea razonable. Que se enseñe en las escuelas catalanas Matemáticas en castellano puede que no le interese a demasiada gente, pero eso no quiere decir que no sea una petición razonable.

- ¿Luchar por el castellano es más complicado para Baleares?
- El caso balear es un poco diferente del catalán y del vasco, entre otras cosas, por la importancia extrema del turismo en esa sociedad.

- ¿Existirá algún día el bilingüismo 'normalizado'?
- Todos somos bilingües prácticamente. Hay muy poca gente hoy en día que sólo conozca una lengua, salvo los ingleses claro.

- ¿Cómo se podría frenar esta imposición de lenguas cooficiales?
- Dependerá de las mayorías políticas que haya. La situación cambiará en el País Vasco, cambiará en Galicia, pero no veo que vaya a hacerlo en Cataluña. Todo depende de si gobiernan o no partidos nacionalistas. En Cataluña gobierna un partido nacionalista desde el año 80 que se ha ido transformando. Antes era Convergencia y ahora es el tripartito, pero son los mismos nacionalistas, y, por lo tanto, eso depende, pura y exclusivamente, del cambio de las mayorías políticas.

- ¿Existen otras vías, aparte de las políticas, en la lucha lingüística?
- Las vías son las que hay: votar a otras personas para que gestionen los asuntos comunitarios. Mientras eso no suceda, habrá que aguantarse.

NUEVA LEY DE LA GENERALIDAD
UPyD tacha de "totalitario" obligar a los inmigrantes a aprender catalán
El portavoz de UPyD en Cataluña, Juan Perán, ha denunciado el carácter totalitario de la ley que fuerza a los inmigrantes a aprender catalán, aprobada hace unos día por la Generalidad. Perán criticó que el intento de adoctrinamiento de una de los estamentos más débiles de la sociedad.
Libertad Digital 6 Junio 2009

La Generalidad aprobó el martes 2 de junio el proyecto de Ley de Acogida para Inmigrantes. Según el mismo, será necesario acreditar conocimientos de catalán y de la sociedad catalanapara conseguir el informe de arraigo social que da acceso al permiso de residencia.

La consejera de Acción Social y Ciudadanía, Carme Capdevila, señaló que se trata de "dar oportunidades a las personas inmigradas para su inserción laboral"y "para fomentar su movilidad social", y ha recordado que la ley "desarrolla competencias exclusivas en materia de integración, recogidas en el Estatuto".La ley, al igual que el Pacto Nacional por la Inmigración establece que la lengua de acogida es el catalán. Sólo una vez se conozca catalán, el servicio también ofrecerá la posibilidad de aprender castellano. Hasta 2015, está previsto ofrecer más de 11.700 nuevos cursos iniciales o básicos de catalán con un coste de 34.000.000 de euros anuales.

En un comunicado, UPyD denuncia una vez más el sectarismo y el alejamiento de la realidad social que sufre el Gobierno de la Generalidad. En lugar de propiciar y fomentar las condiciones que permitan a los inmigrantes integrarse en un sociedad abierta, tolerante, en la que la libertad de elección y oportunidades esté presentes, buscan el adoctrinamiento y el sometimiento a la ideología imperante en el poder con la amenaza expresa de que aquél que no se doblegue, deberá sufrir las consecuencias: no podrá vivir en Cataluña.

Para el portavoz de la formación de Rosa Díez en Cataluña, todo se hace con el único fin de construir una “nación catalana” cerrada y al margen de la realidad en la que se enmarca: perteneciente a España, integrada en Europa y abierta al mundo. Los políticos de la Generalitat una vez más no hacen sino demostrar que sólo son capaces de desarrollar políticas totalitarias que atentan contra la libertad y la dignidad de las personas.En este caso contra una de los estamentos más desvalidos y necesitados de protección en la sociedad: los inmigrantes que lleguen a Cataluña.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Nota de prensa, moción en Mondragón

Voces Contra el Terrorismo www.vocescontraelterrorismo.org  6 Junio 2009

La plataforma Voces Contra el Terrorismo expresa su repulsa al acuerdo adoptado en el ayuntamiento de Mondragón con una moción de apoyo a los presos terroristas de ETA, donde además se pide al Consistorio que se haga cargo de un porcentaje de los gastos ocasionados por la política de dispersión.

Con el apoyo de EB (Izquierda Unida)-Zutik, EA, Aralar y ANV, de nuevo las víctimas del terrorismo y los españoles de bien, tenemos que soportar estas actitudes ignominiosas y deleznables .

Desde Voces Contra el Terrorismo, volvemos a exigir al Gobierno de España, que proceda a disolver los ayuntamientos gobernados por el brazo de ETA. Las actividades que en estos ayuntamientos se realizan en apoyo a los terrorista, no sólo es una responsabilidad de quienes como EB (Izquierda Unida)-Zutik, EA, Aralar y ANV en Mondragón han llevado acabo con esta moción, es también responsabilidad de quienes no pusieron todas las herramientas que el estado de derecho tiene para haber evitado que se presentaran y también por no aplicar la leyes que les permiten disolver estos ayuntamientos.

Proxen(ETA)s de la idea
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 6 Junio 2009

La Lehendakaritza socialista ha recién amanecido con dos manifestaciones, una en forma de huelga y otra de sentencia judicial. Ambas en sendos planos físicos de realidad aparentemente desagregados que encuentran, sin embargo, una relación metafísica en los propósitos de gobierno de Patxi López. El estrenado gobernador de los vascos y las vascas se ha confesado determinado a desarraigar a ETA de la sociedad vasca, además de perseguirla legal y judicialmente. Desde luego, la huelga no ha sido convocada por ETA y la lista electoral de Iniciativa Internacionalista tampoco tiene relación con los etarras, según el Tribunal Constitucional. Bien, en efecto, lo que ha determinado el Constitucional es que el Supremo no ha acreditado probadamente la vinculación de Iniciativa Internacionalista con ETA y con Batasuna... lo que en democracia quiere decir que, de momento, Iniciativa Internacionalista no es ETA hasta que pueda ser demostrado. Y eso por mucho que Otegi haya tenido la amabilidad de aclararnos cuál es la realidad a pesar de las pruebas, pidiendo efusivamente el voto para Iniciativa Internacionalista.

Desarraigar a ETA de la sociedad vasca es una labor compleja que trasciende el ámbito de lo penal, como es obvio. Además va más allá de desconectar a ETA de algunos ciudadanos, como ya se ha logrado desparasitarla de las instituciones con algún que otro fracaso que invariablemente es coyuntural. No es sólo que haya que trasladar al ciudadano la convicción de que ETA es una estructura criminal intolerable en Euskadi, sino que hay que liberar las ideas que ETA ha prostituido, los conceptos que ETA ha estado chuleando durante cuatro décadas. Ése es el trabajo complicado con el que Patxi López se ha juramentado.

ETA ha prostituido el euskera, las ideas de independencia y de autodeterminación, del movimiento social de trabajadores. Esos conceptos en Euskadi están sometidos a tráfico ilícito con fines de explotación terrorista, como si las ideas fueran personas esclavizadas a las que una mafia ha privado de libertad. Cuando se realizan estudios sobre clientes de prostitución en España, muchos hombres se muestran sorprendidos con la idea de que las prostitutas que han consumido estén ejerciendo una labor forzada. Ellos creían que, aunque cobrando, esas mujeres se expresaban libremente en su amor mercantil. Pues igual ocurre con el euskera y otros conceptos prostituidos por ETA. En la lengua de muchos (afortunadamente cada vez menos) vascos el euskera es como una virgen cuyas caricias se creen recibidas con amor pero que en realidad son fruto de la extorsión. Es una extorsión en este caso simbólica, porque ETA -que sepamos- no es responsable de la política lingüística, pero sí de que muchos relacionen la libertad del euskera con una determinada lucha de liberación. Ese proxenetismo de la percepción lo ha venido aplicando ETA sobre algún porcentaje de la sociedad vasca durante estas décadas.

El seguimiento de la huelga de trabajadores convocada por sindicatos alineados con el nacionalismo abertzale en Euskadi ha sido minoritario. En porcentaje, el seguimiento ha sido equivalente al que se considera apoyo social a corrientes más o menos pro-etarras. Igual es una casualidad. En todo caso, planteándose como un movimiento tectónico de la clase obrera en una especie de rebelión del sustrato nacionalista contra un Gobierno socialista en Euskadi, ha sido un estruendoso fracaso. La huelga es una especie de alegoría de lo que sucede. El abertzalismo creía que toda la masa de trabajadores estaría indignada porque el nacionalismo, supuesto único gobierno legítimo en la mística jeltzale, ha sido desalojado del poder nada menos que por la democracia. Partiendo de esa premisa irreal, se convoca una huelga para comprobar que tras la mística jeltzale se asienta la realidad de los votos. Y que, ahora mismo, la correlación entre una y otra no es la que plantea la Ilíada abertzale.

El territorio de los trabajadores abertzales debería ser el primero por el que comenzaran los esfuerzos libertadores del lehendakari sobre las ideas chuleadas por ETA. El trabajador está por naturaleza apegado a la realidad. El problema es que el pastoreo político que se ha venido haciendo con los trabajadores durante estos años o ha sido de adoctrinamiento nacionalista o de adoctrinamiento abertzale. El constitucionalismo se ha involucrado poco en ese movimiento, también es cierto que atento a la imperiosa necesidad de protegerse de ETA. Los movimientos sociales han sido un feudo nacionalista, lo cual es legítimo, pero también blanco del proxenetismo etarra, que ya es menos legítimo por cuando va encaminado a alimentar las raíces del movimiento totalitario de ETA. Eso que llamaban MLNV.

El último comunicado de ETA insiste más que ningún otro en la última época en la materialización de las vías políticas abertzales como camino hacia un Euskadi sin terrorismo. Incluso existe un apoyo implícito a las aventuras unificadoras que está promoviendo Otegi. Es paradójico, porque está comprobado que el apoyo sociológico a ETA se ha reducido cuando las bases abertzales han comprendido que la banda perjudicaba a la causa política del independentismo, es decir, cuando se ha ilegalizado a Batasuna y a sus siglas. La política abertzale tiene que interiorizar que ETA es su mayor enemiga. Por ahí hay que seguir, aunque ahora las coyunturas procesales les hayan concedido un respiro. La principal vía de intervención contra ETA y su aparataje es la criminológica. Y desde esa línea debería diseñarse el compromiso re-educativo de Patxi López sobre alguna parte de la sociedad vasca ante ETA.

No tienen demasiado sentido operaciones destinadas a convencer al abertzalismo de que pueden defender sus ideas bajo el marco democrático: de eso ya tienen plena conciencia. La operación, por el contrario, debería ir dirigida a fomentar ese sentimiento que ya lleva un par de años calando como el sirimiri de que ETA es perjudicial, una rémora, un obstáculo para el progreso del abertzalismo y de sus ocurrencias. En ese punto, cuanto más cercana sienta la presión ese 10% de huelguistas y electores vascos, mejor. También hay que impulsar la liberación del euskera como vehículo de comunicación alejado de las redes proxenetas de ETA. Pudiera ser que una acción psicológica de esas características, si se diseña bien, atraiga votos hacia Aralar. Pero, si es a causa de disminuir el oxígeno a ETA, ¿no estaría bien invertido?

«Desarraigar a ETA de la sociedad vasca es una labor compleja que trasciende el ámbito de lo penal», dice el autor. «Hay que liberar las ideas que ETA ha prostituido, los conceptos que ETA ha estado chuleando durante cuatro décadas»
 

Artículo de la Mesa por la Libertad Lingüística:
'Una propuesta de libertad en la encrucijada de la política lingüística'

"Queremos hacer una sociedad plural, una oferta pública y específica para el gallego"
JOSÉ Mª LÓPEZ-SUEVOS www.lavozlibre.com 6 Junio 2009

Quiero aprovechar el espacio que me brinda este medio para hacer una serie de consideraciones sobre el movimiento cívico en Galicia que defiende la libertad de lengua, en el cual destacan tres asociaciones: la más veterana AGLI (Asociación Gallega por la Libertad de Idioma), la Mesa por la Libertad Lingüística, y Galicia Bilingüe. Éstas dos últimas surgieron inmediatamente después de la iniciativa ciudadana Tan Gallego como el Gallego, que fue la que consiguió reunir y presentar más de 20.000 firmas contra el decreto 124/07 de imposición del gallego en la enseñanza en junio de 2007. Siendo la más conocida de todas ellas Galicia Bilingüe, cuyos postulados son sobradamente conocidos y cuya defensa dejamos a su propia dirección.

Respecto a la Mesa por la Libertad Lingüística, hay que indicar que desde su fundación además de una discreta, pero muy intensa, actividad en el ámbito jurídico -contra el decreto, oposiciones, denegaciones de exención, contra la manipulación de menores en huelgas políticas-, también hay que destacar la participación en distintos foros y actos conjuntos (DENAES, FAES, etc.), iniciativas varias (dimisión Concejal Normalización Lingüística Ayto de La Coruña, campaña por libros en la lengua que prefieras) concentraciones de Febrero 2008 en el Obelisco y la multitudinaria del 19O, mesas redondas, conferencias, intervenciones en radio y televisión, artículos, página web, asistencia a manifestaciones de otras asociaciones del resto de España.

La intención de estas líneas es hacer, en una sociedad plural, una oferta pública y específica para el caso gallego, justo en el momento en que se está definiendo la nueva política lingüística de la Xunta de Galicia en el sector educativo.

Porque pensamos que en Galicia no existen dos comunidades lingüísticas, sino una en la que se hablan y se mezclan dos lenguas sin ningún problema y con total normalidad. Porque pensamos que nadie puede imponer su opción lingüística a su interlocutor. Porque pensamos que la libertad de todos está por encima de planes de normalización indigeribles para una sociedad democrática y plural. Porque pensamos que no es lo mismo el registro coloquial que el registro culto de una lengua y que por tanto, no es lo mismo una conversación de calle que estudiar en una lengua que no es la habitual. Porque pensamos que ninguna ley ni decreto puede obligarnos a usar ninguna lengua que no sea la de nuestra elección de entre las oficiales.

Porque pensamos que los poderes públicos deben respetar la opción lingüística que manifiesten los ciudadanos. Porque pensamos que la lengua vehicular en la enseñanza es una decisión propia de cada individuo e indisponible para los poderes públicos. Porque creemos en la libertad de enseñanza.

Todo ello nos lleva a sostener un modelo muy sencillo y específico para Galicia y respetuoso con la opción lingüística de todos los ciudadanos y sin costes adicionales:

Enseñanza pública:
- Primera enseñanza (Infantil + primer ciclo de Primaria) en lengua de elección de los padres.
- El resto: libre elección del idioma de los libros de texto, excepto inglés, francés, gallego y español, incluidos en programa de gratuidad.
- Libertad docente y discente en las aulas para emplear el idioma de elección, tanto oral como escrita.

Centros privados y concertados están sujetos a libertad de oferta.

José Mª Martín López-Suevos
Presidente de la Mesa por la Libertad Lingüística

Feijóo asume la propuesta de Galicia Bilingüe: intentará que los niños se examinen en español este junio
"Si hay margen legal, lo utilizaremos", asegura el presidente de la Xunta
www.lavozlibre.com

Santiago de Compostela.- Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, dió por buena la propuesta de Galicia Bilingüe de buscar el margen legal en el actual decreto del gallego para que los alumnos puedan examinarse en español en esta convocatoria de junio.

Feijóo aseguró que la Administración autonómica se ajustará al decreto del gallego en vigor hasta que apruebe uno nuevo. No obstante, reconoció que si el documento vigente recoge "alguna posibilidad" de que el alumnado gallego tenga "libertad" para responder a los exámenes de este junio en cualquiera de los dos idiomas oficiales, "se utilizará".

"Le corresponderá a la Asesoría Jurídica ver si hay margen y si lo hay, lo utilizaremos", aseguró Núñez Feijóo en la rueda de prensa posterior al Consejo de la Xunta, aunque matizó que el decreto en vigor "obliga", por el momento, a la Administración.

"No voy a trasladar nada, la Consellería de Educación sabrá lo que tiene que hacer", sentenció para advertir, al tiempo, de que si hay "alguna queja" ante la Inspección Educativa, será "atendida y estudiada".

En este contexto, reiteró su intención de elaborar un nuevo documento tras consultar a más de 330.000 padres gallegos el modelo lingüístico que defienden para la educación de sus hijos e intentar "consensuarlo", posteriormente, con los grupos políticos representados en la Cámara autonómica.

PROPUESTA DE GALICIA BILINGÜE
La propuesta original de permitir el uso del español en estos exámenes de junio partió de Galicia Bilingüe. La organización que dirige Gloria Lago propuso en una misiva al consejero de Educación Jesús Vázquez dos posibles fórmulas para que se aplique la medida con urgencia.

La primera se sustentaría en un recurso interpuesto en su día contra el actual decreto. La Administración, ante la posibilidad de que este recurso sea estimado, podría remitir una circular a los centros puntualizando que, para evitar perjuicios a los estudiantes castellanohablantes se les permita usar el idioma de su elección.

La segunda opción, la que mayores garantías ofrece para Galicia Bilingüe, consistiría en la modificación del artículo 13 del controvertido Decreto 124/2007. La nueva redacción tendría que hablar con claridad de libertad de elección por parte de los alumnos con independencia del idioma vehicular empleado por el profesor, aunque se añadiría una simple recomendación no preceptiva de usar la lengua en la que se imparta la materia.

Una modificación de este tipo no presenta la complejidad de la elaboración de un nuevo Decreto y dejaría sin efecto una de las restricciones lingüísticas que más molestan a muchos padres y escolares.

El proceso tendrá un coste de 200.000 euros y puede que comience el viernes
La consulta sobre el uso de las lenguas en los centros será voluntaria, confidencial y concluirá el 19 de junio
SANTIAGO. A.S.R./AGN El Ideal Gallego 6 Junio 2009

El conselleiro de Educación, Xesús Vázquez Abad, dio a conocer los pormenores de la consulta a las familias sobre el uso de las lenguas en la enseñanza no universitaria, aunque no quiso aclarar nada sobre la incidencia concreta que tendrá sobre el futuro nuevo Decreto de gallego. La encuesta será voluntaria, confidencial y concluirá el próximo 19 de junio. La fecha de inicio no está fijada, aunque podría ser el próximo viernes día 12.

Xesús Vázquez, que compareció ante los medios de comunicación acompañado por el secretario xeral de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, explicó que la consulta va dirigida a los 330.000 alumnos del sistema educativo no universitario, repartidos en un total de 1.490 centros. Desarrollar todo este proceso tendrá un coste de 198.000 euros, a razón de 0,60 euros por alumno, según indicó.

Los centros dispondrán la próxima semana de los cuatro modelos de consulta que se van a utilizar, en función de los distintos niveles educativos y escritos en gallego y castellano. Así, se establece uno para Educación Infantil (de 3 a 6 años), otro para la Educación Primaria (de 6 a 12 años), uno tercero para la Educación Secundaria (a partir de 12 años) y el último para el alumnado de Formación Profesional.

Para darle uniformidad al proceso y que los casi 5.000 centros dispongan de todo lo preciso, el conselleiro de Educación señaló que se posiblemente se esperará al viernes 12 de junio para iniciar la encuesta, de tal forma "que haxa oito días exactos de consulta", informó.

EL PROCESO La petición de opinión a los padres, que se hará " cunha serie de medidas de seguridade", indicó, comenzará con la entrega de todo el material a los equipos directivos de los centros, que los repartirán a razón de una encuesta por alumno, para se la hagan llegar a los padres o representantes legales. Por su parte, el Servicio de Inspección se encargará de supervisar el proceso.

Las familias tendrán que devolver luego luego las consultas, a través de sus hijos o entregándolas directamente en sobre cerrado en la secretaría del centro. Los equipos directivos harán un seguimiento mediante una lista de cada familia que participa, que con posterioridad será destruida.

A continuación, la dirección de los centros enviará las papeletas, en bolsas cerradas, a las delegaciones territoriales, que las custodiarán hasta hacerlas llegar a la Consellería de Educación.

A preguntas de los periodistas, Vázquez Abad expresó su confianza en la fiabilidad del proceso, dejando en el aire la pregunta de si alguien desconfiaría "dun órgano oficial dunha Administración pública" y asegurar que, en todo caso, "non vou a entrar nese xogo político".

El titular de la Administración educativa gallega informó así mismo, de que no se fijó una fecha concreta para contar las conclusiones, sino que de lo que se trata es de trabajar con "celeridade", afirmó.

Para procesar la información, la Xunta dispone de un programa en el que se introducirán uno a uno todos los datos.

Sobre la participación, Xesús Vázquez expresó su convencimiento de que lo hará la totalidad de los padres "e do mellor xeito", aunque recordó que sea el porcentaje que sea, los resultados se tendrán en cuenta como punto de partida para elaborar el nuevo Decreto.

La consellería también tiene previsto atender las eventualidades que se presenten, como, por ejemplo, el caso de padres invidentes, para lo que dijo que se establecerán "os mecanismos oportunos".

SILENCIO SOBRE EL DECRETO Nada más comenzar la rueda de prensa, el conselleiro advirtió que no contestaría más preguntas que las relacionadas la consulta, con lo que se negó en reiteradas ocasiones a hablar del nuevo Decreto de gallego, del que dijo que "non hai nin borrador nin boceto".

Señaló, además, que sólo cuando se conozcan los resultados de la consulta "nos poremos a traballar" en la normativa y que en el momento en que exista un borrador, se iniciará la ronda de contactos como los grupos políticos.

Sobre la solicitud de opinión de otros colectivos y organizaciones, como sindicatos o patronal de la enseñanza privada, Xesús Vázquez señaló que todas ellas le expusieron ya sus puntos de vista sobre este y otros temas en días pasados.

OBJETIVOS DE LA CONSULTA El titular de Educación no desaprovechó su comparecencia de hoy para hablar de las razones que llevan a su departamento a derogar el Decreto de gallego y de los objetivos de la encuesta.

En el primer caso dijo que se trata de un compromiso electoral y que con ello se pretende superar "a conflictividade xerada ao redor do uso do idioma", argumentó. De los objetivos de la consulta dijo que son fundamentalmente dos, conocer la opinión de las preferencias lingüísticas de las familias sobre la enseñanza no universitaria y aspirar a garantizar competencias en las dos lenguas oficiales y la capacitación de una tercera, el inglés.

normalización lingüística
La Xunta preguntará también a los padres si quieren asignaturas en inglés
La encuesta, voluntaria y confidencial, limita a cuatro las cuestiones que deberán responder las familias
El conselleiro de Educación asegura que el marco normativo no se reformará hasta que se conozca el resultado de la consulta
Elisa Álvarez La Voz 6 Junio 2009

La encuesta para conocer la opinión de los padres sobre la lengua en la enseñanza estará constituida por cuatro preguntas, y los progenitores tendrán hasta el próximo día 19 de plazo para contestarla. El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, y el secretario xeral de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, presentaron ayer este cuestionario que se remitirá a las familias de 330.000 alumnos de educación infantil, primaria, secundaria y de formación profesional, distribuidos en casi 1.500 centros públicos, privados y concertados. La consulta plantea a los padres en qué idioma prefieren que cursen estudios sus hijos, e incluso los inquiere sobre si querrían que se impartiesen asignaturas en inglés.

La encuesta es el inicio de un proceso que -asegura Vázquez- «concluirá coa derrogación do decreto do galego». Este cuestionario será también el punto de partida para el consenso que persigue la Xunta respecto a las lenguas en la enseñanza. Se trata de un documento secreto y voluntario, cuyo plazo final de entrega será el día 19. Educación distribuirá durante los primeros días de la próxima semana -como muy tarde el viernes 12- los impresos a los equipos directivos de colegios e institutos, y estos repartirán al alumnado el documento, que tendrá un sistema de autocierre para garantizar el anonimato, y serán los propios padres o bien los alumnos los que devuelvan el escrito cubierto.

Para garantizar la fiabilidad del proceso, los cuestionarios se enviarán contabilizados a los centros y los equipos directivos tendrán un listado de los alumnos que responden a la consulta, que después se destruirá.

Jesús Vázquez volvió a repetir que el actual decreto del gallego se derogará porque es un compromiso electoral, para superar la conflictividad generada en torno al idioma, e incluso para solucionar problemas de legalidad que advirtió en su momento el Consello Consultivo, «sendo ponente un membro do grupo socialista e profesor de dereito constitucional, Antonio Carro», apuntó. El objetivo de la consulta es conocer la opinión de las familias y redefinir el marco normativo en la enseñanza no universitaria, con la finalidad de lograr la competencia en las dos lenguas oficiales, y la capacitación en una tercera lengua.

Vázquez garantizó la fiabilidad de los cuestionarios y avanzó que esta consulta será fundamental para la elaboración de la norma. Una vez que se conozcan los resultados, empezarán las reuniones con otros sectores como grupos políticos, sindicatos y docentes.

Respecto al nivel de participación, Educación tendrá en cuenta los resultados sea cual sea el porcentaje, aunque confió en que se eleve al cien por cien de los padres. Ninguno de los responsables de la consellería quiso aventurarse sobre los posibles resultados de la consulta, que calificaron de hipótesis que no entran a valorar.

Sobre la posibilidad de incluir el portugués como asignatura, como anunció Núñez Feijoo esta semana, Vázquez aseguró que no hay ninguna propuesta y que se trata de conversaciones entre el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y su homólogo luso.

Educación tratará las consultas a los padres como ´decisivas´ para el decreto del gallego
El cuestionario se repartirá entre 330.000 familias, que tendrán de plazo hasta el 19 de junio para constestar a las preguntas, formuladas por la Consellería tanto en lengua gallega como en castellana
X. A. TABOADA | SANTIAGO La Opinión 6 Junio 2009

El cuestionario sobre la preferencia del idioma en la enseñanza obligatoria ya está listo. La Consellería de Educación presentó ayer el formulario con las preguntas que remitirá a los 330.000 padres para que elijan el idioma en el que quieran que estudien sus hijos el próximo curso. La elección no será vinculante, aunque las respuestas serán "decisivas" como punto de partida para la elaboración del nuevo decreto del gallego en la enseñanza que sustituya al vigente aprobado por el bipartito.

La consulta, escrita en castellano y en gallego, se repartirá entre los 1.490 centros de Galicia la próxima semana para que a su vez las distribuyan entre los padres, que tendrán de plazo para responder desde el día 13 hasta el 19 de junio."Hoy se inicia el proceso de derogación del decreto", destacó ayer el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, acompañado por el secretario xeral de Política Lingüística, Anxo Lorenzo.

El conselleiro insistió repetidas veces en que las respuestas de los padres sobre la elección del idioma serán el punto de arranque para confeccionar el nuevo decreto -del que dijo que ni siquiera existe un borrador- y que su opinión sería "decisiva", pero no avanzó detalle alguno de cómo prevé ordenar el uso del gallego en la enseñanza, sobre todo porque en algunas preguntas hay hasta cinco posibilidades de respuesta diferente y el sistema educativo no podrá atender todas las opciones.

"No presuponemos que haya un perjuicio sobre la lengua gallega ni sobre nada. No partimos de suposiciones iniciales porque las hipótesis no se hacen a priori. Hacerlas puede llevar a confusiones. Primero escucharemos a los padres, a las familias y a los escolares y después de que hablen, esos comentarios y esas opiniones serán tenidas en cuenta como punto de partida para el nuevo decreto", declaró el conselleiro.

A esta primera fase seguirá la ronda de negociaciones con los partidos políticos y los sindicatos para intentar consensuar la norma sobre el uso del gallego en la enseñanza. Jesús Vázquez destacó que, en todo caso, su principal objetivo es buscar el acuerdo con todos los agentes implicados y "superar el conflicto".

Al cuestionario, según precisó el conselleiro de Educación, podrán responder los padres o los propios alumnos. En él se pregunta qué idioma se prefiere para impartir las materias troncales, para hacer los exámenes y para los libros de texto y otros materiales didácticos.Pero la encuesta también se utilizará para conocer la aceptación de los padres en que algunas asignaturas, sin especificar, se impartan en inglés.

El coste de la iniciativa, según aseguró el conselleiro de Educación, será de 6 céntimos por alumno. Así que el reparto de las 330.000 papeletas, el mismo número de alumnos que hay en Educación Infantil, Primaria y Secundaria, costará casi 19.000 euros.
 

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