AGLI

Recortes de Prensa    Jueves 30 Julio 2009

 

ETA conserva su esperanza
EDITORIAL Libertad Digital 30 Julio 2009

No hay más que ver las escalofriantes imágenes de los numerosos destrozos causados en los edificios para saber que ETA, a dos días de su siniestro cincuentenario, ha intentado perpetrar una auténtica masacre en la casa cuartel de Burgos. Sólo el azar ha impedido que esos trescientos kilos de explosivos que llevaba la furgoneta bomba hayan causado, en lugar de heridos leves, una cantidad de muertos similar a los causados por ETA en los atentados contra las casa cuartel de Vic o Zaragoza. Tal y como han afirmado fuentes policiales en este sentido, es un "autentico milagro" que de las casi 120 personas que dormían en los pisos –más de cuarenta de ellas, niños–,"sólo" hayan resultado heridos leves sesenta, de las cuales seis son niños y dos son mujeres embarazadas.

Es por ello por lo que, junto a la solidaridad con las víctimas y con las familias de los guardias civiles, queramos empezar también por unirnos a la reivindicación que ha hecho la Asociación Unificada de Guardias Civiles al Ministerio del Interior para que revise y mejore con urgencia los planes y protocolos de seguridad de las casas cuartel para que "dejen de ser un blanco operativo".

Aunque haya que reconocer que, tras los atentados de Durango y Legutiano, el Gobierno ya aprobó en septiembre del año pasado obras de emergencia para la mejora de la seguridad en los cuarteles de la Guardia Civil del País Vasco, es todavía mucho lo que queda por hacer en las instalaciones del resto del territorio nacional. Lo demuestra el hecho de que un acuartelamiento tan importante como el de Burgos careciera de vigilancia nocturna. La falta de prevención es lamentable si tenemos en cuenta además que la policía ya había detectado recientemente que ETA tenía tres furgonetas bombas preparadas para traerlas a España y que ETA no iba a dejar pasar la oportunidad de demostrar, a los cincuenta años de su nacimiento, que sigue creyéndose capaz de obligar a un gobierno de España a negociar sus exigencias.

Aunque sólo en este sentido no le falte razón a Rubalcaba al afirmar que ETA "no quería celebrar nada", sigue siendo muy matizable su afirmación de que la banda sigue una "estrategia de violencia sostenida y enloquecida". Los terroristas no son "locos" que padecen incontrolables espasmos o irrefrenables pulsiones asesinas sin ningún beneficio esperado. Son criminales que nos chantajean porque tienen la esperanza –muchas veces fundada– de que va a haber quienes cedan al final dialogado de la violencia. ETA mata –siempre lo ha hecho– para negociar, para poner en valor aquello que, a cambio de sus exigencias, ofrece cada vez que se ha sentado con los representantes del gobierno de España.

En cualquier caso, esperemos que ningún gobierno –empezando por el de Rubalcaba– vuelva a dialogar con estos "locos" como si fuesen "hombres de paz".

Atentado
Lo imprescindible
Cristina Losada Libertad Digital 30 Julio 2009

En Los justos de Camus, inspirada en un episodio verídico ocurrido en la Rusia zarista, los terroristas renuncian a asesinar al tío del zar para no poner en peligro a los niños que le acompañaban. Eran criminales delicados, como los llamaría el escritor en otra de sus obras. Individuos atormentados por los escrúpulos, que aún reconocían la humanidad de sus víctimas. Iban a ser los últimos de esa clase. El terrorismo de nuestro tiempo coloca a los niños en la diana. Así lo ha hecho ETA de forma reiterada.

El vicepresidente Manuel Chaves, sin embargo, parece no haberse enterado hasta hoy. Se asombra o se lamenta de que al atentar contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, la banda criminal "no ha pensado en mujeres embarazadas, en niños, en personas (...)". Todo lo contrario. Pero es notorio que décadas de terrorismo en España no han servido para que ciertos políticos, acompañados por una parte de la sociedad, entiendan de qué se trata. Aunque los hay que no quieren entender.

No ha ayudado a comprender, desde luego, el hecho de que haya sido lugar común tachar de irracional la actuación de los terroristas. Acaban de incurrir de nuevo en ello el presidente y el ministro del Interior. Dice Rubalcaba que ahora sabemos que los de ETA están "enloquecidos". Y similar cuerda errada pulsan quienes repiten que la banda hace lo único que sabe hacer. ¿Locos? ¿Lo único que sabe hacer? Será lo único que quiere hacer. El terrorismo no es una "locura", como dice Zapatero, sino una decisión plenamente racional calculada para obtener un objetivo político. De ahí que tenga razón, una vez más, Mayor Oreja cuando apunta a la negociación como finalidad de este atentado. De todos, en realidad.

"La verdadera raíz del terrorismo es que tiene éxito: los terroristas se han beneficiado constantemente de sus actos terroristas", escribe Alan Dershowitz en su ¿Por qué aumenta el terrorismo? Esa raíz la fortaleció Zapatero, tan irresponsable como calculadoramente, al ofrecer el incentivo de la negociación política. Las condenas de los atentados son necesarias, pero sólo hay un lenguaje imprescindible: la reafirmación de que no habrá ningún beneficio. Nunca. Con su historial, el presidente deberá esforzarse mucho más. Y no a golpe de atentado, sino cada día. Disolver los ayuntamientos controlados por cómplices del terror e impedir homenajes a los criminales, para empezar.
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Atentado
ETA celebra su cumpleaños
José García Domínguez Libertad Digital 30 Julio 2009

No había entre ellos ninguna discrepancia política sustancial, de fondo. Ninguna. Tan piadosos abertzales resultaban ser los unos como los otros. Tan irredentos racistas eran los otros como los unos. E igual de refractarios al repudio de la sangre se mostraban todos, unos y otros. De ahí que el suyo únicamente fuera un conflicto generacional, el eterno choque de la impaciencia febril de la juventud con la prudente, medrosa parsimonia de sus mayores. Por eso, y sólo por eso, aquel día se aventuraron a abandonar, tal vez para siempre, la casa del padre.

Decidieron, pues, emanciparse, y no casualidad, un 31 de julio de 1959, solemne festividad de San Ignacio de Loyola, el ilustre hijo de la tierra que fundara la Compañía de Jesús. Así, en jornada tan señalada, aquel grupo díscolo de militantes y dirigentes del PNV dio en crear también su propia compañía, una que iba a responder por Euskadi Ta Askatasuna. Razón de que, ahora mismo, anden celebrándolo por ahí de la única manera que ellos conocen. Y es que justo el viernes próximo se cumplirán cincuenta años de aquello.

A cualquiera que tuviese constancia de esa efeméride le cabría inferir que ETA cometería un gran atentado con perentoria urgencia. Y más aún siendo de dominio público que tres furgonetas de la muerte podían rodar desde Francia con destino a España. La confluencia de fecha tan simbólica en su imaginario mitológico con la desmayada moral de sus bases, le exigía acaparar el máximo protagonismo posible. Cualquiera podría intuirlo; cualquiera, menos el ministro del Interior, claro.

Así las cosas, más que asombro, causa genuino estupor que doscientos kilos de explosivos listos para estallar hayan podido permanecer durante horas y horas a escasos metros del cuartel de Burgos. Semejante fallo de los protocolos de seguridad, además de resultar inaudito, dice mucho, todo en realidad, sobre la pretendida agudeza y la tan loada competencia profesional de Rubalcaba.

Ese ingenuo querubín Rubalcaba que, recién salido del Limbo, nos alerta ahora de que "ETA es una banda de salvajes asesinos enloquecidos", y no un selecto club de caballeros victorianos, tal como debía suponer hace menos de un suspiro, cuando él y su partido legitimaron ante el Parlamento Europeo el carácter político de sus crímenes... Y pensar que nadie le canta las cuarenta.
José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Acabar con el terror
EDITORIAL El Correo 30 Julio 2009

El atentado perpetrado por ETA contra las viviendas de la Guardia Civil en Burgos pretendía provocar una masacre que milagrosamente no se produjo a pesar de la escalofriante explosión de la furgoneta-bomba colocada por los terroristas. Las numerosas personas heridas y el destrozo causado en las casas aledañas atestiguan la disposición asesina de una banda que trata de superar la extrema debilidad que padece mediante la perpetuación del terror. El hecho de que los activistas optasen por duplicar la matrícula de un vehículo propiedad de un vecino de la zona para eludir el sistema de seguridad del cuartel demuestra que la banda terrorista cuenta todavía con un operativo temible.

La sociedad y las instituciones tienen motivos suficientes para considerar que ETA está abocada a su desaparición. Pero el riesgo que representa para la integridad de tantas personas obliga a las autoridades a redoblar los esfuerzos para acortar al máximo la vida de la banda terrorista. La estrategia contra el terrorismo corre el peligro de que las instituciones y la ciudadanía den por descontado el final de ETA en un plazo razonablemente breve, sin percatarse de que la banda todavía cuenta con la fuerza suficiente como para causar un daño irreparable y, al mismo tiempo, perturbar el clima de unidad política en el que se mueve la lucha contra el terrorismo. De ahí que, junto a la acción que desarrollan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, sea necesario optimizar las posibilidades de la cooperación internacional, tanto para desmantelar definitivamente las estructuras directivas del terrorismo ubicadas en Francia, como para reducir a cero la movilidad de las distintas vertientes de la trama etarra en el mundo.

La unánime condena del atentado de Burgos por las fuerzas democráticas ha dejado una vez más en evidencia los silencios e interpretaciones justificatorias de quienes con razón se encuentran fuera de la ley. Frente a ello, la constatación de que el terrorismo persiste 50 años después del surgimiento de ETA en ningún caso puede convertirse en argumento para que la sociedad y las instituciones pongan en duda la rectitud democrática de la estrategia que persigue acabar con la violencia mediante la radical deslegitimación del discurso urdido por los etarras para justificar su barbarie. Por esto resulta tan importante impedir que el terrorismo mantenga, aún hoy, márgenes de impunidad simbólica para el enaltecimiento constante de los etarras. La constitución del Gobierno vasco presidido por el lehendakari Patxi López mediante un pacto con el PP ha contribuido sin duda a una mayor sintonía en materia antiterrorista entre las dos grandes formaciones españolas. El obligado liderazgo asumido por el Ejecutivo vasco frente al terror y sus adláteres no puede servir de excusa al nacionalismo democrático para distanciarse de un empeño común e ineludible.

Terrorismo sin límites
Editorial ABC 30 Julio 2009

EL balance del brutal atentado cometido por ETA contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos sólo puede calificarse como milagroso. Los cuatrocientos kilos de explosivos, según estimaciones de las Fuerzas de Seguridad del Estado, colocados por los terroristas en una furgoneta robada en Francia causaron heridas leves a 65 residentes en el edificio, es decir, familiares de agentes del Instituto Armado. La magnitud de la explosión quedó estampada en la desoladora imagen de la fachada de la casa cuartel, un edificio de catorce plantas prácticamente inutilizado. Habría que remontarse a los atentados cometidos contra un edificio federal en Oklahoma, en 1995, o por el IRA contra la City de Londres en 1996, para ver imágenes de destrucción similar, aunque mucho más cercanos son los recuerdos de los atentados contra las casas cuartel de Zaragoza y Vic. Los etarras pusieron todo de su parte para cometer una masacre indiscriminada, lo que deja sin argumentos a los que, en ocasiones, pretenden diferenciar el terrorismo de ETA de otros terrorismos, como el islamista, con matices tan absurdos como que los etarras siempre avisan de sus bombas o que nunca buscan víctimas «civiles». Ayer, en Burgos, ETA ni avisó de la explosión ni seleccionó sus víctimas.

Este atentado no altera el diagnóstico de que ETA se halla en una situación de debilidad organizativa y operativa, pero sí obliga a reafirmarse en que sigue siendo el mayor peligro para la democracia y para la seguridad de los españoles. No se puede dar a ETA por derrotada, porque no lo está, y aún tardará en estarlo porque hay una parte de la sociedad vasca que, sin tapujos ni ambigüedades, apoya actos criminales como el perpetrado en Burgos. La realidad es ésta y, precisamente, porque no se debe cerrar los ojos ante ella, es necesario aprovechar el cambio de gobierno en el País Vasco para reformar de forma drástica sus estructuras políticas y educativas, que han sido los grandes viveros de ETA en los últimos años. El acceso de los socialistas al poder autonómico, gracias al apoyo del Partido Popular, tiene esta razón histórica de ser y en la medida en que sea coherente con ella, el fin de ETA estará más cerca. Por eso, en otro ámbito, resultan incomprensibles las decisiones judiciales que permiten a los proetarras celebrar homenajes públicos a terroristas, escudadas en galimatías de leguleyos para obviar que cualquier exaltación de un miembro de ETA es un delito de enaltecimiento del terrorismo, y no un problema de autorización administrativa.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, dijo con acierto que los etarras no son más fuertes, pero sí más peligrosos, apreciación que vaticina nuevos atentados. Y éstos van a ser perpetrados por terroristas que actúan sin escala de resultados ni límites de víctimas. Con ETA no hay más opción que su extinción por la fuerza de la ley, sin concesiones a costa de las víctimas, ni transacciones a costa del Estado constitucional. La unidad política, la aplicación inflexible de la ley y la cooperación internacional se confirman como los factores imprescindibles y únicos para derrotar a ETA. Todas las fórmulas alternativas a ésta -negociaciones políticas, treguas pactadas, sumisión al nacionalismo- han fracasado. La que está funcionando es la que tiene claro el objetivo de erradicar el terror con una ofensiva policial y judicial constante, con la que todos los españoles de bien se sienten identificados.

¿Qué intenta ocultar el terrorismo de ETA?
ROGELIO ALONSO, Profesor de Ciencia Política. Universidad Rey Juan Carlos ABC 30 Julio 2009

ETA interpretará su último atentado como muestra de una fortaleza que resulta ser más ficticia que real. La capacidad de la banda para continuar atentando no debe ocultar la acuciante debilidad de ETA causada por una eficaz presión policial y judicial que constriñe de manera considerable su margen de actuación. Sus propagandistas quizás recuerden la efectista frase utilizada por el IRA para desafiar al Gobierno británico después del intento de asesinato de la primera ministra Margaret Thatcher en 1984: «Nosotros sólo tenemos que tener suerte una vez, ellos siempre». Sin embargo, bravatas de ese tipo no evitaron finalmente la derrota de la más sanguinaria organización terrorista en Europa. La propaganda terrorista es fundamental para mantener adhesiones a una causa criminal cuya relevancia y apoyo se han reducido hasta mínimos históricos. Por ello conviene exponer la verdadera realidad que el terrorista intenta encubrir con atentados como el de ayer.

En primer lugar debe subrayarse que sólo la fortuna ha evitado una matanza después de que ETA hiciera estallar una potente carga explosiva sin previo aviso. La voluntad de ETA era pues la de asesinar indiscriminadamente, como lo fue aquel 29 de mayo de 1991 cuando nueve personas, cinco de ellas menores, murieron al atentar los terroristas contra el acuartelamiento de la Guardia Civil en Vic. Un día después, el editorial «Ataúdes blancos» de ABC reflejaba el horror de una masacre que pudo repetirse ayer, como ya ocurrió el 11 de diciembre de 1987, cuando ETA asesinó a seis niños, junto a otros cinco adultos, al colocar un coche bomba en otra casa cuartel de Zaragoza. Estas son las intenciones de una banda representada por Arnaldo Otegi, al que una cadena de televisión entrevistó recientemente en un programa de humor facilitando así la reproducción de la propaganda terrorista al presentar al portavoz de ETA sin la necesaria crítica y contextualización de quien apoya el asesinato de seres humanos.

En segundo lugar, el atentado terrorista no debe ocultar que ETA atraviesa una grave «crisis operativo-militar», como la banda ha reconocido en documentación incautada. La debilidad de la banda llevaba a los propios terroristas a afirmar en 2008 que «el balance de los últimos años nos expresa el agotamiento de un ciclo», admitiendo que «los errores repetidos durante años nos exponen la necesidad de efectuar un cambio organizativo total». El intento de reestructuración acometido por ETA para neutralizar dicho debilitamiento fracasó antes y después de tan revelador reconocimiento. Las incesantes detenciones de dirigentes etarras y los devastadores golpes a las células terroristas demuestran que, como ya afirmara la ponencia preparada por la cúpula etarra tras la ruptura de la tregua, «las caídas y la represión se han convertido en algo insoportable».

El «debilitamiento progresivo» que confesaba ETA en los últimos meses no ha cesado, sosteniendo los terroristas que «ha habido un desequilibrio entre los ataques represivos del enemigo y la respuesta armada». Como complemento a tan desolador panorama ETA reconoce que su «capacidad movilizadora ha ido decayendo», sumiendo a sus simpatizantes en la «resignación». Conviene tener presentes estas admisiones, reveladoras del fracaso de ETA, en unos momentos en las que las imágenes del último atentado serán utilizadas para distorsionar la crítica coyuntura de los terroristas. Frente al éxito con el que ETA intentará revestir su atentado, debemos recordar la preocupación de los terroristas ante su incapacidad, como ellos mismos han indicado, para «llevar a cabo acciones cualitativas significativas».

Este decepcionante balance es el que ha llevado a destacados militantes a reclamar el fin de la violencia. A los casos de los últimos años como el de Francisco Múgica, que con el respaldo de otros presos escribió en 2004 que «nuestras estrategia político-militar ha sido superada por la represión del enemigo», se suma ahora el de Txema Matanzas, prominente líder terrorista que desde la cárcel ha descrito la situación de ETA como «caótica», concluyendo que «es hora de cerrar la persiana». Bajo la falsa sensación de fortaleza que el atentado contra la Guardia Civil quiere trasladar, subyacen, como ha explicado la misma ETA, «grietas en el muro de la militancia». Se visualizó este resquebrajamiento cuando en junio de este año un vídeo mostró a los etarras Patxi Uranga y Ainara Vázquez instantes después de que la Policía irrumpiera en su vivienda. Las imágenes exhibían los rostros atemorizados y derrotados de quienes se sabían conocedores de su sombrío porvenir.

En tan críticas circunstancias para ETA varios han sido los factores que han disuadido a otros militantes de renunciar al terrorismo. Por un lado ETA instrumentaliza logros como la radicalización del nacionalismo representado por el PNV y la negociación con actores democráticos como la emprendida en la pasada legislatura. Así lo ilustraba un documento interno de 2008 en el que los terroristas desactivaban las críticas ante su debilidad estructural aludiendo a dichas negociaciones:

«En las tres ocasiones, aun diciendo que nunca se sentarían, les hemos forzado a hacerlo mediante la lucha y este es, de nuevo, el único camino que hará que el enemigo se siente y que se supere, de modo positivo, el conflicto». Asimismo ETA contiene las disidencias en su seno ejerciendo una implacable intimidación sobre su entorno. ETA continúa deslegitimándose entre su comunidad, pero sigue actuando como lo que sociológicamente puede definirse como una «entidad avariciosa», blindando a sus integrantes de las influencias externas con la intención de ejercer un mayor control sobre ellos. El miedo erige barreras que dificultan la salida natural de individuos descontentos con la violencia. Esta renuencia al abandono se fortalece con la aquiescencia que el PNV muestra con los fines nacionalistas propugnados por ETA, confiriéndole una peligrosa legitimación que facilita la realimentación del terrorismo.

Esta conjunción de variables obstaculiza la profundización en una descomposición sin embargo evidente. El miedo al aislamiento que la renuncia al terrorismo puede causar en el ambiente familiar y social frena una implosión del entramado terrorista que, no obstante, es posible. Revelador de ese temor a la marginación era la reacción de la ex pareja de la etarra Carmen Guisasola tras mostrar ésta su crítica a la violencia. El rápido distanciamiento de su compañero apareció en «Gara» bajo el significativo título de «Carmen Guisasola y Pérez Rubalcaba».

ETA utiliza estos condicionantes para rentabilizar sus atentados, reactivando su violencia con una propaganda que persuade incluso a sectores ajenos a los objetivos etarras y que, en coincidencia con los terroristas, insisten en que el final del terrorismo sólo será posible mediante la negociación. Esta infundada aseveración contrasta con otra hipótesis: el terrorismo de ETA puede concluir mediante el colapso del propio movimiento terrorista. Es ésta una posibilidad factible que ETA rechaza como poco realista. Sin embargo, la acertada y firme actuación estatal en diferentes frentes decisivos para una ETA ya considerablemente debilitada puede desencadenar un proceso de desintegración imparable. Si consolidados regímenes políticos como las dictaduras del Este desaparecieron al desatarse una serie de inercias, el Estado español también podría provocar unas dinámicas que permitan el resquebrajamiento de una organización terrorista que cuenta con mucho menor respaldo político y social. Con atentados como el de ayer ETA intenta ocultar que ese horizonte de derrota es muy real.

Órdago terrorista
ETA ha pretendido disimular su debilidady su aislamiento con un atentado espectacular
EDITORIAL El País 30 Julio 2009

La banda terrorista ETA ha vuelto a cometer un atentado por el método del coche bomba. El lugar elegido ha sido la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, donde se encontraban 114 personas, de las que 41 eran niños. El volumen de la carga explosiva y el hecho de que no hubiera aviso previo apuntan a que los terroristas pretendían perpetrar una matanza. Por fortuna, el balance no arroja víctimas mortales, aunque sí una cincuentena de heridos, además de daños en la casa cuartel y algunos edificios colindantes. Se trata, por tanto, de un atentado fallido que, sin embargo, ha dejado constancia fehaciente de hasta dónde están dispuestos a llegar los terroristas en su desprecio por la vida.

El último atentado mortal de la banda tuvo lugar el pasado 19 de junio, cuando asesinó al policía nacional Eduardo Pueyes adosando una bomba a los bajos de su coche. Ahora los terroristas han pretendido lanzar un órdago criminal de mayores dimensiones, como si quisieran disimular tras una acción espectacular su debilidad y su aislamiento. Si los terroristas han optado por el coche bomba y no por el atentado selectivo es porque saben que sus crímenes no van a doblegar a las instituciones ni a los ciudadanos, y piensan que multiplicando el horror aumentan las posibilidades de imponer su voluntad. En realidad, lo único que acrecientan es la repugnancia hacia sus métodos. Sobre todo cuando, como ayer en Burgos, tratan de perpetrar un brutal atentado indiscriminado aunque disfrazándolo de ataque contra la Guardia Civil. Sólo el azar de que no se produjeran víctimas mortales ha ahorrado escucharles el ignominioso argumento de que los agentes se esconden detrás de sus familias o de sus vecinos, según han hecho en otras ocasiones.

Los terroristas se obstinan en seguir matando mientras los acontecimientos a su alrededor van desmintiendo una a una sus pretensiones. Si en el pasado nada les autorizaba a hablar en nombre de los vascos, con menos razón aún en el presente. El Gobierno de Ajuria Enea resultante de las últimas elecciones no defiende, siquiera, un ideario nacionalista, con lo que las ensoñaciones de los terroristas no sólo no están más cerca de cumplirse, sino que se han alejado. De igual manera, el Tribunal de Estrasburgo ha puesto fin a los recursos contra la ilegalización de los partidos que, como Batasuna, han operado en diversas citas electorales como brazo político de los terroristas. Los jueces europeos no han hecho otra cosa que poner letra jurídica a lo que dictaba el sentido común: no es tolerable que un partido ofrezca cobertura política a una banda que, entretanto, asesina a quienes piensan de modo diferente. Si la condescendencia de la izquierda abertzale después de cada crimen terrorista era un signo de complicidad, ahora es, además, una prueba de su irrelevancia frente a los pistoleros.

Los terroristas están atrapados en un círculo vicioso que no conseguirán romper sino el día en que decidan renunciar al crimen. Si imaginaban que la bomba de Burgos constituiría su peculiar manera de presentar recurso contra la sentencia de Estrasburgo, se encuentran con que, por el contrario, demuestra su necesidad y su acierto en todos y cada uno de sus extremos. Puesto que en este momento los terroristas tienen todas las puertas cerradas, confían en que sólo una atrocidad nunca vista les permitirá forzar una salida distinta a la simple aplicación de la ley. Nada de eso está hoy encima de la mesa y sí la determinación de combatirlos policial y judicialmente, compartida por la totalidad de las fuerzas políticas democráticas. La cosecha de ETA es, estrictamente, una cosecha de sangre, que las instituciones y los ciudadanos rechazan procesar en clave política. Y ahora, además, con el respaldo inequívoco de Estrasburgo.

ETA, la costumbre de odiar
Ya tiene 50 años de vida y es más que nunca una mera organización criminal. Lo volvió a demostrar ayer buscando una matanza en Burgos. Su supuesta lucha por la causa vasca es una coartada inverosímil
JOSÉ MARÍA GUELBENZU El País 30 Julio 2009

Imaginemos una noche de diciembre de 1973. Zona norte de Madrid. Dos jóvenes se despiden de sus anfitriones en el portal. Entre las bromas, una frase: "No os creáis nada de lo que diga la prensa mañana". Una frase genérica de complicidad antifranquista sin más trascendencia. A la mañana siguiente, al escuchar la radio, la frase adquiere una certeza cegadora: el almirante Carrero Blanco ha muerto en un atentado que se atribuye a ETA. Más tarde, las fotografías de los dos jóvenes con quienes cenaron la noche anterior figuran, junto a las de otros cuatro, en las portadas de todos los periódicos de la capital. Semejante escena podría haber sido la del comienzo de un proceso de conciencia que ha durado casi 40 años, en el que la simpatía inicial de algunos hacia ETA derivó hacia un rechazo cada vez más firme, el que ayer volvió a manifestarse tras el bárbaro ataque contra la casa cuartel de Burgos.

El atentado contra Carrero fue un acto más de venganza (en concreto por la muerte de Eustaquio Mendizábal, Txikia) y no una calculada operación contra la continuidad del régimen de Franco, lo mismo que sucedió con el siniestro jefe de la Brigada Político-Social de Guipúzcoa, Melitón Manzanas, muerto para vengar a Txabi Etxebarrieta. Posiblemente, los terroristas fueron los últimos en darse cuenta de la trascendencia del atentado.

En aquel momento, en la oposición había empatía y miedo. Pero de pronto las cosas se precipitaron. En 1974, el atentado de la cafetería Rolando sume a los antifranquistas en el desconcierto: son 12 muertos y 80 heridos, todos civiles; hay indicios que permiten pensar en una provocación de la derecha dura, pero también están mezclados radicales de izquierda en contacto con ETA. Esta intromisión de iluminados causa verdadera desolación. Hay que volver a pensar. En 1978, el Batallón Vasco-Español se atribuye la muerte en atentado de José Miguel Beñarán Ordeñana, Argala, un ideólogo marxista de gran importancia en la reestructuración de ETA; es una venganza por la muerte del almirante Carrero. La dinámica acción-reacción se dispara y los milis inician un camino sin retorno.

La progresiva degeneración de la lucha armada convierte a ETA en lo que el honorable Tarradellas calificó de "un cáncer". El proceso canceroso va mostrando, cada vez más, los síntomas de la enfermedad: en 1976, dividida la banda entre ETA político-militar y ETA militar, desaparece Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, jefe de los polimilis, presumiblemente asesinado por una escisión de estos últimos denominada Comandos Bereziak, que se unirán a los milis. La estrategia militar sustituye definitivamente en el seno de ETA a la lógica política. En 1980 se alcanza el año más sangriento: 100 muertos.

El salto cualitativo se producirá al año siguiente, cuando ETA asesine a José María Ryan, ingeniero-jefe de la central nuclear de Lemóniz. Es un crimen que modifica el campo de acción y de intenciones: ahora es la lógica del chantaje de corte mafioso -hasta entonces practicada sólo por dinero- que salta la última barrera y convierte a los que a sí mismos se llaman gudaris en una organización criminal pura y dura. Una gran parte de la izquierda abre al fin los ojos y se atreve a mirar la cruda realidad. La imagen de la lucha por los derechos del pueblo vasco se hace añicos.

"¿Cómo voy a apoyar a una HB convertida en payaso de un militarismo de corte fascista? ¿Cómo me voy a identificar con dirigentes que lo único que saben hacer es aplaudir los atentados de ETA y pedir más muertos?". Son palabras del diario de la primera mujer que llegó a la jefatura de ETA: Dolores González Catarain, Yoyes. Al salir de la organización -algo imperdonable-, logró que Txomin Iturbe, considerado máximo dirigente de ETA durante 10 años, le prometiera que, en lo que estuviera en su mano, procuraría evitar que le sucediese nada. El 10 de septiembre de 1986 caía abatida por los disparos de un sicario delante de su hijo de tres años. Iturbe fue deportado de Francia a Gabón dos meses antes y murió en accidente en Argelia en 1987.

A partir de la muerte de Yoyes ya no queda un rastro de piedad en la organización, sólo crueldad, porque toda barrera moral ha sido abolida. Tampoco queda rastro de lucha por la causa vasca que sólo se mantiene como coartada: es la hora del terror. ETA se ha convertido en el enemigo de todos.

Año 1987. Un atentado contra el centro comercial Hipercor causa 21 muertos en Barcelona. No hay ni siquiera selección de objetivos. Es la barbarie. El año 1996 se atenta contra uno de los hombres más sabios y justos que ha dado este país: Francisco Tomás y Valiente, figura democrática de excepcional valor. Incomprensible. En 1997 se produce la liberación del funcionario de prisiones Ortega Lara, secuestrado durante 532 días en un cubículo inmundo. Lo más abominable es que, estando ya la Guardia Civil en el lugar del secuestro, los secuestradores, a sabiendas de que a Ortega le quedan sólo horas de vida, se niegan a revelar el punto exacto del escondite. Ocho días más tarde, con chulería de matones, en un acto de venganza de una maldad inaudita, secuestran y ejecutan a Miguel Ángel Blanco. Ya no cabe más abyección en nombre de "la causa".

Toda la opinión pública española, aun la de la izquierda más reticente y salvo las excepciones radicales y antisistema de rigor, aborrece a ETA. Si hasta un momento se creyó que la de ETA era una lucha equivocada por una causa que fue buena en origen, a partir de las evidencias de crueldad, ensañamiento y prácticas mafiosas, la condescendencia se desvanece y la realidad se impone. Hay una frase que lo dice todo sobre la cerrazón patriótica y que es un compendio de sabiduría mostrenca: "Unos (ETA) tienen que agitar el árbol para que otros (los verdaderos vascos) recojan las nueces". Esa cínica visión, cerrada y autárquica, viene a dar, bien es verdad que en diferente medida, una especie de cobertura moral a todo el espectro nacionalista, desde los conservadores hasta la izquierda marxista. De ahí procede (incluso a su pesar) la idea de inevitabilidad, que en la práctica se formula así: no es que se deseen muertes, es que en el contexto actual, las muertes son inevitables. Asumir lo inevitable justifica el "mirar hacia otro lado", permite "entender" lo que está pasando y ayuda a "descargar las culpas" sobre los que históricamente oprimen a Euskal Herria.

Los nacionalismos tienden a inventarse su propia historia: un acto de involución consentido y repetido como un mantra. Ahí está el caldo de cultivo de una educación en el odio, en la negación de la realidad y el rechazo al distinto. Esta visión etnocentrista domina la vida política vasca mientras el caldero bulle bajo el cuidado de quienes se consideran los guardianes del caserío. En el extremo de esa expresión de odio se encuentran ETA y los vivas a ETA, pero ¿quiénes son los verdaderos responsables de la enseñanza y extensión de ese odio? ¿de convertirlo en costumbre?

Cuenta un amigo que en una ikastola, a la vista de una bandera, comenzó un abucheo e imprecaciones de los alumnos por ser española; lo curioso del caso es que era una bandera alemana. Y mi amigo comentó: "Yo creo que no es que no les guste España sino que a todo lo que no les gusta lo llaman español".

Demasiada gente en Euskadi se ha acostumbrado a odiar. ¿Qué se puede esperar de generaciones educadas en el odio? No ha habido nación sobre la tierra que se haya hecho grande edificando su identidad sobre el odio. La Arcadia feliz y la costumbre de odiar contienen cada una el germen de la degeneración; juntas, son una bomba de relojería. Pero no todo son malos augurios: la valerosa actitud de Aralar o la decisión del Tribunal de Estrasburgo sobre la disolución de Batasuna alimentan la esperanza.

José María Guelbenzu es escritor. Su última novela publicada es Un asesinato piadoso.


El atentado de ETA aumenta el cabreo nacional
Rafael González Rojas El Semanal Digital 30 Julio 2009

Paro desorbitado y déficit desorbitado. El hambre y las ganas de comer juntas. Y para mayor inri viene ETA con sed de sangre y sólo esos ángeles custodios han impedido una matanza.

Es evidente que el cabreo nacional va en aumento. Y ahora, con el atentado de ETA en Burgos, va a subir bastante grados. Y gracias a Dios que no ha habido vctimas mortales, aunque sesenta y cinco heridos, entre ellos algunos niños, son más que suficientes para hacernos sentir esa rabia que ETA suele provocarnos. Se están juntado el hambre con las ganas de comer. O sea, que todos son motivos para el enfado. Si no fuera bastante el paro que sufrimos, el Gobierno -es un decir- de Rodríguez Zapatero se revela como uno, si no el que más, de los gobiernos despilfarradores que ha tenido España en muchos lustros. Hasta junio, el déficit registrado en las cuentas del Estado alcanzan la sorprendente cifra de los 38.607 millones de euros, equivalente al 3,64 % del PIB, o dicho de otra manera: en doce meses el déficit público se ha multiplicado por ocho. ¿Por qué?

Paro desorbitado y déficit desorbitado. El hambre y las ganas de comer juntas, decía. Y para mayor inri viene ETA con sed de sangre y sólo esos ángeles custodios que, a veces, protegen a los cuerpos policiales han impedido una matanza en Burgos de las que marcan un escalofriante récord.

Por si fuera poco, España arde por los cuatro costados. ¿Cómo puede haber tanto cabrón suelto provocando incendios? Pero eso no exculpa al Gobierno de sus responsabilidades, y contribuyen, cómo no, a caldear, nunca mejor dicho, el cabreo nacional.

Y todo amenizado con el cachondeíto que significan las actitudes de algunos jueces, jugando a progres, como los que deciden que abuchear e insultar al Rey a los acordes de la marcha real, no es delito, sino el ejercicio del derecho a la libertad expresión, o como el juez Santiago Pedraz, empeñado, al parecer, en arrebatarle a Garzón su primacia en los más desconcertantes escándalos judiciales, negándose a prohibir los actos públicos de apoyo a presos de ETA.

Es natural, por tanto, que el personal comience a desear un cambio. A pesar de todo el énfasis de Rubalcaba y Pajín en desprestigiar al PP por tierra, mar y aire -con el caso Gürtel como plato fuerte- la última encuesta del CIS advierte que el cambio se aproxima.

España, aunque a veces no lo parezca, es Europa. Y en Europa las izquierdas se han llevado un rapapolvo electoral considerable en favor de los partidos de centro-derecha, en los que, en tiempos de crisis, la gente prefiere que se ocupen de las cosas de comer. Eso ya nos ocurrió a nosotros con Felipe González. España, en los últimos tiempos del felipismo, estaba en quiebra. La gente recurrió al ahora denostado Aznar, que no sólo nos sacó de la ruina, sino que nos situó en una estupenda situación de salud económica y de prestigio político. Lástima que tuviera tan poca gracia para todo lo demás.

Pues ahora, vuelve a ser el PP, con Rajoy o con Aguirre, la esperanza de nuestra recuperación. Y si no, al tiempo.

Las condenas ya no son suficente respuesta
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30 Julio 2009

Me parece que muchos ciudadanos empezamos a estar más que hartos de las monótonas y ya huecas palabras de condena de los atentados terroristas de ETA. Los apoyos morales a las víctimas suenan a falsos y a frases hechas sin más valor que el de “cumplir con el expediente”. La pregunta es si además de las palabras existe una voluntad real de acabar con el terrorismo y cerrar cualquier esperanza al diálogo y no ceder a la presión de los atentados. Desgraciadamente, no parece que todas las acciones de este Gobierno nos den plena confianza en sus intenciones, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes.

Indudablemente no se puede negar que la labor policial y la colaboración con Francia están dando resultados positivos en cuanto a las detenciones de terroristas y al acoso constante a su cúpula directiva. Pero esa actividad policial debe ser seguida por una actividad política igual o superior, para provocar el aislamiento definitivo de los representantes y el corte de las fuentes de financiación. De nada vale que el Tribunal Supremo sentencie sobre la anulación de ANV y de sus listas, si los cargos electos siguen ejerciendo y ostentan el poder en los ayuntamientos. No existe una voluntad real para echarles, disolviendo esos ayuntamientos tal y como permite la Ley.

Otra incongruencia son los vaivenes judiciales con que nos regala la Audiencia Nacional. La permisividad de los Actos de enaltecimiento del terrorismo, es una vergüenza y una indignidad que no puede seguir admitiéndose. La Ley permite actuar aunque sea tarde. Si los promotores de los actos burlan la Ley escondiendo sus intenciones, las FFyCCSE son las que deben actuar cuando en esos actos se trasgrede la Ley. Nadie puede negar el derecho a manifestarse libremente, pero sí a hacer que se respete la Ley y no se haga una burla de ella. Aquí no se puede aducir desconocimiento, ni falta de antecedentes. Si no se quiere actuar es porque no existe voluntad real de evitar esos actos delictivos.

Por otra parte, sigue siendo una inmoralidad el que el Gobierno mantenga en vigor el permiso que obtuvo del Congreso de los Diputados para el diálogo con ETA, que demostró ser un arma política demagógica y no sustentada en las premisas que aportó el Gobierno para su obtención. Hace tiempo que este Gobierno debió acudir al Congreso y proponer la revocación de ese “cheque en blanco”. ¿Por qué no lo ha hecho hasta ahora? La respuesta es evidente, el Sr. Zapatero nunca ha dejado de cuestionarse que no debe cerrar la puerta al diálogo con ETA, a pesar de que manifieste lo contrario.

En cuanto a la Seguridad, nadie puede garantizarla y atentados como el de ayer en Burgos lo demuestra. La concentración en las Casas Cuartel de la Guardia Civil donde conviven los Guardias Civiles con sus familias, es una debilidad manifiesta que aumenta la posibilidad de la gravedad de los atentados. Quizás va siendo ya hora de que se debata sobre la idoneidad y actualidad de mantener esa estructura en un cuerpo básicamente policial, aunque anacrónicamente conserve su carácter militar. Bueno sería recuperar lo que durante la República fue el Cuerpo de Carabineros, similar al existente en Francia y equivalente en sus funciones a las que desarrolla la Guardia Civil en España.

Para que las palabras sean creíbles, deben ser acompañadas por los hechos. Por desgracia esos hechos aún resultan ser insuficientes.


EL FORO ERMUA CONDENA EL ATENTADO CONTRA LAS VIVIENDAS DE LA CASA CUARTEL
DE LA GUARDIA CIVIL DE BURGOS

COMUNICADO DEL FORO ERMUA 30 Julio 2009

Bilbao, 29 de julio de 2009

* El atentado contra las viviendas de la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos es una acción despreciable como todas las acciones cometidas por terroristas. Atenta contra los dos derechos más elementales: el derecho a la vida y a la libertad.

Desde el Foro Ermua condenamos el atentado y mostramos nuestra solidaridad con los heridos y nuestro expreso agradecimiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, en concreto, a la Guardia Civil. Su entrega y sacrificio para defender nuestras libertades debe ser reconocido por toda la sociedad.

* Con los últimos atentados ETA sólo pretende forzar al PSOE a sentarse una vez más en la mesa de negociación. El Gobierno de España, el Gobierno vasco y todas las fuerzas políticas deben dejar claro que nunca jamás volverán a aceptar ningún tipo de diálogo con los terroristas y que todas las acciones de la banda destinadas a este fin son absolutamente inútiles.

ETA sabe que su final no depende de su capacidad para cometer atentados, sino de la incapacidad para forzar un escenario de final dialogado del terrorismo.

Por este motivo el FORO ERMUA solicita que se envíe a la sociedad y a los terroristas un mensaje, expreso, claro, solemne e irreversible sobre el compromiso permanente de las Instituciones, de los grandes partidos nacionales y de todos aquellos que quieran adherirse para no reabrir nunca escenarios de negociación o diálogo con terroristas.

El mensaje más positivo para la lucha antiterrorista sería un compromiso escrito entre los grandes partidos y sendas declaraciones del Gobierno y Parlamento vasco y del Gobierno y el Parlamento de España rechazando de manera expresa, oficial, definitiva y solemne cualquier tipo de diálogo o negociación con ETA.

* Una vez más el FORO ERMUA solicita al Gobierno de España que inicie sin dilación los procedimientos para la disolución de los ayuntamientos gobernados por ANV, brazo político de los terroristas. El dinero público que reciben estos ayuntamientos sirve para financiar la estructura terrorista y los atentados como el sufrido por la Casa Cuartel de la Guardia Civil.

La pasividad del Gobierno en esta materia resulta incomprensible y levanta sospechas sobre la irreversibilidad de la posición del Gobierno de Rodríguez Zapatero en una política antiterrorista que sólo busque la derrota de ETA, eliminando cualquier posibilidad de negociación.

* La negativa de Iniciativa Internacionalista a condenar los atentados, es una evidencia más de su instrumentalización por Batasuna y permite iniciar de nuevo los trámites para su ilegalización. La Fiscalía y la Abogacía General del Estado deberían tomar buena nota de estos indicios con objeto de instar nuevamente su ilegalización.

El régimen persigue la lengua española
www.tercerarepublica.org 30 Julio 2009

El engaño de la cooficialidad lingüística

1. Partidarios de la cooficialidad
En la actualidad, la defensa del carácter oficial del idioma común de todos los españoles está circunscrita a un puñado de asociaciones cívicas que han surgido en los últimos tiempos en Cataluña, Galicia, Vascongadas, Baleares… Lo hacen amparándose en el modelo de cooficialidad lingüística que se recoge en la Constitución. El Partido Nacional Republicano denuncia dicho modelo como una tapadera utilizada para la erradicación de la lengua española en dichas regiones.

Estas asociaciones, y los medios de comunicación que las respaldan, fundamentan sus discursos en la exigencia del ejercicio de sus derechos constitucionales. Sus razones comienzan y acaban en la Constitución. Incluso, la solidaridad ciudadana que despiertan nace en esta aparente obviedad: que se cumpla la Carta Magna. Pero es precisamente por ello por lo que su lucha está condenada al fracaso: porque la interpretan equivocadamente, porque ven en ella la esperanza que no es. Como otros muchos españoles de buena fe, se aferran al salvavidas equivocado para resistir la ofensiva antiespañola.

2. La Constitución: culpable
Es la Constitución de 1978 la causante de la situación actual. La cooficialidad se introdujo en la misma cuando se dio cobijo a los nacionalismos antiespañoles. Para ellos era una herramienta a largo plazo de sus proyectos políticos disgregadores. Y así la han utilizado.

En el artículo 3.1 de la Constitución se afirma que “el castellano” es la lengua oficial del Estado y que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla sin definir en ningún momento en qué consiste una lengua oficial. Además, no garantiza plenamente el deber de conocer el español y el derecho a usarlo, toda vez que en su artículo 3.2 se abren las compuertas a su erradicación: «Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos». Llegados a este punto, la interpretación común es la misma a la que se aferran todos los defensores de la cooficialidad: dos lenguas oficiales en el mismo plano de igualdad.

Pero el espejismo de la cooficialidad se ha venido combinando con un concepto metafísico y subjetivo, el de la “lengua propia”. Un concepto jurídicamente indeterminado, referido a irrealidades históricas, pero trastocado en piedra filosofal de los nacionalismos antiespañoles. Desde 1978 siempre ha estado presente en la vida política. Durante un tiempo vertebró todos los reglamentos administrativos y los decretos educativos de inmersión lingüística en las “nacionalidades históricas”. Hasta ahora, cuando se ha convertido en sinónimo de única lengua oficial gracias a los nuevos estatutos de autonomía. Porque los nacionalismos antiespañoles, siempre coherentes, saben que a cada nación le corresponde una única lengua oficial.

El Estatuto de Cataluña marca la referencia al llevar este concepto a sus últimas y lógicas consecuencias. Dice en su artículo 6: «La lengua propia de Cataluña es el catalán. Como tal, el catalán es la lengua de uso normal y preferente de las Administraciones públicas y de los medios de comunicación públicos de Cataluña, y es también la lengua normalmente utilizada como vehicular y de aprendizaje en la enseñanza». Así se cierra el círculo que identifica “lengua propia” con “única lengua oficial”. Si el catalán es la lengua de uso normal y preferente, el uso del español será anormal y subordinado; y si es la lengua vehicular en la enseñanza, el español adquiere la consideración académica de una segunda lengua como pueda ser el inglés, el francés o el árabe. Llegados hasta aquí, los defensores de la cooficialidad denuncian la inconstitucionalidad de estas normas. Lo hacen al calor de su lectura de la Carta Magna pero callan que en el actual régimen es constitucional todo lo que bendice el Tribunal Constitucional. Y, hasta ahora, siempre ha amparado este concepto… por ejemplo, declarando legales las sucesivas políticas de inmersión lingüística.

3. El español: única lengua oficial
En relación con la cuestión de la lengua, afirma el Manifiesto-Programa del Partido Nacional Republicano: «La única lengua oficial de la República, en todas sus instituciones, administraciones y niveles educativos, será la lengua española. Entendida como institución integradora de la patria española común, todos los ciudadanos tendrán el deber y el derecho de conocerla, sin que ese derecho deba buscar amparo en “la libertad individual” o “la lengua materna”. A la vez, se garantizará en los planes de estudios el conocimiento del resto de lenguas españolas en todo el territorio nacional, pero no se les conferirá el carácter de “cooficiales” en zona alguna».

El Partido Nacional Republicano no confunde dos conceptos distintos: el bilingüismo (o plurilingüismo) que es un hecho social y cultural; y la oficialidad que es una cuestión política e institucional. Ésta va más allá de los derechos individuales, o de los de padres y madres. Es una institución de cualquier Estado digno de tal nombre destinada a asegurar la integración nacional y a constituir la base de la igualdad ciudadana.

Reafirmamos que la cooficialidad es un constructo irrealizable, un engendro teórico inviable en cualquier país serio. Un pozo de despilfarro presupuestario, verdadero lastre en tiempos de bonanza pero completamente inasumible en situaciones de recesión económica como la actual. Y que a un Estado nacional le corresponde una única lengua oficial, sin detrimento de todas las lenguas regionales y dialectos que se quieran en la esfera civil y privada.

4. ¿Qué hacer?
Conforme pasa el tiempo, más claro resulta que el mayor obstáculo para superar la deplorable situación de nuestra patria, lo constituye la pretensión de hacerlo sacando punta al engendro constitucional de 1978. Este engendro, madre de todas las desgracias políticas que ahora se descargan brutalmente, es particularmente vergonzoso en la cuestión de la lengua tal y como hemos visto.

¿Qué se puede hacer entonces? Sencillo, romper con el régimen y su constitución. El Estado hace tiempo que se desentendió de su obligación de velar por el cumplimiento de las leyes: el gobierno nacionalista catalán, por ejemplo, ha incumplido sistemática e impunemente las diferentes leyes educativas (escolarización en español, tercera hora lectiva, etc.). Y el PSOE y el PP son las dos ruedas sobre las que avanza esta desgracia. Del PSOE sólo cabe decir que es el más firme defensor del nuevo Estatuto de Cataluña. Del PP, que no sólo aplaudió en su día los modelos de inmersión sino que fue el autor de las leyes lingüísticas que en Baleares o Galicia sólo han tenido que aplicar los gobiernos nacionalistas.

Hemos demostrado que en España, es la misma Constitución y sus Estatutos, con el respaldo de reiteradas sentencias del Tribunal Constitucional, la que permite que se entronicen como únicas oficiales las “lenguas propias” de las “nacionalidades”. Las mismas que en 1978 también se incrustaron en la Constitución y que, tras oficializar Zapatero que España es un concepto discutido y discutible, con los nuevos estatutos han trocado en “naciones” o “realidades nacionales”.

La única posibilidad de revertir esta situación es mediante la lucha política de los patriotas españoles por el derrocamiento de la vigente monarquía antinacional y la instauración de una república española unitaria y democrática.

¡UNA SOLA NACIÓN: ESPAÑA!
¡UN SOLO ESTADO: LA REPÚBLICA ESPAÑOLA!
¡UNA SOLA LENGUA OFICIAL: EL ESPAÑOL!

Secretaría General del Partido Nacional Republicano
Julio 2009
www.tercerarepublica.org
pnr@tercerarepublica.org>
Telf.: 676 090 121

Diputados
Aquí, Pérez Reverte tiene razón
Pío Moa Libertad Digital 30 Julio 2009

La vicepresi del Congreso se ha enfadado porque Pérez Reverte ha expresado sus sentimientos en relación con los diputados. Confundiendo las cosas le amenaza: "Tenga cuidado cuando quiera ciscarse en la p... madre de alguien, no vaya a ser que sea un ciudadano que no sea parlamentario y se lo tome con menos paciencia y resignación". Pero el autor del artículo no se cisca, etc., en "alguien", sino en los diputados, y da la casualidad de que somos los ciudadanos quienes tenemos que hacer acopio de enormes dosis de paciencia y resignación para soportar las actividades de estos.

Con mucha gracia acusa esa señora a Pérez Reverte de "desconocimiento supino de lo que supone el trabajo y la dedicación de los parlamentarios españoles". La señora nos cree más tontos de lo que somos. Lo que causa indignación a muchos ciudadanos es precisamente el conocimiento del "trabajo y la dedicación" de estos politicastros, que podemos resumir en cosas como la ley de Memoria Chekista, los estatutos balcanizantes que dejan en "residual" la unidad de España, el socavamiento constante de la separación de poderes, la protección al aborto y a la delincuencia en general, y tantos otros trabajos y dedicaciones por el estilo. O su contribución y ejemplo en la degradación de la sociedad, sus riñas por ocultar la corrupción propia y exponer la ajena. ¿Algún diputado del PSOE denunció o protestó por la financiación ilegal de su partido cuando salieron a la luz la filesas y demás? ¿Alguno del PP muestra por el caso Gürtel otra preocupación que no sea el efecto en los votos y en su cuota de poder? ¡Ah, y lo de "diputados españoles"! ¿Qué tienen de españoles en su mayoría, con sus separatismos, sus negocios con la ETA, su apoyo a las dictaduras que nos amenazan, sus "realidades nacionales" y "padres de la patria andaluza", sus, nuevamente, estatutos balcanizantes...? Ni españoles ni demócratas. Simples ambiciosos de poder y dinero, sin principios ni escrúpulos. ¿Todos ellos? Seguramente no, pero las excepciones son eso, excepciones, y tímidas en extremo.

Y dice la vicepresi que Pérez Reverte necesita "más reflexión y menos exabruptos". Quien precisaría más reflexión es ella, aunque esto sea demasiado pedir a unos profesionales del cuento –y ojalá sólo fuera del cuento–, demasiado ajetreados en sus cosas para detenerse un rato a meditar.

No me extrañaría oírles invocar la importancia de las Cortes para la democracia. Cierto, una institución muy necesaria. Que ellos desprestigian y degradan.

Impuestos
El déficit fiscal de los españoles
Albert Esplugas Boter Libertad Digital 30 Julio 2009

Cataluña tiene un déficit fiscal de 9.000 millones de euros. Eso significa que Cataluña recibe del Gobierno central 9.000 millones de euros menos de lo que paga en impuestos. Lo que los nacionalistas catalanes no suelen mencionar, porque restaría singularidad a su pregonada desdicha, es que la comunidad con mayor déficit fiscal es Madrid: casi el doble. Pero dejando este detalle al margen, el debate sobre el déficit fiscal y la solidaridad territorial revela la incoherencia (o la hipocresía) de casi todos los contendientes: por un lado, de los nacionalistas izquierdistas como ERC o el PSC y los liberales nacionalistas como Sala-i-Martín y otros libergentes que utilizan el déficit fiscal como ariete, y por otro lado, de los liberales populares que invocan la solidaridad territorial entre las comunidades autónomas.

Cataluña, para empezar, no padece ningún déficil fiscal. Tampoco Madrid. Ninguna de las dos comunidades "trabaja" y "paga impuestos" como tal, lo hacen los catalanes y los madrileños. Algunos ciudadanos y familias tienen déficits fiscales y otros superávits fiscales. Los contribuyentes netos, aquellos que reciben del Estado (en forma de servicios o subsidios) menos de lo que aportan en impuestos, tienen un déficit fiscal con respecto al Estado que les sitúa en la misma posición que Cataluña vis a vis el gobierno central. Si es una injusticia que Cataluña pague más en impuestos de lo que recibe en gasto, ¿por qué no es una injusticia que un catalán particular pague más en impuestos de lo que recibe en servicios? Llaman expolio al hecho de que un Gobierno central gestione los impuestos de Cataluña y arguyen que debería ser la Generalitat la encargada de administrarlos. Pero siguiendo este principio, ¿no estaría expoliando la Generalitat a las familias catalanas? ¿No debería cada individuo gestionar sus propios ingresos, que por algo son suyos?

El argumento del déficit fiscal, llevado a sus últimas consecuencias, pone en cuestión el concepto de la progresividad fiscal y los impuestos en sí mismos. Si tanto molesta a los nacionalistas de izquierda que el dinero de Cataluña vaya a parar a Andalucía, ¿con qué autoridad moral exigen que unas personas paguen un tipo impositivo marginal más alto? La insistencia de los nacionalistas liberales en el déficit fiscal de la "nación", en lugar de aludir al déficit fiscal de las familias e individuos, hace sospechar que no les importa tanto la reducción del gasto público y el poder del Estado como quién o dónde lo gestiona.

En el lado de los españolistas liberales a menudo también se observan contradicciones. En oposición a los anhelos nacionalistas de una mayor autonomía y las protestas por el déficit fiscal, blanden la carta de la "solidaridad territorial". Es de justicia, dicen, que las comunidades más ricas sean "solidarias" con las más pobres. Pero de nuevo, la regiones no son solidarias, lo son las personas, y la solidaridad no se practica con dinero ajeno sino con el propio. Un liberal debería desechar esta retórica redistribucionista y defender que cada individuo ayude voluntariamente a quien quiera. Corresponde a cada catalán decidir si quiere dar caridad a Andalucía.

Quienes apelan a la solidaridad territorial asumen, además, que los subsidios a los gobiernos de Andalucía o Extremadura benefician a estas comunidades. En realidad son un lastre para su crecimiento económico, al dotar de fondos adicionales a unas administraciones anquilosadas que deberían adelgazar y poner menos trabas al sector privado. No olvidemos las enseñanzas de Peter Bauer y otros economistas del desarrollo: la ayuda externa a los gobiernos de países pobres no contribuye a su progreso, sólo sirve para agrandar el Estado y asfixiar el mercado. La "ayuda externa" a las comunidades autonómas tiene el mismo efecto.

En esta línea sí hay una buena razón para profundizar en la descentralización fiscal autonómica: favorecería la competencia entre administraciones y el "voto con los pies" de empresas y trabajadores. Si la Junta de Andalucía agobia a las empresas y ciudadanos con impuestos y regulaciones, y no recibe ningún rescate de las comunidades ricas, se hundirá económicamente y sufrirá un éxodo que la empujará a reaccionar. Si la Comunidad de Madrid reduce impuestos y regulaciones atraerá empresas, inversiones y trabajadores de otras regiones, y las que quieran emular su pujanza tendrán que emplear la misma receta. La competencia es buena en el ámbito institucional: permite ver qué modelos funcionan mejor, y aumenta el abanico de opciones de la gente.

Que la descentralización fiscal en la práctica sea ventajosa no significa que la Generalitat tenga más derecho que el Gobierno central a expoliar a los catalanes. Desde el liberalismo lo que cuenta es la soberanía y el autogobierno individual, no la soberanía nacional. Luego no basta con oponerse al déficit fiscal y al expolio de las regiones, hay que oponerse al déficit fiscal y a la confiscación individual.

Albert Esplugas Boter es miembro del Instituto Juan de Mariana, autor del libro La comunicación en una sociedad libre y escribe regularmente en su blog.

En el poder y en la oposición
Joaquín MARCO La Razón 30 Julio 2009

Manuel Azaña, en mayo de 1934, reunió una serie de ensayos, discursos, textos –algunos inéditos y otros ya publicados en folletos o periódicos– con este título que he tomado en préstamo para esta nota. Aludía en su prólogo a que eran de los tres últimos años de su carrera política. Y proclamaba que los «tiempos de renovación y mudanza (¿cuál no lo ha sido?) pueden echar un doble engaño sobre la mente política: la ilusión de empezar, la esperanza de concluir». El primero de los discursos era el célebre sobre «La República y la autonomía de Cataluña», de septiembre de 1932. Y aún estamos en ello. Parece que el tema de la financiación de las diversas autonomías se cerrará desde el poder, pero no desde la diversa oposición. La abstención del PP es todo un símbolo. Por el contrario, el tan necesario «pacto social» no podrá sellarse. Tal vez, porque la oposición que apoya a la CEOE no deja de formar parte del de un partido que mantiene en sus siglas la O de obrero, como si los socialistas fueran más obreros que quienes optan por IU, por el PP o por cualquier otro partido español. El fracaso de la tan traída y llevada comisión patronal y sindical es una victoria, tal vez pírrica de la oposición, y una demostración de que, desde quien no gobierna, mientras mande, se logra hacer también política. Lo sabe muy bien el señor Rajoy, que anda ganando en las encuestas. Curiosamente, cuando Azaña reunió esta serie de textos el mundo occidental atravesaba también una gravísima crisis económica.

La historia no se repite, pero las situaciones se encadenan. Y henos aquí con la que dicen que se va, que se va y vuelve. Y una política del siglo XXI que se rige por organizaciones y parámetros culturales e ideológicos de la anterior centuria. Las organizaciones sociales deberían alterar su fisonomía sin imaginar otra Arcadia feliz: «Familia, municipio y sindicato» que se pretendió inmutable. Si repasamos el libro de Azaña, que estrenaba República y Gobierno y que tenía que habérselas con la oposición, los argumentos de unos y otros nos llevan a establecer cierto paralelismo. Ello supone que seguimos moviéndonos, con variaciones, sobre parecidos parámetros: reaccionamos ante problemas semejantes con organismos y actuaciones anquilosadas. No es cosa de este país. El mundo se ha transformado, pero los poderes son parecidos, como las ideas religiosas, los problemas de clase, los raciales; es decir, todo aquello que nos habían propuesto cambiar hace algo más de tres cuartos de siglo.

Las facultades del Gobierno son limitadas, como las de la oposición, trabados por leyes, más o menos felices, que permiten una convivencia casi civilizada. También Azaña hablaba de la solvencia del Estado español. Le permitió hasta sostener una guerra durante tres años. Evidentemente lo de ayer no es comparable a lo de hoy, pero el comportamiento del poder económico resulta parecido, como los del resto de fuerzas que ocupan el espectro de esta España que se pretende plural y autonómica, inscrita en la UE, con un pie en África y otro en Hispanoamérica, con interés por Asia y un diplomático ir tirando. Pero, ante la crisis, el mundo hubiera debido estar mejor preparado. ¿Faltan líderes o faltan ideas capaces de situarnos en el siglo XXI? ¿Seguiremos preocupados por la sopa de hoy sin decidirnos a mirar más lejos? No supimos hacerlo mejor ni en el poder ni en la oposición. Ni empezamos ni concluimos.

Feijoo contra Feijoo
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 30 Julio 2009

Declaraciones de Feijoo a la prensa el 5 de marzo de 2009: "Los alumnos podrán dirigirse en clase al profesor en cualquier idioma, al igual que hacer el examen en castellano o gallego o estudiar por libros de texto en ambas lenguas".

Viendo que Feijoo no tiene ninguna prisa en cumplir las promesas electorales que le llevaron a la presidencia de la Xunta, Galicia Bilingüe se ha decidido a animar a los padres a comprar los libros de texto en el idioma que prefieran. Aunque el nuevo decreto del gallego prometido por Feijoo no entre en vigor hasta 2010-2011, Galicia Bilingüe cree que se pueden dar ya pasos para cumplir sus reclamaciones y anima a las familias a comprar los libros de texto en el idioma que elijan.

La asociación considera que «la adquisición y el uso en las aulas de los libros de texto en castellano es perfectamente legal», considerando en un escrito que «en la cuestión sobre la legalidad o ilegalidad del uso de material didáctico en cualquiera de los dos idiomas en clase persisten ciertas lagunas que habilitan a los alumnos para poder elegir» e, incluso, utilizar el castellano en las asignaturas impartidas en gallego ya que su uso "en castellano es perfectamente legal" en las aulas.

En este sentido, «si el centro educativo pusiera alguna pega, la asociación aconseja a los padres o estudiantes que soliciten una resolución específica por escrito que invoque normas concretas». La presidenta de la asociación, Gloria Lago, señala en el escrito que «cuantas más personas se sumen a esta iniciativa sin complejos, más difícil resultará a cualquier grupo de presión hacer frente a esta revolución pacífica».

Frente a estas declaraciones, la Xunta señaló que mientras el decreto sobre el gallego en la enseñanza esté vigente, "esa será la legalidad imperante", por lo que defenderá que las materias impartidas en gallego deberán acompañarse "de libros de texto en dicho idioma". La Consejería de Educación y Ordenación Universitaria manifestó ayer su rechazo a la propuesta realizada por Galicia Bilingüe e instó a que la sociedad "cumpla la legalidad vigente". El responsable de Educación recalcó que mientras esté vigente el decreto elaborado por el bipartito "hay que cumplirlo".

Como a río revuelto, ganancia de pescadores, la Mesa por la Normalización Lingüística se lanzó a censurar "la llamada a la desobediencia de la legalidad" de Galicia Bilingüe, al animar a "no comprar en gallego" los libros de las materias que por ley deben impartirse en ese idioma y señaló que es un "derecho básico del alumno" manejarse tanto en gallego como en castellano.

Yo, desde mi humilde blog, les animo a desobedecer las leyes injustas y a ejercer la libertad frente a la imposición con todas sus consecuencias.

Feijoo contra Feijoo:
http://www.youtube.com/watch?v=k2tkJ6g8Crk
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Diecisiete, diecisiete...
César LUMBRERAS La Razón 30 Julio 2009

Diecisiete políticas forestales distintas. Diecisiete sistemas de prevención del fuego distintos. Diecisiete planes de extinción de los incendios forestales distintos y, a veces, sin ninguna coordinación. Y así podría seguir. Eso es lo que nos ha traído el llamado Estado de las Autonomías en esta materia, siendo generosos, porque bien se podría hablar de diecinueve, si a la cifra anterior sumamos lo que hace el Gobierno central, que es muy poco, porque se ha quedado sin competencias, y lo que deciden en Bruselas la Comisión Europea y el Consejo de Ministros de la UE. Vaya por delante que no estoy echando la culpa de los incendios forestales, que se han cebado estos días con numerosas zonas de España y que han provocado ya ocho muertos, a las Comunidades Autónomas.

La culpa la tienen, o bien los que provocan los siniestros intencionadamente o por descuidos, o bien la madre naturaleza, a través de los rayos y otros fenómenos. Pero también es verdad que no se hace todo lo que se debiera en materia de prevención durante los meses clave, que son los del invierno y la primavera, limpiando los montes y construyendo cortafuegos, por ejemplo.

Todo eso es responsabilidad exclusiva de cada una de las Comunidades Autónomas, que hacen de su capa un sayo y, además, intentan poner puertas al campo, en este caso al monte. A todo lo anterior hay que añadir el creciente despoblamiento del medio rural, especialmente en las zonas de montaña y en aquellas donde prevalecen las masas arboladas, hecho que tampoco ayuda.

Cuando surge el fuego y comienzan las labores de extinción, tampoco hay planes unificados ni sistemas homogéneos y coordinados, sino que cada uno de los Gobiernos regionales actúa por su cuenta y riesgo, con protocolos diferentes en bastantes casos, que dificultan los trabajos por tierra y por aire. Es un milagro que no haya más accidentes. ¿Para cuándo un gran plan nacional de prevención y lucha contra los incendios forestales? ¿Quién pone el cascabel al gato?

Fin de la lengua, fin de la nación
José Luis Barceló El Semanal Digital  30 Julio 2009

Científicos de todo el mundo están alarmados por la pérdida galopante de la diversidad lingüística, aquella que, según la tradición bíblica, fue una maldición de Dios ante las ambiciones de la Humanidad ante la mismísima Torre de Babel. Es verdad que la lengua puede ser una barrera si no se conoce la del prójimo, pero también es cierto que su uso puede derivar en intereses políticos bastardos cuando lo que se pretende es fomentar y sustentar las diferencias entre las personas.

La UNESCO ya puso la alarma de que desde al menos el año 2005 viene desapareciendo al menos un par de lenguas o idiomas por mes, sobre 6.992 que existen en la actualidad. La mayor parte de las lenguas que se pierden corresponden, por el momento, a idiomas muy dispersos que se hablan por culturas casi devastadas por el avance de la civilización hacia lugares perdidos. Se trata, sobre todo, de lenguas habladas por pueblos de escasa población que habitan en las selvas tropicales del Amazonas, Australia o del Centro de África, aunque también de las habladas en las islas del Pacífico y algunos lugares muy apartados de Asia.

Ahora, el proyecto "Enduring Voices", busca documentar y revitalizar las lenguas que están al borde de la desaparición, y que perviven aún en culturas que se han visto afectadas por la colonización. David Harrison del Swarthmore College en Pennsylvania, es el codirector del proyecto, quien ha afirmado que en la actualidad existen 6.992 idiomas diferentes reconocidos en todo el mundo y que el promedio de desaparición es de una lengua cada dos semanas, a menudo debido a la muerte por vejez de las últimas personas que la hablaban. Los hijos de estas personas hablan ya el inglés, el español o el portugués con fluidez y no se relacionan en las lenguas de sus antepasados ya extintos.

El proyecto, respaldado por la revista National Geographic, ha afirmado que la región del norte de Australia que incluye a Queensland, los territorios del norte y el oeste del país, son los lugares donde las lenguas locales se encuentran más amenazadas. Los linguistas sostienen que Australia alberga algunas de las lenguas con mayor peligro de desaparición total, con un total de 153 idiomas diferentes hablados en la región norte del país.

Una zona del centro de Sudamérica que abarca Ecuador, Colombia, Perú, Brasil y Bolivia quedó segunda en lista del proyecto, dado que las lenguas indígenas están siendo superadas por el español y el portugués principalmente. Los expertos aseguran que Bolivia posee el doble de diversidad lingüística que el total de las naciones de Europa, pero muchos de los dialectos más pequeños son superados por el español y otros idiomas.

En el tercer y quinto lugar de la lista estaban regiones de América del Norte, donde las lenguas de los pueblos indígenas también están amenazadas. Un área incluye la Columbia Británica en Canadá y los estados de Washington y Oregón en Estados Unidos. Otra zona cubre los estados de Oklahoma, Texas y Nuevo México, también en Estados Unidos. El cuarto lugar de la lista fue ocupado por Siberia Oriental.

¿Lenguas del futuro?
Las lenguas existentes se vienen reduciendo a la mitad cada 16 años. Algunos lingüistas creen que si se siguen las mismas pautas de destrucción de lenguas actual, hacia el año 2.100 quedarán tan solo unas 100 lenguas. De ellas, el árabe, el chino, el hindi, el inglés y el español serán de las más habladas. Idiomas como el Holandés, el danés, el islandés o el polaco podrían haber desaparecido completamente tal y como si fueran lenguas muertas. Es probable además que, con el auge de las comunicaciones globales, este ritmo se acelere cada 12 años más o menos, con lo que si siguiéramos así, dentro de tres siglos apenas se hablaría un par de docenas de lenguas en todo el mundo y en cuanto llegáramos a las campanadas del 2.333 es posible que se hablaran tan solo dos idiomas en todo el mundo.

La virtualidad prevista por el oculista Zamenhof, inventor del Esperanto en 1887, será un hecho, y la lengua única mundial es una realidad matemática.

¿Cuál será la lengua universal que unirá a todas las razas y naciones del mundo? Para muchos, la evolución de los idiomas actuales convergerá hacia una lengua mestiza del inglés y el español. Ninguno de los dos idiomas será igual que hasta ahora. Es bastante probable que el chino, el ruso y el árabe sean de las lenguas supervivientes todavía hacia el 2.200 o 2.250. Sus caracteres especiales y la gran masa de población que las habla por encima de territorios, las harán supervivir con sus características propias. Precisamente la dificultad de sus grafías para el resto de los habitantes del planeta es su fortaleza, en detrimento de idiomas como el danés, el holandés, el islandés o incluso el italiano, que deberán defenderse del resto y cuya principal debilidad es que se hablan en territorios muy reducidos y que su grafía es latina. En Holanda o Dinamarca la mayor parte de los habitantes es bilingüe en inglés.

¿Determina una lengua la nación?
Para muchas personas el idioma supone uno de los rasgos de su nación. Seguramente simplemente se trate de uno de los rasgos integradores y a la vez diferenciadores más importantes a la hora de construir una nación unida. Algunos pueblos como los alemanes, han logrado conformar su unidad nacional casi exclusivamente por razón de una lengua única, aunque existan diferencias culturales, religiosas e incluso étnicas entre todos sus habitantes.

Hay, sin embargo, otros ejemplos muy interesantes que nos ilustran sobre la artificialidad de los estados-nación modernos. Israel, por ejemplo, se conformó como un Estado unitario bastante integrado tras el final de la II Guerra Mundial bajo el postulado de un pueblo único, el elegido de Yavéh. La verdad es los pobladores de este nuevo estado, que eran los judíos, procedían de todo el mundo con rasgos raciales muy diferentes por el efecto del mestizaje en Europa y América a lo largo de lo siglos. El yidish, lengua de los actuales hebreos del Israel moderno, es en realidad una lengua coiné artificial que se creó a propósito de darle unidad e identidad nacional al nuevo estado israelí. Esta lengua se creó tomando como base el hebreo antiguo, para establecerlo como el idioma para la Tierra Prometida.

Igualmente ocurre con la actual lengua vasca, un idioma artificial inventado para dar carácter a la nueva autonomía vasca surgida tras la muerte de Francisco Franco. Este nuevo vasco nunca jamás existió antes –como tampoco la nación vasca-, pero es el idioma que se enseña en las escuelas para "uniformar" a la población. Un legado nefasto y erróneo que solo el tiempo y la Historia podrán colocar en su debido lugar.

HOMENAJES A ETARRAS
La Audiencia Nacional propina un varapalo a Pedraz y toma medidas
Elsemanaldigital.com 30 Julio 2009

El órgano judicial ha tomado cartas en la campaña de enaltecimientos a los terroristas de ETA presos, desautorizando las medidas de Pedraz y poniendo en alerta a las Fuerzas de Seguridad.

La sección 4ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha prohibido los actos de apoyo a presos de la banda terrorista ETA que debían celebrarse el 31 de julio y el 1 de agosto en la localidad guipuzcoana de Villabona. Dichos actos habían sido autorizados por el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz.

Los magistrados Ángela Murillo, Teresa Palacios y Juan Francisco Martel señalan en el auto que Pedraz debe comunicar "con urgencia" la decisión adoptada a la Consejería de Interior del Gobierno vasco, a la Ertzainza, al Cuerpo Nacional de Policía y a la Guardia Civil a fin de que adopten "las medidas necesarias para hacer efectiva esta resolución" y prevenir "la posible comisión de hechos delictivos".

La medida llega después de que Pedraz diese paso a la polémica al no apreciar ningún delito en los homenajes a presos etarras. Tras conocer la postura del juez, la asociación Dignidad y Justicia presentó un recurso de apelación al considerar que se podía estar incurriendo en un posible delito de enaltecimiento del terrorismo.

Dos guardias civiles muertos tras explotar un coche oficial frente a un cuartel de la Guardia Civil en Mallorca
CRUZ MORCILLO / JOSEP MARÍA AGUILÓ | MADRID / PALMA ABC 30 Julio 2009

La banda terrorista ETA ha cometido hoy al mediodía un atentado mortal en Mallorca, en el que han fallecido dos guardias civiles. El suceso se ha producido a las 13.50 horas, frente al cuartel de la Benemérita en Palmanova, cuando una bomba-lapa colocada en los bajos de un coche patrulla ha hecho explosión, matando a los dos agentes que se encontraban en su interior, Enrique S., natural de Burgos, y que sólo llevaba un año en Mallorca, y un compañero suyo, del que en estos momentos aún se desconoce su identidad, natural de la isla.

La confusión en los primeros momentos era muy grande, y, de hecho, hasta pasada media hora no se ha hablado de atentado, debido a la incredulidad inicial de que la banda terrorista hubiera podido atentar en la isla, a pesar de que cabe recordar que en 1995 ya intentó atentar contra el Rey, y que el 30 de julio de 1991 hizo explotar un coche bomba ante las antiguas viviendas militarse ubicadas en Palma de Mallorca.

En estos momentos se encuentran en el lugar de los hechos el presidente del Gobierno balear, el socialista Francesc Antich, así como diversos consejeros del Ejecutivo autonómico. El hospital de referencia de Son Dureta, ubicado en Palma de Mallorca, se encuentra en estado de alerta debido a la posible llegada de heridos. El puerto y el aeropuesto de Palma han quedado bloqueados debido a la llamada "operación cerrojo", lo que significa que no podrá salir ningún avión ni ningún barco de la isla durante varias horas.

Según ha declarado a la Ser el delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socias, las primeras hipótesis no descartan que la bomba que explosionó estuviera adosada a los bajos del vehículo ni que fuera activada al paso del coche de los agentes de la Benemérita, aunque la segunda hipótesis es la que cobra más fuerza.

El delegado del Gobierno manifestó que en el vehículo, siempre según los primeros datos que se barajan, iban dos agentes que han muerto y de los que todavía se desconoce su identidad.

Los turistas que deambulan por la zona se muestran sorprendidos y desorientados. En los accesos a la rotonda de Palmanova se ha producido un gran caos de tráfico.

Joaquín Wagner (Ciudadanos Europeos):
"Mandé a mi hija a un colegio británico para que no se limitara sólo al catalán"

"La integración no será un motivo de discusión dentro de una o dos generaciones"
Belén Piedrafita  www.lavozlibre.com 30 Julio 2009

Palma (Mallorca).- Joaquín Wagner, de origen alemán, lleva 25 años viviendo en la isla de Mallorca con su familia. Hace doce años, un grupo de europeos se dieron cuenta de que los recién llegados a España necesitaban una representación que les ayudara con los trámites necesarios para instalarse en el país, por lo que fundaron la asociación Ciudadanos Europeos de Baleares, la cual participó en la manifestación del 30 de mayo en Palma por la libertad lingüística y contra la imposición del catalán.

- ¿Cuántos europeos residen en las Islas Baleares?
- Somos unos 114.000, de los cuales 33.000 son alemanes y 24.000 ingleses. Los franceses y los italianos son también bastante numerosos. Sin embargo, hace poco nos hemos dado cuenta, con gran sorpresa, de que la población rumana, búlgara y polaca es cada vez mayor. Nos encontramos con unos 10.000 rumanos, 8.000 búlgaros y 7.000 polacos. La mayoría de la población europea reside en la isla de Mallorca.

- ¿A qué problemas se enfrenta la población europea residente en Baleares?
- El fundamental es el de la integración. La mayoría proceden de un sistema legal o social totalmente diferente, por lo que nos formulan muchas preguntas. Sin embargo, frente a este deseo de integración también se plantea una situación que no me parece nada bien. Existen muchos grupos de ingleses o alemanes que vienen aquí, forman un grupo entre sí y no muestran ningún interés por abrirse a la sociedad. Frente a eso, desde Ciudadanos Europeos de Baleares intentamos unificar a todos. Queremos que los recién llegados se abran y se integren en la sociedad española o mallorquina.

- Ésa es una de las principales quejas de la población local. A menudo se menciona que muchos europeos llevan años viviendo en las islas pero que no muestran ningún interés por integrarse.
- La situación está cambiando. Actualmente hay europeos que se frustran un poco porque aprenden algo de castellano en sus países de origen, pero cuando llegan aquí y desean hablar con la gente no pueden hacerlo porque hay personas que dicen que no les entienden. La mayoría de los mallorquines no tiene ningún problema en hablar castellano. En mi opinión, el problema actual con las lenguas es únicamente político. El bilingüismo castellano-catalán genera mucha discusión, pero al final todos hablan castellano y todos están dispuestos a hacerlo. Sin embargo, sí que nos hemos dado cuenta de que el carácter insular de Mallorca provoca que esta sociedad sea mucho más cerrada que otras. Muchas veces, los alemanes o ingleses que yo conozco se quejan de que es muy difícil hacer amigos mallorquines. Pero es importante distinguir entre la situación en Palma y la de los pueblos. En estos últimos, la integración es mucho más avanzada que en las ciudades.

- ¿Cómo ve un ciudadano europeo la discusión entre catalán y castellano en la isla?
- Nosotros pensamos que los mallorquines, al igual que el resto de grupos étnicos de Europa, tienen el derecho de hablar su lengua si quieren, solamente que no creo que sea correcto que quieran obligarnos a nosotros también a aprender el catalán. La ley nacional determina que en Baleares existen dos lenguas, el catalán y el castellano, por lo que especialmente la Administración pública debería utilizar las dos, pero la realidad es que eso no se cumple. La Administración no respeta la ley. Yo tengo una empresa de promoción inmobiliaria y todos los permisos de obra los recibo en catalán o en mallorquín. Y aunque lo entiendo no es lo correcto. Según las leyes, la Administración debería emitirlos en las dos lenguas.

- ¿Qué opina del sistema de enseñanza balear?
- Es irónico que muchos de los mallorquines que conocemos tengan que mandar a sus hijos a escuelas internacionales porque no quieren que aprendan solamente catalán. Mi hija estudió en un colegio británico; me dije que si hablaba solamente catalán sus oportunidades profesionales quedarían muy limitadas. En este centro las clases eran en inglés y aparte estudiaban dos o tres horas a la semana de castellano y otras tantas de catalán.

- ¿La mayoría de los ciudadanos europeos llevan a sus hijos a colegios internacionales?
- Sí. Algunos también los inscriben en centros en los que, gracias a los profesores, las clases se imparten en catalán y castellano al 50%, pero hay que buscar un poco, porque en la mayoría, el 90% es en catalán, por lo que los niños casi no entienden el castellano. Por eso, hay que recurrir, a veces, a colegios internacionales.

- ¿Conoce a familias que hayan matriculado a sus hijos en colegios públicos?
- No, ya que como el 90% de la enseñanza se imparte en catalán, las familias acaban buscando alternativas y, o bien los inscriben en colegios internacionales, o regresan a sus países. Por ejemplo, sé de un abogado que vivió 10 años en Baleares, pero acabó regresando a Alemania porque, entre otros motivos, no quería que sus hijos aprendieran solamente catalán.

- ¿Cree que los niños se integran más fácilmente que sus padres?
- Sí. Este tema, que actualmente es motivo de discusión, dentro de una o dos generaciones ya no será un problema. Los niños se juntan todos entre ellos y tienen muchos amigos. Mi hija, por ejemplo, tenía muchas amigas españolas y mallorquinas. Para ellos es mucho más fácil.

- ¿Por qué se sumaron a la manifestación de Círculo Balear del pasado 30 de mayo a favor de la libertad lingüística?
- Porque me parece necesario solucionar este tema. De momento, en Mallorca tenemos un Gobierno de coalición en el que los nacionalistas tienen mucha más influencia de la que les correspondería por su peso político, y su objetivo es imponer el catalán.

"SI BUSCAS UN TRABAJO AQUÍ, LA CONDICIÓN PRINCIPAL ES QUE HABLES CATALÁN"
- ¿Cuál es el punto de vista de un ciudadano europeo que vive una situación de conflicto desde fuera?
- En la calle no existe ningún problema, el conflicto lo crean los políticos. La gente combina los idiomas sin problema, especialmente en los pueblos. En Palma, la lengua tampoco supone un gran problema en la vida cotidiana porque en las tiendas se habla castellano, pero si buscas un trabajo aquí, la condición principal es que hables el catalán -sin necesitarlo realmente-.

- ¿Te piden que hables catalán, no sólo en la Administración pública, sino también en el sector privado?
- Muchas veces también. Aunque esté impuesto por la política, generalmente es así. En la Administración Pública es la condición central. En la universidad existe una importante carencia de profesores. Como para optar a plaza tienen que saber catalán, hay muchos que no vienen a las islas porque no saben hablarlo, ni quieren aprenderlo. Además, hace unas semanas leí en el periódico 'Última hora' un artículo sobre la necesidad de mantener la lengua catalana o mallorquina. En la misma página se decía que en Obras Públicas necesitaban contratar a un ingeniero, pero que como ninguno hablaba catalán, habían tenido que encargar el trabajo a una persona menos cualificada.

"RESULTA IRÓNICO QUE CUIDEN MÁS LA CULTURA MALLORQUINA EN ALEMANIA QUE EN LAS ISLAS"
- ¿Qué opinan de la protección y la promoción de las lenguas minoritarias?
- Los mallorquines desean mantener su cultura y su tradición, lo cual me parece muy correcto. Todos los grupos étnicos en Europa defienden lo mismo y tienen que hacerlo porque la diversidad cultural en Europa es fundamental. Sin embargo, es paradójico que todos los documentos relativos a Ramón Llul, el padre de la lengua catalana y de la mallorquina, estén conservados en una Universidad de Alemania. Resulta irónico que cuiden más la cultura mallorquina en Alemania que en las islas.

- ¿Cuál es la principal reivindicación de Ciudadanos Europeos de Baleares?
- Que tanto el catalán como el castellano tuvieran por ley el mismo estatus y que ambas se utilizaran de forma similar sin imponer ninguna.

- ¿Piensa que el nivel socioeconómico de los europeos y la posibilidad de matricular a sus hijos en escuelas internacionales les facilita las cosas?
- No todos los europeos tienen el mismo nivel socioeconómico. Cada vez hay una mayor población rumana y búlgara que viene a trabajar y que no tiene un nivel de ingresos muy elevado. Se enfrentan al mismo problema con sus hijos que la población latinoamericana. De hecho, es irónico que muchos mallorquines que tienen dinero manden a sus hijos a colegios internacionales para que aprendan castellano y lenguas extranjeras. Es un problema importante que debe solucionarse, un conflicto creado por los políticos que, a mi modo de ver, remitirá dentro de unos años.
 

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ETA cambia cartas postales por coches bomba
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 30 Julio 2009

Una vecina, todavía sobrecogida por el atentado, muestra los daños causados en su vivienda. / IGNACIO PÉREZ
L os planes elaborados por ETA en diciembre de 2008 preveían desarrollar a lo largo del año en curso una campaña de ataques contra el PNV. Para mañana, incluso, habían previsto hacerle llegar al EBB, al lehendakari Ibarretxe (sí, a Juan José Ibarretxe) y a los miembros de la Asamblea Nacional del PNV sendas cartas para recordarles que cincuenta años atrás -el 31 de julio de 1959-, José Luis Alvarez Enparantza, 'Txillardegi', le había escrito otra carta al lehendakari en el exilio, José Antonio Aguirre, informándole de que siete meses antes -en las navidades de 1958- se había constituido una nueva organización denominada Euskadi ta Askatasuna.

La dirección etarra tenía elaborados planes con calendarios precisos, que contemplaban la realización de atentados, asesinatos incluidos, contra los «sectores españolistas» (sic) del PNV y al mismo tiempo enviarles «cartas escritas de forma conciliadora», redactadas «de un modo cercano y abertzale».

Todos esos planes esquizofrénicos se vinieron abajo el 1 de marzo, día en que el PNV no consiguió mayoría absoluta en las elecciones, ni socios para alcanzarla. ETA tuvo que reconducir la estrategia sobre la marcha y dejar de lado al PNV porque ya no tiene el poder que tenía. Hacerle llegar una carta al ciudadano Juan José Ibarretxe carece del impacto propagandístico que tiene enviársela al lehendakari. Ni siquiera tendría el poder de evocación del aniversario de la misiva enviada a José Antonio Aguirre.

Los esquemas de ETA, que hablaba del «antagonismo genético» que tenía con el PNV, partido al que achacaba la responsabilidad principal de que continuara el terrorismo, se convirtieron en fantasías de terrorista adolescente en apenas dos meses. Su conflicto ha sido reorientado hacia lo de siempre, el enfrentamiento contra el Estado, atacando a sus instrumentos policiales, a sus intereses económicos o al partido que ejerce el poder en el conjunto de España que, además, ahora lo ejerce también en el País Vasco. Y las cartas postales que pensaba enviar las ha cambiado por un coche bomba.
ETA, buscando provocar víctimas, ha atacado en los últimos meses a la Guardia Civil, al Cuerpo Nacional de Policía y a la Ertzaintza y ha amenazado a la Policía Foral de Navarra. En apariencia es la forma de responder a la persecución legal implacable que aplica el Estado, tanto contra ETA como contra su entorno político, pero en el fondo lo de menos es la estrategia que invoca la banda para justificar el terrorismo. Unas veces lo ha hecho para provocar la insurrección general, otras para conseguir la negociación, otras para alcanzar la construcción nacional, otras, simplemente, para lograr el cierre de filas. En realidad, casi siempre es para demostrar que ETA existe. La violencia es el dato constatable, la teoría es el disfraz utilizado en cada momento para justificarla.

En situaciones como la actual, en la que aparecen descreídos en las filas de ETA y de su entorno, los atentados, y más si son espectaculares como el de ayer, lo que buscan es que los jefes de la banda puedan sacar pecho ante sus bases. No importa que sean manotazos de ahogado. Nadie piensa en eso cuando ve las impactantes imágenes de un gran edificio arrasado por cientos de kilos de explosivo.

Si no se tienen escrúpulos, no es difícil provocar ese tipo de imágenes con un coche bomba. Si no importan los efectos ni las víctimas que se puedan causar y se está dispuesto a usar explosivo a mansalva, las fotografías salen solas. Es el 'efecto City londinense', la imitación del atentado perpetrado por el IRA el 24 de abril de 1993 en el corazón financiero de la capital británica con la explosión de un coche bomba que causó un muerto, 36 heridos y daños materiales valorados en 1.200 millones de euros. Un efecto que ETA ha buscado en repetidas ocasiones, la última de ellas el 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 de Barajas.

Pero los etarras y sus bases sociales saben que no basta con un coche bomba para doblegar al Estado. Lo escribía el abogado Txema Matanzas en una carta que le fue interceptada recientemente: «Si vamos a inventar algo técnico que nos permita meter, no sé, veinte coches bomba al año para reventar la economía española y mientras tanto no nos disuelven, pues tira, a probar. Pero si no, dejemos de engañarnos, mirémonos las tripas, lloremos como niños lo que no supimos defender como hombres».

Pero ETA no tiene capacidad para colocar veinte coches bomba al año (en 1987 consiguieron poner 19, pero eran otros tiempos) y, además, aunque pudiera, les fallaría la segunda parte del silogismo de Matanzas, porque no quedarían políticamente impunes. De momento, en siete meses han colocado dos coches bomba. Faltan dieciocho.

f.dominguez@diario-elcorreo.com

El parásito reptante
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ El Correo 30 Julio 2009

«ETA siempre ha dado por supuesto, al menos, que en un proceso de retirada final iba a poder gestionar directamente con el Gobierno tanto la situación de los presos como un hipotético desarme», explica el autor. «Es momento de negarle siquiera esas posibilidades de interlocución», propone

E l ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y ETA comparten el signo zodiacal Leo. Cuando Rubalcaba recién cumplía los ocho años, ETA anudaba la serpiente en el hacha. Entre el cincuenta y ocho cumpleaños del ministro de Interior y el medio siglo etarra, la banda terrorista ha vuelto a recordarnos en Burgos que son profesionales del crimen organizado, un parásito reptando en los intestinos de la democracia.

Por San Ignacio de Loyola, más o menos, se cumplen cinco décadas de ETA. Hace medio siglo que el entonces lehendakari en el exilio, José Antonio Aguirre Lekube, recibía una carta en la que ETA le anunciaba su propio nacimiento. José Luis Álvarez Emparanza, Julen Madariaga, Rafael Albizu, Iñaki Larramendi, Alfonso Irigoyen, José María Benito del Valle y José Manuel Aguirre fueron los fundadores. Todos procedían de Ekin, una especie de juventudes díscolas del PNV.
Recordar los cincuenta años de ETA es un ejercicio agridulce. Treinta años de la actividad asesina de ETA se han producido en democracia. Alrededor de 10.950 días y noches de organización criminal ininterrumpida. ETA sustituyó a Franco en Euskadi. Una dictadura instalada por otra pretendida. Durante veinte años ETA estuvo compitiendo con el general dictador. La competencia entre un dictador constituido con una dictadura nacional estructurada y un grupito local de aspirantes a dictadores era complicada. Tal vez por ello, sólo el 5% de la actividad asesina de ETA se manifestó en vida de Franco. El 95% restante y principal de la sangrienta dedicación victimaria de ETA tiene lugar cuando la banda criminal ya no tiene competencia, esto es, con el advenimiento de la democracia.

Es difícil saber en cuántas ocasiones durante estas tres décadas democráticas han existido oportunidades realmente factibles de ponerle fin a ETA. Quizás algún día se conozca por completo la intrahistoria y estemos en condiciones de dar definición a nuestros fracasos. De lo que podemos estar casi seguros es de que, si esas ocasiones existieron, probablemente la falta de acuerdo completo entre formaciones políticas y la carencia de una estrategia integrada contra el terrorismo fueron dos de los factores que más en contra jugaron para convertir esos escenarios posibles en realidades tangibles. Hemos tenido de todo, desde pactos de Ajuria Enea cuando no disponíamos de una estrategia integrada contra ETA, hasta una estrategia global sin acuerdos políticos en paralelo. Cuando nos percatamos de que había que dinamitar las finanzas de ETA, se derrumbaba Ajuria Enea y el PNV se encontraba con ETA en Estella; cuando superamos complejos franquistas e ilegalizamos la infiltración de ETA en las instituciones, tocaba el momento estratégico del sondeo al universo criminal; cuando incluso entendimos que el poder judicial formaba parte del Estado y no era un ente extraterreste, la estrategia hacía agua por la vertiente política. Nunca ha terminado de encajar del todo la ecuación antiterrorista. De una manera o de otra, uno de los factores siempre ha terminado por formar una derivada independiente que, aunque transitoria, modificaba el cálculo integral en disfavor del Estado. El resultado es que la fórmula no cuadraba y ETA continuaba sumando crímenes al tiempo.

Ahora la ecuación para desagregar a la dictadura aspirante de ETA de nuestra matemática democrática busca una nueva fórmula. No tenemos acuerdo político total, porque el PNV continúa con su agenda propia, pero para compensarlo el Gobierno autonómico de Euskadi y el nacional en España operan en sintonía. Además tenemos la colaboración francesa sin fisuras, la acción policial y judicial contra la infraestructura económica y operativa de ETA, y la ilegalización casi completa de los tóxicos etarras infiltrados en las instituciones. Queda la erosión de la base social del terrorismo, una intervención decidida para arrebatarle a ETA los conceptos que ha parasitado. Entre Aralar, por la vía independentista, y la estrategia de Patxi López de recuperar espacios sociales en donde las claves españolas de pertenencia habían sido hurtadas por el miedo o los intereses, el factor social de la ecuación irá ganando peso junto al ya avanzado factor político. Nos falta armonizar el ingrediente del tiempo. Cuando hemos necesitado una estrategia de sostenibilidad contra ETA nunca la hemos tenido... siempre ha llegado algo que la desbarataba. Si no era una negociación era una distensión, si no, una quiebra de la unidad política, si no, una descompensación judicial, si no, oxígeno a los etarras en alguno de sus frentes de acción terrorista.

La estrategia contra ETA tiene que ser sostenible. Y ello quiere decir mantenerla al menos inmutable durante una década actuando contra todos y cada uno de los frentes y expresiones de ETA. Una vez definida ya la inviabilidad de la negociación y desmembrada ETA en muchas de sus manifestaciones, la solución más intuitiva pasa por integrar el resto de ingredientes que faltan a la ecuación antiterrorista. Algo que no se ha probado todavía, además de la intervención en la dimensión social que está ensayando Patxi López, es la negación del escenario técnico en un presunto horizonte negociador. Es decir, ETA siempre ha dado por supuesto, al menos, que en un proceso de retirada final iba a poder gestionar directamente con el Gobierno tanto la situación de los presos como un hipotético desarme. Ninguna de esas premisas debería darse, hoy, por supuesta. De hecho, es momento de negar a ETA siquiera esas posibilidades de interlocución. Así la situaríamos finalmente donde tiene que estar, en el territorio del crimen organizado. ¿O es que acaso a una banda de narcotraficantes se les dan oportunidades de desarmarse o de negociar la situación de sus presos? Ya sabemos que no es lo mismo. Sin embargo, aunque muchos analistas no estén de acuerdo con este razonamiento, es prioritario despolitizar a ETA, desfondarla del componente político.

a cancelación de la posibilidad de negociar con ETA su desarme responde al sentido estratégico de una acción integral contra todos sus frentes basada en la acción del Estado de Derecho en el marco de una política antiterrorista multidimensional. Es decir, a ETA se la desarmará policial y judicialmente, de manera que cuando llegue el momento no habrá que dialogar sobre su desarme. Además, ETA no es el IRA y no tiene arsenal. En cuanto a los presos, la situación es estratégicamente más sencilla y todavía más favorable si cabe para el Estado. No es necesario que ETA negocie globalmente con sus presos como moneda de cambio. Eso empodera a la banda terrorista. Con los presos hay que negociar reinserciones individuales, con cada uno de ellos dispuesto a abjurar del terrorismo. Y al resto hay que garantizarle el cumplimiento íntegro de la condena en prisión. De esta forma, la política antiterrorista gana tres elementos de presión: 1) Continúa promoviendo las reinserciones individuales que erosionan a ETA. 2) Añade un flanco de vulnerabilidad al grupo terrorista por medio de presos que, con décadas de prisión por delante, tomarán consciencia repentina de que no será la banda terrorista la que pueda negociar su situación en un hipotético final, sino que tienen que hacerlo ellos individualmente... y cuanto antes mejor, porque cuando ETA sea completamente desarticulada su reinserción táctica ya no interesará a nadie. 3) Desempodera a ETA, que ya no tiene ninguna carta que jugar. Ninguna.

Ante esta alternativa, tal vez caigamos en la ruta mental de pensar que si se le restan a ETA esos incentivos, aunque sean técnicos, se diluirá una posible recompensa por dejar el terrorismo. Los momentos en donde ETA ha estado peor siempre han sido los de mayor presión sostenida por parte del Estado. Así que dejemos de soñar o de autoengañarnos. Tapemos los últimos respiraderos del terrorismo... o el 31 de julio de 2019 tocará preguntarnos por qué estamos recordando la sesentena de ETA.

ETA es la barbarie que nos contagia
JOSÉ IGNACIO CALLEJA, PROFESOR DE MORAL SOCIAL CRISTIANA El Correo 30 Julio 2009

La explosión de una furgoneta cargada con cerca de 300 kilos, en Burgos, y, sobre todo, los 65 heridos leves y los cuantiosos daños materiales provocados vuelven a ser la crónica de la barbarie de ETA. El atentado, por si le faltaba algo, se ha producido alrededor de las cuatro de la madrugada, sin aviso previo.

Creo que buscar las palabras más gruesas para condenar estos hechos poco añade al caso. Yo suelo hablar de 'la barbarie de ETA' pero, en realidad, debe decirse que 'la barbarie es ETA'. Ella, ellos, tienen nombre y apellidos, ellos son los bárbaros, y su proceder, la barbarie, la inhumanidad, la crueldad con los otros que no sean de la tribu.

La condena de los asesinatos, atentados y extorsiones de los comandos ya no tiene ninguna dificultad. Éticamente, es tan clara la inmoralidad absoluta de estos atentados y asesinatos que ya nadie hace distinciones en público sobre el tema. Y políticamente es tan aberrante y despreciable este modo de defender unos objetivos que sólo una mente totalitaria puede pensarlos, realizarlos, ampararlos o 'comprenderlos'.

Creo, sin embargo, que nunca se pierde nada por insistir en la degeneración moral que los atentados de ETA representan. Nuestra sociedad no puede descuidar el valor que damos a este principio: 'Respetarás al otro, como a ti mismo y a los tuyos; siempre, sin condiciones ideológicas'. Sin duda, uno de nuestros mayores peligros, hoy, es que este principio universal lo compartimos con condiciones; es decir: 'sí', pero 'si soy más fuerte que tú' o, para otros, 'si tengo más verdad que tú', ya no te garantizo nada. Éste es el comienzo de una convivencia con dificultades insalvables. Pasa en el terror, con toda claridad, y pasa en otras violencias familiares, juveniles o adultas: creemos en el valor de las personas, pero no de una manera incondicional, sino 'condicionada a si es nuestra o ajena', 'me deja pasar o se me opone', 'está sola o acompañada'.

El problema no son las penas, y su dureza mayor o menor; esto no es definitivo. El problema es que la afirmación de algo absoluto para convivir en paz, y esto es la vida y la libertad del otro, ¡igual a la mía!, esto se asume con mentalidad 'chicle' o 'plastilina'. Vale según y cómo, según cuándo y con quiénes... En el comienzo de nuestra alma moral, allí donde decimos y aprendemos, 'esto es sagrado', 'incondicional', 'un límite que, si traspaso, me deshonro', 'una maldad que, si cometo, ya no merezco confianza para nadie'... Esa referencia es de plastilina, elástica según convenga y, en todo caso, subordinada a otros fines más queridos.

Y, entonces, pasa lo que pasa, 'Euskal Herria es antes que las personas', 'la maté porque era mía', o 'la violamos porque hacía calor, íbamos colocados y nos provocó'. Así, la convivencia social va más o menos; pero si surge la dificultad y la situación requiere carácter moral recio, respeto de nuestra dignidad, no hay recursos éticos o convicciones radicales sobre la dignidad común. No hay lo que nos hace horrorizarnos de nuestra saña. Nos volvemos triviales, y lo que es peor, asesinos, porque nuestro último fundamento ético es 'líquido y vaporoso'. No creemos finalmente en nada ni en nadie. Sabemos mucho, pero somos incultos sobre nosotros mismos. Ante todo, sobre por qué somos valiosos todos y siempre. A la cultura-chicle le corresponde el alma-chicle y, a ambas, una convivencia social muy difícil.

Todo tan sabido, pero ¡tan dejado, a ver qué pasa mañana!, que nunca deberíamos cansarnos de expresarlo. Y así, los que no quieren condenar nada, y están en la política profesional; o los que callan y quieren seguir al frente de la creatividad cultural del pueblo vasco, o los que reclaman nuestra compasión por el sufrimiento de los suyos en las cárceles, tienen una inmensa responsabilidad con lo que ETA hace. Sobre todo, los dos primeros grupos. Hoy, estar en la política profesional del País Vasco y callar sobre el terrorismo de ETA es vivir en el descrédito ético; y estar en la vanguardia de la creación popular de cultura y callar sobre el horror de ETA es agostar la belleza antes de intentarla.

Pero, y termino, qué puedes esperar de una sociedad -contaré la anécdota como un ejemplo- que consiente que las televisiones organicen un atraco, sin que pase nada. La cadena anuncia que al final del partido entregará un premio de miles de euros a uno de los mensajes que se envíen durante la retransmisión. Cuando mandas el mensaje, la cadena te dice que gracias, pero que tienes que mandar otro, respondiendo a una pregunta. Piden uno, exigen dos, te cobran ambos, y todo queda en casa. No hay juez, ni fiscal, ni policía que les diga nada. Llevan años haciéndolo y acusan de 'chorizos' a otros. ¿Quién podrá creerse que el sistema social se fundamenta en la justicia? ¿Qué joven lo hará por mucho tiempo? Es una anécdota, pero ¡qué valiosa!

Medio siglo de barbarie
Editorial La Razón 30 Julio 2009

El salvaje atentado de ayer es la réplica de ETA a la decisión del Supremo contra ANV

La siniestra cronología de ETA sitúa en esta semana el cincuenta aniversario del nacimiento de la banda y resulta inevitable relacionar el atentado de ayer en Burgos con tal efeméride. Los terroristas, sin embargo, no necesitan excusas sentimentales para volar por los aires un edificio, detonar un coche bomba o descerrajar un tiro en la nuca a cualquier ciudadano. Sus celebraciones no están ligadas a los años, sino a los muertos, aunque ayer a punto estuvieron de apagar tantas vidas como velas de su sangriento cumpleaños. Por fortuna, los devastadores efectos del coche bomba no causaron ningún muerto entre los 120 vecinos, 41 de ellos niños, que dormían en el edificio, aunque sí heridas leves a medio centenar de ellos.

Que la banda etarra esté más debilitada y cercada que nunca no significa que no sea capaz de perpetrar atentados como el de ayer, cuya bestialidad se asemeja como dos gotas de agua a la que emplean los terroristas islámicos: salvajes, indiscriminados y planeados para infundir pánico en la población civil, y forzar así a una negociación que les favorezca. ETA tiene aún la capacidad de detonar no menos de 500 kilos de explosivo al pie de un edificio de viviendas habitado y de hacerlo, además, sin dejar ningún cabo suelto. Al igual que el asesinato de Puelles fue meticulosamente seleccionado, en el atentado de Burgos los pistoleros burlaron las comprobaciones policiales con un duplicado de matrícula casi indetectable. Es decir, la banda conserva los medios y la operatividad suficientes como para no improvisar o actuar apresuradamente.

Ignorar este dato llevaría a una idea equivocada de la envergadura que aún tiene la coacción etarra. Razón de más para que el Ministerio del Interior refuerce las medidas de seguridad en torno a los cuarteles e instalaciones de los cuerpos policiales y aplique con más rigor los protocolos de seguridad. La batalla policial se está ganado a grandes pasos, pero requiere todavía un refuerzo añadido que no deje nada al azar o a la buena suerte. Dicho lo cual, conviene no perder de vista cuál es el talón de aquiles de ETA, el que los pistoleros defienden con uñas, dientes y bombas: su brazo político. El atentado de ayer está relacionado directamente con la decisión del Tribunal Supremo de desalojar a ANV de los ayuntamientos, en consonancia con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Lo que aterra a los pistoleros es que su brazo político, su coartada social, no pinte nada en las instituciones y, por tanto, pierda su poder de intimidación y extorsión. Saben que su fin será inminente en el mismo momento en que sus secuaces políticos y sociales desistan de su protagonismo en el seno del sistema. De ahí que tenga tanta importancia para sus propósitos esa parafernalia de movilizaciones, fiestas, homenajes y mítines encubiertos que los batasunos despliegan con motivo de las fiestas veraniegas de los pueblos, sobre todo en Guipúzcoa.

Es posible que la decisión de la Audiencia Nacional de autorizar dichos actos sea impecable jurídicamente, pero la realidad de los hechos va por otro lado y los proetarras aprovechan las ventajas que le ofrece el sistema para sus fines ilegales. Es lamentable que mientras la nueva Ertzaintza está haciendo un excepcional esfuerzo en limpiar de propaganda etarra las calles del País Vasco, se realicen homenajes que, entre otras cosas, las vuelven a empapelar con los rostros de los pistoleros más sanguinarios. La lucha contra ETA no admite fisuras ni dudas bienintencionadas, porque la réplica siempre es la misma: asesinato y destrucción.

Las fluctuantes «líneas rojas»
HERMANN TERTSCH ABC 30 Julio 2009

HABLÁBAMOS ayer de armas y de la conveniencia, de la absoluta necesidad, de que éstas se hallen en las manos adecuadas. La madrugada de ayer, ETA nos ha hecho una nueva demostración de lo que sucede cuando los ingenios para matar y destruir no están en manos de las fuerzas encargadas en defender las sociedades libres, sino en las de asesinos y militantes de ideas totalitarias.

Las armas son buenas cuando las tiene la Guardia Civil -si además ellos y la Policía tienen presupuesto para gasolina para patrullar, mejor que mejor- y malas cuando las tienen los txikos de Txeroki. Las armas son un bien común en poder de la OTAN y lo contrario en manos de Bin Laden o los talibán.

Pero volvamos a nuestra pesadilla particular. Al parecer nuestras autoridades están especialmente enfadadas con ETA porque esta vez no ha avisado de la colocación de la bomba en Burgos. Dicen que es prueba unívoca de que ETA quería provocar una matanza. Que no se ha producido por un milagro o, como dirán otros, por una concatenación o coincidencia de factores favorables. Porque parece absolutamente inverosímil que, a la vista del estado en que quedó el edificio en el que dormían muchas decenas de personas, no hayamos tenido que lamentar más que heridos leves.

No hace mucho -aunque algunos tengan la memoria cada vez más corta- se nos hablaba de los avisos de ETA, previos a los atentados, como una prueba de que en el fondo, nuestros jatorrillas del hacha y la serpiente también tenían su corazoncito y había «líneas rojas» que ni los etarras querían traspasar. Eso no ha sido siempre así en los atentados urbanos de ETA. Pero en todo caso nunca ha sido en los ataques a los cuarteles de la Guardia Civil.

Por eso convendría que tuviéramos más cuidado en hablar de líneas rojas. Sobre todo porque no se ven y se mueven sin aviso. La tropa de listos en el Gobierno y en los círculos más íntimos de sus amistades mediáticas llevan ya desde el final de la tregua intentando vendernos la milonga de que ETA está en una situación desesperada precisamente por la sucesión de los hechos, por la habilidad de Zapatero en haber entablado con los terroristas unas negociaciones políticas. Y que los éxitos policiales habidos últimamente se deben precisamente a que se dio en su día aquella camaradería de txoko de izquierdas en Elgoibar, en Loyola y en medio mundo.

El buhonero de medias verdades y mentiras absolutas que es nuestro presidente nos quiere vender continuidad y coherencia entre aquello y esto. Los problemas existenciales de los presos los presenta la prensa amiga como pruebas del éxito de la estrategia del Gran Timonel. Craso error. Los etarras que están fuera interpretan esta simulación de continuidad como una señal de la posible reversibilidad de la política. Y consideran que para forzarla han de aumentar la dosis de su voluntad de matar.

Olvidarnos de ETA
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Julio 2009

En un libro que acaba de publicar con el título de «Noche sobre noche» (editorial Destino), el escritor catalán Ignacio Vidal-Folch tiene un magnífico y demoledor relato titulado «Mensaje» en el que logra plasmar con una ironía inusual y un duro patetismo la historia de un concejal amenazado de muerte en la Euskadi de los escoltas que se graba a sí mismo en una cinta de vídeo dirigiéndole un testamento moral a su hijo antes de caer asesinado y para que un día el muchacho pueda entender el significado del sacrificio de su padre. Todos esos ingredientes trágicos de la narración quedan disueltos y simultáneamente reforzados por un sarcasmo brutal que sólo asoma en el desenlace y que no es el sarcasmo del escritor sino del destino, de la propia realidad. Unas caprichosas y azarosas, pero verosímiles circunstancias, hacen que esa cinta en la que un hombre que iba a morir dijo unas palabras a su hijo irrumpa extemporánea y grotescamente en la resaca de una fiesta décadas después, cuando ya el terrorismo es un recuerdo.

Yo creo que en ese olvido del que habla Vidal-Folch está una de las grandes claves del drama vasco del terrorismo, de esta tragedia española. Se olvidará todo el sacrificio de tantos hombres y mujeres durante décadas, de tantos policías nacionales como Eduardo Puelles y de tantos guardias civiles y de los familiares de unos y otros como los que en esta madrugada y en esa casa cuartel de Burgos creyeron que la muerte los visitaba. Se olvidarán todas las horas de felicidad robadas por esa causa, todos los pasos dados hacia adelante, todos los sinsabores, toda la sangre, todas las lágrimas… Se falsificará la Historia como ocurre siempre. Se recordará como un adalid de la lucha contra ETA a quien no hizo nada o se apuntó a la foto en el último minuto. Y así tendrá que ser porque, como decía Cernuda, «el olvido es la única venganza y el único perdón».

Pero no empecemos a olvidarnos antes de tiempo. Porque aquí el problema es que nos estamos olvidando de lo que es el terrorismo demasiado aprisa y antes de que desaparezca. Aquí el problema es que algunos empujan para olvidar. Un mes ha pasado apenas desde el último asesinato de ETA y sigue Iniciativa Internacionalista amenazando con presentarse a las municipales, y ya el juez Santiago Pedraz está diciéndonos que no ve indicios delictivos en un homenaje a los presos de esa banda, como el que se quiere celebrar en localidad guipuzcoana de Villabona. Como si homenajear a unos matarifes no fuera un desafío a la legalidad, como si esos presos fueran arrepentidos a los que se reconoce su gesto o hubieran pasado décadas desde que llevaron el sufrimiento a unas familias españolas. Un mes escaso ha pasado desde el asesinato de Eduardo Puelles y su viuda va a tener que ver cómo el PNV no de Ibarretxe sino del alcalde Azkuna –el que era amigo de Álvarez del Manzano– impone como «txupinera» de la Semana Grande bilbaína a la hermana de un asesino que está muy orgullosa de serlo y que es una denodada activista del mundo totalitario. De acuerdo. El implacable relativismo moral del tiempo caerá sobre todos nosotros. De acuerdo, el olvido se burlará de nosotros como en ese fino y bestial relato de Ignacio Vidal-Folch. Pero no corramos nosotros más que ese tiempo y que ese olvido. No empujen, por favor, en la cola de la desmemoria mientras ETA nos sigue bombardeando.

ETA y la Guardia Civil
Pablo Mosquera La Voz 30 Julio 2009

El prestigio del instituto fundado por el duque de Ahumada es una constante en el historial de un colectivo que de una manera muy especial, y sin menoscabar a otros cuerpos de seguridad del Estado y de otros Estados que colaboran en la lucha contra el crimen organizado, se ha ganado por méritos propios el que lo consideremos primer pilar en la lucha integral contra el terrorismo de ETA. La Guardia Civil es la que más sabe de ETA y la que mejor conoce, desde hace mucho tiempo, sus movimientos y capacidad para reorganizar su estructura operativa, tanto en la clandestinidad como en la legalidad.

Para ETA, la Guardia Civil, desde siempre, es su peor enemigo. De ahí que el nacionalismo -el radical y el colaboracionista con el radical- tratara de «expulsar» del territorio vasco-navarro a la Guardia Civil. Para ello, usaron todos los métodos y argumentos. Desde la interpretación de las competencias en materia de policía y seguridad hasta los atentados contra los miembros del cuerpo y sus familias. Pero se equivocan con el espíritu de la Guardia Civil. Los que tenemos el orgullo y el privilegio de conocerlos bien sabemos que hacen del servicio y del honor un motor interno que los mueve a permanecer y a trabajar por los derechos de los demás ciudadanos.

El último cabecilla de comandos etarras, Txeroki, tenía una especial inclinación por las casas cuartel de la Guardia Civil, de ahí que el comando Vizcaya atentase contra la de Durango, la de Villarreal, en Álava, y puede que contra la de Burgos, con esos coches convertidos en bombas itinerantes, capaces de volar edificios enteros con todos sus habitantes: mujeres, jubilados, niños y hombres. En una clara muestra de valentía, cuando no se tienen los arrestos suficientes para ir de cara y hay que hacerlo bajo las sombras de la noche, por miedo a encontrarse con algún joven agente del GAR.

Los que han hecho lo de Burgos, cuando los cojan, como todos, temblarán.

No cometer errores
José Antonio VERA La Razón 30 Julio 2009

Eta ha vuelto a actuar y se nos inundan los medios de condenas. La negra religión del terrorismo cumple este mes cincuenta años con la inmundicia de siempre. Los etarras pudieron haber matado a 41 niños y 27 agentes de la guardia civil con sus esposas y familias. Les da igual. Hacen lo único que saben e intentarán repetir los horrores siempre que puedan o les demos facilidades. Por eso hay que evitarlas. Las casas-cuartel deben ser protegidas al máximo para evitar sorpresas. Aun así las habrá porque poner bombas y matar es fácil, siempre que haya gente decidida a hacerlo. Y por desgracia aún la hay. Por eso lo único que nos queda es resistir sin flaquear. Insistir en la unidad para que Eta sea cada vez más un reducto y menos un problema.

Actuar contra los asesinos desde todos los frentes. Coordinar la acción de las policías con la Justicia y reiterar hasta el extremo lo único que de verdad les hace daño: el aislamiento, la movilización ciudadana contra los que matan o encubren, la persecución vecinal, el linchamiento moral. La exclusión social. Evitar que los pistoleros sean recibidos como héroes en sus pueblos y señalarles públicamente como delincuentes. Ésta es una guerra dura y lenta. Pero se puede ganar si no cometemos errores como el de la pasada negociación. Si no dejamos sin condena ni un solo acto ilegal. Si impedimos los homenajes de apoyo a Eta y se persigue a los que hacen apología. Es cuestión de perseverar.

Etarras y violadores
EDURNE URIARTE ABC 30 Julio 2009

El problema del juez Pedraz es que a él no le parece que etarras y violadores pertenezcan a la misma categoría. La de deleznables delincuentes que en ningún caso pueden ser homenajeados en un Estado democrático. Rubén Múgica ha puesto el dedo en la llaga con esta analogía que ha encolerizado a los etarras, furiosos porque sus «luchadores» sean comparados con los delincuentes comunes.

Pero la rabia de los etarras entra dentro de lo esperable. Lo que no debería ser esperable a estas alturas es que aún queden jueces sin una clara percepción de la pertenencia de los etarras a la categoría de los delincuentes más deleznables. ¿O es que alguien imagina al juez Pedraz autorizando homenajes a los violadores? De la misma forma que, si la cosa fuera de violadores, nadie lo imagina dictando el patético auto de este martes con las más ridículas excusas para justificar su actuación y con una nueva defensa de la libertad de manifestación para homenajear a los asesinos y sus crímenes. O, pongamos otro ejemplo hipotético, defendiendo la libertad de manifestación de los musulmanes radicales en favor del padre que ha apuñalado salvajemente a su hija tras verla en una fotografía con un chico no musulmán.

Éste es el problema principal que aún nos queda en España en la lucha contra ETA y afecta a jueces, ciudadanos, intelectuales y, por supuesto, al propio Gobierno que negoció con ETA por la sencilla razón de que tampoco tiene clara la analogía. Hay otros problemas secundarios como la limitación de la ofensa y de la vejación a las víctimas y no a toda la sociedad democrática. Lo ha vuelto a hacer Interior en esa afirmación de que seguirá combatiendo los homenajes a etarras por «su afrenta a las víctimas». Pues no, los homenajes a etarras, como a violadores, como a padres que apuñalan a sus hijas, son intolerables para todos y cada uno de los demócratas.

Los cien días de gracia de Alberto Núñez Feijoo
Luis Miguez Macho El Semanal Digital 30 Julio 2009

Se han cumplido los tres meses de la llegada a la Presidencia de la Xunta de Feijoo. Y en ese tiempo, además del enfado socialista, el gallego le ha dado un balón de oxígeno a Rajoy.

Casi coincidiendo con la fiesta de la Comunidad autónoma se han cumplido los primeros cien días de Alberto Núñez Feijoo como presidente de la Xunta de Galicia. No han sido, desde luego, los tradicionales cien días de gracia en lo que respecta a la actitud de la oposición socialista y nacionalista, pero, según las encuestas, sí parece que el nuevo presidente de la Xunta ha alcanzado un cierto estado de gracia a los ojos de la mayoría de los gallegos.

Mal perder socialista
Pocas veces un Gobierno ha sido recibido por la oposición recién desalojada del poder como lo ha sido éste. El PSdeG, en una demostración de auténtico mal perder, intentó desde un primer momento desprestigiar y deslegitimar a algunos conselleiros por el terrible de pecado que habrían cometido al volver a su actividad profesional o funcionarial cuando tuvieron que dejar la Administración autonómica tras la pérdida de la mayoría absoluta por el PP gallego en 2005.

Uno de esos conselleiros entró en San Cayetano, la sede central de la Administración autonómica gallega, para negociar con el Gobierno saliente el traspaso de poderes y salió con la amenaza de un expediente por la supuesta vulneración de la normativa sobre incompatibilidades de altos cargos. Y es que con las incompatibilidades que se aplican después de haber dejado un cargo público se utiliza la misma demagogia que con la cuestión del sueldo de los políticos.

En efecto, si se impide con demasiada rigidez a las personas que abandonan un cargo el ejercicio de actividades profesionales en el mundo privado, igual que si no se remuneran suficientemente las responsabilidades públicas, al final sólo los ricos y quienes no tienen otro oficio conocido que la política se querrán dedicar a los asuntos públicos. Ya me dirán qué peligro de influencias indebidas puede haber cuando un antiguo alto cargo que ha perdido su puesto por un cambio político pasa a trabajar en la empresa privada.

En todo caso, la caza al neoconselleiro ha terminado agotándose por sí misma, pero lo que no se ha acabado ni se acabará es el otro frente que la oposición, ahora la nacionalista, le ha abierto a Alberto Núñez Feijoo desde antes de su toma de posesión como presidente de la Xunta. Me refiero, como es evidente, a la cuestión lingüística.

La guerra lingüística de los nacionalistas
Así se ha puesto de manifiesto la verdadera naturaleza del uso que hacen de las lenguas regionales los nacionalistas y quienes les siguen o les imitan. El gallego es cooficial con el castellano en Galicia ya desde hace más de un cuarto de siglo; los derechos de sus hablantes están plenamente reconocidos y garantizados y mal se puede sostener que el idioma se vea minusvalorado o postergado cuando lo cierto es que se emplea de manera prácticamente exclusiva en todas las manifestaciones de la vida pública autonómica y local.

Por consiguiente, clamar que constituyen una amenaza contra el gallego las medidas prometidas por el PP gallego para devolver a quienes prefieren usar el castellano el derecho a hacer las pruebas de acceso a la Administración autonómica en su lengua (¡a pesar de que no se elimina la obligación de acreditar el conocimiento del gallego!), o para reconocer a los padres y, en su caso, a los alumnos de la enseñanza no universitaria el derecho a la educación en la lengua cooficial de su elección, no tiene nada que ver con la defensa de un idioma, sino con la defensa de la manipulación de ese idioma con fines contrarios a la Constitución y a la voluntad de la mayoría de los gallegos.

¿Que es el monolingüismo en el idioma regional impuesto desde el poder autonómico sino un intento de levantar una barrera para crear una sociedad cerrada, cautiva de una oligarquía neocaciquil y de sus redes clientelares? Con tal imposición, ni los de fuera pueden entrar a competir en igualdad de condiciones con esa oligarquía, que se eterniza así en el ejercicio del poder social y político, ni los de dentro pueden salir del bucle melancólico del clientelismo neocaciquil.

El haber y el debe de la nueva Xunta
La mayoría de los gallegos ha visto con buenos ojos los gestos de austeridad que ha realizado la nueva Xunta, puede que simbólicos, pero que la gente agradece en estos momentos de profunda crisis económica. Y un inmenso suspiro de alivio ha recorrido las nutridas filas de los opositores gallegos cuando se ha modificado la legislación de la función pública para dar cumplimiento a la promesa de dejar que las pruebas de acceso a la Administración autonómica se puedan volver a hacer en gallego o en castellano.

También ha calado positivamente en la población gallega la decidida, aunque infructuosa, posición de Núñez Feijoo frente a la negociación a dos bandas de la financiación autonómica, un verdadero Diktat de la oligarquía política catalana al conjunto del país, así como sus tratos con el Ministerio de Fomento para clarificar de una vez los plazos de ejecución de las obras del AVE con la Meseta y la financiación de las mismas, tras años de inverosímiles mentiras sobre fechas imposibles.

En el debe del Gobierno popular hay que apuntar dos promesas aún no cumplidas, ambas relacionadas con embolados dejados por la anterior Xunta bipartita. La primera es la revisión del concurso para la adjudicación de las autorizaciones para instalar nuevos parques eólicos; en realidad, lo que haría falta es una reconsideración de la propia regulación de estos concursos, porque es impresentable que se valore como criterio para la adjudicación el dar participación a la Administración autonómica en el accionariado de las empresas, con la consiguiente generación de una confusión entre intereses públicos y privados nada conveniente para la transparencia de la acción pública.

Si se quiere que la Comunidad autónoma, y, en su caso, los Ayuntamientos, perciban parte de los inmensos beneficios que genera este floreciente negocio de la energía supuestamente verde (que está arruinando los paisajes de medio país), hay una técnica que lo hace posible manteniendo separados los intereses públicos y privados, y que se inventó hace ya mucho tiempo: el establecimiento de impuestos sobre las nuevas fuentes de riqueza como ésta. Parece que la Xunta popular está dispuesta a transitar esa vía lógica y de sentido común.

Mayor preocupación social está produciendo el retraso en el cumplimiento de la promesa de derogación del decreto que impone que más de la mitad de la enseñanza no universitaria, incluidas todas las asignaturas fundamentales, se imparta en gallego. De momento, sí se ha cumplido la promesa de consultar a los padres sobre el idioma en que quieren que se imparta la educación a sus hijos, pero sería bueno que no se olvidase que la cuestión de la lengua vehicular en la enseñanza no es un asunto de mayorías y minorías (la mayoría ya se la hemos dado al PP de Galicia para que derogue el decreto), sino de derechos individuales.

Yo insisto en que, siendo el gallego normativo que se emplea en la enseñanza y el castellano lenguas mutuamente inteligibles para cualquier persona que lleve un mínimo de tiempo en Galicia, no es necesario ni siquiera plantearse la segregación de los alumnos por razón del idioma vehicular. Basta con que se reconozca el derecho de los alumnos a usar la lengua de su elección en las clases y a tener el material didáctico también en la lengua que prefieran, con independencia de la que utilice el profesor. Es de esperar que también en este caso triunfe el buen sentido en una Xunta que está demostrando tenerlo.

Oyarzábal: "Euskal Herria responde a una realidad cultural, a un paisaje lingüístico"
 Periodista Digital 30 Julio 2009

Décadas de nacionalismo ha calado hasta los huesos en la sociedad vasca. También en el PP. Oyarzábal ha defendido que el término "Euskal Herria" siga apareciendo en los libros de texto "por la sencilla razón de que es el país del euskera". "Responde a una realidad cultural, a un paisaje lingüístico", ha argumentado.

El secretario general del PP vasco, Iñaki Oyarzábal, ha defendido el mantenimiento del término Euskal Herria en el currículum vasco como "realidad cultural y lingüística", siempre y cuando no se emplee para referirse a un marco político ni para "adoctrinar y manipular" a los jóvenes.

En declaraciones a Radio Euskadi, Oyarzábal se ha mostrado partidario de la decisión anunciada por la consejera de Educación, Isabel Celaá, de mantener en el currículum vasco el término Euskal Herria, aunque siempre que sirva "para unirnos, no para dividirnos" y para "la confrontación, como hasta ahora lo han utilizado los nacionalistas"

A su juicio, hasta hora se ha empleado como un "elemento de manipulación y tergiversación de nuestra historia y de nuestra realidad política" en los textos educativos.

"Hasta ahora prácticamente se había suprimido los términos Comunidad Autónoma Vasca, Euskadi, País Vasco y todo se sustituía por Euskal Herria".

Además, en todas las etapas de enseñanza "todos los mapas que aparecían eran de Euskal Herria, y nunca aparecían de la Comunidad Autónoma Vasca, y mucho menos de España". Para el secretario general del PP, eso supone "usar la educación para adoctrinar".

Según Oyarzábal, el término Euskal Herria "responde a una realidad cultural y lingüística y tiene que referirse estrictamente a eso", y no para "definir nuestro marco jurídico y político".

"Hay que explicar lo que somos como comunidad autónoma y respetar la identidad de Navarra y de lo que quieren ser los navarros".

"Es perfectamente compatible que hablemos de Euskadi y de Euskal Herria cuando se hable de nuestra realidad cultural y de lo que nos une Navarra y las provincias vascofrancesas" ha afirmado, pero siempre que se haga "con naturalidad y sin ofender a nadie".

Lorenzo concede 81.000 euros a la normalización lingüística en centros privados
SANTIAGO ABC Galicia 30 Julio 2009

La Secretaría Xeral de Política Lingüística destinará un total de 81.980 euros a los equipos de normalización y dinamización lingüística (ENDL) de un total de 109 centros de enseñanza privados de las cuatro provincias. La partida contribuirá, según el departamento, «a financiar proyectos para fomentar el uso del galego».

Según avanzó el departamento autonómico en un comunicado, de estos cien colegios que se beneficiarán de la medida, unos 20 centros se sitúan en Ourense; otros 43, en Pontevedra; 32, en La Coruña; y 14 en la provincia de Lugo. Durante el curso escolar 2008-2009, Política Lingüística destinó un total de 28.475 euros para los ENDL de centros privados de La Coruña; unos 10.235 euros para los centros de Lugo; unos 14.430 para los centros privados de Ourense; y 28.840 para los ENDL de Pontevedra.

Por otro lado, el departamento autonómico estimó las ayudas de la Xunta a centros de enseñanza públicos de las cuatro provincias gallegas en «un millón de euros» durante este año.
 

 

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