AGLI

Recortes de Prensa    Sábado 15 Agosto 2009

 

Imposición del catalán
Libertad sectorial
Maite Nolla Libertad Digital 15 Agosto 2009

La última de la SGAE y la graciosa concesión mediante decreto al amigo Roures nos llevan a concluir que tenemos un exceso de normas. No es que sean muchas o pocas, es que muchas son inútiles e innecesarias, algunas son injustas y otras arbitrarias o favorecen a los amigos del Gobierno, como en el caso de la TDT. En España se acentúa con diecisiete parlamentos con potestad legislativa, que es una bonita forma de crear fronteras interiores en perjuicio del ciudadano, como pasa con la educación, la sanidad o la extinción de incendios. Además, después de grandes y solemnes reconocimientos de derechos para las personas en todas sus fases, estadios y lugar de censo –para los niños, las mujeres, las personas de edad avanzada, para la población rural, para los que viven en las zonas de montaña o para la insularidad–, no es extraño que esos derechos se exceptúen por vía de una disposición adicional perdida en un reglamento supersectorial.

Y eso pasa en España y en Venezuela. Al final, pese al ridículo liberticida del satisfecho Moratinos, se han cerrado las emisoras críticas bajo el pretexto del final de la concesión. Igual que le pasó a la COPE en Cataluña, por cierto. Si recuerdan, el moderadísimo Trias –al que quiere hacer alcalde Alberto Fernández– quiso cerrar la emisora de Barcelona en el noventa y ocho, porque no garantizaba suficientemente la difusión del aranés, un idioma que Trias habla habitualmente con Montilla.

Lo mismo sucede con las multas lingüísticas, esas que todos negaron al principio –desde Zapatero a Montserrat Nebrera– y que ahora todos justifican –desde Zapatero a Montserrat Nebrera–. Realmente el fundamento está en la supuesta vulneración de los derechos lingüísticos de los consumidores y usuarios, cualquier cosa que eso signifique. Según la legislación sectorial en Cataluña, éstos tienen derecho a que los rótulos de los establecimientos estén, al menos, en catalán. Dirán ustedes que si lo pone en una ley deberá cumplirse. Sí, siempre que no vulnere la Constitución, a la que ciudadanos y poderes públicos estamos sujetos –artículo nueve–.

Un lego en derecho y uno que sepa, pueden hacerse, digamos, algunas preguntillas. Para empezar, la declaración de oficialidad del castellano no tiene excepciones, aunque una comunidad autónoma tenga una lengua también oficial; es decir, el al menos en catalán, si no se interpreta en el sentido de añadirle y/o en castellano debería ser inconstitucional.

Pero es que no se puede tener un derecho si no se cumple un deber; me explico: si todos –sin excepción– tenemos derecho a usar el castellano y el deber de conocerlo, los que aleguen que con una rotulación exclusivamente en castellano se vulnera su derecho lingüístico como consumidor y usuario están reconociendo que incumplen el deber de conocer el castellano que les impone la Constitución a la que están sujetos. Y al revés: mal se puede vulnerar una ley, cumpliendo un deber y ejerciendo un derecho reconocido por la Constitución. Si un señor rotula en castellano, una lengua que tiene el deber de conocer –que es evidente que cumple– y el derecho a usarla, puede estar vulnerando una ley, pero cumpliendo la Constitución, con lo que esas normas sectoriales deberían ser, también, inconstitucionales.

Al hilo de la inusual rebeldía de un ciudadano de Arenys al que la Generalitat ha premiado con mil doscientos euros de multa, se ha tenido conocimiento del bajísimo nivel de impugnaciones de este tipo de asaltos. Nada de extrañar, si tenemos en cuenta que la mitad de los medios no informan de estos temas y la otra mitad justifican el atropello. De todas formas, ofende tener que defender con estos argumentos la libertad de cada uno para hacer lo que quiera en su casa y con su negocio y si el consumidor no lo entiende, pues que no lo compre. Todo ello me lleva a confesarles el motivo real por el que yo rotulo en catalán: porque me da la gana.

A los nacionalistas ni agua
JUAN JULIO ALFAYA Periodista Digital 15 Agosto 2009

Alejo Vidal-Quadras fue presidente del Partido Popular de Barcelona (1991-1993) y del de Cataluña (1991-1996), fue concejal por el PP en el Ayuntamiento de Barcelona desde 1991 hasta 1995, y diputado del Parlamento de Cataluña entre 1988 y 1996, siendo el candidato a la presidencia de la Generalidad en los comicios autonómicos de 1992 y de 1995; en éstos últimos consiguió el mejor resultado del partido en su historia, llegando a los 17 diputados.

Tras el llamado pacto de 1996 entre el Partido Popular y Convergència i Unió, que llevó a José María Aznar a la Presidencia del Gobierno, fue apartado de la presidencia del Partido Popular de Cataluña. Error gravísimo y que, por supuesto, no fue el único de Aznar, cuya fama de excelente político por parte de la derecha más conformista considero inmerecida. Un buen político no comete errores de la envergadura de los cometidos por Aznar, especialmente a partir de la mitad de su segunda legislatura.

Vidal-Quadras fue fundador y presidente de la Plataforma Convivencia Cívica Catalana (CCC) que se creó en marzo de 1998 como respuesta a la entonces reciente Ley de Política Lingüística que acababa de aprobar el Parlamento catalán. En esta plataforma coincidieron varios grupos de la izquierda y derecha antinacionalista catalana. En repetidas ocasiones ha expresado su oposición y disconformidad con la política lingüística de los distintos Gobiernos catalanes que tacha de discriminatoria, defendiendo con firmeza el derecho de los padres a escoger la lengua en que escolarizan a sus hijos.

Su rechazo hacia las políticas basadas en la imposición coactiva le ha llevado a realizar declaraciones polémicas como la publicada en La Razón el 20 de febrero de 2008: "El día que los burkides del PNV salgan por piernas del País Vasco perseguidos por los batasunos dispuestos a arrancarles la cabellera, añorarán la España autonómica y civilizada que su ceguera narcisista les hizo perder. Porque hay algo peor que el fanatismo y es la idiotez".

Algunas de sus frases demuestran su gran lucidez ante la psicopatía de masas del nacionalismo.

"Resulta urgente desconectar Cataluña, pero no de España, a la que pertenece y le interesa seguir perteneciendo, sino de los perturbados que la gobiernan" (La Razón 5.9.07 "Desconexión letal").

"El proyecto micronacionalista de fragmentación de España es un mal proyecto, malo desde la perspectiva política, económica, ética, cultural y social. No se conoce ningún ejemplo en los dos últimos siglos de troceo de un Estado democrático que no haya representado un deterioro en el respeto a los derechos y libertades civiles y políticos y un empeoramiento en el nivel de prosperidad en los territorios escindidos bajo el impulso de movimientos nacionalistas identitarios de carácter étnico, lingüístico o religioso" ("Amarás a tu tribu" pp.24-25).

"Los nacionalismo identitarios son la explotación racional de lo irracional al servicio de la conquista del poder político". (Conf. "La lengua como arma política").

Ahora, Alejo Vidal Quadras se ha definido claramente en contra de la estrategia de la dirección nacional del PP de allanar su relación con CiU de cara a un hipotético pacto de gobierno en Cataluña, afirmando lo que muchos defendemos contra viento y marea: "A los nacionalistas ni agua". Según el PSC, ya se habrían producido reuniones secretas entre dirigentes de ambas formaciones, popular y convergente, "en restaurantes de Madrid".

"Considero un error grave que alguien dentro del PP esté proponiendo un pacto que proporcione poder a los nacionalistas", asegura Alejo Vidal Quadras, en una entrevista concedida a Libertad Digital. En opinión del eurodiputado, es "suicida" que la formación que dirige Mariano Rajoy respalde a unos partidos "que están a favor de la desintegración nacional".

Lo que tiene que hacer el PP, a su juicio, es trazar una política que les lleve a conseguir "la mayoría absoluta" en el Congreso de los Diputados. En el caso catalán, recomienda utilizar los escaños conseguidos "para defender su propio proyecto". El resto, asegura, es "oportunismo inaceptable" y "un error político fundamental".

"No he variado un ápice mi opinión sobre este tema", ha recordado, para después añadir que "los hechos me han dado la razón" ya que, hoy por hoy, "España está al borde de convertirse en una confederación con diferentes naciones que no tienen nada que ver entre sí".

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La lengua viva
El nacionalismo de nunca acabar
Amando de Miguel Libertad Digital 15 Agosto 2009

Sebastia Moranta Mas (Francfort, Alemania) se escandaliza porque un liberal como yo pontifique sobre cómo se tendrían que llamar ciertos nombres propios, como los gentilicios (España, País Vasco, etc.). Nada más lejos de mis propósitos que pontificar. Simplemente critico la forma en que los nacionalistas imponen ciertas denominaciones; por ejemplo, "Estado" para sustituir el nombre de España o "territorios históricos" para sustituir a las provincias en el caso vasco. No veo por qué un liberal no pueda criticar esto o lo otro.

Afirma don Sebastia que "las provincias vascas lo son, al menos, desde Javier de Burgos". Bien por lo de "al menos", porque lo son desde la Edad Media. Así pues, la división española en 49 provincias de la época de Javier de Burgos (primer tercio del siglo XIX) es un suceso relativamente moderno al lado de las tres provincias vascas, mucho más antiguas y establecidas. Por eso mismo me molesta que ahora esas tres provincias, por influencia nacionalista, se designen como "territorios históricos", un circunloquio enfático. En el fondo se fundamenta en la obsesión de los nacionalistas vascos de que "nosotros no somos España". No querrán serlo, pero lo son.

Sostiene don Sebastia que existe Euskal Herría (el País Vasco más Navarra y las tres demarcaciones vascofrancesas) y Euskadi. El nombre de Euskal Herría (yo prefiero decir Euskalerría o Euscalerría, si escribo en castellano) supongo que es de factura reciente. Literalmente significa "Pueblo Vasco", pero nunca tuvo una personalidad política. Sí la tuvo Navarra, que fue un reino que se incorporó a la corona de Castilla después de Canarias o de Cuba. El nombre de Euzkadi (con zeta) fue un invento de Sabino Arana-Goiri en 1901 para designar a Euskal Herría. Luego pasó a ser Euskadi como equivalente de la Comunidad Autónoma Vasca (tres provincias). Se sorprende don Sebastia de que yo no utilice "Vascongadas" y de que, al aceptar el marbete de "País Vasco", estoy haciendo una concesión al nacionalismo vasco. No me gusta "Vascongadas" porque es un adjetivo, mala equivalencia para un nombre propio. Lo de "País Vasco" es algo aceptado por los castellanohablantes siempre que equivalga a las tres provincias vascas. Se podría decir también "Vasconia". Lo emplea algún nacionalista como José Miguel de Azaola en su estupendo libro Vasconia y su destino. Pero en ese caso tendríamos que referirnos también a Hispania, lo que sería una desmesura histórica. Vasconia es el título del libro de Federico Krutwig, uno de los ideólogos de la ETA.

Donatien Martínez-Lavegeríe (Budapest, Hungría) me envía "beste gutuna bat budapestekik" (entiendo que debe de ser "otro escrito del de Budapest"), tan apasionado como siempre. En este caso se trata de la cuestión de los gentilicios vascos. Es muy español esto de las peleas onomásticas. Sostiene don Donatien (antes se hacía llamar Inazio) que Euskal Herría ha existido desde tiempo inmemorial, pues significa País del Vascuence, y el vascuence lleva más de 8.000 años de existencia. Dudo de que el vascuence sea una lengua tan antigua. Me baso en la autoridad de Jon Juaristi. Además, apelo a la razón. No creo que existan testimonios escritos de más de 8.000 años, por lo menos referidos a la antigua Hispania. Así pues, nos quedamos con la duda de si Adán y Eva se expresaban en vascuence en el Paraíso Terrenal.

Sostiene don Donatien que en ninguna parte del mundo se llama "terrorista" a la "práctica de ETA". Supongo que lo de la "práctica" quiere decir asesinar y extorsionar. Si es así, más a mi favor. Se prueba que no solo dentro de España, sino en todas partes, se ha impuesto la terminología nacionalista vasca. Lo de considerar "terrorista a la ETA", para don Donatien es una imposición del "nacionalismo rojigualdo, justo al revés de lo que sostiene don Amando". Me limito a citar el Diccionario Espasa Terrorismo de José Mª Benegas. Ahí se dice que la ETA es la "organización terrorista vasca". Añade que "su ideología es una mezcla de marxismo-leninismo y de nacionalismo radical". Si la ETA no es una banda terrorista, es que no hay terrorismo en el mundo.
José Bengoechea Ibaceta comenta que la "imposición más grande del lenguaje nacionalista" es la palabra "paz" como la salida natural del terrorismo. Aduce don José que la paz es lo contrario de la guerra, y lo del terrorismo no es una guerra, sino que "unos asesinan y otros aplican la ley". Y concluye: "si estuviéramos realmente en guerra y aplicáramos las leyes de la guerra, seguramente la ganaríamos y conseguiríamos la paz y el cese del terrorismo en pocas semanas".
Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Tragedia nacional de Euskal Herria
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo 15 Agosto 2009

S uperada la descomunal pereza que provoca leer y escribir sobre la banda de criminales con trienios, aquí me pongo a tratar de desmenuzar algunos de los delirios recogidos en sus últimos papeles, digamos que presuntamente teóricos. Medio siglo después de su inauguración como secta criminal, los etarras siguen teniendo al PNV en el frontispicio de sus obsesiones. Nacidos en tiempos de la dictadura franquista para combatir aquel régimen de excepción, tan parejo en el fondo a ellos, y para matar políticamente a ese padre simbólico, y a veces real, que era el PNV, se puede afirmar que los terroristas se han convertido en abuelos sin conseguirlo.

Empezando por el sintagma «tragedia nacional de Euskal Herria» -aplicado por los etarras a los jeltzales- y siguiendo por todos los demás términos y estrategias recogidos en los papeles de los etarras, el PNV parece haberse convertido no sólo en la obsesión que siempre fue para la banda, sino también en el enemigo político de cabecera, al que hay que desplazar cuanto antes si se quiere que el pueblo vasco salga de la tragedia en la que, según estos locoides, está inmerso.

En los últimos días el PNV, a su vez, ha replicado y calificado a los criminales de ser la auténtica «tragedia nacional de Euskal Herria», lo que supone un paso adelante en la forma en que el PNV ha definido a los asesinos hasta ahora y confirma que la disputa de la hegemonía en el bloque nacionalista sigue siendo una revolución pendiente por ambas partes.

Hay un aire rancio, antiguo, manido, en los papeles de los etarras; una terminología narcisista, como si estuvieran convencidos los criminales escribientes de que la historia de la Humanidad pasara cada mañana por su ombligo. Hay una jerigonza mesiánica y maoísta, pero de libro rojo de Petete. Ese presunto concepto de «nación organizada», a la que supuestamente se llegaría guiados por «el gran timonel» que sería la banda asesina; esa martingala de la «acumulación de fuerzas»; ese delirio retro de la «alianza popular nacional», nos hablan de una banda ensimismada, metida en su campana neumática, aislada térmica y acústicamente del mundo circundante. Como el papel lo aguanta todo, el que escribe los papeles etarras se pone a adobar palabros y frases solemnes; sofríe movimientos y polos; macera secuencias y protagonismos mediáticos y la salsa le queda convertida en el engrudo del Estado vasco independiente, vacío de españoles y con el PNV pidiendo la hora en una esquina. Sólo le falta afirmar: chufla, chufla, que como no te apartes tú...
esde luego que a los que son capaces de escribir semejantes desparrames no les va a hacer el menor efecto cualquier análisis realizado por seres racionales respecto de la realidad.

Pero, por si acaso, hay que recordar que lo cierto es que en toda su existencia los criminales han sido una máquina de muerte, una secta que ha destrozado a los centenares de familias de víctimas de sus crímenes; también un grupo que ha mandado a la cárcel, durante años y por otros muchos, a varias generaciones de vascos. La realidad es que ni uno solo de sus objetivos, ni uno, ha sido conseguido: ni el Estado español ha sido derrotado, ni la Euskadi independiente y socialista ha sido conquistada, ni el PNV ha sido relegado al papel en el que a los etarras les gustaría verlo, ni los vascos besan por donde los etarras pisan. Las únicas certezas de la banda son sus crímenes, la absorción de los políticos independentistas radicales a manos de los asesinos y unas generaciones de vascos que se pudren en la cárcel en medio de la indiferencia o el rechazo de la inmensa mayoría de los vascos. (Hace unos días conté en La Concha donostiarra a 26 personas por el paseo y 24 por la playa, con pancartas y retratos de asesinos en sus manos, en medio de la más absoluta indiferencia de los paseantes).

Pueden seguir escribiendo delirios retrógrados con terminología maoísta que, por mucho que insistan, nunca saltará la chispa que incendie la pradera; más bien, los que todavía se creen esos delirios, seguirán entrando en la cárcel, ordenadamente y para estar decenas y decenas de años.
Leer y comentar los papeles de los etarras provoca una inmensa pereza que sólo se compensa con la certeza de comprobar que con esos comunicados son cada vez menos, están cada vez más aislados y han conseguido aburrir incluso a quienes antes les apoyaron.

´Visca Catalunya´
RAMÓN FARRÉ La Opinión 15 Agosto 2009

Coincidimos muchos ciudadanos en que el nacionalismo español, el españolismo, es prepotente y obtuso, achulado y casposo. Puro cartón-piedra, detestable sobre todo en su residual formulación franquista. Y porque, víctimas de peligrosa simplificación, no incluyeran otros en la misma categoría al nacionalismo vasco y al catalán, convendría insistir en que éstos son diferentes. Con relación a aquel y también entre sí.

Lo son sin duda en su origen y en su historia; lo son en sus objetivos. Son, innegablemente, otras las tácticas, otras las estrategias, por mucho que coyunturalmente, en coincidencia de intereses, su alianza o su convergencia semejara a veces un sindicato único y vertical. Un sindicato del crimen, incluso demasiadas. Como cuando el conseller en cap, apenas nombrado por el honorable Maragall, acudió prestamente a Perpignan para salvar a Catalunya de las bombas etarras.

Efectivamente, por debajo de lugares comunes y apariencias, se percibe la disparidad entre un nacionalismo vasco, sin romanizar, que se gusta primitivo y que se complace en mostrarse así, y un nacionalismo catalán, más?, digamos que más mediterráneo. Si la duda persistiera pese a todo, sólo tendríamos que contraponer a Joseba Eguíbar y a Josep Antoni Duran i Lleida para entender cabalmente la diferencia.

El nacionalismo catalán, más laborioso que pendenciero en los últimos siglos, no aspira a una independencia inaplazable si para conseguirla tuviera que entrar a degüello. Tal vez ni siquiera aspira a la independencia.

Atento al beneficio, aspira a controlar el mercado, y la independencia es la bandera que agita como señuelo, únicamente cuando algún obstáculo tuerce o dilata sus planes. Para enardecer a su fiel infantería. Así sería porque el nacionalismo catalán lo define el capital financiero, más aún que el industrial. El capital, que vive de especulaciones y plusvalías, necesita para reproducirse incrementarlas circularmente y pugna ahora por una mayoría decisiva en el sector estratégico de las empresas de la energía.

Puede que no tanto para apagar España como para subir las tarifas y cobrar los recibos.

Dicho de otro modo, el nacionalismo catalán no aspira a independizarse sino a ahormar a España, a hacerla a su medida. Y a gobernarla a la medida de su interés.

Nada que objetar. Los empresarios catalanes -algunos somatenistas- son por lo general buenos gestores reconocidos que podrían poner orden en la infeliz costumbre dilapidadora de tantos que creen, como creía la ministra Carmen Calvo -¡aquella mujer de Dios!-, que el dinero público "no es de nadie". Y por otra parte, si en lugar de hacerlo Arzallus e Ibarreche con Ternera agitando el nogal, hubiera sido Goirigolzarri quien hubiera definido el nacionalismo vasco, los casi mil asesinados tendrían aún recibos domiciliados a su nombre en el BBV. Felizmente.

En efecto, el nacionalismo catalán, al menos desde el Romanticismo, es otra cosa. Sin trazas de irredentismos trasnochados, más refinado y sutil, supo pronto que el dinero era la patria del hombre moderno y, en aras del negoci, se aplicó en el conocimiento del idioma común, de la lengua franca que le permitiría ampliar sus expectativas en España y en América.

Allí, por ejemplo, familias apellidadas Bacardí o Barceló, catalanas "de toda la vida", se relacionan "desde siempre" con el ron antillano. Familias originarias de Sitges o de Calella de Palafrugell, a donde regresaban cuando podían para cantar habaneras muy sentidas con las que ahogaban la nostalgia y procuraban olvidar la negra suerte de los yoruba y los mandinga cuyo sudor habían gustado en los mercados por calcular mejor el rendimiento de su inversión. ¿O acaso no está en su sudor la salud del esclavo?

La urbanidad, pues, ante todo. El respeto y la consideración, la educación y el buen gusto primero. De la musique avant toute chose.

Y porque la luz hemos de pagarla irremisiblemente a cualquier brufau, a cualquier fornesa, a cualquier fainé de aquí o de allí, vengan, pues, enhorabuena. Seamos todos catalanes cuanto antes. Y pagando y pagando los recibos, líbrennos las Caixas d'estalvis de ese ejército de torracollons tan innecesario ya. Líbrennos por fin de esa gente tan incómoda y que tanto emprenya, tú.

Líbrennos de gente como el president Montilla, que carecería de permiso de conducir porque no habría superado el teórico. Líbrennos de gente como el maestro jardinero que preside el Parlament y de su coche tuneado, a nuestras expensas. Líbrennos de gente como Carod, que hizo a su hermano embaixador en París y con un estipendio de ensueño, acorde con dignidad y destino. Líbrennos de gente como el noi Tardá, tan en la estela intelectual de Pajín, que marcó tendencia.

Líbrennos de esta rufianesca germanía. Prou daquesta gent. Prou.

Tal vez cesaría así, finalmente también, la procacidad del tracista, de ese insufrible dios de la risa y del canto que a gente tan grosera y descomunal nos entregó.

A nosotros todos. Y en traílla.

AUGURA UNA "NUEVA INTERPRETACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN"
El presidente de la AN justifica el retraso en la decisión sobre el Estatut
Tres años de deliberaciones y el Constitucional sigue sin opinar sobre el Estatuto catalán. Ante el clamoroso retraso, Ángel Juanes, presidente de la Audiencia, lo justifica por la "complicación" de la sentencia. Augura que conllevará "una nueva interpretación de la Constitución".
EUROPA PRESS Libertad Digital 15 Agosto 2009

En una entrevista con Europa Press, Ángel Juanes señala que hubiera sido "deseable" que la resolución sobre los recursos de inconstitucionalidad planteados al Estatut "se hubieran dictado antes", aunque reconoce que se trata de "sentencias complicadas" y defiende que el TC "tiene su propia dinámica".

"Lo sé porque he estado allí de letrado. El TC dicta sentencias trascendentes para la vida social y política del país y ésta es una de ellas. Al socaire del Estatut se plantean, y esto hay que decirlo, problemas importantes de orden constitucional referidos a otros Estatutos que han copiado literalmente el catalán", afirma.

Niega la politización del Constitucional
Tras indicar que la vida política en este país "se ha judicializado en exceso", el presidente de la Audiencia Nacional señala que sobre el TC existe "una presión ambiental importante y no deseable", que la sentencia se espera "con gran expectación" y que de ella se derivarán "lecturas políticas".

"Esto quiere decir que la discusión teórica va más allá del tema concreto del Estatuto y se plantean cuestiones importantes de cómo interpretar cuestiones que están recogidas en la mayoría de los estatutos, como la problemática de los ríos, que no es una cuestión baladí", subraya.

De igual modo, rechaza la politización que, a su juicio, se está haciendo de los magistrados del TC y defiende que, si se examinan todas las sentencias del alto tribunal, "nunca ha habido mayorías de grupo progresista o grupo conservador". "La trayectoria del tribunal constitucional no ha sido la de bloques", defiende.


Padres de 241 niños valencianos recurren la denegación de sus objeciones de conciencia a Ciudadanía
Anuncian recursos ante el TSJCV si se agota la vía administrativa por el rechazo de Educación a eximirles de cursar la asignatura
Ep La Razón 15 Agosto 2009

Las asociaciones Alicante, Valencia y Castellón Educa en Libertad (AEL), en representación de los padres de 241 niños y adolescentes de las tres provincias de la Comunidad Valenciana, presentaron hoy recursos de reposición contra la resolución del consejero de Educación, Alejandro Font de Mora, que "les denegó el reconocimiento de su derecho a que, por razones de conciencia, sus hijos queden eximidos de cursar las cuatro asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC), tal y como están diseñadas en sus actuales currículos".

Según informaron las asociaciones en un comunicado conjunto, los dirigentes de las tres entidades han tramitado los escritos en el registro de la Conselleria de Educación y en el de la Dirección Territorial de Alicante. Asimismo, anunciaron que interpondrán recursos contencioso-administrativos si se agota la vía administativa sin que Educación les haya eximido de cursar la asignatura.

Los recursos arguyen que la resolución denegatoria "vulnera el derecho fundamental a la libertad de conciencia, reconocido en la Constitución", así como el que asiste a los padres "para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, derecho que corresponde a los poderes públicos garantizar, tanto dentro como fuera del ámbito escolar".

Los recurrentes también invocan "la doctrina del Tribunal Constitucional", que determina "claramente" que "la objeción de conciencia no precisa de una ley previa que la regule", según indicaron. Por otra parte, defienden en sus escritos que las sentencias del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 2009, en las que señalaron que "pretende apoyarse" la resolución de la Conselleria, "no constituyen doctrina y por tanto no forman parte de nuestro ordenamiento jurídico", puesto que han sido recurridas ante el Constitucional.

A su juicio, tampoco "puede justificarse la resolución en la cita de preceptos relativos a las enseñanzas mínimas" en la ESO, porque tales "contenidos mínimos no pueden vulnerar, en ningún caso, los derechos fundamentales antes citados". Además, recuerdan que conforme al artículo 9.2 de la Constitución Española, "corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad de los individuos y de los grupos en que se integran sean reales y efectivas".

Por todo ello, las familias objetoras solicitan la reposición de la decisión denegatoria y que, en consecuencia, la Conselleria "tenga por comunicada la objeción de conciencia y declare a sus hijos exentos de cursar las asignaturas citadas y de ser evaluados en las mismas, sin que ello pueda producir efectos negativos de carácter académico".

Plazo de un mes
El asesor de Alicante Educa en Libertad (AEL), José Berná, señaló que estos recursos de reposición, que la administración autonómica habrá de resolver en "un plazo de un mes", agotan la vía administrativa. "Si, como es de esperar, la Conselleria de Educación reitera la negativa a eximir de cursar EpC a nuestros hijos o ni tan siquiera nos responde en tiempo y forma, plantearemos recursos contencioso-administrativos para reclamar una resolución favorable en el ámbito judicial", añadió el jurista, quien detalló que esas acciones tendrían que llevarse a cabo ante el Tribunal Superior de Justicia (TSJCV).
Asimismo, advirtió de que "si ni la Administración educativa ni las más altas instancias judiciales españolas nos reconocen nuestro derecho a objetar en conciencia, apelaremos al Tribunal Europeo de Derechos Humanos". Por su parte, José María Llanos, asesor jurídico de Valencia Educa en Libertad (VAEL), lamentó que la Conselleria de Educación "no haya remitido todavía su resolución denegatoria a numerosos objetores y que haya elegido las vacaciones de verano para comenzar a hacerlo".

"Buena parte de las familias aún no han tenido conocimiento de la resolución adoptada por Font de Mora, bien porque la Administración no la ha tramitado o bien porque en estos meses estivales se encuentran en segundas residencias", detalló el abogado, quien aseguró que si todos los objetores "tuvieran ya en su poder la notificación, la cifra de recursos presentados hoy habría sido sensiblemente superior".

Llanos manifestó que el próximo otoño "se promete muy 'movidito', puesto que a la tramitación de los pertinentes recursos ante el TSJCV habrá que añadir la persistencia del rechazo de muchas familias a que sus hijos entren en las clases de EpC y no sólo en las correspondientes a las materias de segundo y de cuarto de la ESO, que son las únicas que se mencionan en la resolución del conseller, sino también en las de Filosofía y Ciudadanía de primero de Bachillerato y en las de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos de quinto de Primaria, que se comenzará a impartir en septiembre".


 

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