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Recortes de Prensa    Viernes 31 Julio 2009

 

821 más 2 razones para combatir a ETA
EDITORIAL El Mundo 31 Julio 2009

EL VIL ASESINATO de los dos jóvenes guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva en Palmanova (Mallorca), con el que ETA celebra hoy su siniestro medio siglo de existencia, trae tanto dolor al país como ignominia arroja sobre los autores y quienes les apoyan o justifican. Por crecidos que puedan sentirse hoy los terroristas tras haber cometido dos atentados brutales en poco más de 24 horas, deben ser conscientes de que forman parte de la historia de un gran fracaso. Sangriento, pero fracaso. Después de 50 años de extorsión, secuestros, tiros en la nuca y coches bomba no han conseguido ninguno de sus objetivos. Y han de saber que aunque estuvieran otros 50 años empuñando las armas su resultado sería el mismo.

Si alguna vez la banda pudo aprovechar la debilidad de un gobierno para negociar, ese tiempo ha pasado ya. La experiencia ha demostrado que el diálogo con los terroristas está condenado al fracaso y funciona además como un bumerán contra quien lo intenta. Como un bumerán fue también la delictiva guerra sucia del GAL.

Los atentados de esta semana no pueden hacer olvidar que la banda está muy tocada. Es cierto que el ataque de ayer tiene un gran simbolismo. Primero, porque se produce en Mallorca, una de las zonas con más medidas de seguridad en estos momentos puesto que la Familia Real se dispone a pasar allí sus vacaciones. Y también porque la insularidad entraña una dificultad añadida para los terroristas. Éstas y otras circunstancias, como que el año pasado hicieran seguimientos a otro guardia en la isla, abonan la idea de que la banda dispone de una estructura de apoyo con la probable colaboración de elementos independentistas radicales.

Es cierto también que, al producirse el atentado en un destino al que acuden personas de todo el mundo, su repercusión internacional pueda llegar a ser un mazazo para el turismo. Pero ETA inició su declive irreversible con la primera desarticulación de su cúpula en Bidart (Francia), en 1992. Ha sido descabezada ya en numerosas ocasiones desde entonces y la detención y encarcelación de sus terroristas es cada vez más rápida. Además, la ilegalización de Batasuna y de las formaciones que han tratado de suplantarla dejará a los criminales sin representación en las instituciones.

ETA está condenada porque es un anacronismo, como lo prueba que su repugnante presencia en la vida española coincida, en gran parte, con el periodo de mayores cotas de libertad y prosperidad de nuestro país.

Con una banda acorralada por la labor impagable de las Fuerzas de Seguridad y por la eficaz colaboración internacional, ahora debe avanzarse en la concienciación de la sociedad vasca, a lo que puede contribuir sobremanera el compromiso del nuevo Gobierno de Patxi López. No hay que dejar espacios a los violentos, por eso son necesarios autos como el de ayer de la Audiencia Nacional prohibiendo actos de apoyo a presos de ETA en dos localidades guizpuzcoanas.

ETA ha asesinado a 823 personas, contando a los dos guardias de Palmanova, y ha destrozado a miles de familias. Ha matado a niños y a mujeres, a militares y a agentes del orden, a jueces y a políticos, a periodistas y a profesores, a empresarios, a taxistas, a comerciantes, a camareros... Su atentado más sonado sigue siendo el de Carrero Blanco, presidente del Gobierno con Franco. Pero es imposible entresacar de entre tanta barbarie un listado de atrocidades. La bomba de Hipercor, el cobarde asesinato de Miguel Ángel Blanco, el atentado contra el matrimonio Jiménez-Becerril, el que sufrió Irene Villa camino del colegio, el secuestro de casi dos años de Ortega Lara... son páginas terribles, como tantas otras, que han quedado grabadas en la memoria colectiva.

Aunque se han dado pasos para el reconocimiento de las víctimas, siguen todavía hoy sin tener la presencia y visibilidad que merecen. Ha llegado el momento de que el Gobierno se tome en serio esa deuda. Todos sus nombres, del primero al último, deberían ser recordados en un gran monumento para que nadie olvide su sacrificio y nadie traicione su memoria. Un país debe saber honrar a sus muertos. Ayer teníamos 821 razones para combatir sin tregua a ETA y hoy tenemos 823.

Demasiados años de últimos coletazos
EDITORIAL Libertad Digital 31 Julio 2009

El miércoles suspirábamos de alivio por que el azar hubiese propiciado que la explosión de una furgoneta con trescientos kilos de explosivos se hubiera saldado sin víctimas. Ayer no hubo tanta suerte. ETA ha asesinado a dos guardias civiles. Dos personas que han muerto por España, pues contra España mata la banda asesina. Dos personas que pertenecían a un cuerpo al que los terroristas profesan un odio feroz, entre otras razones, por su magnífica labor en la lucha antiterrorista durante los cincuenta años de criminal existencia de ETA.

Después de tantos años, un nuevo atentado no debe desesperarnos, pero tampoco debemos concluir, como ha hecho una diputada balear, que esto no va a volver a pasar por la unidad de los demócratas. La unidad no sirve de nada si no cumple dos requisitos: que se produzca para apoyar una política que no otorgue concesiones de ningún tipo ni abra la puerta a negociación alguna, y que resulte creíble para todos, especialmente para los terroristas. Porque ETA mata para lograr unos objetivos políticos, y sólo cuando mueran sus esperanzas de sentar a la mesa de negociaciones al Gobierno de España dejarán de asesinar.

No han sido estos atentados, desgraciadamente, los "últimos coletazos" de ETA, como llevamos tantos años escuchando. Tiene razón Rosa Díez al reconocer que "en contra de lo que dicen algunos, ETA no está más débil que nunca". Conocer al enemigo es esencial para derrotarlo. Y no se conoce a quien se menosprecia, a quien se tilda de loco. Como explica el Grupo de Estudios Estratégicos, Rubalcaba sigue luchando contra la banda terrorista de 2004, y ETA ha cambiado mucho en estos años. Ha podido atentar en una isla, con las dificultades que eso presenta para una huida, y una isla además especialmente vigilada en verano por ser lugar de descanso del Rey. No, ETA no está en las últimas.

Bien está que el Gobierno haya regresado a la senda que jamás se debió abandonar: la de la lucha sin cuartel. Pero no es suficiente. Durante los primeros años de Gobierno de Zapatero se mintió una y otra vez sobre el proceso en el que se pretendió que el Estado se rindiera ante ETA. Sólo la valerosa actitud de las víctimas del terrorismo y la rebelión cívica que protagonizaron impidieron que ocurriera. Pero aún así se pagó un altísimo precio político permitiendo, entre otras cosas, que la banda regresara a las instituciones. Se atacó sin piedad a quienes denunciaron el proceso, se llamó "hombre de paz" al Otegi y ni siquiera su fracaso llevó a una derrota electoral.

¿Realmente alguien se cree que los terroristas pueden tomarse en serio la cara circunspecta de Zapatero afirmando que los criminales "pasarán su vida en la cárcel"? ¿O no es acaso más probable que recuerden a De Juana Chaos disfrutando de un paseo en San Sebastián gracias a que era "favorable al proceso de paz"?

El pacto antiterrorista tenía un significado claro que iba más allá de lo escrito: garantizaba que nunca se intentaría recorrer el falso atajo de la negociación. Que los dos únicos partidos con posibilidad de acceder al Gobierno se comprometían a no hacerlo jamás. Aquello sí hizo daño a ETA, porque afectó a sus esperanzas de alcanzar sus objetivos. Pero la traición de Zapatero obliga ahora a redoblar esfuerzos por recuperar la credibilidad que entonces se alcanzó.

Quizá no se consiga en muchos años, pero lo que está claro es que no se puede lograr sin caminar en la dirección adecuada. ETA sigue gobernando en numerosos ayuntamientos vascos, que aún no han sido disueltos pese a que tanto la ley como el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo lo permiten. Aun existen jueces como Pedraz campando por sus anchas en la Audiencia Nacional, dejando que sus prejuicios progresistas se impongan sobre el sentido común y, sobre todo, la ley.

Las palabras de condena son necesarias y nunca deben faltarnos, pero el Gobierno, que es el que tiene capacidad para actuar, no debe limitarse a ellas. Debe hacer lo que esté en su mano, que es mucho. Policialmente, sí, pero también por otras vías. Zapatero carece ya de credibilidad en materia antiterrorista. Pero puede recuperar una parte disolviendo los ayuntamientos de ANV. Así es como se lucha contra ETA, y no leyendo declaraciones institucionales.

ETA
Luto y reflexión
Cristina Losada Libertad Digital 31 Julio 2009

El asesinato de dos guardias civiles en Calviá cometido por la banda terrorista ETA induce a una reflexión retrospectiva. Se guardará el debido luto, se formularán las preceptivas condenas y se apoyará a la Guardia Civil, que ha sido el blanco de dos atentados en menos de 48 horas. Pero hay algo más que hacer. En parte guarda relación con lo que un agente de la casa cuartel de Burgos declaraba al diario El Mundo cuando contaba sus impresiones. Decía: "[El atentado] es un riesgo que llevas contigo. Estamos en el país que estamos, tenemos la sociedad que tenemos, y ya está".

La responsabilidad de los crímenes corresponde a sus autores, pero dado que no podemos oponer a sus actos más que nuestros actos, es la política que se lleve a cabo la que determina el fracaso o el triunfo del terrorismo. Durante tres largos años, fue la peor posible. El infausto "proceso de paz" ideado por Zapatero tenía el efecto perverso de despertar la esperanza de los terroristas en la obtención de un pago político. El asesinato no constituye un triunfo del terrorismo. Sí lo es, en cambio, conseguir contrapartidas. Los terroristas matan para lograrlas.

Tras el fracaso del obcecado empeño, se ha vuelto a la política de la que no cabe desviarse. Hay, sin embargo, un pero. Uno entre otros, pero éste es capital. La falta de una rectificación explícita, de un reconocimiento expreso del extravío por parte del presidente constituye un error añadido al que cometió. Esa indefinición respecto del pasado lastra la política antiterrorista con una incertidumbre de cara al futuro. Permite interpretar que el giro dado por Zapatero en esta materia, lejos de surgir de la convicción, es táctico y coyuntural y, por tanto, reversible.

Hay otra rendija, auténtico boquete, que debe de taparse. La sociedad que tenemos respaldó en buena medida aquel "proceso de paz". Desde luego no castigó la irresponsable aventura en las urnas. De forma periódica, muchos sucumben a la ilusión de que es factible y carece de coste ese "final dialogado de la violencia" que aún figura en un permiso para negociar aprobado por el Congreso. Al urdir el "proceso", el presidente alimentó ese espejismo. Es su obligación disiparlo por completo. De lo contrario seguiremos abocados a que, como decía Churchill, "la debilidad de los virtuosos contribuya a fortalecer la malignidad de los malvados".
Cristina Losada es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

Terrorismo
Décadas de diálogo con ETA
Guillermo Dupuy Libertad Digital 31 Julio 2009

Al margen de su obvia naturaleza criminal, si algo demuestra ETA con su fallida masacre del miércoles o el asesinato ayer de dos guardias civiles es que los terroristas no han perdido la esperanza de lograr que un gobierno de España vuelva a sentarse a negociar con ellos. Ante la lamentable falta de certeza que también tenemos muchos españoles de que ningún gobierno de España volverá a dialogar o negociar en el futuro con ETA, hay quienes se engañan tratando de ver esa certeza en la existencia misma de la violencia. Tal parecería el caso del editorialista de El Mundo quien, tras la fallida masacre en la casa cuartel de Burgos, afirma que "el brutal ataque de ayer debe contribuir a que se disipe cualquier conjetura sobre una nueva posible negociación con la banda. Los terroristas han vuelto a poner de manifiesto que son unos fanáticos radicales –"enloquecidos", los llamó ayer el ministro Rubalcaba– y puesto que no atienden a razones, tampoco cabe suponerles capacidad de diálogo".

Y yo me pregunto, ¿acaso no fue también "brutal" y propia de unos "fanáticos radicales" o "enloquecidos" la matanza perpetrada en 1974 en la cafetería Rolando donde ETA asesinó a 12 personas y causó ochenta heridos? ¿Y acaso poco tiempo después, en 1976, el gobierno, representado por Ángel Ugarte, jefe del antiguo SECED, no mantuvo conversaciones con estos "fanáticos" y "enloquecidos" en Ginebra?

¿Acaso no fue también "brutal" y propia de unos "fanáticos radicales" o "enloquecidos" la matanza perpetrada en 1979 en Chamartín y Atocha donde ETA asesinó a siete personas e hirió a un centenar? ¿Acaso no lo fue también la matanza perpetrada en 1986 en la plaza de la Republica Dominicana donde ETA asesinó a 12 agentes e hirió a varias decenas de civiles? ¿Y acaso poco meses después, ese mismo año, los representantes del Gobierno de González no tuvieron sus primeras conversaciones con esos "fanáticos enloquecidos" en Argel?

¿Acaso no fue también "brutal" y propia de unos "fanáticos radicales" o "enloquecidos" la matanza perpetrada en 1987 en el Hipercor de Barcelona, donde ETA asesino a 21 personas –entre ellas cuatro niños– e hirió a 45? ¿Y no lo fue también, ese mismo año, la de la casa cuartel de Zaragoza, donde ETA asesinó a 11 personas –entre ellas, cinco niños– y dejó heridas a 40? ¿Y acaso pocas semanas después los nacionalistas no lograban introducir en el Pacto de Ajuria Enea la cláusula favorable al "final dialogado de la violencia"? ¿Y acaso meses después no hubo nuevas negociaciones en Árgel al máximo nivel entre Vera y Antxon en representación del gobierno de España y de la banda de "fanáticos enloquecidos", respectivamente?

¿Acaso no fue también "brutal" y propia de unos "fanáticos radicales" o "enloquecidos" la matanza perpetrada en 1991 en la casa cuartel de Vic, donde ETA asesinó a 10 personas –la mitad niños– e hirió a una docena? ¿Y no lo fue también la perpetrada en diciembre de 1995 en el madrileño Puente de Vallecas, donde ETA asesinó a seis trabajadores civiles de la armada y dejó heridas a otras 17 personas? ¿Y acaso dos años escasos y medio después, el Gobierno de Aznar –el mismo al que antes habían intentado asesinar estos "fanáticos enloquecidos"– no los pasó a llamar "representantes del MLNV" y, menos de un año después, mantuvo conversaciones con ellos en Zurich?

Dejo al margen el pacto de Estella, las conversaciones en Perpiñán de Carod Rovira, o la infamia perpetrada por el Gobierno de Zapatero para dar cobertura a sus alianzas con los separatistas. Me limito a los errores de los gobiernos previos que, sin negociar políticamente nada, sirvieron de excusa a la infamia de Zapatero de negociar con "fanáticos enloquecidos" –¿o eran "hombres de paz"?– una tregua en el que se habían comprometido precios políticos, al margen de la impunidad.

No, no es la brutal violencia que estamos padeciendo, ni sus consiguientes "treguas", los que nos disipan las dudas sobre futuras conversaciones con ETA. La violencia, tanto como sus ceses condicionales y temporales, lo que demuestran es que ETA no ha perdido las esperanzas en que haya negociaciones de nuevo. Quien tiene que disipar nuestras dudas y acabar con las esperanza de ETA es el Gobierno y una clase política y mediática que deje de ver como posibilidad de paz un diálogo que en realidad supone incidir en el error.

ETA
Terrorismo y silencio
Agapito Maestre Libertad Digital 31 Julio 2009

El miércoles, después del atentado terrorista en la ciudad de Burgos, lo dijo el ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, y el jueves, después del asesinato de dos guardias civiles españoles en Mallorca, lo reiteró el dirigente socialista Ramón Jáuregui: ETA está en su última etapa. Están débiles. Ellos perdieron la última oportunidad. El Estado acabará con ETA. Así, insiste Jáuregui, lo han querido los terroristas, porque "ellos solos rompieron la tregua". Ante esta palabrería siento alternativamente vergüenza ajena y desprecio. Sólo quiero callar. Presiento que guardar silencio, anular nuestra propia voz, es más humano que perorar sobre lo que resulta inexplicable.

El separatismo sigue matando y, por lo tanto, ganando en todas partes a la paz ciudadana, pero los dirigentes socialistas niegan la evidencia. ETA sigue asesinando españoles, pero los socialistas dicen que están acabando con la banda. La mentira socialista no tiene límites. Los socialistas de Zapatero no tienen pudor para decir una cosa y la contraria; primero, negociaron y se entregaron a los cambalaches de ETA, durante casi cuatro años, y ahora, cuando ETA ha iniciado toda una ofensiva contra el Estado, incluso lo han hecho con ostentación al atentar por primera vez en una isla, dicen que los criminales están en las últimas. ¡Vale!

Señores socialistas, por favor, vayan a otro lugar con ese cuento. Es tan ruin y populista su retórica que prefiero el silencio, aunque la melancolía lo arruine. Más dice el silencio, en efecto, que sumar mi opinión a ese poblado corral de voces engalladas y cínicas. El silencio, por muy negativo que sea, dice y aclara "mucho con el énfasis de no explicar". Pero, como diría la Atenagórica de México, al silencio es necesario ponerle algún breve rótulo para que se entienda lo que se pretende que el silencio diga. El mío es breve y sencillo. Es casi un epitafio, un "recordatorio", para quien declaró que la nación, la nación española, es un "concepto discutido y discutible".

El silencio respetuoso ante la muerte de dos españoles nos dirá algo de verdad, sí, algo que no cabe en las voces de los miles de socialistas que mantienen una cosa y su contraria, si y sólo si asumimos o pensamos que España, la nación española, está siendo vencida por el separatismo. Los criminales vuelven a ganarnos cuando nos matan. Los socialistas, ahora como en el pasado, no quieren saber nada de esa amarga y trágica lección que el separatismo trata de darnos después de cometido su crimen. De hecho, los socialistas nunca la aprenderán, porque antes que acabar con el corazón del animal separatista, es decir, rematarlo con la fuerza represora del Estado de Derecho, prefieren dejarse tratar –dialogar, negociar y cambalachear– por los tentáculos del terrorismo nacionalista de ETA.

Después de los crímenes de Mallorca, es preferible el silencio, sin duda alguna, que "decir" que estamos ganando a ETA. Insisto: el silencio, como dijera Juana de Asbaje, "explica mucho con el énfasis de no explicar". El silencio es más humano, quizá demasiado humano, que la mentira.

La muerte como discurso
IGNACIO CAMACHO ABC 31 Julio 2009

MATAR, matar, matar. Después de cincuenta años no cabe esperar de ellos otra cosa. «Los asesinos matan, los ladrones roban, los amantes aman», decía Jean Paul Belmondo en «A but de souffle». Medio siglo de crímenes contumaces no ofrece margen para ninguna clase de reconversión; han profesionalizado la muerte hasta transformarla en su siniestro modo de vida. La muerte es su discurso, su estrategia, su negocio, su retórica. Y si mataron hasta durante la última tregua, con un Gobierno entregado, unos fiscales de rodillas y hasta unos jueces convertidos en bizcochos, cómo no iban a hacerlo ahora que el Estado parece decidido a tratarlos como se merecen.

Por eso no deberían caber más elucubraciones, ni más teorías, ni más disquisiciones, ni más análisis situacionistas que siempre saltan en pedazos con la metralla de la última bomba o con la pólvora del último disparo. No ha lugar a la fantasía: no se disolverán, no harán autocrítica, no bajarán la persiana por sí mismos. No escucharán a los que desertan asqueados, ni atenderán la reflexión de los presos ni les conmoverá el dolor de las víctimas ni les hará dudar el hartazgo de los veteranos. Matarán mientras puedan matar y seguirán creyendo que con cada muerto acumulan más fuerza para sostener su terminal delirio iluminado.

Ésa es la esperanza que tiene que cercenar el Estado. Es la nación democrática la que ha de correr del todo la reja que clausure cualquier resquicio de trato, de negociación o de salida. En cada titubeo, en cada vacilación, en cada duda encontrarán alguna coartada táctica para justificar su quimérica alucinación de sangre. Y mientras haya alguien que, siquiera en el imaginario remoto de un ensueño, alcance a dibujar la hipótesis teórica de un atajo, ellos creerán que existe un límite para nuestra resistencia y un margen para su victoria.

Toda la macabra historia de ETA se reduce a un planteamiento de una simplicidad brutal: el de pensar que todo Estado tiene un número inasumible de muertos, una cifra de bajas a partir de la cual se rinde, se ablanda o se entrega. Contra ese cínico nihilismo, contra esa descarnada lógica clausewitziana no cabe más que una firmeza sin matices, un compromiso moral que entienda la libertad y la dignidad como un bien supremo de la sociedad y de los ciudadanos que ningún gobierno, ninguna institución, ninguna política puede administrar por su cuenta. Sólo a partir de ahí se puede construir un discurso de resistencia y de desafío que ofrezca al terrorismo una única salida: la derrota. Por consunción, por asfixia, por aburrimiento, por fatiga, por desistimiento. No puede haber otro final. Sin fotos, sin documentos, sin proclamas, sin nada que parezca un acuerdo honorable con quienes carecen de honor. Es así: o ganan ellos o ganamos nosotros. Al cabo de cincuenta años de sufrimiento ya no debería quedar nadie sin saberlo.

España no es culpable
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 31 Julio 2009

ETA cumple cincuenta años y lo celebra intentando una masacre. ¡Qué asco! Pero tenemos la obligación de ir un poco más allá. ¿Cómo es posible que una organización terrorista haya durado medio siglo en una región rica de la civilizada Europa occidental? Mi tesis: porque durante estos años la hemos convertido y tratado como un movimiento de liberación nacional, dotándola de la mística y la estética de los buenos guerrilleros.

En primer lugar, la Iglesia católica del País Vasco. Sin su apoyo primero, su comprensión después y su mirar para otro lado siempre, ETA no hubiera podido existir. Ahora que está tan de moda exigir que la Iglesia pida perdón, no estaría mal que lo hiciera por la teología de la liberación, por haber sucumbido al marxismo guerrillero. Una ideología y una praxis que ha causado muchos miles de muertos y es en gran parte responsable también del atraso histórico de América Latina. La Iglesia católica, igual que mimó el eusquera para evitar el contagio liberal a finales del XIX, nutrió el nacimiento de ETA. Así son las cosas y así va siendo hora de que las contemos.

Pero la Iglesia no es la única culpable de tratar con cariño a unos jóvenes idealistas. Lo es todo el centro izquierda español. ¿Cuánto tiempo hemos tardado en considerar el asesinato de Carrero Blanco un atentado terrorista y no un hecho providencial? La doctrina del tiranicidio y la mística del buen guerrillero nos han impedido ver la serpiente. El buenismo político no es un invento del presidente Zapatero, lo hemos practicado con ETA todos los demócratas, prácticamente hasta el asesinato de Miguel Ángel Blanco y el secuestro de Ortega Lara. Algunos todavía lo practican cuando se oponen a la ley de Partidos o a la penalización del aparato social y económico de ETA-Batasuna.

Y qué decir de nuestros amigos europeos. ETA era el argumento que mantenía el mito de una España violenta, dramática, totalitaria, aún inmersa en la dialéctica del XIX. Qué historia tan romántica a unos pocos kilómetros de casa. Hasta que estallaron los Balcanes. Siempre me ha indignado la doble moral europea; se justifican, apoyan y financian causas nobles en el Tercer Mundo que se despachan sin contemplaciones en casa. A los civilizados europeos les divierte saber que hay buenos salvajes, aunque ellos se hayan convertido en aburridos burgueses. Véanse las dificultades actuales de Colombia para explicar la lucha contra las FARC en una Europa que se mueve entre la admiración infantil y el miedo petrolero a Chávez.

La tercera causa subyacente de la perdurabilidad de ETA está en la lógica económica con la que se encaró el Estado de las Autonomías. El concierto vasco, la restauración de unos privilegios feudales en pleno siglo XX, se concibió como una generosa oferta a los nacionalistas vascos para que unos dejaran de matar y otros de justificarlo. Los primeros se profesionalizaron en el asesinato y la extorsión. Los segundos no tuvieron reparo alguno en beneficiarse de estos vareadores de olivos. Los distintos gobiernos, paralizados por haber sucumbido a la lógica nacionalista de la culpa original, renunciaron a aplicar los instrumentos disponibles en el Estado de Derecho. Este Gobierno no sólo renunció, sino que adoptó esa misma lógica suicida a las relaciones con Cataluña y generalizó la idea de que España ha de pagar por mantener su unidad. Si no paga suficiente, vale todo. Desde amenazar con la ruptura unilateral del marco constitucional hasta el terrorismo.

Si tengo razón en este diagnóstico desgarrador, vencer definitivamente a ETA, lo que hoy es posible gracias al fracaso de la oferta de diálogo, va a requerir algo más que eficacia policial, inteligencia jurídica y cooperación internacional. Exige un cambio cultural en la sociedad española para abandonar su mala conciencia y su disposición a aceptar chantajes para expiar presuntas culpas que nunca cometimos.

Yo hoy brindo por ellos
CARLOS HERRERA ABC 31 Julio 2009

LA tarta de cumpleaños ha podido ser decorada con dos velas negras. Hubieran querido más, muchas más, pero la fortuna no les acompañó en su golpe fundamental: si se hubiera derribado la casa de Burgos, hoy serían tantas velas como años hace que el nacionalismo vasco vivió una escisión en su seno de la que nació el terrorismo de ETA, pero la mala puntería o la fortuna ajena hicieron imposible el sueño con el que hubieran hecho felices al montón de psicópatas que forma su estructura.

Tal y como recordaba ayer en Tercera el profesor Rogelio Alonso, los miembros de la ETA argumentan algo semejante a lo que el IRA afirmó con motivo del intento de asesinato de Thatcher en 1984: «nosotros sólo hemos de tener suerte una vez, ellos siempre». En Calviá se produjo el golpe de fortuna y aún creo escuchar los vítores en algunas celdas de prisiones, aún oigo descorchar botellas de espumosos en las cavernas tabernarias, ya me imagino la cara de satisfacción de decenas de concejales de poblaciones norteñas, ya veo la boca salivada de jóvenes revolucionarios con pendiente y sudadera. Ya les veo celebrar el medio siglo con un festín de cadáveres alrededor de los cuales danzan con el cuerpo lleno de sangre. ¿Y, mientras tanto, nosotros qué? ¿Otra vez al llanto? ¿Otra vez a recogernos en casa compungidos y en silencio como viene siendo todos estos cincuenta años?

¿Quién tiene que tener miedo? ¿Los que somos más y mejores? El pueblo español ha mostrado sobradamente su capacidad de paciencia, pero también de temor; algunos sectores magramente poblados han mostrado, a su vez, no poca miseria y cobardía cuando dedicaron unos cuantos de estos cinco decenios a mirar hacia otro lado; otros utilizaron lenguaje melífluo, gomoso, pretendidamente confuso para justificar ideológicamente al asesino «aunque no se compartan las formas» -como si esto fuera un concurso de buena educación-; finalmente, unos cuantos apoyaron, desde el nacionalismo vasco y algún que otro reducto reaccionario de la península ibérica, la llamada lucha armada.

En el frente de aquellos que han mantenido el mismo discurso durante este tiempo, con Franco vivo o con Franco muerto, de aquellos que han dado la cara contra esta colección de salvajes permanentemente alimentados por el discurso nacionalista, de aquellos que han escrito y firmado palabras claras, que no se han escabullido, que no han escurrido el bulto, que han estado en los funerales, que han colaborado con las víctimas, que han acusado al que puso la bomba y no al que la debía retirar, por lo visto, con mucha celeridad, que se han jugado el tipo ante los amigos de los asesinos, que no han querido capitular ante ningún tipo de chantajes, que no han admitido que un Estado democrático tenga que ceder en negociación alguna con un colectivo de criminales, que han tenido que aguantar que tantísimo estúpido español le llamara «facha» por sostener principios sólidos, que no han sucumbido, en suma, ante el relativismo perverso de nuestro tiempo, en ese frente, digo, no había tantos. Otro gallo hubiera cantado si desde los inicios de esta cincuentena siniestra se hubiese apostado de forma inequívoca por una lucha a todos los niveles. Con Franco y sin Franco, que ahora es muy fácil escudarse en que contra el dictador todo valía, o que había que entender algunas posturas. Pues no, no todo valía y no había que entenderlo todo, como por ejemplo la ETA.

Yo hoy también voy a brindar por estos cincuenta años. Sin velas negras. Con las velas blancas de los íntegros que no se han escondido en el armario de casa. Y voy a brindar por los que han arriesgado la vida o algún tipo de seguridad por mantener una postura digna e inequívoca. Por tantos valientes españoles que, desgraciadamente, no han sido mayoría. Vivan ellos, y con ellos que viva España.
www.carlosherrera.com

Enloquecidos
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 31 Julio 2009

Sabíamos que los de ETA eran unos asesinos. También sabíamos que eran unos salvajes. Ahora sabemos que, además de ser unos asesinos salvajes, están enloquecidos, y eso no les hace más fuertes pero sí más peligrosos. Sólo una discrepancia, aunque importante, con esa reflexión de Rubalcaba sobre el atentado de Burgos, cuya vigencia subraya trágicamente el asesinato ayer de dos guardias civiles en Mallorca. Es sobre el tiempo verbal de la última frase. Que habían enloquecido también lo «sabíamos» desde hace tiempo. Al menos desde el deleznable asesinato de Miguel Ángel Blanco y la posterior ruptura de la famosa tregua-trampa, y desde luego antes de que se iniciase el último ensayo de negociación, condenado desde el principio al fracaso a pesar de las presuntas buenas intenciones de sus promotores. O precisamente por ellas.

En realidad, el enajenamiento mental de ETA se produce inmediatamente después de la restauración de la democracia en España. Nadie que no estuviera perturbado habría despreciado hasta dos amnistías para embarcarse en una enloquecida aventura de «liberación nacional» -ese era el lenguaje heredado de las luchas anticoloniales de los sesenta- para obtener por la fuerza de las armas un imposible estado socialista independiente en el corazón de la Europa de la OTAN y la Unión Europea.

La cuestión estriba, y Rubalcaba debería haberlo añadido, en que no nos vuelvan locos a nosotros, que es uno de sus objetivos. Y nos harían perder la cabeza si incurrimos en una de las dos siguientes tentaciones: la de abandonar la senda de los medios del Estado constitucional para tomar atajos como los del GAL, lo que por fortuna no parece estar en la cabeza de nadie; o la de ceder a los cantos de sirena de una nueva negociación, que esa sí está en la mente de unos cuantos ingenuos y de muchos fariseos que hoy se dan de golpes en el pecho.

Rumbo a ninguna parte
EDITORIAL El País 31 Julio 2009

ETA asesina a dos guardias civiles para demostrar que sigue existiendo

En su rumbo a ninguna parte, los terroristas han sumado dos nuevas víctimas a su interminable listado de atrocidades. El atentado de Burgos, apenas 24 horas antes del perpetrado a mediodía de ayer en Mallorca que costó la vida a dos guardias civiles, además de un tercero frustrado por los artificieros en el cuartel de Palmanova, desvelaba la principal preocupación de la banda en estos momentos: exhibir su disposición a seguir matando tan sólo para demostrar que existe.

Es probable que, al prever un lapso tan breve entre la colocación de la sucesión de bombas, los terroristas pretendieran crear un clima de miedo capaz de desencadenar la espiral que ansían desde sus más antiguas ensoñaciones: una ciudadanía clamando ante las instituciones para que pongan fin al terror a cualquier precio y unas instituciones que, por su parte, se revelaran incapaces de contrarrestar el desistimiento de la ciudadanía. Hasta que los terroristas se convenzan de que no existe avance posible por ese ignominioso camino no cabe descartar nuevos atentados.

Tampoco en esta ocasión la ensoñación de los terroristas sobre el desistimiento de los ciudadanos se ha convertido en realidad. Entre otras razones, porque el sistema democrático en España logró abrirse paso entre sus crímenes en momentos mucho más difíciles que los actuales, cuando sus acciones estimulaban las pulsiones involucionistas que también buscaban destruir las incipientes instituciones del Estado de derecho. Los ciudadanos han aprendido, porque la sinrazón de los criminales de Burgos y Mallorca se lo ha enseñado, que contra el terrorismo no existen recetas mágicas, ni al margen de la ley ni por la vía de intentar entrar en razones con ellos.

Si el primer camino es imposible por imperativo del Estado de derecho que ellos desprecian y de una conciencia moral que rechaza disponer de la vida de nadie, incluida la de los asesinos, el segundo está definitivamente cerrado porque así lo ha querido la banda y porque el Estado ha tomado buena nota de la experiencia con tres presidentes del Gobierno diferentes. Es absurdo que los terroristas sueñen con volver a una imposible mesa de negociación a través de las bombas cuando fue a través de las bombas como la abandonaron en cada una de las ocasiones que han tenido.

El Gobierno, la oposición y la práctica totalidad de las fuerzas políticas han aprendido la lección: la acción policial y judicial, además de las iniciativas para aislar socialmente a los terroristas, es la única estrategia que queda en pie y en torno a la que existe un amplio e implícito consenso. Además, por descontado, de la cooperación internacional, que ha obtenido un espaldarazo decisivo con la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo avalando la disolución de Batasuna. Con esta cadena de atentados, la banda no hace más que confirmar la justicia de la sentencia, haciendo más estrecho el callejón en el que se adentra cada vez más y del que sólo existe una salida: dejar de matar.

La búsqueda de espectacularidad por parte de los terroristas ya no confunde a nadie: es lo mismo que han venido haciendo, desde hace justo hoy 50 años, cada vez que se han encontrado contra las cuerdas. Para cometer atentados como los de Burgos y Mallorca no hace falta mucha fortaleza, sino muy pocos escrúpulos. Los terroristas, sin duda, han demostrado no tener ninguno, pero eso no les concede ventaja frente a unas instituciones y unos ciudadanos que siguen condenando sus atrocidades. Y además, condenándolas de la manera más eficaz frente a los asesinos, cumpliendo cada cual su papel: la policía detendrá a los culpables, los juzgarán los jueces y los ciudadanos seguirán respaldando a las instituciones. Los terroristas, encadenados a su locura, sólo habrán logrado sumar dos víctimas a su siniestro haber.

La vileza de El País más falaz falsifica la historia en provecho suyo y de Zapatero.
Antonio Javier Vicente Gil Periodista Digital 31 Julio 2009

Que El País mienta no es noticia, el hecho de que El País falsifique desvergonzada e impúdicamente la historia no es noticia, pero hay que hacerles saber que no cuelan sus obscenas y nauseabundas falsificaciones. Son tan endemoniadamente réprobos que esperan que ETA asesine a dos personas para predicar sus ruindades falsarias, esconden sus perversas bajezas tras dos cadáveres, y eso les hace más viles.

Hoy falsifican la historia viniendo a decir que todos hemos aprendido la lección de que no hay que negociar con ETA, y eso, señores de El País, es mentira, millones de españoles, pero no ustedes, le dijimos a Zapatero antes, durante y después de su encamamiento con ETA que eso era indigno y que el camino era la acción policial y la aplicación de la ley y que ETA nunca dejaría de matar hasta que se le concediesen sus cuatro reivindicaciones de siempre, la primera la independencia del País Vasco.

Ustedes, señores de El País sí que justificaron, jalearon y alentaron la negociación de Zapatero con ETA, ustedes señores de El País si que vilipendiaron a quienes nos oponíamos a ella, y ahora, señores de El País, como cobardes que son, quieren ocultar su ignominia, la de Zapatero y la de quienes apoyaron su compadreo con ETA diciendo que todos hemos aprendido la lección, o sea que todos apoyamos el idilio entre ZP y ETA, y eso es mentira, ustedes lo saben, y lo quieren enterrar bajo diez capas de falacias.

Estos ruines de El País tienen en su contra su propia hemeroteca, ahí está la prueba de sus mentiras, ahí está escrito por estos inicuos mendaces que no todos apoyamos aquello y que no hemos aprendido ahora ninguna lección, ya la teníamos aprendida.

Para demostrar lo que digo, basta leer el editorial de hoy de El País titulado “Rumbo a ninguna parte” y después el editorial que estos rastreros publicaron hace tan solo tres años, el 16 de julio de 2006, titulado “Fase decisiva”. Hoy dicen:

“El Gobierno, la oposición y la práctica totalidad de las fuerzas políticas han aprendido la lección: la acción policial y judicial, además de las iniciativas para aislar socialmente a los terroristas, es la única estrategia que queda en pie y en torno a la que existe un amplio e implícito consenso.”

En el editorial de hace tres años, cuando Zapatero estaba en la cama con los hombres de paz de ETA, dijeron que la oposición era truculenta por no estar por la labor de apoyar a Zapatero, por lo tanto hoy mienten y son ellos los que demuestran que mienten.

“A pesar de todo, el PP insiste en acusaciones tan truculentas como insostenibles: traición a las víctimas, rendición del Gobierno a la banda terrorista, desmembración de España, entrega de Navarra o reconocimiento del derecho de autodeterminación.”

Y a estos groseros villanos de El País hay que refregarles por sus pérfidas ignominias que la sociedad civil que participó en la rebelión cívica que salió a la calle por millones para reprochar a Zapatero sus negociaciones con ETA, no ha aprendido ninguna lección, ya la sabíamos, los de Prisa se encargaron, y bien, de ningunear aquello, de taparlo, de hacer como que no existió y siguen en ello para cubrir sus vergüenzas y las de Zapatero.

La hora de los ruines no ha acabado, ahora van de lo que ayer denigraban y denostaban. Son cobardes falsarios y esa parte de la historia jamás nos la cambiaran a quienes sabemos de sus ultrajes malditos.

Siento en el alma la muerte de los dos guardias civiles en Mallorca y así lo expreso.

Un monstruo de 50 años
Juan A. GARCÍA CASQUERO* La Razón 31 Julio 2009

ETA es un monstruo macabro y viejo de 50 años que prosigue alimentándose del odio y el asesinato. No le importa ni su llamada «Euskal Herria» ni los vascos. Tan sólo su particular conjura: asesinar a todo aquel que no ose pensar como ellos.
Han pasado 50 años y el pretexto de la «liberación» ya no cala. Por eso han perdido numerosos apoyos; aún así sigue habiendo todavía demasiados individuos que los secundan desde las esferas políticas, mediáticas, económicas, culturales y sociales. Personas que legitiman el uso de la violencia y que dormirán tranquilamente estas noches pese a los atentados de esta semana.

ETA quería dar un golpe de efecto en su 50 aniversario e intentó ocasionar una auténtica masacre en Burgos. De esas que provocan escalofríos con sólo imaginarlas. Afortunadamente, el resultado no fue el que esperaban. Pero todos los heridos y los que sobrevivieron saben que sus vidas ya no serán iguales. Vivirán con el recuerdo de una noche horrenda y muchos acarrearán secuelas de por vida.

En la vileza y en la crueldad de la mente de los terroristas, el atentado de Burgos fue un fracaso y por ello tenían que intentarlo de nuevo. En Palmanova, en la localidad mallorquina de Calviá, acabaron asesinando el jueves a dos jóvenes guardias civiles. Y con ellos, terminaron con las ilusiones y los sueños de sus respectivas familias, y los de sus compañeros.

A cada golpe despiadado de ETA, como los de esta semana o el reciente asesinato de Eduardo Puelles, el Estado de Derecho debe responder contundentemente con todas sus armas demócratas. ETA tiene que sentir que jamás ningún gobierno español se sentará a negociar con ellos.

Cincuenta años después ETA tiene en su haber casi 900 muertos y 18.000 víctimas. Y sólo un destino: desaparecer. Para ello todos los demócratas debemos concienciarnos de que esto sólo será posible sin negociaciones y mediante la aplicación de todos los mecanismos del Estado de Derecho.

* Presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT)

¿Democracia en España? ¡Anda ya!
Francisco Rubiales Periodista Digital 31 Julio 2009

Si algo es científicamente evidente en la política española es que tras la muerte de Franco no se instauró la democracia, como se dijo, sino que un nuevo régimen sustituyó a otro que estaba agotado y un sistema autoritario anticuado cedió su sitio en la cúspide a otro régimen más modernizado, pero igualmente autoritario, capaz ahora de engañar mejor y de fingir democracia. Las élites que mandaban con Franco siguieron mandando, aunque tuvieron que cambiar de ropaje y de discurso. Por eso casi todos los socialistas y peperos que mandan hoy son hijos de antiguos falangistas o de grandes empresarios o funcionarios del Franquismo.

La democracia no es el resultado de unas votaciones, sino un sistema y una cultura de respeto y convivencia que permite discrepar en armonía y en paz. Eso sí, tiene una reglas inamovibles sin las cuales el sistema no existe. Hay seis o siete importantísimas y ni una sóla de ellas se cumple en España:

--Separación de poderes básicos del Estados (Los poderes están ocupados por los partidos, que hasta se permiten la desvergüenza de nombrar a los altos magistrados)

--Los ciudadanos eligen libremente a sus representantes (son los partidos los que eligen, gracias a las listas cerradas y bloqueadas, mientras que al ciudadano se le ha arrebatado ese derecho, clave de la democracia)

--El ciudadano es el soberano y protagonista del sistema (aquí está relegado y marginado de los procesos de toma de decisiones e influencia. Sólo se le convoca para votar, sin que sus criterios sean tenidos en cuenta)

--El imperio de la ley, igual para todos (En España, como dijo el ministro Bermejo, la ley se aplica "según convenga a la jugada", de manera magmánima y suave para los amigos y de manera rigurosa y hasta letal para los adversarios)

--Una sociedad civil fuerte e independiente que sirva de contrapeso al Estado (En España la sociedad civil está ocupada por los partidos, que controlan hasta los santuarios más sagrados de esa sociedad civil, desde los sindicatos a los medios de comunicación, sin olvidar universidades, religiones, dundaciones, asociaciones y hasta empresas. En España, la sociedad civil está en estado de coma)

--Una prensa libre y crítica, capaz de fiscalizar a los ´grandes poderes (En España, los medios están sometidos a los grandes poderes y no cumplen la misión que la democracia les encomienda de servir a la verdad, cueste lo que cueste, criticando y fiscalizando a los grandes poderes, sobre todo al poder gubernamental, que necesita ser criticado para frenar sus tendencias autoritarias).

En fin, podríamos seguir enumerando carencias que hacen de nuestro sistema una vulgar e indecente tiranía de partidos políticos fuera de control y hablar de corrupción, de mentiras institucionalizadas, de poder irrefrenado e irrefrenable de los partidos, de despilfarro, de descontrol de lo público, de arrogancia del poder, de un Estado hipertrofiado, enfermo de obesidad mórbida, que no para de crecer, de contratos públicos trucados, de urbanismo ilegal, de políticos deslegitimados que empiezan a ser odiados por una población (sobre todo en sus sectores más cultos) que ya empieza a descubrir el gran engaño, etc., etc.

Lamentamos tener que decirlo, pero a los muchos inocentes demócratas españoles que siguen creyendo que viven en democracia les conviene una buena cura de realismo crítico para que asuman de una vez la verdad: que estamos dominados por una tiranía de partidos con disfraz de democracia.

Voto en Blanco

EL FORO ERMUA CONDENA EL ASESINATO DE DOS GUARDIAS CIVILES Foro Ermua Prensa Foro Ermua prensa@foroermua.com 31 Julio 2009

EL FORO ERMUA CONDENA EL ASESINATO DE DOS GUARDIAS CIVILES Y MUESTRA SU SOLIDARIDAD
CON LOS FAMILIARES, COMPAÑEROS Y AMIGOS DE LOS FALLECIDOS

Solicita una declaración expresa, oficial y solemne en la que instituciones y partidos se comprometen de manera definitiva a no dialogar con los terroristas o sus representantes políticos

Convoca a los ciudadanos, junto con la AVT y otras organizaciones, a mostrar su condena del atentado y su rechazo a ETA a las 20:00 horas 31 de julio en Madrid, Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona

* El atentado contra dos Guardias Civiles en Mallorca es una acción despreciable como todas las acciones cometidas por terroristas. Atenta contra los dos derechos más elementales: el derecho a la vida y a la libertad.

El Foro Ermua condenamos el atentado y mostramos nuestra solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de los asesinados. Asimismo, queremos mostrar una vez más nuestro reconocimiento y agradecimiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, en concreto, a la Guardia Civil. Su entrega y sacrificio para defender nuestras libertades debe ser reconocido por toda la sociedad.

* Con los últimos atentados ETA sólo pretende forzar al PSOE a sentarse una vez más en la mesa de negociación. El Gobierno de España, el Gobierno vasco y todas las fuerzas políticas deben dejar claro que nunca jamás volverán a aceptar ningún tipo de diálogo con los terroristas y que todas las acciones de la banda destinadas a este fin son absolutamente inútiles.

ETA sabe que su final no depende de su capacidad para cometer atentados, sino de la incapacidad para forzar un escenario de final dialogado del terrorismo.

Por este motivo el FORO ERMUA solicita que se envíe a la sociedad y a los terroristas un mensaje expreso, claro, solemne e irreversible sobre el compromiso permanente de las Instituciones, de los grandes partidos nacionales y de todos aquellos que quieran adherirse para no reabrir nunca escenarios de negociación o diálogo con terroristas o con sus representante políticos.

El mensaje más positivo para la lucha antiterrorista sería un compromiso escrito entre los grandes partidos y sendas declaraciones del Gobierno y Parlamento vasco y del Gobierno y el Parlamento de España rechazando de manera expresa, oficial, definitiva y solemne cualquier tipo de diálogo o negociación con ETA.

* Ante la reciente cadena de atentados no podemos dejar de recordar que una parte importante de la financiación de la banda terrorista proviene de los presupuestos multimillonarios que manejan los ayuntamientos gobernados por su brazo político, ANV. Una vez más el FORO ERMUA solicita al Gobierno de España que inicie sin dilación los procedimientos para la disolución de los ayuntamientos gobernados por los representantes políticos de los asesinos. No podemos permitir que el dinero de nuestros impuestos sirva para financiar el asesinato de nuestros ciudadanos.

La pasividad del Gobierno en esta materia resulta incomprensible y levanta sospechas sobre la irreversibilidad de la posición del Gobierno de Rodríguez Zapatero en una política antiterrorista que sólo busque la derrota de ETA, eliminando cualquier posibilidad de negociación.

* La negativa de Iniciativa Internacionalista a condenar los atentados, es una evidencia más de su instrumentalización por Batasuna y permite iniciar de nuevo los trámites para su ilegalización. La Fiscalía y la Abogacía General del Estado deberían tomar buena nota de estos indicios con objeto de instar nuevamente su ilegalización.

* El FORO ERMUA, junto con la AVT, convoca a los ciudadanos a mostrar mañana día 31 de julio a las 20:00 horas su repulsa por los atentados y su rechazo a ETA en Madrid, Bilbao, Vitoria, San Sebastián y Pamplona.

Madrid: Pza. Cibeles.
Bilbao: Pza. Moyua (Zona céntrica peatonal)
Vitoria: C/ Postas (frente edificio Correos, peatonal)
San Sebastián: Pza. Guipuzcoa (frente Diputación)
Pamplona: Monumento a las Victimas. Plaza Baluarte

Comunicado Foro Ermua. Modificada la concentración de mañana en Vitoria?
“Desde el Foro Ermua os comunicamos que nos hemos visto obligados a modificar la convocatoria de las 20:00 horas en la C/Postas, en Vitoria, dado que se nos ha informado por parte de la Ertzaintza que no podíamos convocar a esa hora y en ese lugar, puesto que coincidía con un permiso previo de marcha concedido a los familiares de presos de ETA.

Por este motivo, la convocatoria de Vitoria se anula, animando a quienes quieran expresar su rechazo a ETA y su solidaridad con las Víctimas del Terrorismo a acudir a la concentración de las 20:00 horas en Bilbao (Plaza Moyua, zona peatonal central) y/o a la convocatoria de las 12:00 horas que tendrá lugar en la Diputación Foral de Álava (Plaza de la Provincia s/n).

Se mantienen el resto de convocatorias.
Inma Castilla de Cortázar: 686 652 710
Fernando García-Capelo: 607 660 931

El silencio de los corderos
Libre Opinión www.lavozlibre.com 31 Julio 2009

Pocos elementos más peligrosos pueden existir en una sociedad que el silencio de los corderos. Es el mutismo de los cobardes, de los recompensados por no denunciar la barbarie, de los asustados que únicamente gritan por dentro, de los cómplices de la vergüenza y de quienes, en definitiva, representan los corderos de un rebaño al que se le arrebató la decencia tiempo atrás. Son muchos.

Pero sucede en ocasiones que, entre el rumor desconcertante de la ignominia, consigue abrirse paso la voz de la verdad, el murmullo del compromiso y la entonación incólume de la denuncia pública. Palabras que, a lo largo de la Historia, han colaborado en el derribo de regímenes totalitarios, en el descubrimiento de procesos bochornosos y en la ardua tarea de ponerle límites al poder político. Son las almas discordantes de la cruda realidad.

El fin de semana pasado, El Mundo publicó un artículo de Carina Mejías, diputada del Partido Popular en el Parlamento de Cataluña. Su autora denunciaba el derroche de cientos de millones de euros que la Generalidad gastaba en embajadas por Europa, selecciones deportivas catalanas, subvenciones a organizaciones independentistas o a la promoción del catalán en el sur de Francia. Además, con motivo del nuevo modelo de financiación, Carina Mejías hacía un llamamiento para que la partida asignada a Cataluña estuviera sujeta a condiciones de inversión que limitaran el absurdo gasto público en asuntos de importancia nula.

Lejos de apocarse y reconocer que aquella cuantía que sumaba Carina Mejías en el artículo era cierta, Carod Rovira anunció hace pocos días que emprenderá ‘acciones legales’ contra ella y contra el diario ABC, del que la diputada catalana tomó algunas de las informaciones. Al poco tiempo de conocerse las intenciones del furibundo secesionista, el Partido Popular de Cataluña salía en defensa de su diputada y exigía que las acciones legales fueran contra ellos, porque “asumían las denuncias”. No era para menos.

Resulta sorprendente comprobar cómo los líderes independentistas no tienen empacho en resguardarse tras cierta legislación, mientras a renglón seguido cargan todas sus armas contra la Constitución Española y nuestro ordenamiento jurídico. Si ahora Carod-Rovira pretende apelar a no sé muy bien qué artículo del Código Penal para defender su honorabilidad de las acusaciones de Carina Mejías, antes de ayer pregonaba que en el año 2014 se celebrará un referéndum ilegal para dar un paso definitivo hacia la independencia de Cataluña. Pero eso no es todo. Ahora que pretende ampliar un poco más la censura impuesta en Cataluña, donde la libertad de expresión es perseguida a diario y el castellano condenado a los sótanos del olvido, no puede olvidarse que este individuo estuvo reunido con Josu Ternera y Mikel Antza en Perpiñán, ambos miembros de la banda terrorista ETA. Su honorabilidad, desde luego, hace tiempo que desapareció, si acaso algún día la tuvo.

La valentía de Carina Mejías, contra los intentos liberticidas de quienes pretenden instaurar en Cataluña un régimen de miedo y coacción, es el antídoto más efectivo contra el silencio de los corderos. Su denuncia del malgasto de fondos públicos debe ser defendida por todos los amantes de las libertades, a modo de caballo de batalla contra la sinrazón secesionista que a diario deshilacha nuestra integridad con fórmulas que pocos se atreven a denunciar. Ella sí lo hizo. Gracias.
 

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La función social del terror
Luis del Pino Libertad Digital 31 Julio 2009

Después del 11-M, fueron innumerables las voces que se alzaron desde la izquierda y desde sectores nacionalistas - ¿lo recuerdan ustedes? - para decirnos que la matanza de los trenes no podía ser obra de ETA, porque ése no era su "modus operandi", porque "ETA siempre avisa".

El argumento era infame, pero una parte de la sociedad española (esa parte tan enferma, en términos democráticos, como para odiar a Aznar mucho más que a Josu Ternera) se mostró dispuesta a comprar aquella falacia con auténtico entusiasmo. No en vano estaban en juego unas elecciones generales que habían de celebrarse tres días después.

Supongo que sería hora de recordarles a algunos sus palabras y preguntarles, siguiendo con su argumento, si el atentado contra la casa cuartel de Burgos es obra de Al Qaeda, dado que "ETA siempre avisa" y, en este caso, nadie ha avisado de la colocación de esos 200 kg de explosivos que han herido a 50 personas. Sería una forma de poner de manifiesto su brutal demagogia.

Lo que pasa es que, a estas alturas, ni siquiera esa pregunta resulta ya suficiente. Porque el 11-M no sólo puso de relieve que la casta dirigente de la izquierda española no ha asumido aún las formas democráticas de gobierno, sino que además rompió ese hilo invisible del que colgaba nuestra confianza en el sistema.

La utilización política del 11-M para forzar un cambio de gobierno; la utilización política del llamado "proceso de paz" para aislar a las víctimas de ETA y legitimar el derribo de la Constitución por la vía estatutaria de los hechos consumados; la utilización política del asesinato de Isaías Carrasco para forzar los últimos ajustes en intención de voto antes de las últimas elecciones generales... han hecho que poco a poco seamos cada vez más los que nos preguntemos cómo es posible que el terrorismo siga existiendo en España.

¿Cómo es posible que sobreviva 40 años una banda formada por unas decenas de pistoleros, frente a un estado que cuenta con centenares de miles de policías, de jueces, de guardias civiles, de militares y de miembros de los servicios de información? ¿Tan inútiles somos? Evidentemente, no. Y cuando uno contempla cómo desde instancias públicas se permite que los asesinos se presenten a las elecciones, que la educación siga controlada en buena parte del territorio por el entorno proetarra, que los ayuntamientos sean gobernados por lo que los propios jueces han calificado de banda terrorista, que los amigos de los asesinos sigan haciendo impunemente homenajes a pistoleros sanguinarios... uno comienza a sospechar que si ETA sobrevive es, ni más ni menos, porque alguien quiere que sobreviva. Porque cumple una función fundamental dentro del sistema: la función social del terror.

El problema no es ETA, sino aquéllos que necesitan que ETA exista. Que no son sólo el entorno batasuno y los partidos nacionalistas. El problema son todos aquellos que necesitan una sociedad española atemorizada y acobardada. Una sociedad española sumisa, dispuesta a aceptar sin el menor asomo de crítica lo que la casta gobernante tenga a bien concederle. Una sociedad española que admita que todas las leyes pueden violentarse, incluida la norma suprema, según lo que decida el gobierno de turno.

Y, para ello, nada mejor que mantener sobre los ciudadanos la sutil presión de la constante amenaza; nada mejor que hacerles interiorizar que todos ellos son víctimas en potencia. Porque quien se sabe posible víctima necesita protección. Y depende psicológicamente del que se la puede ofrecer. La sociedad española lleva 40 años comprando protección a la mafia que la gobierna, cediendo en prenda sus libertades y sus derechos civiles.

Desengáñense: el problema no son los asesinos, sino todos aquellos que requieren, para seguir pervirtiendo los mecanismos democráticos, mantener la presión del terror sobre los españoles. El problema son aquellos que dependen de ETA para seguir arrancando ladrillo tras ladrillo del edificio constitucional y del estado de derecho, para seguir arrebatándonos una libertad tras otra.

Antes del 11-M, yo contemplaba la lucha contra ETA como una pelea entre buenos y malos, donde estaba claro el papel de cada uno. Ahora, ya no sé, desgraciadamente, quiénes son "los buenos", porque lo único que alcanzo a ver es un juego infame de poder que se juega en los despachos y en el que los miembros de las fuerzas de seguridad y los ciudadanos de a pie sólo participamos poniendo los muertos.

Es por eso que, al ver un atentado como el de la casa cuartel de Burgos, ya no pienso "Hay que acabar con ETA". Lo que pienso, cada día más, es que tenemos que sacudirnos de encima a todos aquellos que permiten que ETA siga existiendo. Porque sólo cuando les quitemos el poder de hacernos sentir miedo podremos acabar con esa banda de asesinos que a tantos intereses sirve.

ETA
El trabajo de Rubalcaba
GEES Libertad Digital 31 Julio 2009

La única responsable de los crímenes de ETA es ETA. Sus miembros son los culpables del doble crimen de Calviá y del intento de masacre de Burgos. Habrá tiempo de hacer un análisis político en más profundidad, pero puede adelantarse que no basta con felicitarse de que Zapatero y su ministro del Interior hayan vuelto al buen camino que abandonaron en 2006 cuando estaban enfrascados hasta la cintura en la negociación con la banda. Bien está el cambio de actitud del Gobierno, que sacó a la lucha antiterrorista de un camino equivocado, pero él debe exigirse y le debe ser exigido algo más que la simple inercia policial.

El Gobierno tiene la obligación de buscar soluciones a los problemas reales de los españoles, y un ministro de Interior tiene la obligación, no sólo de mantener la presión sobre ETA y las medidas heredadas de sus antecesores: debe perfeccionar la lucha contra la banda, adaptarla a las nuevas realidades y necesidades que marca la actuación de la banda, y organizar su departamento para hacer eficaz la lucha contra ETA. La inercia no es buena en materia antiterrorista, y el enemigo es la ETA de ahora, no la de 2004.

El trabajo de Rubalcaba tiene como principal obligación dotar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional de los instrumentos materiales, humanos, jurídicos y políticos para acabar con la ETA actual. Promover reformas legales, nuevas estrategias, medidas activas contra ETA. En lugar de esto, lleva mucho tiempo haciendo un discurso triunfalista, repitiendo que ETA está débil o que está enloquecida. Ignoramos si es que está distraído en otros asuntos que no tienen que ver con su principal obligación como ministro, y sí con su papel dentro del PSOE, pero es exigible que busque una actitud activa contra ETA, que busque la iniciativa.

ETA ha pasado por muchas etapas en su historia, sin dejar de ser ETA y sin dejar de buscar el asesinato. La ETA que comenzó a matar hace ahora 50 años es distinta a la que mató en los ochenta, a la que surgió tras la caída de Bidart en 1992 y a la que sobrevivió, mal que bien, a los gobiernos Aznar. La ETA de hoy es distinta. Parece confirmarse que se ha bunkerizado organizativamente. En los últimos diez años ha tenido una estructura agujereada y con múltiples filtraciones y errores de seguridad, y ha optado por una estructura más pequeña, mejor controlada, más difícil de infiltrar y más fácil de esconder de las fuerzas de seguridad. Más alejada, además, del País Vasco y del País Vasco francés. Es un objetivo más pequeño y escurridizo.

Los pocos miembros se ubican en muy pocos comandos. A éstos no les importa tanto el número de atentados como la propia seguridad del comando y, eventualmente, la calidad del mismo. Para ello, ETA aún cuenta con una buena cantidad de dinero, insuficiente en otras épocas, pero más que suficiente para una ETA concentrada y bunkerizada, dispuesta a resistir. Los comandos parecen además de pocos miembros, sólo dos, con un mínimo apoyo desde fuera; nada que ver con los cuatro o más miembros del pasado, integrados en una larga estructura que incluía planificación, paso de mugas, y entrega de vehículos. Esta pesada estructura parece haber pasado a la historia. ETA ahora busca la movilidad, la rapidez, sin largas campañas. La bomba de Burgos es paradigmática de esta forma de actuar.

El crimen de Calviá sirve para inaugurar, con retraso, la tradicional campaña veraniega de ETA, pero de forma muy significativa. Por la dificultad de mantener un comando en la isla –si se confirma que efectivamente se trata de una bomba activada in situ–; por el hecho de ocurrir en la Mallorca empleada por los reyes para sus vacaciones; por ampliar el radio de acción de sus bombas a lugares nuevos. No puede descartarse una diversificación de ETA a otros lugares donde no se les espere, ni atacar objetivos aparentemente nuevos. Puede atentar en cualquier sitio, con toda la malicia y maldad de que es capaz, porque tiene aún capacidad para ello.

Pero al mismo tiempo, con un apoyo social muy menguado, ETA busca atentados que no ocasionen grandes fisuras en los suyos. Lo hizo con el inspector Eduardo Puelles en junio, y ahora atenta contra la Guardia Civil, cuerpo que es la bestia negra de ETA, su enemigo más implacable, aquel que ha llevado el peso de la progresiva derrota de la banda. Está volviendo a los objetivos clásicos, aquellos fácilmente justificables, propios de una ETA con menor apoyo social, aunque eso sí, presente en muchas instituciones a través de ANV, un insulto a las víctimas que el Gobierno aún no ha corregido.

Con cuentagotas, débil o no, los muertos de ETA se van amontonando. Ante lo que parece una nueva ofensiva etarra, el trabajo de Rubalcaba no debe estar en repetir que ETA está débil, en llamarles locos o en distraer a su departamento en filtraciones sobre presos o divisiones en la izquierda abertzale. El trabajo de Rubalcaba no es ni ese; tampoco continuar con la herencia que el PSOE heredó en 2004. Debe llevar a cabo las medidas necesarias para recuperar la iniciativa del Estado ante la ETA actual, iniciativa que en los últimos cinco años se ha perdido y que es necesaria para su derrota.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

ETA
Caídos por España
Emilio Campmany Libertad Digital 31 Julio 2009

Hoy, las palabras repugnan. Con ellas, se puede insultar, se puede condenar, se puede clamar por la cadena perpetua, por la pena de muerte, incluso. Se puede culpar a los políticos, al Gobierno, además de a los terroristas. Pero todas sonarán huecas, absurdas en su impotencia, ridículas en su incapacidad. Pero quien sólo está armado de ellas está obligado a dispararlas. De modo que ahí van.

Cuando la violencia persigue objetivos políticos no es delincuencia, es guerra. Lo es sobre todo si el que la emplea tiene un considerable respaldo de aquellos en cuyo nombre combate. Cuando el que hace la guerra recurre exclusivamente al terrorismo, combatirá irregularmente, asimétricamente, pero siempre será una guerra. Esto es la ETA, un pequeño ejército irregular que combate por la independencia del País Vasco con el terrorismo y el respaldo de una parte de la sociedad vasca. Que sean unos criminales no es incompatible con que sean también combatientes. Se justifican aduciendo la enorme desproporción de fuerzas que les impide combatir en igualdad de condiciones, vestidos de uniforme, con las armas a la vista y atacando tan sólo objetivos militares.

Los españoles, por nuestra parte, vivimos en la ficción de que los etarras son sólo delincuentes que deben ser perseguidos como tales. No obstante, tuvimos que crear nuevos tipos penales para poder combatirlos eficazmente con el Código Penal en la mano. Quisimos creer que, por negarnos a combatir con las leyes de la guerra, por sólo haber muertos en nuestro bando, ésta nunca sería una verdadera guerra. Ellos nos matan y nosotros los perseguimos como se persigue a una banda de narcotraficantes. Pero olvidamos que los narcotraficantes respetan el sistema porque viven de él. Si alguien quisiera legalizar el tráfico de drogas lo verían como a un enemigo. La ETA, en cambio, combate el sistema, desea subvertirlo con el fin de crear el clima propicio para que otros extraigan los beneficios políticos de sus acciones. ¿Alguien duda de que el País Vasco no tendría la autonomía de la que hoy disfruta si no fuera gracias a la ETA? Son las concesiones que se han ido haciendo a los nacionalistas de allí las que alimentan su resolución. Quieren la independencia del País Vasco y llevan una buena parte del camino ya recorrido gracias a la violencia. Tienen el apoyo de los vascos que desean esa independencia, aunque lamenten con lágrimas de cocodrilo lo que ha sido necesario hacer para alcanzar lo logrado.

No me disgusta la táctica de considerarlos delincuentes y negarles la calidad de combatientes porque es tanto como negarles la posibilidad de obtener concesiones. Siempre que sepamos que es una ficción para obligarnos a no ceder y que no cedamos. El problema es que luego cedemos. Y negociamos con ellos. Lo han hecho todos. ¿Alguien puede imaginar a un presidente de Gobierno enviando representantes a negociar con una banda de narcotraficantes? Si negociamos con los etarras es precisamente porque sabemos que no son delincuentes comunes.

El caso es que, al margen de estrategias, es hora de reconocer que ésta que combatimos es una guerra. De pocos muertos, si quieren, pero los que cayeron, hace treinta años y ayer mismo, lo hicieron por España, no por defender el orden público. Deberíamos preguntarnos todos si queremos o no ganarla. Porque si no queremos, deberíamos darles lo que piden y evitarnos más muertos. Pero si como espero, deseamos vencer, habrá que ponerse a ello y votar a los políticos que quieran lo mismo.

Ofensiva contra la Guardia Civil
Editorial La Razón 31 Julio 2009

Los pistoleros etarras despliegan toda su capacidad criminal en busca de notoriedad

Casi al mismo tiempo que la Audiencia Nacional prohibía los homenajes a presos etarras previstos para hoy y mañana en la localidad guipuzcoana de Villabona, explosionaba el artefacto que los pistoleros habían colocado en un todoterreno de la Guardia Civil en Mallorca, causando la muerte de dos guardias. Poco después, los artificieros desactivaron otro coche bomba en la localidad de Calvià. No habían pasado ni 36 horas desde que una furgoneta bomba devastara en Burgos un edificicio en el que dormían 120 personas, de ellas 41 niños. La banda, qué duda cabe, ha emprendido una campaña de terror poniendo en la diana a quien más teme: la Guardia Civil.

Desde hace años, los terroristas tratan de lograr notoriedad internacional sembrando de bombas las zonas turísticas, sobre todo del Mediterráneo. En Mallorca, su presencia no es de última hora, se remonta a principios de los años noventa, década en la que perpetraron dos atentados, y fue en esta isla donde estuvieron a punto de atentar contra el Rey Don Juan Carlos.

Más que nunca, sobre todo después de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, los criminales necesitan recobrar protagonismo y que la onda expansiva de sus crímenes llegue a toda Europa. El objetivo último es crear un clima de perplejidad que fuerce a la negociación, siguiendo ejemplos como el del IRA, que tanto prestigio tiene en algunos países europeos poco dados a distinguir entre el conflicto irlandés y el matonismo etarra. No conviene, pues, relativizar la envergadura de la amenaza y menospreciar su capacidad criminal. Es necesario recuperar las rigurosas medidas de seguridad, tanto en edificios e instalaciones como en el ámbito personal y de autoprotección. No debe pasar desapercibido que los terroristas burlaron en Burgos los controles policiales para la identificación de la furgoneta y que en Mallorca colocaron sendas trampas asesinas nada menos que en dos vehículos oficiales. Si ayer pedíamos al Ministerio del Interior que reforzara las medidas de seguridad en torno a las casas cuartel de la Guardia Civil, hoy la atención también debe fijarse en las medidas de autoprotección que eviten asesinatos como el del inspector Puelles o los de Diego Salva y Carlos Sáenz.

Por lo demás, el combate contra la banda no puede apartarse un milímetro del cauce policial, judicial y político que está siguiendo, impecablemente escenificado ayer en el Congreso. Por eso, en un día tan luctuoso se agradece que la Audiencia Nacional haya rectificado una decisión judicial anterior y prohibiera los homenajes a presos de ETA que se iban a celebrar hoy y mañana. El tribunal considera que en estos homenajes concurren «claros indicios de la comisión de un delito de enaltecimiento o justificación del terrorismo» o de «realización de actos» que humillan a las víctimas.

No podemos estar más de acuerdo con esta rectificación, que ayer mismo pedíamos en esta misma página, pues llega justo a tiempo para evitar los actos de exaltación del brazo político de ETA y, además, corta el paso a la celebración de otros similares a lo largo del verano y al amparo de las fiestas populares. Los presos terroristas no tienen más derechos que los violadores o los condenados por violencia de género, a los que nadie en su sano juicio se le ocurriría rendir homenaje. No nos cansaremos de repetir las palabras con las que ayer cerrábamos nuestro comentario editorial: La lucha contra ETA no admite fisuras ni dudas bienintencionadas, porque la réplica es siempre la misma, asesinato y destrucción.

ETA, medio siglo de terror
Editorial ABC 31 Julio 2009

EL 31 de julio de 1959, un grupo de jóvenes nacionalistas desencantados con la política acomodaticia del Partido Nacionalista Vasco hacia el régimen de Franco decidió fundar Euzkadi ta Askatasuna, la última organización terrorista en la Europa democrática. ETA ha querido celebrar su macabro 50 aniversario con una oleada de atentados contra la Guardia Civil, dos de cuyos agentes fueron asesinados ayer en la localidad mallorquina de Calviá con una bomba adosada al bajo de su vehículo, después de haber buscado una masacre en Burgos. La sucesión de golpes policiales en España y Francia permitía afirmar que ETA se encontraba débil operativamente, pero tras estos dos atentados consecutivos en veinticuatro horas, ejecutados con un evidente respaldo logístico y eludiendo los servicios de información del Estado, lo realista es preguntarse si esa debilidad es tan cierta como se pensaba.

Precisamente, estos atentados que coronan el aniversario etarra deben servir para conocer la historia de ETA como una condición imprescindible de su derrota. En medio siglo, ETA no ha logrado la independencia del País Vasco, pero ha asesinado a cerca de un millar de personas, herido y mutilado a miles, arruinado la vida de otras tantas familias y cribado ideológicamente el censo de esta comunidad, forzando el exilio de decenas de miles de empresarios, profesionales, periodistas, profesores, intelectuales y ciudadanos de toda clase. Además, el terrorismo de ETA ha conseguido viciar la vida pública y privada de los vascos, implantando la dictadura del silencio y el relativismo moral entre muchos de ellos, sirviéndose de redes de chivatos en cada barrio y en cada pueblo y acosando hasta la muerte a los pocos que le plantaban cara. Las cosas han cambiado mucho gracias a sacrificios inimaginables, pero no lo suficiente para desmantelar toda la estructura de miedo y odio gracias a la cual ETA ha sobrevivido medio siglo. Porque el gran obstáculo para la derrota de ETA ha sido siempre la cadena de apoyos, de acción o de omisión, que esta organización criminal ha recibido a lo largo de su historia -con o sin democracia-, y entre ellos, principalmente el del nacionalismo en su conjunto, con el PNV a la cabeza, que siempre ha visto a los etarras como los hijos pródigos que abandonaron la casa común por un idealismo disculpable y juvenil, aunque luego compitiera con ellos por el liderazgo abertzale en la misma medida en que usufructuaba políticamente su violencia.

La Iglesia vasca también ha sido protagonista de infames episodios de colaboración con ETA, pero muy propia de esa mezcla demencial de nacionalismo y confesionalismo tan arraigada en el imaginario que impulsó Sabino Arana. La lucha contra el franquismo fue la excusa de una parte de la izquierda española para considerar a ETA como una fuerza de choque necesaria para el cambio de régimen, percepción que fue tan falsa en sus fundamentos como bien explotada por los etarras para legitimarse dentro y fuera de nuestras fronteras. Por su parte, los complejos de culpa que interiorizaron los partidos políticos nacionales en la Transición alumbraron una organización política en el País Vasco basada en la entronización del nacionalismo como propietario natural del poder autonómico y mal menor para apaciguar a ETA. Y, por supuesto, esa parte de la sociedad vasca que defiende o justifica, con pleno conocimiento de causa, la violencia de ETA es también responsable, y no víctima, de esta larga historia de criminalidad.

La amnistía de 1977, el amplísimo estatuto de 1981, la hegemonía nacionalista durante tres décadas o la expulsión de lo español en la educación y la cultura promovida por el nacionalismo han sido estériles. Nada de esto ha servido para derrotar a ETA. Tampoco lo hará creer que sus tensiones internas serán determinantes para su fin. ETA ha tenido escisiones, divisiones -prácticamente una por cada asamblea que celebró en sus primeras décadas- y disidencias desde su fundación. Ni la claudicación ni la guerra sucia son opciones legítimas para un Estado de Derecho, sino la política de tolerancia cero que se implantó desde 1996 y que es la única que puso fin a la resignación ideológica y estratégica que el Estado mantuvo hasta entonces frente a ETA.

Ofensiva a desbaratar
EDITORIAL El Correo 31 Julio 2009

El doble asesinato perpetrado por ETA en la localidad mallorquina de Calviá acabó con la vida de los jóvenes guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva Lezaun, y volvió a llevar el dolor más lacerante a otras dos familias que, así, se unen a los numerosos hogares que cada día lloran la pérdida de uno de sus miembros a manos del terror. La ideología de la violencia que mueve a los etarras hace que consideren las vidas de quienes sirven al orden público y de quienes se oponen a sus postulados como objeto preferente de su inquina. Los etarras matan para transmitir el mensaje de que no están dispuestos a reconsiderar lo más mínimo su bárbara conducta. Aunque sobre todo asesinan para seguir manteniendo a sus seguidores en la insensibilidad más inhumana ante el dolor de quienes, de antemano, han señalado como enemigos. Los miembros de la Guardia Civil han vuelto a sufrir, como señaló ayer el presidente Rodríguez Zapatero, ataques dirigidos contra todos los españoles. Pero ni siquiera el temor a que la sociedad pueda enfrentarse a una cruenta ofensiva por parte de la banda terrorista debe poner en cuestión la convicción de que los etarras están protagonizando un declive tan macabro como irreversible.

A pesar de la comprensible conmoción causada por el atentado de Burgos y del indescriptible desgarro provocado por la muerte de Salva y Sáenz de Tejada, sólo los más obcecados del mundo de ETA siguen creyendo que pueden imponerse a la inquebrantable voluntad de la inmensa mayoría de la sociedad; sólo el núcleo que se esfuerza en silenciar las dudas y la desazón que manifiestan presos, familiares de presos y personas hasta ahora significadas de su entorno más próximo se niega a admitir que, aunque puedan conseguir matar, seguirán adentrándose en un callejón sin salida. Claro que al hundirse en ese callejón su rabiosa impotencia puede acrecentarse, como se ha demostrado estos últimos días, hasta arremeter contra sus objetivos de siempre: las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado.

Tanto la forma en que los terroristas llevaron a cabo el atentado contra las viviendas de la Guardia Civil en Burgos como la colocación de dos bombas-lapa en los bajos de sendos vehículos oficiales en Mallorca vienen a demostrar que, además de asesinar, ETA está tratando de hacer ver a sus seguidores que todavía es capaz de operar con sangre fría y parsimonia buscando los flancos débiles de los objetivos de su terror. Este proceder obliga a las autoridades competentes y a quienes tienen fundadas razones para sentirse amenazados por la banda a adoptar y extremar las medidas de prevención y autoprotección necesarias para impedir que las, a pesar de todo, exiguas fuerzas terroristas puedan encontrar cualquier tipo de facilidad en su propósito de atentar contra personas y bienes. Pero la sociedad democrática no debe afrontar la lucha contra ETA sólo de manera defensiva, extremando las precauciones de seguridad y manteniendo todas las alertas dentro y fuera de España para prevenir la comisión de nuevos atentados. La primera obligación del Estado de Derecho, de sus órganos judiciales y de sus servicios policiales, es garantizar la integridad física y la dignidad moral de todos los ciudadanos, empezando lógicamente por aquéllos que están sometidos a la injusticia extrema que representa la violencia coactiva. Pero es evidente que en el caso del terrorismo de ETA esa obligación sólo puede cumplirse plenamente si las instituciones democráticas orientan el máximo de sus esfuerzos a desmantelar las estructuras etarras y empujar a los restos de la trama terrorista a desistir de su abominable empeño por hacerse valer mediante el asesinato.

Contra la exaltación del terror
La presente ofensiva de ETA se enfrenta al clima más unitario que los españoles han conocido en muchos años de lucha antiterrorista. El compromiso de unidad es, en buena medida, consecuencia del fracaso del último intento de llegar a algún tipo de entendimiento con la banda por parte del Gobierno. También por este motivo resulta imposible que la contumacia etarra resquebraje la amplia coincidencia democrática que hoy existe, no sólo a la hora de la condena imprescindible de los atentados sino también a la hora de negar a los terroristas la más mínima esperanza de que puedan salirse con la suya mediante eventuales concesiones políticas.

El estruendo que ayer segó la vida a Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salva se hizo oír en toda España y volvió a remover las entrañas de miles de mujeres y hombres, de miles de familias que en cada minuto del día viven la angustia provocada por el acoso terrorista, o en aquellos hogares y corazones en los que palpita constantemente la memoria de un ser querido asesinado por los terroristas. Es en estos momentos cuando se hacen más insoportables el cinismo, la sorna, la desfachatez y el fingido e insultante victimismo en el que se guarecen quienes aplauden la muerte. La democracia ampara la libre expresión de ideas, reivindicaciones y protestas. Pero estas últimas dejan de ser democráticas cuando secundan, protegen o justifican el asesinato. Tan es así que, siempre con arreglo a la ley, las instituciones tienen el ineludible deber de impedir que la exaltación del terror y de los terroristas sea posible en España en general y en Euskadi en particular.

Un caldo ponzoñoso
M. MARTÍN FERRAND ABC 31 Julio 2009

MUCHAS veces, a lo largo de estos últimos cincuenta años, he experimentado una misma inquietud a la hora de enfrentarme al trabajo informativo: ¿no estaremos hablando de ETA en demasía? Por supuesto, no tengo intención alguna de postular el silencio. La información es vivificadora para la sociedad y pertenece a los ciudadanos que son, al tiempo, sus generadores y receptores. Nadie podría arrebatársela. El derecho a conocer lo que pasa alrededor es esencial para la inteligencia cívica; pero, ¿no habría que ensordecer, no silenciar, la crónica de las andanzas de una banda asesina y chantajista que ha hecho oficio de la contestación al Estado y le disputa a éste el monopolio de la violencia? ETA es una de nuestras enfermedades crónicas.

ETA nació hace cincuenta años en un día como hoy, festividad de San Ignacio de Loyola. No nació en una sacristía como algunos han repetido con interesada machaconería, sino que lo hizo en una cafetería y, como bien precisa Jon Juaristi, «representaba la continuidad de un vasquismo republicano, democrático y laicista con raíces históricas en el federalismo español». Después, un par de años más tarde, comenzó la «lucha armada». Ahí conocimos su existencia y empezó a hervir un caldo ponzoñoso en el que se nutre el monstruo que, como corresponde a su maligna y ambigua naturaleza, crece con más interés demoledor que constructivo.

Ahora ETA, entre bomba y bomba, maneja la imagen de sus presos y trata de animar sus mermadas filas con la invención de un martirologio impostor. El rigor no es lo suyo, pero quien está convencido de antemano no necesita mucho sermón para alcanzar el fervor que requiere la colaboración con la banda. Tiene a su favor una victoria principal, la del lenguaje. El único avance etarra en este medio siglo, que no es menor, reside en haber secuestrado el lenguaje castrense para dignificar sus miserias, y todos tendemos a utilizarlo.

En el calor de una parte significativa de la sociedad vasca bulle todavía el ponzoñoso caldo que alimenta la vesania etarra. Se ha enriquecido en estos años con más de ocho centenares de muertos inocentes con los que sus asesinos creen demostrar su potencia y, por el contrario, certifican la inviabilidad de un «movimiento», rotundamente fascista, que si en su origen, contra la Dictadura, pudo tener algún sentido, ya carece por completo de justificación y potencialidad.

Bombas y homenajes de aniversario
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC 31 Julio 2009

LOS atentados en Burgos y Palmanova contra miembros y familiares de la Guardia Civil con que ETA ha querido celebrar su 50 cumpleaños nos recuerdan que, pese a los golpes que ha recibido últimamente, la banda terrorista puede y quiere seguir matando. Pero su medio siglo de asesinar nos ha enseñado también cómo hay que tratarla. El único trato posible con ETA es aplicarle la ley prevista para los asesinos convictos, confesos e irrecuperables. Cualquier otro trato, desde negociar con ella a aplicarle medidas de gracia, lo aprovechará para reincidir en su conducta criminal. Incluso el gobierno Zapatero, con la manga muy ancha para todos los pecados capitales y veniales, ha tenido que reconocerlo y actuar en consecuencia.

De ahí que sorprenda la decisión contracorriente del juez Pedraz de autorizar cinco homenajes a quince presos de ETA, condenados por asesinatos más o menos múltiples. Tengo para mí que si en cualquier pueblo de España se organizase un homenaje a un asesino múltiple, el juez local lo prohibiría por la alarma social que iba a producir y la vejación consiguiente a los familiares de las víctimas. Pero para Santiago Pedraz, esos cinco homenajes a los quince etarras son perfectamente legales, primero, por estar amparados por el derecho constitucional de reunión y manifestación, y, segundo, porque de no estarlo, son las autoridades políticas, en este caso el gobierno vasco, quienes deberían prohibirlos.

O yo soy demasiado suspicaz o al magistrado de la Audiencia Nacional se le olvida la ley que prohíbe y castiga el enaltecimiento del terrorismo, vigente en nuestro país, a no ser que se considere que el País Vasco no forma parte de España. ¿Y qué mayor enaltecimiento del terrorismo que un acto de homenaje y recuerdo de los terroristas? ¿O es que se quiere desligar a los criminales de sus crímenes? Eso podría entenderse en los nacionalismos, siempre dispuestos a disculpar a sus cachorros, pero no en un encargado de velar por la justicia. La realidad es que toda exaltación de delincuentes, incluida la muestra emocionada de sus fotografías, lleva consigo la exaltación de su delito, se haga o no con palabras. Y si ese delito es el terrorismo homicida, está prohibido expresamente en nuestro país. Yo lo veo así y, por el recurso que presentó, la Fiscalía, también. El juez Pedraz lo veía de otra manera, y menos mal que la Audiencia Nacional ha prohibido in extremis los homenajes pendientes. Es la única consecuencia positiva de los últimos atentados. Pero el asunto queda sin dilucidar, y conviene aclararlo cuanto antes para que no vuelva a plantearse.

Porque aquí nos tienen, celebrando el 50 cumpleaños de ETA con bombas, heridos, muertos, y homenajes prohibidos a última hora a quienes las ponen. Nada de extraño que sigan poniéndolas.

Su derrota será nuestro orgullo y tributo a las víctimas
Vicente A. C. M. Periodista Digital 31 Julio 2009

¡Qué fácil resulta asesinar! Los terroristas tienen todas las de ganar al aprovechar las debilidades de seguridad de una sociedad que se ve incapaz de aplicar medidas más eficaces para su auto defensa. Que se haya atentado en Mallorca no ha dejado de ser una sorpresa, pues políticamente Baleares son consideradas por los nacionalistas catalanes como parte integrante de los Paysos Catalans, y ya se encargó el Sr. Rovira de dejar claro a ETA la delimitación geográfica de España y Cataluña, para que tuvieran en cuenta dónde actuaban y contra quien.

ETA sigue queriendo demostrar que no está acabada y que mantiene intacta su capacidad de matar donde y cuando quiera. El mensaje es claro como respuesta a las últimas detenciones y descabezamiento y una forma de obligar al Gobierno a sentarse de nuevo. El cambio político que se ha producido en el Gobierno del País Vasco, está siendo considerado como un “golpe de Estado” y un atentado directo contra el pueblo vasco. EUSKAL HERRIA, eso que el Sr. Oyarzabal llama paisaje lingüístico del conjunto de personas que hablan euskera. Jamás en mi vida he oído una estupidez semejante.

Lamentablemente, mientras ETA exista tendremos atentados y víctimas inocentes como han sido estos dos jóvenes Guardias Civiles en Mallorca. Resulta inevitable reflexionar sobre si las medidas de seguridad en esta época donde no solo actúa el terrorismo de ETA, son las adecuadas. Desde luego son francamente mejorables, sobre todo en los medios de transporte marítimo que unen a la península con las Islas. El control de personas, vehículos y equipajes es nulo, con lo que en teoría habría sido posible hacer un transporte de un vehículo o varios con explosivos y armas sin ningún problema. La operación jaula llega demasiado tarde.

La sociedad debe ser consciente de que la seguridad conlleva una serie de incomodidades que deben ser asumidas. No se trata de establecer un Estado policial, pero sí de extremar los controles, al igual que se está haciendo en la campaña de Tráfico para evitar el goteo de muertes en las carreteras. Los medios de transporte públicos deben ser objeto de una atención especial, sobre todo en época de movimientos masivos. Y como ya expresé ayer, debería analizarse la conveniencia de mantener la estructura actual de la Guardia Civil y la filosofía de las casas cuartel.

Ayer dije que las palabras de condena ya no son suficientes. La clase política debe dar algo más y eso conlleva la derogación del permiso dado al Gobierno del Sr. Zapatero para negociar con ETA. Eso conlleva la disolución de los Ayuntamientos donde aún gobiernan representantes del mundo etarra bajo las siglas de ANV. Eso conlleva dotar a las FFyCCSE de los medios económicos y materiales adecuados para ejercer su propia defensa y aumentar la efectividad en la lucha contra el terrorismo. Eso conlleva una unidad sin fisuras entre las fuerzas políticas, aislando a aquellas que hacen una condena hipócrita, mientras se sientan con los que defienden a los asesinos.

Los ciudadanos debemos mantener la serenidad en estos momentos de crispación y de rabia contenida, porque tenemos la convicción de que al final acabaremos con esta pandilla de asesinos sin sentimientos y que penarán en las cárceles el dolor que están llevando a tantas familias de víctimas inocentes. Somos más y más fuertes y ganaremos.

Medio siglo de barbarie
Editorial La Razón 31 Julio 2009

El salvaje atentado de ayer es la réplica de ETA a la decisión del Supremo contra ANV

La siniestra cronología de ETA sitúa en esta semana el cincuenta aniversario del nacimiento de la banda y resulta inevitable relacionar el atentado de ayer en Burgos con tal efeméride. Los terroristas, sin embargo, no necesitan excusas sentimentales para volar por los aires un edificio, detonar un coche bomba o descerrajar un tiro en la nuca a cualquier ciudadano. Sus celebraciones no están ligadas a los años, sino a los muertos, aunque ayer a punto estuvieron de apagar tantas vidas como velas de su sangriento cumpleaños. Por fortuna, los devastadores efectos del coche bomba no causaron ningún muerto entre los 120 vecinos, 41 de ellos niños, que dormían en el edificio, aunque sí heridas leves a medio centenar de ellos.

Que la banda etarra esté más debilitada y cercada que nunca no significa que no sea capaz de perpetrar atentados como el de ayer, cuya bestialidad se asemeja como dos gotas de agua a la que emplean los terroristas islámicos: salvajes, indiscriminados y planeados para infundir pánico en la población civil, y forzar así a una negociación que les favorezca. ETA tiene aún la capacidad de detonar no menos de 500 kilos de explosivo al pie de un edificio de viviendas habitado y de hacerlo, además, sin dejar ningún cabo suelto. Al igual que el asesinato de Puelles fue meticulosamente seleccionado, en el atentado de Burgos los pistoleros burlaron las comprobaciones policiales con un duplicado de matrícula casi indetectable.

Es decir, la banda conserva los medios y la operatividad suficientes como para no improvisar o actuar apresuradamente. Ignorar este dato llevaría a una idea equivocada de la envergadura que aún tiene la coacción etarra. Razón de más para que el Ministerio del Interior refuerce las medidas de seguridad en torno a los cuarteles e instalaciones de los cuerpos policiales y aplique con más rigor los protocolos de seguridad. La batalla policial se está ganado a grandes pasos, pero requiere todavía un refuerzo añadido que no deje nada al azar o a la buena suerte. Dicho lo cual, conviene no perder de vista cuál es el talón de aquiles de ETA, el que los pistoleros defienden con uñas, dientes y bombas: su brazo político. El atentado de ayer está relacionado directamente con la decisión del Tribunal Supremo de desalojar a ANV de los ayuntamientos, en consonancia con la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Lo que aterra a los pistoleros es que su brazo político, su coartada social, no pinte nada en las instituciones y, por tanto, pierda su poder de intimidación y extorsión. Saben que su fin será inminente en el mismo momento en que sus secuaces políticos y sociales desistan de su protagonismo en el seno del sistema. De ahí que tenga tanta importancia para sus propósitos esa parafernalia de movilizaciones, fiestas, homenajes y mítines encubiertos que los batasunos despliegan con motivo de las fiestas veraniegas de los pueblos, sobre todo en Guipúzcoa.

Es posible que la decisión de la Audiencia Nacional de autorizar dichos actos sea impecable jurídicamente, pero la realidad de los hechos va por otro lado y los proetarras aprovechan las ventajas que le ofrece el sistema para sus fines ilegales. Es lamentable que mientras la nueva Ertzaintza está haciendo un excepcional esfuerzo en limpiar de propaganda etarra las calles del País Vasco, se realicen homenajes que, entre otras cosas, las vuelven a empapelar con los rostros de los pistoleros más sanguinarios. La lucha contra ETA no admite fisuras ni dudas bienintencionadas, porque la réplica siempre es la misma: asesinato y destrucción.

ETA VUELVE A MATAR
Preguntas
JOSEBA ARREGI El Correo 31 Julio 2009

ETA lo ha conseguido. Ha vuelto a matar. Nos ha demostrado que sigue viva, y la consecuencia de que siga viva es que extiende la muerte. Y la amenaza. Y el miedo. Y seguirá. Hasta su último momento. Morirá matando. Desaparecerá cuando ya no mate, cuando ya no pueda matar. Cuando entre todos les hagamos imposible el negocio de la muerte.

Pero para esto, para que ETA desaparezca, para que ya no pueda matar más, es preciso que nos hagamos preguntas. Muchas y muy serias preguntas. Empezando por la más simple, y al mismo tiempo la más grave de todas: ¿Cómo hemos permitido que una organización asesina haya podido sobrevivir desde la Transición? ¿Dónde hemos estado? ¿A qué nos hemos dedicado? ¿Qué hemos hecho para que ETA siga viva?

No hay duda de que la responsabilidad de la existencia de ETA es de ETA, la culpa de todos los asesinatos cometidos por ETA es de ETA. Si incluso ahora, con motivo de la retirada de todo lo que huela a presencia de ETA -fotos, pintadas, pasquines, homenajes- es motivo de disputa política, si la Ley de Partidos Políticos, cuya eficacia está fuera de toda duda y cuya legitimidad democrática acaba de ser confirmada por el Tribunal de Derechos Humanos, sigue sin ser admitida por partidos nacionalistas vascos, la pregunta planteada es más que pertinente.

Porque todos podíamos haber hecho más. Porque ETA, para seguir viva, es decir, para seguir matando, ha necesitado algo más que comandos, algo más que armas, algo más que financiación e infraestructuras. Ha necesitado de una atmósfera social y política en la que pudiera desenvolverse con facilidad. Necesitaba de lo que, con el ánimo de diferenciar todo lo vasco del resto de acontecimientos del mundo, tantas veces se ha repetido: ETA no es la Baader-Meinhoff, ETA no son los terroristas alemanes. La diferencia radica en que existe un contexto social y político de apoyo a los etarras, algo que no existía en el caso del terrorismo alemán -aunque históricamente pueda discutirse si la diferencia es tan radical como ha solido ser pintada-.

Si esa diferencia ha existido es porque, en Euskadi, en el seno de la sociedad vasca, ha habido comprensión hacia ETA, ha habido algo que le ha permitido a ETA sentirse como pez en el agua. Ha habido, aunque a algunos les parezca el resumen de lo que nunca se puede decir, una legitimación al menos indirecta de la actividad de ETA. Cada vez que se ha dicho que ni Franco pudo con ETA, cada vez que se ha dicho que si se detiene a un comando surgen diez en respuesta, cada vez que se ha hablado del 'conflicto', cada vez que se ha afirmado que si no se reconoce el derecho de autodeterminación y la territorialidad ETA continuará, se ha creado una atmósfera en la que ETA se ha podido desenvolver con tranquilidad de conciencia.

Es cierto que en los últimos años se han dado pasos decisivos en la lucha contra ETA. Es cierto que se ha llegado a pedir la deslegitimación social de ETA. Es cierto que la sociedad vasca ha ido dando la espalda cada vez con más radicalidad a ETA. Pero sigue sin calar la idea de que lo que realmente hace falta es la deslegitimación política de ETA. Sigue sin calar la idea de que, al menos, es preciso preguntarse si afirmar que es lícito compartir los fines de ETA no contribuye a que ETA crea que cuenta con alguna legitimidad en su lucha, aunque sea una legitimación indirecta.

En una sociedad en la que ETA mata porque persigue una Euskadi independiente y la ve cada vez más lejos, ¿qué significa que el principal partido de la oposición, el PNV, afirme que sigue persiguiendo, como siempre, la independencia de Euskadi, que no ha renunciado ni en un ápice a esa meta? Cuando nos hemos acostumbrado a pensar que globalización significa que todo está conectado con todo, cuando sabemos que lo que sucede en una sociedad está interconectado con todo lo que sucede en esa sociedad, ¿de verdad creemos que proclamar que se comparten los mismos fines que ETA no tiene consecuencias?

El miedo puede llegar a ser una enfermedad peligrosa. Va entrando en los recovecos de las neuronas y condicionando el comportamiento, desde la raíz misma de lo que nos atrevemos, o no nos atrevemos, a pensar. Y en Euskadi algunos pensamientos siguen estando dominados por el miedo. Un miedo que tiene que ver con la amenaza de ETA, pero que también tiene que ver con un miedo a disentir de lo políticamente correcto, una corrección dominada y marcada por el nacionalismo dominante.

Y hay miedo a preguntar, simplemente a preguntar sin adelantar respuesta alguna, si con una ETA que mata en nombre de fines nacionalistas, proclamar esos mismos fines es tan inocente como se pretende la mayoría de las veces.

Pero si seguimos sometidos al miedo, si seguimos con miedo a preguntar, si seguimos con miedo a pensar, porque si pensamos igual terminamos diciendo algo inconveniente, y si decimos algo inconveniente igual molestamos a la hegemonía, y entonces, en el peor de los casos podemos terminar apareciendo en alguna lista -y no de candidatos a premio Nobel-, ETA, a pesar de toda su debilidad, seguirá ganando, porque ha dominado lo más importante, los condicionantes neuronales de nuestro comportamiento.

Tenemos que superar el miedo. Por lo menos para atrevernos a preguntar. Y para decir que si en algún sitio debieran tener entrada los guardias civiles, con uniforme, y todas las fuerzas de seguridad del Estado, es en lo que los vascos consideramos el recinto sagrado de las libertades, en la Casa de Juntas de Gernika, porque hay vascos que están matando con verdadera pasión y en nombre de Euskadi a quienes desde hace bastantes años no hacen otra cosa que defender nuestras vidas y nuestras libertades.

«¿Qúe hemos hecho para que ETA siga viva?», pregunta el autor. La continuidad de la banda terrorista «ha necesitado de una atmósfera social y política en la que pudiera desenvolverse con facilidad». «En el seno de la sociedad vasca, ha habido comprensión hacia ETA»

Burgos
Alfonso USSÍA La Razón 31 Julio 2009

Creo conveniente que los jueces Pedraz y Moreno, muy especialmente el primero, inviertan unas horas en viajar a Burgos. Allí, en la llamada «avenida de Santander», se halla la Casa-Cuartel de la Guardia Civil, en la que dormían durante la noche del pasado martes alrededor de doscientas personas, entre ellas, más de cuarenta niños. Lo creo no sólo conveniente, sino necesario, y el juez Pedraz puede acicalarse su trigal cabello antes de descender del coche y contemplar el escenario de la fallida masacre que los etarras que tienen todo el derecho a recibir homenajes estuvieron a punto de culminar. La visión del edificio destrozado por la explosión asesina puede ayudarles a reflexionar. Si, después de la visita a Burgos, y de vuelta a Madrid, los jueces Pedraz y Moreno insisten en permitir que los terroristas puedan ser homenajeados en España, les recomiendo que acudan al psiquiatra con consulta más cercana a la Audiencia Nacional.

También les recomiendo el viaje a Iñigo Urkullu y los diez concejales nacionalistas de Guecho que no han querido votar contra un indeseable vecino de aquella localidad que amenaza de muerte a los representantes de su pueblo democráticamente elegidos. Como once personas, más el conductor, no caben en un coche, pueden alquilar un autobús, e invitar al viaje al obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, el emérito, monseñor Setién, a los párrocos que abusan del Nombre de Dios para alentar el odio, y al Provincial de los Jesuitas que mantuvo preso en Loyola a un viejo jesuita navarro, el padre Sagües, por escribir en «El Diario Vasco» de San Sebastián un artículo estremecedor en el que pormenorizaba las miserables conductas de prelados y sacerdotes de la Iglesia vasca en sus relaciones con el terrorismo. Si todos aceptan la invitación, más que un autobús, necesitan doscientos.

También les aúpo –¡Aúpa! es grito de ánimo entre ellos–, a quienes han opinado, desde su responsabilidad pública, que quitar los carteles con fotografías de terroristas de las calles y muros de lugares de Vasconia equivale a atentar contra la libertad de expresión de la ciudadanía. En este autobús están invitados los de la partida de tute de Azpeitia, como premio a su sensibilidad. De sobrar un asiento, Iñaki Anasagasti podría ocuparlo, siempre que el nacionalismo vasco permita compartir el aire que se respira en un autobús ocupado por vascos puros con un ciudadano venezolano, como es don Iñaki.

Entre todos, alguno habrá que a la vista de lo que queda de la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Burgos, se atreva a manifestar, aunque sea en voz muy queda, una medida frase de repulsa por la acción de «esos chicos». Y si Ibarreche, Balza y Azcárraga, los tres jinetes sin caballo, se unen a la expedición, mejor que mejor.

Desde Madrid partiría otro autocar, un minibús, con aire acondicionado y un pequeño bar para calmar con líquidos la angustia de sus conciencias, llevando a los miembros del Tribunal Constitucional. Y otro vehículo, más grande, con los pegatineros y miembros del Sindicato de la Ceja, al mando de Pilar Bardem, para entregar a los niños que han salvado su vida una rosa blanca como la que entregaron en su día a la abogada etarra Jone Goricelaya, por gentileza de Alfonso Sastre.
Todos en Burgos, en el lugar de la catástrofe. Verán qué bien les viene el esfuercito

No dar facilidades
José Antonio VERA La Razón 31 Julio 2009

Dos atentados brutales en dos días, con dos muertos, más de medio centenar de heridos y un edificio entero prácticamente demolido, constituyen una manifestación más que evidente de que la banda asesina, tocada en sus recursos y efectivos pero en absoluto hundida, quiere llevar al Gobierno de nuevo al escenario de la negociación política. Los jefes de Eta no quieren negociar y nunca lo han querido. Su objetivo no es otro que imponer sus ideas delirantes y hacerlo por medio de la violencia y el terror.

No es momento de palabras altisonantes ni juicios excesivos. Es fácil encontrar, en estos casos, a personas que se dejan llevar por la indignación planteando imposibles. Entra dentro de lo normal. Pero lo que procede ahora es, primero, el reconocimiento, una vez más, de la tarea sorda de las Fuerzas de Seguridad, en particular de una Guardia Civil siempre eficaz en la lucha contra Eta y situada en el primer nivel de riesgos, como se está viendo. En segundo lugar, reflexionar para ver si desde el punto de vista de la seguridad hacemos lo que se debe, o bien podríamos mejorar. Es evidente que las casas-cuartel son objetivo claro y fácil de los etarras, razón de más para estudiar y decidir sin dilaciones si conviene sacarlas de las ciudades «bunkerizándolas» en zonas seguras, o quizás eliminarlas directamente facilitando viviendas gratuitas a los guardias que las necesiten.

También se debe analizar de qué manera trasladan los terroristas sus armas y explosivos a una isla como Mallorca, en la que pasa sus vacaciones la Familia Real. Igual no se hacen suficientes controles en los transportes marítimos, atestados estos días de turistas que se desplazan por mar con sus propios coches y furgonetas a bordo. Está claro que por vía aérea esos controles son exhaustivos, hay quien piensa que incluso en exceso. Pero quizás las inspecciones no sean tan rigurosas en los barcos, y de ahí que un comando armado pueda entrar en una isla que en teoría debería estar completamente protegida.

Es evidente, en cualquier caso, que la única responsabilidad de los atentados es de quienes ponen las bombas, aunque importa mucho no darles facilidades. Por supuesto que lo relevante es detener pistoleros y comandos, pero también debe serlo no bajar la guardia por parte de quienes pueden ser objetivo de los terroristas, que en último término somos todos.
Por eso, en tercer lugar, procede que las administraciones se rearmen frente a esta nueva ofensiva etarra, de manera que quede claro que nunca alcanzarán nada por la vía de las pistolas. El chantaje del terror no puede ser premiado con una mesa de negociación. Si tienen claro esto habremos ganado mucho, pues sabrán siempre que cada vez que cometan un asesinato estarán dando pasos inexorables hacia la cárcel, pero únicamente hacia la cárcel.

Por eso tiene razón el Foro Ermua cuando pide a los principales partidos que formalicen por escrito un mensaje en el que, amén de condenar el terrorismo, rechacen también con claridad cualquier tipo de diálogo con los asesinos, al menos mientras éstos no entreguen sus armas de manera total y definitiva, y por supuesto sin exigir nada a cambio.

50 AÑOS DE SINRAZÓN ETARRA
El miedo, bajo la cama
IÑAKI ARTETA El Mundo 31 Julio 2009

DE LAS MUCHAS películas que faltan para describir la realidad pesada, dramática, oculta y vergonzante que se ha vivido en los últimos decenios en el País Vasco y en toda España, una de ellas tendría que tener como objetivo adentrarse en la lucha íntima que cada ciudadano ha mantenido en estas cinco décadas contra el miedo. ¿El miedo a qué? ¿Yo, miedo?

Como un elemento contemporáneo de nuestro paisaje, el miedo convive con nosotros desde hace 50 años. Como una rutina adquirida por nuestro comportamiento, se ha temido y se teme. No se trata de que nos puedan matar por la calle; sabemos que muy pocos, poquísimos, tienen ese riesgo. Sin embargo, consciente o inconscientemente, se teme.

En general a nada, en particular a muchas cosas. Se deja de comprar, de leer, de frecuentar algún lugar o a alguien porque está marcado, se disimula en una lengua medio aprendida, en los apellidos, en los gustos, en las aficiones, en los lugares que se eligen, a los que no se iría nunca, se teme no ser suficientemente de la tribu, no parecer uno más entre ellos, ir contracorriente en este mar turbio en el que hasta se asesina aunque sólo sea de vez en cuando.

Miedo transferido por nuestros padres -«no te metas en líos»- y por nosotros a nuestro hijos -«ten cuidado con lo que hablas»-. Habla en voz alta de lo correcto, de lo que no cabe duda que nadie te va a afear, de los precios de las cosas, de partidos, de finales, de lo que no molesta, de tonterías. Pero, sobre todo, calla. No hables de lo que preocupa, de cómo hemos podido vivir tanto tiempo así, entre esa gente, de la infamia de que nos confundan con ellos, de cómo hemos podido llegar a ser tan mansos corderos.

Se ha callado tanto y durante tanto tiempo que a buen seguro nos habrá dañado alguna parte de nuestro cerebro: la fibra de nuestra dignidad. Han callado los buenos y los menos buenos, creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, los que dicen que pasan y los que dicen que ya han visto demasiado. Sólo a unos pocos se les ha oído. Locos.

El miedo ha circulado por las oficinas, por las tiendas, por los bares, por las aulas, por las plazas, por las charlas con nuestros amigos; ha recorrido nuestras calles, se ha metido por las ventanas en nuestras casas, se aloja bajo nuestra cama. En la intimidad de nuestra soledad nos ha acechado cada noche en que ha sucedido algo importante, en que se ha vuelto a asesinar muy cerca. O: menos mal, no ha sido tan cerca esta vez. Hemos traicionado, humillado, menospreciado por miedo, por no quedarnos solos, por no sentir la mirada que aísla del grupo.

Nos hemos tomado la labor de ocultarnos incluso a nosotros mismos ese miedo íntimo, ése que disimulamos haciéndonos los valientes con cualquier otra cuestión a la menor oportunidad.

No hemos ejercido la compasión, ni la caridad, ni la piedad, por miedo. Hemos ignorado, abandonado, despreciado a los que más han sufrido las consecuencias del más cruel terror. Los hemos evitado, porque acercarse a ellos era contagiarse el estigma. Un solo movimiento en su dirección bastaba para que se entendiera el mensaje: «Éste no es de los nuestros».

El miedo, este miedo, nos lo puso en funcionamiento un organismo interno hace 50 años; era por nuestro bien, pero no han sido ellos los únicos que lo han propagado, quienes han hecho uso de nuestra cobardía, ni tampoco ha hecho falta que nos amenazaran expresamente a todos de muerte. Ese miedo fue impregnando todas las estructuras sociales que conocemos; a unos les hacía más pequeños, microscópicos, invisibles, y a otros, todopoderosos, déspotas amables, sectarios simpáticos; no son mala gente los amos.

El miedo, motor de nuestros actos, de nuestra indignidad, no nos engañemos, también nos ha traído a Euskadi parte de nuestro bienestar económico, de nuestro estatus político. ¿Quién se atreve a renunciar a lo que en nuestro nombre se exigió bajo amenazas?

Un sentimiento de culpa nos perseguirá siempre. Lo que tenemos, lo que no tenemos, lo que hicimos, lo que dejamos de hacer.

Esta misma semana, ETA ha vuelto a atacar, primero en Burgos y ayer en Mallorca, donde murieron dos personas. Continúa así la ininterrumpida labor de la banda comenzada hace ya demasiado tiempo, ya 50 años, de amedrentarnos a todos. Me atrevo a decir que hoy corren buenos tiempos, mejores que nunca, para la derrota del miedo, del silencio cómplice y cobarde. Pero la última batalla, la definitiva, se libra en nuestra habitación, de noche, en soledad, contra uno mismo.

Iñaki Arteta es escritor y director de cine. En 2008 dirigió El infierno vasco, un sobrecogedor documental sobre la realidad sociopolítica en Euskadi.

Los cincuenta años de ETA y el modelo de reproducción del terrorismo
JON JUARISTI ABC 31 Julio 2009

Que ETA siga matando o intentándolo, como ayer en Mallorca y el pasado miércoles en Burgos, despierta sentimientos extendidos de indignación y hastío que no facilitan precisamente la apreciación de matices y discontinuidades, inevitable -y hasta, diría yo, necesaria- cuando se aborda un fenómeno histórico que se ha perpetuado durante medio siglo. El comunismo soviético o el franquismo, por ejemplo, son totalidades cerradas y felizmente concluidas, en las que no sólo los historiadores reconocen transformaciones internas a lo largo de su existencia, pero, antes de la caída del muro o de la muerte de Franco, la mayoría de sus partidarios y enemigos tendían a percibirlos como permanencias o reiteraciones de unos acontecimientos originarios y arquetípicos, la Revolución de Octubre y el Alzamiento Nacional, respectivamente.

Todavía en 1989 y en 1975, éstos se experimentaban como mitos, y no como historia. Timothy Garton Ash afirmaba, hace unos días, que la Segunda Guerra Mundial está a punto de convertirse definitivamente en historia, pues los últimos sobrevivientes de la misma van desapareciendo con celeridad. Es cierto, pero la victoria aliada no impidió que, desde la misma posguerra, se iniciase ya el debate de los historiadores, porque la Guerra Fría propició la revisión del esquema mítico que congelaba los cinco años de la contienda en pura epopeya de la democracia contra el fascismo. No ha sucedido lo mismo con ETA, sobre la que se ha escrito demasiada mitografía y poca historia rigurosa. El desdén con que habitualmente se recibe (salvo por una minúscula comunidad de especialistas) cualquier intento de clarificar su evolución, no se debe sólo a la incapacidad de divulgar conocimientos que caracteriza, con pocas y muy honrosas excepciones, a los profesionales universitarios de la historia y de las ciencias sociales, sino a la desconfianza de una opinión pública que exige poner fin al terrorismo en vez de analizarlo. Se trata de una reacción comprensible, pero no ayuda a sacudirse el mito y su tiranía emotiva, que puede cambiar de signo según la época. En los primeros años de la Transición, no resultaba cómodo sostener que ETA jamás había hecho nada por la democracia. La opinión dominante, y no solamente en la izquierda, era justamente la contraria. Se fue deslizando al otro extremo a partir de 1981, cuando se cifró en la organización terrorista la causa principal del golpe de Estado del 23-F. Pero, tanto en éste como en el cambio democrático, el peso de ETA -si tuvo alguno, que lo dudo- fue, como mucho, accesorio u ornamental.

Ralf Dahrendorf sostenía que el terrorismo «es casi exclusivamente una actividad de jóvenes seducidos por adultos», y creo que no se equivocaba. En sus orígenes, ETA fue un grupo juvenil muy reacio, en la práctica, al uso de la violencia, aunque no se recatase en teorizar sobre el mismo, como lo hacía la mayor parte de las organizaciones antifranquistas nacidas por los mismos años. Por ejemplo, el Frente de Liberación Popular, o sea, el Felipe, creado un año antes (1958). Al igual que los fundadores de este último, los de ETA procedían de las clases medias adictas al régimen y eran universitarios o asimilados, con pretensiones intelectuales y poco dados a la acción.

Junto a sus coetáneos del Felipe vasco, constituían la expresión de una disidencia generacional, la de los «niños de la guerra», que buscaba distanciarse lo más posible de sus mentores adultos, que no eran los derrotados, sino los vencedores. Pero tampoco manifestaban simpatía alguna -y sospecho que ni siquiera piedad- hacia los vencidos de la guerra civil. Los de ETA desconfiaban tanto del PNV como los del Felipe de los comunistas. Sus referencias ideológicas no eran españolas. Ni vascas. Miraban al exterior, a los movimientos anticolonialistas y a los críticos franceses del neocapitalismo. Leían a Sartre y a otros autores menos renombrados, como Franz Fanon y André Gorz, a los que Sartre elogiaba porque se declaraban sartrianos. Consideraban que, al margen de la especificidad del caso español, no habría más remedio que actuar con la determinación y la contundencia de los rebeldes argelinos o cubanos si se pretendía derrocar a la dictadura franquista y, de paso, hacer la revolución, pero no se daban demasiada prisa en pasar de la guerra imaginaria a la guerrilla activa en las calles de Bilbao o en la sierra de Cazorla, porque despreciaban a sus mayores, vencedores o vencidos, y ninguno de éstos se habría tomado la molestia de seducirlos y manipularlos.

De la generación española de intelectuales progresistas nacida entre 1920 y 1935 (puestos a ser rigurosamente orteguianos), hay motivos más que de sobra para guardarse como de la pelagra, y todos los fundadores de ETA pertenecían a la misma. Mientras fueron jóvenes, lo único que hicieron fue improvisar una subcultura de la disidencia que incluso tenía cierta gracia, porque no sólo arremetía contra el franquismo. Se encarnizaba, además, en los mitos nostálgicos de la vieja izquierda y del viejo nacionalismo, y eso resultaba muy refrescante. Pero, a finales de los años sesenta, los jóvenes de 1959 se habían hecho adultos y estaban en condiciones ventajosas, respecto de la generación anterior a la suya, para seducir a los más jóvenes. Así sucedió en el caso de ETA, cuya segunda generación, la que podría llamarse, con toda propiedad, del 68, dio el salto a la violencia, de una forma que muchas veces se ha definido como inopinada o aleatoria, pero que no lo parece tanto si se tiene en cuenta cómo había influido en ella el discurso de los padres fundadores. Su paso al terrorismo fue tan casual como el suicidio masivo -directamente o mediante la heroína- de la prole de los «niños de la guerra» devenidos intelectuales antifranquistas, esa generación dedicada a enterrar a sus hijos, de la que algún día habrá que hablar con la ferocidad que se merece.

La experiencia inicial del terrorismo fue tan disolvente y traumática para sus protagonistas que casi todos ellos se las ingeniaron para abandonar ETA antes incluso de que Franco muriera. Sin embargo, su breve trayectoria violenta había tenido ya un efecto imprevisto: la reaparición de una comunidad nacionalista que necesitaba identificarse, aunque sólo fuera simbólicamente, con la impugnación armada, no ya del franquismo, sino de España, y la anuencia de esa comunidad fue lo que impulsó a los residuales de la segunda generación de ETA a seguir adelante, ejerciendo sobre los jóvenes de la generación siguiente una seducción similar a la que ellos habían sufrido por parte de la generación fundacional. Este dispositivo de seducción, reforzado por la aprobación comunitaria, aseguraría la continuidad de ETA a lo largo de medio siglo de pederastia ideológica. Ninguno de los fundadores de ETA mató a nadie ni puso jamás una bomba, pero establecieron un modelo de reproducción del terrorismo que funcionará mientras el nacionalismo vasco, en su conjunto, siga necesitando afirmarse como radicalmente incompatible con España. No descarto que el PNV sea sincero cuando condena la violencia etarra, pero la reclama tácita y (prefiero pensarlo así) acaso involuntariamente cuando define el actual gobierno vasco como colonial o de ocupación. La bomba de Burgos se ajusta perfectamente a esa lógica victimista y victimaria.

Ante la barbarie solo cabe una respuesta: NO
Roberto Blanco Valdés La Voz 31 Julio 2009

Decía Churchill que la democracia consiste en algo muy sencillo: «Que, cuando alguien llame de madrugada a la puerta de tu casa, sepas que es el lechero». Desde hace cincuenta años, docenas de miles de personas -sobre todo militares, guardias civiles, policías y políticos no nacionalistas- carecen en España de tal seguridad. Así lo comprobaron estremecidos, hace apenas unas horas, los vecinos de la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos, a quienes, no el lechero, sino los carniceros despertaron con el estruendo de más de 200 kilos de explosivos. La bomba, que ETA colocó en un lugar donde familias enteras dormían tan tranquilas, podía haber provocado una masacre, aunque sus efectos no fueron para quitarles importancia: 65 heridos y gravísimos destrozos materiales. Cuando no se habían apagado aún los ecos de los gritos de horror que ese atentado provocó, otro les costaba la vida a dos guardias civiles en Mallorca. Para quien pudiera tener alguna duda, los terroristas dejaban bien claro que no perseguían otra cosa que matar.

Ni una ni otra salvajada añaden nada nuevo, en todo caso, a lo que todos sabemos ya de ETA: que, al igual que los nazis, los etarras animalizan a sus víctimas -txakurras (perros) llaman los terroristas a los miembros de las fuerzas policiales- y tienen por la integridad física o la vida de sus «objetivos militares» la misma piedad que la que un ser brutal tendría por un animal que no pudiera defenderse. Pero ambos atentados, y más uno tras otro, ponen de relieve que ETA ha subido, de golpe, su apuesta en busca del auténtico «objetivo político» de todas sus acciones criminales: intentar forzar al Gobierno a que se siente de nuevo a negociar.

La lógica de los etarras es perversa, pero coherente con su paranoia terrorista: solo lograremos asustar al Gobierno ?-es decir, solo lograremos convencerlo de que debe negociar para poner fin a este conflicto-, aumentado la presión por medio de la frecuencia y la dureza de nuestros atentados.

Que esa lógica salvaje puede ser eficaz viene demostrado por el hecho de que muchos pretendidos especialistas en cuestiones antiterroristas llegaron a afirmar durante la última supuesta tregua que nunca podría acabarse con ETA sin negociar con ella.

Como aquella parecía ser una posición de principio y como cabe que los mismos que en su día aconsejaron mantener hasta el final la mascarada de la última tregua de ETA sigan aún influyendo en Zapatero, debería el Gobierno dejar claro después de cada atentado lo único que podría, antes o después, convencer a los etarras de que sus crímenes solo sirven para causar dolor y lágrimas: que, bajo ninguna circunstancia, se sentará a negociar con ellos el final del terrorismo.

Atentados de primera plana
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 31 Julio 2009

Los terroristas que ayer mataron a dos guardias civiles en Palmanova posiblemente se encontraban en la clase de párvulos cuando hace dieciocho años otro etarra, José Luis Urrusolo Sistiaga, hizo estallar otras dos bombas en la misma isla y se convirtió en el primer miembro de la banda que consumó un atentado en Mallorca.

Urrusolo Sistiaga, desde la cárcel donde cumple condena, entre otros asuntos por los atentados de Mallorca, aboga desde hace años por el abandono definitivo de las armas. Y lo mismo hacen dos de los tres jefes que en aquellas fechas estaban en la cúpula de ETA, José Luis Álvarez Santacristina y Francisco Múgica Garmendia. Pero los que hoy ponen las bombas no siguen los consejos que estos tres veteranos etarras predican desde la cárcel, sino el ejemplo que dieron antes de entrar en ella.

Los que ayer cometieron el doble crimen de Mallorca estarán hoy encantados del éxito de su atentado. Si tuvieron la curiosidad de mirar en Internet ayer tarde habrían visto que la noticia abría las portadas de las ediciones digitales de los principales periódicos europeos y de manera especialmente destacada los de Alemania, país que cada año envía decenas de miles de visitantes a las Islas Baleares.

Un doble asesinato en uno de los principales destinos turísticos del continente es noticia de primera plana, sin duda, pero los etarras que ayer actuaron en Mallorca, por muchos años que estén en activo, difícilmente conseguirán igualar en historial terrorista a José Luis Urrusolo Sistiaga y si éste no consiguió nada con su récord de atentados, mucho menos van a conseguir estos nuevos asesinos. Nunca conseguirán más portadas que Urrusolo. Tal vez lo único que logren es ser los últimos en salir de la cárcel después de cumplir condena.

Es posible que ETA, al elegir Mallorca como escenario de su último atentado, está buscando una repercusión mundial de sus actuaciones con el propósito de llamar la atención e interesar de nuevo a todos aquellos que actuaron de mediadores en el proceso negociador de 2006 y que, al romper la tregua, les han dado la espalda.

«La influencia de los agentes internacionales es muy importante a la hora de abrir, apoyar, alimentar y desarrollar un proceso», afirmaba la banda en una reciente declaración, pero la propia organización terrorista, en el mismo escrito, tenía que reconocer que el Gobierno ha decidido poner todo su empeño en acabar con ETA mediante la aplicación estricta de la ley. Esa decisión del actual Ejecutivo cuenta con el apoyo incondicional del principal partido de la oposición y de la mayoría de las organizaciones sociales. De esto, los terroristas tendrían que sacar alguna consecuencia, aunque estén recién salidos del parvulario.

¡Vamos a por ellos!
Antonio MARTÍN BEAUMONT La Razón 31 Julio 2009

Cuando aún retumbaba la terrorífica explosión de Burgos y nos alegrábamos porque la barbaridad terrorista no había causado víctimas mortales, ETA volvió a atentar en Calviá y mató a dos jóvenes guardias civiles. Una bomba lapa ensangrentó España y llenó de dolor y rabia a toda persona de bien. Son ya 210 agentes de la Benemérita los héroes caídos defendiendo nuestra libertad contra la sinrazón terrorista. Una cifra cruel que debe marcar un rotundo ¡basta ya! que coloque a cada uno en el papel que tiene frente a los etarras.

No valen ya sólo palabras de condolencia de esas que se escuchan tras los atentados. Las únicas palabras que deseamos oír los españoles son las de «¡Vamos a por ellos!» con todo el peso del Estado de Derecho para terminar con ETA, justo en la semana que su siniestro calendario marca su mentecato cincuenta aniversario. Todos somos guardias civiles hoy. Todos luchamos contra el terrorismo.

Contra ETA no sirven los atajos, pero tampoco pueden soportarse las claudicaciones institucionales, las medias verdades políticas ni las equidistancias judiciales. Hay que acabar con esa banda, con sus pistoleros, con los que delatan a las víctimas, con los que apoyan, votan y jalean a asesinos. La sociedad española no debe soportar, ni un minuto más, convivir con quienes creen legítimo defender sus ideas con bombas asesinas.

Las siete plagas sobre España

Pablo Sebastián Estrella Digital 31 Julio 2009

Llegamos al inicio de las vacaciones con un segundo atentado de ETA en menos de 24 horas y esta vez con macabro "éxito", como diría el ministro de Interior, Rubalcaba, porque ETA se ha cobrado la vida de los guardias civiles tras colocar una bomba lapa bajo su vehículo cerca del cuartel que la Benemérita tiene en la localidad mallorquina de Calviá. El monstruo etarra está herido, se siente acorralado, y quiere sangre, necesita sangre para dar, por una parte, la impresión de que van a por todas y que no habrá avisos de advertencia sino explosiones, y por otro lado para forzar a punta de pistola o a base de bombazos una negociación con el Gobierno, como aquella otra que fracasó.

Estamos, pues, ante una ofensiva de atentados que, además de provocar muerte y destrucción, está enrareciendo la despedida del curso político, sobre la que ya pesan otras muchas desgracias como el paro creciente, la destrucción del tejido empresarial e industrial de nuestro país, los incendios sin control, los efectos de la Gripe A, y un Gobierno a la deriva y sin cualificación que está presidido por un Zapatero a quien los españoles suspenden en los sondeos, porque le han visto la peana de cartón piedra a este presunto santo que no lo es, y cuya incapacidad política sólo es comprable a su temeridad.

Estas siete plagas -ETA, paro, recesión, incendios, gripe, mal gobierno y peor presidente- enmarcan el inicio de las vacaciones de verano y auguran un duro y tenebroso otoño, plagado de problemas y de inestabilidad social, por más que el presidente y sus socios sindicales se esfuercen en contener la indignación de los trabajadores desviando su ira contra los empresarios, que son los únicos que podrían reactivar la economía, en vez de lanzarse contra el Gobierno de los subsidios permanentes y las mentiras a granel.

Porque este Gobierno, que negó la existencia de la crisis, ha sido incapaz de reaccionar y ha mentido en casi todo, como cuando afirmó que el sistema financiero español era el mejor del mundo. Y ahora ya vemos cómo están las cajas de ahorro y no pocos bancos, a los que el Ejecutivo socorre con ingentes sumas de dinero público, sin por ello sentarse en sus consejos de administración y sin garantizar la fluidez del crédito. Lo que impide que las empresas tengan liquidez y que los emprendedores puedan actuar.

Eso sí, antes de salir de vacaciones, el presidente se ha preocupado de regar con dinero público a las minorías catalanas y canarias para garantizarse su estabilidad parlamentaria y permitirle aprobar los Presupuestos Generales antes de final de año. Es decir, permanecer en el poder sin unas elecciones anticipadas, que es el objetivo prioritario de Zapatero sobre todo lo demás.

Es verdad que la oposición del PP no está para tirar muchos cohetes y anda enredada en sus escándalos y batallas internas, pero la oposición no tiene la responsabilidad de gobernar, que es la que nos afecta a todos, y además en las últimas citas electorales y en los sondeos de intención de voto ya está por encima del PSOE. Aunque aún tiene mucho terreno por delante y sobre todo debe ofrecer a los ciudadanos una detallada alternativa económica y social, energética, empresarial, diplomática y de seguridad, para que se vea con nitidez su proyecto, hoy oculto y difuso, a la espera de que el Gobierno se cueza en su propia incompetencia, porque la alternancia debería ser algo más que una larga espera a que se derrumbe el partido en el poder.

Es posible que este inicio de las vacaciones sea el peor que hemos tenido en España en muchos años. Sobre todo por causa del sangriento ataque de ETA, que puede ir a más aunque ello demuestre su desvarío e inseguridad. Veremos cómo discurren las vacaciones y cómo se presenta el otoño que le seguirán, pero mucho nos tememos que en este periodo de descanso las malas noticias no van a faltar.

Sólo dolor
Irene VILLA La Razón 31 Julio 2009

Cuando se cumple medio siglo de condena totalitaria, tambaleada la fe de los etarras, debilitado justamente su reducto, el destino ha querido que la suerte estuviera en Burgos. No ha sido así en Palma de Mallorca, consiguiendo atenuar la llama de nuestro corazón. Con sus familias estamos todos. Brotan del recuerdo las cinco niñas, entre ellas las gemelas sobrinas de Alcaraz, asesinadas junto a otras siete personas en Zaragoza; las nueve personas asesinadas en Vic; Daniel, al que mataron junto a sus padres; de las hermanas Susana y Sonia, de 13 y 15 años; Silvia, que con 6 años jugaba en pleno verano en el patio interior de la casa cuartel de Santa Pola… y tantos otros niños, jóvenes y adultos a cuyas vidas ETA decidió poner fin.
Los daños materiales tienen arreglo. Los heridos, con ayuda de todos, superarán el dolor, el desconcierto, la destrucción. Hasta podrán agradecer que siguen vivos. Podrán luchar para que los etarras nos les contagien su resentimiento y para que la amenaza no deje paso al miedo, porque eso sólo lo merece quien hace el mal. Pero los asesinados ya no volverán.

Que la esperanza no se esfume. La necesitamos para no desfallecer ante crímenes a los nuestros y homenajes que confortan y estimulan a los criminales, con consentimiento judicial. Que tampoco nos falte la fuerza al comprobar que el partido que alienta a ETA consigue información y dinero público, con espeluznante facilidad, al gobernar en ayuntamientos del País Vasco y Navarra. Y mientras mantengan intactas sus vías de financiación, la muerte no dejará de acechar.

Precisamente intereses económicos, dicho sea de paso, han provocado incendios homicidas para quienes nos libran de ellos. Por eso para los pirómanos que han calcinado los sueños de las familias de los bomberos muertos, también queremos justicia. La violencia ni siquiera consigue calmar la ira de quien la profiere. Sólo dolor. Cincuenta años de cobarde, miserable y equivocada ruta son suficientes para afrontar que no podrán vencer nunca.

Rubalcaba: "El alto el fuego de ETA cuenta con unas bases sólidas"
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 31 Julio 2009

Después de los asesinatos etarras, lo más repugnante son las palabras de los politicos, sobre todo de los amigos de los etarras (PNV) y de los negociadores (PSOE). Aquí os dejo una selección. Para vomitar.

ETA durará otros 50 años porque gran parte de la clase política no quiere derrotarla. Son accidentes.

--Rubalcaba asegura que tras el tercer informe el proceso de alto el fuego cuenta con «bases sólidas». Las bases son los muertos que va dejando ETA.

--Rubalcaba entrega a Zapatero el tercer informe de verificación del alto el fuego de ETA. ¿Cuándo nos enseñarán esos informes?, ¿por qué no los pide el PP?, ¿eran de una sola página?, ¿quiénes los elaboraron?

--ZP: ANV es un partido legal, que condena la violencia. Y quienes lo negábamos éramos unos p... fachas que nos alegrábamos de que ETA volviese a matar, como me lod ijeron algunos foreros de izmierda.

--Zapatero quiso hacer de ANV una plataforma contra ETA.

--ZP: "ETA está más débil que nunca".

--Jesús Eguiguren dice que el proceso de paz mereció la pena y que PSE no renuncia a lograr un acuerdo intermedio como solución. El pegamujeres no renuncia a que los etarras, sus camaradas de izquierdas, salgan de la cárcel en la que están injustamente. ¡Y los socialistas vascos tienen como presidente a un condenado por maltrato a su esposa!

--Los socialistas vascos, "orgullosos" de haber intentado el fin de ETA. Bueno, también están orgullosos de la revolución de octubre del 34, de las checas, del robo del oro del Banco de España, del terrorista Juan Negrín...

--ETA dice que el Gobierno le sugirió usar la marca ANV en las municipales

--El Gobierno pidió a ETA en Bruselas que no atentara durante la campaña electoral

--A Benegas: ¿le molesta más hablar con Rosa Díez o con etarras?

--Enric Sopena se desfoga en ElPlural contra los etarras y les llama matarifes y de todo. ¿Ya no recuerda que apoyó la negociación con ETA? ¿Sigue apoyándola? Sopena, ¡queremos saber!

--Santiago Pedraz (a) El melenitas, ¿a que no tienes agallas para ir a los padres de los guardias civiles asesinados para explicarles que los amigos de los etarras tienen derecho a la libertad de expresión? ¡¡Que te pagamos el sueldo, desgraciao!!

--El presidente del partido proetarra PNV, Íñigo Urkullu, pide "tacto".

CODA: Hermann Tertsch:

No hace mucho -aunque algunos tengan la memoria cada vez más corta- se nos hablaba de los avisos de ETA, previos a los atentados, como una prueba de que en el fondo, nuestros jatorrillas del hacha y la serpiente también tenían su corazoncito y había «líneas rojas» que ni los etarras querían traspasar.

N del A: Algunos foreros comparan la tregua que buscó ZParo con la que se encontró Aznar. Sugiero la lectura de este editorial de El País (16-7-2006):

El proceso para el fin de la violencia en Euskadi nace de la comprobación por parte del Gobierno de la voluntad del actual grupo dirigente de ETA y Batasuna de abandonar la actividad armada. Este tipo de procesos requiere inevitablemente de una cocina previa sobre los instrumentos y los métodos de negociación: los trabajos preparatorios acostumbran a influir en el resultado final. La tregua de 1998 fue preparada por el PNV; su anuncio fue el fruto de un pacto entre los nacionalistas vascos y el tándem ETA-Batasuna, sin la participación del Gobierno del PP. Esta secuencia tuvo mucho que ver con el fracaso de las conversaciones. En esta ocasión, los contactos preliminares han sido entre emisarios del Gobierno socialista y de ETA, por lo que la probabilidad de éxito es mayor.

Muchas gracias, Antonio Javier Vicente Gil.

Las raíces de ETA
ANTONIO ELORZA El País 31 Julio 2009

A medio siglo de su fundación, ETA tiene el dudoso honor de ser la organización terrorista más veterana del continente. Por mucho tiempo, observadores demócratas de dentro y fuera de España creyeron que se trataba de una respuesta a la opresión ejercida por la dictadura de Franco sobre el País Vasco y que en consecuencia, por encima de lo discutible de sus métodos, se trataba de un movimiento social y político de signo progresista, a lo cual contribuía su retórica izquierdista adoptada al calor de los años sesenta. El atentado exitoso contra Carrero Blanco pareció confirmar esa imagen, pronto desmentida, sin embargo, por otro atentado, el de la calle del Correo. Y ciertamente el franquismo fue un agente de radicalización del nacionalismo vasco radical, como lo fue la persistencia de las torturas, por no hablar del terrorismo de Estado tipo GAL, en los primeros años de la democracia. Pero el fondo del problema es que a fines de los setenta, como hoy, como ocurriera para sus precursores en 1936, la cuestión para ETA no era la presencia o ausencia de democracia, sino la exigencia de vencer al "enemigo" por antonomasia: España.

A mediados del siglo XIX, Engels incluía a los vascos entre las ruinas de pueblos cuyo único papel histórico antes de desaparecer consistía en sostener causas reaccionarias. En este caso, al carlismo. Fue la industrialización de Vizcaya lo que hizo posible que resurgiera, y se planteara en términos modernos, pero cargados de arcaísmo, la perspectiva de una nación vasca. El contexto fue determinante para activar recursos tales como el fuerismo (convertido en "leyes viejas", expresión de una imaginaria independencia), el racismo (contra los mochas o belarrimochas, luego contra los belchas, "negros", liberales, por fin contra los inmigrantes maketos) y el integrismo religioso, asociado al carlismo. En el fondo, la aplicación extrema, por expulsión, de la discriminación establecida desde el siglo XV por los estatutos de limpieza de sangre en Castilla, pasó la frontera de la modernidad y en la formulación de Sabino Arana dio vida al compañero olvidado del otro nacionalismo biológico de la Europa de 1900. El nacionalismo vasco hubiera existido sin duda ante la crisis del Estado-nación español. El mito reaccionario surgió en este caso de la propia historia vasca.

Especie invadida, la vasca; especie invasora, la española, agente de opresión política y de degeneración moral y religiosa. El resultado sólo podía ser una religión política del odio. Su itinerario es fácil de reconstruir, desde las obras en prosa y en verso de Sabino Arana, a los textos de ETA en la última década. Los jóvenes patriotas detenidos hace un siglo por gritar "Gora Euzkadi y Muera España"; la previsión del discípulo Santi de Meabe, Geyme, sobre un futuro en que los patriotas fusilados por España abrirían la etapa de lucha final por la independencia; la fascinación desde 1916 ante el modelo irlandés de lucha y muerte por la patria experimentado por los jóvenes sabinianos a cuyo frente se hallaba Eli Gallastegui, Gudari, cuya descendencia ya se incluye en la historia de ETA; el antirrepublicanismo violento, el gusto por los símbolos y la pasión organizativa de su grupo "Jagi-Jagi" en los años treinta, son otros tantos eslabones de una cadena, repintada y acerada por el filólogo Federico Krutwig en los años sesenta, que arroja como precipitado la ETA de los atentados sangrientos al final de esa misma década. Adecuaciones y cambios sobre un fondo de continuidad.

Religión política porque desde Sabino Arana a los dirigentes etarras de hoy, la lucha armada por la patria, el terrorismo, es presentada como un deber de naturaleza religiosa que el individuo ha de asumir. La referencia a san Ignacio en las fechas de fundación del PNV y de ETA no es casual: el santo guipuzcoano propone una organización disciplinada, de "gudaris de Jesús" para luchar contra "el enemigo", en este caso no los protestantes sino España, hasta destrozarles. El enfrentamiento de lo puro y lo impuro resulta capital, como lo era ya en los tiempos de ese vizcaíno o guipuzcoano del Antiguo Régimen, "limpio de sangre de judíos, moros, herejes y gentes de mala raza". Sólo que siguiendo el mismo ejemplo, el absolutismo de los principios ha de ser conjugado con el pragmatismo en los medios, de donde surgió el espejismo de las "dos almas" del nacionalismo.

Desde el punto de vista de ETA ese pragmatismo puede aconsejar en unas ocasiones los asesinatos selectivos, o "la socialización del sufrimiento" hasta consolidar en el País Vasco rural una forma de dominio totalista, que en sus antecedentes y en la planificación de la violencia entronca con el antecedente nazi, y en otras, llegado el caso "la tregua permanente" y "la negociación". Pero como se vio en las conversaciones de Loyola, el imperio de la dimensión teleológica, el camino hacia la independencia, acaba deshaciendo las ilusiones.

Movimiento terrorista de signo totalitario, ETA ha producido un enorme desgarramiento en la sociedad vasca. Pero ésta ha resistido y es curiosamente ahora cuando puede hablarse, no de la perennidad de ese "pueblo vasco" prehistórico de Arzalluz e Ibarretxe, sino de una auténtica construcción nacional vasca.

Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política.

ABASCAL NO ACEPTA EL TÉRMINO "EUSKAL HERRIA"
"No todos pensamos como Oyarzábal, esto con San Gil no ocurría"
Santiago Abascal no piensa como Iñaki Oyárzabal. En su opinión, el secretario general del PP vasco se equivoca al defender el término "Euskal Herria" y recuerda que éste "siempre ha sido usado por los enemigos de España". En declaraciones a LD, reconoce que "esto con María San Gil no ocurría".
Abascal (padre), en rueda de prensa.
Pablo Montesinos Libertad Digital 31 Julio 2009

No todos piensan como Iñaki Oyarzábal en el seno del PP vasco. Santiago Abascal ha criticado que su secretario general haya defendido el término "Euskal Herria" en las escuelas y calcara el discurso de la consejera de Educación, Isabel Ceelá. También le amonesta por decir que el partido "mire hacia delante" y no reclame el cambio en la Diputación Álava.

En una entrevista concedida a Libertad Digital, el secretario de la Mesa de las Juntas Generales de Álava y presidente comarcal del PP en Ayala ha alzado la voz en contra del término "Euskal Herria", que el jueves fue aprobado por la cúpula regional de su partido. Tras decir que Oyarzábal "es muy libre de opinar lo que quiera", apuntó que él no acepta "la realidad cultural" de la que habla.

"¿De qué realidad hablamos? ¿de la que está al otro lado de la frontera? ¿de los que hablan español? ¿de los que no hablan español?", se pregunta Abascal, que recuerda que el polémico término "lo han usado nuestros contrarios y, mucho más, nuestros enemigos... siempre ha sido usado por los enemigos de España, por aquellos que quieren separarse de la Nación".

Abascal defiende que se utilice "País Vasco" o "Euskadi" y afirma que "no podemos aceptar este tipo de términos, para mi es una palabra nacionalista en sí".

"Esto con María San Gil no ocurría"
Dicho esto, Abascal asegura que "no todos" piensan como que Iñaki Oyarzábal y lamenta que el PP vasco haya pasado a ser "un partido más". "Ahora parece que todos decimos lo mismo", añade.

Preguntado por si en la etapa de María San Gil se hubieran dado este tipo de declaraciones, el veterano dirigente político sentencia: "esto con María no ocurría". "Me parece pobre que aceptemos un término como éste, no hay firmeza, parece que nos diluimos y nos convertimos en un partido más", argumenta. Habla de falta de "firmeza".

"La Diputación de Álava nos corresponde"
No ha sido el único asunto en el que discrepa con su secretario general. Para Abascal es inaceptable que Oyarzábal diga que el cambio en Álava "no es un tema que deba preocupar tanto". Esgrime dos razones fundamentales: que el PP ganó las elecciones y que fue un "pacto no escrito" con el PSE.

"La Diputación nos corresponde y bajo ningún concepto tenemos que decir que tiramos la toalla, no me parece nada correcto este comentario", afirma, para después recalcar que "lo más posible" es que "los socialistas nos hayan engañado".

La mayoría de los padres gallegos quiere que sus hijos estudien castellano
La participación en la consulta ha rondado el 60%
 www.lavozlibre.com 31 Julio 2009

Santiago de Compostela.- La mayoría de los padres gallegos que ha respondido a la encuesta lingüística realizada por la Xunta quiere que sus hijos estudien en castellano. Sólo una minoría, de alrededor del 10%, opta por el monolingüismo en gallego. Más de la mitad de los padres quiere que, junto al castellano, sus hijos se eduquen también en gallego. La consulta desvela que el sistema de enseñanza que se viene practicando hasta ahora no es del agrado de los padres y hace prever que el Gobierno de Núñez Feijóo modificará las cuotas lingüísticas, la lengua de los libros y la comunicación con los padres, que era en gallego, especialmente en la enseñanza pública. La unificación de los datos es dificultosa, dado que la encuesta se ha desarrollado por etapas de enseñanza. Ha arrojado datos diferentes, aunque similares. Igualmente destacable es la alta participación, que ronda el 60%. PINCHE AQUÍ PARA CONSULTAR LOS RESULTADOS DE LA ENCUESTA LINGÜÍSTICA (sólo en lengua regional) .http://www.lavozlibre.com/userfiles/file/31%20de%20julio/Dossier_Consulta_Datos.pdf

El secretario general de Política Lingüística, Anxo Lorenzo, presentó hoy los resultados de la consulta a las familias sobre la utilización de las lenguas en la educación no universitaria de Galicia, que será el punto de partida para la elaboración del nuevo decreto del gallego en la enseñanza. Lorenzo destacó la participación del 58,7%, que fue especialmente elevada en los ciclos en Educación Infantil y Primaria, donde llegó al 70,1% y al 75,7%, respectivamente. Estos datos son más elevados que los de Secundaria (38,4%) y Formación Profesional (33,1%).

Para el secretario general de Política Lingüística, los resultados demuestran el interés de los padres y madres en las decisiones que alcanzan al sistema educativo para sus hijos. Además, el conjunto de las respuestas de las familias demuestra que la sociedad gallega se reafirma bilingüe, particularmente en Infantil. En este ciclo, alrededor del 60% de los padres afirma que sus hijos aprendieron y hablan habitualmente en castellano, lo que no supone inconveniente para que la mayoría (53%) prefiera un aprendizaje bilingüe.

En Primaria, gran parte de las familias (un 49,4%) opta por algún tipo de enseñanza bilingüe, sea indistintamente en las dos lenguas o bien sea con tendencia mayoritaria hacia una de ellas. Frente a esto, un 37,4% de los consultados elegiría una enseñanza completamente castellano y un 12,5% optaría por dar todas las asignaturas troncales en gallego. Una tendencia muy similar a la de cómo deberían realizarse las pruebas orales o escritas.

En Secundaria, un 46% prefiere que se cursen las troncales de forma repartida entre las dos lenguas, mientras que el resto opta por enseñanza monolingüe, sea exclusivamente en castellano (33,8%) o todo en gallego (19,8%).

En los ciclos formativos, la mayoría de los consultados (un 52%) opta por un empleo de las dos lenguas en todas las materias, una opción mayoritaria que se mantiene también para los libros de texto y el material escolar.

Donde existe unanimidad es en la consideración positiva de que se impartan contenidos en inglés. A su favor está el 91,5% de las familias de Educación Infantil, el 75,2% de Primaria, el 63% de Secundaria y el 63% de Formación Profesional. Sobre la participación sustancialmente inferior en Secundaria y Formación Profesional, Lorenzo destacó que numerosos directores de centros informaron de que muchos alumnos no habían recibido el cuestionario por estar de vacaciones, de viaje de estudios o realizando prácticas.

UN MARCO LINGÜÍSTICO DESFASADO
Lorenzo reafirmó que a la vista de los resultados el marco normativo no se ajusta a las preferencias de los padres, por lo que la Consejería "tendrá en cuenta la opinión expresada libremente por las familias para la redacción del nuevo decreto". El responsable de Política Lingüística incidió en que "resta una importante labor por hacer en la consolidación de la convivencia lingüística", ya que en las etapas de Primaria y Secundaria "el gallego aún no se percibe tan útil como el castellano". Por este motivo, es necesario "revisar los modelos de normalización lingüística asumidos en los últimos 25 años". El objetivo es que las dos lenguas "estén presentes en la sociedad que construimos en igualdad".

El secretario de Política Lingüística repasó también las diferentes fases del proceso de consulta. Ésta se dirigió a los 330.856 alumnos de los 1.490 centros de enseñanza no universitaria de Galicia, que pudieron responder al cuestionario entre el 15 y el 19 de junio. Los centros, a su vez, remitieron estos formularios hasta el viernes 26.

A partir de ahí, y en todo momento, las consultas permanecieron en las dependencias de la Consejería. El lunes 29 de junio comenzó la apertura de cuestionarios, de forma manual, empezando por la provincia de Pontevedra. Durante la primera semana de julio se procedió a la instalación de los equipos informáticos necesarios para el proceso de escaneo y recuento de los datos, a una velocidad de 10.000 consultas al día.

El proceso fue supervisado por personal de la Consejería reforzado con técnicos de la empresa 'Obradoiro de Socioloxía', de acreditada experiencia, que puso los medios logísticos e informáticos necesarios. La fase de recuento duró hasta el 24 de este mes, aunque fue interrumpida durante dos días debido a un fallo en el escáner. En la semana siguiente se consolidó la base de datos, realizando el preceptivo control de calidad, comprobando manualmente y de forma aleatoria la correspondencia de una parte de los datos con su equivalente digitalizado. Hace falta indicar que durante todo el proceso, un grupo de funcionarios, pertenecientes al cuerpo de inspectores de Educación, supervisaron y garantizaron la transparencia del incluso.

Gloria Lago: "La encuesta lingüística deja claro que la imposición no sintoniza con los ciudadanos"
"Deben darse de cuenta de que han estado legislando de espaldas a la calle", afirma la líder de Galicia Bilingüe
 www.lavozlibre.com 31 Julio 2009

Madrid.- Gloria Lago, presidenta de Galicia Bilingüe, celebra los resultados de la encuesta lingüística sobre el gallego y la alta participación registrada. Para Lago, amenazada e insultada reiteradamente por los nacionalistas más radicales, los datos que arroja la encuesta demuestran lo que su asociación siempre ha defendido: "Han estado legislando de espaldas a la calle".

- ¿Qué opina Galicia Bilingüe de los resultados de la encuesta lingüística promovida por la Xunta?
- Deja claro que en Galicia existen diferentes sensibilidades y que desde luego la política de imposición no estaba sintonizando con los deseos de los ciudadanos. Nosotros siempre hemos sostenido que este decreto no contaba con el respaldo de la sociedad y estos datos lo demuestran. La única solución posible es respetar los derechos de los ciudadanos, en este caso los de los padres a la hora de elegir la lengua vehicular en la enseñanza de sus hijos, al igual que se hace en el resto de países. En Galicia Bilingüe siempre defenderemos el derecho de todos los niños a ser educados en la lengua que elijan ellos o sus padres, tanto los que forman parte de una mayoría como los de las minorías. Todos hablan una lengua oficial y tienen derecho a estudiar en aquélla en la que mejor aprenden.

- El porcentaje de participación ha sido de un 58%. ¿Cree que es el adecuado?
- Teniendo en cuenta que era algo voluntario nos parece bastante alto. Creemos que es algo a tener en cuenta y desde luego se puede valorar como muy significativo.

- Sectores relacionados con el BNG criticaron el retraso en la publicación de los resultados y hablaron de manipulación. ¿Qué piensa de ello?
- No sé qué datos pueden tener para pensar eso, son únicamente suposiciones. El consejero de Educación explicó hace poco que el recuento estaba siendo muy laborioso porque se estaba haciendo uno a uno. Era muy complicado y querían hacerlo bien. En ese sentido no tenemos nada que objetar. Por supuesto, no pensamos que haya habido ningún tipo de manipulación, nos parece disparatado.

- ¿Cuál debería ser la actitud de la Xunta a partir de ahora?
- En primer lugar deben darse cuenta de que se ha estado legislando de espaldas a la calle, como nosotros sostuvimos siempre. Y en segundo lugar de que la única manera de respetar la libertad de los ciudadanos es dejarles elegir. Espero que con estos datos se den cuenta de que ni se pueden aplicar políticas de inmersión ni tampoco serviría una política de reparto de asignaturas en el sentido de 'café para todos'. Los datos demuestran que hay un porcentaje muy grande de personas que quieren una opción y otro porcentaje también muy grande de personas que desean otra. Y esos derechos hay que respetarlos. Por tanto, cualquier cosa que no sea libertad para elegir no contará con el respaldo de los ciudadanos.

- ¿Cómo cree que pueden congeniar los diferentes puntos de vista?
- Hay muchas sensibilidades diferentes. Frente a eso, lo ideal e idóneo, y lo que siempre hemos sostenido, sería que hubiese tres vías. Sabemos que es complicado y por ello pedimos que por lo menos se respete la promesa electoral de dejar elegir a los padres las asignaturas troncales. Está claro que a la larga la única forma de que esto funcione de verdad y para muchos años son las tres vías, pero nosotros entendemos que eso es complicado, que lleva tiempo y que no se puede hacer de la noche a la mañana. Por ello, pensamos que la promesa electoral de Feijóo de permitir que los alumnos estudien las troncales en su idioma es lo más adecuado.

- ¿A partir de cuándo se pueden empezar a notar los cambios?
- El próximo curso todavía está en vigor el decreto actual. Al parecer el nuevo estará redactado para el último trimestre del año, por lo que no será de aplicación hasta más tarde. Insistimos en que para el próximo curso se afloje un poco la imposición sobre los alumnos. Ya que el nuevo decreto todavía no estará en vigor y sobre todo a la vista de estos resultados, deben dejar un poco más de libertad. Con estos datos en la mano, lo que no puede ser es que los alumnos estén sometidos durante un año más a exactamente la misma legislación que regía hasta ahora. Estos datos demuestran que al menos durante este periodo de transición, mientras no se redacte el nuevo decreto, es imprescindible abrir un poco la mano y dejar entrar libertad en los centros de enseñanza.
 

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