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Recortes de Prensa    Jueves 23 Julio 2009

 

Malas noticias para los cacicatos
HERMANN TERTSCH ABC 23 Julio 2009

LA agencia internacional de calificación crediticia Moody´s ha anunciado que va a rebajar la valoración de todas las comunidades autónomas españolas, incluidas aquellas que pretenden no serlo. Las regiones autónomas que llevan años agitando, con violencia o sin ella, las pretensiones independentistas están financieramente tan acogotadas o más que las que se conforman, sin alardes identitarios, en gastar cómodamente el dinero que recauda el Estado.

Lenta pero inexorablemente se va imponiendo en los observatorios y gabinetes de análisis del exterior la certeza de que la fragmentación progresiva del Estado español, la administrativa, la judicial, la policial, la del mercado y la legislativa, se han convertido en una losa que hará extremadamente difícil, si no imposible, que España se recupere económicamente en un futuro previsible.

Los que aún hablaban hace unos meses del año 2010 como fecha previsible de recuperación son ya literalmente un hazmerreír. Los que hablan de un lustro de travesía por un desierto en el que vaguemos con más de cinco millones de parados no son los más pesimistas.

Pero el desastre al que nos aboca este «auténtico Estado de las autonomías» que el Gran Timonel cree haber instaurado ahora con este sistema de financiación autonómica no sólo se refleja por supuesto en la degradación del crédito de España. Sino también en el de todas y cada una de sus 17 partes. La decisión de Moody´s es, que yo sepa, la primera reacción internacional al gran plan de financiación autonómica, del que sólo sabemos lo que se llevan los campeones del chantaje o los favorecidos por las conveniencias particulares de Zapatero.

Hasta la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, con sus especiales privilegios, por completo inexplicables en el exterior, se las van a ver y desear para conseguir créditos no ya para modernizar sus infraestructuras y reformar sus economías, sino para pagar a sus funcionarios y mantener sus gastos corrientes en general. Son inexplicables fuera porque en ninguna democracia moderna se pueden entender los cambalaches que se han hecho en nuestro país so pretexto de supuestos derechos históricos, fueros medievales o deudas históricas.

En otras comunidades, convertidas en cacicatos por la falta de alternancia en el poder y la lógica socialista de gastar el dinero llegado de Madrid y Bruselas casi exclusivamente en comprar fidelidades, es decir en sueldos e instituciones y organizaciones que justificaran éstos, la situación es probablemente más tramática aun. Porque a los gastos corrientes para financiar a los leales a la taifa hay que añadir los problemas sociales que lejos de haberse paliado durante los años de crecimiento, se han disparado.

Las sociedades en las que el ritmo de crecimiento del funcionariado es parejo a la destrucción de empleo entre los autónomos y el cierre de empresas no son precisamente atractivas para invertir. Menos aun cuando la descomposición social, el fracaso escolar, el absentismo y la ridícula productividad hacen prever un deterioro de las condiciones en un futuro que ya está aquí. Así las cosas aquí está el aviso. Si España no logra revertir muchos de los disparates cometidos en décadas pero agravados bajo esta tropa gobernante, que pierdan toda esperanza los cacicatos de salvarse por su cuenta. Tienen tan poco crédito como el país de las maravillas de nuestra Alicia de León.

Ridículo patrio
EDURNE URIARTE ABC 23 Julio 2009

Mencionas la patria en este país y los complejos de la izquierda entran en ebullición. Incluso dejas de mencionar la patria y te refieres simplemente a los intereses de España y nuestra peor enfermedad política se manifiesta con todos sus síntomas. Lo mismo en Gibraltar que en la decisión del juez Pedraz sobre los abucheos al Rey.

Atentos a la respuesta de la izquierda a las críticas a Moratinos: déjense ustedes de orgullos patrios o de ardores nacionales. Una actitud inimaginable en cualquiera de las grandes naciones europeas, empezando por Gran Bretaña, una democracia que hasta hizo una guerra para conservar la soberanía sobre Malvinas. Y que explica el ridículo del Gobierno en Gibraltar, renunciando a las reivindicaciones españolas, y lo más insólito, a cambio de nada, como no sea el reforzamiento de la posición británica.

Y este cambio de política respecto a Gibraltar viene de fines de 2004 y, no es casualidad, tiene el mismo origen que la negociación con ETA. La incomodidad de Zapatero con las posiciones patrióticas que él identifica como franquistas, sea frente a Gibraltar o frente a los nacionalismos. Lo que hace de su generación, de la de Moratinos, pero también de la de sus herederos ideológicos, Pajín, Madina, unos pésimos defensores de los intereses nacionales. Se plegarán al Caruana o al Miliband de turno, o a los nacionalistas, con tal de no situarse en el terreno del patriotismo español.

Y fracasarán nuevamente, de la misma forma que han fracasado con treinta años de cesiones a los nacionalismos, sean políticas o sean judiciales como la de Pedraz. Éste es nuestro auténtico hecho diferencial respecto a Europa. No la existencia de nacionalismos fuertes, sino la incapacidad para responderles con firmeza. Los británicos y Peter Caruana se frotan las manos con la misma satisfacción que los independentistas vascos y catalanes.

Gibraltar
Delenda est Hispania?
GEES Libertad Digital 23 Julio 2009

Seamos claros desde el principio: la gravedad de la actitud del Gobierno ZP renunciando de facto a la soberanía española sobre Gibraltar, con ser enorme, no es más que una demostración más del significado del socialismo español del siglo XXI: éste recoge de su propia historia el patológico fanatismo antiespañol y el ensalzamiento de todo aquello que atente contra los intereses de España. No es realmente sorprendente: era la izquierda de la II República, la que Zapatero dice añorar, la que gritaba "muera España" y "Rusia sí, patria no".

El rechazo a defender los intereses y necesidades de la nación española ha sido una constante y consciente desde su primera legislatura. Lo primero que hizo fue destruir el Plan Hidrológico Nacional que tenía la gran virtud de ser una política integradora de la nación respaldada por el Estado. No es ocioso que en un primer momento se vistiera esa vergüenza bajo el manto verde de la hipocresía ecológica. Los otros grandes logros de Zapatero en la primera legislatura fueron la retirada de Irak, que borró de un plumazo el prestigio de España en el exterior; el pacto secreto con ETA mientras seguía asesinando, debilitando la unidad contra el terrorismo; y haber forzado la aprobación del mal llamado estatuto de Cataluña, que rompió jurídicamente la nación española.

Lo hemos visto también en materia de exteriores con la única iniciativa de Zapatero en la materia: la Alianza de Civilizaciones que tiene por principal atractivo haber sido una propuesta original procedente de Irán –cuyo gobierno, como es sabido, es amante de la paz, la calma y el entendimiento entre los pueblos–, y proponer la erosión de los valores tradicionales y culturales de –cómo no– la España cristiana, la nación más antigua de Europa. A esto se suma la dejadez en Europa, donde se han dejado de defender nuestros intereses, lo mismo que en el norte de África o en Iberoamérica. Respecto al islamismo, el Gobierno español es el gobierno occidental más condescendiente con quienes no dudarán en volver a derramar sangre española en cualquier lugar del mundo. Eso sí, España lo paga todo y subvenciona a todo aquel que pida un dinero que empieza a faltar a los españoles.

Ante todo lo anterior, el problema de la crisis económica es el menos importante para el futuro de España ¿Quién duda que esta segunda legislatura ha de servir para consolidar esos proyectos? ¿Quién duda que el resultado último de esos planes es la desintegración de España y su confederalización? Cambiar la nación, cambiar la sociedad, reventar la Constitución sin que los españoles –a los que se les está hurtando la nación por la puerta de atrás– lo decidan. Por lo menos, no dirán que Zapatero no tiene proyecto y no lo lleva a cabo.

Es discutible si este Gobierno carece de legitimidad de origen, pero de lo que no cabe duda es de la ilegitimidad de ejercicio: cada una de sus propuestas políticas tiene como razón de ser la destrucción del sustrato sobre el que se sostiene el entramado institucional, la nación española. En términos objetivos, España es más débil en todos los sentidos –interior y exterior– que lo que era en 2004, en 1994 y en 1984. Y seguimos por el mismo camino de erosión nacional. Y todo parece indicar que así seguiremos, al menos hasta 2012.

Con Gibraltar, la historia se repite. No que dé igual que Reino Unido entregase la colonia de Hong Kong a la muy democrática y popular China, y no cierre su colonia blanqueadora de dinero y paraíso fiscal europeo devolviéndola a un socio de la UE; ni los problemas legales y económicos que Gibraltar plantea a diario. No se trata de intereses o políticas estratégicas equivocadas. De lo que se trata es de la pulsión antiespañola del Gobierno de Zapatero, que le lleva a actuar contra la nación, sus valores y sus intereses. Ese es el verdadero problema. Desde la financiación del proyecto nacionalista catalán y el acoso a la Comunidad de Madrid hasta la política exterior, todo surge de una convicción común a Zapatero, Chacón, Moratinos o Chaves: rechazar todo lo que fortalezca a España y favorecer todo lo que la debilite. Gibraltar incluido.

Si supieran latín quizá hubieran puesto un título a su programa electoral: delenda est Hispania. No por increíble esto es menos real, y a nada que uno abra los ojos se lo encuentra frente a las narices: un Gobierno debilitando conscientemente su propia nación. Nos disculparán que no nos quede más remedio que proponernos el plan contrario: acabar con esa nefasta ideología socialista que nos ha traído la indignidad, la miseria y va camino de disolver la nación, el último límite de lo soportable. Delenda est Hispania? No si podemos evitarlo.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Gibraltar o tomar el té juntos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 23 Julio 2009

Cuesta trabajo reconocerlo, pero con Franco, y sólo con Franco, Londres dejó por un tiempo de chulearnos en Gibraltar. Al menos mientras el general mantuvo a Castiella como ministro de Asuntos Exteriores y le concedió amplitud de gestión diplomática y política. Política exterior, se entiende, que es en lo que España, con Zapatero sobre todo, va dejando casi por completo de tener entidad, salvo alguna que otra silla prestada por Sarkozy para que algún representante nuestro tenga de vez en cuando asiento en los famosos foros internacionales cuya denominación empieza con "G" seguida de una cifra, no siempre la misma, pero ya se sabe cuál es la fetén. Castiella metió en cintura por algún tiempo al Reino Unido, puso a los "llanitos" contra la pared, su pared, en algún sentido notable, y para diez años fue el responsable inicial de que la famosa verja cayera sobre ellos y constriñera sus movimientos a los límites de la colonia.

Fue pasando el tiempo y Castiella no logró culminar el iniciado proyecto de asfixia limítrofe. Franco fue suavizando su actitud. Acabó frenando a su ministro y demostró que para profeta no estaba llamado por el perverso Destino. En efecto, el entonces caudillo no acertó cuando pronosticó, en un momento de optimismo delirante, que Gibraltar era una fruta madura. En todo caso tan madura que se pudrió en el árbol.

Los sucesores de Castiella, mucho antes de que Moratinos, por orden de Zapatero, escenificara en la propia Roca uno de nuestros mayores ridículos diplomáticos, ya se encargaron de recuperar la "normalidad". Eran los tiempos en que Marcelino Oreja, devoto admirador de Castiella, perdía velocidad reivindicativa, y López Bravo, también como ministro de Exteriores, presumió de que los responsables británicos y su brillante persona, desaparecida luego en accidente aéreo, habían protagonizado el inicio de la gran avenencia. Fue cuando dijo con alborozo: "Hemos tomado el té juntos".

La verdad es que los británicos, y con ellos los "llanitos", siguieron dándonos el té. Era el continuado desarrollo de una historia que empezó cuando la Guerra de Sucesión colocó a Felipe V, nieto de Luis XIV, en el trono de España. Con el tiempo, Gibraltar sufrió tres sitios militares españoles, todos ellos estériles. En uno de ellos murió un ilustre artillero apellidado Cadalso, que ya era en sí algo premonitorio. Aquel artillero fue además un excelente poeta y sus hazañas están en las antologías de la literatura.

La gestión diplomática de Castiella, su batalla, logró que la ONU reconociera la inexistencia de "un pueblo gibraltareño" desde el punto de vista colonial. La usurpación británica adquiría perfiles internacionales. El ministro formuló, con Franco avalándole, una oferta de derechos para los gibraltareños que, según estos planes, quedarían bajo soberanía española.

Pero aquel "té juntos" era mucho té como síntoma del acontecer venidero. López Rodó afianzó el camino emprendido por su colega López Bravo; y cuando, por fin, llegó al poder el anhelado PSOE, en versión felipista, don Fernando Morán, estimulado por Felipe González, "comprendió", con la OTAN y la ONU al fondo, que Gibraltar como aspiración diplomática era mercancía perecedera. O sea, que la llamada "fruta madura" acabó de madurar y ya no hubo manera de meterle el diente. Eso sí, Morán, injustamente vejado por los chistosos de la política, construyó por su cuenta, sin ser incitado por nadie, el gran chiste de su vida. Escribió un libro titulado España en su sitio. Era su tamboreada personal por la conquista de un puesto en la OTAN y después en la UE, entonces llamada Comunidad Económica Europea. De Gibraltar, ni acordarse. Sólo ahora se ha acordado del Peñón, en el peor de los sentidos, otro ministro socialista, el ya mencionado Moratinos. Un telón ha caído sobre el escenario y la representación ya no tiene futuro. Nadie va a sacar entrada para solazarse. Y eso que Moratinos se atreve a decir que España no renuncia a la soberanía sobre "su" territorio. Dicen que su coche oficial, al entrar en el territorio usurpado, no llevaba en su carrocería el banderín rojigualda. Dicen.

Apaciguamiento infame
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 23 Julio 2009

SUFRIMOS una sobredosis de apaciguamiento fracasado, como lo han sido todas las políticas que han intentado esta vía a lo largo de la Historia, en el malhadado proceso de negociación con ETA, pero nuestro presidente no aprende. A Zapatero le va esta modalidad de rendición a plazos, que entrega en bandeja al enemigo la dignidad pisoteada sin garantizar el fin de las hostilidades. Es un comportamiento propio de su carácter débil con los fuertes y fuerte con los débiles, de su pensamiento voluntarista y miope, agravado desde que está en La Moncloa por una inflamación del ego tan injustificada como patológica. Una manifestación más de la mediocridad sin precedentes que da título e identidad a su mandato.

Le vimos hincar la rodilla ante los terroristas, mintiendo por añadidura a la ciudadanía, como vemos hoy a su ministro Moratinos posar sonriente junto al gobernador de la colonia que los británicos mantienen en suelo español. Todo sea por la paz, por el buen rollito, por el afán de mostrar un rostro amable con el que puedan y quieran identificarse los gibraltareños que deben su prosperidad al territorio de ambigüedad legal que han creado para ellos desde Londres. Démosles buenas palabras que valgan por un paraíso fiscal, sonrisas comparables a siglos de contrabando. Convenzámosles por las buenas, ya que no hay co�raje para hacer valer nuestros derechos. Que las siglas ZP resplandezcan en el Peñón junto a la Union Jack como los rostros de Roosevelt, Jefferson, Washington y Lincoln en las faldas del monte Rushmore. Es la marca de la casa.

¿Qué otra cosa que apaciguamiento barato en la gestión diplomática puede pedírsele a un hombre que cede al chantaje de un partido independentista y condiciona la financiación de 17 autonomías a la coacción de ERC? ¿Qué cabe esperar de un gobernante que ha jurado defender la Constitución y la vende por un plato de lentejas llamado Estatut de Catalunya, pactado sin luz ni taquígrafos y oportunamente atascado en el Tribunal Constitucional hasta que la vía de los hechos consumados convierta en irreversible el desaguisado?

Lo malo es que el apaciguamiento, el recurso de los cobardes, no sólo resulta infame, sino que sale muy caro. El chantajista es insaciable y el extorsionado paga, ya sea en dinero contante, en privilegios o en alguna divisa inconfesable, hasta que no le queda nada más que vergüenza, deshonor y una deuda gigantesca que habrán de abonar nuestros hijos y los hijos de sus hijos.

Rajoy
Un PP sin rumbo ni timonel
Cayetano González Libertad Digital 23 Julio 2009

Es como para no creerlo. Cuando la cifra de parados ha superado los cuatro millones de personas; cuando el presidente del Gobierno acaba de pactar el modelo de financiación autonómica con los independentistas de ERC primando descaradamente a Cataluña al ser uno de los mas importantes graneros de votos del PSOE; cuando el director del CNI ha tenido que ser cesado e irse a su casa porque era un escándalo de proporciones mayúsculas que siguiera al frente de ese importante organismo del Estado; cuando el vicepresidente tercero del Gobierno está bajo sospecha de haber ayudado con diez millones de euros a una empresa donde trabajaba su hija; cuando el ex ministro de Justicia, Fernández Bermejo, tuvo que dimitir tras una cacería "gratis total" con el juez Garzón; cuando estamos, con mucho, ante el peor y mas incompetente Gobierno que ha tenido España desde la transición democrática, resulta que quien está en el centro del debate político un día si y otro también, quien copa los titulares mas escandalosos, no es Zapatero ni el PSOE, sino el PP y Rajoy.

La pésima estrategia seguida en la cuestión de los trajes de Camps, a lo que ahora hay que añadir los bolsos de Rita Barberá; la incomprensible abstención respecto al modelo de financiación autonómica ordenada por Génova a sus presidentes de comunidades autónomas en el seno del Consejo de Política Fiscal y Financiera; o el mantenimiento del gerente del partido, Luis Bárcenas, al frente de esa responsabilidad incluso después de haber sido llamado a declarar por el Tribunal Supremo, son algunas de las causas que explican esta situación, pero no las únicas ni las más importantes.

El problema de fondo reside en la falta de un proyecto político claro, coherente, capaz de ilusionar a muchos ciudadanos que están literalmente hasta el moño de Zapatero y de sus "locuras" como gobernante, sean estas "locuras" de tipo autonómico, nacional, internacional, nuclear, laicista o incluso, en una concesión a Leyre Pajín, planetarias.

El problema es también de personas y de equipos. Con gran respecto a todos y a cada uno de los actuales dirigentes del PP, no es comparable la consistencia y solidez del equipo que acompañó a Aznar en la refundación del PP en 1990 tras el Congreso de Sevilla –Rodrigo Rato, Francisco Álvarez Cascos, Jaime Mayor Oreja, Loyola de Palacio, Federico Trillo, Javier Arenas o el propio Rajoy– con los que actualmente rodean al líder del PP: María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Mato, Esteban González Pons. El único que sigue, aparte de Rajoy, es Javier Arenas, que después de diecinueve años en el "machito" y de haber perdido todas las elecciones a las que se ha presentado en Andalucía es el "barón" que mas poder, en el sentido peor del término, tiene actualmente en la sede de la calle Génova, lo cual refleja cómo está el PP.

El problema, en definitiva, es que el actual PP carece de rumbo, está desnortado. Rajoy está obsesionado con ganar las próximas elecciones generales aplicando la máxima de Zapatero: como sea. Y para eso está siguiendo la estrategia "arriolista" cuyo núcleo central es el no molestar en exceso, no provocar excesivas polémicas, no pronunciarse sobre cuestiones conflictivas, no defender ideas y valores que según las encuestas puedan dividir a la sociedad española. En definitiva: ponerse de perfil y no mojarse, algo en lo que el político gallego es un maestro.

Al final, a lo mejor Rajoy acaba ganando las próximas elecciones generales, quizás más por los errores del contrario que por los aciertos propios. Pero ni lo tiene asegurado ni, sobre todo, el país está como para aguantar mucho más tiempo el desgobierno al que está siendo sometido por el Ejecutivo del PSOE. Y ante esta situación, el principal partido de la oposición, con diez millones largos de votos y setecientos mil militantes, ¿qué hace?, ¿a que se dedica? Su líder, ¿donde está?, ¿qué defiende? Insisto, estamos ante el peor Gobierno que ha tenido España en muchos años, pero la mala suerte es que esto ha coincidido con el peor PP que se recuerda desde su fundación.

Estrasburgo o libertad política para todos
JOSÉ IGNACIO CALLEJA SÁENZ DE NAVARRETE, PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA El Correo 23 Julio 2009

L a sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que avala la legitimidad democrática de la Ley de Partidos y, por tanto, la ilegalización en su momento de Batasuna y Herri Batasuna a nadie puede dejar indiferente. Es claro que en el debate está en juego la verdad de un sistema democrático. Es algo así como el cirujano con el bisturí en una operación a vida o muerte. Cualquier error puede ser fatal y el acierto puede devolver la vida al enfermo. Ésta es la cuestión. Están en juego algunas libertades políticas y civiles de muchos ciudadanos, gran parte de la izquierda abertzale, cuya limitación, de ser injusta, sería un mal irreparable; y está en juego la paz social que preserva un Estado y en la que se sostiene; repito esta idea, está en juego no sólo la seguridad de un Estado, sino la paz social y ¡la misma vida! que sus ciudadanos requieren y a las que tienen derecho.

Ya sé que este elemento me define, pero lo mantengo. Estoy leyendo y escuchando que se ha valorado más la seguridad de un Estado que la libertad de unos ciudadanos; y si así fuese, sería muy injusto. Como no soy un ingenuo, no niego este factor de un Estado que presiona y busca su seguridad. Pero reclamo que se reconozca lo que acabo de decir. Es la libertad política, y la vida, de unos ciudadanos que, amenazada e impedida por ETA, también hay que preservar. Es un choque en el ejercicio de las libertades ciudadanas de los vascos y que hay que resolver en términos democráticos, y por tanto, y en primer lugar, en términos no violentos. Si hay violencia de ETA, ya no hay política. Ésta es una cuestión ineludible. Y el que la elude se reserva el derecho de salirse de la política cuando le convenga, y eso es temible para los adversarios con otras ideas.

La parte más sustancial del problema, para mí, no es que Estrasburgo deja sin libertad política a muchos ciudadanos vascos, ¡que es una cosa muy seria!, sino que les dice que no se puede confiar el voto a grupos políticos «coordinados» con ETA. La conexión con ETA deben probarla los tribunales. El votante, y sobre todo el candidato tienen que dejar la ingenuidad en casa y saber que por encima de ellos, y sin su conocimiento y aprobación, puede darse esta coordinación. Si no lo saben, mal; si no lo quieren saber, peor; si lo saben y lo relativizan, qué puedo decir. Yo tengo la convicción moral de que se da. Los tribunales tienen que probarla (lo han hecho en varios supuestos) y llegar hasta donde confirmen las pruebas.

Retomo lo fundamental de mi argumento. No pienso que el Tribunal de Estraburgo sea el oráculo divino y sin presiones de ningún tipo, pero confío en que su resolución es la más ajustada a un sistema democrático razonablemente posible y justo. Todos los ciudadanos que se crean injustamente tratados por esta sentencia, para que la injusticia lo sea a nivel privado, tendrían que compartir esta afirmación: «No quiero que ningún ciudadano padezca violencia política alguna a manos de ETA, no quiero, menos aún, que nadie sea asesinado por sus ideas políticas. Me repugna y lo digo». Como esto es una cuestión de conciencia personal, que no se puede imponer, quienes se dedican a la política profesionalmente en el País Vasco debieran dar cuenta pública de esta condena expresa de la violencia de ETA. Hace tiempo que lo considero un mínimo moral para dar dignidad a la profesión de político. No veo cómo confiar en alguien que no lo haga. Hay más razones para desconfiar de algunos, pero ésta es vital.

Termino con lugares comunes en mis reflexiones. La democracia exige incuestionablemente la renuncia a la violencia; la democracia es un sistema de equilibrio justo entre todos los derechos de todos, y por eso, siempre limitado, pactado, progresivo y abierto a todo, incluida la autodeterminación; la democracia tiene una base moral en la vida y la libertad de todos, y hay que respetarlas, me guste mi Estado y mi nación, o los considere a uno, o a los dos, claramente extraños. Cuando el conjunto de fuerzas sociales y políticas de un lugar quiere algo, y lo quiere con mayorías bien nutridas, todo es posible. De esto se trata en la política democrática, aunque no se consiga siempre a la primera y ya.

Seguramente, el Tribunal de Estrasburgo ha sufrido muchas presiones del Estado; confieso que esperaba otra sentencia más matizada y hasta distinta; también la habría aceptado; pero añado que la izquierda abertzale que concurre en Batasuna no se hace cargo de hasta qué punto infinidad de ciudadanos vascos se sienten o se saben amenazados y perseguidos en su libertad, o en la de sus vecinos. No tienen ni idea, y esto les hace incomprensible que les nieguen unas siglas políticas concretas, ¡que no su opción nacional!, mientras los tribunales digan que son las de ETA.

Cristina Cuesta: "La impunidad y el matonismo siguen mandando en el País Vasco"
Ana Avellano y Juan Cruz Osta Periodista Digital 23 Julio 2009

Decisiones imcomprensibles como la del juez Pedraz hace que las víctimas del terrorismo se sienten desprotegidas (aún con escoltas). Los extremistas pueden ir a sus anchas por los pueblos vascos sin sentir ningún remordimiento. Para la directora de la Fundación Miguel Ángel Blanco y portavoz del Colectivo de las Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite) esta realidad se ve potenciada por la justicia que, en ocasiones, todavía demuestra “el desconocimiento sobre la realidad social del País Vasco”.

¿Cómo valora la decisión del juez Santiago Pedraz que da el visto bueno al homenaje a 15 presos etarras?
Lo que detecto es un increíble desconocimiento de ETA, de sus ramificaciones y de sus círculos de apoyo que están integrados como un cáncer en la sociedad vasca. Esto es un agravio para las víctimas que todavía vivimos escondidas en el País Vasco.

Mientras tanto los etarras pasean, homenajean y exaltan la violencia terrorista en fiestas y actuaciones sociales. El matonismo sigue condicionando la vida social y de los ciudadanos en grandísima medida.

Si saliesen los terroristas de Atocha a hacer un homenaje se reprimiría por los ciudadanos, los policías y la justicia. Pero el País Vasco es terreno conquistado por el mundo de ETA que ha vivido en la impunidad y el matonismo.

Los jueces deben de estar pegados a la realidad social. En determinadas poblaciones el País Vasco se vive con miedo y la gente no puede expresarse ni movilizarse. ¿Como puede haber concejales amenazados con escoltas para que no les maten? ETA no son sólo los comandos que matan sino también toda su red de apoyo. Está demostrado en sentencias judiciales. El tribunal de Derechos Humanos así lo ha dicho en Europa.

De nuevo van a tener que ver las víctimas del terrorismo, a miles de personas en las calles jaleando a sus asesinos. ¿Cómo se explica que lo permita un juez?
Porque no avanzamos todos a la vez. Hay jueces que les falta conocimiento de la realidad social en donde se desarrolla la legitimación del terrorismo.

Estos homenajes, ¿son realmente seguidos por mucha población?
Son 20 o 50 personas pero se hacen a plena luz del día. Las víctimas que vivimos en el País Vasco tenemos que convivir con las manifestaciones de las familias de los terroristas. Como víctima del terrorismo vivo escoltada. No puedo soportar la exaltación permanente de símbolos terroristas de los territorios comanches que todavía hay en Guipúzcoa.

El juez Pedraz en su sentencia alude a la libertad de expresión pero son los etarras los primeros que no la respetan. ¿Se imagina que hubiese gente que saliese a la calle a defender violadores?

No todas las ideas son legítimas. No pueden salir a la calle un grupo de personas defendiendo la violación de las mujeres. Si esto se produjese en Bilbao la Ertzaintza lo reprimiría. Hay una conciencia muy clara al respecto. Y el terrorismo no es justificado. Pero los sucesivos gobiernos nacionalistas se han esforzado en que sea así.

Desde que está el nuevo lehendakari socialista ¿ha visto cambios notables y rápidos en el País Vasco?
Ha habido cambios importantes en el discurso, la estrategia y la aplicación de la normativa. Ha habido un antes y un después en la EiTB en el tratamiento de información. Ahora sabemos que es un proceso largo y debemos ser optimistas. Hay que apoyar al nuevo gobierno vasco.

¿Va a cambiar la situación que la Ertzaintza no esté en manos de los nacionalistas?
Eso espero. De hecho ahora hay una unidad antiterrorista, se ha ampliado la colaboración internacional siendo uno de los pilares más importantes para acabar con el terrorismo.

¿Es un avance que el euskera ya no vaya a ser la lengua principal en la enseñanza vasca?
Es una constatación más de la racionalidad. España es también el País Vasco, que cada uno se sienta como quiera en su sentimiento identitario, pero lo importante es que seamos ciudadanos vascos con derechos y obligaciones. Nos rige un estatuto de autonomía, la Constitución Española y el Gobierno vasco representa el poder del Estado en la Comunidad Autónoma Vasco. Y antes no se llevaba a cabo este sentimiento.
 

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Cataluña, a vista de catalejo
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 23 Julio 2009

Cataluña se desvanece en el horizonte. Consideraciones formales aparte, la ley de educación aprobada en el Parlament a principios de mes aumenta el efecto panorámico, de lejanía. Se diría que, para ver a Cataluña desde Madrid, Sevilla o Santander, hiciera falta un catalejo. Estoy hablando de percepciones, no de distancias cabales. Un sitio queda a desmano para nosotros, cuando el esfuerzo de reacomodación que entraña ponerse a vivir en él adquiere un carácter disuasivo. Pensemos en un funcionario de la España interior que acaba de aprobar las oposiciones y cuyo primer destino es Barcelona. Barcelona es estupenda, el Mediterráneo es estupendo, y el invierno más clemente que en Madrid o Albacete.

Sin embargo, tendrá que escolarizar a sus hijos en un idioma distinto al que se habla en casa y que, salvo excepciones, ni él ni sus retoños volverán a usar pasados cuatro o cinco años. Ello convierte a la ciudad estupenda en un enclave lateral, esquinado, que de alguna manera se tiende a evitar. ¿Hemos terminado? No. Más allá, o mejor, más acá de las abstracciones en que abundan la Historia o el Derecho, la nación se experimenta como un sistema de facilidades, de inercias básicas. Si fuéramos canicas, y nos echaran a rodar sobre la corteza de la tierra, notaríamos que nos hemos salido del perímetro nacional por el cambio del firme, que ha pasado de liso a áspero. Por descontado, no somos canicas, y no damos un bote al atravesar una frontera.

La violencia, el sobresalto, se producen por la acción de fuerzas no físicas: la lengua ajena, la gastronomía ajena, los horarios desplazados, las fórmulas que se aplican a los trámites de la vida cotidiana. Estas novedades, estas diferencias en el peraltado vital, reducen al foráneo a un estado de alerta perpetuo: a evacuar de modo deliberado, desde retaguardia, lo que entre connacionales es llano y sencillo, y por así decirlo, automático. Nuestro funcionario virtual podrá manejarse, no cabe duda, en castellano. Ahora bien, el propósito expreso de la clase política catalana es convertir esta expansión primaria en un hecho extraordinario, que el oriundo tolera por cortesía y que el meteco no podrá ejercer sin el sentimiento de ser inoportuno, o por lo menos abusivo en su interpretación de las reglas de la hospitalidad. La resulta es un precipitado ambiental, aún más que social, poco propicio a la circulación libre de personas, familias, y profesionales.

La construcción de un espacio civil convexo, o si se prefiere, cerrado y recogido sobre sí, ha sido bautizado, en la jerga política catalana, con una expresión reveladora: «hacer país». Hacer la nueva Cataluña, es deshacer la Cataluña que se ha heredado del pasado inmediato, y lo último, deshacer esa Cataluña, es purificarla de los ingredientes que habían terminado por entrar en su composición luego de una convivencia accidentada, pero también muy larga, con el resto de España. La voluntariosa rectificación de la realidad recibida nutre el ideario de todos los nacionalismos modernos. Se trata de un intento plagado de paradojas. Las naciones no se recuperan a sí mismas. El retorno a un punto original, a un punto cero, es una fantasía teológica, no una hazaña realizable en el tiempo histórico. A lo sumo, las naciones se redefinen negando una parte de lo que las constituye. Entonces mudan, sí, pero para sustanciarse en otra cosa, no en la que fueron en un albor de leyenda. Resulta inútil, con todo, entretenerse en estas reflexiones generales. Aparentemente, Cataluña ha enfilado el camino de la separación, una separación que podría concretarse en su desprendimiento territorial o, de modo más verosímil, en una componenda que no diferiría en la práctica de la separación a secas. Pero, ¡atención!, he introducido la cláusula «aparentemente», reforzándola con cursivas, con perfecta deliberación.

En efecto, es posible razonar a la inversa: aparentemente, Cataluña alimenta la idea de ser no sólo la primera de las regiones de España, sino la región que rija a España. Lo refleja el viejo proyecto maragalliano de conseguir un monopolio de la energía española, con el séquito opas e intrigas que todos conocemos, y que sería prematuro dar por finiquitado. Y lo corrobora el alborozo y fervor con que se ha inaugurado en Barcelona la nueva terminal de El Prat. Líbreme Dios de negar el derecho de Barcelona a disponer de una terminal deslumbrante. Pero se hace difícil, más valdría decir, imposible, evitar desde Madrid la sensación de que se ha abierto la terminal de El Prat con el espíritu agonal con que se celebra una goleada del Barça al Real Madrid después de que el Real Madrid haya ganado al Barça. Los vítores en Barcelona sonaban a consigna futbolera: la Liga sigue viva. Se diría que El Prat no sólo persigue ser El Prat, sino convertirse en Barajas. Todo esto es muy extraño. Se comprende que se desee la independencia. Y se comprende que se intente hombrear sobre el resto de España en lo económico y lo cultural. Estas cosas se comprenden tomadas por separado, o una después de otra. Lo que no se comprende, es que se anhelen las dos cosas a la vez. No se entiende que una región que apunta a la independencia, apunte simultáneamente a la hegemonía sobre la nación de la que se quiere independizar.

El que esto sea extraño no quita, sin embargo, para que sea real, es decir, para que la aspiración a la preeminencia y la aspiración a la independencia subsistan, yuxtapuestas, en el alma de muchos catalanes. Va de suyo que el experimento no puede salir bien. Cabe aquí invocar la sentencia de El Gallo: lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.

Durante gran parte del XIX y los primeros tres cuartos del XX Cataluña estuvo instalada, quitando algunas situaciones excepcionales, en uno de los brazos de la aporía. Barcelona era la capital económica de España. En 1975, a igualdad, o casi, de renta familiar disponible per cápita, el PIB de Cataluña aventajaba al madrileño en una proporción de cinco a tres.

Esta superioridad antañona fue consecuencia del carácter industrioso de los catalanes, pero también de la existencia de un mercado cautivo y de una política de inversiones públicas muy sesgada en beneficio de la región. El ingreso en Europa, la globalización y la propia evolución de España en su conjunto han estrechado el margen catalán y amortecido quizá el atractivo de España para muchos nacionalistas templados. No es excluible que nos hallemos en una etapa de transición, y que la clase política catalana, después de descubrir que la ubicuidad es un don del que sólo disfruta Dios, se resigne a los inconvenientes que trae aparejados la independencia. Los triestinos, a comienzos del siglo pasado, sabían que la incorporación a Italia de Trieste, único puerto de mar del Imperio Austro-Húngaro, reduciría considerablemente la proyección económica de su ciudad. Ello no arredró a los irredentistas, porque se colocaba la patria por encima del bienestar. Podría suceder otro tanto, lo repito, en el caso de Cataluña.

Pero no lo tengo demasiado claro. Tiendo a creer, y ahora cito a Ortega, que lo que les pasa a muchos catalanes es que no saben lo que les pasa. Fíjense en la zapatiesta que se ha levantado a propósito de la financiación autonómica. Según ERC, Cataluña ha derrotado al Estado y acorta la distancia que la separa de la independencia; según otros, invertir en Cataluña es lo que más conviene a todos los españoles. Desde fuera, las dos afirmaciones parecen inconciliables. Desde dentro, se empalman con una naturalidad estupefaciente. Algunos hablan de un conflicto de perspectivas, o poniéndose refitoleros, de sensibilidades. Yo creo que el problema es de lógica elemental. Va siendo hora de tomarse los silogismos en serio.

Catalanes, 'sospechosos habituales'
MARGARITA RIVIÈRE El Correo 23 Julio 2009

Tras las críticas contra el acuerdo de financiación autonómica, la autora considera difícil evitar que la próxima sentencia del TC sobre el Estatuto catalán propicie «un nuevo envite a la convivencia normal entre la mayoría de españoles, con esos 'sospechosos habituales' que son los catalanes o viceversa»

S e han agotado ya las palabras de satisfacción o de condena a la financiación autonómica aprobada legalmente hace unos días? ¿Se dará en el mes de agosto carpetazo al engorroso asunto? ¿Se calmará así esa ola que, periódicamente, como si tal cita fuera una obligación en la política española, se empeña en enfrentar a los españoles con los catalanes y viceversa? No hace falta ser un lince o un entendido en los entresijos del tejido político de España para apostar con ventaja a que, lamentablemente, esos grupos minoritarios con suficiente influencia política y social -no sólo dentro del Partido Popular, sino especialmente en la órbita mediática que se irradia desde Madrid, ya que los catalanes tienen menos capacidad de influencia colectiva- continuarán sembrando la discordia entre 'lo catalán' y 'lo español' y, para ello, aprovecharán cualquier posible excusa.

Ésta es una partida abierta y que tiene otra cita bien próxima: la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la legalidad del nuevo Estatuto catalán, aprobado por las Cortes españolas hace más de tres años -tras ser refrendado por los catalanes y mucha polémica- y recurrido inmediatamente por el PP. Sea cual sea esa sentencia, prevista inicialmente para finales de julio, pero que podría retrasarse porque el Tribunal se ha manifestado dispuesto a seguir reflexionando en el mes de agosto -lo cual da medida de la importancia que se concede al asunto en el meollo del poder español- parece claro que será difícil evitar un nuevo envite a la convivencia normal entre la mayoría de españoles, con esos 'sospechosos habituales' que son los catalanes o viceversa.

Cabe recordar que 42 disposiciones señaladas en el recurso como inconstitucionales son idénticas en el Estatuto andaluz, aprobado tras el catalán, y nunca han sido recurridas. ¿Por qué unos sí y otros no?, se preguntan los catalanes menos dados al independentismo, que observan cómo este hecho resulta indiferente a quienes no tardan ni dos minutos en sospechar de su avaricia o su insolidaridad hacia la colectividad española. Desde Cataluña resulta hasta gracioso observar cómo el nuevo Estatuto valenciano llega a reclamar en un artículo -no declarado tampoco inconstitucional- acceder a lo mismo que pueda aplicarse a los catalanes en su Estatuto. Si, después de haber visto cómo se reitera el 'contra ellos', seguido del 'lo mismo que ellos' y el expresivo hecho de 'toma el dinero y corre' proporcionado a todas las autonomías por el nuevo modelo de financiación, añadimos la retahíla de calificativos escuchados estos días, como el de 'chantajistas' o 'cantonalistas de pesebre' aplicados indiscriminadamente a 'los catalanes', se comprenderá la ironía catalana ante tales acontecimientos.

Llueve sobre mojado, aunque los catalanes comienzan a estar hasta las narices -disculpen la expresión- de que se dé por sentado que en ciertos sitios 'hay que pedir perdón por ser catalán'. No parece que gentes que hoy son catalanas pero que, como el presidente de la Generalitat, José Montilla, han llegado de todos los lugares de España estén dispuestas a recibir según qué diatribas sin inmutarse. Sobre todo cuando se repasa la historia y se observa que si hoy existe en España un Estado de las Autonomías -que acaba de lograr una financiación de carácter casi federal- ha sido gracias al 'motor' puesto en marcha por esos catalanes que -a diferencia de los nacionalistas- querían una España más solidaria y gestionada más cerca del ciudadano.

La izquierda catalana, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) en concreto, llevó a cabo ese modelo en su misma estructura de partido, al darse cuenta, en los años setenta, de la posibilidad de una fractura social si la sociedad catalana se dejaba llevar por el esencialismo nacionalista y marginaba a los numerosos inmigrantes llegados en los años sesenta. El pacto de los socialistas catalanistas del PSC con los militantes catalanes del PSOE -hay que recordarlo porque parece una historia secreta gracias a la hegemonía del 'pujolismo' durante 23 años- es lo que explica todavía la cohesión social catalana. Se ha ampliado así una tradicional clase media que tiene poco que ver con los tópicos y prejuicios que caricaturizaron a un 'catalán de pandereta' hecho a la medida de la derecha española y que, paradójicamente, tantos réditos electorales ha dado al nacionalismo catalán.

No hay que engañarse, la equívoca 'cuestión catalana' marca, en la política española, una línea clara entre izquierda y derecha o, para ser más precisos, entre la socialdemocracia posible y un consevadurismo cerril, nostálgico del centralismo, dispuesto a boicotear el Estado de las Autonomías, incluso con el auxilio de ciertos nacionalistas. El actual acuerdo de financiación -que aún dará mucho que hablar cuando se conozcan las cifras exactas de cada comunidad- no sólo mejora las finanzas de todas las autonomías porque el Estado les cede mayor margen de ingresos sino que, al contemplar variables tan obvias como la población -una novedad que sólo favorece a los ciudadanos, sean de donde sean- reparte mejor el presupuesto público 'per cápita'.

Esto tan elemental es lo que los catalanes -acostumbrados a aportar desproporcionadamente a lo recibido, gracias a los traspasos mal negociados durante décadas por los nacionalistas- consideran mayoritariamente que es una mejora real, lo cual no impide la continuidad de la solidaridad catalana a la caja común española. Éste es, en esencia, el sentido del acuerdo: un reparto más equilibrado de los recursos públicos españoles, abierto a futuras mejoras.

Resulta, pues, interesante observar cómo acaban coincidiendo en el rechazo del modelo la derecha más reticente a la realidad autonómica con los nacionalistas de Convergència i Unió, que consideran 'ilegal' el acuerdo de financiación autonómica. El reproche de los nacionalistas se centra en que el acuerdo incumple los términos pactados en el Estatut y en que supone una 'hipoteca' para Cataluña. Lo cual les lleva a anunciar nuevas reclamaciones financieras, caso de volver al Gobierno catalán. La expresión 'concierto económico', sólo utilizada entre catalanes independentistas radicales, se ha instalado en ciertos dirigentes nacionalistas y, probablemente, se escuche en la campaña electoral catalana, prevista para la primavera de 2010.

Esta perspectiva electoral catalana tampoco favorece una desdramatización de las relaciones entre España y Cataluña: hay demasiados intereses políticos en juego y da la impresión de que el Partido Popular ha renunciado a mejorar sus siempre exiguos resultados catalanes, dejando así un espacio a disputar en la batalla de desalojar al actual Gobierno tripartito de socialistas, ecocomunistas y republicanos. Pero cuando se gana en Cataluña no siempre se gana en España: los ciudadanos lo saben perfectamente.

La Plataforma por la libre elección advierte de que no tiene efectos prácticos
El Gobierno vasco deroga la primacía del euskera en Infantil impuesta por Ibarretxe
Iker Moneo La Razón 23 Julio 2009

VITORIA- El Departamento vasco de Educación derogó ayer la parte del decreto de educación infantil aprobado por el anterior Ejecutivo de Ibarretxe, en la que se fijaba que el euskera debía ser la lengua vehicular principal de este tramo educativo que abarca a los alumnos de 3 a 6 años. Así apareció publicado en el Boletín Oficial del País vasco, a través de una orden del pasado 16 de junio firmada por la consejera de Educación, Isabel Celaá, quien ya había transmitido a la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística su intención de corregir el privilegio de una lengua sobre otra.

La actuación del Gobierno vasco sigue el guión marcado por los tribunales, ya que a ellos recurrió este colectivo que integra a más de tres mil padres. Lo hizo mediante una demanda ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), que les dio la razón a través de un auto que también contempla la suspensión cautelar de los artículos de los decretos que afectan al resto de las etapas educativas, la obligatoria (de 6 a 16 años) y el Bachiller (de 16 a 18 años), en los que también se prima al euskera frente al castellano.

Aunque la Plataforma aplaudió el paso dado ayer por la consejera vasca de Educación, advirtió de que no tiene «efectos prácticos en los centros», ya que estos disponen de autonomía para seguir discriminando de forma positiva al euskera al no garantizar siempre la oferta de plazas en castellano.

Mensaje a los padres
El colectivo de padres pidió al Departamento de Celaá que «garantice» las plazas en el modelo de enseñanza en castellano que fueron eliminadas por algunos colegios en el curso que acaba de concluir y que actuaron amparados en la política impositiva de Ibarretxe respecto al euskera. Asimismo, la Plataforma lanzó un mensaje a los padres para que sigan reclamando su derecho a poder matricular a sus hijos en castellano, si así lo desean, en cualquier centro educativo.

Reacción en cadena en el resto de cursos
El Departamento de Educación del Gobierno de Patxi López actuará, previsiblemente, del mismo modo en relación al resto de etapas educativas, según ha anunciado en varias ocasiones la consejera Celaá, ya que el anterior Gobierno de Juan José Ibarretxe determinó, a través de varios decretos, que todas las etapas de formación educativa de los alumnos vascos tuvieran el euskera como lengua vehicular principal. Esta decisión del anterior Ejecutivo nacionalista recibió duras críticas de la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, así como del PSE y del Partido Popular, que recogen en su pacto de estabilidad el rechazo a la imposición lingüística en las aulas.

El euskera ya no es la lengua principal de la enseñanza en el País Vasco
Patxi López suspende los decretos aprobados por el Gobierno del PNV
 www.lavozlibre.com 23 Julio 2009

Madrid.- El euskera ya no es la lengua principal de la enseñanza infantil en el País Vasco. El Boletín Oficial recogía en su edición de ayer miércoles una orden del Departamento de Educación del Gobierno vasco que suspendió el apartado de la normativa aprobada por el anterior Ejecutivo que establecía el euskera como principal lengua vehicular en el ámbito escolar.

La modificación del decreto se produce en cumplimiento de un auto de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. A principios del pasado mes de junio, el TSJPV suspendió cautelarmente el contenido de los artículos de los decretos de Educación Infantil y Bachillerato que establecían el euskera como principal lengua vehicular en la enseñanza en Euskadi.

Ambos decretos fueron aprobados a finales de la pasada legislatura por el anterior Gobierno vasco, cuando el Departamento de Educación estaba en manos de EA. Las dos normas fueron recurridas por la Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística, al entender que el Departamento suprimía de facto el actual sistema de modelos lingüísticos que en principio permite a los padres elegir entre tres líneas: castellano, euskera y bilingüe.

La orden recogida en el BOPV modifica el decreto aprobado el pasado 20 de enero por el anterior Ejecutivo autonómico y suspende el inciso en el que se indicaba que "el euskara será la principal lengua vehicular en el ámbito escolar", según informó el Departamento de Educación en un comunicado. La Consejería de Educación, Isabel Celaá, manifestó que sigue adelante con los trabajos de modificación de los decretos curriculares.

CONVIVENCIA ARMÓNICA
El Gobierno vasco reiteró su compromiso con "la convivencia armónica de las dos lenguas oficiales" de Euskadi. Además, consideró que la política educativa y lingüística "debe responder a la existencia de dos lenguas oficiales y debe promover un bilingüismo integrador".

Por ese motivo, consideró que "afirmar la prevalencia de una de nuestras lenguas sobre la otra introduce una distorsión inapropiada en el necesario desarrollo del bilingüismo y el plurilingüismo".

El Valedor do Pobo sugiere a la Consejería de Sanidad que la información sobre salud se dé también en español
JUAN JULIO ALFAYAJUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 23 Julio 2009

El Satse, como sindicato profesional de enfermería, está alejado de cualquier vinculación política, todo lo contrario de los sindicatos dependientes de una ideología y un partido como la CIG, CC.OO. o UGT. Los sindicatos formados en torno a un partido o ideología, tienden a difundir su particular modelo de sociedad en vez atender a los problemas reales de los ciudadanos.

Digo esto porque fue el Satse el que el día 23 de enero presentó una queja ante el Valedor do Pobo por unos folletos que se distribuyeron exclusivamente en gallego. Dichos folletos en forma de trípticos ofrecían información sobre cómo prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, un problema que provoca más de cien urgencias al año. Argumenta el Satse que el hecho de que esa documentación esté exclusivamente en gallego «resulta incongruente y limitativo», porque «no toda la población de la comunidad es nativa ni tiene la obligación legal de conocer el idioma cooficial de Galicia». Por ello solicita que «estos hechos discriminatorios sean corregidos» y que «los folletos sean redactados en ambos idiomas».

El Valedor do Pobo, Benigno López González, cumpliendo con su deber, envió una «sugerencia» a la Consejería de Sanidad, en la que insta a dicho organismo a «estudiar la conveniencia de realizar todas las campañas informativas que la Administración sanitaria desarrolla con la finalidad de dar información a los particulares, y para llegar a un máximo de destinatarios, en ambas lenguas oficiales de la comunidad autónoma gallega para poder así conseguir los fines y objetivos regulados tanto en la Constitución como en el Estatuto de Autonomía de Galicia y en la Ley de Normalización Lingüística».

Carmen García Rivas, secretaria general de Satse-Galicia, solicitó reiteradamente la documentación bilingüe en la Consejería de Sanidad sin ser atendida, tal y como nos sucede cada día a tantos y tantos ciudadanos a la hora de relacionarnos con la Administración que pagamos con nuestros impuestos. Carmen García Rivas sostiene que Satse es un sindicato de carácter estatal: «Para comunicarme con otras comunidades necesito que la documentación de la consejería esté en castellano, pues no dispongo de traductores. Lo solicité varias veces, siempre me decían que estaban en ello y todo seguía igual. No sé si la Xunta actual mantendrá la misma situación o cambiará».

En fin, que a partir de ahora tanto Carmen García Rivas como Benigno López González pasarán a engrosar las filas de los "inimigos do galego", españolistas, fascistas, gallegófobos, colonizados, "fóra de Galiza", peperos, etcétera, etcétera.

Ni caso.

idioma
El Valedor sugiere a Sanidade que la información sobre salud se dé también en castellano

El Satse se quejó de unos folletos que se distribuyeron exclusivamente en gallego
J. G. La Voz 23 Julio 2009

El valedor do pobo, Benigno López, ha enviado una «sugerencia» a la Consellería de Sanidade, en la que insta a «estudiar la conveniencia de realizar todas las campañas informativas que la Administración sanitaria desarrolla con la finalidad de dar información a los particulares, y para llegar a un máximo de destinatarios, en ambas lenguas oficiales de la comunidad autónoma gallega para poder así conseguir los fines y objetivos regulados tanto en la Constitución como en el Estatuto de Autonomía de Galicia y en la Ley de Normalización Lingüística». Sanidade tiene ahora un mes para responder.

Esta actuación es consecuencia de una queja del sindicato de enfermería Satse, del 23 de enero, que se refería a un tríptico sobre cómo prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, un problema que provoca más de cien urgencias al año. Esa documentación estaba exclusivamente en gallego, lo que «resulta incongruente y limitativo», porque «no toda la población de la comunidad es nativa ni tiene la obligación legal de conocer el idioma cooficial de la comunidad». Por ello solicitaba que «estos hechos discriminatorios sean corregidos» y que «los folletos sean redactados en ambos idiomas».

Carmen García Rivas, secretaria general de Satse-Galicia, afirma que acudió al Valedor tras solicitar documentación bilingüe reiteradamente a Sanidade, sin ser atendida. «No tengo nada en contra de los escritos en gallego, pues soy gallega; lo que quiero es que también estén en castellano», indica. García Rivas sostiene que Satse es un sindicato de carácter estatal: «Para comunicarme con otras comunidades necesito que la documentación de la consellería esté en castellano, pues no dispongo de traductores. Lo solicité varias veces, siempre me decían que estaban en ello y todo seguía igual. No sé si la Xunta actual mantendrá la misma situación o cambiará», indicó.

El Valedor solicitó informes a Sanidade y a Política Lingüística. Esta secretaría xeral respondió que se deberían facilitar «modelos normalizados de documentos informativos en castellano, cuando esta sea la opción escogida por el ciudadano», indica el escrito oficial.

La campaña 'Ara és la teva. Atén en català' promociona el catalán en los restaurantes de Menorca
Es la segunda fase de una iniciativa del Gobierno balear que comenzó con los escolares
 www.lavozlibre.com 23 Julio 2009

Palma de Mallorca.- La directora general de Política Lingüística del Gobierno balear, Margalida Tous, presentó hoy jueves en Menorca la campaña "Ara és la teva. Atén en català", que pretende promocionar la lengua catalana en el sector de la restauración.

"Estamos seguros que aprender, usar y entender el catalán y considerarlo como una lengua habitual en la relación con el cliente puede suponer un símbolo de calidad y de modernidad para las empresas", señaló Tous.

La Dirección General de Política Lingüística de la Administración autonómica puso en marcha esta campaña durante el pasado año con el objetivo de fomentar "actitudes positivas" frente a la lengua catalana y aumentar el uso que se hace del catalán en el ámbito de la restauración.

En este sentido, una de las primeras actuaciones del Gobierno balear fue la edición de unos folletos informativos editados en catalán y en once lenguas más. De cara a esta temporada, la Dirección General de Política Lingüística hará llegar a los restauradores un lote de señalización que consta de cuatro triángulos de 'taula reservada' (mesa reservada), un cartel de 'obert/tancat' (abierto/cerrado), un adhesivo de 'homes' (hombres) y uno de 'dones' (mujeres), dos adhesivos generales de 'banys' (baños), dos adhesivos de 'sortida d'emergència' (salida de emergencia), un adhesivo de 'es permet fumar' y uno de 'no fumeu' (está permitido fumar y no está permitido fumar).

Asimismo, la voluntad del Ejecutivo balear es ampliar la campaña con nuevas iniciativas tales como cursos de formación en actitudes lingüísticas o jornadas-talleres de iniciación a la lengua catalana para camareros y camareras.

'Ara es la tevá. Atén en català' es la segunda fase de una campaña que se inició en los colegios. Esta se llamaba 'Ara es la tevá. Parla en català'. La campaña repartió 13.000 camisetas, 3.000 gorras infantiles, 15.000 adhesivos, entre otras cosas, para fomentar el catalán entre los escolares.


 

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