AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 11 Julio 2009

 

Caníbales autonómicos
EDURNE URIARTE ABC 11 Julio 2009

La deslealtad a la nación de Cataluña es sólo uno de los problemas de la financiación autonómica. Hay otro peor que es un sistema de decisión completamente corrompido. Una disputa de todos contra todos para comerse la mayor parte del pastel, un pastel que resulta ser el Estado común, la nación, los recursos de todos los españoles. Con el agravante de que el más caníbal, nacionalistas con ausencia total de lealtad al Estado, se lleva la mejor parte, entre otras cosas, porque le da exactamente igual lo que ocurra con el Estado común. Y, sobre todo, porque hay un Gobierno de la nación que estimula y lidera el canibalismo con el planteamiento de la financiación como una negociación entre pequeños estados, con trato especial al voraz estado de Cataluña, con premios a los pequeños estados de abundantes votos socialistas y con castigos a los poco agradecidos electoralmente al Gobierno.

Y esta autoliquidación del Estado no tiene ningún remedio sin un cambio en el liderazgo del Gobierno de la nación. En esta orgía caníbal en que se ha convertido la financiación, todos asumen que, o comes o te comen. O te comportas como otro pequeño estado dispuesto a quedarse con todo, exactamente igual que Cataluña, o te quedas con las sobras. Y las autonomías del PP, al igual que las autonomías socialistas más leales al Estado, han entrado al juego del canibalismo exactamente igual que los más tragones comedores de esta partida.

A estas alturas de la orgía, se me hace cada vez más difícil distinguir entre lo que se quiere comer Cataluña, lo que quiere morder Galicia, lo que exige La Rioja o lo que le apetece a Extremadura. Y tampoco parece que a ellos mismos les interese mucho que lo distingamos, no vaya a ser que sus ciudadanos los tomen por tontos, por anteponer el interés de la nación al interés de su autonomía. Prefieren exhibir sus colmillos más afilados.

¿Quién manda en España?
Yolanda Gómez ABC 11 Julio 2009

En un momento en el que España atraviesa una crisis económica tan profunda es necesario, más que nunca, un Gobierno fuerte que tome las medidas que necesita el país. La sensación que está dando el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, en estos últimos días es, sin embargo, justamente lo contrario.

Con un déficit público disparado, que está comprometiendo el futuro de nuestros hijos, Zapatero cede una y otra vez a las presiones de algunos gobiernos autonómicos, especialmente el catalán, prometiendo dinero y más dinero. Dinero, que por cierto, no existe. Primero la financiación autonómica iba a costar 6.000 millones, luego 9.000 y ya vamos por 12.000. ¿Pero es esto lo que necesita España? ¿No debería el Gobierno sentarse con las comunidades, pero no para repartir un dinero que no existe, sino para obligarles a reducir el gasto público? Pero claro, Zapatero tiene que cerrar el acuerdo de financiación autonómica sí o sí, porque de otro modo se puede jugar el Gobierno de Cataluña y el de España. Y sí, señores, para que el PSOE y el PSC sigan gobernando los demás tendremos que soportar estoicamente las subidas de impuestos necesarias para financiar este dispendio.

¿Y qué me dicen de la Ley de Comercio? El Gobierno sabe perfectamente, porque lo dicen todos los organismos y expertos nacionales e internacionales, que liberalizar el sector comercial es necesario para aumentar la competitividad de la economía española. Y tenía la excusa perfecta, «nos obligaba Europa». Pero no, de nuevo ha cedido a las presiones de las autonomías de siempre, y deja la puerta abierta a que estas veten aperturas de comercios para defender a determinados «lobbys». ¿Pero quién manda aquí? ¿Para quién se está gobernando?

Cuando los intereses de unos pocos se ponen por encima de los de todos los españoles, malo, muy malo.

Transición
Patatas de tortilla
Joan Valls Libertad Digital 11 Julio 2009

Receta clásica de unas buenas patatas de tortilla para élites norcoreanas que piensen en una transición y tal y tal:

Divídanse las élites en aparentes ramas políticas de distinta ideología y pelaje. Persígase con desgana a un determinado grupúsculo terrorista recién creado, mas infíltreselo con topos durmientes para asegurarse de que se fortalece. Escenifíquese una transición democrática tras la muerte del dictador. Iníciese la polarización de la sociedad y la fragmentación del Estado.

Desarróllese la virtud de la paradoja; esto es, que la izquierda haga política de derechas y la derecha, política de izquierdas. Facilítese un santuario en el extranjero para que los terroristas puedan establecerse sin ser molestados. Iníciese la política de dependencia energética de la metrópolis. Canjéense con la metrópolis concesiones de infraestructuras a cambio de la entrega de terroristas. Fínjase un golpe de Estado, asesínese con bandera terrorista durante décadas a quienes investiguen o puedan revelar los ingredientes secretos de la receta, sacrifíquese con regularidad a ciudadanos en previsible ritual terrorista. Jibarícese a las Fuerzas Armadas. Ábranse las aduanas a productos infinitamente más competitivos que los nacionales. Iníciese la fase de terrorismo demoscópico.

Endéudese masivamente a la sociedad mediante pirámide inmobiliaria. Polarícesela con violencia discursiva extrema, atentados selectivos y exacerbación de los nacionalismos. Manténgase la precariedad laboral. Condénese a la juventud (norcoreana) a envejecer en la soledad del hogar familiar. Poténciese el fútbol (norcoreano) de las estrellas y polaríceselo. Institucionalícese el aborto. Admítase a varios millones de ilegales sin exigir ninguna garantía. Manténgase latente el presunto peligro de secesionismo de varias regiones (norcoreanas).

Culmínese la fase de terrorismo demoscópico. Aténtese de forma masiva contra la sociedad, haciendo que parezca dirigido contra un gobierno. Foméntese el encanallamiento masivo de la ciudadanía en todos los ámbitos

Cuando huela a chamusquina, désele la vuelta a la tortilla.
Sírvase fría.

El nuevo Gobierno vasco ha decidido limpiar de imágenes de asesinos los muros más orinados de la tierra vasca
Encantador
Alfonso USSÍA La Razón 11 Julio 2009

El dirigente del partido paleto, Íñigo Urkullu, es el paradigma de la simpatía social. Se supera a sí mismo día tras día, y con creces. Lo que se dice un hombre encantador. Se le advierten brotes de preocupación en su retorcido tronco. Su última reflexión hablada merece un estudio detenido que no me propongo analizar por lo mucho que me aburre. Son encantadores pero muy aburridos. Excesivamente persistentes en la amabilidad. Decir que «se están cometiendo excesos con la orden de retirar pintadas o carteles relacionados con ETA» podría haber sido contestado con una indignada sentencia de la sociedad años atrás. En la actualidad no es más que el chiste malo y negro de un patoso tostón. Se han quedado sin la esperanza de Estrasburgo, para colmo de males. Porque estos paletos son mucho menos si no tienen detrás a sus sobrinos descarriados. Y sin negarles esa adorable simpatía que esparcen por todos lados, en sus palabras hay un algo que deja intuir la existencia de un problema insalvable. Que nadie interprete mi escrito como un señalamiento de que el PNV está hermanado con la ETA.

Pero es cierto que sin la ETA, sin Batasuna, sin los barrios amigos del terror, el PNV jamás se habría mantenido en el Gobierno vasco durante treinta años. Eso, el árbol y los frutos. Unos lo menean y otros recogen la cosecha. No lo digo yo, que Arzallus se encargó de buscar, idear y hacer pública la simpática metáfora. Para el encantador Urkullu «se están cometiendo excesos» con la ETA. El nuevo Gobierno vasco ha decidido limpiar de imágenes de asesinos los muros más orinados de la tierra vasca. Y eso, a un nacionalista se le antoja un exceso. Adorables, pero sin remedio. Muy boronos y jebos. Sólo de allí, aldeanos por vocación. Estrasburgo les queda muy lejos, y Madrid aún más. Han conseguido que Miranda de Ebro, Laredo o Ezcaray se hallen en otro continente. Porque, simpatía aparte, su capacidad analítica ha alcanzado un nivel de perversidad cimarrona y necia que a la gente normal le suena a inalcanzable. Para esa gente normal a la que me refiero, los que han cometido excesos desde hace cuarenta años son los terroristas de la ETA. Excesos de sangre, que son peores que otros abusos.

En un Estado de Derecho, y es bueno que lo sepa el simpático Urkullu, no es habitual ni lógico ni normal que los rostros de decenas de asesinos se expongan en las plazas y calles de las ciudades y pueblos. Esa villanía sólo le puede parecer normal a quienes son anormales, en el sentido que viven fuera de la normalidad, lejanos a la lógica y envenenados anímicamente por las circunstancias. Sucede que han sido tantos los exabruptos emitidos por los dirigentes del nacionalismo paleto que hoy sólo pueden ser analizados desde el más profundo hastío. Lo siento por mis lectores. El estado de ánimo del que escribe es el que llega y contagia a los lectores. Y hoy les he soltado un rollo descomunal, porque estos nacionalistas, aunque sean muy simpáticos y graciosos como Urkullu, no es que hayan terminado con nuestra paciencia, sino con la resistencia normal de la sociedad sana. Y dicen una barbaridad como la pronunciada por Urkullu y no nos deja otra salida que el aburrimiento. Así, que al menos, voy a intentar ser divertido al final. ¡Cataplás, porompompero,chimpón! Ni eso.

PP
El sí crítico
GEES Libertad Digital 11 Julio 2009

Existen dos materias donde el bienestar de los ciudadanos está más en juego: la política exterior y la economía. Las decisiones aquí tomadas repercuten directamente en los ciudadanos, a veces de manera dramática. Razón por lo cual es exigible que en el Congreso de los Diputados el comportamiento de sus señorías sea escrupuloso. Por desgracia, el nihilismo moral izquierdista, hostil a cualquier argumentación lógica, sustituida por amplias dosis de propaganda, ha acabado por extenderse a la derecha, como muestra el uso y abuso que los populares hacen del "sí crítico" a las suicidas medidas económicas del Gobierno.

El "sí crítico" es, por un lado, un sinsentido; imagínese el lector que hablamos de su contrario, un "no apologético": que alguien salga a la tribuna a decir que una medida es maravillosa y necesaria para luego votar en contra. Pues aquí ocurre igual. Si algo es criticable, y es muy criticable por la oposición –como ocurrió con las medidas económicas propuestas por el Gobierno– carece de sentido apoyarlo, salvo que ocurran dos cosas: primero, que hayamos perdido el juicio y nos dé igual una cosa que la contraria, en cuyo caso debemos y podemos dudar de la salud mental de los protagonistas, perdidos en razonamientos erráticos. O en segundo lugar, que nos dé igual una cosa que la contraria porque estemos pensando en algo distinto a aquello que votamos, en cuyo caso no estamos ante un problema de estabilidad intelectual, sino de decencia moral y política.

Puesto que no dudamos de la salud mental de los diputados elegidos por los españoles, tenemos que concluir que el "sí crítico" cae en el campo de la consistencia moral. Y es que constituye una triple estafa en toda regla. Lo es, en primer lugar, para los votantes de la derecha: si sus votos se iban a dedicar a dar "síes críticos" al Gobierno, más valdría haber dejado en sus manos la posibilidad de otorgar "votos críticos" a Zapatero. Porque el marco general de las propuestas socialistas era bien conocido antes de marzo de 2008 y de junio de 2009: más impuestos, más gasto y más intervención en la economía. Eso lo sabían los votantes de la derecha, y la crítica a ZP se la hicieron como había que hacerlo: votando a quien decía que estaba en contra, que dice que sigue estando en contra pero que ahora vota a favor, retorciendo de manera inadmisible el mandato de sus votantes.

El "sí crítico" es también una estafa para los ciudadanos y el funcionamiento institucional: la democracia no se caracteriza simplemente por la celebración de elecciones, sino por la existencia de una oposición real que fiscalice al Gobierno y se le oponga allí donde no está de acuerdo. Si el PP cree que las medidas propuestas por Zapatero no son buenas para los ciudadanos y las instituciones, lo decente es votar en contra. La credibilidad de las instituciones se rompe cuando en sede parlamentaria se dice una cosa y se vota otra distinta. El comportamiento errático es habitualmente malo: cuando se hace desde el Congreso, y a sabiendas de que se hace, erosiona las instituciones, que pierden seriedad.

En tercer lugar, el "sí crítico" es, por supuesto, una estafa moral: si el PP cree que la millonada de ZP es buena, se dice que es buena y se vota a favor; y si cree que es mala, se dice y se vota en contra. Simple sentido moral, al margen de ideologías, que es lo que nos enseñaron nuestros padres. Por eso afirmar que una medida es mala y apoyarla al mismo tiempo implica engaño, mentira e hipocresía. Engaño porque se dice una cosa al ciudadano a sabiendas de que se hará otra distinta; mentira porque, como estrategia política esto incluye decir lo contrario de lo que se piensa; hipocresía porque se dice algo y se hace lo contrario, defendiendo la barrabasada sin inmutarse un poquito, incluso siendo capaz de defenderlo públicamente. En este tercer caso, los principales damnificados por el engaño, la hipocresía y la mentira son aquellos mismos que la practican; por mucha estrategia de comunicación en la que se envuelva, un engaño es un engaño.

En el fondo, el problema que hace ya tiempo que afecta a la izquierda española está ya afectando a la derecha: la conversión de la política en un mero juego para lograr el poder y mantenerlo, al margen no ya de principios y valores, sino de cualquier recta argumentación racional y moral. Los dos grandes partidos se han convertido ya en grandes empresas de marketing que compiten estratégicamente sin muchos escrúpulos morales o ideológicos. Incluso supeditando el sentido moral básico a la utilidad electoral. Ya no se tratar de rechazar o esconder los valores liberal-conservadores, sino de esquivar el discurso lógico y un mínimo sentido de la decencia moral. Esto es lo más grave dentro de la crisis de la derecha española, horrorosamente encarnado en el "sí crítico": al final de crítico no tiene nada, y de sí tiene todo, pero sobre todo es una triple estafa.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

FROB
Despilfarro consensuado
José T. Raga Libertad Digital 11 Julio 2009

Y la verdad es que no sé por qué dedico un término tan benévolo, cuando, analizándolo en profundidad, habría muchas posibilidades de estimar que estamos ante un caso claro de malversación. Ya sé que dirán ustedes que cómo puede calificarse de malversación cuando está respaldado por lo que suele llamarse, quizá de forma indebida, voluntad popular –por aquello de que lo han decidido los padres de la patria– o en otras ocasiones, de forma más certera, voluntad política que, en este caso significa, no voluntad de la polis, sino voluntad de los políticos.

La aprobación en el Congreso de los Diputados del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria no deja espacio alguno para la duda pues sólo 23 diputados osaron votar en contra de lo que 313 votaban a favor. Yo realmente no sé como interpretar ese resultado. ¿Quizá todos tienen intereses bancarios? ¿Es acaso que los que más aspiran a integrarse en los Consejos de Administración de las entidades financieras cuando dejen la función pública? Si se tratara de una competición deportiva, pensaría uno que se les había ofrecido una buena prima, si el resultado era positivo. Aunque, dada mi escasa afición a los deportes pagados, esta aprobación me sitúa más en el recuerdo de las adhesiones incondicionales; siempre convenía que alguien, algo así como un siete por ciento de los presentes, votara en contra, pues lo contrario no era presentable públicamente.

Lo cierto es que nuestro pulmón financiero público va a aportar inicialmente nueve mil millones de euros, los cuales podrán ampliarse, mediante deuda avalada por el Tesoro, hasta poder alcanzar los noventa mil millones, a ese fondo que responde a las siglas de FROB. A mí me rechina hasta la denominación del Fondo. Me pregunto: ¿no hubiera bastado llamarle "Fondo de Reestructuración Bancaria"? Si la pretensión del Gobierno y del Parlamento es convencernos de que será ordenada, no lo van a conseguir; menos, cuanto más se empeñen. Ni se me había ocurrido pensar en ese problema, pero ya que lo dicen, es el momento para que empiecen mis dudas. Puestos a hacerlo largo, si ese es el deseo, mi oído se sentiría más confortable con la denominación "Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada", pero, en fin, como tampoco soy un lingüista, vamos a dejarlo ahí.

Lo que sí que soy es un contribuyente y, en la medida en que la renta me lo permite, un modesto ahorrador. Por eso me estremece al ánimo cuando imagino ese torrente de miles de millones destinados a reestructurar no se sabe qué, porque lo que precisa reestructuración, y urgente, son las mentes, las competencias, las capacidades, las habilidades y la honestidad de los banqueros. Ya sé que hay quien hace aceptablemente bien sus deberes, pero el Gobierno prefiere que no distingamos y que incluyamos a todos en una misma cesta.

Me estremece porque ya estoy pensando que si Dios aún me da unos pocos años de vida, veré aumentar la presión fiscal que tendré que soportar para devolver la deuda que por motivos bien diferentes, pocos de ellos confesables públicamente, está contrayendo el Estado. Y conmigo, mis hijos y mis nietos que, al menos estos últimos, nunca eligieron al Sr. Rodríguez Zapatero para que les gobernase. ¡Pobrecitos míos! Y lo que ya colma el vaso es la alegría con la que tanto el presidente como la vicepresidenta segunda afirman que aún hay margen para el endeudamiento. ¿Adoptan conclusiones semejantes en su economía doméstica? Si no es así, ¿qué ocurre, que el Estado no es nada y detrás de esa nada no hay nadie?

Me decía, con gran extrañeza un muy querido colega universitario, identificable con una izquierda inteligente y racional –también los hay, aunque no se les vea–, ante unos datos que estábamos manejando, que debía haber algún error en los mismos pues de ellos se deducía que las universidades americanas que más dinero recibían de subvenciones y ayudas eran las más potentes, las mejor dotadas. Con gran delicadeza traté de explicarle que a mi me parecía lógico que así fuera, pues la ayuda hay que darla a quien es capaz de aprovecharla. Los indolentes, los manirrotos, los pródigos, los vagos, los que eluden sus responsabilidades, los que engañan, los que estafan, etc. no merecen ayuda alguna, y, si alguna tienen, mejor eliminarla cuanto antes.

Nuestro Parlamento, sin embargo, está dispuesto a entregar dinero público a administradores de entidades financieras que con toda probabilidad han agrupado más de uno de los rasgos apuntados. Me bastaría, si queda algo de conciencia en el hemiciclo –quiero pensar que sí–, que alguno de los 313 que votaron a favor se pregunte si entregaría su patrimonio personal a tales administradores para cumplir con la reestructuración de las entidades que administran. Si la respuesta es que no, que trate de explicar a la sociedad por qué sí que está dispuesto a hacerlo con el dinero de todos los españoles.

Pues bien, lo que más me asombra es que el pequeño rifirrafe entre Sus Señorías no ha sido por ese problema, sino porque la medida puede entrar en conflicto con las competencias de las comunidades autónomas y sus respectivos estatutos. Ante esto, ¿saben qué? Que si la medida plantea un conflicto de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas, mi opinión, es no entrar en el mismo. Que quien así lo alegue, que reestructure lo que es propio de su competencia con sus propios recursos, pero sin mendigar financiación del Estado, no vaya a ser que a los mendigos del sistema financiero y bancario haya que añadir los que proceden del sistema político autonómico.

Me disculpo ante el lector por el tono de estas líneas, pero es que, francamente, uno ya está harto de tanto despilfarro y, ahora sí, de tanta malversación; cuando además vemos a los despilfarradores y malversadores a cobijo de la reestructuración. Y no me vale que me hablen de que Estados Unidos también reestructura. Allí al Sr. Madoff ya le han dado un ticket para que pase ciento cincuenta años en un establecimiento penitenciario y aquí, que yo sepa, se sigue jugando al golf.

EL PNR Y LA CUESTIÓN DE LA LENGUA
www.tercerarepublica.org 11 Julio 2009

La SG del PNR recibe a diario distintos correos que abordan consultas de personas sobre determinados aspectos o posicionamientos del Partido. Constatamos que muchos están referidos a cuestiones lingüísticas. La SG está elaborando un comunicado sobre cómo aborda el Programa del Partido esta cuestión y es interés de este Comité Local de Vigo del PNR el avanzar parte de su contenido.
Saludos cordiales

Carlos Carvalho
Secretario Comité Local de Vigo del PNR
pnr@tercerarepublica.org

El PNR no aborda en momento alguno la cuestión de la lengua desde el punto de vista literario, estético, artístico, etc. El PNR es un partido político y únicamente bajo este ángulo trata el tema de la lengua. Esto se puede sintetizar en tres lemas:

UNA SOLA NACIÓN: ESPAÑA
UN SOLO ESTADO: LA REPÚBLICA ESPAÑOLA
UNA SOLA LENGUA OFICIAL DE LA REPÚBLICA: EL ESPAÑOL.

Hablamos de español, y no de castellano, porque independiente del origen histórico de esa lengua, llega a nuestros días como idioma común de los españoles, y así es denominada por unos 550 millones de personas que también la utilizan en otras partes del mundo. Además del idioma común, el español, existen en nuestra patria otras lenguas españolas de ámbito regional o incluso local.

Nuestro Programa, que sintetiza las bases con las que hay que estar de acuerdo para militar en el Partido, establece en relación con estas cuestiones:

Artículo 6. La única lengua oficial de la República, en todas sus instituciones, administraciones y niveles educativos, será la lengua española. Entendida como institución integradora de la patria española común, todos los ciudadanos tendrán el deber y el derecho de conocerla, sin que ese derecho deba buscar amparo en "la libertad individual" o "la lengua materna".

A la vez, se garantizará en los planes de estudios el conocimiento del resto de lenguas españolas en todo el territorio nacional, pero no se les conferirá el carácter de "cooficiales" en zona alguna.

En este artículo del Programa se concentran todas nuestras ideas políticas fundamentales sobre la cuestión lingûística:

a) Se basa en la tesis de que a un Estado nacional serio le corresponde una única lengua oficial.

b) Se define la lengua oficial como institución de la República: como vehículo de integración nacional, ante todo atento a la exigencia de igualdad ciudadana. Se configura por tanto al español como lengua de uso obligatorio en el espacio público: en todos los niveles institucionales, sean centrales o locales, en el conjunto de la vida administrativa y en todos los tramos del sistema educativo. Se rechaza de modo frontal la mentirosa quimera de la "cooficialidad" en ese espacio. De ahí se deriva el que todos los ciudadanos tengan el deber y el derecho de conocer la lengua española.

c) Se garantiza plena libertad de uso de las diversas lenguas regionales en la vida civil, comercial, medios de comunicación, rotulación de establecimientos, festividades, etc. y la posibilidad de acceder voluntariamente al aprendizaje de esas lenguas en todo territorio nacional.

d) Se huye de cualquier confusión entre el bilingúismo -o plurilingüismo- que es una cuestión social y cultural, que reconocemos gustosamente, y la cooficialidad, que es una pretensión política e institucional irrealizable en la práctica.

Muy diferente es el planteamiento que arranca de la vigente Constitución y que ha materializado el Estado de las Autonomías.

El régimen actual se basa en el pacto de hierro entre la Corona y las oligarquías económicas y políticas centrales, de un lado, y la burguesía catalana y vasca, de otro. Ya en el momento de redactarse la Constitución fue propuesta la denominación de "naciones" para Cataluña y Vascongadas; se optó por la denominación intermedia de "nacionalidades" a la espera de una mejor ocasión. Pero desde un comienzo, la dinámica desplegada por el régimen, que se acelera desde 2004, es su configuración final como Monarquía Multinacional de signo confederal. La cuestión de la lengua ha sido fundamental para la emergencia de las diversas "naciones" que ocupan el solar de la difunta Nación española bajo el nexo de la Zarzuela.

a) La Constitución declara idioma oficial al "castellano", con la voluntad deliberada de rebajarlo a la categoría de una lengua española más: la "lengua propia" de los territorios que no son "nacionalidades históricas".

b) A continuación, en las "nacionalidades históricas" abre la vía de la "cooficialidad" que, como ha señalado Gustavo Bueno, es un "constructo irrealizable", dejando a los Estatutos Autonómicos su ordenación.

c) Los Estatutos, empezando por el inicial de Cataluña, con la bendición del Tribunal Constitucional acuñan el concepto de "lengua propia", decisivo para implantar el monopolio de la oficialidad de sus respectivas lenguas. Se trata de "un concepto jurídicamente indeterminado, referido a "etnias" o irrealidades históricas, que hace abstracción del marco estatal-nacional general, de un lado, y de lo que habla realmente la gente, de otro". A partir del mismo, se disparan los decretos de inmersión y las leyes educativas dirigidas a erradicar el español.

d) El paso final ha sido consumado por el Estatuto de Cataluña, que lleva el concepto de "lengua propia" a sus últimas y lógicas consecuencias, que es identificarla con la única lengua oficial.

ARTÍCULO 6.
1. La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza.

e) En congruencia con lo anterior, hace pocos días ha sido aprobada en Cataluña una Ley de Educación que expulsa al español de todos los eslabones de la enseñanza.

William Vega (ASOCOLOMBIA):
"El abandono escolar de los colombianos en Baleares es de un 80% por el catalán"

"Muchos padres latinoamericanos desean el castellano para sus hijos, pero no hablan por miedo"
Belén Piedrafita www.lavozlibre.com 11 Julio 2009

Palma de Mallorca.- William Vega es el presidente de la Asociación Colombiana Unida de Baleares (ASOCOLOMBIA). En Baleares residen unos 12.000 colombianos, según el colectivo. El pasado 30 de mayo participaron en la manifestación de Círculo Balear en Palma a favor de la libertad lingüística y contra la imposición del catalán. "Las familias colombianas están empezando a enviar de regreso a sus adolescentes para que no se queden sin estudios. Nos vemos nuevamente con el 'luto de la lejanía' de nuestros hijos por la discriminación del español", lamenta Vega.

- ¿Por qué decidieron adherirse a la manifestación organizada por Círculo Balear en favor de la libertad lingüística?
- Porque nosotros somos los más afectados, los que más sufrimos y padecemos la decisión tomada por unos cuantos políticos de cambiar la lengua vehicular en los colegios. El abandono escolar en España está en torno al 20 por ciento. En Baleares, entre la población local es de un 40 por ciento, mientras que entre la población inmigrante alcanza cuotas del 80 por ciento. Ese 40 por ciento está determinado en buena medida por las características económicas de la isla. Aquí siempre ha sido muy fácil encontrar un trabajo bien pagado ligado al turismo, por lo que muchos jóvenes preferían eso, en lugar de tener que estudiar durante años una carrera. Si a eso le sumamos que el porcentaje de población local es actualmente de un 30 por ciento -frente al 70 de los que venimos de fuera, ya sea del resto de España o del extranjero-, el resultado es que muchos nos estamos viendo obligados a trabajar, a estudiar y a vivir con un idioma que no es el nuestro.

- ¿A qué cree que se debe ese 80 por ciento de fracaso escolar en la comunidad inmigrante?
- Está directamente relacionado con el idioma de enseñanza, sobre todo cuanto más avanzada es la edad del niño. A un adolescente le es más difícil integrarse en un nuevo idioma. La mayoría de la gente que viene no procede de familias ampliamente estructuradas o con un nivel de educación alto, lo que unido a la dificultad del idioma provoca que únicamente un 4,75 por ciento alcance estudios superiores, frente al 5,8 por ciento de la población local. El resto no ha terminado Secundaria y, muchas veces, ni siquiera Primaria. A esos chicos, el Estado sólo les da la posibilidad de aprender en catalán cuando es un idioma desconocido para ellos. Esos niños deben enfrentarse a un idioma nuevo, una lengua que no entienden, así que se aburren y terminan dejando el colegio. Francamente nos duele. El Gobierno Balear, gracias a la inmersión del catalán, lo único que está logrando es abocar a toda una generación a la nada, a no tener educación superior y estar en desigualdad de condiciones con la población local. Por eso, cada vez más familias colombianas están empezando a enviar de regreso a sus adolescentes para que no se queden sin estudios. Nos vemos nuevamente con el 'luto de la lejanía' de nuestros hijos por la discriminación del español.

- ¿Sabe si en los colegios hay algún tipo de apoyo específico para la comunidad latinoamericana?
- No. Últimamente se habla de que van a hacerlo, pero a día de hoy no existe ningún tipo de programa específico. La anterior Consejería de Educación sí que tenía medidas encaminadas al aprendizaje del catalán, como la posibilidad de cursar clases extra los fines de semana, la existencia de programas de acercamiento de profesores a las asociaciones de inmigración y la financiación de grupos de catalán. Sin embargo, en ese momento la inmersión del catalán era paulatina y nos adaptábamos, ya que era más fácil. Pero en el momento en el que pasaron al cien por cien de asignaturas en catalán, todo se complicó y las ayudas desaparecieron.

- ¿Es posible actualmente estudiar en castellano en algún colegio público de Baleares?
- No, es imposible, lo que quedó demostrado por Círculo Balear. La propia consejera de Educación ha dejado claro que no existe la posibilidad de escolarizar a nadie en castellano, ni en Primaria ni en Secundaria.

- ¿Cómo vive la situación su hijo?
- El caso de mi hijo de 16 años es diferente. Él no logró adaptarse, pero fue por su gran capacidad de preparación. Él nació en Rusia, tenía un nivel educativo muy alto y aquí se aburría. Solicitamos que lo dejaran pasar a un nivel superior, pero no se lo permitieron porque en esa época la ley todavía no lo permitía. Así que tomamos la decisión de que regresara con su madre a Moscú para continuar sus estudios y allí no lo subieron un curso, sino dos. Actualmente va a pasar a tercero de carrera. Allí, al contrario que aquí, premian la capacidad de las personas. Aquí no, el rasero de España es poner al más malo junto al más bueno para subirlo de nivel. Sin embargo, eso es un arma de doble filo, ya que lo único que logran de esa forma es retrasar al bueno. Es imposible que todo el mundo sea zapatero o aviador. Crean un rasero común que retrasa a los niños de mayor capacidad. El resultado es un abandono escolar del 18 ó 20 por ciento en toda España y de un 40 por ciento en Baleares.

- ¿Cuál es su principal motivo de queja?
- Aquí se forman guetos, tanto por nacionalidades como por idiomas. La gente no lo quiere reconocer pero existe. No ves a africanos con tailandeses o chinos con peruanos. La gente de aquí vive en su mundo, que está completamente separado del de la población local. Hay muy poca integración, precisamente por el mismo carácter mallorquín, porque de por sí es muy cerrado. Es muy difícil que dejen entrar en su círculo a un extranjero, no sólo inmigrante, sino también a los que proceden de la Península. Cada nacionalidad intenta vivir la vida de acuerdo a sus costumbres. La gente vive como mejor le parece y yo creo que en una democracia se trata de eso. Si la integración no se da en la primera generación, se irá dando poco a poco en la segunda y en la tercera. Lo raro es que se pretenda que los latinoamericanos nos integremos cuando no tenemos ninguna diferencia con la población local, a excepción del idioma. Tenemos la misma estructura religiosa, familiar, económica y las mismas costumbres. No sabemos qué quieren decir cuando hablan de que 'nos integremos'.

- ¿Cree que sería más fácil esa 'integración' de la que se habla en una región con una sola lengua?
- Claro. En las comunidades en las que el idioma vehicular es el español, el porcentaje de abandono escolar entre los colombianos es exactamente igual que el de la población local. No es que los colombianos, los peruanos o los bolivianos de Madrid sean diferentes a los de aquí.

"SE NOS ESTÁ PERSIGUIENDO POR DAR LA CARA POR NUESTROS DERECHOS LINGÜÍSTICOS"
- ¿No cree que sería más sencillo que las distintas nacionalidades que hay en Baleares, que reclaman lo mismo, se unieran de alguna forma en pro de un objetivo común?
- El problema es que la pelea con el 'establishment' es la pelea de David contra Goliat. La gente se preocupa por subsistir, por lo que no se encuentra en un nivel en el que pueda reivindicar nada. Hace dos años, había 116 asociaciones registradas. Hoy pocas deben quedar vivas. De esas 116, solamente dos dimos la cara por nuestros derechos lingüísticos y, como consecuencia, se nos está persiguiendo. La gente tiene miedo. A pesar de la persecución del poder, nosotros seguiremos defendiendo lo nuestro. Se habla de democracia, pero eso sólo es de cara a la prensa y al público. La realidad es que ellos persiguen y atacan al que piensa de manera diferente.

- ¿Cómo le persiguen?
- A mí, por ejemplo, me han echado de dos trabajos. Soy médico y trabajaba para el banco de sangre. Al poco de llegar el nuevo Gobierno, no se me prolongó el contrato. Como desde hace mucho estoy metido en la lucha por reivindicar el idioma, se me identifica como una 'persona conflictiva', cuando en mi profesión nunca he tenido problemas con nadie. Después trabajé en la Seguridad Social, donde obtuve una interinidad ganada a pulso. Hacía 400 horas de trabajo mensuales, guardias y cursos. Me presenté a un concurso legal y, finalmente, obtuve una plaza. Sin embargo, de un día para otro me la quitaron y me echaron. Así de fácil. Ahora trabajo en la sanidad privada y, de momento, mi jefe me dice que, mientras mis actividades no afecten a la clínica, seguiré con en el trabajo. El 'establishment' es muy poderoso y ataca a todo aquél que no piensa como ellos. Con el PP esto no pasaba. Yo en era militante, pero me retiré. Sin embargo, cuando gobernaba el PP, me daba cuenta de que había mucha gente crítica que estaba en otros partidos, pero a los que jamás se les tocó ni se les echó de sus trabajos.

- ¿Qué opina sobre la polémica de que se quiera obligar a la comunidad médica a que acredite el nivel B de catalán?
- Me parece horrible. Si esto es así, 2.200 médicos podrían perder sus plazas. Baleares necesita 600 médicos extra para cubrir sus necesidades, pero con la inmersión muchos ya están pidiendo su traslado a la Península, mientras que los que ya están en la Península no vendrán, porque les pagan lo mismo en otras comunidades. Muchos médicos que están terminando aquí sus estudios de la especialidad MIR, ya han dejado ver que se irán a la Península por la discriminación del español. En algunos centros médicos ponen el cartel de 'cerrado' por falta de médicos. Prefieren eso y poner en riesgo la salud de la población que retroceder en la imposición del catalán a los médicos. No puedo entender cómo los nacionalistas y los políticos de izquierdas mallorquines aceptan vender a su pueblo, sus empresas y sus puestos de trabajo por el catalán y una supuesta independencia que les está quitando toda la dignidad.

- Algunos testimonios nos han contado que muchos padres latinoamericanos que desean el castellano para sus hijos no hablan por miedo. ¿Piensa que es cierto?
- Sí, es verdad. La gente del Gobierno no se lo piensa dos veces. Persiguen a todo aquél que piensa de manera diferente. El mensaje es claro. O estás conmigo o si no lo estás, eres mi enemigo y te perseguiré. Al que saca la cabeza se la cortan.

- ¿Cree que estos padres pueden tener miedo a que se marque a sus hijos?
- Sí. La gente tiene miedo a hablar. Sin embargo, eso ha ido disminuyendo. En la manifestación del 30 de mayo nos juntamos más de 20.000 personas. Hace un año no hubiéramos sido más de mil. El miedo ha ido decayendo, la gente ha salido a la calle y ha respondido a la llamada de la convocatoria. La población ha cogido un poco de fuerza para expresar públicamente lo que piensa.

"SI DAN CLASES DE MALLORQUÍN, SERÉ EL PRIMERO EN APUNTARME"
- ¿Tiene alguna opinión formada acerca de la polémica sobre si existe o no una diferencia entre el catalán y el mallorquín?
- Revisando la Historia, hemos encontrado que el latín es el origen de los idiomas romances de esta zona del Mediterráneo. Esta lengua poco a poco fue tomando las características de cada zona. Hace 500 años, la lengua principal era el 'lemosín' y cada zona tenía sus propias características. La primera gramática conocida del 'lemosín balear' -el mallorquín de la época- fue escrita en 1496 por J. Dameto, un mallorquín. La primera gramática catalana, sin embargo, se redactó 344 años después, en torno a 1840 y está basada en la primera gramática mallorquina. En resumen, la madre de la gramática escrita es la lengua 'lemosina balear'. Y de ahí parte la gramática catalana. Cataluña quiere vender todo al revés y nos está importando un idioma catalán que ha sido sacado del mallorquín. Cuando entra en mi consulta un paciente mallorquín, me gustaría poder responderle en su mismo idioma. ¿Por qué le voy a tener que hablar en un catalán ajeno a ellos? Es como si entra un portugués en mi consulta y le respondo en italiano. Los inmigrantes y la gente que vive en Cataluña, que aprendan el catalán. Pero en Mallorca, que nos enseñen el mallorquín. Si dan clases de mallorquín, yo seré el primero para apuntarme.

- ¿Por qué cree que ha cambiado tanto la situación?
- La gente ve que las injusticias son cada vez mayores. La inmersión lingüística ha llegado a unos extremos en los que puede llegar a peligrar la propia economía de las islas. No se puede atacar ni al turista ni al empresario extranjero, ya que es lo que trae dinero y desarrollo. Hace unos meses hubo mucha polémica con la presión que se realizó sobre Air Berlin para que utilizara el catalán en sus aviones. Incluso la prensa fue contra ellos. Muchas multinacionales tienen muy claro no invertir en aquellas zonas en las que el idioma sea un impedimento para el desarrollo y el comercio. Y hablan directamente del catalán.

- ¿Piensa que eso está afectando a la economía de Baleares?
- Claro. Hay empresas que se niegan a invertir en una zona donde por culpa del idioma el coste es mayor. Se obstruye la libre circulación del mercado y eso implica un coste adicional que las empresas no están dispuestas a asumir.

- ¿Cuál sería para ASOCOLOMBIA la postura más adecuada en materia educativa?
- Cuando fuimos a la manifestación de Círculo Balear fuimos muy claros. Queremos que se imparta una educación en todos los niveles, hasta la universidad, al 50 por ciento en los dos idiomas oficiales de las islas, que son el castellano y el catalán. No pedimos nada que no esté dentro de la Constitución. Se supone que ésta debe respaldar y defender nuestro derecho a estudiar en castellano, pero eso no se cumple. Queremos que se mantenga el 50 por ciento, no sólo en las escuelas, sino también en la Administración y en la rotulación de calles y productos. Además, pedimos que, si acudimos a una institución, nos respondan en el idioma en el que preguntamos. Formamos parte de un ciclo económico, somos trabajadores y aportamos nuestro trabajo y nuestros impuestos para el desarrollo de la población, por lo que merecemos que se nos atienda en español. Nos sentimos orgullosos de hablar español, un idioma que fue llevado a América por Colón. Es irónico que los historiadores de aquí digan que Colón era precisamente mallorquín.

DEFENSA NIEGA QUE TENGA RELACIÓN CON LO OCURRIDO
Bajan el sueldo a militares que colocaron la bandera española en el Gorbea
Varios militares que participaron en la colocación de la bandera española en el monte Gorbea y que irritó al PNV hasta el punto de decir que el País Vasco "no es Perejil" han visto reducido su sueldo, según El Mundo. El Ejército rechaza que la medida tenga que ver con lo ocurrido.
LIBERTAD DIGITAL11 Julio 2009

El Mundo cuenta este sábado que varios de los militares que participaron en la colocación de la bandera española en el Gorbea, entre ellos el jefe de la compañía, han visto disminuido su sueldo. Al parecer, la cantidad oscilaría entre los 200 y los 250 euros al mes, correspondientes a la parte englobada en los complementos variables.

Fuentes oficiales del Ejército de Tierra reconocieron la bajada al diario pero quisieron desvincularla totalmente de las maniobras del pasado 18 de junio, cuando los soldados colocaron la bandera española en el monte. Alegaron que la movilidad en estos complementos es bastante habitual y subrayaron que no tiene que ver con lo ocurrido.

Sin embargo, fuentes oficiosas sí vincularon la medida a lo ocurrido y explicaron que se entendió lo ocurrido en el Gorbea como una provocación innecesaria, algo que Defensa niega. La colocación de la bandera española desató las iras de los nacionalistas, que hace una semana se subieron al conocido monte cargados de ikurriñas para proclamar, entre otras cosas, que "España no es Perejil".

El diario también se hace eco del malestar que existiría entre los soldados que subieron al Gorbea por la próxima desaparición de la Brigada de Infantería Ligera número cinco, a la que pertenecen.

La ministra aún tiene pendiente su comparecencia en el Congreso para hablar sobre el episodio de la bandera en el monte vasco a petición del PNV.
 

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Desaprender España
TOMÁS CUESTA ABC 11 Julio 2009

NO les falta razón a aquellos que proclaman que, hoy por hoy, «a hores d´ara», el catalán anda pachucho, tirando a agonizante. El «vaso de agua clara» (Pemán «dixit») del que bebieron Riba y Pla, el inmenso Carner y el mundano Sagarra, se ha convertido en una jerigonza turbia que infaman al unísono los medios de comunicación de mesas (no de masas, puesto que se sustentan, pitas, pitas, a costa de las dádivas) y la reala intonsa de los politicastros. Por no mentar a los supuestos portavoces de una «sociedad civil» de pega que es, en realidad, de paga. O a los pigmeos que emborronan la estafilla literaria. El catalán -que siguió siendo una lengua de cultura a contrapelo del régimen de Franco- ahora es un aval de adhesión inquebrantable ante los que gestionan el cupo de poltronas y la plantilla de sumisos funcionarios. Cualquiera puede llegar a «president» (ahí tienen a Montilla, que es un ejemplo irrefutable) sin saber si la utilización del partitivo es una herencia del bantú o del occitano. Por contra, los que aspiran a una plaza de ordenanza, tienen que ser capaces de salir a la pizarra a dar cuenta del cómo, el cuándo y el porqué las vocales son abiertas o «tancadas».

En cualquier caso, el objetivo de la funesta Ley de Educación que viola a conciencia (de hoz y coz, «pel devant i pel darrera», por detrás y por delante) los derechos que asisten a los ciudadanos, no es remediar la decadencia del idioma vernáculo a costa de arruinar el castellano. Lo que persigue es transformar en zombis (o en robots; cualquier inversión en I+D está justificada) a las generaciones venideras. Formatear la respuesta emocional de los votantes del mañana. De ahí, que con independencia del pedigrí de cada cual y de que haya venido al mundo en Mollerusa o en Córdoba la llana, todos quienes atracan -¡y vaya que si atracan!- en el embarcadero de la Plaza de Sant Jaume pretendan liquidar la libertad administrando ideología en vena y filología en cápsulas. «Per collons» y por las bravas, que nadie se llame a engaño. Lo esencial es que la identidad se vea reforzada y no contaminar la estupidez de «casa nostra» con inopias foráneas. A fin de cuentas, y aunque Rodríguez Zapatero se esfuerce en abolir las diferencias entre los zotes de solemnidad y los molondros carentes de pompa y circunstancia, en el terreno de las aulas todavía hay clases. «Els joves catalans», dentro de pocos años, tendrán el privilegio de ser analfabetos redoblados. Ni podrán descifrar un soneto de Foix («Sol, i de dol, i amb vetusta gonella...»), ni sabrán qué demontre significa diantre. ¡Analfabetos redoblados, casi nada! En Extremadura, en cambio, deberán conformarse con el título de analfabetos redomados. Y aún nos deberían dar las gracias.

Si es cierto que el catalán se encuentra en baja forma también es obvio que la burricie a espuertas y la ignorancia a saco no le ayudarán a superar el trance. En cuanto a la campaña de depuración lingüística que promueven Montilla y sus secuaces, es un empeño estéril, amén de una falacia. Lo que corre peligro en Cataluña no es el español, que se defiende solo, sino la propia España. Fomentar el rencor, falsificar la historia, atizar el desdén, minar la tolerancia... O sea, aprender de cabo a rabo a desaprender España. Asignatura obligatoria -obligadísima- pese a que no aparezca en los temarios.

«Como sea»
Antonio JIMÉNEZ La Razón 11 Julio 2009

A los socialistas en el poder si no les salen las cuentas terminan cuadrándolas a martillazos. Eso pensó en más de una ocasión Antonio Gutiérrez cuando el hoy diputado socialista era secretario general de CC OO y se las tenía con el entonces ministro de Economía Carlos Solchaga. El expeditivo método, reñido con el rigor y la lógica contables, pretende recuperarlo ahora Zapatero para cuadrar el «sudoku» de la financiación autonómica. El martillazo a las cuentas, sinónimo del «como sea» inherente al zapaterismo andante, planea sobre este modelo de reparto autonómico que amenaza seriamente la cohesión territorial y la solidaridad entre las regiones.

Con estos precedentes sólo desde un optimismo antropológico y temerario rayano en la inconsciencia puede asegurarse, como dice Zapatero, que el acuerdo de financiación, pendiente de que sea rubricado por todos los presidentes autonómicos, será merecedor de un «cum laude». No es posible que todas las comunidades salgan ganando, como repite la propaganda gubernamental, cuando Cataluña y Andalucía tienen prometidas cifras por encima de la media.

Ya lo denunció José Bono al advertir desde sus predios manchegos sobre los riesgos de un sistema de financiación como el del Estatut: «Si unos quieren comer aparte, es porque quieren comer más». Zapatero, hipotecado por su exigua mayoría parlamentaria, se ha empeñado en tirar de chequera para cumplir con los feudos socialistas determinantes en las urnas y garantizarse su estabilidad, a costa de dejar al Estado en fase terminal y un incierto futuro económico. Más poder para algunas autonomías, más déficit , más gasto descontrolado, más descontentos y, en definitiva, menos España. Esto es lo que hay.

Financiación
El Leviatán catalán
Emilio J. González Libertad Digital 11 Julio 2009

Entre los muchos errores en política económica que está cometiendo el presidente del Gobierno, uno de los más serios puede ser su empeño en aprobar un nuevo sistema de financiación autonómica para tratar de contentar a los catalanes.

Después de haber dado el visto bueno al Estatut, con esa cláusula por la cual el Estado tiene que destinar a Cataluña el mismo porcentaje de las inversiones públicas que representa el PIB catalán respecto del conjunto de la economía nacional, Zapatero quiso dar marcha atrás, presionado por los barones regionales de su partido y entonces se sacó de la manga un nuevo sistema de financiación autonómica. De esta forma, ZP se convirtió en prisionero de sus propias acciones y ahora no se atreve a incumplir nuevamente su palabra ante el temor de ruptura del PSC con el PSOE. De ahí que lo que Zapatero pretende poner sobre la mesa es un plan que ofrece un poco de dinero a casi todos para tratar de mitigar el hecho de que Cataluña, una de las regiones más ricas de España, se va a llevar la parte del león.

Basta este motivo para decir ‘no’ al nuevo sistema de financiación autonómica porque, con esa filosofía de fondo, rompe principios tan elementales y tan fundamentales para la cohesión de la Nación española como la solidaridad interterritorial. Conforme con él, aquellas regiones más pobres y atrasadas teóricamente son las que deben recibir más ayuda del Estado. Sin embargo, Zapatero va hacer justo lo contrario y va a dar más dinero a quien tiene más, lo cual es ilógico para un partido que se dice socialista y que pretende buscar la igualdad. Pues lo que va hacer es consagrar y ampliar las desigualdades entre regiones.

Cataluña tiene el gasto público por habitante más alto de toda España, un dinero que, en muchos casos, no se ha empleado precisamente en mejorar el bienestar de los ciudadanos a través, por ejemplo, de la ampliación y modernización de las infraestructuras públicas, como viene haciendo Madrid desde hace años con sus presupuestos. Por el contrario, los distintos Ejecutivos catalanes están dilapidando sus recursos en cosas tan absurdas como abrir embajadas por todo el mundo o comprar Spanair, una compañía aérea en quiebra, con tal de tener una aerolínea de bandera catalana, cueste lo que cueste porque de una u otra forma ya lo pagará el resto de España, cuando no a potenciar el clientelismo político. A ello se suma que la política de inmersión lingüística y los pasos hacia el separatismo que está dando el tripartito catalán están echando a las empresas de la región, con lo que Cataluña está recaudando menos impuestos de lo que esperaba y gastando mucho más de lo que se puede permitir. Lo lógico en estas circunstancias sería que la Generalitat se dejara de hacer tonterías y recortara sus gastos para poder equilibrar sus cuentas. Pero Montilla, Carod Rovira y demás no están por la labor y quieren más y más dinero para alimentar al insaciable Leviatán catalán, que nunca tiene bastante.

Como argumento para justificar su posición alegan que durante los años de Gobierno del PP se invirtió más en Madrid que en Cataluña, olvidando que mientras el Estado construía autopistas en territorio catalán y modernizaba Barcelona de cara a las Olimpiadas del 92 donde no invertía era en Madrid. De la misma forma olvidan que buena parte de la ampliación y modernización de la red de infraestructuras madrileña está financiándose con el presupuesto autonómico, no con fondos estatales. La Generalitat debería hacer lo mismo y, si no cuenta con recursos suficientes para ello, entonces que redefina sus prioridades de gasto, o que suba los impuestos a los catalanes o, simplemente, que entienda que no se puede tirar el y pretender, al mismo tiempo, disfrutar de infraestructuras mejores porque no hay recursos suficientes. Por ello también hay que decir ‘no’ al nuevo modelo de financiación autonómica.

Por último, hay un tercer elemento de suma importancia a tener en cuenta. Estamos inmersos en la que posiblemente es la crisis económica más grave de la historia moderna española, que está disparando el déficit presupuestario y la deuda pública, en parte por la propia crisis, en parte por la mala gestión de la misma que está llevando a cabo Zapatero. En estas circunstancias, hay que apretarse el cinturón. Sin embargo, las autonomías no están por la labor y dicen que lo haga el Estado. La salida de la crisis, empero, compete a todos los niveles de la Administración, autonomías incluidas. Por ello, ese dinero debería destinarse a reducir el déficit y la deuda, o a bajar impuestos, en lugar de transferirlo a unos Ejecutivos regionales insolidarios que van a malgastarlo, al tiempo que, con ello, van a impedir que desde el Estado puedan llevarse a cabo políticas de alcance nacional para combatir la crisis.

El nuevo modelo de financiación autonómica, en resumen, responde a las necesidades crecientes de la Generalitat de Cataluña de alimentar el Leviatán que ella misma ha ido creando a lo largo del tiempo. Sin embargo, ese es su problema y el resto de España no tiene por qué pagarlo.

Miseria terrorista
Editorial El Correo11 Julio 2009

Los tres kilos de cloratita que hizo explotar ETA contra la sede del PSE en Durango, sin aviso previo, resumen el único y criminal ideario de una banda terrorista que cumple medio siglo matando y amenazando. Se trata de su séptimo atentado del año, el tercero desde que Patxi López accedió a la Lehendakaritza y el segundo contra una agrupación socialista, tras el del pasado mes de febrero en Lazkao, una más de la larga serie de bombas contra las 'casas del pueblo'. Un paroxismo asesino que acabó con la vida del policía nacional Eduardo Puelles hace apenas tres semanas. ETA no tiene más respuesta a su derrota política, policial, judicial y, sobre todo, social que mantener una cadencia de destrucción que la haga presente. Y en su deriva es indiferente al clamor ciudadano, a la unánime repulsa del Parlamento vasco e, incluso, a la contundencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que no sólo ha convalidado la ilegalización de sus franquicias políticas sino que ha catalogado la decisión como 'necesidad social'.

La actuación de los concejales de ANV en Durango, ausentándose de la junta de portavoces en la que el resto de formaciones -PNV, PSE, PP, EA y Aralar- consensuaron una nota de condena del atentado, muestra de manera evidente la cobardía y el desapego, cuando no la connivencia, con que la izquierda abertzale radical presente en las instituciones afronta la vulneración de derechos humanos que sufren sus conciudadanos. Una 'cosificación' que es el caldo de cultivo del enquistamiento terrorista y que aún sigue presente, aunque de forma cada vez más minoritaria, en la sociedad vasca. Es precisamente ante crímenes como el de ayer cuando se comprueba el nulo valor de los pronunciamientos de los líderes abertzales y sus apelaciones a soluciones dialogadas, como si entre el terrorismo y las instituciones democráticas, entre la violencia y el Estado de Derecho, se pudiera entablar algún tipo de relación. Frente a este núcleo duro e impermeable a los estragos de las bombas no existe más opción que el aislamiento cívico, el arrinconamiento legal y la acción judicial. El terrorismo etarra no es la consecuencia ni el efecto de un conflicto político. Es un atroz ejercicio de totalitarismo que no tiene más salida que la extinción. Y para ello no hay mejor estrategia que la constante y eficaz actuación policial.

Núñez Feijóo reivindica la normalización lingüística "en libertad" para Galicia

Afirma que el "monolingüismo tropieza" con la realidad gallega
Ep www.lavozlibre.com 11 Julio 2009
viernes, 10 de julio de 2009, 18:50

Santiago de Compostela.- El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha reivindicado la normalización lingüística "en libertad" y demandó al Consejo de la Cultura Gallega (CCG) su "implicación" para encarar "con éxito" los dos "retos" que tiene la comunidad para su "internacionalización": el Año Santo 2010 y el proyecto de la 'Cidade da Cultura'.

Feijóo clausuró los actos del XXV aniversario del CCG, al que se refirió en su discurso como una institución "determinante y central" para la cultura de Galicia. Con ella -aseguró- "comparte" la Xunta el "sueño" de una normalización "en libertad" de la lengua gallega. Por eso, apuntó que contará "siempre" con sus "propuestas" para la promoción del gallego, que identificó como "máximo exponente" cultural.

El jefe del Ejecutivo autonómico convirtió su intervención en un alegato a favor de la libertad como "elemento" que, en su opinión, permitirá a Galicia "superar las mil primaveras de Cunqueiro". "Hoy los gallegos son como quieren ser, son gobernados de acuerdo con su voluntad, y sin necesidad de que nadie mitifique sus deseos", proclamó bajo la atenta mirada de representantes de todos los ámbitos culturales de la comunidad.

Por eso, Núñez Feijóo aseguró que las "misiones de resistencia cívica" son "innecesarias" a día de hoy y agregó que incluso pueden resultar "perjudiciales" en la pretensión de "evitar que se rompan" los vínculos entre "una ciudadanía libre" y su expresión "cultural".

En este escenario, volvió a defender la "libertad y pluralidad" de la cultura gallega y agregó que esta "libertad" exige "respeto cordial" por las "diferentes formas de entender el hecho cultural", sin recurrir "a un canon que limite" o a un "monolingüismo" que, a su juicio, "tropieza" con la realidad gallega.

"NACIÓN-CULTURA"
Con su intervención, Feijóo respondió en parte a los discursos pronunciados por quiénes lo antecedieron en el uso de la palabra. Entre ellos, el presidente del Consejo de la Cultura Gallega, Ramón Villares, quien reivindicó el papel de la institución como "asesora" de las políticas públicas en materia cultural, sin voluntad de "intrusismo ni intervencionismo" en áreas "privativas" del Ejecutivo.

Además de asesorar y evaluar, Villares resaltó la función del CCG en la promoción exterior de Galicia. "Si somos una nación-cultura, que lo somos, la apuesta en este sentido debe ser explícita", aseguró el presidente del CCG y recordó que "ser diferente es ser existente" porque, incidió, las diferencias hoy "no son excluyentes".

"La cultura gallega es un bien intangible, un tesoro como el que guardaban los 'mouros' de Cunqueiro", continuó Ramón Villares y recordó que éste es el "tesoro" que es necesario "cuidar y transmitir" a las nuevas generaciones. "Empezando por el impagable recurso que supone tener nuestra lengua propia", apostilló.

El acto se nutrió también con las intervenciones de uno de los miembros del primer plenario del Consejo -Francisco Díaz-Fierros Viqueira- y del que fue consejero de Educación y Cultura de la Xunta cuando se aprobó la Ley de creación de la institución, Víctor Manuel Vázquez Portomeñe.

También intervino el ex presidente del CCG Alfonso Zulueta de Haz, quien aseguró que "el ser" de Galicia "depende" de la "existencia" de su cultura. "Si su cultura muere, Galicia desaparecerá del mapa espiritual del mapa espiritual de Europa", concluyó.

'CREAR CULTURA, IMAXINAR PAÍS'
La convocatoria del acto institucional que acogió hoy la sede compostelana del CCG sirvió de conclusión al conjunto de actividades iniciadas en abril de 2008 para conmemorar el XXV aniversario de la institución, bajo el lema de 'Crear cultura, imaxinar país'.

En él participaron numerosos representantes de la cultura gallega y de otras instituciones representativas en la comunidad como la presidenta de la Cámara autonómica, Pilar Rojo, y el Valedor del Pueblo, Benigno López. También estuvieron presentes los ex presidentes de la Xunta Gerardo Fernández Albor y Emilio Pérez Touriño.

Antes de pronunciar el discurso de clausura, Núñez Feijóo acompañó a Villares en el acto de entrega de dos insignias de honor a María José Rodríguez Galdo y a Isaac Díaz Pardo, con quien se fundió en un largo abrazo.
 

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