AGLI

Recortes de Prensa    Martes 11 Agosto 2009

 

Todo igual, tirando a peor
Lorenzo Contreras Estrella Digital 11 Agosto 2009

Haces una pausa en la atención, te reecuentras con la actualidad, y todo sigue lo mismo, incluso empeorado, pero sustancialmente idéntico. Empeorado porque ETA demuestra, como uno mismo, en medio de una trompetería triunfalista oficial y oficiosa, había expresado desde el día primero de julio, que la organización terrorista volvería a la carga; ella, que tan enemiga es de la vida ajena, resulta que está alarmada por su propia supervivencia. Y además, con todo su cinismo clásico, manifiesto en su último comunicado, llega a recomendar, refiriéndose a los objetivos que viene atacando, ?que la ciudadanía extreme las medidas de preocupación en torno a estas instalaciones?. Es como decir ?tengan cuidado que voy a poner bombas en todas partes. Circulen con prudencia.?

Se la daba por moribunda, e incluso hay quienes siguen creyéndolo así, pero ETA, por desgracia, obedece a su propia ley de vida, que consiste en matar y destruir. Y lo peor es que puede hacerlo. Con eficacia y con técnica. No hay tantos novatos, como se dice, en sus filas.

Ahora bien, consciente de la impopularidad que sus acciones le reportan, intenta derivar responsabilidades hacia quienes entorpecen sus ?generosas? llamadas de aviso. Y así, en alusión al atentado contra la sede del PSE de Durango, la banda arguye que la policía cortó su llamada al ayuntamiento y al servicio de emergencias para que ETA diera pistas con alguna nueva ración de tales avisos.

Vuelve a ser la ETA de siempre y también la de los peores tiempos. Insiste en atacar los flancos más sensibles para la Administración. La Guardia Civil en primer término. Saben los estrategas de la banda hasta qué punto esta ofensiva incremente las contradicciones internas. El ataque a la casa-cuartel de la Benemérita en Burgos no respondió precisamente a los ?humanitarios? miramientos que la banda pretende atribuirse. La acción fue tan brutal como la de Zaragoza en 1987 y de Vic en 1991. No fueron sólo guardias civiles los que entonces murieron. También personas de su entorno, incluidos cinco niños en el cuartel de la localidad catalana. Ahora en Burgos había quince niños. Los efectos de la voladura han sido mostrados en elocuentes imágenes. Que no venga ETA diciendo, como lanza con todo descaro en su comunicado último, que no es ella, sino Rubalcaba quien quiere ver muertos a familiares de la Guardia Civil, niños incluidos, para ?crear contradicciones a ETA?.

La argumentación es delirante. Según la banda, es el ministro y no ella, con sus bombas,?quien está jugando a que mueran civiles?. Y añade: ?Es él (Rubalcaba) quien puede tomar medidas para evitarlo y no lo hace?. Como suena.

En Burgos no hubo muertos. Sólo sesenta y cuatro heridos. Poca cosa. Otra ve será, ¿verdad? Porque el ministro lo quiere y no ETA, claro. ¿Contradicciones en su seno intentadas desde Madrid? Las verdaderas contradicciones y tensiones institucionales son las que la organización terrorista está creando en la Guardia Civil y sus distintos ?sindicatos?, entre otros la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que en un comunicado denuncia inadecuada dotación de chalecos antibalas, carencia de inhibidores de frecuencia para neutralizar los ataques y la presencia de coches-bomba, entre otros riesgos.

Que la Guardia Civil, a través de la citada Asociación, dice no querer son discursos inoperantes, fotografías e imágenes de entierros y funerales solemnes. Sostiene que los últimos atentados contra su institución han revestido unas características que serían impensables contra cualquier otra fuerza encargada de la seguridad. O sea, el alguacil alguacilado. La inseguridad de la Seguridad. Familiares alojados en los cuarteles para mayor ?inri?. Doscientas personas en el cuartel de Burgos y, de pura casualidad, ningún muerto. Los que habría querido Rubalcaba, pero nunca ETA, que por lo visto no tira a dar, sino a prodigar avisos y recomendaciones a los inocentes.

Coletazos jurásicos de ETA
VALENTÍ PUIG ABC 11 Agosto 2009

ETA destruye vidas, riqueza, estabilidad, integridad moral. Nació principalmente para aniquilar una cohesión histórica. No nació contra Franco, sino contra España. No es por otra razón que este verano, más de treinta años después de la muerte de Franco, destruye vidas en Mallorca, pone en riesgo la riqueza turística de una isla laboriosa y calma, a la vez que ubica sus atentados en las coordenadas del reposo estival de la Familia Real.

Son coletazos ya de agonía, pero quién sabe si serán los últimos. La gran bestia, infiltrada en cierta proporción por los servicios de inteligencia, conserva la capacidad de maniobra de su propia maldad. Puede dar pasos demoledores, matar con coletazos espasmódicos, resguardarse en el recodo más corruptor de su laberinto. Puede seguir matando. Ahora tiene algo de monstruo paquidérmico pero con la capacidad ultra-devastadora de las pirañas. Está en lo mismo de siempre: fanatismo, barbarie, locura, sed sanguinaria, extrema dislocación de lo que es el bien y el mal.

En ese submundo de ETA, matar ha inundado de sinrazón cualquier vestigio de la conciencia aunque sería ingenuo suponer que eso merma la capacidad de tramar estrategias letales o el raciocinio necesario para urdir muerte y destrucción.

Completamente acosada por la fuerza legítima del Estado, tendrá que ser de una vez por todas la propia ETA la que algún día anuncie un desistimiento terminal del terror. Nadie puede prologar eso con diálogo. Con una ETA entregada con armas y bagajes, el Estado de derecho sabrá lo que tiene que hacer. Es algo que va a ocurrir tarde o pronto, pero ocurrirá. Aun así, el rastro de sangre y vesanía va a estar ahí por los siglos, huella imborrable de tanta inhumanidad como encarna ETA. Pero el imperio de la ley habrá acallado esas pisadas jurásicas que desvelan las noches de las buenas gentes en cualquier punto de España.

El Rey Don Juan Carlos ha reiterado la voluntad de todos los españoles de ver el último coletazo de ETA cuando en días bienaventurados la ley dicte su sentencia final. Esas palabras de la Corona ante una actuación del terror representan en sustancia lo que los tratadistas definen como teoría de la integración, una Jefatura del Estado como espíritu dinámico y en evolución. Es en realidad un acto de autoconciencia por el cual toda la ciudadanía expresa su rechazo del terrorismo sirviéndose de la palabra del Monarca. Lo vimos también en la sesión fotográfica de los Príncipes de Asturias en el parque de Mar de Palma, a pocas horas del atentado de Palma Nova. Un acto de entraña familiar representaba la expresión de cientos de miles de familias españolas ante el terror. Es la fuerza efectivamente integradora de la palabra, los gestos y los símbolos. En la residencia de Marivent todo sigue su curso.

La vida del ciudadano español, mucho más todavía en coyuntura económica tan pedregosa, está llena de dificultades y ETA es una de las más atroces y excepcionales que el siglo XX ha legado a este siglo XXI. Esta vez lo han constatado las víctimas de Palma Nova y sus próximos, como toda la sociedad mallorquina inquieta y sobresaltada. Esos son los periplos del terror, de invierno a verano, de norte a sur, de península a archipiélago. Coletazos de una fauna jurásica que decidió destruir vida y Estado. Ritos de bestialidad contra lo que llamamos civilización y que se construye y destruye minuto a minuto. Aterradora oscuridad de ETA frente a la noche de las Perseidas.
www.valentipuig.com

La serpiente sigue ofreciendo su manzana
Ángeles PEDRAZA - Vicepresidenta de la AVT La Razón 11 Agosto 2009

Cuando todavía tenemos tan reciente el recuerdo de los dos últimos asesinatos de ETA, la banda continúa con su estrategia invariable de «recordarnos» el daño que nos puede hacer. Nadie debe olvidar que es posible salir un día a trabajar o a comer en un restaurante y no volver a casa jamás. Tampoco el turismo debe ignorar que puede verse afectado por las acciones de una banda de criminales que utilizan la violencia para conseguir objetivos que les son inalcanzables en el legítimo ejercicio democrático.

La respuesta a este chantaje sólo puede ser un «NO». Un «no» rotundo, sin matices.

En España vivimos en una sociedad democrática que hemos construido entre todos y que, con sus muchos defectos e imperfecciones, es fruto de nuestro esfuerzo por implantar la libertad, la diversidad y el respeto mutuo. Y una sociedad en la que un millar de personas han muerto asesinadas y decenas de miles han sido heridas por unos salvajes incapaces de convivir en libertad con quienes no comparten sus delirantes teorías totalitarias.

La serpiente de ETA sigue ofreciendo su manzana. La manzana de la negociación. Una manzana que, de ser de nuevo mordida por algún Ejecutivo, volverá a sumergirnos en un mundo infame, en que el mal se premia otorgando concesiones y negociaciones mientras que la defensa del bien supone ser coaccionado, extorsionado o asesinado.

No podemos evitar la segunda parte: son ellos quienes coaccionan, extorsionan y asesinan. Pero sí que podemos evitar la primera, porque de nosotros, de toda la sociedad española y especialmente de nuestra casta política depende que el mal no obtenga ningún rédito por sus acciones.

Es duro y es difícil, porque hasta que la serpiente comprenda que jamás caeremos en su trampa, ETA seguirá haciendo lo único que sabe hacer: sembrando el dolor y la indignación en nuestros corazones. Pero es el único camino hacia la victoria sobre la banda. Es el único camino para legar a nuestros hijos un mundo por el que merezca la pena luchar.

Peor de lo que parece
HERMANN TERSTCH ABC 11 Agosto 2009

¡MENUDO agosto! Todo el mundillo político español deseoso de desaparecer del tantas veces grotesco escenario público, un par de semanas al menos, aun a costa de cederle el espacio publicitario en prensa e informativos a nuestra querida Maritere, nuestro moderno híbrido de Florence Nightingale, Paquita la dinamitera y, hoy por hoy, la primera gran mecenas con dinero público «a nivel planetario». Pero no hay forma de tranquilidad agosteña para nadie. Ni de siesta, con o sin orinal, pijama y padrenuestro. Y es que ya no hay cuartel y los frentes se multiplican. Acecha el otoño y cada vez son más los que están en la intemperie que evocaba el poeta de Heinrich Heine. Y ETA quiere estar presente en esta historia de desesperanza.

Hay un dicho en este país -«La policía no es tonta»- que se utiliza tanto con ironía como sin ella. Pero desde ayer hay una variación de la misma, quizás la más mordaz, que es hiriente para toda nuestra sociedad y que fue durante todo el día el titular principal de la edición digital de Der Spiegel, la revista política alemana más leída y de mayor repercusión. Rezaba: «ETA toma el pelo a la policía española». Todos sabemos que esto no es verdad. Todos sabemos de las enormes dificultades con que se encuentra la Policía en su labor en unas condiciones como las que se dan en una isla grande hacinada -todavía- de visitantes. Pero un hecho incontrovertible es que la idea se ha producido. Y es difícil creer que sólo en la redacción de Der Spiegel. Mala señal.

Por supuesto no seré yo el que escale la cumbre de las maldades y demagogias para sugerir que la Policía en las Islas Baleares está dedicada a otras cosas. Y que el Gobierno dicta sus prioridades según le conviene a su política, de un día para el otro. Por ejemplo detener y mantener en los calabozos inútilmente a unos miembros de la oposición sospechosos de unos delitos de apropiación o malversación. Todo ello un día después de que la secta político-mediática del izquierdismo viera cómo se le hundía su enésimo intento de destruir al partido de la oposición utilizando conjuntamente instrumentos del estado, medios adeptos o postrados, jueces socialistas militantes. Comprendemos que en este Estado sea imposible ya llamar a declarar al vicepresidente Chaves por la subvención que dio a la empresa de su niña, pero todos saben que los detenidos y gratuitamente humillados en Mallorca habrían estado el lunes en su casa y habrían acudido a comisaría o al juzgado.

Que el Gobierno utiliza a la Policía y a la Fiscalía para intentar anular la posibilidad de una alternancia política es ya mucho más que una sospecha. Que para ello voluntad es muy útil conocer las comunicaciones confidenciales del enemigo a batir, es evidente. Las pruebas contundentes de que se escucha a políticos, empresarios, periodistas solo las habrá cuando los que dirigen las operaciones de escucha de los socialistas cambien de amo.

En fin, un verano aciago en el que los españoles, en vacaciones o no, están angustiados ante un clima que es el peor posible para un otoño que puede traernos un tsunami de desempleo jamás visto, un aumento rampante de la pobreza y quizás de la violencia. Mientras, da la impresión de que solo hay dos españoles que no están de vacaciones sino veranean al estilo antiguo. Uno, el jefe de la oposición, gallegueando. El otro, en La Maretta, jugando a jefe del estado. Esto es peor de lo que parece.

Terror sectario
Editorial El Correo 11 Agosto 2009

Los cinco atentados que ayer se cobraron la vida de casi medio centenar de personas e hirieron a más de doscientas, en las cercanías de Mosul, en la propia Bagdad y en Tikrit, se sumaron a los perpetrados el pasado viernes, y que dejaron el sangriento saldo de 38 víctimas mortales y 267 heridos. El hecho de que todos los ataques se produjeran en la proximidad de mezquitas chiíes o en barrios habitados por ciudadanos de esa corriente religiosa permite pensar que tales matanzas pretenden reavivar la espiral de la violencia sectaria entre los iraquíes.

Resulta prematuro concluir que este rebrote del terrorismo más brutal puede guardar relación con los riesgos que entraña la transferencia de la seguridad de las ciudades y de sus conurbaciones al nuevo ejército iraquí, de modo que las tropas estadounidenses pasen a encargarse de controlar el resto del territorio. En cualquier caso, lo ocurrido ha de ser motivo de grave preocupación, porque constituye el reflejo extremo de las enormes dificultades a las que deberá enfrentarse el complicado diseño de la paz en un país cuarteado a causa de las divisiones de culto o étnicas, entre la obediencia suní o chií de su población árabe y las aspiraciones kurdas.

Sería simplista deducir que estos brutales atentados, y los que se han venido produciendo a lo largo del mes de julio, son consecuencia directa de una determinada opción en el diseño de los planes de seguridad en Irak. Pero esta sangría señala los indudables riesgos que comportará la paulatina retirada de Estados Unidos del que ha sido su terreno de operaciones en los últimos años para encomendárselo a las tropas iraquíes. No tanto porque éstas no estén preparadas en adiestramiento y medios para garantizar en lo posible la seguridad de sus conciudadanos, como porque no acaban de formar parte de un Estado consolidado, capaz de hacer que prevalezca el principio de ciudadanía, con sus derechos y obligaciones, por encima de la particular pertenencia religiosa o étnica de cada iraquí. Pero quizá lo más preocupante de lo que vuelve a ocurrir estos días en Irak es que la muerte violenta en el país ha dejado de ser noticia de primera página. Como si la eventualidad de que el terror sectario se convierta en problema endémico de los iraquíes no preocupe demasiado a la comunidad internacional mientras las atrocidades permanezcan como un fenómeno acotado dentro de aquellas fronteras.

Una mala política de empleo público
EDITORIAL El Mundo 11 Agosto 2009

MIENTRAS más de un millón de personas pasaban a engrosar las filas del paro en 2008, ese mismo año la Administración del Estado contrataba para tareas administrativas a un 3% de empleados más que el año anterior. A tenor del informe del Ministerio de Economía publicado ayer sobre contratación pública, si algo queda claro es que el presidente Zapatero ha conseguido que haya un sector que no está en crisis: el de la Administración.

Resulta harto elocuente observar la evolución histórica de la contratación de empleados públicos. Mientras ésta había caído de forma imparable desde los años 90, la tendencia se invirtió justo en 2004, con la llegada de Zapatero a La Moncloa. Desde entonces, el número de trabajadores en la Administración del Estado no ha dejado de crecer: en cinco años lo ha hecho en 65.000 personas. Y eso pese a que el presidente del Gobierno anunció hace ahora un año que la oferta de empleo público se iba a reducir en un 70% en 2009. Pero si fue incapaz de parar esa espiral ya entonces, es difícil pensar que pueda cumplir su compromiso al acabar el presente ejercicio. Otro dato significativo es que el Gobierno no se haya atrevido a congelar el salario de los funcionarios en un año tan crítico para la economía.

Esta política de aumentar los contratos en la Administración dispara el déficit público y obliga a exprimir aún más las arcas públicas en un momento en el que éstas se desangran. No sólo se han desbocado los gastos a cuenta de la cobertura social de los parados, sino que otras urgencias como el plan de rescate de la banca o el plan de fomento de empleo han obligado a hacer desembolsos fuera de lo común. A todo ello hay que añadir los recursos que habrá que destinar para la nueva financiación autonómica. La conclusión es que se está hipotecando el futuro del país.

El análisis sobre los contratos de personal en la Administración durante 2008 revela también que su crecimiento ha sido desigual. Por ejemplo, aumentó el número de altos cargos en un 7,6%, lo que confirma la querencia de los políticos por multiplicar sin tasa el personal a su cargo. Pero el informe muestra también que la cifra de empleados creció en todas las áreas de la Administración General del Estado a excepción de Justicia, donde cayó un 5%, lo que viene a demostrar que ha sido un apartado descuidado por el Gobierno. Aunque es cierto que el Ejecutivo dice estar dispuesto a rectificar aquí, ha tenido que producirse primero una huelga de jueces y un cambio de ministro.

Pero si es preocupante la política de la Administración central, es innegable que las comunidades autónomas y los ayuntamientos están repitiendo sus errores, aumentando la contratación y el número de cargos con una visión clientelista de la función pública. Todo ello ha provocado que, como ya puso de manifiesto la Encuesta de Población Activa a principios de año, el número de empleados públicos supere en España por primera vez en la historia los tres millones, lo que equivale a decir que casi uno de cada cuatro trabajadores es un asalariado de las Administraciones del Estado.

Hay que decir claramente que no sólo es un disparate que el Gobierno siga incrementando el número de trabajadores públicos sin plantearse siquiera un nuevo Estatuto de la Función Pública -que introduciría racionalidad en este ámbito y permitiría disponer de sistemas más flexibles de contratación-, sino que se puede mantener el Estado del bienestar sin necesidad de incrementar los recursos en personal todos los años, como ha logrado demostrar Sarkozy en Francia.
 

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El diálogo del día después
FLORENCIO DOMÍNGUEZ EL Correo 11 Agosto 2009

De pronto, en los últimos días, hemos vuelto a los debates veraniegos de los años 80 sobre el diálogo con ETA como una de las bellas artes, como si no hubiera pasado el tiempo y como si desde entonces no se hubieran acumulado experiencias políticas de las que extraer lecciones para el presente.

El Gobierno, después del fracaso de la negociación con ETA de 2006, decidió renunciar a esas políticas de diálogo y aplicar a la banda y a su entorno una estrategia de acoso implacable en todos los terrenos. El objetivo es conseguir que pongan en cuestión la eficacia del uso de la violencia y se convenzan de que no sólo no podrán conseguir sus objetivos políticos, sino que tampoco serán capaces de forzar una nueva mesa negociadora.

La continuidad de la violencia etarra se basa en la idea de que podrán provocar una nueva negociación, ya que el camino para el logro de sus objetivos pasa por esa mesa. Sin esperanza de negociación no hay esperanza de éxito político. Cuando los etarras se convencen de que no habrá negociación es cuando interiorizan que no merece la pena seguir con las armas. Eso se reflejó con claridad en el escrito elaborado en 2004 por Francisco Múgica Garmendia, 'Pakito', y otros cinco presos. Y se ve también en la carta incautada en la cárcel al abogado de la izquierda abertzale Txema Matanzas hace unas semanas.
Así que la estrategia antiterrorista más eficaz es aquélla que persuada a los etarras de que no habrá más negociaciones.

El PNV, dolido todavía por su salida del Gobierno vasco, que achaca a las consecuencias de la Ley de Partidos, polemiza estos días con los socialistas y se empeña en defender el diálogo con ETA, aunque sea para después del momento en que la banda haya tomado la decisión de abandonar las armas. El problema es que resulta más urgente plantear estrategias para conseguir que ETA renuncie a la violencia que pensar qué haremos cuando la banda haya dado ese paso. El PNV hace propuestas para el día de después, pero no dice cómo llegar a ese momento, que es lo que interesa ahora.

Además, se produce una circunstancia preocupante: hablar de diálogo ahora -aunque sea en los términos que lo hace el PNV, sin contenido político y para cerrar el capítulo de ETA- es interpretado por la banda de manera interesada. ETA percibe, en primer lugar, división en el campo de los demócratas y luego interioriza la defensa del diálogo como un aliciente para continuar ahora con las armas.

Es decir, que la discusión sobre el diálogo del día después sirve para que los terroristas tengan menos prisa por llegar a ese momento. Resulta, por tanto, contraproducente.

ETA campa a sus anchas en Mallorca
Matías Vallés. El Confidencial 11 Agosto 2009

El lunes amaneció tristón en Mallorca, a juego con el estado de ánimo de la población. Ayer se confirmó también que las tres bombas espolvoreadas por ETA eran cuatro en realidad, lo cual indica que pudieron ser cinco o seis, o que quizás alguna ha quedado sin explotar en un establecimiento palmesano. Si el doble asesinato de dos semanas atrás introdujo a la isla en la vulnerabilidad sangrienta, la traca dominical contiene ingredientes de burla. La organización terrorista no sólo campa a sus anchas en una isla, sino que lo hace cuando el índice de protección -por la presencia de la Familia Real- alcanza niveles inigualados en cualquier otra geografía.

En agosto, Mallorca es la isla más vigilada del mundo. Si a esa condición de partida se le suma el aldabonazo de un doble asesinato previo, más la consiguiente 'Operación jaula' y la solicitud de colaboración ciudadana, todas las alarmas están encendidas. Esta presión no altera a los terroristas. No sólo permanecen en la isla después de matar a dos guardias civiles -contraviniendo la teoría de que habrían activado los temporizadores antes de emprender la huida-, sino que trajinan media docena de mochilas bomba en zonas con un incesante movimiento turístico y policial. Siempre con Marivent en el punto de mira, las dos primeras explosiones se producen en la línea de costa que prolonga el palacio donde los Reyes disfrutan de su veraneo. El explosivo que abre la serie afecta a un restaurante situado en los bajos de un edificio de lujo. Entre los propietarios de viviendas en las inmediaciones se cuenta el entrenador Héctor Raúl Cúper.

Ni siquiera puede hablarse de campaña turística 'strictu senso', porque los locales dañados se encuentran en la conurbación palmesana, sin ningún significado hotelero. La clientela habitual de los establecimientos golpeados habita en la isla. El terror no tiene más sentido que su propagación, pero en este caso ha decidido reírse en las mismas narices del Estado.

Los mallorquines están habituados históricamente a los actos de piratería, pero la hipersensible industria turística puede verse dañada más allá de las previsiones tranquilizadoras de sus gestores. El indefinido "¿qué sucede en Mallorca?" provoca en sí mismo una retracción. De hecho, los hoteles mallorquines se han beneficiado a menudo del suplemento de seguridad que se atribuye a la isla donde están enclavados, frente a los conflictos reinantes en otras zonas del Mediterráneo.

Si la población va a proseguir con su rutina, a lomos de la flema que llevó a los mallorquines a ser bautizados como los ingleses del sur -así pensaba Cela, que atribuía a este carácter distante y respetuoso la felicidad que un Robert Graves o miles de sus compatriotas alcanzaban en la isla-, tampoco la Familia Real va a concederle a ETA el privilegio del amilanamiento. A menos de 24 horas de la traca etarra en Palma, la Reina y sus dos hijas salieron de compras por el centro de la ciudad. Consiguieron transmitir una imagen de calma. Efectuaron compras en diversos comercios de honda raigambre mallorquina, y en su paseo se cruzaron con la madre de uno de los guardias civiles asesinados en Calviá hace dos semanas, con la que departieron largamente.

La imagen oficial se remite a la solidaridad contra ETA y al apoyo unánime a la actividad de las fuerzas policiales y de sus responsables políticos en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, por debajo de las declaraciones protocolarias se extiende la impresión de que la ofensiva etarra en la capital veraniega del estado se saldará con destituciones entre los responsables de seguridad. Los movimientos de cargos no se circunscribirán al ámbito local, la desfachatez del terrorismo ha sacado a la luz demasiadas inconsistencias en los mecanismos de protección.

Por qué asesina ETA a guardias civiles
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ BÚRDALO El País 11 Agosto 2009

En mayo último, el diario abertzale Gara publicaba una de sus periódicas entrevistas a la banda terrorista ETA. La banda reconocía estar sumida en un proceso de debate interno al que llegaba por la dificultad de mantener una línea estratégica unívoca. En lo que conocemos como "entorno próximo" se abrían fisuras en la vía doctrinal sentida o impuesta. La mella eran los atentados, durante mucho tiempo cuestionados y aceptados por algunos sectores de ese entorno como tributo necesario para alcanzar el fin último y superior: la autodeterminación.

Dentro de la conocida ambigüedad con que ETA suele resolver y cerrar sus procesos de reflexión, trascendió, de manera un tanto difusa, cómo dos tendencias se disputaban la capacidad de decisión, el poder. De una parte, un contingente no desdeñable de presos, y otro, tampoco desdeñable, del espacio abertzale proclive a dejar las armas y replantear las tesis dialogantes que en 2004 cristalizaron en la llamada Declaración de Anoeta. De la otra parte, los conocidos como halcones, la línea dura, formada en su mayoría por jóvenes procedentes de la kale borroka, de reciente incorporación a las áreas de decisión y operativas de la banda, sobre todo a los comandos. Éstos serían partidarios de una vuelta de tuerca a la radicalización de acciones y de una estrategia resuelta a corto y medio plazo en un escenario de muerte capaz de conmover y herir a la sociedad y al Estado, obligándolos a una aceptación de sus tesis, una claudicación que lleve a la negociación, a su juicio inalcanzable de otra manera; para tal estrategia su principal instrumento es el atentado mortal, el ataque a la vida con métodos de especial perversidad que permitan la fácil visualización social del desprecio al más íntimo y arraigado sentimiento primario y moral de seguridad.

De hacia qué parte se inclinó la balanza de aquel debate de hace dos meses dan buena cuenta el atentado del 19 de junio, que costó la vida al inspector de policía Eduardo Puelles, el ataque salvaje a la casa cuartel de Burgos, el 29 de julio, y las alevosas muertes de dos jóvenes guardias civiles en Mallorca al día siguiente.

Con ellos, ETA ha asesinado a 208 miembros de este cuerpo en sus 50 años de atroz existencia. ¿Por qué este empeño homicida hacia el Instituto Armado?

En múltiples documentos incautados a la banda criminal cuando caen sus comandos, se mencionan como objetivos estratégicos las instituciones que vertebran el Estado, y como objetivos tácticos a los que las encarnan, cuanto mayor su nivel de representación, mejor. Así, en el íter criminis de su cruel permanencia en la sociedad española, han perdido la vida servidores públicos y ciudadanos ejemplares de todos los estamentos: jueces, empresarios, militares, periodistas, políticos, policías o personas que tuvieron la desgracia de pasar por allí en el fatal momento. Pero esta realidad inamovible no empece la pregunta de por qué asesina ETA con saña singular a guardias civiles. En la respuesta se funden dos circunstancias principales.

De un lado, la posición que ocupa en el sentimiento popular que, a través de encuestas de opinión, identifica y reconoce repetidamente a la Guardia Civil entre las tres instituciones más valoradas del Estado. El análisis muestra a este cuerpo como garante de los principios cívicos que vertebran y cohesionan la sociedad. Cuando ETA mata a un guardia civil no quiere matar sólo a un servidor público; quiere matar todos esos valores sustantivos de la sociedad española, y que se note.

De otro lado, la eficacia demostrada por la Guardia Civil en la lucha contra el terrorismo etarra la convierten en su enemigo principalísimo. A través de los medios de comunicación, la ciudadanía es testigo de los grandes golpes asestados por el Instituto Armado a las estructuras ideológica, operativa y logística de ETA. Caen los comandos, uno tras otro, para ser puestos a disposición judicial; caen las cúpulas, una tras otra, sin tiempo para "tomar posesión", asumir sus roles e impulsar sus estrategias de muerte... Pero Burgos y Mallorca nos muestran que falta camino por recorrer.

Cuando mediado 2009 hablamos de los atentados de ETA, hablamos de acciones ejecutadas por ciudadanos del siglo XXI; ciudadanos de un país de la UE, de un país líder en el reconocimiento, garantía, ejercicio, desarrollo y tutela jurisdiccional de los derechos humanos; hablamos, ahora y aquí en España, de desalmados, tantas veces militantes en la estulticia, como cuando nos insultan con comunicados del tenor de aquel en que, tras amenazarnos, nos explican cómo se puede matar durante un alto el fuego permanente y proclamado y seguir sin embargo en tregua; hablamos, en fin, de un fenómeno trasnochado, difícil de ubicar incluso en las montañas afganas, deleznable en la excusa irracional e intelectualmente opaca que enarbola.

Seguramente ETA está mucho más débil que hace tres años, que hace dos o incluso uno, pero su capacidad de muerte y destrucción permite todavía acciones como las sufridas recientemente. Ante ello sólo cabe la perseverancia, y de eso sabe bastante la Guardia Civil. El cuerpo ha perdido otra vez dos jóvenes guardias civiles, Carlos Sáez de Tejada y Diego Salvá Lezaún. Les arrebataron la vida quienes sólo entienden el rito de los dioses pequeños, el hedor de su cruel liturgia. Ciertamente, queda camino, y en él los ciudadanos encontrarán siempre a la Guardia Civil.

Juan Carlos Rodríguez Búrdalo es general de división de la Guardia Civil.

Los espacios públicos de ETA
JOSEBA ARREGI El Mundo 11 Agosto 2009

ES MÁS QUE PROBABLE que en sociedades bastante más normales que la vasca -y la española en su conjunto-, la nueva política del Gobierno de Patxi López de intentar acabar, o al menos reducir, los espacios públicos ocupados por la simbología de ETA no hubiera sido necesaria, porque la ciudadanía nunca hubiera tolerado que el terror y sus símbolos se apoderaran de las calles. Nosotros, sin embargo, y no todos, nos contentamos con manifestar nuestra alegría después de haber soportado, ignorado, digerido y minusvalorado el significado que tenía esa ocupación de espacios públicos por parte del entorno etarra.

Bienvenida sea esta nueva estrategia del Gobierno vasco, especialmente en estos momentos en los que ETA -de la única forma que conoce- nos ha demostrado que sigue viva: matando. Pero bienvenida sea esta lucha por mantener los espacios públicos libres de la simbología del terror si se enmarca en un esfuerzo más amplio por entender cuáles son los espacios que necesita la banda asesina para sobrevivir; si se enmarca en un esfuerzo de la mayor parte de la sociedad para ir acotando, hasta hacerlos desaparecer, los espacios que ETA necesita para sobrevivir como organización terrorista. Me refiero a los ámbitos simbólicos, de lenguaje, a las esferas políticas, sentimentales, tácticas, que le sirven de campana de oxígeno para poder seguir respirando.

Por poner un ejemplo: los blusas de Vitoria -cuadrillas que, una vez al año, durante las fiestas de la Blanca, se visten con una prenda tradicional de quienes trabajaban en el campo y que da vitola de vasquidad- se han manifestado contra la retirada de fotos de presos de ETA en nombre «de la libertad de expresión». Esta actitud es uno de esos espacios que permiten que la banda pueda seguir viviendo, porque, si la memoria no me falla, en ninguna ocasión anterior se han manifestado los blusas exigiendo a ETA que respetara el derecho a la vida -sin la cual no hay libertad de expresión- de todos los que han sido asesinados.

Empezamos a querer recuperar las calles como espacios en los que la simbología de ETA no tenga impunidad porque habíamos abandonado la calle en sus manos. Y el hecho de que los proetarras hayan podido campar a sus anchas ha dado la impresión de que ETA es mucho más potente de lo que realmente es.

Hemos abandonado en manos de los asesinos la definición de los problemas que afectan a la sociedad vasca. Hemos permitido que la situación política de Euskadi se haya visto exclusivamente desde el prisma del conflicto político. Partidos que en la discusión del proyecto de Constitución votaron en el Congreso contra el derecho de autodeterminación, lo han acabado incluyendo en su programa -como el PNV-. Y casi todo el conjunto del nacionalismo vasco que no forma parte del entorno de ETA ha hecho de la asunción de las mismas metas perseguidas por la banda, pero sin violencia, la táctica por excelencia para que ésta dejara de matar. ¿Pero cómo va a dejar de cometer atentados si ve que así da más razón a quienes creen que conseguir lo que quiere es la mejor forma de que deje de matar?

Aralar se acaba de oponer a que una calle en Pamplona reciba el nombre de uno de los guardias civiles que acaban de ser asesinados en Palma. Y lo ha argumentado en nombre de la «neutralidad», lo que no es más que equidistancia y un intento de tratar de esconder en el espacio público la existencia de víctimas asesinadas por ETA, y, a la vez, la existencia de verdugos. Es una forma de no luchar por conquistar los espacios públicos para los demócratas. Es una forma de dejar que existan espacios que ayudan a la banda asesina a sobrevivir.

Llama la atención que todas las medidas que se propongan para luchar contra ETA -aunque parece que ya nadie es capaz de cuestionar directamente la necesidad y la legitimidad de la lucha policial- levantan suspicacias en el nacionalismo. No se puede dar a entender que éste no haya condenado a ETA, dice el PNV; y lo hace con razón. Y también dicen los dirigentes de este partido que desde el Gobierno vasco hicieron todo lo posible para luchar contra la violencia; pero lo hacen sin razón. Porque poner en marcha el Acuerdo de Estella/Lizarra, como unidad de acción política de los nacionalistas excluyendo a los que no lo son para definir política la sociedad vasca, y tratar posteriormente de vestir el caramelo envenenado con papeles de diferentes colores, así como los planes soberanistas de Ibarretxe, no han supuesto más que la creación de un espacio en el que ETA ha podido sobrevivir.

No se puede imponer desde el Gobierno a los ayuntamientos vascos que limpien las pintadas y retiren las fotos de los presos, dice el PNV. Si Batasuna condena la violencia, aunque lo haga de manera tramposa, sin creérselo, con fórmulas que admiten todo tipo de interpretaciones -Egibar analizó en su día todas las posible fórmulas que utilizó el Sinn Fein para dar la impresión de que se distanciaba de la violencia del IRA, sin hacerlo de verdad-, hay que levantar inmediatamente su ilegalización, dice el PNV, creando así una atmósfera en la que, aunque sea con dificultades, ETA pueda seguir respirando.

Quienes más han repetido que en la lucha contra la banda no basta la lucha policial están en contra de todas las medidas no estrictamente policiales para combatir el lenguaje y la simbología del terror. La única medida no policial que admiten es el diálogo, y dicen que lo piden para que no queden grupos irredentos que no aceptan la disolución definitiva de ETA. Pero el término diálogo se ha convertido en plastilina pura, que puede significar lo que sea deseable en cada momento.

EN LA LEY DE VÍCTIMAS aprobada por el Parlamento vasco en la anterior legislatura -y con el voto a favor del PNV- se habla de la necesaria deslegitimación política de ETA. No sé si el PNV es consciente del significado que tienen esos dos términos unidos: deslegitimacion y política. Pero si uno no quiere andar dando saltos mortales lingüísticos, lo que significan es que el proyecto político, nacionalista y revolucionario -si es que sigue siéndolo- de ETA está condenado en cada asesinado, y no puede tener futuro alguno en Euskadi.

Exigir legalmente la deslegitimación política de ETA pone al nacionalismo vasco ante su verdadera encrucijada: o aprende a formular su nacionalismo de una forma radicalmente distinta al de ETA, o se verá arrastrado inevitablemente por la deslegitimación que supone haber defendido un proyecto político manchado con la sangre de los ciudadanos.

Ése es el espacio en el que se libra la batalla definitiva contra los asesinos. El espacio de la calle debe ser entendido como realidad y, al mismo tiempo, símbolo de ese espacio político en el que se libra la definitiva batalla contra ETA. Hay que cerrar la campana de oxígeno que le permite a la banda seguir respirando. Y para ello la mayor responsabilidad la tienen los nacionalistas vascos. Algo deben atisbar cuando llegan a afirmar que los atentados sólo son crímenes: no quieren ver en ETA nada político, ¡cuando han estado reclamando que sus presos sean considerados presos políticos!

Joseba Arregi es ex consejero del Gobierno vasco y presidente de la plataforma Aldaketa.
 

Otras bombas en Palma: ETA es fuerte gracias a la "tregua" de Zapatero
Pascual Tamburri El Semanal Digital 11 Agosto 2009

Desde Burgos a Mallorca, ETA ha demostrado capacidad de matar. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero exhibe una encomiable firmeza, pero sólo por su culpa se ha llegado a esto.

La banda terrorista abertzale ETA tiene medios para matar. No se trata de una capacidad residual sino de una nueva red de asesinos y de la necesaria logística para que éstos actúen: informadores, reclutas, recaudadores y chantajistas, altavoces mediáticos, sostenes políticos y cómplices ocasionales. ETA es ahora más fuerte que en 2004 y, al margen del necesario apoyo a las instituciones y en especial a las Fuerzas de Seguridad del Estado en su lucha, es necesario que los responsables políticos del PSOE se expliquen.

Es agradable escuchar palabras de firmeza en boca del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Es verdad que demasiadas veces en las últimas décadas, desde Rodolfo Martín Villa y Juan José Rosón hasta Rubalcaba, las palabras no han sido acompañadas por los hechos. Pero siempre es un cambio a mejor desde la legislatura anterior, cuando el Gobierno del mismo José Luis Rodríguez Zapatero aceptó "dialogar" con los terroristas, solicitó el respaldo de las Cortes para hacerlo (y no ha pedido una votación que anule aquélla), se mostró comprensivo con el criminal Iñaki De Juana Chaos y consideró públicamente "un hombre de paz" al presidiario batasuno Arnaldo Otegi. ¿Se acuerdan ustedes?

Por mucho que haya mejorado la apariencia del PSOE no hay que olvidar la relación entre su actuación de ayer y los atentados de hoy. ETA dispuso de una tregua y, por lo que vemos, la aprovechó para recuperar una capacidad de delinquir que había quedado muy maltrecha en los mejores años de José María Aznar en el poder. Entre sábado y domingo ETA confirmó su autoría del asesinato con bomba del 19 de junio pasado en Bilbao del inspector de policía Eduardo Puelles, el asesinato el 30 de julio en Mallorca de los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá Lezáun y el ataque brutal contra la casa cuartel de la Guardia civil en Burgos. Poco después, el mismo domingo, los terroristas han provocado cuatro explosiones más en Mallorca, lo que implica que cuentan con cierta infraestructura en el lugar y que la "Operación Jaula" de Rubalcaba había fracasado.

Las culpas del PSOE
Todo esto es posible en 2009 y no lo era en 2004. Entre medio ha habido cinco años de Gobierno socialista y una política cuando menos variable respecto a los asesinos marxistas de ETA. Los etarras tienen palabras de guerra, haciéndose paladines de un pueblo vasco que no les vota., "a la imposición con las armas de España le hacemos frente con las armas". ¿Y qué hace España? Ahora llorar los daños y sentirse reconfortada por las palabras de los mismos políticos que ayer "dialogaban" .

En la conmemoración del noveno aniversario de otro crimen de ETA, el presidente del Gobierno de Navarra Miguel Sanz ha dicho que "sólo desde la acción policial y desde la defensa del Estado de Derecho, desde las instituciones del Estado, podremos acabar con esta lacra que tanto daño, tanto odio ha generado en la sociedad". Bien está que mi presidente diga una verdad tan evidente. Mejor aún estaría que transmitiese a sus actuales socios constancia en la misma idea.

Don Miguel, explique usted a Rubalcaba –ya que el PSOE es sostén necesario de su Gobierno y se beneficia grandemente de ello- que Francisco Casanova no fue asesinado en Berriozar en 2000 por cantar jotas, sino por ser subteniente del Ejército de Tierra. Y que Diego Salvá Lezáun no fue asesinado en Calviá el mes pasado por ser un pamplonés muy majo, sino por ser guardia civil.

Hay en curso una gran batalla entre la España democrática y sus enemigos, independentistas asesinos. Mientras el PSOE vaya y venga en su actuación (presentable hoy, impresentable sólo hace un par de años cuando mientras dialogaban con ETA estuvieron a punto de entregar Navarra a un Gobierno con abertzales y no lo hicieron sólo por miedo al precio electoral en el resto de España; y ya veremos mañana) la lucha contra los asesinos será ineficaz. Nadie lo sabe mejor que usted, don Miguel, que convocó una manifestación en defensa de Navarra y vio cómo el PSOE no asistía. ETA no ha cambiado y sólo podrá ser derrotada si el PSOE reconoce sus culpas pasadas y da garantías de que jamás se repetirán. Mientras tanto, qué duda cabe, lucharemos.

"Me niego a que me multen por rotular en la lengua oficial del Estado"
Xurde Rocamundi, dueño de una inmobiliaria en Arenys de Mar (Barcelona)
 www.lavozlibre.com 11 Agosto 2009

Arenys de Mar (Barcelona).- Xurde Rocamundi tiene una inmobiliaria en Arenys de Mar y recientemente fue multado por la Agencia Catalana de Consumo por no haber rotulado en catalán su negocio.

- Xurde, ¿cómo empieza todo?
Al principio me llegó un aviso de que había una denuncia anónima por Internet en la Agencia Catalana de Consumo y me indicaban que debía cambiar mis carteles “al menos en catalán”. Me adjuntaban un folleto con toda la normativa lingüística a nivel de comercio. Pero yo, naturalmente, no los cambié.

- ¿Por qué?
No los cambié por convencimiento. Lo que yo tengo claro es que estoy en una comunidad autónoma que es bilingüe. La personas se comunican entre ellas como quieren, unas en castellano, otras en catalán, sin ningún problema. Pero empieza a intervenir una Administración que sólo quiere una sociedad monolingüe, a lo que me niego. Me apareció una inspectora a principios de año que venía directamente de la Agencia de Consumo y me hizo enseñarle mis carteles, mis contratos que, obviamente, estaban redactados en castellano y procedió a multarme. El 25 de julio me llegó la notificación oficial de que estaba sancionado con 1.200 euros de multa por vulnerar los derechos lingüísticos del consumidor. Me han echado una mano Asociación por la Tolerancia e Impulso Ciudadano. Sus letrados me han redactado el tipo de recurso, lo he entregado y pienso llevarlo hasta el final. Judicialmente tengo las de ganar por el artículo 3 de la Constitución en cuanto a lenguas oficiales y al 14 en cuanto a la igualdad de derechos de los ciudadanos por cualquier circunstancia. Aunque temo que por circunstancias políticas tenga sentencia en contra.

- ¿Crees que se está actuando de igual forma con todos los comercios?
No. De hecho, lo más gracioso de todo es que a menos de 200 metros de mi negocio tengo dos agencias inmobiliarias que tienen todo en catalán y ellos no vulneran ningún derecho lingüístico. Y yo, que lo tengo en una de las dos lenguas cooficiales de la comunidad y la de todo el Estado español, sí vulnero los derechos lingüísticos. Pero yo no quiero que sancionen a las otras dos inmobiliarias, que conste. Cada uno pone en su comercio lo que quiere. Ellos, igual que yo, pagan sus impuestos como autónomos, hacen sus declaraciones cada trimestre, pagan su permiso de apertura… Como todos los comercios. Pero eres tú quien elige cómo desarrollas tu comercio, a qué público te diriges. A mí, por ejemplo, se me acercan más clientes castellanohablantes. Yo lo que no quiero es que haya discriminación, y esto lo es, ni más ni menos. El gobierno tripartito lo que quiere es una sociedad monolingüe y no quieren que exista pluralidad, no la aplican a nivel de la Administración. Y yo me niego a aceptarlo porque soy ciudadano del Estado español. Mañana, si Cataluña es independiente, tendré dos opciones: quedarme aquí solo a lo que salga o irme. Pero hoy por hoy sigo estando en el Estado español, dentro de una comunidad autónoma, y a mí me ampara como primera ley la Constitución, que es en la que me apoyo y me baso.

- ¿A qué te refieres con que tienes todas las de ganar judicialmente pero no políticamente?
Pues mira, la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, que todos sabemos que gran parte es inconstitucional, pero no tienen el valor de decirlo claramente por las presiones políticas. Lo mío es muy pequeñito comparado con eso, pero también tengo claro que hay un componente político, y ese es el temor que tengo. Yo lo hago simplemente de forma civil, soy un comerciante que defiende sus derechos, y la normativa europea dice que el comercio es libre, eres tú el que decide cómo desarrollarlo. A mí no se me está juzgando por mi profesionalidad, sino por la lengua, como si yo cuando hablo no me entendiera nadie. Y aquí me entiende todo el mundo, porque la sociedad es bilingüe. En la sociedad no hay problemas, es la Administración la que nos pone problemas.

- ¿Ves correspondencia entre las leyes que se redactan y la realidad de la calle?
Claro que no, y eso lo tenemos claro todos los que vivimos en la comunidad. Tú vas a una tienda y, en catalán o en castellano, nos entendemos perfectamente todos. Tú hablas como quieres y la otra persona como le da la gana. No tenemos ningún tipo de problema.

- ¿Qué opinas de la inmersión lingüística en catalán en las escuelas?
Yo estaría a favor de la inmersión lingüística si fuera 50% en catalán y 50% en castellano. O si me lo pones ya a un nivel más europeo, un 33% de catalán, castellano e inglés cada uno. Pero no lo de la nueva LEC, que yo la llamo la Ley de Exclusión del Castellano. Se han pasado por el forro la sentencia del Tribunal Superior de Justicia sobre la tercera hora semanal del castellano y ahora con esta nueva ley se van a pasar por la piedra los mínimos que exige el Estado. Lo veo increíble e injusto. Mis hijos tienen la ventaja de que yo soy castellanohablante, y pueden hablar las dos lenguas porque en casa hablan castellano conmigo. Pero pienso en un niño de Girona, allí en la montaña del Ampurdán, cuando salga de las cuatro piedras que es Cataluña, a ver qué va a ser de este chico.

- Para ti, ¿quiénes son los responsables de todo esto?
Para mí, el tripartito y CiU, y a nivel más genérco, la oligarquía catalana. Esta gente no vive la Cataluña real, no se han acercado por un bar a tomar una caña, o sólo lo han hecho de forma institucional. Te discriminan. Ahora para cualquier oficio, o tienes el nivel C o no puedes desarrollarlo. Eso es increíble, se tendría que basar en la profesionalidad. Yo llevo 16 años trabajando y creo que sé más sobre vivienda que cualquier consejero que me pongan de la Generalitat. Pero no juzgan mi profesionalidad, sino la lengua en la que desarrollo mi negocio. Y no sólo en mi oficio, sino en otros muchos. Lo quieren hacer en la justicia. Y en la medicina. Ahora vayas donde vayas, hay un médico en catalán. ¿Y qué pasa si yo tengo una enfermedad crónica, mañana me voy de vacaciones y tengo una recaída? ¿Cómo le enseño los informes a ese doctor? No lo entiendo…

- ¿Temes que vaya a haber consecuencias económicas negativas para tu negocio?
Quizá sí. Lo que puede ocurrir es que me hagan pintadas, que rompan una ventana o que me amenacen. Que digan lo que quieran. Yo soy un profesional y si una persona me va a juzgar por la lengua que hablo y no por mi oficio, pues mira, mejor, que no entren. Serán personas que no me interesarán.

- ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?
Yo no domino perfectamente los procedimientos legales, eso lo dejo en manos de mi abogado, pero lo que sí sé es que quiero ganar. Ahora hemos puesto un recurso, estamos esperando respuesta. Recurriré hasta la última instancia, y si tengo que irme a Europa, pues me iré. Mi abogado me ha dicho que si vamos hasta el final, son cinco años, pero a mí no me importa. Además, sé que tengo apoyo. Me ha llamado un montón de gente y de asociaciones cívicas, y se me han ofrecido cinco abogados para llevar gratuitamente el caso, e incluso uno que se ofrecía a pagarme la multa. Puede ser que el día de mañana reciba la otra llamada, la desagradable, pero tengo más llamadas de apoyo.
 

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