AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 16 Julio 2009

 

Todo por el Poder
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 16 Julio 2009

En pleno siglo XXI y en las sociedades desarrolladas, ricas, industrializadas o cómo quieran ustedes llamarles, todavía hay clases. Hay clases sociales, por supuesto, y clases territoriales, regionales o nacionales. Cataluña pertenece a la clase alta, por eso el habilísimo Zapatero ha pactado con los catalanes una financiación privilegiada que quizás logre mantenerle agitando los brazos como un muñeco de guiñol hasta la próxima legislatura.

Los socialistas son tan clasistas como el más burgués de los burgueses, pero tratan de disimularlo con la demagogia barata de lo que ellos llaman "medidas progresistas": más aborto, más homosexualismo en la calle y en las escuelas, continuas proclamas con cierto contenido social a nivel teórico, pero totalmente vacías a nivel práctico, etcétera.

La Ley de Educación de Cataluña es una concesión más a la oligarquía catalanista y una nueva vuelta de tuerca del nacionalismo contra la libertad de los ciudadanos. Restringe a los padres catalanes la posibilidad de elección de centro educativo, de escoger la clase de enseñanza que quieren para sus hijos y elimina su derecho a decidir con libertad la lengua de enseñanza entre las dos oficiales.

El consejero de Hacienda de Madrid, Antonio Beteta, se preguntaba este martes qué tenía un catalán que le hacía recibir el doble que un madrileño. Pues los políticos catalanes tienen algo muy poco ético pero muy eficaz en política: poder de chantaje. Eso es, D. Antonio Beteta, lo que tienen los catalanes y que no tienen los madrileños ni la inmensa mayoría de las comunidades autónomas.

El nuevo modelo aumenta la financiación destinada a la política lingüística. ¿Por qué? Porque los nacionalistas son los socios con los que cuentan los socialistas para perpetuarse en el poder. Ésta y no otra es la causa de que la nueva ley multiplique por más del doble los recursos destinados a política lingüística.

El "Todo por la Patria" se ha convertido en "Todo por el Poder".

La gran coalición
J. M. RUIZ SOROA El Correo 16 Julio 2009

Para el autor, el modelo de financiación autonómica se fundamenta en un principio perverso: «El Estado se endeudará sistemáticamente para que todas las comunidades autónomas puedan exhibir triunfantes su trozo de tarta». Un esquema que tendrá, en su opinión, graves consecuencias futuras

El lector pensará, con toda seguridad, que el agrupamiento político de las personas en sociedad se produce sobre todo por motivos ideológicos, nacionales o religiosos y que, por tanto, las coaliciones más fuertes son las que oponen a los progresistas/conservadores, izquierdas/derechas, nacionalistas/ciudadanistas, católicos/laicistas, y así parecidamente.

Craso error: la más fuerte de las coaliciones de intereses en la sociedad contemporánea es la de los vivos (los que estamos aquí y ahora disfrutando de la existencia) contra los todavía no nacidos (los futuros ciudadanos). Es una coalición que se funda en una premisa básica de la sociedad del bienestar, sección consumista: disfrutemos de la vida lo mejor posible, aunque la factura sea alta, porque siempre podremos diferir su pago al futuro. El bienestar hoy y para nosotros, la factura que la paguen los que vengan luego. Es el milagro de la deuda pública, del déficit estructural y de la explotación del planeta.

Éste es un punto que ha sido subrayado por los mejores autores contemporáneos (Daniel Innerarity lo ha denominado 'la rapiña del futuro') y ha sido magistralmente puesto de relieve por Marcel Gauchet. Escribe el francés que nos quejamos de continuo en la sociedad actual de que el futuro ha dejado de funcionar como una instancia de provisión de sentido para la vida, que las 'ideologías del futuro' (fueran la marxista, la liberal o la técnico-científica) han quedado ya deconstruidas y anémicas, incapaces de suscitar atractivo y esperanza al habitante de Occidente. Y, sin embargo, observa ácidamente Gauchet, todo este discurso no es en el fondo sino una excusa, la excusa de quienes no quieren hacerse responsables por el futuro. El problema de nuestra sociedad con el futuro no es tanto filosófico como moral: nos pasa como a los niños, que no queremos asumir nuestra responsabilidad por él, sino tan sólo gozar del presente.

Viene a cuento lo anterior porque lo sucedido recientemente con la financiación de la España autonómica es un perfecto ejemplo de esta actitud de irresponsabilidad de los vivos, 'los vivos' tanto en el sentido literal como en el metafórico del término. El esquema de reparto diseñado por el Gobierno socialista puede ser analizado, y sin duda lo será con profusión y encarnizamiento, desde el punto de vista del reparto mismo: quién recibe qué y por qué. Se hablará de si el reparto es más o menos justo, solidario, equitativo. Si responde a criterios objetivables o a intereses políticos coyunturales. Si nos aproxima o aleja de la cohesión intercomunitaria. Si garantiza la igualdad ciudadana en todos los servicios públicos o sólo en algunos. Y, sin embargo, se hablará menos del milagro implícito en el propio sistema: el milagro de que pueda repartirse los trozos de una tarta que, una vez sumados, superan el cien por cien de la tarta. El milagro de que pueda darse más a todos sin disminuir el fondo de lo que queda. El milagro, dicho en términos directos, de que el éxito político de la financiación (¿quién puede decir que no a una oferta de más dinero?) se esté consiguiendo gracias al déficit público del Estado.

La cuestión tiene una trascendencia relevante, puesto que estamos hablando de la financiación ordinaria de los gastos corrientes de funcionamiento del sistema territorial de administración. No estamos tratando de un gasto extraordinario como serían las necesidades de protección social generadas por una crisis económica transitoria, tampoco de financiar un proyecto específico cuyos efectos se van a dilatar a lo largo de muchos años, o una particular obra pública, o una reforma de estructuras. No, estamos hablando de financiar el coste diario y corriente de la Administración. Y estamos admitiendo que ese coste corriente va a ser superior a los ingresos de que disfruta el propio sistema, de manera que sólo podremos soportarlo mediante el déficit público: el Estado se endeudará sistemáticamente para que todas las comunidades autónomas puedan exhibir triunfantes su trozo de tarta.

Esto es tanto como admitir que el Estado (tomado en su conjunto) es incapaz de atender sus propias necesidades y que sólo puede hacerlo tomando prestado del futuro y dejando a los españoles de mañana la factura consiguiente. O, lo que es lo mismo, que nos hemos construido una casa muy agradable pero que está por encima de nuestras posibilidades. Lo cual es terrible, si bien se mira. Toda la prédica actual sobre la necesidad de mejorar la eficiencia del sistema económico español, de aumentar la productividad de sus elementos, se convierte de golpe en pura cháchara que el mismo Gobierno se encarga de tirar al cubo de la basura retórica, cuando diseña un sistema que es por sí mismo contrario a las leyes mismas de la racionalidad económica: gastar más de lo que se posee.

En Alemania andan actualmente con el debate acerca de la constitucionalización de la prohibición de los déficits estructurales; es decir, de recoger como derecho fundamental de los ciudadanos el de que los gobiernos de turno no puedan hipotecar el futuro para que los vivos lo pasen mejor. Aquí, por el contrario, parece que estamos en la fase infantil del izquierdismo benevolente. En efecto, la izquierda siempre ha visto los límites al déficit público o el control de la inflación como unos inventos del sistema capitalista que sólo perseguían enriquecer a los ricachones y que, so capa de tecnicismo y rigor técnico, sólo buscaban favorecer a los de siempre. La izquierda benevolente siempre ha abrazado el 'dictum' atribuido a Keynes cuando alguien observó las consecuencias en el largo plazo de las políticas de gasto: «A largo plazo, todos muertos». Lo malo es que no es así en absoluto si en lugar de mirar a los vivos miramos a la sociedad.

Nuestro Gobierno ha optado por la benevolencia, por las políticas simpáticas de efecto garantizado: hay más para todos. Ha preferido rehuir el antipático papel del que trae las malas noticias (no nos llega para seguir como hasta ahora) e ingresar en la 'gran coalición'. Es un pasito más en el crecimiento del cáncer del populismo democrático, esa forma de degenerar de las democracias que tiene la virtud de ser indolora e imperceptible a corto plazo, incluso agradable, aunque no por ello menos letal que otras más llamativas. Y mientras tanto, hablemos de sastres y trajes, que eso es lo importante.

Un sistema de financiación tan vital debería estar consensuado por PP y PSOE
Lo importante es en qué se gastará
Editorial La Razón 16 Julio 2009

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) celebrada ayer reflejó las discrepancias que ha suscitado el nuevo modelo de financiación autonómica, si bien finalmente fue aprobado con la abstención del PP. Mientras los consejeros socialistas se mostraron plenamente conformes a la propuesta del Gobierno, los populares hicieron constar en acta sus dudas y críticas, pues no estando de acuerdo con la oferta, están obligados a aceptarla para preservar su financiación, que en números absolutos es superior a la vigente. Lo más criticable del modelo financiero aprobado ayer por los socialistas en el CPFF es que carece del consenso de los dos principales partidos, PP y PSOE, que es fundamental en un asunto de tanta trascendencia para la cohesión y el desarrollo equilibrado de España.

A diferencia del modelo anterior, que el Gobierno del PP pactó con el PSOE, éste no ha logrado el apoyo unánime pese a que han menudeado las reuniones y que el propio presidente del Gobierno puso un empeño personal en ellas. Consecuencia de esta falta de consenso es que algunas autonomías se consideran relegadas o poco atendidas en sus demandas. Incomodidad que se podría haber subsanado si de una y otra parte se hubiera puesto más empeño en alcanzar un acuerdo que pacificara un asunto tan vidrioso y causante de tantos agravios como es la distribución equitativa de los recursos financieros. Dicho lo cual, no debe extrañar que los partidos traten de arrimar el ascua a su sardina y construyan sus discursos políticos de cara a las respectivas parroquias.

Todos ellos deberían, sin embargo, moderar la retórica y no incurrir en mensajes que sólo contribuyen a avivar los sentimientos de agravio. Calificar de «catalanofobia» las críticas al modelo, aun las más razonables, es una irresponsabilidad en la que no debe incurrir ningún dirigente, menos aún alguien con tareas de Gobierno. En el lado opuesto, no es de recibo que se azuze el victimismo y se culpe de las propias frustraciones a otras comunidades. Conviene sosegar el debate y no sacarlo de los cauces que le son propios: una cuestión financiera en la que se deben repartir con justicia y equidad los impuestos de todos, de modo que salga beneficiado el ciudadano y contribuya a cohesionar la sociedad española. Este es el marco al que se debe circunscribir la cuestión, sin caer en demagogias ni en retóricas efectistas.

Porque aun siendo muy importante alcanzar la fórmula de reparto más adecuada, de manera que las regiones se sientan cómodas y satisfechas, también es fundamental saber en qué y cómo se van a gastar esos fondos que van a recibir. Del mismo modo que el Estado de Derecho se articula en un equilibrio entre derechos y deberes, el edificio financiero del Estado autonómico debe reposar en la equidad distributiva y en la responsabilidad en el gasto. Y en este capítulo del gasto es donde los gobernantes autonómicos deben mostrar el mismo celo y la misma convicción que han desplegado para reclamar lo que consideran justo.

Están obligados a dar cumplida cuenta a sus ciudadanos del qué, cómo, cuándo y porqué de todas las partidas del gasto. Se exige de ellos transparencia y criterio a la hora de disponer del dinero de todos. Si los dirigentes autonómicos hubieran puesto el mismo empeño en explicar a sus ciudadanos en qué van a gastar hasta el último euro que reciban, tal vez el debate sobre el nuevo modelo de financiación habría sido más creíble, menos crispado y más satisfactorio para la sociedad.

Un único partido
M. MARTÍN FERRAND ABC 16 Julio 2009

JOSÉ Luis Rodríguez Zapatero, sembrador de vientos, vive en perenne huida de las tempestades que desata. Eso, especialmente cuando la oposición, ensimismada en sus conflictos internos, ha dejado de ejercer su función principal, comporta un grave riesgo para la Nación. Ayer, con el capítulo del Consejo de Política Fiscal y Financiera, se cerró un lamentable proceso en el que, al margen del Parlamento y como prólogo chapucero de la próxima Ley de los Presupuestos Generales, quedaron asignadas las grandes partidas del gasto para el próximo ejercicio. En puridad, y como símbolo de la austeridad que reclama la situación, podrían ahorrarse las sesiones del Congreso que, a la vuelta del verano, oficiarán la liturgia hueca de aprobar lo que ya está acordado o, cuando menos, repartido y aceptado por las partes.

Quienes venimos doliéndonos por la no separación de los poderes del Estado, la evidencia de nuestra superchería democrática, debemos ahora arreciar en lamentaciones: ya no se confunden las funciones del Ejecutivo y el Legislativo. Son una sola cosa, un magma de poder que arranca de un pintoresco sistema electoral y del que se deriva el Judicial. No hemos llegado al partido único, pero es un único partido hegemónico el que, en interesada simbiosis con los pequeños grupos periféricos que no quieren ser españoles, mangonea a su capricho el presente de cuarenta millones de ciudadanos y compromete gravemente el futuro de sus hijos, nietos y bisnietos.

No se puede descartar que, hace poco más de tres meses, Pedro Solbes abandonara su cargo y su responsabilidad en manos de Elena Salgado para evitarse, como veterano servidor de la Administración del Estado, el sonrojo que le hubiera producido una situación como la que ayer culminó con la aprobación del proyecto gubernamental por parte de unas Autonomías y la resignación de las demás. No es, como con aviesa intención anuncio María Teresa Fernández de la Vega, que los del PP se haya sentido protagonistas de Toma el dinero y corre. También quienes consideramos injusta la legislación fiscal vigente estamos obligados a pagar impuestos y, en concordancia, no es necesario estar a favor de un modo de reparto para percibir la cuota correspondiente. Pero quedan en el aire las dudas sobre una democracia decadente y la inquietud por un partido, el otro, que parece incapaz de atender sus deberes con diligencia.

¿Ingobernable o ingobernado?
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 16 Julio 2009

Tiene España fama de país ingobernable. O más exactamente, los españoles. Es una fama que nosotros mismos hemos alimentado, por ese prurito nuestro de presentarnos como arrogantes y montaraces. Pero ya dice el refrán «dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces», pues pocas famas hay más inmerecidas que ésta. Una ojeada a nuestra historia próxima y lejana arroja que somos uno de los pueblos más fáciles de gobernar, y la mejor prueba es la retahila de necios, inútiles, ignorantes, fantasmones y engreídos que nos han gobernado, muchos de ellos con el aplauso popular, al menos mientras ocupaban el poder. Muy pocos países podrán exhibir una lista tan larga de nulidades a su frente, y una tan exigua de auténticos hombres de Estado, sin distinción entre izquierda y derecha, aunque hay que reconocer que esta última ha gobernado bastante más tiempo. La clave de tan triste récord me la dio uno de los colaboradores de Suárez, al mostrarle mi admirado asombro por lo bien que habían conducido la Transición. -Fue mucho más fácil de lo que parece, José María -me dijo-. Este pueblo está acostumbrado a obedecer y sólo era cuestión de coordinar la jefatura del Estado con la del Gobierno. En el momento que comenzaron a funcionar sincronizadas, pudimos poner en práctica nuestro programa sin apenas encontrar resistencia.

Es algo que se ha venido confirmando a lo largo de esta democracia, que supera ya el cuarto de siglo, ninguna tontería. Ha habido cambios de gobierno, pero no por el empuje de la oposición ni por el clamor popular, sino por el desgaste interno de los mismos. Con Suárez acabaron las intrigas internas de UCD. Con González, la corrupción desencadenada en el PSOE. Con Aznar, la soberbia que le llevó a creer que podría seguir gobernando incluso después de haber renunciado al cargo.

Como con Zapatero está acabando su incapacidad manifiesta. En ninguno de esos casos, la oposición jugó un papel decisivo ni los españoles mostraron un rechazo abrumador a los gobiernos. Fueron éstos quienes se ahorcaron a sí mismos, y lo realmente asombroso fue que durasen tanto, habiendo cometido tantos errores. Lo que confirma mi tesis: los españoles somos muy fáciles de gobernar, y si un gobierno se limitase a no cometer errores, o a cometer sólo los imprescindibles, podría eternizarse en el poder. Lo que ocurre es que el poder corrompe, embriaga, embrutece, y tras unos inicios cautelosos, todos los gobernantes se creen autorizados a hacer lo que les venga en gana, cometiendo errores cada vez mayores, con lo que se cavan su propia tumba, en la que acaban cayendo. Ha habido, sin duda, periodos en que España era ingobernable. El reinado de Carlos II, por ejemplo, en el que todo el mundo mandaba, incluidos (¿o sobre todo?) los embajadores extranjeros. O durante la Primera República, con el buenazo de don Estanislao Figueras diciendo «Yo no mando ni en mi casa». ¿Qué hacía, entonces, este hombre al frente de un país?, cabe preguntarse. Pero estos ejemplos sólo muestran que si España fue en ocasiones ingobernable, no fue debido a los españoles, sino a sus dirigentes, que no la supieron gobernar.

Pero a mí, y espero que a ustedes, no me interesa tanto la incapacidad de nuestros gobernantes, de sobra demostrada, sino la «gobernabilidad» de los españoles, o si lo quieren, nuestra mansedumbre a la hora de dejarnos conducir. La primera explicación que se le ocurre a uno es la más fácil: se trata de un rasgo de carácter, puede incluso de una condición genética, que nos predispone a ello. Pero estas teorías de trasfondo racista han quedado desacreditadas hace tiempo. A los individuos los hacen en buena parte los genes. Pero a las naciones las hacen sus normas y valores, elementos adicionales, creados por su sociedad. Es ahí donde hay que buscar los orígenes de nuestra mansedumbre.

Que pueden estar en que los españoles no sentimos que el poder sea nuestro, posiblemente porque casi nunca lo hemos detentado. Esa idea moderna de que los gobiernos son los depositarios temporales de la potestad ciudadana no ha cuajado todavía entre nosotros, pese a establecerlo la Constitución y el cuarto de siglo de democracia. El poder pertenece en España a quien lo detenta, sin tener que compartirlo ni dar cuentas a nadie. Nada de extraño la mala fama que tienen aquí los gobiernos, a quienes se echa la culpa de todo lo malo que ocurre. En una palabra: el gobierno es el enemigo. El que cobra impuestos, impone sanciones, limita libertades y ayuda sólo a los suyos. La prueba más clara de ese divorcio entre pueblo y gobierno está en la lengua de la calle. En España, el dinero público no es el taxpayermoney, el dinero del contribuyente, como en los países anglosajones, sino «dinero del Estado», mientras el personal de éste no son «public servants», servidores públicos, sino funcionarios, en realidad, representantes, del Estado. Vaya usted a una ventanilla pública con aires de señor que quiere ser servido, y verá cómo le reciben.

Las consecuencias de este divorcio pueblo-gobierno (entendiendo por gobierno la entera Administración del Estado) son bastante más graves de lo que a primera vista parece, al expandirse al país en su conjunto. El español no siente que España le pertenezca, excepto en aquel pedazo de tierra o inmueble que pueda poseer según acta notarial. Su desconsideración hacia el resto queda reflejada en la forma como lo trata, talando árboles, encendiendo fuegos, esquilmando las aguas interiores y exteriores o dejando las inmundicias de su perro en las aceras. Seguro que no se lo permite en casa. Pero la casa es suya, y las aceras, los bosques y las aguas, no.

El concepto de «bien común» apenas existe entre nosotros, como si fuera ajeno a nuestro modo de ser y de actuar. Y al no existir un «bien común», no existe una genuina comunidad nacional. Acabamos de tener el mejor ejemplo con la nueva financiación autonómica. El gobierno ha dado más dinero a las Autonomías -a unas mucho más que a otras-, y la única objeción es la de las que creen recibir menos de lo que merecen, sin pensar nadie en el endeudamiento astronómico de la nación en su conjunto. Lo que existe entre nosotros es el feroz individualismo del «Yo arramplo con lo que pueda, y el que venga detrás, que arree», practicado a todos los niveles.

¿De dónde procede? Tengo para mí que el origen de tan incivil comportamiento viene de una carencia básica en nuestra historia: la falta de una revolución nacional. Parafraseando a Ortega, podríamos decir que hemos tenido infinidad de revueltas, pero ninguna revolución auténtica, pese a los muchos intentos que ha habido tanto desde la derecha como desde la izquierda. ¿Y qué es una revolución? Pues un replanteamiento de la entera vida nacional, una especie de crisol en el que se funden los esquemas, valores y privilegios anteriores, para poner a todos los individuos al mismo nivel, convirtiendo los antes súbditos en ciudadanos, según la cita clásica. Es decir, en dueños de su destino y de su país.

La Transición democrática de 1978 fue el último intento, pero se quedó a medio camino. Por lo pronto, mantuvo privilegios forales, lo que no es revolucionario sino antirrevolucionario. Luego, rebajó de nivel la comunidad nacional, potenciando el autonómico, lo que ha debilitado los intereses generales. Y por si todo ello fuera poco, la barra libre concedida a los nuevos estatutos por el actual gobierno está dejando España «imposible para mí y para vos». Si lo quieren con una vieja expresión: ingobernable. E ingobernada.

Donde no hay patrón, mandan marineros
EDITORIAL Libertad Digital 16 Julio 2009

El nuevo modelo de financiación autonómica –el mismo que, como recordábamos ayer, había sido calificado apenas veinticuatro horas antes por el "líder" del PP como "frívolo", "profundamente antisocial" y como una "enorme chapuza" que traerá "inevitables consecuencias negativas para los españoles" y que ha "dejado a la mayoría de las comunidades autónomas en meros convidados de piedra"– ha sido aprobado en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera sin ningún voto en contra, incluyendo el de las comunidades gobernadas por el PP, que no sólo se han abstenido mayoritariamente sino que incluso algunas han votado a favor, como es el caso de Canarias y Ceuta.

Se consuma así el fraude y la enorme incoherencia que ayer temíamos y denunciábamos en estas mismas páginas al constatar que la contundente y justificada critica de Rajoy hacia ese sudoku iba acompañada, sin embargo, de una incoherente ambigüedad a la hora de señalar cuál iba a ser el sentido del voto de las comunidades en las que gobierna su partido. Su llamamiento a que cada autonomía defienda sus intereses trataba de ocultar su absoluta descoordinación a la hora de lograr que todas las gobernadas por el PP emitieran un voto negativo,algo coherente tanto con los principios que se supone defiende ese partido, como con las duras descalificaciones que merecidamente Rajoy había dirigido al modelo de financiación pactado por los socialistas con sus aliados separatistas.

Ante esta falta de coordinación y de liderazgo a la hora plantar cara al gobierno, Rajoy sólo pudo presagiar ayer por la mañana, pocas horas antes de la votación, que "suponía" que las comunidades gobernadas por el PP se abstendrían "porque no tienen claro algunos extremos y quieren seguir negociando con el gobierno". No sabemos que nos resulta más lamentable: si que el líder del PP sólo "suponga" cuál va a ser el sentido del voto de las comunidades en las que gobierna su partido; o que, sabiéndolo, diga que sólo lo "supone", por ser el sentido del voto sea el de la abstención; o que lo que horas antes era una "clara y enorme chapuza" de "inevitables consecuencias negativas para los españoles" pase a ser –en cuestión de horas– un acuerdo válido para "seguir negociando" que tan sólo requiere "aclarar algunos extremos". Eso, por no hablar de que nada impide votar negativamente a ese nuevo e irresponsable modelo de financiación y seguir negociando a partir de entonces.

En cualquier caso, no ha sido esta la intervención más lamentable de Rajoy. Su "batuta" como máximo dirigente del partido sólo se ha sacado a relucir para impedir que la Comunidad Autónoma de Madrid votara negativamente al nuevo modelo de financiación, única postura coherente con los principios del PP y con las criticas que el propio Rajoy le había dirigido. Es como si, incapaz de llamar al orden a unos barones regionales para que no hagan una política de taifas, Rajoy hubiera optado por corregir al único gobierno regional que, sin desatender los intereses de los madrileños, también ha tenido en cuenta los intereses nacionales en su conjunto. Aunque tal vez sea eso lo que le moleste: que dentro del PP sí exista una alternativa que ejerza el liderazgo sin complejos ante la indefinición o indiferencia hacia cuestiones políticas de calado que exhibe con orgullo la dirección "nacional".

Ya decíamos ayer que no sería la primera vez que el líder del PP dedica argumentadas criticas de fondo a ciertos proyectos del Gobierno que luego, a la hora de votar, se transforman en abstenciones, cuando no en votos favorables. Pero no olvidemos tampoco que por una abstención de UPN a unos Presupuestos Generales del Estado de Zapatero, no más perjudiciales para la nación que este modelo de financiación autonómica, este partido dejó de ostentar desde 2008 la representación del PP en Navarra.

En cualquier caso, bien sea por una falta de liderazgo de Rajoy ante sus propios barones regionales, bien sea por una deliberada estrategia de oposición de perfil bajo que no quiere ahuyentar a los nacionalistas, la dirección del PP ha hecho de una no menos impresentable abstención la única forma de simular cierta posición común en su formación. Ni siquiera bajando el nivel de oposición a ese mínimo denominador común lo ha conseguido Rajoy: sólo hace falta fijarse en el voto favorable de Ceuta y Canarias.

Por mucho que los representantes del PP en el Congreso voten en el futuro negativamente este acuerdo cuando sea remitido como reforma de ley al Parlamento –extremo que desde luego está por ver–, nada borrará el lamentable espectáculo de incoherencia que ha dado el partido de Rajoy. De hecho, tan sólo lo dejará más en evidencia.

Como llamar negociar a ceder al chantaje...y encima sacar pecho por ello
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 16 Julio 2009

No ha existido ningún pacto de financiación autonómica. Se ha negociado , es un decir, con Cataluña en exclusiva .
La negociación ha consistido en ceder absolutamente en todo a las exigencias y chantajes, primero ante Montilla y luego ya en el penoso ultimo tramo ante ERC. Zapatero se ha bajado los pantalones ante pero a quien no dan por ahí es a todos los ciudadanos españoles.

La nueva teoría socialista –solidaria versión ZP-Montilla: los ricos como son los que más tienen y por tanto más dinero pagan tienen por ello derecho a recibir más en prestaciones. Añadido: desaparece el concepto de ciudadano . Es suplantado por el territorio.

El método de Zapatero para tener contentos a quienes le presionan y chantajean es ceder a sus chantajes. Luego nos vende como gloria bendita y propia el contento de los extorsionadores.

Es bien sabido que en absoluto con el pago desparece el chantaje. Conseguido esto y en su acelerado camino de secesión hoy ya están planteando el siguiente paso y la siguiente extorsión a la que supondrán, con lógica habido el antecedente, que el Gobierno de España cederá mañana. Nada está nunca cerrado sino que es un paso más hacia sus fines.

Las alforjas autonómicas se cargan con 11.000 millones de euros. De los impuestos de todos. Más deuda y más déficit público. Esto en época de crisis cuando todo aconsejaría contener los despilfarros. Como toda respuesta se anuncia (Zpcon voz grave) y mucho énfasis que tranquilos que el gobierno “tiene UN PLAN” para bajar el déficit público por debajo del 3% en 2012. Nadie sabe, por supuesto, cual es el PLAN. No se preocupen, tampoco Zapatero tiene la más mínima idea pero algo se le ocurrirá no sobre que hacer sino sobre que decirnos cuando llegue el momento.

Saca pecho el ministramen de cabecera afirmando que esos fondos irán a Educación y Sanidad. ¡Y una leche!. Por normativa y ley, en el Estatut lo pone bien clarito, recibida la pasta el gobierno autonómico la invierte en lo que le da la gana sin tener que rendir cuentas a nadie. O sea y entre otras cosas a que Carod abra no se cuantas embajadas. Por ejemplo.
Zapatero se ha amarrado el apoyo de ERC en el Parlamento y la estabilidad del tripartito en Cataluña ante la amenaza de ruptura y convocatoria de elecciones generales que podrían lleva a CiU al poder. La factura la hemos pagado todos.

P.D. "Lo próximo es el concierto economico y la independencia". Declaraciones de ERC tras lograr todos sus objetivos en la negociación de financiación autonómica de Zapatero.
El PSC gobierna con ese partido Cataluña. Y ese dinero va en parte a quien aparece como su "ministro de Exteriores" Carod Rovira para que se dedique a abrir embajadas y a vilipendar a España y a todo lo español por el mundo. Lo último en Cuba.

PD1) Cataluña es la autonmia donde hay más ricos y riqueza de España: un 17% del PIB. Pues bien los más ricos serán ahora los que reciban más. En plata: se llevarán más dinero del que ingresan en las arcas comunes. Viva la "nueva izquierda y la solidaridad".
¡Y hay todavia quien se cree de izquierdas porque vota a Zapatero!.

LENGUAJE Y POLÍTICA
FERMÍN BOCOS El Ideal Gallego 16 Julio 2009

Me ha sorprendido escuchar al presidente del Gobierno decir que el plan de financiación de las autonomías estaba pensado para que “Cataluña se sintiera cómoda en España”. Zapatero no es un dirigente nacionalista -presume de socialista-, en consecuencia, sorprende que haya hecho suya la jerga nacionalista que confunde el todo -en este caso Cataluña- con la parte que representa cada uno de los partidos políticos. Cabía esperar que un dirigente socialista hablara de los ciudadanos que, en los sistemas democráticos, son los verdaderos titulares de la soberanía.

Los “pueblos” no votan, votan los ciudadanos. Que un dirigente socialista olvide esta distinción me parece significativo. Revelador, incluso, porque delata hasta qué punto ha olvidado la esencia de la ideología que dice representar. No ignoro que el pragmatismo es uno de los registros de la política, pero una cosa es promover, como ha hecho Zapatero, una negociación directa con ERC (minúscula fuerza parlamentaria que defiende la segregación de Cataluña respecto de España) y otra, muy diferente, es hacer suya la terminología política que procede precisamente del mundo nacionalista periférico. Al hacerlo -ignoro sí de manera consciente-, Zapatero favorece la causa de quienes han llevado también hasta el lenguaje la idea que promueven.

Una de las grandes conquistas de la Revolución Francesa fue el alumbramiento de la noción de ciudadanía. Son los ciudadanos, no los pueblos, los titulares de derechos y obligaciones. No paga impuestos Cataluña, Madrid o Cantabria, los pagan los ciudadanos que viven en esas comunidades. Parece cuestión menor, pero no lo es. Por no serlo, resulta que cada ciudadano es un voto y somos los ciudadanos quienes quitamos y ponemos gobiernos. Lo otro, el confundir el todo con la parte -la nación, con los ciudadanos-, conduce a la política plebiscitaria; lleva a consagrar al Estado por encima de la sociedad que es plural -en Cataluña y en el resto de España- aunque los nacionalistas de uno y otro signo hacen como que no quieren enterarse y hablan en nombre de todos. Si Zapatero quiere saber si los catalanes están cómodos con el modelo de financiación pactado con Montilla y Puigcercós que les consulte.

Que promueva una encuesta o que monte un referéndum. Pero que no intente confundirnos dejándose atrapar en los sargazos de la jerga nacionalista. Claro que, quizá sea mucho pedir. Tanto como pedirle que reflexione acerca de la deriva política en las que nos ha metido con el polémico modelo de financiación.

Piden a Múgica que recurra la Ley catalana de Educación al Constitucional
N. Ramírez La Razón 16 Julio 2009

barcelona- El pasado 1 de julio el pleno del Parlamento catalán aprobó la Ley de Educación, la primera en este ámbito en Cataluña. Ante el blindaje de la inmersión lingüística en catalán que plantea el texto, una quincena de entidades defensoras del castellano de diversas comunidades autónomas se ha unido para solicitar al Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, que presente un recurso de inconstitucionalidad a la norma.

Así lo explicó ayer el diputado escindido de Ciutadans, Antonio Robles, coordinador de la iniciativa en la Cámara catalana. Entre la quincena de asociaciones unidas por esta causa figuran, entre otras, la Asociación por la Tolerancia, Convivencia Cívica Catalana, Acción Cultural Miguel de Cervantes, Coordinadora de afectados en defensa del castellano, Círculo Balear, Galicia Bilingüe, Foro Ermua o Plataforma Valenciana para la libre elección de lengua.

Teniendo en cuenta que la ley catalana obvia el Real Decreto del Ministerio de Educación que insta al Gobierno catalán a implantar la tercera hora de castellano en Primaria se reduce de cinco a un año la posibilidad de estudiar en esta lengua y la casilla del castellano no aparece en la preinscripción, estas asociaciones han decidido tomar cartas en el asunto.

«Correccionales lingüísticos» «La LEC representa un golpe de Estado educativo», consideró el presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja. Éste añadió que transmite «violencia» y «coacción» contra niños castellanohablantes y convierte a las escuelas en «correccionales lingüísticos». Por su parte, el diputado Robles indicó que la ley también perjudica a los niños que tienen el catalán como lengua materna en su casa.

Magistrados del Tribunal Constitucional se resisten a firmar la sentencia sobre el Estatut
Los jueces, que han leído tres veces la sentencia, retrasan su publicación a septiembre porque el contenido no les convence
El Tribunal Constitucional ya tiene lista la sentencia sobre el Estatut de Cataluña, pero según informa la Cadena SER , habría que esperar a septiembre para que se hiciera pública. El motivo del retraso es que a los magistrados no termina de convencerles el contenido.
Madrid Estrella Digital 16 Julio 2009

Los magistrados han leído ya tres veces la sentencia y continúa sin convencerles, por eso todavía no lo han firmado. Por tanto, la negativa retrasa hasta final del verano su publicación.

Según informa hoy la Cadena SER , la sentencia (aún por aprobar) avala el estatudo de Cataluña, y declara inconstitucionales unos pocos artículos, como el de la creación de un Consejo de Justicia en Cataluña.

Sobre el término "nación", el Tribunal considera que expresa un sentimiento sin efectos jurídicos porque sólo aparece en el preámbulo. la sentencia será en su totalidad interpretativa del texto catalán.

Jesús Neira le da en las narices a Enric Sopena con un libro
 Periodista Digital 16 Julio 2009

El propagandista socialista Enric Sopena trató desde su periódico de desacreditar al profesor Jesús Neira a través de una repulsiva campaña, llegando una colaboradora suya a tildarle, incluso, de machista. Sostenía Sopena a todo trapo: "El profesor convertido en héroe no es demócrata". Ahora, Neira, profesor de Teoría del Estado, está a punto de sacar un libro en el que sostiene que la democracia española se queda corta. "Una democracia directa sería mejor para todos".

"La situación del Rey sería más segura y menos peligrosa si la democracia española no estuviera supeditada al juego de las minorías nacionalistas" señala a lanacion.es Jesús Neira, el profesor de Teoría del Estado que pasó ocho meses en coma tras sufrir una paliza por defender a una mujer.

Neira sostiene que no hay verdadera democracia en España, porque "el ciudadano no puede elegir directamente a sus representantes" y porque no existe "auténtica división de poderes, de suerte que el poder judicial es un apéndice o prolongación de los partidos políticos".

Esta es la tesis del libro en el que trabaja Neira para la editorial Planeta. El ensayo, titulado 'Por qué no hay democracia en España' será publicado a final de año. Así lo anunció el profesor de Derecho, en el acto de presentación del libro Diario de Jesús Neira (Temas de Hoy), escrito por Javier Esteban, en el que narra la odisea del profesor desde que sufrió la brutal agresión el 2 de agosto de 2008.

"Si hubiera un sistema representativo" explica Neira, "en el que es el pueblo elige directamente a sus representantes, y no una camarilla de intermediarios (los diputados)", un presidente como Zapatero, "no estaría en manos de las minorías nacionalistas, ni habría Plan Ibarretxe, ni un Estatut inconstitucional como el de Cataluña".

"Una democracia directa sería mejor para todos, incluso sería más segura y menos peligrosa para el Rey".

DICTADURA DE PARTIDOS
Jesús Neira afirma que "el pecado original" que arrastra la democracia española fue no contar con el respaldo del pueblo, cuando se diseñó el Estado de las autonomías, durante la Transición.

"No hay división de poderes, esencial en una democracia, sino lo que Carrero Blanco llamaba unidad de poder y separación de funciones, que no es lo mismo".

El libro de Neira promete ser polémico, fundamentalmente por su severa crítica a los partidos políticos.
"La dictadura está ahora repartida en cada partido".
¿Éste es el no demócrata que decía el propagandista del PSOE Enric Sopena? Esto escribía el director de El Plural a mediados de junio:

"Neira exhibe en su artículo su firme admiración por de las teorías de Fernández de la Mora. Ambos descalifican al Estado de Partidos. Es, al fin y al cabo, lo que hizo el dictador Franco a lo largo de casi cuarenta años: prohibir y diabolizar a los partidos. Neira repudia la partitocracia, porque –sostiene- es “un proceso autoritario de arriba hacia abajo”. En un ejercicio de cinismo, Neira aplaude una observación de su icono doctrinal, Fernández de la Mora: “En muchos casos, el Gobierno de la mayoría (…) anula postulados democráticos esenciales”. O incluso va más lejos todavía cuando resalta que existe una “manifiesta contradicción entre los partidos y la democracia”.

"Neira no marca distancia alguna con los postulados de Fernández de la Mora. En honor a la verdad, no puede decirse que Neira sea demócrata".
El libro de Neira va directamente a sus narices.

La maldición del Informe PISA
ESTHER ARMORA | BARCELONA ABC Cataluña 16 Julio 2009

El año 2008 será recordado como un «annus horribilis» para la educación catalana. Le llovieron los suspensos -el primer varapalo fue el del Informe PISA (2006), le siguió el de la Fundación Jaume Bofill- y tuvo que lidiar con tres huelgas masivas en plena negociación de la nueva Ley Educativa, aprobada a comienzos de mes en el Parlament.
El informe de la OCDE, y después el de la Fundación Jaume Bofill, destaparon públicamente las carencias que ya se intuían en el sistema educativo autonómico. Cataluña quedó en mala posición en el ránking europeo en la mayoría de las competencias evaluadas (matemáticas, ciencias y comprensión lectora). Los resultados evidenciaron también que la integración del alumnado inmigrante en la red escolar pública sigue siendo para Cataluña una asignatura no resuelta.

El próximo informe de la OCDE (PISA 2009), todavía en fase de elaboración y cuyos resultados se harán públicos en septiembre del año próximo, no promete mejores resultados. Las autoridades educativas prevén que las conclusiones de este próximo barómetro europeo sean, si cabe, peores por un doble motivo de peso. En primer lugar, porque la temida prueba de comprensión lectora, en la que históricamente Cataluña ha obtenido los peores resultados, será la que tendrá más peso en esta convocatoria. Y en segundo, porque el censo estará totalmente actualizado y la inmigración tendrá mucho más peso en los resultados. «En esta próxima prueba, la comprensión lectora tendrá un peso del 60%, mientras que las matemáticas y las ciencias contarán sólo un 20%», avanzó a este diario Joaquim Prats, responsable del Consejo de Evaluación del Sistema Educativo de Cataluña. Según el experto, el hecho de que esa prueba sea determinante podría influir negativamente en los resultados. «Lo que hay en estos momentos es la percepción de que los resultados pueden empeorar, aunque, insisto, sólo es una percepción», apuntó Prats.

Desigualdades entre alumnos según su procedencia
Uno de los datos preocupantes que puso de manifiesto el anterior informe PISA (2006) fueron las desigualdades a nivel de competencias entre los alumnos autóctonos y los inmigrantes. Según datos facilitados por la Fundación Jaume Bofill, en base a los resultados del anterior informe de la OCDE, los alumnos inmigrantes obtienen alrededor de 70 puntos menos -38 puntos se traducen en un curso escolar- que los nativos en todas las áreas de competencia, lo que confirma que la desigualdad de oportunidades según el lugar de nacimiento es «muy elevada». De hecho, los datos del informe europeo la sitúan como la más elevada de la los 57 países de la OCDE.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

De ‘dinamizadores lingüísticos’ y otras quimeras
Manuel Romero  www.lavozlibre.com 16 Julio 2009

Si una habilidad demuestra cada día la Generalitat de Cataluña es la de llamar a las cosas con nombres edulcorados que poco o nada tienen que ver con la funcionalidad real de las mismas. Por ejemplo, a la imposición del catalán combinada con la eliminación del castellano se la bautizó como ‘normalización lingüística’. Al monolingüismo en los colegios le pusieron el nombre de ‘inmersión’. A los centros de reeducación de alumnos procedentes de otros países y culturas los denominaron ‘aulas de bienvenida’. Ahora, a los ‘vigilantes lingüísticos’ que visitarán a los fiscales procedentes de otras comunidades españolas que acaban de jurar sus cargos tras haber conseguido su plaza por oposición, se les llama ‘dinamizadores lingüísticos’.

Lo grave no es que la Generalitat redenomine toda la terminología de su política de rodillo lingüístico, sino que en una comunidad en la que la izquierda se jacta de no ser solidaria con el fondo común, la derecha se enfrasca en ponerle una vela a los nacionalistas por si toca coaligarse y el centro -léase Ciudadanos- se desangra con sus luchas intestinas, mientras que el resto de España asiste impasible a tanto dislate.

A los padres se les impuso hace tiempo el castigo de no poder elegir entre los dos idiomas oficiales de Cataluña, a las empresas se les condicionó las ayudas dependiendo de su sumisión a la política lingüística, a los comerciantes se les persiguió barrio por barrio hasta obligarles a sustituir sus antiguos carteles por otros con la lengua favorecida por el poder regional, a los escritores se les premió con fiestas y ferias dependiendo del idioma en el que escribían, a los médicos se les requirió las fichas de sus pacientes, a los medios se les tapó la boca con subvenciones, encartes, especiales y otras prebendas para acallar cualquier crítica. Y ya, cuando casi no quedaba nada a lo que aplicar el hierro de la ‘lengua propia’ -otro precioso calificativo en contraposición del castellano, que no sólo es impropia, sino enemiga- aparecen los ‘dinamizadores lingüísticos’ para dar a los fiscales su particular bienvenida y para explicarles que, como funcionarios de país extranjero, aquí tienen que aplicarse el cuento si no quieren ser declarados enemigos de Cataluña.

Si a los padres les exhibieron la zanahoria del futuro de sus hijos, a los fiscales les mostrarán el palo de las listas negras. De momento ya los han contabilizado: 30. Vamos a ver cuántos resisten.

Financiación autonómica: el problema es el método
Luis Miguez Macho El Semanal Digital  16 Julio 2009

El ciudadano de a pie tiene que sentirse necesariamente desconcertado ante los avatares de la negociación de la financiación autonómica, por lo demás repetidos una y otra vez. Ese malestar lo ha expresado de un modo muy gráfico el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo, en nombre de una de las Comunidades autónomas damnificadas por el cambalache, cuando se quejaba de que el modelo de financiación lo haya decidido un grupo tan minoritario y radicalizado como ERC, que encima se jacta de que lo siguiente es la independencia.

Ahora bien, la Comunidades autónomas gobernadas por PP tampoco van a votar en contra del nuevo sistema de financiación, sino que se van a abstener con la boca pequeña. Al fin y al cabo, es más dinero para todas, aunque esos fondos estén repartidos de forma inicua e insolidaria.

Para entender estas contradicciones hay que situarse por contraste en la manera en que funcionan los Estados que cuentan con una forma de organización territorial parecida a la española, pero sin las distorsiones que provocan nuestras fuerzas nacionalistas. Por ejemplo, Alemania.

En ese tipo de Estados el juego político se plantea en dos niveles distintos, cada uno institucionalizado en una cámara distinta del Parlamento: hay el nivel nacional, donde priman las diferencias ideológicas entre los partidos, y hay el nivel territorial, donde los intereses particulares de los Estados federados, expuestos con independencia de las siglas partidistas, tienen que armonizarse con el de la Federación en su conjunto que defiende el Gobierno federal.

En España, en cambio, por las peculiaridades de nuestro sistema constitucional y político, los dos niveles de mezclan completamente, con las consecuencias que estamos viendo. Así, los Gobiernos autonómicos del PP se ven poco menos que forzados a formar un frente común contra el Gobierno de la Nación por ser del PSOE, pero al final se impone la lógica de la defensa de los intereses de cada territorio, y quedan expuestos a toda clase de críticas por las contradicciones en que acaban incurriendo.

Sin embargo, eso no es nada en comparación con lo que supone el hecho de que una minoría territorial pueda imponer todo un sistema de financiación autonómica aprovechándose de la debilidad parlamentaria del Gobierno de la Nación. Ya no estamos hablando siquiera de bilateralidad, porque lo que pactan la minoría territorial y el Ejecutivo nacional obliga a las demás Comunidades autónomas.

Es dudoso que una reforma electoral pudiese arreglar esta situación, que deforma gravemente nuestro sistema de organización territorial. La solución sería más bien un pacto entre los dos grandes partidos que evitase que la minorías territoriales sigan condicionando la política nacional, y que dejase las manos libres a los Gobiernos regionales de uno y otro signo para que defienden los intereses peculiares de cada territorio en pie de igualdad con las demás Comunidades autónomas en las correspondientes comisiones multilaterales o, en el futuro, en un Senado transformado.

Tal pacto no parece posible mientras siga al frente del PSOE José Luis Rodríguez Zapatero, que agudizó conscientemente las disfunciones de nuestro Estado autonómico al emprender la senda que llevó a la aprobación del nuevo Estatuto catalán. Veremos qué ocurre cuando por fin salga la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el mismo; por ambigua, confusa y compleja que resulte, no podrá dejar de hacer pronunciamientos que cuestionarán la insólita pretensión de establecer una relación confederal de la oligarquía política catalana con el Estado, que, a la poste, coloca en una situación peligrosamente cercana a la colonial al resto de los territorios españoles, como bien se ha visto en esta negociación sobre la financiación autonómica.

Financiación
"Espanya ens roba!"
José García Domínguez Libertad Digital 16 Julio 2009

En alguna parte dejó escrito Cernuda que los dioses castigan a los hombres concediéndoles lo que les piden. Así el tripartito, y más allá del tripartito el catalanismo todo, que, inconsciente, ha vendido su feliz impunidad histórica a cambio de treinta monedas de plata. Aún no se han dado cuenta, pero perdida la coartada secular del "expolio fiscal" y su airado corolario –el "Espanya ens roba!"–, acaban de condenarse a contemplar su personal e intransferible mediocridad en el espejo cruel de la gestión cotidiana. Y es que, a partir de ahora, ya no valdrán más excusas victimistas, ni tampoco esa estomagante cantinela del agravio comparativo que hubimos de soportar durante el último cuarto de siglo. Con su generoso desprendimiento, una apocada divinidad menor los ha dejado desarmados, al fin desnudos y ya sólo a merced de su infinita incompetencia.

¿Qué harán ahora? Porque lo suyo, desde el principio, desde siempre, ha sido la agitación. De hecho, es lo único que saben hacer con mínima, aceptable pericia: acuñar agravios fantasmales, inventar peligros quiméricos y fabricar conflictos imaginarios con Madrit. Oh Madrit, esa siniestra metrópolis habitada por legiones de malvados que no duermen por las noches, siempre en vela buscando el mejor modo de mancillar a Cataluña. Gritar, excitar, movilizar, jamás hicieron otra cosa Macià, Companys y el resto de aquellos glorificados orates que provocaron la locura del 34 y, a la postre, la guerra civil. Gritar, excitar, movilizar, he ahí la suprema destreza de Jordi Pujol: veintitrés años enterrados en el apostolado obsesivo de la metafísica identitaria. Y luego, el tripartito: más de lo mismo pero sin el bachillerato.

¿Y las infraestructuras? ¿Y la conexión eléctrica con Francia? ¿Y el cuarto cinturón de Barcelona? ¿Y la línea 9 del Metro? ¿Y el trazado del AVE hasta la frontera? Ah, no, eso es prosaica gestión, asuntos menores, pura bagatela; algo que no va con ellos ni con la suprema misión emancipadora para la que los eligió el Destino. Además, ya se sabe, de que semejantes fruslerías no existan la culpa única la tiene Madrit, por mucho que la exclusiva competencia recaiga en la Generalidad. Mas celebrémoslo: al fin, disponen de sobrada financiación con tal de hundir la Sagrada Familia, sin duda, su próximo objetivo.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Ha dicho que «en este país el único que no tiene competencias de Trabajo es el ministro de Trabajo»
La sinceridad de Corbacho
Iñaki EZKERRA La Razón 16 Julio 2009

Corbacho es el ministro sincero. A Corbacho, así, de repente, como quien no quiere la cosa, se le ha escapado un chistecito que suena demasiado -más de lo que él quisiera- a verdad como un puño, a revelador lapsus, a confesión imprudente, a carga de profundidad contra la España autonómica y la descapitalización competencial del Estado. Corbacho ha dicho que «en este país el único que no tiene competencias de Trabajo es el ministro de Trabajo». Uno, que es muy sensible al llanto de los ministros, se ha puesto a mirar, compadecido, el organigrama de ese Ministerio vacío, de esa cartera de la nada que al parecer le hemos dado a Corbacho. Y lo que uno se ha encontrado es un imperio de subsecretarías, direcciones y subdirecciones generales, negociados y gabinetes técnicos, oficinas presupuestarias, servicios estadísticos y administrativos, departamentos de coordinación, de recursos humanos...

La verdad es que, para no tener competencias en Trabajo e Inmigración, Corbacho no se priva de nada. La verdad es que, para no hacer cestos, tiene este hombre demasiadas mimbres. ¿A ver si con esto de las transferencias autonómicas de las que «se queja» Corbacho va a resultar que el Ministerio de Bibiana, con el que tanto nos hemos metido y del que tanto nos hemos reído, es el que tiene más contenido de todos? ¿A ver si la igualdad va a ser la única competencia que no quieren las comunidades autónomas en esta España que va de rojeras? A Corbacho, el ministro de Trabajo sin trabajo, se le ha escapado una broma como de Vidal-Quadras, o sea, una broma ajena y del bando contrario.

Esto en realidad es muy de los socialistas y lo han hecho siempre. Por detrás, entre bastidores, te alzan las cejas y te comentan «¡qué brutos son estos nacionalistas!» o «¡qué pesadilla lo del Estatut!», o «¡qué horror la política lingüística!». Es como si por un instante bajaran la guardia y se tomaran una licencia, un respiro, un poquito de aire. Pero, acto seguido, salen al pódium del mitin, al micrófono de la emisora, al plató de turno y les ponen la mejor cara que tienen a los presuntos brutos, a la hipotética pesadilla, al supuesto horror, mientras a ti te dejan con el culo al aire en el primer asalto.

Lo han hecho siempre. Jáuregui ponía tales caras de novillero novato en apuros cuando tenía que torear con Arzalluz que la peña, ante tales palideces y mareos y temblores, le daba palmadas y amuletos y medallas de la Virgen del Carmen. Luego salía al ruedo y se aliaba con el toro sabiniano y se encaraba a la afición constitucionalista con un garbo y un valor «admirables». Corbacho no tiene trabajo, pero nos quiere poner a trabajar a todos más allá de la edad de la jubilación.

Hace un par de años un tipo de cincuenta años era un viejo al que había que prejubilarle como fuera para que no estorbase. Uno, que anda en esa edad, ya se había hecho la ilusión de que iba a ser considerado un anciano ocioso y venerable. Ahora Corbacho nos dice que con sesenta y cinco años somos unos chavales y que, de descansar, nada de nada. Las posmodernidad es el regreso al pasado. Hemos saltado de los Byron y los Larras, que morían jóvenes, a los Matusalenes bíblicos de repente. Con estas declaraciones tan sinceras, Corbacho está pidiendo a gritos que le manden al paro o le hagan un contrato-basura. Yo le apoyo «sinceramente». ¿No estamos en crisis?

La Generalitat de Cataluña asigna un 'vigilante lingüístico' a los nuevos fiscales
30 de los 36 funcionarios de la judicatura proceden de otras comunidades españolas
 www.lavozlibre.com 16 Julio 2009

Barcelona.- 30 de los 36 nuevos fiscales destinados este año a Cataluña recibirán en los dos primeros días en su destino la visita de un 'vigilante lingüístico' que les informará de la oferta de cursos de catalán y se pondrán a su disposición para resollverles sus dudas idiomáticas y para instruirles en las características legales de la región. Se trata de aquellos funcionarios públicos de la judicatura que no conocen ese idioma y que, por ley, no están obligados a ello.

El Tribunal Constitucional se pronunció el mes pasado contra la obligación de que los jueces, magistrados y fiscales hablen catalán. Manifestó que eliminarán por anticonstitucionales dos de los artículos del Estatut que hacen referencia a dicha cuestión.

Según la información remitida por la Fiscalía de Cataluña, los fiscales dispondrán por primera vez de un servicio de "atención individualizada" y de la oferta de cursos y herramientas para que en unos meses puedan familiarizarse con el lenguaje jurídico en esa lengua.

Todos los cursos y herramientas son "optativos y gratuitos" para el fiscal, con cargo a los presupuestos de la Generalitat y se ofertan como un apoyo a la integración a los nuevos fiscales que "tengan alguna inquietud por conocer el catalán". En la práctica, este servicio no solicitado es una forma más de "posicionar" a los miembros de la judicatura, que está intentando ser catalanizada por parte de la Generalitat. "Gratuito y optativo", dicen. Sería como si un director de un medio de comunicación, un médico o un carpintero, recibiera la visita de un 'vigilante lingüístico' para comprobar su capacitación en función de la fluidez de su catalán. Por otra parte, se desconoce cómo la Fiscalía ha hecho pública la lista de los 30 fiscales que desconocen el catalán. La presión sigue su marcha.

Al 'vigilante lingüístico' le han asignado el título de "dinamizador". Aportará información y se ofrecerá para cualquier consulta lingüística que le hagan.

Ese servicio forma parte de un plan piloto impulsado por el Departamentos de Justicia y Vicepresidencia (Carod Rovira), del que depende Política Lingüística.

El pasado mes, Bernat Joan, secretario de Política Lingüística de la Generalitat, anunció que iniciaría una ofensiva para imponer el catalán en la Justicia.

Ayer juraron su cargo en la Audiencia de Barcelona los 36 nuevos fiscales destinados a Cataluña, de los que sólo seis conocen la lengua catalana

Antes del acto, miembros de la Fiscalía y de los Departamentos que impulsan el "plan piloto" se reunieron con los 30 fiscales procedentes de otras comunidades para presentarles los servicios de que dispondrán para que en pocos meses puedan familiarizarse con el catalán y, especialmente, con el vocabulario jurídico en esa lengua.

A los nuevos fiscales se les facilitó información sobre el derecho catalán, con ciertas diferencias del general en el ámbito civil.

Según explicó la Fiscal Jefa de Cataluña, Teresa Compte, el plan piloto prevé una "atención individualizada" que dependerá del perfil de cada fiscal y un curso muy acelerado de lenguaje jurídico para que los nuevos fiscales "no tengan miedo" a manejar textos en catalán, aunque no sea su obligación.

Por su parte, la consejera de Justicia, Montserrat Tura, opinó que el plan de "acogida lingüística" persigue hacer entender a los nuevos fiscales que por el catalán "no se encontrarán con un problema, sino al contrario", así como fomentar que echen raíces en esta comunidad.

Según Tura, este servicio individualizado para aprender catalán también se ofrecerá a los nuevos jueces, ya que se enmarca en un proyecto para fomentar el uso de esa lengua entre los profesionales de la justicia.

La alta movilidad de los fiscales destinados a la comunidad catalana es una queja histórica de la Fiscalía de Cataluña, que lamenta perder a sus profesionales cuando ya están experimentados porque eligen destinos en otros puntos de la geografía española.

Pedro Antonio Heras:
"Montilla encierra al castellano en el apartheid"

Alfonso Basallo Periodista Digital 16 Julio 2009

Pedro Antonio Heras, historiador y catedrático de instituto, sabe de lo que habla cuando denuncia el carácter inconstitucional de la Ley de Educación de Cataluña. El mismo ha estado represaliado en esa comunidad autónoma y ha estudiado a fondo el proceso de ingeniería social de las últimas décadas en el libro FEN (Formación del Espíritu Nacionalista), de la editorial Altera.

Heras sostiene que con la Ley de Educación de Cataluña, PSC y CiU consuman el proceso de independencia de facto, cuyo ariete es el Estatut.

- ¿La ley es la avanzadilla lingüística del Estatut?
- Es un instrumento identitario, que consuma la independencia de facto, conculcando un derecho fundamental, como es la elección de los padres a que sus hijos se eduquen en castellano.

- Pero dice Zapatero que no debemos quebrar la paz social por la política linguística
- En su exposición de motivos, la ley catalana habla de la construcción del Estado catalán, de conformar "una ciudadanía catalana"..., de que el sistema educativo "depierte el arraigo a Cataluña" e impone, chocando frontalmente con la Carta Magna, el deber de conocer, escribir y hablar el catalán (art. 10.3), sin mencionar el castellano... es decir excluyéndolo.

- No deja ni un resquicio a los padres...
- Sólo tienen la opción de elegir la enseñanza en castellano en 1º curso de escolarización básica. Y sólo en ese curso, lo cual no deja de ser algo testimonial. Con el agravante de que el profesor continuará impartiendo las clases en catalán al resto de los alumnos. A los que elijan castellano les explicará a parte... lo cual es discriminación psicológica, una especie de apartheid.

- Y saldrán peor preparados que los catalanoparlantes...
- Saldrán en inferioridad de condiciones. Disponemos de un dato inapelable: Los escolares inmigrantes de Cataluña (hispanohablantes en su mayoría) obtienen puntuaciones anormalmente bajas, tal como recogía el último informe PISA elaborado en 2006.

- ¿Y cómo se explica Lengua Española en catalán? ¿No resulta un poco ridículo?
- Se hace. Suena a chiste, pero es así. Forma parte de la Política Lingúística en vigor desde finales de los años 90. Imagínese, explicar la ortografía o las normas gramaticales del castellano pero en catalán.

- La ley catalana también rompe la política educativa común...
- La ley catalana desprecia al Ministerio de Educación nacional y excede incluso los límites del Estatut al asumir todas las competencias educativas y proclamar que lo que se enseña en Cataluña, lo decide el Gobierno catalán.

- Pero es una ley emanada de un Parlamento democrático y aprobada por mayoría.
- Sí pero que colisiona con derechos fundamentales del ciudadano, como el de los padres a elegir el español como lengua. Y que es inconstitucional, como el mismo Estatut del que se nutre, que también está recurrido. Además, la ley es regresiva en otros aspectos.

- ¿Como cuáles?
- Pone obstáculos a la educación diferenciada por sexos en la enseñanza privada (por supuesto, la prohíbe en la pública). Y pedagógicamente está demostrado que es un grave error que se traduce en bajo rendimiento escolar. Eso lo han reconocido hasta en EE UU, donde el presidente Obama ha abogado por la separación de niños y niñas. O sea que ya están de vuelta de la coeducación. Pero estos progres no se enteran y lo plantean en la ley catalana como si fuera un gran avance.

- En resumen, ¿qué es lo más grave de la ley?
- Los aspectos más graves son que consuma la secesión por la vía linguística y rompe definitivamente la política educativa común. Y, al final, envenena la convivencia.

- Usted sabe de eso... ha padecido la persecución como enseñante.
- Sí. Y se sigue multando a los comercios que rotulan en castellano. Se puede rotular en inglés, francés o tagalo... pero en castellano no. Y se cometen actos simbólicos de violencia, como por ejemplo, quemar a una muñeca vestida de sevillana, o un toro de Osborne, como ocurrió la noche de San Juan en un barrio de Tarragona.

- ¿Todo esto es una victoria del nacionalismo?
- Una victoria del ultranacionalismo, pero eso sí facilitada por los socialistas. Zapatero dió alas al Estatut, que impulsó el Tripartito presidido por Maragall. Al final, los responsables últimos de este principio de independencia no han sido los de CiU sino el PSC. Y ahora quien ha sacado adelante la Ley del Catalán ha sido Montilla. Y Zapatero está atado de pies y manos.

- Ha sido el aprendiz de brujo.
- Él se lo ha buscado.

BASAGOTI DICE QUE MIENTEN SOBRE EL ACUERDO
Estalla la primera crisis PP-PSE por el incumplimiento de López en Álava
Primero el incumplimiento del acuerdo verbal y después la falta de sinceridad del PSE sobre su compromiso para una moción de censura en Álava ha desatado la primera crisis entre el PP y los socialistas vascos desde el acuerdo que permitió a Patxi López convertirse en lehendakari.
EUROPA PRESS Libertad Digital 16 Julio 2009

El presidente del PP del País Vasco, Antonio Basagoiti, afirmó este miércoles que, en cierta "medida" se está dando una crisis entre el PP y el PSE, aunque manifestó que su partido cumplirá sus compromisos, aunque el PSE "no este ayudando mucho en esa dirección". "Lo que habíamos hablado sobre lo que había que hacer allí, que era extender el cambio a ese lugar y había que intentar conseguir también que las políticas nuevas que se estaban haciendo llegasen a ese Gobierno foral, al final no se ha cumplido", afirmó en declaraciones a Europa Press y a Onda Vasca.

Basagoiti pidió "altura de miras" al PSE en Álava y que abandone "el frentismo" que tiene organizado "junto al PNV" en este territorio para aislar" al PP. El dirigente popular manifestó que los socialistas están pasando "de no cumplir su palabra frente al cambio en Álava a, encima, no decir verdades sobre ese compromiso". En su opinión, eso es "muy malo para el entendimiento necesario" para la "buena sintonía que tiene que haber". En este sentido, aseguró que el PSE "no está haciendo aquello que se había hablado". No obstante, Basagoiti manifestó que su partido sigue "en el entendimiento y en el acuerdo y en una relación de estabilidad" a pesar de que el PSE "no esté ayudando mucho en esa dirección".

Basagoiti afirmó que existía "un compromiso" para defender el cambio en Álava y los socialistas "a la hora de la verdad no lo ha querido llevar a cabo, bien sea por sus dirigentes alaveses, bien sea por otro tipo de tácticas". El dirigente popular manifestó que el PSE se está "desdiciendo de lo que se había dicho". "Yo no estoy en ese tipo de políticas, prefiero la política de verdad, de cumplir la palabra, la política menos metida en el lío permanente y más en cumplir los compromisos", indicó Basagoiti, quien añadió que él va "a cumplir sus compromisos, aunque el PSE quede claro que no los quiere cumplir o no puede cumplirlos".

Basagoiti manifestó que conoció por los medios de comunicación que no se iba a apoyar en estos momentos una moción de censura en Álava y aseguró que "todo el proceso indica que el PSE no ha estado a la altura en esta cuestión, ni en el fondo, ni en la forma". "Esto indica que, mientras nosotros apostamos por el entendimiento, mientras el PP apuesta por el diálogo, por el cambio con todas sus consecuencias, en el PSE hay dudas y a veces se hace política que no es la que tiene que hacerse, que es la política más del lío y de la ocultación", agregó.

El dirigente del PP vasco criticó que no se vaya a actuar "con generosidad de la misma manera que actuó el PP" y aseguró que su partido "no va a caer en sus maneras de actuar". A su juicio, el PSE está "mirando más bien en cómo puede enfocar unas elecciones, fastidiando al PP dentro de dos años o cómo puede estar a bien con el PNV por no se qué interés en Madrid y no está pensando en el cambio y en los ciudadanos".

Basagoiti manifestó que es "importantísimo" que el cambio llegue a instituciones como las diputaciones forales. "Aquí las diputaciones forales no son como las diputaciones de Murcia o de Extremadura, sino que aquí tienen mucho peso, mucho poder y control y es imprescindible que el cambio llegue allí", agregó. El líder del PP vasco cree que los socialistas están en esta cuestión "mirando en votos, mirando en tácticas, mirando en equilibrios en Madrid, en intereses particulares".

Basagoiti aseguró que el cambio tienen que llegar "con todas sus consecuencias" y afirmó que es "incoherente" que se esté haciendo una "política distinta en ámbitos como el de las libertades, como el de la convivencia o el entendimiento entre los vascos y luego esa política no se lleve a la Diputación foral de Álava, más aún, cuando hay un gobierno del PNV, EA y Aralar que están en una posición absolutamente distinta y pondrán palos en las ruedas de ese cambio"."Yo no me voy a dejar llevar por un PSE que no está realmente o está intentando frenar ese entendimiento o está intentando pensar en el partidismo", señaló.

Por ello, indicó que su partido tiene que hacer "lo que deba" en relación a los alaveses, "esté en el gobierno o esté en la oposición", y añadió que "no se va a seguir enganchado, ni va a seguir metido en la rueda de decir o esperar que el PSE cumpla su palabra".

Basagoiti reiteró que el PP va a mantener sus compromisos porque su partido "sí que tiene palabra". Asimismo, manifestó que, cuando se planteen cuestiones que no estén en el acuerdo firmado con el PSE, se "deberán hablar e ir al notario". Preguntado por si el acuerdo con el PSE garantiza el apoyo a los Presupuestos vascos, manifestó que el pacto "garantiza una relación preferente" entre las dos formaciones. "Ese acuerdo lo que nos dice es que tenemos que llevar el cambio y nosotros vamos a intentar que esos presupuestos sean de cambio", manifestó.

Basagoiti afirmó que el hecho de que Patxi López haya dado muestras de que "es menos de fiar, dificultará un poco más esa negociación", pero insistió en que su partido sigue siendo "responsable" a pesar de que los socialistas, especialmente los alaveses, "no lo sean"."Tenían que surgir problemas, no puede haber una relación de amor permanente entre el PP y el PSE, tenían que existir problemas, lo que deberíamos ser todos capaces de ser más rigurosos con nuestras palabras", agregó.

El líder del PP vasco manifestó que el problema en Álava "no es de personas", sino que lo que está ocurriendo es que hay una "pinza entre el PSE y el PNV" en Álava para intentar "evitar que el PP tenga "protagonismo en la sociedad alavesa". "Aquí lo que ocurre es que el cordón sanitario que establecieron algunos en el conjunto de España hace algunos años, en Álava se mantiene, el problema es que el señor Prieto y los socialistas están pensando más en cómo fastidian al PP y ellos salvan su cabeza para unas elecciones que en el cambio y eso es absolutamente mezquino".

Basagoiti denunció que lo que sucede en Álava es que el PSE sigue "clavado hace cuatro o cinco años en una política de aislamiento y de cordón sanitario contra el PP". "Y eso ni es generoso, ni es justo, ni es estar en el nuevo tiempo del entendimiento", agregó.

Por otra parte, en relación al PNV, manifestó que está "encantado" en mantener un diálogo con este partido y cree que se puede "llegar a acuerdos" con esta formación. Basagoiti indicó que lo que no se le ocurriría sería hacer una "pinza" con el PNV "para fastidiar al PSE". "En política no estamos para intentar destruir al rival político como hace el señor Prieto con el PP en Álava", añadió.

En relación a la oferta de estabilidad institucional y presupuestaria planteada por el PNV, Basagoiti aseguró que no considera "negativo" que plantee una iniciativa para dar un impulso a la economía vasca.

A su juicio, hace "lo que tiene que hacer", aunque "lo haga cuando se está debatiendo lo de Álava para malmeter un poco". "Reconozco que es una propuesta que tiene su sentido y me parece bien que el PNV esté en una posición más entendible", indicó Basagoiti, quien añadió que no va a criticar a este partido "cuando baja del monte". No obstante, manifestó que esta iniciativa no tiene que impedir que "el cambio llegue".

Anxo Lorenzo destaca la "necesidad de garantizar la permanencia y transmisión del gallego"
El secretario general de Política Lingüística de la Xunta pide "la aplicación de un principio de no discriminación por razón de utilizar lenguas cooficiales"
Ep  www.lavozlibre.com 16 Julio 2009

Santiago de Compostela.- El secretario general de Política Lingüística de la Xunta, Anxo Lorenzo, ha destacado la "necesidad" de poner en marcha programas y líneas de actuación que "garanticen la permanencia, transmisión y proyección futura" del gallego y que, según aseguró, se trata de un "objetivo" con el que se comprometió su departamento.

En declaraciones a los medios durante la inauguración del V Curso de Verano sobre Dinamización Lingüística 'Traballando en Lingua' en Carballo (A Coruña), Lorenzo se comprometió también a "mantener las bases sobre las que se construyó en estos últimos treinta años el pacto lingüístico, fundamentado en la cooficialidad, en la consideración del gallego como lengua propia de Galicia, en la acción positiva hacia el gallego y en la aplicación de un principio de no discriminación por razón de utilizar lenguas cooficiales".

Así, la V edición del evento tratará aspectos como "el aprovechamiento de redes de apoyo a la lengua, por parte de los servicios de normalización", además de "analizar el compromiso individual con el gallego" y los "argumentos para la defensa y promoción de este idioma".

REUNIÓN CON UNIVERSIDADES
Por otro lado, el titular autonómico de Política Lingüística se reunió con los responsables de este área en la Universidade de Santiago, Isabel García-Rodeja; de la Universidad de La Coruña, Xosé Manuel Carril; y el vicerector de Relaciones Institucionales de la Universidad de Vigo, Iván Area.

Durante la reunión, que fue la "primera toma de contacto" con los responsables institucionales de la comunidad universitaria, durante la que intercambiaron "puntos de vistas" sobre las iniciativas de estas entidades "a favor del gallego".
 

Recortes de Prensa   Página Inicial