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Recortes de Prensa    Lunes 20Julio 2009

 

Esclavos del Estado
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Julio 2009

Trabajar casi 5 meses para el Estado, como ocurre en la España del presente, donde la presión fiscal no para de crecer, es una forma de esclavitud. Si, además, ese Estado es insostenible porque mantiene a más del triple de los cargos y funcionarios que el país necesita, la esclavitud es más denigrante, si cabe. Si, además, el sector público español, víctima de la cultura parasitaria de la casta política, no deja de crecer, incluso en tiempos de crisis, la esclavitud de los españoles frente al Estado es ya lo bastante sádica y malévola para que deba ser erradicada como un cáncer.

Como acaba de denunciar con razón Rosa Diez, las clases medias españoles están siendo esquilmadas por el gobierno Zapatero, que se dispone a sustraerle más dinero de los bolsillos por la vía de la supresión de desgravaciones y del incremento de los impuestos directos e indirectos. La presión fiscal en España no para de crecer impulsada por un gobierno socialista que cree más en las sociedades subsidiadas que en las emprendedoras. Ya trabajamos casi cinco meses del año para el Estado y el gobierno actual, maniroto y despilfarrador, nos conduce hacia más impuestos y más subsidios. Convertirnos en esclavos del Estado es cada día menos una quimera y más una amenaza real que se alza en el horizonte inmediato de los españoles.

El verdadero debate que nos interesa no es el que se vivió en las Cortes a partir del 12 de mayo de 2009, sino el que analice con seriedad los dos modelos de Estado posibles en España: el que nos propone la izquierda de Zapatero, el de una sociedad subvencionada que no crea empleo y riqueza, pero que subsidia la pobreza y el paro, o el de la España del esfuerzo y de los emprendedores, la que ha protagonizado uno de los milagros económicos más espectaculares del siglo XX.

Es evidente que Zapatero, fiel a los viejos y caducos conceptos de la izquierda que fue derrotada al caer el Muro de Berlín, prefiere una España subsidiada a una España emprendedora, al igual que es más partidario del Estado que de la sociedad, de lo público que de lo privado. Su alergia al espíritu emprendedor y a las libertades individuales es tan visceral como palpable.

Conocer las preferencias de Rajoy y del PP es más complejo. Si nos atenemos a su ideología oficial, debería preferir la España emprendedora y del esfuerzo a la España subsidiada y hedonista, como también debería anteponer lo privado a lo público y la sociedad al Estado, pero, a juzgar por sus comportamientos, la cosa no está del todo clara. De hecho, cuando el PP ha gobernado, ha fortalecido al Estado, ha maniatado a la Justicia y al Parlamento, ha constreñido las libertades y ha tenido un comportamiento arrogante, más propio de la izquierda marxista que de la derecha liberal.

Esta España que se empobrece en la crisis y que fabrica parados y pobres con más eficacia que ningún otro país desarrollado del mundo tiene que elegir con urgencia qué modelo quiere para el futuro: si una sociedad subsidiada, comandada por un gobierno representante de la izquierda más anticuada, alergica al espíritu emprendedor, o una España emprendedora donde el individuo pese más que el Estado, consciente de que el esfuerzo conduce a la prosperidad y decidida a que el poder político sea controlado por la ciudadanía.

Por ahora, la ventaja es de la España subvencionada, que, de la mano de Zapatero, proyecta su amenazante sombra hacia un futuro cargado de inquietudes y dramas.

Aquellos españoles que contemplan al Estado como un padre que lo soluciona todo ignoran la experiencia histórica de que ese tipo de sociedad tutelada e intervenida por el poder sólo genera desempleo, pobreza y, muchas veces, violencia, opresión e infelicidad. Que se lo pregunten a los cubanos, gran parte de los cuales está deseando poder abandonar el "paraiso" de la Revolución contruído por Fidel sin libertad. O que se lo pregunten a la antigua URSS, hundida porque aquel pueblo que, en teoría, tenía el poder, odiaba a sus dirigentes, transformados en opresores y, en muchas ocasiones, también en asesinos.

También ignoran una ecuación elemental e infalible: Si no hay trabajo, no hay impuestos que recaudar, ni son posibles las escuelas ni hospitales porque el Estado no puede aportar a los ciudadanos más dinero del que es capaz de sacarle mediante los impuestos.

Si además, como en el caso de España, hemos construído un Estado hipertrofiado y monstruoso, poblado por tres veces más funcionarios, asesores, enchufados y amigos del poder de lo que la administración necesita, entonces el drama de la esclavitud que revoletea por nuestros cielos se torna más grave y amenazante.

Voto en Blanco

Financiación
El régimen de Zapatero
Agapito Maestre Libertad Digital 20 Julio 2009

A propósito del nuevo "modelo" de financiación autonómica, Zapatero ha dicho contundentemente: "Hemos creado el verdadero Estado de las autonomías". Ahí está recogida, en mi opinión, la esencia del régimen político que conllevamos los demócratas españoles. Este gobernante ha creado, sí, un Estado al margen del Parlamento, del resto de los partidos políticos e, incluso, al margen de su partido, pues Zapatero no se lo ha explicado a su partido, ni siquiera lo ha discutido con las federaciones regionales, sino que se lo ha comunicado sólo a un órgano del partido: el Consejo Territorial del PSOE.

El modo secreto, torticero e impositivo de llegar a ese "modelo" de Estado es esencial para saber que no estamos ya en un Estado de Derecho, sino en un Estado de las autonomías absolutamente nuevo. ¡Y tan nuevo! Es un Estado al que le sobra la Constitución. Yo diría que el Estado de Zapatero es tan nuevo como exigen todos los "nuevos" órdenes fascistas. Zapatero nos ha traído, pues, un nuevo "orden". Un nuevo Estado. Por si alguien no se había percatado del "acontecimiento", aunque sería mejor hablar de suceso luctuoso, Zapatero se ha encargado de transmitirlo con nitidez: "Hemos creado el verdadero Estado de las autonomías", naturalmente, al margen de la Constitución, del Parlamento y del resto de partidos políticos.

Sí, sí, ha creado un verdadero Estado, según el propio Zapatero, a través de negociaciones opacas, oscuras y secretas –casi bordeando los métodos mafiosos–, ya que, al día de hoy, nadie sabe todavía a ciencia cierta cómo se repartirá el dinero entre todas las comunidades autónomas. Y, además, Zapatero ha contado para esta operación con la abstención colaboradora de Rajoy. Quien ahora, como si no tuviera otra iniciativa que llevar a cabo, pide que Zapatero explique en el Congreso el "engaño" al que el líder del PP se ha prestado. Pobre. El hombre que ha mandado abstenerse en la votación que legitimaba el engaño, sin embargo, exige que se lo expliquen en el Congreso. Estupendo; de paso espero que alguien le pregunte a Rajoy por qué se abstuvo a la hora de votar el engaño.

Es indudable que la parálisis de Rajoy, otros le llaman tranquilidad amoldada al nuevo régimen, contribuye de modo decisivo a la estabilidad del zapaterismo, a pesar de las disonancias de gente como Esperanza Aguirre, la única en reconocer que "el PP debería haber votado contra la financiación". Esa parálisis, por otro lado, es otra prueba de que estamos ante el establecimiento de un régimen político profundamente autoritario al margen de la publicidad, de la discusión pública que requiere toda decisión democrática, pero los principales agentes críticos del zapaterismo prefieren ignorarlo, o mejor, hacen como si la cosa no fuera tan grave. Ayer, por ejemplo, los periódicos más críticos con el régimen sólo se atrevían a ironizar con Zapatero –así, Pedro J. Ramírez mantenía en su columna que "no hay mayor sandez que alegar que el nuevo sistema favorece a todas las comunidades"– o, simplemente, a mostrar la quiebra de la solidaridad, según recogía ABC en su editorial, que abre en la sociedad española el nuevo "modelo" de financiación.

No seré yo quien cuestione esas críticas a Zapatero, pero resalto su tibieza ante la contundente declaración del presidente del Gobierno: "Hemos creado el verdadero Estado de las autonomías". Pronto, no lo duden, veremos sustituido el "hemos" por el "he creado", yo, el mismo Zapatero, el Estado. ¿O es que acaso el Estado español es algo sin las autonomías? Esperemos que se autocontrole este sujeto, pues de lo contrario nadie dude de que el día menos pensado se levante simpático y diga: "Yo, Zapatero, soy el Estado". De este hombre cualquier cosa puede esperarse.

De momento, y al margen de cualquier ironía, Zapatero está creando un arquetipo del autócrata del siglo XXI. Su labor es actualizar la tarea de los autócratas del siglo pasado. Llega al poder por métodos electorales más o menos democráticos, pero toma decisiones al margen de la razón democrática, o sea, al margen de la publicidad que exige todo sistema democrático. Zapatero ha conseguido que su secretismo, su vileza antidemocrática, sea algo "normal" en la acción política. Zapatero funcional al margen de la "publicidad" democrática, que es la condición necesaria y mínima para hablar de un proceso democrático, sin que la sociedad en general, y las agencias de socialización política en particular, pongan el grito en el cielo.

He ahí el primer síntoma de que la democracia es sólo un vocablo retórico. Vivimos ya en un régimen sin mayores "sobresaltos". Hemos hecho de la falsedad, del error y la mentira una forma normal de vida política. El envilecimiento es nuestra cotidianidad. Lo funesto es la normalidad. La "sociedad" española está tan envilecida como el "régimen" democrático. El ejemplo más sobresaliente es Zapatero. Sus decisiones no respetan la discusión pública. No atiende la publicidad de los expertos, sí, desoye permanentemente las razones públicas de los científicos, por ejemplo, los informes del Consejo de Energía Nuclear sobre la Central de Santa María de Garoña. Por supuesto, no va al Parlamento a explicar, discutir y resolver decisiones que atañen a todos los españoles, por ejemplo, el sistema de financiación autonómico; peor aún, no negocia ni discute con el resto de partidos en los foros públicos sino en covachuelas secretas y sin exhibir jamás cifras exactas, argumentos públicos y razones convincentes.

Por otro lado, no fomenta la discusión entre los miembros de su Gobierno a la hora de tomar decisiones importantes; por el contrario, cuando alguno de sus ministros expresa alguna política coherente, universalizable y con solvencia, en fin, algo que comparta la mayoría de la población, él adopta una decisión diferente y aún opuesta. Y, por supuesto, su partido, el PSOE, para él sólo es un nicho, una empresa, para llevar a cabo sus arbitrariedades y deseos; el partido es, sobre todo, el principal instrumento para tejer una red secreta que le permita permanecer en el poder por métodos ajenos a la discusión pública. A la democracia. Zapatero no tiene en cuenta, pues, a su partido ni a su programa. Dice, dispone y hace a su antojo sin que nadie sea capaz de desentrañar esa tupida red de secretos para tomar decisiones al margen de los mecanismos democráticos... Si esto no es un "régimen", entonces que venga Dios y nos lo explique.

Financiación
La quiebra de la nación
Ignacio Cosidó Libertad Digital 20 Julio 2009

La orgía de gasto público con la que Zapatero pretende conjurar la crisis económica no tiene fin. Cuando todas las luces rojas se encienden por el meteórico crecimiento del déficit público español, el Gobierno pone en marcha una reforma del sistema de financiación autonómica con un coste próximo a los 12.000 millones de euros. Con este dinero pretende comprar la estabilidad parlamentaria necesaria para poder terminar la legislatura. Pero lo que los ciudadanos tienen que tener muy presente es que la permanencia de Zapatero en La Moncloa la terminarán pagando ellos con sus impuestos. A este ritmo lo terminarán pagando ellos, sus hijos y sus nietos, porque la herencia de Zapatero será un Estado en quiebra.

El reparto de esos 12 mil millones adicionales a las comunidades no puede haber sido además más injusto. El criterio es que el que más tiene, más cobra. El principio de solidaridad territorial salta así por los aires en manos de un gobierno socialistas rehén de sus socios independentistas. Pero Zapatero destruye algo aún más importante que ese principio de solidaridad. En realidad está poniendo en juego la viabilidad financiera del Estado. Porque no es posible sostener en el tiempo un crecimiento acelerado del gasto mientras se desploman los ingresos.

La negociación no puede haber sido además más opaca. El agravio es tan evidente para algunas comunidades que el Gobierno ni siquiera se atreve a dar las cifras. Así, cada comunidad interpreta los criterios en su favor, pero la suma de las cantidades anunciadas no cuadra con la cifra total que el Gobierno ha puesto encima de la mesa. A estas alturas la única que tiene certeza de cuanto va a recibir es la Generalitat de Cataluña. Da la impresión de que el reparto lo hubiera hecho en realidad el Gobierno catalán. Los demás parecen meras comparsas. Y al que proteste se le dejan fuera de la fiesta.

El Gobierno convierte ahora cualquier crítica al nuevo sistema en una afrenta a Cataluña. Pero el problema en este caso no es que el Gobierno catalán pelee por obtener los mayores recursos posibles. El problema es que hay un Gobierno de España que es incapaz de mantener un principio de solidaridad entre comunidades, que antepone su interés partidista a los intereses generales de España y que da muestras de una absoluta irresponsabilidad en el gasto público. El sistema no falla porque cada parte reclame más dinero, sino porque no hay un gobierno capaz de defender el interés general de todos.

En todo caso, ya tiene mérito gastarse 12 mil millones de euros para no dejar contento a nadie, con la única excepción del gobierno catalán y en menor medida del andaluz. Es verdad que todas las comunidades deberán aceptar en última instancia el nuevo sistema como un mal menor, pero el sentimiento de injusticia ha calado en muchos ciudadanos. No es solo la quiebra financiera del Estado lo que está en juego, sino la quiebra misma de una Nación basada en los principios de igualdad y solidaridad entre sus ciudadanos.
Ignacio Cosidó es diputado del Partido Popular por Palencia.

Financiación
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos
Pedro de Tena Libertad Digital 20 Julio 2009

Este extraordinario refrán español, uno más de los miles que nunca leerán los niños catalanes inmersos en la locura lingüística que condena a Cataluña al aislamiento cultural, está tan claro como el agua. Otra versión podría ser: "Cuando la zorra canta, las gallinas se cuentan", por si falta alguna. O al menos, cuentan los huevos. En este caso, el cante lo ha dado Joan Puigcercós, líder por el momento de Esquerra Republicana de Cataluña. El cante final fue: "Hemos plantado cara al Estado y hemos ganado". Y es cierto. Habían ganado tres cosas. Dinero: 3.855 millones, por lo menos. Poder: Doblando las rodillas de un Zapatero que ha preferido seguir de presidente con apoyos a defender la cohesión nacional de España. (Tomen nota de que Puigcercós ya advirtió que menos de 3.800 millones era algo innegociable). Discurso: Para la independencia queda menos, Estatuto de por medio unos añitos.

Y ahora, apliquemos el refrán. Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos. Pero es que ha predicado y lo ha hecho con una claridad y una chulería inigualable, insultante casi incluso para CiU y el PSC. La zorra vieja que es el nacionalismo catalán clásico nunca hubiera cantado su victoria. Hubiera hecho el paripé de la ofensa perpetua, de que lo logrado no es lo que se quería, de que no es esto ni aquello, simulando que sus bolsillos estaban medio vacíos para no cabrear al resto de España. Pero estos zorros sin domesticar no entienden de modales. Son menos hipócritas y cantan aleluyas por su triunfo sin importarles las consecuencias. Las raposillas socialistas del PSC callan astutamente para enarbolar tal o cual discurso, según de los segunes, cuando la euforia pase y las elecciones lleguen.

Pero ya vale de vulpejas, desdentadas o salvajes. ¿Y los pollos? Si una zorra canta, los pollos deben tentarse las plumas. Y es que ha cantado y además, ha cantado una Traviata. Estaba Zapatero encantado con el silencio, con el enrevesado tráfico de fórmulas que había evacuado en los folios del Documento Final que ha ganado. Estaba la señora Salgado entreteniendo al personal de las Consejerías de Economía y Hacienda de la España restante con jeroglíficos inexpugnables para las mentes normales, cuando va la zorra ingenua pero zorra, Puigcercós,y canta.

Inmediatamente, los pollos, quizá mejor gallinas, la España restante, deberían haber mirado en su huevera y haber reaccionado como corral. Es evidente que Puigcercós no ha mentido. ¿Que por qué? Porque se jugaba su carrera si se comprobase que las cifras eran inciertas. Buena es CiU para dejar pasar esa oportunidad de merendarse a estos advenedizos. Si ERC no ha mentido, alguien ha tenido que hacerlo. Rajoy, el gallo jefe de la oposición, lo había dicho con claridad: "Unos que 4.000, otros que 3.000, otros que 2.000 y Zapatero que 10.000 a cada uno. Alguien miente". Poco antes, ya había sentenciado que el sistema era injusto, subasta y chapuza, que el caos estaba servido... Qué esperanza.

Y claro, los pollos empiezan a contar. Cuentan en Galicia y les faltan un montón de huevos. Cuentan en Andalucía y perciben cómo han cambiado los huevos de clara y yema por huevos de barro y plomo. Cuentan en todas partes y claro, es imposible que las cifras encajen. Todos ven cómo, de hecho, la zorra ha conseguido adentrarse en el gallinero y pactar con el jefe de la granja un tributo en huevos, pollos del futuro, al margen de los pollos. O sea, se ha practicado el camino del nuevo Estatuto, es decir, el federalismo asimétrico que si Dios no lo remedia, conducirá a la independencia en cuanto el PSOE consiga la mayoría suficiente en el Tribunal Constitucional. Otra bronca de De la Vega a María Emilia Casas y ya estará pasado por agua para servirse. Sí, si. Es inconstitucional, va contra la ecuanimidad del Consejo de Política Fiscal y Financiera, es decir, contra la solidaridad nacional. Sí, sí. Va contra los demás Estatutos. Consuma la brecha entre regiones ricas y pobres que no se ha logrado cerrar en 30 años, de los que 19 han sido años de gobiernos socialistas. Sí, sí. ¿Y qué?

Pues nada. Que las gallinas, da igual que se diga "pollos", se han cacareado que es mejor huevo en mano que plumas volando, que era mejor conservar algo que perder mucho, que si patatín que si patatán, que no debe haber una postura común que no se entendería en mi-tu corral, que no es bueno aparecer como el gallinero del NO, que en cuanto ganemos en 2012 devolveremos a la gallera lo que es de la gallera... Al final, Zapatero sigue con apoyos hasta 2012, nadie entiende nada, ni los números de la financiación (¿para cuándo un estudio riguroso del PP?) ni el comportamiento de Rajoy que lanza acusaciones contundentes para finalmente adoptar decisiones deprimentes, ni los de casi nadie. La raposa independentista canta. Eso sí.

Ya estaba claro en el magnífico refrán español del principio: "Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos". Y más claro aún está en esta moraleja que proponemos para acabar con esta fábula: "Mucho sabe la vulpeja, pero aún más el que la despelleja", versión libre del clásico proverbio español: "Mucho sabe la zorra, pero más el que la toma". Claro es que para hacer algo, primero hay que querer hacerlo. Y estos pollos o gallinas de la fábula no tienen huevos para estos ruidos.

El pagafantas
IGNACIO CAMACHO ABC 20 Julio 2009

EL pagafantas es un tipo que se pasa la vida tratando de comprar favores para que le quieran. El pagafantas quisiera ser un seductor, pero se queda en un amigo obsequioso en el que las chicas más prácticas confían para que las saque de apuros. El pagafantas siempre está dispuesto a sufragar, como su propio nombre indica, los caprichos de su objeto de deseo, pero el cortejo suele acabar con una cortés sonrisa de agradecimiento. El pagafantas, no obstante, es inasequible al desaliento porque pagar las fantas forma parte de su manera de ser y es el modo que tiene de engañarse a sí mismo y creerse imprescindible.

Zapatero es un típico pagafantas, con la nefasta particularidad de que no paga las fantas con su propio dinero. Va por la política repartiendo mercedes con las que trata de obtener simpatías, prestigio, relaciones, pactos y, en última instancia, votos, y todo el mundo sabe que para obtener cariño siempre tiene dispuesta una chequera que considera inagotable porque ha descubierto que el déficit posee la propiedad aparentemente milagrosa de allanar voluntades. En España ofrece regalos y cheques a los sindicatos, a los cineastas, a los banqueros en apuros, a los escolares, a los papás de bebés recién nacidos y sobre todo a los nacionalistas, que son su pasión incomprendida, su amor inestable, antojadizo y tarambana. En el extranjero abona las cuentas de la Alianza de Civilizaciones, alquila sillas de favor en las cumbres, reparte fondos de cooperación, restaura castillos italianos y dona cúpulas a la ONU. Para su esplendidez no existe la crisis, ni el aprieto, ni la bancarrota; es capaz de cualquier cosa por una sonrisa, por una palmada, por un halago, por un abrazo agradecido o por un sitio preferente en una foto.

Pero donde el pagafantas despliega su pagafantismo más generoso es en la política autonómica. Preso de verdadera ansiedad por el cariño de los nacionalistas, y muy en particular de los catalanes, abre el bolsillo con una largueza dispendiosa. Su permanente disposición para hacerse cargo de cualquier factura se ha convertido en legendaria entre esa clase de políticos manirrotos a los que ningún gasto parece nunca suficiente. Todos han descubierto que el secreto de su prodigalidad consiste en no entregársele del todo, en mantener la expectativa de una seducción inalcanzable; lo exprimen, lo sablean, lo parasitan y finalmente lo chulean. El pagafantas siempre está ahí para recoger la factura, para plegarse a cualquier exigencia, para financiar aunque sea a débito cualquier pretensión a cambio de la vaga promesa de un aserto. Jamás tiene un no, ni siquiera un pero; con tal de hacerse querer es capaz de entrampar hasta las cejas a un Estado al borde la quiebra.
El pagafantas es una ruina, un agujero sin fondo, pero le da igual: vendería -y de hecho vende- hasta lo que no tiene para mantener la remota esperanza de ser amado.

El triunfo de la demogresca
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 20 Julio 2009

«¿HAY catalanofobia en Madrid? ¿Y madrileñofobia en Cataluña?», se preguntan los lidereses y lideresas de opinión, después de chuparse el dedo y enarbolarlo a guisa de veleta, para ver por dónde sopla el viento. Todas estas pamplinas vienen a cuento de la financiación autonómica, que es el nuevo chocolate del loro que Zapatero se ha sacado del magín para que los paganos nos mantengamos entretenidos, mientras nos sisan el dinero del bolsillo. «Es importante que Cataluña se sienta cómoda», ha dicho Zapatero, al presentar las bondades de este nuevo chocolate del loro, con la misma solemnidad con que la hormiga reina podría haber dicho: «Es importante que los pulgones se sientan cómodos».

Fue Wenceslao Fernández Flórez, allá por 1933, quien en una de sus vitriólicas crónicas parlamentarias (rescatada muy oportunamente por Ruiz Quintano en su blog «Salmonetes ya no nos quedan») comparaba a los miembros del Gobierno con las hormigas y a los diputados catalanes con los pulgones: «Las hormigas cuidan a los pulgones, los sacan por las mañanas, los colocan en las plantas más sabrosas, los dejan hacer allí lo que les da la gana: sorber el zumo, tomar el sol, pasearse, amarse... Luego los recogen y los vuelven a guardar en sus galerías. ¿Qué les exigen a cambio de esto? Casi nada. El pulgón exuda un líquido azucarado del que la hormiga es tan golosa que por conseguirlo y saborearlo descuida a veces hasta el cuidado de sus propias larvas y deja extinguir la comunidad. Al pulgón no le importa absolutamente nada -según todas las apariencias- que vayan a lamer sus exudaciones. Come, vive, reposa, es feliz... Se le da una higa del hormiguero.

Pues bien, el diputado catalán tampoco se mezcla en los asuntos de este otro hormiguero que es el Parlamento español. Vive en sus cuestiones, en sus dietas, en su Cataluña. Sin el menor esfuerzo, con la misma naturalidad que el pulgón, estos seres segregan una sustancia por la que tiene validez el Gobierno: segregan votos. Con la pequeña presión que representan al pronunciar sus nombres desde la mesa presidencial, los diputados catalanes exudan un «sí» dulce, meloso, apetecible. El Gobierno lo sorbe, se relame, y lleva otra vez en aeroplano a sus pulgones al robusto árbol catalán de cuya savia se nutren. Dicen «sí»; ya lo han dicho todo».

Para que los diputados catalanes exuden ese «sí» dulce, meloso, apetecible que apuntala su precaria mayoría se ha sacado Zapatero del magín este chocolate del loro. Los diputados catalanes segregan votos; Cataluña segrega votos: con los votos de los primeros, Zapatero espera aguantar el tirón durante los dos próximos años; y con los votos de la segunda espera ganar las próximas elecciones. A esto se reduce el busilis de la financiación autonómica; y cualquier otra explicación que nos endilguen son zarandajas de veletas que se chupan el dedo. Pero, entretanto, la financiación autonómica va a generar muchas fobias vecinales, que es lo que ocurre cuando se alientan los intereses particulares.

Cualquier gobernante sabe que los intereses particulares son insaciables; el vano intento de saciarlos genera ipso facto la emergencia de otros intereses particulares no atendidos que se consideran agraviados, y así ad infinitum, en una paulatina conversión de la democracia en demogresca. El gobernante probo evita la satisfacción de intereses particulares, para evitar la emergencia de agravios comparativos; pero el gobernante artero sabe que en el río revuelto de la demogresca, mientras unos y otros se enzarzan en agravios comparativos, puede sacar tajada. En este chocolate del loro de la financiación autonómica, la tajada del gobernante artero no es otra que su mantenimiento en el poder. Y a ello se aplica, mientras los paganos del chocolate del loro se enzarzan en fobias vecinales; así, cuando les sisen el dinero de los bolsillos, ni siquiera se darán cuenta. Es el triunfo de la demogresca.
www.juanmanueldeprada.com

Rosas para Cataluña
CÉSAR ALONSO DE LOS RÍOS ABC 20 Julio 2009

Las posiciones de Montilla representan con nitidez el pensamiento del nacionalismo catalán de izquierdas y derechas, tanto en relación con la financiación autonómica como con el Estatuto catalán que la justifica. Merecen, por ello, una reflexión detenida.

Para Montilla el trato dado a Cataluña en el reparto financiero ha supuesto el reconocimiento de una deuda histórica que tenía España con aquella y la aplicación de un Estatuto que está por encima del TC en la medida de que se trata de un acuerdo entre iguales, entre España y Cataluña.

Con ser esto sorprendente lo es más el hecho de que a los catalanistas les habría gustado que los 4.000 millones concedidos a Cataluña hubieran sido aceptados sin criticas por el resto de las Comunidades y el PP. Más aún, habrían deseado que el acuerdo hubiera sido interpretado como la derivación de una concepción federal del Estado. Leyendo a los comentaristas, favorables a esta tesis, cabe afirmar que para ellos el modelo de Estado tendría que haber evolucionado hacia formas no reconocidas en la Constitución y que ello no ha sucedido por culpa de la intolerancia de los que mantienen una concepción esencialista de España.

A partir de lo que hemos vivido estos últimos días, podemos concluir que a los catalanistas les habría gustado gozar de una situación ventajosa para Cataluña en todos los campos sin tener que sufrir protestas, indignaciones y ataques. Es decir, que una vez asumidos por todos los españoles los hechos diferenciales de Cataluña como nación esta habría sido la ocasión para aceptar una aplicación de la Constitución como el comienzo de un proceso de federalización. Los nacionalistas catalanes de derecha e izquierda dan la impresión de que no les gusta que el camino que les lleva a la independencia sea pedregoso, lleno de malas conciencias e incluso lesivo para la imagen de Cataluña. Querían un camino de rosas.

Un argumento que no se ha oído es que el modelo de Aznar, en 2001, fue consensuado con todos
Constitución bis
José María MARCO La Razon 20 Julio 2009

Un argumento que no se ha oído mucho en la polémica sobre el nuevo sistema de financiación autonómica es que el modelo de Aznar, en el año 2001, fue consensuado con todos. Que se había quedado anticuado resulta bastante obvio. No estaba anticuada, en cambio, la voluntad de negociar abiertamente, que condujo a la unanimidad en el respaldo de las Comunidades. Fue algo muy distinto del «talante» demostrado esta vez, traducido en una negociación opaca y en la división en la votación final. En cualquier caso, el asunto ya está zanjado.

Ha estado a punto de coincidir con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán, diferida todavía un tiempo. La dilación avala una de las interpretaciones de la sentencia: y es que no se trata de una evaluación de orden jurídico acerca de la constitucionalidad del último Estatuto de Cataluña, sino de una evaluación jurídica de los cambios producidos desde la promulgación del Estatuto.

El Estatuto ha creado estado en materias como educación, política lingüística y financiación, entre otras. Al haber tardado tanto en decidir, el Tribunal Constitucional avalará o no, sin remedio, esos cambios. No será una sentencia analítica y dispositiva, en la que se decidiría la constitucionalidad o no de algunos artículos del Estatuto. Se tratará de un completo tratado jurídico, que en sí mismo conformará un nuevo texto constitucional. Prevalecerá sobre el del 78 en los aspectos tratados, porque la interpretación del Tribunal afectará a la nueva realidad creada, sin más instancia a la que apelar.

La sentencia determinará todo el sistema institucional español, reconstruido según lo que se deduce del Estatuto, de sus consecuencias y del criterio de los magistrados. Y otra vez, con toda probabilidad, sin un consenso amplio, a diferencia de lo ocurrido en 2001 y en¿ 1978. Una fórmula imaginativa de aplicar la famosa doctrina «de la Ley a la Ley». Y luego compararán a Rodríguez Zapatero con Alicia en el país de las maravillas.

DE LAS NUMEROSAS MUESTRAS RECOGIDAS, SóLO APARECE UNA VEINTENA
La juez pregunta por los vestigios del 11-M
IMPRESIONES El Mundo 20 Julio 2009

LA DECISIÓN de la juez que instruye la querella contra el ex jefe de los Tedax, Sánchez Manzano, de reclamar «las actas de recogida y custodia de todas y cada una de las muestras y vestigios recogidos en los 12 focos de explosión» del 11-M es una muy buena noticia. Por increíble que parezca, cinco años después de la masacre sigue siendo una incógnita por qué de las numerosas muestras recogidas aquel día, sólo una veintena llegó a manos de los peritos que hicieron la prueba definitiva sobre los explosivos.

Esa asombrosa escasez de material fue lamentada por los expertos. De haber tenido más muestras, seguramente hoy sabríamos sin sombra de duda qué estalló en cada uno de los focos. ¿Dónde están los múltiples restos, hoy esfumados, que los propios agentes admitieron haber enviado a la Central de los Tedax por orden de su jefe, que se saltó así la norma de remitirlos a la Policía Científica? La asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que ha denunciado a Sánchez Manzano, tira así de un hilo que puede aclarar un episodio vital para saber lo que sucedió.

Lo inexplicable es la postura de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital 20 Julio 2009

La unidad –transmitir una sola y coherente voz ante cada uno de los asuntos de actualidad– es uno de los mayores activos con los que puede contar un partido político. Al fin y al cabo, estas formaciones no son más que canales a través de los cuales la opinión pública expresa sus puntos de vista. Si un grupo tiene posturas muy distintas sobre cada tema, difícilmente el votante podrá seleccionarlo como garante y depositario de sus valores.

Ahora bien, no cualquier unidad política es beneficiosa para un partido y para el conjunto de la democracia. La unidad debe guardar una coherencia interna (es decir, que las distintas opiniones de un partido no sean contradictorias y antagónicas entre sí) y externa (debe ser compatible con los valores de sus votantes y con los del ordenamiento jurídico). Cualquier unidad que no cumpla esta doble restricción se convierte más bien en un despotismo dentro del partido y en un fraude hacia los votantes; esto es, la unanimidad a la búlgara que impera en tantas formaciones españolas.

En el PP, la tan característica unidad de discurso durante la era Aznar fue ciertamente sana y revitalizante para la democracia. El votante español tenía a su disposición un programa político coherente –con mejores o peores propuestas pero en todo caso coherente–, al que apoyar o rechazar según sus preferencias e ideologías. Y, para rematar, sabía que a grandes rasgos solía cumplirse y defenderse. En estos casos, los cargos populares que se salieran de las pautas marcadas por la dirección del PP estaban siendo desleales no con Aznar, sino con sus votantes y, por este motivo, su actitud resultaba reprobable.

Con la llegada de Rajoy al frente de la dirección popular, la coherencia interna y externa del discurso comenzó a difuminarse. Especialmente tras el Congreso de Valencia y con su segunda derrota electoral a cuestas, la necesidad de diluir el discurso para atraer a una parte de la izquierda y del nacionalismo aceleró tanto la ruptura interna del discurso (no se defendía lo mismo en Cataluña que en Madrid o en Murcia que en Castilla La-Mancha) como la externa (un creciente olvido y desdén por los valores y las promesas electorales de sus más de 10 millones de votantes): los casos de Alberto Ruiz Gallardón, Celia Villalobos o Alicia Sánchez-Camacho son claros ejemplos de la ruptura de la unidad de discurso y de la deslealtad del PP hacia muchos de los planteamientos de sus votantes. Simplemente, a Rajoy le interesa no definirse y no tomar decisiones para no parecer "áspero" y terminar sucediendo a Zapatero.

Lo mismo sucedió la semana pasada con el tema de la financiación autonómica. Pese a que la propuesta del Ejecutivo socialista atentaba directamente contra los valores más básicos del PP –incentivaba una hipertrofia del gasto público y limitaba las reducciones de impuestos–, Rajoy se negó en un principio a liderar el partido y tomar una postura conjunta, dando otra muestra más de la Realpolitik del Partido P’ayudar. Confiado en que la inicial lluvia de millones que las comunidades autónomas van a recibir gracias al nuevo sistema de financiación (a costa de cargar de deuda el futuro de los españoles) las llevara a abstenerse (haciendo buena la frase de De la Vega en contra del PP, "coge el dinero y corre"), dio libertad a cada gobierno regional para que decidiera en el Consejo de Política Fiscal y Financiera de acuerdo con sus intereses.

Por fortuna, la presidenta del PP madrileño, Esperanza Aguirre, no traicionó a sus votantes y anunció que votaría en contra del nuevo modelo de financiación, ya que al fin y al cabo –como la propia dirección nacional del PP denunciaba– tendía a perpetuar la crisis económica y pocas cosas hay más contrarias a los intereses de sus ciudadanos que prolongar nuestro estancamiento.

Sin embargo, tan pronto como el gallego avistó la posibilidad de que Zapatero tuviera que soportar un voto negativo en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, Rajoy impuso un voto unitario de carácter abstencionista a todas las comunidades autónomas gobernadas por los populares. Con esta decisión, por muy unitaria que fuera, Rajoy quebraba la coherencia interna de su discurso (pues había estado denunciando la propuesta de Zapatero como contraria a los intereses de los españoles) como la externa (ya que apoyaba aquello que sus votantes le pedían expresamente que rechazara). Una decisión deplorable e impropia de un líder de la oposición que quiera seguir siéndolo.

Con este historial, la dirección popular no debería remover demasiado las aguas, tratando de pasar página. Pero, sorprendentemente, parecen empeñados en defender su pasteleo con los socialistas y en criticar a Esperanza Aguirre por ser la única que de vez en cuando recuerda que el PP es un partido liberal-conservador y que se encuentra en la oposición. Así, una vez que Aguirre reiteró este domingo su muy lógica oposición al acuerdo de financiación alcanzado con la complacencia del PP, desde Génova han mostrado su "enfado" hacia la presidenta madrileña hasta el punto de considerar "inexplicables" sus palabras.

Parece como si en el PP todos los altos cargos fueran libres de coquetear con el socialismo y el nacionalismo y, por el contrario, nadie pueda hacer lo propio con los principios liberales sobre los que, supuestamente, se asienta este partido. Por ello, lo más grave no es ni que se adopte una línea política equivocada, ni que Rajoy se enfade por que Aguirre se separe de su torcida estrategia; lo realmente preocupante es el doble rasero que exhibe el PP: la brutal asimetría que existe entre el trato dispensado a los liberales, por un lado, y a los "socialdemócratas", por otro.

En realidad, pues, lo inexplicable es que Rajoy esté adoptando un discurso errabundo y contrario a los valores de sus votantes con tal de alcanzar el poder. Lo inexplicable es que para algunos La Moncloa valga tanto como para traicionar sus principios. Lo inexplicable es que la alternativa al PSOE sea un PSOE bis.

Albert Om
Otra vez contra "la puta España"
José García Domínguez Libertad Digital 20 Julio 2009

Nunca he pisado un plató de TV3. Ni es probable que jamás lo haga. No porque me hayan faltado ocasiones sobradas de enseñarme allí. Al contrario, más de una vez me han invitado, con educada y paciente insistencia he de reconocer, a participar en alguno de sus programas serios –si bien contados, alguno hay. Pero siempre he rehusado concurrir. Y continuaré negándome –en el ya improbable caso de que volviera a ser invocado por esos pagos– mientras su libro de estilo prohíba, bajo seria admonición de fulminante despido, que ningún colaborador utilice la lengua propia de José Montilla y Celestino Corbacho delante de las cámaras.

Así las cosas, dudo mucho que haya de verme en vida junto a Albert Om y su estruendosa grey hispanófoba. El tal Om resulta ser uno de tantos graciosos profesionales en nómina de la televisión nacionalista. En concreto, es aquel presentador que se desternillaba de risa cuando el difunto Rubianes decidió explotar sus cinco minutos de gloria provincial con un numerito a la altura de los anfitriones, el de "la puta España"; elegante reflexión que suscitaría la complicidad entusiasta de la Chacón –"todos somos Rubianes"–, entre otros finos intelectuales con mando en la plaza. El mismo Om, por cierto, que acaba de tildar a DENAES y a su presidente, Santiago Abascal, un hombre condenado a vivir con escolta permanente al estar amenazado de muerte por ETA, de "pandilla de fachas".

Y es que la personalidad –por llamar a lo suyo de alguna manera– del tal Om responde al paradigma canónico de lo que el Poder espera del servicio en todo medio consagrado a su glorificación. Quiere significarse con ello que el señor Om encarna en su fina estampa la quintaesencia del perfecto lameculos. Malgré lui, el tal Om representa una figura castiza, española por los cuatro costados, hasta la médula, o mejor, hasta la náusea: el zascandil que siempre corre en auxilio del ganador; el clásico gacetillero presto a besar los pies de quien guarde la llave de la despensa, sea quien sea. Así, errarán, y mucho, quienes quieran ver en el señor Om a un feroz independentista convicto. Qué va. Si no me creen, láncenle un euro cuando se lo crucen por la calle... aunque, en realidad, bastaría con una moneda de cincuenta céntimos. Prueben, ya verán.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

 

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LA MAGISTRADA, VALEDORA DEL ESTATUT, ERA CONTRARIA A CEDER IMPUESTOS
La transmutación de Elisa Pérez Vera
IMPRESIONES El Mundo 20 Julio 2009

EL HECHO que hoy revelamos de que la jurista Elisa Pérez Vera denunció en 1996 la inconstitucionalidad de la cesión de impuestos a las comunidades autónomas, cuando ahora, como magistrada del Constitucional, está dispuesta a darle el visto bueno al Estatuto catalán, es harto ilustrativo de la absoluta politización del Alto Tribunal.

¿Qué le ha llevado a defender exactamente lo contrario de aquello en lo que creía hace apenas una década, cuando invocaba los principios de «unidad» y «solidaridad» en la redistribución de la riqueza y animaba a la Junta de Andalucía a defender esos principios ante el mismo Tribunal en el que ahora se sienta? Sólo hay una respuesta; su vergonzosa sumisión al dictado político de quienes la han promocionado: Chaves y el PSOE.

Este asunto muestra que hay personas que no tienen escrúpulos cuando está en juego su carrera, pero también que Zapatero, por su interés por pactar con los nacionalistas, ha arrastrado a la izquierda española a renunciar a valores otrora centrales de su pensamiento, como la igualdad y la solidaridad.

La Ertzaintza ha retirado desde marzo casi un centenar de símbolos terroristas de 50 municipios vascos ¿ Bilbao, Mondragón, Durango y Oñate, a la cabeza
La Fiscalía extiende a Navarra su ofensiva contra los carteles proetarras
R. Coarasa La Razon 20 Julio 2009

madrid- Los carteles y pintadas que jalean a ETA, alientan a los terroristas o marcan posibles objetivos a la banda (como sucedió el pasado sábado en el barrio bilbaíno de Santuchu con el concejal del PP Carlos García) no son, desgraciadamente, un hecho aislado. Los símbolos proetarras forman parte del paisaje urbano de muchos municipios del País Vasco y Navarra.

Pero, desde el pasado marzo -cuando la Ertzaintza retiró la «valla de la vergüenza» de Mondragón (un mural repleto de fotos de miembros de ETA)-, la retirada de estas muestras de apoyo a la banda terrorista va camino de convertirse en una rutina para la Ertzaintza. Desde esa fecha, la Fiscalía de la Audiencia Nacional -que dirige Javier Zaragoza- ha ordenado la retirada de 111 símbolos proetarras de medio centenar de municipios vascos que, según el Ministerio Público, suponen una exaltación del terrorismo y una humillación a las víctimas.

Por el momento, la Ertzaintza ya ha eliminado 90 de esos símbolos. Ahora, el objetivo de la Fiscalía es trasladar esa iniciativa a Navarra. Zaragoza está a la espera de recibir esta misma semana un informe de la Delegación del Gobierno en Navarra que -con datos de las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Policía Foral- pormenoriza las localidades que exhiben lemas en favor de los terroristas.

La asociación Dignidad y Justicia, que preside Daniel Portero, ya reclamó el pasado 25 de marzo en la Audiencia Nacional la retirada de símbolos a favor de ETA en 14 municipios, entre ellos el navarro de Echarri-Aranaz. La mayoría de las localidades donde ya ha actuado la Ertzaintza pertenecen a Vizcaya (26). En Guipúzcoa, la Policía autonómica ha intervenido en 21 y en Álava, en tres. En Vizcaya, Bilbao, con nueve actuaciones, Durango y Galdácano (5), Ondarroa (4) y Santurce y Basauri (3) son los municipios donde más se ha empleado la Ertzaintza. En Guipúzcoa, Mondragón se lleva la palma (8), seguido de las localidades de Oñate (5), Hernani y Plasencia de las Armas (4) y Vergara, Oyarzun y San Sebastián (con tres cada una). En Álava, sin embargo, sólo se ha intervenido dos veces en Vitoria y Aramayo y una en Llodio.

En la mayor parte de los casos se trata de carteles a favor de presos etarras (algunos de ellos en los propios ayuntamientos) o de pintadas de apoyo a la banda terrorista. «También los ayuntamientos más recalcitrantes, como los guipuzcoanos de Hernani o Mondragón (con sendas alcaldesas de la ilegalizada ANV), han ejecutado ya algunos requerimientos», aseguran fuentes fiscales.

«Marisa paseará por el pueblo aunque sea violento»
Iker Moneo La Razon 20 Julio 2009

madrid- «Marisa Arrúe está muy preocupada; nadie esperaba ahora la salida de prisión de este individuo». Son palabras de Eduardo Andrade, portavoz suplente de la edil del PP en el Ayuntamiento de Guecho, en referencia a la puesta en libertad el pasado miércoles de Zigor Goicoechea, condenado a dos años de cárcel, de los cuales ha cumplido uno en prisión preventiva, por amenazar de muerte a Arrúe mientras visitaba un tradicional mercado del municipio vizcaíno el 10 de agosto de 2008.

Goicoechea, hermano del líder del «comando Vizcaya» desarticulado el pasado verano, Arkaitz Goicoechea, abandonó la cárcel de Topas (Salamanca), tras depositar la fianza de 6.000 euros que le impuso la Audiencia Nacional. La sentencia incluye una orden de alejamiento de su víctima por un periodo de cinco años y la prohibición de residir en Guecho. Andrade considera que esta orden, que impide a Goicoechea estar a menos de 300 metros del lugar en el que resida o trabaje Arrúe, «será difícil de cumplir», ya que los ediles del PP realizan recorridos por todo el municipio en la fiesta de San Ignacio, que se celebra el 31 de agosto.

«Iremos con la orden de protección debajo del brazo; no sabemos cómo va a actuar este individuo, si se irá a otro lado o se cruzará en nuestro camino», comenta. Respecto al homenaje que recibió Goicoechea al llegar a Guecho el miércoles, Andrade critica que el departamento vasco de Interior desoyera la petición del PP para que se prohibiese. «Fue un folklore: se le bailó el aurresku de los luchadores, se le entregó la txapela de campeón, se tiraron cohetes, se le recibió como a un héroe, mientras nosotros estamos escondidos», lamenta.

El concejal del PP ve insuficiente la investigación anunciada por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para comprobar si se produjo un delito de enaltecimiento del terrorismo porque «el hecho ya se ha consumado». «¡Menudo ejemplo se dio a la ciudadanía, a Marisa nadie la ha homenajeado!», añade. El PP de Guecho baraja presentar una propuesta en el último pleno del curso, el 29 de julio, para que los grupos condenen el homenaje. Entre tanto, advierte de que los ediles del PP «pasearemos por el pueblo, sea más o menos violento».

Galleguismo y bilingüismo armónico, claves de Feijóo para este 25 de julio
EFE | SANTIAGO ABC Galicia 20 Julio 2009

El presidente del PPdeG y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se reafirmará, con ocasión del próximo 25 de julio, en el galleguismo y el bilingüismo armónico, «que siempre marcó el ideario del partido». A través de un comunicado, el PPdeG informó de las ideas que su presidente resaltará con motivo del Día de Galicia.

La base de estas ideas son el principio de que «en Galicia cabemos todos y que el galleguismo es un manto pensado para incluir al pueblo gallego y no un paraguas elitista bajo el que sólo caben aquellos a los que algunos permiten el acceso», explica el PPdeG en su escrito. En opinión de Núñez Feijóo, el bilingüismo armónico es «una realidad gallega que el galleguismo debe reflejar, puesto que Galicia no habla sólo en gallego, sino también en castellano, y no sólo habla castellano, también habla gallego».

Tras apuntar que hay tantas formas de interpretar y amar a Galicia «como gallegos existen», el PPdeG anuncia que, «en esta línea, Feijóo hará hincapié en el hecho de que este galleguismo abierto y cordial entiende que forma parte de una España plural y unida» y «huye del rupturismo». El presidente de la Xunta citará «a dos personajes fundamentales en la historia de la autonomía gallega», Gerardo Fernández Albor y Ramón Piñeiro, y «valorará que ambos fundasen una nueva Galicia autónoma desde el respeto y la tolerancia propios de una país democrático y sin provocar fracturas ni conflictos».

Para Alberto Núñez, dos conceptos son importantes para comprender el galleguismo, democracia y libertad, «puesto que ambos son elementos clave para el desarrollo de una cultura que refleje la realidad social del pueblo gallego».

El PP concluye que el jefe del Ejecutivo autónomo «hará hincapié en que los gallegos, con sus votos, optaron por un galleguismo integrador y plural, que no rechaza formar parte de España ni practica la imposición lingüística, sino todo lo contrario».

Xenofobia armónica
Nota del Editor 20 Julio 2009

Si alguien tiene intención de ir a Galicia, no debe olvidar que Galicia es exclusiva para los gallegos, y gallegos son únicamente quienes hablan castellano y gallego o gallego y castellano, segun define con toda perversidad el presidente de la Junta de Galicia, Núñez, gran embaucador de los votantes del PP y creyentes de la validez de la constitución Española.

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